Divorciados vueltos a casar también son Iglesia.

Respecto de la implementación relativa al proceso para que los matrimonios de Divorciados y vueltos a casar, realicen sus votos a efecto de vivir en plena continencia; y así recibir los sacramentos de la Reconciliación y Comunión Eucarística.

A) Principios Doctrinales.

1) Es preciso aclarar el porque no se tiene acceso a los sacramentos de la Reconciliación y Sagrada Comunión de forma sacramental.

a) Para que el fiel pueda recibir la Comunión Sacramental se requiere de la absolución sacramental.

b) Esta se dá si se cumple entre otras condiciones.

 Propósito de enmienda.
 Dolor o contrición de los pecados

c) Si se continúa la relación conyugal no sacramentada y esta está precedida de un matrimonio canónicamente válido, no se darían los condicionantes anotados se continua con esta relación marital (actos propios de los esposos) (FC 84) y así el Sacramento de la Reconciliación no seria válido.
2) Excepción.
a) La Exhortación Apostólica Familiaris Consortio (FC) en lo relativo, dentro del número 84, textualmente dice:

“La reconciliación en el sacramento de la penitencia -que les abriría el camino al sacramento eucarístico- puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, -como, por ejemplo, la educación de los hijos- no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos».

b) Exhortación Apostólica de SS. Benedicto XVI. “Sacramentum Caritatis” (El Sacramento del Amor) al respecto del punto en estudio de fecha 22 de febrero del 2007, nos dice:
“Más bien se debe partir del presupuesto de que el amor por la verdad es el punto de encuentro fundamental entre el derecho y la pastoral: en efecto, la verdad nunca es abstracta, sino que « se integra en el itinerario humano y cristiano de cada fiel ».[96] Por esto, cuando no se reconoce la nulidad del vínculo matrimonial y se dan las condiciones objetivas que hacen la convivencia irreversible de hecho, la Iglesia anima a estos fieles a esforzarse en vivir su relación según las exigencias de la ley de Dios, como amigos, como hermano y hermana; así podrán acercarse a la mesa eucarística, según las disposiciones previstas por la praxis eclesial. Para que semejante camino sea posible y produzca frutos, debe contar con la ayuda de los pastores y con iniciativas eclesiales apropiadas, evitando en todo caso la bendición de estas relaciones, para que no surjan confusiones entre los fieles sobre del valor del matrimonio.

c) Directorio Nacional de Pastoral Familiar promulgado en el año 2005 por la Conferencia Episcopal Mexicana, en el cual en las siguientes numerales señalas que:

715: La Congregación de la fe expone, en una carta publicada en 1994, las razones para no admitir a los divorciados vueltos a casar a la comunión eucarística.

a) Los divorciados vueltos a casar se encuentran en una situación que contradice objetivamente la ley de Dios.

b) Contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía.

c) La Eucaristía sólo puede administrarse cuando haya absolución sacramental, que puede ser concedida únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a llevar una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad y la moralidad propia del matrimonio.

d) El fiel de manera habitual está conviviendo conyugalmente con una persona que no es la legítima esposa o el legítimo marido, no puede acceder a la comunión eucarística.

La reconciliación en el sacramento de la Penitencia y el acceso a la Eucaristía, solo puede efectuarse si se arrepienten de haber violado el signo de la alianza y de la fidelidad a Cristo y se abren con corazón sincero a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del sacramento del Matrimonio.

716. Podrán acceder a la Eucaristía aquellos esposos vueltos a casar que estén sinceramente dispuestos a llevar una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Concretamente, “cuando el hombre y la mujer por motivos serios, como por ejemplo la educación de los hijos, no pueden cumplir la obligación de la separación, entonces asumen el compromiso de vivir en plena continencia o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos” en este caso pueden acceder a la comunión eucarística permaneciendo firmes en su decisión de vivir como hermanos, pero tienen la obligación de evitar el escándalo, recomendándose tomar la comunión eucarística en otra parroquia fuera de la comunidad. Ésta es una situación de conciencia.

717. Humanamente vivir la castidad en el matrimonio resulta difícil pero no imposible, por lo que es menos importante que los pastores se preocupen por invitarlos a vivir el procesos de evangelización que los lleve a darse cuenta que para recibir la comunión eucarística necesitan implorar la misericordia de Dios, para que una vez fortalecidos decidan ofrecer su sacrificio a Dios.

Al actuar de esta manera, la Iglesia quiere, al mismo tiempo, proclamar su fidelidad a Cristo y ser signo de misericordia en especial para quienes fueron abandonados sin falta de su parte por el cónyuge legítimo.

B) PRAXIS RECOMENDADA PARA FORMALIZAR LA VIVENCIA EM CONTINENCIA DE LOS MATRIMONIOS DVC.

1. Es recomendable, el que cuando El matrimonio DVC solicite El llevar una vida continente se cumplan con los siguientes requisitos previos.

a) Se comunique esta decisión al Presbítero que haya dado seguimiento respecto del crecimiento espiritual del matrimonio solicitante.

b) Que de preferencia los cónyuges tengan por lo menos 50 años de edad (pueden ser menores con el VoBo del sacerdote acompañante).

c) Llevar a cabo un retiro profundo de discernimiento, una vez que el sacerdote acompañante de el visto bueno para que se realicen los votos correspondientes.

d) Al finalizar el retiro, ante la presencia del sacerdote actuante quién dará fé del acto, se levantará un acta juramentada y ante dos testigos quienes en la presencia del Señor Eucaristía se formalizará el acta con la firma de los participantes, documento que constará de original y copia autógrafa para quedar (la primera) en la notaría parroquial correspondiente y la segunda en poder del matrimonio actuante.

e) Es recomendable, anualmente, la renovación de dichos votos con el levantamiento signado del acta respectiva.

C) REFLEXION FINAL.

La Exhortación apostólica FC, punto 84, recomienda que al hacer la comunión eucarística los matrimonios DVC actuantes “evitando el escándalo” lo anterior en virtud de que la comunidad al conocer la situación de vida de los matrimonios está “acostumbrada” a verles hacer la “Comunión Espiritual” y abstenerse de la Sacramental , por lo que al principio escuchar misa y recibir la comunión sacramental en otra comunidad y poco a poco con su testimonio de vida espiritual ,familiar y en la caridad, junto con el acta formalizada, la misma comunidad recibirá en su seno a dicho matrimonio, dentro de la guía que lleve el sacerdote actuante, pero lo más importante es la comunión que se lleve en todo momento dentro de los actos de oración, justicia y caridad con el “Señor Jesús”.

Padres, inculquen en sus hijos el Visitar a los Enfermos. 1 de las 14 Obras de Misericordia.

1,924 Palabras. Tiempo de lectura 7:00 minutos aproximadamente.

El artículo es sobre las enfermedades físicas, no es sobre las enfermedades del alma, ni sobre las de la mente.

Algunos dicen que no conocen o no quieren conocer a nadie, que esté tan enfermo como que no pueda salir de la casa. Están equivocados, porque no se los encuentren ni en la calle, ni en las tiendas, ni en los espectáculos, ni en los cafés. Es posible que no haya mirado o preguntado en su alrededor y no haya visto o se haya enterado, de la cantidad de enfermos retenidos en sus propias casas, en los hospitales, en las residencias de ancianos, etc. Igual tampoco han mirado entre sus propios familiares, amigos, e incluso ni han mirado a los que son desconocidos.

Hay que visitar también, a los que están muy graves y casi no entienden quien les visita. Incluyendo a los que agradecen o no, un rato de compañía y de consuelo, aunque sólo sea para escucharlos o que nos escuchen. Para que sepan que todavía hay alguien, que se preocupa desinteresadamente de ellos.

Algunos se disculpan para no visitar a los enfermos, alegando que están muy ocupados, que tienen obligaciones más importantes y que además, no les sienta bien emocionalmente. Seguramente es que en sus prioridades, no entra la de realizar Obras de Misericordia, porque no se las han enseñado, porque se les han olvidado o simplemente, porque hacerlo suele ser incómodo.

20 Enseñanzas de los padres a los hijos, basadas en el ejemplo:

Animarles, levantándoles el ánimo y dándoles esperanzas fundadas de recuperación, sin engaños ni mentiras.
Ayudar económicamente a los voluntarios particulares o a las asociaciones, encargadas de cuidar a los enfermos más vulnerables.
Ayudarles a cuidar sus prácticas religiosas, para que las comiencen, las intensifiquen o no las abandonen.
Ayudarles a entender su enfermedad, soledad o situación. Oyendo y comentando lo que han interpretado de sus visitas al médico, o para lo que sirven las medicinas recetadas, o los tratamientos sugeridos.
Ayudarles a que hagan una lista para llamar a sus conocidos, o dándoles las listas de otros enfermos, que tienen necesidad de comunicación, sean de la Parroquia, hospitales u organizaciones.
Ayudarles a que rompan el muro de aislamiento, con el mundo exterior, cuya enfermedad les separa, descubriéndoles muchas de las oportunidades que pueden tener a su disposición.
Coordinar unos tiempos con los familiares, cuidadores de los enfermos, para sustituirlos y que ellos puedan salir a hacer sus encargos o simplemente a cambiar de actividad, lo que les permitirá recuperar las fuerzas, para poder volver a su tarea con más ánimo.
Correr la voz e intentar hacer un eficiente calendario de horarios de visitas, compatibles con las posibilidades del enfermo, de los que le cuidan y de los visitantes, cuando haya un enfermo en la familia o entre los amigos.
Enseñar a los hijos a no estar muy ocupados consigo mismo, como para justificarse el no poder solucionar los problemas de otros. Esto es egoísmo, tacañería, comodidad, etc.
Estar pendiente, además de las personas mayores enfermas, de los enfermos jóvenes, los cuales necesitan tanto o más, la ayuda de las personas sanas.
Hacer por los enfermos, lo que nos gustaría que hicieran por nosotros, si estuviéramos enfermos.
Llevarles comida hecha o ayudarles a hacerla, en función de sus necesidades. O regalarles algunas golosinas, siempre que no estén prohibidas por su médico.
Motivar y acostumbrar a los hijos a visitar a los enfermos para mitigar su soledad, sean conocidos o desconocidos, graves, simplemente hospitalizados, retirados en su casa o necesitados de ayuda.
Organizarles un club de lectura, para que puedan “adoptar” un grupo de niños, que no tengan quien les lea o que no tengan abuelos, que les puedan hablar y escuchar.
Participar en el voluntariado de la Parroquia u otras organizaciones de ayuda a los enfermos, formando parte de sus equipos y de sus especializaciones. Adultos, jóvenes, niños, etc.
Persuadirles a que llamen por teléfono o Skype, utilizando las redes sociales de Facebook, etc. para conectarse con otros, que estén en sus mismas o parecidas situaciones. Si no saben manejarlas, intentar enseñarles y facilitarles los medios necesarios.
Prestarles o leerles algún libro, disco, audio libro, revistas, etc. propio o de las Bibliotecas Públicas.
Proponerles y organizarles, para que estén ocupados y que desde su casa hagan algún tipo de voluntariado. (Llamadas telefónicas en cadena para objetivos escolares, parroquiales o sociales, coordinar los horarios de toma de medicinas de otros, etc.)
Recordarles el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, que les ayudaran a sobrellevar con dignidad, los inconvenientes de su enfermedad y su aislamiento: Esfuerzo, disciplina, generosidad, humildad, paciencia, perseverancia, responsabilidad, tolerancia, etc.
Sacar de sus domicilios o de las residencias de ancianos, a los que se les pueda llevar a pasear, a algún restaurante favorito, a visitar a sus familiares o a sus amigos, a hacer sus recados importantes o imprescindibles, etc. (Médicos, farmacia, peluquería, manicura o pedicura).
Son verdaderos héroes los que se interesan por los enfermos abandonados, o que a otros no les importan. Los voluntarios suelen ser personas normales, que se entregan a los demás, sacando lo mejor de sí mismos, sin esperar ninguna retribución, simplemente la satisfacción del deber cumplido y tratar de que su ejemplo sea un estímulo para todos los demás. Qué triste es estar enfermo y además sufrir por no tener familiares, ni amigos, ni voluntarios desconocidos que nos visiten. Es el dolor de la soledad y de la indiferencia, mucho más profundo y desgarrador que el físico. Al final, el más beneficiado es el voluntario, que, pese a la tristeza de ver el sufrimiento, recibe la alegría de ayudar.

Conceder unos pocos minutos de nuestro tiempo y conversación a un enfermo, que pasa largas horas en su sufrimiento y soledad, representa un grandísimo valor y disfrute, igualmente al visitado, como al que visita. Algunas veces no es ni necesario hablar, el silencio también comunica la presencia de alguien, a quien le importa, máxime si tiene algún grado de parentesco o amistad. Puede que la visita no cure, pero conforta y anima, lo que es muy importante para el enfermo.

Tiene un gran mérito el tiempo empleado en leer algo a un enfermo, en escribirle una carta, en llamarle o en aligerar el trabajo de alguien que tiene que cuidarlo. Es ofrecer con la presencia, un poco de aliento a quienes tanto lo necesitan. Visitar a los enfermos, nos hace mucho más humanos y más sensibles. Nos enseña a valorar el precioso don de la salud y de la vida, que Dios cada día nos regala.

Cómo podemos asimilar, comprender y aconsejar sabiamente, cuando nos dice un familiar, amigo o desconocido, que ha sufrido un accidente grave o que el médico le ha encontrado un cáncer maligno, con metástasis irreversible. Que está en estado bastante avanzado y que no confía mucho en los resultados curativos, de algunos medios invasivos, como es la quimioterapia, la diálisis o similares. Que le queda muy poco tiempo de vida normal, y que después irá decayendo, hasta que lenta o rápidamente, le llegue el final.

Ante esa situación es imprescindible saber escuchar bien al enfermo, y buscar si fuera necesario, los consejos externos de los mejores expertos, en cuestiones del cuerpo, de la mente y del alma, relacionados con la situación de su enfermedad. Para posteriormente meditar muy bien, lo que se le va a decir, con mucha claridad y caridad. Si los consejos no están coordinados en estos tres aspectos, es posible que incluso le hagan daño al enfermo.

La historia real de Esteban:

Una persona a la que conocía mucho, estaba en el hospital muy enfermo y casi no hablaba con nadie. Solamente sonreía cuando todas las mañanas le llegaba un e-mail de un amigo, que tenía a 10,000 Kilómetros de distancia. Entonces se le abrían los ojos, cambiaba su cara, reía y con gestos pedía que se lo leyeran una y otra vez. Esperaba entristecido hasta que puntualmente le llevaran el próximo y deseado e-mail, que le llegaba de tan lejos, de su amigo que estaba próximo a él.

Su amigo no dejaba de escribirle diariamente, pues sabía del efecto beneficioso emocional que le suponía, dentro de su gravedad. Lo que le decía su amigo era simplemente, revivir la historia de sus tiempos jóvenes y contarle cosas actuales, que nadie le contaba. Eso le abría una ventana hacia el mundo. No es muy difícil escribir o llamar diariamente a un enfermo, para que sienta que alguien más se acuerda de él.

La historia real de Adela:

Una anciana enferma no podía salir a la calle, debido a sus limitaciones. Pidió ayuda a los voluntarios de su Parroquia, que inmediatamente acudieron para hacerle lo que necesitaba y así aliviarle el sufrimiento de estar confinada en casa. Periódicamente le hacían los recados que necesitaba, le hacían comida o se la llevaban hecha, le hacían compañía y pequeñas reparaciones en su hogar, como cambio de bombillas, arreglo de grifos estropeados, etc.

Los voluntarios le pidieron, que a cambio de los servicios que recibía, y para demostrar su agradecimiento, hiciera lo siguiente: Que todos los días llamara por teléfono a 10 personas mayores o enfermas, elegidos entre sus familiares y amigos. Si no tenía a quien llamar, ellos le proporcionarían números telefónicos de otros, que estaban en su misma o parecida situación. Las llamadas eran para recordarles los horarios de las tomas de medicinas, darles ánimos y un rato de conversación, contándoles las ultimas noticias, las novelas o preguntándoles por sus familias. Que tratara de hacer amistad por teléfono, pues estaban tan solos como ella.

También le pidieron que dos días a la semana, leyera cuentos y transmitiera sus experiencias a un grupo de niños de la parroquia que no tenían abuelos y que ella intentara ser su abuela adoptiva.

Esos voluntarios convirtieron a Adela, en una mujer contenta, ocupada, alegre, interesada y servicial con sus vecinos, a los que devolvía aumentadas cien por cien, las satisfacciones que recibía. Ella se convirtió en el primer eslabón de una cadena multiplicadora, de atención a los enfermos, desde otros enfermos.

Las 14 Obras de Misericordia.

Las corporales: Visitar a los enfermos. Dar de comer al hambriento. Dar de beber al sediento. Dar posada al peregrino. Vestir al desnudo. Visitar a los presos. Enterrar a los difuntos.

Las espirituales: Enseñar al que no sabe. Dar buen consejo al que lo necesita. Corregir al que se equivoca. Perdonar al que nos ofende. Consolar al triste. Soportar con paciencia los defectos del prójimo. Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

Nunca debemos quedarnos callados, alejados o ignorantes del problema, pues siempre el enfermo quiere agarrarse, como a un clavo ardiendo, a cualquier palabra de esperanza que podamos darle.

Hay mucho pendiente de hacer, para conseguir que el visitar a los enfermos, se vuelva parte permanente de nuestras vidas. ¿Qué esperamos para comenzar?

francisco@micumbre.com

Cuatro consejos para cuando marido y mujer recen juntos y diez peticiones por las que hacerlo

*AllProDad

La oración de la pareja previene o soluciona muchos problemas

Cuatro consejos para cuando marido y mujer recen juntos y diez peticiones por las que hacerlo

Los estudios confirman un hecho: las parejas que rezan unidas, permanecen unidas. Cuando nos piden consejo matrimonial, la primera pregunta que les hacemos suele centrarse sobre su vida de oración. Es sorprendente la cantidad de problemas que pueden corregirse cuando un matrimonio se esmera en rezar y en pedir ayuda a Dios.

Ahí van algunos consejos:

Rezad juntos todos los días a la misma hora. Si os resulta incómodo rezar… ¡perfecto! Pero hacedlo, aunque sean 30 segundos nada más. Ya es un comienzo.

-Evitad las interrupciones. Haced saber a vuestros hijos que vais a rezar y que esperáis que os dejen unos minutos de paz.

-Comentad entre vosotros durante unos instantes por qué vais a pedir.

-Pedid por vuestro matrimonio. La oración es una comunicación familiar de alto nivel.

Y he aquí diez cosas concretas por las que rezar.

1. Rezad uno por otro.
Las Sagradas Escrituras son insistentemente claras en cuanto a dónde poner el foco en una relación: debe estar siempre orientado hacia «el otro». Cuando rezamos por nuestro cónyuge como foco principal:

-Queremos ser parte de la respuesta a esa oración.

-Le valoramos más conscientemente.

-Le amamos más profundamente.

-Evitemos los conflictos matrimoniales.

2. Reza por este día (hoy).
Hoy es el momento más importante en un matrimonio. No se trata de lo que podamos hacer otro día, sino de cómo funciona nuestro matrimonio justo ahora. Cuando pedimos a Dios específiamente que forme parte de nuestro día, es más probable que Le conservemos en todo momento.

3. Reza para que tú hagas presente a Cristo en tu matrimonio.
Es algo más que «hacer lo que haría Jesús». Consiste en comprender que realmente Dios nos usa para ser la presencia de Cristo. Sé Cristo para tu esposo o esposa. Sé Cristo para tus hijos. Sé Cristo en casa.

4. Rezad para que vuestro matrimonio sea una influencia positiva sobre los demás.
«Sed irreprochables e inocentes, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación tortuosa y perversa, en medio de la cual brilláis como antorchas en el mundo presentándole la Palabra de vida» (Fil 2, 15-16).

5. Reza por los sueños de tu esposo o esposa.
Esto es útil, porque nos obliga a escuchar y valorar sus sueños. Cuando comprendermos los sueños de nuestro marido o mujer, somos por definición mejores mujeres o maridos.

6. Rezad por vuestros hijos.
Hacedles saber que rezáis por ellos todos los días. Para los niños es muy potente saber que sus padres realmente rezan por ellos, y que pueden contar todos los días con esas oraciones.

7. Reza para ser un mejor esposo/esposa.
Es la frase clásica de Jack Nicholson en Mejor… imposible [As good as it gets]: «Tú haces que quiera ser mejor persona». Pide a Dios que te ayude a ser mejor marido/mujer, y hazlo durante la horación con tu mujer/marido. La humildad y el amor en un solo aliento.

8. Rezad para pedir sabiduría.
Ser padres ya es bastante duro. Rezad para pedir sabiduría. Y creed que Dios atenderá vuestra oración.

9. Rezad por un objetivo familiar.
Es fácil «verlas venir», tanto en el matrimonio como en la familia. Rezad por la directriz que guía vuestros objetivos familiares.

10. Rezad pidiendo protección.
En nuestra cultura, las familias son vulnerables. Las relaciones son muy vulnerables a muchas presiones. Nuestros compromisos con la fidelidad, los valores familiares y la fe están bajo un ataque continuo. No puedes pelear tú solo. Simplemente debemos rezar juntos.

Y por añadidura… rezad por la paz. Ya lo dice la canción (Jill y Sy Miller, 1955): Let there be peace on Earth and let it begin with me [Haya paz en la Tierra y que comience por mí]. Que la paz empiece con vosotros, en la oración, en el hogar: «Señor, hazme instrumento de tu paz» (San Francisco de Asís).

*Publicado en AllProDad.

Esposo quiero que seas sensato

*Juan Alberto Echeverry

Esposo quiero que seas sensato

En cuanto a ustedes, los esposos, sean comprensivos con sus esposas. Denles el honor que les corresponde, teniendo en cuenta que ellas son más delicadas y están llamadas a compartir con ustedes la vida que Dios les dará como herencia. Háganlo así para no poner estorbo a sus propias oraciones.

Sé que es difícil controlar y gobernar las pasiones, los malos hábitos y sobre todo, la mala formación que hemos arrastrado a nuestro propio hogar; pero es bien importante y necesario para el mundo entero, ser muy sensatos y sabios para elevar nuestro hogar al estatus divino.

Los frutos de este estatus, no se hacen esperar en cada uno de nosotros, en nuestros hijos y en las siguientes generaciones, con abundantes bendiciones afectivas, sociales, económicas y de salud. Faltar al respeto a tu esposa, es faltarte al respeto a ti mismo.

Ser infiel a tu esposa, es ser infiel a ti mismo y a tus hijos. Ser tacaño con tu esposa, es ser tacaño contigo mismo. Ser agresivo con tu esposa e hijos, es ser agresivo contigo mismo, pues tú y ella junto con tus hijos, son una sola carne, dignos de todo respeto y amor de Dios.

Con tu voluntad, la gracia de Dios y con la fuerza del Espíritu Santo, puedes comenzar a educar y controlar tu propia naturaleza; y para ello, es importante que hagas esfuerzos superiores. Así, además de conquistar la paz en tu hogar, tendrás vía libre para tus oraciones.

Ahora la pregunta es: ¿Esposa eres en realidad, delicada, tierna, apacible y dócil, a la cabeza del hogar que es tu esposo? Si no es así, tú también puedes comenzar a ocupar el lugar que Dios ha querido darte, para que seas exaltada y cuidada por tu esposo.

Los dos pueden y tienen la obligación, de ayudarse a entrar a la eternidad con la verdadera altura de hijos de Dios. ¡No pisoteen mutuamente la dignidad de hijos de Dios!

*Facilitador católico
Director de la FUNDACION CATÓLICA IMMAH

Mi esposo(a) me dejó 17 consejos

De cada 10 correos de consejería que se reciben, cuatro son referentes a este dolor; pero, ¿qué hacer cuando esto sucede?

*Juan Alberto Echeverry

No podemos generalizar todos los casos, pero en la gran mayoría hay unos elementos comunes que debemos tener en cuenta, así como unas acciones concretas que deberíamos hacer como creyentes:

1 Un abandono o separación siempre tiene una causa que nos debe llevar a preguntarnos con objetividad: ¿En qué fallé?

Celos, cantaleta, descuido personal, abandono del hogar, falta de comunicación, irrespeto, rutina, negación sexual, etc.

De ser así, sea que nuestra pareja regrese o no, debemos hacer un propósito firme de cambio radical para mejorar en nuestra vida.

2 Tener claro que no podemos obligar a nadie a que nos ame o esté a nuestro lado, pues el amor nunca se entrega por obligación.

3 Por ningún motivo es conveniente rogar, hacer pataleta o shows de dramáticos para que la persona regrese, eso empeora las cosas.

4 Hacer un contacto profundo con Dios y con la espiritualidad cristina católica, pues ella nos llevará a darle el verdadero orden a nuestra vida, consolando nuestro corazón y mostrándonos que sólo Dios no nos defrauda; de esta manera, recuperaremos el orden de los afectos en nuestra vida, y tendremos la madurez y la sabiduría para manejar nuestras relaciones interpersonales.

5 En caso que la separación no tenga ninguna explicación lógica, podemos comenzar un proceso de batalla espiritual con el objetivo de deshacer la obra del maligno. Esta batalla espiritual debe estar apoyada con Rosario, consagración de la pareja a la Virgen, a San José. Utilización de sacramentales como sal, agua y aceite exorcizados. Oraciones de liberación.

6 Tratar de tener una rutina edificante basada en lectura, oración, deporte, estudio, trabajo etc, que nos permita recuperar la auto estima.

7 Tratar por todos los medios que nuestra ex-pareja nos vea bien en todos los aspectos, equilibrio emocional, aspecto físico y progreso en todas las áreas.

8 Intentar con todos los esfuerzos, tener una relación pacífica y amigable con la pareja, especialmente cuando hay hijos por medio. No hay cosa que más dañe a los hijos y a la sociedad en general que las agresiones de pareja.

9 Recordar que Dios siempre quiere la salvación eterna de todos y por ello, debemos hacer oración de intercesión por la salvación de nuestra pareja.

10 Si se tiene el vínculo del sacramento del matrimonio católico, clamar el poder de ese sacramento en nuestra oración, así como pedir al ángel de la guarda de nuestra pareja, que lo(a) traiga de regreso y que le hable de la santidad de vida.

11 Estar dispuesto(a) a perdonar toda ofensa o herida del pasado, para evitar enfermar y poder tener la esperanza de una nueva oportunidad en la relación, en caso de que ella se dé.

12 No odie ni maldiga a la otra persona que se llevó a su pareja, esto empeorará las cosas y te hará perder el equilibrio y la lucidez en tus actos y palabras.

13 Por ningún motivo consulte a brujos o hechiceros que le prometan traer de regreso a su pareja, esto trae graves consecuencias.

14 En caso de prolongada y grave injusticia económica, proceda por las vías legales, sin tener que agredir o faltar a la verdad.

15 En caso de tener hijos, trate por encima de todo tener una muy buena relación con ellos y nunca les hable mal a ellos de su papá o mamá. Esto genera unas huellas imborrables. No llore, grite o hable mal con sus amigas delante de ellos.

16 No entre en el terreno de la venganza, buscando otra persona para desquitarse de su pareja, esto le hará sentirse peor de lo que está y genera huellas irreparables en su vida.

17 Rodéate de personas de oración y buenas que intercedan por tu hogar y te apoyen; no recibas consejos de cualquier persona.
Rom 12,16 Vivan en armonía unos con otros. No sean orgullosos, sino pónganse al nivel de los humildes. No presuman de sabios.
17 No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos.

18 Hasta donde dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir en paz con todos.

19 Queridos hermanos, no tomen venganza ustedes mismos, sino dejen que Dios sea quien castigue; porque la Escritura dice: “A mí me corresponde hacer justicia; yo pagaré, dice el Señor.”

20 Y también: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; así harás que le arda la cara de vergüenza.”

21 No te dejes vencer por el mal. Al contrario, vence con el bien el mal.

*Facilitador católico
Director de la FUNDACION CATÓLICA IMMAH

¿Qué es la Pontificia Comisión para la tutela de menores?

Francisco pide la colaboración de las conferencias episcopales y de los Superiores religiosos con la Comisión para la Tutela de los Menores

Ciudad del Vaticano, 5 de febrero 2015 (VIS).- El Papa Francisco ha escrito una carta a los presidentes de las conferencias episcopales y a los superiores de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica en la que pide su colaboración con la Comisión para la Tutela de los Menores que instituyó en marzo de 2014. Sigue el texto completo de la misma, fechada en el Vaticano el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor.

»En marzo del año pasado instituí la Pontificia Comisión para la tutela de menores, anunciada ya en diciembre de 2013, con el fin de ofrecer propuestas e iniciativas orientadas a mejorar las normas y los procedimientos para la protección de todos los menores y adultos vulnerables, y he llamado a formar parte de dicha Comisión a personas altamente cualificadas y notorias por sus esfuerzos en este campo.

El siguiente mes de julio, en la reunión que tuve con algunas personas que han sido objeto de abusos sexuales por parte de sacerdotes, me sentí conmovido e impresionado por la intensidad de su sufrimiento y la firmeza de su fe. Esto confirmó una vez más mi convicción de que se debe continuar haciendo todo lo posible para erradicar de la Iglesia el flagelo del abuso sexual de menores y adultos vulnerables, y abrir un camino de reconciliación y curación para quien ha sufrido abusos.

Por estas razones, he añadido el pasado mes de diciembre nuevos miembros a la Comisión, en representación de las Iglesias particulares de todo el mundo. Y dentro de pocos días, todos estos miembros se reunirán en Roma por primera vez.

En este contexto, considero que la Comisión será un nuevo, válido y eficaz instrumento para ayudarme a animar y promover el compromiso de toda la Iglesia en sus diversos ámbitos ? Conferencias Episcopales, diócesis, Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, etc. ? para poner en práctica las actuaciones necesarias para garantizar la protección de los menores y adultos vulnerables, y dar respuestas de justicia y misericordia.

Las familias deben saber que la Iglesia no escatima esfuerzo alguno para proteger a sus hijos, y tienen el derecho de dirigirse a ella con plena confianza, porque es una casa segura. Por tanto, no se podrá dar prioridad a ningún otro tipo de consideración, de la naturaleza que sea, como, por ejemplo, el deseo de evitar el escándalo, porque no hay absolutamente lugar en el ministerio para los que abusan de los menores.

También se debe vigilar atentamente que se cumpla plenamente la circular emanada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 3 de mayo de 2011, para ayudar a las Conferencias Episcopales en la preparación de las líneas maestras para tratar los casos de abuso sexual de menores por parte de clérigos. Es importante que las Conferencias Episcopales adopten un instrumento para revisar periódicamente las normas y comprobar su cumplimiento.

Corresponde al Obispo diocesano y a los Superiores mayores la tarea de verificar que en las parroquias y en otras instituciones de la Iglesia se garantice la seguridad de los menores y los adultos vulnerables. Como expresión del deber de la Iglesia de manifestar la compasión de Jesús a los que han sufrido abuso sexual, y a sus familias, se insta a las diócesis y los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica a establecer programas de atención pastoral, que podrán contar con la aportación de servicios psicológicos y espirituales.

Por todos estos motivos, pido vuestra colaboración plena y atenta con la Comisión para la tutela de los menores. La tarea que le he encomendado incluye la asistencia a vosotros y a vuestras Conferencias, mediante un intercambio mutuo de «praxis virtuosas» y de programas de educación, formación e instrucción por lo que se refiere a la respuesta que se ha de dar a los abusos sexuales.

Que el Señor Jesús infunda en cada uno de nosotros, ministros de la Iglesia, ese amor y esa predilección por los pequeños que ha caracterizado su presencia entre los hombres, y que se traduce en una responsabilidad especial respecto al bien de los menores y adultos vulnerables. Que María Santísima, Madre de la ternura, nos ayude a cumplir, con generosidad y rigor, nuestro deber de reconocer humildemente y reparar las injusticias del pasado, y a ser siempre fieles a la tarea de proteger a quienes son los predilectos de Jesús».

¿De qué se ríe Santa Claus?

Ya desde los años treinta del siglo pasado, un conocido refresco de cola difundió masivamente la imagen de un viejo regordete, con chapas en las mejillas,  el cabello y las barbas blancas como la nieve, gordinflón, montado en un trineo empujado por unos renos y de cargamento, unas bolsas grandes  y con un ridículo traje rojo y blanco. El comercial musicalizado que se dio a conocer entonces por la radio fue: “Jo, jo, jo, yo soy Santa Claus; traigo muchos juguetes para navidad…”.

Es una lamentable caricatura de San Nicolás de Bari quien fue un obispo ejemplar que, entre otras muchas labores pastorales, se distinguió por su servicio abnegado y desinteresado  por los más pobres en tierras de la actual Turquía.

Y desde luego nada tiene que ver con esa imagen que nos muestran por todas partes: en los centros comerciales, en las plazas, en los medios de comunicación… Es increíble, pero el hacer negocio de las fechas navideñas comienza desde mediados de octubre.

En lo personal me resulta  molesto cómo se ha banalizado la Navidad hasta convertirla en una muestra clara de una sociedad de consumo y materialista que logra meter en la cabeza de los niños tal o cual juguete cibernético, muñecas pero de una marca específica, etc. y los transforma en “pequeños dictadores” que no sólo piden, sino que “exigen” a sus padres esos regalos; de lo contrario, viene la amenaza del chantaje con un tremendo berrinche.

En algunos hogares o empresas, Navidad es sinónimo de intercambio de regalos, o peor aún, de interminables borracheras entre las amistades con las llamadas “pre-posadas”, “posadas” y “post-posadas”.

 ¿De quiénes se ríe Santa Claus? (Santo Clós, se pronuncia en México) De los millones de ingenuos que caen en las garras de esa engañosa publicidad mercantilista: “si usted compra muchos de estos objetos anunciados, pasará una feliz Navidad”, parece ser el contenido de fondo.

 Cabría preguntar entonces, ¿Y del Nacimiento de Jesucristo nadie se acuerda? Porque sólo se observan esferas, muñecos de nieve con sombreros negros y altos con bufandas, árboles con múltiples focos de colores, trineos, renos… y las tiendas llenas de personas comprando compulsivamente, en bastantes ocasiones, objetos que en realidad no necesitan porque son superfluos o una adquisición por mero capricho.

El Adviento es tiempo de preparación para el Nacimiento del Mesías esperado, el Emmanuel (“Dios-con-nosotros”). Hay que mantener este idea fundamental en los hijos y en las familias. Y preservar las tradiciones, como: la Corona de Adviento, la mexicanísima costumbre  de “Las Posadas” que aprendimos de niños con los Peregrinos: Jesús, María y José, rezando el Rosario, cantando las Letanías y “pidiendo posada”; colocar en un lugar importante del hogar el Nacimiento para que  ayude a los miembros de la familia a meditar frente al Belén y encariñarse con el Niño-Dios.

Lo verdaderamente trascendente es que vivamos este tiempo de conversión interior mediante una mayor oración, pequeños actos de penitencia, haciendo un detenido examen de nuestra vida y acercándonos al Sacramento de la Reconciliación y recibiendo con frecuencia al Señor en la Eucaristía.

Se trata de vivir estas fiestas con mucha alegría y buen humor,  pero con sobriedad y templanza en el comer y en el beber. Haciéndonos regalos que agraden a los demás, pero no con un afán de derrochar el dinero sino imitando la pobreza y el desprendimiento de la Sagrada Familia.

Finalmente, los propósitos para el año venidero. Es un año más de vida que Dios nos regala y no podemos desperdiciar ese valioso tesoro del tiempo que se nos va rápidamente, como agua entre las manos, sino que tenemos que aprovecharlo, llevando una vida de lucha por mejorar un poco más cada día y realizar con los hijos obras en servicio del prójimo para imitar a nuestro Modelo que es Cristo, como nos pide el Papa Francisco.

5 Principios morales no negociables para los votantes católicos responsables.

Si toma en serio su fe católica, estos 5 principios morales le ayudarán a emitir su voto por candidatos nacionales, estatales o locales, que promuevan políticas que estén en consonancia con la ley moral, de manera informada y coherente con la doctrina católica y los derechos humanos fundamentales.

También le permitirán descubrir a los candidatos, que apoyen o promocionen políticas intrínsecamente malas, si tienen posiciones que son moralmente inaceptables y contrarias a los principios morales fundamentales, incompatibles con el servicio público.

La democracia debe basarse en la verdadera y sólida base de principios morales y éticos, no negociables, que son el sustento de la vida en sociedad. Los católicos comprometidos, tienen la obligación moral de promover el bien común, mediante el ejercicio del privilegio de sus votos.

La conciencia católica bien formada y responsable, no permite votar de forma arbitraria por un programa político o un derecho individual, que contradiga los contenidos fundamentales de la fe y de la moral. Los ciudadanos católicos, siempre deben ejercer su indiscutible derecho político ante las urnas, pero previamente deben informarse muy bien.

Por lo tanto los católicos, deben evitar votar por cualquier candidato, que pretende proponer o apoyar programas o leyes, que sean intrínsecamente malas. Cuando todos los candidatos apoyen políticas moralmente dañinas, los ciudadanos deben votar de forma que intenten limitar al máximo, el daño que pudiera realizarse.

Los cinco principios morales no negociables y sin excepciones, se refieren a acciones que son intrínsecamente malas y van contra la ley moral, por lo que bajo ninguna circunstancia deben ser propuestas, apoyadas o promovidas a través de leyes.

Aborto: La Iglesia Católica enseña, con respecto a la ley que permite los abortos, que nunca es lícito obedecer o tomar parte, en una campaña de propaganda a favor de una ley o a votar, por los candidatos que la propongan o aprueben. El aborto es la intención o acción directa de la muerte de un ser humano inocente y por lo tanto, es una forma de homicidio. El feto es siempre una vida inocente, y ninguna ley puede permitir eliminarla. Incluso cuando un niño es concebido por violación o incesto, pues la culpa no es del niño, el cual no debe sufrir la muerte por los crímenes de otros.

Eutanasia: La eutanasia es también una forma de homicidio, por muy disfrazada que se presente. Ninguna persona tiene derecho a quitarse la vida, y nadie tiene el derecho de tomar la vida de cualquier otra persona. En la eutanasia, los enfermos o ancianos son asesinados, por acción u omisión, por un sentido equivocado de la compasión, pero la verdadera compasión, no puede incluir algo intrínsecamente malo, haciéndolo intencionalmente, a otra persona.

Las investigaciones, manipulación o explotación con embriones humanos: Puesto que éstos ya son seres humanos, por lo que hay que tenerles respeto y dignidad. Los avances científicos recientes, muestran en los tratamientos médicos, que los investigadores esperan desarrollar desde la experimentación con células madre embrionarias, podrían desarrollarse en su lugar, mediante el uso de células madre adultas. Las cuales pueden obtenerse sin hacer daño a los adultos, de las cuales provienen. Por lo tanto, no hay ningún argumento médico válido, a favor del uso de células madre embrionarias. Y aunque hubo beneficios de tales experimentos, no se justifican moralmente, destruyendo otros seres humanos embrionarios, inocentes.

La clonación de humanos: Los intentos para la obtención de un ser humano, sin ninguna conexión con la sexualidad, mediante partición o fisión gemelar, clonación, partenogénesis, etc. son considerados contrarios a la ley moral, ya que están en la oposición a la dignidad de la procreación humana y de la unión conyugal. La clonación humana, también implica aborto, porque se destruyen los clones embrionarios “rechazados” o “fracasados”, pues cada clon, es un ser humano.

El “matrimonio” homosexual: El verdadero matrimonio, es la unión de un hombre y una mujer. El reconocimiento legal de cualquier otra unión, como “matrimonio”, socava el verdadero matrimonio. Reconocer legalmente a las uniones homosexuales, supone su aprobación, alentándolos a persistir en lo que es un arreglo objetivamente inmoral. Cuando por primera vez en una Asamblea Legislativa se propone legislación a favor del reconocimiento de las uniones homosexuales, el votante católico comprometido, tiene la obligación moral de expresar su oposición clara y públicamente y votar en contra. Votar a favor de una ley tan perjudicial para el bien común, es gravemente inmoral.

Es importante evaluar a cada candidato y a su partido político, en estos principios no negociables, ya que desafortunadamente, hay candidatos políticos que se autodenominan católicos, y aunque parezcan propensos a promover el bien común, rechazan la doctrina católica, sobre los 5 principios morales no negociables, sabiendo que algunos católicos, no han formado sus conciencias adecuadamente, con respecto a las cuestiones morales importantes.

Por eso es completamente necesario, estar muy bien informado y confiado en las enseñanzas morales, inquebrantables de la Iglesia, reflejadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, y cuando lleguen las votaciones, tener las ideas muy claras, de a quién votar y a quién no votar. Los ciudadanos que votan de acuerdo con los principios morales básicos, hacen lo mejor para ellos y para su país.

Extracto de la traducción al español de Guía Para Los Votantes Católicos Comprometidos. Para leer el original: http://www.politicalresponsibility.com/voterguide.htm Nada de esta Guía, ni de su traducción al español, debe interpretarse como la aprobación a cualquier candidato o partido político. Está escrita para instruir a los católicos, en las exigencias de su fe.

Fuentes consultadas:

CCC. Catecismo de la Iglesia Católica.

CPL. Congregación de la Doctrina de la Fe. Notas doctrinales sobre algunas preguntas, con respecto a la participación de los católicos en la vida política.

CRF. Consejo Pontificio para la Familia. Carta de los derechos de la familia.

  1. Evangelium Vitae de John Paul II. (El Evangelio de la vida)

BSR. Congregación para la doctrina de la Fe. Instrucción sobre el respeto por la vida humana en su origen y en la dignidad de la procreación.

UHP. Congregación para la Doctrina de la Fe. Consideraciones respecto a propuestas, para dar reconocimiento legal a las uniones entre personas homosexuales.

WRHC. Mérito para recibir la Sagrada Comunión. Principios generales del Cardenal Joseph Ratzinger.

francisco@micumbre.com

Mensaje de la Asamblea del Sínodo sobre Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización

Ciudad del Vaticano, 18 octubre 2014 (VIS).- Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha tenido lugar la conferencia de presentación del Mensaje de la III Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos dedicada a »Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización» (5-19 de octubre). Han intervenido los cardenales Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida (Brasil), Presidente delegado; Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, Presidente de la Comisión para el Mensaje y Oswald Gracias, arzobispo de Bombay (India). Sigue el texto integral:

»Los Padres Sinodales, reunidos en Roma junto al Papa Francisco en la Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, nos dirigimos a todas las familias de los distintos continentes y en particular a aquellas que siguen a Cristo, que es camino, verdad y vida. Manifestamos nuestra admiración y gratitud por el testimonio cotidiano che ofrecen a la Iglesia y al mundo con su fidelidad, su fe, su esperanza y su amor.

Nosotros, pastores de la Iglesia, también nacimos y crecimos en familias con las más diversas historias y desafíos. Como sacerdotes y obispos nos encontramos y vivimos junto a familias que, con sus palabras y sus acciones, nos mostraron una larga serie de esplendores y también de dificultades.

La misma preparación de esta asamblea sinodal, a partir de las respuestas al cuestionario enviado a las Iglesias de todo el mundo, nos permitió escuchar la voz de tantas experiencias familiares. Después, nuestro diálogo durante los días del Sínodo nos ha enriquecido recíprocamente, ayudándonos a contemplar toda la realidad viva y compleja de las familias.

Queremos presentarles las palabras de Cristo: »Yo estoy ante la puerta y llamo, Si alguno escucha mi voz y me abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo». Como lo hacía durante sus recorridos por los caminos de la Tierra Santa, entrando en las casas de los pueblos, Jesús sigue pasando hoy por las calles de nuestras ciudades. En sus casas se viven a menudo luces y sombras, desafíos emocionantes y a veces también pruebas dramáticas. La oscuridad se vuelve más densa, hasta convertirse en tinieblas, cundo se insinúan el el mal y el pecado en el corazón mismo de la familia.

Ante todo, está el desafío de la fidelidad en el amor conyugal. La vida familiar suele estar marcada por el debilitamiento de la fe y de los valores, el individualismo, el empobrecimiento de las relaciones, el stress de una ansiedad que descuida la reflexión serena. Se asiste así a no pocas crisis matrimoniales, que se afrontan de un modo superficial y sin la valentía de la paciencia, del diálogo sincero, del perdón recíproco, de la reconciliación y también del sacrificio. Los fracasos dan origen a nuevas relaciones, nuevas parejas, nuevas uniones y nuevos matrimonios, creando situaciones familiares complejas y problemáticas para la opción cristiana.

Entre tantos desafíos queremos evocar el cansancio de la propia existencia. Pensamos en el sufrimiento de un hijo con capacidades especiales, en una enfermedad grave, en el deterioro neurológico de la vejez, en la muerte de un ser querido. Es admirable la fidelidad generosa de tantas familias que viven estas pruebas con fortaleza, fe y amor, considerándolas no como algo que se les impone, sino como un don que reciben y entregan, descubriendo a Cristo sufriente en esos cuerpos frágiles.

Pensamos en las dificultades económicas causadas por sistemas perversos, originados »en el fetichismo del dinero y en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano», que humilla la dignidad de las personas. Pensamos en el padre o en la madre sin trabajo, impotentes frente a las necesidades aun primarias de su familia, o en los jóvenes que transcurren días vacíos, sin esperanza, y así pueden ser presa de la droga o de la criminalidad.

Pensamos también en la multitud de familias pobres, en las que se aferran a una barca para poder sobrevivir, en las familias prófugas que migran sin esperanza por los desiertos, en las que son perseguidas simplemente por su fe o por sus valores espirituales y humanos, en las que son golpeadas por la brutalidad de las guerras y de distintas opresiones. Pensamos también en las mujeres que sufren violencia, y son sometidas al aprovechamiento, en la trata de personas, en los niños y jóvenes víctimas de abusos también de parte de aquellos que debían cuidarlos y hacerlos crecer en la confianza, y en los miembros de tantas familias humilladas y en dificultad. Mientras tanto, »la cultura del bienestar nos anestesia y [?] todas estas vidas truncadas por la falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera». Reclamamos a los gobiernos y a las organizaciones internacionales que promuevan los derechos de la familia para el bien común.

Cristo quiso que su Iglesia sea una casa con la puerta siempre abierta, recibiendo a todos sin excluir a nadie. Agradecemos a los pastores, a los fieles y a las comunidades dispuestos a acompañar y a hacerse cargo de las heridas interiores y sociales de los matrimonios y de las familias.

También está la luz que resplandece al atardecer detrás de las ventanas en los hogares de las ciudades, en las modestas casas de las periferias o en los pueblos, y aún en viviendas muy precarias. Brilla y calienta cuerpos y almas. Esta luz, en el compromiso nupcial de los cónyuges, se enciende con el encuentro: es un don, una gracia que se expresa ?como dice el Génesis? cuando los dos rostros están frente a frente, en una »ayuda adecuada», es decir semejante y recíproca. El amor del hombre y de la mujer nos enseña que cada uno necesita al otro para llegar a ser él mismo, aunque se mantiene distinto del otro en su identidad, que se abre y se revela en el mutuo don. Es lo que expresa de manera sugerente la mujer del Cantar de los Cantares: »Mi amado es mío y yo soy suya? Yo soy de mi amado y él es mío».

El itinerario, para que este encuentro sea auténtico, comienza en el noviazgo, tiempo de la espera y de la preparación. Se realiza en plenitud en el sacramento del matrimonio, donde Dios pone su sello, su presencia y su gracia. Este camino conoce también la sexualidad, la ternura y la belleza, que perduran aun más allá del vigor y de la frescura juvenil. El amor tiende por su propia naturaleza a ser para siempre, hasta dar la vida por la persona amada. Bajo esta luz, el amor conyugal, único e indisoluble, persiste a pesar de las múltiples dificultades del límite humano, y es uno de los milagros más bellos, aunque también es el más común.

Este amor se difunde naturalmente a través de la fecundidad y la generatividad, que no es sólo la procreación, sino también el don de la vida divina en el bautismo, la educación y la catequesis de los hijos. Es también capacidad de ofrecer vida, afecto, valores, una experiencia posible también para quienes no pueden tener hijos. Las familias que viven esta aventura luminosa se convierten en un testimonio para todos, en particular para los jóvenes.

Durante este camino, que a veces es un sendero de montaña, con cansancios y caídas, siempre está la presencia y la compañía de Dios. La familia lo experimenta en el afecto y en el diálogo entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos y hermanas. Además lo vive cuando se reúne para escuchar la Palabra de Dios y para orar juntos, en un pequeño oasis del espíritu que se puede crear por un momento cada día. También está el empeño cotidiano de la educación en la fe y en la vida buena y bella del Evangelio, en la santidad. Esta misión es frecuentemente compartida y ejercitada por los abuelos y las abuelas con gran afecto y dedicación. Así la familia se presenta como una auténtica Iglesia doméstica, que se amplía a esa familia de familias que es la comunidad eclesial. Por otra parte, los cónyuges cristianos son llamados a convertirse en maestros de la fe y del amor para los matrimonios jóvenes.

Hay otra expresión de la comunión fraterna, y es la de la caridad, la entrega, la cercanía a los últimos, a los marginados, a los pobres, a las personas solas, enfermas, extrajeras, a las familias en crisis, conscientes de las palabras del Señor: »Hay más alegría en dar que en recibir». Es una entrega de bienes, de compañía, de amor y de misericordia, y también un testimonio de verdad, de luz, de sentido de la vida.

La cima que recoge y unifica todos los hilos de la comunión con Dios y con el prójimo es la Eucaristía dominical, cuando con toda la Iglesia la familia se sienta a la mesa con el Señor. Él se entrega a todos nosotros, peregrinos en la historia hacia la meta del encuentro último, cuando Cristo »será todo en todos». Por eso, en la primera etapa de nuestro camino sinodal, hemos reflexionado sobre el acompañamiento pastoral y sobre el acceso a los sacramentos de los divorciados en nueva unión.

Nosotros, los Padres Sinodales, pedimos que caminen con nosotros hacia el próximo Sínodo. Entre ustedes late la presencia de la familia de Jesús, María y José en su modesta casa. También nosotros, uniéndonos a la familia de Nazaret, elevamos al Padre de todos nuestra invocación por las familias de la tierra:

Padre, regala a todas las familias la presencia de esposos fuertes y sabios, que sean manantial de una familia libre y unida.

Padre, da a los padres una casa para vivir en paz con su familia.

Padre, concede a los hijos que sean signos de confianza y de esperanza y a jóvenes el coraje del compromiso estable y fiel.

Padre, ayuda a todos a poder ganar el pan con sus propias manos, a gustar la serenidad del espíritu y a mantener viva la llama de la fe también en tiempos de oscuridad.

Padre, danos la alegría de ver florecer una Iglesia cada vez más fiel y creíble, una ciudad justa y humana, un mundo que ame la verdad, la justicia y la misericordia».

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Presentación del Instrumentum Laboris para la próxima Asamblea Sinodal de octubre

Ciudad del Vaticano, 26 junio 2014 (VIS).- Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha tenido lugar la presentación del Instrumentum Laboris de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los obispos (5-19 octubre 2014) cuyo tema es »Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización». Han intervenido los cardenales l Lorenzo Baldisseri, secretario General del Sínodo de los Obispos; Péter Erdé, arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría) y Relator general de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos; André Vingt-Trois, arzobispo de París (Francia) y Presidente Delegado; el arzobispo Bruno Forte, de Chieti-Vasto (italia) y secretario Especial; y los profesores Francesco Miano y Pina De Simone.

El cardenal Lorenzo Baldisseri ha explicado que el Instrumentum Laboris consta de tres partes, en consonancia con los temas del Documento Preparatorio. »La primera, -ha dicho- dedicada al Evangelio de la familia, trata del plan de Dios, del conocimiento bíblico, magisterial y de su recepción, de la ley natural y de la vocación de la persona en Cristo… Las dificultades que se plantean en relación con la ley natural pueden ser superadas por una referencia más cuidadosa con el mundo bíblico, su lenguaje y las formas narrativas, y la propuesta de tematizar y profundizar el concepto de inspiración bíblica, del orden de la creación, como oportunidad de releer de una manera más existencialmente significativa la ley natural. Además, el papel de la familia, -unidad básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a vivir con la diferencia y a pertenecer a los otros-, es un espacio privilegiado de valores como la hermandad, el amor, el respeto y la solidaridad entre las generaciones, donde se promueve la dignidad de las personas, superando el individualismo y contribuyendo al bien común de la sociedad».

»La segunda parte -ha continuado- aborda los desafíos pastorales inherentes a la familia, tales como la crisis de la fe, las situaciones críticas internas, las presiones externas y otras problemáticas. ..Es de responsabilidad de los pastores la preparación al matrimonio, hoy cada vez más necesaria, para que los novios maduren su elección como una adhesión personal de fe al Señor, para construir su familia sobre una base sólida».

Ha destacado que serán considerados de manera particular »las situaciones pastorales difíciles como las convivencias y las uniones de hecho, los separados, los divorciados que se han vuelto a casar y los hijos de éstos, las madres solteras, los que están en una condición de irregularidad canónica y aquellos que requieren el matrimonio sin ser creyentes o practicantes».

El purpurado ha matizado que sobre el fenómeno de las convivencias y de las uniones de hecho, en creciente difusión, »la Iglesia siente el deber de acompañar a estas parejas en la confianza de ser capaces de mantener una responsabilidad, como la del matrimonio, que no es demasiado grande para ellos». Por otra parte, sobre la cuestión de los divorciados y vueltos a casar, »que viven con dolor su irregular situación en la Iglesia, ofrece un conocimiento real de su situación por la cual la Iglesia se siente interpelada a encontrar soluciones que sean compatibles con su enseñanza que lleven a una vida pacífica y reconciliada. En este sentido parece ser pertinente la necesidad de simplificar y agilizar los procedimientos legales para la nulidad matrimonial».

Acerca de la unión entre personas del mismo sexo ha declarado que »se distinguen contextos en los que la legislación civil es más o menos favorable; destaca el cuidado pastoral de las Iglesias particulares hacia estas situaciones, incluidas las cuestiones relacionadas con los hijos presentes en ellas».

»En la tercera parte se presentan primero las cuestiones relacionadas con la apertura a la vida, tales como el conocimiento y las dificultades en la recepción del Magisterio, las sugerencias pastorales, la praxis sacramental y la promoción de una actitud abierta a la vida… En cuanto a la responsabilidad educativa de los padres, es evidente la dificultad en la transmisión de la fe a sus hijos, que se concreta en la iniciación cristiana; se trata, por último, de la educación cristiana en situaciones familiares difíciles, cuyas reflexiones sobre los niños también se extienden al ámbito de la fe y a las disposiciones para la celebración de los sacramentos».

El cardenal Bardisseri ha mencionado que los temas que no están incluidos en el documento se tratarán en la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de 2015 (4-25 octubre) bajo el tema »Jesucristo revela el misterio y la vocación de la familia». Esta será la tercera etapa del proceso de reflexión sobre la familia, que se inició con el Consistorio del 20 de febrero de 2014.

Por último ha explicado que el Instrumentum Laboris proporciona una visión de la realidad de la familia en el contexto actual, que representa el inicio de una profunda reflexión, cuyo desarrollo se llevará a cabo en dos etapas previstas por la Asamblea General Extraordinaria (2014) y la Ordinaria (2015), que están estrechamente vinculadas por el tema de la familia bajo la luz del Evangelio de Cristo. Los resultados de la primera Asamblea Extraordinaria se utilizarán para la preparación del Instrumentum Laboris de la sucesiva y sólo después de ésta se publicará un Documento final sometido a la decisión del Santo Padre.

Dada la importancia del evento sinodal, el domingo 28 de septiembre será un Día de Oración por el Sínodo, y durante el mismo habrá una adoración eucarística diaria, en la capilla de la Salus Populi Romani de la basílica de Santa María la Mayor en Roma.

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