Es necesario someter a plebiscito la Constitución CDMX

Fuente: unpf.mx

Una constitución es un asunto muy importante, de ahí se desprenden leyes que regirán a los ciudadanos de ese entorno por lo que debe ser consultada, transparente, neutral y en beneficio de todos.

Desafortunadamente la Nueva Constitución de la Ciudad de México ha carecido de los elementos antes mencionados y se ha impuesto una carga ideológica de los partidos que tiene mayoría en la Asamblea Constituyente.

Además, nuevamente se dejó fuera a la ciudadanía pues aunque se crearon algunas formas de consulta, éstas nunca fueron tomadas en cuenta, prefiriendo la arbitrariedad y la imposición de ideas, en lugar de la participación democrática de la ciudadanía en tan importante encomienda.

Muchos temas que afectan a la ciudadanía como el uso de mariguana, el aborto, la eutanasia, la prostitución, incluso el que el gobierno sea quien se beneficie de la plusvalía de nuestras propiedades, muestran la poca sensibilidad de muchos de los Constituyentes; y la mayoría de estos artículos quedarán reflejados en la Constitución de la Ciudad de México.

Es momento de que la ciudadanía despierte y haga valer su voz en las decisiones de la capital del país, es momento de una participación activa, pacífica y ordenada, por lo que te invitamos a que firmes para que la Constitución sea sometida a un plebiscito para garantizar que la Constitución sea para todos.

Firma aquí por el bien de nuestras familias:
http://www.unpf.mx/constitucion-a-plebiscito

Derechos humanos, sí. Y las obligaciones humanas ¿Qué?

Los padres tienen el deber de enseñar a sus hijos, cuáles son sus derechos en la sociedad y las obligaciones y responsabilidades que esos derechos conllevan. Pero deben evitar que lo “políticamente correcto”, en el concepto de derechos y obligaciones, suplante a la ética, al sentido común y a la objetividad.

A todo derecho corresponde una obligación. Cuando en la práctica no existen algunos de los derechos humanos, o los han conculcado, hay que intentar ganarlos a pulso, sin esperar a que el papá Estado los conceda. En este caso, primero cumplir con las obligaciones inseparables a esos derechos, para después poderlos reclamar.

Los derechos humanos que son tomados de la Ley Natural, se definen como inherentes a todos los seres humanos, sin distinción de sexo, nacionalidad, lugar de residencia, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, edad, partido político o condición social, cultural o económica, para que todos puedan ejercer las cualidades de la inteligencia, el talento y la espiritualidad.

Los derecho humanos nos corresponden a todos, desde la concepción hasta la muerte natural, estén o no escritos en las leyes de las naciones.

Las obligaciones humanas también deben estar escritas en las leyes civiles y religiosas, para su total cumplimiento.

Los derechos humanos no son negociables a la baja, por ningún motivo. Solamente la dejación de los ciudadanos, origina que se vaya perdiendo el derecho a disfrutarlos.

Hay muchos derechos humanos y su enumeración total es muy difícil. Cada uno los puede denominar como quiera y ponerlos en el orden de preferencia que considere conveniente, de acuerdo con sus creencias y preferencias. Aunque haya otras opiniones, relaciono los me parece que son más importantes.

El derecho a la vida y a la libertad religiosa no son unos derechos más, sino unos derechos primarios que tienen que gozar de protección especial, para poder nacer, vivir y expresar libremente la Fe de cada uno. Son unos derechos humanos que deben estar en todas las constituciones democráticas, y nunca sujeto a la dictadura de lo políticamente correcto.

1. Derecho a y para la vida, desde la concepción, hasta la muerte natural. Contrapuesto este derecho al crimen del aborto, al de la eutanasia, al de la muerte asistida y a la utilización de los embriones humanos. Este es el derecho humano, sobre el que se asientan todos los demás derechos. Si este derecho no se cumple por los gobiernos y la sociedad, difícilmente se pueden cumplir los demás.
2. Derecho a que los matrimonios tengan el número de hijos que quieran, teniendo en cuenta la paternidad responsable.
3. El derecho a buscar y a obtener asilo en cualquier país, cuando en el suyo propio, se esté sometido a persecución política o religiosa.
4. El derecho a emigrar por las malas condiciones del país de origen, relacionadas con los graves motivos de persecuciones religiosas, étnicas, racismo, xenofóbicos, homofóbicos, económicos, políticos, conflagraciones, estragos climatológicos, epidémicas, de salud, etc.
5. El derecho a exigir que no se aborten voluntariamente, los embarazos de criaturas que parezcan diferentes. (Síndrome Down y similares).
6. El derecho a fundar y pertenecer a asociaciones empresariales, que velen por la defensa de los intereses de los propietarios y accionistas de las empresas.
7. El derecho a fundar y pertenecer a sindicatos laborales, no amarillos, que velen por la defensa de los intereses de sus afiliados.
8. El derecho a la democracia política, con elecciones independientes y periódicas, voto libre y secreto, sufragio universal y participación en los diferentes niveles públicos del gobierno.
9. El derecho a la fidelidad matrimonial.
10. El derecho a la intimidad de la vida privada, la honra y la reputación.
11. El derecho a la libertad de asociación y a la reunión de forma pacífica.
12. El derecho a la libertad de expresión, opinión, difusión, investigación y recepción de la información.
13. El derecho a la libertad de movimiento, para circular libremente por el país, cambiar de domicilio y entrar o salir del país.
14. El derecho a la libertad de nacer todos libres e iguales, en dignidad, derechos y obligaciones, para que con razón y conciencia, comportarse fraternalmente en la familia y en la sociedad.
15. El derecho a la libertad de profesar y practicar la religión que cada uno quiera, de forma privada y pública.
16. El derecho a la Memoria Histórica y el Derecho al Olvido, aunque se contradigan con las leyes de algunas naciones, son dos derechos indiscutibles.
17. El derecho a la presunción de inocencia, hasta que no se pruebe su culpabilidad.
18. El derecho a la privacidad de la vida privada y al honor personal, familiar, social y empresarial.
19. El derecho a la propiedad intelectual e industrial. (Patentes, libros, música, arte, etc.)
20. El derecho a la propiedad, individual y colectiva de forma que nadie pueda ser privada de ella injustamente.
21. El derecho a morir dignamente, sin que existan, ni leyes ni organizaciones que pueda decidir, quién y cómo vive y quién muere. (Eutanasia)
22. El derecho a no ser detenido arbitrariamente, ni desterrado.
23. El derecho a no ser excluidos por las nuevas políticas de la identidad racial, sexual, de género, de religión, de los derechos reproductivos, etc. que están tratando de imponer a la sociedad, a través de las leyes relacionadas con las LGTB.
24. El derecho a no ser obligado a pertenecer a ninguna asociación política, religiosa o laboral.
25. El derecho a no ser sometido a esclavitud o trabajos forzosos, encubiertos o legales.
26. El derecho a no ser sometido a tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes.
27. El derecho a no tener que emigrar por la fuerza y dejar la familia, los amigos, los ancestros, la tierra, la religión, el trabajo, los negocios, la estabilidad, las costumbres, los sabores, los colores, los olores, etc., debido a tener que buscar en otro sitio, las oportunidades que el país no ofrece, para poder subsistir dignamente la familia.
28. El derecho a no tener que realizar obligatoriamente, las cosas incompatibles con la moral.
29. El derecho a pensar y opinar en conciencia.
30. El derecho a poder defenderse ante los tribunales, aunque no tenga medios económicos para hacerlo.
31. El derecho a poder ejercer la insumisión y la objeción de conciencia, ante las exigencias militares.
32. El derecho a poder elegir a los representantes políticos y sociales y a poder ser elegible.
33. El derecho a practicar la objeción de conciencia.
34. El derecho a que exista el apoyo a la familia, por parte del Gobierno, al ser esa una institución básica del orden social y económico.
35. El derecho a que exista una educación pública, gratuita (las ventajas e inconvenientes las desarrollaré en otro artículo) y de calidad competitiva, con la educación privada e internacional, para que los alumnos puedan formarse bien y competir el día de mañana, en igualdad de condiciones.
36. El derecho a que la sociedad y el Estado protejan a la familia con las leyes justas.
37. El derecho a que ni el estado, ni los médicos, apliquen el homicidio de la eutanasia bajo ninguna circunstancia.
38. El derecho a que ninguno de estos derechos, sea suprimido en ninguna circunstancia.
39. El derecho a que no exista la corrupción entre los políticos y servidores públicos, en función de sus privilegios y su inmunidad e impunidad.
40. El derecho a que no haya clonaciones humanas, pues son contrarias a las leyes morales y opuestas a la dignidad de la procreación. Cada clon humano o humanoide es un ser humano.
41. El derecho a que no se haga apología del odio, contra ningún grupo social, religioso, político, étnico, ni económico.
42. El derecho a que no se investigue, manipule o explore con los embriones humanos o células madres embrionarias, ya que al ser vidas humanas, hay que tenerles respeto y dignidad. Lo moralmente aceptables, es hacer las investigaciones con células madre adultas.
43. El derecho a que no se modifiquen las leyes para perjudicar los aspectos relacionados con el género humano, la familia y los derechos de sus integrantes, el derecho a la vida del no nacido, la autonomía educativa de los padres en la educación de sus hijos, los derechos de las minorías o de los grupos históricamente discriminados, la libertad religiosa, la libertad de cultos y la libertad de conciencia.
44. El derecho a que no se pueda practicar el suicidio asistido, aunque el enfermo quiera que se lo realicen.
45. El derecho a que se persiga el terrorismo.
46. El derecho a que se persigan las prácticas de usura legal.
47. El derecho a que se reconozca, que el único y verdadero matrimonio, es la unión de un hombre y una mujer.
48. El derecho a que solamente exista la guerra, si es justa.
49. El derecho a ser libres de poder actuar legalmente.
50. El derecho a ser respetados por la sociedad.
51. El derecho a ser siempre y todos, iguales ante las leyes y recibir su protección.
52. El derecho a tener asegurada la calidad de vida normal en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, vejez, viudez u otras situaciones de pérdida de medios de subsistencia, por circunstancias independientes a la voluntad.
53. El derecho a tener asegurado, mediante el trabajo, a nosotros y nuestra familia, la salud, el bienestar, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales.
54. El derecho a tener leyes laborales justas, que regulen las relaciones entre empresarios y trabajadores.
55. El derecho a tener un horario de trabajo razonable, para dedicar tiempo de calidad a la familia, al descanso o al ocio.
56. El derecho a tener un juicio justo y público, realizado por un tribunal independiente e imparcial.
57. El derecho a tener un trabajo de libre elección, sin discriminación, con una remuneración equitativa y satisfactoria.
58. El derecho a tener un trato justo, sin torturas, penas crueles, ni vejaciones, aunque se esté inculpado, en procesos penales o militares.
59. El derecho a tener una calidad de vida, acorde con las circunstancias de la persona y del entorno social.
60. El derecho a tener una nacionalidad y a que esta no sea privada, de una forma arbitraria, junto a la libertad de poder cambiarla si se quiere.
61. El derecho a tener una personalidad jurídica, respaldada por documentos legales.
62. El derecho a tener una seguridad social y universal, que cubra los aspectos de salud, económicos, laborales y sociales, indispensables para el libre desarrollo de nuestra personalidad y dignidad.
63. El derecho a tener una vivienda digna y asequible.
64. El derecho a una educación sin atenuantes, ni condicionantes, ni presiones, en igualdad de condiciones para todos.
65. El derecho a voluntariamente contraer matrimonio y formar una familia, a partir de la edad núbil y sin restricciones por motivos de raza, nacionalidad, religión, casta o condición social.
66. El derecho al orden social, incluyendo el derecho a la huelga.
67. El derecho de los padres a poder escoger libremente, el tipo de educación que deseen para sus hijos, sin tener que aceptar obligatoriamente y con desventaja económica, la educación pública que el Estado ofrece como monopolio.
68. El derecho de los padres a que sus hijos no sean adoctrinados en las escuelas públicas obligatorias, con ideas y hechos contrarios a la moral y a las buenas costumbres. (Ideología de Género)
69. El derecho inalienable e innegociable a la vida, a la libertad y a la seguridad de cada persona.

La Declaración de Derechos Humanos del 10 de Diciembre de 1948 hecha por la ONU, consta de un preámbulo y 30 artículos, que recogen los derechos de carácter político, social, económico y cultural. Posteriormente se han ido matizando y ampliando.

· Los artículos 1 y 2 recogen principios básicos en los que se sustentan los derechos: Libertad, igualdad, fraternidad y no discriminación.
· Los del 3 al 11, los de carácter personal.
· Los del 12 al 17, los del individuo en relación con la comunidad.
· Los del 18 al 21, los de pensamiento, conciencia, religión y libertades políticas.
· Los del 22 al 27, los económicos, sociales y culturales.
· Del 18 al 30 repasan las condiciones y límites con que deben ejercerse dichos derechos.

Las obligaciones humanas:

A todo derecho humano le corresponde una obligación equivalente, de acuerdo con los valores de las personas y su ética. Las obligaciones son compromisos libres que surgen de la libertad individual o de la colectividad. Las obligaciones humanas cuando están bien cumplidas, son parte de la solución a los problemas de los derechos humanos, no cumplidos. Aunque cada vez es más difícil cumplir con una obligación, aunque sea fácil. Lo cómodo es exigir derechos y olvidarse de cumplir las obligaciones.

Los padres deben enseñar a sus hijos, que las Obligaciones Humanas tienen varios niveles: Nivel individual, nivel familiar, nivel colectivo o social, nivel nacional y nivel internacional.

Los padres tienen que asumir muchas de las obligaciones relaciones con sus hijos, mientras estos son menores de edad, aunque estos tienen que ser conscientes de cumplir, con sus verdaderas obligaciones.

Los padres tienen que explicar muy claramente a los hijos las obligaciones humanas, porque algunos se han acostumbrado a pensar, que todos tenemos derecho a todo, puesto que no les ha hablado de las obligaciones inherentes a los derechos.

Algunos se han habituado a que sea el Estado, el que provea de todos los derechos humanos, que conlleven una acción positiva y recursos económicos. Pero no suele ser lo normal y cada ciudadano tiene que intentar conseguir por su cuenta, el cumplimiento de los derechos humanos como por ejemplo: Educación, salud y vivienda.

Las naciones no pueden ser “paraíso de los derechos e infierno de las obligaciones”. Nunca ha existido esa posibilidad de conseguir derechos y no tener obligaciones, ni en las sociedades más ricas del mundo. En el primer mundo, las obligaciones suelen ser más benignas que violentas y los derechos humanos más, y más respetados.

Cada persona, según el puesto que ocupe en la sociedad, debe tener muy en cuenta estos diferentes niveles, pues no es correcto inhibirse de las Obligaciones Humanas, cumpliendo nada más las obligaciones cercanas o que crea que más le atañen. Las obligaciones no desaparecen, aunque no se practiquen. Algunos no hacen nada para cumplir con sus obligaciones, porque están muy ocupados en no hacer nada.

Los que no cumplen con las obligaciones, derivadas de los derechos humanos, producen un elevado costo social de la aplicación de los derechos humanos. Este costo tiene que ser pagado, por el resto de los ciudadanos.

La obtención de los derechos humanos, históricamente se han conseguido siempre, a través del esfuerzo colectivo de los ciudadanos, guiados por sus líderes. Nunca han sido regalados. No se pueden pedir nuevos derechos o mejorar los existentes, si previamente no se han cumplido las obligaciones ciudadanas. Por eso es necesario, ahora más que nunca, cumplir con las obligaciones que conllevan los derechos.

Existen muy pocas enseñanzas sobre el cumplimiento de las obligaciones humanas, inherentes a los derechos humanos, aunque haya muchos estudios, cursos y conferencias sobre estos derechos.

Hay leyes nacionales e internacionales, sobre las obligaciones que tienen los gobiernos, las empresas y la sociedad en su conjunto, para que establezcan y cumplan los derechos humanos, pero no hay leyes que a la sociedad le exijan cumplir, determinadas obligaciones que esos derechos conllevan.

1. La obligación de asistir a la escuela y educarse con esfuerzo, como los padres, maestros y la sociedad exige, justificando así los gastos producido por la familia o la sociedad.
2. La obligación de ayudar los que de verdad tengan necesidades, incluyendo a los que son diferentes o extranjeros, evitando el racismo y la xenofobia.
3. La obligación de conocer y practicar las virtudes y valores humanos, ya que son un beneficio personal, familiar y social.
4. La obligación de contribuir a la producción y al intercambio de bienes y servicios, de acuerdo con las capacidades de cada uno.
5. La obligación de cumplir las leyes justas y limitaciones que marque la sociedad, relacionadas con la moral, el orden público y el bienestar social.
6. La obligación de cumplir las leyes y respetar las costumbres, del país donde se encuentre el emigrante.
7. La obligación de cumplir los 10 Mandamientos de la Ley de Dios.
8. La obligación de cumplir y respetar todos los derechos humanos y enseñar con el ejemplo, a que otros los cumplan.
9. La obligación de dar a la familia la mejor protección y dignidad, sin desviacionismos personales.
10. La obligación de defender la reputación y honor de nuestra familia.
11. La obligación de denunciar actos de esclavitud, servidumbre, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes o cualquier otro, que vaya en contra de los derechos humanos.
12. La obligación de difundir la información recibida, para que otros puedan gozar también del derecho a recibirla.
13. La obligación de educarse lo mejor posible, académica, laboral y socialmente, aunque suponga sacrificarse de otras cosas.
14. La obligación de educarse y trabajar de acuerdo a sus posibilidades.
15. La obligación de enseñar a los hijos a que cumplan todas las obligaciones relacionadas con los derechos humanos, para evitar que si las incumplen, se den casos de sobreprotección consentida. (Influenza)
16. La obligación de los padres de respetar las decisiones de sus hijos, a partir de la edad núbil, para contraer matrimonio.
17. La obligación de luchar legalmente, por un trabajo, que tenga unos ingresos que permitan el desarrollo familiar y social, incluso para conseguir mejorar lo que se tiene. Hay muchas formas de luchar para conseguir mejoras: Las votaciones políticas, la formación profesional, el trabajo bien hecho, la responsabilidad familiar y social, etc.
18. La obligación de mantener vivo el medio ambiente, a través de la ecología en el planeta. Ver la encíclica Laudato Si.
19. La obligación de proporcionar a todos, seguridad física y de salud, en la medida que sea posible.
20. La obligación de realizar los trabajos en las condiciones a las que se ha comprometido.
21. La obligación de reconocer la personalidad jurídica de los demás.
22. La obligación de rechazar públicamente, las leyes que sean intrínsecamente malas y que vayan en contra de la ley moral.
23. La obligación de respetar el derecho a formar asociaciones pacíficas, políticas, laborales, profesionales o religiosas.
24. La obligación de respetar el derecho a la propiedad, el pensamiento, la conciencia y la religión de los demás.
25. La obligación de respetar la vida privada de los demás.
26. La obligación de respetar la vida, los bienes y la libertad de los demás.
27. La obligación de respetar las leyes justas del país de llegada o acogida del inmigrante, comportándose como el mejor de los ciudadanos, de forma que el ejemplo de cada uno, sirva para mejorar la imagen del grupo.

francisco@micumbre.com

Los 47 jueces de Estrasburgo: “No existe el matrimonio gay”

Fuente: confamilia

Los 47 jueces, de los 47 países del Consejo de Europa, que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo -el tribunal de derechos humanos más importante del mundo- ha dictado una sentencia sorprendente el pasado jueves 9 de junio.

Por unanimidad, han aprobado la sentencia que establece que no existe el derecho al matrimonio homosexual.

Sustentan su decisión en el Artículo No. 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Dicho apartado equivale a los artículos de los tratados sobre derechos humanos firmados por México: No. 17 del Pacto de San José y al No. 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En él se establece que “…el hombre y la mujer tienen derecho a casarse y a fundar una familia…”.

Si los legisladores hubieran querido decir que el matrimonio es también para hombres gays o mujeres lesbianas habrían escrito: las personas tienen derecho a casarse y a fundar una familia.

Pero no es así. Específicamente quisieron preservar la institución natural del matrimonio.

También han dicho que el Convenio Europeo de Derechos Humanos consagra “el concepto tradicional del matrimonio, a saber, la unión de un hombre y de una mujer” y que no impone a los gobiernos la “obligación de abrir el matrimonio a las personas de mismo sexo”.

En cuanto al principio de no discriminación, el Tribunal de Estrasburgo también afirma que no hay tal discriminación y dice que “…los Estados son libres de reservar el matrimonio únicamente a parejas heterosexuales…”.

La opinión unánime de 47 jueces de 47 diferentes países del Consejo de Europa deja claro que hay un grave error por parte del Presidente Enrique Peña Nieto y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en su interpretación de lo que es el matrimonio y en el significado de lo que es discriminar.

Con su interpretación, el Presidente y la SCJN violentan la realidad y corrompen el lenguaje.

La familia, lugar para aprender a proteger a los más indefensos. Refugiados, inmigrantes, etc. 1 de las 14 Obras de Misericordia.

Misericordia, protección y comprensión: Ni xenofobia, ni racismo, ni aporofobia, ni discriminación, ni intransigencia.

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Una de las 14 Obras de Misericordia es “Dar posada al peregrino”. Sustituyo las palabras posada y peregrino por proteger a los indefensos. Refugiados va a ser la palabra que en adelante, defina a todos estos grupos de personas indefensas, que necesitan protección:

Refugiados, inmigrantes desplazados, exiliados, evacuados, expatriados, deportados, desterrados, perseguidos, etc. Son todos los que sufren prácticamente los mismos motivos de indefensión, desprotección, desamparo, olvido, desprecio, violencia, etc., están desgraciadamente unidos por sus graves situaciones, características y dificultades.

Los refugiados son los desprotegidos e indefensos, a los que les han robado el derecho a poder vivir libremente en su tierra, y buscan acomodo fuera de su país. Por acción u omisión, todos tenemos algo de culpa, en mayor o menor intensidad. Somos parte del problema y podemos ser parte de la solución.

Cuando los refugiados cuentan con buenos recursos económicos, grandes conocimientos, especializaciones profesionales, fama u otros beneficios, nadie se acuerda de la xenofobia, del racismo o de la aporofobia. Incluso los gobiernos y las empresas compiten para atraerlos.

Los padres tienen que trazar una fuerte “línea roja” que indique “cero tolerancia”, sobre el hablar mal en familia, de los refugiados. Deben dejar establecido muy claramente, que si alguien de la familia, no tiene nada bueno que decir de los refugiados, que guarde silencio. Pues la familia no es el lugar adecuado para propalar generalidades injustas, malas noticias, insultos, medias verdades, infamias, etc. Ese trabajo ya lo hacen algunos medios de comunicación e innumerables redes sociales.

Los padres tiene que enseñar a los hijos, a preparar una “hoja de ruta” de ayuda a los refugiados, específica para sus compañeros de clase o amigos de la vecindad. Paso a paso, como irlos introduciendo entre sus propios amigos o compañeros de estudios, explicarles las costumbres, las cosas de su edad, invitarles a actos especiales como cumpleaños, eventos deportivos, salida de compras, etc. Es decir, demostrarles que desde el primer día, pueden sentirse parte del nuevo grupo que les ha tocado vivir. Hacérselo lo más fácil posible, no lo más difícil. Enseñarles también a abrazarles, aunque abrazar no sea suficiente, ya que el abrazo debe ir complementado con extenderle la mano en sus dificultades.

Los padres tienen que educar a los hijos de forma que eviten la xenofobia, el racismo, la aporofobia, la discriminación, la intransigencia y tantas otras maldades similares, que algunas personas, incluso grupos sociales o familias enteras, se vanaglorian de expresar.

Los padres tienen que enseñar a defender a los refugiados, de los tres delitos más comunes ejercidos contra ellos.

· La xenofobia:

Es la fobia a los extranjeros. Produce miedo, hostilidad, rechazo, desprecio, amenazas, odio, agresiones y asesinatos al refugiado. En la mayoría de los países es un delito, aunque desgraciadamente, tolerado y fomentado desde algunas posiciones extremistas, de los medios de comunicación y de las redes sociales.

Los xenófobos sobrevaloran su grupo étnico, su cultura, su educación y sus tradiciones sobre todas las demás. Desprecian todo lo que sea diferente en estos conceptos y desarrollan unas defensas grupales de rechazo, contra lo desconocido y distinto. Los xenófobos no han cambiado, ha cambiado su capacidad de expansión, comunicación, demostraciones y movilizaciones. Para intentar justificarse, sacan a relucir insignias, banderas y sucesos de otras épocas, que tienen claros signos de racismo.

La xenofobia contra los refugiados, es la malsana discriminación, exclusión, restricción o preferencia, basada en motivos económicos, raza, color u origen nacional o étnico, que tenga por objeto anular o menoscabar el reconocimiento, convivencia, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales, en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

· El racismo:

Es una de las formas más comunes de xenofobia, principalmente ejercida en función de la raza. Es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, que suele motivar la discriminación o persecución política, económica o social de otros, con los que convive.

· La aporofobia:

Es el miedo a la pobreza. El exacerbado sentimiento de miedo, odio, repugnancia, aversión, agresión, hostilidad y rechazo ante el pobre y la pobreza, como suele ser en el caso de los refugiados o desamparados. La aporofobia también es considerada como delito de odio, ya que hace ver a todos los refugiados, como un problema de seguridad, asociándolos siempre con actos criminales y otros estigmas.

Hay muchos intereses creados, en ocultar los beneficios que a plazo corto, medio y largo producen los refugiados, sobre todo en naciones, donde debido a su baja natalidad, no tienen la forma de garantizar el futuro de los puestos de trabajo, ni del cobro de las pensiones, si no llegan los refugiados para reponer las jubilaciones y defunciones.

La llegada, aceptación e integración de los refugiados, suele producir muchas protestas de algunos ciudadanos, alegando que crean o aumentan, una serie problemas económicos, sociales, políticos, religiosos, etc. Pero cuando se integra socialmente, se convierten en aliados del progreso, pues son una fuente de beneficios, muy superiores a los costos que pudieron suponer a la llegada.

Hoy en día es imprescindible educar a los hijos de forma que eviten la xenofobia, el racismo, la discriminación, la intransigencia, la intolerancia, la burla por su físico o imagen, el abuso de fuerza física y ciudadana y tantas otras maldades similares, que algunas personas se vanaglorian de expresar, a pesar de que son formas de acoso y maltrato a determinadas personas, que tendrían que tener los mismos derechos que los xenófobos.

Algunas personas discriminan negativamente, amparando sus acciones en leyes injustas, que están soportadas por la xenofobia, el racismo y la aporofobia. Existen redadas policiales para identificar a extranjeros indocumentados, utilizando controles de identificación basados en perfiles étnicos y raciales, lo que en la práctica se traducen, en detenciones indiscriminadas y restricción de derechos humanos.

Los 14 principales motivos que obligan al éxodo de los ciudadanos:

1. Ablación obligatoria de las hijas.

2. Amenazas de muerte, secuestros, extorsiones, asesinatos o chantajes, indiscriminados o selectivos, realizados por terroristas, bandas criminales o políticos.

3. Devaluaciones económicas exageradas que producen miseria ciudadana.

4. Epidemias de enfermedades graves, como el ébola, la peste, etc.

5. Falta de agua.

6. Graves inundaciones, terremotos, tsunamis, etc.

7. Guerras civiles internas o externas.

8. Hambrunas persistentes.

9. Inseguridad ciudadana, promovida por los carteles de las drogas, las bandas, maras o gangas.

10. La tormenta perfecta de la guerra, el hambre, las epidemias, los crímenes, la persecución religiosa, étnica o política.

11. Ocupación por ejércitos extranjeros, de una ciudad o territorio nacional, siendo obligados a refugiarse en otro sitio.

12. Persecución política por ser opositores a los regímenes autoritarios.

13. Persecución religiosa.

14. Prolongada falta de trabajo.

Algunos países están en la espiral de la muerte, debido al creciente envejecimiento de la población, la despoblación y a la separación cada vez mayor, entre los altos niveles de riqueza y los grandes niveles de pobreza. Pero por otra parte no se les permite a los refugiados, ni que coman de las sobras que tiramos. Es la tempestad perfecta para que desaparezcan como naciones, empujados por la posibilidad de emigrar sus habitantes, para que después puedan enviar parte del dinero ganado y que los familiares que han dejado atrás, puedan subsistir.

Claman al Cielo las injusticias contra los indefensos refugiados, por esa falta de caridad, solidaridad y visión de futuro. Muchas naciones reparten a los refugiados que llegan, como si fueran reses que hay que clasificar. Se les ha olvidado, entre otras cosas, la obligación moral que tienen, de reparar las injusticias que han cometido en los países de origen de los refugiados. Aunque sean esas mismas naciones, las que hayan motivado sus irrefutables necesidades de huir de su patria.

Hay personas que enarbolan la bandera de la Patria, las fronteras, el nacionalismo a ultranza, el desempleo, la inseguridad y con eso cierran los ojos, ante las desgracias que traen esos refugiados. No sé cómo se va a arreglar el problema de los muchos millones de refugiados, que hay y que seguirá habiendo, pero es a cada uno de nosotros, a los que nos toca arreglarlo, no es solamente a los gobiernos.

Si no podemos arreglarlo particularmente, por lo menos debemos divulgarlo, utilizando el poder de la palabra, escrita y hablada, que tiene una fuerza enorme, en beneficio de ayudar a paliar los horrores de los refugiados.

Las 10 principales dificultades que sufren los refugiados:

1. Angustia por la incertidumbre de su presente y su futuro familiar, laboral y económico.

2. Ausencia de noticias e inseguridad de la situación, de los que se han quedado en los lugares de origen.

3. Desescolarización de los hijos, porque en los campos de refugiados no hay ni escuelas ni maestros, mucho menos estudios superiores.

4. Desprecio de las personas, en el país de tránsito y destino.

5. Explotación laboral o sexual, para intentar conseguir a cualquier precio, lo mínimo que necesitan, pues quedan en manos de sus guardianes, mafias o estafadores.

6. Exposición a las enfermedades, sin casi ninguna posibilidad de recibir la asistencia médica imprescindible.

7. Hambre y desnutrición familiar permanente. Los niños no se alimentan lo suficiente, ni en cantidad, ni en calidad, lo que origina graves daños físicos y mentales, irreparables en el futuro.

8. Obligación a permanecer encerrados, largas temporadas o indefinidamente, en campos de concentración (refugiados), sin ninguna posibilidad de libertad de movimientos.

9. Perdida de la esperanza en el futuro, al estar a merced de lo que decidan otros, la mayoría de las veces, ajenos a los sufrimientos de los refugiados.

10. Saber que el dinero que lleven, no servirá en los países de tránsito ni de destino. Algunas veces son los ahorros de toda una vida, de la familia completa.

Tiene muy poco sentido humano, hacer esas grandes diferencias administrativas, que algunos organismos políticos o funcionarios públicos, que están a miles de kilómetros, hacen sobre los seres humanos, que huyen de sus países y los califican en grupos de refugiados, inmigrantes, exiliados, etc. lo que para estos puede suponer la vida o la muerte.

Esa ley injusta dice: Este entra en este país y éste otro no entra. Unos entran con alfombra roja y otros entran ilegalmente, incluso pagando a los contrabandistas de seres humanos y arriesgando la vida en el mar, cruzando ríos, montañas, etc.

Se nos olvidan los sacrificios que hacen algunas familias completas, al trasladarse de una nación a otra, después a otra y a otra. De campo de refugiados, en campo de refugiados, atrapados en el barro o sufriendo las calamidades climatológicas, los peligros de las bandas de traficantes humanos, el hambre, etc.

Además de dejar en su país todas su pertenencias, tienen que gastar todo su propio dinero, más el que tienen que pedir prestado, para sufragar los gastos del viaje. Con el riesgo de que cuando llegan a su deseado destino, incluso donde están familiares o amigos, que quieren recibirlos y atenderlos, se puedan ver rechazados por autoridades, que carecen del más mínimo sentido de la Misericordia y se acogen a unas leyes injustas, que ellos mismos han promulgado.

Para que los refugiados puedan sobrevivir en sus lugares de origen, deberían recibir una programada y sostenida ayuda económica o de servicios, por parte de las naciones pudientes, evitando así que los ciudadanos tengan que huir de sus países. Aunque la mayor parte de las veces, esa ayuda nunca llega a manos de los necesitados y se queda en poder de los gobiernos u organizaciones corruptas y los ciudadanos se suelen quedar, desgraciadamente, rehenes de una suerte muy discutible.

Para sentirse parte de la solución, hay que poner nuestra fotografía o la de nuestra familia, sustituyendo las que se ven en las fotografías cotidianas de los medios de comunicación. Esa niña descalza y con los ojos llenos de lágrimas, puede ser nuestra hija. Esa madre, nuestra esposa, y así sucesivamente. Si no nos ponemos en sus zapatos, nunca entenderemos por qué tenemos la grave obligación de ayudarles y de crear opinión, para que otros también les ayuden.

El mundo se enfrenta hoy, ante una de las mayores crisis de refugiados de la historia. Las guerras, el terrorismo, la pobreza, la miseria, la desigualdad y los factores climáticos y los desastres ecológicos, se han multiplicado. Esta crisis está anulando la dignidad humana, ante la indiferencia de quienes viven en la comodidad. Salir de esta indiferencia para encontrar al necesitado, es también una decisión propia, 1 de las 14 Obras de Misericordia.

12 cosas que hay que hacer para proteger a los más indefensos, los refugiados:

1. Aceptar que los refugiados pueden ser una fuente de riqueza, sobre todo en los países donde tiene un crecimiento poblacional, por debajo del cero.

2. Ayudar económicamente a las organizaciones que les socorren y hacen el trabajo que nosotros no queremos, o no sabemos, o no podemos hacer. Teniendo en cuenta que esas organizaciones, normalmente, hacen que se multiplique por diez, cualquiera de nuestras ayudas económicas.

3. Crear opinión pública favorable a ellos, mediante los medios que cada uno tenga a su alcance: El voto directo e indirecto, las cartas a los periódicos, los artículos de presión, las campañas en las redes sociales, las llamadas a los representantes políticos, religiosos, sociales, etc.

4. Hablar continuamente bien de ellos. De sus sufrimientos por haber tenido que dejar su país, sus familiares, sus amigos, sus casas, sus negocios, sus empleos, sus costumbres, sus iglesias, sus paisajes, sus sabores, sus olores, etc.

5. Hacer voluntariado en los centros de acogida de refugiados. Cada uno tenemos unos conocimientos generales o especiales, que podemos poner a disposición de los organizadores.

6. No juzgar a todos, por lo que hayan hecho unos pocos.

7. No ponerles motes, ni adjetivos peyorativos.

8. Nunca hablar mal de ellos, pues desconocemos sus historias, lo que han sufrido y lo que les ha obligado a abandonar su país.

9. Regalarles algunas cosas que sepamos que van a necesitarlas, para paliar los primeros problemas, además de hacerles algunos obsequios, que transmita nuestra buena acogida: Comida, ropa, muebles, útiles escolares, etc.

10. Salir a dar la bienvenida a los nuevos vecinos, que hayan llegado cerca de nuestra vivienda, para ponernos a su disposición y ayudarles a situarse en la sociedad civil y religiosa, en las gestiones que tengan que hacer, relacionadas con su regulación ciudadana, ofreciéndoles nuestra amistad y compañía.

11. Saludar, aunque solo sea con una sonrisa y con mucha educación, a las personas que supongamos son refugiados. Ellos inmediatamente se dan cuenta, si se pueden sentir bien recibidos o si nuestra mirada es osca o despreciativa.

12. Tratar a los nuevos compañeros de escuela refugiados, como nos hubiera gustado que nos trataran a nosotros, desde el primer día de la llegada.

Todos los refugiados son seres humanos, que necesitan ayuda de los que podemos darla, aunque sea un sacrificio compartir lo poco o mucho que se tenga, aunque haya leyes injustas que hagan muy difícil, ayudar a los necesitados. Como ciudadanos, tenemos que cumplir las leyes de inmigración, pero también tenemos la libertad de “ser mansos como las palomas y astutos como las serpientes”. Si buscamos, siempre encontraremos alguna forma sutil de no romper la ley, aunque sea injusta, para ayudar a nuestros hermanos.

Las Obras de Misericordia está por encima de la Justicia, pero eso no quiere decir que haya “barra libre” para hacer lo que se quiera. Las personas y organizaciones responsables, tienen que actuar, pues el silencio de los buenos, es la condición suficiente, para la victoria de los malos.

Eliminar las diferencias entre las personas y las razas, hace fuertes a las naciones y facilita la integración de sus habitantes, principalmente a los refugiados más necesitados. Al de poco tiempo de llegar cada refugiado, consigue producir lo suficiente, para pagar lo que consume. Además que por los impuestos que pagan y por sus demandas de consumo, hacen aumentar el fondo para las pensiones, consiguen bajar el desempleo y subir el índice de calidad de vida de todos.

Una mentira repetida muchas veces, intenta convertirse en verdad. Las mentiras se convierten en nuestras verdades, si uno se las cree y las repite. Con los refugiados suele pasar que, primero se les cataloga como enemigos imaginarios y luego, se les intenta destruir. Pero la vida es un círculo, todo vuelve y te golpea donde más duele.

El concepto de refugiado es ancestral y mundial, muy difícil de englobar en una sóla definición y más difícil aún, encontrar una posible solución. Por eso no debemos conformarnos solamente, con señalar las barbaridades que se comenten, tenemos que unirnos como grupos de presión.

francisco@micumbre.com

Si tu hijo es rebelde y violento, esto te va servir

Respuesta a la carta anónima de unos padres angustiados por el comportamiento rebelde, violento y desobediente de un hijo adolescente. 40 preguntas imprescindibles. 

1,762 palabras. Tiempo de lectura 7:00 aproximadamente.  


Les felicito por preocuparse del comportamiento de su hijo y tratar de buscar ayuda.
 Es muy posible que a esta edad no entienda o no quiera entender, los motivos por los que es rebelde, ni lo que tienen que hacer para que no vuelva a ocurrir. La rebeldía de los hijos, suele ser el reflejo del fracaso de los padres. La negociación con ellos y llegar a convencerles, significa el éxito de los padres.

Si no ponen fin a la rebeldía de su hijo, ésta irá creciendo cada vez más, atraerá otras malas actitudes y transcenderá a su vida fuera de la familia. La sociedad no perdona a las personas rebeldes, con causa o sin ella, ni a los violentos, ni a los incumplidores de las leyes civiles o morales.

Estos hijos a medida que se van haciendo mayores, tienen más probabilidades de enfrentarse con problemas de cárcel, hospitales o incluso la muerte. En los padres está el educarse bien, para poder prever los futuros problemas, corregirles a tiempo y enseñarles a comportarse bien, en la familia y en la sociedad.

7 Análisis a tener en cuenta en la resolución del conflicto:

  1. Analizar los motivos más importantes de la rebeldía del hijo.
  2. Analizar las consecuencias que sus acciones pueden acarrearle a él y a su familia, en el presente y en futuro.
  3. Analizar unos objetivos razonables, distribuirlos en plazos y poner los controles de vigilancia del cumplimiento.
  4. Analizar cuáles pueden ser las soluciones que se puedan implementar, para llegar a los objetivos acordados.
  5. Analizar los beneficios que obtendrán el hijo y toda la familia, si cambia su actitud de rebeldía.
  6. Analizar cuales pueden ser los medios a emplear, para obtener los objetivos deseados.
  7. Analizar la posibilidad de encontrar un intermediario, para que sirva de puente en situaciones difíciles.

Para poderles enviar mi consejo, les agradeceré que contesten a las siguientes 40 preguntas y lean los artículos indicados al final de la carta. Pongan sus respuestas a continuación de cada pregunta, de la forma más amplia posible y traten de aportar algún otro dato que Vds. crean que es importante.

Incluso le conviene tener estas respuestas preparadas de forma muy clara, para repasarlas periódicamente y ver los adelantos o atrasos, en el comportamiento de Vds. y del hijo. También para poderlos explicar a los profesionales, en las sucesivas entrevistas.

Cuanta más información facilite, mayor será el conocimiento de la situación y por lo tanto, mejores serán los consejos que le ofreceré de forma gratuita y totalmente confidencial. Ya tiene tarea por delante para estudiar, si quiere hacer algo por su hijo.

El esfuerzo le valdrá la pena. El objetivo será muy difícil de alcanzar, pero el amor por un hijo puede con todo. Si no lo solucionan ahora, el futuro predecible de su hijo, será muy duro. Aunque siempre habrá alguien desaprensivo, que le diga que los adolescentes cambian con el tiempo. No obstante, nunca le explican si cambiarán a mejor o a peor.

  1. ¿Ha llevado a su hijo al médico pediatra, para que le diagnostique si su hijo tiene alguna enfermedad, desorden mental, algo alrededor que le perturbe, etc. o para saber si su hijo está mal educado, muy consentido o es manipulador?
  2. ¿Tiene ya algún diagnóstico médico, que conlleve un tratamiento a seguir para encontrar alternativas a su comportamiento?
  3. ¿Creen que es rebelde porque no puede, no sabe o no le dejan expresar sus frustraciones, sentimientos o resentimientos?
  4. ¿Qué define como hijo rebelde?
  5. ¿Cuál es el comportamiento en la familia y en su entorno?
  6. ¿Busca defectos o cuestiona todo lo que le dicen sus padres, sobre lo que hay que hacer o no hacer en la familia?
  7. ¿Desde cuándo han empezado esos periodos de rebeldía? Normalmente la rebeldía no nace de la noche a la mañana, es un proceso que se va gestando poco a poco, en el tira y afloja de la educación familiar, y los padres deberían verlo venir.
  8. ¿Lo hace en la casa, en la escuela, en la calle, en todos los sitios o solamente con determinadas personas o amigos?
  9. ¿Ha observado las circunstancias o personas que tiene a su alrededor, que pudieran alterarle para producir sus crisis de rebeldía?
  10. ¿Cuáles son los principales temas que producen la rebeldía en su hijo?
  11. ¿Cómo se comporta socialmente con otros familiares y con desconocidos?
  12. ¿Cuándo se producen sus crisis de rebeldía, llegan al máximo y desaparecen o solamente se terminan, cuando consigue lo que perseguía?
  13. ¿Son rabietas esporádicas o se producen por algún motivo que Vds. ya conoce?
  14. ¿Cómo va con el aprovechamiento en sus estudios?
  15. ¿Tienen Vds. algún informe de su hijo, hecho por otros profesionales: Maestros, psicólogos, etc.?
  16. ¿Hay tareas y normas de disciplina familiar, que tiene que cumplir y se rebela contra ellas?
  17. ¿Hay horarios de funcionamiento, para todas las actividades familiares?
  18. ¿Sus padres tienen los dos, el mismo concepto de lo que es la rebeldía de su hijo?
  19. ¿Cómo padres, hasta dónde están dispuestos a enfrentarse con sus hijo, para que suprima su actitud de rebeldía?
  1. ¿Cómo son Vds. como padres?
  2. ¿Qué premios o castigos tiene su hijo, por su comportamiento bueno o malo?
  3. ¿Ha encontrado alguna forma de convencimiento, pero no la ha puesto en práctica?
  4. ¿Cree que la rebeldía surge de un día para otro, o que es el fruto de forma de educación y de consentir al hijo?
  1. ¿Con qué virtudes y valores humanos han educado a su hijo?
  2. ¿Tiene broncas o violencia con sus hermanos, si es que los tiene, o con otros familiares o amigos?
  3. ¿Qué juegos electrónicos tiene y qué canales de TV ve? (Hay muchos juegos y programas violentos, que excitan a la rebeldía)
  4. ¿A qué hora se acuesta y se levanta su hijo, para ir al colegio?
  5. ¿Bebe refrescos que tengan mucha cafeína y azúcar, o toma comidas industrializadas, como la pastelería, galletas, etc. (Suelen ser los principales enemigos del comportamiento)
  6. ¿Practican alguna religión con su hijo?
  7. ¿Han consultado Vds. con algún grupo de ayuda, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen en la familia?
  8. ¿Han intentado negociar y establecer normas de convivencia familiar? Establecerlas es muy fácil, sobre todo cuando son unilaterales, y a su hijo no le queda más remedio que acatarlas.
  9. ¿Han dialogado con él, qué es lo que quiere y a cambio de qué?
  10. ¿Creen que solamente con castigos, le quietarán la rebeldía a su hijo?
  1. ¿Quién paga sus gastos comunes? Ropa, teléfono, salidas, cine, etc.
  2. ¿Qué consecuencias tiene por sus actos de rebeldía?
  3. ¿Ha encontrado cosas en su habitación, cosas de procedencia desconocida?
  4. ¿Qué horarios tiene de salida por las tardes y regreso?
  5. ¿Dónde y con quienes creen Vds. que está su hijo, cuando sale de la casa?
  6. ¿Creen que Vds., los maestros, los familiares o sus amigos, pueden originar el problema que su hijo rechaza y de ahí su rebeldía o mal comportamiento?
  7. ¿Saben lo que le espera a su hijo, si sigue siendo rebelde?

Como padres, Vds. tiene que estar en perfecto control de todos sus actos. Está muy bien que le quieran a su hijo y traten de ayudarle a que baje su rebeldía, pero también deben cuidar la salud mental de Vds. y tratar de conseguir que su hijo, no tenga ningún signo externo de violencia con Vds. ni gritos, ni malas caras, etc.

La adolescencia en una fase difícil de canalizar, pero no imposible. Es una tarea que requiere mucha inteligencia, por parte de sus padres y de todo su entorno familiar y social. No se olviden de educarle ahora o corregir sus rebeldías y agresividades. Cada día que pase, les va a ser mucho más difícil, sobre todo si él consigue, que sus acciones no tengan consecuencias desagradables en su vida.

El riesgo que corren los hijos, si siguen siendo rebelde en la casa o en el colegio, es que quede catalogado para siempre como rebelde, agresivo, desobediente o similar. Esa calificación va creciendo en los jóvenes, entre los siguientes profesores y sus compañeros.

Los padres tienen que estar seguros de que sus hijos, no tienen ningún problema de comportamiento distinto al habitual de su edad. Lo normal es que hagan lo que hacen, si tiene cerca a un amigo también rebelde o les consienten que sean rebeldes.

A los hijos hay que convencerles, que tienen que hacer las cosas bien, demostrando mucha alegría y de vez en cuando, un regalo de premio, pero como excepción. De lo contrario se acostumbran a que siempre deban ser premiados, cuando el buen comportamiento es el mejor premio, por la felicidad que tiene toda la familia. Es algo que se debe inculcar desde la cuna, como una de las virtudes y de los valores humanos.

Si Vds. que son sus padres no lo puede manejar y educar, no piensen que otros lo puedan hacer, a no ser con intimidaciones, castigos o exclusión social. Pero si Vds. consigue cambiar su comportamiento, habrán hecho a su hijo el mayor favor de su vida.

La solución podría estar en un golpe de timón, de lo que están haciendo. Analicen en profundidad si Vds. tienen la capacidad de reconducir el comportamiento de su hijo, o si van a seguir aceptando su rebeldía durante el resto de su vida, o hasta su mayoría de edad.

Resumen: O su hijo se deja ayudar o Vds. lo dejan que se termine de perder. Díganselo muy duramente, aunque siempre quede como último recurso escondido, la mano suave, pero exigente de unos padres.

En espera de sus respuestas, le saludo muy atentamente.

francisco@micumbre.com

La ignorancia no exime de educar bien a los hijos.

La ignorancia de las leyes, no exime su cumplimiento. Tampoco la ignorancia de saber educar a los hijos, exime la obligación de hacerlo, pues hay muchos medios para aprender a educar. La ignorancia no es una excusa, suele ser una disculpa. La ignorancia de las normas morales, que regulan la convivencia entre las personas, no debe ser una justificación para hacer lo que se quiere hacer.

No cabe la ignorancia y alegar que “yo no sabía”, “no me lo habían dicho”, etc. No se puede saber de todo y todo. Hay generalistas, que saben un poco de muchas cosas, y especialistas que saben muchas cosas, de un sólo tema. Pero en el conocimiento de cómo y cuándo educar a los hijos, hay que saber mucho y de todo. En esto no caben las disculpas, pues la ignorancia, conlleva resultados amargos e irreversibles.

No se puede ignorar la realidad de vivir la situación de cada momento. Los padres deben enseñar a sus hijos a vivir con realismo, dentro del mundo que les ha tocado vivir, pero tienen que prepararles, para que esas situaciones no contaminen su modelo de vida. Deben educarles para que puedan vivir rodeados de cosas que, ni a los padres, ni a los hijos, les gustaría que existiera, pero existen, lo que no quiere decir que haya que aceptarlas y mucho menos seguirlas.

Las 10 principales situaciones de vida, con las que los hijos tienen que coexistir:

1.     El consumismo y el despilfarro.

2.     El consumo de drogas.

3.     La ausencia del cumplimiento de las virtudes y valores humanos.

4.     La falta de ética en la vida, en el trabajo y en los negocios.

5.     Las adopciones injustas de niños.

6.     Las costumbres inmorales o las leyes injustas.

7.     Los divorcios.

8.     Los matrimonios contrarios a la ley natural.

9.     Los sobornos, corrupciones y enriquecimientos ilícitos.

10. Todo lo que está impidiendo el derecho a la vida, desde la concepción, hasta la muerte natural.

Hay muchos medios para no ser ignorantes, frente a la educación de los hijos: Las Escuelas para Padres, los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que se profese, los expertos en educación, los libros, la búsqueda en Internet ante temas concretos, las redes sociales, etc. No tengan  miedo a preguntar sobre cómo educar, todo menos quedarse ignorante, pues se sufre y se hace sufrir a los hijos. El cómo educar a los hijos, hay que aprenderlo desde antes de que nazcan y debe empezar, desde las generaciones anteriores. Nadie ha nacido sabiendo y menos en un tema que, cambia tanto en cada nación, comunidad y situación.

La ignorancia voluntaria puede convertirse, en una irresponsabilidad, ya que eso impedirá a los padres, conocer la forma de educar a los hijos e incluso, de contestar a las preguntas e inquietudes que estos les hagan. Los hijos siempre esperan recibir el consejo o las instrucciones adecuadas de sus padres, aunque no siempre les hagan caso.

La ignorancia en la forma de educar a los hijos, suele ser muy cruel, con ellos y con los padres, ya que sus consecuencias dejan muy pocos supervivientes, una vez que ha echado cimientos en la familia.

El marketing de la ignorancia, es utilizado para adormecer las conciencias de los padres, ante las obligaciones que tienen de conocer perfectamente, la forma de educar a los hijos. Hay tanta energía puesta en favor de ese marketing, que a millones de padres, les hace consumir la educación errónea que vende.

Los 10 principales ejemplos del marketing de la ignorancia, que influyen en la mala educación dada a los hijos:

1.     El cambio de la televisión, por la lectura.

2.     El no querer enfrentarse a los daños que produce, el consumo del alcohol y de las drogas.

3.     El riesgo de las adicciones corporales como: Vigorexia, anorexia, bulimia, ninfomanía, cleptomanía, piromanía, ludopatía, etc.

4.     La comodidad ante el esfuerzo necesario, para mejorarse profesionalmente.

5.     La negligencia ante los excesos de la mal alimentación, que lleva a la pérdida de la salud.

6.     La pereza frente a la obligación de cambiar de vida, cuando se está en el camino equivocado.

7.     La vergüenza para no preguntar a los expertos, en cómo educar a los hijos.

8.     La pérdida de tiempo pasado inútilmente, en las redes sociales.

9.     Creerse que la genética o las costumbres familiares influyen, en que no podemos cambiar a mejor.

10. Todo va a seguir igual, por mucho que te empeñes en cambiarlo o cambiarte. El mundo es así desde el principio de la humanidad.

La ignorancia voluntaria no produce felicidad, produce amargura al darse cuenta de que hay tantas cosas, que no se conocen y que se deberían conocer.

La ignorancia hace que excluyamos de nuestro, entorno a las personas, cosas y conocimientos, que deberían ser parte de la educación dada y de la convivencia familiar y social.

La vacuna contra la ignorancia, funciona cuando se pregunta a los expertos para prevenir, estudiar y corregir los problemas, los fracasos y las decepciones. Nadie nace sabiendo todo, aunque haya muchos que se crean superiores, incluso con sus limitados conocimientos.

Las 18 principales consecuencias, producidas por la ignorancia:

1.     La ignorancia ayuda a tropezarse en los peldaños, que hay que subir en la vida.

2.     La ignorancia crea, fomenta y se asienta, en la cadena familiar durante generaciones.

3.     La ignorancia crece, cuando es fomentada por el instinto de grupo.

4.     La ignorancia es la desesperación de la inteligencia.

5.     La ignorancia fomenta hacer lo que no se quiere hacer.

6.     La ignorancia hace que se pase rápidamente, de recibir aplausos, a tener que soportar los silbidos.

7.     La ignorancia impide alcanzar la causa que se quiere conseguir o que se está obligado a hacer.

8.     La ignorancia logra convertir en mentiras, a las verdades.

9.     La ignorancia multiplicada, no suma conocimientos. Mil ignorantes, no suman un sabio.

10. La ignorancia no producen beneficios a corto, medio o largo plazo, produce problemas, en la educación de los hijos.

11. La ignorancia no siempre se nota, pero se advierten sus efectos y consecuencias.

12. La ignorancia por sistema o por omisión, no es siempre un notorio déficit de índice intelectual, es vagancia, indolencia, pereza, dejadez, etc.

13. La ignorancia puede estar hecha y mantenida por rituales sociales, deportivos, y sobreentendidos innecesarios.

14. La ignorancia que duerme, no ve, ni siente, despertar los problemas.

15. La ignorancia que impide distinguir el bien del mal, está soportada por la falta de la práctica y conocimiento de las virtudes y valores humanos.

16. La ignorancia que se descubre a destiempo, suele manifestarse cuando ya es tarde.

17. La ignorancia voluntaria en la educación de los hijos, está muy cerca de la mala fe.

18. La ignorancia y el conocimiento, hablan lenguajes antagónicos.

Los 10 principales problemas que no se arreglan, con la ignorancia voluntaria o consentida:

1.     La ignorancia afectiva: Impide amar al prójimo, como a nosotros mismos.

2.     La ignorancia alimenticia: Impide informarse bien de los alimentos, que son mejores para mantener la salud, pudiendo originar problemas o enfermedades irreversibles.

3.     La ignorancia de la salud: Impide conocer lo que es necesario, para prevenir y curar las enfermedades y llevar una vida saludable.

4.     La ignorancia de las leyes: Impide llevar un comportamiento ciudadano, sin contravenir la convivencia, lo que origina tener que someterse a veces, a castigos impensados.

5.     La ignorancia económica y financiera: Impide administrar bien lo ganado, lo ahorrado o lo invertido, creando presas fáciles, para las personas sin escrúpulos.

6.     La ignorancia escolar: Impide abrirse paso en la sociedad, ya que deja a las personas, al margen de los acontecimientos y de las buenas oportunidades, laborales y sociales.

7.     La ignorancia familiar: Impide prevenir o conocer los problemas, que se desarrollan en nuestro entorno y buscar las soluciones adecuadas.

8.     La ignorancia política: Impide distinguir los mensajes amañados o engañosos, que empujan en dirección contraria, hacia nuestros intereses, principalmente a la hora de votar o de crear opinión.

9.     La ignorancia religiosa: Impide distinguir el bien del mal, sobre todo si se ha adormecido la conciencia.

10. La ignorancia social: Impide ver por dónde está marchando la sociedad, cuando hay que tomar decisiones, en la dirección adecuada.

Los padres voluntariamente ignorantes, insensatos e irresponsables, serán cuestionados y criticados por sus propios hijos, por no haberles educado bien, si no habían utilizaron todos los medios que tenían a su alcance. Algunos padres creen que su ignorancia educativa familiar, debe ser pagada por la sociedad o por el Estado, sin llegar a entender, que los únicos causantes han sido ellos mismos, los padres ignorantes y que nadie tiene por qué pagar por esa ignorancia. De tales padres, tales hijos.

Los padres no pueden argüir ignorancia, sobre la forma en que tienen que educar a sus hijos, para que ellos sepan a ciencia cierta, lo que tienen que hacer y lo que no tienen que hacer. Justificar la ignorancia, no es ninguna solución que respalde la falta de educación a los hijos. Suelen ser escusas inválidas, para intentar justificar su ignorancia en la forma y hechos de educar a los hijos.

Los padres no deben invocar ignorancia, para la educación de sus hijos, justificándose debido a que han vivido o siguen viviendo, en una burbuja profesional o social, obligada o voluntaria, pero alejada del mundo real, donde no entra ninguna formación educativa, ni sale la dedicación a sus obligaciones familiares. Aislar a los hijos, en una burbuja similar, es una irresponsabilidad que se paga con creces, en el presente o en el futuro, después no valen las lamentaciones familiares.

Hay padres que por cabezonada o ignorancia, no se forman para poder educar a sus hijos. Pretenden auto convencerse, que la sociedad es la ignorante y que son ellos, los que van a modificar a la sociedad, donde se criarán sus hijos. Les están permitiendo vivir en la ignorancia irracional, soportada con el riesgo del error irreversible, al negarles las oportunidades de prosperar, ya que cuanto más sepan y mejor educados estén, más y mejor prosperarán.

La ignorancia no es valentía. Los hospitales, las cárceles y los cementerios, están llenos de personas ignorantes que se creían valientes y jugaban a héroes, ignorando las consecuencias. La valentía debe estar unida al conocimiento, ya que de lo contrario, se puede convertir en un escape de la cobardía.

Los padres no pueden ignorar los daños morales, físicos, mentales, económicos y legales, que pueden producir en sus hijos, si no les educan bien, ya que son ellos los que tienen la responsabilidad de su presente y futuro.

Las 10 escusas más esgrimidas, ante la ignorancia de la mala educación de los hijos:

1.     No me avisó nadie que eso podría llegar.

2.     No me corrigieron a tiempo, ni a destiempo.

3.     No me di cuenta de lo que hacía, y de lo que no hacía.

4.     No me dijeron cómo había que hacerlo o no hacerlo, todos lo hacían igual.

5.     No quería que se burlaran de mí, ni de ellos.

6.     No sabía cómo hacerlo.

7.     No sabía que tenía que saberlo.

8.     No supe que era demasiado esfuerzo.

9.     No tenía hijos fáciles de educar, todos eran muy difíciles.

10. No tenía ni tiempo y ni dinero para educar, pues lo empleaba en otras cosas.

La ignorancia no es valentía, cuando se esgrime como disculpa, en la toma de las grandes decisiones. Suele ser un escape, una comodidad, una cobardía, ante la posible lucha, una presunción de poderío, alegando falta de miedo a las consecuencias. Una tolerancia desproporcionada, para cerrar los ojos ante las posibles consecuencias, presentes o futuras.

Los padres no pueden justificar su ignorancia funcional, por su falta de preparación, de tiempo o de conocimientos, sobre la situación, características, fondo y forma de los problemas, que tienen o puedan tener sus hijos. Deben anticiparse, para evitar incurrir en los daños físicos, legales o morales, que por su falta de responsabilidad, podrían incurrir ellos mismos o sus hijos. Los padres al ser los primeros y obligados educadores, no pueden expresar disculpas, ni por su ignorancia voluntaria, ni por su voluntad ignorante.

Los padres no pueden ignorar, ni minimizar la dignidad inviolable, del ser humano dentro y fuera de la familia, célula base de la sociedad, desde el punto de vista religioso, ético, social y demográfico. No pueden vivir con ignorancia o ingenuidad, frente a la enorme cantidad de peligros morales y físicos, que acechan a los hijos.

La ignorancia negligente de los padres, les deja al descubierto su falta de educación, lo que les impide distinguir, entre lo que deben pensar e incluso a pensar, lo que fomenta la infidelidad familiar y social, al ignorar voluntariamente, las necesidades de los hijos, que están bajo el deber sagrado de educarlos, con el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos.

La soberbia es la cuna de la ignorancia, culpable o voluntaria, que hace a algunos creerse mejores y mejor preparados que los demás, en todas las tareas y capacidades. Les impide darse cuenta, de la sordera y ceguera interior que tienen, al ignorar las consecuencias, que pudieran acontecerles por su ignorancia.

A los padres no les es lícito ignorar, que la vida de sus hijos puede ser pisoteada, por ellos mismos o por otros, aunque las leyes injustas lo permitan. No deben mantener y consentir una ignorancia engañosa, que acalle y atrofie su conciencia, con actitudes o actividades deshonestas, aunque estén aceptadas colectivamente, por una sociedad complaciente, que se aprovecha de la ignorancia de otros. Es el ejemplo del mal uso o indiscriminado, de las redes sociales y de algunos medios de comunicación.

Las 50 mejores sentencias sobre la ignorancia, en la educación de los hijos:

1.     El ignorante aconsejado, se puede convertir en enemigo.

2.     El ignorante afirma o niega sin conocimiento, el sabio reflexiona y duda.

3.     El ignorante habla y el que calla otorga.

4.     El ignorante, ignorar su propia ignorancia.

5.     El ignorante si se calla, pasará por entendido.

6.     El ignorante tiene valor, el sabio miedo.

7.     El primer paso del ignorante, es presumir de saber.

8.     En la amistad y en el amor, se es más feliz con la ignorancia, que con el saber.

9.     En la mayoría de los casos, la ignorancia es algo superable, si se quiere saber.

10. Es ignorancia no saber distinguir, entre lo que necesita y lo que se puede.

11. Es mejor ser examinado, que ignorado.

12. Es propio de hombres de cabezas mediocres, embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.

13. Hay la misma diferencia, entre un sabio y un ignorante, que entre un hombre vivo y un cadáver.

14. Hay tres clases de ignorancia: No saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.

15. Ignorar los hechos, no impide que existan.

16. La enfermedad del ignorante, es ignorar su propia ignorancia o la ajena.

17. La ignorancia consciente, es un gran paso hacia el saber.

18. La ignorancia es la carga más pesada. Pero quien lo lleva, no lo siente.

19. La ignorancia es la madre de la admiración, de la maldad y de todos los demás vicios.

20. La ignorancia es la madre del miedo.

21. La ignorancia es la noche de la mente, pero sin luna, ni estrellas.

22. La ignorancia es no saber lo que hay que saber, es la antítesis del saber.

23. La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.

24. La ignorancia es un mal y el conocimiento un bien.

25. La ignorancia está llena de infinidad de cosas inútiles.

26. La ignorancia está menos lejos de la verdad, que el prejuicio.

27. La ignorancia humana, no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta.

28. La ignorancia no crea felicidad, crea tontos ignorantes.

29. La ignorancia no hay que ocultarla, sino descubrirla, ponerle remedio y ser consciente de ella.

30. La ignorancia produce prejuicios religiosos, raciales, sociales y políticos.

31. La ignorancia puede estar soportada, por conocer demasiadas cosas, que no son verdad.

32. La ignorancia puede producirnos errores, pero con ellos aprender.

33. La ignorancia sale a relucir, cuando se discute mucho, para probar la sabiduría.

34. La ignorancia se descubre, mediante el estudio y la educación.

35. La ignorancia se hace patente, al porfiar en una necia discusión.

36. La ignorancia sincera, la estupidez concienzuda y la charlatanería continua, son peligros para la sociedad.

37. La ignorancia y el error gritan. El saber y la razón hablan.

38. La ignorancia y el error, son manantiales de mal humor.

39. La ignorancia y la debilidad, producen la mayoría de las discordias.

40. Lo peor de la ignorancia es que, a medida que se prolonga, adquiere confianza.

41. Los cántaros como los cerebros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.

42. Muchos desprecian lo que ignoran.

43. Nada hay en el mundo tan común, como la ignorancia y los charlatanes.

44. Nada hay más terrible, que una ignorancia activa.

45. Nada perturba tanto la vida humana, como la ignorancia del bien y el mal.

46. Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre, como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos, qué es el hombre.

47. Por nuestra ignorancia, no sabemos las cosas necesarias, por el error las sabemos mal.

48. Ser consciente de la propia ignorancia, es un gran paso hacia el saber.

49. Si te parece que sabes mucho y entiendes mucho, ten por cierto que, es mucho más lo que ignoras.

50. Todos somos muy ignorantes, lo que ocurre es, que no todos ignoramos las mismas cosas.

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Cómo mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar

Los padres para mantener la armonía y paz familiar, deben conservar la autoridad sobre los hijos, pues tienen muchas obligaciones que cumplir, para lograr su buena educación. Esta autoridad también conlleva la gran responsabilidad de realizar sus obligaciones inherentes, entre ellas, mantener los derechos indiscutibles que tienen los hijos. Sin olvidar que la autoridad, las obligaciones y la responsabilidad, van cambiando a medida que los hijos se van haciendo mayores en edad física y mental.

Tiene que haber un equilibrio en las reglas de juego familiar, entre lo que se quiere, lo que se exige, lo que se tiene derecho y lo que se da a cambio. Cada vez los hijos quieren exigir mayores derechos y obtener mayores libertades, aunque muchas veces esas apetencias, sean a cambio de nada, y eso no puede ser.

Todos los hijos pueden dar algo a cambio de lo que piden, cada uno en la medida de sus posibilidades, pero “manitas que no dais, que esperáis”. Cuando los hijos empiezan a entender, que todo derecho conlleva una obligación, es cuando empieza a haber una buena armonía. Cuando solamente exigen “Que me den, que me den” entonces desaparece la concordia y por lo tanto la paz familiar.

La paz familiar no es la ausencia de la guerra. La paz familiar se consigue con negociaciones y consensos, incluso en las cosas más difíciles. Los fundamentos básicos que conforman la familia, no deben ser suprimidos ni olvidados, bajo ningún concepto, pues esos principios básicos, son los que la mantienen fuerte, unida y protectora, para todos los miembros presentes y futuros.

A medida que los hijos van siendo mayores, se va imponiendo la negociación, para llegar a consensos donde ambas partes se sientan cómodos. En una familia no debe permanecer el concepto de divisiones, clanes o equipos diferentes, pues todos tienen que remar en la misma dirección, aunque algunos tengan que alcanzar objetivos distintos y sostengan diferentes formas de hacerlo.

En la familia las negociaciones, acuerdos y consensos, tienen que estar basados en una buena educación, que abarque todos los campos. Es muy difícil, por no decir imposible, negociar algo, si no hay unas previas bases educativas bien asentadas, donde el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos, estén introducidos desde pequeños.

Hay obligaciones de los padres, que no son negociables, pero pueden irse adaptando a las circunstancias de la familia, la sociedad y a la madurez de los hijos. Esas adaptaciones también están relacionadas, con la cota de libertad que los hijos quieran o necesiten ir obteniendo.

Es difícil, pero no imposible, armonizar o equilibrar la autoridad de los padres con el bienestar, la paz y la alegría familiar. Para ello hay que tener unas reglas claras y concretas, sobre lo que es negociable y lo que no negociable, en las relaciones familiares.

Los 8 principales derechos y obligaciones no negociables, de los padres:

1.     Los padres tienen el derecho a elegir libremente, el sistema de educación que quieran para sus hijos.

2.     Los padres tienen el derecho a la libre expresión de su religión, a practicarla y a enseñarla, privada y públicamente.

3.     Los padres tienen el derecho a reconocer y a que les reconozcan, que la familia se funda en el compromiso entre un hombre y una mujer, que hacen donación de sí mismos y se comprometen a la procreación y cuidado de los hijos.

4.     Los padres tienen la indiscutible, innegable e intransferible obligación, de educar y mantener bien a sus hijos.

5.     Los padres tienen la obligación de dar ejemplo, para educar a sus hijos en la práctica de las virtudes y valores humanos.

6.     Los padres tienen la obligación de poner reglas de comportamiento y de vida a sus hijos, para formarles el carácter y que estén preparados para afrontar su futuro con equilibrio, entre libertad y disciplina.

7.     Los padres tienen la obligación de promover el bien común, en todas sus formas.

8.     Los padres tienen la obligación de reconocer y el derecho a que les reconozcan, que la vida humana es sagrada e inviolable desde su concepción, hasta su muerte natural.

Los 10 consejos más importantes para mantener el equilibrio, entre la autoridad y la paz familiar

1.     Aceptar la autoridad de los padres, que por su experiencia y amor, sabrán educar a sus hijos, aunque algunas veces les duela a ambos.

2.     Callar, si lo que se va a decir no sirve para mantener la paz y solamente sirve para aumentar la discordia, teniendo mucho cuidado al hacerlo, pues algunas veces, el que calla otorga o consiente.

3.     Comprometerse toda la familia a hablar sin gritar y educadamente, cuando se presente una discusión o un problema.

4.     Escribir muy claramente, cuáles son las principales virtudes y valores humanos, que deben conformar esa familia y cumplirlos y hacerlos cumplir por todos.

5.     Fomentar con el ejemplo la firmeza y la amabilidad, proponiendo reglas íntegras, claras, concretas y respetuosas con cada edad, características y situaciones, para que triunfe la justicia, la libertad y la caridad.

6.     Impulsar a que todos los familiares y amigos, sean queridos y respetados, para que ello repercuta como ejemplo en la sociedad.

7.     Mantener siempre una comunicación abierta, de forma que pueda fluir el dialogo entre todos y sobre todos los temas, pues cada uno de los miembros de la familia, es igual de importante ante los demás.

8.     Permitir que todos puedan expresar su opinión, para que sea escuchada con atención, antes de ser juzgada.

9.     Promover el que todos hablen bien de todos, evitando las murmuraciones, los falsos testimonios, las mentiras y las medias verdades.

10. Respetar a cada uno de la familia y hacerse respetar por ellos, fomentando las demostraciones de cariño y tolerancia, evitando las situaciones de violencia, venganza, odio y rencor.

La familia es el principal lugar donde los hijos, a través del ejemplo de sus padres, aprenden a vivir y a desarrollar las virtudes y valores humanos, dentro de una correlación y equilibrio de autoridad y paz, de disciplina y obediencia, de derechos y deberes, incluso a costa de los sacrificios, que sean necesarios hacer entre todos sus componentes.

Los hijos con sus propios actos, tienen que ser garantes de gestionar su propia libertad, entre el aparente dilema, de cumplir con las normas y obligaciones educativas establecidas por la autoridad de los padres, para el bienestar familiar y sus propios y justificados deseos, de crecimiento personal, físico, mental y social.

Para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar, no debe haber imposiciones educativas arbitrarias, sino las que estén soportadas con la verdad, el bien y la necesidad. La autoridad no debe confundirse con la imposición y la obediencia, a cualquier precio, ya que tiene que estar soportada además, por el conocimiento y la disposición a ayudar.

La autoridad de los padres, siempre que sea coherente con la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos, debe ser mantenida y ejercitada constantemente, sin altas ni bajas, dentro de las características físicas y mentales de cada hijo en particular. Así aprenderán responsablemente, a distinguir lo que está bien y lo que está mal, incluyendo los motivos que les inducen a obrar de una forma u otra y a descubrir la alegría, que es mejor dar, que recibir.

El equilibrio entre autoridad y paz familiar, aunque suponga un esfuerzo por parte de todos, genera credibilidad en los hijos, dentro del tan necesario contexto de amor, alegría, confianza y seguridad doméstica, originando un clima sano de mutua preocupación y de búsqueda de soluciones a los problemas.

Los padres al ejercer la autoridad, están dando a sus hijos los instrumentos que necesitan, para crecer como personas. La principal herramienta es mostrarles el ejemplo de su propia vida, pues los hijos se fijan en todo lo que hacen los padres y tienden a imitarles.

Los padres deben saber que cuando hay una crisis o un problema importante en la familia, en vez de intentar solucionarlo con gritos, deben darse cuenta, que estas situaciones son oportunidades para sacar a relucir lo mejor que cada uno tiene, dentro de su carácter, tanto para modelarlo a las circunstancias, como para solucionar la crisis. Escucharse mutuamente con respeto y atención, es la mejor arma para resolver el presente y el futuro, de la convivencia familia.

Para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar, la mayoría de las veces, hay que negociar y tener en cuenta los diferentes puntos de vista de alguno o de todos, los componentes de la familia, intentando combinar todas las características, situaciones internas, externas, circunstancias, etc. para que a poder ser, tengan cabida las opiniones de todos.

Mantener ese equilibrio es todo un arte. que comienza con comentar y dialogar, sigue polemizar, alegar y rebatir siempre educadamente. Pero el principal soporte debe ser la tolerancia, el orden, la paciencia y la convivencia entre todos los miembros de la familia. para así poder conseguir una buena negociación, donde no haya vencedores ni vencidos, donde todos ganen y pierdan algo, para que haya paz y no haya imposición. ni desequilibrio familiar.

12 Conceptos para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar

1.     El equilibrio familiar se facilita, cuando para llegar a acuerdos, se elige el momento, el sitio, las circunstancias y la presencia de uno a uno de la familia o todos en grupo.

2.     El equilibrio familiar llega cuando todos quieren la paz y no la guerra, e intentan ponerse cada uno, en la situación del otro.

3.     El equilibrio familiar no puede ser a cualquier precio. Por el bien de todos, hay cosas no negociables.

4.     El equilibrio familiar se alcanza cuando en las negociaciones, escuchando a todos, se intenta llegar a acuerdos razonables, sin imposiciones y centrándose en el tema principal.

5.     El equilibrio familiar se consigue, cuando todos escuchan a todos, hablando cada uno a su debido tiempo, sin interrupciones, ni gritos.

6.     El equilibrio familiar se debe conseguir sin perder, ni la autoridad, ni el prestigio de los padres, ni la libertad, ni los derechos y obligaciones de los hijos.

7.     El equilibrio familiar se gana con respeto, hacia los demás y a sus circunstancias, controlando los modales, las palabras y el tono de voz, pero siempre con firmeza, en las decisiones beneficiosas para todos, no para algunos solamente.

8.     El equilibrio familiar se logra sin riñas, sermones ni reprimendas, utilizando la convicción de lo que se dice y cómo se dice, para que la familia pueda escuchar, sin tener que estar a la defensiva continuamente.

9.     El equilibrio familiar se mantiene, tomando la iniciativa ante los problemas que se intuyen, avecinan o acaban de llegar, sin esperar a que hagan crisis y la solución sea más difícil o ya imposible.

10. El equilibrio familiar se obtiene, cuando no se pierde el control de la situación, frente a los otros familiares.

11. El equilibrio familiar se produce, cuando lo negociado y acordado, se cumple por todos.

12. El equilibrio familiar se puede conseguir, cuando ante la falta de acuerdos en cosas importantes y difíciles de decidir, se considera conveniente pedir la intervención de algún experto: Pariente juicioso, profesional de la materia, médico, maestro, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen.

La confianza y la autoridad, son las bases del buen equilibrio, que favorece la paz familiar. Para que exista, los padres tienen que hacer ver a los hijos, los errores que han cometido o los que pueden cometer, si siguen con la actitud que tienen. Así se evitarán las consecuencias, problemas, castigos y enfados  inherentes a los errores.

No es fácil mantener este equilibrio, entre autoridad y paz, ni son fáciles las preguntas, ni las respuestas que se plantearán. Tampoco es fácil recibir y aceptar contestaciones negativas, ni insistir en explicar cómo deberían ser las cosas en la familia. Pero los padres no pueden ignorar estas realidades. Tienen que luchar contra todas las presiones, internas y externas. Hacer como la mayoría de los peces, nadar y nadar, luchar y luchar. Cuando los padres dejan de luchar, por la educación de la familia y pierden el equilibrio, entre autoridad y paz, se pierde la unión familiar.

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¿Por qué algunos matrimonios tienen una tasa de divorcio del 2% y otros del 60%? Fidelidad, oración unida y planificación familiar natural.

Los matrimonios religiosos y uniones civiles, tienen un porcentaje de divorcios del 55% aproximadamente. 

Pero hay grupos de matrimonios, que su media de divorcios es del 2% solamente. Estos grupos reúnen unas características de conocimientos y prácticas religiosas, muy concretas. Dios bendice a los matrimonios que rezan juntos, para obtener un objetivo común. Esos son los matrimonios, demostrado por las estadísticas, que tienen muchas menos probabilidades de llegar a divorciarse. Los que rezan unidos, permanecen unidos.

Este artículo se refiere especialmente, a la práctica religiosa de los cónyuges y a su gran influencia para disminuir y casi eliminar, el porcentaje de divorcios, pues lo que se hace con el alma, el cuerpo lo siente. Si tiene dudas, debe consultarlo con los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que cada uno practique.

Los matrimonios, cuyos cónyuges practican juntos sus obligaciones y devociones religiosas, como la Sagrada Comunión, la Confesión frecuente, la asistencia semanal a la Santa Misa, la oración en pareja, la fidelidad y entrega total,la planificación familiar natural, etc. solamente tienen una tasa de divorcios del 2% según estadísticas, muy fiables, y es la tasa de divorcios más baja que existe.

Los matrimonios se realizan para formar una familia y no para convivir como parejas, solamente. De ahí se deducen todas las cuestiones sobre tener hijos y su número. Conocer, entender y practicar la planificación familiar natural, reduce casi a cero, el número de matrimonios que se divorcian. Las continuas demostraciones de amor, realizadas en los días de abstinencia voluntaria y la fortaleza para mantener la promesa de aplazar las relaciones sexuales, durante las fechas fértiles de la esposa, significa un dominio de los cónyuges, que también se manifiesta, cuando tienen diferencias en sus formas de ver y sentir la convivencia.

Al practicar la planificación familiar natural, se elimina el consumo de anti conceptivos y de esta forma, se suprimen las posibilidades de embarazos no deseados y los consiguientes abortos. Los abortos son otro de los grandes motivos, que inducen a los divorcios. Los anticonceptivos que están diseñados, para que las mujeres crean que no van a quedar embarazas, hacen que las relaciones sexuales sean más frecuentes y por lo tanto, lo que por una parte impiden los embarazos, por otra parte, debido a la mayor frecuencia, los aumentan. Sugiero que lean: El peligro de los preservativos, explicado a los hijos | Mi Cumbre. Este articulo es aplicable también ente los cónyuges, que quieran reducir las probabilidades del divorcio.

Si los cónyuges siguen el Mandamiento de la Ley de Dios: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, se da por hecho que amar al cónyuge, es amar al prójimo más próximo. Y este amor a Dios y al cónyuge, es el que juntándolos en la oración, hacen que el matrimonio persevere en su fidelidad y se aleje, de la plaga de los divorcios. Por eso los matrimonios que practican juntos la oración, son los que tienen la tasa de divorcio más baja.

El factor religioso, es la clave para alejarse de las posibilidades del divorcio. Si cada cónyuge no descubre, juntos o separados, la importancia de la religión, para mantener el vínculo adquirido, será muy difícil que puedan mantener la capacidad, para enfrentarse a los problemas de la vida conyugal, disfrutar de ella y formar una familia duradera y feliz.

Poner a Dios en el centro del matrimonio, es la gran diferencia entre los que se divorcian y los que no lo hacen. Si ponen énfasis en lo físico, temporal y económico, no podrán tener la determinación necesaria, para afianzar la estabilidad de su unión, darle el rumbo adecuado y no darse por vencidos, al intentar solucionar sus posibles conflictos, familiares y sociales.

Conocer la religión y practicarla conjuntamente entre los cónyuges, es todo un proceso que hay que ir recorriendo: Creer y profundizar en el conocimiento del cónyuge, porque el conocimiento lleva al entendimiento, y el entendimiento al diálogo, y el diálogo a la convivencia, y la convivencia al amor, y el amor a la oración conjunta. La ignorancia religiosa nunca es buena, aunque al principio parezca hacer la vida más fácil, sencilla o apetecible.

El divorcio es una de las principales fuente de sufrimiento, para las familias. Todos tienen que hacer un frente común, para poner las defensas necesarias y así poder alejarse de él y evitarlo. La abstinencia por amor, en los casos de seguimiento de la planificación familiar natural, la fidelidad y la vida saludable sexualmente, son la auténtica vía segura, para alejarse del grave problema de los divorcios.

Las 10 reglas de oro para fortalecer el matrimonio y evitar el divorcio:

1.     Apoyarse, animarse y tratar mutuamente, para estar unidos y así descubrir, comprender y satisfacer, hasta los pequeños detalles o las necesidades más profundas del cónyuge.

2.     Auscultar, discernir e interpretar los sentimientos y calidad de vida del cónyuge, para corregir lo que se necesario, en su beneficio y en el de la familia.

3.     Celebrar la felicidad emocional, física y espiritual de la convivencia, para sentirse cada vez más apreciado por el cónyuge.

4.     Considerar que las omisiones, de las obligaciones comprometidas, son tan nefastas, como las malas acciones conyugales.

5.     Entregarse incondicionalmente, como cónyuge, prometiéndose fidelidad en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad y todos los días de la vida.

6.     Huir de los espejismos que engañan, haciendo creer que la felicidad terrenal, está fuera del propio matrimonio y de la familia.

7.     Perdonarse mutuamente, declarando y admitiendo los errores u ofensas cometidas, para volver a ser aceptado por el cónyuge.

8.     Perseverar en el mutuo amor, en las situaciones fáciles o difíciles, sin dejarse llevar por fantasías, que siempre conducen al divorcio.

9.     Protegerse mutuamente de las amenazas visibles e invisibles de la sociedad, contra el matrimonio, construyendo un sentimiento de seguridad y estabilidad dentro de la familia.

10. Renovar periódicamente el amor, para fortalecer el mutuo compromiso de crecimiento y entrega, ilimitada y absoluta.

La comodidad en los matrimonios, es un monstruo que arrastra con todo. El matrimonio es entrega total e incondicional al cónyuge, por lo que, el que hace las cosas a su única manera y se asienta en su comodidad, sabe que el monstruo del divorcio, devorará su matrimonio.

No todo lo que es posible hacer, es moralmente aceptable. Algunos creen que en esta dictadura del relativismo, todo está permitido. Por eso los desvaríos en los matrimonios, que arrastran al divorcio, están representados en el aborto legal, la infidelidad, las enfermedades sexuales y en todo cuanto implique renuncia y contrariedad, a las virtudes y valores humanos.

Se debe pedir a Dios con sinceridad y con hechos reales, no con promesas, (A Dios rogando, pero con el mazo dando) para que ayude a los cónyuges a quererse mucho, a entregarse mutua e incondicionalmente y sin esperar recibir compensación alguna. Si se pide insistentemente por los hijos, es seguro que Dios no los abandonará. Mucho menos si esa petición y esos hechos, los realizan conjuntamente los cónyuges, pidiendo y deseando llegar, a los mismos objetivos de amarse mutuamente, y de soportar todas los problemas que puedan surgir.

Los peligros de llegar a los divorcios, son muchos, y están enumerados en los artículos adjuntos. Pero los principales frentes que hay que luchar, para tener matrimonios felices y duraderos,  son los siguientes: El dinero, cómo ganarlo y administrarlo bien. La planificación o no, de la concepción de los hijos y su relación con la sexualidad de los cónyuges. La crianza de los hijos, de forma que unan y no separen al matrimonio. Las relaciones entre los cónyuges, en sus aspectos de afectividad, educación, respeto, etc. Los aspectos sociales, los culturales, los legales, los políticos, las costumbres familiares y grupales, las situaciones externas, etc.  Estos conceptos bien llevados, se pueden solucionar en gran parte, pidiéndole a Dios su ayuda, juntos.

Hay muchas y muy diversas estadísticas, sobre el porcentaje de divorcios de los matrimonios y uniones civiles.No puedo ni debo entrar a juzgar la calidad, ni las técnicas empleadas, ni sus objetivos buenos o manipuladores.

Algunas estadísticas están hechas técnicamente, pero otras tienen muy poco valor estadístico. Hay tantas variables en esos grupos demográficos y sus circunstancias, que son muy difíciles determinar, los porcentajes de divorcios en cada una de ellos, ya que dependen enormemente de muchos factores, aunque el principal sea el religioso.

Los 10 principales grupos de matrimonios o uniones analizadas: Dependiendo también de ciudades, naciones, personas, circunstancias, etc.

1.     Cónyuges de diferente o igual sexo.

2.     Duración de la unión previa al divorcio.

3.     Duración del procedimiento de divorcio (exprés o tradicional).

4.     Edades de los cónyuges.

5.     Estado civil, al contraer la unión.

6.     Nacionalidad de los cónyuges.

7.     Segundas uniones.

8.     Uniones interreligiosas.

9.     Uniones intersociales (razas, orígenes, culturas, educaciones, estudios, economías, edades, etc.).

10. Uniones sin hijos o con hijos y sus diferentes edades.

Todos tenemos que ayudar y estar junto a los cónyuges y sus familiares, que pasan por los malos momentos,donde se oigan “tambores de guerra”, o cuando aparezcan banderas rojas, avisando de las posibilidades del divorcio.

Los 10 principales aspectos para evitar los divorcios:

1.     Administrar conjuntamente los ingresos, gastos y ahorros familiares.

2.     Asistir juntos a los actos religiosos y rezar unidos en el hogar, mucho mejor, si es delante de los hijos.

3.     Haber preparado muy bien, desde el noviazgo, el futuro matrimonio, o complementado posteriormente, lo que no se había previsto.

4.     La comunicación continua, sincera, generosa, educada e íntima, incluso cuando llegan los problemas, graves o leves.

5.     Mantener en todo momento, una total fidelidad conyugal.

6.     Mantener una planificación familiar natural. Eso requiere mucho amor, para cuando sea necesaria ofrecer la abstinencia sexual, como un acto de amor incondicional, hacia la persona amada. Esta continencia, es fruto de la virtud de la templanza y de la castidad matrimonial.

7.     No tener relaciones sexuales, prematrimoniales.

8.     Practicar las virtudes y valores humanos, evitando la manipulación, el egoísmo y la violencia familiar.

9.     Saber perdonar los errores ajenos y aprender a reconciliarse.

10. Tener la capacidad para saber resolver los problemas que se presenten, antes de que crezcan o se compliquen, marchando los dos cónyuges, en la misma dirección.

El divorcio es una verdadera epidemia, pero hay muchas herramientas, para enfrentarlo y ganarle la guerra. Conocer y practicar las virtudes y valores humanos entre los cónyuges, es otro de los índices que hace disminuir, la posibilidad de divorcio. El buen ejemplo dado y recibido, de religiosidad convivida entre los cónyuges, es otra de las armas que sirve, para luchar contra el divorcio.

Hay que alegrarse de los progresos logrados frente al divorcio, entre los cónyuges que practican conjuntamente sus relaciones religiosas, desde el contexto humano de la educación en el amor. Además de entre otras cosas, tener siempre un férreo control, sobre las conductas ligadas a la infidelidad.

Uno de los conceptos que agravan, el porcentaje de divorcios, son las enfermedades de transmisión sexual, producidas por las infidelidades. Los cónyuges que mutuamente son fieles, tienen ganado mucho terreno, ante el flagelo del divorcio.

Las infidelidades traen las consecuencias de las infecciones, las graves explicaciones obligatorias, el rechazo a continuar en unión, el mantener los secretos, que muchas veces son a voces, las obligaciones que se contraen con las infidelidades, etc. Todas estas situaciones son, las que hacen acercarse cada vez con más intensidad, hacia la decisión voluntaria u obligatoria del divorcio. Si se evitan esos peligros, se aumenta la distancia hacia el divorcio.

Cuando se quieren y se entregan total e incondicionalmente los cónyuges, ninguno de ellos debe permitir que el otro, tome riesgos relacionados con las prácticas sexuales legitimas matrimoniales. El uso de los anticonceptivos, son riesgos para los que los usan, que algunas veces por un amor mal entendido, por comodidad o por imposición, lo hacen sin percatarse de las graves consecuencias. Ese egoísmo, puede alertar a la otra persona, que no hay un verdadero amor incondicional y que por lo tanto, esos cónyuges, entran en el camino de la autodefensa, que puede terminar muy fácilmente en el divorcio.

Cada uno de estos conceptos es un sumatorio, en el índice de los porcentajes de los matrimonios que se divorcian. A mayor exposición ante los anticonceptivos, las infidelidades, los abusos, etc. mayores serán las posibilidades de divorcio, mientras que los que rezan juntos y llevan una buena planificación familiar natural, el índice de divorcios disminuirá, hasta llegar casi al cero por ciento.

La fidelidad al cónyuge es lo que le hace ser más grande y la fidelidad a la práctica de las virtudes y valores humanos, es lo que le hace ser único, para uno mismo y para el otro cónyuge. La fidelidad se consigue, formando la conciencia día a día, con el amor, la reflexión, la educación y el estudio. De ahí la importancia que tiene cada día, el dedicar unos minutos para cultivar buenos y rectos pensamientos, para que ayuden a conservar la fidelidad.

Los 6 elementos esenciales, que ayudan a alejarse de las posibilidades del divorcio:

1.     Amar incondicionalmente a quien se debe amar, por voluntad propia y por el compromiso irrenunciable adquirido, por el bien del cónyuge. Amor racional y amor espiritual, no amor instintivo, ni sensible, ni egoísta, ni acomodado. Amor alejado de los sucedáneos, como la permisividad y los caprichos.

2.     Estar alerta de los signos internos y externos, que pudieran perjudicar al matrimonio, preguntando, observando, dialogando, utilizando la inteligencia y la voluntad, para mutuamente encauzarse, orientarse, motivarse y limitarse.

3.     Fomentar los hábitos de conducta, constructivos y virtuosos, de la constancia, la decisión, la voluntad y el esfuerzo, para que el matrimonio se oriente con la brújula de la religión.

4.     Saber distinguir el bien del mal, lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto, lo que suma al matrimonio y a la familia y lo que le resta, lo que lo hace sólido y lo que lo hace líquido.

5.     Tolerancia total entre los cónyuges, unida a la generosidad, al mutuo sacrificio, a la renuncia del yo y dedicación al tú, a la fortaleza disciplinada y a la bondad, que es la capacidad de hacer el bien.

6.     Unidad absoluta y para siempre, en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad. En la educación de los hijos, en la administración de los bienes, en la solidez y criterio de las decisiones familiares, en la mutua guía y apoyo, como referencia al bien común, para tratar de conseguir una familia sana, fuerte y fructífera.

Para eliminar las posibilidades, de caer en el complejo e irreversible problema del divorcio, se necesitan mentes que sepan realizar síntesis lúcidas, inteligentes y condensadas en lo esencial, ante las claras señales de advertencia, que emiten los actos, que llevan indefectiblemente al divorcio.

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Padres sobreprotectores, crían hijos irresponsables e intocables

Sobreproteger es un término, que empleado para determinar cuando alguien no es capaz, de vincular su mal comportamiento con las consecuencias que ello acarrea, debido a que sus padres o superiores, le han enseñado que la riqueza o el poder, originan el privilegio de no tener que cumplir las leyes y que tienen el derecho a la impunidad e inmunidad. Los abogados lo suelen confirmar, liberándoles de sus continuos errores ante la sociedad.

Están ocurriendo casos donde los tribunales, rebajan o anulan las penas de las fechorías de determinados jóvenes, debido a que los abogados se han sacado un concepto nuevo de enfermedad social. En inglés se llama “affluenza”. No encuentro en español, una palabra que signifique lo mismo o similar. La he traducido por sobreproteger, que puede significar lo mismo. Es una condición social, no psiquiátrica, dolorosa, contagiosa, transmitida socialmente y consistente en la obsesión por buscar desmedidamente, la certeza de hacer las cosas sin adquirir ninguna responsabilidad. En cada cultura se les llama de diferentes formas: Fresitas, NiNi, bitongos, “señoritos”, etc.

Frente a un tribunal, esta situación de superprotección, podría llegar a ser catalogada psicológica o educacionalmente como “enfermedad agobiante”. Pues el hijo sobreprotegido, ya no es responsable por si solo, de la situación en la que se ha metido, al no tener la capacidad de medir las consecuencias de sus actos. Aunque parezca una contradicción, esos hijos son maltratados psicológicamente por sus padres, al aniquilarles mentalmente el concepto del bien y del mal, pues les anulan la forma de comprender las diferencias.

Algunos abogados alegan como defensa, para sus clientes adolescentes que han cometido crímenes, que la superprotección es unatenuante o dirimente del crimen cometido, pues el adolescente estaba influenciado por la superprotección de sus padres, los cuales sistemáticamente, le habían eliminado de su mente, todo lo que estuviera relacionado con la responsabilidad que podría adquirir con sus malas acciones. En algunos casos han conseguido que los jueces atenúen las sentencias, hacia esos hijos superprotegidos.

Pero nunca se da el caso contrario, de cuando un adolescente que se ha criado  rodeado de malos ejemplos familiares o sin familia y en grupos marginados económica y socialmente, donde los crímenes, los robos, la violencia, las drogas y la falta de educación, son el eje de sus vidas. A esos adolescentes, cuando se presentan ante la justicia, no les valen ninguno de los atenuantes, ni dirimente, que tienen los superprotegidos de las clases dominantes.

Este artículo es una llamada de atención, relacionada con la sobreprotección a los hijos, que muchas veces empieza desde muy pequeños, y no termina ni cuando abandonan el hogar paterno. No es ningún panfleto, contra determinadas familias de la sociedad actual. Siempre han existido y existirán situaciones, donde el excesivo poder económico y social de la familia, influye negativamente en la educación de los hijos, cuando ese manto de la sobreprotección les cubre, frente a la sociedad de todas sus malas acciones.

Proteger, cuidar, educar y dar buen ejemplo, son las principales obligaciones de los padres para con los hijos, pero sobreprotegerlos es educarles mal. Ya que la mayoría de las veces, los hijos entienden que esa sobreprotección, es por razones económicas o sociales y que por lo tanto, nunca van a ser responsables de sus malas acciones, lo que les permitirá actuar sin orden ni contención.

Los padres siempre tienen que proteger a sus hijos, sean de la edad que sean, principalmente a los más débiles o a los que tengan alguna deficiencia. Deben evitar el desamparo, la soledad, el abandono y la inseguridad de ellos, pero de ahí a sobreprotegerlo, hay una gran diferencia real, que todos los padres deben conocer, para evitar que los hijos se sientan felices, pero que en el fondo sean unos desgraciados, durante un periodo de su vida, debido a que los padres les dan esos caprichos. La gran diferencia entre educarles bien o mal, sucede cuando los sobreprotegen, para solucionarles problemas en los que voluntariamente se han metido, evitando que asuman la responsabilidad adquirida, por sus malas acciones.

Algunos padres creen que no sobreprotegen a su hijos, que únicamente son estrictos al defenderles incondicionalmente desde pequeños, frente a cualquier situación. Pero en la protección, pasa como en las escaleras, hay varios peldaños que poco a poco, algunos padres van subiendo sin darse cuenta que llegan a límites perjudiciales para los hijos, cuando estos van siendo mayores, y lo que necesitan es corrección, en lugar de sobreprotección.

Hay algunos segmentos de la sociedad, donde los padres solamente aparecen, para solucionar las consecuencias de los hijos, cuando estos se han metido en graves problemas con la ley. Entonces surgen sistemáticamente, para que no se manche el nombre de la familia y para que no quede ninguna huella de sus problemas, en el historial delictivo de los hijos y así puedan seguir la carrera política, social o empresarial de los padres. La sobreprotección es una lacra inevitable y debilitante, en determinadas familias poderosas.

Esta sobreprotección de los padres, produce en los hijos un sentimiento y realidad de impunidad e inmunidad, a todos sus actos. Saben que sus padres pagarán sus multas o llamarán a sus amistades, para que todo quede borrado. Esto hace que se sientan pertenecientes a una élite social, donde las malas acciones, no tienen ninguna consecuencia y por lo tanto, pueden hacer lo que quieran en su comportamiento social, legal y de estudios. Si no aprueban este año, ya aprobarán el siguiente, y en el peor de los casos sus padres moverán unos hilos misteriosos, para que les faciliten los títulos académicos necesarios y así, puedan entrar en la gran sociedad a la que dicen que pertenecen.

El que hayan sido educados en ese ambiente blandengue y de superprotección familiar y social, no debería ser óbice, obstáculo, impedimento, valladar o atenuante jurídico, para disminuir o eximir sus responsabilidades con la sociedad, ni de las penas que les correspondan. Todos tenemos que ser iguales ante la justicia, haciéndoles saber, que no se pueden creer que sean de otra casta social de personas, a las que el brazo de la justicia no les alcanza.

Desconocen el concepto de responsabilidad, porque nunca han tenido ni que pensarlo. Sus responsabilidades han sido absorbidas por sus padres. No entienden que toda acción u omisión, tiene la responsabilidad de pensarla y aceptar las consecuencias. Eso no va con ellos. Están tan acostumbrados a que les solucionen sus cosas, ni llegan a pensar que tienen que solucionarlas ellos mismos.

El problema de la sobreprotección a los hijos, empieza cuando éstos desde muy niños, ven como sus padres les están inculcando con hechos la sobreprotección. Entonces ya no tendrán remedio y quedarán marcados para toda la vida, al pensar que alguien les tiene que solucionar sus problemas. Ya será muy difícil controlar a los hijos y llevarles por el buen camino, de la responsabilidad personal.

Algunas situaciones donde se ve muy claramente, como los padres sobreprotegen a sus hijos:

1.     Cuando los padres creen o han oído que otro niño ha ofendido a su hijo y arremeten contra el niño, con los padres de éste o al mismo colegio, por haberlo consentido o ignorado.

2.     Cuando los padres exigen que a sus hijos, les pongan en los equipos deportivos, ya que aportan muchos donativos al colegio.

3.     Cuando los padres pagan las multas, impuestas a sus hijos por sus malas conductas.

4.     Cuando los padres presionan para que acepten a sus hijos en las universidades privadas, no por sus calificaciones, sino porque son familias económicamente fuertes o poderosas.

5.     Cuando los padres se enfrentan a los profesores, desautorizándolos, tengan o no tengan razón, para exigir que a sus hijos sean tratados como los padres quieren.

6.     Cuando los padres se oponen desaforadamente, a los árbitros deportivos, porque creen que han perjudicado a sus hijos.

Sobreproteger a los hijos es blindarles ante la sociedad con una muralla fortificada, con dinero, poder y cumplimientos especiales ante las leyes, que les de la seguridad de que pueden hacer lo que quieran, cuando quieran y como quieran. Para eso tienen la red de seguridad de sus padres, que les respaldan en todas sus acciones.

En todos los países hay familias de apellidos muy conocidos, que tienen mucho poder económico y social: Monarquías, castas de poder político y social, empresarios, etc., que denominaré como familias XYZ. Crían a sus hijos dentro de un sistema, que generación tras generación, casi siempre dentro de la misma burbuja social, donde todo está preparado para que sean intocables por la sociedad. Los hijos tienen que estar por encima de todos, ya que genealógicamente pertenecen a esa familia y en la historia, no ha habido nadie que les obligara a cumplir con las leyes sociales ni jurídicas, ya que sus abogados, se las han arreglado para solucionar cualquier mala situación.

Cuando esos hijos se tienen que enfrentar a la verdadera vida social, se encuentran indefensos ante ella, si no tienen la superprotección de la familia XYZ. Están acostumbrados a hacer lo que quieren y no entienden, ni pueden entender, que ellos tengan que hacer las cosas de otra forma, que la que les apetece.

Los padres sobreprotectores, eliminan de sus hijos la “cultura del miedo” a su mal comportamiento. Ya no les importa nada, saben que sus progenitores les sacarán de cualquier responsabilidad, en la que pudieran haber caído. Sus padres para reafirmarles en su actitud, les comentan los éxitos de otros cachorros de la familia XYZ que tuvieron problemas, pero que el clan familiar se las arregló, para conseguir que no les pasara nada, dejando el paso libre a otras nuevas acciones, que ellos saben que no tendrán repercusiones, ni consecuencias en sus vidas.

Los hijos de las familias XYZ aunque sean mayores de edad, tienen la certeza, si así les han educado, que pueden hacer los negocios sucios que quieran, pues sus familias tienen las suficientes conexiones políticas, económicas o sociales, para impedir que la justicia o la policía les pida cuentas. Han visto lo que históricamente ha sucedido en su familia y saben que los malos actos de sus predecesores, han sido borrados incluso de los archivos de la sociedad.

Padres sobreprotector ha habido siempre, pero eso es cada vez más un signo externo de nivel social y económico. Con su mal ejemplo, se convierten en padres sordos, ciegos y mudos, en los temas relacionados con la educación de las virtudes y valores humanos de sus hijos. Son expertos en solucionar los problemas en los que se meten sus “cachorros”. No vaya a ser que alguien toque o quiera tocar a uno de la dinastía.

La sobreprotección, no es solamente patrimonio de las familias denominas XYZ, también se da en muchos padres, ajenos a la posesión de riquezas o influencias que, para no ser menos ante la sociedad, se hipotecan para siempre en lo social y en lo económico, para emular lo que hacen otros.

Luchar en todas y cada una de las difíciles trincheras que tiene la educación de los hijos, puede provocar una pérdida de perspectiva y en consecuencia, la visión de conjunto de lo que es la educación integral. La educación, se ofrece íntegra o se deja. No hay medias tintas, como para ponerle parches, ni componendas. La educación no es un supermercado o buffet de comida, donde cada uno compra o consume la parte que quiere. Es menú único, pero muy completo.

Cuando los hijos llevan tiempo, viviendo dentro de su “zona de confort” y se ven sorprendido por una contrariedad o decisión ajena a su voluntad, se frustran y les entra el estrés, la depresión o las dos cosas a la vez. No estaban preparados para que alguien les pidiera cuentas de lo que habían hecho y les exigiera que se sometieran a las consecuencias.

La superprotección de los padres, también supone la pérdida del concepto de la responsabilidad, frente a las obligaciones contraídas en las relaciones sexuales con terceros. No les importa tenerlas, ni sus consecuencias negativas, pues saben a ciencia cierta, que sus padres se las solucionarán. La familia no va a permitir a sus hijos, aunque sean las ovejas negras del clan familiar, que tengan un problema de embarazo extramatrimonial y que por ese motivo se introduzca un extraño en el clan familiar. Ya encontrarán un procedimiento para liberarle del problema.

Con la sobreprotección familiar, el concepto de responsabilidad de los hijos queda totalmente anulado para:

1.     Conducir automóviles bajo los efectos del alcohol.

2.     Consumir drogas.

3.     Entrar en negocios sucios o ilegales.

4.     Participar en los juegos o apuestas peligrosas o prohibidas.

En estos casos siempre habrá unos buenos abogados o conexiones sociales, que solucionen los problemas que surjan, y en el peor de los casos, un centro de desintoxicación o rehabilitación, lo más parecido a un balneario, donde pasar una temporada. Pero tienen la seguridad, que a la cárcel no van a ir.

En los adolescentes, la soberbia y la ignorancia, inducidas o aprendidas por comodidad, son muy malas consejeras e insultantemente atrevidas, sobre todo, cuando por sus consecuencias se tienen que enfrentar ante la sociedad. Muy pocos son los que salen indemnes totalmente de sus actos, aunque sus padres les sobreprotejan.

Los padres tienen que recalcular el tipo de educación y sobreprotección que dan a su hijos, darles la vuelta como a los calcetines,sacarles de su “zona de confort” o no permitir que entren ella y se mantengan allí, hasta esperar las consecuencias por sus malas acciones. No deben confundir el amor verdadero a los hijos, con utilizar el poder material para permitirles que hagan lo que quieran, cuando quieran y donde quieran, porque sus padres les van a solucionar las consecuencias que tengan.

Esa sobreprotección se suele basar en actitudes paternas procedentes de orgullos personales, en amores construidos con materiales de desecho, como son:

    • A mis hijos no les toca nadie.
    • Mis hijos están por encima de todas las cosas, incluso de la sociedad.
    • Quiero que mis hijos sean más que yo.
    • Voy a dar a mis hijos lo que nunca he tenido yo.

El buen ejemplo de los padres es fundamental, pero la sobreprotección a los hijos, les deja a estos mutilados para vivir en la sociedad. La justicia no debería perdonar o atenuar su peso, a los hijos que han obrado mal, por mucho que sus padres les hayan acostumbrado a sacarles de todos los problemas sociales, en los que se han metido. La sobreprotección aderezada con la condescendencia, no sólo produce unos hijos injustos y privilegiados, sino que incluso sin hacerles conscientes de ello, les inculcan a creerse y alardear de que son de una raza superior.

Los padres deben inculcar a los hijos, a través del ejemplo y según sus edades físicas y mentales, la práctica de las virtudes y valores humanos, donde está perfectamente definido lo que es protección, lo que es sobreprotección y cuándo, dónde y cómo debe hacerse. Aunque no puedan o no quieran sobreprotegerlos, en todas las cosas que no deberían, puede haber causas excepcionales donde el amor de los padres se refleje en alguna ocasión y bajo condiciones muy estrictas, pues algunos hijos, bastante tienen con sobrevivir ellos mismos, en los segmentos sociales donde viven.

Hay una sobreprotección razonable y necesaria de padres e instituciones, para aplicar obligatoriamente ante verdaderas necesidades, por ejemplo a:   

    • Los hijos que están rodeados de malas compañías, para evitar que por su proximidad e influencia les contagien, incluyendo la de los parientes o amigos tóxicos.
    • Las personas con capacidades diferentes, físicas, intelectuales o económicas, para que no les ocurran daños, que a otras personas es muy difícil que les ocurran.

Las 14 cosas que los padres deben hacer, para evitar la sobreprotección:

1.     No aceptar de antemano posibles limitaciones de los hijos, sin que demuestren por si solos, su capacidad de superarlas.

2.     No admitir la permisividad, como norma de educación de los hijos, para que se vean realizadas las aspiraciones, deseos e intereses de los padres.

3.     No controlar sus decisiones, para que tengan la idea de que pueden hacer lo que quieran, pues los padres les sacaran de sus problemas.

4.     No darles todo lo que quieran en asuntos económicos, permisos, relaciones, comportamientos, actitudes, etc. Exigiéndoles un esfuerzo, pequeño o grande para lo que quieran conseguir.

5.     No evitar que sean los propios hijos, los que busquen soluciones a los problemas en los que se han metido. Que no estén esperando siempre, a que sus padres se los solucionen.

6.     No hacerles ver que, socialmente son superiores a otras personas y que por lo tanto, tienen derecho a tratos diferentes por la sociedad.

7.     No impedir que se relacionen con otras personas, que no sean iguales a ellos, en cuestiones económicas o sociales.

8.     No inculcarles que solamente a través del éxito económico, encontrarán la satisfacción en la vida, con las cosas que compran.

9.     No infundirles que solamente las cosas materiales, deben llegar a dominar su tiempo y los pensamientos, en detrimento de las relaciones personales y de los sentimientos de felicidad, con el amor hacia el prójimo.

10. No neutralizar su autonomía personal, aun a sabiendas que se equivocarán y así, tendrán que aprender de sus propios errores, justificados o no.

11. No obstaculizar que sus hijos se enfrenten a las dificultades o problemas, en las que consciente o inconscientemente se han metido, contra la sociedad.

12. No poner límites en el comportamiento familiar y social.

13. No tener miedo a las críticas de la sociedad, por no haber permitido a los hijos que sigan las corrientes sociales, que van en contra de las normas familiares y morales.

14. No tratarles de acuerdo con la edad física y mental que tienen. Los padres no pueden criar hijos con normas para menores de edad, para unas cosas y mayores de edad, para otras.

La sobreprotección, que en principio parece una ayuda, termina siendo todo lo contrario, al impedir que los hijos se responsabilicen de sus actos y sigan viviendo con sentimientos de inutilidad, al pensar que los padres les solucionarán todos sus problemas. Puede convertirse en la enfermedad de la opulencia, trasladada al estilo de vida.

Hay una gran cantidad de hijos educados, en un mundo de sobreprotección, que tendrán que aprender a sobrevivir, a medida que los padres pierdan su poder social o económico. Nadie tiene ese privilegio en propiedad, para toda su vida y para todas las ocasiones. Por mucho que les cueste, en algunas ocasiones, tendrán que irse acostumbrando a ser como los demás ciudadanos, tanto en su comportamiento, como en la ausencia de privilegios.

A los padres sobreprotegedores, no les importa que prevalezcan su orgullo, su mentira o su propio interés, para que la justicia no se aplique a sus hijos, ni que éstos se conviertan en “hijos ping-pong”, yendo del problema, a la inmunidad e impunidad, y vuelta a seguir en lo mismo. Piensan que lo que le pasó a su hijo, no le debió de haber pasado y que solamente fue por su mala suerte, ya que no tuvo nada que ver con su estilo de vida, pues no había nada malo en hacer lo que hacía, aunque la sociedad opinara lo contrario. La buena crianza de los hijos, hay que trabajarla día a día, no solamente cuando haya que solucionar sus problemas.

Los padres responsables y no sobreprotectores, deben controlar muy bien en sus hijos los momentos luminosos y los de tinieblas, sus luces y sus sombras, los de obediencia y rebelión. Distinguir cuando exigen sus derechos y se olvidan de sus obligaciones. La infancia y la adolescencia son claves, para la posterior evolución de los hijos, ya que es cuando aprenden lo bueno que les enseñan sus padres, pero también se dan cuenta, cuando sus acciones no les suponen ninguna responsabilidad. Esto puede crearles su futuro carácter, modificado por la sobreprotección parental. Los padres tienen que saber valorar los brotes de impunidad e inmunidad que tienen sus hijos, provengan de cualquiera de los cónyuges, para instruirles, advertirles, señalarles y trazarles pautas.

El aumento de la sobreprotección de los padres a los hijos, está relacionada con la acentuación de la desigualdad material, consecuencia de la instalación de la fiebre del lujo y del poder, de la excesiva riqueza y la estimulación de las necesidades artificiales, por la adición a la sobreabundancia, la supervaloración del concepto de posesión o percepción de fama, dinero, bienes y apariencia física y social. Principalmente en segmentos sociales donde demasiado, nunca es suficiente.

La sobreprotección de los padres hace necesaria una reeducación y rehabilitación total, para los hijos y para los padres, pues tienen que inculcar a ambos, la capacidad de poder enlazar los malos comportamientos, con las consecuencias que produzcan y que la riqueza material o el poder, no debe otorgar privilegios ante la sociedad.

Los hijos sobretegidos se convierten en tiranos, a la larga y a la corta, pues los han acostumbrado a vivir en una burbuja familiar y social. Los padres no podrán después lamentarse, de los errores realizados durante su etapa de maduración educativa, ni en la de la adolescencia, cuando tengan que enfrentarse al mundo real. Para su educación integral, el exceso de protección es tan perjudicial, como el defecto de protección. Para que den valor a las cosas, no hay que ponérselo todo en bandeja, siempre hay que darles justo, lo que necesitan.

Los hijos sobreprotegidos suelen tener muchos miedos y dificultades, para adaptarse a nuevas o difíciles situaciones, donde tengan ellos que tomar las decisiones. No se acostumbran fácilmente a la solidaridad, ni a la autonomía, ni a ejercer su libertad, ni a tener iniciativas, pues han tenido muy poca cultura del esfuerzo y del sacrificio. Nadie, ni la sociedad le ha puesto límites, y cuando se los han puesto, siempre le han consentido que los pasen. Los hijos necesitan aprender a superar sus adversidades y sus fracasos, para ello los padres tienen que prepararles para la sociedad, educándoles en el esfuerzo.

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Padres eduquen a sus hijos en la virtud del PUDOR

  • 10 Consejos para practicar la virtud del pudor
  • 10 Pasos a tener en cuenta, si se quiere practicar la virtud del pudor
  • 10 Consejos para mantener el pudor, en todas las circunstancias

Este artículo está dirigido a los padres, que tengan interés en educar a sus hijos en la virtud del pudor. Si esta virtud no interesa a los padres, es muy difícil que la quieran, puedan o sepan explicar a sus hijos.

Pudor es el sentimiento de vergüenza, hacia lo relativo al sexo o la desnudez física o de ideas. Sentirlo y practicarlo para dar ejemplo, sirve para proteger la intimidad de cada individuo. El concepto del pudor, solamente existe en los humanos y está relacionado con la honestidad, la modestia y el recato.

La virtud del pudor, es una envoltura o mecanismo de protección moral, puesta por la naturaleza, ante los sentimientos de recato, reserva y vergüenza en la intimidad de las personas, lo que permite ser dueños de nosotros mismos.

La virtud del pudor es la tendencia natural, a defender lo más íntimo de la persona, nuestro cuerpo, nuestra forma de hablar y actuar y todas las cosas que consideramos privadas.

La virtud del pudor, hay que practicarla con humildad y modestia, pues no puede ser llevada de forma soberbia ni altanera. Hay que apagar rápidamente los primeros chispazos de la pasión deshonesta, para poder ser personas integras y no dejarse llevar por la lujuria.

La virtud del pudor, deben empezar por demostrarla los padres, con el decoro y recato a la hora de sentarse, de hablar, de moverse, de vestirse demostrándolo en sus escotes, faldas, ropas prietas, etc. De ahí toman ejemplo los hijos.

Los padres tienen que explicar continuamente, la olvidada palabra del pudor, virtud que no está ahora de moda hablar y menos practicar, ya que existe una sobredosis de sexo, que no tiene límites y que provoca más dolor que placer. El respeto que tiene que tener cada persona por si misma, se aprende, principalmente, en la familia.

El pudor preserva la intimidad de las personas, al tratar de no mostrar lo que debe permanecer oculto, incluso para evitar las miradas y los gestos de otros, preservando la dignidad de las personas, su privacidad y la discreción. Es una forma de defensa, de la dignidad espiritual de las personas y está relacionado, con la delicadeza de la castidad y la fortaleza de la templanza.

La virtud del pudor propio conlleva a la virtud de la pureza, invitando a la paciencia, a la moderación en las relaciones amorosas. El pudor aumenta la modestia e inspira las elecciones sobra la vestimenta y el comportamiento, fomentando el mantenerse en silencio o la reserva, donde pueda haber el riesgo de una curiosidad malsana.

El pudor está relacionado con el cuerpo propio y el ajeno, con los sentimientos y con las palabras, al rechazar los exhibicionismos, los chismes de las confidencias intimas, los falsos testimonios, las modas deshonestas, las mentiras y algunas ideologías dominantes.

Los padres deben educar a sus hijos, en la virtud del pudor, desde su más tierna infancia,pues ello les llevará a respetar el pudor de las demás personas. Hoy somos lo que somos, porque antes fuimos lo que fuimos, como consecuencia de la falta de pudor en la niñez.

Cuanto más se aleja el pudor, más se extiende la pornografía, y más violenta y degradada se vuelve, explotando a hombres, mujeres y niños, que son parte de la industria y de sus problemas derivados, como adicciones, infidelidades y divorcios.

La virtud del pudor hay que demostrarla, frente a los medios de comunicación, las redes sociales y las pantallas electrónicas, manifestando la fortaleza moral de la educación recibida, frente a la cada vez mayor disponibilidad y consumo de pornografía.

Virtudes y valores humanos relacionados con la virtud del pudor: Abstinencia, amor, autodisciplina, candor, castidad, continencia, decoro, decencia, dignidad, disciplina, discreción, educación, escrúpulo, familia, Fe, fortaleza, generosidad, honestidad, honradez, inocencia, justicia, moderación, modestia, obediencia, oración, orden, paciencia, perdón, prudencia, pureza, recato, religiosidad, respeto, respetabilidad, responsabilidad, rubor, sencillez, templanza, tolerancia, virginidad masculina y femenina, voluntad, etc.

Si los hijos no tienen inculcada la virtud del pudor, soportada con el ejemplo de sus padres, difícilmente podrán practicar otras virtudes, relacionadas con la sexualidad. Tendrán la conciencia tan endurecida, que todas las cosas les parecerán normales y realizables, en beneficio propio, aunque practiquen vicios como: La osadía, el exhibicionismo, la desvergüenza, la insolencia, el descaro, la inmodestia, la inmoralidad, la indecencia, la perversión, la corrupción, el libertinaje, etc.

El ser firmes con la virtud del pudor, no suele ser social, ni políticamente correcto, ya que la comodidad de dejarse llevar por la corriente de la desnudez y del sexo, es una tentación en la que se cae fácilmente, y difícilmente se sale de ella.

La virtud del pudor se enseña en el hogar, respetando la dignidad del cuerpo, y el derecho a la intimidad y privacidad de los hijos. Haciendo hincapié en la importancia ética del pudor, en la propia persona y en los otros, educándoles en que el cuerpo, no es nada malo ni vergonzoso, sino algo muy importante, que hay que cuidar y conservar.

10 Consejos para practicar la virtud del pudor:

1.     Buscar consejo y ayuda en los propios padres, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practique, para acrecentar los conocimientos y la práctica de esa virtud.

2.     Cuidar las ropas, miradas, gestos y posturas, para que no induzcan o inciten, a que otros tomen decisiones equivocadas.

3.     Descartar las conversaciones subidas de tono, que suelen ser unidades de medida, puestas, para ver hasta dónde se puede llegar.

4.     Elegir bien las compañías, sobre todo cuando se prevean situaciones, donde se pudiera producir un descontrol por alguna de las partes.

5.     Estar muy alerta, ante cualquier sospechoso, de malas intenciones.

6.     Guardar bien las distancias, para que nadie se intente pasar, no permitiendo las excesivas familiaridades, incluyendo a amigos y parientes.

7.     No usar ropa provocativa, ni los hombres, ni las mujeres, pero principalmente mujeres, por muy de moda que estén, pues provocan malos pensamientos, que suelen conducir a situaciones indeseadas.

8.     Seleccionar muy bien y evitar los amigos, espectáculos, lecturas, medios de comunicación, redes sociales, donde no se respete o se ataque, la práctica de la virtud del pudor.

9.     Cuidar las ropas que se compran a los hijos, para que no sirvan de escándalo ni provocación, aunque estén de moda.

10. Educar bien a los hijos, para que ellos mismos no se compren ni lleven ropas,  que induzcan a la inmoralidad.

Demostrar la práctica de la virtud del pudor, no es solamente cuando se utiliza la fortaleza de rechazar situaciones, que por su contenido pudieran ponerla en peligro. Hay que dar ejemplo ante los demás, y demostrar que es muy importante para cada persona, no participando en situaciones, conversaciones o actitudes, que pudieran conducir a perder el pudor.

10 Pasos a tener en cuenta, si se quiere practicar la virtud del pudor:

1.     No asistir a espectáculos o reuniones, donde se prevé que pueden ir contra la virtud del pudor.

2.     No creer que la virtud de la pureza, es solamente un perjuicio religioso. Es una fortaleza del carácter, que distingue perfectamente el camino hacia el bien o el mal.

3.     No enseñar ni insinuar las partes del cuerpo, que deben ser mantenidas ocultas con modestia, para no crear apetencias en otros.

4.     No hacer ni participar, directa o indirectamente, en negocios que vayan en contra de la moral.

5.     No leer libros, revistas o ver medios de comunicación, que estén rodeados de pornografía.

6.     No ponerse a discutir lo que es o no es, la virtud del pudor. Una conciencia bien formada, sabe distinguirlo desde lejos. Otra cosa diferente es, dar los consejos pertinentes.

7.     No ponerse en postura provocativas, que animen a otros a dar pasos hacia adelante, para conseguir fines deshonestos.

8.     No pretender ser valiente y quedarse frente a los primeros signos, que vayan contra la virtud del pudor. Es preferible huir, pues no se puede practicar la virtud, exponiéndose voluntariamente a la pornografía.

9.     No querer conversar, sin ninguna necesidad sobre temas íntimos, que deben ser guardados para cada una de las personas.

10. No seguir determinadas conversaciones, que van subiendo de tono hasta la ofensa moral.

Es necesario que los padres dialoguen con sus hijos, en cada una de las fases de su crecimiento y con el lenguaje adecuado, sobre la virtud del pudor. No es, ni tiene que ser, un tema tabú. Para explicarlo, tienen que estar muy bien preparados y buscar el momento adecuado y las palabras justas. Les sobrarán los malos y buenos ejemplos, así como las consecuencias que produce la falta de pudor.

Los padres tienen que abrir su mente, ante los ojos y los oídos de los hijos, para que estos no se sientan abandonados. Este papel de los padres, de repetir las cosas, tantas veces como sean necesarias, no debe cansarles, pues es una parte muy importante de la educación que tienen que dar, y así podrán recibir, los maravillosos frutos de unos hijos bien formados. Deben explicar a sus hijos: Es más fuerte, levantarse una vez, que caer cien veces.

Los padres tienen que fomentar en sus hijos, la visión y belleza del verdadero pudor, sin distorsionar su imagen y sin ocultar el sentido de la dignidad del cuerpo humano. La virtud del pudor merece ser vivida en su plenitud, con derecho a toda la verdad y sin falsedades, para que cuando corresponda en su día, comience la aventura del verdadero amor.

La virtud del pudor se va despertando en las personas, a medida que van descubriendo su propia intimidad. Es un inestimable sentimiento positivo de privacidad, que lleva a no querer manifestar a otros, algo privado, hasta elegir cuándo y cómo, revelar el propio ser, a las personas que pueden acogerlo y comprenderlo como se merece.

Todos y a todas las edades, deben cuidar con mucho pudor la intimidad de su cuerpo, reflejándolo en su ropa, imagen, acciones y lenguaje. Guardando las mejores cosas de su vida, para ellos mismos y así poder entregarlas a quien, con pleno conocimiento de causa, en la edad adecuada y en las debidas circunstancias, decida amar incondicionalmente.

En las actividades religiosas y sociales, el pudor y la decencia, deben impedir asistir con provocativos escotes, minifaldas, ropas insinuantes o exageradas, para no distraer, ni provocar, a los asistentes.

El pudor, la decencia y la honestidad, forman la ética en la imagen personal, la cual debe estar siempre fortalecida, de acuerdo con la estética, la moral y las buenas costumbres, soportadas en las virtudes de la pureza, de la castidad, de la abstinencia y la modestia, para ver las cosas en su justa dimensión y no echarlas a perder, por no haber sabido practicar la disciplina del minuto heroico. Les recomiendo que lean este artículo: 10 Ocasiones para inculcar, fomentar y practicar el “minuto heroico”. Sus valores y virtudes

Los padres deben enseñar con el ejemplo, que las personas en todas las ocasiones, deben ir vestidas con pudor, para evitar provocaciones y tentaciones. También deben enseñar a los hijos el pudor, desde la cuna, e irlo haciendo cada vez más intensamente, hasta cuando los hijos llegan a la pubertad y a la adolescencia, para que se respeten a sí mismo, teniendo pudor con su cuerpo, tanto en la intimidad como en la familia y en la sociedad.

Desde que los hijos, empiecen a desarrollar sus inclinaciones sexuales y tengan la madurez necesaria, los padres deben ir aumentando sus enseñanzas, en la práctica de la virtud del pudor, pues es una de las columnas que sostienen las virtudes de la castidad, la continencia y la abstinencia. Tienen que hablarles del pudor, con mucho amor, con mucha delicadeza y con mucha naturalidad. Pero los padres no deben exasperar a los hijos, hasta que se desmoralicen. Deben educarlos y criarlos con disciplina y mucho cariño, enseñándoles a practicar todas las virtudes y valores humanos.

Hay que conocer los límites y los peligros, de no practicar la virtud del pudor, pues la mala curiosidad y la ignorancia, alejan de las virtudes de la sabiduría y de la honradez. La virtud del pudor, no es sólo abstenerse de la impureza, practicando la templanza, es también abrir un camino para el descubrimiento, cada vez más perfecto de la dignidad del cuerpo. No reflejado en un miedo irracional a exponer el cuerpo, sino a tener un gran respeto, a lo más personal del hombre, que es su intimidad.

El adorno más bello en unas mejillas, es el pudor que las enrojece. Es la primera “bandera roja” que indica, que algo no está bien dicho o hecho. Es la imagen de un muro protector, para el que las ve y para quien le sucede. Es una reacción instintiva, que dependerá la mayoría de las veces, de lo que la persona se haya acostumbrado a hacer, ver, oír, hablar o tocar. Esta reacción de las mejillas, empujada por una conciencia bien formada, ayuda a evitar excesos y peligros morales de todo tipo.

La virtud del pudor en los negocios, indica el grado de frialdad o el nivel de conciencia y moral, con el que se está acostumbrado a realizarlos. Hay quien no tiene pudor, ni vergüenza, en hacer negocios sucios, deshonestos o criminales, debido a que la pérdida de moral, le obscurece la forma de distinguir entre el bien y el mal. En otro artículo trataré sobre “La ética, la moral y la responsabilidad en los negocios”

10 Consejos para mantener el pudor, en todas las circunstancias:

1.     Amar, respetar y exigir que se respete la intimidad, que no deba ser compartida con otros. Tratar de conseguir el no ser dominado por la impudicia y proteger también al prójimo, para no incitarle a hacer, lo que no debe hacer.

2.     Despertar la conciencia personal del pudor, dentro de la dignidad espiritual de las personas, sin tener un miedo irracional a exponer el cuerpo, siempre con el mayor respeto a la intimidad y dignidad personal.

3.     Educar en la práctica de la virtud del pudor, a los niños y adolescentes, para despertar en ellos, el respeto de la persona humana, poniendo hincapié en que comprendan el propósito sagrado del cuerpo y de la sexualidad.

4.     Empezar en la propia casa, teniendo mucho cuidado los padres, al practicar la virtud del pudor ante los hijos y estos con sus hermanos, familiares y amigos. Respetando los tiempos, espacios y circunstancias, sin aprovecharse o ignorar la intimidad sagrada del hogar.

5.     Evitar los actos vulgares, chabacanos y desordenados, al expresar públicamente los afectos, debilidades y tentaciones.

6.     Poner límites a las relaciones con los amigos y familiares, reflejando el sentido propio del pudor, de la privacidad, de la vergüenza y de la honestidad.

7.     Proteger del alcance de los demás, a la propia intimidad, pues practicar la virtud del pudor, es propio de la persona humana, ya que los animales no tienen pudor, por eso hacen en público, sus funciones más íntimas.

8.     Protegerse de las miradas lascivas, evitando el exhibicionismo. No consintiendo a los denominados “amigos fuertes, con derecho a roces deshonestos” propios de los novios en la adolescencia.

9.     Soportar algunas pequeñas molestias, que a veces se pretenden eliminar, al dejarse llevar por el instinto o por la comodidad. Por ejemplo: Frotarse o palparse inadecuada y groseramente, mantener posturas indecentes, pero placenteras, arreglarse la ropa interior o exterior en presencia de otros, etc.

10. Controlar el pudor antes del matrimonio, pues quien no lo controla previamente, tampoco lo hará después y seguramente será un cónyuge infiel.

La quiebra moral y humana, que padece nuestra sociedad, es en una gran parte, debida a que muchas personas no saben lo que es moralmente bueno o malo. Creen que todo es indiferente, todo es relativo, (de ahí, la corriente inmoral del relativismo) todo está permitido, todo vale, es lo mismo, etc. Lo que vale, es lo que cada uno decide en cuestiones de pudor y honestidad. Sin practicar las virtudes y valores humanos, creen que las cosas van a suceder, porque ellos quieren que sucedan. “Confunden sus deseos con la realidad”

Los padres tienen la obligación de educar a los hijos, en una formación integral de la persona, para que se desarrollen en todas sus dimensiones. Los hijos, sobre todo los adolescentes, buscan fundamentalmente referencias sanas y que la vida tenga sentido, además de un sentido para la vida, no una vida instrumental, calculadora y funcional, como la que la sociedad les ofrece con su gran vacío moral.

La virtud del pudor no es causa ni consecuencia, de ninguna enfermedad, pero su abandono, negligencia, renuncia o relajación, es ocasión de muchas de ellas. Algunos medios de comunicación y redes sociales, continuamente pregonan clichés y estereotipos contra el pudor, niegan su existencia y lo ridiculizan, ejercitando su tiranía contra esta virtud. Pero practicarla y mantenerla, da muy buenos resultados a plazo corto y largo.

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a que sean felices conociendo y viviendo plenamente, la práctica de la virtud del pudor, pues es muy gratificante y vale la pena de vivirla con integridad, con fuerza, con conciencia y con responsabilidad, disfrutando de lo que es la verdadera dignidad del amor humano.

La virtud del pudor aporta un soplo de aire fresco, en la forma de entender las relaciones entre las personas, y la manera de ver el mundo en general. Va más lejos, que la frivolidad que impone la cultura actual, en esta sociedad de usar y tirar.

La virtud del pudor es un ideal, sorprendentemente olvidado para algunos, pero tenido muy presente para muchos. Es un arma en la que numerosas personas, siguen pensando y utilizando, aunque otros no la conozcan. El pudor tiene la capacidad, de liberar de toda la vulgaridad e intrascendencia, con la que nos hemos acostumbrado a convivir. El cuerpo es una obra maravillosa y cada uno es responsable y paga las consecuencias o recibe los premios, según lo que haga con el suyo.

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