Continúa la disrupción

La semana pasada hablaba yo de la disrupción ocasionado por un grupo de pequeños inversionistas que utilizando las plataformas de compra/venta lograron hacer de acciones que no tenían sentido ni rentabilidad alguna, atractivas inversiones.
Lograron llevar una acción de $19 a $400 dólares y ahora la vemos caer y cotizando cerca de los $65 dólares. Se ganó mucho, pero también ya se perdió mucho. Y cómo dije al final de mi apunte, al final, la información seria y fundamental se va a imponer a la especulación y a los movimientos disruptivos liderados por genios que encuentran oportunidades, las ejecutan para su beneficio y al final muchos pagan por desconocimiento o por ambiciosos.
Me pasa con las criptomonedas, no les creo, no le gustan y si, me he equivocado porque en el camino han subido mucho. Y siempre que me han preguntado qué opino, les digo, no me gustan. Yo sigo creyendo qué hay muchas razones que las hacen poco atractivas para muchos y también muy vulnerables.
1.- No son aceptadas en todos lados, no tienen liquidez, no son hoy un medio de pago y están muy lejos de competir con las monedas convencionales. En las tiendas y supermercados aceptan dólares, pesos, euros, etc, pero no bitcoins.
2.- Son extremadamente volátiles. Como activo para invertir en ellas debes tolerar una volatilidad extrema, en un día pueden moverse 20% o más, imagina lo que se pueden mover en una semana o un mes. Es cierto, para arriba o para abajo.
3.- No tienen respaldo como las monedas convencionales que las respalda el Banco Central. Aquí las respalda y da vamos el “Blockchain” o sea un algoritmo en la cadena de programación. ¿Eso como vale y para quien vale? Es más, ¿cómo explicar que eso tiene valor? ¿Cómo eso puede dejar de tener valor de un momento a otro?
4.- Su carácter anónimo. Para mi este es el punto más grave y a la vez el que más valor le ha dado. A mayor demanda, mayor precio. Piensen cuantos cientos de billones de dólares hay de dinero sucio en criptomonedas gracias a esta cualidad de ser anónimo. ¿Cuánto dinero sucio que “lavan” políticos, empresarios que no pagan impuestos y si, crimen organizado también.
Hoy los secuestradores cibernéticos o grandes “hackers” cobran sus rescates en bitcoins, ¿porqué? Porque es anónimo y no se puede rastrear. ¿Cómo es posible que en un mundo en el que se va hacia la transparencia total, en el que se busca cada vez más prevenir el lavado de dinero y a la vez demanda de las instituciones y personas que estamos en el medio financiero que se conozca plenamente al cliente y el origen de los recursos, permita anonimato y secrecía absoluta en las criptomonedas? ¿Cuánto se van a desplomar los precios el día que esto sea congruente y cambie? ¿Porqué los reguladores y las autoridades han permitido y siguen postergando esto? Con esa volatilidad que comercio o establecimiento podría etiquetar sus productos en criptos?
Pueden estar en completo desacuerdo conmigo y como dije, reconozco haberme equivocado en no haberlas comprado, pero a estas alturas me parece más una locura.
Hay un gran movimiento de mentes jóvenes y brillantes que están encauzando billones hacia estas inversiones y hoy por si fuera poco, Elon Musk, fundador y creador de Tesla dispone de $1.5 billones de dólares de su empresa para invertirlos en Bitcoin. No cuestiono su genialidad y su inteligencia, pero Musk ha sido disruptivo en todos sentidos y hoy él quiere liderar este movimiento en contra de lo convencional. Tesla que para mi gusto está sobrevalorada, ahora invierte parte de su patrimonio en criptos.
Suena bastante riesgoso y de nuevo, me podré equivocar, pero yo prefiero invertir en lo que entiendo, que tiene fundamentos y cuyo valor se puede entender y explicar fácilmente.
Y no pretendo decir si está bien o mal invertir en ellas, simplemente con lo aquí expuesto yo cuestiono si el patrimonio de las personas estaría seguro invertido así.
@juansmusi

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