Los medios de comunicación, la libertad y el discernimiento

“Ningún hombre sano y constructivo puede aceptar que la verdad y el error sean indiferentes y tengan iguales derechos” Alfonso Junco

El cine, la televisión y la radio son poderosos medios de comunicación. A través de ellos se hace llegar a las masas un mensaje y la propaganda que deseemos.

Si bien hoy tenemos una amplia gama de opciones tales como los portales en internet de películas y música, conectarnos a una inmensa cantidad de emisoras en todo el mundo; la televisión, el cine y la radio convencionales, siguen teniendo su impacto en la vida hogareña. Si el mensaje que se transmite es todo menos limpio, los medios deberán manipular la forma en que lo presentan para que permeé en nosotros.

Llegamos a un punto importante: en la difusión de series, películas, programas y música, se alega la libertad de expresión para justificar el que una producción lleve consigo un mensaje dañino. Programas tipo “Como dice el dicho” no solo promociona el estilo de vida homosexual, también promociona las relaciones sexuales fuera del matrimonio o el adulterio. Programas que no hubiéramos pensado que verían la luz del día, hoy son transmitidos en horario familiar. ¿Qué deberíamos hacer? ¿Bastaría con cambiarle de canal?

Aún los bien intencionados podrán afirmar con vehemencia, una y otra vez que cada quien es “libre de ver lo que quiera”, que no somos nadie para imponer a otros nuestras creencias y gustos, etc. Esa forma de pensar es lo que más desean los medios que promueven el homosexualismo, la ideología de género y el aborto en el mundo: que cerremos la boca y volteemos hacia otro lado para que el producto llegué a las masas. Solo así seremos considerados como “amables y respetuosos”.

Pero usted simplemente no se quedaría tranquilo si alguien le ofreciera a un niño un plato con estiércol a la derecha y un plato con ensalada de frutas a la izquierda. Entonces ¿por qué mirar hacia otro lado cuando les presentan a su hijo y a los hijos de otros, conductas desordenadas como si fueran buenas? Afirmar que el estilo de vida homosexual es dañino al individuo como a la sociedad en su conjunto no es intolerancia u homofobia, es un hecho.

Los productores de tales programas no solamente pretenden que aceptemos los actos homosexuales, sino que los respaldemos, so pena de acusarnos de intolerantes u homofóbicos; irónicamente ellos no toleran ningún disenso. Entonces ¿dónde está la supuesta libertad de la que hablan? Es inexistente; hablamos de una dictadura del relativismo. Y caemos en un relativismo moral al pensar que aquello que está bien y mal es algo que cada persona determina por sí misma.

Tenga presente que lo que hace que un programa sea bueno o malo no es la opinión de la gente; lo hace bueno o malo si promueve los valores, o si por el contrario, los vulnera. Nuestro deber es sin duda alguna, denunciar tales programas a la execración común, no por odio –como algunos fautores argumentaran- sino por el bien común. Sencillamente no se le puede enseñar a nadie –especialmente a niños y adolescentes- que los actos homosexuales sean moralmente lícitos.

Desde luego ha de respetarse a aquellos que practican la homosexualidad, haciéndoles ver las consecuencias de tales actos que niegan la diferencia y complementariedad existente entre un hombre y una mujer. En ese orden, la difusión de programas mostrando la practica homosexual como algo bueno y plausible es el mayor timo a la sociedad. Conformarse con cambiar de canal solo es aplicable entre programas limpios, sean de su agrado o no, pero jamás entre programas que promueven los valores y otros que promueven conductas desordenadas. 

Pretender buscar el bien común opinando al mismo tiempo que cada quien haga lo que quiera en aras de una libertad mal entendida, no es en absoluto querer el bien de otros, sino asumir una actitud cómoda cuando vemos cómo se intenta derrumbar a la familia. La razón por la que la ideología de género ha avasallado es precisamente porque hemos guardado silencio y lo hemos hecho tan bien que aseguramos que lo bueno y lo malo tiene el mismo derecho y deber de exhibirse ante la sociedad.

Pero uno simplemente no aseguraría jamás que da lo mismo comer una ensalada de frutas que estiércol… ¿no le parece?

Un amor para recordar…

Hace unos años, me ponderaban lo maravilloso de la película “Diario de una pasión”; cómo era que unos jóvenes de diferentes clases sociales se habían enamorado; cómo habían superado tantas cosas y al final estar juntos hasta la ancianidad. Era el ejemplo de que el “amor real” existe, o bien, con el que muchas mujeres sueñan: pasión, diversión, dolor,… que se transformó en peleas, golpes, celos, promiscuidad, infidelidad.

La pregunta obligada es ¿realmente alguien querría algo así en su vida?

Mi respuesta a tal ejemplo fue recomendar la película “Un amor para recordar” protagonizada por Mandy Moore y Shawn West: Jamie es una estudiante sobresaliente, alegre, que viste con largos vestidos, ayuda a otros con tutorías, es servicial; escribió para el anuario escolar que deseaba presenciar un milagro, siendo esto último parte de un listado de cosas que deseaba hacer antes de morir. Landon es el típico galán popular de la escuela, fanfarrón y abusivo. Debido a su participación en una obra teatral, inician a duras penas una amistad que más tarde se transforma en amor.

¿Cuál es la novedad? ¿Qué puede ser interesante? Jamie ama los libros, más no vive encerrada en una biblioteca; posee un carácter apacible y alta autoestima; tiene una seguridad que muchas chicas de preparatoria invidiarían; su rostro y sonrisa irradian una belleza genuina. Sus estándares son altos en todos los aspectos, así que cuando entra en contacto con el rebelde Landon, ella jamás los abarata para agradarle; al contrario, es él quien eleva los propios al querer su amistad y más tarde su amor. He aquí que comenzará la dura transformación del muchacho.

Landon comienza a ayudar a otros, aprende a disculparse y se aleja de amigos que no le hacen bien. Admite que se ha equivocado; para salir con Jamie hace las cosas apropiadamente: pide permiso a su padre y la lleva a cenar a un lugar decente. Jamás intenta sobrepasarse, ni le propone nada deshonesto. Le ayuda a hacer realidad parte de su listado de cosas qué hacer. Después de tiempo y una dolorosa noticia, le propone matrimonio y se casan.  Toda esa trama fue el centro de aquella conversación: cuando la mujer se da a respetar, el hombre que desee estar con ella, deberá ordenarse para merecerla o tendrá que alejarse.

Esto jamás sucedió con Noah y Allie en “Diario de una pasión”, puesto que salen a hurtadillas y ella aceptaba el trato vulgar con tintes de “diversión” que él le dá y así es su relación; con muestras de pasión desbordada, viven en una montaña rusa, llena de altibajos emocionales, con gritos y hasta golpes. En un reencuentro, acaban teniendo relaciones sexuales, él es promiscuo y ella infiel a su prometido. Todo esto fue presentado al cinéfilo cómo “amor”.

Allie al tener estándares bajos, propicia que Noah tenga acceso a ella. No espero hasta el matrimonio, así que tomo un anticipo; no fue caballero en modo alguno y no le interesó proteger la castidad de la mujer que decía amar. No tiene nada que ver la clase social, sino el amor verdadero y el respeto. No tiene qué ver la cuna sino la forma en que vivimos y cuánto nos respetamos; ahí radica gran parte del éxito o fracaso de las relaciones humanas que sostenemos a lo largo de nuestras vidas.

No es raro pensar que ya no hay caballeros; creo sinceramente que además de la siempre importante formación moral en la familia, los hombres deben tener un ideal por el cual luchar y elevarse en todo sentido, así que la mujer ha de mostrárselo, comportándose de acuerdo al tipo de hombre que quiera en su vida. Si se comporta como Allie, es probable que el tipo sea divertido pero no un hombre respetable; si se comporta como Jamie, muchos se irán es cierto, pero quedará aquel que la respete y la ame. Lo mismo sucede a la inversa.

Desde luego el hombre que es realmente caballero, no solo respetará a la mujer que tiene estándares altos y se ama a sí misma; también lo será –muy particularmente- con aquellas mujeres que no saben respetarse a sí mismas, accediendo a tener relaciones sexuales si sus novios se lo piden o vistiendo de manera poco decorosa, entre otras cosas. Y si ellas no aprecian el gesto, solo alejarse, pero jamás aprovecharse. ¿Cuántas veces no hemos escuchado a hombres que se tenían a sí mismos por “caballeros”, decir “ella quería”? Absurda disculpa para salir bien librados de una mala relación, habiendo obtenido lo que querían.

Suele pensarse que el amor cuando es real debe doler, incluso herir, debe ser tumultuoso y apasionado, o de lo contrario no es amor. Ese concepto tan equivocado debe erradicarse, porque puede llevar a muchos a vivir relaciones verdaderamente tormentosas, donde el amor y el respeto es lo único que no existe.

“Un amor para recordar” puede parecerle una película básica a muchos, no obstante muestra que la amistad y el amor, al ser ordenados en Dios, pueden transformar para bien la vida de las personas. Inclúyala en su vídeoteca familiar, vale mucho la pena…

La estupidez de Ashton Kutcher y Black Lives Matter

“Si eres una mujer negra en Estados Unidos, es estadísticamente más seguro abortar que llevar el embarazo a término o dar a luz” (Planned Parenthood Black Community)

Ante la reciente muerte de George Floyd se han desatado manifestaciones y actos vandálicos en diferentes ciudades de EEUU. A este respecto, el movimiento “Black Lives Matter” (BLM) apareció nuevamente exigiendo justicia. A ello se han sumado artistas como Shawn Mendes, Ariana Grande, Paris Jackson, entre otros, han apoyado protestas “antirracistas”.

Las redes sociales no podían ser menos; un mensaje de Ashton Kutcher apoyando al movimiento Black Lives Matter fue respondido con un mensaje de que todas las vidas importan (All lives matter). El actor contesto que la gente que respondía así no debía ser silenciada, sino solo educada. Debido a una anécdota de familia; mientras su esposa y él acostaban a sus pequeños hijos, decidió decir lo siguiente casi entre lágrimas:

“Lo que tienen que entender toda esa gente que responde All Lives Matter al Black Lives Matter es que ahí fuera hay muchas personas que creen que la vida de la población negra no importa. Quizás cuando dicen que todas las vidas son importantes lo hacen con toda la buena intención, pero recuerden siempre esto: para mucha gente la vida de los afroamericanos no importa nada

Es posible que Ashton haya tenido la mejor intención, sin embargo ésta no se sostiene por ningún lado; antes bien sus palabras se vuelven contra él. Veamos lo que el actor ha ignorado:

-Black Lives Matter apoya y promueve el aborto y la ideología de género entre la gente de raza negra. En su comunicado titulado “Lo que creemos”, manifiestan que las vidas de los negros son importantes, independientemente de la identidad sexual real o percibida, la identidad de género, la expresión de género, el estado económico, la capacidad, la discapacidad, las creencias o incredulidades religiosas.

-En 1994 se acuño el término “justicia reproductiva” por un grupo de mujeres de raza negra, para expresar la conexión que hay entre la justicia social y la lucha por los  “derechos reproductivos” (aborto, métodos anticonceptivos, fecundación in vitro, etc.). Vinculan los sistemas de opresión al mundo de la reproducción. Dicho término es usado por BLM y por GIRE (en México). Aunque “justicia reproductiva” tiene conexión con la salud sexual y derechos sexuales; implica un contexto más amplio al vincularlo a la “justicia social” y la opresión; es decir, no queda en el ámbito privado, sino en el laboral, político y socioeconómico.

-Alicia Garza, cofundadora de BLM declaró que la “justicia reproductiva” está al interior de este movimiento, que no solo se trata del derecho de las mujeres a determinar, cuándo, cómo y dónde quieren formar una familia sino también el derecho a ser capaz de criar niños para convertirse en adultos; algo que se ve obstaculizado por la violencia por parte de las fuerzas del orden u otras fuerzas estatales (¿?), por crisis a través de la pobreza, la falta de acceso a los recursos y la falta de acceso a comunidades de salud que sean seguras y sostenibles. Aseguró que BLM y la “justicia reproductiva” van de la mano. Ahí lo tiene.

-Los centros de aborto de Planned Parenthood están ubicados a una corta distancia de barrios negros; como es de esperarse, las mujeres negras abortan hasta cinco veces más que las mujeres de otras razas. Ello responde al deseo de su fundadora, Margaret Sanger, de exterminar a la población negra, algo que no debía saberse jamás. Desde luego BLM apoya a Planned Parenthood.

¿Cómo es que Ashton pasa por alto tales ataques a la vida y dignidad de los negros por parte de quienes dicen luchar por ellos como BLM?

¿Dónde está la indignación y las lágrimas de Ashton por todos aquellos bebés de raza negra asesinados en el vientre de sus madres en sus propios barrios?

¿Dónde estaba Ashton y sus vídeos cuando su esposa Mila Kunis donó recursos al gigante del aborto, Planned Parenthood fingiendo ser el vicepresidente de los EEUU?

El problema de que un adulto jamás haya madurado y desarrollado su inteligencia es que termina siendo torpe de entendimiento, alguien a quien es muy fácil manipular. El sentimentalismo y la estupidez desbordados no permiten que la razón actué, no hay discernimiento sobre aquello que nos rodea. Cualquiera puede tomar su teléfono celular y grabar un vídeo mostrando su indignación ante una situación, incluso derramando lágrimas; pero no todos querrán ver un panorama más completo y real de lo que sucede; menos aún actuar en consecuencia.

Si usted es padre de familia, no olvide que uno de sus deberes es ayudar a que sus hijos desarrollen sus capacidades motrices e intelectuales, desarrollar las virtudes; inculcarles valores morales, ayudarlos a discernir el acontecer diario, en lugar de heredarles la estulticia y la estupidez. Quizá un buen día muchos por fin entendamos que todas las vidas importan. Solo así actuaremos como es debido, defendiendo la vida desde el vientre materno hasta la muerte natural, defendiendo el matrimonio y la familia, sin distinción de razas; simplemente porque toda vida humana es valiosa. Por último diré que solo puedo estar de acuerdo en una cosa con Ashton Kutcher: Para mucha gente la vida de los afroamericanos no importa nada. Y eso, irónicamente lo incluye a él…

El coronavirus, la “lucha contra el racismo” y la hipocresía

“Los medios actuales de comunicación le permiten al ciudadano moderno enterarse de todo sin entender nada”. Nicolás Gómez Dávila

Es por todos sabido la declaración de emergencia sanitaria alrededor del mundo ante la epidemia del Covid-19. Entre las principales medidas está el quedarse en casa y la suspensión de actividades no esenciales.

Usted no podía salir más; fueron cerrados cines, plazas comerciales parques, restaurantes, escuelas y universidades, iglesias católicas; visitar a sus familiares no era opción; cientos de pequeños negocios cerraron temporalmente y otros más quebraron; fueron puestos hasta nueve policías en una estación en el metro de la Ciudad de México para vigilar que todos entraran con cubrebocas. Y le dijeron que todo era por su bien, era preciso salvar vidas estando encerrado.

Los medios de comunicación prácticamente bombardearon los noticiarios y programas sobre las medidas que debían tomarse. Desde marzo no se escuchaba otro tema. El anuncio publicitario más frecuente fue: “Quédate en casa, salva vidas”; “Salva tantas vidas como un doctor, quédate en casa”; “Mantén la sana distancia”, “Quédate en casa, quédate vivo”; “Este 10 de mayo demuestra cuánta madre tienes y cuánta más quieres tener”.

El mensaje directo y absolutamente agresivo fue no salir salvo extrema necesidad, so pena de contagiar a los demás y matarlos; ¿Y qué monstruo haría eso? El miedo y la preocupación se apodero de la gente; se encerraron, abandonaron su rutina diaria; otros más se convirtieron en verdaderos denunciantes de sus vecinos por tener una fiesta, por abrir sus pequeños negocios ¡y querer sobrevivir!, por no llevar cubrebocas, por hacer procesiones religiosas, etc. No había ningún otro tema relevante que hiciera que los medios de comunicación desviaran su vista de la pandemia. Todo cambiaría el 25 de mayo cuando George Floyd murió por la presunta excedida violencia de policías durante su arresto.

Lo que siguió a ese día es digno de describir:

En diversas partes del mundo salieron a manifestarse indignados por dicha muerte: en Nueva Zelanda, Irlanda, Inglaterra y Paris marcharon; hubo carteles en Irán y pinturas en Siria; muros pintarrajeados en Francia, etc. En las redes sociales circulan mensajes tipo: “Que el aislamiento social no te inmovilice ante la injusticia social” convocándoles a hacer plantones en las embajadas de EEUU en diferentes países; todo ello acompañado de la etiqueta #BlackLivesMatter” (cuyo mensaje hipócrita y falaz merece una especial atención en posterior nota).

En lo que se refiere a EEUU, cientos de personas se han visto involucradas en disturbios. ¿Qué tal? Los medios de comunicación que tanto se habían rasgado las vestiduras sobre los cuidados extremos por el Covid-19, dan la noticia del vandalismo; pero nadie se sorprende de que la mayoría de los vándalos y gente manifestándose no lleven cubrebocas, guantes o caretas; nadie se extraña de que estén tan cerca delinquiendo, golpeando gente, quemando negocios, respirando el humo, gritando a todo pulmón, etc. Vamos, ¿dónde está la sana distancia? ¿Y el gel antibacterial? De pronto eso paso a segundo término, porque “el racismo es indignante cuando un blanco ocasiona la muerte de un negro”, pero no cuando un negro asesina a gente blanca.

La campaña “antirracista” va con todo: canales como el Paramount o Nickelodeon suspendieron por 8 minutos y 46 segundos su programación para transmitir un anuncio que narra la muerte de George Floyd, con el sonido de una respiración, en apoyo a la “justicia, igualdad y derechos humanos”. Equipos de fútbol alrededor del mundo se han manifestado contra el racismo; cantantes han donado dinero para pagar las multas de los vándalos, ¡Qué nobleza y empatía la de todos!

Viendo la total libertad con que el vandalismo se ha apoderado de varias ciudades, se concluye que la gente es -y lo ha sido siempre- perfectamente capaz de hacer cualquier actividad al aire libre en esta pandemia, sin todos los cuidados que los medios de comunicación decían que debía usted tener; ¡porque lo de hoy es combatir el racismo de los blancos hacia los negros! (pero nunca combatirlo si éste es a la inversa) ¿Puede ver el absurdo y el insulto a la inteligencia?

Todo aquello que le fue prohibido para “salvar vidas”, ahora es justificado debido a una injusticia social. Débilmente algunos comunicadores dicen no estar de acuerdo con la violencia desatada en diferentes ciudades, mientras que a usted le infundieron miedo y manipularon ese amor por su madre y su familia, ¡Diciéndole que usara las redes sociales para comunicarse con ellos! ¡Vaya desfachatez!

En fin, lo tienen a usted donde lo quieren tener: encerrado en su casa, temeroso de contagiarse, limitando el contacto con los demás, sin salir al parque, alejado de su familia, de sus amigos, sin abrazarlos, sin poder asistir a la Santa Misa, al cine o a un evento deportivo; lavando cada centímetro de su casa; pero eso sí, muy indignado por la injusticia cometida por policías blancos hacia un negro, justificando que la gente salga a manifestarse y vandalizar; usando su etiqueta del #BlackLivesMatter.

Los medios de comunicación le dicen hacia dónde voltear y hacia qué situaciones indignarse; mientras la economía de varios países –incluido el nuestro- va en picada; mientras miles de personas son asesinadas diariamente desde el vientre materno hasta la senectud; mientras miles son víctimas de trata de personas, prostituidos; mientras muchos mueren de hambre, etc. Y ni siquiera hay que salir de EEUU para ver ese triste panorama.

Por cierto, no olvide que las elecciones en el vecino país del norte, serán en noviembre próximo ¿Casualidad?…

Una madre y “muchas madres”…

 “Llegara el día en que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde” Gilbert Keith Chesterton

Recientemente en el día de las madres, en conferencia de prensa, el Dr. Hugo López Gattell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud presento un vídeo titulado “Muchas madres” compartido por Nadine Gasman, producido por Inmujeres.

A este respecto, conviene hacer algunas observaciones:

El video tendencioso trata de ganarse la simpatía de mujeres incautas al hacerles creer que la felicitación del 10 de mayo solo es para aquellas madres perfectas que son el estereotipo inalcanzable de la sociedad: falaz mentira. Cuando felicitamos a alguien no es porque sea perfecto; una felicitación no depende de ese modelo; los felicitamos por el afecto, la estima o admiración que les tenemos, con sus yerros y aciertos. Al tratarse de nuestra madre es natural hacerlo por amor a aquella mujer que nos ha dado la vida.

Cuando dicen “Muchas madres” no hablan de las madres de Suecia, de Madrid o de San Petersburgo o la suma de todas ellas; “diversas formas” no se refiere a las habilidades que cada una desarrolla en su maternidad o a su forma de ser; no. “Muchas madres” y “diversos tipos de madre” se refiere a los modelos que están imponiendo a la sociedad mediante la ideología de género: situaciones múltiples en las que sea lo mismo una mujer-madre a un hombre vestido de mujer, queriendo ocupar el lugar de una madre.

Aquello de “Muchas madres” va de la mano con “tipos de familia”, términos que buscan hacer del concepto de madre y de familia algo tan elástico que termine por destruirse. No les importa que haya muchas madres, sino que no haya ninguna. ¿Le parece absurdo? Vea lo que ha sucedido con el matrimonio que ha sido despedazado y reducido a la nada: a la unión entre personas del mismo sexo, le siguió el “matrimonio igualitario”, luego la poligamia, después exigir la unión entre personas y animales y la legalización de la pedofilia; al matrimonio se le disuelve mediante el divorcio exprés.

Diré que jamás he estado de acuerdo con aquella frase que es la bandera de las mamás solteras: “mujeres que son padre y madre al mismo tiempo”. Naturalmente es de alabar el sacar adelante a los hijos a pesar de hallarse solas. Sin embargo suponer o asegurar que se puede sustituir al padre o a la madre, es por decir lo menos, irresponsable. Padre y madre son insustituibles, pues cada uno de ellos aporta cualidades distintas al hijo. En ese orden, dos mujeres no hacen un padre y dos hombres no hacen una madre. Un hombre vestido de mujer, incluso con genitales mutilados, no es una madre.

Ahora bien, es menester hacer una diferencia entre una madre con defectos y virtudes, que está tratando de formar a sus hijos lo mejor posible a pesar de las adversidades, a una madre desobligada con su familia y que lo ha tomado como un hábito (no se sorprenda, lo mismo aplica para el padre). Pero es muy conveniente para la campaña de la ideología de género el que usted piense que es válido homologar tales situaciones. Pero ¡Todos cometemos errores! Desde luego, nadie es perfecto, sin embargo hay una diferencia abismal entre tener yerros y convertir éstos en una forma de vida.

Por otro lado, pareciera que cometieron un error al haber dicho en el vídeo “tú que decidiste abortar”, admitiendo con ello que la mujer embarazada ya es madre. Lejos de ser un error, es a mí parecer, el siguiente paso en la batalla del aborto: de negar la vida en el vientre materno, de no llamarle como era debido usando el término “derecho a decidir”, han pasado a no sentir vergüenza por promover un asesinato y normalizar su uso en la sociedad llamándole con todas sus letras. Buscan hacer del aborto una opción más, como el tener o no un sobrino o un perro. Cuanto más rápido la mujer deje de tener consciencia sobre la vida que lleva en sus entrañas, valiéndose del lenguaje, más pronto avanzará el aborto.

¿Y sabe que argumentan todos los que promueven la destrucción del matrimonio, de la familia, de los padres y la vida en el vientre materno?: que lo hacen por “amor”. Sin embargo, estimado lector, usted y yo sabemos que el amor del que hablan está muy lejos de ser el amor ágape muy propio de las hermosas madres. Por ello es tan peligroso llamar a cualquier cosa amor.

No se deje llevar por el mensaje contenido en dicho vídeo, pretenden que usted empatice con las situaciones expuestas, sin importar si son válidas o en detrimento de la mujer y madre. Solo no olvide una verdad fundamental: lo único que puede destruir a la ideología de género es la existencia de la familia, padre, madre e hijos. Gilbert Keith Chesterton decía que  la cosa más extraordinaria del mundo es un hombre común, su mujer común y sus hijos comunes. Así es y no solo su existencia misma sino que la gente entendamos que la familia y cada uno de sus integrantes es insustituible.

Tenga por seguro esto: no hay “muchas madres” sino una madre…

“Ni uno menos”

«La buena educación de los jóvenes es, en verdad, el ministerio más digno, el más noble, el de mayor mérito, el más beneficioso, el más útil, el más necesario, el más natural, el más razonable, el más grato, el más atractivo y el más glorioso» San José de Calasanz

Wei Menzhi es una chiquilla de 13 años que es contratada por el alcalde del pueblo para sustituir durante un mes al maestro de la escuela local. La preocupación de éste es el hecho de que varios alumnos han abandonado las clases; así que la condición que lleva a Wei Menzhi a obtener su empleo y cobrar su sueldo es que no debe haber ni un alumno menos, es decir, ni una sola deserción durante ese mes.

Zhang Huike, uno de los alumnos abandona la escuela para ir a la ciudad en busca de trabajo. Wei Menzhi comienza una ardua labor de búsqueda. Lo que inicialmente le mueve a traerlo de regreso es la promesa de pago si nadie deserta, sin embargo termina siendo la mayor cruzada a su corta edad. Ella y los demás alumnos consiguen empleo de una fábrica de ladrillos, y comienzan a calcular cuántos ladrillos deberán cargar para obtener dinero suficiente y que la maestra pueda comprar el boleto de autobús a la ciudad en busca de Zhang Huike. Una vez en la ciudad, hace carteles e indagaciones sobre el paradero del chico; pasa penurias comiendo sobras e incluso durmiendo en la calle. Va a parar a un canal de televisión, esperando durante días poder hablar con el director y obtener su ayuda para encontrar al chico… hasta que logra ser escuchada, dando un emotivo mensaje.

Ganadora del León de Oro en el Festival de Cine de Venecia en 1999, la película muestra la pobreza extrema en la que viven los niños de un una escuela rural de China; muestra cuán preciadas son las tizas y sobretodo, cuán importante es todavía para ciertos maestros el conservar a los niños en la escuela.

Conmovedora película en la que no hubo actores profesionales, los protagonistas conservaron su nombre real en la producción. No encontrara sobreactuaciones, ni fuegos artificiales o absurdas situaciones inverosímiles muy propias de las producciones de Disney; usted solo hallará los gestos y emociones más naturales y espontáneas de los niños; hallará una impecable banda sonora y un mensaje tan profundo como entrañable.

¿Cuántos maestros han sido capaces de ver en la docencia algo más que un trabajo? ¿Cuántos irían en auxilio de ese alumno que vive una tormenta personal? ¿Cuántas veces hemos sido agradecidos con aquellos maestros que nos han ayudado? ¿Cuántos alumnos que teniendo posibilidades económicas, desaprovechan la escuela y malgastan los recursos de sus padres?

Solemos darle tan poca importancia a la docencia que nos fijamos únicamente en números, en el promedio que obtienen los alumnos, las estadísticas de aprovechamiento, el prestigio de tal o cual colegio. Pocos padres se toman el tiempo de ver a aquel que esta frente al pizarrón, lo que enseña a sus hijos, las ideas que transmite, el esmero o no, con el que desarrolla su clase. Menos todavía quienes le infunden a sus hijos el respeto debido a los maestros. Eso, definitivamente debe cambiar.

Por otro lado, son escasos los docentes que logran tocar profundamente (para bien) la vida de sus alumnos. El día que muchos vuelvan a entender la gran tarea que tienen enfrente, las aulas serán otra vez ese lugar donde se desarrolla el ministerio de mayor mérito como lo decía el padre fundador de los colegios escolapios. Confiemos en que así sea. Puede estar seguro de que el mejor antídoto contra las malas películas que nos invaden por doquier, es frecuentar las buenas producciones. Sírvase usted y disfrute de “Ni uno menos”, una verdadera joya de la cinematografía asiática…

La Iglesia y la obediencia en tiempos de una pandemia

Ante la cuarentena por el COVID-19, se desplego una campaña mundial referente a las precauciones que deben tenerse para evitar la transmisión del virus, entre las que se halla el quedarse en casa; el cierre de establecimientos, limitación de movilidad, cierre de lugares turísticos; hasta la prohibición de salir.

En nuestro caso, la Conferencia del Episcopado Mexicano emitió en febrero pasado un comunicado titulado “Acciones en la Iglesia, ante la eventual emergencia sanitaria (COVID-19)”, en el que se solicita suspender el saludo de mano con contacto. En lo referente a la Eucaristía he aquí lo asentado:

“En el mismo sentido, se considera muy conveniente, por la misma circunstancia, que la Sagrada Comunión, durante la eventual emergencia, sea distribuida en la mano y no en la boca, según las normas de la Iglesia”.

Nadie jamás prohibió recibir la Sagrada Comunión en la boca, – léalo bien, NADIE – pero muchos sacerdotes se apresuraron a darla exclusivamente en la mano. Y nadie lo prohibió por la sencilla razón de que no pueden hacerlo; solo se limitan a considerar conveniente que sea distribuida en la mano según las normas de la Iglesia en las cuales está claro el derecho del feligrés a recibir la Sagrada Comunión en la boca:

“(…) Por consiguiente, cualquier bautizado católico, a quien el derecho no se lo prohíba, debe ser admitido a la Sagrada Comunión. Así pues, no es lícito negar la sagrada Comunión a un fiel, por ejemplo, sólo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de pie. (…) Todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada Comunión en la boca”  (Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos. Instrucción Redemptionis Sacramentum No. 91-92)

“No se obligará jamás a los fieles a adoptar la práctica de la comunión en la mano, dejando a cada persona la necesaria libertad para recibir la comunión o en la mano o en la boca”. (Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos. Notificación acerca de la Comunión en la mano No. 7)

Por favor, antes de que se apresure a refutar, piense por sentido común que con las manos tocamos todo: el volante, nuestra ropa, el bolso, la banca, el dinero, la hoja dominical; por tanto nuestras manos son más susceptibles de estar sucias  y evidentemente, las menos indicadas para recibir la Sagrada Comunión.

Pero, si la Iglesia tiene como válidas ambas formas de recepción, en la boca y en la mano (no olvidando que ésta última nació como un abuso y fue tolerada solo en ciertas conferencias), ¿por qué tanto alboroto? He aquí las razones:

*Porque justo cuando la Iglesia recomienda una acción, muchos sacerdotes la interpretan como una orden, contraviniendo las normas de la Iglesia; las desobedecen escudándose en una pandemia, incapaces de dilucidar un comunicado (o quizá perfectamente conscientes de ello, actuando con dolo), menos aun de explicarlo a los fieles y aplicarlo en sus parroquias.

*Porque muchos se ha apresurado a criticar a otros por “no obedecer”, por no querer recibir la Sagrada Comunión en la mano, cuando el comunicado no se trató jamás de una orden, sino de una recomendación. Y aun cuando sea una orden se ha de discernir si es legítima.

*Porque infinidad de miembros del clero católico se han obstinado en imponer la recepción de la Sagrada Comunión en la mano, en un acto autoritario, cometiendo un abuso tácito al ignorar la doctrina católica y los documentos del Magisterio de la Iglesia.

*Porque se asienta un grave precedente: recordemos que una vez introducida la recepción de la Sagrada Comunión en la mano como un abuso solo tolerado, se extendió como práctica común sin más. Ahora se aprovecha esta pandemia para modificar de golpe la forma válida de recepción en la boca al imponer la otra.

*Porque ante el poco o nulo discernimiento de los fieles, una vez que esto regrese a la normalidad ¿Cuántos cree que querrán recibirla en la boca si sus propios sacerdotes tan abusivamente se las negaron de ese modo so pretexto de higiene? ¿Cuántos temerosos de su vida se privaran de recibir la Sagrada Eucaristía de forma adecuada no entendiendo la Presencia Real de Cristo?

Tenga presente que la obediencia ciega no es obediencia, sino servilismo. La obediencia no es un bien absoluto que se da sin más. Ahora bien, sepa diferenciar una orden de una recomendación. Por otro lado, suele decirse que “el que obedece no se equivoca”; craso error, el que obedece debe discernir si la orden es legítima, usted no es un autómata, posee inteligencia; procure formarse; el sacerdote siendo humano también se equivoca, no es perfecto pero es perfectible como todos nosotros y debemos hacerle ver su yerro en la inteligencia de hacerlo por amor de Dios.

Recuerde a sus sacerdotes lo que la Instrucción Redemptionis Sacramentum indica:

“Cada uno de los ministros sagrados se pregunte también con severidad si ha respetado los derechos de los fieles laicos, que se encomiendan a él y le encomiendan a sus hijos con confianza, en la seguridad de que todos desempeñan correctamente las tareas que la Iglesia, por mandato de Cristo, desea realizar en la celebración de la sagrada Liturgia, para los fieles. Cada uno recuerde siempre que es servidor de la sagrada Liturgia”.

Milagro en la celda 7

Mehmet Koyuncu es un hombre viudo que padece de sus facultades mentales. Un buen día se ve envuelto en una terrible confusión: le acusan de haber matado a la hija de un teniente coronel del ejército turco, le golpean brutalmente y le envían a la cárcel donde es nuevamente golpeado por los compañeros de celda. Un buen día le salva la vida al “jefe” de los prisioneros, éste queda en deuda y decide ayudar a Memo al introducir de contrabando a su pequeña hija para que lo visite. Felicidad. Muere la abuela. Tristeza. Los demás se enternecen al verlos; descubren que Memo es inocente y quieren ayudarle a toda costa. Yosuf les comunica que está dispuesto hacerse pasar por Memo para ir a la horca, así que comienzan a urdir un plan junto con el alcaide y autoridades de la prisión para llevarlo a cabo. Yosuf es ahorcado y Memo se reúne con su hija. Fin.

Esta versión turca de “Milagro en la celda 7” (que tanto ha levantado polvo en el mundo occidental) no soporto el final “triste” que los coreanos le dieron a su producción original del 2013, en la cual el personaje principal si muere y su hija al llegar a la edad adulta decide limpiar su nombre en un nuevo proceso judicial. Por lo regular, las producciones originales difícilmente son superadas por versiones posteriores, sin embargo, al ver ambas películas, la versión turca es mejor que la original.

La película coreana está muy lejos de ser buena, ni medianamente pasable. No es la primera vez que exageran en sus historias con situaciones inverosímiles, extremadamente “tiernas” y “divertidas” para tratar de atrapar al cinéfilo; valga decir que por las críticas recibidas, parece que lo lograron, penoso. Suelo disfrutar del cine asiático, hay excelentes producciones que usted no imaginaría, pero puede estar seguro de que dejarse llevar por una película sentimentaloide o por la basura que suele presentarnos la Cineteca Nacional como “cine de arte” es la peor referencia del cine asiático.

La película turca fue hecha con mayor esmero; la actuación de Aras Bulut  Iynemli (Memo) es de lo más presentable. Sin embargo, recurre a las mismas situaciones inverosímiles. No se duda que la historia sea de principio interesante y pueda tocar sensibilidades, pero dista mucho de ser aquella de la que pueda aprenderse algo a profundidad porque sus argumentos son básicos y predecibles, pero suficientes para enganchar a las masas occidentales poco exigentes.

Dado que es un poco más elaborada, tomándose la libertad de modificar la historia original, vayamos a la versión turca, centrándonos en esa pequeña diferencia. Se ha dicho que nadie ama más que aquel que da la vida por un amigo, pues bien Yosuf no da su vida por amor a Memo o a su hija sino porque considera que su pecado no tiene perdón a los ojos de su dios, arguye que ha visto a su hija en sueños, así que decide que morirá en lugar de Memo. El alcaide, el oficial de seguridad y los prisioneros urden un plan para que así sea. A primera vista parece un acto de bondad en el que se han unido todos, ¡maravilloso, salvarán a un inocente, salvarán a Memo!, pero ¿realmente es así? Han dado por sentado que si Yosuf quiere morir, pues bien, una “noble” causa lo justifica.

Los amigos buscarán siempre el bien en la cuestión material y espiritual del amigo. Yosuf no ama al prójimo, ni ha sido generoso y sus amigos tampoco. La injusticia contra Yosuf (consentida por él mismo) esta urdida por todos, para “corregir” la injusticia del malvado teniente coronel. Tenga presente esto: no es hermoso mandar al matadero a un amigo por más que éste lo deseé; cuando se da la vida se hace por amor al prójimo y por amor a Dios, Uno y Trino; patalee cuanto quiera, así es.

Si hemos de conmovernos con una película, ésta debe tener una historia creíble, esté o no basada en hechos reales, sea del género que sea; no debe tener un mensaje bonito o encantador, sino un mensaje bello, bueno y verdadero, un mensaje sólido que pueda enriquecernos; las actuaciones han de ser creíbles, étc. Los productores deberían ser respetuosos con el espectador, pero si el público es poco exigente, eso no ocurrirá jamás.

Algunos pueden decir que dada la situación de la cuarentena por la pandemia, están más sensibles que nunca y por ello se ha conmovido con alguna de las versiones, yo diría que desde mucho antes gustaban de un cine básico y sentimentaloide. Otros más dirán que lo que necesitamos justo ahora es este tipo de producciones que nos sensibilicen, yo le recomendaría hacer algo mejor: eleve sus estándares y vea películas con contenido sólido que ayude a su intelecto y discernimiento.

Por último ¿cuántos de los que se quejaban de las melosas e inverosímiles novelas hispanas han llorado ahora con “Milagro en la celda 7”? Ahí lo tiene, bien dice el dicho: “No hay quien escupa al cielo que no le caiga en la cara”…

Noli me tangere (Parte II)

“Sacramentum Pietatis, Signum Unitatis, Vinculum Charitatis” (San Agustín de Hipona)

Entre los medios de santificación que nos proporciona nuestra religión católica, los Sacramentos son los de mayor eficacia dado que nos infunden la Gracia Divina. Y el Sacramento que más nos santifica es la Sagrada Comunión, porque es el centro de todo y nos abre la puerta a los demás medios de santificación. Nos une a Dios y nos hace amar lo que Él ama.

Recibida frecuentemente y bien, la Sagrada Comunión ilumina nuestro entendimiento para las cosas de Dios; puede fortalecernos contra las tentaciones del demonio, hallando la fuerza para resistirlas y nos quita el afecto hacia las cosas del mundo, hacia todo aquello que nos aparta de Dios.

La pequeña forma blanca que el sacerdote nos da a los fieles tiene estos nombres: la Hostia, la Forma Consagrada, la Sagrada Comunión, la Eucaristía, Nuestro Señor Sacramentado o el Santísimo Sacramento del Altar; en la Hostia esta por entero el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, también su sangre, su alma y divinidad. Cabe mencionar que es lo mismo si recibimos una forma entera o una parte de ella, ya que al partirla no se parte a Nuestro Señor, sino que Él queda por entero en cada una de esas partes por pequeñas que sean.

Recibir la Sagrada Comunión en la boca, aunado al uso de la bandeja de la comunión, evita la caída al suelo de pequeñas partículas así como gotas del vino consagrado. El tener especial cuidado al comulgar es una muestra de delicadeza, amor y fe hacia Nuestro Señor Sacramentado; fe en la Presencia Real de Cristo.

Debemos tener claro que, en lo que se refiere al Santísimo Sacramento, entre más perciben los sentidos externos, menos penetra el entendimiento. Al recibir la Sagrada Comunión en la mano, la caída de fragmentos al suelo es inevitable, así como una gradual pérdida de fe. Por tanto, la difusión de errores respecto al modo en que ha de recibirse es el más común de los ataques hacia la Sagrada Eucaristía, tal es el caso de la comunión en la mano.

Una de las apologías sobre ello es aludir a la participación activa de la feligresía, especialmente de los jóvenes, su entusiasmo y sensibilidad. En efecto, debemos preocuparnos por la juventud y proporcionarle la riqueza espiritual acumulada a través de los siglos, más no involucionar al ceder ante “innovaciones” que ponen en peligro de profanaciones al Santísimo Sacramento.

Argüir que no somos niños, sino adultos para tomar por nosotros mismos la Sagrada Comunión con las manos es un craso error. Este argumento que es el absurdo total y la respuesta a ello es: La Eucaristía no es un alimento humano, sino divino; por tanto, mientras más se humanice, disminuyéndole al nivel de la sensibilidad, adaptándola al hombre en función de sus hábitos, menos atrae y eleva el espíritu.

Por otro lado, cabe mencionar que un mal entendido ecumenismo jamás debe inducirnos a copiar la “cena” protestante, o bien pensar que la comunión en la mano ayudará a acercarlos a la fe católica; se desnaturaliza la liturgia y el dogma católico. No es en modo alguno el camino para acercar a otros. La unión en el error, separa de Dios; la Unidad solo puede ser dada en la Verdad de la cual es depositaria la Iglesia Católica.

En la primera parte se habló sobre cómo es que la comunión en la mano fue un abuso ante el cual la Iglesia concedió un indulto solo a ciertas Conferencias Episcopales (Alemania, Bélgica y Francia, mismas que ya habían presentado oposición a la encíclica Humana Vitae). Tan sólo este hecho debe hacernos comprender la preocupación de la Madre Iglesia sobre las consecuencias que este modo de recepción de la Sagrada Comunión produce no solo en cuanto a profanaciones, sino también en la fe de los fieles, su entendimiento para las cosas de Dios y la paulatina erosión de la doctrina católica.

El sentido común nos indica que la mano es el medio de posesión que más usamos; el simple tacto entraña un dominio sobre aquello que tocamos: un libro, una galleta, una cuchara, un suéter, un lápiz, una computadora. Pues bien, la Sagrada Eucaristía es un alimento divino que sobrepasa nuestros merecimientos y que hemos de recibir en estado de Gracia, humildad y agradecimiento.

Basta con responder con franqueza si para nosotros es lo mismo acudir a comulgar con las manos en los bolsillos para luego tomar la Sagrada Comunión en la mano y de pie, que hacerlo llevando las manos juntas para luego arrodillarse y recibirle en la boca. Es probable que nadie le haya hablado de ello, que jamás haya visto a alguien hincarse para recibir la Sagrada Comunión, sin embargo nada nos dispensa del deber de instruirnos y de que, al buscar sinceramente la Verdad, nos adhiramos a ella con amor y sumisión, entendiendo estas sencillas palabras:

Noli me tangere…

Entre la razón y la locura

“Como el hierro afila el hierro, un amigo afila el semblante de otro amigo” (Proverbios 27:17)

En 1864 William Chester Minor participó como médico militar en la trágica y sangrienta “Batalla de la Espesura”, durante la Guerra de Secesión en EEUU. Ello afectaría la vida de William, ingresando en un manicomio. Después se mudaría a un barrio de Londres donde cometería un crimen que lo llevo al encierro para enfermos mentales, cerca de Oxford. Por otro lado, en 1878, James Murray, lexicógrafo nacido en Escocia, fue invitado por la Sociedad Filológica y la Prensa de la Universidad de Oxford para participar como editor en el proyecto más ambicioso: el nuevo diccionario de la lengua inglesa. Estando en el encierro, William Minor sería el colaborador más productivo del proyecto de James Murray. Fue el inicio de una amistad duradera hasta la muerte de Murray en 1915.

La película “Entre la razón y la locura” protagonizada por Mel Gibson (James Murray) y Sean Penn (William Minor) se basa en la novela The Surgeon of Crowthorne, de Simon Wichester. En esta adaptación podemos hallar cultura, historia y una lección de vida.

El primer acierto es mostrar el arduo trabajo que implica la labor de ordenar el mundo de las palabras. Se menciona algo muy cierto: “Es una guerra sobre la difusión del lenguaje, no una con balas y bayonetas, sino con una influencia y apariencia”. En efecto, más allá de una guerra comercial o bélica, existe la colonización mediante el lenguaje; se logra introducir a otras naciones no solo palabras aisladas, sino también modificar paulatinamente el modo en que nos dirigimos a los demás, las conversaciones que tenemos, se impone el uso comercial de tal o cual idioma y por tanto, los acuerdos y leyes internacionales que los rigen.

En lo que se refiere a nosotros los hispanohablantes, si fuéramos más conscientes de que existe una relación entre idioma e identidad, nos abstendríamos de despedazar el nuestro a cada oportunidad: evitando el uso del llamado lenguaje “inclusivo” (propio de los simios); evitando las abreviaciones innecesarias sustituyendo letras; evitando el uso de anglicismos; evitando el uso de otra degeneración del idioma como el spanglish; dando a nuestros hijos nombres castellanos y cristianos en lugar de nombres anglosajones. Todo lo anterior, aunque pareciera una nimiedad, nos ayudará a conservar nuestra identidad y cultura.

El segundo acierto y el más importante de la película es tocar el tema de la amistad, el perdón y la redención juntos. William, al haber cometido asesinato queda marcado para siempre, sabe que ha hecho mal y que debe pagar por ello. Sin embargo, con el paso del tiempo la viuda le perdona y le escribe unas simples palabras: “Si hay amor… ¿entonces qué?”. William sigue odiándose a sí mismo y en su desesperación llega a considerarse indigno de perdón, alguien que no merece ser amado jamás; por tanto responde: “No hay oportunidad de redención”. La viuda acota por última vez: “Si hay amor… entonces ama”. Palabras que significaban el perdón concedido a William desde lo profundo de su corazón.

Llega el punto en que el espectador podrá diferenciar una amistad real de una amistad pasajera o superficial: James acude en su ayuda obteniendo solo el rechazo de William; no obstante se dirige a autoridades de alto rango para interceder por la vida de su amigo y como él mismo lo expone: “Estoy aquí parado frente a usted para una sola, complicada, dolorida y muy amarga; pero una vida aún así. Por lo tanto merecedora, digna y preciosa. Si usted piensa como yo deseo que piense, que cada vida individual merece una oportunidad, por favor, escuche lo que vengo a decir”. Obtiene la “expulsión” de William a su país natal, suficiente para salvarle de su autodestrucción y confinamiento.

Una traición, un asesinato o un acto violento es capaz de arrastrar al ofensor hasta el odio de sí mismo, creyéndose indigno de perdón y de la misericordia de Dios; puede arrastrar al ofendido a la amargura, al orgullo y al odio hacia quien le ofendió; y a ambos a la perdición y destrucción de sus almas. No se trata solamente de los errores que cometemos, de las ofensas que recibimos o infligimos, sino de lo que hacemos después de ello; es lo que en definitiva decide el futuro de una persona, tanto en lo material como en lo espiritual.

Lo maravilloso de la misericordia de Dios (cuando uno se arrepiente) es que nos permite volver a empezar, incluso mucho tiempo después del dolor padecido por nuestros yerros. Cambiar el rumbo de nuestra vida es de las cosas más difíciles porque es un trabajo diario y arduo, caer y levantarse continuamente; significa morir a uno mismo para que Dios gobierne.

En la vida cotidiana encontrar a otros que nos acercan a Dios en este duro camino, es una de las bendiciones más grandes que alguien pueda imaginar. A través de otros Dios nos recuerda que no estamos solos y que siempre se puede empezar de nuevo. Su promesa es una dulce realidad cuando nos sometemos a su suave yugo: «Yo hago nuevas todas las cosas…» (Apocalipsis 21,5)

Maravillosa película, por demás recomendable y que no debe faltar en su vídeoteca familiar.

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