De la fiebre de la lectura a la fiebre por la basura de Los Bridgerton

Se dice que a mediados del siglo XVIII ocurrió la fiebre de la lectura, particularmente los jóvenes dedicaban mucho tiempo a la lectura de novelas. En nuestros días existe, diría yo, la fiebre por las series en varios portales de internet. A este respecto, puede hallarse varias adaptaciones a la pantalla grande de los clásicos de la literatura inglesa de la época georgiana y victoriana como Jane Austen, las hermanas Brontë, Charles Dickens, Elizabeth Gaskell, Thomas Hardy, entre otros.

Recientemente se transmite en un portal de internet una serie llamada Los Bridgerton ambientada (o tratando de ser ambientada) en la época georgiana, más específicamente el período de la Regencia en aristocracia británica. La serie presenta absurdos en todos sus puntos: noviazgos y matrimonios interraciales, aristocracia de raza negra, vestuario absurdamente colorido y ostentoso, contenido sexual, diálogos irrisorios: vulgaridad pura y dura. El resultado es una abyecta producción, de las miles que se pueden hallar en internet, solo que ésta ha sido vista por millones alrededor del mundo.

No es que la producción rompa estereotipos, es que miente de manera flagrante sobre la aristocracia y realeza británica de entonces, en la que los negros no formaban parte. Y de ello dan cuenta no solo las novelas sino la historia del país. ¡Racista! ¡Xenófoba! No, no están mal los matrimonios interraciales, sino pretender que eran algo habitual en el período georgiano, cuando es bien sabido que en el país británico la esclavitud era una práctica normalizada ¿Mintió Jane Austen al retratar en sus novelas a una aristocracia exclusivamente blanca? No. Este simple hecho es suficiente para darse cuenta de la tremenda tomada de pelo que significa la serie.

Otros argumentaran que la producción no busca un rigor histórico, que se trata de una fantasía inclusiva, el sueño dorado de esta generación deformada hasta el tuétano en el intelecto. Como fantasía y cuento de hadas es pésima, como novela de época una basura total. Algunos la comparan con Orgullo y Prejuicio –penoso-, la escritora sin duda volvería a morirse al saber que su célebre novela es comparada con un producto de nula calidad. Los Bridgerton cumple con el objetivo primario de ser el centro de discusión sobre su “inclusión racial”, sobre el sexo consensuado o violación, sobre el empoderamiento de la mujer, etcétera.

Pero la deformación de los clásicos no empezó con esta producción sino con adaptaciones tales como la de Orgullo y Prejuicio en 2007 (Keira Knightley y Mattew McFadyen), que mostraba a las señoritas Bennet como harapientas, viviendo en una casa sucia con animales por todos lados, sin modales; poca veracidad en la vestimenta de la época, aunque su banda sonora es de lo mejor. Mujercitas 2019 es otra producción que deformo de manera similar la novela original. Nadie duda que estas dos producciones puedan enganchar, pero siempre hay que aspirar a ver algo de calidad, como sus versiones previas: Orgullo y Prejuicio 1995 y Mujercitas 1967.

Desde luego la podredumbre siempre ha existido, películas de época con contenido sexual, el nulo rigor histórico en otras, pésimas interpretaciones en aquellas, fallas deliberadas aisladas. Sin embargo en Los Bridgertone los límites no existen más, cada aspecto es atacado, destruido y reconstruido falazmente. Si lo duda, tan solo vea las opiniones de varios fanáticos que se asombran de que, en aquella época hubiera “inclusión racial”, verdaderamente penoso. Solo nosotros somos responsables de lo que llega a la pantalla. Que esta serie sea de las de mayor audiencia habla mucho del público consumidor.

¿Fue un error que los jóvenes del siglo XVIII se aficionaran tanto a la lectura? No. Lo que está mal antes y ahora es no diferenciar lo valioso de lo que es basura, leer solo por leer, puesto que las lecturas execrables han existido siempre. ¿Está mal ver series de televisión o internet? No, pero debe desecharse no solo lo que no aporta nada sino también aquello que claramente esta diseñado para embrutecer el intelecto. Infinidad de mujeres gustan de la literatura inglesa y sus adaptaciones a la pantalla grande, esto lo sabe la industria cinematográfica, por tanto han de cuidar sigilosamente lo que ven, so pena de verles enganchadas de un producto como Los Bridgerton, algo muy propio para simios…

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