Joseph Biden y su estrella que comienza a “brillar”

Los primeros cien días en el mandato de todo presidente son una referente sobre lo que hará durante su administración. Lo anterior tuvo su origen durante el gobierno de Franklin D. Roosevelt quien aprobó 15 proyectos de gran relevancia en poco tiempo. Sin embargo a veces solo necesita unos cuántos días para demostrarlo. Tal es el caso del actual presidente de los EEUU, Joshep Biden que en su toma de protesta, pronunció un discurso inaugural llamando a la “unidad” y firmó 17 órdenes ejecutivas en su primer día de mandato.

Entre lo más relevantes, ha ordenado detener todas las deportaciones de inmigrantes durante 100 días; detener la construcción del muro en su frontera sur; fortalecer la protección a los llamados soñadores (jóvenes que entraron ilegalmente en EEUU siendo niños en compañía de sus padres); modificar la gestión de la pandemia; evitar la salida de la OMS; reincorporar a EEUU en el Acuerdo de París, así como evitar la discriminación en el puesto de trabajo en función de la “orientación sexual” o “identidad de género”.

El Acuerdo de París, más allá de un supuesto combate al cambio climático, establece que los países promoverán la “igualdad de género” y el “empoderamiento de la mujer”, promueve el aborto y la anticoncepción a través de los términos “salud sexual y reproductiva” y los “derechos reproductivos”. Donald Trump adujo en su momento que dicho acuerdo traía problemas al desarrollo económico de su nación, dada la enormidad de recursos que se destinarían para el “combate al cambio climático”.

Cabe recordar que en sus primeros días, Donald Trump cortó fondos a la multinacional del aborto Planned Parenthood, con la restauración de la llamada Política de Ciudad de México y la Enmienda Hyde. Ante las preguntas de la prensa respecto a la posición de Joshep Biden sobre estas medidas contra el aborto, Jen Psaki respondió: “Creo que tendremos más que decir de la Política de Ciudad de México en los próximos días. Pero aprovecharé la oportunidad para recordarles que (Biden) es un católico devoto. Comenzó el día asistiendo a la iglesia con su familia”.

Los medios de comunicación e incontables analistas afirman que Donald Trump polarizo a la sociedad de EEUU, mientras que Joshep Biden llama a la unidad, pero ¿en qué sentido esto es cierto? Mientras el primero sin ser católico tomo medidas que protegían la vida del no nato en el mundo; el segundo es abiertamente abortista contraviniendo la enseñanza de la Iglesia Católica. Pero ¿Qué más da si es abortista mientras “proteja” nuevamente a los migrantes? Joshep Biden se enfocó prácticamente en aquellos temas que al grueso de católicos progresistas o estultos gusta sin molestarse en ver más allá: migración, muro fronterizo, cambio climático, cortesía, “unidad” etcétera.

No era casualidad cuando afirmo lo siguiente sobre la administración de Donald Trump: “Tendremos la enorme tarea de reparar el daño que él ha hecho”. Solo espero que a estas alturas muchos se den cuenta del “daño” al que se refiere el actual presidente de los EEUU: el aborto es un negociado a nivel mundial. Cuando escuche decir que su administración ha sido la “peor” deténgase un momento al menos para discernir. Desde luego, esto también nos lleva a conocer a muchos:

¿Cuántos católicos aplauden ahora a Joshep Biden por medidas “a favor» de los migrantes, desconociendo o sabiendo (e importándoles muy poco) todo lo que hará respecto al asesinato en el vientre materno e ideología de género? Incluso lo llaman el segundo presidente católico de EEUU y aplauden su llamado a la “unidad”.

¿Cuántos católicos odiaron a Donald Trump por el tema de los migrantes y el muro fronterizo importándoles un bledo las acciones a favor de la vida del no nato a nivel mundial?

Poco importo que Donald Trump no iniciará ninguna guerra; no le perdonan que hiciera la guerra la gigante del aborto y de pronto nos recordara cuáles debieran ser las prioridades de un católico. Todos ansiamos la unidad en nuestras naciones, la pregunta es ¿A qué costo? ¿Valen más las remesas y un “insultante” muro fronterizo que la vida del no nato? Tenga claro que en todo hay jerarquías (más no exclusiones) y la protección de la vida en el vientre materno ocupa el primer lugar de todos.

No han faltado comunicadores diciendo que la estrella de Joshep Biden comienza a brillar mientras que la de Donald Trump se apaga, ¿De verdad? ¿Así de absurdos somos? ¿Cómo es posible que un político católico y abiertamente abortista haya llegado a la presidencia? No se trata de idolatrar a nadie, de antipatías o simpatías; sino simplemente de ver en su justa dimensión a quién tenemos por presidente, porque es un fiel reflejo de los ciudadanos que hay en una nación…

La valentía de Jackie Robinson, primer afroamericano en ligas mayores

El inolvidable atleta Jesse Owens (1913-1980) compitió en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. En ese entonces, al frente del gobierno alemán, se encontraba el Fuhrer, Adolfo Hitler. Era la época del apogeo del nacionalsocialismo. Y absolutamente todas las manifestaciones culturales, artísticas, deportivas, de los avances y progresos socioeconómicos eran encauzados para la difusión de la propaganda nazi, dirigida por Joseph Goebbels y secundada por Hitler.

Era de todos conocido el odio de los nazis hacia los judíos, los hispanos y los afroamericanos.

Así que cuando se presentó Jesse Owens en las pistas olímpicas fue clamorosamente abucheado, haciendo escario del color de su piel. Hitler estaba muy convencido de la superioridad de la raza aria y que sus atletas barrerían todos los logros –anteriormente conseguidos- de Owens.

La sorpresa mayúscula fue que Jesse Owens ganó 4 medallas olímpicas de oro: 100 y 200 metros planos, salto de longitud y la carrera de relevos de 4×100 metros. Supuso tan gran disgusto para Hitler que no soportó esa derrota -.que él la interpretó como una humillación- y prefirió abandonar el gigantesco estadio olímpico de Berlín ante el desconcierto de miles de espectadores.

En Estados Unidos, ocurría algo similar. Los deportes eran dominio de los de raza blanca y los afroamericanos eran excluidos por una absurda discriminación racial. Concretamente en el béisbol, era impensable que formaran parte de las Ligas Mayores.

Pero hubo un valiente jugador Jackie Robinson (1919-1972) quien poseía destacadas facultades para este deporte. Desde los años cuarenta “tocó puertas” para que se le permitiera ingresar en un equipo, pero automáticamente le era denegada su petición.

Una anécdota nos muestra su temple y su carácter. Por esos años ingresó a las fuerzas armadas en la Segunda Guerra Mundial. Cuando un afroamericano subía a un autobús obligatoriamente debía de sentarse en la parte trasera. Pero Jackie se negó. Fue llevado a una corte marcial y se le absolvió de sus cargos. Al término de la conflagración abandonó el ejército con honores.

Pero hubo un manager de los Dodgers, Branch Rickey, que se decidió a contratar a Robinson al observar su valía profesional. Le advirtió a Jackie que la pasaría mal desde un principio y que le aconsejaba que controlara sus pasiones y temperamento ante un ambiente hostil, agresivo, violento y brutalmente ofensivo. Pero Jackie, a pesar de todo, tuvo un desempeño brillante bateando y jugando la primera base.

El 15 de abril de 1947 participó en la Grandes Ligas, la segregación racial quedó superada y anotó la carrera ganadora de la Serie.

No obstante, de ser un magnífico deportista, le gritaban frases hirientes y racistas; recibía cartas con amenazas de muerte; los mismos pitchers malintencionadamente le lanzaban las bolas a la cabeza y a las piernas; algunos catchers le escupían en sus zapatos, pero Jackie mantuvo siempre el control y “la cabeza fría”.

Por soportar en silencio todas esas graves ofensas –poco a poco- se fue ganando el respeto de todos sus compañeros, de los equipos contrincantes y del público en general. ¿Cuál fue el resultado? Fue nombrado el Novato del Año.

En 1949 fue elegido como “El Jugador más Valioso” con un promedio de bateo por encima de .342, 124 Home Runs e impulsando 122 carreras. Un dato asombroso fue que en 19 ocasiones se “robó” el home.

Es edificante el pensamiento que Jackie Robinson tenía sobre su actitud tranquila y serena, de no responder “agresión por agresión”. A menudo comentaba: “Estoy abriendo una brecha nueva. Pienso en los miles y miles de atletas afroamericanos que vendrán –con libertad- a destacar en multitud de actividades deportivas en todo Estados Unidos.

Después de su retiro del béisbol, se dedicó a luchar contra la segregación racial, a favor de los Derechos Civiles y trabó amistad con Martin Luther King, así como Dwight Eisenhower y John F. Kennedy. Se esforzó por conseguirles becas a jóvenes de escasos recursos y consiguió fondos para que tuvieran los afroamericanos una vivienda digna.

Se han escrito libros y filmado películas biográficas sobre esta gran figura por ejemplo, en 2013 se estrenó la película “42”.

El 15 de abril ha sido declarado en Estados Unidos como “el Jackie Robinson Day”, la gran leyenda del béisbol en las ligas mayores.

Una situación más que inquietante

Tan rápidos han sido los sucesos de Estados Unidos en las últimas semanas, que es posible que parte de la información expuesta aquí resulte hoy añeja o incluso irrelevante, tal como ha sido la tónica de este auténtico thriller de la vida real. Todo lo cual hace surgir la incógnita de qué podría pasar en este país en el futuro inmediato. Veamos algunos hechos.

            Como se sabe, el 06 de enero, día de la certificación de los colegios electorales en Washington DC, Trump dio un discurso ante cerca de un millón de seguidores. Más tarde, mientras se comenzaban a impugnar los resultados de algunos estados, se produjo el conocido e impactante asalto al Capitolio, produciéndose la evacuación del mismo. Sin embargo, superada la emergencia, se continuó con este proceso, las restantes impugnaciones no se realizaron y finalmente, se proclamó a Biden como presidente electo.

            Inmediatamente, se produjo una reacción en masa del partido demócrata, quien exigió la salida de Trump, acusándolo de haber incitado el asalto al Capitolio. Sin embargo, además de que nada en su discurso puede interpretarse en tal sentido, posteriores investigaciones han dado muestra de la escasa seguridad del edificio, de la colaboración de guardias para permitir el ingreso de los manifestantes, y el FBI ha confirmado que varios de ellos –algunos ya detenidos–, no son partidarios de Trump.

            De todas formas, se intentó primero inhabilitarlo a través de la Enmienda 25 de la Constitución, acudiendo al vicepresidente –quien se negó a hacerlo– y luego, en tiempo récord, la Cámara de Representantes votó un Impeachment, que debe ser visto por el Senado. De prosperar, impediría que Trump pueda postularse en 2024.

            Por otro lado, el aún presidente en ejercicio, fue censurado de las principales redes sociales, suerte que también corrieron muchos de sus colaboradores y millones de simpatizantes. Ello ha producido una gigantesca migración a otras redes, así como una drástica caída en la bolsa de los censuradores. Además, ha hecho surgir la pregunta sobre el real poder de estos medios de comunicación dentro de una sociedad democrática.

Al mismo tiempo, se está produciendo una auténtica caza de brujas hacia todos aquellos que han colaborado con el gobierno saliente. Y por su parte, Trump ha desclasificado muchísimos documentos –que llevará semanas o meses analizar–, que comprometen gravemente al partido demócrata, incluido Biden. Dado lo anterior, algunos republicanos han amenazado con presentar un impeachment contra este último el jueves.

            Con motivo del asalto al Capitolio, se ha resguardado la seguridad de Washington DC, que entre la guardia nacional y otros agentes, alcanza casi 30.000 efectivos. El centro de la ciudad ha sido vallado, al punto que parece una prisión. Y se planea una ceremonia de toma de posesión sin público, salvo los invitados de honor, a la cual Trump no asistirá.

            Al mismo tiempo, se esperan protestas en las principales ciudades del país, y los demócratas a su vez, temen un ataque interno de los propios militares que los custodian. Finalmente, y como si fuera poco, el lunes, en una entrevista realizada en NBC al jefe de la guardia nacional de DC, este declaró que se espera una “transición pacífica al poder militar” (“a peaceful transition to militar power”), lo que ha generado todo tipo de especulaciones.

            En consecuencia, dado todo lo relatado, hay motivos más que inquietantes para preguntarse qué podría pasar, lo cual tendrá, evidentemente, repercusiones mundiales.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

#Economía Suerte Joe Biden

Hoy arranca el mandato del presidente 46 en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica. Primero que nada, se espera una transición complicada, ya que a diferencia de las anteriores los equipos del saliente y del entrante trabajan en una entrega ordenada, cosa que en esta ocasión no sucedió.
Con esto, habrá muchos detalles en muchas áreas de gobierno que de haberse juntado y trabajado desde el año pasado se ahorrarían mucho tiempo y con ello la transición será menos eficiente. Esto traerá costos sin duda. Lo bueno, es que el presidente Biden y su agenda tienen ya muy definida la agenda de prioridades y con ello su plan de estímulos a la economía por $1.9 trillones de dólares norteamericanos.
Vale la pena comentar en que consiste este plan que es muy ambicioso y en sus consecuencias en la economía del país y del mundo. Lo primero es que llegarán a los hogares de la gente que trabaja cheques por $1,400 dólares, adicionales a los $600 que recibieron en diciembre. Esto totaliza una ayuda de $2,000 dólares en poco más de 2 meses.
Pero este plan además tiene muchos más aristas y áreas de apoyo. Contempla mejorar los apoyos a los desempleados y que reciban más beneficios, apoyos a préstamos en todos los niveles para educación, desde kínder hasta la educación superior, apoyos a pequeñas empresas y empresarios, un plan de vacunación muy ambicioso y también se destinarán fondos a pruebas de Covid.
Es una maravilla de plan en primera instancia y da envidia ver lo que se hace en el primer mundo, en países ricos, por contrarrestar los efectos negativos de la pandemia. Ahora, como todo en la vida, este paquete tiene efectos negativos. Esto genera deuda y todo este dinero se tiene que imprimir y eventualmente puede generar inflación, que es el impuesto más caro para toda la población y también podría generar una burbuja todo este exceso de liquidez.
La consecuencia más natural de estos estímulos será una mejora en el consumo, con ello los mercados deben seguir un buen paso y también las tasas de interés se mantendrían bajas o pegados al 0% por mucho tiempo. Otra consecuencia será un dólar débil, lo cual supone que el peso se mantendría razonablemente estable por esta condición global. Ojo, la estabilidad del peso es atribuible a la condición global y no a ningún mérito local.
Es decir, el peso es fuerte, como todas las demás monedas. Todo esto me hace pensar que podríamos tener un 2021 con mucha estabilidad, pero vulnerable y frágil. Es posible cerrar el año en niveles de $20.50, pero si aquí progresan las iniciativas nocivas en contra de la autonomía del Banco Central o si bien tocan las reservas del mismo para otro fin, así como la desaparición de instituciones como el INAI, podrían acelerar la baja en la calificación crediticia y con ello perder el grado de inversión. Sigo pensando que con pesos y las tasas en el nivel en el que están, duermo más tranquilo invertido en empresas norteamericanas y en dólares.
Suerte a Joe Biden, que seguramente hará muchos cambios y que en algunos acertará y en otros se equivocará. Lo importante es que sean más los certeros y que a su país le vaya bien, porque al mundo le va bien, pero sobretodo a México, por ser el destino del 90% o más de nuestras exportaciones.
Esta semana empiezan los reportes de las empresas del sector financiero, las siguientes dos vienen los reportes de las más significativas. En general se esperan reportes positivos porque el 4º trimestre es el periodo decembrino y el gasto y consumo son mayores que en el resto del año.
@juansmusi

Corea del Sur y su guerra más sanguinaria: el aborto

“Los hombres no pueden mejorar la sociedad prendiéndole fuego: deben buscar sus viejas virtudes y traerlas de nuevo a la luz” Russell Kirk

En 1945 al término de la Segunda Guerra Mundial, Corea fue ocupada por fuerzas estadounidenses y soviéticas, cuyas zonas estaban separadas por el paralelo 38. Tres años después los comunistas habrían de proclamar una república popular en la zona norte que ellos ocupaban. Más tarde, en 1950 la zona norte atacaría sorpresivamente a la zona sur, dado que los comunistas querían dominar la totalidad de la península. Corea se vería hundida en una guerra sangrienta y dolorosa por tres largos años.

Al terminar ésta, Corea del Sur promulgaría un Código Penal que prohibía el aborto bajo cualquier circunstancia; quedaba claro que la perdida de incontables vidas había afectado profundamente a la nación; no podían permitirse más perdidas humanas. Sin embargo, en 1973, a través de la Ley de Salud Materna e Infantil se permitió realizar abortos en situaciones tales como enfermedad genética, violación, incesto o poner en riesgo la vida de la madre. El país asiático abría así, la rendija a la cultura de la muerte. Esa fractura en la defensa de la vida sería algo que tarde o temprano reflejaría sus consecuencias.

El 30 de diciembre del año pasado, mientras todos volteábamos hacia Argentina por la legalización del aborto hasta la semana 14 de gestación e incluso hasta los 9 meses en casos específicos; en Corea del Sur sucedía lo mismo a partir del 1o de enero de este año. Una noticia sumamente dolorosa, tanto más si nos enteramos de que en Corea del Sur existe la particularidad de contar la edad de una persona sumando los 9 meses de gestación (cerrándolo a 1 año). Daba cuenta de la importancia de la vida del bebé en el vientre materno.

Este país es hoy uno de los gigantes de la tecnología, convirtiéndose en una de las economías más grandes del mundo; han exportado al mundo la llamada “ola coreana” que incluye sus producciones televisivas; sus grupos juveniles de música pop conocida como el K-pop, su gastronomía, cultura tradicional, literatura, afecto por su idioma; sus producciones cinematográficas que a últimos años ha concentrado los reflectores logrando ganar el premio Oscar en 2019 con la nefasta película “Parásitos” etcétera. La industria ha sabido vender al mundo un rostro atractivo de la cultura coreana.

La otra cara de la moneda es que esta entre los países con menor tasa de natalidad. A ello se suma que para reducir los abortos selectivos, el gobierno promulgo en 1988 una ley que prohibía a los doctores dar a conocer el sexo del bebé en gestación, dada la enorme diferencia de nacimientos de niñas con respecto a niños (en aquel entonces 116.5 niños por cada 100 niñas); su eslogan fue “Una hija vale por diez hijos”. Que en la industria del entretenimiento, los casos de abusos sexuales son cada vez más comunes; que los suicidios han aumentado entre las estrellas de la música y de la televisión.

De haber padecido la humillante ocupación y represión japonesa el siglo pasado; de conocer los horrores de una guerra entre hermanos; de haber renacido de entre las cenizas y convertirse en un país fuerte, Corea del Sur se dirige hoy con paso firme hacia la destrucción de su sociedad mediante el asesinato en el vientre materno. El país asiático es el mejor ejemplo del estado denigrante al que puede llegar una nación otrora sojuzgada y ahora tan orgullosa y pagada de sí misma. A estas alturas apenas nada podría diferenciarla de su hermana comunista Corea del Norte que tanta aversión causa al mundo occidental. He aquí al Capitalismo y Comunismo aniquilando por igual naciones enteras.

Cuando se deslumbre por el estilo de vida de una sociedad, por su tecnología, por su cultura, gastronomía, cinematografía o música, procure tomar en cuenta antes el aspecto más importante: el humano. Porque en el trato dado a los más inocentes es que se decide el futuro de una nación. Vale la pena preguntarse ¿Qué vamos a hacer? Seremos conocidos como la generación más genocida de la historia; la que teniendo antepasados que sobrevivieron guerras y pestes, hoy en plena paz contamina sociedades enteras; la que llevo la guerra a sus propios hogares mediante el asesinato en el vientre materno.

¿Hay alguna solución que nos salve de un nefasto destino? Sí, dejar de matar a nuestros propios hijos; solo así recuperaremos nuestra alma y lo demás vendrá por añadidura…

Ayudemos, falta menos

Que difícil ha sido vivir la pandemia en todos sentidos, a todas las edades y en todos los segmentos socioeconómicos. No hay grupo de edad que se escape de consecuencias sociales y psicológicas que han venido junto con el Covid.

Ha sido ya mucho tiempo y la realidad es que aún ya con la vacuna, en cuestión de contagios y decesos la cosa está peor que nunca y vamos a tardar mucho en empezar a ver el beneficio y la interrupción de la cadena de contagio por la velocidad a la que se están aplicando las vacunas. Hay muchas incongruencias y desde luego que también hay mucha falta de empatía.

El comportamiento y la forma de vivir esta pandemia no es más que responsabilidad de cada uno. Mientras unos viven terribles momentos de tensión y de tristeza por fallecimientos y situaciones de gravedad, muchos hacen su vida como si nada. Hay una falta de empatía tremenda que yo no puedo ni juzgar, ni analizar.

Donde puede haber más empatía y si me toca contribuir es con la economía y con algunos sectores que están sufriendo mucho más por estar de nuevo cerrados y en semáforo rojo. Podemos ser y debemos apoyar a ese familiar o amigo que sabemos que la está pasando fatal porque es dueño de un restaurante, cafetería o tienda y su negocio además es fuente de empleo de otros tantos.

En México a diferencia de muchos países, las ayudas no vienen del gobierno y es la sociedad misma la que se tiene que organizar y ayudar. Actuar como comunidad y buscar apoyar pidiendo a domicilio, aunque sea una vez por semana o comprando esos insumos a gente que conocemos y queremos. Se presenta otro problema y es el poder de compra de los consumidores que también está mermado y que muchos también han perdido su empleo.

Es un círculo vicioso. Pero quienes afortunadamente pueden, deben continuar apoyando e iniciando el círculo virtuoso de la economía. Si tú eres de esos privilegiados que en la pandemia sólo han disminuido tus ingresos, pero no está en riesgo tu negocio, tu subsistencia y tus finanzas solo se han ajustado un poco, puedes y debes contribuir a apoyar una o más veces a ese amigo o familiar que la está pasando mal.

La economía es un círculo virtuoso que hoy está siendo interrumpido por cuestiones sanitarias y que pone en riesgo a miles de negocios y de empleos. Ojalá como sociedad podamos contribuir a salvar los que más podamos. Comercios que antes no vendían en línea y hoy si lo hacen también los podemos ayudar.

Los dueños de locales o plazas comerciales extender o condonar los pagos de la renta, quien lo haga, verá los frutos de esta ayuda, quienes no, simplemente desalojarán sus propiedades y tardarán mucho en volver a encontrar un inquilino rentable. Lo que es un hecho es que cada vez falta menos.

El año ha empezado turbulento en materia política y social en EEUU y desde mi punto de vista destituir a Trump a estas alturas hace sentido para que no se le ocurra una situación de emergencia nacional o algún tema involucrando los códigos nucleares. Pero lo más importante de este nuevo intento de “impeachment” es impedirle que contienda por la presidencia en el 2024.

En mercados financieros estos eventos no deben tener impacto o relevancia alguna, es un tema político. Lo que si debe impactar y hasta ahora me ha llamado la atención es la conformación de las cámaras, alta y baja en EEUU que quedaron con mayoría demócrata, o sea, todo azul.

De fondo el tema no me encanta porque siempre son buenos los contrapesos, pero la lectura positiva puede ser que muchas cosas que Biden pueda impulsar la política no las atore y con mayoría progresen. Desde luego esperando que sean propuestas y reformas sensatas. Esto, sin duda, tendrá impacto en los mercados.

@juansmusi

Ahora que comienza un nuevo año tan especial

Ciertamente en este 2021, todos los ciudadanos de la tierra tenemos la esperanza de que con las nuevas vacunas contra el COVID ceda esta terrible pandemia. Es el anhelo común de millones y millones de seres humanos en los cinco continentes.

Pero me pregunto si con obtener la salud del planeta es suficiente. Porque desde el punto de vista en la conducta humana no han ocurrido cambios substanciales.

Una de las canciones más emblemáticas de los años sesenta compuesta por el músico y poeta Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura en 2016, se titula “La Respuesta está en el Viento”. En ella filosofa sobre la situación del mundo actual.

Aunque fue compuesta en 1962, a casi 60 años después, siguen siendo válidos los conceptos vertidos en sus reflexiones. Porque también ahora vivimos tiempos de guerras, de crisis, de discriminación racial, de persecución religiosa, de enfrentamientos sociales, de violencia llevaba al extremo, de indiferencia entre las personas y el desamor.

El poeta de nuestro tiempo trae a consideración la urgencia de replantearnos soluciones de paz, de diálogo entre las naciones, entre los hombres; de pensar en los modos pacíficos para evitar las guerras; de cómo podemos tener más entrañas de misericordia hacia nuestros semejantes; de que toda persona goce plenamente su libertad sin coacciones que lo esclavicen ni lo etiqueten negativamente.

Para ello resulta fundamental preguntarse “¿qué es el hombre? ¿cuál es su destino y su trascendencia? ¿cuáles son los valores permanentes que han cimentado nuestra civilización actual?”

“¿Por qué es tan importante promover la paz y la concordia entre los pueblos? ¿Y que del mismo modo exista una apertura franca, leal y noble que conduzca hacia un fructífero diálogo para llegar a acuerdos y enriquecedoras conclusiones?

Para ello hemos de recorrer muchos caminos en busca de soluciones como esas gaviotas que vuelan por el azul del cielo tras recorrer largas distancias entre los mares hasta encontrar un lugar seguro en la arena dónde reposar.

Y el Nobel de Literatura se pregunta: “¿Cuántas veces las balas de cañón deberán aún volar / antes de que sean prohibidas para siempre?” Y se responde: “La Respuesta mi amigo está flotando en el viento” (es decir, está al alcance de todos, basta con que queramos poner por obra la solución).

“¿Cuántos años cierta clase de personas tendrán que existir / antes de que se les permita ser libres?” Porque es evidente que la discriminación racial, socioeconómica y de la libertad religiosa continúan, lo mismo el mal trato a las mujeres, a los discapacitados y esa moderna esclavitud que es una verdadera plaga de nuestra época como es “la trata de personas”.

Y el poeta continúa meditando: “¿Cuántas veces puede un hombre voltear su cabeza hacia otro lado, fingiendo que simplemente no ha vio nada?” Porque la hambruna se ha agudizado y los que carecen hasta de lo fundamental se han multiplicado en medio de esta pandemia; existe mayor desempleo y se ha quebrantado la economía; están los miles de enfermos que solicitan sus medicinas; los tristes que requieren ser consolados porque han perdido a seres queridos y necesitan palabras de aliento y consuelo.

Hay quienes no tienen una vivienda digna, que pasan frío en invierno, ancianos y huérfanos que viven en desamparo y están esperando nuestra mano amiga y fraterna. La Respuesta depende de nosotros, de nuestra generosidad.

El Premio Nobel insiste que el gran problema de la humanidad radica en la indiferencia, en el cerrar los ojos a la realidad dolorosa, pero que conjuntamente hemos de buscar soluciones de fondo, permanentes y mover a muchas otras personas a ser generosas también.

Y el poeta Dylan se plantea el sentido trascendente de la existencia humana, cuando escribe: “¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia el firmamento / antes de que pueda ver el Cielo?”

“¿Cuántos oídos debe tener un hombre / hasta que escuche a la gente llorar?” Porque es una realidad con ese dolor humano con el que nos topamos día con día y hemos de cultivar la suficiente sensibilidad para adelantarnos a servir a los demás y socorrerlos en sus necesidades materiales y espirituales.

Un cuestionamiento de Bob Dylan que me impresionó desde la primera vez que escuché esta melodía fue cuando escribió: “¿Cuántos fallecimientos tendrás que presenciar / hasta persuadirte que todas las personas habremos de morir?” En medio de la sociedad materialista y hedonista como la de los Estados Unidos estaba mal visto o era considerada una falta de educación hablar de la muerte, pero el poeta afronta directamente y sin rodeos esta vital cuestión.

Y concluye con “La Respuesta, mi amigo, está al alcance de tu mano; flota en el viento”. En otras palabras, tú puedes ser el detonador de esa transformación tan esperada.

Me parece que con estas consideraciones del Premio Nobel de Literatura nos da material para meditar y reflexionar acerca de este año 2021 que comienza.

Un día histórico

Aunque para algunos pueda parecer exagerado, el 06 de enero de 2021, es un día histórico para la democracia moderna, día en que el Congreso de Estados Unidos debe aceptar o no las listas de los votos electorales surgidos luego de la elección del 3 de noviembre. Y lo es, porque se ha originado la peor tormenta política de ese país, al estar en entredicho la idoneidad de su sistema democrático. La auténtica avalancha de pruebas de fraude es demasiado grande para hablar simplemente de “irregularidades”, y es indispensable aclarar la situación. De ahí que convenga tener en cuenta los datos que a continuación se indican.

            Cerca de 150 miembros de la Cámara de Representantes y al menos 12 del Senado, todos republicanos, impugnarán los votos electorales en la sesión de hoy, en que ambas cámaras sesionan conjuntamente, presididas por el Vicepresidente Mike Pence, quien actúa aquí como Presidente del Senado. Situaciones de impugnación ha habido en otras ocasiones, pero no a este nivel. Además, en esta ocasión, siete estados han mandado listas electorales dobles, esto es, tanto a favor de Biden como a favor de Trump.

            Quienes apoyan este proceso, han especulado mucho sobre lo que podría ocurrir: que Pence decidirá soberanamente cuáles votos de los estados en disputa serán válidos y cuáles no; que se formará una comisión de miembros de ambas cámaras y de la Corte Suprema, para ordenar una exhaustiva auditoría del proceso electoral global de los estados en disputa, que podría durar unos diez días; e incluso que Biden desistirá de la elección.

            Por su parte, quienes están en contra de la impugnación, estiman que esta sesión es solo una formalidad para declarar oficialmente elegidos a la dupla Biden-Harris, pues hasta la fecha, no ha existido ninguna declaración oficial a este respecto, solo por parte de la prensa.

            Al mismo tiempo, para hoy está contemplada una marcha en Washington DC, en que se calcula que habrá al menos dos millones de personas, que se reunirán al frente de la Casa Blanca, al mismo tiempo que esté reunido el Congreso. Caravanas de todo el país han partido ya hace días para estar allí. El mismo presidente ha prometido acudir a este magno evento.

            También se ha señalado que Trump revelará mucha información, en principio del fraude electoral, aunque hay quienes aseguran que saldrán a la luz muchas otras cosas.

            Por tanto, se trata de un evento en que tanto los representantes del pueblo, como parte del pueblo mismo, estarán presentes, todo lo cual prueba la importancia del actual momento.

            Por último, no deja de resultar curioso que se haya suspendido la ceremonia de asunción de Biden, supuestamente debido a la pandemia, señalándose que se transmitirá online. También resulta extraño que su compañera de fórmula, Kamala Harris, aún no haya renunciado –al menos hasta el día de ayer– a su escaño en el Senado.

Se insiste en que al margen de las preferencias electorales de cada cual, lo importante aquí, gane quien gane, es preservar la credibilidad del sistema democrático, altamente cuestionado, según se ha dicho. Todo lo cual tiene suma importancia para el resto de los países gobernados de esta manera, pues implica saber, ni más ni menos, si es el pueblo quien realmente manda, o si esta forma de gobierno no es más que una farsa.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Lo que hay que vigilar

A pesar de la pandemia y del duro efecto sobre la economía, los mercados financieros en términos generales tuvieron un buen año y en EEUU los índices S&P 500 y Nasdaq, espectaculares. Gran parte de este éxito fue por grandes empresas que durante la pandemia no solo no cayeron, sino que se fortalecieron y la pandemia les ayudó.
Hoy esas empresas que muchos identifican como “tecnológicas” pesan tanto en los índices que los arrastraron a un gran año. En esos mismos índices hay empresas muy golpeadas y rezagadas y que ahora con el surgimiento de la vacuna seguramente se recuperarán, aerolíneas, hoteles, cruceros, petroleras, parques de entretenimiento, espectáculos, etc.
La Bolsa Mexicana solo rindió el 1.21% en el año y creo que independientemente de su valuación, que para muchos es barata, obedece a la falta de apetito por el país. Una perspectiva negativa de país no anima a los inversionistas a comprar su bolsa de valores. El peso mexicano se depreció solo 5.63% y digo solo porque la expectativa en general era de una mayor caída, sin embargo, la depreciación generalizada del dólar contribuyó a esta sorpresa y también ayudó que no hubo un deterioro de las finanzas públicas y por ende se mantuvo la salud fiscal y financiera.
Las remesas (dinero que envían mexicanos que trabajan y residen en EEUU a familiares en México) volvieron a tener un crecimiento importante con respecto al año anterior. Otra sorpresa que a pesar del desempleo y el encierro haya crecido y no disminuido como se esperaba. El precio del petróleo también sorprendió, ya que cerró el WTI (West Texas Intermediate) cerca de los $50 dólares, un nivel no visto desde febrero del 2020.
Los rubros que más nos benefician y más nos gustarían ver crecer, disminuyeron, y me refiero a la inversión pública y privada, que, de nuevo, ante un entorno negativo y poco confiable prefirieron otros activos u otros países. La inflación va a terminar en un rango muy aceptable, ligeramente arriba del 3%y la tasa de referencia también acabó en un nivel esperado de 4.25%. Y a nadie sorprenderá también ver una cifra final del PIB cercana al -9%.
Estas variables habrá que vigilarlas para el año en curso. Un año que tiene un componente diferente, elecciones intermedias. Y aunque este es un asunto más político que económico, si tiene una incidencia directa sobre estas variables por la asignación de los recursos públicos. En pocas palabras, gran parte de la recaudación, tendrá fines electorales y lo más popular es hacerle llegar dinero a la gente de manera directa a través de los programas sociales para ganarse el voto.
Esto puede ser relevante más adelante porque dicha asignación de recursos no beneficia al desarrollo y crecimiento económico y si puede deteriorar las cifras macroeconómicas y con ello puede venir un deterioro en las finanzas públicas y por ende en la calificación crediticia del país.
Recordemos que ya los fondos de emergencia se agotaron y de ahí que la inventiva o creatividad de muchos ignorantes con poder los ha llevado a sugerir o exigir el uso de las reservas del Banco Central o bien utilizarlo para lavar dinero captando dólares en efectivo. Esto, sin importar la autonomía del Banco de México. Si esto progresa en el algún momento, las consecuencias serán catastróficas.
Es muy probable tener un año de crecimiento positivo entre el 3% y 4%, que viniendo de un -9% no es nada bueno, pero es mejor. También si se cuidan las finanzas públicas como se ha hecho hasta ahora, muchos de los indicadores que se comportaron bien durante el 2020, se puedan mantener similares en el 2021, especialmente el tipo de cambio. Aquí lo interesante será ver cómo se comporta la moneda norteamericana ya bajo la gestión de Biden, que en principio supone no habría cambios drásticos.
Yo sigo prefiriendo invertir en dólares y escoger bien los activos en esa divisa ante un frágil entorno y una perspectiva nada halagüeña de nuestro país.
@juansmusi ​​​​​​​​

Norte y Sur

Margaret Hale y John Thornton se conocerían aquel día en la fábrica algodonera Marlborough Mills situada en Milton, una ciudad al norte de Inglaterra. Ella vería atónita como él golpeaba implacablemente a un trabajador por violar las reglas y fumar dentro de la fábrica; esa imagen quedaría grabada en su memoria durante mucho tiempo. Sería el primero de muchos agrios desencuentros entre ambos.

Margaret Hale es una joven dama educada en Helstone, en el sur de Inglaterra. Vive una vida tranquila y sin embargo por circunstancias relacionadas con su padre, su familia se ve obligada a mudarse al norte del país; buscando así, una propiedad en la cual habitar y ello le llevaría a conocer a John Thornton, industrial y magistrado, caballero de semblante adusto, tosco y duro de tratar, que a muy temprana edad había sido cabeza de familia, logrando a través de trabajo arduo tener su fábrica algodonera.

La historia se desarrolla en la Inglaterra protestante del siglo XIX, durante la revolución industrial donde la industria textil y la extracción de carbón verían su apogeo. Las batallas sindicales por la mejora en los salarios de los trabajadores y su condición de vida precaria fue una característica del capitalismo industrial. La suya es la historia de un choque profundo entre dos formas de vida distintos: la vida del campo y la vida de las ciudades industriales; la vida serena y la vida llena de conflictos; la amabilidad y la dureza, la dulzura y la hostilidad,… el Norte y el Sur.

Tal choque llevaría a Margaret a escribir estas líneas a su prima: “Desearía poder contarte, Edith, lo sola que estoy, cuán frío y cruel es este sitio. En cada lugar hay un conflicto y tan poca amabilidad. Creo que Dios ha abandonado este lugar. Creo que he visto el infierno y es blanco, blanco como la nieve”. En efecto, a Margaret le esperarían no solo nuevas amistades entre los trabajadores de la fábrica, sino también hostilidad y dolor por las pérdidas que le sobrevendrían. Por su parte John quedaría prendado casi enseguida de Margaret quien rechazaría su propuesta de matrimonio, agudizando así las diferencias entre ambos y los malentendidos que les distanciarían.

La miniserie de cuatro capítulos Norte y Sur producida por la BBC; es una adaptación de la novela homónima escrita entre 1854 y 1855 por Elizabeth Gaskell. En dicha adaptación vemos a un imponente Richard Armitage en el papel del industrial John Thornton y a la bella actriz Daniela Denby-Ashe interpretando a la refinada señorita Margaret Hale. Las actuaciones son verdaderamente impecables, nada que envidiar a las adaptaciones de las novelas época a las que estamos habituados. Una pena que no sea tan conocida.

Aunque el productor se tomó la libertad de modificar ciertos detalles, ello contribuyó a embellecer la historia. La banda sonora compuesta por el británico Martin Phipps no es lo espectacular y alegre que caracteriza a otras producciones, sin embargo posee una delicada belleza, mezcla de melancolía y esperanza, una joya para los oídos. La reconciliación y aceptación del amor mutuo, es coronada por una bella melodía de fondo, dando por resultado una escena memorable en la estación de trenes, algo que -me atrevo a decir- ninguna producción de época podría igualar.

Huelga decir que es una producción totalmente limpia, por demás recomendable y que no debe faltar en su videoteca familiar…

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