«Cuando nos conformamos con el lodo»

En nuestros días está muy difundido alcanzar el bienestar personal, ese estado de armonía que anhela tenerse en la vida cotidiana, acompañado de un supuesto tipo de espiritualidad que nos haga sentir bien.

Con frecuencia vemos publicaciones de no pocos católicos respecto a mensajes muy espirituales de personalidades que son tan parte del pensamiento católico como lo sería el agua y el aceite.

¿Cuántas veces no habremos dado like a frases “bonitas de paz y amor” del Dalai Lama ignorando que éste apoya el aborto en ciertas situaciones?

¿Cuántos libros no se habrán leído de Paulo Coelho ignorando o teniendo total conocimiento de que es un autor de la nueva era, incompatible con la religión católica?

¿Cuántas veces se han compartido en las redes sociales publicaciones del budismo, hinduismo, gnosticismo, mantras, pero se detienen antes de publicar algo sobre la religión católica?

Todo lo anterior quizá esté bien para muchos pero no para el católico. Alguien dirá que no hay nada de malo en tomar lo que vale la pena de tal o cual religión, de tal o cual escritor, de tal o cual pensamiento, porque finalmente somos humanos, la cuestión es que alimentarse del pensamiento del mundo antes que nutrirse del pensamiento y razonamiento católico hace caer en un sincretismo galopante, trae consigo el desarrollo de cierta estulticia y en casos más delicados el paulatino alejamiento de la fe católica. Y cuando hablo de ello, no necesariamente me refiero al abandono de la religión, pues, los hay perfectamente capaces de continuar asistiendo a misa pero que han dejado de creer en la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en la Sagrada Eucaristía, asisten a cursos bíblicos pero practican el reiki, son catequistas pero creen en la angeologia, de tal suerte que hablamos de algo que no hay que tomar a la ligera.

Esto, por desgracia no es privativo de simples publicaciones en las redes sociales, una situación similar se presenta en librerías católicas plagadas de literatura de la nueva era, de yoga, reiki, niños índigo, de autores como Dalai Lama, Antonio de Mello, Paulo Coelho, Ansel Grün, Dan Brown. ¿Qué hace un católico con semejante literatura en sus manos? ¿Qué sucedió con la sana lectura de vida y obra de los santos? La espiritualidad en la Iglesia Católica no es la que llama a sentir bonito mientras no molestemos al prójimo, es la que llama a una conversión a Dios ordenando la propia vida mediante la oración, práctica de las virtudes cristianas y por supuesto la práctica de los sacramentos particularmente la Sagrada Eucaristía, teniendo como objetivo llegar a ser santos.

Como católicos estamos en el deber de discernir lo que leemos, lo que vemos en la pantalla lo que escuchamos y lo que compartimos en las redes sociales. Nunca es tarde para empezar, para fortalecer nuestra fe católica, nadie es perfecto, pero todos somos perfectibles. La Iglesia Católica tiene en su haber 33 doctores con vastas obras, entre los que se encuentran San Agustín, San Ambrosio, Santo Tomás de Aquino, tiene obras de pensadores católicos como Hilaire Belloc, Gilberth Keith Chesterton, Louis Veuillot, entre otros.

Así que para fortuna nuestra, la Iglesia Católica siempre ha tenido el remedio que evita el impresionarnos con tan poco barro… o lodo.

 

Alexa Tovar

alexatovar2017@yahoo.com

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