Gironella: el escritor que luchó contra toda esperanza

Me ha impresionado la biografía del literato José María Gironella. Escritor español que se enfrenó con muchas dificultades en su vida. Fue hijo de una familia muy humilde. De niño se dedicó a múltiples oficios debido a la pobreza extrema en que vivían en su familia. Trabajó como empleado en una farmacia, luego en una tienda de comestibles, como obrero en una fábrica de licores, como botones de un banco, etc.

Su abuelo era zapatero. Su padre era fabricante de tapones de corcho y padecía de profundas depresiones que aparentemente superaba, pero volvía a recaer. Todo parecía indicar que Gironella profesionalmente nunca podría destacar.

Este conocido autor nació en Gerona, Barcelona, España, en diciembre de 1917. Fundamentalmente fue un escritor autodidacta, porque carecía de medios económicos para estudiar en una universidad. Le sorprendió el estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939) y se opuso a la ideología de los principales dirigentes de este movimiento, porque no estaba de acuerdo con la Segunda República que, primero fue moderadamente socialista, y luego, se fue radicalizando hasta convertirse en un gobierno de extrema izquierda (marxista). El político Francisco Largo Caballero, quien fuera por unos años Ministro de Defensa, se hacía llamar “el Lenin español”. El novelista debido a ello huyó a Francia y ingresó de nuevo por la zona nacionalista de Francisco Franco entrando a la ciudad de San Sebastián y se enlistó en las filas del ejército nacionalista.

Al observar de cerca los pormenores de esta contienda fratricida, concibe la idea de escribir una Trilogía de novelas sobre esta Guerra. Primero publicó “Los Cipreses Creen en Dios” (1953), que presenta todo el ambiente sociopolítico previo a esta conflagración. Al terminar la contienda, publica “Un millón de muertos” (1961) y en la posguerra envía a la editorial “Ha Estallado la Paz” (1966). Los tres volúmenes fueron un éxito editorial, particularmente “Los Cipreses Creen en Dios”. En 1986 publica otro gran éxito: “Los Hombres lloran Solos” (1986).

Este novelista tenía la característica de ser un hombre tosudo. perseverante y un voraz lector de Literatura. Influyó en su pensamiento Giovanni Papini con su “Historia de Cristo”, quien con su humanismo cristiano impregnó claramente en todas sus obras. También fue un ferviente admirador de Fiódor Dostoyevski.

Pero de forma inesperada le sobrevino una fuerte depresión. Tuvo que retirarse de su actividad literaria para recibir un tratamiento médico. Tuvo la impresión que ya no podría escribir jamás, por haber recibido como herencia paterna esta dura enfermedad. Comenzó a perder casi toda esperanza sobre su posible recuperación.

Pero comentábamos que este escritor tenía una gran fortaleza y tenacidad. Así que observó con cuidado las indicaciones del doctor, tomó puntualmente sus medicinas y pronto recuperó su capacidad de escribir.

Esta situación me hace recordar al célebre escritor inglés, Graham Green (1904-1991), quien fue galardonado con la Orden de Mérito del Reino Unido. Sufría de profundas y prolongadas depresiones. Y por increíble que parezca, confesaba que el hecho de irse a países con graves conflictos sociales y en esa zona a de peligro ponerse a redactar una novela particularmente truculenta y dramática, le hacía olvidar completamente su depresión y afirmaba que eso le servía como una eficaz terapia.

Graham Green en 1940 publicó su célere novela “El Poder y la Gloria”, sobre la persecución religiosa en el estado de Tabasco, México. El entonces gobernador, Tomás Garrido Canabal, estaba empeñado en aniquilar a la religión católica en esa entidad como consecuencia de la Guerra Cristera. Clausuró iglesias, quemó retablos e imágenes, prohibió que los curas celebraran Misas, etc. En la novela relata la historia de un sacerdote católico que se encuentra en ese estado durante la década de 1930. Y el gobernador se dedicaba a perseguirlo y hacerle la vida imposible, pero al final vence la ejemplar fe de este presbítero.

Por otra parte, Gironella, también publicó: “Los Fantasmas de mi cerebro” (1958), alusiva a su depresión. “Mujer, levántate y anda” (1962), “Personas, ideas, mares” (sobre sus viajes, 1963), al igual que “El Japón y su duende (1964), “China, una lágrima innumerable”, sobre la revolución de Mao-Tse-Tung”, “En Asia se muere bajo las estrellas” (1968).

La novela por la que recibió el “Premio Planeta” fue “Condenados a vivir” (1971). Además, un libro que tuvo particular éxito editorial fue “100 españoles y Dios” (1969). Publicó muchas otras obras de sus viajes y experiencias vitales, así como otras más novelas.

¿Por qué fueron exitosas las novelas de José María Gironella? Por su gran amenidad. Se documentaba rigurosamente para escribir sus obras. Tuvo una técnica realista tradicional y, dominaba el estilo directo, matizado a veces por el lirismo.  Se le considera como un escritor de “La Generación del ’50”.

Gironella contrajo matrimonio con Magdalena Castañer en 1946, a quien la amaba entrañablemente. Un año antes había publicado su libro de poemas “Ha llegado el invierno y tú no estás aquí”. En la que había dedicado muchos poemas a su novia Magdalena.

Recuerdo que cuando leí su novela “Los Cipreses Creen en Dios” me di cuenta que era una de esas obras que atrapan inmediatamente al lector. Presenta a los diversos grupos que actuaban en la zona nacionalista, como: los falangistas, los carlistas, los admiradores de José Antonio Primo de Rivera que fue un abogado y político español, primogénito del dictador Miguel Primo de Rivera y fundador de la Falange Española. Primo de Rivera fue un destacado representante del fascismo y tuvo muchos seguidores por su ideología. Murió al inicio de la Guerra Civil Española, fusilado por una supuesta “conspiración y rebelión militar contra el Gobierno de la Segunda República”.

Además, Gironella ambienta muy bien a las otras asociaciones y tendencias que surgieron en el frente nacionalista. Esta obra, sin duda, requirió de mucho trabajo de investigación y documentación.

Cuando leí “100 españoles y Dios” pude constatar la diversidad de opiniones en los ciudadanos españoles sobre el Ser Trascendente. A través de sus entrevistados el autor se plantea numerosas e importantes cuestiones, como: ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Por qué existe la libertad en las personas, capaces de hacer mucho bien o mucho mal? ¿Por qué existen el dolor, las enfermedades y las guerras? ¿Cuál es la explicación de la presencia del mal en el mundo? ¿Por qué todas las personas necesariamente tendremos que morir? ¿cuál es la raíz última de la esperanza humana? Y así sucesivamente continúan sus vitales cuestionamientos.

Sin duda, José María Gironella ha dejado una honda huella en sus lectores y en el mundo literario de su época. Es admirable que teniendo tantas adversidades en su vida (pobreza extrema, la depresión de su padre, la suya propia, etc.), haya podido superarlas y convertirse en un destacado y brillante escritor.

Falleció en Arenys de Mar, provincia de Barcelona en enero de 2003., víctima de una embolia. Fue galardonado con el Premio Nadal y el Premio Nacional de Literatura. También fue miembro de Real Academia Europea de Doctores y recibió, a título póstumo, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, por los méritos contraídos en los campos de la cultura e investigación.

Escenarios a mitad del año.

Culminó una semana muy intensa y muy negativa. Con lo que hizo la FED la semana pasada, subir 0.75% para llevar a la tasa a un límite superior de 1.75%, fue en principio bien visto por los inversionistas, pero al mismo tiempo trajo consigo más miedo hacia los escenarios futuros. Un alza de esta magnitud no se veía en Estados Unidos desde 1994. Y es que lo que hoy preocupa -como si las preocupaciones que ya teníamos fueran pocas- es cuándo llegará la recesión.
Los más pesimistas piensan que este mismo año, y los más optimistas piensan que podría ser un “aterrizaje suave” hacia finales del 2023. Pero en medio también hay muchos escenarios posibles: uno que contempla estanflación, es decir, estancamiento con inflación, o uno recesivo que pudiera provocar una baja de tasas en el 2023, para salir lo más pronto de la recesión.
Personalmente me inclino por una recesión en la primera mitad del 2023, que pueda agarrarnos mejor parados en materia inflacionaria. En Estados Unidos es muy probable ver una nueva alza en julio de 0.75%, que llevaría la tasa a 2.50% y se estima que a finales de año se aumente en las reuniones que quedan 1% más, para llegar a finales del mismo a 3.50%.
Esperemos que el “pico” de la inflación ya haya sido éste que vimos llegar a 8.6% y dependerá mucho del petróleo y otras materias primas en donde la pandemia y la guerra han seguido perjudicando. La semana pasada y al arranque de ésta, se estabiliza y modera un poco el barril del West Texas Intermediate alrededor de los $110 dólares. También en la semana que concluyó vimos alzas en todo el mundo; las bancas centrales de Inglaterra, Suiza, Brasil y Hong Kong, aumentaron su tasa de referencia.
Esta semana la empezamos con un feriado en EU, por el Día de la Emancipación (Juneteenth National Independence Day), que es un día en el que se conmemora la liberación de los esclavos de origen africano.
Para nosotros, sin duda, el día más importante de la semana será el jueves, pues temprano conoceremos el dato de inflación de la primera quincena de junio y más tarde veremos la decisión de política monetaria de Banco de México. Se espera que aumente 0.75% para llevar la tasa a 7.75%. Si se da este movimiento y además la FED aumenta 0.75% en julio, para fin de año estaría por arriba del 9%.
Los mercados siguen complicados y seguramente sin ver soluciones de corto plazo. Me preguntan mucho qué se debe hacer, y yo lo que veo es que hay tres grupos de inversionistas:
1.- El que lleva ya invertido más de 2 años y vio rendimientos muy buenos y esto solo le ha bajado las utilidades. Este grupo ahora no debe hacer nada.
2.- El que entró recientemente y va negativo. Estos también deben esperar, porque si la selección de activos que traen son empresas grandes y sanas, esto será transitorio porque no han podido ser ajenos a lo que les ha pasado a todas las demás acciones; es una clase de activo adecuada, aunque de momento estén golpeadas.
3.- Los que quieren entrar. Como hoy la liquidez es más prudente, pueden invertir de un día a otro en valores gubernamentales y esperar dos cosas, que el tipo de cambio regrese un poco y que las acciones estén más cercanas a su piso. Entrar ahora tampoco me molesta nada para los inversionistas sofisticados y a largo plazo: estoy seguro de que no se van a equivocar.
@juansmusi​​​​​​

¿Se nos viene una crisis alimentaria?

Diversos medios de comunicación y multitud de analistas están advirtiendo de una crisis alimentaria de proporciones en ciernes, que podría colocar en serios aprietos nuestra forma de vida. Particularmente llamativa a este respecto es la última portada de “The Economist”, en la que luego de hablar del “desastre alimentario que se avecina”, se muestran tres espigas de trigo que en vez de granos, poseen diminutas calaveras.

            Esperemos en Dios que estas fatalistas predicciones estén equivocadas y nos libremos de tan dramático flagelo. Sin embargo, resultaría imprudente no prestarle atención a esta advertencia, dados los acontecimientos de los dos últimos años, fruto de las draconianas restricciones de todo tipo adoptadas a nivel global con motivo del Covid 19. En este sentido, resulta demasiado simplista culpar de esta situación sólo a la actual guerra ruso-ucraniana.

            En efecto, ya al comienzo de esta crisis sanitaria, advertíamos en este mismo medio de los peligros bastante mayores que podía significar adoptar tan drásticas medidas, pues en estricto rigor, implicaban detener a la fuerza y de manera artificial, la maquinaria económica del mundo. Y si durante dos años toda esta actividad ha estado al menos deprimida, no podemos extrañarnos ahora que surjan las lógicas consecuencias de un proceder semejante.

            Lo anterior se agrava más aún en un mundo como el nuestro, absolutamente globalizado. Ello, pues de manera creciente, hemos ido construyendo una realidad en la cual al estar tan interconectados, todos dependemos de todos de una manera mucho más profunda de lo que a primera vista parece.

            Ahora, de funcionar bien, esta mutua dependencia permite lograr resultados muy superiores a los que se conseguirían si cada parte actuara por separado o muy poco relacionada con las demás. Es más o menos lo que ocurre con un “sistema”, que podríamos definir aquí como un “conjunto de partes o piezas, relacionadas y jerarquizadas entre sí, con un fin o propósito común y que logra su tarea de modo autosuficiente”.

            De esta manera, puesto que “la unión hace la fuerza”, el resultado final del sistema es, según se ha dicho, infinitamente superior al que lograría cada pieza por separado, aunque se sumaran los aportes de todas ellas, pues la sinergia mutua produce una mejora exponencial.

            Pero como todo en la vida, posee un punto débil, y a decir verdad, muy débil: que puesto que cada uno de los componentes depende para su labor de lo que realicen los demás, la falla o la ausencia de cualquiera de ellos afecta al todo; en el mejor de los casos, dejando “cojo” al sistema, y en el peor, incluso paralizándolo por completo, aun si el resto de los componentes está intacto.

            Y eso es lo que mutatis mutandis, pareciera estar pasando en nuestro mundo globalizado y sistémico: en que las diversas limitaciones a las actividades de todo tipo, en particular la económica, producida con motivo del Covid 19 -y que en parte continúan-, nos estaría pasando la cuenta, pues tal como todo tiene una causa, todo produce algún efecto.

            Habrá pues, que estar muy atentos al devenir de las próximas semanas, tanto a nivel particular como gubernamental, a fin de tomar las medidas adecuadas, de ser necesarias, para enfrentar este posible flagelo. Esperemos así que el remedio adoptado con motivo de la pandemia, no haya sido peor que la enfermedad.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

La apasionante biografía de la escritora Sigrid Undset

Nunca supuse que la brillante escritora noruega, Sigrid Undset, hubiese tenido una profunda evolución ideológica. Sigrid nació en Dinamarca en 1882 y falleció en Lillehammer, Noruega, en 1949, a la edad de 67 años.

En su educación recibió influencia del cientificismo y el ateísmo tan en boga en esa época. La primera novela que escribió se titulaba: “La Señora Marta Ulía” (1907), que tuvo muy buena aceptación de los críticos literarios y fue un gran éxito editorial. Ello le valió una beca para estudiar en Roma.

En la Ciudad Eterna tomó diversos cursos de Literatura. Conoció al pintor noruego, Anders Castus, con quien se casó y formó una familia. A los pocos años, el pintor Castus decidió abandonarla.

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) decidió regresar a Noruega, país que permaneció neutral durante esa conflagración.  Ahí recibió un importante apoyo económico como escritora mediante una pensión vitalicia. Con esa ayuda pudo sostener a sus hijos y dedicarse por completo a escribir.

Fue una admirable luchadora en movimientos sociales y políticos a favor de los derechos de las mujeres. En su obra, “Primavera” (1914), escribe contra los defensores del “amor libre”. En 1918 publica su novela “Mujeres Sabias”.

Se puede destacar que Sigrid tenía una inteligencia sobresaliente. Sentía mucha inquietud espiritual. Su vida de atea no le convencía en absoluto debido a que sentía un profundo vacío interior y que su vida carecía de sentido.

Intuía la existencia de un Ser Trascendente, así que comenzó a buscar la verdad. Leyó numerosos libros y sostuvo conversaciones con sacerdotes católicos.

Consideraba que debería de existir un Dios que perdonara, porque los pecados corroen el alma y es necesaria la ayuda de un confesor para que los absuelva e imponga una penitencia. Le parecía desconcertante que los luteranos rechazaran la Confesión.

Fue entonces cuando decidió escribir varias novelas sobre estos temas, mediante sus libros “Gymnadenia” (1929) y “La Zarza Ardiente” (1930). En ellas externa sus inquietudes y muchas de sus búsquedas espirituales. Ingrid establece en sus novelas el principio católico de la Confesión.

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), con su pluma se opuso abiertamente a las ideas extremistas de los nazis y, en general, de los fascistas. Ello le valió ser perseguida por el Partido de Adolfo Hitler.

Fue entonces cuando decidió huir, después de encargar sus hijos a un familiar, y realizar la odisea de hacer un viaje en esquí para llegar, primero, a Suecia. Y después tomó la determinación de avanzar y continuar -también en esquí- con una aventura que parece increíble e introducirse en Rusia.

Luego cruzó la enorme Siberia, en el crudo invierno. De ahí pasó a Japón y finalmente arribó a los Estados Unidos. Esta hazaña supera a todas sus obras de fantasía e imaginación.

Demostró su valentía y temple de acero al realizar esta proeza. Sus obras más conocidas son: “Kristin Lavransdatter (1920-1922), “Olav Audunsson (1925-1927) en las que expone, entre otros temas, algunos conflictos entre el amor terreno y divino.

Otras novelas destacadas son “La Esposa Fiel” (1936), “Madame Dorothea” (1939), que es su autobiografía, “Los Años más Largos” (1934) y su célebre biografía sobre “Catalina de Siena” (1951)., que fue su obra póstuma y muestra su madurez como escritora.

Es sorprendente que Sigrid, desde su conversión al catolicismo, promovió abiertamente los valores cristianos a través de sus obras, como en su tiempo también lo hizo el inolvidable escritor inglés, Gilbert K. Chesterton.

En su novela “Catalina de Siena” expone muchos conceptos acerca de lo que piensa sobre la mujer y su papel en la sociedad y en la Iglesia.

La analista literaria, Mignon Domínguez comenta que la vida de esta autora transmite un cálido mensaje femenino. No retrocedió jamás ante sus ideales, sino que siempre fue fuerte y firme, como esas heroínas de las sagas y leyendas escandinavas que probablemente escuchó de niña en su casa de Dinamarca.

En 1928 fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura, poco después, de ser nombrada Presidenta de la Sociedad Noruega de Autores.

Sin duda, fue una escritora muy prolífica y es un destacado ejemplo para las mujeres de su tiempo y de la actualidad, porque enfrentó numerosos desafíos y retos que supo resolver con su firme carácter, con agudeza y su brillante inteligencia y su admirable determinación.

Su huella ha perdurado con el paso de los años y ha quedado como una luminaria de la Literatura Universal.

¿Vamos a ponernos la soga al cuello?

Conocido el borrador de la nueva Constitución que se someterá a votación popular en septiembre, ya no caben dudas ni es necesario hacer vaticinios respecto de lo que su aprobación significará para el futuro de nuestro país. El solo texto ya revela muy a las claras el nefasto rumbo que seguirá Chile en caso de ser aprobada dicha propuesta.

            Ante todo, una cosa que llama la atención luego de un primer análisis “al voleo” del texto propuesto, es el rol absolutamente aplastante y omnipresente que se asigna al Estado en la regulación y fiscalización de prácticamente todo. Lo cual se encuentra muy lejos –cuando no en las antípodas– del principio de subsidiariedad propugnado por la actual carta Fundamental, que deja un buen espacio a la libertad de los ciudadanos para resolver sus propios asuntos. No solo por ser los primeros interesados en esos problemas y muchas veces comprenderlos de mejor manera que una lejana y no pocas veces ideologizada autoridad, sino además, por ser al mismo tiempo un buen escudo para evitar los abusos de esa misma autoridad. A fin de cuentas, las instituciones están conformadas por personas, iguales que nosotros, y por ello, con nuestras mismas virtudes y defectos, lo que hace temer con justa razón un posible abuso de su parte, al tener de su lado el poder del Estado para cometerlo.

            Pero además, el texto propuesto, lejos de ser, como se prometía en un principio, una “casa común” para todos los chilenos, no solo no lo es, sino que nos divide profundamente en multitud de aspectos, partiendo por las diferentes nacionalidades que dice reconocer. Con lo cual, en el fondo nos pone a unos en contra de otros, generando incluso instituciones distintas para cada etnia, como su propio sistema de justicia, por ejemplo. Igualmente, la existencia de los gobiernos regionales termina haciendo de nuestro país casi un mosaico de territorios semiindependientes, que en nada contribuye a nuestra unidad como Estado no solo frente a nosotros mismos, sino de cara al resto del mundo.

            Por último (y se comentarán otros aspectos en columnas venideras), este Estado omnipresente que no confía en la libertad de las personas y que pretende casi dejarnos en una especie de interdicción, se compromete a una cantidad de cosas tan impresionante, que uno no puede menos que preguntarse de dónde se sacarán los cuantiosísimos recursos que exige cumplir siquiera una mínima parte de esas promesas. Todo lo cual, lejos de satisfacer las necesidades que dice querer resolver, será fuente de nuevos y complejos conflictos, al sentirse sus supuestos beneficiados, literalmente estafados por dichas promesas constitucionales.

            En suma, además de convertir a Chile en un Estado totalitario, secuestrado por una ideología estatalista que no representa ni de lejos a la mayoría de los chilenos, equivale, tal como lo demuestra la historia –lejana y cercana, pasada y reciente– a ponernos la soga al cuello, truncando el camino de progreso que hemos tenido en las últimas décadas y que ha causado la admiración de muchos de nuestros vecinos, por fórmulas fallidas una y mil veces, que podrían poner a nuestro país en un camino sin retorno y perder las actuales libertades a las cuales tanto nos hemos acostumbrado. Libertades que muchos consideran como algo evidente y que no puede perderse, pese a que la historia ha mostrado mil veces lo contrario.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

La paciencia paga bien

Tal y como lo pensábamos, la semana pasada conocimos la inflación en México y en Estados Unidos y salió alta todavía. En México, aunque baja un poco, sigue alta, en 7.65%. En Estados Unidos 8.6% –el nivel más alto de los últimos 40 años. Y es precisamente esto lo que trae a los mercados de cabeza: no baja, no cede y no se sabe cuándo pueda empezar a cambiar la trayectoria.
El arranque de semana es complicado y espera el evento más relevante que es la decisión de política monetaria de la FED el miércoles. Se espera un alza de 0.50 puntos y no se descarta la posibilidad de 0.75 puntos. En lo personal pienso que será de 0.50%. A Banco de México le toca decidir el 23 de este mes y pienso que también será de 0.50%, siempre y cuando la FED no aumente 0.75%.
También esta semana deciden Brasil y el Banco de Inglaterra; y en ambos casos pienso que habrá incrementos. En Brasil el alza puede ser de hasta 1% (actualmente está en 12.75%) y en el caso de Inglaterra pudiera subir 0.25% para ubicarla en 0.75%.
La semana pasada, mientras leía lo que declaró el director de Target, pensaba que es una situación que hoy viven millones de personas, empresas y empresarios. No se puede trasladar al consumidor final el impacto del aumento en los precios; se tienen altos niveles de inventarios sobre los cuales el margen sería muy escaso o cero, y en general sobre los nuevos productos y ventas también el margen se ha hecho muy pequeño.
Adicionalmente, con el aumento de tasas, los consumidores tienen menos dinero disponible para gastar, ya que deben destinar una mayor parte de su ingreso para cumplir con sus créditos. Así las cosas, incrementos en precios, materias primas, complicaciones logísticas, menores márgenes y consumidores afectados por el alza de tasa y mercados… parece ser la historia que hoy a todos nos representa.
Y continuando con esta triste historia de baja en los mercados, vemos a las principales variables ubicarse en nuevos niveles que confirman que la inflación no cede pronto. El bono a 10 años en Estados Unidos (este instrumento está muy vinculado al costo del crédito) ya se ubica cerca del 3.4%, el tipo de cambio llegó hasta niveles de $20.40, de ahí que fuera yo tan insistente de comprar cuando estaba debajo de $19.70 y las Crypto -que decían que no estaban correlacionadas a los mercados- llegan a un nuevo nivel por debajo de los $24 mil dólares.
Desafortunadamente no hay nada por hacer, más allá de permanecer con los activos que ya traemos en el portafolio y con dinero nuevo liquidez hasta no ver dónde está el piso. Ahora que el tipo de cambio se subió, esperar y aprovechar los rendimientos a tasa nominal por arriba del 7%. Estar invertidos en empresas sólidas que han visto fuertes descuentos debe darnos tranquilidad ya que estructuralmente son empresas sanas y que de momento no pueden ser ajenas a esta situación que ha alcanzado a todos sin excepción.
Si la FED sube 75 puntos base podría continuar el canal de baja y también subir el tipo de cambio. Es momento de seguir concentrados en nuestro día a día y entender a esta coyuntura como eso: algo temporal. Sigo insistiendo en que, si los activos son de calidad, no hay que desesperar ni tomar decisiones precipitadas.
@juansmusi​​​​​​​

El milagro del Padre Stu

Fue el año 1992 cuando Stuart Long regresaba del trabajo en su moto, sería atropellado por un auto, ocasionándole una conmoción cerebral, tobillo roto y múltiples moretones. Su entonces novia se valió de la Iglesia para ayudar a rehabilitarlo. Stuart recibiría el bautismo en la Vigilia Pascual de 1994 en la cual tendría la repentina convicción de que Nuestro Señor le estaba llamando al sacerdocio. Comenzó a dar clases en una escuela católica de California, para 1997 se muda al Bronx con el objetivo de discernir su vocación con los Frailes Franciscanos de la Renovación que a su vez lo enviaron a la Universidad Franciscana Steubenville en Ohio, donde obtuvo la maestría en filosofía.

Fue en el seminario Monte Ángel que empezaría a experimentar problemas físicos que afectarían de tal manera que poco a poco le dejaría imposibilitado para ejercer su ministerio. Fue ordenado diácono en 2006 y se vislumbraba la posibilidad de que no pudiera ser sacerdote. Desolado, decidió hacer una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, Francia; en busca de un milagro que curase su enfermedad, pero lo que halló fue la paz que le faltaba. A su regreso, recibió la noticia de que el Obispo George Thomas había decidido –después de discernimiento y la guía de Dios- ordenarlo sacerdote en la Catedral de Santa Elena; para entonces corría el año 2007. El Padre Stuart trabajaría como pocos en su ministerio sacerdotal.

Hace unas semanas se estreno en nuestro país una película basada en la vida de este ejemplar sacerdote titulada “El milagro del Padre Stu” dirigida por Rosalind Ross, estelarizada por Mark Wahlberg, Mel Gibson, Jacky Weaver y Teresa Ruiz. Anunciada por múltiples medios católicos y más tarde recomendada por un sinfín de personas. En medio de una aplastante mayoría de películas de antivalores, pareciera que una película que narra la historia de un sacerdote es un oasis al que aferrarnos, pero no siempre es así dado que “El milagro del Padre Stu” tiene contenido que es necesario observar, (que no es lo mismo que criticar las conversiones de los demás), tenga esto presente.

La película nos muestra a Stu (Mark Wahlberg) como un hombre tosco, de carácter difícil y obstinado que boxea; básicamente no ha hecho nada trascendente en su vida y, una vez que le indican que padece una infección de mandíbula, debe dejar el boxeo. Dolido bebe y visita a su hermano en el cementerio, enojado por su suerte golpea una imagen de Jesucristo. La madre Kathleen (Jacky Weaver) y el padre Bill Long (Mel Gibson) son retratados como el matrimonio en caos que se rompió hace muchos años a raíz de la muerte de su hijo menor. Ahora Bill es trabajador de la construcción cuyo vicio es el alcohol, ateo, soez, el típico padre desobligado y vicioso. Kathleen, la madre que trata de cuidar a su hijo, dándole ánimos.

Conoce a una joven hispana por la que se acerca a la Iglesia y se bautiza. Sobrevive a un accidente en motocicleta, en su recuperación siente el llamado de Dios al sacerdocio que causa el rompimiento de su noviazgo. Entra al seminario, al poco tiempo empieza su enfermedad degenerativa. A pesar de las circunstancias es ordenado sacerdote y lleva a cabo su ministerio en medio de innumerables complicaciones de salud. La película es la opera prima de Rosalind Ross quien también escribió el guion. Lo anterior resulta de trascendencia dado que los diálogos están prácticamente plagados de vulgaridades que, por ratos intentan hacer reír al público y en otros, ridiculizar temas importantes de la fe católica.

Stuart es retratado como un verdadero asno, sin educación alguna, sin embargo, el verdadero Stuart era letrado, se había licenciado en Escritura y Literatura Inglesas. Su padre, siendo operador de maquinaria pesada, viajaba mucho, responsable con su familia, la cual siempre estaba encantada de verlo. Su pequeña hermana Amy decía que Stuart había tenido una infancia feliz. La familia pasó dificultades, sí, pero no era disfuncional, algo que, la película deja  plasmado. Vemos a un Stuart que desafía a la jerarquía católica para poder cristalizar su sueño de ser sacerdote y, le llamo sueño más no vocación, dado que pareciera que este es uno más de sus experimentos para realizarse en la vida.

Él sigue siendo el mismo, antes y después de su ingreso al seminario, “denuncia” en su perorata lo “injusta y avariciosa” que es la jerarquía católica por impedir su sueño de ser sacerdote. Otro absurdo es darle un toque de “picardía” cuando manosea a su exnovia al ofrecerle ella su apoyo ante la situación; su reacción cuando por un breve instante se resigna a casarse con ella, ignorando que le van a regalar la ordenación sacerdotal. Pero un sacramento no es un regalo humano, tampoco se otorga por causar más pena al ser una persona con discapacidad, por ser de escasos recursos o porque la diócesis entera lo solicite. Las libertades cinematográficas que se tomo la producción fueron tantas que despedazaron la historia de este sacerdote.

La película está plagada de diálogos vulgares, alguna toma en ropa interior, la crítica/mofa siempre presente a la Iglesia Católica, desde su manejo interno hasta errores deliberados como decir que Jesucristo se sintió traicionado a la hora de su muerte. Todo ello en un afán de agradar a un público no solo agnóstico o ateo sino también a un público católico terriblemente formado. Algunos dirán “¡Vamos solo bromean! Lo que importa es el mensaje”, pero lo vulgar y la critica mal intencionada a la fe católica no es para tomarse a la ligera. Incomprensible que tantos católicos –sacerdotes incluidos- la recomendasen, es de obviar que han hecho una lectura muy pobre de la misma.

Pregúntese ¿Toda argucia cinematográfica o vulgaridad es válida para llegar al corazón de las personas? La respuesta es absolutamente no, puesto que un verdadero cine católico no busca que los demás sientan bonito –al más puro estilo protestante- sino incomodar, provocar conversiones, tal como lo hizo “La Pasión” de Mel Gibson, la mayor producción cinematográfica de todos los tiempos. Ahora pregúntese ¿Cuál era el problema de retratar la verdadera historia de este sacerdote? También estamos necesitados de ejemplos reales de familias que superan sus dificultades, pero ello fue omitido dolosamente.

La película “El Milagro del Padre Stu” es apenas para adultos, no es católica y mucho menos recomendable. No se conforme jamás con un cine de ínfima calidad.

Falta petróleo

Los recientes anuncios de la OPEP para incrementar la producción diaria de barriles de petróleo, de 432 mil a 648 mil, fueron insuficientes; ya que aunque en términos porcentuales es mucho (50%), comparado con la oferta global no lo es. Y es que la cantidad de embargos y sanciones sobre Rusia ponen fuera de circulación una cantidad mucho más importante que este último “esfuerzo” de la OPEP. Resulta que el precio del West Texas Intermediate (WTI) pasó de $116 a $120 dólares. El incremento en los precios el último año ha sido mayor a 60%, y cada vez más países se suman a las sanciones en Rusia y se niegan a pagar en rublos como lo ha establecido Putin. La oferta tiene que subirse mucho más para poder contribuir a que baje de manera significativa.
La semana pasada conocimos la inflación en la eurozona: sigue por arriba del 8% y aún el Banco Central Europeo no ha subido o modificado la tasa de referencia, situación que tiene que cambiar pronto. Los aumentos en energéticos y alimentos son los principales responsables. En esa región especialmente por el conflicto bélico es todavía más crítico.
Al fin hay una mejora en la situación del COVID, en China se empieza a relajar el encierro y los contagios bajan dramáticamente. Esta noticia es positiva para China y el mundo, que volvían a ver interrupciones en las cadenas de suministro.
En Estados Unidos conocimos los datos del empleo el viernes pasado y de nuevo el mercado laboral muestra fortaleza. La creación de empleos vuelve a exceder las expectativas y contribuye a apoyar la teoría de que una recesión no es inminente ni siquiera en el corto plazo, aunque esta fortaleza en la economía sí provocó una baja en los mercados accionarios, porque se interpreta que la FED no ablanda su postura en la subida de tasas y con ello el mercado de bonos sube.
En el mundo ya se da por descontado que la Reserva Federal en su reunión del 15, aumentará 50 puntos base más. Esto de manera implícita presiona a Banco de México a hacer lo mismo en su reunión del 23, o sea, 8 días después. Y hablando de Banxico, la semana pasada redujo su estimación de crecimiento para el 2022 de 2.4% a 2.2% y para el 2023 de 2.9% a 2.4%. En materia de inflación consideran que el pico se hizo en el segundo trimestre de este año y podríamos empezar a verla descender en la segunda parte del año.
Esta semana conoceremos las cifras de inflación en EU y en México, además, se conocerá el sentimiento de los consumidores en EU y el Banco Central Europeo tendrá decisión de política monetaria.
El tipo de cambio sigue en un rango de $19.45-$19.75, apoyado por movimientos coyunturales de flujo hacia países que tienen una tasa negativa menor a la de los países desarrollados. Ayer Amazon hizo un split de 20 a 1, es decir, se hace más barata y con ello más fácil comprar un título de esa acción, y el mercado lo ve con buenos ojos, porque se hace más “comprable” o “bursátil”: antes tenías un título a $2,480 dólares, hoy tienes 20 títulos a $124 dólares.
Sigo insistiendo en que ante la situación actual no hay que desesperarse o precipitarse vendiendo en este momento en el que algunos índices pierden más del 25%, o salirse al tipo de cambio actual si estás invertido en dólares. Sé paciente y recuerda que la inversión es un proyecto a largo plazo y como he venido diciendo, se recuperará y sabrá premiar a los ahorradores.
@juansmusi​​​​​​​​

La relevancia que tiene cultivar el valor de la generosidad

La generosidad se define como “el hábito de dar o compartir con los demás sin recibir nada a cambio”.

Me sorprende cómo los jóvenes -mujeres y hombres- han respondido ante los sismos en la Ciudad de México y otras muchas ciudades del país. Suelen hacer una larga fila, luego van sacando de una construcción derruida ladrillos y otros muchos objetos, hasta dar con personas muertas o heridas. Y en esa importante labor, se pasan muchas horas. No se sienten héroes, sino que lo consideran como un deber solidario y cívico.

Me llama la atención que el reconocido pedagogo, David Isaacs, en su libro “La Educación en las Virtudes Humanas y su Evaluación” ponga como primer capítulo “La Educación en la Generosidad” y afirme: “Esta virtud actúa en favor de otras personas desinteresadamente, y con alegría, teniendo en cuenta la utilidad y la necesidad de la aportación para esas gentes, aunque cueste esfuerzo.”

Antier en la madrugada me resbalé y caí contra la base metálica del colchón de la cama y me causó bastante dolor. Sin embargo, tenía que salir a dar clases toda la mañana. Me puse una faja en la cintura y fui a cumplir con mi deber. A continuación, acudí a la Cruz Roja y me atendió una Doctora y otros médicos con diversas especialidades, como un traumatólogo, un ortopedista, radiólogos y enfermeras. El hecho es que me tomaron varias radiografías del costado derecho de las costillas. Afortunadamente no hubo fractura ni fisura ni otra complicación. Al poco tiempo me dieron de alta.

Cuando me despedí, a todos los médicos les di las gracias, en especial a la primera Doctora que me recibió, quien me dijo esbozando una amplia sonrisa: “No me dé las gracias es nuestro deber. Lo hacemos con gusto y deseamos servir lo mejor posible al paciente. Y cualquier otra cosa que se le ofrezca, ya lo sabe, estamos aquí para servirle”

Me quedé sumamente agradecido con todo el personal que me atendió. Porque de ordinario no se observa esa manera tan amable y cordial de atender a los pacientes.

Recordé que también a los niños hay que educarlos en el valor de la generosidad desde su infancia. Viene a mi memoria que mi padre, abogado de profesión, solía dedicar algunos sábados en la tarde para atender, orientar, sugerir y resolver los problemas jurídicos que tenían los indígenas en “Pueblo Yaqui”. No le gustaba que le pagaran, pero a modo de agradecimiento, aquellas pobres gentes le regalaban guajolotes o gallinas.

También en la temporada invernal en que caían heladas y el Valle del Yaqui estaba en cero grados o incluso con más frío. Me acuerdo que eran alrededor de las tres de la madrugada, cuando mi papá se asomó a la habitación -envuelto en una manta- donde dormíamos mi hermano Arturo y yo. Nos dijo: “-No puedo dormir”.

¿Por qué papá? ¿Estás mal del estómago? ¿Te duele la cabeza? ”-No, no es nada de eso” -nos contestó.

  • “Pienso en toda esa gente pobre que estará sufriendo tanto debido a estas bajas temperaturas, particularmente en la colonia “Cartonera”. En cuanto amanezca, les quiero pedir que se vayan a una tienda bien surtida y compren 200 cobijas. Luego se encaminan a esa colonia y las distribuyen de casa en casa”. Y eso hicimos. Esos actos de generosidad de mi padre eran lo habitual.

¿Qué era eso de “La Cartonera“? Una colonia ubicada en el norte de Ciudad Obregón, Sonora, hacia el rumbo de Nogales donde llegaban, como aluvión, personas indigentes de otros estados y armaban su vivienda de cualquier modo: con un trozo de lámina como techumbre provisional y el resto eran sólo cartones.

En ese mismo orden de ideas, como mi casa estaba ubicada justo frente al “Hospital Municipal”, que casi no contaba con presupuesto para darles de comer a los enfermos, ni les proporcionan medicinas. En cuanto los daban de alta, muchas personas tocaban a la puerta de mi casa ya que estaban auténticamente “cayéndose del hambre”. Entonces mi madre les preparaba unos tacos de tortillas de harina. Y si venían acompañadas de algún chiquillo, me decía mi mamá:

       “-Sube a tu closet y dale a esta pobre criatura, tu regalo de navidad (o cualquier otro juguete). Naturalmente que a mí eso me costaba. Se trataba de un pequeño cochecito de carreras. Al dárselo al pequeño y observar su rostro de inmensa felicidad, propio de quien no ha recibido ningún regalo en su corta vida, me daba por bien pagado. Porque de inmediato el chiquillo muy contento se ponía a jugar con ese regalo.”

Otras veces los enfermos acudían a mi casa a pedir dinero para poder comprar sus medicinas. Mi padre sacaba la billetera y me decía:

-Dale a ese hombre este billete y pregúntale si con esto le alcanza para adquirir el medicamento.

Eran tan continuos esos edificantes ejemplos que mis padres me fueron inculcando sobre la generosidad, que siempre me pareció como lo más normal.

Otras veces, cuando las mujeres estaban sentadas en la bardita de mi casa, junto a la banqueta, dándoles del pecho a los recién nacidos, mi madre me pedía:

“-Ve y llámales a esas desnutridas mujeres -que me parten el alma- y diles que pasen al comedor porque voy a preparar de comer y, por supuesto, les daré abundante leche.”

Algunas de ellas no sabían español sino sólo el dialecto yaqui, y, desde luego, se mostraban muy agradecidas.

Pienso que para ser generoso se requiere, como se dice coloquialmente, “ponerse en los zapatos de los demás”. Sentir lo que sienten ellos; consolar su llanto y escuchar sus lamentos y penas. Luego, animarlos y darles palabras de aliento y de esperanza. Y como decía aquel sabio pensador: “Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces”.

Elena Poniatowska, ídolo de la izquierda y cultura contemporánea

“La literatura contemporánea, en cualquier época, es el peor enemigo de la cultura. El tiempo limitado del lector se gasta en leer mil libros mediocres que embotan su sentido crítico y lesionan su sensibilidad literaria”. Nicolás Gómez Dávila

Hace unos días, durante el día, estaciones de radio anunciaban a Elena Poniatowska con bombo y platillo la celebración por su cumpleaños número 90. El festejo fue llevado a cabo en el Palacio de Bellas Artes, máximo recinto cultural de nuestro país. Entre los asistentes se hallaba Alejandra Frausto Guerrero, secretaria de Cultura federal; Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México; Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Relaciones Exteriores, Marta Lamas, antropóloga, feminista y pro aborto, María Teresa Priego, feminista y pro aborto; entre otros más.

Hija de Paula Amor y el príncipe Jean E. Poniatowski, Elena junto a su madre y hermana, llegarían a México a causa de la Segunda Guerra Mundial librada en Europa, mientras su padre iba al frente de batalla. Dedicada al periodismo y a la escritura, fue apodada como la «princesa roja” por su adhesión a la izquierda y su origen real. Se le conoce como una escritora cercana a las “causas justas” y feministas. Autora del libro “La noche de Tlatelolco” que vio la luz en 1971 y fue la recopilación de relatos acerca de la matanza ocurrida en 1968, en la que se alteró testimonios y presento una historia intrincada, situación que le costaría una demanda por parte del escritor Luis González de Alba quien había vivido y escrito al respecto, ganando el pleito legal contra Elena.

Las “causas justas” la llevarían a escribir y opinar en varias ocasiones a favor de la organización abortista “Católicas por el Derecho a Decidir”, apoyando así el aborto, como ella misma lo expresaría: “Obviamente soy católica, tengo antecedentes religiosos y de niña scout, pero creo que la única que debe decidir sobre su cuerpo es la mujer”. Elena crítica reacia de la “jerarquía católica” como hacen tantos de izquierda y derecha para posicionar opiniones deleznables, en este caso el asesinato en el vientre materno. Otra de sus “causas justas” es el apoyo a la prostitución que hizo al firmar un manifiesto en contra de la ilegalización del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS en España; toda vez que la prostitución no es ningún trabajo sino la explotación de la mujer, favoreciendo así a los proxenetas.

Entre los galardones recibidos por Elena, está el Premio Miguel de Cervantes que otorga el Ministerio de Cultura y Deporte de España, considerado el galardón literario más importante en lengua castellana y es entregado por el Rey de España. Como es bien sabido, el gran literato participó en la Batalla de Lepanto, recibiendo heridas graves en el brazo izquierdo que le provocarían inmovilidad, dando paso a su sobrenombre “El manco de Lepanto”, autor de la máxima obra de la literatura castellana “Don Quijote de la Mancha”. Miguel de Cervantes, sobrado ejemplo de que una discapacidad motora no limita el escribir una obra magistral, pero una inteligencia deformada por la nefasta ideología de izquierda e ideología de género puede dar paso a las opiniones más abyectas, apoyando causas deleznables como hace Elena.

Pero nuestros contemporáneos otorgan los galardones más importantes a la literatura intrascendente; se exhibe en los máximos recintos culturales a los ídolos de izquierda, derecha y liberales cuyas obras impregnadas de su ideología inundan las bibliotecas, las ferias de libros y acaparan la “cultura” del día. Ya lo decía Nicolás Gómez Dávila: “La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican”.

Desarrolle gusto por la lectura y aspire siempre a leer aquello que valga la pena y ayude a su intelecto…

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