La generación rota, atemorizada y sin ilusiones

 Por: *Ale Diener

A inicios de los años dos mil recuerdo que en la Ciudad de México (CDMX) se aprobó que se reconocieran las uniones de personas del mismo sexo como si fuera matrimonio.

Mis hijas aún niñas, estaban sentadas a la mesa conmigo y les expliqué que en México había salido una ley en donde esto se permitiría y verían cada vez más personas del mismo sexo como si fueran parejas.

Mi hija menor, entonces de 7 años de edad, me miró y me preguntó: Y ¿Cómo van a tener bebés? Una pregunta por más obvia -“Pues es imposible hija, tienes razón.” – Le dije, aclarando que hay técnicas de manipulación que están logrando fabricar bebés. El avance científico ha llegado a alcances impensados.

Así como esta plática, años antes, no muchos, les dije que en la CDMX se podía matar a los bebés en la panza de la mamá, pero que no por eso era correcto ni bueno hacerlo. Pusieron cara de horror.

Durante su niñez les hablé de sexualidad, siempre desde la perspectiva de la intimidad. Tus partes privadas son lo más especial que tienes y nadie puede estarte diciendo qué hacer con ellas ni tampoco es correcto estar mostrándolas. Protégete porque tú eres tu cuerpo y lo que le pase a tu cuerpo te pasa a ti en tu corazón. Fue siempre el mensaje.

Ahora ya son mayores y hacen lo que ellas creen deben hacer, lo que les dejé tatuado en su alma estoy segura no lo olvidarán. Pues durante la niñez los seres humanos vemos y oímos con especial atención. La niñez es tan objetiva que lleva a preguntar cosas tan lógicas como: Y ¿Cómo van a tener bebés?.

Dice Antoine de Saint-Exupéry en El Principito “«Y los hombres no tienen imaginación. Repiten lo que se les dice». Es decir, los seres humanos, particularmente cuando se hacen adultos, abandonan los juegos de la imaginación, y con frecuencia suelen ser poco críticos frente a las cosas. Prefieren adecuarse a las opiniones de la mayoría y repiten y repiten sus consignas. Y entre otras maravillas dice que «todas las personas grandes han sido niños antes. Pero pocas lo recuerdan». Lo que es una realidad, le damos tantas vueltas a las cosas que ya no entendemos lo que es correcto de lo que no lo es, y por el contrario repetimos para adecuarnos a la mayoría, lo que a mi entender es tibieza, falta de criterio.

La película de Disney que ahora tanto se ha platicado; atacado y defendido, Lightyear, tiene una trama en la que lo de menos es el beso lésbico, sino que relata la historia de unas mujeres que viven como si fueran pareja, como si fueran un matrimonio y tienen un bebé.

Los padres de familia que no quieren que sus hijos la vean es porque están protegiendo su intimidad, están guardando su niñez. No porque crean que se volverán gays como muchos dicen.

El hecho de que dos mujeres salgan como si fueran mamás de un niño confunde, ya que rompe con el orden natural impreso en nuestros corazones. A los niños se les debe de proteger porque es lo correcto. No es cuestión de tolerancias o de fobias, es cuestión de un desorden que en la actualidad se quiere imponer como correcto. Pero a fin de cuentas desorden, ya que se busca promover lo contrario a lo que está en la ley natural que todos tenemos grabada en nuestra esencia humana.

Forzar a una sociedad a aceptar a gente que no se acepta a sí misma, que se odia y que se victimiza y más aún, a que se le tenga que aplaudir para que no se traume, ante un hecho irrefutable que es la sexualidad humana (atributo natural que nadie da ni nadie quita), es quebrar a la sociedad y patologizarla.

«Las personas mayores (…) siempre se imaginan que ocupan mucho sitio» según con esta frase infiere El Principito, que las personas adultas son incrédulas y, además, se juzgan demasiado importantes como para ser pequeñas frente a la creación y la naturaleza.

Soberbia y orgullo es lo que impera cuando se quiere romper con el orden natural y esta película como toda la propaganda homosexualista es lo que quiere, quebrar a los más jóvenes para que su identidad sea incierta y les sea más complicado saber quiénes son para saber hacia dónde ir.

Pensemos bien, ¿Por qué actualmente las generaciones nuevas están sumidas en depresiones y son los grandes consumidores de fármacos y tecnología que los hacen evadir su realidad? ¿Por qué tanta duda en saber qué quieren hacer y tanto rechazo al matrimonio y a la paternidad?

Sólo se me ocurre que se debe a que sus vidas son tan miserables que no quieren compartir la vida con nadie. Hay tal bombardeo de ideas contrarias a lo que les dicta su corazón que mejor se quieren encerrar en sí mismos y no dejar nada para la posteridad. Evitar que nuestros hijos sean parte de esta generación rota, atemorizada y sin ilusiones es más que lógico, nadie quiere que sus hijos sufran y menos por una herida en el cerebro, que es la más difícil de curar.

*Alejandra Diener es Economista, Orientadora Familiar, Educadora Perinatal y Doctoranda en Bioética. Activista por la vida y la familia, fundadora de Nathum Vida A.C.

El totalitarismo destructor de la familia

Por: Alejandra Diener

El totalitarismo es un término que nos lleva a pensar en un todo, pero imperfecto. Al tener una terminación con ismo, nos da a entender que no alcanza a ser lo que se quiere describir. Por el contrario, cuando una palabra termina en dad entonces tiene la cualidad de perfecto, como totalidad.

Una totalidad abarca un todo, un totalitarismo infiere que todo es igual, aunque no sea cierto. Es decir, se busca que haya una igualdad perfecta pero no se logra porque es imposible, como en la vida de las personas. No somos iguales, somos distintos, únicos y perfectibles. No es funcional que se nos trate igual en todo porque cada quien recibirá dicho tratamiento de distinta manera.

Ejemplos de totalitarismo, más allá de dictaduras históricas conocidas por todos, están los derechos humanos que lejos de ser reales, asentados en los principios de justicia y desarrollo moral de las sociedades, actualmente son supuestos derechos que deben de cumplir caprichos y deseos de todos. Hecho que es claro no cumple con la realidad y menos con el bien común, no se puede dar a todas las personas lo que piden o desean. No obstante, hoy por hoy pareciera que es la idea de grupos de poder y de hacedores de políticas públicas.

En este sentido, me gustaría centrarme en los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Estos derechos son muy vastos, y a su vez son genéricos, totalitarios, y peor aún se centran en el supuesto de que las cosas son negativas. Se piensa que la totalidad de los jóvenes (para resumir tan largo título) sufre abusos y es violentado.

Al respecto, me enfocaré en un caso reciente de una adolescente de catorce años quien fuera reportada como desaparecida y entonces la sociedad civil se dio a la tarea de compartir la foto y la Alerta Amber para que pudieran localizarla. En retrospectiva, siendo alumna de una escuela de niños de clase media, media alta, hubo una gran difusión y entre los compañeros y conocidos de la joven se decían muchas cosas.

Dada la gran respuesta de la gente, la Fiscalía General de la República avisó en una carta que la muchacha había sido localizada y que estaba bajo el cuidado de un “adulto significativo” ya que había denunciando a sus propios padres de violencia familiar. Los papás inmediatamente publicaron un comunicado, exponiendo que su hija estaba siendo mal influenciada y que dada su conducta poco deseable la habían corregido quitándole el celular, lo que ocasionó que se fuera de su casa y los denunciara ante la FGR.

La Fiscalía no investigó, sino que su juicio fue totalitario ya que tomó la declaración como cierta y culpó a los padres hasta que no demostraran lo contrario. Violando sus derechos humanos de presunción de inocencia y de paternidad. Es decir, los derechos de los jóvenes radican en un supuesto totalitario infiriendo que la mayoría de los padres abusan de sus hijos y no así la minoría. Es decir, las leyes se hacen inductivamente partiendo de lo particular a lo general, en lugar de ser deductivas, de lo general a lo particular.  Casos como este, dan como resultado la falsa creencia de que todas las familias abusan de sus hijos hasta que no se investigue lo contrario. Imponiendo medidas cautelares a sus padres, arriesgando su libertad, permitiendo que los adolescentes, menores de edad, hagan rabietas y arremetan en contra de sus progenitores.

Lamentablemente, cada vez se escuchan más denuncias de este tipo que no trascienden, pero trastocan en silencio a los involucrados, no obstante, cuando suceden los casos de violencia verdadera son más impactantes por el morbo que generan, creando una falsa percepción de la realidad, mostrando un escenario gris de la familia. Lo que desalienta a cualquiera a formar una o a educar con seguridad y autoestima a sus hijos.

Los padres de familia temen poner medidas correctivas para educar a sus niños, porque los derechos totalitarios pueden coartar su libertad, logrando así que los jóvenes crezcan sin límites, sin escrúpulos y sin respeto a sus mayores.

Es cierto que hay casos terribles de violencia, no sólo psicológica, sino física y de abuso de poder, pero son los menos, la familia sí funciona y funciona muy bien desde hace siglos. En la actualidad, los obstáculos que la han debilitado han sido intentar redefinirla, buscar suplir a los padres por parte del Estado y claro está, tratar a la sociedad como si fuera un totalitarismo.

Lo que ciertamente no funciona ya que no somos iguales y cada persona, cada familia tiene una dinámica distinta que se debe de tratar con especial atención. Un hecho como el caso que acabo de relatar, daña a la institución familiar y confunde a los hijos en su jerarquía de valores, privando a la sociedad de personas de bien.

Por: Alejandra Diener

Lic. en Economía

Mtra. en Ciencias de la Familia

Esp. en Educación Perinatal

Dra. En Bioética (Candidata)

@alediener_positiveinfluencer

 

El desamor fruto de un capricho

Por: Alejandra Diener

Una paternidad responsable implica que los padres de los hijos sean personas que respondan ante las adversidades que puedan presentarse en el cuidado y crianza, de manera enaltecida. Sin evadirse, sino enfrentando sus compromisos al haberse convertido en padres de los vástagos.

La autoridad que se emplee en la educación de los niños, tiene que venir acompañada de su etimología, es decir, augere ayudar a ser mejor persona a quien tiene menos edad y experiencia, a quien carece de competencias en los distintos campos de la vida. En este caso, la vida misma es una ventaja para los padres y por ello los hijos deben de someterse a su guía, por el bien de su desarrollo emocional y evolutivo.

El amor, que es lo que surge de manera natural en una relación paterno filial, es lo que dará vida a la paternidad responsable y a la autoridad. El amor que implica el sentido ágape, el no esperar nada a cambio. Dejar de comer para que ellos coman, dejar de dormir para que ellos descansen. El amor que busca manifestarse en enseñar a amar para saberse amados, para saciar la necesidad innata humana de amar y ser amados. El amor, que es motivado por ver a los más pequeños, vulnerables y delicados hijos, crecer con autoestima, con libertad y con sentido de pertenencia. El amor que motiva a los padres a entregarse a ellos incondicionalmente.

En la actualidad, la familia se ha visto atacada por ideologías de distinta índole que han trastocado violentamente la verdadera situación de los padres en su desarrollo para encaminar y ayudar a ser mejores personas a sus hijos. El progresismo equivocado que ha confundido que todo tiene que ser redefinido para lograr el progreso, sin considerar que muchos conceptos y sobre todo, muchas instituciones no requieren redefinirse ya que funcionan por su naturaleza.

El matrimonio, por ejemplo, una institución que tiene una función específica y que en resumen es proteger a la prole legalmente y darles estabilidad a los integrantes de  ésta, principalmente a los esposos, funciona por su objeto. Pero falla por ser manoseada y relativizada. Bombardeada en primera instancia por el machismo inherente en el ser humano, que sobaja a la mujer y la devalúa simplemente porque es la progenitora que gesta a los hijos en su vientre, quien amamanta, quien se desvela y se entrega a todos sin esperar nada.

Por el contrario, el varón ensombrecido del machismo antes mencionado, se aprovecha de su condición de fuerza y de proveedor. ¡Sin él no comemos! ¡Sin él no tenemos techo! Y sin él no hay bienestar. Este pensamiento primitivo, pero tan aceptado, aún en este siglo de progresismo equivocado, ha provocado la destrucción de la familia, de los matrimonios, de los hijos, ha roto el tejido social.

La familia, atacada primeramente por medio del matrimonio, ahora está siendo atacada por medio de sus menores de edad. Está emancipando y volviendo a relativizar a los hijos, haciéndolos libres para algunas cosas y prisioneros para otras. Han logrado confundir la diferenciación biológica, permitiendo y promoviendo que los jóvenes y niños que transitan por una etapa de falta de identidad propia de su edad, crean que pueden cambiarse de sexo, como se le ha acuñado “cambiarse de género”. Pero a su vez son prisioneros pues no se les permite comer frituras, ni consumir tabaco, alcohol, ni conducir. Se les permite abortar a sus hijos pero no casarse, se les permite decidir si no quieren vivir ya con alguno de sus progenitores, pero no pueden trabajar por ser menores de edad.

Esta confusión, así como la que se generó con el matrimonio, con el machismo, luego con el justificado feminismo, hoy es el divorcio de los hijos de los padres por tener derechos que sobrepasan los inalienables y se les crean nuevos que los empoderan y provocando así que menosprecien a sus progenitores. Peor aún, con el feminismo radical se ningunean a papás que seguramente son loables, pero que sus madres han decidido por despecho desprestigiarlos. El machismo, a su vez ningunea a las progenitoras, apoyando a los hijos diciendo que son unas “locas” “autoritarias”, “intransigentes”. Machismo que el mismo feminismo fortaleció al querer imponer una igualdad entre los sexos, hasta el grado de desaparecerlos y denominarlos géneros.

El amor, que inicialmente llevó a la humanidad a propagarse, a reproducirse y a querer formar familias, hoy es un desamor que lejos de enseñar a los hijos a amar para ser amados, los ha educado a ser despechados, a violentar a sus padres con apoyo de alguno de ellos. Mostrando que si se desea odiar a alguno, es permitido sin justificación lógica y real. El desamor que viene principalmente por ese deterioro del tejido social, es lo que se vive en este siglo caótico y desastroso.

Que como resultado, dejaremos personas que odian y son vengativas, que son alentadas a destruir a sus propios padres y que se les incita a tomar decisiones tan graves como querer mutilarse el cuerpo, destrozar otro cuerpo o inclusive quitarse el apellido de alguno de sus progenitores por un simple capricho hoy avalado por la comunidad.

Capricho que sutilmente disfraza una violencia agresiva y constante, terrible y desafiante que las políticas públicas inspiradas por ideologías destructivas, pero que a simple vista soban el ego y engrandecen el orgullo humano, han propiciado que la familia, desde el matrimonio y ahora desde las decisiones de los hijos, se desintegre y desvanezca por el desamor en donde esposos utilizan armas letales que contienen como balas a sus propios hijos.

El amor paterno filial debe de fortalecerse, no redefinirse. Las leyes se escriben para darnos estabilidad, fundadas en los derechos y obligaciones inalienables. Como sociedad, debemos de estar conscientes, que el daño moral y social que se está generando a costa del progresismo, se nos demandará en el futuro a partir de la deformación de personas criadas en el desamor. A causa de padres y madres que dejaron un vacío, delegando su paternidad, su autoridad y el amor a un sistema corrompido de poder.

“Nos cayó como anillo al dedo” Quédate en casa, apaga la TV y emancípate del Estado

El anuncio de la Secretaría de Educación Pública que hizo la semana pasada, era ya esperado, sin embargo, nos cayó igualmente como balde de agua fría. No habrá clases presenciales en este nuevo año escolar. Las familias se sacudieron una vez más, pues hay varias aristas que se verán aún más afectadas con esta instrucción. Los padres de familia que sí irán a trabajar físicamente a sus empleos deberán de dejar a sus hijos en casa estudiando a través de un monitor.

Cabe señalar, que aunado al anuncio de la SEP también se celebró con bombo y platillo el hecho que las televisoras que tienen concesiones serán el medio para que se transmitan los cursos el periodo que está por comenzar a finales de agosto.

Es decir, no solamente los padres de familia dejarán a sus hijos solos en casa, sino que los encargarán con la televisión. Principalmente los estudiantes de las escuelas públicas, pues llevarán los cursos que marca la SEP. Sin embargo, me pregunto, si tengo tres hijos en distintos niveles escolares, y una sola televisión ¿a qué hora transmitirán las materias del hijo A, del hijo B y del C? Y ¿Cuántas horas por año escolar? Pues si recordamos nuestra vieja normalidad, nuestros hijos van al colegio en promedio siete a ocho horas.

Otro gran problema que generó el anuncio de la dependencia gubernamental es el ahogamiento total de la industria escolar. Al cierre de 2019-2020 operaban 46 mil 642 escuelas particulares (SEP) pero para este año ante la reducción en la inscripción de nuevos alumnos y la elevada deserción de otros, se estima que sólo sigan operando 27 mil 985 unidades, siendo principalmente preescolar y primaria los niveles. Cabe mencionar que entonces estamos hablando del 40% de las escuelas privadas podrían cerrar en México.

Papelerías, librerías y establecimientos afines al sector se están viendo afectados por las medidas tomadas por parte del Gobierno Federal con relación al COVID – 19. Han anunciado los distintos sectores que ante la falta de liquidez para sostenerse y por falta de apoyos y financiamiento accesible, tendrán que cerrar.

Es una realidad que México tiene un sistema educativo muy deficiente, principalmente el público y ahora con la situación que vengo relatando, se estima un rezago aun mayor en la educación de los niños y jóvenes. Las familias que no pueden seguir pagando escuela privada, los matricularán en el nuevo modelo de enseñanza por TV, en donde inmiscuirán sin chistar toda la ideología que pretende sexualizar a la juventud.

Por eso la pandemia les “cayó como anillo al dedo”, ideologizar a la sociedad nunca ha sido tan sencillo, tronando al sector educativo y volviendo cautivos a todos sus disidentes. Atraparlos en la cultura de la muerte haciendo creer lo que invariablemente en las conferencias de Gatell han repetido; “[…] es fundamental garantizar derechos de la mujer y de la persona recién nacida, atención centrada en la persona, acceso al aborto seguro como servicio esencial […]”. Lo que demuestra y prueba que han relativizado a su conveniencia lo que es y lo que no es esencial.

El aborto por sentido común y por conocimiento basado en evidencia, no es esencial, en cambio la educación, el apoyo económico a los negocios escolares, el financiamiento a las familias que se han quedado desempleadas, el acompañamiento de éstas ante casos de emergencia como puede ser violencia, estrés, y otros problemas causados por el virus que tiene al mundo de cabeza, eso es esencial.

No me cabe más que seguir incentivando a las familias a que apaguen la televisión, se adhieran a los programas de escuela en casa que ya tienen una figura legal en nuestro país, que hagan el gran sacrificio de organizarse con sus vecinos y que volvamos a ser la familia tradicional que trabajaba, estudiaba y convivía en el hogar. Si reflexionamos, tal vez es a nosotros que esta pandemia nos cayó como anillo al dedo, ya que, si la aprovechamos, podemos dejar de ser parte del sistema totalitario que se mete como humedad en nuestras familias.

Entendiendo la Bioética ante la pandemia COVID-19

Por: Alejandra Diener Olvera

Doctora en Bioética (Candidata)

ale@alediener.com

México ha entrado en Fase tres con relación a la pandemia del Coronavirus. La fase temida por la población ya que significa que es el periodo de máxima transmisión, la de máximos casos por día. Durante este periodo de cuarentena hemos ido viviendo distintas etapas, en las cuales hemos estado pendientes de nuevos términos y acontecimientos poco conocidos o antes nunca mencionados. La bioética es uno de los conceptos que se ha estado planteando desde finales de la segunda fase, pues se publicó una Guía Bioética de Asignación de Recursos Escasos de Medicina Crítica. Un documento que deja mucho que desear.

Una guía que ha sido ampliamente criticada por ser poco considerada con las personas de edad avanzada. Tanto que la han retirado de la red para seguramente revisarla y lograr un nuevo planteamiento que logre alcanzar los lineamientos que requiere el sector salud en la situación actual.

Al respecto, hemos considerado prudente hacer una radiografía de lo que la bioética implica. Desde la academia intentando usar un lenguaje amigable para que cualquiera pueda comprender lo que esta disciplina implica para la vida humana.

Como inicio, es imprescindible explicar el término desde la raíz etimológica y que como su nombre lo dice, es la ética aplicada a la vida. A cualquier forma de vida. Lo que se debe y no se debe de hacer con relación a la vida. El ser humano, dotado con inteligencia, voluntad y libertad es capaz de enfrentarse a varios dilemas, que a pesar de poder lograr manipular o crear ciertas cosas, gracias al avance tecnológico y científico, puede discernir qué sí y qué no, aunque le sea casi todo posible.

Ante la pandemia del Coronavirus, nos centraremos en una bioética dirigida al ser humano. A las personas enfermas del virus y a su estadio de gravedad. Sus requerimientos y el discernimiento de la asignación de recursos de medicina crítica. Qué sí y qué no.

Para ello hemos elegido definir brevemente las distintas corrientes que existen en la bioética y concluyendo, explicaremos en cuál de ellas nos basaremos para emitir juicios de valor ante la situación de emergencia vivida en México actualmente y en cuál o cuáles la Guía de referencia presumimos se basó según la información ofrecida. Asimismo, concluiremos intentado proporcionar los elementos bioéticos para poder discernir un dilema.

Comenzamos con la bioética utilitarista, que busca el bien mayor para el mayor número de personas. Sobre los valores individuales, están los de la sociedad, es decir, los valores éticos tienen que ver con la utilidad. La línea de pensamiento utilitarista es pragmática, pues considera la utilidad de las cosas a la par que de las personas poniéndolos al mismo nivel.

La bioética universalista, es una corriente de pensamiento que deja la toma de decisiones a que la opinión de la mayoría de las personas involucradas en el dilema ético, las considere. Es decir, sin importar las competencias de las personas involucradas, basta con que en promedio sean las más para que se acepte o se rechace un acto humano ante una disyuntiva.

La bioética personalista, es la que considera a la persona y su dignidad ontológica por encima de todo. Parafraseando a Juan Manuel Burgos, fundador y presidente de la Asociación Española de Personalismo y de la Asociación Iberoamericana de Personalismo, esta corriente bioética desde el punto de vista estructural, se caracteriza por la centralidad de la persona, lo que significa no solo que una filosofía o línea de pensamiento “tenga en cuenta” a la persona, algo relativamente común, sino que emplea este concepto como “clave arquitectónica de su antropología.” Sintetizando, del qué al quién: el hombre no es una cosa, y ni siquiera un qué, una naturaleza. Es un sujeto individual irrepetible, es decir, un quién.

Y finalmente, aunque estamos conscientes de que pueden existir otras distintas formas de considerar a la bioética, está el principialismo bioético. Con estas cuatro, desglosamos las más importantes dentro de la disciplina en cuestión. Al respecto, cuenta con cuatro grandes características para considerarla dentro de un dilema; la beneficencia, la autonomía, la no maleficencia y la justicia.

A decir, la beneficencia busca el bien del usuario sin menospreciar a nadie, la autonomía supone que el usuario puede gobernarse a sí mismo y decidir sobre su propio estado y corporeidad, la no maleficencia se refiere a que no haya una mala intención y la justicia implica un trato igual sin importar las condiciones del usuario.

Ahora bien, habiendo explicado brevemente las distintas corrientes de pensamiento bioético que en la actualidad más se aceptan en la academia, emitiremos nuestro juicio con relación a la asignación de recursos escasos durante la actual pandemia del COVID 19 desde la línea de pensamiento personalista. Ya que consideramos que es la más acorde a la vida humana y sus dilemas éticos. Una antropología defensora de la dignidad de la persona. El personalismo nació para defender al ser humano de los peligros opuestos representados por el colectivismo y el liberalismo individualista. Desde entonces siempre ha luchado por la defensa de la persona. Por ello, quien comparta esta convicción encontrará sin duda en el personalismo un poderoso aliado para las contiendas que se libran y se librarán en este terreno.

La Guía Bioética, en donde en la primera parte se pretende orientar de manera específica cómo asignar recursos escasos de medicina crítica y en la segunda, describe el procedimiento a utilizarse para dicha asignación, notamos que no consideran la estructura tridimensional de la persona. Puesto que para una comprensión adecuada del ser humano es necesario superar la distinción alma-cuerpo y pasar a una estructura más compleja, tripartita, que permite explicar mucho mejor las características del ser personal. Estas tres dimensiones son cuerpo, psique y espíritu.

La Guía sopesa al usuario enfermo conforme a su utilidad y lo reduce antropológicamente a un objeto que puede durar más o menos tiempo. “Paciente A de 80 años necesita de un ventilador, paciente B de 20 años necesita de un ventilador. Si paciente A recibe el ventilador ella vivirá 7 años más, si paciente B recibe el ventilador ella vivirá 65 años más. Ante dicho problema se tiene que introducir un principio adicional: salvar la mayor cantidad de vidas-por-completarse.” Es claramente un pensamiento utilitarista.

Cabe señalar, entonces que para poder discernir un dilema desde una línea personalista, contamos con cuatro principios “relativos a la intervención del hombre sobre la vida humana en el terreno biomédico”. Que son los siguientes:

  1. El principio de defensa de la vida física
  2. El principio de libertad y responsabilidad
  3. El principio de totalidad o principio terapéutico
  4. El principio de socialidad y subsidiaridad

          Continuando con el caso del paciente A y el paciente B, es preciso hacer notar que los dos pacientes cumplen con el Principio de Totalidad, ya que la persona humana —de suyo libre— con el organismo corpóreo, constituye una totalidad y el organismo mismo es una totalidad. De aquí se deriva el principio terapéutico, por el cual es lícito intervenir en una parte del cuerpo cuando no hay otra forma para sanar la totalidad del cuerpo. Y para tal efecto se requieren las siguientes condiciones precisas: consentimiento informado de la persona, esperanza de éxito, e imposibilidad de curar la totalidad sin intervención.

          Los criterios de limitación de recursos no resultan válidos cuando se toman aisladamente por: edad, prioridad en el tiempo, enfermedad, vulnerabilidad, discapacidad, deterioro cognitivo, como si fuera posible cuantificar sin más estos valores y formular matemáticamente una relación costo-beneficio. (www.Bioeticaweb.com Comité de Bioética de España)

Quitar o poner el respirador debe igualmente de cumplir con el principio de proporcionalidad, en donde el acto sea proporcional al caso. Es decir, ponerlo no implica necesariamente salvar la vida, ya que el paciente puede tener una comorbilidad y se podría ocasionar una distanasia (alargar la vida).

          Finalmente, conscientes del breve espacio y de lo complejo del tema, dejamos a reflexión las líneas redactadas desde un conocimiento bioético, recomendando que quien durante esta emergencia decida emitir una Guía Bioética como ayuda para el personal de salud, sea un experto en esta disciplina y no así solamente conocedor.

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Un día sin nosotras es darnos un balazo en el pie

Pareciera que se avecina un huracán de ideología. Las mentes de la humanidad llevan años siendo atacadas por las ideas, principalmente las que destruyen la moralidad, la estabilidad familiar y peor aún, la vida. La vida humana. Es aberrante la agresividad con que la ola feminista radical está embistiendo las instituciones que funcionan, bajo la bandera de los derechos de la mujer cobijados por los tergiversados derechos humanos.

Lo curioso queridos amigos, es que en la Constitución Mexicana, la vida humana se constituye en el derecho por excelencia, sin el cual no tienen cabida los demás derechos fundamentales, es un presupuesto lógico. Sin vida humana, ¿para qué necesitamos derechos los humanos?

No sé si recordarán, pero no fue sino hasta el año 2005 que se quitó la pena de muerte en México. Sí, así como lo leen, todavía se permitía por ciertas causas la pena mortal a quien infringiera la ley. Bueno, ahora se reformó el artículo 22 de la Carta Magna diciendo que “ningún ser humano puede tener el derecho de disponer de la vida de un semejante…” y una condición necesaria para que haya derechos humanos es el derecho a la vida o garantía individual.

Sólo un ser humano con vida puede ser titular de los demás derechos, esto es lo que es el principio denominado pro-homine. Entonces ¿Todo mexicano tiene derecho a ser protegido por la ley? ¿Inclusive el concebido no nacido?

La respuesta está en el Código Civil Federal en el TITULO PRIMERO – De las Personas Físicas Artículo 22. Nos dice que “La capacidad jurídica de las personas físicas se adquiere por el nacimiento y se pierde por la muerte; pero desde el momento en que un individuo es concebido, entra bajo la protección de la ley y se le tiene por nacido para los efectos declarados en el presente Código.” Es decir que el individuo humano concebido mexicano tiene derecho a la protección del Estado. A heredar, por ejemplo, si su padre muriera antes de que el concebido naciera, los bienes de su papá automáticamente son para este último, porque el Estado Mexicano lo reconoce con derechos.

La ola feminista radical nos ataca ahora con el pretexto del día internacional de la mujer, que se celebra desde hace más de un siglo en casi todo el mundo los días ocho de marzo. Irónicamente, lejos de lo que inició este movimiento, que era la lucha legítima por la participación de la mujer en la política, en el sufragio y el mercado laboral, se convirtió en un movimiento que busca el sometimiento del hombre. Un activismo, que busca que la mujer sea como el hombre, y para lograrlo, entre otras cosas se ha posicionado el aborto como bandera para el igualitarismo. Portadas de  revistas para “mujeres”, como Marie Claire Latinoamérica, presentan este mes a modelos como la muy comentada mexicana Yalitza Aparicio, de la película ROMA, queriendo imponer a como dé lugar el aborto en México. Así como mujeres que conducen programas televisivos que visten el pañuelo verde, que en la actualidad simboliza el apoyo al aborto, u hombres famosos, como Ricky Martín quien es abiertamente una persona con Atracción Hacia el Mismo Sexo y que ha usado a mujeres para alquilarles su vientre y poder tener hijos, están incitando a la violencia.

Literal como lo lees, pero ante tanta suciedad e inconsistencias en las leyes, ¿por qué nadie sanciona a las revistas, a los conductores, celebridades…? ¿Sabían que está penado en México incitar la violencia?

Código Penal Federal Artículo 208 “Al que provoque públicamente a cometer un delito, o haga la apología de éste o de algún vicio, se le aplicarán de diez a ciento ochenta jornadas de trabajo en favor de la comunidad, si el delito no se ejecutare; en caso contrario se aplicará al provocador la sanción que le corresponda por su participación en el delito cometido. Dichas penas se impondrán a las personas relacionadas o adscritas a cualquier institución, asociación, organización o agrupación de carácter religioso, cultural, deportivo, educativo, recreativo o de cualquier índole y tengan conocimiento de la comisión de los delitos a que se refiere el primer párrafo del presente artículo,…”

Se está incitando a asesinar al concebido no nacido en el vientre materno, violando sus derechos protegidos por la ley en el artículo 22 del Código Civil.

La marcha del ocho y el Paro del nueve, están inspirados en esta incitación. Se busca principalmente exigir “el derecho a decidir sobre tu cuerpo”, (frase falaz, puesto que hay un concebido no nacido que no es parte de ese cuerpo) y quien porte una insignia que incite a dicho delito, debe de ser sancionado. Esto si la ley se cumpliese.

Mujeres que aparte quieren demostrar que sin ellas el PIB caería, lo cual no es necesario simular desestabilizando, pues basta con una simple regresión econométrica y proyectar una variable de mujeres Económicamente Activas ausente durante una jornada, y así no necesitaríamos darnos un balazo en el pie. Por otro lado, hay quienes argumentan que UN DÍA SIN NOSOTRAS les demostrará la falta que hacemos, pues quién suplirá a la secretaria, a la cajera, etcétera. Pero se olvidan que en casa cuando de hijos y marido se trata, ahí a pesar de que no se remunere monetariamente, se puede medir nuestra ausencia muy fácil, basta con ver la descomposición del tejido social. Hicimos el ejercicio en el momento que quisimos salir a competir con el varón y dejamos a nuestros hijos a merced de la comida chatarra, la televisión, las mafias y los gobiernos.

¿Necesitamos más pruebas? Pruebas de la verdad hay muchas, que puedo respaldar legalmente, filosóficamente, económicamente, antropológicamente, pero hoy por hoy está por encima la ideología que es efímera y carece de sustento. La premisa es sencilla, pero para hacer un sofisma, nos hemos vuelto expertos. Por eso #YoNoParo.

Nos leemos pronto, para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

“Me avergüenzo de ser mujer”

Me avergüenzo de ser mujer en esta época. Con un pesar enorme me entristece. Mujer hoy es violencia en contra de la vida, de las instituciones, violencia en contra de la dulzura y de la paz. Mujer hoy parece que significa cobardía disfrazada de poder. Una mujer, si quiere demostrar que puede, tiene que ser como el varón y lograr enfrentarse a él. En la actualidad, una mujer que es masculinizada en su conducta, es una mujer fregona, lo cual no es algo que nos haga sentir orgullosas a quienes creemos que serlo, implica alocentrísmo, entrega, dulzura y fragilidad.

En los Premios Fénix salieron personas que son famosas como la cantante chilena Ana Tijoux, con un pañuelo verde que simboliza el apoyo a la mujer “a decidir sobre su propio cuerpo”. Las fotografías muestran a una artista con cara de venganza, de odio y de malicia. No es una mujer alegre, es una mujer que se ve furiosa, que incita al odio. Eso me avergüenza, que gozando de fama por su innegable talento, se aprovechen de una ideología que tergiversa la verdad y habla de decidir “sobre tu cuerpo”.

Una mujer embarazada puede decidir cómo parir, pero decidir cómo matar no es una opción ni un derecho, es una atrocidad de la cual las mujeres se están jactando con pañuelos verdes. Son la vergüenza de nuestro sexo, son la burla que hace creer que poder, implica huir de la maternidad. El empoderamiento para ellas, es matar al más indefenso, al bebé en el útero. Eso, dicen es la libertad, dicen es el éxito y el progreso. Por eso me avergüenzo que haya mujeres que en lugar de apoyar a mujeres que viven momentos adversos, las encaminen a matar como si fuera una decisión exitosa.

Acompañar a una mujer embarazada y que se encuentra en una situación complicada, para que logre entrarle a la maternidad, es heroísmo. Acompañar a una mujer a un centro de exterminio prenatal, para que termine con el ser humano en su vientre, es cobardía, es abandonarla y dejarla con su decisión. Porque si de pronto esa mujer se arrepintiera, no habrá vuelta para atrás. Esa, señoras y señores, es la peor cárcel que una mujer pueda enfrentar. El remordimiento.

Eventos mediáticos totalmente acaparados por estas mujeres que devalúan la feminidad, son lamentables y muy tristes. Aquellas mujeres que tienen poder sobre las políticas públicas y que proponen que el aborto sea un derecho a nivel continente para que sea “en condiciones seguras”, es una pena. Es falaz, es una mentira que sirve a intereses políticos y económicos, pues sabemos por reportes documentados en revistas médicas como British Medical Journal y The Lancet, que en donde más mortalidad materna hay es justamente en los países en donde el aborto es un derecho.

Personas como Tijoux o Sánchez Cordero, me avergüenzan pues degradan la feminidad y no merecen ser llamadas mujeres. No ven por nuestros intereses superiores y se aprovechan de su posición pública y de poder, respondiendo a caprichos y deseos aislados, que en un futuro no muy lejano, la sociedad pagará con creces cuando exista un verdadero problema de salud pública.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

¿Cómo durmió?

Por: Alejandra Diener

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Recuerdo al finado Germán Dehesa, a quien personalmente leía diariamente en su columna de El Reforma. Él se propuso un objetivo claro, se planteó día con día apelar a la consciencia de un político indeseable, a veces innombrable. Arturo Montiel, quien hoy sigue disfrutando de sus fechorías. Dehesa con su columna Gaceta del Ángel, nos hacía reflexionar de distintos temas políticos, sociales y económicos, pero nunca quitó el dedo del renglón y nos recordaba que el otrora gobernador del Estado de México tenía cuentas pendientes con el país. “¿Cómo durmió señor Montiel?” sacudía a diario a lectores, políticos y periodistas.

De alguna forma, apelaba también a la consciencia de todos nosotros. Nos tocaba de nuevo la herida, nos recordaba que había algo por aclarar. A veces pienso que faltan más personas que nos incomoden y que nos hagan revisar la lesión para que no se infecte, pues un descuido, puede hacer morir a una nación.

Estamos viviendo otro tiempo, y lo que mi intuición no me deja negar, es que es provocado precisamente por el ahijado del mismo Montiel. Peña Nieto parece haber desaparecido del mapa. La memoria es corta y todo se centra en las sandeces del presidente electo. Me atrevo a decir, que es una estrategia justamente para que la memoria mexicana exima nuevamente a un político innombrable.

Inflaciones y devaluaciones exorbitantes, corrupción, decisiones lamentables, muertes, excesos y más, es lo que el gobierno Peñista deja, pero parece que no hay quien lo recuerde. Únicamente Andrés Manuel, quien muy probablemente haya pactado un intercambio; la silla por la libertad. Lo que digo, se debe a que si echamos un vistazo a las redes sociales, se están caracterizando por criticar al gobierno que no ha entrado y olvidan que nuestro presidente, no habla, no oye y no ve. Parece que ha dejado de ser el mandatario a pesar de que la ley exija que debe continuar en funciones. Claramente está en su     “… año de Hidalgo… ” pero potenciado.

Hay una “Caja China”, que está llena de dimes y diretes, de migrantes, de muros, aeropuertos, declaraciones, cortinas de humo y de una marcha, que espero equivocarme, pero será llamarada de petate. Los mexicanos necesitamos recordarnos diariamente que ser ciudadano no implica simplemente habitar un país, sino que involucra nuestra participación constante. Exigencia y a diario incomodar e incomodarnos haciendo la diferencia en la sociedad que nos ha tocado vivir; desde recoger la basura, exigir que haya banquetas, bacheo y cumplir con las reglas de tránsito, como reclamar actos de corrupción a cualquier nivel y dar auxilio a los más necesitados.

¿Cómo durmieron? Ahora yo les pregunto y les invito a preguntarse, y si tienen tranquilidad interior, son malas noticias, son señales de tibieza. No dejemos de exigir, de esgrimir y de auscultar que la herida es profunda y cuando cierra, lo hace pero supura, pues no ha sanado de raíz.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

“La jaula es de oro, lo malo son los pájaros que viven en ella”

Por: Alejandra Diener

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“Como todos los antihéroes de la maniquea historia mexicana, don Porfirio moriría sin <<un recuerdo de Gloria ni un sepulcro de honor>>, pero en su caso con una pena mayor, tal vez la más injusta de aquél siglo de caudillos.” Relata Enrique Krauze en su Biografía del Poder y agrega, algo insólito pero lamentablemente cierto “Los restos de todos, incluso los de Hernán Cortés, descansarían en México; los de don Porfirio Díaz no. Permanecen todavía sepultados en una sencilla tumba del panteón de Montparnasse en París, proscritos de la patria cruel que contribuyó a salvar, edificar y consolidar… .”

Conforme a lo que he investigado de la historia de México y que comparado con lo que nos enseñaban a los niños cuando éramos pequeños, Porfirio Díaz ha sido el último gran presidente de México, que justamente por serlo y ver por los intereses del bien del país, era causante de envidias. Juárez lo envidiaba, Ocampo lo detestaba y Madero ni se diga. Todos ellos lo querían ver desterrado y vaya que lo lograron, a pesar de que algunos ya ni siquiera en esta vida estuvieran.

Decía Díaz que los mexicanos estábamos en etapa infantil, “¿Cómo instaurar la democracia en un país de menores de edad?” se preguntaba, o lo que alguna vez un hombre sabio me dijo: “México no está preparado para una Democracia” – Nuestro país no tiene ciudadanos demócratas. Los mexicanos, hoy en pleno siglo XXI son como lo describía Bulnes “están contentos con comer desordenadamente antojitos, levantarse tarde, ser empleados públicos con padrinos de influencia, asistir a su trabajo sin puntualidad, enfermarse con frecuencia y obtener licencias con goce de sueldo, no faltar a las corridas de toros (hoy al futbol), divertirse sin cesar, tener la decoración de las instituciones, mejor que las instituciones sin decoración, casarse muy jóvenes y tener hijos a pasto, gastar más de lo que ganan y endrogarse con los usureros para hacer <<posadas>> y fiestas onomásticas […]”. Estos son los mexicanos de hoy en día, habrá sus contadas excepciones, pero son los mexicanos que votaron en la ridícula consulta “ciudadana” convocada por el todavía no presidente de México.

Consulta con sendos errores, sesgos e inconsistencias que en la actualidad cualquier persona lo puede notar, son una burla. Lo advirtieron los venezolanos “Estos gobiernos, con sus supuestos plebiscitos, excusan sus atrocidades y justifican sus actos irrisorios.”

Pero ¿quién votó?, en colonias como Polanco, en donde dos de cada tres boletos de avión se venden, no hubieron urnas para poder opinar sobre el aeropuerto #NAICM. Ciudadanía que sí tiene intereses en tener un aeropuerto funcional, pues son usuarios del mismo. Por el contrario, votaron en zonas que nunca han necesitado de viajar en avión, por lo que no están preocupados por contar con un aeropuerto eficiente. Y me atrevo a decir, que quienes de ellos votaron lo hicieron con las vísceras, así como en las elecciones presidenciales, con la ceguera del resentimiento y envidia, como la que tenía Juárez, Ocampo y demás caudillos hacia Díaz, por querer intentar orden, paz y progreso para México.

En el año de 1885 se terminó de arreglar la deuda externa, para 1876 México contaba con 638 km de ferrocarril, y para 1910 se habían construido 19,280 km. El país comenzó por primera vez a integrar un mercado interno y a vincularlo con el mundo exterior, contrario a lo que tanto el gobierno saliente como el entrante lograron y lograrán.  El MORENÍSMO ha propuesto desde las campañas electorales hasta la fecha, ideas caducas, que no tienen nada que ver con el progreso. Nunca hablan de innovación, investigación, ni de tecnología ni de inversiones extranjeras, simplemente populismos que nos van a llevar a la ruina.

Una consulta “patito” en donde votaron 900 mil mexicanos en colonias populares de los cuales 600 mil votaron por que no se continúe la construcción del aeropuerto  en Texcoco, cuando ya lleva cuatro años de avance, no es representativa.

Somos 130 millones de mexicanos, su consulta Sr. López Obrador es un fracaso y se está burlando de todos, pues el Tren Maya, según dice, lo va a hacer si o sí y no habrá consulta. ¿Dónde está su congruencia? ¿El diálogo? Esto es autoritarismo, conducta clara de un dictador. Sugiero, por respeto a sí mismo, anule dicho circo, no obstante y con pesar, lo veo muy lejano ya que usted tiene aires mesiánicos y despóticos.

México necesita orden y progreso, pero sobre todo paz, y usted solamente se ha dedicado a dividirnos más. Las palabras de Díaz, siguen vigentes, este país es de niños, que son los que votaron por usted. Sus oídos sordos nos llevarán a políticas públicas antifamilia y a una economía más endeble de la que ha dejado el gobierno saliente. Espero mis palabras no sean proféticas, sin embargo, pienso no será así. Lo cierto es que México es un gran país, pero a pesar de ello y de que “la jaula es de oro, el problema son los pájaros que viven en ella”.

La industria del consumo ante la volatilidad de la época

Actualmente, en esta época del consumo superfluo y de la distorsión de la familia, nos estamos enfrentando como sociedad a cambios drásticos que por lo general sirven de reacomodo cuando existen crisis o hay cambios de era. El posmodernismo está dejando su paso a la digitalización y con esto al ser humano se le ha hecho común vivir un individualismo lastimoso que sus resultados han empezado a notarse.

La industria a su vez se ha tenido que readaptar a las nuevas realidades y estudiar los mercados para reinventarse y no desaparecer. No obstante, considero que la reflexión de los industriales, está siendo pragmática y no tanto con visión de largo plazo, sino con miras a futuros cercanos. Es decir, las empresas han sentido la necesidad de cambiar su consumidor target puesto que dan por hecho que la familia como la conocemos, se transformará para siempre y no así, que este cisma (como le llamo yo), es de carácter volátil y transitorio.

Según datos de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico) en los 34 países que constituyen esta organización, la estructura familiar que menos representa a las distintas estructuras familiares, está conformada por padre o madre solteros (5 y 10 por ciento de los hogares). Por el contrario, el hogar unipersonal formado por una sola persona, es considerable, ya que representa un 40 por ciento aproximadamente. Sin embargo, México es la excepción ya que tenemos menos del 10 por ciento de hogares unipersonales viviendo en nuestro país. Es decir, los mexicanos seguimos formando hogares con familias nucleares (papá, mamá e hijos), compuestas (nuclear con otros parientes) o mixtas (nuclear con otras personas no parientes) y en su minoría solteros.

En este sentido, a lo largo de todos estos países, la tendencia general de contraer matrimonio en primeras nupcias se ha visto marcada por un incremento en la edad de las personas que deciden casarse. Por ejemplo, a principios de los años 90 el promedio era de 25.3 años en las mujeres y 27.8 años de edad en los hombres. Para el 2014 esta tendencia en las mujeres aumentó en casi cinco años, siendo que ahora se casan en promedio a los 30.0 años y los varones en promedio a los 32.6 años, lo que implica que haya más hogares unipersonales y un retraso considerable en la fecundidad (Países OCDE año 1960: 3.2 hijos por mujer, año 2015: 1.9 hijos por mujer), con sus excepciones como México (año 1960: 6.8 hijos por mujer, 2015: 2.2 hijos por mujer) pero la tendencia en la fecundidad es a la baja.

Los llamados Ingenieros Sociales del occidente, ante el afán de lograr igualdad de derechos para todas las minorías, han estado redefiniendo el matrimonio y la familia, catalogándola hasta en once tipos de estructuras familiares. Lo que entre otras situaciones ha provocado que la mujer participe más en el mercado laboral, postergue su maternidad, los adultos en gran parte no quieren contraer compromisos y por ello el incremento de los hogares unipersonales.

Hecho que posiblemente de manera transitoria, a la industria del consumo le convenga, pero no así a largo plazo ya que si no invertimos en la familia, que de acuerdo con la Declaración de los Derechos Humanos, estipulados en la Carta de las Naciones Unidas, “es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”, la situación económica poco a poco se verá afectada y hasta la industria notará graves estragos.

El empoderamiento económico de la mujer es un buen negocio. Las empresas se benefician enormemente al aumentar las oportunidades en cargos de liderazgo para las mujeres, algo que ha demostrado aumentar la eficacia organizacional. Se estima que las compañías donde tres o más mujeres ejercen funciones ejecutivas superiores registran un desempeño más alto en todos los aspectos de la eficacia organizacional (Mckinsey.com).

Sin embargo, un aumento en hogares unipersonales y de mujeres trabajando, puede suponer que los factores de la producción se encarezcan; la tierra, el trabajo y el capital y todo a su vez cuesta más porque no existe una comunidad apoyándose como sucede en el caso de los matrimonios. Al respecto, podemos notar nuevamente en la base de datos de familia de la OCDE, que la tendencia del empleo para las mamás que están casadas en su mayoría tienen trabajo remunerado y si tienen educación superior, es aún más retribuido. Compiten con sus parejas y esto hace escasear el empleo y encarecerse la vida, a su vez delegar el cuidado y crianza de los hijos a terceros que nunca ejercen el maternaje como una madre puede.

No obstante, cabe señalar que las crisis han hecho que estos números decrezcan, sin embargo, muchos de los países de la misma OECD han visto el empleo en madres solteras decrecer, después de la crisis económica de 2008. Lo que puede sonar lógico, pero es de notar que las más afectadas son las madres solteras, puesto que en ellas el impacto es mayor y el desempleo se incrementa cuando están solas.

Las madres de familia casadas tienen una probabilidad de 67.7por ciento más de ser empleadas cuando su pareja está empleada, en comparación con el 50.3 por ciento de las mujeres que tienen una pareja desempleada, no obstante, en México la tendencia es inversa. Las madres solteras tienen 30 veces más probabilidad de estar trabajando que las que están casadas. Lo que puede deberse a las costumbres y a la falta de apoyo asistencial para este tipo de estructura familiar, viéndose obligadas las madres solteras a trabajar. No así con las casadas pero que no trabajan ya que posiblemente haya mayor estabilidad en el hogar, puesto que si el varón provee lo económico, la mujer provee el bienestar interno de la familia.

El 40 por ciento de las familias en México siguen siendo constituidas por madre, padre e hijos, las reconstituidas solamente representan el 11 por ciento, las uniones del mismo sexo solamente representan el 0.6 por ciento quienes gastan el 30 por ciento de sus ingresos en actividades de esparcimiento (Instituto de Investigaciones Sociales), y la familia nuclear gasta principalmente en alimentos y bebidas no alcohólicas (80 por ciento de su ingreso anual ENGASTO 2014) y en última instancia destina su ingreso al esparcimiento y otros bienes y servicios.

A la industria del consumo le sigue conviniendo producir bienes y servicios destinados para la familia nuclear, ya que si se piensa en negocio, el negocio está en el largo plazo y no en tendencias volátiles que tienen claros indicios de no prevalecer. Los cambios actuales son naturales, pero son reajustes de la época y lo que ha funcionado durante siglos no tiene por qué no seguir funcionando; a menos que lo destruyamos y así equivaldría como darnos un balazo en el pie.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Nota publicada en El Heraldo de México

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