La Carta de Madrid, el liberalismo y el católico

“El liberalismo resulta desfavorable a la libertad porque ignora las restricciones que la libertad debe imponerse para no destruirse a sí misma”. Nicolás Gómez Dávila

A principios de mes se llevo a cabo en el Senado de la República el evento “De la mujer embarazada en estado vulnerable” organizado Julen Rementería quien apuesta por la Ley DIF; evento en el cual participaron invitados como Santiago Abascal (líder del partido VOX de España), Agustín Laje (activista), Mamella Fiallo (escritora ecuatoriana), Guadalupe Batallán (activista próvida y reciente conversa al catolicismo). Ese mismo día fue firmado un documento llamado la Carta de Madrid que es un compromiso de frenar el avance del comunismo en la Iberósfera (se refiere a la comunidad de naciones libres que comparten una herencia cultural; en términos generales hablamos de Iberoamérica).

El documento denuncia que una parte de la región de Iberoamérica está secuestrada por regímenes totalitarios de inspiración comunista; afirma la defensa de nuestras libertades; afirma que los elementos que garantizan el buen funcionamiento de la sociedad tales como el Estado de Derecho, separación de poderes, la libertad de expresión y la propiedad privada deben ser especialmente protegidos. Y por último, que el futuro de la región deberá estar basado en el respeto a la democracia, los derechos humanos, el pluralismo, la dignidad humana y la justicia. Llama a tomar acción frente a la amenaza comunista.

Entre los firmantes de la carta se halla Eduardo Verástegui (activista provida), Elsa Méndez (Diputada Local en el Congreso del Estado de Queretáro) y Lilly Téllez (Senadora del Congreso de la Unión) quien más tarde se desmarco de VOX y externo su arrepentimiento por firmar la Carta de Madrid, llamándolo un error al igual que aquella ocasión en que dio su apoyo a Andrés Manuel López Obrador. Lo anterior desató varias críticas hacia su persona, desde ser cobarde, incongruente, fascista, vende patrias, entre otros calificativos. La principal crítica estriba en no poder sostener su palabra.

Pero disculparse por apoyar ambos extremos ha sido acertado aunque sus razones son erradas  basándose en el rechazo del extremismo y a favor de la reconciliación, el centro. El eclecticismo es un cáncer al elegir un sistema de gobierno para nuestra patria: no hay posibilidad de conciliar ideologías que son malas per se; la posición intermedia no ayuda en absoluto a la causa del bien común. Al comunismo no se le combate con liberalismo, del cual está impregnada la Carta de Madrid que mezcla luchas loables como la defensa de la familia y la patria con otras que hay que mantener a raya como la  defensa de las libertades, pluralismo, derechos humanos, términos tan amplios como deformados.

Es un gran yerro que el católico promedio considere mejor el capitalismo que el comunismo, la “libertad” que la prisión. Al tener el ejemplo de Cuba y Estados Unidos ¿quién querría el comunismo que ha martillado naciones enteras? y ¿quién no querría la “libertad” y la “prosperidad” del vecino país del norte? El católico despreocupado de su formación, habituado a ver estos ejemplos no concibe mejor sistema de gobierno el capitalismo liberal. Pero ambos sistemas esclavizan al hombre, sea por la fuerza o por métodos pacíficos; ambos demuelen las estructuras en el ámbito económico, social, político, familiar, llegando al terreno moral y religioso.

Entonces ¿qué debería hacer el católico? Buscar el bien común en todos los ámbitos de la vida. ¡Qué utópico y ambiguo! No, aunque sí difícil porque implica ordenar la propia vida y a la sociedad en conjunto; implica dejar de medir el bienestar en función de la utilidad y materialismo; implica formar la consciencia en el reinado social cristiano; implica dejar de exigir “las libertades” desde el liberalismo y empezar a vivir la libertad en el marco de la moral cristiana; implica identificar y saber rechazar las soluciones que el comunismo y capitalismo liberal nos presentan; implica dejar el ostracismo y comenzar a movernos para formar frentes que realmente sean opción.

Hermann Terstch describe bien la ideología de VOX en varios tuits, afirmando también que éste partido “es el futuro y une a toda América la Hispanidad”, temo decir que si el católico insiste en seguir a los liberales entonces en verdad ése será el futuro. Pero la unidad de Hispanoamérica solo puede ser dada en el reinado social cristiano, por tanto, yerran los que apoyan la Carta de Madrid, los que apoyan el liberalismo, los que prefieren quedarse en el centro evitando extremismos y los que no trabajan para presentar batalla desde la única opción posible mencionada.  Pero el yerro aún puede corregirse…

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