La voluntad y heroicidad en nuestros días…

Es consabida la tragedia ocurrida el 19 de septiembre en la Ciudad de México y otros estados a causa del sismo de magnitud 7.1. Pronto, el país revivía el dolor de 32 años antes, el golpe de realidad aparecía en las noticias, mi patria era noticia mundial.

Es verdad que nuestra oración y la ayuda material al prójimo está presente en una tragedia, nuestra reacción muy humana, nos arranca de nosotros mismos para prestar ayuda a aquellos que lo necesitan.

Hace escasos días veía una publicación en la red social respecto a gente que había expresado que no ayudaría más puesto que ya lo había hecho una vez. Lo anterior puede obedecer a dos razones principales: recursos limitados o reacción pasajera ante la tragedia. En la primera es entendible dadas las dificultades económicas que se puedan tener. Mención aparte merece la segunda.

Cuando la ayuda material y la oración están en función del estado de ánimo, (especialmente el miedo o la angustia) éstas suelen ser desbordadas pero no duraderas. Gobernarse de acuerdo a las emociones da frutos pasajeros. Es la voluntad y no la sensibilidad la que debe decidir, una voluntad que, forjada a través del tiempo produce frutos sólidos y permanentes.

La falta de voluntad es dañina porque nos mantiene en la pasividad, nos lleva a los actos de omisión. Aparentemente ayudando una vez, ya cumplimos pero ¿realmente es así? Pensamos que acallamos la propia conciencia, nos conformamos con ver desde lejos, somos mudos testigos ante la tragedia ajena.

Ahora bien siendo objetivos y no sensibles:

¿Somos héroes si hacemos lo correcto? No

¿Somos héroes si oramos por nuestros semejantes? No

¿Somos héroes si ayudamos materialmente al prójimo? No

Estamos cumpliendo con las obras de misericordia que la Iglesia nos marca, la reacción que han tenido varios, deberíamos tenerla todos a lo largo de nuestra vida. Digo esto porque es muy fácil irnos por el lado emocional y ver la situación como la ve el mundo, llamando heroísmo al cumplimiento de nuestros deberes, para luego tener por héroes a unos perros (a los que, por si fuera poco, les hemos atribuido cualidades solo inherentes al ser humano) y más tarde pedirles parques exclusivos. ¿Se dan cuenta como deviene todo cuando perdemos objetividad?

Tomemos las riendas como es debido, forjemos la voluntad, cumplamos con nuestros deberes, hagamos lo que tenemos que hacer y más allá, como los que siguen ayudando cada día como si la tragedia hubiera ocurrido ayer, como las personas que teniendo infinidad de actividades y trabajo, aún así han encontrado la forma y el tiempo para hacer llegar la ayuda humanitaria a diferentes estados, como aquellos que han redoblado la oración por el alma de los fallecidos y por sus respectivas familias.

Cuando creemos que hemos hecho suficiente por el prójimo, basta que seamos honestos para darnos cuenta de que no hemos ni siquiera empezado…

Alexa Tovar alexatovar2017@yahoo.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *