Falacias sobre la mariguana con fines medicinales

Planteado desde la perspectiva médica, es común escuchar a personas y organizaciones que alientan la legalización de ciertas drogas, sobre todo la mariguana (cannabis spp.) para un uso llamado “medicinal”. Se argumenta que el estatus ilegal de la mariguana cierra la puerta a la última alternativa que un reducido número de pacientes tiene como opción de tratamiento en casos de dolor crónico,  padecimientos neurológicos o enfermedades crónicas y degenerativas.

La gran ventaja de la ciencia es que no es ideología, lo que nos permite analizar los problemas y sus posibles soluciones desde un punto de vista objetivo; tomando en cuenta esto, veamos algunos puntos importantes respecto a los argumentos utilizados para apoyar la legalización total de la mariguana y como estos no se sustentan por la evidencia científica:

1. El estatus ilegal de la mariguana cierra la puerta a la última alternativa que un reducido número de pacientes tiene como opción de tratamiento en casos de dolor crónico, padecimientos neurológicos o enfermedades crónicas y degenerativas. En México los cannabinoides cuentan ya con un status legal desde hace muchos años. Existen diversas sustancias activas preparadas en compuestos farmacéuticos para tratamientos en pacientes que requieren fuerte analgesia, incluso, existen derivados del opio que son todavía más potentes y eficaces. Estos fármacos están disponibles desde hace muchos años con receta médica.

2. La mariguana es menos o igual de dañina que el tabaco y el alcohol. Una importante diferencia entre los efectos de la mariguana y de otras sustancias que se encuentran en el tabaco o el mismo alcohol es que sólo la mariguana es alucinógena, y mucho más psicoactiva que el alcohol, llegando a producir psicosis, paranoia, ataques de pánico, despersonalización y alucinaciones, esto, la coloca en una categoría muy distinta de riesgo para la propia persona y para los que se encuentran su alrededor. También, como señalan varios estudios científicos, los efectos sobre las funciones del sistema nervioso central en menores de 21 años es permanente, causando disminución de las funciones cognitivas y del razonamiento ágil, así como aumento en el riesgo de desencadenar esquizofrenia, una de las enfermedades mentales más graves que existen.

3. Equiparar el uso terapéutico con el uso libre de la mariguana. Es cierto que hay casos especiales de pacientes que la medicina actual sólo les puedo ofrecer sustancias que están presentes en el cannabis como una opción terapéutica más eficaz, como es el reciente caso de la niña Graciela Elizalde. Muy importante es buscar caminos legales para que tengan acceso a esta opción de tratamiento, sin embargo, la falacia está en que se promueva la legalización total de la mariguana sin decir que el cannabidiol (CBC) -que es el extracto que se administra a estos pacientes- no tiene efectos psicoactivos y por lo tanto no causa los efectos que precisamente buscan las personas sanas que gustan de consumir mariguana y que además son los más peligrosos. Usar la enfermedad de los pacientes para conseguir la legalización del uso de la mariguana a todos en general es una manipulación perversa y vil del sufrimiento de las personas.

Algunas sustancias derivadas de la mariguana pueden sin duda ser usadas con fines terapéuticos, pero echar mano de la palabra medicinal, suena a una manipulación pseudo-científica para no cruzar la frontera entre lo realmente necesario para la salud y un capricho supuestamente recreativo. La medicina y la farmacéutica moderna tienen múltiples opciones para poner a disposición de los pacientes estas sustancias activas sin tener que pasar por una comercialización al público en general.

4. Se dice que la mariguana es una de las drogas menos potentes. La manipulación genética aplicada a la botánica ha logrado producir variedades de mariguana con altas concentraciones de cannabinoides, lo que las hace altamente potentes y por lo tanto, altamente peligrosas para su consumo; no se trata de la misma mariguana que existía hace 50 años.

Si vemos a la distancia toda la escena de este debate, a lo menos, las personas somos curiosas, variopintas y estrafalarias al estar analizando si es o no adecuado arrojar la salud pública a un abismo, que fácil nos resulta olvidarnos de nuestras grandes capacidades engañándonos con eufemismos.

Foto: Chuck Grimmett, Flickr, Creative Commons

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