La renta de vientres, ¿una nueva forma de explotación?

México D.F., noviembre, 2014.-  Luego de que el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, firmara una iniciativa para reformar el Código Civil y permitir la renta de vientres en el estado, se abren una serie de cuestionamientos que sería importante tener en cuenta antes de aprobar una reforma de esta naturaleza

A decir de los promotores, lo primero que tendría que hacerse sería elaborar un proyecto que esté sustentado y que se realice bajo un marco legal, pero la pregunta de fondo sería ¿nuestro sistema jurídico está lo suficientemente preparado como para regular esta práctica?

Al respecto, la abogada Ingrid Tapia, especialista en el tema comenta: “El tema es muy complejo pero antes que nada, es importante conocer los numerosos riesgos y problemas vinculados con el tema. La experiencia en países como la India nos habla no de una motivación “altruista” de “ayudar” en su anhelo de paternidad a terceros, sino de un creciente mercado de bebés y de un sinnúmero de mujeres que son explotadas con fines reproductivos”.

De acuerdo con la especialista de TAD (THINK· ACTION· DEVELOPMENT), un estudio realizado por Center for Social Researchen 2011, reveló que cerca del 51.7% de las madres de alquiler son analfabetas, en promedio el 40% solo tiene la primaria terminada, y el 38% se dedica al servicio doméstico. “¿Qué nos dicen estos números?, pues que la gran mayoría de mujeres que se alquilan como madres gestantes, son mujeres vulnerables social y económicamente; mujeres que pretenden salir  -temporalmente- de su precaria situación económica a costa de ellas mismas, olvidando que su cuerpo no tiene precio, y un hijo menos”.

“Por otro lado, se encuentra lo endeble de nuestra legislación, pues este tipo de explotación de mujeres implica diversas y complejas situaciones que nuestro sistema jurídico no podría regular y resolver satisfactoriamente. Una de las más importantes se refiere a la filiación de la paternidad, es decir, ¿quién, de los distintos padres y madres involucrados en el “pedido” y gestación del bebé tiene derecho sobre él? ¿Cuáles son las circunstancias que lo determinarían?

De acuerdo con la conocida jurista, en la maternidad subrogada pueden existir dos  padres: el que paga por el hijo y el que –de ser necesario- aporta el material genético (semen); y hasta 3 madres: la que aporte el material genético (óvulos), la que geste al bebé y la que lo desea y paga por él. “¿Cuál de estos padres/madres lleva la mano a la hora de responder por el bienestar del menor? que finalmente es lo que debería preocuparnos. ¿Qué pasa si la mamá gestante se niega a entregar al hijo? ¿Qué pasa si el hijo nace con algún defecto o malformación y es rechazado por quienes lo encargaron? ¿Y si sólo pagaste por uno y nacen gemelos? Y ¿Si la pareja que lo encargó se separa o uno o ambos cónyuges fallecen durante el período de embarazo? ¿de quién es el hijo ahora?, espero que los legisladores que están promoviendo la legalización de esta práctica tengan las respuestas precisas para que la vida y la dignidad humana prevalezcan por encima de intereses particulares, por legítimos que estos sean”, puntualiza la jurista.

1.2 millones de niños, necesitan cuidados paliativos en el mundo: OMS

México DF, octubre, 2014. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que anualmente más de 20 millones de personas a nivel mundial necesitan cuidados paliativos al final de la vida: cerca del 6% son niños.

En el marco del Día Mundial de los Cuidados Paliativos, es necesario reflexionar sobre los cuidados que deben recibir los niños que, lamentablemente, viven con alguna enfermedad terminal. “El niño tiene una manera de pensar muy distinta al adulto, cuando su expectativa de vida es corta, se le dice que se le enviará a casa y se pone feliz. Los familiares en cambio, lo toman de una manera muy distinta, es natural, y ahí es donde los cuidados paliativos también pueden ayudar”, comenta el Dr. José Méndez, Venegas, psico-oncólogo y especialista de TAD (THINK· ACTION· DEVELOPMENT).

Los cuidados paliativos infantiles involucran una atención integral del menor, que implica no sólo resolver las necesidades biológicas que tenga por su padecimiento, sino también, atender adecuadamente las psicológicas y las emocionales; además de incluir apoyo psicológico y de acompañamiento a la familia durante el proceso del menor. Al respecto, el especialista comenta: “los cuidados paliativos en niños tienen por objeto eliminar el dolor -si es que existe- y dar un tratamiento sintomático; pero sin duda, lo más importante es el apoyo emocional que la familia le brinda al niño en esta situación, es un factor que puede hacer una gran diferencia. Me atrevería a decir que, el trabajo de cuidados paliativos en pediatría es mucho más difícil con los adultos porque es una cuestión de formación, de personalidad y de falta de cultura para enfrentar la muerte”.

En la investigación “Global Atlas of Palliative Care”, la OMS señala algunos datos importantes sobre el estado de los cuidados paliativos infantiles en el mundo, dos de los más significativos son:

  • El número estimado de niños a nivel mundial que necesitan cuidados paliativos es de casi 1.2 millones (52% son niños y 48% son niñas)
  • En un listado de padecimientos que hacen necesario este tipo de cuidados en menores, los 3 principales padecimientos son: anomalías congénitas (25.06%), condiciones neonatales (14.64%) y desnutrición y problemas relacionados (14.12%).

Para el Dr. Méndez, este tipo de cuidados pertenecen a una especialidad donde los aspectos éticos y humanos son muy importantes: “en donde sólo nos queda cuidar, cuando ya no es posible curar”.

«La Gran Familia» sólo es la punta del iceberg

Fuente: www.tad.org.mx

  • Casi 30 mil niños y adolescentes se encuentran en instituciones o albergues
  • Muchos podrían carecer de lazos afectivos y de una preparación adecuada para una vida adulta autónoma

México DF, julio 2014. El caso del albergue conocido como “La Gran Familia”, es la historia de miles de niños y adolescentes que  no eligieron tener un albergue como hogar y que debieron ser cuidados, atendidos y protegidos por una familia o, en su defecto, por el Estado. Leer más

5 mitos sobre el embarazo adolescente

México DF, Mayo, 2014. IFO Colaboradores.-  El tema del embarazo adolescente es un asunto muy sonado mediáticamente. Las notas que indican su constante crecimiento, los riesgos que implica y las probables causas que lo generan han generado diversos mitos en el afán de responder a lo que la sociedad percibe como un fenómeno social grave. “Contrario a lo que pudiera la tasa de fertilidad en adolescentes mexicanos ha disminuido en los últimos años. En 1990 había 97 nacimientos por cada mil mujeres entre 15 y 19 años, en el 2012 la cifra fue de 67 por cada mil”, explica el Mtro. Cándido Pérez Hernández, investigador de TAD (THINK ·ACTION ·DEVELOMENT).

De acuerdo con el especialista en Políticas Públicas, alrededor del tema del embarazo adolescente se han construido una serie de supuestos que se han mediatizado sin ser analizados con seriedad, situación que no hace sino difundir el tema de manera sesgada. El experto habla de cinco mitos que parecen dominar el panorama respecto al tema:

“Mito 1. Existe un aumento dramático en el número de embarazos adolescentes. “Esta afirmación es una de las más comunes, pero también una de las que menos se analiza. La realidad es que el embarazo de chicas adolescentes no está en aumento, aunque da la impresión de que así es. Lo que sucede es que hoy en día hay más adolescentes en relación con la población general total, hay más que en ningún otro momento de la historia de nuestro país. Número que explica que exista una mayor cantidad de embarazos en este grupo de edad.

Mito 2. El embarazo adolescente provoca la deserción escolar. “De acuerdo con un estudio del investigador Claudio Stern del Colegio de México, muchas chicas primero dejan los estudios y después se embarazan. Este argumento nos orienta a reflexionar sobre otros problemas que pudieran estar influyendo en la deserción, como la dinámica socio-familiar, por ejemplo.

Mito 3. La falta de conocimiento de métodos anticonceptivos provoca el embarazo adolescente. Esta afirmación carece de fundamento si se toman en cuenta que en los datos proporcionados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se afirma que el 97% de las adolescentes que atendieron por embarazo, refirieron tener conocimiento sobre métodos anticonceptivos. Es decir, los conocen, pero no los utilizan.

Mito 4. Todos los embarazos adolescentes son de alto riesgo. De acuerdo con información proporcionada por el Consejo Nacional de Población (CONAPO), más de la mitad de los embarazos adolescentes se presentan entre los 18 y los 19 años (adolescencia tardía). En este rango de edad se disminuyen considerablemente los riesgos fisiológicos que el embarazo en la adolescencia implica. Es sólo en edades muy tempranas (por debajo de los 14 años), cuando existe mayor riesgo en términos biológicos y su frecuencia en esas edades no tiene comparación con la cantidad de embarazos que ocurren entre los 16 y los 19 años.

Mito 5. Las madres adolescentes son estigmatizadas y rechazadas por familiares y amigos. No necesariamente: el contexto social y las personas que viven dentro de él, son quienes determinan lo cotidiano o no de las circunstancias. Por ejemplo, en las zonas rurales y poblaciones indígenas, más del 70% de los embarazos son de mujeres adolescentes, en este contexto la maternidad es vista como un rol natural que, la mayoría de las veces, determina la vida de la mujer; por lo que no existe ni la estigmatización, ni el rechazo hacia las madres adolescentes.

Desde el terreno de las políticas públicas se han cometido muchos errores al abordar el embarazo adolescente. Bajo el argumento de proporcionar una “educación sexual” adecuada, con frecuencia se reduce la solución a campañas de reparto de preservativos, por la sencilla razón de que las autoridades correspondientes no tienen claro a qué se refieren cuando se habla de educación sexual. “Una política pública que quisiera disminuir la incidencia del embarazo adolescente, tendría necesariamente que ahondar en tres puntos principales: fomentar que los adolescentes se mantengan en la escuela, promover la postergación del inicio de la vida sexual como se ha hecho con éxito en otros países y crear incentivos para que los jóvenes que se encuentran en mayor riesgo (por su marginación, pobreza, violencia familiar, etc.) no repitan patrones”, concluye el especialista.

Fuente: www.tad.org.mx

El Congreso de Guerrero debate la despenalización del aborto

México DF, Mayo, 2014. IFO Colaboradores.- Las recientes declaraciones del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, respecto a los motivos para despenalizar el aborto en el Estado, se han mediatizado bajo el desgastado argumento de “reducir la mortalidad materna”, evidenciando su desconocimiento sobre estudios serios que hace tiempo desecharon tal argumento.

Por si fuera poco, Rosario Herrera Ascencio, titular de la Secretaría de la Mujer de la entidad, no se queda atrás cuando declara que en Guerrero  “hay más mujeres que mueren por abortos clandestinos que por muerte materna”. La funcionaria desconoce, en principio, que las muertes por aborto son también parte de la estadística de la mortalidad materna.

Su ignorancia se vuelve temeraria cuando se arriesga a dar algunos números sobre el tema: sin referir ninguna fuente, declara que durante  2013 murieron 145 mujeres por abortos clandestinos, cifra sumamente dudosa si se contrasta con la arrojada por la Secretaría de Salud (federal), que ha informado que en Guerrero, desde hace más de 20 años, no se han presentado los fallecimientos que Ascencio Herrera refiere. De acuerdo con la dependencia federal, en 2012 ocurrieron 56 muertes maternas en dicho Estado (incluyendo las ocasionadas por hemorragias, preeclamsia, abortos espontáneos e inducidos, entre otros).

Por otro lado, el gobernador parece olvidar las verdaderas problemáticas que aquejan a su Estado y que no ha solucionado:

Hace unas semanas, por ejemplo, trabajadores de centros de salud de la capital informaron a diputados locales de la Comisión de Salud que carecen de medicamentos básicos, que muchos de los que hay están caducados y que no cuentan con el equipo  médico y sanitario necesario para atender a quienes lo requieren. La situación es aún más preocupante en la población indígena de distintas zonas de Guerrero, donde casi el 96% de esta población no tiene acceso a servicios de salud por falta de hospitales con personal calificado y equipamientos básicos, ¿sabe el gobernador que un ginecólogo tiene que atender a 2 mil 414 mujeres en edad fértil en Guerrero y a 4 mil 132 mujeres en localidades como La Montaña?

Resulta contradictorio que mientras el congreso local discute la despenalización del aborto con el afán de “evitar muertes maternas”, las mujeres embarazadas que sí quieren ser madres se sigan muriendo en la sala de espera de sus hospitales, ¿ya no recuerda a  la indígena mixteca de 20 años (y su hijo) que murió en Ayutla por negligencia y discriminación?

No olvidemos -aunque algunos funcionarios ya lo hicieron- que la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha externado su preocupación porque en Estados como Guerrero ocurran “casos lamentables que pudieron evitarse de contar con las condiciones médicas y tecnológicas necesarias derivadas de garantizar  el acceso universal a servicios de atención calificada del embarazo, parto y puerperio y a cuidados y protocolos de emergencia obstétrica”.

No hay que confundirnos: la reducción de la mortalidad materna no puede seguir siendo el argumento con el que legisladores levantan la mano en el Congreso. Si el Estado desea resolver de fondo las problemáticas que subyacen a la mortalidad materna deberían comenzar por ofrecer a la población servicios de salud de calidad y elevar su nivel educativo, factores que sí tienen una incidencia directa en el tema.

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En el DF, más de 6 mil abortos se han practicado a niñas y adolescentes

México D.F., Abril, 2014. Colaboradores IFO.- Lo que vive una mujer después de abortar (en la circunstancia que sea) suele tener repercusiones distintas en cada persona. Sin embargo, existen coincidencias significativas en el sentir de las mujeres que han experimentado esta situación ¿qué hay más allá del aborto? ¿Por qué se habla poco al respecto?

De acuerdo con investigaciones médicas internacionales, después de un aborto la mujer puede presentar dificultad para sobrellevar los sentimientos generados a partir del evento: “existe una tendencia a la continua negación, hasta el punto en que las emociones no resueltas y no enfrentadas en forma sana pueden manifestarse en depresión, angustia, aislamiento, trastornos de la alimentación, del sueño, disfunciones sexuales, autoestima baja, entre otros”, señala la Mtra. Maricarmen Alva, presidenta de IRMA AC, institución que brinda apoyo y acompañamiento psicológico a personas que han experimentado pérdidas gestacionales de manera espontánea o provocada.

De acuerdo con la especialista, después de la despenalización, se disparó el número de mujeres que llegaron a su institución pidiendo ayuda: “empezamos a recibir personas que, incluso, habían abortado un día antes de llegar con nosotros (@IRMAac). Nos sorprendimos más cuando llegaban jovencitas de 15 años acompañadas por la mamá que las llevó a abortar, pero que ahora quería que se le atendiera emocionalmente”.

Datos referidos por la Secretaría de Salud señalan que en los últimos siete años, en el DF se han practicado más de 6000 abortos a niñas y adolescentes de entre 11 y 17 años. A decir de la Mtra. Alva, también comenzaron a atender casos de mujeres adultas de entre 38 y 46 años.

Datos proporcionados por la institución (en relación con la población que atienden) indican que:

  • 17% de las mujeres se habían practicado 2 o más abortos
  • 46% de las mujeres que abortaron refirieron que su familia no lo sabía
  • 80.3% abortó por alguno (s) de los siguientes motivos: presión de la pareja o de la familia; estudios o trabajo; miedo

Las secuelas emocionales derivadas de un aborto son poco conocidas, comenta la Mtra. Alva “a la gente le cuesta trabajo entender cómo alguien puede sentirse mal de no tener a un bebé que ni siquiera conoció (aunque haya sido por elección). Generalmente dudan que su sentir sea genuino o suponen que se les pasará en cuanto tengan otro embarazo. Es muy importante que la mujer reflexione sobre lo que le sucede y se atienda de manera oportuna, que sane sus heridas en la medida de lo posible, que pueda recuperar y continuar con su vida sanamente, esa es la misión de IRMA: ayudar a que no se pierda más… de lo que ya se ha perdido”.

El aborto, la alternativa de un Estado claudicante

México D.F., Abril, 2014.- Son muchas las deudas que tiene el Estado con la maternidad en desamparo. Sin el apoyo de la pareja, la familia o el Estado, el aborto pareciera “la alternativa” para una mujer en el DF.

Las cifras son alarmantes. Tan sólo en el 2009, el INEGI reportó 153,237 nacimientos en el Distrito Federal mientras que El Colegio de México y Guttmacher Institute afirmaron que durante este mismo año ocurrieron 122,455 abortos.

“Sin apoyo y embarazada, la mujer busca opciones que puedan ayudarle a enfrentar la maternidad. Desafortunadamente, y después de un calvario burocrático de desinformación, malos tratos, procesos largos y un sinfín de obstáculos propios de un Estado que no considera a la mujer embarazada como un sector relevante, muchas de ellas toman decisiones desesperadas que luego lamentan.”, comenta la abogada Ingrid Tapia, especialista de TAD (THINK • ACTION • DEVELOPMENT).

De acuerdo con la especialista, un ejemplo claro de ello es el programa de aborto creado e impulsado por el gobierno del DF desde hace siete años. Basado en un discurso puramente ideológico, el gobierno del DF ha claudicado en su esfuerzo por proponer e impulsar estrategias reales de vida para la mujer embarazada y su hijo en gestación. “Hace siete años, el gobierno local asumió que despenalizar el aborto disminuiría drásticamente la práctica clandestina y, en consecuencia, la mortalidad materna. Por supuesto, esto no ha sucedido. Las muertes maternas continúan y nadie sabe a ciencia cierta cuántos abortos ocurren y en qué condiciones, pues no se eliminó la clandestinidad”, concluye la especialista.

Los pendientes del Estado son muchos y, mientras se atienden, el gobierno del DF busca «salir del paso» con programas fallidos como la política de aborto, que genera nuevos daños. En el camino, miles de mujeres embarazadas continúan en el centro de la discriminación, el desamparo y la violencia de nuestro país.

El ILE, una política pública nociva

México D.F., Abril, 2014.-  El programa conocido como Interrupción Legal del Embarazo, se puso en marcha desde hace siete años en el DF como una política pública que pretende “favorecer la salud sexual y reproductiva de las mujeres.” Sin embargo, algunos legisladores locales han impulsado iniciativas para crear programas paralelos de apoyo psicológico para mujeres que han abortado. La pregunta lógica sería ¿por qué se promueve una política pública (ILE) que daña a sus usuarios?

La única justificación que existe en salud pública para destinar presupuesto que atienda las secuelas de algún evento, es que exista una enfermedad, padecimiento o accidente previo, que repercuta en el bienestar psicosocial del individuo. Desde esta premisa, ¿es el aborto una patología? Muchos dirán que no, pero de no serlo ¿para qué considerar la creación de programas de acompañamiento que traten las posibles secuelas? Proyectos que, desde luego, requieren de más presupuesto público.

Si su práctica resulta nociva ¿cuáles son los beneficios que lo justifican como política pública? ¿cuál es la problemática que resuelve un programa como el ILE? Hasta la fecha, no existen indicadores que permitan medir sus resultados ni dar un seguimiento riguroso. Más bien es un programa que nace “encajado” entre el debate público y el discurso ideológico que “en el camino”, busca su razón de ser.

En el DF, como en muchas otras ciudades, este tipo de programas no pasan el filtro de una  evaluación seria. Su diseño no contempla objetivos concretos a alcanzar, salvo el de ampliar su cobertura y que “todas las mujeres tengan acceso al aborto”. La pregunta de fondo es entonces, ¿por qué tendríamos que ampliar un programa que puede generar problemas psicológicos? ¿no se deberían utilizar estos recursos para atender las problemáticas que subyacen al aborto (violencia familiar y social, desamparo moral y económico, falta de oportunidades laborales, machismo, deficiente educación sexual, entre otras)?

Parece lejano un debate serio y no ideológico sobre el aborto y el ILE. Por lo pronto, y desde la óptica de la política pública, no hay argumentos suficientes para seguir destinando recursos a un programa  como este.

TAD Think Action Development

¿Por qué es importante conocer nuestra fertilidad?

México D.F., Abril, 2014.-  Se le llama días fértiles, a los días del ciclo menstrual femenino en que una mujer tiene más probabilidad de embarazarse debido a su ovulación, si mantiene relaciones sexuales. Para poder identificarlos, es importante conocer las características propias del ciclo menstrual. La Dra. Karen Jiménez, especialista de TAD (THINK · ACTION · DEVELOPMENT) nos explica:

“El proceso clave de la fertilidad es la ovulación, pero cada mujer ovula en diferentes días, según su ciclo. Sabemos cuántos días dura el sangrado menstrual, pero no se puede saber con precisión cuántos días después ocurrirá la ovulación, ya que depende de varios factores (hormonas, estrés, alimentación, etcétera). Una vez que ocurre la ovulación, la menstruación llega entre 9 y 16 días. Con esta premisa podemos decir que, si una mujer es regular, la ovulación ocurrirá casi siempre alrededor de los mismos días del ciclo. En mujeres con ciclos largos (mayores a 38 días) la ovulación no siempre ocurrirá en las mismas fechas; y para mujeres con ciclos cortos (menores a 24 días) es muy probable que la ovulación suceda al término del sangrado menstrual, o incluso durante los últimos días de la menstruación”.

De acuerdo con la especialista, la mujer sólo es fértil entre 8 y 11 días de cada ciclo menstrual. ¿Qué días del ciclo? no se pueden precisar categóricamente, pues depende del ciclo que tenga cada mujer. En sólo el 13. 5 % de los ciclos, la ovulación ocurre el famoso día 14 del ciclo, pero en la gran mayoría de los casos no siempre ocurre así porque existen distintos ciclos.  Al respecto, la especialista explica “para que una mujer sepa la duración de su ciclo, debes de contar como día 1 el primer día del sangrado y como último el día anterior a la siguiente menstruación.  Es muy importante que las mujeres se conozcan y sepan cómo funciona su cuerpo; porque el desconocimiento de nuestra salud ginecológica nos lleva a asumir que si nuestros ciclos menstruales son ´normales´, nuestra fertilidad está sana, lo que puede llevar a no detectar oportunamente patologías que pueden comprometer un embarazo futuro”, enfatiza la Dra. Robles Jiménez.

Para saber empezar a conocer cómo funciona el cuerpo femenino, la especialista recomienda identificar el tipo de ciclo menstrual que tiene cada mujer. De esta forma, si el ciclo es menor a 24 días es considerado corto, si dura entre 25 y 38 días es regular, y si es mayor a 38 días será manejado como un ciclo largo. “Todas las mujeres entramos en alguno de estos ciclos y ninguno está mal: todos son normales y sanos. Lo que varía en cada uno de ellos es el día en que la ovulación ocurre, el día en el que se es más fértil”, puntualiza la especialista.

FUENTE: www.tad.org.mx / FB ThinkTad / Tw @ThinkTad

¿Cómo elegimos pareja?: el mito de la media naranja

México D.F., Febrero 2014. IFO Colaboradores. Desde tiempos remotos, el hombre ha buscado vivir en pareja, conseguirla tenía un solo fin: la procreación. Esta situación delimitaba y facilitaba la búsqueda, ya que no era necesario cumplir con una serie de requisitos y expectativas estéticas y afectivas… ¡no existía la idea del “para  siempre”!

Hoy en día las cosas son un poco más complicadas, pues las teorías al respecto, todavía no alcanzan para explicar los complejos mecanismos y comportamientos que se generan cuando elegimos una pareja y menos, del por qué nos equivocamos al hacerlo.

“Aprendemos a conocer lo que llamamos AMOR  a través de la información que adquirimos en la vida: el comportamiento de nuestros padres, nuestras experiencias tempranas y las de los amigos nos llevan a construir un primer modelo, a formar nuestra idea de lo que debe ser una pareja”, comenta la Mtra. Ericka Juárez, psicóloga y especialista de TAD (THINK ·ACTION· DEVELOPMENT). Pero ¿Por qué nos equivocamos en la elección? Las razones pueden suelen ser diversas, pero una de las más frecuentes, es el afán de buscar nuestra “media naranja”.

El mito de la media naranja parte de la idea de buscar lo que nos complementa. Buscar a ese otro que nos hará felices. Lo que implica que no lo somos por nosotros mismos y que no nos sentimos completos –y quizá ni satisfechos- con lo que somos. Al respecto, la Mtra. Juárez explica: “Por ejemplo, si suelo no ser muy sociable, busco una pareja con mayores habilidades al respecto, lo que me permite socializar en distintos grupos, pero con el paso del tiempo, esa característica que hacia atractiva a la pareja, se puede volver la razón de los desacuerdos, pues llega un momento en que ya no resulta tan atractivo/divertido que todos los fines de semana haya una reunión a la cual acudir”. Para la especialista en terapia de parejas “no necesitamos buscar mitades, lo que debemos hacer es fortalecer el concepto que tenemos de nosotros mismos, aceptarnos tal como somos nos hará más libres de elegir a otro y aumentará nuestras probabilidades de vivir un amor más sano y sincero”.

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