Derechos humanos, sí. Y las obligaciones humanas ¿Qué?

Los padres tienen el deber de enseñar a sus hijos, cuáles son sus derechos en la sociedad y las obligaciones y responsabilidades que esos derechos conllevan. Pero deben evitar que lo “políticamente correcto”, en el concepto de derechos y obligaciones, suplante a la ética, al sentido común y a la objetividad.

A todo derecho corresponde una obligación. Cuando en la práctica no existen algunos de los derechos humanos, o los han conculcado, hay que intentar ganarlos a pulso, sin esperar a que el papá Estado los conceda. En este caso, primero cumplir con las obligaciones inseparables a esos derechos, para después poderlos reclamar.

Los derechos humanos que son tomados de la Ley Natural, se definen como inherentes a todos los seres humanos, sin distinción de sexo, nacionalidad, lugar de residencia, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, edad, partido político o condición social, cultural o económica, para que todos puedan ejercer las cualidades de la inteligencia, el talento y la espiritualidad.

Los derecho humanos nos corresponden a todos, desde la concepción hasta la muerte natural, estén o no escritos en las leyes de las naciones.

Las obligaciones humanas también deben estar escritas en las leyes civiles y religiosas, para su total cumplimiento.

Los derechos humanos no son negociables a la baja, por ningún motivo. Solamente la dejación de los ciudadanos, origina que se vaya perdiendo el derecho a disfrutarlos.

Hay muchos derechos humanos y su enumeración total es muy difícil. Cada uno los puede denominar como quiera y ponerlos en el orden de preferencia que considere conveniente, de acuerdo con sus creencias y preferencias. Aunque haya otras opiniones, relaciono los me parece que son más importantes.

El derecho a la vida y a la libertad religiosa no son unos derechos más, sino unos derechos primarios que tienen que gozar de protección especial, para poder nacer, vivir y expresar libremente la Fe de cada uno. Son unos derechos humanos que deben estar en todas las constituciones democráticas, y nunca sujeto a la dictadura de lo políticamente correcto.

1. Derecho a y para la vida, desde la concepción, hasta la muerte natural. Contrapuesto este derecho al crimen del aborto, al de la eutanasia, al de la muerte asistida y a la utilización de los embriones humanos. Este es el derecho humano, sobre el que se asientan todos los demás derechos. Si este derecho no se cumple por los gobiernos y la sociedad, difícilmente se pueden cumplir los demás.
2. Derecho a que los matrimonios tengan el número de hijos que quieran, teniendo en cuenta la paternidad responsable.
3. El derecho a buscar y a obtener asilo en cualquier país, cuando en el suyo propio, se esté sometido a persecución política o religiosa.
4. El derecho a emigrar por las malas condiciones del país de origen, relacionadas con los graves motivos de persecuciones religiosas, étnicas, racismo, xenofóbicos, homofóbicos, económicos, políticos, conflagraciones, estragos climatológicos, epidémicas, de salud, etc.
5. El derecho a exigir que no se aborten voluntariamente, los embarazos de criaturas que parezcan diferentes. (Síndrome Down y similares).
6. El derecho a fundar y pertenecer a asociaciones empresariales, que velen por la defensa de los intereses de los propietarios y accionistas de las empresas.
7. El derecho a fundar y pertenecer a sindicatos laborales, no amarillos, que velen por la defensa de los intereses de sus afiliados.
8. El derecho a la democracia política, con elecciones independientes y periódicas, voto libre y secreto, sufragio universal y participación en los diferentes niveles públicos del gobierno.
9. El derecho a la fidelidad matrimonial.
10. El derecho a la intimidad de la vida privada, la honra y la reputación.
11. El derecho a la libertad de asociación y a la reunión de forma pacífica.
12. El derecho a la libertad de expresión, opinión, difusión, investigación y recepción de la información.
13. El derecho a la libertad de movimiento, para circular libremente por el país, cambiar de domicilio y entrar o salir del país.
14. El derecho a la libertad de nacer todos libres e iguales, en dignidad, derechos y obligaciones, para que con razón y conciencia, comportarse fraternalmente en la familia y en la sociedad.
15. El derecho a la libertad de profesar y practicar la religión que cada uno quiera, de forma privada y pública.
16. El derecho a la Memoria Histórica y el Derecho al Olvido, aunque se contradigan con las leyes de algunas naciones, son dos derechos indiscutibles.
17. El derecho a la presunción de inocencia, hasta que no se pruebe su culpabilidad.
18. El derecho a la privacidad de la vida privada y al honor personal, familiar, social y empresarial.
19. El derecho a la propiedad intelectual e industrial. (Patentes, libros, música, arte, etc.)
20. El derecho a la propiedad, individual y colectiva de forma que nadie pueda ser privada de ella injustamente.
21. El derecho a morir dignamente, sin que existan, ni leyes ni organizaciones que pueda decidir, quién y cómo vive y quién muere. (Eutanasia)
22. El derecho a no ser detenido arbitrariamente, ni desterrado.
23. El derecho a no ser excluidos por las nuevas políticas de la identidad racial, sexual, de género, de religión, de los derechos reproductivos, etc. que están tratando de imponer a la sociedad, a través de las leyes relacionadas con las LGTB.
24. El derecho a no ser obligado a pertenecer a ninguna asociación política, religiosa o laboral.
25. El derecho a no ser sometido a esclavitud o trabajos forzosos, encubiertos o legales.
26. El derecho a no ser sometido a tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes.
27. El derecho a no tener que emigrar por la fuerza y dejar la familia, los amigos, los ancestros, la tierra, la religión, el trabajo, los negocios, la estabilidad, las costumbres, los sabores, los colores, los olores, etc., debido a tener que buscar en otro sitio, las oportunidades que el país no ofrece, para poder subsistir dignamente la familia.
28. El derecho a no tener que realizar obligatoriamente, las cosas incompatibles con la moral.
29. El derecho a pensar y opinar en conciencia.
30. El derecho a poder defenderse ante los tribunales, aunque no tenga medios económicos para hacerlo.
31. El derecho a poder ejercer la insumisión y la objeción de conciencia, ante las exigencias militares.
32. El derecho a poder elegir a los representantes políticos y sociales y a poder ser elegible.
33. El derecho a practicar la objeción de conciencia.
34. El derecho a que exista el apoyo a la familia, por parte del Gobierno, al ser esa una institución básica del orden social y económico.
35. El derecho a que exista una educación pública, gratuita (las ventajas e inconvenientes las desarrollaré en otro artículo) y de calidad competitiva, con la educación privada e internacional, para que los alumnos puedan formarse bien y competir el día de mañana, en igualdad de condiciones.
36. El derecho a que la sociedad y el Estado protejan a la familia con las leyes justas.
37. El derecho a que ni el estado, ni los médicos, apliquen el homicidio de la eutanasia bajo ninguna circunstancia.
38. El derecho a que ninguno de estos derechos, sea suprimido en ninguna circunstancia.
39. El derecho a que no exista la corrupción entre los políticos y servidores públicos, en función de sus privilegios y su inmunidad e impunidad.
40. El derecho a que no haya clonaciones humanas, pues son contrarias a las leyes morales y opuestas a la dignidad de la procreación. Cada clon humano o humanoide es un ser humano.
41. El derecho a que no se haga apología del odio, contra ningún grupo social, religioso, político, étnico, ni económico.
42. El derecho a que no se investigue, manipule o explore con los embriones humanos o células madres embrionarias, ya que al ser vidas humanas, hay que tenerles respeto y dignidad. Lo moralmente aceptables, es hacer las investigaciones con células madre adultas.
43. El derecho a que no se modifiquen las leyes para perjudicar los aspectos relacionados con el género humano, la familia y los derechos de sus integrantes, el derecho a la vida del no nacido, la autonomía educativa de los padres en la educación de sus hijos, los derechos de las minorías o de los grupos históricamente discriminados, la libertad religiosa, la libertad de cultos y la libertad de conciencia.
44. El derecho a que no se pueda practicar el suicidio asistido, aunque el enfermo quiera que se lo realicen.
45. El derecho a que se persiga el terrorismo.
46. El derecho a que se persigan las prácticas de usura legal.
47. El derecho a que se reconozca, que el único y verdadero matrimonio, es la unión de un hombre y una mujer.
48. El derecho a que solamente exista la guerra, si es justa.
49. El derecho a ser libres de poder actuar legalmente.
50. El derecho a ser respetados por la sociedad.
51. El derecho a ser siempre y todos, iguales ante las leyes y recibir su protección.
52. El derecho a tener asegurada la calidad de vida normal en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, vejez, viudez u otras situaciones de pérdida de medios de subsistencia, por circunstancias independientes a la voluntad.
53. El derecho a tener asegurado, mediante el trabajo, a nosotros y nuestra familia, la salud, el bienestar, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales.
54. El derecho a tener leyes laborales justas, que regulen las relaciones entre empresarios y trabajadores.
55. El derecho a tener un horario de trabajo razonable, para dedicar tiempo de calidad a la familia, al descanso o al ocio.
56. El derecho a tener un juicio justo y público, realizado por un tribunal independiente e imparcial.
57. El derecho a tener un trabajo de libre elección, sin discriminación, con una remuneración equitativa y satisfactoria.
58. El derecho a tener un trato justo, sin torturas, penas crueles, ni vejaciones, aunque se esté inculpado, en procesos penales o militares.
59. El derecho a tener una calidad de vida, acorde con las circunstancias de la persona y del entorno social.
60. El derecho a tener una nacionalidad y a que esta no sea privada, de una forma arbitraria, junto a la libertad de poder cambiarla si se quiere.
61. El derecho a tener una personalidad jurídica, respaldada por documentos legales.
62. El derecho a tener una seguridad social y universal, que cubra los aspectos de salud, económicos, laborales y sociales, indispensables para el libre desarrollo de nuestra personalidad y dignidad.
63. El derecho a tener una vivienda digna y asequible.
64. El derecho a una educación sin atenuantes, ni condicionantes, ni presiones, en igualdad de condiciones para todos.
65. El derecho a voluntariamente contraer matrimonio y formar una familia, a partir de la edad núbil y sin restricciones por motivos de raza, nacionalidad, religión, casta o condición social.
66. El derecho al orden social, incluyendo el derecho a la huelga.
67. El derecho de los padres a poder escoger libremente, el tipo de educación que deseen para sus hijos, sin tener que aceptar obligatoriamente y con desventaja económica, la educación pública que el Estado ofrece como monopolio.
68. El derecho de los padres a que sus hijos no sean adoctrinados en las escuelas públicas obligatorias, con ideas y hechos contrarios a la moral y a las buenas costumbres. (Ideología de Género)
69. El derecho inalienable e innegociable a la vida, a la libertad y a la seguridad de cada persona.

La Declaración de Derechos Humanos del 10 de Diciembre de 1948 hecha por la ONU, consta de un preámbulo y 30 artículos, que recogen los derechos de carácter político, social, económico y cultural. Posteriormente se han ido matizando y ampliando.

· Los artículos 1 y 2 recogen principios básicos en los que se sustentan los derechos: Libertad, igualdad, fraternidad y no discriminación.
· Los del 3 al 11, los de carácter personal.
· Los del 12 al 17, los del individuo en relación con la comunidad.
· Los del 18 al 21, los de pensamiento, conciencia, religión y libertades políticas.
· Los del 22 al 27, los económicos, sociales y culturales.
· Del 18 al 30 repasan las condiciones y límites con que deben ejercerse dichos derechos.

Las obligaciones humanas:

A todo derecho humano le corresponde una obligación equivalente, de acuerdo con los valores de las personas y su ética. Las obligaciones son compromisos libres que surgen de la libertad individual o de la colectividad. Las obligaciones humanas cuando están bien cumplidas, son parte de la solución a los problemas de los derechos humanos, no cumplidos. Aunque cada vez es más difícil cumplir con una obligación, aunque sea fácil. Lo cómodo es exigir derechos y olvidarse de cumplir las obligaciones.

Los padres deben enseñar a sus hijos, que las Obligaciones Humanas tienen varios niveles: Nivel individual, nivel familiar, nivel colectivo o social, nivel nacional y nivel internacional.

Los padres tienen que asumir muchas de las obligaciones relaciones con sus hijos, mientras estos son menores de edad, aunque estos tienen que ser conscientes de cumplir, con sus verdaderas obligaciones.

Los padres tienen que explicar muy claramente a los hijos las obligaciones humanas, porque algunos se han acostumbrado a pensar, que todos tenemos derecho a todo, puesto que no les ha hablado de las obligaciones inherentes a los derechos.

Algunos se han habituado a que sea el Estado, el que provea de todos los derechos humanos, que conlleven una acción positiva y recursos económicos. Pero no suele ser lo normal y cada ciudadano tiene que intentar conseguir por su cuenta, el cumplimiento de los derechos humanos como por ejemplo: Educación, salud y vivienda.

Las naciones no pueden ser “paraíso de los derechos e infierno de las obligaciones”. Nunca ha existido esa posibilidad de conseguir derechos y no tener obligaciones, ni en las sociedades más ricas del mundo. En el primer mundo, las obligaciones suelen ser más benignas que violentas y los derechos humanos más, y más respetados.

Cada persona, según el puesto que ocupe en la sociedad, debe tener muy en cuenta estos diferentes niveles, pues no es correcto inhibirse de las Obligaciones Humanas, cumpliendo nada más las obligaciones cercanas o que crea que más le atañen. Las obligaciones no desaparecen, aunque no se practiquen. Algunos no hacen nada para cumplir con sus obligaciones, porque están muy ocupados en no hacer nada.

Los que no cumplen con las obligaciones, derivadas de los derechos humanos, producen un elevado costo social de la aplicación de los derechos humanos. Este costo tiene que ser pagado, por el resto de los ciudadanos.

La obtención de los derechos humanos, históricamente se han conseguido siempre, a través del esfuerzo colectivo de los ciudadanos, guiados por sus líderes. Nunca han sido regalados. No se pueden pedir nuevos derechos o mejorar los existentes, si previamente no se han cumplido las obligaciones ciudadanas. Por eso es necesario, ahora más que nunca, cumplir con las obligaciones que conllevan los derechos.

Existen muy pocas enseñanzas sobre el cumplimiento de las obligaciones humanas, inherentes a los derechos humanos, aunque haya muchos estudios, cursos y conferencias sobre estos derechos.

Hay leyes nacionales e internacionales, sobre las obligaciones que tienen los gobiernos, las empresas y la sociedad en su conjunto, para que establezcan y cumplan los derechos humanos, pero no hay leyes que a la sociedad le exijan cumplir, determinadas obligaciones que esos derechos conllevan.

1. La obligación de asistir a la escuela y educarse con esfuerzo, como los padres, maestros y la sociedad exige, justificando así los gastos producido por la familia o la sociedad.
2. La obligación de ayudar los que de verdad tengan necesidades, incluyendo a los que son diferentes o extranjeros, evitando el racismo y la xenofobia.
3. La obligación de conocer y practicar las virtudes y valores humanos, ya que son un beneficio personal, familiar y social.
4. La obligación de contribuir a la producción y al intercambio de bienes y servicios, de acuerdo con las capacidades de cada uno.
5. La obligación de cumplir las leyes justas y limitaciones que marque la sociedad, relacionadas con la moral, el orden público y el bienestar social.
6. La obligación de cumplir las leyes y respetar las costumbres, del país donde se encuentre el emigrante.
7. La obligación de cumplir los 10 Mandamientos de la Ley de Dios.
8. La obligación de cumplir y respetar todos los derechos humanos y enseñar con el ejemplo, a que otros los cumplan.
9. La obligación de dar a la familia la mejor protección y dignidad, sin desviacionismos personales.
10. La obligación de defender la reputación y honor de nuestra familia.
11. La obligación de denunciar actos de esclavitud, servidumbre, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes o cualquier otro, que vaya en contra de los derechos humanos.
12. La obligación de difundir la información recibida, para que otros puedan gozar también del derecho a recibirla.
13. La obligación de educarse lo mejor posible, académica, laboral y socialmente, aunque suponga sacrificarse de otras cosas.
14. La obligación de educarse y trabajar de acuerdo a sus posibilidades.
15. La obligación de enseñar a los hijos a que cumplan todas las obligaciones relacionadas con los derechos humanos, para evitar que si las incumplen, se den casos de sobreprotección consentida. (Influenza)
16. La obligación de los padres de respetar las decisiones de sus hijos, a partir de la edad núbil, para contraer matrimonio.
17. La obligación de luchar legalmente, por un trabajo, que tenga unos ingresos que permitan el desarrollo familiar y social, incluso para conseguir mejorar lo que se tiene. Hay muchas formas de luchar para conseguir mejoras: Las votaciones políticas, la formación profesional, el trabajo bien hecho, la responsabilidad familiar y social, etc.
18. La obligación de mantener vivo el medio ambiente, a través de la ecología en el planeta. Ver la encíclica Laudato Si.
19. La obligación de proporcionar a todos, seguridad física y de salud, en la medida que sea posible.
20. La obligación de realizar los trabajos en las condiciones a las que se ha comprometido.
21. La obligación de reconocer la personalidad jurídica de los demás.
22. La obligación de rechazar públicamente, las leyes que sean intrínsecamente malas y que vayan en contra de la ley moral.
23. La obligación de respetar el derecho a formar asociaciones pacíficas, políticas, laborales, profesionales o religiosas.
24. La obligación de respetar el derecho a la propiedad, el pensamiento, la conciencia y la religión de los demás.
25. La obligación de respetar la vida privada de los demás.
26. La obligación de respetar la vida, los bienes y la libertad de los demás.
27. La obligación de respetar las leyes justas del país de llegada o acogida del inmigrante, comportándose como el mejor de los ciudadanos, de forma que el ejemplo de cada uno, sirva para mejorar la imagen del grupo.

francisco@micumbre.com

La familia, lugar para aprender a proteger a los más indefensos. Refugiados, inmigrantes, etc. 1 de las 14 Obras de Misericordia.

Misericordia, protección y comprensión: Ni xenofobia, ni racismo, ni aporofobia, ni discriminación, ni intransigencia.

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Una de las 14 Obras de Misericordia es “Dar posada al peregrino”. Sustituyo las palabras posada y peregrino por proteger a los indefensos. Refugiados va a ser la palabra que en adelante, defina a todos estos grupos de personas indefensas, que necesitan protección:

Refugiados, inmigrantes desplazados, exiliados, evacuados, expatriados, deportados, desterrados, perseguidos, etc. Son todos los que sufren prácticamente los mismos motivos de indefensión, desprotección, desamparo, olvido, desprecio, violencia, etc., están desgraciadamente unidos por sus graves situaciones, características y dificultades.

Los refugiados son los desprotegidos e indefensos, a los que les han robado el derecho a poder vivir libremente en su tierra, y buscan acomodo fuera de su país. Por acción u omisión, todos tenemos algo de culpa, en mayor o menor intensidad. Somos parte del problema y podemos ser parte de la solución.

Cuando los refugiados cuentan con buenos recursos económicos, grandes conocimientos, especializaciones profesionales, fama u otros beneficios, nadie se acuerda de la xenofobia, del racismo o de la aporofobia. Incluso los gobiernos y las empresas compiten para atraerlos.

Los padres tienen que trazar una fuerte “línea roja” que indique “cero tolerancia”, sobre el hablar mal en familia, de los refugiados. Deben dejar establecido muy claramente, que si alguien de la familia, no tiene nada bueno que decir de los refugiados, que guarde silencio. Pues la familia no es el lugar adecuado para propalar generalidades injustas, malas noticias, insultos, medias verdades, infamias, etc. Ese trabajo ya lo hacen algunos medios de comunicación e innumerables redes sociales.

Los padres tiene que enseñar a los hijos, a preparar una “hoja de ruta” de ayuda a los refugiados, específica para sus compañeros de clase o amigos de la vecindad. Paso a paso, como irlos introduciendo entre sus propios amigos o compañeros de estudios, explicarles las costumbres, las cosas de su edad, invitarles a actos especiales como cumpleaños, eventos deportivos, salida de compras, etc. Es decir, demostrarles que desde el primer día, pueden sentirse parte del nuevo grupo que les ha tocado vivir. Hacérselo lo más fácil posible, no lo más difícil. Enseñarles también a abrazarles, aunque abrazar no sea suficiente, ya que el abrazo debe ir complementado con extenderle la mano en sus dificultades.

Los padres tienen que educar a los hijos de forma que eviten la xenofobia, el racismo, la aporofobia, la discriminación, la intransigencia y tantas otras maldades similares, que algunas personas, incluso grupos sociales o familias enteras, se vanaglorian de expresar.

Los padres tienen que enseñar a defender a los refugiados, de los tres delitos más comunes ejercidos contra ellos.

· La xenofobia:

Es la fobia a los extranjeros. Produce miedo, hostilidad, rechazo, desprecio, amenazas, odio, agresiones y asesinatos al refugiado. En la mayoría de los países es un delito, aunque desgraciadamente, tolerado y fomentado desde algunas posiciones extremistas, de los medios de comunicación y de las redes sociales.

Los xenófobos sobrevaloran su grupo étnico, su cultura, su educación y sus tradiciones sobre todas las demás. Desprecian todo lo que sea diferente en estos conceptos y desarrollan unas defensas grupales de rechazo, contra lo desconocido y distinto. Los xenófobos no han cambiado, ha cambiado su capacidad de expansión, comunicación, demostraciones y movilizaciones. Para intentar justificarse, sacan a relucir insignias, banderas y sucesos de otras épocas, que tienen claros signos de racismo.

La xenofobia contra los refugiados, es la malsana discriminación, exclusión, restricción o preferencia, basada en motivos económicos, raza, color u origen nacional o étnico, que tenga por objeto anular o menoscabar el reconocimiento, convivencia, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales, en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

· El racismo:

Es una de las formas más comunes de xenofobia, principalmente ejercida en función de la raza. Es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, que suele motivar la discriminación o persecución política, económica o social de otros, con los que convive.

· La aporofobia:

Es el miedo a la pobreza. El exacerbado sentimiento de miedo, odio, repugnancia, aversión, agresión, hostilidad y rechazo ante el pobre y la pobreza, como suele ser en el caso de los refugiados o desamparados. La aporofobia también es considerada como delito de odio, ya que hace ver a todos los refugiados, como un problema de seguridad, asociándolos siempre con actos criminales y otros estigmas.

Hay muchos intereses creados, en ocultar los beneficios que a plazo corto, medio y largo producen los refugiados, sobre todo en naciones, donde debido a su baja natalidad, no tienen la forma de garantizar el futuro de los puestos de trabajo, ni del cobro de las pensiones, si no llegan los refugiados para reponer las jubilaciones y defunciones.

La llegada, aceptación e integración de los refugiados, suele producir muchas protestas de algunos ciudadanos, alegando que crean o aumentan, una serie problemas económicos, sociales, políticos, religiosos, etc. Pero cuando se integra socialmente, se convierten en aliados del progreso, pues son una fuente de beneficios, muy superiores a los costos que pudieron suponer a la llegada.

Hoy en día es imprescindible educar a los hijos de forma que eviten la xenofobia, el racismo, la discriminación, la intransigencia, la intolerancia, la burla por su físico o imagen, el abuso de fuerza física y ciudadana y tantas otras maldades similares, que algunas personas se vanaglorian de expresar, a pesar de que son formas de acoso y maltrato a determinadas personas, que tendrían que tener los mismos derechos que los xenófobos.

Algunas personas discriminan negativamente, amparando sus acciones en leyes injustas, que están soportadas por la xenofobia, el racismo y la aporofobia. Existen redadas policiales para identificar a extranjeros indocumentados, utilizando controles de identificación basados en perfiles étnicos y raciales, lo que en la práctica se traducen, en detenciones indiscriminadas y restricción de derechos humanos.

Los 14 principales motivos que obligan al éxodo de los ciudadanos:

1. Ablación obligatoria de las hijas.

2. Amenazas de muerte, secuestros, extorsiones, asesinatos o chantajes, indiscriminados o selectivos, realizados por terroristas, bandas criminales o políticos.

3. Devaluaciones económicas exageradas que producen miseria ciudadana.

4. Epidemias de enfermedades graves, como el ébola, la peste, etc.

5. Falta de agua.

6. Graves inundaciones, terremotos, tsunamis, etc.

7. Guerras civiles internas o externas.

8. Hambrunas persistentes.

9. Inseguridad ciudadana, promovida por los carteles de las drogas, las bandas, maras o gangas.

10. La tormenta perfecta de la guerra, el hambre, las epidemias, los crímenes, la persecución religiosa, étnica o política.

11. Ocupación por ejércitos extranjeros, de una ciudad o territorio nacional, siendo obligados a refugiarse en otro sitio.

12. Persecución política por ser opositores a los regímenes autoritarios.

13. Persecución religiosa.

14. Prolongada falta de trabajo.

Algunos países están en la espiral de la muerte, debido al creciente envejecimiento de la población, la despoblación y a la separación cada vez mayor, entre los altos niveles de riqueza y los grandes niveles de pobreza. Pero por otra parte no se les permite a los refugiados, ni que coman de las sobras que tiramos. Es la tempestad perfecta para que desaparezcan como naciones, empujados por la posibilidad de emigrar sus habitantes, para que después puedan enviar parte del dinero ganado y que los familiares que han dejado atrás, puedan subsistir.

Claman al Cielo las injusticias contra los indefensos refugiados, por esa falta de caridad, solidaridad y visión de futuro. Muchas naciones reparten a los refugiados que llegan, como si fueran reses que hay que clasificar. Se les ha olvidado, entre otras cosas, la obligación moral que tienen, de reparar las injusticias que han cometido en los países de origen de los refugiados. Aunque sean esas mismas naciones, las que hayan motivado sus irrefutables necesidades de huir de su patria.

Hay personas que enarbolan la bandera de la Patria, las fronteras, el nacionalismo a ultranza, el desempleo, la inseguridad y con eso cierran los ojos, ante las desgracias que traen esos refugiados. No sé cómo se va a arreglar el problema de los muchos millones de refugiados, que hay y que seguirá habiendo, pero es a cada uno de nosotros, a los que nos toca arreglarlo, no es solamente a los gobiernos.

Si no podemos arreglarlo particularmente, por lo menos debemos divulgarlo, utilizando el poder de la palabra, escrita y hablada, que tiene una fuerza enorme, en beneficio de ayudar a paliar los horrores de los refugiados.

Las 10 principales dificultades que sufren los refugiados:

1. Angustia por la incertidumbre de su presente y su futuro familiar, laboral y económico.

2. Ausencia de noticias e inseguridad de la situación, de los que se han quedado en los lugares de origen.

3. Desescolarización de los hijos, porque en los campos de refugiados no hay ni escuelas ni maestros, mucho menos estudios superiores.

4. Desprecio de las personas, en el país de tránsito y destino.

5. Explotación laboral o sexual, para intentar conseguir a cualquier precio, lo mínimo que necesitan, pues quedan en manos de sus guardianes, mafias o estafadores.

6. Exposición a las enfermedades, sin casi ninguna posibilidad de recibir la asistencia médica imprescindible.

7. Hambre y desnutrición familiar permanente. Los niños no se alimentan lo suficiente, ni en cantidad, ni en calidad, lo que origina graves daños físicos y mentales, irreparables en el futuro.

8. Obligación a permanecer encerrados, largas temporadas o indefinidamente, en campos de concentración (refugiados), sin ninguna posibilidad de libertad de movimientos.

9. Perdida de la esperanza en el futuro, al estar a merced de lo que decidan otros, la mayoría de las veces, ajenos a los sufrimientos de los refugiados.

10. Saber que el dinero que lleven, no servirá en los países de tránsito ni de destino. Algunas veces son los ahorros de toda una vida, de la familia completa.

Tiene muy poco sentido humano, hacer esas grandes diferencias administrativas, que algunos organismos políticos o funcionarios públicos, que están a miles de kilómetros, hacen sobre los seres humanos, que huyen de sus países y los califican en grupos de refugiados, inmigrantes, exiliados, etc. lo que para estos puede suponer la vida o la muerte.

Esa ley injusta dice: Este entra en este país y éste otro no entra. Unos entran con alfombra roja y otros entran ilegalmente, incluso pagando a los contrabandistas de seres humanos y arriesgando la vida en el mar, cruzando ríos, montañas, etc.

Se nos olvidan los sacrificios que hacen algunas familias completas, al trasladarse de una nación a otra, después a otra y a otra. De campo de refugiados, en campo de refugiados, atrapados en el barro o sufriendo las calamidades climatológicas, los peligros de las bandas de traficantes humanos, el hambre, etc.

Además de dejar en su país todas su pertenencias, tienen que gastar todo su propio dinero, más el que tienen que pedir prestado, para sufragar los gastos del viaje. Con el riesgo de que cuando llegan a su deseado destino, incluso donde están familiares o amigos, que quieren recibirlos y atenderlos, se puedan ver rechazados por autoridades, que carecen del más mínimo sentido de la Misericordia y se acogen a unas leyes injustas, que ellos mismos han promulgado.

Para que los refugiados puedan sobrevivir en sus lugares de origen, deberían recibir una programada y sostenida ayuda económica o de servicios, por parte de las naciones pudientes, evitando así que los ciudadanos tengan que huir de sus países. Aunque la mayor parte de las veces, esa ayuda nunca llega a manos de los necesitados y se queda en poder de los gobiernos u organizaciones corruptas y los ciudadanos se suelen quedar, desgraciadamente, rehenes de una suerte muy discutible.

Para sentirse parte de la solución, hay que poner nuestra fotografía o la de nuestra familia, sustituyendo las que se ven en las fotografías cotidianas de los medios de comunicación. Esa niña descalza y con los ojos llenos de lágrimas, puede ser nuestra hija. Esa madre, nuestra esposa, y así sucesivamente. Si no nos ponemos en sus zapatos, nunca entenderemos por qué tenemos la grave obligación de ayudarles y de crear opinión, para que otros también les ayuden.

El mundo se enfrenta hoy, ante una de las mayores crisis de refugiados de la historia. Las guerras, el terrorismo, la pobreza, la miseria, la desigualdad y los factores climáticos y los desastres ecológicos, se han multiplicado. Esta crisis está anulando la dignidad humana, ante la indiferencia de quienes viven en la comodidad. Salir de esta indiferencia para encontrar al necesitado, es también una decisión propia, 1 de las 14 Obras de Misericordia.

12 cosas que hay que hacer para proteger a los más indefensos, los refugiados:

1. Aceptar que los refugiados pueden ser una fuente de riqueza, sobre todo en los países donde tiene un crecimiento poblacional, por debajo del cero.

2. Ayudar económicamente a las organizaciones que les socorren y hacen el trabajo que nosotros no queremos, o no sabemos, o no podemos hacer. Teniendo en cuenta que esas organizaciones, normalmente, hacen que se multiplique por diez, cualquiera de nuestras ayudas económicas.

3. Crear opinión pública favorable a ellos, mediante los medios que cada uno tenga a su alcance: El voto directo e indirecto, las cartas a los periódicos, los artículos de presión, las campañas en las redes sociales, las llamadas a los representantes políticos, religiosos, sociales, etc.

4. Hablar continuamente bien de ellos. De sus sufrimientos por haber tenido que dejar su país, sus familiares, sus amigos, sus casas, sus negocios, sus empleos, sus costumbres, sus iglesias, sus paisajes, sus sabores, sus olores, etc.

5. Hacer voluntariado en los centros de acogida de refugiados. Cada uno tenemos unos conocimientos generales o especiales, que podemos poner a disposición de los organizadores.

6. No juzgar a todos, por lo que hayan hecho unos pocos.

7. No ponerles motes, ni adjetivos peyorativos.

8. Nunca hablar mal de ellos, pues desconocemos sus historias, lo que han sufrido y lo que les ha obligado a abandonar su país.

9. Regalarles algunas cosas que sepamos que van a necesitarlas, para paliar los primeros problemas, además de hacerles algunos obsequios, que transmita nuestra buena acogida: Comida, ropa, muebles, útiles escolares, etc.

10. Salir a dar la bienvenida a los nuevos vecinos, que hayan llegado cerca de nuestra vivienda, para ponernos a su disposición y ayudarles a situarse en la sociedad civil y religiosa, en las gestiones que tengan que hacer, relacionadas con su regulación ciudadana, ofreciéndoles nuestra amistad y compañía.

11. Saludar, aunque solo sea con una sonrisa y con mucha educación, a las personas que supongamos son refugiados. Ellos inmediatamente se dan cuenta, si se pueden sentir bien recibidos o si nuestra mirada es osca o despreciativa.

12. Tratar a los nuevos compañeros de escuela refugiados, como nos hubiera gustado que nos trataran a nosotros, desde el primer día de la llegada.

Todos los refugiados son seres humanos, que necesitan ayuda de los que podemos darla, aunque sea un sacrificio compartir lo poco o mucho que se tenga, aunque haya leyes injustas que hagan muy difícil, ayudar a los necesitados. Como ciudadanos, tenemos que cumplir las leyes de inmigración, pero también tenemos la libertad de “ser mansos como las palomas y astutos como las serpientes”. Si buscamos, siempre encontraremos alguna forma sutil de no romper la ley, aunque sea injusta, para ayudar a nuestros hermanos.

Las Obras de Misericordia está por encima de la Justicia, pero eso no quiere decir que haya “barra libre” para hacer lo que se quiera. Las personas y organizaciones responsables, tienen que actuar, pues el silencio de los buenos, es la condición suficiente, para la victoria de los malos.

Eliminar las diferencias entre las personas y las razas, hace fuertes a las naciones y facilita la integración de sus habitantes, principalmente a los refugiados más necesitados. Al de poco tiempo de llegar cada refugiado, consigue producir lo suficiente, para pagar lo que consume. Además que por los impuestos que pagan y por sus demandas de consumo, hacen aumentar el fondo para las pensiones, consiguen bajar el desempleo y subir el índice de calidad de vida de todos.

Una mentira repetida muchas veces, intenta convertirse en verdad. Las mentiras se convierten en nuestras verdades, si uno se las cree y las repite. Con los refugiados suele pasar que, primero se les cataloga como enemigos imaginarios y luego, se les intenta destruir. Pero la vida es un círculo, todo vuelve y te golpea donde más duele.

El concepto de refugiado es ancestral y mundial, muy difícil de englobar en una sóla definición y más difícil aún, encontrar una posible solución. Por eso no debemos conformarnos solamente, con señalar las barbaridades que se comenten, tenemos que unirnos como grupos de presión.

francisco@micumbre.com

Si tu hijo es rebelde y violento, esto te va servir

Respuesta a la carta anónima de unos padres angustiados por el comportamiento rebelde, violento y desobediente de un hijo adolescente. 40 preguntas imprescindibles. 

1,762 palabras. Tiempo de lectura 7:00 aproximadamente.  


Les felicito por preocuparse del comportamiento de su hijo y tratar de buscar ayuda.
 Es muy posible que a esta edad no entienda o no quiera entender, los motivos por los que es rebelde, ni lo que tienen que hacer para que no vuelva a ocurrir. La rebeldía de los hijos, suele ser el reflejo del fracaso de los padres. La negociación con ellos y llegar a convencerles, significa el éxito de los padres.

Si no ponen fin a la rebeldía de su hijo, ésta irá creciendo cada vez más, atraerá otras malas actitudes y transcenderá a su vida fuera de la familia. La sociedad no perdona a las personas rebeldes, con causa o sin ella, ni a los violentos, ni a los incumplidores de las leyes civiles o morales.

Estos hijos a medida que se van haciendo mayores, tienen más probabilidades de enfrentarse con problemas de cárcel, hospitales o incluso la muerte. En los padres está el educarse bien, para poder prever los futuros problemas, corregirles a tiempo y enseñarles a comportarse bien, en la familia y en la sociedad.

7 Análisis a tener en cuenta en la resolución del conflicto:

  1. Analizar los motivos más importantes de la rebeldía del hijo.
  2. Analizar las consecuencias que sus acciones pueden acarrearle a él y a su familia, en el presente y en futuro.
  3. Analizar unos objetivos razonables, distribuirlos en plazos y poner los controles de vigilancia del cumplimiento.
  4. Analizar cuáles pueden ser las soluciones que se puedan implementar, para llegar a los objetivos acordados.
  5. Analizar los beneficios que obtendrán el hijo y toda la familia, si cambia su actitud de rebeldía.
  6. Analizar cuales pueden ser los medios a emplear, para obtener los objetivos deseados.
  7. Analizar la posibilidad de encontrar un intermediario, para que sirva de puente en situaciones difíciles.

Para poderles enviar mi consejo, les agradeceré que contesten a las siguientes 40 preguntas y lean los artículos indicados al final de la carta. Pongan sus respuestas a continuación de cada pregunta, de la forma más amplia posible y traten de aportar algún otro dato que Vds. crean que es importante.

Incluso le conviene tener estas respuestas preparadas de forma muy clara, para repasarlas periódicamente y ver los adelantos o atrasos, en el comportamiento de Vds. y del hijo. También para poderlos explicar a los profesionales, en las sucesivas entrevistas.

Cuanta más información facilite, mayor será el conocimiento de la situación y por lo tanto, mejores serán los consejos que le ofreceré de forma gratuita y totalmente confidencial. Ya tiene tarea por delante para estudiar, si quiere hacer algo por su hijo.

El esfuerzo le valdrá la pena. El objetivo será muy difícil de alcanzar, pero el amor por un hijo puede con todo. Si no lo solucionan ahora, el futuro predecible de su hijo, será muy duro. Aunque siempre habrá alguien desaprensivo, que le diga que los adolescentes cambian con el tiempo. No obstante, nunca le explican si cambiarán a mejor o a peor.

  1. ¿Ha llevado a su hijo al médico pediatra, para que le diagnostique si su hijo tiene alguna enfermedad, desorden mental, algo alrededor que le perturbe, etc. o para saber si su hijo está mal educado, muy consentido o es manipulador?
  2. ¿Tiene ya algún diagnóstico médico, que conlleve un tratamiento a seguir para encontrar alternativas a su comportamiento?
  3. ¿Creen que es rebelde porque no puede, no sabe o no le dejan expresar sus frustraciones, sentimientos o resentimientos?
  4. ¿Qué define como hijo rebelde?
  5. ¿Cuál es el comportamiento en la familia y en su entorno?
  6. ¿Busca defectos o cuestiona todo lo que le dicen sus padres, sobre lo que hay que hacer o no hacer en la familia?
  7. ¿Desde cuándo han empezado esos periodos de rebeldía? Normalmente la rebeldía no nace de la noche a la mañana, es un proceso que se va gestando poco a poco, en el tira y afloja de la educación familiar, y los padres deberían verlo venir.
  8. ¿Lo hace en la casa, en la escuela, en la calle, en todos los sitios o solamente con determinadas personas o amigos?
  9. ¿Ha observado las circunstancias o personas que tiene a su alrededor, que pudieran alterarle para producir sus crisis de rebeldía?
  10. ¿Cuáles son los principales temas que producen la rebeldía en su hijo?
  11. ¿Cómo se comporta socialmente con otros familiares y con desconocidos?
  12. ¿Cuándo se producen sus crisis de rebeldía, llegan al máximo y desaparecen o solamente se terminan, cuando consigue lo que perseguía?
  13. ¿Son rabietas esporádicas o se producen por algún motivo que Vds. ya conoce?
  14. ¿Cómo va con el aprovechamiento en sus estudios?
  15. ¿Tienen Vds. algún informe de su hijo, hecho por otros profesionales: Maestros, psicólogos, etc.?
  16. ¿Hay tareas y normas de disciplina familiar, que tiene que cumplir y se rebela contra ellas?
  17. ¿Hay horarios de funcionamiento, para todas las actividades familiares?
  18. ¿Sus padres tienen los dos, el mismo concepto de lo que es la rebeldía de su hijo?
  19. ¿Cómo padres, hasta dónde están dispuestos a enfrentarse con sus hijo, para que suprima su actitud de rebeldía?
  1. ¿Cómo son Vds. como padres?
  2. ¿Qué premios o castigos tiene su hijo, por su comportamiento bueno o malo?
  3. ¿Ha encontrado alguna forma de convencimiento, pero no la ha puesto en práctica?
  4. ¿Cree que la rebeldía surge de un día para otro, o que es el fruto de forma de educación y de consentir al hijo?
  1. ¿Con qué virtudes y valores humanos han educado a su hijo?
  2. ¿Tiene broncas o violencia con sus hermanos, si es que los tiene, o con otros familiares o amigos?
  3. ¿Qué juegos electrónicos tiene y qué canales de TV ve? (Hay muchos juegos y programas violentos, que excitan a la rebeldía)
  4. ¿A qué hora se acuesta y se levanta su hijo, para ir al colegio?
  5. ¿Bebe refrescos que tengan mucha cafeína y azúcar, o toma comidas industrializadas, como la pastelería, galletas, etc. (Suelen ser los principales enemigos del comportamiento)
  6. ¿Practican alguna religión con su hijo?
  7. ¿Han consultado Vds. con algún grupo de ayuda, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen en la familia?
  8. ¿Han intentado negociar y establecer normas de convivencia familiar? Establecerlas es muy fácil, sobre todo cuando son unilaterales, y a su hijo no le queda más remedio que acatarlas.
  9. ¿Han dialogado con él, qué es lo que quiere y a cambio de qué?
  10. ¿Creen que solamente con castigos, le quietarán la rebeldía a su hijo?
  1. ¿Quién paga sus gastos comunes? Ropa, teléfono, salidas, cine, etc.
  2. ¿Qué consecuencias tiene por sus actos de rebeldía?
  3. ¿Ha encontrado cosas en su habitación, cosas de procedencia desconocida?
  4. ¿Qué horarios tiene de salida por las tardes y regreso?
  5. ¿Dónde y con quienes creen Vds. que está su hijo, cuando sale de la casa?
  6. ¿Creen que Vds., los maestros, los familiares o sus amigos, pueden originar el problema que su hijo rechaza y de ahí su rebeldía o mal comportamiento?
  7. ¿Saben lo que le espera a su hijo, si sigue siendo rebelde?

Como padres, Vds. tiene que estar en perfecto control de todos sus actos. Está muy bien que le quieran a su hijo y traten de ayudarle a que baje su rebeldía, pero también deben cuidar la salud mental de Vds. y tratar de conseguir que su hijo, no tenga ningún signo externo de violencia con Vds. ni gritos, ni malas caras, etc.

La adolescencia en una fase difícil de canalizar, pero no imposible. Es una tarea que requiere mucha inteligencia, por parte de sus padres y de todo su entorno familiar y social. No se olviden de educarle ahora o corregir sus rebeldías y agresividades. Cada día que pase, les va a ser mucho más difícil, sobre todo si él consigue, que sus acciones no tengan consecuencias desagradables en su vida.

El riesgo que corren los hijos, si siguen siendo rebelde en la casa o en el colegio, es que quede catalogado para siempre como rebelde, agresivo, desobediente o similar. Esa calificación va creciendo en los jóvenes, entre los siguientes profesores y sus compañeros.

Los padres tienen que estar seguros de que sus hijos, no tienen ningún problema de comportamiento distinto al habitual de su edad. Lo normal es que hagan lo que hacen, si tiene cerca a un amigo también rebelde o les consienten que sean rebeldes.

A los hijos hay que convencerles, que tienen que hacer las cosas bien, demostrando mucha alegría y de vez en cuando, un regalo de premio, pero como excepción. De lo contrario se acostumbran a que siempre deban ser premiados, cuando el buen comportamiento es el mejor premio, por la felicidad que tiene toda la familia. Es algo que se debe inculcar desde la cuna, como una de las virtudes y de los valores humanos.

Si Vds. que son sus padres no lo puede manejar y educar, no piensen que otros lo puedan hacer, a no ser con intimidaciones, castigos o exclusión social. Pero si Vds. consigue cambiar su comportamiento, habrán hecho a su hijo el mayor favor de su vida.

La solución podría estar en un golpe de timón, de lo que están haciendo. Analicen en profundidad si Vds. tienen la capacidad de reconducir el comportamiento de su hijo, o si van a seguir aceptando su rebeldía durante el resto de su vida, o hasta su mayoría de edad.

Resumen: O su hijo se deja ayudar o Vds. lo dejan que se termine de perder. Díganselo muy duramente, aunque siempre quede como último recurso escondido, la mano suave, pero exigente de unos padres.

En espera de sus respuestas, le saludo muy atentamente.

francisco@micumbre.com