El fenómeno Trump

La sorpresiva elección de Donald Trump no solo será recordada por ser eso, sorpresiva, sino también por la copiosa reflexión que ha generado y seguirá generando en el futuro.

Son muchos los aspectos que llaman la atención del fenómeno Trump, pero por razones de espacio, solo aludiré a tres.

El primero, es que lo ocurrido constata la profunda crisis de la política tradicional, que pese a todos los afanes de resucitación teórica y práctica, parece estar herida de muerte, motivada en el fondo, y aunque sea injusto generalizar, por la pésima percepción que la opinión pública tiene del comportamiento de la llamada clase política. De esta manera, si en una de las democracias más fuertes del mundo se elige a un sujeto ajeno y extraño a la política, ello quiere decir que la crisis es más profunda de lo que muchos creen.

Un segundo aspecto es que como ya se ha dicho por ahí, el siglo XXI parece ser el siglo de los populismos. Más allá de lo que efectivamente pueda realizar Trump, ya que parece impensable que no funcione un buen sistema de frenos y contrapesos, lo importante hasta ahora es que fue su mensaje el que conquistó al electorado. Todo lo cual hace surgir una razonable inquietud respecto de qué podría decidir la voluntad popular en países menos institucionalizados, por no mencionar a los así llamados “bananeros”.

Finalmente, un tercer y no menor aspecto que nos llama la atención, es la notable participación que tuvieron los medios de comunicación social estadounidense e internacional a favor de Hillary Clinton, al punto que más que informar sobre la campaña, realizaron un proselitismo por una y denostación del otro francamente inaceptables.

Entiéndase: no se trata que los medios de comunicación no puedan abanderarse por alguna de las alternativas, ya que a eso apunta, entre otras cosas, la libertad de expresión. Sin embargo, lo anterior no puede llevarlos a ver la realidad de forma bipolar y extrema entre buenos y malos, o incluso entre ángeles y demonios. Esta visión profundamente maniquea no solo desvirtúa el rol de los medios de comunicación de un régimen auténticamente libre, sino que además, puede llegar a distorsionar la realidad e influir engañosamente en el electorado, lo que podría llegar a hacer que su elección no sea verdaderamente libre.

Incluso, lo anterior podría explicar en parte el triunfo de Trump por dos motivos: primero, porque su toma de posición tan marcada puede haber hecho que estos medios percibieran no lo que estaba ocurriendo, sino lo que querían ver, engañándose a sí mismos; y segundo, porque esta parcialidad tan evidente puede haber ocasionado en los electores precisamente lo que los medios querían evitar: apoyar al candidato denostado y vilipendiado de manera tan evidente.

Con todo, lo que ahora queda esperar y ver es qué será del fenómeno Trump.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

«Gritocracias»

Un fenómeno realmente inquietante de muchas de nuestras actuales sociedades, es que la democracia ha dejado de ser un mecanismo de gobierno en el cual realmente se pueden debatir las ideas, y se ha convertido en un instrumento que permite imponer su parecer a quienes presionan más fuerte, por muy contramayoritarias que sean sus demandas.

En efecto, cada vez más parece ganar el que grita más alto, el sector que amenaza de manera más prepotente o incluso aquel que lisa y llanamente amedrenta a sus opositores o incluso infringe la ley: en una palabra, quien golpea más violentamente la mesa. Así, no es infrecuente que los poderes formales se inclinen ante este (aparente) matón y con tal de no caer mal o para evitar lo que consideran un problema mayor, accedan a sus exigencias, por muy opuestas que resulten para el bien común.

De esta manera, muchas de las decisiones que se adoptan un país se obtienen a punta de amenazas y de presiones, no de verdadero diálogo ni mucho menos un debate racional acerca de los verdaderos problemas (o al menos los más urgentes), ni tampoco sobre los reales recursos con que se cuenta para solucionarlos (ni mucho menos cómo administrarlos), a fin que puedan ser mejor aprovechados.

En una palabra, gana el “quienvive”: el que golpea primero, el que muestra mejor sus afilados dientes, aunque sean de utilería; en suma, el que menos democrático y tolerante se muestra –aunque diga lo contrario– y se retira satisfecho luego de cumplido su reclamo, al menos por un tiempo, por muy estrambótico que sea y por muchas situaciones bastante más necesarias y urgentes que vayan quedando en el camino sin solución, fruto de su matonaje.

Y es por eso que varios problemas verdaderamente importantes e incluso dramáticos se ven continuamente relegados, empeorando cada vez más, puesto que pese a su mayor valía, no cuentan con el prepotente andamiaje de otros; a menos que una situación llegue a niveles inverosímiles y alguien del “stablishment” considere que podría profitar de la misma para sus propios intereses, luego de lo cual, vuelve a relegarlo en el olvido.

La consecuencia natural de lo anterior es que estos permanentes postergados –por regla general, el grueso de la población– se desencanten del sistema, lo cual no hace sino empeorar este círculo vicioso. De ahí que esta “democracia” tenga cada vez menos raigambre popular y dependa de más o menos poderosas pero muy bien organizadas minorías.

Todo esto, por tanto, está haciendo que nuestras democracias estén siendo sustituidas por “gritocracias”, situación que no puede ser más opuesta y dañina para su verdadero ideario y razón de ser.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

El Club Bilderberg y el desgobierno mundial

El primer nivel, para los invitados. El segundo, una comisión directiva. El tercero… más allá de Rockefeller y Kissinger no se sabe muy bien quién está.

Hasta hace escasos años, mentar el Club Bilderberg equivalía a sentar plaza de conspiranoico en su más recalcitrante versión. De pronto, ha dejado de ser así. Y Bilderberg ha saltado de los libros de culto y de los círculos de iniciados a los titulares de la prensa generalista. Esta misma semana incluso se ha anunciado de forma pública la presencia de Pedro Sánchez en las reuniones del 2015.

En las últimas semanas, la prensa ha venido publicando artículos e informaciones sobre el club Bilderberg con una naturalidad pasmosa. Se anuncia que ministros, financieros y multimillonarios atraviesan medio mundo para reunirse con los miembros del club. Se habla con naturalidad de él, como si hubiera estado aquí toda la vida, como si hace apenas un escaso lustro mencionar su existencia en un medio público no hubiera levantado murmullos de incredulidad y generado comentarios sarcásticos. ¿A qué se debe este cambio? No falta quien opina que quizá el mejor truco del diablo no sea el de hacernos creer que no existe, sino el de mostrarse a las claras…

Imposible con publicidad

En todo caso, ya no parece ser tan necesario como antes mantener el secretismo en torno al club. En 1991, David Rockefeller, expresó su agradecimiento “al Washington Post, al New York Times, a la revista Time, y a otras grandes publicaciones cuyos directores han acudido a nuestras reuniones y han respetado sus promesas de discreción durante casi cuarenta años. Hubiera sido imposible para nosotros haber desarrollado nuestro trabajo si hubiéramos sido objeto de publicidad durante todos estos años”.

Sea como fuere, el club Bilderberg existe ahora que los medios hablan de él y también existía antes de que lo hicieran.

Nace el club

El Bilderberg recibe su denominación del hotel sito en la localidad holandesa de Oosterbeek, en el que se celebró el primer encuentro de los más altos mandatarios mundiales, que tuvo lugar durante los últimos días del mes de mayo de 1954. De anfitrión ofició el príncipe Bernardo de Holanda, a través de quien se convocó a numerosas personalidades interesadas en frenar la expansión del comunismo. De hecho, el propio club proclamó que el objetivo de la reunión era el de “colaborar a una línea política común entre los Estados Unidos y Europa”, así como oponerse al “comunismo y la Unión Soviética”.

Que Bernardo fuese el convocante no es ninguna casualidad. Hombre poliédrico, capaz de suscitar una valoración extremadamente negativa de un Hitler (“es un completo imbécil”) o todo lo contrario en un Churchill (“el príncipe Bernardo es la única persona que se lo pasó bien durante la IIGM”), Bernardo mantenía contacto a los más altos niveles con los norteamericanos, los británicos y los europeos occidentales (como antes los había mantenido con la Alemania del Tercer Reich).

Por las mismas fechas, Bernardo impulsaba decididamente la constitución del Mercado Común que se estaba cociendo, para lo que utilizó los oficios de los poderosos bilderbergers. Estos veían el Mercado Común como algo más que como un espacio económico de libre mercado. “No es completamente desacertado decir que estamos a favor de la creación de un gobierno mundial; una cosa así, sería algo positivo”, reconoció paladinamente uno de los miembros fundadores de Bilderberg. Que Europa ha venido siendo un conejillo de Indias para la construcción del Nuevo Orden Mundial, es cosa cada día más abiertamente admitida. Así, otro distinguido bilderberger, Javier Solana, ha aseverado que “el papel de Europa es fundamental. Europa puede y debe ser, si me permiten la expresión, un laboratorio de lo que pudiera ser un sistema de Gobierno Mundial”.

Para construir creíblemente dicho poder mundial era necesario preservar una apariencia de pluralidad, por lo que se preveía la pertenencia al club tanto de miembros de sectores progresistas como liberales y conservadores, tratando de que no prevaleciesen los unos sobre los otros.

Pero ¿quiénes componen el club Bilderberg?

Un grupo de unos ciento treinta billonarios de los cinco continentes, junto a dirigentes políticos y propietarios de grandes medios de comunicación de todo el planeta, mas las principales monarquías europeas y los grandes financieros, que se reúnen una vez al año en alguna localidad de pequeño o mediano tamaño en un complejo hotelero de lujo que les procure la mayor discreción posible.

Pasando a los nombres y apellidos, entre los dirigentes con más peso se encuentran figuras políticas como Donald Rumsfeld o Henry Kissinger, verdaderos garantes del Nuevo Orden Mundial que defiende Bilderberg. En la actual formulación de sus políticas internacionales tiene especial significación Zbigniew Brzenzinski(admirador de Henry Kissinger y hombre elegido por David Rockefeller para la creación de la Trilateral).

Pero el personaje clave, el verdadero factótum del club es, sin duda,David Rockefeller. Personaje esencial en las finanzas internacionales es -junto con el magnate de la comunicación Ted Turner (CNN), también miembro del club- el principal impulsor de las políticas de control poblacional y de las políticas antinatalistas que prevén la disminución de la población mundial en un 80% para las próximas generaciones. La adopción de estrategias contraceptivas y abortistas, así como la promoción de lo que se ha denominado la “cultura de la muerte” y de las prácticas sociales conducentes a la esterilidad, ha tenido en estos financieros a unos auténticos entusiastas, sin cuyo impulso no es posible entender la sociedad contemporánea.

No es un secreto para nadie que organizaciones ecologistas como WWF –presidida en su día por el príncipe Bernardo- y Greenpeace sirven los fines de Bilderberg, y que los defensores más radicales del cambio climático y el calentamiento global, encuentran sus inspiraciones en círculos muy cercanos a los del club: el ecologismo ideológico justifica la necesidad de controlar el crecimiento humano e incluso de disminuir la población en miles de millones de personas – la humanidad es definida como “una plaga”- con el argumento de que dañan la Tierra (recientemente, China ha esgrimido que su política de aborto obligatorio disminuye la emisión de gases tóxicos a la atmósfera).

Mención particular merece Hillary Clinton, también bilderberger y casada con un notorio miembro de la institución, la mejor embajadora del aborto y del control poblacional en todo el mundo. Las políticas de ayuda al desarrollo promovidas por ella al amparo de la ONU o del gobierno de los Estados Unidos, condicionan dicha ayuda a la adopción de políticas de “Salud Reproductiva” por parte de los estados receptores de las riadas de dólares que se prometen sólo si incluyen el aborto como un derecho en sus legislaciones.

Aunque las recientes palabras de Hillary Clinton –abril de 2015- acerca de la religión han resultado brutalmente imprudentes(“los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales”), los medios bilderberger, cuya estrategia es notablemente más prudente, las han silenciado, restado valor o relegado a un discreto segundo plano. Es, sin embargo, poco probable que dicha imprudencia modifique la decisión del club de situar a la señora Clinton en la presidencia estadounidense en 2016.

Pues, por supuesto, Bilderberg cuenta con muchas de las principales cabeceras de la comunicación internacional. Uno de sus principales propagandistas es el New York Times, y otro la agencia de noticias Reuters, representada habitualmente por Peter Job, su director ejecutivo. Aunque Reuters pasa por ser una agencia informativa general, lo cierto es que una gran parte de su actividad está relacionada con los mercados financieros. Cuando con motivo de la crisis económica mundial tanto en Italia como en Grecia fueron situados hombres de Bilderberg al frente de sus economías, la agencia británica dirigió una verdadera campaña defendiendo la idoneidad de sus nombramientos. No es ningún secreto que Monti es miembro de la Comisión Trilateral, institución que mantiene fuertes vínculos con Bilderberg. Y lo mismo puede decirse de Lukas Papadimos.

En un breve listado, se ha relacionado con Bilderberg a la CBS, The Economist, The Washington Post, US News and World report, y The Observer. También al magnate canadiense Conrad Black, y al norteamericano Rupert Murdoch, a ABC, a la BBC, al Wall Street Journal, al Financial Times, Die Zeit, al London Times y a Le Figaro, entre los más señalados.

La estructura de Bilderberg

En cuanto su estructura, el club se articula en tres niveles: uno primero, constituido por los invitados, que son convocados cada año, y que no tienen más peso que el que los convocantes les quieran dar. Generalmente acuden para rendir cuentas, aunque dicha comparecencia guarde las formas. En segundo lugar, hay una especie de comisión directiva permanente que es la forma en que el club funciona de ordinario, compuesta por 33 miembros. Sobre ellos, el tercer nivel, en el que más allá de Rockfeller y de Kissinger no se sabe muy bien quién está.

Por lo que hace a nuestro país, es asiduo a estos encuentro Juan Luis Cebrián, del grupo PRISA, que sería un personaje de cierta envergadura, el único que pertenecería al segundo nivel; y también hay que reseñar la habitual presencia de la reina Sofía, si bien en los últimos años se ha ausentando en varias ocasiones.

Junto a ellos, muchos políticos que fueron de primera fila comoRuiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, José María Aznar, Manuel Fraga, Pedro Solbes, Rodrigo Rato, Joaquín Almunia, Javier Solana, Jordi Pujol, o Bernardino León, todos ellos hoy en un segundo plano. Entre los activos María Dolores de Cospedal o Soraya Sáenz de Santamaría, que fue objeto de alguna que otra reprimenda por su labor económica y política hace tres años. También ha acudido el popular Luis de Guindos y parece que es asidua Ana Patricia Botín, así como Entrecanales y Juan María Nin

En términos generales, el objetivo es disuadir a la población de la bondad de las medidas políticas que se adoptan en el viejo continente. Medidas que se adoptan sin el acuerdo de los pueblos a los que van a ser aplicadas (y, en ocasiones, incluso sin su conocimiento). El objetivo actual es el TTIP, al respecto del cual tratan de evitar la apertura de debate alguno, caracterizando un tratado de tan gran calado de medida puramente técnica y no político-económica. Los bilderberger confían en que pueda evitarse la entrada de este tema en la arena política.

Su confianza se asienta en buenas razones. Como el propio Solana ha proclamado, no sin asombro ante la docilidad de los ciudadanos europeos: ”…en Europa los países han hecho transferencias de soberanía voluntarias, ¡voluntarias! Nadie los ha forzado, es la primera vez en la historia que se hacen transferencias de soberanía voluntarias. Hasta el nivel de transferir la moneda libremente…”. La construcción del Nuevo Orden Mundial de modo que los pueblos lo acepten en el convencimiento de que se trata de su propia decisión. Eso, exactamente eso, es Bilderberg.

Por: Fernando Paz

Fuente: gaceta.es

Una cultura por otra

La reciente elección del primer alcalde musulmán de Londres constituye tal vez el hecho más notorio que revela que grandes cambios se están produciendo en el Viejo Continente, fundamentalmente por la mutación que ha sufrido y seguirá sufriendo su población.

Debe advertirse que en la presente reflexión no existe ningún elemento racista ni nada que se le parezca; tampoco es una crítica a los musulmanes ni pretende descalificar a nadie. Simplemente nos interesa resaltar cómo una sociedad cualquiera se puede ir convirtiendo paulatinamente en otra, en razón de la evolución que experimente el origen de sus habitantes.

De esta manera, es bastante lógico que un continente cuya natalidad se encuentra ya hace años en caída libre y al cual llegan cada día más inmigrantes, sufra un cambio radical, al punto que más tarde o más temprano dejará de ser lo que era. Pero este fenómeno se debe más al primer factor que al segundo. Es por eso que da igual de dónde vengan o qué piensen los inmigrantes que en el fondo, van sustituyendo a esos niños que faltan, aunque ya se hayan incorporado plenamente como ciudadanos del país que los acoge, como por lo demás debe ser y prueba la elección en comento.

De esta manera, se estima que a mediados del presente siglo, la fisonomía de Europa será muy distinta de la tradicional, con países en que sus poblaciones autóctonas serán minoría. Y puesto que las sociedades están compuestas por las personas que las forman, se tratará en el fondo, de otras sociedades.

En consecuencia, el alma de estos países está cambiando, y lo mismo ocurrirá con sus intereses y su actuación en el plano internacional, aunque se sigan llamando del mismo modo y sus símbolos patrios no se alteren.

Todo esto indica que se producirán grandes mutaciones geopolíticas en la segunda mitad de este siglo, tanto por la sustitución poblacional que sufrirán varios países, como por la drástica disminución de habitantes que habrá en otros. De ahí que la principal riqueza de un país sea precisamente su población, el factor humano, pues a fin de cuentas, todo lo demás depende de esto.

Lo anterior es evidente, pero tal como se ha comportado Occidente en los últimos 60 años, resulta claro que esta verdad tan elemental se ha olvidado y ha sido sustituida por ideales como el crecimiento económico, el confort o el individualismo.

El problema es que llega un momento en que esta transición poblacional se hace inevitable, incluso si la natalidad autóctona creciera exponencialmente. La gran pregunta es, por tanto, si la cultura europea ya está viviendo sus últimos estertores y será sustituida por una predominante o fuertemente musulmana.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Ban Ki-moon introduce el aborto y los derechos LGBT en objetivos humanitarios de la ONU

Fuente: C-Fam

By Susan Yoshihara, Ph.D.

El gran plan del secretario de la ONU Ban Ki-moon para hacer frente a la crisis humanitaria mundial y alcanzar los nuevos objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas recientemente aprobados incluye el aborto y los derechos LGBT.

El informe del Secretario General titulado: «Una humanidad: responsabilidad compartida» pide a los gobiernos que incluyan el aborto y los derechos LGBT en sus iniciativas para emprender las metas humanitarias de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, nuevo plan de la ONU de quince años y a gran escala que fue aprobado por la Asamblea General el año pasado.

El documento, que fue publicado la semana pasada como punto de partida para los debates entre los gobiernos durante el Foro Humanitario Mundial de Estambul en mayo, causará consternación entre los estados miembros de la ONU, porque el aborto y los derechos LGBT fueron rechazados expresamente en las intensas negociaciones de los objetivos, que tuvieron lugar el año pasado.

Ban Ki-moon, que actualmente transcurre su último año como Secretario General, abre el informe sin la habitual sumisión a la que están acostumbrados los integrantes de la ONU. En su lugar, señala la importancia personal de su proyecto para centralizar y coordinar las iniciativas humanitarias mundiales.

«Cuando era niño, crecí en la guerra. Tenía seis años cuando fui forzado a huir de mi hogar y de mi pueblo en Corea llevando solo lo que podía caber en mis brazos». Prosigue narrando cómo fue ayudado e inspirado por una «Naciones Unidas joven».

En el informe, junto a respuestas humanitarias sólidamente establecidas, insta a que se dé «prioridad» a «brindar a las mujeres y los adolescentes servicios integrales de salud sexual y reproductiva sin discriminación», frase que el personal de Ban Ki-moon y algunos estados miembros de la ONU interpretan como inclusiva del aborto.

También dice que los países tienen la obligación «básica» de prohibir la discriminación basada en la «identidad sexual», término que jamás fue incluido en resoluciones de la ONU. Sus estados miembros impidieron toda referencia a la orientación sexual y a la identidad de género durante las negociaciones de los objetivos el año pasado y rechazaron el lenguaje que pudiera ser interpretado de modo que incluyera los derechos LGBT.

El Secretario General ha estado al frente de la inclusión del aborto en las iniciativas humanitarias, y ha llegado al extremo de sostener que la provisión de dicha práctica es una obligación conforme al derecho humanitario y las leyes de la guerra. Al hacerlo, amplía el límite de lo que los estados miembros de la ONU consideran aceptable.

La salud reproductiva en los nuevos objetivos de la ONU hace referencia a un acuerdo histórico de las Naciones Unidas de 1994 sobre población y desarrollo que rechazó expresamente cualquier derecho al aborto bajo ninguna circunstancia y solo lo permite en la programación de la ONU donde es legal.

Es más, especialistas jurídicos han rechazado la afirmación de que el aborto es un derecho conforme al derecho humanitario, incluyendo el gobierno de Obama y la Comisión Europea.

El proceso de Estambul puede dar a Ban Ki-moon, que busca establecer su legado, una vía para obtener la aprobación tácita de su abordaje de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en un contexto en el que las naciones que se oponen al aborto y a los derechos LGBT estarán en desventaja.

Mientras que los nuevos objetivos de la ONU fueron negociados minuciosamente por los gobiernos durante tres años, la cumbre humanitaria mundial de mayo fue convocada por Ban Ki-moon y es controlada completamente por su personal, en particular la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, que elaboró el informe, y la Secretaría de la Cumbre Humanitaria Mundial.

No habrá negociaciones previas a la cumbre, ni tampoco un documento final acordado. En cambio, habrá un resumen del presidente y otro informe del Secretario General que serán enviados a la Asamblea General el próximo otoño boreal.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

EL PROBLEMA DE SIEMPRE

Los problemas de corrupción están golpeando a nuestras sociedades de manera cada vez más dramática, tanto a nivel nacional como internacional. De este modo, casi no hay semana en que no se destape algún escándalo financiero que afecte a una trasnacional, o a empresarios o políticos de un país determinado.

Ante esta situación, de suyo muy lamentable, no son pocos quienes ven en el capitalismo y el mercado los únicos y malévolos responsables. Y como reacción pendular, abogan para que el Estado asuma todos estos roles y garantice con su poder que abusos como estos no vuelvan a repetirse.

La historia sin embargo, ha mostrado sin excepción, que cuando un cierto grupo se apodera del Estado, cae en los mismos abusos que ellos tanto criticaron y que les sirvieron de fundamento para hacerse con el poder. Ello, porque es muy tentador aprovecharse de la notable situación de ventaja que otorga “ser” el mismo Estado.

Todo esto parece indicar que resulta bastante probable que quien pueda abusar de una posición de ventaja, lo hará. Ello no quiere decir que todo aquel que se encuentre en una situación semejante obrará de este modo; pero la propia experiencia muestra que las probabilidades resultan más que altas, por nuestra propia condición humana.

En consecuencia, parece claro que el problema no depende tanto de las estructuras políticas y económicas que existan (aunque es evidente que ellas pueden mejorarse, y mucho), sino del comportamiento de los sujetos que las encarnan.

Lo anterior hace que nos enfrentemos al problema de siempre: al buen o mal uso que hagamos de nuestra libertad. Es por eso que, aunque muchos lo nieguen hoy, resulta imprescindible la existencia y real vigencia de una moral objetiva y universal, pero adaptada a las situaciones concretas, que nos diga muy a las claras qué es correcto y qué no, respaldada además por una eficaz legislación, que evite en lo posible abusos de poder en cualquiera de sus áreas. Sólo así podrán evitarse estas conductas que tanto daño hacen y que tanto escandalizan.

Pero por lo mismo, parece obvio que no podemos seguir pensando que lo bueno y lo malo dependen de los caprichos de cada uno y que todo quede entregado a una ética de ocasión. Ello, porque parece absurdo pretender que cada cual pueda hacer con su vida (y sus negocios, sus cargos, etc.) lo que quiera, sin recibir amonestación alguna por lo que realice, y al mismo tiempo, los demás no puedan hacer lo mismo.

Es por eso que uno de los peores males para cualquier sociedad es la pérdida de la objetividad moral (lo que a su vez, terminará afectando a su orden jurídico), de lo cual los aludidos escándalos son solo un botón de muestra.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Cumbre sobre el Cambio Climático

En estos días se ha dado inicio a la Cumbre sobre el Cambio Climático (COP 21), que buscará poner de acuerdo a más de 150 líderes del mundo a fin de superar los resultados del Protocolo de Kioto.

Como se sabe, el tema del calentamiento global es polémico. No solo porque existen grupos –minoritarios, por cierto– que niegan su existencia, sino además, porque entre los que lo consideran real, no todos estiman que el ser humano sea su único o principal responsable. Con todo, si se analizan ambas posturas, y de ser este fenómeno tan dañino como se especula, aunque parezca curioso, sería menos malo que fuera ocasionado por el hombre a que se debiera a causas naturales. Ello, porque aun cuando costara, se podría hacer bastante más por revertir el proceso en el primer caso que en el segundo.

Ahora bien, al margen de lo que pueda acordarse, es imposible no percibir aquí algo así como una esperanza mesiánica en las decisiones que surjan en este encuentro: una especie de varita mágica que permitiría enfrentar el asunto de manera más o menos exitosa.

Se olvida, sin embargo, que los principales agentes de cambio no son tanto los gobiernos, las leyes o los tratados, sino las personas concretas, nosotros mismos, como habitantes de un mundo cada vez más globalizado. Porque en el fondo, no se saca mucho si no existe un cambio de actitud y de comportamiento nuestro, que obsta decirlo, exige sacrificios y renuncias. Pero no, da la impresión que muchos pretenden seguir con su estilo de vida –marcado por la economía del despilfarro y del descarte– y buscan endosar toda la responsabilidad y las posibles soluciones a la labor de las autoridades. Lo cual además, es una plataforma ideal para no asumir compromisos y poder criticar fácilmente cualquier resultado que se obtenga, ya que evidentemente, siempre podría ser mejor.

Por eso hay que estarse con cuidado sobre los acuerdos que en definitiva salgan de esta cumbre. Porque, se insiste, la solución está en nuestras conductas y no en una disminución forzada de la población mediante políticas antinatalistas despiadadas o camufladas, ni tampoco en impedir el desarrollo de los países pobres, mientras los poderosos siguen contaminando, aun cuando paguen por ello o se esfuercen por mitigar este proceso.

Es decir, si la Tierra es de todos, no puede ser que por el bienestar de algunos, se prescinda o se coaccione a los más débiles, pues esto no solo sería la imposición de los más fuertes, sino que en el fondo, una completa farsa. Si el problema es real y es de todos, la lucha contra el mismo debe ser, igualmente, tarea de todos, cada cual de acuerdo a sus posibilidades y a su grado de responsabilidad.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA

A pesar de las advertencias de varios médicos y estudios sobre sus serios efectos negativos, la legalización del consumo de marihuana sigue avanzando en varios países, de la mano de banderas pseudolibertarias y de la democracia.

El principal argumento que suele escucharse es que cada uno es libre para hacer con su vida lo que quiera, siempre que no afecte a otros, razón por la cual el Estado no debiera inmiscuirse en la esfera privada de las personas.

¿Es tan cierto esto? Es verdad que cada uno posee una libertad que lo puede llevar a tomar muchos caminos; mas lo anterior no quiere decir que cualquier uso de la libertad sea indiferente. Es por eso que entre otros, la moral y el derecho intentan orientar la conducta para lograr una mejor vida individual y colectiva, lo cual demuestra que existen varias decisiones ilícitas, por mucho que las defiendan quienes las realizan.

Pero además, y sin caer en ningún tipo de paternalismo, parece impropio que el Estado permita que los sujetos se dañen a sí mismos, a sabiendas. Es la misma idea que inspira las crecientes restricciones al consumo de tabaco o de alcohol, o se exija más información en la rotulación de los alimentos, todo por razones de salud pública. Mas pareciera que todas estas razonables razones se hicieran literalmente humo cuando se trata de la marihuana.

Finalmente, tampoco es cierto que la decisión sólo afecte al sujeto, como suele decirse. Ello, porque a menos que estuviera totalmente solo, siempre existen seres cercanos (usualmente su familia), quienes de alguna u otra forma se verán afectados por esta conducta si es que comienza a salirse de control, como puede pasar, según advierten los especialistas.

Sin embargo el problema llega más lejos: si miramos a la sociedad en su conjunto, los costos de este comportamiento supuestamente privado la afectan, y no poco. Por ejemplo, en la falta de productividad, en problemas de trato con terceros, o incluso en conductas reñidas con la ley, que podría cometer quien se inicia por este camino; sin perjuicio que por mucho que se niegue alegremente, los daños a su salud, a la larga, pueden ser severos, lo cual, además de mermar su potencial para contribuir al bien común, puede significar una pesada carga para el Estado, por las eventuales prestaciones médicas que requeriría en algún momento. Desde esta perspectiva, si la conducta fuera tan “privada”, lo lógico sería que el sujeto renunciara de antemano al auxilio del Estado en caso de que la cosa salga mal.

Estas y otras razones hacen que por muy respaldada que se encuentre esta idea, sigue siendo una mala idea, pues las mayorías no deciden lo que es verdadero o bueno.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Información de la ONU respalda al Papa Francisco en aborto y anticoncepción

Fuente: C-Fam

By Stefano Gennarini, J.D.
NUEVA YORK, 16 de octubre (C-Fam) La división de población de la ONU coincide con el papa Francisco. Más anticoncepción no detendrá el cambio climático.

El aborto y la anticoncepción deben estar ampliamente disponibles para evitar un cambio climático apocalíptico, según algunos científicos. Pero esta opinión no está ganando adhesión en la sede de la ONU y fue rechazada en Laudato Si, la encíclica ampliamente difundida del papa Francisco sobre «el cuidado de la casa común», en la que ratificó la teoría de un calentamiento global antropogénico.

El control demográfico no forma parte del programa para la conferencia mundial de la ONU sobre cambio climático a realizarse en París el próximo mes de diciembre y el trabajo reciente de la división de población de la ONU debilita cualquier argumento para que eso se modifique.

Mientras que algunos científicos están agradecidos por el total aval del papa Francisco a la teoría del cambio climático, otros no quieren que él tenga la «última palabra» sobre cómo debería ser abordado.

Es así como lo expone la editorial del último número de la revista científica Nature Climate Change, antes de presentar una serie de artículos críticos sobre la encíclica que incluye uno del famoso alarmista ambiental Paul Ehrlich, que reprocha al papa Francisco el hecho de defender en Laudato Si la enseñanza de la Iglesia en contra del aborto y la anticoncepción.

Ehrlich dijo al periódico The Guardian que la exclusión del control demográfico de su abordaje del medio ambiente era una «tontería delirante» y que estaba «completamente equivocado».

«Estoy seguro de que sabe que no es así, no es bobo», sostuvo.

En la encíclica, el papa Francisco denuncia a las organizaciones internacionales que condicionan la ayuda económica a la implementación de «políticas de salud reproductiva». «Culpar al aumento de la población» en vez de al consumo y a modelos de producción es una forma de «no enfrentar los problemas» que se les presentan a los pobres, escribió.

Ehrlich replica que las soluciones a la pobreza no pueden encontrarse sin también considerar la «re-producción».

«Al papa Francisco le hace falta prestar atención a sus propios comentarios sobre la “obsesión” de la Iglesia con la anticoncepción y el aborto y asumir una posición de liderazgo en respaldo de los derechos de las mujeres y la planificación familiar», escribe, advirtiendo, en su conocido estilo, sobre inminentes hambrunas y catástrofes apocalípticas debido al crecimiento de la población.

Ehrlich admitió en una entrevista con el New York Times a comienzos de este año que no se hicieron realidad predicciones funestas similares que hizo en la década del 60. Se valió de la hipérbole para provocar «a las personas para que hagan algo».

«La idea de que cada mujer debería tener tantos bebés como quisiera para mí es exactamente lo mismo que decir que se debería permitir a todos tirar toda la basura que quisieran en el jardín de su vecino», dijo Ehrlich.

El último trabajo de la división de población de la ONU sobre demografía y medio ambiente contradice rotundamente las opiniones de Ehrlich sobre el cambio climático.

Su análisis demuestra que el aborto y la anticoncepción tendrán poco impacto sobre las emisiones de carbono en comparación con cambios en la producción y el consumo, y una política ambiental acertada.

En una sesión informativa a comienzos de este año, en la que se explicaron estos hallazgos, John Wilmoth, quien dirige la división de población de la ONU, criticó al movimiento de cambio climático por ser demasiado alarmista.

Wilmoth explicó que hay «relativamente poca incertidumbre» en las proyecciones demográficas sobre el próximo siglo, pero que existe una «total incertidumbre» sobre las emisiones de carbono, ya que tienen que ver con la población.

La falta de certeza sobre las emisiones de carbono futuras se debe a los patrones de consumo y el comportamiento humano, que varían mucho más que los patrones de fertilidad, dijo Wilmoth a los delegados. Informes recientes de la división de población de la ONU ilustran que esta misma imprevisibilidad puede verse entre países en las últimas décadas.

La Iglesia Católica es líder mundial en la denuncia de las ideologías inhumanas y degradantes que se encuentran detrás del control demográfico. Algunos dicen que la ONU finalmente se está poniendo al día.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

La CEPAL contraria a la familia

CEPAL. 2ª Conferencia Regional. México DF. Oct 2015.
Del 6 al 9 de octubre tendrá lugar en México DF la revisión del llamado Consenso de Montevideo de la Comisión Económica para América latina y Caribe, CEPAL, organismo dependiente de Naciones Unidas.

El llamado consenso de Montevideo fue el documento aprobado en la reunión mantenida del 12 al 15 de agosto de 2013. El objetivo de la reunión de México es evaluar los avances y replanificar objetivos.
El documento de trabajo censura lo que –a su juicio- son retrocesos ,“síntomas de estancamiento y retroceso en la región”. Citamos textualmente:

  • • Resurgimiento de discursos conservadores: oposición del aborto, exaltación de la familia
  • • La ideología de la familia como valor ha florecido el resurgimiento de la alianza entre los sectores más conservadores
    • Resurge con éxito la oposición al aborto
  • Los derechos sexuales y reproductivos siguen siendo una asignatura pendiente limitando fuertemente la autonomía de la mujer.

En su opinión, las “restricciones a los derechos reproductivos de los adolescentes” supone una “imposición de la maternidad no deseada”

El informe también lamenta que en Chile, El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana “el aborto no haya sido despenalizado en todas sus circunstancias”.

Entre los informes nacionales, Bolivia se queja de que los obstáculos que encuentra para implantar su plan integral de prevención del embarazo adolescente:

“La Iglesia católica limita las posibilidades de ejercer los derechos sexuales y reproductivos”
Por su parte, Chile, señala que su primer reto es la despenalización del aborto:

“El régimen legal prohibitivo importa la negación de los Derechos Humanos de las Mujeres”

Entre lo que consideran éxitos y avances destacan la ley de identidad de género en Argentina y el matrimonio entre personas del mismo género en Argentina, Uruguay, Colombia y Brasil.

También se felicitan por la legalización del aborto en Uruguay en el 2012 y por la sentencia T.-841 de la Corte colombiana que permite el aborto bajo el supuesto de “daños a la salud mental” de la madre.

Entre los objetivos para la agenda del futuro se encuentra el acceso universal a la salud sexual y reproductiva (eufemismo de aborto) y a los métodos anticonceptivos.

Además, el feminismo debe avanzar “promoviendo la democracia dentro de la propia familia, con políticas de derechos de todos sus miembros, incluída la política de libertad sexual”.

Incluso llegan a asegurar que para el desarrollo no es necesaria la familia, pero sí la perspectiva de género:

“El desarrollo económico y democrático, la estabilidad política, la generación de empleo y la promulgación de leyes son condiciones para el desarrollo siempre y cuando dicho proceso integre la perspectiva de género”.

Sin duda se trata de una agenda con un marcado sesgo ideológico, que en lugar de reconocer el derecho a la vida y el apoyo social a las mujeres con embarazos en dificultad, defienden el descarte de la vida ‘incómoda’.

En lugar de defender la familia como célula básica de la sociedad y factor de estabilidad y desarrollo, la consideran una “ideología” y una amenaza.

Por supuesto no es lo que piensa la sociedad latinoamericana ni sus jóvenes. Muéstrales tu oposición.

Esta es –textualmente- una de las conclusiones que se llevarán a una cumbre latinoamericana que comienza mañana martes en México DF: aborto y ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo.

Incluso dicen que para garantizar el desarrollo hacen falta políticas «con perspectiva de género”. ¿No será que hacen falta políticas con «perspectiva de familia”?

En definitiva: pretenden imponer la agenda destructora del derecho a la vida y de la familia en todos nuestros países.

El documento de trabajo censura lo que –a su juicio- son retrocesos, «síntomas de estancamiento y retroceso en la región”. Te cito textualmente:

• Resurgimiento de discursos conservadores: oposición del aborto, exaltación de la familia
• La ideología de la familia como valor ha florecido el resurgimiento de la alianza entre los sectores más conservadores
• Resurge con éxito la oposición al aborto
• Los derechos sexuales y reproductivos siguen siendo una asignatura pendiente limitando fuertemente la autonomía de la mujer.
• En su opinión, las «restricciones a los derechos reproductivos de los adolescentes” supone una «imposición de la maternidad no deseada”
• Observo que en lugar de defender el derecho a la vida y promover política sociales de apoyo a la maternidad, defienden el derecho al aborto, que como sabe, no está recogido en ningún tratado internacional.
• Observo también que en lugar de defender y promover a la familia como célula básica de la sociedad y factor de desarrollo y estabilidad, la consideran una “ideología conservadora”.
• En lugar de promover leyes y políticas con perspectiva de familia, promueven leyes y políticas con perspectiva de género.
• Si de verdad quieren comprometerse con el futuro de la región, su desarrollo económico, social y democrático, necesariamente deberán de hacerlo con las familias sin descartar a nadie.
• Si su agenda permanece en posiciones ideológicas estrechas, quiero que sepa que no me representa.

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