¡BIENVENIDO, PAPA FRANCISCO!

¡Porque eres el Primer ViceCristo, Sucesor de San Pedro, de nuestro Continente Americano!

Porque nos has enseñado a mirar, con entrañas de misericordia, a los pobres y desvalidos;

Porque nos has animado a salir de nuestra “esfera de confort y bienestar” para ayudar a los que más lo necesitan;

Porque nos has mostrado, con tu pobreza y desprendimiento, que son muy pocos los bienes materiales que necesitan las personas para ser felices en esta tierra;

Porque tienes un corazón grande, donde caben todos los seres humanos, sin discriminar a nadie;

Porque nos has enseñado la importancia de aprender a perdonar para alcanzar la serenidad del espíritu y ser realmente fraternos y felices;

Porque le tiendes tu abrazo paternal y tu bendición tanto al enfermo crónico como al anciano en fase terminal;

Porque a los jóvenes les has animado a que se movilicen y “armen lío”, en beneficio de una humanidad doliente y lascerada;

Porque en los niños, antes de que nazcan, ves la imagen viva del Dios Creador y Bondadoso;

Porque te has sentado a la mesa a comer con los menesterosos, interesándote auténticamente por sus vidas y desdichas;

Porque has consolado a los tristes y a los afligidos;

Porque has llevado una palabra de consuelo y de esperanza a quienes se encuentran en las cárceles y les has dicho que no se olviden que también ellos son hijos de Dios;

Porque, con tu palabra, continuamente enseñas a los que no saben; corriges, como Pastor, a los que se equivocan;

Porque, el Espíritu Santo te ilumina, y das sabios consejos a quienes los necesitan;
Porque sabes ser padre y hermano; amigo y confidente; médico y maestro de almas;
Porque, con la misma sonrisa y alegría, recibes a personas de toda clase y condición social;
Porque nos has enseñado a tener la mente abierta y un corazón ecuménico;

Porque tus palabras han resonado ante los humildes y poderosos de la tierra para recordarles que el nombre de Dios es el Amor y la Misericordia;

Y, en fin, ¡porque dijiste que eras un Pastor sedentario, pero es tan grande tu anhelo de llevar por los cinco continentes el Rostro de Jesús Misericordioso, que te has convertido en un Papa viajero!;
¡Bienvenido seas a la tierra de Nuestra Señora de Guadalupe, a la que le tienes tanto cariño y filial devoción!

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