El cine y la sexualización de los niños

“A fuerza de verlo todo, se termina por soportarlo todo. A fuerza de soportarlo todo, se termina por tolerarlo todo. A fuerza de tolerarlo todo, terminas aceptándolo todo. A fuerza de aceptarlo todo, finalmente lo aprobamos todo”. San Agustín de Hipona

Los niños cuya edad era de 3 a 5 años, se hallaban “peleando por amor”, un par besándose en la boca y hablando como adultos; alguno por ahí desvistiéndose mientras bailaba y otros lo veían; la mayoría usando únicamente pañales con enormes seguros, haciendo poses sugerentes. Todo ello fue filmado, no hubo escándalo en los medios de comunicación, no hubo demandados, ni mujeres feministas desgarrándose las vestiduras; no. Esto sucedió, ante los mirada impávida de la sociedad hace 88 años: se estrenaba en EEUU la saga de ocho capítulos llamada “Baby burlesque” protagonizada por la pequeña Shirley Temple con otros infantes.

No ha faltado quien se queja de que veamos con ojos “actuales” un programa hecho hace casi un siglo. No es paranoia, no es exageración; la pedofilia y la podredumbre ha existido desde hace mucho tiempo. Resulta obvio por tanto, que la industria cinematográfica dirija producciones a ese tipo de público. Tal abuso con la pequeña actriz siguió en sus largometrajes donde es coestrella siempre al lado de hombres con los que sostiene un trato muy cercano y sugerente. Aquellos fueron también los años de la caricatura “Betty Boop” con características abiertamente sexuales y que se vendió en nuestro país como si fuera para niños, cuando resultaba obvio que estaba dirigida a adultos.

Es probable que si la sociedad de hace un siglo hubiese alzado la voz y exigido que “Baby burlesque” se suspendiera, se habría detenido de algún modo el abuso de esos infantes y el posterior abuso a Sherley Temple. Se habría quizá evitado ver  la sexualización de Natalie Portman y Jodie Foster en películas como “León: el profesional” y “Taxi driver” respectivamente; se habrían evitado  producciones en las que hombres sostienen relaciones “amorosas” y sexuales con menores de edad, tratando de normalizar al mismo tiempo la homosexualidad y la pedofilia/pederastia a los ojos del público.

El objetivo es precisamente sexualizar a los niños, la destrucción del ser humano desde la más temprana edad, disfrazar de amor algo que no lo es y pedir tolerancia. Debemos cuidar a los hijos, lo que ven, lo que hacen, con quién están, los lugares que frecuentan, las amistades que forjan, los maestros que les imparten enseñanza, los familiares que están cerca de ellos, etcétera. Para ello es necesario que los adultos y padres se tomen en serio su papel protectores de la familia.  No podemos darnos el lujo de parpadear cuando se trata del cuidado de los hijos.

Pero ayer como hoy, no presentamos la resistencia que deberíamos a todo aquello que nos llega a través de la televisión, el cine, el internet, los portales de películas y los medios impresos. Y cada concesión que hacemos es una batalla que se pierde; nos tienen arrinconados con aquello de la “libertad de expresión” para que traguemos toda la podredumbre que antes debía permanecer en la clandestinidad pero hoy es puesta en la comodidad de nuestra sala sin que apenas nos demos cuenta, ya sea por indiferencia, negligencia o estupidez.

¿Y usted qué tipo de producciones permite que vean en su casa?

Los medios de comunicación, la libertad y el discernimiento

“Ningún hombre sano y constructivo puede aceptar que la verdad y el error sean indiferentes y tengan iguales derechos” Alfonso Junco

El cine, la televisión y la radio son poderosos medios de comunicación. A través de ellos se hace llegar a las masas un mensaje y la propaganda que deseemos.

Si bien hoy tenemos una amplia gama de opciones tales como los portales en internet de películas y música, conectarnos a una inmensa cantidad de emisoras en todo el mundo; la televisión, el cine y la radio convencionales, siguen teniendo su impacto en la vida hogareña. Si el mensaje que se transmite es todo menos limpio, los medios deberán manipular la forma en que lo presentan para que permeé en nosotros.

Llegamos a un punto importante: en la difusión de series, películas, programas y música, se alega la libertad de expresión para justificar el que una producción lleve consigo un mensaje dañino. Programas tipo “Como dice el dicho” no solo promociona el estilo de vida homosexual, también promociona las relaciones sexuales fuera del matrimonio o el adulterio. Programas que no hubiéramos pensado que verían la luz del día, hoy son transmitidos en horario familiar. ¿Qué deberíamos hacer? ¿Bastaría con cambiarle de canal?

Aún los bien intencionados podrán afirmar con vehemencia, una y otra vez que cada quien es “libre de ver lo que quiera”, que no somos nadie para imponer a otros nuestras creencias y gustos, etc. Esa forma de pensar es lo que más desean los medios que promueven el homosexualismo, la ideología de género y el aborto en el mundo: que cerremos la boca y volteemos hacia otro lado para que el producto llegué a las masas. Solo así seremos considerados como “amables y respetuosos”.

Pero usted simplemente no se quedaría tranquilo si alguien le ofreciera a un niño un plato con estiércol a la derecha y un plato con ensalada de frutas a la izquierda. Entonces ¿por qué mirar hacia otro lado cuando les presentan a su hijo y a los hijos de otros, conductas desordenadas como si fueran buenas? Afirmar que el estilo de vida homosexual es dañino al individuo como a la sociedad en su conjunto no es intolerancia u homofobia, es un hecho.

Los productores de tales programas no solamente pretenden que aceptemos los actos homosexuales, sino que los respaldemos, so pena de acusarnos de intolerantes u homofóbicos; irónicamente ellos no toleran ningún disenso. Entonces ¿dónde está la supuesta libertad de la que hablan? Es inexistente; hablamos de una dictadura del relativismo. Y caemos en un relativismo moral al pensar que aquello que está bien y mal es algo que cada persona determina por sí misma.

Tenga presente que lo que hace que un programa sea bueno o malo no es la opinión de la gente; lo hace bueno o malo si promueve los valores, o si por el contrario, los vulnera. Nuestro deber es sin duda alguna, denunciar tales programas a la execración común, no por odio –como algunos fautores argumentaran- sino por el bien común. Sencillamente no se le puede enseñar a nadie –especialmente a niños y adolescentes- que los actos homosexuales sean moralmente lícitos.

Desde luego ha de respetarse a aquellos que practican la homosexualidad, haciéndoles ver las consecuencias de tales actos que niegan la diferencia y complementariedad existente entre un hombre y una mujer. En ese orden, la difusión de programas mostrando la practica homosexual como algo bueno y plausible es el mayor timo a la sociedad. Conformarse con cambiar de canal solo es aplicable entre programas limpios, sean de su agrado o no, pero jamás entre programas que promueven los valores y otros que promueven conductas desordenadas. 

Pretender buscar el bien común opinando al mismo tiempo que cada quien haga lo que quiera en aras de una libertad mal entendida, no es en absoluto querer el bien de otros, sino asumir una actitud cómoda cuando vemos cómo se intenta derrumbar a la familia. La razón por la que la ideología de género ha avasallado es precisamente porque hemos guardado silencio y lo hemos hecho tan bien que aseguramos que lo bueno y lo malo tiene el mismo derecho y deber de exhibirse ante la sociedad.

Pero uno simplemente no aseguraría jamás que da lo mismo comer una ensalada de frutas que estiércol… ¿no le parece?

ESI: Educación sexual integral

Casi como impulsado por un frenesí obsesivo, ha seguido avanzando en el congreso el polémico proyecto de Ley de Educación Sexual Integral (ESI), que busca, como su nombre indica, incluir este tema en la formación de nuestros niños desde la más tierna infancia.

            Además de darse a momentos la impresión que para sus promotores, esta fuera la primera y más urgente necesidad de los menores –a una edad en que están claramente interesados en otras cosas–, lo que produce verdadera indignación, es el sentido u orientación que pretende darse a esta mal llamada “educación”, al punto que en no pocos casos, podría hablarse directamente de corrupción de menores.

            En efecto, incentivar a la fuerza la sexualidad en nuestros niños y niñas casi desde que abren los ojos a este mundo, no sólo busca adelantar artificialmente un proceso que despertará años después, sino además, implica, literalmente, robarles su niñez e inocencia.

            Por otro lado, se habla insistentemente que gracias a esta nefasta legislación, los menores estarían en condiciones de reclamar “sus” derechos “sexuales y reproductivos”, lo cual no puede menos que llamar la atención, ya que hasta donde todo el mundo sabe, antes de la pubertad, los niños y niñas no pueden reproducirse.

            Pero además, el proyecto ESI va de la mano de otras ideas, como el controvertido concepto de “autonomía progresiva”, que en el fondo, pretende privar a los padres de su legítimo e irrenunciable derecho a criar y educar a sus hijos de acuerdo a sus propias convicciones. Por tanto, todo este proceso equivale a una especie de “expropiación” de nuestros niños. Sin embargo, de manera más profunda, muestra que algunos legisladores confían más en el Estado que en los padres, y estiman que a través de sus funcionarios, organismos y reglas, este Estado cuidará mejor a los menores que sus propios progenitores.

            De esta manera, se pretende que los menores tengan una autonomía absoluta en relación a su sexualidad (autonomía que curiosamente, no les permite impedir ser adoctrinados de forma dictatorial por el Estado en esta materia), lo que incide, entre otras polémicas y peligrosas cosas, en la edad necesaria para el consentimiento sexual. Así, se busca por vía legal, homologar en este asunto a menores y adultos, con lo cual no hay que ser demasiado suspicaz para darse cuenta del enorme campo que surge para el abuso a su respecto. Ello, pues por mucho que la ley pretenda imponer una ficción (es decir, algo que no es cierto), en este caso, la madurez del menor en esta materia, los adultos tendrán una enorme ventaja en este escenario. Incluso abre las puertas a la pedofilia, justificada aquí por la decisión supuestamente libre y madura del menor.

            Evidentemente, siempre pueden sacarse a colación ejemplos dramáticos de progenitores desalmados y de menores en situaciones inaceptables. Mas, si se van a buscar casos límite para justificar esta inadmisible ley, convendría indagar en cómo le ha ido a las instituciones del Estado en su labor subsidiaria de formar a nuestros niños, las que como se sabe, se encuentran en un proceso de profunda revisión, dado el verdadero infierno que se vivía en su interior. Por tanto, llegado el momento de comparar, el Estado sale perdiendo sin apelación posible. ¿Le entregaremos así algo tan preciado como nuestros niños?

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Una madre y “muchas madres”…

 “Llegara el día en que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde” Gilbert Keith Chesterton

Recientemente en el día de las madres, en conferencia de prensa, el Dr. Hugo López Gattell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud presento un vídeo titulado “Muchas madres” compartido por Nadine Gasman, producido por Inmujeres.

A este respecto, conviene hacer algunas observaciones:

El video tendencioso trata de ganarse la simpatía de mujeres incautas al hacerles creer que la felicitación del 10 de mayo solo es para aquellas madres perfectas que son el estereotipo inalcanzable de la sociedad: falaz mentira. Cuando felicitamos a alguien no es porque sea perfecto; una felicitación no depende de ese modelo; los felicitamos por el afecto, la estima o admiración que les tenemos, con sus yerros y aciertos. Al tratarse de nuestra madre es natural hacerlo por amor a aquella mujer que nos ha dado la vida.

Cuando dicen “Muchas madres” no hablan de las madres de Suecia, de Madrid o de San Petersburgo o la suma de todas ellas; “diversas formas” no se refiere a las habilidades que cada una desarrolla en su maternidad o a su forma de ser; no. “Muchas madres” y “diversos tipos de madre” se refiere a los modelos que están imponiendo a la sociedad mediante la ideología de género: situaciones múltiples en las que sea lo mismo una mujer-madre a un hombre vestido de mujer, queriendo ocupar el lugar de una madre.

Aquello de “Muchas madres” va de la mano con “tipos de familia”, términos que buscan hacer del concepto de madre y de familia algo tan elástico que termine por destruirse. No les importa que haya muchas madres, sino que no haya ninguna. ¿Le parece absurdo? Vea lo que ha sucedido con el matrimonio que ha sido despedazado y reducido a la nada: a la unión entre personas del mismo sexo, le siguió el “matrimonio igualitario”, luego la poligamia, después exigir la unión entre personas y animales y la legalización de la pedofilia; al matrimonio se le disuelve mediante el divorcio exprés.

Diré que jamás he estado de acuerdo con aquella frase que es la bandera de las mamás solteras: “mujeres que son padre y madre al mismo tiempo”. Naturalmente es de alabar el sacar adelante a los hijos a pesar de hallarse solas. Sin embargo suponer o asegurar que se puede sustituir al padre o a la madre, es por decir lo menos, irresponsable. Padre y madre son insustituibles, pues cada uno de ellos aporta cualidades distintas al hijo. En ese orden, dos mujeres no hacen un padre y dos hombres no hacen una madre. Un hombre vestido de mujer, incluso con genitales mutilados, no es una madre.

Ahora bien, es menester hacer una diferencia entre una madre con defectos y virtudes, que está tratando de formar a sus hijos lo mejor posible a pesar de las adversidades, a una madre desobligada con su familia y que lo ha tomado como un hábito (no se sorprenda, lo mismo aplica para el padre). Pero es muy conveniente para la campaña de la ideología de género el que usted piense que es válido homologar tales situaciones. Pero ¡Todos cometemos errores! Desde luego, nadie es perfecto, sin embargo hay una diferencia abismal entre tener yerros y convertir éstos en una forma de vida.

Por otro lado, pareciera que cometieron un error al haber dicho en el vídeo “tú que decidiste abortar”, admitiendo con ello que la mujer embarazada ya es madre. Lejos de ser un error, es a mí parecer, el siguiente paso en la batalla del aborto: de negar la vida en el vientre materno, de no llamarle como era debido usando el término “derecho a decidir”, han pasado a no sentir vergüenza por promover un asesinato y normalizar su uso en la sociedad llamándole con todas sus letras. Buscan hacer del aborto una opción más, como el tener o no un sobrino o un perro. Cuanto más rápido la mujer deje de tener consciencia sobre la vida que lleva en sus entrañas, valiéndose del lenguaje, más pronto avanzará el aborto.

¿Y sabe que argumentan todos los que promueven la destrucción del matrimonio, de la familia, de los padres y la vida en el vientre materno?: que lo hacen por “amor”. Sin embargo, estimado lector, usted y yo sabemos que el amor del que hablan está muy lejos de ser el amor ágape muy propio de las hermosas madres. Por ello es tan peligroso llamar a cualquier cosa amor.

No se deje llevar por el mensaje contenido en dicho vídeo, pretenden que usted empatice con las situaciones expuestas, sin importar si son válidas o en detrimento de la mujer y madre. Solo no olvide una verdad fundamental: lo único que puede destruir a la ideología de género es la existencia de la familia, padre, madre e hijos. Gilbert Keith Chesterton decía que  la cosa más extraordinaria del mundo es un hombre común, su mujer común y sus hijos comunes. Así es y no solo su existencia misma sino que la gente entendamos que la familia y cada uno de sus integrantes es insustituible.

Tenga por seguro esto: no hay “muchas madres” sino una madre…

Sus hijos no le pertenecen, el PIN parental y la mujer

“El amor entre padres e hijos en España es uno de los grandes poemas de la Cristiandad; como una joya desconcertante, tiene cien facetas hermosas, y sobre todo esta faceta hermosa sobre todas: que es un puñetazo en el ojo a ese viejo pedante malpensado de Freud» (Gilbert Keith Chesterton)

En recientes días la Ministra de Educación en España, Isabel Celaá ha dicho: “Los hijos no pertenecen a los padres”. Lo anterior viene a colación después de una medida presentada por el partido Vox llamada “PIN parental”, la cual busca que se solicite a los padres autorización para que sus hijos asistan a actividades, especialmente en temas de sexualidad, modelos de familia e ideología de género en los centros educativos. Desde luego esta medida ha sido calificada de “censura educativa” y la “vulneración absoluta del derecho a la educación de niños y niñas”.

Los progres arguyen el derecho que tienen los niños de recibir una educación. Pero yerran en un punto fundamental: dicha medida del “PIN parental” no vulnera tal derecho, se trata de un intento de proteger a los niños del adoctrinamiento en la cuestión sexual e ideología de género. A quien dude de ello, habrá que recordarle que en abril de 2019 la Comunidad de Madrid aprobó el Decreto 32/2019 que establece un marco regulador de convivencia en los colegios que introduce la obligatoriedad de la ideología de género y LGBT; establece incluso una especie de “comisarios políticos” a quienes no cumplan con ello.

Llama la atención la hipocresía con que la ministra de educación y la ministra de igualdad hablan sobre el derecho de los niños. Y para ello se han ido sobre los padres y su derecho fundamental a educarlos; pero si no pertenecen a los padres ¿a quién pertenecen los hijos? La respuesta tácita es: pertenecen al Estado. ¿Recuerda haber escuchado algo similar? ¡Exacto! El Manifiesto Comunista habla sobre la abolición de la familia, la cual junto a la propiedad privada, desaparecerían al desaparecer el capital; en esa transformación, los hijos serían liberados del “yugo” de los padres.

España es solo uno de los varios ejemplos que podemos ver sobre la intromisión del Estado en la destrucción de la familia: desde la Organización de Pioneros de Lenin en la Unión Soviética, el maoísmo en la China comunista, la imposición de la ideología de género en Canadá y EEUU, hasta los Kibutz de Israel donde la vida familiar fue suplantada por una vida comunal y cuyo modelo ha resucitado en los últimos años. Capitalismo y comunismo trabajan por la destrucción de la familia mediante el aborto, la eutanasia, la homosexualización de la sociedad, el homomonio, la imposición de la ideología de género, el libertinaje sexual, el ateísmo-laicismo, entre otros.

Lenin decía: “Sin las mujeres es imposible arrastrar las masas en política”. Bebeb exhortaba a promover en la mujer el sentido de la revolución comunista afirmando: “En la lucha social de nuestros días, vencerá el contendiente por quien luche la mujer”. Por ello la corrupción de la mujer puede arrastrar no solo a los hijos, al esposo, a su familia; es capaz de arrastrar a una nación al declive moral. Los políticos en España lo saben, por tanto, no es casualidad ver en primera fila a mujeres luchando por causas deleznables.

¿Estarían dispuestos a entregar a sus hijos al Estado? ¿No? Excelente respuesta. Ahora trabajen arduamente para formar a sus hijos en los verdaderos valores, involúcrese en aquello que le enseñan en el colegio; de lo contrario, le serán arrebatados frente a sus ojos, sin apenas esfuerzo. Ayer y hoy el Estado ha encontrado un enemigo natural al envilecimiento de la sociedad: la familia, siendo los padres el primer obstáculo a sus pretensiones. Procure ser un muro infranqueable y no un infeliz puente por el cual corrompan a sus hijos…

Una furiosa intolerancia

El nivel de odiosidad que desde hace un buen tiempo manifiestan de modo creciente los sectores autodenominados progresistas hacia las posturas conservadoras, y de manera más general, respecto de quienes no adhieren con sus ideas, se está volviendo francamente inaceptable, al punto que resulta lícito preguntarse si una actitud semejante es compatible con el sistema democrático.

            En efecto, al parecer el autoconvencimiento de estos sectores de estar en posesión de una única verdad, evidente e incuestionable, además de una supuesta superioridad moral, está haciendo no sólo que su intolerancia hacia sus oponentes llegue a niveles patológicos, sino que incluso los ciegue ante la realidad. Sólo ello parece explicar su absoluta ofuscación, manifestada en toda clase de insultos, descalificaciones y amenazas, al punto que no pareciera caberles en la cabeza que alguien pueda pensar de un modo distinto al suyo sin estar loco o ser un miserable. O si se prefiere, da la impresión que se consideran a sí mismos la única alternativa válida en el ámbito político, y en realidad, más que “alternativa”, una “vía obligada”, pues por lo que se ve, no están dispuestos a “alternar” el poder con nadie.

            Episodios como la postulación a la Corte Suprema de Estados Unidos del juez Cavanaugh o la candidatura de Bolsonaro en Brasil, son dos claros botones de muestra de lo que venimos diciendo. En estos y otros muchos casos, el nivel de absoluta odiosidad, expresada de manera particularmente virulenta por la prensa afín –al punto que incluso le faltan palabras a los titulares de sus noticias para destilar odio–, prueban lo anterior.

            Así las cosas, ¿se puede realmente dialogar con una postura semejante? ¿Es posible esperar algún grado de colaboración, si como consecuencia de decisiones democráticas legítimas, llegan a ser oposición en un país? ¿Son fiables las “noticias” que divulgan los medios de comunicación afines? ¿Hasta qué punto lo que nos dicen es realmente cierto? O si se prefiere, ¿cuántas hechos nos ocultan?

            En el fondo, lo anterior se debe a lo que podría considerarse un “despotismo ilustrado” del actual progresismo, es decir, aquel fenómeno en virtud del cual, los gobernantes o quienes aspiran a serlo, consideran que poseen por sí mismos y al margen o incluso en contra del querer popular, la visión correcta de las cosas y por ende, la solución a todos los problemas. Es por eso que se llamó a esta actitud “un gobierno para el pueblo pero sin el pueblo”. Ello explica su creciente aislacionismo, cuando no desinterés o incluso franco desprecio por los reales intereses y problemas –a veces acuciantes– de vastos sectores de la población.

Y como resulta obvio, cansadas estas masas de no ser oídas, aburridas de ser embaucadas con promesas electorales que luego se incumplen, viendo los errores, malas políticas e incluso corrupción de varios representantes de estos sectores, no han podido menos que poner sus esperanzas en posturas “políticamente incorrectas” (“incorrectas” para los progres, se entiende). Ello explica el surgimiento de estos “malévolos” personajes que tanto odia este sector, el cual cegado por su ofuscación, los ataca con nuevos insultos, descalificaciones y amenazas. El problema es que quienes obran así, parecen no darse cuenta que están insultando, descalificando y amenazando también a las masas que han optado por ellos, ahondando así aún más el fenómeno descrito.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Cuando la realidad no importa

Según está de moda decir en estos días, nos encontramos en la época de la “post-verdad”, que como su nombre indica, conlleva un profundo desprecio por la realidad de las cosas y por la lógica misma que ella trae aparejada.

Sin embargo, por muy agradable que lo anterior pueda resultar para una serie de anhelos, una actitud semejante tiene demasiados riesgos para que sea aconsejable adentrarse por sus hipnóticos caminos, que cual canto de sirenas, hacen que quienes los siguen terminen encallando contra los roqueríos de la dura realidad.

No obstante, el anterior problema se agrava aún más en la actualidad, puesto que no es infrecuente que diversos sectores aboguen por imponer algunas de estas quimeras incluso por la fuerza coactiva del Estado, de lo cual en definitiva, nada bueno puede surgir.

De hecho, tal vez uno de los ejemplos más llamativos del último tiempo, sea el caso de un sujeto casado y padre de 7 hijos, que a los 46 años consideró no solo que era transexual, separándose de su familia, sino además, ¡que era una niña de 6 años! Incluso fue adoptado y ha cambiado de edad más de una vez.

Ahora bien, al margen que una situación semejante hace sospechar algún tipo de trastorno mental (pues el sujeto tiene ahora 50 años y sigue considerándose de 6), este curioso caso ha sido tomado por los defensores de la ideología de género para impulsar su agenda, pues como se sabe, para esta corriente el sexo de cada uno no es un dato biológico, anclado en la realidad genética más profunda de nuestro ser, sino un asunto cultural, motivado desde su perspectiva por una serie de estereotipos artificiales, absurdos y opresores, que por ello deben ser superados para lograr la completa libertad del individuo.

Ahora bien, más allá del tema sexual involucrado, lo que mayormente nos llama la atención en el presente caso, es que lo que el sujeto siente no se limite solo a su ser, sino también al tiempo, al pretender encontrarse en otra etapa de su vida. De esta manera, se romperían no solo las barreras de la materia y la biología, sino también las del tiempo, con lo cual la ya notable escisión del sujeto respecto de la realidad sería aún mayor de la que hasta ahora se ha pretendido.

Sin embargo, si la realidad no importa y ha sido echada a la basura, ¿qué impide que un sujeto sienta que su verdadera identidad es la de un animal o incluso la de un ser inanimado? Si todo depende de lo que cada cual crea o quiera, ¿por qué sus deseos debieran estar limitados únicamente a los contornos de la especie humana? Si la realidad y por consiguiente la verdad (que es la adaptación del conocimiento a la misma) no existen, ¿por qué imponer límites de cualquier tipo a los anhelos de la gente? ¿No sería ello una discriminación arbitraria?

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Es necesario someter a plebiscito la Constitución CDMX

Fuente: unpf.mx

Una constitución es un asunto muy importante, de ahí se desprenden leyes que regirán a los ciudadanos de ese entorno por lo que debe ser consultada, transparente, neutral y en beneficio de todos.

Desafortunadamente la Nueva Constitución de la Ciudad de México ha carecido de los elementos antes mencionados y se ha impuesto una carga ideológica de los partidos que tiene mayoría en la Asamblea Constituyente.

Además, nuevamente se dejó fuera a la ciudadanía pues aunque se crearon algunas formas de consulta, éstas nunca fueron tomadas en cuenta, prefiriendo la arbitrariedad y la imposición de ideas, en lugar de la participación democrática de la ciudadanía en tan importante encomienda.

Muchos temas que afectan a la ciudadanía como el uso de mariguana, el aborto, la eutanasia, la prostitución, incluso el que el gobierno sea quien se beneficie de la plusvalía de nuestras propiedades, muestran la poca sensibilidad de muchos de los Constituyentes; y la mayoría de estos artículos quedarán reflejados en la Constitución de la Ciudad de México.

Es momento de que la ciudadanía despierte y haga valer su voz en las decisiones de la capital del país, es momento de una participación activa, pacífica y ordenada, por lo que te invitamos a que firmes para que la Constitución sea sometida a un plebiscito para garantizar que la Constitución sea para todos.

Firma aquí por el bien de nuestras familias:
http://www.unpf.mx/constitucion-a-plebiscito

Los creyentes y la educación sexual en México según la SEP

Autor: Carlos Alberto Jardón

Católico por convicción y teólogo de profesión. Padre de familia y amante de la pizza.

@Elnivel2

Fuente: liderazgo, teología, creatividad, evangelización

Frente a las recientes iniciativas del gobierno federal en el tema de matrimonios igualitarios y algunas menciones que ha hecho el mismo gobierno sobre “derechos sexuales” de niñas y niños han surgido una gran cantidad de memes y de artículos bastante reaccionarios (de parte de padres preocupados, creyentes y no creyentes) que se basan en lo que ha ocurrido en otros países o en informaciones parciales. No estoy defendiendo las políticas del gobierno (ni me pagan por ello ni me interesa) trato de hacer un llamado a los padres de familia (sobre todo a los creyentes) a tomar cartas en el asunto y a inyectarle grandes dosis de sentido común y razón al tema, a fin de cuentas lo que está en juego es la formación de las siguientes generaciones que puedan sacar a este país adelante y asegurarse un futuro.

Sugiero estas tres acciones concretas que los padres de familia podemos hacer para formar a nuestros hijos (que es lo que nos interesa de verdad):

1. Informarse sobre lo que ocurre realmente

En nuestro país existe todavía el sistema de libros de texto gratuitos que se utilizan en todas las escuelas públicas y en la mayoría de las escuelas privadas incorporadas a la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo primero que hay que hacer es revisar los libros y su contenido. Los temas de sexualidad se tratan en la materia de Educación Cívica y Ética. Obviamente esto exige formación de parte de los padres para saber discernir si ese contenido atenta de verdad contra las convicciones espirituales de la familia o, peor aún, contra la dignidad de la persona.

Pero más allá de los libros de texto y su contenido, los maestros de primaria de la SEP reciben formación sobre estos temas de parte de la Dirección General de Formación Continua de Maestros en Servicio, de la Subsecretaría de Educación Básica. Existe un Educación Integral de la Sexualidad. Formación para maestras y maestros de Educación Básica (disponible aquí), en el que, afortunadamente, todavía no se cuela la ideología de género en su versión más radical. El manual está más bien cargado a prevenir la violencia y el abuso. Se nota todavía la unidad del aspecto emocional y el genital en el fundamento teórico, incluso se subraya que la sexualidad tiene muchas dimensiones que se deben educar (no sólo la genitalidad). Explica con bastante firmeza que en la edad escolar la identidad sexual está bastante bien definida por lo que sugiere a los maestros, entre las cosas que hay que evitar:
Explicación de teorías infundadas y parciales respecto al origen de la orientación sexual (p. 115)
Comentarios que sugieren que no es posible contar con claridad respecto a la orientación sexual en la infancia (p. 115).

Aunque tiene también sus deficiencias, hay algunas afirmaciones de este manual que me parecen bastante positivas y que, lejos de atentar contra las convicciones o el derecho de los padres cristianos a formar a sus hijos, pueden ser de utilidad, a los que son padres, para reivindicar este derecho y protestar con bases en caso de que se quiera cambiar de forma radical este manual (las negritas son mías).

“Los padres de familia, y las familias mismas tienen un papel fundamental en la construcción de aspectos muy importantes de la identidad sexual y las relaciones sociales de sus hijos e hijas. Las escuelas y las instituciones educativas en las que los niños y las niñas pasan gran parte de sus vidas son un ambiente adecuado para aprender acerca de la vida sexual, las relaciones interpersonales, el VIH y otras infecciones de trasmisión sexual. Cuando estas instituciones funcionan bien, los niños, niñas y jóvenes adquieren los valores, habilidades y conocimiento para tomar decisiones informadas y responsables en sus vidas sociales y sexuales. Los maestros y maestras deben ser proveedores de información y apoyo de calidad y confiables para las niñas, niños y jóvenes. En la mayoría de los casos, los padres y madres de familia son quienes más apoyan los programas de educación de la sexualidad en las escuelas.” (p. 123)

“Las recomendaciones internacionales sobre educación de la sexualidad subrayan la importancia de involucrar y construir apoyo entre los líderes culturales de una comunidad dada. Personajes críticos como los líderes religiosos deben ser incluidos en el desarrollo de estos esfuerzos. Sin embargo, las recomendaciones internacionales también señalan la necesidad de cambio en algunas normas sociales y prácticas peligrosas que se opongan a los derechos humanos o que pongan en riesgo y vulnerabilidad, especialmente a las niñas y las mujeres jóvenes.” (p. 123)

“Los mecanismos tradicionales para preparar a la niñez y la juventud para la vida sexual y las relaciones interpersonales están sufriendo cambios y estragos en muchos lugares, con frecuencia nada suple a esos mecanismos. La educación de la sexualidad reconoce el papel primordial de los padres y la familia como fuente de información y apoyo en la formación de un enfoque saludable a la sexualidad y las relaciones sexuales. Los gobiernos y los ministerios de educación, las escuelas, los maestros y las maestras deben apoyar y complementar el papel de los padres y la familia brindando un ambiente de aprendizaje de apoyo y seguro, así como las herramientas y materiales para proporcionar educación de la sexualidad de alta calidad.” (p. 123)

“Las recomendaciones internacionales están realizadas con el principio de gradualidad en el diseño de los objetivos de aprendizaje que siempre son adecuados a la edad. También se recomienda tomar en cuenta los contextos comunitarios. La educación de la sexualidad no se limita a las relaciones sexuales, sino que incluye habilidades para entender el cuerpo, el reconocimiento de relaciones interpersonales, el conocimiento de los principios de la reproducción humana, aspectos de seguridad y desarrollo de la confianza. Esto se va construyendo gradualmente de acuerdo con el desarrollo infantil.” (p. 124)

2. Formarse (leer) en el Magisterio de la Iglesia sobre estos temas

Tal vez nunca tuviste una formación cristiana o por lo menos integral en cuanto a la sexualidad. No importa, si eres católico, es hora de que te pongas las pilas, dejes un rato el Facebook, y te pongas a leer y estudiar lo que opina el Magisterio de la Iglesia sobre el tema de la sexualidad (aunque si eres cristiano no católico puedes aprovechar la doctrina bíblica que ofrece el Magisterio católico sobre el tema y tal vez descubras que los cristianos de cualquier trasfondo estamos bastante sincronizados al respecto).

Un principio básico que no se debe olvidar es el de que los cristianos formamos a nuestros hijos para el amor (no sólo para el ejercicio de su genitalidad), como enseñó alguna vez S. Juan Pablo II:

«La educación para el amor como don de sí mismo, constituye también la premisa indispensable para los padres, llamados a ofrecer a los hijos una educación sexual clara y delicada. Ante una cultura que «banaliza» en gran parte la sexualidad humana, porque la interpreta y la vive de manera reductiva y empobrecida, relacionándola únicamente con el cuerpo y el placer egoísta, el servicio educativo de los padres debe basarse sobre una cultura sexual que sea verdadera y plenamente personal. En efecto, la sexualidad es una riqueza de toda la persona —cuerpo, sentimiento y espíritu— y manifiesta su significado intimo al llevar la persona hacia el don de sí misma en el amor» (Familiaris Consortio 37)

Por lo menos habría que leer lo siguiente, para formarnos y formar a nuestros hijos (no es una lista exhaustiva ni académica, sino una lista de lecturas que te sugiero y que me han ayudado a mí):
Orientaciones educativas sobre el amor humano. Pautas de educación sexual (Sagrada Congregación para la Educación Católica).

Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales (Congregación para la Doctrina de la Fe).
La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar (Conferencia Episcopal Española).
Familiaris Consortio (Juan Pablo II).
Deus Caritas Est (Benedicto XVI).
Amoris Laetitia (Francisco).
Los cinco lenguajes del amor (Gary Chapman).
Sexo como Dios manda (Ksawery Knotz).
Sexo: un motivo para amar (Mónica de Aysa)

3. Orar por nuestros hijos y por nosotros

Hay líderes cristianos que opinan que estamos en medio de una guerra cultural, tienen su parte de razón. La guerra cultural requiere formación pero también oración. Es necesario orar a Dios para pedir dirección en la formación de nuestros hijos y de nuestras familias. Es necesario también orar por ellos para que conozcan y amen a Cristo, tanto o más que nosotros. Si los formamos y oramos con y por ellos podremos equiparlos para ser libres y sobre todo para amar a todos y todas. El amor es capaz de vencer cualquier batalla.

La CEPAL contraria a la familia

CEPAL. 2ª Conferencia Regional. México DF. Oct 2015.
Del 6 al 9 de octubre tendrá lugar en México DF la revisión del llamado Consenso de Montevideo de la Comisión Económica para América latina y Caribe, CEPAL, organismo dependiente de Naciones Unidas.

El llamado consenso de Montevideo fue el documento aprobado en la reunión mantenida del 12 al 15 de agosto de 2013. El objetivo de la reunión de México es evaluar los avances y replanificar objetivos.
El documento de trabajo censura lo que –a su juicio- son retrocesos ,“síntomas de estancamiento y retroceso en la región”. Citamos textualmente:

  • • Resurgimiento de discursos conservadores: oposición del aborto, exaltación de la familia
  • • La ideología de la familia como valor ha florecido el resurgimiento de la alianza entre los sectores más conservadores
    • Resurge con éxito la oposición al aborto
  • Los derechos sexuales y reproductivos siguen siendo una asignatura pendiente limitando fuertemente la autonomía de la mujer.

En su opinión, las “restricciones a los derechos reproductivos de los adolescentes” supone una “imposición de la maternidad no deseada”

El informe también lamenta que en Chile, El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana “el aborto no haya sido despenalizado en todas sus circunstancias”.

Entre los informes nacionales, Bolivia se queja de que los obstáculos que encuentra para implantar su plan integral de prevención del embarazo adolescente:

“La Iglesia católica limita las posibilidades de ejercer los derechos sexuales y reproductivos”
Por su parte, Chile, señala que su primer reto es la despenalización del aborto:

“El régimen legal prohibitivo importa la negación de los Derechos Humanos de las Mujeres”

Entre lo que consideran éxitos y avances destacan la ley de identidad de género en Argentina y el matrimonio entre personas del mismo género en Argentina, Uruguay, Colombia y Brasil.

También se felicitan por la legalización del aborto en Uruguay en el 2012 y por la sentencia T.-841 de la Corte colombiana que permite el aborto bajo el supuesto de “daños a la salud mental” de la madre.

Entre los objetivos para la agenda del futuro se encuentra el acceso universal a la salud sexual y reproductiva (eufemismo de aborto) y a los métodos anticonceptivos.

Además, el feminismo debe avanzar “promoviendo la democracia dentro de la propia familia, con políticas de derechos de todos sus miembros, incluída la política de libertad sexual”.

Incluso llegan a asegurar que para el desarrollo no es necesaria la familia, pero sí la perspectiva de género:

“El desarrollo económico y democrático, la estabilidad política, la generación de empleo y la promulgación de leyes son condiciones para el desarrollo siempre y cuando dicho proceso integre la perspectiva de género”.

Sin duda se trata de una agenda con un marcado sesgo ideológico, que en lugar de reconocer el derecho a la vida y el apoyo social a las mujeres con embarazos en dificultad, defienden el descarte de la vida ‘incómoda’.

En lugar de defender la familia como célula básica de la sociedad y factor de estabilidad y desarrollo, la consideran una “ideología” y una amenaza.

Por supuesto no es lo que piensa la sociedad latinoamericana ni sus jóvenes. Muéstrales tu oposición.

Esta es –textualmente- una de las conclusiones que se llevarán a una cumbre latinoamericana que comienza mañana martes en México DF: aborto y ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo.

Incluso dicen que para garantizar el desarrollo hacen falta políticas «con perspectiva de género”. ¿No será que hacen falta políticas con «perspectiva de familia”?

En definitiva: pretenden imponer la agenda destructora del derecho a la vida y de la familia en todos nuestros países.

El documento de trabajo censura lo que –a su juicio- son retrocesos, «síntomas de estancamiento y retroceso en la región”. Te cito textualmente:

• Resurgimiento de discursos conservadores: oposición del aborto, exaltación de la familia
• La ideología de la familia como valor ha florecido el resurgimiento de la alianza entre los sectores más conservadores
• Resurge con éxito la oposición al aborto
• Los derechos sexuales y reproductivos siguen siendo una asignatura pendiente limitando fuertemente la autonomía de la mujer.
• En su opinión, las «restricciones a los derechos reproductivos de los adolescentes” supone una «imposición de la maternidad no deseada”
• Observo que en lugar de defender el derecho a la vida y promover política sociales de apoyo a la maternidad, defienden el derecho al aborto, que como sabe, no está recogido en ningún tratado internacional.
• Observo también que en lugar de defender y promover a la familia como célula básica de la sociedad y factor de desarrollo y estabilidad, la consideran una “ideología conservadora”.
• En lugar de promover leyes y políticas con perspectiva de familia, promueven leyes y políticas con perspectiva de género.
• Si de verdad quieren comprometerse con el futuro de la región, su desarrollo económico, social y democrático, necesariamente deberán de hacerlo con las familias sin descartar a nadie.
• Si su agenda permanece en posiciones ideológicas estrechas, quiero que sepa que no me representa.

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