¿Qué está ocurriendo con el Matrimonio y la Familia en nuestra época?

Hoy en día el matrimonio está sufriendo uno de los peores embates de su historia. De igual forma, en siglos pasados, diversos pensadores sostenían que para destruir los valores de la civilización occidental, antes habría que aniquilar el concepto de familia. Esas ideologías actualmente han vuelto a la carga con particular virulencia.

Ante la creciente propaganda de algunos políticos, figuras relevantes, intelectuales y ciertos medios de comunicación, existe el peligro que en los que sí creen en el matrimonio y en la familia les sobrevenga un estado de profundo desánimo, tristeza, de queja interna y concluir de manera pesimista que: “Esta situación social y pérdida de valores no tiene remedio”.

La verdad de las cosas es que es un error llegar a esta deducción. Desde el punto de vista antropológico y a través de muchos siglos en la historia de la humanidad, el matrimonio ha sido y sigue siendo la unión más estable por excelencia, la célula fundamental de la sociedad, en la que un hombre se une para toda la vida con una mujer en orden a tener hijos, a fundar una familia.

Es en el hogar donde se crían y educan a los hijos; dónde se recibe el afecto y cariño de los padres y hermanos; dónde se forjan los caracteres y personalidades; dónde aprenden los hijos a vivir las virtudes y valores para que, en el futuro, sean personas de bien; para que con un quehacer profesional prestigioso aporten un beneficio directo a la sociedad como ciudadanos responsables y participativos.

Sabemos que en la familia se juega el futuro de la humanidad, porque los valores que se transmiten van de generación en generación y de ese bagaje de virtudes, de positivos ejemplos y formativos conceptos, es lo que se denomina con el nombre de cultura. Y a esta “cultura familiar”, que ama y respeta la vida humana, pertenecemos.

Pero nadie nace sabiendo cómo ser buen padre o madre. Para cumplir adecuadamente con esas importantes funciones es necesario dedicar tiempo a los hijos y prepararse bien, por ejemplo, tomando cursos de orientación familiar o leyendo libros sobre cómo mejorar en la educación de los hijos.

Otro aspecto destacado es que unas familias pueden ayudar a otras familias que lo necesiten o requieran. Se puede brindar formación a los papás sobre los fines del matrimonio (unidad e indisolubilidad); sobre la importancia de la fidelidad conyugal; acerca de dar buen ejemplo a los hijos (“Fray ejemplo, es el mejor predicador”, dice el proverbio); experiencias enriquecedoras que unos padres pueden pasar a otros sobre cómo explicaron a sus hijos la sexualidad, el noviazgo; cómo educaron a sus hijos en la fe; en la práctica de determinadas virtudes humanas, etc.

Pero quizá lo que más conmueve a las otras familias es cuando unos matrimonios con sus hijos les ofrecen, con naturalidad, un testimonio de alegría, de unión, de cordialidad, de buen humor y optimismo y es que el ejemplo arrastra.

Me gusta ver con detalle esas fotografías en las aparecen los abuelos -que cumplieron 50 años de casados (o más)- y figuran sus hijos, sus nietos y varios bisnietos. Los semblantes de alegría de todos los integrantes de esa familia, comenzando por el gozo y el sano orgullo de los abuelos, lo dice todo. “Un ejemplo dice más que mil palabras”, se suele decir, y una familia unida y feliz hace un bien enorme a otras familias y a la sociedad entera.

Para que el amor conyugal sea pleno

El célebre autor de El Principito, el literato francés, Antoine de Saint Exupéry, escribió un pensamiento que ha trascendido a través del tiempo acerca del amor mutuo entre los esposos y que afirma: “Amar, es mirar juntos en la misma dirección”. Y también sostiene que: “El amor es lo único que crece cuando se reparte”.

En este mismo sentido, me viene a la memoria una canción del poeta y cantautor que más influyó en la generación de los sesenta, Bob Dylan. En el ocaso de su vida este artista compuso una bella canción, titulada: “Deja que Sientas mi Amor”. En su letra se trasluce una melodía en la que el compositor ha madurado como persona y ofrece a su amada un amor profundo. En ella dice: “Cuando la lluvia cae sobre tu cara/ y el mundo entero está en tu maleta,/ puedo ofrecerte un cálido abrazo/ para hacerte sentir mi amor. /Cuando las sombras del atardecer y las estrellas aparecen/ y no hay nadie que pueda secar tus lágrimas/ podría abrazarte durante un millón de años,/ para hacerte sentir mi amor. (…) / Podría hacerte feliz y convertir tus sueños en realidad. / No hay nada en este mundo que no haría por tu amor, / iría por ti hasta el confín de la tierra /para hacerte sentir mi amor”.

Pensaba en el joven que se compromete a amar de esta manera a su prometida, con la finalidad casare y formar una familia. A lo largo de toda su melodía, Dylan aporta las características esenciales de cómo debe de ser el amor conyugal: a) un amor sin limitantes y para toda la vida; b) en que estaría dispuesto a realizar el más grande de los sacrificios con tal de mantener la llama viva de su amor; c) en que cuando ella estuviera pasando una difícil temporada (una enfermedad, un problema económico, el dolor por la muerte de un ser querido…), él sería el primero en acudir en su auxilio; d) si ella tuviera graves adversidades y contradicciones, le asegura que no la abandonaría y le daría lo mejor de su afecto y cariño, permaneciendo siempre a su lado; e) añade que a lo largo de todo su matrimonio pondría los medios necesarios para serle fiel; f) que lucharía siempre por agradarla y hacerla feliz; g) se empeñaría por convertir los mutuos ideales y sueños en realidad; h) que nada lo haría solo, sino siempre en compañía de su esposa; i) y finalmente, le promete que nunca le faltará su tierno y cálido abrazo.

Sin duda son palabras que hacen reflexionar acerca del amor entre los esposos. Pero no hay que olvidar que ese cariño y afecto constituyen como una bella música de fondo donde la existencia de los hijos -frutos vivientes de su amor- se va desarrollando armónicamente, con alegría, fortaleza y buen humor. Si hay paz, esmerada formación y comprensión dentro del hogar, sin duda alguna se reflejará en la forja misma de los caracteres y personalidades de cada uno de los hijos.

Sinfonía de amor conyugal

En su reciente documento postsinodal del Papa Francisco, titulado: “La Alegría del amor. Sobre el Amor en la Familia”, el Santo Padre redacta un bello texto que es como una sinfonía del amor entre los cónyuges para conseguir su felicidad en el matrimonio y enttre los miembros de la familia.

Tiene como punto de partida ese profundo y elocuente escrito de San Pablo, comúnmente llamado el “Himno de la Caridad (o del Amor)” y dice así: “El amor es paciente,/ es servicial;/ el amor no tiene envidia,/ no hace alarde,/ no es arrogante,/ no obra con dureza,/ no busca su propio interés,/ no se irrita,/ no lleva cuentas del mal,/ no se alegra de la injusticia,/ sino que goza con la verdad./ Todo lo disculpa, / todo lo cree,/ todo lo espera, / todo lo soporta” (Primera Carta a los Colosenses 13, 4-7).

Y a continuación el Romano Pontífice brinda magníficos consejos para los esposos y las familias, desglosando las frases antes citadas. Comenta en que no se puede pretender que las personas sean “perfectas” sino que hay que aprender a quererlas, también, con sus defectos y limitaciones. Hay que tener “una profunda compasión” acerca de cómo son los demas para comprenderlos, perdonarlos y disculparlos, en vez de reaccionar con venganza o agresividad.

Amar, dice el Papa, no sólo significa “querer al otro cónyuge” y a los hijos sino también “procurarles y hacerles el bien”, servirles y llenarles de detalles de cariño y afecto de tal manera que se contribuya a hacer más agradable la convivencia.

El escritor inglés, C. S. Lewis, autor de “Las Crónicas de Narnia” y “Cartas del diablo a su sobrino”, entre otras muchcas obras, señala en ésta última que parte de la acción diabólica -a simple vista imperceptible, pero muy eficaz- es sembrar entre los miembros de una familia: pequeñas envidias, discordias, divisiones, roces, fricciones, antipatías, etc. Así, una familia que podría ser plena y feliz, sus miembros se llenan de amargura, rencor y resentimiento cuando se gira en “la órbita del yo”, esto es, del marcado egoísmo. Por ello, el Papa Francisco propone alegrarse de todo corazón ante los logros y éxitos -pequeños o grandes- de los que convivimos cotidianamente.

Otras recomendaciones del Santo Padre son: ser siempre amables y vivir las finas normas de urbanidad y cortesía en la familia. No hay porqué descuidarlas con el paso del tiempo ni caer en un mal “acostumbramiento” provocado por la rutina o el abandono. También anima a las familias a no dejarse llevar por el mal humor y los reacciones bruscas o ásperas en la convivencia diaria, sino a “meter el lubricante de la caridad” para que el amor y el perdón siempre triunfen.

En todo trato humano indudablemente que existen aspectos que pueden costar o resultar arduos, pero debe imperar la paciencia, la tolerancia y la comprensión hacia los demás porque el verdadero amor “lo soporta todo”.

Concluye el Papa Francisco afirmando que cada familia debe ser un remanso de paz y de alegría. Con ese buen humor y esa mutua comprensión será más fácil que el gozo y la alegría de Dios reine en el centro de los hogares.

Los 47 jueces de Estrasburgo: “No existe el matrimonio gay”

Fuente: confamilia

Los 47 jueces, de los 47 países del Consejo de Europa, que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo -el tribunal de derechos humanos más importante del mundo- ha dictado una sentencia sorprendente el pasado jueves 9 de junio.

Por unanimidad, han aprobado la sentencia que establece que no existe el derecho al matrimonio homosexual.

Sustentan su decisión en el Artículo No. 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Dicho apartado equivale a los artículos de los tratados sobre derechos humanos firmados por México: No. 17 del Pacto de San José y al No. 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En él se establece que “…el hombre y la mujer tienen derecho a casarse y a fundar una familia…”.

Si los legisladores hubieran querido decir que el matrimonio es también para hombres gays o mujeres lesbianas habrían escrito: las personas tienen derecho a casarse y a fundar una familia.

Pero no es así. Específicamente quisieron preservar la institución natural del matrimonio.

También han dicho que el Convenio Europeo de Derechos Humanos consagra “el concepto tradicional del matrimonio, a saber, la unión de un hombre y de una mujer” y que no impone a los gobiernos la “obligación de abrir el matrimonio a las personas de mismo sexo”.

En cuanto al principio de no discriminación, el Tribunal de Estrasburgo también afirma que no hay tal discriminación y dice que “…los Estados son libres de reservar el matrimonio únicamente a parejas heterosexuales…”.

La opinión unánime de 47 jueces de 47 diferentes países del Consejo de Europa deja claro que hay un grave error por parte del Presidente Enrique Peña Nieto y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en su interpretación de lo que es el matrimonio y en el significado de lo que es discriminar.

Con su interpretación, el Presidente y la SCJN violentan la realidad y corrompen el lenguaje.

Divorciados vueltos a casar también son Iglesia.

Respecto de la implementación relativa al proceso para que los matrimonios de Divorciados y vueltos a casar, realicen sus votos a efecto de vivir en plena continencia; y así recibir los sacramentos de la Reconciliación y Comunión Eucarística.

A) Principios Doctrinales.

1) Es preciso aclarar el porque no se tiene acceso a los sacramentos de la Reconciliación y Sagrada Comunión de forma sacramental.

a) Para que el fiel pueda recibir la Comunión Sacramental se requiere de la absolución sacramental.

b) Esta se dá si se cumple entre otras condiciones.

 Propósito de enmienda.
 Dolor o contrición de los pecados

c) Si se continúa la relación conyugal no sacramentada y esta está precedida de un matrimonio canónicamente válido, no se darían los condicionantes anotados se continua con esta relación marital (actos propios de los esposos) (FC 84) y así el Sacramento de la Reconciliación no seria válido.
2) Excepción.
a) La Exhortación Apostólica Familiaris Consortio (FC) en lo relativo, dentro del número 84, textualmente dice:

“La reconciliación en el sacramento de la penitencia -que les abriría el camino al sacramento eucarístico- puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, -como, por ejemplo, la educación de los hijos- no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos».

b) Exhortación Apostólica de SS. Benedicto XVI. “Sacramentum Caritatis” (El Sacramento del Amor) al respecto del punto en estudio de fecha 22 de febrero del 2007, nos dice:
“Más bien se debe partir del presupuesto de que el amor por la verdad es el punto de encuentro fundamental entre el derecho y la pastoral: en efecto, la verdad nunca es abstracta, sino que « se integra en el itinerario humano y cristiano de cada fiel ».[96] Por esto, cuando no se reconoce la nulidad del vínculo matrimonial y se dan las condiciones objetivas que hacen la convivencia irreversible de hecho, la Iglesia anima a estos fieles a esforzarse en vivir su relación según las exigencias de la ley de Dios, como amigos, como hermano y hermana; así podrán acercarse a la mesa eucarística, según las disposiciones previstas por la praxis eclesial. Para que semejante camino sea posible y produzca frutos, debe contar con la ayuda de los pastores y con iniciativas eclesiales apropiadas, evitando en todo caso la bendición de estas relaciones, para que no surjan confusiones entre los fieles sobre del valor del matrimonio.

c) Directorio Nacional de Pastoral Familiar promulgado en el año 2005 por la Conferencia Episcopal Mexicana, en el cual en las siguientes numerales señalas que:

715: La Congregación de la fe expone, en una carta publicada en 1994, las razones para no admitir a los divorciados vueltos a casar a la comunión eucarística.

a) Los divorciados vueltos a casar se encuentran en una situación que contradice objetivamente la ley de Dios.

b) Contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía.

c) La Eucaristía sólo puede administrarse cuando haya absolución sacramental, que puede ser concedida únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a llevar una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad y la moralidad propia del matrimonio.

d) El fiel de manera habitual está conviviendo conyugalmente con una persona que no es la legítima esposa o el legítimo marido, no puede acceder a la comunión eucarística.

La reconciliación en el sacramento de la Penitencia y el acceso a la Eucaristía, solo puede efectuarse si se arrepienten de haber violado el signo de la alianza y de la fidelidad a Cristo y se abren con corazón sincero a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del sacramento del Matrimonio.

716. Podrán acceder a la Eucaristía aquellos esposos vueltos a casar que estén sinceramente dispuestos a llevar una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Concretamente, “cuando el hombre y la mujer por motivos serios, como por ejemplo la educación de los hijos, no pueden cumplir la obligación de la separación, entonces asumen el compromiso de vivir en plena continencia o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos” en este caso pueden acceder a la comunión eucarística permaneciendo firmes en su decisión de vivir como hermanos, pero tienen la obligación de evitar el escándalo, recomendándose tomar la comunión eucarística en otra parroquia fuera de la comunidad. Ésta es una situación de conciencia.

717. Humanamente vivir la castidad en el matrimonio resulta difícil pero no imposible, por lo que es menos importante que los pastores se preocupen por invitarlos a vivir el procesos de evangelización que los lleve a darse cuenta que para recibir la comunión eucarística necesitan implorar la misericordia de Dios, para que una vez fortalecidos decidan ofrecer su sacrificio a Dios.

Al actuar de esta manera, la Iglesia quiere, al mismo tiempo, proclamar su fidelidad a Cristo y ser signo de misericordia en especial para quienes fueron abandonados sin falta de su parte por el cónyuge legítimo.

B) PRAXIS RECOMENDADA PARA FORMALIZAR LA VIVENCIA EM CONTINENCIA DE LOS MATRIMONIOS DVC.

1. Es recomendable, el que cuando El matrimonio DVC solicite El llevar una vida continente se cumplan con los siguientes requisitos previos.

a) Se comunique esta decisión al Presbítero que haya dado seguimiento respecto del crecimiento espiritual del matrimonio solicitante.

b) Que de preferencia los cónyuges tengan por lo menos 50 años de edad (pueden ser menores con el VoBo del sacerdote acompañante).

c) Llevar a cabo un retiro profundo de discernimiento, una vez que el sacerdote acompañante de el visto bueno para que se realicen los votos correspondientes.

d) Al finalizar el retiro, ante la presencia del sacerdote actuante quién dará fé del acto, se levantará un acta juramentada y ante dos testigos quienes en la presencia del Señor Eucaristía se formalizará el acta con la firma de los participantes, documento que constará de original y copia autógrafa para quedar (la primera) en la notaría parroquial correspondiente y la segunda en poder del matrimonio actuante.

e) Es recomendable, anualmente, la renovación de dichos votos con el levantamiento signado del acta respectiva.

C) REFLEXION FINAL.

La Exhortación apostólica FC, punto 84, recomienda que al hacer la comunión eucarística los matrimonios DVC actuantes “evitando el escándalo” lo anterior en virtud de que la comunidad al conocer la situación de vida de los matrimonios está “acostumbrada” a verles hacer la “Comunión Espiritual” y abstenerse de la Sacramental , por lo que al principio escuchar misa y recibir la comunión sacramental en otra comunidad y poco a poco con su testimonio de vida espiritual ,familiar y en la caridad, junto con el acta formalizada, la misma comunidad recibirá en su seno a dicho matrimonio, dentro de la guía que lleve el sacerdote actuante, pero lo más importante es la comunión que se lleve en todo momento dentro de los actos de oración, justicia y caridad con el “Señor Jesús”.

La pensión extramarital

Fuente: Early Institute

La pensión extramarital
La ocurrencia legislativa de Coahuila
Por Lic. Rafael Cruz Vargas

​El pasado 24 de noviembre se aprobó en el Congreso de Coahuila el proyecto de Ley para la Familia. Entre el articulado de esta ley se encuentra una figura que más bien suena a ocurrencia: la pensión extramarital.

Ésta consiste en la obligación de pagar una pensión alimenticia a la persona con la que se haya mantenido una relación de pareja, independientemente de que ésta se dé mientras existe una relación de matrimonio o concubinato del deudor alimentario.
Así que, de acuerdo con lo aprobado en el congreso de Coahuila, la relación extramarital puede generar la obligación de pagar pensión alimenticia si:

​1.-La relación de pareja tiene un mínimo de 3 años y está fundada en la afectividad, el consentimiento y la solidaridad libremente aceptada.
2.-La pareja tiene una convivencia estable aunque el deudor alimentario también tenga otras formas de convivencia como el matrimonio o el concubinato.
3.-Existe dependencia económica.

El problema de este tipo de “ocurrencias” es que lleguen a reflejarse en la Ley, pues colocan a las personas en situaciones jurídicas que impactan directamente las relaciones sociales.

La obligación alimentaria surge específicamente para el sustento familiar. Su justificación es lo suficientemente racional como para que la Constitución misma la proteja. Se puede tener una relación estable, de solidaridad y libremente aceptada con muchas personas, pero ello no crea de facto un vínculo familiar y, por lo tanto, no es razón suficiente para que exista la obligación jurídica de contribuir a su sustento.

Determinar que una persona que se encuentra fuera de una relación de matrimonio o concubinato tiene derecho a recibir pensión alimenticia, pone en riesgo las posibilidades económicas del deudor para proveer de sustento a aquellos con quienes sí tiene un vínculo familiar (cónyuge, concubina o concubino, su padres…) y, sobre todo, los hijos nacidos de estas uniones.

Una vez más, nos encontramos con una disposición legal que atiende únicamente a los intereses de los adultos que celebran este tipo de relaciones, desestimando las necesidades del menor y su interés superior.

Es muy preocupante que no haya un análisis serio sobre las consecuencias jurídicas y sociales de normalizar y legalizar una especie de poligamia, mediante el reconocimiento de relaciones pseudoconyugales sustentadas en razón de la necesidad económica y en la posibilidad de sustentarlas.

Se subraya el hecho evidente de que el principal destinatario de la norma es el hombre unido en matrimonio o en concubinato; partiendo de una presunción de que es la mujer quien se encuentra generalmente en una situación de dependencia económica y que el ‘hombre infiel debe pagar y hacerse responsable de ella’.

En lugar de tales ocurrencias, el legislador debiera preocuparse en reformar las normas relativas a la exacta ejecución de la obligación alimentaria, que han demostrado ser notoriamente insuficientes por su carencia de certeza. El diseño actual de las normas dirigidas a lograr el efectivo cumplimiento de la obligación alimentaria permite que el deudor evada su cumplimiento, sirviéndose de artificios jurídicos, en franco detrimento de las personas que le son dependientes.

Debemos reformar los métodos para determinar el monto de las pensiones alimenticias, con base a los egresos del deudor o al estilo de vida que daba a su familia. O bien, que el Estado asuma las obligaciones alimenticias como una primera medida para proteger a los dependientes, reservándose el derecho de proceder en contra del deudor originario, como ya se practica en otros países del mundo, como lo son Dinamarca, Finlandia y Noruega.

Los alcances negativos de esta figura, atentan contra el sustento y desarrollo de los niños, la integridad familiar e incluso, la igualdad de género; de ahí que resulte preocupante la frecuencia con que se emiten leyes sin el debido análisis de su impacto social.

Cuatro consejos para cuando marido y mujer recen juntos y diez peticiones por las que hacerlo

*AllProDad

La oración de la pareja previene o soluciona muchos problemas

Cuatro consejos para cuando marido y mujer recen juntos y diez peticiones por las que hacerlo

Los estudios confirman un hecho: las parejas que rezan unidas, permanecen unidas. Cuando nos piden consejo matrimonial, la primera pregunta que les hacemos suele centrarse sobre su vida de oración. Es sorprendente la cantidad de problemas que pueden corregirse cuando un matrimonio se esmera en rezar y en pedir ayuda a Dios.

Ahí van algunos consejos:

Rezad juntos todos los días a la misma hora. Si os resulta incómodo rezar… ¡perfecto! Pero hacedlo, aunque sean 30 segundos nada más. Ya es un comienzo.

-Evitad las interrupciones. Haced saber a vuestros hijos que vais a rezar y que esperáis que os dejen unos minutos de paz.

-Comentad entre vosotros durante unos instantes por qué vais a pedir.

-Pedid por vuestro matrimonio. La oración es una comunicación familiar de alto nivel.

Y he aquí diez cosas concretas por las que rezar.

1. Rezad uno por otro.
Las Sagradas Escrituras son insistentemente claras en cuanto a dónde poner el foco en una relación: debe estar siempre orientado hacia «el otro». Cuando rezamos por nuestro cónyuge como foco principal:

-Queremos ser parte de la respuesta a esa oración.

-Le valoramos más conscientemente.

-Le amamos más profundamente.

-Evitemos los conflictos matrimoniales.

2. Reza por este día (hoy).
Hoy es el momento más importante en un matrimonio. No se trata de lo que podamos hacer otro día, sino de cómo funciona nuestro matrimonio justo ahora. Cuando pedimos a Dios específiamente que forme parte de nuestro día, es más probable que Le conservemos en todo momento.

3. Reza para que tú hagas presente a Cristo en tu matrimonio.
Es algo más que «hacer lo que haría Jesús». Consiste en comprender que realmente Dios nos usa para ser la presencia de Cristo. Sé Cristo para tu esposo o esposa. Sé Cristo para tus hijos. Sé Cristo en casa.

4. Rezad para que vuestro matrimonio sea una influencia positiva sobre los demás.
«Sed irreprochables e inocentes, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación tortuosa y perversa, en medio de la cual brilláis como antorchas en el mundo presentándole la Palabra de vida» (Fil 2, 15-16).

5. Reza por los sueños de tu esposo o esposa.
Esto es útil, porque nos obliga a escuchar y valorar sus sueños. Cuando comprendermos los sueños de nuestro marido o mujer, somos por definición mejores mujeres o maridos.

6. Rezad por vuestros hijos.
Hacedles saber que rezáis por ellos todos los días. Para los niños es muy potente saber que sus padres realmente rezan por ellos, y que pueden contar todos los días con esas oraciones.

7. Reza para ser un mejor esposo/esposa.
Es la frase clásica de Jack Nicholson en Mejor… imposible [As good as it gets]: «Tú haces que quiera ser mejor persona». Pide a Dios que te ayude a ser mejor marido/mujer, y hazlo durante la horación con tu mujer/marido. La humildad y el amor en un solo aliento.

8. Rezad para pedir sabiduría.
Ser padres ya es bastante duro. Rezad para pedir sabiduría. Y creed que Dios atenderá vuestra oración.

9. Rezad por un objetivo familiar.
Es fácil «verlas venir», tanto en el matrimonio como en la familia. Rezad por la directriz que guía vuestros objetivos familiares.

10. Rezad pidiendo protección.
En nuestra cultura, las familias son vulnerables. Las relaciones son muy vulnerables a muchas presiones. Nuestros compromisos con la fidelidad, los valores familiares y la fe están bajo un ataque continuo. No puedes pelear tú solo. Simplemente debemos rezar juntos.

Y por añadidura… rezad por la paz. Ya lo dice la canción (Jill y Sy Miller, 1955): Let there be peace on Earth and let it begin with me [Haya paz en la Tierra y que comience por mí]. Que la paz empiece con vosotros, en la oración, en el hogar: «Señor, hazme instrumento de tu paz» (San Francisco de Asís).

*Publicado en AllProDad.

Los anticonceptivos pueden destruir tu matrimonio

Por *Maria Josie Hernandez Cabrera

Si a alguna de nosotras nos ofrecieran una píldora que nos volviera irritables, depresivas, nos aumentara de peso y nos redujera el apetito sexual ¿estaríamos de acuerdo en tomarla todos los días? ¡Pensaríamos que es una locura! ¿Qué nos hizo pensar entonces en algún momento que esta píldora nos ayudaría a tener un matrimonio más feliz?

Los anticonceptivos pueden destruir tu matrimonio

Existe esta nueva tendencia a buscar productos naturales, orgánicos o saludables de forma casi obsesiva, lo cual resulta incomprensible cuando las estadísticas nos muestran la cantidad de mujeres que toman anticonceptivos hormonales, que que no solo dañan su salud y ponen en grave riesgo su vida, sino que además afectan tanto a su matrimonio.

La fórmula perfecta para el desastre

No es novedad el hecho de que la mujer sufra cambios drásticos de humor mientras se encuentra bajo el influjo de estas hormonas sintéticas, que engañan a su cerebro, haciéndole creer que se encuentra embarazada para bloquear el mecanismo natural de la ovulación.

El esposo por su parte, no experimenta la magia natural de la atracción sexual que ocurre cuando su mujer ovula de forma periódica: esas hormonas maravillosas que lo hacen ver a su esposa como la criatura más atractiva sobre el planeta, simplemente no aparecen por ningún lado.

Si consideramos que ella sufre una disminución importante de su apetito sexual y él no siente la misma atracción que sentía antes por ella y lo difícil que es para él estar al día con sus altibajos emocionales, estamos vislumbrando un desastre matrimonial seguro.

La solución

La solución a este caos originado por el afán de la ciencia de actuar en contra de la naturaleza, se llama Tecnología Natural Procreativa (o NaPro Tecnología), que consiste en el uso de herramientas científicas y el reconocimiento de la fertilidad, para la planeación de la familia y la detección de problemas que pueden llegar a presentarse en la vida reproductiva de la mujer.

El Modelo Creighton

El modelo Creighton desarrollado por la NaPro Tecnología tiene un fundamento 100% científico.

El mecanismo de los cíclos fértiles e infértiles de la mujer tiene manifestaciones externas: como el sangrado menstrual, la temperatura y el moco cervical. El Modelo Creighton consiste en el seguimiento que hace la mujer, graficando las señales físicas, naturales y observables de su fertilidad y en la interpretación de cada uno de sus ciclos.

El momento de la ovulación es sólo un instante ¡en todo un mes! Una pareja con la debida formación llega a identificar claramente en sus gráficas, su ventana de fertilidad, que a veces puede ser muy muy pequeña, o incluso puede detectar problemas en su fertilidad si es que se presentan. Con este conocimiento podrán evitar un embarazo con gran éxito al abstenerse de tener relaciones sexuales, durante los pocos días del mes en que es posible lograr la concepción.

Efectividad del método y satisfacción sexual

Cuando un matrimonio lleva a cabo de forma eficiente este modelo de planeación natural de la familia, tiene un porcentaje de éxito del 99.4%, que es igual o mayor que los métodos hormonales más populares del mercado, y lo mejor de todo: ¡sin efectos secundarios!

¡Y eso no es todo! En investigaciones realizadas a través de los años, entre matrimonios que alguna vez utilizaron anticonceptivos y después aprendieron a reconocer su fertilidad y planear su familia de forma natural, éstos se encontraban extraordinariamente más satisfechos con su vida sexual.

Una solución a la infertilidad

Por otro lado, la NaPro tecnología y el modelo Creighton han demostrado tener un altísimo indice de efectividad también en el logro del embarazo para aquellas parejas que se enfrentan a un problema de infertilidad. Incluso más alto que el que tiene la fecundación in vitro.

Confesiones de un esposo

A continuación les comparto las impresiones de mi esposo Daniel (antes escéptico) acerca del modelo Creighton:

Ahora valoro y aprecio más a mi esposa
Tengo un gran respeto por su cuerpo y su fertilidad
Este método me ha ayudado a ser una mejor pareja
He aprendido a buscar nuevas formas de alcanzar la intimidad con ella
Hemos encontrado formas creativas de expresar nuestro amor
Maduramos como personas al retrasar la gratificación
Mantenemos viva la pasión, gracias a la planeación natural de la familia, tenemos una luna de miel cada mes

Definitivamente el practicar este modelo natural de planeación familiar requiere, entre otras virtudes, disciplina, el dominio de la voluntad y una confianza ciega en Dios y esto fortalece la relación de los esposos con el Creador. ¿Qué más podemos pedir para nuestros matrimonios?

Busca un centro de NaPro Tecnología cerca de ti y aprende con tu esposo a usar el Modelo Creighton. Olvídate para siempre de los anticonceptivos que tanto dañan a tu cuerpo y a tu matrimonio y prepárate a vivir una sexualidad plena y feliz. Y lo mejor de todo, prepárate para vivir tu vida íntima de acuerdo con el plan perfecto de Dios.

*Comunicóloga
Bloggera, Traductora, Editora y Locutora, por ocurrencia de Dios,
Defensora de la VIDA y la Familia por vocación

Institución matrimonial. Mitos y realidades demagógicas.

*Dr. Carlos Leite Poletti.

Con respecto a este tema. Los partidarios de su aprobación triunfantes incluso desde mucho antes de que el Parlamento, en Uruguay, respaldase su tan ansiado anhelo, suelen partir de una premisa falaz, a saber: quienes se oponen al llamado «matrimonio homosexual» son homófobos encarnizados.

Los opositores, se esfuerzan, en su mayoría, por desplazar el debate hacia un terreno puramente nominalista, aceptando que tales uniones se celebren, pero bajo nombres diversos que dejen a salvo la designación de “matrimonio” referida exclusivamente a la unión entre un hombre y una mujer, reduciéndose así la discusión a una búsqueda un tanto bizantina de sinónimos o alternativas con fines puramente políticos y demagógicos. Ausentes de claro compromiso de ninguna índole. No hay, o casi no hay, quien se sobreponga al tema muy delicado implícito en el debate; y, de este modo, se orilla el meollo de la cuestión, que no es otro que determinar la naturaleza jurídica de la institución matrimonial en sí misma, lo que conlleva, tener que definirse filosóficamente, y hasta religiosamente, lo cual a veces, es comprometedor políticamente. Algo nefasto.

Empecemos a “aclarar los tantos” como se dice en mi país, Uruguay, se puede combatir la homofobia, por ser contraria a la dignidad inherente a la persona, y estar en contra del llamado “matrimonio homosexual”. Por una sencilla razón: la institución matrimonial no atiende a las inclinaciones o preferencias sexuales de los contrayentes, sino a la no igualación de sexos, conditio sine qua non para la procreación y, por lo tanto, para la continuidad social. Alguien podría oponer aquí que la procreación no forma parte del contenido estricto de esta institución jurídica, que se trata de un adherencia de orden religioso. Entonces, ¿por qué las legislaciones civiles declaran sin excepción nulo el matrimonio contraído entre hermanos, o entre padre e hija, etc.? Pues si, en efecto, la procreación no estuviese indisolublemente unida a la institución matrimonial, bastaría que los hermanos contrayentes declarasen ante el juez que la comunidad de vida que se disponen a iniciar la excluye, para salvar el obstáculo de la consanguinidad.

Las instituciones jurídicas no poseen otro fin que reforzar a las sociedades humanas. Naturalmente, pueden ser reformadas y sometidas a actualización; pero cuando se destruye su naturaleza el Derecho se resiente y, con él, la sociedad en la que uno tiene la dicha, o la desdicha e vivir.

Lo dicho sobre el matrimonio sirve también para la adopción. La filiación de un niño se funda sobre vínculos naturales que presuponen a un hombre y a una mujer; la adopción es una institución jurídica que trata de restablecer dichos vínculos. El niño no es un bien que pueda perseguirse por capricho una pareja, sea esta homosexual o heterosexual, sino un ser humano nacido de la unión de dos sexos. Esto ocurría, al menos, mientras el Derecho no estaba incurso en el carnaval electoral; pero ahora la naturaleza de las instituciones jurídicas la dictamina un puñado de políticos desleales sedientos de votos, por supuesto que hay excepciones, tampoco pienso que todo es así.

*Dr. en Derecho Uruguayo y católico

Asesor en Bioética de la Universidad de Montevideo

EL MATRIMONIO, ¿CAMINO DE SANTIDAD?

Antiguamente se consideraba que la santidad cristiana era una tarea exclusiva de los religiosos, sacerdotes, misioneros, y en general, de las almas consagradas a Dios. Se pensaba que, para lograr ese objetivo, había que segregarse del mundo e irse, por ejemplo, a un apartado convento o a un lugar de total retiro, lejos del ruido y de la agitación propia de las ciudades.

Pero el 2 de octubre de 1928, San Josemaría Escrivá de Balaguer vio -con luces sobrenaturales- que el Señor le pedía fundara el Opus Dei (del latín, la Obra de Dios), en la que se proclamara que todos los fieles estaban llamados a la santidad y al apostolado: casados, viudos, solteros. Y de cualquier profesión u oficio y condición social: comunicadoras, médicos, catedráticas, ingenieros, amas de casa, intelectuales, artistas, artesanos, vendedores, taxistas…

Dicho en otras palabras, que por el sólo hecho de estar bautizados, todos los fieles laicos podían aspirar a la plenitud de la vida cristiana en medio de sus quehaceres cotidianos honrados y sintiéndose metidos en la entraña del mundo, como un ciudadano más que que se esfuerza, día con día, por sacar adelante sus deberes familiares, en desempeñar con eficacia y prestigio su trabajo y tener una activa participación en la sociedad para recristianizarla.

En esa fecha fundacional, San Josemaría comprendió que, también, los casados estaban llamados a ser santos. El cónyuge, los hijos y el hogar se convertirían, con esta nueva perspectiva, en el camino de encuentro con Cristo y, junto con su profesión, la familia sería el medio para santificarse y servir con generosidad y cariño a sus seres queridos. Por eso afirmaba que el matrimonio es realmente una vocación. Años después, esta doctrina fue confirmada solemnemente por el Concilio Vaticano II y por numerosos documentos del Magisterio de la Iglesia.

En 1959, San Josemaría Escrivá de Balaguer comentaba: “Llevo más de treinta años tratando de meter en el alma de tantas gentes el sentido vocacional del matrimonio; y enseñando –esto no lo digo yo, lo ha definido la Iglesia- que la virginidad, y también la castidad perfecta, es superior al matrimonio, y hemos exaltado el matrimonio hasta hacer de él una vocación.

“¡Qué ojos llenos de luz he visto más de una vez cuando, creyendo –ellos y ellas- incompatibles en su vida la entrega y un amor noble y limpio, me oían decir que el matrimonio es un camino divino en la tierra! (El Matrimonio y la Familia, p. 26).

En este mismo sentido, en su libro Es Cristo que pasa, San Josemaría señala: “La vida familiar, las relaciones conyugales, el cuidado y la educación de los hijos, el esfuerzo por sacar económicamente adelante a la familia y por asegurarla y mejorarla, el trato con las otras personas que constituyen la comunidad social, todo eso son situaciones humanas y corrientes que los esposos cristianos deben de sobrenaturalizar “ (No. 23).

Actualmente, la gran mayoría de los miembros del Opus Dei son personas casadas y esos hogares cristianos se encuentran extendidos por los cinco continentes; de todas las nacionalidades, razas, lenguas, dialectos y niveles sociales. Y realizan un amplio apostolado para acercar a sus familiares y amistades a Dios -si libremente lo desean- y buscan hacer partícipes a otras familias de ese maravilloso descubrimiento: que el matrimonio es un camino de santidad en medio del mundo.

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