¡Dichosa! Mujer estéril.

Por *Juan Alberto Echeverry

Sab 3,13 Dichosa la mujer estéril que se ha mantenido irreprochable y no ha tenido relaciones prohibidas: recibirá el premio merecido cuando el Señor venga a juzgar a los hombres!
14 ¡Dichoso también el castrado que nunca cometió ninguna maldad ni tuvo malos pensamientos contra el Señor: por su fidelidad recibirá una recompensa especial y un lugar muy agradable en el templo del Señor!

El anhelo de millones de mujeres y matrimonios en el mundo entero, es poder tener el don de ser padres, sin embargo, hay muchísimas mujeres que a pesar de ese anhelo ferviente, su vientre no se ha abierto a la vida, y con mucha razón sufren, lloran y mantienen una batalla interior. No obstante, también hay un camino de felicidad para quienes no han podido concebir un hijo.

Si acaso esa es tu situación, piensa con sensatez, que por algún motivo Dios o la vida no lo han permitido. Sin dejar de orar, clamar y trabajar por ese don, dedícate a buscar tu felicidad. Vuelca tu vida al servicio de Dios y de los demás, y tendrás la recompensa que Dios regala a sus hijos amados. Abraza tu realidad presente y esfuérzate por crecer en virtudes y conocimiento, recuerda que los tiempos que vivimos son cada vez más complicados moralmente y no vale la pena que ensucies tu vida con el pecado, o te la pases amargada(o) por aquello que no llega.

Ciertamente la maternidad es hermosa y sin embargo, cuántos padres sufren terriblemente por hijos enfermos, descarriados, asesinos, drogadictos, rebeldes y a veces, viven unos cuadros terriblemente dolorosos sin poder hacer nada por sus propios hijos.

Si te dedicas a dar de lo que tienes, a vivir la vida disfrutando sencillamente cada momento, a crecer espiritual e intelectualmente, te aseguro que encontrarás tu verdadera felicidad, y tal vez las obras que realices, se convertirán en muchos hijos amados, tal como lo ha prometido el Señor, en el siguiente texto bíblico. He sido testigo también de muchos hogares estériles, que ahora tienen cientos de hijos espirituales y son profundamente felices. Son personas que traen bendición a su familia, sobrinos, empleados, huérfanos y sociedad en general.

Isa 54,1 Da gritos de alegría, mujer estéril y sin hijos; estalla en cantos de gozo, tú que nunca has dado a luz, porque el Señor dice: “La mujer abandonada tendrá más hijos que la mujer que tiene esposo.”

Así que ánimo, levántate de la amargura, haz santamente lo que esté en tus manos por hacer, mira con otros ojos la esterilidad, pero no te agobies más, deja que Dios disponga el mayor bien en tu vida, y confía en su perfecto plan.

Oración: Dios Padre de amor: Una vez más vengo a tu presencia con el corazón compungido. Tú conoces el anhelo profundo de mi corazón por ser mamá (papá), pero si esto no es posible por algún motivo que yo desconozca, te pido que me regales la paz interior, la serenidad y la felicidad que mi corazón anhela. Te pido en el nombre de Jesús, que este anhelo no se convierta en mi vida en un ídolo que me esclaviza, sino más bien, confiando en tu amor eterno, pueda dedicar mi vida a servir a los demás con entrega absoluta, y a crecer espiritual e intelectualmente. Hoy declaro con todas las fuerzas de mi corazón que acepto tu perfecta voluntad en mi vida y me levanto en el nombre de Jesús a conquistar mi felicidad. Si por algún motivo llegare a tener el don de la maternidad (paternidad), la acogeré con el mismo a mor que vivo cada día de mi vida, porque el mayor regalo que me has dado, es poderte conocerte y amarte a Ti que eres el verdadero amor eterno. Hoy quiero interceder por todos los padres de familia del mundo entero, que sufren a causa de sus hijos. También oro por todos los huérfanos que han sido abandonados, carentes de amor o maltratados, para que encuentren verdaderos padres espirituales que los acojan y los amen. Oro por las mujeres que están pensando abortar, para que por tu misericordia, envíes gracias de conversión a sus corazones. Amén.

*Facilitador católico Director de la FUNDACION CATÓLICA IMMAH

ADOPCIÓN DE MENORES ¿DE QUIÉN ES EL DERECHO?

“La Suprema Corte en México avala la adopción para las parejas homosexuales” fue el encabezado de diferentes notas el pasado martes 11 de agosto. Por supuesto, al ser un tema tan polarizado, las opiniones a favor y en contra empezaron a circular. Por un lado se vieron los festejos de los partidarios de esta iniciativa y por el otro, las inconformidades de las personas en contra.

Lo cierto es que el tema es mucho mas complejo, no es un asunto tan simple en donde se “avala” o “no se avala”. Primero hay que considerar dos puntos importantes.

¿Las parejas homosexuales pueden adoptar? El debate se centró en que si las sociedades de convivencia del estado de Campeche podrían adoptar. Lo curioso es que no existe NINGUNA sociedad de convivencia en este estado… La decisión de la Suprema Corte fue que si. Por lo tanto dos individuos que celebren una sociedad de convivencia podrían ser candidatos para adoptar a un menor. La votación fue de nueve ministros a favor y uno en contra.

¿Hay discriminación hacia los homosexuales? El debate se centró en que si en Campeche se discriminaba a los homosexuales al no permitirles adoptar. Sabiendo en que se discute un caso hasta ahora hipotético, hay que considerar que las sociedades de convivencia no se reducen a parejas homosexuales, ya que cualquier pareja (unida sentimentalmente o no, homosexuales o no) podrían celebrar una sociedad de convivencia. Sólo cinco ministros consideraron que había discriminación.

Ahora, como mencioné, el asunto no es tan simplista como para decir que ya está “avalada” la adopción por parejas homosexuales. La adopción es un tema complejo, que involucra filtros a los candidatos a adoptar, incluso hay muchas parejas heterosexuales que se les niega la adopción. Esto debido a que la adopción NO es un derecho de la pareja interesada, el derecho a tener una familia es de las niñas y los niños. La adopción no es un derecho, el Estado no puede (ni debe) “regalar” niños a las parejas que no pueden procrear.

El Estado tiene la obligación de proteger el interés superior del menor. Esto quiere decir que debe procurar que el menor sea adoptado por una pareja que asegure su bienestar. Es por eso que existe la necesidad de filtros y es por eso que sea tan complicado esto proceso. El tema de la adopción va más allá de la resolución de la Suprema Corte.

Es alarmante que en plena discusión la ministro Margarita Luna Ramos dijera: “El estado no tiene la obligación de garantizar los mejores padres posibles para el menor”. La pregunta es, si no es el Estado ¿entonces quién?

Ante este panorama surgen varias preguntas.

¿Por qué discutir un tema que en el estado de Campeche no tiene una incidencia directa? No existen sociedades de convivencia y existen muchas otras necesidades que son prioritarias.

El Estado tiene la obligación de proteger el interés superior del menor y de asegurar que en el proceso de adopción existan buenos criterios de idoneidad. ¿Porqué quieren otorgar derechos a las parejas interesadas en adoptar y se deslindan del bienestar del menor? Debería ser al revés.

Lamentablemente en este tema el enfoque se ha nublado por la obsesión de ampliar (o inventar) derechos poniendo en juego el bienestar de los menores en nuestro país.

Juan Antonio López Baljarg
@Juanlbaljarg

Cristianismo y derecho a la reproducción asistida

 

*Dr. Carlos Leite Poletti

Este tema ha sido recurrente en distintos foros jurídicos y hasta extra jurídicos. Se ha masificado la discusión, y se han mezclado temas que van desde la posición de la Iglesia, hasta la reproducción asistida para parejas de mujeres, pasando por supuestos derechos humanos, e incluso se habló del “derecho que yo tengo a tener un hijo”.

Para empezar, y tratando de ser escueto y sobretodo pragmático en el punto, en nuestros ordenes jurídicos nadie “tiene derecho a tener un hijo”, ¿por qué? Porque cuando existe un derecho a algo, existe alguien que tiene la correlativa obligación de dármelo, sea un bien, un servicio, etc., “alguien” el Estado, un particular, una entidad, etc. Por lo que, si yo “tengo derecho a tener un hijo”, ¿Quién tiene la OBLIGACIÓN de dármelo, facilitármelo, etc.?…sencillamente esa OBLIGACIÓN no existe, desde el punto de vista de considerar la obligación como una situación jurídica, como lo es realmente.

Se dice que la Iglesia católica se opone a cualquier tipo de tratamiento de reproducción asistida y los rechaza por antinaturales. Para la Iglesia toda fecundación fuera del acto sexual comporta un modo no humano, no natural e incompatible con la dignidad del nuevo ser, este concepto hoy si bien permanece toma otros ribetes y otras consideraciones, que darían para interminables debates.

Lo teológicamente cierto es que, la Iglesia considera que la sexualidad humana tiene dos finalidades naturales: procreativa y unitiva es decir, afianzar los lazos afectivos de los cónyuges, Ya no se habla desde hace décadas en nuestro derecho del “débito conyugal”, pero hoy, ya con otras circunstancias constitutivas de tiempo y efecto de los medios de comunicación, etc., se considera como paradigma, que el acto conyugal que impida la vida a voluntad o que carezca del amor y el respeto por la dignidad humana del cónyuge, desvirtúan la verdadera naturaleza de la sexualidad humana que Dios proveyó con un fin específico. Por medio del uso de la reproducción asistida, el acto sexual no existe, y dado que la procreación de la especie es una característica exclusiva de la sexualidad y el acto sexual, y por ende, la unión matrimonial se desvirtúa.

No obstante la Iglesia hoy, sobre todo en algunos países está cambiando o moderando su posición ya que se encuentra, en los hechos con una realidad difícil, por ejemplo, por el problema de la infertilidad, muchas parejas católicas, viven una situación angustiosa.

Además, se comienza a debatir a altos niveles ¿Se inicia la vida cuando se unen un óvulo y un espermatozoide? Sin duda que sí. ¿En qué momento a esa conjunción química se le puede llamar ser humano y en qué momento Dios le asigna un alma a ese futuro ser? ¿Le asigna alma al concebido artificialmente? Es un tema muy polémico, alimentado de mucho cientificismo, criterio religioso y presión de jóvenes parejas a las que el orden natural les ha obstaculizado concebir un hijo.

Por eso se plantea por parte de la Iglesia como objetivo intervenir con leyes humanas en el campo de la fecundación artificial, para contrarrestar la permisividad actual. La Iglesia rechaza las técnicas de fecundación por considerarlas contrarias a la moral. El papa Pío XII fue uno de los primeros en condenarlas cuando el tema era “nuevo” en el mundo. Desde 1949 el Papa Pío XII condenó la inseminación artificial y en 1956 la fecundación in vitro. También la donación de esperma.

Además, la posición es reforzada por el hecho que el feto obtenido mediante este método, en la mayoría de los casos es rechazado por el cuerpo de la mujer en el que es implantado, por lo que antes de llegar a una gestación satisfactoria, pueden usarse varios fetos, los cuales mueren de no ser aceptados por el organismo de la madre. Debido a que la doctrina Católica considera al humano como tal desde el primer momento de la gestación, se considera inmoral tomar riesgos o jugar con una vida humana, la cual en este caso corre alto riesgo de muerte. Como respuesta a los matrimonios impedidos de la gestación de un nuevo ser, la Iglesia promueve la adopción, como método necesario en la sociedad, forma natural de la construcción familiar.

Por supuesto que el debate, es casi interminable, el matrimonio no confiere a los cónyuges el derecho a tener un hijo, sino solamente el derecho a realizar los actos naturales que se ordenan a la procreación. Es contraria a la doctrina católica la fecundación de una mujer casada con el esperma de un donador que no es su marido. Constituye ofensa a la vocación común de los esposos a la paternidad y a la maternidad. Pero la inseminación artificial homóloga dentro del matrimonio tampoco es admitida. Para algunos el sentir de Dios al respecto se deja ver en Levítico 18:20: “No debes dar tu emisión como semen a la esposa de tu asociado, para hacerte inmundo por ello”.

Actualmente, algunas iglesias cristianas nacidas de la Reforma aceptan la donación de gametos siempre y cuando se realicen en parejas casadas heterosexuales. A modo de ejemplo, La Iglesia Anglicana de Inglaterra considera de suma importancia la verdad sobre el origen de los niños nacidos y su identidad genética y sugieren manejarse de la misma manera que se hace en la adopción de niños. También se oponen a cualquier tipo de pago o comercialización de los gametos. Estas posiciones evangélicas consideran que no existe impedimento moral alguno para utilizar la reproducción asistida. Aunque algunas iglesias consideran a la donación de esperma un tipo de adulterio, los evangélicos consideran que el hecho de que un esposo varón reconozca sus propia limitación física, y busque brindarle a su esposa la felicidad de la maternidad es un acto lleno de cristiano amor y lo comparan con un bebé adoptado.

Como se podrá concluir, el tema trasciende y atraviesa muchos temas, no solo el religioso, también el legislativo, y el de la ética personal de cada uno. En caso de legislarse, en cada país que así lo hizo, siempre o casi siempre la Iglesia católica asesoró más allá de su doctrina en las comisiones legislativas, para que fuese la ley en cuestión lo más benévola y contemplativa de la doctrina posible.

*Dr. en Derecho Uruguayo y católico
Asesor en Bioética de la Universidad de Uruguay

De misterio a producto

Un aspecto que pocas veces se menciona a propósito de la legalización del aborto, por muy acotadas que en un principio sean sus causales (y que siempre aumentarán luego), es el profundo cambio de mentalidad que se produce respecto de lo que constituye un hijo, o si se prefiere, de la real dimensión de lo que significa la posibilidad de dar vida a otro.

En efecto, tal vez una de las experiencias más profundas que pueden tenerse sea haber engendrado a otro, pues pese a nuestros muchos defectos y limitaciones, de alguna manera misteriosa, tenemos la increíble capacidad de regalar vida, tal como a nosotros nos la regalaron en su momento; y desde una perspectiva sobrenatural, de ser cocreadores con Dios.

De esta manera, y al margen de las creencias de cada uno, al estar ante un acontecimiento de tal magnitud (el surgimiento de una nueva vida humana), parece imposible no ver ese hecho como un gran misterio –el gran misterio de la vida–, incluso si ella se ha originado en condiciones dramáticas.

Todo lo anterior tiene como una de sus consecuencias, que la vida sea vista como un don y por lo mismo, como una realidad que merece un irrestricto respeto.

Sin embargo, esta concepción de la vida y de su dignidad queda totalmente mancillada cuando irrumpe la mentalidad abortista, ya que ella deja de ser vista como un don y un misterio, y pasa a ser entendida como un producto, como un resultado tangible y concreto (y por ello, medible y cuantificable) de un mecanismo, por muy complejo y maravilloso que sea. En suma, es imposible no acabar viendo el surgimiento de la vida como un simple proceso productivo, sometido a sus mismas reglas de calidad y oportunidad y por tanto, como algo que se puede dominar a voluntad.

Pero además, resulta inevitable que esta visión no solo afecte a quien mira las cosas desde esta perspectiva, sino también, y muy especialmente, a quien es observado desde la misma: ¿cómo acabará sintiéndose aquel hijo que ya no es visto como un don, reforzado por el misterio que rodea a su génesis, sino como un simple producto planificado a voluntad y por ello, que al menos estuvo en potencia de ser desechado? Cuando la mentalidad abortista se instala, toda nueva vida está en duda de antemano, pues su respeto no es incuestionable, sino que se encuentra supeditado a sus condiciones y circunstancias.

Es por eso que además del genocidio que sufren las miles de vidas segadas antes de nacer y de las incontables mujeres que padecen las secuelas de esta práctica, la introducción del aborto hiere lo más profundo de una sociedad: la forma de vernos y de relacionarnos entre nosotros mismos.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

La cultura de los premios y los castigos

“Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.” Aristóteles

Desde pequeños es frecuente que se nos eduque a través de premios y castigos, si hacemos algo bien somos merecedores de alguna recompensa, de lo contrario podríamos ser penalizados. Vidal Schmill le llamó a esto la “disciplina idiota” ya que esta forma de “motivación” desvincula la causa de la consecuencia.

Es decir, si voy a obrar bien es porque tendré un beneficio totalmente diferente a la acción que voy a realizar. Y si no voy a obrar mal será para evitar una sanción que nada tiene que ver con lo que estoy haciendo. Esto elimina la construcción de una conciencia para pasar a un pragmatismo, es decir, actuar de acuerdo a lo que más me conviene en ese momento.

El gran problema de este tipo de enseñanza es que cuando las generaciones crecen, continúan bajo este esquema de pensamiento. Si hacemos algo o no es porque me conviene o no. Es así como no es de extrañarse una baja participación ciudadana, altos índices delictivos y de corrupción, entre tantos problemas sociales…

El pragmatismo (conveniencia) no debería determinar nuestras acciones, debería ser nuestra conciencia, impulsada por nuestra voluntad. Pero ambos conceptos (conciencia y voluntad) lamentable te han pasado a ser simples cualidades que en ocasiones se presumen pero pocas ocasiones se llevan a cabo.

Regresando a la pedagogía de Disney, la conciencia es esa pequeña voz que nos dice lo que es correcto e incorrecto. Algunas personas posiblemente podrán decir que no la tienen. Lo cierto es que en la naturaleza humana esta impregnada la conciencia, la diferencia está en que algunos la escuchamos más que otros o la ignoramos unos más que otros.

Por otro lado, la voluntad podríamos compararla con algún músculo de nuestro cuerpo: mientras más lo ejercitemos más se verá fortalecida. La voluntad es aquella cualidad que nos motiva a hacer lo que queremos a pesar de lo que deseamos. Pongo un ejemplo para clarificar: la voluntad nos ayudará a levantarnos temprano porque queremos hacer ejercicio a pesar del deseo de seguir durmiendo.

En resumen, la conciencia nos ayuda a definir lo que realmente queremos (no lo que nos ayudará a recibir un premio o evitar un castigo) y la voluntad nos ayuda a llevarlo a cabo a pesar de nuestros deseos.

La suma de este proceso es a lo que nosotros comúnmente llamamos felicidad, la cuál no es un fin, sino un proceso que podemos realizar cada día y a cada momento. La decisión es nuestra.

Juan Antonio López Baljarg

@Juanlbaljarg

¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE LA “GENERACIÓN MILENIO”?

Pocos libros resultan tan didácticos y esquemáticos como el que presentan estos autores con Maestría en Psicopedagogía acerca de la juventud actual (1).  Le llaman  “La Generación Milenio” a los que ahora son profesionistas y que nacieron con  los vertiginosos avances de la era cibernética. Ellos presentan serios problemas en su comportamiento: son sobreprotegidos por sus padres; en su mayoría, aún viven con ellos; durante su infancia y adolescencia han recibido multitud de atenciones y regalos. Sin embargo, todo eso no lo valoran ni lo agradecen suficientemente; suelen vivir encerrados en sí mismos por la nueva tecnología, como: redes sociales, internet,  en comunicación permanente a través de medios como el What’s Up y el uso frecuente de su celular. Es decir, son codependientes de sus padres, familiares y sus amistades y manifiestan sentirse con estrés con tantos asuntos de sus redes sociales que se sienten en la obligación de contestar. Se han educado más con el corazón y los sentimientos a través del cine y la televisión y exigen razonamientos lógicos ante cualquier petición. Además, es frecuente que tengan poco orden, sin códigos  ni reglamentos.

niniosAl contratarse en una empresa, el reto de sus directivos es formarles intensamente y capacitarlos en temas claves, por ejemplo: 1) explicarles con racionalidad las reglas y procedimientos; 2) detallarles el porqué de la cortesía, la urbanidad y el modo adecuado de dirigirse a sus jefes; 3) deben ser supervisados y retroalimentados en forma continua y rápida y sentirse afectivamente cercanos a la empresa, de lo contrario, fácilmente emigran a otro trabajo; 4) como les gusta expresar marcadamente su individualidad, es conveniente que su nombre aparezca claramente en su oficina, en su escritorio, en el estacionamiento, etc. porque necesitan  de esa seguridad y les produce bienestar; 5) se les debe ayudar a fijar metas concretas a corto y mediano  plazo, dándoles continuidad y siguiéndoles de cerca; 6) proyectar con ellos su rendimiento laboral pero de modo flexible (en sus horarios; en ocasiones, permitirles trabajar fuera de la oficina); 7) prepararlos para los fracasos y las críticas porque no están acostumbrados debido a su entorno familiar  sobreprotector; 8) Brindarles con más frecuencia reconocimientos, estímulos e incentivos –no necesariamente económicos- porque es la forma en que han sido formados; 9) Animarles a que realicen trabajos de investigación y que lean libros usando la biblioteca o  el ipad y revistas especializadas ya que no han desarrollado el hábito de la lectura y, por consiguiente,  su concentración mental  es baja para analizar temas abstractos y no dominan ni la ortografía ni la sintaxis, debido a que han recurrido más a la escueta información que proporciona Internet. 10) También es conveniente presentarles proyectos retadores en los que se puedan entusiasmar, de este modo, estarán  mejor dispuestos a aprender cosas nuevas y buscarán una superación personal constante.

En suma, lo que concluyen estos autores es que esa  brecha generacional, aparentemente infranqueable, sí tiene  muchas y prácticas soluciones que giran alrededor de su capacitación intensa.

(1) Amaya Guerra, Jesús y Prado Maillard, Evelyn, Los hijos tiranos llegan a las empresas,  Editorial Trillas, México, 2012, 112 páginas.

Padres, enseñen a sus hijos a concentrarse

El tiempo de hoy dedicado a la concentración, es el éxito del mañana y la escuela de los genios. Cultivar el mundo interior es el cimiento del éxito.

Concentrarse es el acto de atender o reflexionar profundamente sobre algo. Abstrayéndose o ensimismándose en lo que sea o pudiera ser importante para la persona. Está relacionado directamente con meditar, reflexionar, pensar, etc. y es contrario a dispersarse, distraerse, descuidarse, etc. Es estar a solas con uno mismo.

Para poder concentrarse y mantenerse concentrado, durante el tiempo que haga falta y en el objetivo propuesto, es necesario tener mucha disciplina y entrenamiento. Es una actitud que se necesita aprender, sobre todo en esta época que hay tantas cosas, que nos pueden distraer de nuestro objetivo de concentración.

Hay concentraciones escogidas, necesarias, apreciadas e incluso amadas, que son un regalo para la mente y el espíritu, al poder estar solo, para que así, sea más productiva la conversación con uno mismo, la propia introspección para las conversaciones con Dios. Son situaciones llenas de dicha, belleza, silencio y paz, que nunca producen el sufrimiento del aislamiento.

La vida requiere mucha concentración para todo, pero la sociedad de consumo dirigida por el mundo empresarial y los medios de comunicación, pretenden distraer a las personas de sus objetivos, para que se dediquen a los que ellos tienen. La gente teme lo diferente y concentrase es, muy diferente a lo que se acostumbra en algunas culturas.

Concentrarse para organizarse u organizarse para concentrarse. Cada uno debe decidir qué es lo primordial en su forma de ser, ya que no hay lo uno, sin lo otro.

15 Buenas ideas para poder concentrase bien en lo que uno quiere o necesita.

  1. Aceptar que no existe ni el lugar, ni el horario, ni la forma, ni el tema perfecto, aunque haya que buscarlo para que la concentración funcione lo mejor posible.
  2. Admitir que hay distracciones que no se pueden o son muy difíciles de controlar, sin un gran esfuerzo mental.
  3. Aprender a manejar la soledad y el silencio, por si fuera necesario.
    Concentrarse en cada tema, intentando contestar: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Etc.
  4. Reflexionar si fuera posible, en una sola cosa a la vez.
  5. Controlar el tiempo dedicado a concentrase, para evitar que sea una disculpa ante la necesidad de enfrentarse a las situaciones.
  6. Crear un ambiente que elimine al máximo posible, las distracciones.
  7. Dominar la mente y estar seguro de lo que se quiere hacer.
  8. Durante la concentración intentar expresarlo en voz alta, si es que ayuda a retener y recordar las conclusiones.
  9. Escribir a mano, todo aquello que piense que pueda suponer alguna distracción.
  10. Identificar las cosas que tengan tendencia a distraer.
  11. Observar los hábitos que impiden la distracción.
  12. Practicar la concentración cada día, durante poco tiempo y con un objetivo concreto, hasta crear un hábito.
  13. Priorizar los esfuerzos para concentrarse en lo que es más importante o urgente. Primero, lo primero.
  14. Reconocer que lo que impide la concentración es uno mismo, no los signos externos, ni los pensamientos internos no deseables.
  15. Para reflexionar bien en algún tema o situación, se debe concentrar en ello, sin dispersiones, ni distracciones. A mayor dispersión, más posibilidades hay de que las cosas no salgan bien, o tan bien como se esperaba, al olvidarnos de los objetivos propuestos. Hay que entrenarse a concentrarse y pronto se verán, sorprendentes resultados.

No es muy fácil concentrar la atención en lo importante, sin olvidarse de lo secundario. Pero para fortalecer la concentración, hay que intentarlo una y otra vez, con un entrenamiento inteligente, hasta conseguir hacerlo con el menor esfuerzo, siempre que sea necesario. Hay muchos métodos para hacerlo, pero son los profesionales médicos, psicológicos y los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que cada uno practique, los que recomendarán el mejor o más adecuado, para cada persona y sus circunstancias.

En los temas importantes, es totalmente imprescindible mantener la concentración, tanto en los de la familia, como en los del trabajo, en los de los estudios, en los religiosos, etc. Dispersar la atención simultáneamente en varios temas, produce agobio y lamentaciones inútiles.

Algunas veces el cerebro parece que no quiere concentrarse en lo que debe, ni encuentra la idea principal del tema, debido a que está atento a todo lo que le rodea y le obliga a dispersarse. Esos son los momentos en los que hay que hacer mayor esfuerzo.

Para concentrase bien, es obvio que cualquier sitio es bueno, aunque hay unos mejores que otros. Todo dependerá de las posibilidades de poder elegirlos. Las habitaciones cerradas y sin ruidos son muy buenas, la soledad en el campo o en la playa también. Pero cuando esos lugares no están disponibles, hay que hacer lo que cada uno puede. Si se está bien entrenado, hasta es posible concentrarse en el ajetreo diario de la vida. El asunto es saber hacerlo. Hay tantas distracciones, que tenemos que saberlas seleccionar, para poder concentrarse en lo importante, más que en lo urgente. Administrar los tiempos y los espacios, ayuda enormemente a concentrarse en lo necesario.

Hay personas que parece que su cerebro no se detiene jamás, pues está tan organizado para concentrase y dispersarse cuando es necesario, que puede pasar en fracciones de segundo, sin gran esfuerzo y sin perder los objetivos, tanto de síntesis, como análisis.

La falta de concentración puede producir depresión, ansiedad, ataques de pánico, etc. por la incapacidad de encontrar soluciones realistas, a los problemas planteados.

Hay que concentrarse para poder pensar y analizar con claridad y sin apasionamiento, lo que hemos hechos, lo que estamos haciendo y lo que vamos a hacer, a plazo corto, medio y largo.

Hay personas que no se quieren concentrar en su verdadera situación, prefieren evadirse a concentrarse, bien sea en un problema, en sus consecuencias o en la búsqueda de la solución adecuada. Casi siempre debido a que no les gusta o les desagrada el tema.

Para conseguir unas metas u objetivos es imprescindible saber y poder concentrarse, aunque suponga un gran esfuerzo mental y tenga mucho de aventura, para saber circular por los caminos de la concentración.

No hay concentraciones maravillosas, sino concentrados maravillados, al darse cuenta de los obstáculos que han superado y los esfuerzos que han hecho para poder conseguirlo, máxime en determinadas circunstancias actuales, donde nada ayuda a establecer una sintonía interna, con nosotros mismos.

Está muy bien, y es muy necesario hablar, acompañar, escuchar, consolar y comprender a los demás, pero es muy difícil hacerlo, si antes no ha habido un proceso de concentración mental, para poder llevarlo a efecto.

Para poder concentrase bien, en algunas ocasiones, es necesario buscar un lugar tranquilo, solitario y donde se respire paz, para poder descansar el cuerpo, recuperar fuerzas, enriquecer el espíritu, formar o consolidar pensamientos, llenar nuestra vida y hablar con uno mismo.

Concentrase es un combate interno, para no caer en la dispersión y la distracción, no es una simple operación psicológica, para llegar a un vacío mental. Es intentar alejarse de las cosas mundanas internas y externas, que nos perturban la tranquilidad, para poder centrarse en algo puntual que nos importe mucho, como resolver un problema, aclarar una situación, hacer un programa de vida, ordenar las ideas, reflexionar sobre el pasado para organizar el futuro, meditar conceptos que no se tengan claros, profundizar sobre los asuntos internos, abstraerse de las presiones externas, pensar en la propia existencia, condensar situaciones que estén desperdigadas, etc.

Hay que organizarse para poder sacar tiempo y así poder concentrase. No es muy difícil discernir, qué es lo más importante para analizar en ese momento, bien sean cosas pasadas o futuras.

La concentración activa y positiva, requiere un gran esfuerzo, ya que según dicen los expertos, cuando no se presta atención a la concentración, la mente de naturaleza vagabunda, se distrae cada 12 segundos con otros temas ajenos, lo que incide en que baje la velocidad de lectura y de comprensión, por lo que frecuentemente hay que releer, para enterarse y fijar en la mente, lo que se ha leído o conversado. Esta concentración se enriquece a través de la memoria, con la reflexión de los pensamientos existentes y con el descubrimiento de cosas, que nunca se habían pensado.

francisco@micumbre.com

La renta de vientres, ¿una nueva forma de explotación?

México D.F., noviembre, 2014.-  Luego de que el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, firmara una iniciativa para reformar el Código Civil y permitir la renta de vientres en el estado, se abren una serie de cuestionamientos que sería importante tener en cuenta antes de aprobar una reforma de esta naturaleza

A decir de los promotores, lo primero que tendría que hacerse sería elaborar un proyecto que esté sustentado y que se realice bajo un marco legal, pero la pregunta de fondo sería ¿nuestro sistema jurídico está lo suficientemente preparado como para regular esta práctica?

Al respecto, la abogada Ingrid Tapia, especialista en el tema comenta: “El tema es muy complejo pero antes que nada, es importante conocer los numerosos riesgos y problemas vinculados con el tema. La experiencia en países como la India nos habla no de una motivación “altruista” de “ayudar” en su anhelo de paternidad a terceros, sino de un creciente mercado de bebés y de un sinnúmero de mujeres que son explotadas con fines reproductivos”.

De acuerdo con la especialista de TAD (THINK· ACTION· DEVELOPMENT), un estudio realizado por Center for Social Researchen 2011, reveló que cerca del 51.7% de las madres de alquiler son analfabetas, en promedio el 40% solo tiene la primaria terminada, y el 38% se dedica al servicio doméstico. “¿Qué nos dicen estos números?, pues que la gran mayoría de mujeres que se alquilan como madres gestantes, son mujeres vulnerables social y económicamente; mujeres que pretenden salir  -temporalmente- de su precaria situación económica a costa de ellas mismas, olvidando que su cuerpo no tiene precio, y un hijo menos”.

“Por otro lado, se encuentra lo endeble de nuestra legislación, pues este tipo de explotación de mujeres implica diversas y complejas situaciones que nuestro sistema jurídico no podría regular y resolver satisfactoriamente. Una de las más importantes se refiere a la filiación de la paternidad, es decir, ¿quién, de los distintos padres y madres involucrados en el “pedido” y gestación del bebé tiene derecho sobre él? ¿Cuáles son las circunstancias que lo determinarían?

De acuerdo con la conocida jurista, en la maternidad subrogada pueden existir dos  padres: el que paga por el hijo y el que –de ser necesario- aporta el material genético (semen); y hasta 3 madres: la que aporte el material genético (óvulos), la que geste al bebé y la que lo desea y paga por él. “¿Cuál de estos padres/madres lleva la mano a la hora de responder por el bienestar del menor? que finalmente es lo que debería preocuparnos. ¿Qué pasa si la mamá gestante se niega a entregar al hijo? ¿Qué pasa si el hijo nace con algún defecto o malformación y es rechazado por quienes lo encargaron? ¿Y si sólo pagaste por uno y nacen gemelos? Y ¿Si la pareja que lo encargó se separa o uno o ambos cónyuges fallecen durante el período de embarazo? ¿de quién es el hijo ahora?, espero que los legisladores que están promoviendo la legalización de esta práctica tengan las respuestas precisas para que la vida y la dignidad humana prevalezcan por encima de intereses particulares, por legítimos que estos sean”, puntualiza la jurista.

Hijo, si no tienes trabajo invéntalo

Es muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo, pero no queda otra solución, que tratar de inventar algo que no se tiene, no existe o es muy escaso y por lo tanto no está disponible para todos. Además es muy posible que nunca se consiga, si cada uno no pone remedio.

Es una obligación tenerse que reinventar uno mismo, como persona capaz de sobrevivir, en el difícil mundo laboral. Esto es un gran problema y un enorme reto, del que todos hablamos y nadie da soluciones viables, a los que no tienen trabajo.

Es imprescindible comprender a los hijos que no tienen trabajo, para poderles aconsejar en los caminos que tienen que seguir, para buscarse o inventar algo nuevo, que pueda soportar la vida de ellos y la de sus presentes o futuras familias. Los padres tienen que promoverles la sana ambición, de ser algo más en la vida que un dependiente de los padres, pues ser NiNi (Ni trabajo Ni estudio) tiene un límite y no debería ser una opción de vida.

Cada uno tiene que medir sus capacidades y conocimientos. Recurrir a los expertos en preparación profesional, para que le ayuden a reinventarse y rodearse de buenos y sinceros amigos.

Lo más sencillo es dejarse llevar por las circunstancias y pasarse el día quejándose, pero es más excitante abrir nuevos caminos e inventar y asumir los propios retos. Por ejemplo, iniciar nuevos estudios o terminar los que se tienen. El desempleado que no se reinventa, se queda atrás en la lista de parados, como al camarón que se duerme, que se lo lleva la corriente.

Hay que ser persistente en tratar de reinventarse, para poder alcanzar una nueva oportunidad de trabajo. Incluso estudiando la posible creación de una figura profesional, que encaje con lo que demanda el mercado de trabajo. No parar de formarse y aprender. Volver a empezar, una y otra vez. Para reinventarse hay que abrir bien los ojos y saber ver, lo que el mercado laboral necesita. Olvidarse honradamente, de lo que es cada uno y ver lo que los otros necesitan o lo que se les puede ofrecer. Insistir con constancia, en todos los medios que se puedan conseguir para reinventarse, pero sin perder la paciencia.

Los que no tienen trabajo, e incluso mucho de los que lo tienen, deberían estar formándose y reinventándose en una educación continua, para modificar o mejorar sus calificaciones y habilidades de trabajo, si no quieren perder las posibilidades de su trabajo o de conseguir uno nuevo.

No se debe tener miedo al fracaso, aunque se acumulen muchas respuestas negativas. Hay que estar bien preparado e intentar ofrecer, lo que demanda el mercado de trabajo, aunque este sea muy pequeño o excesivamente selectivo, es seguro que se conseguirán los objetivos. La competencia es fiera entre los que quieren, cada puesto de trabajo que se ofrece, y solamente lo consigue, el que esté mejor preparado. En algunos países, por cada oferta de trabajo específico, hay 100 personas desempleadas que lo quieren obtener. Hasta hace unos pocos años, el ratio era de una oferta por cada 10 desempleados.

Ya no existe el concepto del ansiado puesto de trabajo seguro, honrado, durable y suficiente, con pagos fijos en su cuantía y periódicos en su vencimiento. Un trabajo deseado por todos los que quieran trabajar y con el que puedan vivir honestamente del mismo, e incluso poder ir ascendiendo profesional, social, económicamente.

Cada vez en el mercado laboral, se pierde más el concepto del empleo y sueldo fijo y aparecen con más fuerza, los trabajos a comisión por ventas o servicios, los trabajos eventuales, los trabajos a tiempos parciales, los trabajos fijos discontinuos, los contratistas independientes o autónomos, los trabajos como aprendiz a cualquier edad y con cualquier conocimiento, etc. Para encontrar trabajo, algunas veces hay que bajar varios escalones profesionales y salariales, y después intentar subirlos con breada.

Además de estar muy bien preparado, para cumplir con las condiciones de las posibles ofertas de trabajo, las personas tienen que estar verdaderamente dispuestas a empezar nuevamente, desde abajo en su profesión, o aceptar trabajos en otras tareas, aunque no les guste. Ahora no es tiempo de elegir, es el tiempo de que los que tienen un trabajo para ofrecer, pueden elegir entre muchos miles de desempleados.

Las redes sociales, son las herramientas que están ayudando a muchas personas, a solucionar su problema de desempleo, desarrollando el concepto de economía colaborativa, que consiste en hacer intercambio de bienes o servicios, de particular a particular o de colectivos a colectivos.

Actualmente ningún puesto de trabajo es seguro, en el tiempo, ni en su cantidad. La sociedad cambia continuamente de necesidades de contratación, las empresas realizan planes de movilidad de sus trabajadores, ajustes en sus plantillas laborales, sustituyéndolas por maquinas o sistemas, etc. Reinventarse es para procurar adquirir algunos conocimientos especiales, que les haga sobresalir, en los segmentos profesionales que demanden más empleos.

Muchos empresarios no quieren arriesgarse, a crear puestos de trabajo locales, prefieren crearlos en el exterior e incluso trasladar allí los actuales. Los menos preparados, son los primeros en quedar desempleados y cuando ya lo están, también son los últimos en volver a encontrar un trabajo similar, pues los desempleados tienen el problema de la pérdida del ritmo y del conocimiento profesional, ya que se suelen quedar obsoletos, con mucha facilidad. Según pasa el tiempo, es más difícil que el Estado se ocupe perpetuamente, de subvencionar económicamente a los que no tienen trabajo.

Hay grandes diferencias, entre la formación que demandan las empresas y la que poseen los candidatos, y cada vez sigue aumentando, debido a que no se tiene muy en cuenta, la necesidad de reinventarse individualmente. Hay muchos puestos de trabajo, que no se cubren, por ésta u otras razones, como son las distancias y las dificultades para ambientarse en otros lugares, países y trabajos.

 

Un secretismo peligroso

Recientemente, la Contraloría General de la República ha revocado parte del “Reglamento para el ejercicio del derecho a recibir educación, información y orientación en materia de regulación de la fertilidad”, del Ministerio de Salud, que permitía suministrar a menores de 14 años la píldora del día después, sin informar –ni siquiera a posteriori– a sus padres.

Es decir, ya no basta con que desde antes de los 18 años (fecha en que según nuestras leyes se adquiere la mayoría de edad) se tenga esta posibilidad de actuar en la clandestinidad, sino que al parecer, quiere retrotraerse esta situación hasta la más tierna infancia. ¿Una niña de 12 años también debiera ser dejada sola en una situación como ésta?

Además de la ilegítima intromisión del Estado en un asunto que es propio de la familia y del derecho preferente de los padres de educar a sus hijos, lo que parece no entenderse es la realidad de las cosas. Y esta realidad indica, claramente, que una menor de 18 y con mucha mayor razón una menor de 14 años, no han alcanzado su plena madurez. En caso contrario, no sólo se los consideraría adultos desde antes, sino que además, dejarían de tener sentido una serie de prohibiciones respecto de las cuales, los mismos que rasgan vestiduras con motivo del dictamen de la Contraloría, muestran su total acuerdo, como la prohibición de comprar cigarrillos o alcohol, por ejemplo.

Es por eso que no parece lógico insistir al mismo tiempo en ambas posturas: o se trata a nuestros adolescentes como adultos o como “incapaces relativos” (que eso son, según la terminología legal) para todo, no eligiendo antojadizamente en qué sí y en qué no. Incluso, las mujeres llegan a esta condición a los 12 años (y los varones, a los 14), con lo cual, de acuerdo a la normativa impugnada, podría estarse tratando con una incapaz absoluta, que según la ley, carece totalmente de discernimiento y que no se obliga, ni de broma, a nada, diga lo que diga.

Además, parece evidente que la menor (y más aún la que no haya llegado a los 14), ante un embarazo inesperado, acabará pidiendo consejo y ayuda a alguien, precisamente por ser menor de edad. ¿Quién mejor que sus padres para ayudarla en una situación como ésta? ¿Tendrá más en consideración sus circunstancias un facultativo de la salud, que no la conoce, que su propia familia?

Por último, mantener en secreto este tipo de situaciones no hace sino desproteger a las menores, que pueden ser fácilmente abordadas por adultos, quienes a fin de cuentas, terminan siendo protegidos con el anonimato que la normativa impugnada genera. En el fondo, este secretismo las deja en total indefensión ante los adultos que quieran tener sexo con ellas, ayudando a perpetuar y expandir este problema, pues resulta evidente que ese adulto posee varios medios para tener acceso carnal a esa menor.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

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