Volatilidad habrá de cualquier manera

Ahora que falta tan poco para las elecciones en EE.UU. pensé que valdría la pena hacer una reflexión de los escenarios con los diferentes resultados y creo que las posibilidades son tres:
1.- Gana Joe Biden. – las encuestas, todas, lo dan por favorito. Las casas de apuestas, también con un momio que le favorece. De confirmarse este, que es el escenario más probable, habrá volatilidad. A pesar de que ya los mercados se han anticipado a este resultado y por ello el dólar se ha debilitado y los mercados han estado negativos, sin ser este el único factor. ¿Qué es lo que no gusta o preocupa de Biden? Que los demócratas son más pro a la regulación y la supervisión financiera y también ya ha anticipado una propuesta para aumentar impuestos a las personas y empresas que más ganan. Preocupa también algunas personas con ideas socialistas muy cercanas a él, incluido Bernie Sanders.
2.- Gana Donald Trump. – aunque los mercados y Wall Street lo prefieren, por ser republicano, yo lo sostengo, Trump ha hecho mucho daño a EE.UU. y al mundo, no es un líder que le convenga a nadie. Es cierto que es pro mercados, pro economía, pero eso no basta. Ha sido irresponsable con el tema fiscal, muchos ricos incluso han externado su pensamiento al respecto aludiendo a que es lo que se tendría que hacer, que los que más tienen, más paguen. Con este tema el más irresponsable y el que peor ejemplo pone es Trump, pagó $750 dólares de impuestos por el ejercicio 2019. La volatilidad se hace presente con un hombre que cambia de parecer, que no respeta acuerdos y que con el estómago maneja su cuenta de Twitter para mover mercados con amenazas. La volatilidad por la guerra comercial con China, el posible conflicto con Corea del Norte, los impuestos a la Unión Europea y el terrible y tortuoso camino para renovar el tratado de libre comercio, son solo algunas de los episodios de volatilidad que generó el hoy presidente. A la larga lo peor será como ha dividido y polarizado.
3.- Gana Joe Biden y Trump no lo reconoce. – De hecho, ya lo dijo varias veces. Pero de confirmarse e imputar y peor aún llamar a la gente a las calles podría ser un escenario también que provocaría caos, desorden y volatilidad. De darse este supuesto yo creo que durará poco y las instituciones norteamericanas lo resolverán.
Preparémonos para días complicados bajo cualquiera de estos tres supuestos, al final creo que el mercado y la economía norteamericana están bien y sin problemas fundamentales y que podrían librar esta situación temporal.
Esta semana es muy interesante porque la volatilidad puede mejorar o empeorar si se dan dos cosas. Si se aprueba o no el paquete de estímulos que siguen negociando el tamaño y el momento. Republicanos y Demócratas debieron haber llegado a un acuerdo la semana pasada y decidieron extender el plazo sin poner un límite definido hasta el momento. El otro tema es que esta semana reportan las grandes empresas que cotizan en la bolsa de EE.UU., Amazon, Apple, Google, Microsoft y otras más. De hacerlo en su mayoría mejor a lo esperado, podrían contribuir también a un mejor ambiente pre electoral y contrarrestar preocupaciones.
Sigo recomendando aprovechar el tipo de cambio e invertir en esa moneda y en activos norteamericanos. El resto del mundo, incluido México con los rebrotes de la pandemia y políticas populistas, difícilmente rendirán mejor que la economía más grande del mundo.
@juansmusi​​​​​​​

El católico progresista: entre el capitalismo y comunismo

“Al rechazar los progresistas la civilización cristiana, rechazan los derechos de la Realeza de Cristo sobre el orden temporal de la vida pública; es decir, sobre las familias, los grupos sociales, los sindicatos, las empresas, las naciones y el mundo internacional. Derecho de la Realeza de Cristo, a que el orden temporal se conforme a las enseñanzas y a la legislación de la enseñanza cristiana. Al rechazar la necesidad de trabajar para la implantación de un orden social cristiano, los progresistas verse obligados a aceptar la ciudad laicista, liberal, socialista o comunista, de la civilización moderna. Aquí radica el verdadero error y desviación del progresismo cristiano, en buscar la alianza de la Iglesia con el mundo moderno”. (Pbro. Julio Meinvielle)

 

No pocos basan la superioridad de una nación en la cuestión material, en el avance tecnológico, el poder armamentista, el nivel educativo promedio, la baja tasa de natalidad; la riqueza musical, gastronómica y cultural, etcétera. Suele pensarse que el país en que nacemos es el mejor de todos, ya sea porque lo vemos con una mirada sentimental o porque en verdad lo creemos, aunque sepamos que se halle en desventaja cuando se manejan los estándares anteriores. Sin embargo al observar la realidad, lo que se esperaría es que seamos capaces de reconocer las limitaciones o ventajas de la nación en que nacemos y crecemos; ello incluye el pasado.

Lo anterior viene a colación después de ver la opinión cada vez más común, -especialmente entre católicos- respecto a las “ventajas” del Capitalismo sobre el Comunismo; de lo bien que estamos en el Capitalismo, contrario a los que viven en el Comunismo; otros más refiriendo lo prospero de las naciones protestantes a diferencia de las naciones católicas. Hacen bien en señalarlo, pero sin olvidar una sencilla causa: la usura. Ésta si bien no es reciente y ha sido ejercida especialmente por judíos; fue algo que en las naciones protestantes se practicó asiduamente, produjo el capitalismo industrial que aunado a la banca usurera fueron los pilares de la civilización protestante. Mientras tanto, en las naciones católicas la usura estaba restringida por ser en sí misma un mal.

Ahora bien, la aplicación de principios económicos liberales resulto en la degradación de la condición de vida de la clase obrera. He aquí que a mediados del siglo XIX aparecería el manifiesto comunista cuyas tácticas intentaron implantarse en naciones como Francia, Alemania, Austria, Italia y desde luego, Rusia; todo ello sin éxito. Llegado el siglo XX ésta ideología totalitaria vería su gran momento en el que martillaría naciones enteras bajo el nombre de Comunismo. Fue presentado como la solución al Capitalismo; proclamando que acabaría con la pobreza, pero destruyendo a la familia y la propiedad privada; fue el autor de millones de asesinatos; se expandió en varias naciones aplastándolas. Todo ello sucedió frente a los ojos del Capitalismo y peor aún, con el consentimiento de éste.

El católico debe entender que el Capitalismo es la opresión sin violencia y el Comunismo es la opresión conseguida violentamente. Ambos fracturan las estructuras en el ámbito social, político, económico, alcanzando el terreno moral y religioso. Para aquellos que aseguran la superioridad de Estados Unidos, no deben olvidar que su Declaración de Independencia tiene la marca del Enciclopedismo (que proclamo la superioridad de la razón frente a la tradición y la fe), así como la huella de la Ilustración (la descristianización a través de la “autonomía del pensamiento”, separándola de la fe católica). Desde su fundación hasta nuestros días, Estados Unidos ha sido el lugar donde anida y es lanzado al mundo todo aquello que combate a Dios y a la civilización cristiana: protestantismo, masonería, liberalismo, capitalismo y comunismo.

La Iglesia Católica consciente del peligro ha denunciado a cada momento la calamidad que significó el aplicar principios liberales en la economía. El mundo vería la luz de nuestra madre Iglesia con la aparición de encíclicas como Rerum Novaraum, Libertas praestantissimum (SS León XIII), Quadragesimo anno (SS Pío IX), Centesimus annus (San Juan Pablo II), Caritas in Veritate (SS Benedicto XVI). Por tanto es incongruente la posición de muchos católicos liberales, progresistas o con un pasado protestante (del cual no logran desprenderse), al combatir el comunismo y sentirse orgullosos del capitalismo en que viven; alabar naciones en términos de “libertad, justicia y materialismo”, desconociendo aquello sobre lo que fueron fundadas.

Y resulta absurdo cuando es evidente la incompatibilidad de ambas ideologías totalitarias con la visión cristiana respecto a la economía que la Iglesia Católica ha manifestado siempre; ambos sistemas esclavizan al hombre despojándolo de toda dignidad. La globalización por medio de ellos pasa por encima de cada nación y su soberanía, por cuanto olvidan la búsqueda del bien individual y común en los términos de Dios. Capitalismo y Comunismo son las cabezas de un mismo monstruo diseñado desde el principio para dominar el mundo.

El ataque al reinado social de Cristo que hoy padecemos, es el más letal que se haya visto jamás, de tal magnitud que ha obnubilado la fe y la razón de muchos católicos. La cura se halla en el retorno a la doctrina católica tan vilipendiada hoy en día; pero aún no es tarde…

Una reflexión sobre la amistad…

“La amistad verdadera consiste en perfeccionarse mutuamente y conducirnos más cerca de Dios” (Santa Teresa de los Andes)

Suele decirse que amigos hay muchos; incluso que no importa si profesan otra religión, que lo importante es el respeto mutuo y que cada quien puede creer lo que quiera; ergo lo demás no importa. La «libertad y el respeto» está por encima de todo, es decir la fraternidad sin más. Tal afirmación no podría causarme más que hilaridad por cuanto refleja el poco o nulo discernimiento en las relaciones sociales.

A través de mi vida he tenido amigos de un peculiar abanico: sectarios cristianos, liberales hijos de masones, homosexuales, ateos e izquierdosos y desde luego, católicos. La amistad de los primeros fue cultivada en un tiempo en el que estuve alejada de mi fe católica, un período caótico. Tales amistades no pudieron resistir el embate ya no del tiempo, sino de una diferencia de pensamiento que se hizo cada vez más evidente cuando de repente esgrimían argumentos contra Ella y yo (aún indiferente) reaccionaba en su defensa al instante y como podía, sintiendo fuego en el corazón. Las preguntas que rondaban mi mente eran: ¿De dónde venía éste fuego? ¿Por qué no podía guardar silencio?

La respuesta la hallé en lo que había recibido durante la niñez/adolescencia. Puedo decir a los padres de familia que, si logran inculcar a sus hijos la fe católica desde la más temprana edad al llevarlos a la Santa Misa o rezar el Santo Rosario, obligarlos si es necesario (no caigan en el error de ser débiles en este punto, particularmente cuando pululan aquellos que demonizan el obligar, ustedes son católicos y de sus hijos darán cuenta exacta a Dios); leer buenos libros, hablarles de las luchas libradas por la Iglesia para la salvación de las almas; de todo ello, créanlo algo queda tan arraigado al alma que ni los peores años de rebeldía y estupidez pueden borrar jamás. Nuestros padres pueden cometer infinidad de errores pero si son firmes en la cristianización de los hijos será algo incomparable a los ojos de Dios.

Bien, el común denominador de las mencionadas amistades fue el de atacar la fe católica durante alguna conversación simple hasta un debate deliberado; en uno o varios flancos, en uno u otro momento y cuando menos lo esperé, vino de amigos que consideraba entrañables. Esa lucha no la busqué (como todo católico light evitaba esos temas), simplemente llegó y en ese punto, -aunque no lo tengamos muy claro- quien rehusé el combate so pretexto de valorar más una amistad que a Dios y a la Iglesia, yerra terriblemente. Debemos saber que cuando el mundo habla de libertad de expresión y respeto al otro, nosotros los católicos no somos ese otro; se espera que nos quedemos callados bajo un discurso de tolerancia cuando insultan nuestra fe católica y los valores cristianos; se nos considera amables si guardamos silencio o en caso contrario somos unos fanáticos religiosos.

Ahora bien ¿todas las amistades son buenas? Absolutamente no. No importa lo que diga la delicada sensibilidad del discurso actual, jamás será lo mismo la amistad de un ateo, de un sectario cristiano, un izquierdista o liberal (por más buena persona que lo consideren los estándares del mundo) que la de un católico practicante y comprometido con su fe católica. La de los primeros queda irremisiblemente truncada en uno u otro punto; la del segundo, la fe le impele a entregarse cada día más a los demás. Es verdad, la amistad es necesaria al alma; pero dada la imperfección del ser humano, pocos son aptos para sostener una amistad sincera, genuina y fundada en Dios. Podemos tener en alta estima a nuestros amigos, pero Dios y la fe católica no pueden ser moneda de cambio jamás. Quien haya vivido algunos años y profesado su fe en público, sabe que la amistad de otro católico es radicalmente opuesta al mundo.

Ya sea de contactos en la red social o en la vida real, puedo decir que las amistades francas cultivadas la última década, han venido de otros católicos; y ello es tan gratificante y enriquecedor por cuanto sé del bien que buscamos, aun en nuestras diferencias y yerros. Así que ¿cómo saber cuándo una amistad lo es realmente? Para que una amistad sea bella, buena y verdadera, es preciso que nuestro amigo amé a Dios y a la fe católica antes que a nadie, porque solo de ese modo podrá amarnos como Él lo pide, encomendarnos a su misericordia, querer nuestro bien en todos los aspectos, principalmente en lo que se refiere a la salvación de nuestra alma. Desde luego es necesaria la congruencia con la fe católica y, aunque no es indispensable, ayuda el tener cierta afinidad e intereses en común.

Cuanto más alejados estamos de Dios, nuestros estándares se vuelven sumamente bajos y endebles, nos convertimos en estultos para la mayor parte de las cosas: elegimos mal desde la música, los libros que leemos, las conversaciones que sostenemos, las películas que vemos, hasta los amigos en quien confiamos, etcétera. Siempre es bueno recordar que en el sentido moral y cristiano, las amistades nos pueden subir o bajar. Adolescente o joven no se angustien si no encuentran amigos que compartan su fe y sus valores cristianos, hay más como ustedes en otros lugares y solo es cuestión de tiempo para que puedan conocerse; mientras tanto procuren practicar las virtudes para poder ser capaces de ofrecer el día de mañana una amistad real.

Pueden estar seguros de que una amistad será más profunda y duradera cuando tenga su fuente en Dios, Uno y Trino, cuando les una el deseo común de servirle en la salvación de las almas. La amistad así llega como un torrente que todo lo inunda y no hay poder humano que lo detenga, verdadero bálsamo para el alma, capaz de ayudarnos a curar heridas; sostenernos en las adversidades y conducirnos hacia Dios. La amistad es uno de los mayores tesoros, siempre esté ordenada a Dios. Deseo que usted experimente la dicha de una verdadera amistad, de amigos que compartan su misma fe católica y le amen como el Señor lo pide…

Parece que cae el primero

El mundo optó por dar un salto al vacío. Ante la incompetencia y corrupción de la clase política “de siempre” se puso de moda votar por el que fuera, menos uno tradicional. Y es en esa apuesta tan arriesgada que hoy muchos países del mundo están gobernados por improvisados y en la gran mayoría de los casos mal preparados y tremendamente mal enfocados.
La clase política de siempre también construyó e hizo cosas buenas, no todo era malo, y en el afán de cambiar todo lo que ellos habían hecho, hasta lo bueno desaparecen.
Muchas de sus políticas son arcaicas, han probado fracasar en el pasado y simplemente por llevar la contraria las buscan implementar. Políticas proteccionistas, implementación de programas socialistas y dádivas para comprar al electorado. También suelen tener un discurso repetitivo, retador y que solo hace alusión al pasado.
A la hora de asignar el gasto no se basan en prioridades ni en visiones de largo plazo, es más, no existe una visión y solo se busca resolver el día a día. Los recursos se asignan a programas sociales y los proyectos de infraestructura y prioritarios pasan a segundo plano. Muchas veces los proyectos son solo promesas de campaña y no prioridades.
Lo responsable y conducente muchas veces es impopular y, por ende, aunque necesario, se descarta. Los grandes problemas se tratan por encima y se minimizan y lo que buscan es distractores todo el tiempo para tener temas de que hablar, no importa si son o no absurdos, relevantes o importantes, el chiste es distraer.
Otra actividad muy común es descalificar, desacreditar y lo más relevante de todo es como su discurso polariza. Sobre este último tema lo que estamos viendo es que los países liderados por estos extremistas disruptivos enfrentan hoy, además de crisis económicas e incertidumbre, una polarización de la sociedad que los ha llevado brotes de violencia y en algunos casos con consecuencias humanas.
El Reino Unido hoy enfrenta un proceso que requiere de un conciliador y un negociador, y no de un retador. El riesgo de que salgan de la Unión Europea sin acuerdo, es decir un “Hard Brexit” es muy alto.
Desde mi punto de vista el primer error fue salirse, pero salirse sin acuerdo será mucho peor. España enfrenta la peor crisis económica y política, al igual que Italia, y hoy los lidera esta ala extremista que no tiene rumbo.
En el mundo emergente, sobretodo en América Latina, existe este liderazgo que más que otra cosa está provocando rezago, crisis, polarización y destrucción de instituciones.
Pues muchas cosas en común tienen estos líderes como Donald Trump, quien es muy probable caiga en los comicios electorales en EEUU. El pueblo norteamericano vio en 4 años que le salió muy caro el experimento y parece que volverá a la política tradicional.
Este jueves habrá de nuevo debate y si no ocurre nada espectacular, el resultado no va a cambiar. Lo importante es que la gente salga a votar y aunque sea inminente el triunfo no se confíen. Esta condición de comodidad con el pretexto de que no tiene caso votar puede cambiar cualquier encuesta. ¡Hay que salir a votar!
Pues si cae el primero de esta nueva clase política, puede ser el presagio de que los demás, en su momento, también caerán.
Injustificable lo incompetente y corrupto de los políticos de siempre, pero todo parece indicar que este era un proceso por el que teníamos que pasar o padecer para demandar mejores líderes en el futuro. ¿Qué tiene que ver esto con economía y mercados? Todo, un líder te puede llevar al desarrollo o al ocaso.
@juansmusi​​​​​​​

¿Qué es la unidad de vida?

Recuerdo aquel inolvidable sismo del jueves 19 de septiembre de 1985 en que la CDMX resultó seriamente afectada porque muchas edificaciones se colapsaron. Es decir, las estructuras no resistieron la magnitud de aquel terremoto de 8.1 y las estructuras se fracturaron y muchos edificios se vinieron abajo.

A mí me sorprendió en un octavo piso de la colonia Polanco, los cimientos crujían y algunos cristales se rompieron. Pero, por fortuna, no pasó a mayores. Mi oficina de prensa se encontraba en la calle Viena, en la Zona Rosa. Hacia el mediodía, la dueña del inmueble me llamó para decirme que por favor sacáramos objetos de valor como la fotocopiadora, archiveros, máquinas de escribir ya que se había caído toda una pared lateral y probablemente sería saqueada en poco tiempo. A primera hora de la tarde fui a recoger esos instrumentos de trabajo y en las edificaciones de alrededor el espectáculo era dantesco.

Recorrí algunas cuadras y me encontré a la actriz María Félix llorando desconsoladamente, dentro de un convertible blanco, porque su edificio se había aplastado “como un acordeón”. Y así muchos otros en algunas colonias circundantes, como la Roma, la Condesa, la Cuauhtémoc, etc.

En cambio, otros edificios soportaron el embate del temblor y prácticamente no sufrieron daños.

Pensaba que éste es un buen ejemplo para explicar la unidad de vida. Me refiero a que para conseguir la plena madurez de la personalidad humana se requiere ser coherente o congruente con los propios principios o metas de vida. En todos los ámbitos: en la vida familiar, en el trabajo, en las relaciones sociales, etc.

Dan pena esas personas que en una iglesia o con su familia se comportan de una manera y, con sus amigos, al calor de las copas, realizan actos de los que luego se arrepienten, o bien, en el medio laboral a sus subalternos los tratan mal, les retrasan su salario o no viven la justicia social.

Este importante valor nos habla de que mujeres y hombres –sean adolescentes o mayores-, se encuentren solos o acompañados, mantengan sus principios vitales y tengan la valentía de decirles a quienes los pretenden arrastrar por otros equivocados caminos: “Esto que me proponen no va de acuerdo con mis convicciones”. Es decir, sin importar en absoluto el qué dirán ni los respetos humanos.

Un ejemplo concreto es la fidelidad conyugal. Es relativamente fácil ser infiel sin que la esposa –de momento- se entere, pero todo en esta vida se acaba sabiendo. Se trata de perseverar en el amor a la mujer a la que un día se prometió entregar la vida entera y a los hijos que se han procreado.

En otro sector no menos importante, en el trabajo profesional de debe de vivir la honradez, la eficacia, el realizar el quehacer profesional bien hecho, con sentido profesional, sin presentarlo defectuoso o de manera tramposa porque tarde o temprano el jefe se enterará y no vendrán las esperadas promociones dentro del mismo trabajo, los aumentos de sueldo, etc.

En cambio, cuando alguien tiene prestigio profesional se le suele invitar a laborar en otros trabajos mejor remunerados, incluso en corporativos de empresas multinacionales.

Algo semejante ocurre en las relaciones sociales con ocasión de amistad o del trato con colegas de la empresa. En la milicia se suele escuchar un dicho para referirse a una persona congruente, con principios bien determinados, y que no se dejan llevar ante el ofrecimiento de actos de corrupción y se suele decir: “Este es un hombre de una sola pieza”.

Dicho en otras palabras, que no se “quiebran” ante “cañonazos de $50,000 pesos”, como en los años veinte solía decir el General Álvaro Obregón.

A este tipo de personas “de una sola pieza” se le suelen confiar puestos de alta responsabilidad, en los que se deposita información confidencial y se requiere que sean personas probadas, con criterio y prudentes.

Me vienen a la mente personalidades del mundo de las Letras que resistieron a los embates del marxismo-leninismo, como: Aleksandr Solzhenitsyn quien por sus ideas contrarias al totalitarismo de izquierda fue enviado por varios años a una temida cárcel en Siberia. Sufrió toda clase de privaciones: frío, malos tratos, poquísima alimentación y todo tipo de vejaciones, pero al final permaneció fiel a sus principios y en 1970 se le concedió el Premio Nobel de Literatura, después de enviar sus obras través de amigos comunes y, una vez publicadas, sus obras fueron aclamadas por la crítica mundial en los países occidentales.

Otro caso muy conocido es el del escritor cubano, Armando Valladares, quien por su oposición al régimen de Fidel Castro pasó 22 años en prisión. Entre sus obras más conocidas, se encuentra: “Contra toda Esperanza” en la que nos muestra a un intelectual decidido a no ceder en sus convicciones, aunque pasara el resto de sus días en prisión.

La pregunta final es, ¿de dónde han sacado fuerza moral estas celebridades? De sus principios sólidos y firmemente arraigados porque el amor a la verdad –en estos casos- ha sido más poderoso que las amenazas de muerte.

El desamor fruto de un capricho

Por: Alejandra Diener

Una paternidad responsable implica que los padres de los hijos sean personas que respondan ante las adversidades que puedan presentarse en el cuidado y crianza, de manera enaltecida. Sin evadirse, sino enfrentando sus compromisos al haberse convertido en padres de los vástagos.

La autoridad que se emplee en la educación de los niños, tiene que venir acompañada de su etimología, es decir, augere ayudar a ser mejor persona a quien tiene menos edad y experiencia, a quien carece de competencias en los distintos campos de la vida. En este caso, la vida misma es una ventaja para los padres y por ello los hijos deben de someterse a su guía, por el bien de su desarrollo emocional y evolutivo.

El amor, que es lo que surge de manera natural en una relación paterno filial, es lo que dará vida a la paternidad responsable y a la autoridad. El amor que implica el sentido ágape, el no esperar nada a cambio. Dejar de comer para que ellos coman, dejar de dormir para que ellos descansen. El amor que busca manifestarse en enseñar a amar para saberse amados, para saciar la necesidad innata humana de amar y ser amados. El amor, que es motivado por ver a los más pequeños, vulnerables y delicados hijos, crecer con autoestima, con libertad y con sentido de pertenencia. El amor que motiva a los padres a entregarse a ellos incondicionalmente.

En la actualidad, la familia se ha visto atacada por ideologías de distinta índole que han trastocado violentamente la verdadera situación de los padres en su desarrollo para encaminar y ayudar a ser mejores personas a sus hijos. El progresismo equivocado que ha confundido que todo tiene que ser redefinido para lograr el progreso, sin considerar que muchos conceptos y sobre todo, muchas instituciones no requieren redefinirse ya que funcionan por su naturaleza.

El matrimonio, por ejemplo, una institución que tiene una función específica y que en resumen es proteger a la prole legalmente y darles estabilidad a los integrantes de  ésta, principalmente a los esposos, funciona por su objeto. Pero falla por ser manoseada y relativizada. Bombardeada en primera instancia por el machismo inherente en el ser humano, que sobaja a la mujer y la devalúa simplemente porque es la progenitora que gesta a los hijos en su vientre, quien amamanta, quien se desvela y se entrega a todos sin esperar nada.

Por el contrario, el varón ensombrecido del machismo antes mencionado, se aprovecha de su condición de fuerza y de proveedor. ¡Sin él no comemos! ¡Sin él no tenemos techo! Y sin él no hay bienestar. Este pensamiento primitivo, pero tan aceptado, aún en este siglo de progresismo equivocado, ha provocado la destrucción de la familia, de los matrimonios, de los hijos, ha roto el tejido social.

La familia, atacada primeramente por medio del matrimonio, ahora está siendo atacada por medio de sus menores de edad. Está emancipando y volviendo a relativizar a los hijos, haciéndolos libres para algunas cosas y prisioneros para otras. Han logrado confundir la diferenciación biológica, permitiendo y promoviendo que los jóvenes y niños que transitan por una etapa de falta de identidad propia de su edad, crean que pueden cambiarse de sexo, como se le ha acuñado “cambiarse de género”. Pero a su vez son prisioneros pues no se les permite comer frituras, ni consumir tabaco, alcohol, ni conducir. Se les permite abortar a sus hijos pero no casarse, se les permite decidir si no quieren vivir ya con alguno de sus progenitores, pero no pueden trabajar por ser menores de edad.

Esta confusión, así como la que se generó con el matrimonio, con el machismo, luego con el justificado feminismo, hoy es el divorcio de los hijos de los padres por tener derechos que sobrepasan los inalienables y se les crean nuevos que los empoderan y provocando así que menosprecien a sus progenitores. Peor aún, con el feminismo radical se ningunean a papás que seguramente son loables, pero que sus madres han decidido por despecho desprestigiarlos. El machismo, a su vez ningunea a las progenitoras, apoyando a los hijos diciendo que son unas “locas” “autoritarias”, “intransigentes”. Machismo que el mismo feminismo fortaleció al querer imponer una igualdad entre los sexos, hasta el grado de desaparecerlos y denominarlos géneros.

El amor, que inicialmente llevó a la humanidad a propagarse, a reproducirse y a querer formar familias, hoy es un desamor que lejos de enseñar a los hijos a amar para ser amados, los ha educado a ser despechados, a violentar a sus padres con apoyo de alguno de ellos. Mostrando que si se desea odiar a alguno, es permitido sin justificación lógica y real. El desamor que viene principalmente por ese deterioro del tejido social, es lo que se vive en este siglo caótico y desastroso.

Que como resultado, dejaremos personas que odian y son vengativas, que son alentadas a destruir a sus propios padres y que se les incita a tomar decisiones tan graves como querer mutilarse el cuerpo, destrozar otro cuerpo o inclusive quitarse el apellido de alguno de sus progenitores por un simple capricho hoy avalado por la comunidad.

Capricho que sutilmente disfraza una violencia agresiva y constante, terrible y desafiante que las políticas públicas inspiradas por ideologías destructivas, pero que a simple vista soban el ego y engrandecen el orgullo humano, han propiciado que la familia, desde el matrimonio y ahora desde las decisiones de los hijos, se desintegre y desvanezca por el desamor en donde esposos utilizan armas letales que contienen como balas a sus propios hijos.

El amor paterno filial debe de fortalecerse, no redefinirse. Las leyes se escriben para darnos estabilidad, fundadas en los derechos y obligaciones inalienables. Como sociedad, debemos de estar conscientes, que el daño moral y social que se está generando a costa del progresismo, se nos demandará en el futuro a partir de la deformación de personas criadas en el desamor. A causa de padres y madres que dejaron un vacío, delegando su paternidad, su autoridad y el amor a un sistema corrompido de poder.

AARON COPLAND

Con este artículo me despido y termino el ciclo sobre música clásica que he venido compartiendo con vosotros, desde hace unos años. Con estos pequeños artículos, pretendía los leyeran y a lo mejor investigar y oír algo de la música de estos seres geniales, que van abriendo puertas y nos enseñan que existen miles de posibilidades de crear, pero hay que atreverse y eso es lo difícil.

 Así que termino con otro de los grandes del siglo XX Aaron Copland, genial músico americano nacido en Brooklyn, descendiente de una comunidad ruso judía, fue el más grande compositor de música para cine, y también uno de los más importantes en música clásica, se le considera el más grande compositor americano.

Este genial personaje hace de todo dirige, da clases y compone, cuando sabemos estos detalles de la vida de estos seres, nos sentimos sobrecogidos y emocionados, todo se puede alcanzar si existe vocación y desde luego genio, también escribe para New Music and Imagination etc., que maravilla que hayamos tenido la suerte de vivir y oír a este gran músico. Además del talento que le caracterizó, está el trabajo, el empeño y el no dejarse nunca.

Copland cómo el anterior músico que vimos Gershwing también se hace del partido comunista y es investigado por el FBI, le castigaron y retiraron su música que iba a inaugurar la toma de presidencia del presidente Eisenhower. Mucho después recibe la medalla de la libertad que le impuso el presidente Lyndon B. Johnson que es la más alta distinción para civiles en los EEUU.

Acérquense a estos genios, oigan su música y sobre todo, es importante que sepan, que a través de los años cómo hemos visto, algunos seres, no se rinden, trabajan, crecen y se arriesgan a todo y finalmente el mundo entero reconoce su talento.

CONFIARLE AL GATO LA CARNICERÍA

La verdad es que no es mi costumbre hacer columnas de política contingente, pues siempre he buscado analizar las raíces de los problemas que comento desde una perspectiva filosófica. Sin embargo, en esta ocasión, y tomando en cuenta la importancia trascendental para nuestro futuro como país del plebiscito del 25 de octubre, haré una rara excepción.

            A mi juicio –y lo adelanto desde ya–, existen varias y poderosas razones para votar “Rechazo”, que se fundamentan tanto en la génesis como en el desarrollo de este proceso.

            Respecto de su génesis, esta no nos parece legítima, pues el acuerdo de noviembre por una nueva Constitución se obtuvo en un clima de violencia y temor, con un gobierno acorralado y bajo amenaza de derrocamiento, pese a su legitimidad democrática. Este solo hecho ya vicia todo el proceso, pues no se puede negociar “con una pistola sobre la mesa”, como podría decirse, razón por la cual el consentimiento obtenido es nulo. Ello, sin perjuicio que la vía violenta debiera ser inexistente para un auténtico demócrata, particularmente si este régimen funciona de una manera mínimamente decente, como es en nuestro caso.

            En segundo lugar, la idea de una nueva Constitución no era hasta ese momento –ni tampoco parece serlo ahora– un anhelo de la ciudadanía, pese a los esfuerzos del gobierno anterior por ponerlo en el tapete. Por tanto, resulta claro que obedece a los intereses de buena parte de la actual clase política, no a un clamor popular.

            En tercer lugar, el clima de violencia que se ha dado durante este proceso, interrumpido por la pandemia, que ya está retornando, enrareciendo y viciando el ambiente idóneo para una decisión como esta. Con lo cual, no cuesta mucho imaginar cómo será este ambiente en el futuro –y esto es crucial–, cualquiera sea la opción que triunfe, “Rechazo” o “Apruebo”. Por tanto, un proceso como este no puede darse bajo la sombra del temor.

En cuarto lugar, porque la votación se verá notablemente distorsionada con motivo de la pandemia, al impedirle votar a muchísimos ciudadanos, lo que añade más ilegitimidad al proceso. Así, si ni siquiera el claro riesgo para la vida de muchos chilenos ha sido suficiente para postergarlo, ¿qué decisiones se pueden esperar respecto de otros problemas futuros?

            En quinto lugar, porque en caso de ganar el “Apruebo”, nos parece que las diferencias entre la Convención Mixta y la Convención Constitucional son meramente cosméticas. Ello, pues resulta evidente que ambas serán conformadas en su grandísima mayoría o incluso en su totalidad por políticos, no por ciudadanos comunes, como pretende hacerse creer, sobre todo respecto de la Convención Constitucional. Difícilmente podrá competir un candidato independiente contra la maquinaria electoral y la experiencia de sus contrincantes.

            Y finalmente, en sexto lugar –y al margen de las presiones y clima de violencia antes aludido que se daría durante el proceso–, porque dada la composición de la eventual comisión redactora, se daría el absurdo que quienes generen una nueva Constitución, serían los mismos que en teoría, debieran ser limitados por ella, en caso de aprobarse en el plebiscito de salida. En consecuencia, y dado el actual clima político de nuestro país, de lucha fratricida entre gobierno y oposición, ¿cree alguien sinceramente que nuestra clase política no terminará haciendo un traje a su medida para adquirir más poder del que ya tiene? Pensar lo contrario sería como confiarle al gato la carnicería, como se dice vulgarmente.

            Estas son, entre otras, las razones por las cuales estoy a favor del “Rechazo” en el próximo plebiscito. Reitero mis disculpas por hacer una columna tan política, pero insisto, las actuales y trascendentales circunstancias de nuestro país lo ameritan sobradamente y me obligan, en conciencia, a compartir estas reflexiones.

Max Silva Abbott

LA POLÍTICA EN EEUU Y REPORTES

Esta semana estará marcada por el desempeño que tengan las campañas de Joe Biden y Donald Trump, en donde el primero ha seguido ampliando su ventaja, pero son solo encuestas y no hay que confiarse hasta el día de la elección. Las encuestas la vez pasada se equivocaron con Hillary y también se equivocaron con el Brexit, por lo tanto, esto no se acaba hasta el martes 3 de noviembre, en tres semanas.
Están pasando muchas cosas en los mercados y algo explicaba la vez pasada en donde si hay una preferencia republicana en Wall Street, pero a la hora de medir los resultados, resulta que han sido históricamente superiores los periodos demócratas. Wall Street prefiere la visión pro Mercado y laxa de los republicanos en donde la regulación y supervisión se relaja. Pero al final el desempeño del Mercado está mucho más ligado al desempeño o al ciclo económico.
Lo que es un hecho es que hoy está influyendo y de manera importante, la posibilidad de triunfo de Biden en el mercado y en el dólar.
Otro factor que está influyendo en el mercado de EEUU y en el dólar es la falta de acuerdos en ese congreso y por ende la no aprobación del plan de estímulos. Recientemente leía un análisis serio de un grupo financiero global que sugería la venta de dólares y la compra de pesos mexicanos y otras monedas emergentes. Difiero, México y muchos países emergentes la tenemos mucho más complicada para salir de los efectos negativos de la pandemia y además estamos lidiando con regímenes locales que no están contribuyendo a la mejoría de la economía.
Veo en términos generales una recuperación, pero los sectores están mostrando una mayor mejoría, son aquellos que tienen un vínculo con EEUU, concretamente los sectores que exportan. Además, no tenemos la misma riqueza que los países desarrollados y capacidad de generarla, menos con las políticas populistas.
Estoy seguro que este debilitamiento del mercado, esta fragilidad del dólar, es transitoria. Obedece a hechos concretos que aportan a esta inestabilidad y creo que es temporal y coyuntural. Hoy con el tipo de cambio en donde está y habiendo las empresas que están allá, no dudaría proteger mi patrimonio y dormir tranquilo. Lo veo como una oportunidad y si de pronto el peso se aprecia más como el resto de las monedas, no será por un periodo prolongado.
Un ingrediente que aporta más incertidumbre es la manifiesta no aceptación de la derrota de Trump. No dudo que eso vaya a ser su discurso al perder, no lo acepto y hubo fraude, pero creo que por encima de ese berrinche y esa ala radical que lo sigue, están las instituciones y son muy sólidas. Después de lo que vimos que ha ocurrido con el tema racial, no descarten ver de nuevo brotes de violencia por esta polarización que provoca el liderazgo populista.
Por otro lado, inicia la temporada de reportes de empresas que cotizan en bolsa y creo que de ser en general “mejores a lo esperado” podrían contribuir a aminorar este mal momento norteamericano. La recuperación es un hecho que se está descontando, el tema es ver que tan rápido lo están haciendo los diferentes sectores de la economía.
Sigo viendo un mercado sólido y con oportunidades y que en lo fundamental se ve bastante bien. Eso, no lo exenta de la volatilidad por las adversidades económicas y políticas que se vayan presentando.
En México la inflación cede un poco y eso podría suponer que, de continuar la tendencia, Banco de México bajará las tasas este año una vez más para ponerla en 4%.
@juansmusi​​​​​​​

Los héroes del coronavirus

En medio de la actual pandemia en que han fallecido cientos y cientos de personas en muchos países y muchos otros se encuentran bastante graves de salud, han surgido verdaderos héroes o heroínas que han puesto en riesgo sus vidas por atender a los que sufren de esta severa enfermedad.

Hay casos verdaderamente admirables de médicos, sacerdotes y enfermeras que han dado sus vidas generosamente por salvar a los pacientes.

Ahora mismo recuerdo el caso de unas enfermeras que se iban bajando de una ambulancia con un enfermo de covid, en situación ya muy delicada, y un reportero de la televisión les preguntó que cómo se sentían. Una de ellas tomó la palabra y comentó:

  • Llevamos una semana trabajando tanto de día como de noche. A menudo no nos da tiempo de desayunar ni de comer. Pero comprendemos que es un urgente deber nuestro el salvar vidas humanas.

Muchos otros médicos comentan lo mismo. Incluso llegan a añadir que no le tienen miedo a la muerte. Que lo importante es el bien de sus pacientes; que para eso estudiaron la Carrera de Medicina y es su obligación como galenos. “Es nuestra misión”, concluyen.

Pero también en el ámbito familiar han ocurrido hechos ejemplares. Mi amigo Juan Ramón, en un principio, no le dio mucha importancia a esta pandemia. Continuaba viajando, teniendo sus reuniones de trabajo, yendo a restaurantes con sus clientes, etc.

Hasta que un día amaneció con mucho agotamiento físico y mental; dolores musculares; cuerpo cortado; fuertes jaquecas; molestias en las articulaciones. En un principio pensó que se trataba de una gripe normal pero luego comenzó con mucha tos, sentía que se ahogaba y comenzó a escupir sangre.

Su esposa se le explicó al médico de cabecera la situación de Juan Ramón. De inmediato, éste expuso su situación a otro médico Neumólogo y no dudaron que se trataba del coronavirus. Su esposa lo subió al coche como pudo (porque él pesa muchos más kilos que ella) y se lo llevó hasta el hospital ese mismo día por la tarde. Ahí lo esperaban otros doctores y enfermeras. Cuando arribó, su situación fue empeorando rápidamente. Al llegar a su habitación le colocaron un respirador con oxígeno.

Juan Ramón me comentó que toda esa noche no pudo dormir porque tenía la sensación que “sus pulmones se quemaban” –según me relató-. Así continuó por varios días y continuaba su proceso de debilitamiento general hasta el punto que un día se despidió de su familia –a distancia, como es obvio- porque le parecía que ya no amanecería al día siguiente.

Pero paulatinamente se fue recuperando y estuvo alrededor de un mes con oxígeno y medicamentos en su casa, con los atentos cuidados de su mujer y sus hijos. Ella también dio positivo en esta enfermedad, pero su caso no fue tan severo como el de Juan Ramón.

También es enorme la cantidad de sacerdotes que han muerto en hospitales atendiendo a pacientes del covid tanto en América Latina como en Europa y muchas otras naciones. Recuerdo el caso de un presbítero, el Padre Agustín, muy simpático que les contaba chistes y anécdotas divertidas a los que la estaban pasando muy mal. En cierta ocasión, se topó con un paciente ateo, que le dijo:

-Yo de “curitas” no quiero saber nada. ¡Bastante fastidio es llevar esta enfermedad tan dolorosa!

Pero en el pasillo se encontraba su hija y le preguntó:

-¿Qué cosa le gusta a tu papá?

Ella le respondió:

-La música de Andalucía.

Y como el Padre Agustín sabía tocar la guitarra y cantar esa música flamenca, entró en su habitación cantando ese tipo de canciones. Y desde entonces este señor, ya entrado en años, cambió radicalmente de actitud.

Y así continuó haciendo muchas amistados y brindando palabras de esperanza y aliento para con todos.

En varias ocasiones, le comentaron algunos médicos y enfermeras:

-Padre, usted ya ha hecho mucho por ellos y, además, es mayor de edad. ¿Por qué no se retira a su parroquia y mejor reza por ellos?

Y él contestaba con seguridad y aplomo:

-Porque considero que mi deber es estar con los que más me necesitan. Si me enfermo del covid, lo dejo en las manos de Dios.

Y así fue, poco tiempo después, se puso grave y falleció. A su funeral asistieron doctores, enfermeras y personal sanitario, dejando una huella imborrable entre sus pacientes y amigos.

Casos no menos admirables son las personas que reúnen medicamentos y alimentos, o bien, que dan generosos donativos para los enfermos de esta pandemia.

Hemos vivido casos ejemplares de actitudes solidarias y fraternas, que son dignas de imitación. Como dice el dicho: “Siempre se puede sacar  bien del mal aparente”.

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