El cine y la sexualización de los niños

“A fuerza de verlo todo, se termina por soportarlo todo. A fuerza de soportarlo todo, se termina por tolerarlo todo. A fuerza de tolerarlo todo, terminas aceptándolo todo. A fuerza de aceptarlo todo, finalmente lo aprobamos todo”. San Agustín de Hipona

Los niños cuya edad era de 3 a 5 años, se hallaban “peleando por amor”, un par besándose en la boca y hablando como adultos; alguno por ahí desvistiéndose mientras bailaba y otros lo veían; la mayoría usando únicamente pañales con enormes seguros, haciendo poses sugerentes. Todo ello fue filmado, no hubo escándalo en los medios de comunicación, no hubo demandados, ni mujeres feministas desgarrándose las vestiduras; no. Esto sucedió, ante los mirada impávida de la sociedad hace 88 años: se estrenaba en EEUU la saga de ocho capítulos llamada “Baby burlesque” protagonizada por la pequeña Shirley Temple con otros infantes.

No ha faltado quien se queja de que veamos con ojos “actuales” un programa hecho hace casi un siglo. No es paranoia, no es exageración; la pedofilia y la podredumbre ha existido desde hace mucho tiempo. Resulta obvio por tanto, que la industria cinematográfica dirija producciones a ese tipo de público. Tal abuso con la pequeña actriz siguió en sus largometrajes donde es coestrella siempre al lado de hombres con los que sostiene un trato muy cercano y sugerente. Aquellos fueron también los años de la caricatura “Betty Boop” con características abiertamente sexuales y que se vendió en nuestro país como si fuera para niños, cuando resultaba obvio que estaba dirigida a adultos.

Es probable que si la sociedad de hace un siglo hubiese alzado la voz y exigido que “Baby burlesque” se suspendiera, se habría detenido de algún modo el abuso de esos infantes y el posterior abuso a Sherley Temple. Se habría quizá evitado ver  la sexualización de Natalie Portman y Jodie Foster en películas como “León: el profesional” y “Taxi driver” respectivamente; se habrían evitado  producciones en las que hombres sostienen relaciones “amorosas” y sexuales con menores de edad, tratando de normalizar al mismo tiempo la homosexualidad y la pedofilia/pederastia a los ojos del público.

El objetivo es precisamente sexualizar a los niños, la destrucción del ser humano desde la más temprana edad, disfrazar de amor algo que no lo es y pedir tolerancia. Debemos cuidar a los hijos, lo que ven, lo que hacen, con quién están, los lugares que frecuentan, las amistades que forjan, los maestros que les imparten enseñanza, los familiares que están cerca de ellos, etcétera. Para ello es necesario que los adultos y padres se tomen en serio su papel protectores de la familia.  No podemos darnos el lujo de parpadear cuando se trata del cuidado de los hijos.

Pero ayer como hoy, no presentamos la resistencia que deberíamos a todo aquello que nos llega a través de la televisión, el cine, el internet, los portales de películas y los medios impresos. Y cada concesión que hacemos es una batalla que se pierde; nos tienen arrinconados con aquello de la “libertad de expresión” para que traguemos toda la podredumbre que antes debía permanecer en la clandestinidad pero hoy es puesta en la comodidad de nuestra sala sin que apenas nos demos cuenta, ya sea por indiferencia, negligencia o estupidez.

¿Y usted qué tipo de producciones permite que vean en su casa?

El hombre vulgar, la mirada y las palabras

“Siempre que uno desea algo fuera de orden, inmediatamente pierde la tranquilidad del alma.
De manera que la paz verdadera del alma no se consigue cediendo a las pasiones, sino resistiéndoles. Por eso, no está en paz el alma del hombre carnal, ni tampoco la del hombre entregado a las cosas exteriores; pero sí está la del hombre fervoroso y espiritual».  Beato Tomás de Kempis

Hace algunos años leía el testimonio de una mujer al hablar sobre el impacto que había tenido en su vida el darse cuenta a corta edad, de que su padre veía pornografía; lo sensible que se ella se había vuelto para percibir incluso las miradas que él dirigía a otras mujeres en la calle; cuánto esfuerzo le había llevado confiar en un hombre y lograr que su matrimonio funcionara. Un testimonio doloroso sin duda, pero ella había logrado superarlo.

He escuchado a más de un hombre decir que la mirada es natural, refiriéndose al hecho de ver a una mujer cuando va por la calle. Pero ¿Es esto cierto? ¿Cuándo deja de ser natural la mirada para convertirse en lasciva o intimidatoria? ¿Cuántos hombres han dirigido miradas insanas a una mujer? La excusa será el hecho de que ella es atractiva. Sin embargo, esto no se sostiene cuando hay hombres que miran insistentemente desde pre-adolescentes hasta mujeres maduras; y esto es algo doloroso e indignante: hombres de 30-40-50 años mirando sin tapujos a niñas de 13-16 años. O aquellos que al ir en compañía de su novia o esposa, voltean a hurtadillas para ver a otra mujer como si en ello les fuera la vida. Esto sin duda es característico del hombre vulgar.

Cabe aclarar que no me refiero a los hombres en general, solo a los hombres vulgares que cada día se encuentran por doquier, con novia, esposa y/o familia; hombres que no sabiendo controlar sus sentidos y sus pasiones, tienen como algo natural ver maliciosamente a una mujer so pretexto de que a nadie hacen daño. No basta que una relación esté ordenada al sexo complementario de ambos, hombre-mujer; el orden abarca también la edad y desde luego las intenciones limpias. Si ahondamos un poco, no es difícil darse cuenta de las costumbres adquiridas a lo largo de su vida: lecturas sensuales, revistas pornográficas, visitar lugares insanos, portar imágenes de desnudos en el teléfono celular, vocabulario vulgar, poca o nula vida interior, etcétera.

Algo similar sucede con las palabras. Varios parecen no darse cuenta del modo en que se relacionan,  por ejemplo: no saben (o no quieren) dirigirse con propiedad a una mujer de mayor rango en el trabajo, buscando con ello nulificar la distancia propia de puestos de diferente jerarquía en el ámbito laboral; ser incapaces de mostrar respeto cuando ven a una mujer en la calle, murmurando o a viva voz diciendo bajezas; enviar mensajes privados fuera de lugar vía red social o mediante aplicaciones de mensajería, etcétera. Y tales hombres no hacen distinciones: lo han dirigido por igual a pre adolescentes, a la mujer joven o madura, guapa o no, arreglada o no.

El vulgar es capaz de enlodar desde un simple saludo hasta las palabras más dulces. Pocos reparan en lo nauseabundo que resulta el que un varón así pronuncie siquiera el nombre, porque la mala intención se percibe tan sólo con el tono usado. No importa si el hombre en cuestión tiene un nivel educativo alto; si habla varios idiomas; si posee una fortuna; si es un simple trabajador, último en la jerarquía de una empresa; si es guapo o no: la vulgaridad y la actitud nauseabunda siempre es propia del aquel que no ha sabido y no ha querido dominarse a sí mismo. Y contrario a lo que afirman algunos justificándose en que la mujer dice que “si el hombre es guapo es halago y si es feo es acoso sexual”, noticia: a infinidad de mujeres nos produce la misma repulsión venga de quien venga.

Estimado varón, es probable que nadie te  haya enseñado modales, que tus padres jamás te hayan hablado del respeto propio y a la mujer, que alguna fémina te haya tratado mal o te haya rechazado con poco tacto, que solo tengas amistades vulgares y podridas, que nadie te haya dicho jamás todo lo bueno que puedes ser. Tratando de entender dicha situación y ante tales circunstancias, podemos decir que lo vivido afecta nuestro modo de ser, pero en nuestras manos está cambiar aquello que nos lacera. Has de decidirte y dar los pasos para cambiar; tan solo puedo esbozarte algunas acciones:

Respeta las jerarquías y dirígete con propiedad y la debida distancia a tus iguales y superiores, sean hombres o mujeres, sea en el trabajo o en la vida social. Nada hay tan repulsivo como aquel varón que se toma libertades que no se le han permitido e intenta traspasar límites al entrar en contacto particularmente con mujeres.

Limpia tu pensamiento, al hacerlo se limpiara tu mirada y tu rostro será otro. Ten por seguro que los actos pueden engañar; puedes fingir ser un hombre de bien, pero la mirada y los gestos reflejan nuestras intenciones. Las emociones, pensamientos y acciones moldean nuestras facciones, así que vigila que todo lo que veas, oigas y hagas sea bello, bueno y verdadero. Los ojos son el espejo del alma.

Sostén conversaciones limpias ya sea con tus familiares, compañeros de trabajo o amigos. Nada hay tan dañino como la conversación nauseabunda y materialista; del mismo modo, nada hay tan reparador y que ayude a la superación como la conversación limpia, profunda y ordenada hacia Dios. Busca personas que te ayuden a mejorar; rompe o al menos limita el trato con los que no aportan nada bueno a tu vida.

Frecuenta lecturas que nutran tu inteligencia, adquiere libros con contenido sólido (desde luego evita autores liberales y obscenos), mira películas con un mensaje no solo positivo sino ante todo moral y esperanzador. Procura ver los testimonios de varones que lograron cambiar una vida de aparente éxito pero miserable a una vida llena de Dios mediante la vida interior y la vida sacramental.

Los malos hábitos adquiridos desde temprana edad y jamás combatidos, son los más difíciles de erradicar en la edad adulta. Será más denigrante y doloroso para ti y para aquellos que te rodean cuanto más te obstines en una conducta propia de un animal y no de un hombre verdadero. ¿Te parece difícil? En efecto lo es, porque todo aquello que vale la pena requiere sacrificios.

Y puedes estar seguro de que vale la pena ser el hombre que todo padre desea para su hija…

Simplemente Bella…

“Conocer tus heridas me permite ayudarte con todo lo que yo soy. Dar mi vida por ti significa orar por ti para ayudarte a llegar al Cielo”. (Anónimo)

José es cocinero en el restaurante de su hermano Manny. De cuando en cuando le asaltan los recuerdos de un suceso doloroso de su vida. Una mañana, su hermano despide a una de las empleadas llamada Nina debido a faltas recurrentes; José la sigue y ella le confiesa que está embarazada. En un gesto de empatía y percibiendo que necesita desahogarse, se ofrece a escucharla además de invitarla a la playa. En el trayecto Nina le dice que el padre de su hijo la ha dejado sola y ninguno de los dos quiere que éste nazca, así que piensa abortar. José la escucha atentamente y le plantea opciones de vida, a lo que ella contesta agriamente.

Al llegar a casa de sus padres, le muestra a Nina su antiguo auto y le confía aquel suceso doloroso que cambio su prometedora vida de futbolista para siempre: el haber atropellado a una pequeña niña quitándole la vida, motivo por el cual fue condenado a prisión por cuatro años. Todo cambiaría a partir de entonces pues viviría con el dolor de haber cegado una vida. Por su parte, conviviendo aquella tarde con su familia, Nina se da cuenta de lo importante que es tener un respaldo ante las dificultades de la vida, algo de lo que ella careció desde su infancia. Al hablar de sus heridas, ambos encuentran un bálsamo y el camino para restaurarlas mientras una nueva vida llega a este mundo.

Ganadora del Premio del Público en la XXXI edición del Festival Internacional de Cine de Toronto considerado el máximo galardón. Alejandro Monteverde y Eduardo Verástegui lograron una película simplemente excepcional y maravillosa que contiene un profundo mensaje provida. El eje principal sin duda es la defensa de la vida en el vientre materno, una verdadera osadía en una industria cinematográfica que se ha empeñado en destruir  la familia y la vida del no nato. Muestra que es posible realizar una película con valores, respetando la dignidad del ser humano.

Es menester señalar lo sencillo que habría sido para José el haber recurrido al suicidio, tal como hizo Ben Thomas en “Siete almas” creyendo “redimirse” cuando dicho acto es realmente una confesión de impotencia para soportar los dolores, amarguras y yerros de la vida; se afirma con ello que no existe la misericordia, ni el perdón y por ende la salvación. ¿Puede ahora ver la diferencia abismal? José no regala una casa, ni dona sus corneas o su corazón; no manipula a un amigo para participar en su suicidio; no, José enfrenta una condena y sigue adelante tratando de vivir con el dolor de sus heridas.

Cuando la oportunidad se presenta, escucha a Nina, le ofrece su hombro y ello tiene un impacto tan profundo que no lo solo evita que ella aborte, sino que le hace ver que siempre hay esperanza y todavía puede cambiar de vida; es decir, salva ambas vidas y la suya propia. Cuán sencillo hubiera sido aconsejar apoyar a Nina para que abortase. He aquí el poderoso mensaje de Bella: desde la concepción hasta la muerte natural, hombres o mujeres, gente virtuosa o no; toda vida importa.

Poco advertimos  lo reparador que puede ser una simple conversación en la que nuestros semejantes hallen un bálsamo a sus heridas, consuelo y esperanza  para seguir adelante. Cuan sencillo puede ser aconsejar a alguien matar a su propio hijo, so pretexto de “ayudar”. En ese orden, se ha preguntado alguna vez respecto a las conversaciones que ha sostenido a lo largo de su vida: ¿Cuántas fueron edificantes? ¿Cuántas ayudaron sinceramente? ¿Cuántas salvaron a otros del abismo en el que se encontraban? ¿Cuántas lograron una conversión? … ¿Cuántas salvaron una vida?

Trabajamos cada día –querámoslo o no- para destruir todo a nuestro paso o bien para restaurarlo todo en Cristo. Porque ciertamente no se trata de salvarnos a nosotros mismos, sino en conjunto; no se trata únicamente de salvar vidas, sino de cambiar vidas; no solo se trata de salvar la vida material, sino ante todo salvar el alma para Dios…

¿Quédate en casa? ¿Y los demás?

«La juventud prolongada -permitida por la actual prosperidad de la sociedad industrial- redunda meramente en un número creciente de adultos puerilizados».Nicolás Gómez Dávila

A lo largo de la historia no encontramos más que la lucha del hombre para combatir las desgracias que le sobrevinieron. Una guerra, una peste o una pandemia pueden convertirnos en esclavos del miedo o en la persona fuerte que se espera que seamos. A diferencia de las generaciones que nos precedieron, nosotros contamos con lo último en medicina, somos la generación más capacitada, con los avances tecnológicos más modernos, con la mayor información sobre cualquier evento que se presente.

Del mismo modo, contamos con la mayor fuerza destructiva que se haya visto jamás; desde el aspecto bélico hasta el médico o mediante los medios de comunicación. La cuarentena por el Covid ha puesto al descubierto nuestras reacciones, algunas predecibles y otras totalmente inesperadas. Una de situaciones más comunes ha sido el miedo o la preocupación que, hasta cierto punto es entendible. Sin embargo el miedo puede obligarnos a actuar o paralizarnos. ¿Qué hemos hecho?

Las autoridades han “exhortado” a la gente a quedarse en casa, se prohibió la apertura de negocios, plazas comerciales, escuelas, fondas, peluquerías, colegios, etc. Más allá de lo que ha marcado el gobierno, muchos están en sus casas y no se dan cuenta de hasta qué punto han afectado a los demás innecesariamente; uno de esos temas es el económico: varios negocios han quebrado; ha habido recorte de personal, recorte de sueldos, intimidación de las autoridades, denuncias, etc.

En días recientes fue una verdadera sorpresa ver un sitio de taxis (que regularmente no se daba abasto), lleno de unidades detenidas, ¿el motivo? no hay pasajeros. El taxista visiblemente preocupado platicaba que la situación es muy difícil para ellos y no saben en qué va a parar esto. El descalabro ha sido al transporte, al sector restaurantero, al sector turístico, la construcción, el sector educativo y papelero, entre otros. Pocos han visto de cerca el cierre de empresas y el despido de gente, cómo algunos tenían que cuidarse de la patrulla para poder vender café y pan.

Aunado a ello, debo decir que es una verdadera tomada de pelo lo que están haciendo empresas internacionales y medios de comunicación respecto al confinamiento: presentarnos comerciales donde hay una familia o amigos sentados a la mesa, abundante comida, sonrisas y ¡mucho refresco! Otros promoviendo encerrarse y hacer maratón de películas, “¡Hasta que sea seguro y volvamos a vernos!” Vaya sarta de miserables. Tales mensajes masivos hechos para mantener en el aire la idea de que la gente está haciendo mucho bien encerrándose… mientras afuera todo se derrumba. ¿De dónde espera usted que la gente obtenga recurso para seguir viviendo y alimentando a su familia?

Mientras se repite hasta el cansancio el eslogan de “¡Salva vidas! ¡Quédate en casa!” ¿Acaso se ha preguntado alguna vez cuántos empleos se han perdido? ¿Cuánta gente necesita salir porque alguien debe llevar el pan a su mesa? Hacer las compras en línea, en lugar de visitar el lugar y probarse la ropa o calzado; la entrega de comida y despensa a la puerta de su casa, por su visita al súper o al restaurante; la convivencia y los abrazos por las video llamadas; tarde o temprano le hará pensar que todo puede ser sustituido, le hará pensar que finalmente nada es prioritario, excepto claro, su propia salud y que toda esa destrucción era necesaria para “salvar vidas”.

¿Recuerda cuando le decían que no debía dejar que la televisión educara a sus hijos? Pues bien, ahora aplíquelo a usted. Quedarse en casa y depender de lo que los medios transmiten, desde luego que tiene un impacto y difícilmente será uno bueno y constructivo. El dejar de tener contacto con la realidad, ha sido sin duda un error garrafal. Salga y respire aire fresco, refuerce su sistema inmune con una mejor alimentación, haga ejercicio, sea exigente con sus hábitos de higiene; abandone vicios como el cigarro, la bebida, la comida chatarra y el refresco; si en su trabajo se lo permiten, vuelva.

Procure volver a sus actividades cotidianas tanto como sea posible, tome el transporte, entre al centro comercial, coma en su fonda o restaurante favorito; en resumen, ayude a reactivar la economía, ayude a que otros lleven el pan a su mesa y así ellos puedan cuidar a su familia adecuadamente. Pero sobre todo, salga y recupere la confianza y el discernimiento. No viva un auto encierro innecesario que ha llevado a la soledad a muchos. El sentido común nos indica que está bien cuidar la salud, pero hacerlo como lo estamos haciendo actualmente nunca había sido tan costoso en todos los aspectos y eso debería alertarnos de hacia dónde estamos cayendo.

Al final, haber cuidado de nuestra salud como si fuera el único bien y cometido que tenemos, significará haber destruido todo y a todos a nuestro paso: desgarrados económica, anímica y espiritualmente, pero eso sí, «saludables». Al final, habremos “ganado” habiéndolo perdido todo; siendo la generación mejor equipada, somos la más débil y manipulable; una verdadera desgracia…

Siete almas

En un descuido, al manejar su auto Ben Thomas provoca un accidente automovilístico en el que muere su novia y la familia que iba en otro auto. Ese suceso ha atormentado a Thomas por mucho tiempo; cayendo en una severa depresión, piensa en redimirse y decide que sacrificara su vida para ayudar a siete personas, las mismas siete pérdidas que ocasiono. Su ayuda va desde lo económico hasta lo médico.

Dona un lóbulo pulmonar a su hermano; parte de su hígado a una trabajadora social; un riñón a un entrenador de hockey; su médula ósea a un joven; su casa a una joven madre de dos niños que es maltratada por su novio; sus corneas a un vendedor ciego y su corazón a una mujer con severos problemas cardíacos. No solo eso, ha designado a su mejor amigo para que éste se asegure de que los últimos deseos de Ben Sean cumplidos después al fallecer.

La película fue aclamada casi unánimemente; mucha gente quedo profundamente conmovida; no los culpo, el mensaje transmitido es poderoso: un hombre que comete un error pero que busca redención ayudando a los demás, sacrificando su propia vida. Para una sociedad especialmente egoísta y en continuo estado de pleonexia, es natural que una historia así les impacte. ¿Cuántos no quisieran importarle de ese modo a otros? ¿Cuántos no desearían que alguien los ayude en su punto de mayor crisis? Alguien que los ame lo suficiente para dar la vida por ellos.

Así que, ¿Qué podría estar mal es una historia así? Veamos, Ben se sacrifica a sí mismo no por amor sino porque no puede con la culpa que le embarga al haber ocasionado la muerte de siete personas inocentes. Ha decidido ayudar no a cualquiera, sino a aquellos que lo merezcan y se asegura de ello por medio del consejo de la trabajadora social y poniendo él mismo a prueba a la gente para ver si eran dignos. A los ojos del mundo él actúa de forma justa, ¡Vamos! ¿Para qué ayudar a un miserable ladrón?  ¿Para qué ayudar a alguien iracundo, pudiendo ayudar a una persona noble?

La justicia de Ben (como la de todo ser humano) es imperfecta: elegimos querer a unos cuantos que sean de nuestro agrado cuando el mandato es amar al prójimo en general; amarles como Dios nos ha amado y no de acuerdo a nuestro limitado juicio. Buscar la oportunidad de corregir nuestros errores no significa nulificarnos mediante el suicidio, por más que la industria cinematográfica nos lo exponga de ese modo.

Debemos entender que el suicidio nunca es sinónimo de amor, antes bien es señal de que la persona que piensa hacerlo necesita ayuda profesional y afecto desinteresado para superar su crisis y salir adelante. ¿Quién que ame verdaderamente a sus semejantes quiere verlos suicidándose? Nadie. No importa si hemos cometido infinidad de errores, toda vida importa y Dios nos da cada día la posibilidad de empezar de nuevo. No podemos amar a otros despreciando y acabando con nuestra propia vida.

La película hace apología del suicidio como muestra de “amor” al prójimo; promueve veladamente la donación de órganos obtenida de una forma moralmente inadmisible como el suicidio, del mismo modo en que es inadmisible obtenerla por tráfico de órganos o mediante la eutanasia. Como es ya costumbre, no podían faltar las relaciones sexuales sin compromiso como otra muestra de “amor puro”. Lo salvable es la actuación de Rosario Dawson, una lástima que se haya empleado en una historia que miente al espectador mediante la tragedia y el drama, mezclando actos loables con actos moralmente inadmisibles.

A menudo suele creerse que dar la vida por otros significa dar la vida material, es decir, morir forzosamente; nada más errado. Al esperar el momento adecuado para llevar a cabo un acto bueno y heroico, es posible que se nos escapen pequeñas oportunidades diarias de hacer el bien.  ¿Qué significa entonces dar la vida por los demás? La respuesta la he obtenido recientemente en una conversación sobre la amistad santa:

“Conocer las heridas de otros me permite ayudarles con todo lo que soy. Dar mi vida por ti significa orar por ti para ayudarte a llegar al Cielo”.

Sin duda, “Siete almas” está muy lejos de reflejar ese sacrificio por el prójimo…

Paz y la humillante esclavitud de ser hijo de su tiempo…

“La mejor defensa contra la mala literatura es una experiencia plena de la buena; así como para protegerse de los bribones es mucho más eficaz intimar realmente con personas honestas que desconfiar en principio de todo el mundo” C.S. Lewis

Octavio Paz escribió en 1974 en su libro “Los hijos del limo” que si la sociedad no evoluciona y se estanca, estalla una revolución; indicaba también que de las tres grandes revoluciones (revolución francesa, revolución estadounidense y revoluciones hispanoamericanas), si bien las dos primeras habían tenido resultados fructíferos, las nuestras marcaron el inicio de la desolación que ha sido nuestra historia hasta la actualidad.

Respecto a los resultados fructíferos, sin duda esta idea es compartida por muchos escritores e historiadores; una “verdad” incluida en nuestros libros de texto gratuitos. Lo que nunca se dice es que la Revolución llevo a cabo políticas para descristianizar a Francia, entre las que se encuentra la Constitución del Clero y el llamado “Culto a la razón” con influencia claramente masónica y cuyo objetivo era la sustitución del culto católico. Aunado a ello se cometieron todo tipo de atrocidades: la abolición de las órdenes religiosas, la ejecución de sacerdotes refractarios, la laicización del matrimonio, instauración del divorcio, las profanaciones, la destrucción de iglesias. El asesinato del rey Luis XVI de Francia fue planeado con antelación por la francmasonería. La Revolución francesa fue la rebelión del hombre contra Dios, es decir la liberación de toda potestad divina.

Por lo que se refiere a la revolución estadounidense, la masonería estuvo implicada, contando entre sus filas a George Washington, Thomas Jefferson y Benjamín Franklin. La Declaración de Independencia tiene la marca del Enciclopedismo (que proclamo la superioridad de la razón frente a la tradición y la fe), así como la huella de la Ilustración (la descristianización a través de la “autonomía del pensamiento”, separándola de la fe católica).  Huelga decir que la masonería estuvo detrás de las independencias y revoluciones hispanoamericanas; emancipar a las provincias de España era esencial para el dominio político y comercial; inicia aquí la desolación y miseria (no causada por España sino por la masonería); lo que  había sido el imperio español y católico, fue desmembrado y convertido en repúblicas bananeras.

Regresando al poeta mexicano, se unió en su juventud a la causa de la República española; viajo en 1937 a aquel país, invitado a un congreso de escritores en defensa de la cultura, mostrando su apoyo a la República. ¿Y qué  sucedía en aquel país mientras tanto? Había estallado la Guerra Civil española y la Segunda República donde se gestó la persecución religiosa: fueron asesinados obispos, sacerdotes, frailes y monjas, así como católicos víctimas del odio a la religión católica, debiendo vivir en absoluta clandestinidad. Y el poeta afirmaba que España le había enseñado el significado de la palabra “fraternidad”.

Paz escribió con férrea convicción sobre las revoluciones. Y su rebelión juvenil tenía raíces profundas; la experiencia nos dice que nada tan grande sucede de pronto: en una entrevista concedida a Rita Guibert para el libro “Siete voces” (1974) dijo: Un buen día, al salir de la iglesia, comprobé una vez más que la Comunión no me había producido ningún efecto. Estaba tan caído de la mano de Dios después de la Comunión como antes. Escupí en el suelo como si quisiera devolver la hostia, bailé sobre mi escupitajo, dije dos o tres maldiciones y reté a Dios. Desde ese día, aunque sin decírselo a nadie, profesé un antideísmo beligerante».

En 1990 durante una entrevista concedida a Carlos Castillo Pereza, al preguntarle éste el por qué había roto con el catolicismo, Paz respondió: “Para mí el cristianismo era el orden y la burguesía. Soy hijo de mi siglo y mi rebelión juvenil tenía que ser obra de demolición”.

Recordemos que la lectura es siempre alimento indispensable, todo radica en separar la literatura buena de la mala, la verdad de la mentira, evitando con ello que varias inteligencias y corazones se pierdan. ¿Qué importa si un escritor ha ganado un premio Nobel si con sus obras transmite el espíritu liberal y su antideísmo? El mérito literario no implica que haya que leer y aplaudir a un poeta sin importar lo que escribe; antes bien, ha de tenerse con reservas y reprobarle siempre que sea necesario.

Lo dicho por Paz y otros tantos escritores sudamericanos, me trae a la memoria las demoledoras y siempre actuales palabras de Gilbert Keith Chesterton:

«Solo la Iglesia Católica puede salvar al hombre de la destructora y humillante esclavitud de ser hijo de su tiempo»…

Los medios de comunicación, la libertad y el discernimiento

“Ningún hombre sano y constructivo puede aceptar que la verdad y el error sean indiferentes y tengan iguales derechos” Alfonso Junco

El cine, la televisión y la radio son poderosos medios de comunicación. A través de ellos se hace llegar a las masas un mensaje y la propaganda que deseemos.

Si bien hoy tenemos una amplia gama de opciones tales como los portales en internet de películas y música, conectarnos a una inmensa cantidad de emisoras en todo el mundo; la televisión, el cine y la radio convencionales, siguen teniendo su impacto en la vida hogareña. Si el mensaje que se transmite es todo menos limpio, los medios deberán manipular la forma en que lo presentan para que permeé en nosotros.

Llegamos a un punto importante: en la difusión de series, películas, programas y música, se alega la libertad de expresión para justificar el que una producción lleve consigo un mensaje dañino. Programas tipo “Como dice el dicho” no solo promociona el estilo de vida homosexual, también promociona las relaciones sexuales fuera del matrimonio o el adulterio. Programas que no hubiéramos pensado que verían la luz del día, hoy son transmitidos en horario familiar. ¿Qué deberíamos hacer? ¿Bastaría con cambiarle de canal?

Aún los bien intencionados podrán afirmar con vehemencia, una y otra vez que cada quien es “libre de ver lo que quiera”, que no somos nadie para imponer a otros nuestras creencias y gustos, etc. Esa forma de pensar es lo que más desean los medios que promueven el homosexualismo, la ideología de género y el aborto en el mundo: que cerremos la boca y volteemos hacia otro lado para que el producto llegué a las masas. Solo así seremos considerados como “amables y respetuosos”.

Pero usted simplemente no se quedaría tranquilo si alguien le ofreciera a un niño un plato con estiércol a la derecha y un plato con ensalada de frutas a la izquierda. Entonces ¿por qué mirar hacia otro lado cuando les presentan a su hijo y a los hijos de otros, conductas desordenadas como si fueran buenas? Afirmar que el estilo de vida homosexual es dañino al individuo como a la sociedad en su conjunto no es intolerancia u homofobia, es un hecho.

Los productores de tales programas no solamente pretenden que aceptemos los actos homosexuales, sino que los respaldemos, so pena de acusarnos de intolerantes u homofóbicos; irónicamente ellos no toleran ningún disenso. Entonces ¿dónde está la supuesta libertad de la que hablan? Es inexistente; hablamos de una dictadura del relativismo. Y caemos en un relativismo moral al pensar que aquello que está bien y mal es algo que cada persona determina por sí misma.

Tenga presente que lo que hace que un programa sea bueno o malo no es la opinión de la gente; lo hace bueno o malo si promueve los valores, o si por el contrario, los vulnera. Nuestro deber es sin duda alguna, denunciar tales programas a la execración común, no por odio –como algunos fautores argumentaran- sino por el bien común. Sencillamente no se le puede enseñar a nadie –especialmente a niños y adolescentes- que los actos homosexuales sean moralmente lícitos.

Desde luego ha de respetarse a aquellos que practican la homosexualidad, haciéndoles ver las consecuencias de tales actos que niegan la diferencia y complementariedad existente entre un hombre y una mujer. En ese orden, la difusión de programas mostrando la practica homosexual como algo bueno y plausible es el mayor timo a la sociedad. Conformarse con cambiar de canal solo es aplicable entre programas limpios, sean de su agrado o no, pero jamás entre programas que promueven los valores y otros que promueven conductas desordenadas. 

Pretender buscar el bien común opinando al mismo tiempo que cada quien haga lo que quiera en aras de una libertad mal entendida, no es en absoluto querer el bien de otros, sino asumir una actitud cómoda cuando vemos cómo se intenta derrumbar a la familia. La razón por la que la ideología de género ha avasallado es precisamente porque hemos guardado silencio y lo hemos hecho tan bien que aseguramos que lo bueno y lo malo tiene el mismo derecho y deber de exhibirse ante la sociedad.

Pero uno simplemente no aseguraría jamás que da lo mismo comer una ensalada de frutas que estiércol… ¿no le parece?

Un amor para recordar…

Hace unos años, me ponderaban lo maravilloso de la película “Diario de una pasión”; cómo era que unos jóvenes de diferentes clases sociales se habían enamorado; cómo habían superado tantas cosas y al final estar juntos hasta la ancianidad. Era el ejemplo de que el “amor real” existe, o bien, con el que muchas mujeres sueñan: pasión, diversión, dolor,… que se transformó en peleas, golpes, celos, promiscuidad, infidelidad.

La pregunta obligada es ¿realmente alguien querría algo así en su vida?

Mi respuesta a tal ejemplo fue recomendar la película “Un amor para recordar” protagonizada por Mandy Moore y Shawn West: Jamie es una estudiante sobresaliente, alegre, que viste con largos vestidos, ayuda a otros con tutorías, es servicial; escribió para el anuario escolar que deseaba presenciar un milagro, siendo esto último parte de un listado de cosas que deseaba hacer antes de morir. Landon es el típico galán popular de la escuela, fanfarrón y abusivo. Debido a su participación en una obra teatral, inician a duras penas una amistad que más tarde se transforma en amor.

¿Cuál es la novedad? ¿Qué puede ser interesante? Jamie ama los libros, más no vive encerrada en una biblioteca; posee un carácter apacible y alta autoestima; tiene una seguridad que muchas chicas de preparatoria invidiarían; su rostro y sonrisa irradian una belleza genuina. Sus estándares son altos en todos los aspectos, así que cuando entra en contacto con el rebelde Landon, ella jamás los abarata para agradarle; al contrario, es él quien eleva los propios al querer su amistad y más tarde su amor. He aquí que comenzará la dura transformación del muchacho.

Landon comienza a ayudar a otros, aprende a disculparse y se aleja de amigos que no le hacen bien. Admite que se ha equivocado; para salir con Jamie hace las cosas apropiadamente: pide permiso a su padre y la lleva a cenar a un lugar decente. Jamás intenta sobrepasarse, ni le propone nada deshonesto. Le ayuda a hacer realidad parte de su listado de cosas qué hacer. Después de tiempo y una dolorosa noticia, le propone matrimonio y se casan.  Toda esa trama fue el centro de aquella conversación: cuando la mujer se da a respetar, el hombre que desee estar con ella, deberá ordenarse para merecerla o tendrá que alejarse.

Esto jamás sucedió con Noah y Allie en “Diario de una pasión”, puesto que salen a hurtadillas y ella aceptaba el trato vulgar con tintes de “diversión” que él le dá y así es su relación; con muestras de pasión desbordada, viven en una montaña rusa, llena de altibajos emocionales, con gritos y hasta golpes. En un reencuentro, acaban teniendo relaciones sexuales, él es promiscuo y ella infiel a su prometido. Todo esto fue presentado al cinéfilo cómo “amor”.

Allie al tener estándares bajos, propicia que Noah tenga acceso a ella. No espero hasta el matrimonio, así que tomo un anticipo; no fue caballero en modo alguno y no le interesó proteger la castidad de la mujer que decía amar. No tiene nada que ver la clase social, sino el amor verdadero y el respeto. No tiene qué ver la cuna sino la forma en que vivimos y cuánto nos respetamos; ahí radica gran parte del éxito o fracaso de las relaciones humanas que sostenemos a lo largo de nuestras vidas.

No es raro pensar que ya no hay caballeros; creo sinceramente que además de la siempre importante formación moral en la familia, los hombres deben tener un ideal por el cual luchar y elevarse en todo sentido, así que la mujer ha de mostrárselo, comportándose de acuerdo al tipo de hombre que quiera en su vida. Si se comporta como Allie, es probable que el tipo sea divertido pero no un hombre respetable; si se comporta como Jamie, muchos se irán es cierto, pero quedará aquel que la respete y la ame. Lo mismo sucede a la inversa.

Desde luego el hombre que es realmente caballero, no solo respetará a la mujer que tiene estándares altos y se ama a sí misma; también lo será –muy particularmente- con aquellas mujeres que no saben respetarse a sí mismas, accediendo a tener relaciones sexuales si sus novios se lo piden o vistiendo de manera poco decorosa, entre otras cosas. Y si ellas no aprecian el gesto, solo alejarse, pero jamás aprovecharse. ¿Cuántas veces no hemos escuchado a hombres que se tenían a sí mismos por “caballeros”, decir “ella quería”? Absurda disculpa para salir bien librados de una mala relación, habiendo obtenido lo que querían.

Suele pensarse que el amor cuando es real debe doler, incluso herir, debe ser tumultuoso y apasionado, o de lo contrario no es amor. Ese concepto tan equivocado debe erradicarse, porque puede llevar a muchos a vivir relaciones verdaderamente tormentosas, donde el amor y el respeto es lo único que no existe.

“Un amor para recordar” puede parecerle una película básica a muchos, no obstante muestra que la amistad y el amor, al ser ordenados en Dios, pueden transformar para bien la vida de las personas. Inclúyala en su vídeoteca familiar, vale mucho la pena…

La estupidez de Ashton Kutcher y Black Lives Matter

“Si eres una mujer negra en Estados Unidos, es estadísticamente más seguro abortar que llevar el embarazo a término o dar a luz” (Planned Parenthood Black Community)

Ante la reciente muerte de George Floyd se han desatado manifestaciones y actos vandálicos en diferentes ciudades de EEUU. A este respecto, el movimiento “Black Lives Matter” (BLM) apareció nuevamente exigiendo justicia. A ello se han sumado artistas como Shawn Mendes, Ariana Grande, Paris Jackson, entre otros, han apoyado protestas “antirracistas”.

Las redes sociales no podían ser menos; un mensaje de Ashton Kutcher apoyando al movimiento Black Lives Matter fue respondido con un mensaje de que todas las vidas importan (All lives matter). El actor contesto que la gente que respondía así no debía ser silenciada, sino solo educada. Debido a una anécdota de familia; mientras su esposa y él acostaban a sus pequeños hijos, decidió decir lo siguiente casi entre lágrimas:

“Lo que tienen que entender toda esa gente que responde All Lives Matter al Black Lives Matter es que ahí fuera hay muchas personas que creen que la vida de la población negra no importa. Quizás cuando dicen que todas las vidas son importantes lo hacen con toda la buena intención, pero recuerden siempre esto: para mucha gente la vida de los afroamericanos no importa nada

Es posible que Ashton haya tenido la mejor intención, sin embargo ésta no se sostiene por ningún lado; antes bien sus palabras se vuelven contra él. Veamos lo que el actor ha ignorado:

-Black Lives Matter apoya y promueve el aborto y la ideología de género entre la gente de raza negra. En su comunicado titulado “Lo que creemos”, manifiestan que las vidas de los negros son importantes, independientemente de la identidad sexual real o percibida, la identidad de género, la expresión de género, el estado económico, la capacidad, la discapacidad, las creencias o incredulidades religiosas.

-En 1994 se acuño el término “justicia reproductiva” por un grupo de mujeres de raza negra, para expresar la conexión que hay entre la justicia social y la lucha por los  “derechos reproductivos” (aborto, métodos anticonceptivos, fecundación in vitro, etc.). Vinculan los sistemas de opresión al mundo de la reproducción. Dicho término es usado por BLM y por GIRE (en México). Aunque “justicia reproductiva” tiene conexión con la salud sexual y derechos sexuales; implica un contexto más amplio al vincularlo a la “justicia social” y la opresión; es decir, no queda en el ámbito privado, sino en el laboral, político y socioeconómico.

-Alicia Garza, cofundadora de BLM declaró que la “justicia reproductiva” está al interior de este movimiento, que no solo se trata del derecho de las mujeres a determinar, cuándo, cómo y dónde quieren formar una familia sino también el derecho a ser capaz de criar niños para convertirse en adultos; algo que se ve obstaculizado por la violencia por parte de las fuerzas del orden u otras fuerzas estatales (¿?), por crisis a través de la pobreza, la falta de acceso a los recursos y la falta de acceso a comunidades de salud que sean seguras y sostenibles. Aseguró que BLM y la “justicia reproductiva” van de la mano. Ahí lo tiene.

-Los centros de aborto de Planned Parenthood están ubicados a una corta distancia de barrios negros; como es de esperarse, las mujeres negras abortan hasta cinco veces más que las mujeres de otras razas. Ello responde al deseo de su fundadora, Margaret Sanger, de exterminar a la población negra, algo que no debía saberse jamás. Desde luego BLM apoya a Planned Parenthood.

¿Cómo es que Ashton pasa por alto tales ataques a la vida y dignidad de los negros por parte de quienes dicen luchar por ellos como BLM?

¿Dónde está la indignación y las lágrimas de Ashton por todos aquellos bebés de raza negra asesinados en el vientre de sus madres en sus propios barrios?

¿Dónde estaba Ashton y sus vídeos cuando su esposa Mila Kunis donó recursos al gigante del aborto, Planned Parenthood fingiendo ser el vicepresidente de los EEUU?

El problema de que un adulto jamás haya madurado y desarrollado su inteligencia es que termina siendo torpe de entendimiento, alguien a quien es muy fácil manipular. El sentimentalismo y la estupidez desbordados no permiten que la razón actué, no hay discernimiento sobre aquello que nos rodea. Cualquiera puede tomar su teléfono celular y grabar un vídeo mostrando su indignación ante una situación, incluso derramando lágrimas; pero no todos querrán ver un panorama más completo y real de lo que sucede; menos aún actuar en consecuencia.

Si usted es padre de familia, no olvide que uno de sus deberes es ayudar a que sus hijos desarrollen sus capacidades motrices e intelectuales, desarrollar las virtudes; inculcarles valores morales, ayudarlos a discernir el acontecer diario, en lugar de heredarles la estulticia y la estupidez. Quizá un buen día muchos por fin entendamos que todas las vidas importan. Solo así actuaremos como es debido, defendiendo la vida desde el vientre materno hasta la muerte natural, defendiendo el matrimonio y la familia, sin distinción de razas; simplemente porque toda vida humana es valiosa. Por último diré que solo puedo estar de acuerdo en una cosa con Ashton Kutcher: Para mucha gente la vida de los afroamericanos no importa nada. Y eso, irónicamente lo incluye a él…

El coronavirus, la “lucha contra el racismo” y la hipocresía

“Los medios actuales de comunicación le permiten al ciudadano moderno enterarse de todo sin entender nada”. Nicolás Gómez Dávila

Es por todos sabido la declaración de emergencia sanitaria alrededor del mundo ante la epidemia del Covid-19. Entre las principales medidas está el quedarse en casa y la suspensión de actividades no esenciales.

Usted no podía salir más; fueron cerrados cines, plazas comerciales parques, restaurantes, escuelas y universidades, iglesias católicas; visitar a sus familiares no era opción; cientos de pequeños negocios cerraron temporalmente y otros más quebraron; fueron puestos hasta nueve policías en una estación en el metro de la Ciudad de México para vigilar que todos entraran con cubrebocas. Y le dijeron que todo era por su bien, era preciso salvar vidas estando encerrado.

Los medios de comunicación prácticamente bombardearon los noticiarios y programas sobre las medidas que debían tomarse. Desde marzo no se escuchaba otro tema. El anuncio publicitario más frecuente fue: “Quédate en casa, salva vidas”; “Salva tantas vidas como un doctor, quédate en casa”; “Mantén la sana distancia”, “Quédate en casa, quédate vivo”; “Este 10 de mayo demuestra cuánta madre tienes y cuánta más quieres tener”.

El mensaje directo y absolutamente agresivo fue no salir salvo extrema necesidad, so pena de contagiar a los demás y matarlos; ¿Y qué monstruo haría eso? El miedo y la preocupación se apodero de la gente; se encerraron, abandonaron su rutina diaria; otros más se convirtieron en verdaderos denunciantes de sus vecinos por tener una fiesta, por abrir sus pequeños negocios ¡y querer sobrevivir!, por no llevar cubrebocas, por hacer procesiones religiosas, etc. No había ningún otro tema relevante que hiciera que los medios de comunicación desviaran su vista de la pandemia. Todo cambiaría el 25 de mayo cuando George Floyd murió por la presunta excedida violencia de policías durante su arresto.

Lo que siguió a ese día es digno de describir:

En diversas partes del mundo salieron a manifestarse indignados por dicha muerte: en Nueva Zelanda, Irlanda, Inglaterra y Paris marcharon; hubo carteles en Irán y pinturas en Siria; muros pintarrajeados en Francia, etc. En las redes sociales circulan mensajes tipo: “Que el aislamiento social no te inmovilice ante la injusticia social” convocándoles a hacer plantones en las embajadas de EEUU en diferentes países; todo ello acompañado de la etiqueta #BlackLivesMatter” (cuyo mensaje hipócrita y falaz merece una especial atención en posterior nota).

En lo que se refiere a EEUU, cientos de personas se han visto involucradas en disturbios. ¿Qué tal? Los medios de comunicación que tanto se habían rasgado las vestiduras sobre los cuidados extremos por el Covid-19, dan la noticia del vandalismo; pero nadie se sorprende de que la mayoría de los vándalos y gente manifestándose no lleven cubrebocas, guantes o caretas; nadie se extraña de que estén tan cerca delinquiendo, golpeando gente, quemando negocios, respirando el humo, gritando a todo pulmón, etc. Vamos, ¿dónde está la sana distancia? ¿Y el gel antibacterial? De pronto eso paso a segundo término, porque “el racismo es indignante cuando un blanco ocasiona la muerte de un negro”, pero no cuando un negro asesina a gente blanca.

La campaña “antirracista” va con todo: canales como el Paramount o Nickelodeon suspendieron por 8 minutos y 46 segundos su programación para transmitir un anuncio que narra la muerte de George Floyd, con el sonido de una respiración, en apoyo a la “justicia, igualdad y derechos humanos”. Equipos de fútbol alrededor del mundo se han manifestado contra el racismo; cantantes han donado dinero para pagar las multas de los vándalos, ¡Qué nobleza y empatía la de todos!

Viendo la total libertad con que el vandalismo se ha apoderado de varias ciudades, se concluye que la gente es -y lo ha sido siempre- perfectamente capaz de hacer cualquier actividad al aire libre en esta pandemia, sin todos los cuidados que los medios de comunicación decían que debía usted tener; ¡porque lo de hoy es combatir el racismo de los blancos hacia los negros! (pero nunca combatirlo si éste es a la inversa) ¿Puede ver el absurdo y el insulto a la inteligencia?

Todo aquello que le fue prohibido para “salvar vidas”, ahora es justificado debido a una injusticia social. Débilmente algunos comunicadores dicen no estar de acuerdo con la violencia desatada en diferentes ciudades, mientras que a usted le infundieron miedo y manipularon ese amor por su madre y su familia, ¡Diciéndole que usara las redes sociales para comunicarse con ellos! ¡Vaya desfachatez!

En fin, lo tienen a usted donde lo quieren tener: encerrado en su casa, temeroso de contagiarse, limitando el contacto con los demás, sin salir al parque, alejado de su familia, de sus amigos, sin abrazarlos, sin poder asistir a la Santa Misa, al cine o a un evento deportivo; lavando cada centímetro de su casa; pero eso sí, muy indignado por la injusticia cometida por policías blancos hacia un negro, justificando que la gente salga a manifestarse y vandalizar; usando su etiqueta del #BlackLivesMatter.

Los medios de comunicación le dicen hacia dónde voltear y hacia qué situaciones indignarse; mientras la economía de varios países –incluido el nuestro- va en picada; mientras miles de personas son asesinadas diariamente desde el vientre materno hasta la senectud; mientras miles son víctimas de trata de personas, prostituidos; mientras muchos mueren de hambre, etc. Y ni siquiera hay que salir de EEUU para ver ese triste panorama.

Por cierto, no olvide que las elecciones en el vecino país del norte, serán en noviembre próximo ¿Casualidad?…

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