Por la Constitución muere el político

Siguiendo con las columnas referidas a una Constitución, un tema que no puede dejar de abordarse es el de los derechos que ésta consagra, que determinan tanto el marco jurídico de un país, como aquello a lo cual los ciudadanos pueden aspirar.

            El tema de los derechos fundamentales, esto es, los establecidos en una Carta Fundamental, es hoy un aspecto obligado de cualquier régimen legítimo, pues la idea es que el Estado esté al servicio de la persona. Sin embargo, luego de este punto de partida universal, comienza la discusión respecto de cuáles derechos deben establecerse y su fisonomía.

            Dentro de este interminable debate, uno de los aspectos más controvertidos es el referido a los derechos económicos, sociales y culturales (y algunos están comenzando a agregar los derechos ambientales). La característica común a los mismos, es que exigen recursos y acciones directas por parte del Estado. Y obviamente, la cantidad de matices respecto de cuánta injerencia puede o debe tener el Estado en esta labor, también es objeto de ardua polémica.

            Ahora bien, un aspecto que resulta fundamental al momento de abordar estos derechos, es su real posibilidad de ser llevados a la práctica; o si se prefiere, que no se saca nada con establecerlos genial y brillantemente en el papel, si al momento de realizarlos, ellos quedan en las meras buenas intenciones.

            En realidad, si ocurre lo anterior, se puede crear un escenario mucho más complejo y hasta peligroso que el existente antes de establecer estos derechos. Ello, pues al consagrarlos en una Constitución, se generan un cúmulo de expectativas en la ciudadanía –muchas veces irreales, por cierto–, que hacen que la vara con que se medirá la labor de los gobernantes de turno se eleve sobremanera, lo que evidentemente, hace mucho más difícil satisfacer dichas expectativas.

            Lo anterior se ve agravado además, pues como se ha dicho, la puesta en práctica de estos derechos sociales requiere abundantes recursos del Estado, que como todo el mundo sabe, hay que producir, pues ellos generan, por decirlo de algún modo, “costos fijos permanentes” para el Estado, al tener que “mantener funcionando” estos derechos.

            Todo esto y mucho más hace, como se ha dicho, que haya que tener mucho cuidado al establecer los derechos económicos, sociales y culturales, pues tal como “por la boca muere el pez”, podría decirse que “por la Constitución muere el político”.

            Por lo mismo, la historia es maestra para mostrarnos lo que ocurre cuando se actúa de manera irresponsable sobre el particular. Conocida es la situación que generó el despliegue de estos derechos en la Alemania de la Constitución de Weimar (1919), en que al ser imposible cumplir con lo prometido (dada la crisis económica post Primera Guerra Mundial), contribuyeron al advenimiento del Nacionalsocialismo y luego a la Segunda Guerra Mundial.

            Obviamente en nuestro caso, las repercusiones serían mucho menores. Pero la historia muestra igualmente demasiados casos de países que destruyen su futuro al prometer aquello que no pueden cumplir.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Director de Carrera

Universidad San Sebastián

Por cuarta ocasión en la historia

Es altamente probable que ocurra un proceso de destitución y juicio al Presidente Trump, sería la cuarta vez en la historia que sucede, la primera fue en 1868 con el Presidente Andrew Johnson, la segunda con el Presidente Richard Nixon quien renunció antes de que avanzara la investigación en 1974, y la tercera al Presidente Bill Clinton en 1998.

Cabe mencionar que de los tres mencionados el único que dejó de ser Presidente fue Nixon, y eso porque no quiso afrontar el juicio y dejó su cargo; los otros dos siguieron su mandato porque en ambos casos ganaron el juicio. Lo que enfrenta el Presidente Donald Trump es un proceso en el que –a estas alturas– es muy probable que se de el juicio, y al parecer él decidirá sí afrontar con su equipo legal esa situación, buscando así su defensa.

En primer lugar no creo que renuncie, y en segundo lugar creo que tampoco perderá el juicio porque debería de contar con dos terceras partes de la cámara alta votando por su salida, esto requiere que más de 17 senadores republicanos además de la totalidad de los demócratas así lo quisieran; en resumen, habrá ruido y un proceso, pero creo que no saldrá.

Actualmente las encuestas de cara a la carrera Presidencial, favorecen a cualquier candidato demócrata por encima de Trump, ¡incluso la de Fox News! Si el candidato es Joe Biden, Bernie Sanders o Elizabeth Warren, todos le ganan, y quien más lo aventaja es la señora Warren que claramente es una líder de izquierda con una visión populista (menos que la de aquí), pero con ideas de ser fiscalmente mucho más agresiva con los multimillonarios que son personas que tienen o perciben más de 50 millones de dólares y también con una agenda de prácticas anti monopólicas importante; en la mira: Facebook, Amazon, Google, etc.

Además de quién elijan los demócratas como candidato, es crucial la unidad en el partido; el elemento más importante de cara a la reelección será el momento económico en el que se llegue a noviembre de 2020, si llegan bien y creciendo se reelegirá Trump, si no, es altamente probable que pierda.

Hoy Donald Trump tiene muchos frentes abiertos, el principal la guerra comercial que ya está dañando su economía y que le está costando políticamente; el proteccionismo no sirve, está demostrado, las sanciones arancelarias a Europa, Rusia, China, Turquía, Canadá, México, etc. no le han traído un sólo beneficio, lo que sí han hecho es profundizar la desaceleración.

La mejora temporal en el sentimiento del mercado, de cara al conflicto comercial así como un entendimiento mejor entre Boris Johnson e Irlanda y la FED bajando tasas la próxima semana, han contribuido a la apreciación del peso estando el nivel actual en torno a los $19.20/$19.30, lo que me hace pensar que es buen momento para conformar portafolios de inversión entre un 30% y 40% en esa moneda.

Con el rumbo que está tomando el país y sin crecimiento económico, ¿qué tanto más se puede apreciar nuestro peso?, si los chinos vuelven a apreciar el Yuan para tratar de ser empáticos con Trump en la guerra de divisas, es probable que el peso vaya hacia los $19.00.

México está en un momento complicado porque no se ve una reversión clara en la tendencia, y tampoco un plan conjunto Iniciativa Privada-Gobierno; mucha junta y evento pero pocos hechos concretos, no hay seguridad ni Estado de Derecho y tampoco hay confianza; dado lo anterior, es lógico que no se esté reactivando la inversión.

Es imperativo cambiar el rumbo detonando programas que abonen al crecimiento y desarrollo del país; de no ser así, esta condición de estabilidad sin crecimiento no se puede mantener por mucho tiempo. Otro as bajo la manga pero altamente impopular, es una Reforma Fiscal que grave el consumo, no hay más.

@juansmusi

#HablemosAlGrano La ‘tierna’ oposición y su obsesión por los #Hashtags

Al menos antes y después de sus 100 primeros días de gobierno, el actual Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, le seguirá restregando en la cara a los autollamados opositores que poco pueden hacer frente a sus más de 30 millones de votantes que lo llevaron al gobierno, el tsunami electoral con el que ganó de manera insultante y la creciente aceptación de su popularidad, ¡vaya, una luna de miel! que parece le durará todavía un buen rato y no se ve que las cosas vayan a cambiar en el corto plazo.

El tema no es si hace lo que quiere, como las 100 puntos de su plan de gobierno, que hasta la fecha señala un día y otro también, si no que no hay una voz seria a la que se le pueda considerar «contrapeso» u oposición necesariamente real y realista, muy a pesar de la necesidad de contar con voces lo suficientemente sólidas para, efectivamente, considerarlas o contrastarlas frente a lo que AMLO y su gobierno puedan señalar.

La realidad de estos suspirantes a la lista de verdaderos contrapesos, es que su actuación se desdibuja por su falta de argumentos contundentes o sus argumentos lo suficientemente irreales que al presentarlos y ponerlos en el crisol del «México Real», de alguna forma se pierden y terminan en el mejor de los casos como frases para titular una noticia o los tan recurrentes «hashtags».

No se diga si particularmente se ponen frente a no más de dos minutos de las abarrotadas conferencias de prensa «mañaneras» de AMLO para que éste los despedace, al grado de llamarlos «ternuritas» y los manda a «no hacer el ridículo». Algo así como esto que dijo el pasado 26 de febrero, cito textual:

ANDRES MANUEL LÓPEZ OBRADOR: «¿Qué sucede? Que están atravesando una crisis y se están precipitando, pensando que de la noche a la mañana pueden crear un grupo.

No. Tienen que formar cuadros, no sacar la nota, no. Ya se reunieron y van a hacer contrapeso, pero eso es muy ficticio, pues es como para decirles ‘ternuritas’».

Con esa franqueza, que esta vez deberían aprender a escuchar las recomendaciones de un viejo lobo de mar, como AMLO, habrá que ampliarles algunas otras, a ver:

Particularmente para aquellos líderes, estos que tiran la piedra (y esconden la mano y se desdicen, deslindan, aclaran y dicen que ellos siempre o nunca han sido así) un día y al otro le aplauden, deberían saber que efectivamente es con argumentos, o con un poquito de más conocimiento de administración pública, por ejemplo, y no con sus publicaciones programadas en su «feis» y twitter, como dejarán de jugarle al «opositor que México espera».

Porque eso sí, han aprendido en lo público a envolverse en la bandera (claro, por unas horas) y autoproclamándose opositores (de cafecito o comidas -dependiendo su agenda-) y en privado correr al primer chasquido gubernamental a «reunirse para mantener un diálogo» con los «altas autoridades» a las que según ellos le explican sus fallidos argumentos genuinamente opositores, que terminan desvaneciéndose en el siguiente «tweet» o publicación rimbombante, en el que incluso agradecen la oportunidad de reunirse y elogian su disposición al diálogo y hasta tomarse la #fotopalfeis enalteciendo su compromiso y visiones gubernamentales.

Una oposición seria, informada, argumentada no se desvive y obsesiona por lograr seguidores en las redes sociales «metiéndole» pautas y bloqueando opositores o ponerse #palafoto, «convocando» a grupos afines (que a la primera de cambios o los silencian o desconocen) cuando así les conviene.

Estas «ternuritas opositoras» hoy viven de piratearse, en el discurso, mensajes históricos de personajes como Maquío o que se creen su cuento de asumir una inexistente tradición de «congruencia», que presumen a sus bases y a aquellos que se creen los pies de foto, mensajes de redes, el uso, recreación y las más de las veces abuso de «frases matonas», como dice el Doctor César Lozano.

El riesgo de jugarle a ser opositor de día y aliado de noche es que en esos síndromes de gatitos con complejo de león realmente se la crean dando «la gran lucha ideológica», «histórica» en «redes sociales» o pagando desplegados y en su simulación «mediática» haya quien les compre (y pague) su juego.

Hacen falta contrapesos, pero no de hoy ni de hace un año, o dos o tres, que brillen por su congruencia, no por su apertura (y simulado diálogo) con todo tipo de grupos que realmente trabajan en sus diversos espacios no para ser la nueva oposición, sino por un país que requiere de buenas ideas, buenos argumentos y buenos ciudadanos que no venden intenciones para tomarse «la foto de unidad» mientras están los medios.

Hace falta una oposición que no pague desplegados en los medios para que los reconozcan como tales, sino parafraseando los textos bíblicos, los conozcan y reconozcan por sus obras, no por sus «hashtags”.

#DATOALGRANO
Hablando de oposición, desde este espacio le deseamos éxito al nuevo espacio digital #LaNacionTV, evolución de la revista La Nación, que dirige a comunicadora Maricarmen Rizo. Es momento de abrirnos a nuevas plataformas con ideas y contenido que fortalezcan el debate en los medios de comunicación y los actores públicos.

¿Cómo durmió?

Por: Alejandra Diener

www.alediener.com

Recuerdo al finado Germán Dehesa, a quien personalmente leía diariamente en su columna de El Reforma. Él se propuso un objetivo claro, se planteó día con día apelar a la consciencia de un político indeseable, a veces innombrable. Arturo Montiel, quien hoy sigue disfrutando de sus fechorías. Dehesa con su columna Gaceta del Ángel, nos hacía reflexionar de distintos temas políticos, sociales y económicos, pero nunca quitó el dedo del renglón y nos recordaba que el otrora gobernador del Estado de México tenía cuentas pendientes con el país. “¿Cómo durmió señor Montiel?” sacudía a diario a lectores, políticos y periodistas.

De alguna forma, apelaba también a la consciencia de todos nosotros. Nos tocaba de nuevo la herida, nos recordaba que había algo por aclarar. A veces pienso que faltan más personas que nos incomoden y que nos hagan revisar la lesión para que no se infecte, pues un descuido, puede hacer morir a una nación.

Estamos viviendo otro tiempo, y lo que mi intuición no me deja negar, es que es provocado precisamente por el ahijado del mismo Montiel. Peña Nieto parece haber desaparecido del mapa. La memoria es corta y todo se centra en las sandeces del presidente electo. Me atrevo a decir, que es una estrategia justamente para que la memoria mexicana exima nuevamente a un político innombrable.

Inflaciones y devaluaciones exorbitantes, corrupción, decisiones lamentables, muertes, excesos y más, es lo que el gobierno Peñista deja, pero parece que no hay quien lo recuerde. Únicamente Andrés Manuel, quien muy probablemente haya pactado un intercambio; la silla por la libertad. Lo que digo, se debe a que si echamos un vistazo a las redes sociales, se están caracterizando por criticar al gobierno que no ha entrado y olvidan que nuestro presidente, no habla, no oye y no ve. Parece que ha dejado de ser el mandatario a pesar de que la ley exija que debe continuar en funciones. Claramente está en su     “… año de Hidalgo… ” pero potenciado.

Hay una “Caja China”, que está llena de dimes y diretes, de migrantes, de muros, aeropuertos, declaraciones, cortinas de humo y de una marcha, que espero equivocarme, pero será llamarada de petate. Los mexicanos necesitamos recordarnos diariamente que ser ciudadano no implica simplemente habitar un país, sino que involucra nuestra participación constante. Exigencia y a diario incomodar e incomodarnos haciendo la diferencia en la sociedad que nos ha tocado vivir; desde recoger la basura, exigir que haya banquetas, bacheo y cumplir con las reglas de tránsito, como reclamar actos de corrupción a cualquier nivel y dar auxilio a los más necesitados.

¿Cómo durmieron? Ahora yo les pregunto y les invito a preguntarse, y si tienen tranquilidad interior, son malas noticias, son señales de tibieza. No dejemos de exigir, de esgrimir y de auscultar que la herida es profunda y cuando cierra, lo hace pero supura, pues no ha sanado de raíz.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Una furiosa intolerancia

El nivel de odiosidad que desde hace un buen tiempo manifiestan de modo creciente los sectores autodenominados progresistas hacia las posturas conservadoras, y de manera más general, respecto de quienes no adhieren con sus ideas, se está volviendo francamente inaceptable, al punto que resulta lícito preguntarse si una actitud semejante es compatible con el sistema democrático.

            En efecto, al parecer el autoconvencimiento de estos sectores de estar en posesión de una única verdad, evidente e incuestionable, además de una supuesta superioridad moral, está haciendo no sólo que su intolerancia hacia sus oponentes llegue a niveles patológicos, sino que incluso los ciegue ante la realidad. Sólo ello parece explicar su absoluta ofuscación, manifestada en toda clase de insultos, descalificaciones y amenazas, al punto que no pareciera caberles en la cabeza que alguien pueda pensar de un modo distinto al suyo sin estar loco o ser un miserable. O si se prefiere, da la impresión que se consideran a sí mismos la única alternativa válida en el ámbito político, y en realidad, más que “alternativa”, una “vía obligada”, pues por lo que se ve, no están dispuestos a “alternar” el poder con nadie.

            Episodios como la postulación a la Corte Suprema de Estados Unidos del juez Cavanaugh o la candidatura de Bolsonaro en Brasil, son dos claros botones de muestra de lo que venimos diciendo. En estos y otros muchos casos, el nivel de absoluta odiosidad, expresada de manera particularmente virulenta por la prensa afín –al punto que incluso le faltan palabras a los titulares de sus noticias para destilar odio–, prueban lo anterior.

            Así las cosas, ¿se puede realmente dialogar con una postura semejante? ¿Es posible esperar algún grado de colaboración, si como consecuencia de decisiones democráticas legítimas, llegan a ser oposición en un país? ¿Son fiables las “noticias” que divulgan los medios de comunicación afines? ¿Hasta qué punto lo que nos dicen es realmente cierto? O si se prefiere, ¿cuántas hechos nos ocultan?

            En el fondo, lo anterior se debe a lo que podría considerarse un “despotismo ilustrado” del actual progresismo, es decir, aquel fenómeno en virtud del cual, los gobernantes o quienes aspiran a serlo, consideran que poseen por sí mismos y al margen o incluso en contra del querer popular, la visión correcta de las cosas y por ende, la solución a todos los problemas. Es por eso que se llamó a esta actitud “un gobierno para el pueblo pero sin el pueblo”. Ello explica su creciente aislacionismo, cuando no desinterés o incluso franco desprecio por los reales intereses y problemas –a veces acuciantes– de vastos sectores de la población.

Y como resulta obvio, cansadas estas masas de no ser oídas, aburridas de ser embaucadas con promesas electorales que luego se incumplen, viendo los errores, malas políticas e incluso corrupción de varios representantes de estos sectores, no han podido menos que poner sus esperanzas en posturas “políticamente incorrectas” (“incorrectas” para los progres, se entiende). Ello explica el surgimiento de estos “malévolos” personajes que tanto odia este sector, el cual cegado por su ofuscación, los ataca con nuevos insultos, descalificaciones y amenazas. El problema es que quienes obran así, parecen no darse cuenta que están insultando, descalificando y amenazando también a las masas que han optado por ellos, ahondando así aún más el fenómeno descrito.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Fidel Castro, el marxismo “tropical” y sus nexos con Venezuela y AMLO

Corrían los primeros años de la década de los años sesenta. Estudiaba en el Instituto La Salle de Ciudad Obregón, Sonora. La mayoría de los profesores eran Hermanos de las Escuelas Cristianas de nacionalidad mexicana.

De pronto, de modo sorpresivo, comenzaron a llegar a este centro educativo varios hermanos lasallistas procedentes de Cuba. Me relataron de viva voz lo siguiente: 1) Con el triunfo de la revolución cubana y la caída de Fulgencio Batista, el primero de enero de 1959, existía gran incertidumbre con respecto al comportamiento hacia la Iglesia y a los empresarios por parte del Comandante Fidel Castro. Pronto los llamó en pequeños grupos y les fue diciendo que se tranquilizaran que no les ocurriría nada malo ni se tomarían represalias contra ellos, si eran fieles seguidores del régimen. Y que tanto los empresarios podían continuar con sus industrias y negocios como antes de la revolución y los clérigos, religiosos, Hermanos y sacerdotes serían respetados absolutamente, puesto que el mismo Fidel –como expresamente lo comentó- estaba muy agradecido con la formación recibida en los colegios lasallistas.

Recuerdo varias fotografías suyas en la entonces popular revista “Life” en las que este líder cubano posaba muy sonriente ante las cámaras portando en su cuello, de manera ostentosa, numerosos rosarios, escapularios y medallas. Se confesaba abiertamente católico y, además, sostenía que su permanencia política en el poder era temporal, ya que únicamente había buscado derrocar al injusto y prepotente dictador Batista, asunto en que no le faltaba razón.

Sin embargo, poco a poco, se fueron conociendo sus verdaderas intenciones: 1) Instaurar en la isla caribeña el sistema marxista-leninista, con la ayuda de la Rusia comunista; 2) perpetuarse de por vida en el poder político; 3) nacionalizar empresas, industrias y comercios; 4) El ejército y el servicio secreto eran el permanente opresor de los ciudadanos para mantener el orden social; 5) Se establecieron medidas extremadamente duras contra los “sospechosos” de conspirar contra el régimen, de tal manera, que miles y miles fueron condenados –muchas veces sin juicios previos- a ser fusilados, exiliados o encarcelados. 6) Con respecto a la Iglesia Católica traicionó todas sus afirmaciones y acuerdos e inició una feroz persecución contra los católicos.

Así las cosas, los Hermanos lasallistas, según ellos mismos me relataron, fueron convocados un inesperado día a las oficinas de Fidel Castro y, sin más diálogo, les comunicó su inflexible decisión de que en 48 horas deberían abandonar la isla, so pena de ser detenidos y encarcelados, si desobedecían a sus órdenes. Estos Hermanos sólo tuvieron tiempo de preparar sus maletas y salir a toda prisa de Cuba, dejando varios colegios de gran solera y tradición que por muchos años habían contribuido a la formación de la niñez y juventud cubanas.

Su bandera de que “gobernaría sólo para el pueblo y con la determinación del pueblo”, pronto se descubrió que era una falacia. Ya que nunca se instaló un gobierno demócrata, no hubo verdaderas y libres elecciones y, con tanta demagogia, pronto la economía se fue a la quiebra.

Afirmaba Fidel Castro que él era un ciudadano más y que padecía las mismas carencias materiales que sus restantes compatriotas. Para comprobar que se trataban de meras falsedades, les animo a ver en www.youtube.com, los siguiente videos: 1) “Las mansiones de Fidel Castro”, reportaje de la comunicadora María Elvira; 2) “La vida de lujo de los Castro” elaborado por el reconocido periodista Jorge Ramos; 3) “Desvelada la vida de lujo de Fidel Castro” (“América Tevé”) testimonio oral de Juan Reinaldo Sánchez basado en su libro. En resumen, importantes y antiguos colaboradores de Fidel Castro informan y denuncian con valentía que Fidel, Raúl y toda la familia Castro vivían una “doble vida”, como unos “burgueses millonarios” mientras el pueblo pasaba hambre y carencias de todo tipo.

No olvidemos que el dictador comunista venezolano Hugo Chávez y, después, su sucesor Nicolás Maduro, establecieron un puente de ayuda mutua económica y política con Cuba para consolidar el régimen marxista en Venezuela.

Por otra parte, tanto Andrés Manuel López Obrador y todos sus más estrechos colaboradores han afirmado, en reiteradas ocasiones, su enorme admiración y simpatía por el marxismo-leninismo de Fidel y Raúl Castro, y el actual sucesor, en Cuba, así como por los gobiernos totalitarios de Hugo Chávez y, posteriormente, de Nicolás Maduro en Venezuela.

¿Se puede esperar una actitud diferente de López Obrador, y su equipo de trabajo, en caso de que el tabasqueño llegue a la Presidencia de México? Ya habló en fecha reciente con los empresarios y les prometió “el cielo, la luna y las estrellas”. ¿Podemos caer en la ingenuidad de confiar a ciegas en quienes tienen como modelos de su actuación política en dirigentes que han sido fieles seguidores de Carlos Marx y Vladimir Lenin?

¡Qué importante es que medites con calma tu voto, en forma razonada, en las próximas elecciones presidenciales! Porque nos estamos jugando el futuro de México y sus libertades democráticas.

Ahorros malentendidos

Ante la posible llegada de un líder populista a la presidencia de la república, me he dado a la tarea de estudiar sus propuestas e incluso de leer su libro; y así como no encuentro valor en sus propuestas, quisiera compartirle lo que a mi parecer, son ahorros o propiedades mal entendidas.

1) REFORMA ENERGÉTICA.- Él habla de la posibilidad de revisarla y cancelarla, cosa para lo cual necesitaría de la mayoría del Congreso; no la puede cancelar con un decreto, por el simple hecho de que mencionarlo ahuyenta y desinhibe la confianza de la inversión en nuestro país, además de mal vender la propiedad de petróleo que sin la colaboración y sociedad de empresas con recursos y tecnología, simplemente es nuestro, pero nunca lo podremos extraer.

2) CANCELACION DEL NUEVO AEROPUERTO.- El actual aeropuerto es ineficiente, provocando enormes costos en la productividad del país. Amenazar con cancelar la obra de infraestructura más importante del sexenio, no sólo es populista, es negarnos la posibilidad de captar más turismo y más confianza para recibir a los extranjeros con un aeropuerto de primera que sin duda, nos traerá muchos beneficios económicos. La propuesta del aeropuerto alterno es de risa, inviable por donde se vea; preocupante porque esto sí podría ser facultad del presidente —cancelarlo o suspenderlo—; y qué va a ocurrir con todo el dinero invertido, así como todos los créditos otorgados.

3) REDUCCIÓN DE SUELDOS A LA BUROCRACIA.- Habla de un ahorro sustancial por mantener una burocracia excesiva y cara; probablemente sí es excesiva, pero comparada con países similares a nosotros, nuestra burocracia no paga bien. Pretender tener ahorros contratando a gente que gane la mitad, se traduce en contratar personas menos competentes y preparadas, por lo que el apetito por robar y corromper sería aún mayor.

4) MUDAR SU RESIDENCIA DE LOS PINOS A UNA MÁS MODESTA.- El costo de manutención de una residencia oficial en el presupuesto de nuestro país, no es materia de discusión; ante un PIB de $21.8 billones de pesos, ahorrarse la residencia oficial no es más que populista, ya que a nivel económico la contribución es insignificante.

5) VENTA DEL AVIÓN PRESIDENCIAL.- Otro tema taquillero pero de muy bajo impacto, ya que México siempre ha tenido y tiene el avión presidencial que merece el mandatario de nuestro país (avión que ordenó Calderón), cancelarlo o venderlo a estas alturas, significa un costo financiero enorme.

@juansmusi
Marzo 21, 2018

¿Por qué José Antonio Meade es el mejor candidato?

• Porque es un servidor público de profesión; más de 20 años lo avalan, durante los cuales ha servido exitosamente en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB), Banrural, la Secretaria para el Desarrollo Social (SEDESOL), la Secretaría de Energía (SENER), la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), ha estado a cargo –durante las dos últimas administraciones– en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). No es un político que decide y actúa con ese fin, es un servidor público que implementa medidas dolorosas sin importar el costo político o la imagen, como muestra el IETU, el gasolinazo y los fuertes recortes presupuestales para mejorar las finanzas públicas. Bajo su gestión en Hacienda las finanzas públicas se han ordenado, y en este último relevo le tocó bajar de manera importante la relación de deuda total Vs. PIB; rompió la tendencia de seguir haciendo crecer la deuda, que había marcado su predecesor.

• Es un hombre preparado, técnica y académicamente hablando, ostenta una Licenciatura en Economía del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y una Licenciatura en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). También tiene un doctorado en Economía por la Universidad de Yale, con especialización en Finanzas Públicas y Economía Internacional.

• Es una persona con reputación intachable; en su paso por las instituciones mencionadas, sus contribuciones siempre han sido positivas y pocas veces cuestionadas. Quienes quieran manchar su nombre seguramente lo acusarán de encubrimiento de actividades ilícitas; lo importante y difícil de dicho argumento, sería que lo comprueben.

• Fue hasta el último día un posible substituto y candidato para relevar al Dr. Agustín Carstens, al frente del Banco de México. Es un hombre capaz también de dirigir el Banco Central y a la Junta de Gobierno ya que posee los conocimientos, visión y habilidades que requiere este complejo puesto.

• Es un servidor público ajeno al partido político que va a representar; tan es así que no cumplía con los requisitos de antigüedad mínima de militancia en el partido, por lo que se tuvieron que modificar los estatutos del PRI con el fin de que pudiera ser el candidato.

• Es un hombre culto, informado, viajado y de mundo; tiene la fuerza de su temprana edad, y a la vez la experiencia requerida, ya que México necesita un mandatario que no se intimide ante Donald Trump, Angela Merkel o Vladimir Putin, y mucho menos es alguien a quien se pudiera ridiculizar.

• Yo sí le creo a José Antonio Meade su amor por México, no está ahí para servirse del poder y con ello enriquecerse, no lo ha hecho!

• Su visión y experiencia es lo que necesita México, alguien que siga poniendo cimientos para construir el gran país que podemos ser, alguien con visión de largo plazo y no de sexenio. Él sabe la importancia de consolidar a México como una potencia económica, mejorar la estructura fiscal, hacer crecer la infraestructura, aprovechar las reformas estructurales (sobre todo la energética), cuidar la política social, superar el tema de la inseguridad; y tal vez su reto más importante: eliminar la corrupción “en la medida de lo posible”.

@juansmusi
Noviembre 29, 2017

Lo verdaderamente importante

Las próximas elecciones presidenciales son bastante más importantes de lo que aparentan, aunque muchos no se hayan percatado del real motivo de dicha importancia.

En efecto, desde nuestra perspectiva (y dado que nos movemos en el mundo de las ideas), el aspecto verdaderamente relevante de esta lid no es tanto económico, sino ético-valórico, relacionado al tipo de sociedad que pretenden instaurar los diferentes competidores al sillón presidencial.

De este modo, por un lado tenemos seis candidatos –que representan a la centro-izquierda– que con mayores o menores matices, pretenden que el Estado tenga un papel cada vez más relevante en la vida de los chilenos –incluyendo lo económico–, para lo cual buscan dotarlo de un cúmulo de poderes que lo convertirían en una entidad cada vez más asfixiante.

Por el otro lado, tenemos dos candidatos que buscan promover la iniciativa privada y son enemigos de un Estado interventor, pues creen en la libertad de las personas y conocen el fracaso que “el otro modelo” ha tenido en todo el mundo. Así, desde el punto de vista económico, que tanto importa a la gente, su propuesta es claramente distinta a la que hemos tenido en este gobierno.

Sin embargo, y según se advertía, desde nuestra perspectiva, el problema más importante es ético, y apunta a evitar un modelo de vida dominado por la “agenda progresista” y de lo que podríamos llamar los “nuevos derechos humanos”, que están influidos en particular por la ideología de género. Así, al concebir la sexualidad como un constructo, pretenden cambiar completamente la fisonomía de nuestra sociedad, lo cual se manifiesta entre otras cosas, desde el aborto hasta el matrimonio homosexual, pasando por un intervencionismo grosero del Estado en la crianza y educación de los hijos –usurpando así el papel de los padres–, hasta una clara animadversión a la libertad de conciencia y de cultos, so pretexto de lograr un “Estado laicista”.

Y es aquí donde la diferencia entre los dos candidatos que quedan resulta manifiesta: porque a uno no le molesta continuar con esta agenda, al punto que permanentemente hace gestos a sus promotores; tanto, que en este punto no se diferencia demasiado (en realidad, se parece cada vez más) a los otros seis candidatos.

En cambio, al otro candidato sí le interesan estos temas y además, pretende alzar la voz por esa silenciosa mayoría cristiana de nuestro país –católica y evangélica– que en realidad, no se ha sentido representada por ningún candidato hace mucho tiempo y que ha tenido que votar a regañadientes por el erróneamente llamado “mal menor”, que a la postre ha resultado peor que sus supuestos adversarios. Ello, porque lejos de haber frenado ese modelo de sociedad, lo aceleró.

Por eso, se insiste, en esta elección se juega algo mucho más importante que unos equilibrios macroeconómicos, sin duda relevantes, pero que palidecen en relación a lo verdaderamente importante: el tipo de sociedad que queremos legar a nuestros hijos y nietos.

De ahí que haya que tener una mirada más profunda y de más largo plazo, y no ser tentados por un plato de lentejas (una supuesta prosperidad económica de los próximos cuatro años). Chile vale mucho más que eso.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho

La apretada agenda política y económica

En esta semana se ha tenido un peso político mucho más importante, que la parte económica. El lunes empezamos con las investigaciones al jefe de campaña del Presidente Trump, en donde la participación rusa parece haber jugado un rol importante en la victoria del actual Presidente de EEUU; este asunto puede tener un impacto mayor, y por lo pronto, el implicado está arraigado en su domicilio. Dudo que este hecho pueda lograr el “Mexican Dream” de destituir al Presidente Trump, pero sin duda tendrá consecuencias. También en la parte política, el Presidente catalán ha decidido huir de la justicia y refugiarse en Bélgica, parece que este movimiento seguirá aportando inestabilidad y polarización social además de un alto costo para Cataluña; las pérdidas son enormes, empresas que se han movido física y fiscalmente así como turismo que ha dejado de llegar, a un lugar en donde la parte social de momento no está garantizada. No creo que este movimiento trascienda, pero no me cabe la menor dudad de que ya hizo y hará mucho daño. Por otro lado esta semana resolverá la Reserva Federal, en su junta mensual, si subir la tasa de interés; hoy se conocerá la decisión de política monetaria y estoy casi seguro de que no habrá cambios. Lo más importante será el comunicado de prensa que se emite, en el que se revela la situación de la economía norteamericana así como las posibilidades de que sí haya un alza en diciembre; creo que esto es casi un hecho que la tasa subirá 0.25 puntos, el próximo mes de diciembre.

Mañana debe decidir el Presidente Trump quién sucederá a Janet Yellen en la presidencia de la FED, siendo los más probables los señores Jerome Powell y John Taylor; teniendo más probabilidades Powell. Dato Trump: Es la primera vez que un Presidente de la FED, no es ratificado un segundo término.

Por último, el viernes conoceremos el dato del empleo en EEUU, que sin duda será el que marque las futuras decisiones de política monetaria en EEUU; en pocas palabras, si sale un buen dato del empleo, es inminente el alza en diciembre.

Mientras tanto en México seguimos padeciendo y pagando los efectos de la incertidumbre, al no saber para dónde va el Tratado de Libre Comercio –por el capricho del Sr. Trump–; nuestros mercados no han tenido rumbo y la dirección de nuestra moneda ha sido seguir perdiendo valor contra el dólar. No debemos precipitarnos y tomar decisiones de pánico, creo que este tema llegará a buen puerto, entendiendo que EEUU sacará ventaja de su posición económica; pero veo muy difícil o remoto, que este acuerdo termine.

@juansmusi
Noviembre 1°, 2017

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