El desamor fruto de un capricho

Por: Alejandra Diener

Una paternidad responsable implica que los padres de los hijos sean personas que respondan ante las adversidades que puedan presentarse en el cuidado y crianza, de manera enaltecida. Sin evadirse, sino enfrentando sus compromisos al haberse convertido en padres de los vástagos.

La autoridad que se emplee en la educación de los niños, tiene que venir acompañada de su etimología, es decir, augere ayudar a ser mejor persona a quien tiene menos edad y experiencia, a quien carece de competencias en los distintos campos de la vida. En este caso, la vida misma es una ventaja para los padres y por ello los hijos deben de someterse a su guía, por el bien de su desarrollo emocional y evolutivo.

El amor, que es lo que surge de manera natural en una relación paterno filial, es lo que dará vida a la paternidad responsable y a la autoridad. El amor que implica el sentido ágape, el no esperar nada a cambio. Dejar de comer para que ellos coman, dejar de dormir para que ellos descansen. El amor que busca manifestarse en enseñar a amar para saberse amados, para saciar la necesidad innata humana de amar y ser amados. El amor, que es motivado por ver a los más pequeños, vulnerables y delicados hijos, crecer con autoestima, con libertad y con sentido de pertenencia. El amor que motiva a los padres a entregarse a ellos incondicionalmente.

En la actualidad, la familia se ha visto atacada por ideologías de distinta índole que han trastocado violentamente la verdadera situación de los padres en su desarrollo para encaminar y ayudar a ser mejores personas a sus hijos. El progresismo equivocado que ha confundido que todo tiene que ser redefinido para lograr el progreso, sin considerar que muchos conceptos y sobre todo, muchas instituciones no requieren redefinirse ya que funcionan por su naturaleza.

El matrimonio, por ejemplo, una institución que tiene una función específica y que en resumen es proteger a la prole legalmente y darles estabilidad a los integrantes de  ésta, principalmente a los esposos, funciona por su objeto. Pero falla por ser manoseada y relativizada. Bombardeada en primera instancia por el machismo inherente en el ser humano, que sobaja a la mujer y la devalúa simplemente porque es la progenitora que gesta a los hijos en su vientre, quien amamanta, quien se desvela y se entrega a todos sin esperar nada.

Por el contrario, el varón ensombrecido del machismo antes mencionado, se aprovecha de su condición de fuerza y de proveedor. ¡Sin él no comemos! ¡Sin él no tenemos techo! Y sin él no hay bienestar. Este pensamiento primitivo, pero tan aceptado, aún en este siglo de progresismo equivocado, ha provocado la destrucción de la familia, de los matrimonios, de los hijos, ha roto el tejido social.

La familia, atacada primeramente por medio del matrimonio, ahora está siendo atacada por medio de sus menores de edad. Está emancipando y volviendo a relativizar a los hijos, haciéndolos libres para algunas cosas y prisioneros para otras. Han logrado confundir la diferenciación biológica, permitiendo y promoviendo que los jóvenes y niños que transitan por una etapa de falta de identidad propia de su edad, crean que pueden cambiarse de sexo, como se le ha acuñado “cambiarse de género”. Pero a su vez son prisioneros pues no se les permite comer frituras, ni consumir tabaco, alcohol, ni conducir. Se les permite abortar a sus hijos pero no casarse, se les permite decidir si no quieren vivir ya con alguno de sus progenitores, pero no pueden trabajar por ser menores de edad.

Esta confusión, así como la que se generó con el matrimonio, con el machismo, luego con el justificado feminismo, hoy es el divorcio de los hijos de los padres por tener derechos que sobrepasan los inalienables y se les crean nuevos que los empoderan y provocando así que menosprecien a sus progenitores. Peor aún, con el feminismo radical se ningunean a papás que seguramente son loables, pero que sus madres han decidido por despecho desprestigiarlos. El machismo, a su vez ningunea a las progenitoras, apoyando a los hijos diciendo que son unas “locas” “autoritarias”, “intransigentes”. Machismo que el mismo feminismo fortaleció al querer imponer una igualdad entre los sexos, hasta el grado de desaparecerlos y denominarlos géneros.

El amor, que inicialmente llevó a la humanidad a propagarse, a reproducirse y a querer formar familias, hoy es un desamor que lejos de enseñar a los hijos a amar para ser amados, los ha educado a ser despechados, a violentar a sus padres con apoyo de alguno de ellos. Mostrando que si se desea odiar a alguno, es permitido sin justificación lógica y real. El desamor que viene principalmente por ese deterioro del tejido social, es lo que se vive en este siglo caótico y desastroso.

Que como resultado, dejaremos personas que odian y son vengativas, que son alentadas a destruir a sus propios padres y que se les incita a tomar decisiones tan graves como querer mutilarse el cuerpo, destrozar otro cuerpo o inclusive quitarse el apellido de alguno de sus progenitores por un simple capricho hoy avalado por la comunidad.

Capricho que sutilmente disfraza una violencia agresiva y constante, terrible y desafiante que las políticas públicas inspiradas por ideologías destructivas, pero que a simple vista soban el ego y engrandecen el orgullo humano, han propiciado que la familia, desde el matrimonio y ahora desde las decisiones de los hijos, se desintegre y desvanezca por el desamor en donde esposos utilizan armas letales que contienen como balas a sus propios hijos.

El amor paterno filial debe de fortalecerse, no redefinirse. Las leyes se escriben para darnos estabilidad, fundadas en los derechos y obligaciones inalienables. Como sociedad, debemos de estar conscientes, que el daño moral y social que se está generando a costa del progresismo, se nos demandará en el futuro a partir de la deformación de personas criadas en el desamor. A causa de padres y madres que dejaron un vacío, delegando su paternidad, su autoridad y el amor a un sistema corrompido de poder.

AARON COPLAND

Con este artículo me despido y termino el ciclo sobre música clásica que he venido compartiendo con vosotros, desde hace unos años. Con estos pequeños artículos, pretendía los leyeran y a lo mejor investigar y oír algo de la música de estos seres geniales, que van abriendo puertas y nos enseñan que existen miles de posibilidades de crear, pero hay que atreverse y eso es lo difícil.

 Así que termino con otro de los grandes del siglo XX Aaron Copland, genial músico americano nacido en Brooklyn, descendiente de una comunidad ruso judía, fue el más grande compositor de música para cine, y también uno de los más importantes en música clásica, se le considera el más grande compositor americano.

Este genial personaje hace de todo dirige, da clases y compone, cuando sabemos estos detalles de la vida de estos seres, nos sentimos sobrecogidos y emocionados, todo se puede alcanzar si existe vocación y desde luego genio, también escribe para New Music and Imagination etc., que maravilla que hayamos tenido la suerte de vivir y oír a este gran músico. Además del talento que le caracterizó, está el trabajo, el empeño y el no dejarse nunca.

Copland cómo el anterior músico que vimos Gershwing también se hace del partido comunista y es investigado por el FBI, le castigaron y retiraron su música que iba a inaugurar la toma de presidencia del presidente Eisenhower. Mucho después recibe la medalla de la libertad que le impuso el presidente Lyndon B. Johnson que es la más alta distinción para civiles en los EEUU.

Acérquense a estos genios, oigan su música y sobre todo, es importante que sepan, que a través de los años cómo hemos visto, algunos seres, no se rinden, trabajan, crecen y se arriesgan a todo y finalmente el mundo entero reconoce su talento.

CONFIARLE AL GATO LA CARNICERÍA

La verdad es que no es mi costumbre hacer columnas de política contingente, pues siempre he buscado analizar las raíces de los problemas que comento desde una perspectiva filosófica. Sin embargo, en esta ocasión, y tomando en cuenta la importancia trascendental para nuestro futuro como país del plebiscito del 25 de octubre, haré una rara excepción.

            A mi juicio –y lo adelanto desde ya–, existen varias y poderosas razones para votar “Rechazo”, que se fundamentan tanto en la génesis como en el desarrollo de este proceso.

            Respecto de su génesis, esta no nos parece legítima, pues el acuerdo de noviembre por una nueva Constitución se obtuvo en un clima de violencia y temor, con un gobierno acorralado y bajo amenaza de derrocamiento, pese a su legitimidad democrática. Este solo hecho ya vicia todo el proceso, pues no se puede negociar “con una pistola sobre la mesa”, como podría decirse, razón por la cual el consentimiento obtenido es nulo. Ello, sin perjuicio que la vía violenta debiera ser inexistente para un auténtico demócrata, particularmente si este régimen funciona de una manera mínimamente decente, como es en nuestro caso.

            En segundo lugar, la idea de una nueva Constitución no era hasta ese momento –ni tampoco parece serlo ahora– un anhelo de la ciudadanía, pese a los esfuerzos del gobierno anterior por ponerlo en el tapete. Por tanto, resulta claro que obedece a los intereses de buena parte de la actual clase política, no a un clamor popular.

            En tercer lugar, el clima de violencia que se ha dado durante este proceso, interrumpido por la pandemia, que ya está retornando, enrareciendo y viciando el ambiente idóneo para una decisión como esta. Con lo cual, no cuesta mucho imaginar cómo será este ambiente en el futuro –y esto es crucial–, cualquiera sea la opción que triunfe, “Rechazo” o “Apruebo”. Por tanto, un proceso como este no puede darse bajo la sombra del temor.

En cuarto lugar, porque la votación se verá notablemente distorsionada con motivo de la pandemia, al impedirle votar a muchísimos ciudadanos, lo que añade más ilegitimidad al proceso. Así, si ni siquiera el claro riesgo para la vida de muchos chilenos ha sido suficiente para postergarlo, ¿qué decisiones se pueden esperar respecto de otros problemas futuros?

            En quinto lugar, porque en caso de ganar el “Apruebo”, nos parece que las diferencias entre la Convención Mixta y la Convención Constitucional son meramente cosméticas. Ello, pues resulta evidente que ambas serán conformadas en su grandísima mayoría o incluso en su totalidad por políticos, no por ciudadanos comunes, como pretende hacerse creer, sobre todo respecto de la Convención Constitucional. Difícilmente podrá competir un candidato independiente contra la maquinaria electoral y la experiencia de sus contrincantes.

            Y finalmente, en sexto lugar –y al margen de las presiones y clima de violencia antes aludido que se daría durante el proceso–, porque dada la composición de la eventual comisión redactora, se daría el absurdo que quienes generen una nueva Constitución, serían los mismos que en teoría, debieran ser limitados por ella, en caso de aprobarse en el plebiscito de salida. En consecuencia, y dado el actual clima político de nuestro país, de lucha fratricida entre gobierno y oposición, ¿cree alguien sinceramente que nuestra clase política no terminará haciendo un traje a su medida para adquirir más poder del que ya tiene? Pensar lo contrario sería como confiarle al gato la carnicería, como se dice vulgarmente.

            Estas son, entre otras, las razones por las cuales estoy a favor del “Rechazo” en el próximo plebiscito. Reitero mis disculpas por hacer una columna tan política, pero insisto, las actuales y trascendentales circunstancias de nuestro país lo ameritan sobradamente y me obligan, en conciencia, a compartir estas reflexiones.

Max Silva Abbott

LA POLÍTICA EN EEUU Y REPORTES

Esta semana estará marcada por el desempeño que tengan las campañas de Joe Biden y Donald Trump, en donde el primero ha seguido ampliando su ventaja, pero son solo encuestas y no hay que confiarse hasta el día de la elección. Las encuestas la vez pasada se equivocaron con Hillary y también se equivocaron con el Brexit, por lo tanto, esto no se acaba hasta el martes 3 de noviembre, en tres semanas.
Están pasando muchas cosas en los mercados y algo explicaba la vez pasada en donde si hay una preferencia republicana en Wall Street, pero a la hora de medir los resultados, resulta que han sido históricamente superiores los periodos demócratas. Wall Street prefiere la visión pro Mercado y laxa de los republicanos en donde la regulación y supervisión se relaja. Pero al final el desempeño del Mercado está mucho más ligado al desempeño o al ciclo económico.
Lo que es un hecho es que hoy está influyendo y de manera importante, la posibilidad de triunfo de Biden en el mercado y en el dólar.
Otro factor que está influyendo en el mercado de EEUU y en el dólar es la falta de acuerdos en ese congreso y por ende la no aprobación del plan de estímulos. Recientemente leía un análisis serio de un grupo financiero global que sugería la venta de dólares y la compra de pesos mexicanos y otras monedas emergentes. Difiero, México y muchos países emergentes la tenemos mucho más complicada para salir de los efectos negativos de la pandemia y además estamos lidiando con regímenes locales que no están contribuyendo a la mejoría de la economía.
Veo en términos generales una recuperación, pero los sectores están mostrando una mayor mejoría, son aquellos que tienen un vínculo con EEUU, concretamente los sectores que exportan. Además, no tenemos la misma riqueza que los países desarrollados y capacidad de generarla, menos con las políticas populistas.
Estoy seguro que este debilitamiento del mercado, esta fragilidad del dólar, es transitoria. Obedece a hechos concretos que aportan a esta inestabilidad y creo que es temporal y coyuntural. Hoy con el tipo de cambio en donde está y habiendo las empresas que están allá, no dudaría proteger mi patrimonio y dormir tranquilo. Lo veo como una oportunidad y si de pronto el peso se aprecia más como el resto de las monedas, no será por un periodo prolongado.
Un ingrediente que aporta más incertidumbre es la manifiesta no aceptación de la derrota de Trump. No dudo que eso vaya a ser su discurso al perder, no lo acepto y hubo fraude, pero creo que por encima de ese berrinche y esa ala radical que lo sigue, están las instituciones y son muy sólidas. Después de lo que vimos que ha ocurrido con el tema racial, no descarten ver de nuevo brotes de violencia por esta polarización que provoca el liderazgo populista.
Por otro lado, inicia la temporada de reportes de empresas que cotizan en bolsa y creo que de ser en general “mejores a lo esperado” podrían contribuir a aminorar este mal momento norteamericano. La recuperación es un hecho que se está descontando, el tema es ver que tan rápido lo están haciendo los diferentes sectores de la economía.
Sigo viendo un mercado sólido y con oportunidades y que en lo fundamental se ve bastante bien. Eso, no lo exenta de la volatilidad por las adversidades económicas y políticas que se vayan presentando.
En México la inflación cede un poco y eso podría suponer que, de continuar la tendencia, Banco de México bajará las tasas este año una vez más para ponerla en 4%.
@juansmusi​​​​​​​

Los héroes del coronavirus

En medio de la actual pandemia en que han fallecido cientos y cientos de personas en muchos países y muchos otros se encuentran bastante graves de salud, han surgido verdaderos héroes o heroínas que han puesto en riesgo sus vidas por atender a los que sufren de esta severa enfermedad.

Hay casos verdaderamente admirables de médicos, sacerdotes y enfermeras que han dado sus vidas generosamente por salvar a los pacientes.

Ahora mismo recuerdo el caso de unas enfermeras que se iban bajando de una ambulancia con un enfermo de covid, en situación ya muy delicada, y un reportero de la televisión les preguntó que cómo se sentían. Una de ellas tomó la palabra y comentó:

  • Llevamos una semana trabajando tanto de día como de noche. A menudo no nos da tiempo de desayunar ni de comer. Pero comprendemos que es un urgente deber nuestro el salvar vidas humanas.

Muchos otros médicos comentan lo mismo. Incluso llegan a añadir que no le tienen miedo a la muerte. Que lo importante es el bien de sus pacientes; que para eso estudiaron la Carrera de Medicina y es su obligación como galenos. “Es nuestra misión”, concluyen.

Pero también en el ámbito familiar han ocurrido hechos ejemplares. Mi amigo Juan Ramón, en un principio, no le dio mucha importancia a esta pandemia. Continuaba viajando, teniendo sus reuniones de trabajo, yendo a restaurantes con sus clientes, etc.

Hasta que un día amaneció con mucho agotamiento físico y mental; dolores musculares; cuerpo cortado; fuertes jaquecas; molestias en las articulaciones. En un principio pensó que se trataba de una gripe normal pero luego comenzó con mucha tos, sentía que se ahogaba y comenzó a escupir sangre.

Su esposa se le explicó al médico de cabecera la situación de Juan Ramón. De inmediato, éste expuso su situación a otro médico Neumólogo y no dudaron que se trataba del coronavirus. Su esposa lo subió al coche como pudo (porque él pesa muchos más kilos que ella) y se lo llevó hasta el hospital ese mismo día por la tarde. Ahí lo esperaban otros doctores y enfermeras. Cuando arribó, su situación fue empeorando rápidamente. Al llegar a su habitación le colocaron un respirador con oxígeno.

Juan Ramón me comentó que toda esa noche no pudo dormir porque tenía la sensación que “sus pulmones se quemaban” –según me relató-. Así continuó por varios días y continuaba su proceso de debilitamiento general hasta el punto que un día se despidió de su familia –a distancia, como es obvio- porque le parecía que ya no amanecería al día siguiente.

Pero paulatinamente se fue recuperando y estuvo alrededor de un mes con oxígeno y medicamentos en su casa, con los atentos cuidados de su mujer y sus hijos. Ella también dio positivo en esta enfermedad, pero su caso no fue tan severo como el de Juan Ramón.

También es enorme la cantidad de sacerdotes que han muerto en hospitales atendiendo a pacientes del covid tanto en América Latina como en Europa y muchas otras naciones. Recuerdo el caso de un presbítero, el Padre Agustín, muy simpático que les contaba chistes y anécdotas divertidas a los que la estaban pasando muy mal. En cierta ocasión, se topó con un paciente ateo, que le dijo:

-Yo de “curitas” no quiero saber nada. ¡Bastante fastidio es llevar esta enfermedad tan dolorosa!

Pero en el pasillo se encontraba su hija y le preguntó:

-¿Qué cosa le gusta a tu papá?

Ella le respondió:

-La música de Andalucía.

Y como el Padre Agustín sabía tocar la guitarra y cantar esa música flamenca, entró en su habitación cantando ese tipo de canciones. Y desde entonces este señor, ya entrado en años, cambió radicalmente de actitud.

Y así continuó haciendo muchas amistados y brindando palabras de esperanza y aliento para con todos.

En varias ocasiones, le comentaron algunos médicos y enfermeras:

-Padre, usted ya ha hecho mucho por ellos y, además, es mayor de edad. ¿Por qué no se retira a su parroquia y mejor reza por ellos?

Y él contestaba con seguridad y aplomo:

-Porque considero que mi deber es estar con los que más me necesitan. Si me enfermo del covid, lo dejo en las manos de Dios.

Y así fue, poco tiempo después, se puso grave y falleció. A su funeral asistieron doctores, enfermeras y personal sanitario, dejando una huella imborrable entre sus pacientes y amigos.

Casos no menos admirables son las personas que reúnen medicamentos y alimentos, o bien, que dan generosos donativos para los enfermos de esta pandemia.

Hemos vivido casos ejemplares de actitudes solidarias y fraternas, que son dignas de imitación. Como dice el dicho: “Siempre se puede sacar  bien del mal aparente”.

La incertidumbre del poder

El mundo está al pendiente del estado de salud del presidente más poderoso del mundo, y lo que hay que ver con frialdad es justo eso, que es un cargo con responsabilidad y poder que trasciende al mundo.
La preocupación es por la investidura y no por la persona de Donald Trump, y aunque todo parece indicar que él sale pronto o ya salió del hospital, la reacción inicial de los mercados fue de baja y de preocupación por la incertidumbre.
El presidente es un hombre de 74 años de edad y con problemas de sobrepeso, eso lo hace muy vulnerable ante el COVID, pero teniendo una atención de primera e incluso tratamientos experimentales parece ser que saldrá bien librado.
Por otro lado, creo que lo alcanzó el karma, fue irresponsable y arrogante frente a la pandemia y cayó. Todavía en el vergonzoso debate se volvió a burlar de Biden y del tamaño del tapabocas, quien iba a decir que horas más tarde daría positivo. Otra duda o teoría de muchos era sobre la veracidad de la noticia y de si realmente estaba contagiado, conociendo al presidente muchos no dudaron que fuera “inventado”.
No lo creo, en este momento el contraer Covid ante su manejo y lo criticado que ha sido, es una mala noticia. Además, en la recta final de su campaña, quisiera estar sano y fuerte y viajando en vez de estar en un hospital. En fin, todo parece indicar que la historia de Trump y su Coronavirus pronto termina y que el presidente a mediados de semana podría reincorporarse a una vida casi normal y ya fuera de peligro y del hospital.
Lo que es un hecho es que los mercados no afrontaban una crisis de incertidumbre ocasionada por un evento de salud de esta magnitud desde el ataque a Ronald Reagan en 1981.
Este miércoles tendremos oportunidad de ver en principio un debate de mayor nivel entre los vicepresidentes, Kamala Harris por el lado Demócrata Y Mike Pence por el lado Republicano. Ojalá y los temas, las propuestas y las preocupaciones de los electores puedan ser expuestas de mejor manera.
Ante la duda de quién ganó el primer debate creo que ganó Biden ya que las tendencias o diferencias en las encuestas lo siguen favoreciendo con el mismo margen, no se movieron. Y para mi gusto perdió el pueblo norteamericano y se confirma la ausencia de liderazgo global en una grave crisis política, también global. Sugerencia para el siguiente debate: Apaguen el micrófono cuando no les toque hablar.
El dólar sigue perdiendo terreno frente a la canasta de divisas del mundo por todo lo que ya mencioné y por la falta de acuerdos y aprobación de un nuevo paquete de estímulos para contrarrestar los efectos negativos de la pandemia en la economía. A los niveles actuales y con la perspectiva negativa de nuestro país lo veo sumamente atractivo y más para invertir en activos norteamericanos, es una oportunidad de compra.
No puedo mencionar mucho de México porque desafortunadamente no veo puntos trascendentales ni de fondo que merezcan la pena ser comentados y mucho menos los temas triviales y distractores de la agenda mañanera. Se anuncia un nuevo plan de inversión que, si se lleva a cabo, porque es el cuarto o quinto que se menciona en esta administración, pero a la hora de la hora, no arrancan.
Todo proyecto de inversión es bueno y bienvenido, pero este es demasiado pequeño para hacer los grandes cambios de los que está urgido el país. El jueves tenemos dato de inflación en septiembre y veremos si esta empieza a ceder y ayuda a que el Banco Central pueda disminuir otra vez la tasa 0.25% para ubicarla en 4%.
@juansmusi​​​​​

El cine y la sexualización de los niños

“A fuerza de verlo todo, se termina por soportarlo todo. A fuerza de soportarlo todo, se termina por tolerarlo todo. A fuerza de tolerarlo todo, terminas aceptándolo todo. A fuerza de aceptarlo todo, finalmente lo aprobamos todo”. San Agustín de Hipona

Los niños cuya edad era de 3 a 5 años, se hallaban “peleando por amor”, un par besándose en la boca y hablando como adultos; alguno por ahí desvistiéndose mientras bailaba y otros lo veían; la mayoría usando únicamente pañales con enormes seguros, haciendo poses sugerentes. Todo ello fue filmado, no hubo escándalo en los medios de comunicación, no hubo demandados, ni mujeres feministas desgarrándose las vestiduras; no. Esto sucedió, ante los mirada impávida de la sociedad hace 88 años: se estrenaba en EEUU la saga de ocho capítulos llamada “Baby burlesque” protagonizada por la pequeña Shirley Temple con otros infantes.

No ha faltado quien se queja de que veamos con ojos “actuales” un programa hecho hace casi un siglo. No es paranoia, no es exageración; la pedofilia y la podredumbre ha existido desde hace mucho tiempo. Resulta obvio por tanto, que la industria cinematográfica dirija producciones a ese tipo de público. Tal abuso con la pequeña actriz siguió en sus largometrajes donde es coestrella siempre al lado de hombres con los que sostiene un trato muy cercano y sugerente. Aquellos fueron también los años de la caricatura “Betty Boop” con características abiertamente sexuales y que se vendió en nuestro país como si fuera para niños, cuando resultaba obvio que estaba dirigida a adultos.

Es probable que si la sociedad de hace un siglo hubiese alzado la voz y exigido que “Baby burlesque” se suspendiera, se habría detenido de algún modo el abuso de esos infantes y el posterior abuso a Sherley Temple. Se habría quizá evitado ver  la sexualización de Natalie Portman y Jodie Foster en películas como “León: el profesional” y “Taxi driver” respectivamente; se habrían evitado  producciones en las que hombres sostienen relaciones “amorosas” y sexuales con menores de edad, tratando de normalizar al mismo tiempo la homosexualidad y la pedofilia/pederastia a los ojos del público.

El objetivo es precisamente sexualizar a los niños, la destrucción del ser humano desde la más temprana edad, disfrazar de amor algo que no lo es y pedir tolerancia. Debemos cuidar a los hijos, lo que ven, lo que hacen, con quién están, los lugares que frecuentan, las amistades que forjan, los maestros que les imparten enseñanza, los familiares que están cerca de ellos, etcétera. Para ello es necesario que los adultos y padres se tomen en serio su papel protectores de la familia.  No podemos darnos el lujo de parpadear cuando se trata del cuidado de los hijos.

Pero ayer como hoy, no presentamos la resistencia que deberíamos a todo aquello que nos llega a través de la televisión, el cine, el internet, los portales de películas y los medios impresos. Y cada concesión que hacemos es una batalla que se pierde; nos tienen arrinconados con aquello de la “libertad de expresión” para que traguemos toda la podredumbre que antes debía permanecer en la clandestinidad pero hoy es puesta en la comodidad de nuestra sala sin que apenas nos demos cuenta, ya sea por indiferencia, negligencia o estupidez.

¿Y usted qué tipo de producciones permite que vean en su casa?

El tiempo de la vida es breve

El tiempo es un tesoro que se posee, pero es sumamente fugaz. Se nos escapa como agua entre las manos; transcurre de una manera casi imperceptible. Escribía el poeta Gustavo Adolfo Bécquer: “Al brillar un relámpago, nacemos y aún dura su fulgor, cuando morimos: ¡Tan corto es el vivir!”

Esta reflexión me venía con ocasión que hemos entrado en el último trimestre del año. Sin duda, un año especial por la pandemia.

Cuando miramos las fotografías de nuestra infancia y adolescencia con compañeros de la escuela y la universidad, notamos el paso irreversible del tiempo. Y tenemos que aceptar la edad con todas sus consecuencias.

Esto no lo digo para poner una nota dramática o negativa sobre esta realidad, sino para asumir plenamente este hecho y llegar a una conclusión: aprender a aprovechar bien el tiempo y sacaremos frutos jugosos.

Decía sabiamente el filósofo Séneca: “Apresúrate a vivir bien y piensa que cada día es, por sí solo, una vida”.  En este mismo sentido el pensador Gregorio Marañón escribía: “La vida es nueva cada día”.

Dicho en otras palabras, es importante aprender a vivir con optimismo y ojos llenos de ilusión cada día que vivimos. Siempre existen asuntos interesantes qué aprender, metas valiosas para ponernos y luchar cada día por mejorar, aunque sea en puntos concretos y pequeños.

El inolvidable Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, quien lanzó el “New Deal” (“El Nuevo Trato”) una serie de medidas muy específicas para buscar soluciones viables frente a la tremenda crisis económica, después de la caída de la bolsa de 1929, Además, tenía una aprovechable convicción personal: “En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada”. Y fue un Mandatario que se enfrentó a muchas incomprensiones y críticas, pero él siguió adelante. Le tocó la difícil decisión de que su país entrara en la Segunda Guerra Mundial a pesar de la frontal oposición ciudadana y de muchos otros políticos.

Recuerdo que tenía a un maestro en la Universidad de Navarra que habitualmente estaba de buen humor, además de ser un erudito en su especialidad, era amiguero, extrovertido y practicaba el excursionismo y otros deportes. Con frecuencia me decía: “Vivir es algo maravilloso; no te la crees de tantas posibilidades que tenemos para ser muy felices”. Y ésta fue siempre su norma de vida.

Me viene a la memoria aquella célebre frase del pensador norteamericano Ralph W. Emerson: “Graben esto en su corazón: cada día es el mejor del año”. Considero que no le faltaba razón.

Tenía un tío de mediana edad -que ya falleció-, mientras que yo era un adolescente, me decía muy convencido:

-¡Ya verás cómo se te pasa la vida! Primero te parecen largas las semanas y los meses. Años después, te parecerá que las semanas se deslizan como un cuchillo sobre la mantequilla; los meses y los años como un puñado de días. Luego te das cuenta que la vida se te fue.

Y yo le decía:

-Con todo respeto, tío, ¿no estarás exagerando o dramatizando?

Me respondía:

–Ya lo comprobarás por ti mismo. Sólo deja que pasen algunas décadas. ¿Cuánto tiempo hace que me casé con tu tía? Y ahora todas tus primas se han casado o están por casarse y pronto seré abuelo. ¡Me parece increíble!

Cuando estudié Literatura y, dentro del Siglo de Oro Español, estudiamos los textos de Calderón de la Barca, en su conocida obra de teatro: “La Vida es Sueño”, me parecía desmesurado su planteamiento de considerar la existencia humana como una ilusión, una fantasía, un efímero sueño. Pero con el paso de los años le ido concediendo la razón.

El libro del Eclesiastés afirma con claridad, en Lengua Latina: “Tempus breve est” (“El tiempo es breve”). Y esta realidad nos ayuda a espolearnos y escudriñar bien el tiempo para sacarle el mejor provecho. Y concluyo con esta frase de un conocido pensador de nuestros días: “Nadie lo hará tan bien como tú, si tú no lo haces”.

Biden o Trump

Como ustedes saben soy analista financiero y económico, no político. Pero desde mi especialidad pensé que valía la pena hacer un análisis en el que podemos o no estar de acuerdo, pero que al final lo estoy viendo desde el punto de vista de la relación económica y comercial.
Partiendo de ahí, Trump ha demostrado ser una persona muy inestable e impredecible. Esto, le pesa a los EE.UU. y al mundo. Vale la pena recordar que ese país sigue siendo la potencia económica número uno y casi el 30% del PIB mundial.
Las malas decisiones, las políticamente incorrectas, las hostilidades y errores de un presidente de México, se quedan en México y por supuesto repercuten en la confianza y certidumbre del país y de los inversionistas locales y extranjeros. En el caso de EEUU, los errores, desatinos, desaciertos y hostilidades tienen repercusiones globales. Veamos el asunto con China; este ambiente hostil y de pleito comercial y diplomático ha tenido repercusión es en las economías de los dos gigantes y del resto del mundo.
Los mercados financieros llevan ya casi 4 años moviéndose en gran medida dependiendo el estatus de esta relación. Trump es un hombre impulsivo, lo haces enojar con un asunto migratorio y lo mezcla con un asunto comercial. Recordemos cuando las caravanas migrantes de centro y Sudamérica pasaban por nuestra frontera y nos amenazó con desmantelar el TMEC antes TLCAN.
¿Cuándo en la historia por un asunto migratorio se podía romper un tratado comercial? Peor aún, se enoja y twittea asuntos que tienen repercusiones en bolsas, tasas y monedas y que dan lugar a dudas sobre el beneficio propio que podría estar sacando utilizando con el poder de una simple declaración a favor o en contra de un país o un tema en particular.
Trump polariza y su discurso divide y confronta. Este es un tema social, pero que al final también tiene implicaciones económicas. Los temas raciales y la difícil relación con México se han deteriorado. Las prácticas populistas promueven que un amplio sector de los votantes estará con él pase lo que pase.
Cuando te bajan impuestos, regalan dinero y te dicen un discurso sencillo y repetitivo que te llega al corazón, aunque sea mentira, te tienen de manera incondicional.
A favor tiene que es un hombre pro mercado y además los republicanos también tienen mejor relación e historia con Wall Street. La razón más evidente de esta buena relación tiene que ver con que son más abiertos a prácticas de mercado abierto, menos estrictos en la regulación y más relajados con los bancos, su capitalización y sus prácticas.
Al momento que entrego este artículo desconozco el resultado del debate, pero estoy seguro que serán fundamentales para que Biden logre afianzarse o pierda. El Demócrata llega con ventaja. Una ventaja que se considera holgada, pero similar a la que tenía Hillary en su momento.
Creo que la clave con los populistas es no caer en la trampa de la confrontación, ya que es ahí donde mejor se desenvuelven y te pueden destrozar. Nada está escrito y hoy se antoja probable un 50/50 de posibilidades para ambos.
Desde mi personal punto de vista y de manera objetiva, sin meterme en su personalidad, su educación y discurso, le conviene más a México y al mundo un presidente más predecible y menos confrontador.
Un hombre más equilibrado y que pueda respetar tratados y acuerdos y que no se rompan de un tweetazo. Joe Biden debería de ser un mejor presidente de la nación más importante del mundo. Y si vuelve a ganar Trump, no lo veo trágico, pero tendremos lo que ya mencioné y le conocemos 4 años más.
@juansmusi​​​​​​​

La necesidad de parámetros externos

Hace ya bastante tiempo que se ha ido imponiendo un dogma en materia política que se repite sin cesar –y que no se puede discutir–, aun cuando pareciera que por regla general, no se hayan calibrado adecuadamente sus reales y peligrosas implicancias: que el sistema democrático es el único posible, razón por la cual, nunca y bajo ninguna circunstancia podría optarse por otra forma de gobierno.

            Resulta evidente que la democracia ha sido una gran conquista de la humanidad, conquista que ha permitido convivir y progresar de manera pacífica a muchos pueblos y evitado conflictos graves, que de surgir, habrían cambiado notablemente nuestra historia. Sin embargo, ¿se entiende verdaderamente lo que significa el dogma recién mencionado?

            Si lo lleváramos a sus extremos, como muchos pretenden, significaría, en último término, que quienes dirigen un país –y de manera más general, la entera clase política–, tendrían una completa libertad para hacer, literalmente, lo que quisieran, siempre que se respetaran los cauces democráticos establecidos.

            Algunos podrán señalar, en parte con razón, que para eso existe la oposición y la alternancia en el poder, con lo cual la ciudadanía podría sancionar a quienes no logren hacer un gobierno mínimamente aceptable. Sin embargo, y siendo cierto en muchos casos, nuestro planteamiento va más allá: si de verdad la democracia resultara completamente inamovible ¿qué pasaría si la entera clase política se corrompiera y se pusiera de acuerdo para adueñarse de un país cambiando su institucionalidad, de tal modo de hacerse inexpugnables en el poder, sin dejar que surjan nuevas y reales alternativas? ¿Le daríamos este cheque en blanco?

            Con semejante situación, la alternancia en el poder no existiría realmente y el rol del gobierno y de la oposición se convertiría en una asquerosa parodia para aparentar la autodeterminación de un pueblo que en el fondo, sería esclavo de dicha clase política.

            Mas, de llegarse a una situación semejante, ¿qué diferenciaría en realidad a un régimen “democrático” de estas características de uno totalitario? A fin de cuentas, el pueblo sería un simple pelele de las decisiones de esta clase política, que sabiéndose invulnerable –al no poder sustituirse el sistema democrático por ningún otro–, tendría en el fondo, carta blanca para hacer lo que quisiera. Y si además cuenta con los suficientes aliados a nivel internacional que avalen su actuar, la tiranía puede hacerse peligrosamente posible.

            Todo lo anterior significa que la sola democracia, como forma de gobierno, es únicamente eso: una “forma”, o sea, un procedimiento, un mecanismo, un modo de obrar en política; pero por eso mismo, por ser un camino, es solo un medio, no un fin en sí misma.

            De ahí entonces, que el verdadero parámetro de legitimidad no pueda limitarse –ni empobrecerse– solo a un mero procedimiento, pues estaría abriendo las puertas a una posible tiranía, precisamente lo que la democracia busca evitar. Por eso, la democracia no puede legitimarse sólo a partir de sí misma, sin parámetros externos. Este parámetro debe ser material, de contenido: el real grado de libertad y de bienestar material y espiritual de su población.

            En caso contrario, se insiste, la democracia puede transformarse en una tiranía camuflada y en el fondo, en un dócil y soterrado instrumento de dominación.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

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