El eslabón perdido: las corridas de toros

«El toro combina simbólicamente, tanto las virtudes masculinas como las potenciales animales necesarias para asegurar la fertilidad. Esta combinación de las virtudes morales y la capacidad física del animal, bajo el patrocinio de la Virgen, de Jesucristo o de los santos, es lo que le da el sentido profundo a la corrida de toros”. Julián Pitt Rivers

Con la Corrida de las Luces se llevó a cabo la reapertura de la Monumental Plaza de Toros México; matadores y cuadrillas acompañaron en procesión a la Virgen del Rosario, hicieron oración encabezada por el canciller de la Arquidiócesis Primada de México que bendijo el serial y después entonaron el Padre Nuestro. La Monumental no escatimó en la organización; una espera de casi dos años llegaba a su fin. He visto casi toda la transmisión donde han surgido preguntas de por qué esto y aquello; sentir pesar por el torero abucheado y beneplácito por aquel que logró una oreja; escuchar anécdotas culturales y religiosas.

Recuerdo las tardes de domingo en que mis padres solían ver las transmisiones de las corridas de toros. Particularmente nunca me llamó la atención la tauromaquia, me aburría y me era indiferente. No entendía esa afición a algo que me parecía cosa del pasado, habiendo ya tanto en que distraerse. Nunca odié la tauromaquia, simplemente no me gustaba y así fue durante muchos años. Con el paso del tiempo hicieron su aparición los llamados animalistas y sus protestas en contra del “maltrato animal”. En 2014 se aprobaría la Ley General de Vida Silvestre que entraría en vigor en 2015 en la que se prohibió el uso de animales en los espectáculos en circos. Un año más tarde, la ley había arrasado con todo, desde la asistencia a los circos, a los empresarios, los empleos y a los animales -a los que tanto decían defender- pues el 80% había muerto.

El animalismo no ama a los animales, es una deformación del verdadero cuidado que ha de dárseles sin que nuble el entendimiento ideología alguna. Los animalistas, feminismo radical y antitaurinos también se han ido sobre las corridas de toros. Y el solo hecho de ver a ese conglomerado atacar la tauromaquia me indicaba que ésta tenía su gran valor (aunque yo no pudiera verlo entonces) y que, de algún modo había que defenderla de la imbecilidad humana que busca prohibirla. Dice el dicho que se conoce una causa por los enemigos que tiene y ante ello, aún si no simpatizamos con esa causa, hay que defenderla. Y en esa defensa, hallaba valiosa información que me ayudaba a conocer sobre el tema y las mentiras  y distorsiones que circulan por doquier.

Para alguien ajeno a la tauromaquia, entender el contexto y dimensionarlo lleva tiempo, sobre todo cuando el bombardeo en contra es incesante y la ignorancia, mucha. Creo que parte de la aversión a la tauromaquia estriba en un creciente y deformado amor a los animales que lejos de protegerlos, les ataca. Invertir las prioridades y dar un afecto a los animales que solo es debido a los seres humanos ha sido nefasto. También el perder contacto con el proceso mediante el cual obtenemos comida: crianza de animales, sacrificio, venta y compra, cocinar y servir. Cuando niña, hubo un tiempo en que la familia crio animales; ver aquello me ayudaría a mantener la justa dimensión de las cosas, me daría las armas contra los animalistas que, décadas mas tarde harían su infeliz aparición en la vida pública.

La tauromaquia en México -y supongo en el mundo- está sobreviviendo a sus detractores, a los animalistas, a las leyes injustas, a las medidas absurdas de una pandemia y sobre todo a la ignorancia e indiferencia del grueso de la gente (de la que fui parte). Atacar algo sin conocerlo es un gran yerro (particularmente cuando en ello van miles de empleos directos e indirectos, los mismos animales y sobretodo el arraigo profundo a nuestras raíces), pero es posible corregir con un poco de disposición, dejando a un lado ideologías que nublan el juicio. Entre el amor a mi fe católica y el afecto por la madre patria España, las corridas de toros fueron el eslabón que solté y perdí durante años, ese que estuvo presente en el mestizaje y que es un símbolo de la hispanidad.

En una alegría inefable, he hallado que el paganismo, la república, el indigenismo, aborto, la mundanidad y el animalismo, tenían un antídoto que había sido proporcionado desde la más temprana edad en el seno familiar: Fe católica, monarquía, hispanidad, vida, familia y tauromaquia. Pero depende de uno mismo abrazar algo para bien y hacer frente al conglomerado de antivalores que nos amenaza, pues no es extraño que muchos de los que hoy atacan las corridas de toros, hayan atacado previamente alguno de los otros puntos. Tras un largo camino puedo decir ahora: -“Sí, me gusta la tauromaquia. Estoy en casa de nuevo”. Una afirmación que me alejará de muchos, pero que sin duda me acercará a amigos muy queridos, estrechando los lazos afectivos.

¡Olé! ¡Que Dios reparta suerte!

La trascendencia de la comunicación epistolar

«El hombre no se comunica con otro hombre sino cuando el uno escribe en su soledad y el otro lo lee en la suya. Las conversaciones son o diversión, o estafa, o esgrima». Nicolás Gómez Dávila

Hace unas semanas padecíamos durante algunas horas la caída de redes sociales como Facebook, Instagram y Whatsapp. La comunicación instantánea entre los usuarios se vio afectada. Cuando pensábamos que nada sustituiría los correos electrónicos o las llamadas a números fijos, WhatsApp los desplazo a todos. Facebook no se quedó atrás, las publicaciones, compartir noticias y los memes. ¿Ahora cómo nos vamos a comunicar? Y no es que lo ignoremos, sino que esa comunicación al instante y donde todos pueden verla, se volvió un tanto adictiva.

Del mismo modo en que hay mucha basura en dichas redes, siendo justos hay que decir que bien llevadas nos mantienen en contacto con gente valiosa, nos enteramos al instante de noticias importantes, descargamos información y también nos conecta con causas loables. Perder todo eso tan de repente y por algunas horas debió angustiar a muchos, estresar a otros y darle lo mismo al resto. Nos dimos cuenta de la dependencia que hemos desarrollado alrededor de esos pequeños dispositivos llamados celulares. Como única defensa habría que decir que no se trata del dispositivo en sí, sino en todo lo que obtenemos a través de éste.

Pensemos en que, si los mensajes y las publicaciones que hacemos en las redes, nos satisfacen y nos llenan en cierto modo al conectarnos con los demás, entonces ¿qué no lograrán las cartas donde realmente se vierte una gran parte de nosotros? Pero, “¡Es mejor el celular, puedes hablar con quien sea al instante!” Lo referente a la inmediatez no tiene objeción alguna, pero reside ahí nuestra mayor debilidad: no saber esperar. Somos esclavos de las respuestas apresuradas, de los emoticones para expresar un estado de ánimo; nos conformamos con una comunicación a distancia y que no implique mayor esfuerzo, ni cercanía; y de la llamada telefónica y el encuentro interpersonal ni hablemos.

Ya lo decía un buen sacerdote, demos el siguiente paso para que no todo quede en lo instantáneo y efímero de las redes sociales; trascender, volvamos a la comunicación tradicional por excelencia: la comunicación epistolar la cual no tiene parangón: usted toma un pedazo de papel y un bolígrafo y comienza a escribir lo que desea decirle a otra persona, sea que viva en su mismo barrio, en su misma ciudad o en otro país. Recuerdo la bella postal que una amiga de secundaria me regalo después de las vacaciones escolares, recuerdo las notas de felicitación por un cumpleaños o las cartas de amistad o amor.

Las cartas que un buen día fueron la comunicación personal por excelencia, han sido relegadas de la vida cotidiana ante el avance avasallador del celular y las redes sociales que han acaparado el mercado de las comunicaciones. Pero una carta tiene su sello particular: esta escrita especialmente para nosotros (lo que nos recuerda que somos únicos), no hay una copia de respaldo en ningún lado; es un mensaje tangible y un recuerdo para la posteridad. La comunicación epistolar conlleva beneficios: nos educa en la espera, en la paciencia y en la templanza.

Después del encuentro personal y la convivencia, la carta es una de las mayores muestras de afecto que se le pueda dar a alguien, dirigida a aquellas personas que apreciamos sobremanera; tan estrechamente vinculada a los tiempos en que las cosas y las relaciones interpersonales eran más duraderas y menos desechables. Así que trascendamos y restauremos la verdadera comunicación, quizá de ese modo le recordemos a alguien lo importante que es para nosotros; quizá también recordemos lo empáticos que podemos ser ante la adversidad, el dolor y la alegría de otros en un mundo cada vez más materialista…

La Carta de Madrid, el liberalismo y el católico

“El liberalismo resulta desfavorable a la libertad porque ignora las restricciones que la libertad debe imponerse para no destruirse a sí misma”. Nicolás Gómez Dávila

A principios de mes se llevo a cabo en el Senado de la República el evento “De la mujer embarazada en estado vulnerable” organizado Julen Rementería quien apuesta por la Ley DIF; evento en el cual participaron invitados como Santiago Abascal (líder del partido VOX de España), Agustín Laje (activista), Mamella Fiallo (escritora ecuatoriana), Guadalupe Batallán (activista próvida y reciente conversa al catolicismo). Ese mismo día fue firmado un documento llamado la Carta de Madrid que es un compromiso de frenar el avance del comunismo en la Iberósfera (se refiere a la comunidad de naciones libres que comparten una herencia cultural; en términos generales hablamos de Iberoamérica).

El documento denuncia que una parte de la región de Iberoamérica está secuestrada por regímenes totalitarios de inspiración comunista; afirma la defensa de nuestras libertades; afirma que los elementos que garantizan el buen funcionamiento de la sociedad tales como el Estado de Derecho, separación de poderes, la libertad de expresión y la propiedad privada deben ser especialmente protegidos. Y por último, que el futuro de la región deberá estar basado en el respeto a la democracia, los derechos humanos, el pluralismo, la dignidad humana y la justicia. Llama a tomar acción frente a la amenaza comunista.

Entre los firmantes de la carta se halla Eduardo Verástegui (activista provida), Elsa Méndez (Diputada Local en el Congreso del Estado de Queretáro) y Lilly Téllez (Senadora del Congreso de la Unión) quien más tarde se desmarco de VOX y externo su arrepentimiento por firmar la Carta de Madrid, llamándolo un error al igual que aquella ocasión en que dio su apoyo a Andrés Manuel López Obrador. Lo anterior desató varias críticas hacia su persona, desde ser cobarde, incongruente, fascista, vende patrias, entre otros calificativos. La principal crítica estriba en no poder sostener su palabra.

Pero disculparse por apoyar ambos extremos ha sido acertado aunque sus razones son erradas  basándose en el rechazo del extremismo y a favor de la reconciliación, el centro. El eclecticismo es un cáncer al elegir un sistema de gobierno para nuestra patria: no hay posibilidad de conciliar ideologías que son malas per se; la posición intermedia no ayuda en absoluto a la causa del bien común. Al comunismo no se le combate con liberalismo, del cual está impregnada la Carta de Madrid que mezcla luchas loables como la defensa de la familia y la patria con otras que hay que mantener a raya como la  defensa de las libertades, pluralismo, derechos humanos, términos tan amplios como deformados.

Es un gran yerro que el católico promedio considere mejor el capitalismo que el comunismo, la “libertad” que la prisión. Al tener el ejemplo de Cuba y Estados Unidos ¿quién querría el comunismo que ha martillado naciones enteras? y ¿quién no querría la “libertad” y la “prosperidad” del vecino país del norte? El católico despreocupado de su formación, habituado a ver estos ejemplos no concibe mejor sistema de gobierno el capitalismo liberal. Pero ambos sistemas esclavizan al hombre, sea por la fuerza o por métodos pacíficos; ambos demuelen las estructuras en el ámbito económico, social, político, familiar, llegando al terreno moral y religioso.

Entonces ¿qué debería hacer el católico? Buscar el bien común en todos los ámbitos de la vida. ¡Qué utópico y ambiguo! No, aunque sí difícil porque implica ordenar la propia vida y a la sociedad en conjunto; implica dejar de medir el bienestar en función de la utilidad y materialismo; implica formar la consciencia en el reinado social cristiano; implica dejar de exigir “las libertades” desde el liberalismo y empezar a vivir la libertad en el marco de la moral cristiana; implica identificar y saber rechazar las soluciones que el comunismo y capitalismo liberal nos presentan; implica dejar el ostracismo y comenzar a movernos para formar frentes que realmente sean opción.

Hermann Terstch describe bien la ideología de VOX en varios tuits, afirmando también que éste partido “es el futuro y une a toda América la Hispanidad”, temo decir que si el católico insiste en seguir a los liberales entonces en verdad ése será el futuro. Pero la unidad de Hispanoamérica solo puede ser dada en el reinado social cristiano, por tanto, yerran los que apoyan la Carta de Madrid, los que apoyan el liberalismo, los que prefieren quedarse en el centro evitando extremismos y los que no trabajan para presentar batalla desde la única opción posible mencionada.  Pero el yerro aún puede corregirse…

Celebrar la Independencia

«El pensamiento reaccionario irrumpe en la historia como un grito monitorio de la libertad concreta, como espasmo de angustia ante el despotismo ilimitado a que llega el que se embriaga de libertad abstracta.» Nicolás Gómez Dávila

Hace un par de años en una conversación/discusión con un evangélico, éste esgrimía el argumento del saqueo por parte de España en todo el continente americano y el empobrecimiento de nuestro país a raíz de ello. Por ende la independencia lograda era lo mejor que nos podía haber sucedido. “¡Sacudirnos el yugo español!”; fue preciso salir al paso para corregir tales afirmaciones dadas gratuitamente desde la ignorancia de hechos relevantes y, como no podía faltar, desde una aversión a la fe católica. Entre tales hechos podemos mencionar los siguientes:

*En 1711 fue redactado en Inglaterra un documento titulado “Una propuesta para humillar a España” donde se planteaba enemistar a las regiones de Asunción, Buenos Aires y Perú que significaban la industria minera del Imperio Español. Décadas más tarde Inglaterra llevaría a cabo el desembarco más grande de la historia en el sitio de Cartagena de Indias donde encontraron al virrey Sebastián de Eslava y el comandante Don Blas de Lezo y Olavarrieta que impidieron la caída. La “armada invencible” británica que había llevado más de 200 navíos sufría la derrota más humillante de su historia ante 6 navíos y la supremacía táctica española. Esta victoria le permitiría a España mantener su poderío militar en el continente.

*A lo largo de tres siglos Inglaterra no lograría destruir al Imperio Español, ni por medios militares ni mediante piratería; en tres siglos aquella sociedad mestiza jamás exigió su independencia, se sabía parte del mayor imperio que el mundo haya conocido jamás. España protegería sus territorios con la poderosa Armada de Barlovento para contener las depredaciones de ingleses, franceses y holandeses. Todo lo anterior no podía ser ignorado por la masonería que encontraría la forma de arrebatarle la mayor parte del territorio de Hispanoamérica. Lo que ocurrió después condujo a la independencia de los Virreinatos y posterior empobrecimiento de los territorios.

*Entra en escena Francisco de Miranda “héroe” nacido en Caracas que traicionando a España fundaría la logia masónica Caballeros de los Racionales cuyo objetivo fue reunir adeptos para el proceso de destrucción de su patria. A partir de ahí se crearían logias en varias ciudades de Hispanoamérica que tendrían como exponentes a José de San Martín, Bernardo O’Higgins, Simón Bolívar, Juan Pablo Duarte y en México si bien no ha sido comprobada su pertenencia, serían influenciados por las ideas masónicas Miguel Hidalgo, José Ma. Morelos y Pavón e Ignacio Allende. Se inician así los procesos independentistas y con ello la descristianización, pues las gestas de España no solo fueron militares sino también evangelizadoras y ambas precisaban ser demolidas.

*La conspiración masónica demolería la reacción de España ante los independentistas a través del Coronel Rafael del Riego (gran maestro del Gran Oriente Nacional, máxima autoridad masónica en el país) apoyado por oficiales como Antonio Quiroga quienes al sublevarse en Las Cabezas de San Juan impedirían que la expedición militar embarcase a América evitando que sofocara a los movimientos independentistas. Quiroga y del Riego se levantaron en armas exigiendo que el Rey Fernando VII jurará la Constitución de Cádiz e implementaron una campaña que lo desacreditaba menguando el ánimo en las tropas con información falsa. Ayudaron a sus hermanos masones en América, traicionando así a su propia patria.

*Lo único salvable en este episodio triste de nuestra historia fue que Don Agustín de Iturbide, militar criollo, católico y defensor de la Iglesia Católica y de España, consumaría la independencia sin derramamiento de sangre. Al saber que la masonería quería imponer un gobierno liberal y anticlerical, realizó los tratados de Córdoba y el Plan de Iguala. Sin embargo la masonería lograría su cometido cuando Iturbide abdico al trono y más tarde al ser asesinado. Ha sido tratado injustamente en nuestra historia como traidor a la patria, borrando su nombre del himno nacional.

Los movimientos de independencia destruyeron definitivamente a España; el imperio católico por excelencia llegaba a su fin. Lo que Inglaterra no pudo destruir en tres siglos desde el exterior, lo haría desde dentro mediante la infiltración de la masonería, forjando así repúblicas liberales y empobrecidas a su pleno servicio hasta nuestros días. Los hechos no se pueden cambiar, no podemos odiar a los traidores que actuaron en detrimento de nuestra patria y fe católica; pero tenemos el deber insoslayable de restaurar la verdad y transmitirla.

Porque las mentiras no combatidas se ciernen en el intelecto humano corrompiéndolo, situación particularmente visible en sacerdotes y laicos católicos…

A 500 años de la Conquista

Lo puedes ver en los muros de varias calles, en las redes sociales de inconformes eternos con la madre patria y críticos de historia; en las conversaciones de un grueso de estudiantes a quienes se les ha lavado el cerebro en las escuelas de filosofía, antropología e historia; en las exposiciones de “arte” organizadas por en INBAL; y ahora en el Zócalo de la Ciudad de México: “500 años de resistencia indígena”. El gobierno de la ciudad conmemoró a los pueblos originarios con una representación del Templo Mayor y un alumbrado decorativo en Zócalo y en Paseo de la Reforma.

“¡Genocidio! ¡Maldito exterminio! ¡Nuestros ancestros!” gritan muchos, pero debe recordárseles que los españoles no llevaron a cabo ningún genocidio, no exterminaron indígenas (el término significa acabar con algo totalmente y eso jamás ocurrió aquí); desde luego durante la Conquista murieron indígenas y españoles. Nosotros somos el resultado de un mestizaje logrado a partir de la caída de Tenochtitlán. Pero los románticos del indigenismo se niegan a soltar su versión falsa de los acontecimientos ocurridos hace 500 años.

Mención aparte merece el cambio de nombres a calles, un acto que pretende borrar la historia que no se puede cambiar, un acto tan arrogante como absurdo, liderado por el gobierno de la Ciudad de México. Tal es el caso de la calle de Puente de Alvarado por “Calzada México Tenochtitlán”, el cambio a la estación del metro Zócalo por “Zócalo-Tenochtitlán”; la Plaza de la Noche Triste por “Plaza de la Noche Victoriosa”. Respecto a ésta última, basta saber que la victoria pequeña obtenida por los mexicas no es nuestra victoria; pero la victoria conseguida por la alianza de españoles e indígenas dando paso a la caída de Tenochtitlán dio lugar a ese mestizaje y a nuestro origen.

De entre todos aquellos que se arrogan el derecho de reclamar a la madre patria por un genocidio inexistente, el caso más vergonzoso no se lo lleva el presidente, los ateos, masones o anti hispanistas, sino aquellos católicos que contagiados de aversión a España, celebran a los pueblos originarios como cualquier rojillo comunista y holgazán. El católico ha de procurar adentrarse en la historia para evitar contaminarse e incluso avergonzarse de su pasado; debe tener presente que después de la Conquista, España no fundo Colonias sino Virreinatos, la diferencia entre uno y otro es abismal.

A saber que las Colonias son territorios sujetos al gobierno de otro país, tal es el caso de Inglaterra, que exterminaba a los indígenas y/o confinaba en reservas a fin de impedir el mestizaje. Los Virreinatos eran territorios con el mismo derecho que los europeos, había igualdad política y económica; España fundo universidades a lo largo de toda América. La mayor parte de la riqueza se quedaría en estos territorios exceptuando el quinto del rey. En suma: los Virreinatos fueron un sistema de gobierno totalmente diferente a las Colonias. Fue la expansión católica en completa oposición a la expansión protestante y masónica de naciones como Inglaterra.

Uno de los actos que se terminaron con la caída de Tenochtitlán fueron los sacrificios humanos y las prácticas caníbales donde se hacía la extracción de corazón y se desmembraba el cuerpo, cocinándolo. Sacrificaban guerreros capturados en las guerras floridas. Existe el caso particular de la caravana que iba de Veracruz a Tenochtitlán compuesta de 550 españoles, indígenas, mestizos y mulatos que fueron capturados por aztecas y llevados al pueblo de Zultépec donde serían sacrificados a lo largo de varios meses (se hallaban mujeres embarazadas y niños), ninguno quedo vivo. Más tarde Hernán Cortés mandaría arrasar el pueblo.

Pero lo más importante de todo fue la evangelización de estos territorios. Al llegar Hernán Cortés a Tenochtitlán y ver los sacrificios humanos llevados a cabo en el altar del Templo Mayor, haría derribar su ídolo haciéndolo pedazos y mandaría colocar la imagen de la Virgen de los Remedios en su lugar, mostrándoles a quién debían invocar en adelante. Tal hecho significaba que nuestra Madre Celestial vencía una vez más a dioses paganos y practicas satánicas: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya”.

No, esto no es superstición o absurdo fanatismo religioso. Si bien la Conquista fue muy dura en todos los sentidos, mas allá del choque entre dos culturas se trato de la lucha del bien contra el mal porque desde aquel día, millones de almas serían arrebatadas a satanás. Alabar a los pueblos originarios no solo es “alabar a guerreros valerosos” como lo quieren hacer ver muchos resentidos (sin sentido), sino abrazar –lo quiera o no- todo el paganismo satánico que impregnó a la cultura indígena. Cuando se odia la Conquista e intenta modificar la visión de la historia es porque en el fondo se odia y se ataca todo lo que en ella hay de cristiano.

Celebre por todo lo alto la Conquista de Tenochtitlán porque a partir de ahí fue posible el mestizaje y usted y yo estamos aquí gracias a ello; celebre la llegada de España, celebre la alianza de españoles con los tlaxcaltecas y demás tribus, celebre la evangelización de América. Grábese en la memoria que somos la mezcla de ambas razas, nosotros no éramos Colonia sino Virreinato, nosotros no éramos de España, nosotros éramos España; nosotros no le pertenecemos al paganismo satánico, nosotros le pertenecemos a Dios…

Ana siempre…

“…Jamaica va a entregar primero, sale el último relevo y ahí va a salir Ana Gabriela Guevara, México va a salir en este momento en la 5ª posición pero atención porque Ana Gabriela Guevara está ya en la pista del Estadio João Havelange. México va en el 5º lugar, duelo cerradísimo, vean el cierre que trae la jamaiquina Davita Pendergast, Estados Unidos también corriendo con Nicole Leach, Leach contra Pendergast. Ana Gabriela Guevara, lo mejor de la mexicana va a venir a partir de esta curva, en los últimos 150 metros. El record mexicano es 3:27.88 y allá va a Guevara, ¡Guevara puede darle el bronce a México! Adelante Estados Unidos, después Jamaica, Cuba, Brasil se está quedando. Ana Gabriela Guevara tiene que ir por el bronce, ¡bronce!, ¡México puede ir por el bronce! ¡Guevara cierra! ¡Cierra Guevara! México puede ir por la plata, ¡Plata para México! ¡Plata para México! Relevo 4×400 en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, ¡Relevo descomunal de Ana Gabriela Guevara!, ¡Qué manera de cerrar! ¡México se cuelga la plata!” (Antonio Rosique, Río de Janeiro 2007)

No, no es mentira, el país que vivía y respiraba fútbol de repente se paralizaba durante poco menos de un minuto para ver correr a la naciente estrella deportiva del presente siglo. Una pista de tartán era ahora tan importante como la cancha de césped; por fin el país podía celebrar no una victoria aislada, sino una racha ganadora en las justas más importantes del deporte internacional, la bandera de México se enarbolaba en todo lo alto. De conocer solo derrotas y logros nimios en el fútbol, el país tenía por fin a alguien que borraba los destrozados anhelos de triunfo para darle a manos llenas las victorias que había soñado siempre. Lo conocíamos de la mano de una sola deportista en una disciplina que jamás hubiéramos imaginado, y la victoria tenía nombre: Ana Gabriela Guevara Espinoza.

Los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999 sería su primer logro importante que la ubicaba en el escenario internacional. Llegarían las Olimpiadas en Sidney 2000 obteniendo el 5º lugar; bronce lugar en el Campeonato Mundial de Atletismo 2001; en el en 2002 ganaría las siete competencias de la Liga Dorada de la IAAF; 1er lugar en la Copa del Mundo de Atletismo en Madrid 2002; 1er lugar en el Campeonato Mundial de Atletismo 2003, medalla de plata en las Olimpiadas de Atenas 2004, 1er lugar en la Gala en Mónaco 2004; bicampeona en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y tricampeona en los Juegos Panamericanos (1999,2003,2007).

Ana no ganaba sus competencias, Ana dominaba su disciplina y su dominio fue absoluto. Los deportistas de élite y los de mediana capacidad compitieron por igual a su lado, porque Ana participó lo mismo en la Liga Dorada de atletismo, en Campeonatos Mundiales que en Juegos Centroamericanos y del Caribe, no había competencia insignificante. La mejor velocista en 400 m aportaba estatus a cada justa deportiva en la que participaba y esto fue muy visible particularmente en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003, cuando al lado del dominicano Félix Sánchez causaron euforia total: atletas de talla internacional, campeones del mundo, presentes en una justa continental.

Mientras los reflectores se dirigen comúnmente a las competencias individuales de Ana, maravillosas victorias desde luego; yo tengo presente en la memoria dos competencias dignas de describir por las circunstancias tan distintas en las que ocurrieron:

*En la Copa del Mundo Madrid 2002, Ana era la No. 1 del ranking mundial; participó en los relevos 4×400 por el equipo de América al lado de Sandie Richards, Daimí Pernía, Christine Amertil. Estados Unidos sabiéndose sobrado en conjunto para obtener el oro no quiso integrarse al equipo de América. Sin embargo este equipo haría historia pues vencerían por vez primera al equipo de las barras y las estrellas. Un periódico deportivo hacia análisis respecto a la victoria: la clave había sido justo la entrega de la última estafeta y por supuesto tener a Ana como ancla cristalizo una victoria contundente.

*En los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007, Ana se hallaba en el último año de su carrera. Un día antes se había convertido en la primer mujer en ganar el título continental en tres ediciones: Winnipeg 1999, Santo Domingo 2003 y Río de Janeiro 2007. Aquella noche lluviosa en la pista de tartán azul, mostraba su poderío en el relevo 4×400 como en los mejores momentos de su carrera al correr su tramo en un tiempo de 49.50 segundos. Participaría al lado de María Teresa Rugeiro, Gabriela Medina, Zudikey Rodríguez. El pronóstico más reservado indicaba que se podía ganar el bronce de manera muy cerrada. Lo que sucedió fue digno de una proeza: con amplia desventaja Ana remontaba del 5° al 2° lugar. Vimos como zancada tras zancada rebasaba a sus rivales. En el ocaso de su carrera se alzaba como los grandes y una vez más nos entregaba una victoria memorable, una hazaña de esas que solo las leyendas son capaces de dar: una plata con sabor a oro.

Muchos opinan que Enrique Garay hizo la mejor narración de una competencia de Ana refiriéndose a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. No lamento decirles que tendrían que escuchar la narración de Antonio Rosique de aquella noche lluviosa en Río de Janeiro en el relevo 4×400. Una carrera memorable solo podía tener una narración memorable y ¿quién que la haya escuchado no siente en verdad emoción y deseos de llorar? En medio de la lluvia y de la ovación del público Ana nos mostraba que aun teniendo altibajos es posible soñar si lo entregamos todo. Podía decir al fin como en la canción “A mi manera” de Frank Sinatra que tanto la inspiraba: …“Planeé cada ruta, cada cuidadoso paso a lo largo del camino. Y más, mucho más que esto, lo hice a mi manera”…

Ana, la mejor atleta que ha dado nuestro país en toda su historia, Ana siempre…

Kim Suhyeon, Gavin Hubbard y Tokyo 2020 (2021), la olimpiada que traicionó el deporte

Ganadora de nueve medallas en campeonatos asiáticos, la surcoreana Kim Suhyeon luchó hasta el final en la competencia de halterofilia en la categoría de los 76 kg en los presentes Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (2021). Competía particularmente contra la mexicana Aremi Fuentes por la obtención del bronce pero al fallar sus últimos levantamientos quedó fuera del podio olímpico. Su impotencia, llanto y desesperación fueron espontáneos y comprensibles al no lograr su cometido. Imposible no sentir empatía viendo su esfuerzo.

Días más tarde el neozelandés Gavin Hubbard con la ayuda de la ideología de género en contubernio con el Comité Olímpico Internacional que modificó en 2015 el reglamento para que hombres que afirman ser mujeres participaran en competencias del sexo femenino, compitió en Tokyo, en  halterofilia categoría de +87 kg bajo el nombre de Laurel Hubbard; falló sus tres intentos en la final. Quien sea observador se dará cuenta de que no fue más que un burdo espectáculo, algo actuado particularmente en su reacción a las fallas.

Se aseguraron de que un hombre que se cree mujer, es decir atleta “transgénero” que ingresó a una competencia de mujeres fuera la nota del día y de los Juegos Olímpicos: luchando pero mostrándose «débil y simpático». Porque un hombre participando en una competencia de mujeres, entregado con toda su fuerza física y mental hasta el final como lo hizo la surcoreana Kim Suhyeon y aún así perdiendo, habría significado el ridículo y el fracaso de este experimento social. De igual manera habría sido fracaso si Gavin Hubbard hubiese ganado, porque la mentira –más que evidente- no habría sido soportada por la gran mayoría, dándole portazo sin posibilidad de repetirlo.

Gavin Hubbard un hombre que no destacó jamás compitiendo con otros varones y que en lugar de esforzarse o intentar en otras disciplinas, ser incapaz de ordenar su vida, prefirió decir que era mujer, tomar un tratamiento hormonal, apuntalar una mentira y beneficiarse del cambio en el reglamento del COI que admite hombres que se creen mujeres, (“transgénero”) para competir al lado de mujeres en las justas deportivas más importantes del mundo. Irónicamente alguna vez dijo que necesitaba encontrar un deporte que le hiciera “sentirse más hombre” y lo encontró, pero compitiendo con mujeres.

Para la reingeniería social que lleva a cabo el nuevo orden mundial, era mejor entregar un caudillo, alguien por quien sentir “empatía” pues el verdadero triunfo radicó en meter a un hombre en competencias de mujeres y destrozar reglamentos, crear un nuevo paradigma para la generación presente y futura. Ahora millones hablan sobre este hombre que se hizo pasar por mujer, que le quito su pase a la olimpiada a una mujer real y termino burlándose del público con su actuación mediocre… y al final el público aplaudió. ¿Y cuántos analistas deportivos y medios de comunicación hablando de Laurel Hubbard, como si en verdad fuera mujer?

Si se siente inclinado a aplaudir a Gavin Hubbard por su cobardía de competir con mujeres, si piensa para sus adentros “pobrecillo, no le hace daño a nadie”, le invito a que vea a mujeres reales ganando y perdiendo; vea la categoría de 76 kg donde Neisi Patricia Dajomes (ECU), Katherine Elizabeth Nye (USA) y Aremi Fuentes (MEX) fueron las ganadoras repitiendo el podio de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 con la variante de que la mexicana Aremi ganó esta vez el bronce. Una categoría en la que Kim Suhyeon compitió limpiamente desde las eliminatorias, ganando su pase a las olimpiadas.

Kim Suhyeon podrá decir a sus hijos que no solo compitió contra el poderío panamericano y que además se trataba de las mejores de su tiempo, sino que se entregó hasta el final, que perdió, lloró, grito y agradeció, podrá decir que compitió limpiamente. Y es importante que nosotros tampoco lo olvidemos y sepamos identificar una victoria y una derrota reales como las que nos otorgaron estas maravillosas mujeres. Que sepamos diferenciarlas de las victorias y derrotas falsas como la que montó Gavin Hubbard. ¿Cuántas veces podrán ver las futuras generaciones una competencia limpia y la entrega total de un atleta, aún en la derrota?

¿Comprende ahora? La ideología de género no solo esta apostando por la reingeniería social sino también por la corrupción de la inteligencia y el discernimiento ante verdades irrefutables: que un hombre que se cree mujer NO es mujer, que un hombre en competencia de mujeres sigue siendo un hombre, que reducir el nivel de testosterona como hizo Gavin no cambia las diferencias biológicas entre hombres y mujeres y por tanto el hombre continúa  teniendo una superioridad física en comparación con la mujer.

Con la “derrota” de Gavin Hubbard en halterofilia ganó el nuevo orden mundial y los ideólogos de género; pero con la derrota de la nueve veces medallista en campeonatos asiáticos Kim Suhyeon gana la verdad, gana el deporte y ganamos todos. Nunca sacrifique su inteligencia y repita mentiras, siga llamando a las cosas por su nombre, siga llamando hombre a un hombre, mujer a una mujer, so pena de hallarse entre la muchedumbre estulta que en la fábula del rey desnudo, aclamaban su “traje nuevo”…

De olimpiadas y patriotismo

«Haced de cada hogar una escuela de patriotismo, sin que os importe el tener o no fortuna; tenéis el patrimonio espiritual, y ese basta; porque no importa nada que los caballeros sean mendigos, con tal de que los mendigos sean caballeros». Juan Vázquez de Mella

La estrategia de la Federación Mexicana de Softbol de reclutar jugadoras en el país donde se juega el mejor softbol del mundo daría frutos a nuestro país cuando clasificaron por primera vez a unos Juegos Olímpicos y se metieron a la pelea por el bronce. El 27 de julio la selección mexicana obtuvo un maravilloso 4º lugar en las Olimpiadas de Tokyo sucumbiendo ante la selección canadiense que se llevaría el bronce. Dicha selección mexicana está conformada casi en su totalidad por jugadoras nacidas en suelo estadounidense pero de origen mexicano. Los aplausos por el evidente logro no se hicieron esperar.

La polémica se desataría dos días después cuando las boxeadoras mexicanas Brianda Cruz y Esmeralda Falcón publicaron en redes sociales que la selección de dicha disciplina había tirado a la basura uniformes de gala, además de playeras y tenis. El presidente del Comité Olímpico Mexicano pidió una sanción ejemplar que incluya el veto de la selección y el caso esta bajo investigación. Por su parte el presidente de la Federación Mexicana de Softbol argumentó exceso de equipaje, razón por la cual se vieron en la necesidad de dejar los uniformes, sin embargo salió a la luz que optaron por llevarse sabanas y almohadas de la Villa Olímpica.

Un hecho desafortunado, una evidente falta de respeto de las jugadoras al haber tirado  sus uniformes a la basura; no hay modo alguno en que se pueda justificar y/o defender tal acción. Si bien es cierto que todos cometemos errores, minimizarlo o deformarlo sería un error. Y digo esto a partir de los argumentos que varios comunicadores, analistas deportivos y aficionados han puesto sobre la mesa en defensa de las jugadoras:

*Bien, un uniforme de seleccionado no es solo una tela o un trapo el cual podemos tirar cuando mejor nos parezca; el uniforme lleva la bandera del país al cual se representa en la mayor justa deportiva del mundo, es irrepetible. No, no existe un contrato donde diga que deba conservarse, lo dice la educación, el respeto y el amor a la patria que se mama desde el seno del hogar.

*Criticar su acción no es una actitud machista o misógina (aquí hace su aparición el feminismo lacerante que aprovecha la ocasión para llevar agua a su molino), toda vez que la crítica objetiva per se carece de odio y sesgo. No se les llama la atención porque sean mujeres, ni porque se les odie sino porque independientemente de su sexo, su acción es reprobable.

*Aludir a la xenofobia es otro error garrafal ya que no se les desprecia en modo alguno, menos aún por haber nacido en Estados Unidos, por tener apellidos anglosajones o por hablar solo ingles; de ser así no habrían formado parte del seleccionado mexicano en ninguna disciplina; no, repito, se critica su actuar carente sentido común y de todo respeto a su país.

*Tanto aquel que gana la presea dorada, el 4º lugar o es último en su prueba no tiene disculpa ante una acción de esa naturaleza. ¿La entrega en la competencia disculpa o le da derecho a un deportista a tirar los uniformes a la basura? No. La entrega en competencia se espera de cualquiera que asiste a Juegos Olímpicos; el respeto y amor a su país es parte de esa entrega, no están disociados.

Y el caso es que justamente ese respeto y amor no se manifiesta en el presente caso, porque la historia no empezó el día del escándalo sino cuando omitieron el logotipo y la bandera de México en el uniforme de competencia. ¿Y quién es el insensato que osaría decir que no hay ofensa cuando alguien hace tales desprecios a través de acciones concretas? Se ha dicho que las jugadoras vienen de una cultura de desechar todo, muy propia de Estados Unidos, pero sabemos también que ellos aprovechan cualquier oportunidad para ensalzar a su patria, sea en el deporte, en espectáculos, películas, etcétera.

Ahora bien, después de enfocarnos en las jugadoras de softbol que sin duda alguna se llevaran un gran aprendizaje de esta situación, aprovechemos nosotros para recordar lo que es el amor a la patria y no cometamos la insensatez de confundirlo con patrioterismo barato, nacionalismo o xenofobia. Nos daremos cuenta de que el amor a la patria no se puede imponer jamás, no se compra y no tiene precio alguno; puesto que a diferencia del nacionalismo que es una ideología, el patriotismo es una virtud que se cultiva en la familia desde el día en que nacemos; es un afecto natural que halla su arraigo en el alma, que trae a la memoria la tierra de nuestros padres y que, tarde o temprano se refleja en nuestro actuar: en el aula, en la sociedad o en la mayor justa deportiva del mundo…

Libertad de expresión, el católico y Libertas Praestantissimum

«No estoy luchando por una libertad que signifique el derecho a hacer lo que me plazca, sino por una libertad que signifique el derecho a hacer lo que se deba. La obligación implica Ley; la Ley implica inteligencia; y la inteligencia implica a Dios». Arz. Fulton J. Sheen

Es común hallar el pensamiento laxo en el católico de que la libertad de expresión significa poder decir lo que queramos. El liberalismo cuenta con flamantes ejemplos de ello, uno es John Stuart Mill, economista y filósofo británico, escribió: “No podemos jamás tener seguridad de que la opinión que tratamos de ahogar sea falsa y aún cuando de ello estuviésemos seguros, el ahogarla sería un mal”. Otro ejemplo es hallado en la Declaración de Derechos de Virginia (que más tarde inspiraría la constitución de los EEUU), en su artículo 12 afirma: “La libertad de prensa es uno de los grandes baluartes de la libertad y no puede ser restringida jamás de no ser por gobiernos despóticos”. Ambos, claros errores del concepto de libertad de expresión. Es un hecho que los EEUU se fundaron sobre principios liberales en todos los aspectos.

Ahora bien, el pensamiento liberal ha permeado en el católico, podemos encontrar grupos como el ENJES (Encuentro Nacional de Jóvenes en el Espíritu Santo) que publicaron en una ocasión un dibujo donde aparecen dos jovencitas sonriendo y abrazándose, una provida y otra proaborto con la leyenda “Podemos pensar distinto sin agredirnos”. A primera vista parece aceptable pero lo que hacemos es afirmar que nos importa un bledo si alguien opina que asesinar en el vientre materno esta bien, porque al fin y al cabo está en su derecho de decir lo que le plazca, mientras no me agreda (ya sabe el “amor y la cordialidad” ante todo). ¿No le parece insultante el pensamiento liberal y su deformado concepto de libertad que se ha extendido en el mundo?

Si llegados a este punto, a usted católico le parece escandalosa la crítica a estos conceptos de libertad, no se preocupe, nuestra Madre Iglesia vigilante y defensora de la verdadera libertad tiene el antídoto para combatir y erradicar su pensamiento liberal. Uno de los mayores combates presentados al liberalismo, condenándolo, lo dió SS León XIII en el año 1888 en su encíclica “Libertas Praestantissium” en la que marca incluso el liberalismo de primero, segundo y tercer grado, aquí algunos extractos sobre el tema que nos atañe:

*En una sociedad humana, la verdadera libertad no consiste en hacer el capricho personal de cada uno ya que esto provocaría una extrema confusión y una perturbación que acabaría destruyendo al propio Estado, sino que consiste en que, por medio de las leyes civiles, pueda cada cual fácilmente vivir según los preceptos de la ley eterna.

*El derecho es una facultad moral. Existe el Derecho de propagar en la sociedad, con libertad y prudencia, todo lo verdadero y virtuoso para que pueda participar de las ventajas de la verdad y del bien el mayor número posible de ciudadanos.

*Las opiniones falsas, máxima dolencia mortal del entendimiento humano, y los vicios corruptores del espíritu y de la moral pública deben ser reprimidos por el poder público para impedir su paulatina propagación, dañosa en extremo para la misma sociedad. Los errores de los intelectuales depravados ejercen sobre las masas una verdadera tiranía y deben ser reprimidos por la ley con la misma energía que otro cualquier delito inferido con violencia a los débiles.

*Si se concede a todos una licencia ilimitada en el hablar y en el escribir, nada quedará ya sagrado e inviolable. Ni siquiera serán exceptuadas esas primeras verdades, esos principios naturales que constituyen el más noble patrimonio común de toda la humanidad.

Así pues, todo lo bello, bueno y verdadero tiene derecho a ser propagado, no así el mal ni la podredumbre. “¡Estaríamos limitando la libertad!” gritara el católico liberal; en efecto, porque para llamarse a sí misma libertad, ha de ser virtuosa y estar circunscrita dentro de la moral. La libertad ilimitada para hacer lo que nos plazca no es otra cosa que la esclavitud del pensamiento y del actuar. Cuando nos sintamos tentados a defender la libertad de expresión ilimitada, piense que aboga para que el cerdo publique pornografía en las redes sociales, lo mismo que una mujer de publicar sobre el derecho a la vida del no nato y la conversión de homosexuales que comienzan a vivir una vida plena y ordenada.

Y solo el liberal, el estulto o el imbécil ignorarían la clara diferencia entre libertad y esclavitud, entre el bien y el mal, entre comer estiércol o una comida nutritiva…

Lucía Alarcón y la deformada libertad de expresión

“¿Se puede curar de la homosexualidad? Si se admite con humildad que el deseo homosexual es el signo de una herida identitaria y amorosa, si se cree que Dios lo puede todo y que tiene los medios para curar incluso nuestras heridas más profundas, yo pienso que SÍ”. Philippe Ariño

Hace unos días Lucía Alarcón, editora en jefe de la revista de moda Harpers Bazaar México, publicó un tweet que tituló: ¡Jesús cambia vidas!, contenía un video de testimonios de personas que practicaron la homosexualidad y lograron ordenar su vida: “Former LGBTQers Testify: If You No Longer Want to Be Gay or Transgender, You Don’t Have to Be”. La publicación se hizo viral provocando la ira y las reacciones de odio hacia su persona, llegando al linchamiento mediático.

La aplanadora homosexual se le ha ido con todo, así como periodistas y comunicadores. Entre la gente que le increpa se hallan cuentas verdaderamente nauseabundas que le exigen su renuncia y que se “eduque”. Ellos publican -lea bien- videos y fotos de actos homosexuales y orgías, promoción de sitios de servicios sexuales. Twitter no restringe el acceso a estas cuentas, cualquiera puede acceder enseguida a ese contenido y nadie pide su censura, nadie reacciona y todos se escudan en la mal llamada “libertad de expresión”, la cual para ser verdadera debe estar circunscrita dentro de la moral.

Lucía solía publicar sobre el derecho a la vida del no nato, sobre el conflicto en Palestina, algo sobre religión y política, entre otros temas, nada contrario al bien común. Los que publican y promueven el estiércol son los que piden su cabeza a tal grado que ella ha presentado una disculpa diciendo que tomará cursos sobre diversidad y agradece a quienes la han «orientado». Sería sencillo hablar de su falta de firmeza, pero ¿acaso sabemos con qué la han presionado? ¿El cierre de la editorial? ¿Pérdida de empleos además del suyo? Y ¿Cómo podríamos hablar de cobardía cuando muchos no somos capaces de publicar nada sobre los verdaderos valores en nuestras redes sociales?

Comunicadores como Mónica Garza le pidieron reconsiderar su postura, porque “se trata de la vida y la estabilidad emocional de ya demasiadas víctimas”. Sin embargo no la veo exigiendo la suspensión de las cuentas abiertamente pornográficas e inmorales donde se cosifica precisamente a los homosexuales que dice defender. ¿Percibe el insulto a la inteligencia y la hipocresía de nuestros flamantes medios de comunicación? Censuramos a quien promueve el bienestar común, mientras que aquel que promueve el estercolero tiene abierta licencia. Todos hablan de la “plenitud” de la practica homosexual, de que no hay nada que curar, pues bien, veamos que tiene que decir Philippe Ariño:

“Lo que me gustaría es que las personas homosexuales se den cuenta de que la gente que les aplaude no las ama, porque en realidad no las conoce y cierra los ojos ante sus sufrimientos, ante su deseo erótico”.

Por otro lado, estamos a veces tan inmersos en nuestra cotidianeidad y nuestros asuntos -yo la primera- que no vemos lo que sucede a nuestro alrededor; somos muchos a favor de los valores cristianos, pero sucede que los vivimos tan privadamente que apenas se nota que somos católicos; y de las redes sociales, diríase que vivimos eternamente en la burbuja de fantasía mientras la ideología de género avanza a pasos agigantados. Vivimos tan separados unos de otros que al estar dispersos (física, intelectual y espiritualmente) difícilmente lograremos algo que contrarreste a la aplanadora de la ideología de género.

Ellos trabajan día y noche, en las redes sociales, en la vida pública sin la menor vergüenza de lo que promueven; manejan los medios de comunicación, modifican las leyes a su arbitrio logrando atrincherar al primero que se le ocurra decir que alguien que practica la homosexualidad puede cambiar y vivir plenamente. No les importa la disculpa, no les importa la dignidad o la vida de los homosexuales; lo que ellos buscan es imponer una mordaza a todo aquel que disienta del discurso políticamente correcto. La pregunta es ¿Dónde estamos cuando eso ocurre? ¿O acaso usted se traga aquel argumento de “discurso de odio” por parte de Lucía? No le creo tan estulto.

Su caso pone de manifiesto hasta qué punto hemos deformado el concepto de libertad de expresión; muchos reirán de cómo lograron doblarla, de cómo es que no ha “quedado bien” con nadie. Donde otros ven una derrota yo veo el valor y el mérito de una mujer que promovía los valores siendo una figura pública. Más nos valdría caminar y tropezar que permanecer cómodamente sentados en la tranquilidad de nuestra casa… cobardemente. No le faltaba razón a Juan Donoso Cortés cuando decía que había que unirnos, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos. Y entre más tardamos la aplanadora homosexualista y abortera se adueña de todo…

1 2 3 12