Los creyentes y la educación sexual en México según la SEP

Autor: Carlos Alberto Jardón

Católico por convicción y teólogo de profesión. Padre de familia y amante de la pizza.

@Elnivel2

Fuente: liderazgo, teología, creatividad, evangelización

Frente a las recientes iniciativas del gobierno federal en el tema de matrimonios igualitarios y algunas menciones que ha hecho el mismo gobierno sobre “derechos sexuales” de niñas y niños han surgido una gran cantidad de memes y de artículos bastante reaccionarios (de parte de padres preocupados, creyentes y no creyentes) que se basan en lo que ha ocurrido en otros países o en informaciones parciales. No estoy defendiendo las políticas del gobierno (ni me pagan por ello ni me interesa) trato de hacer un llamado a los padres de familia (sobre todo a los creyentes) a tomar cartas en el asunto y a inyectarle grandes dosis de sentido común y razón al tema, a fin de cuentas lo que está en juego es la formación de las siguientes generaciones que puedan sacar a este país adelante y asegurarse un futuro.

Sugiero estas tres acciones concretas que los padres de familia podemos hacer para formar a nuestros hijos (que es lo que nos interesa de verdad):

1. Informarse sobre lo que ocurre realmente

En nuestro país existe todavía el sistema de libros de texto gratuitos que se utilizan en todas las escuelas públicas y en la mayoría de las escuelas privadas incorporadas a la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo primero que hay que hacer es revisar los libros y su contenido. Los temas de sexualidad se tratan en la materia de Educación Cívica y Ética. Obviamente esto exige formación de parte de los padres para saber discernir si ese contenido atenta de verdad contra las convicciones espirituales de la familia o, peor aún, contra la dignidad de la persona.

Pero más allá de los libros de texto y su contenido, los maestros de primaria de la SEP reciben formación sobre estos temas de parte de la Dirección General de Formación Continua de Maestros en Servicio, de la Subsecretaría de Educación Básica. Existe un Educación Integral de la Sexualidad. Formación para maestras y maestros de Educación Básica (disponible aquí), en el que, afortunadamente, todavía no se cuela la ideología de género en su versión más radical. El manual está más bien cargado a prevenir la violencia y el abuso. Se nota todavía la unidad del aspecto emocional y el genital en el fundamento teórico, incluso se subraya que la sexualidad tiene muchas dimensiones que se deben educar (no sólo la genitalidad). Explica con bastante firmeza que en la edad escolar la identidad sexual está bastante bien definida por lo que sugiere a los maestros, entre las cosas que hay que evitar:
Explicación de teorías infundadas y parciales respecto al origen de la orientación sexual (p. 115)
Comentarios que sugieren que no es posible contar con claridad respecto a la orientación sexual en la infancia (p. 115).

Aunque tiene también sus deficiencias, hay algunas afirmaciones de este manual que me parecen bastante positivas y que, lejos de atentar contra las convicciones o el derecho de los padres cristianos a formar a sus hijos, pueden ser de utilidad, a los que son padres, para reivindicar este derecho y protestar con bases en caso de que se quiera cambiar de forma radical este manual (las negritas son mías).

“Los padres de familia, y las familias mismas tienen un papel fundamental en la construcción de aspectos muy importantes de la identidad sexual y las relaciones sociales de sus hijos e hijas. Las escuelas y las instituciones educativas en las que los niños y las niñas pasan gran parte de sus vidas son un ambiente adecuado para aprender acerca de la vida sexual, las relaciones interpersonales, el VIH y otras infecciones de trasmisión sexual. Cuando estas instituciones funcionan bien, los niños, niñas y jóvenes adquieren los valores, habilidades y conocimiento para tomar decisiones informadas y responsables en sus vidas sociales y sexuales. Los maestros y maestras deben ser proveedores de información y apoyo de calidad y confiables para las niñas, niños y jóvenes. En la mayoría de los casos, los padres y madres de familia son quienes más apoyan los programas de educación de la sexualidad en las escuelas.” (p. 123)

“Las recomendaciones internacionales sobre educación de la sexualidad subrayan la importancia de involucrar y construir apoyo entre los líderes culturales de una comunidad dada. Personajes críticos como los líderes religiosos deben ser incluidos en el desarrollo de estos esfuerzos. Sin embargo, las recomendaciones internacionales también señalan la necesidad de cambio en algunas normas sociales y prácticas peligrosas que se opongan a los derechos humanos o que pongan en riesgo y vulnerabilidad, especialmente a las niñas y las mujeres jóvenes.” (p. 123)

“Los mecanismos tradicionales para preparar a la niñez y la juventud para la vida sexual y las relaciones interpersonales están sufriendo cambios y estragos en muchos lugares, con frecuencia nada suple a esos mecanismos. La educación de la sexualidad reconoce el papel primordial de los padres y la familia como fuente de información y apoyo en la formación de un enfoque saludable a la sexualidad y las relaciones sexuales. Los gobiernos y los ministerios de educación, las escuelas, los maestros y las maestras deben apoyar y complementar el papel de los padres y la familia brindando un ambiente de aprendizaje de apoyo y seguro, así como las herramientas y materiales para proporcionar educación de la sexualidad de alta calidad.” (p. 123)

“Las recomendaciones internacionales están realizadas con el principio de gradualidad en el diseño de los objetivos de aprendizaje que siempre son adecuados a la edad. También se recomienda tomar en cuenta los contextos comunitarios. La educación de la sexualidad no se limita a las relaciones sexuales, sino que incluye habilidades para entender el cuerpo, el reconocimiento de relaciones interpersonales, el conocimiento de los principios de la reproducción humana, aspectos de seguridad y desarrollo de la confianza. Esto se va construyendo gradualmente de acuerdo con el desarrollo infantil.” (p. 124)

2. Formarse (leer) en el Magisterio de la Iglesia sobre estos temas

Tal vez nunca tuviste una formación cristiana o por lo menos integral en cuanto a la sexualidad. No importa, si eres católico, es hora de que te pongas las pilas, dejes un rato el Facebook, y te pongas a leer y estudiar lo que opina el Magisterio de la Iglesia sobre el tema de la sexualidad (aunque si eres cristiano no católico puedes aprovechar la doctrina bíblica que ofrece el Magisterio católico sobre el tema y tal vez descubras que los cristianos de cualquier trasfondo estamos bastante sincronizados al respecto).

Un principio básico que no se debe olvidar es el de que los cristianos formamos a nuestros hijos para el amor (no sólo para el ejercicio de su genitalidad), como enseñó alguna vez S. Juan Pablo II:

«La educación para el amor como don de sí mismo, constituye también la premisa indispensable para los padres, llamados a ofrecer a los hijos una educación sexual clara y delicada. Ante una cultura que «banaliza» en gran parte la sexualidad humana, porque la interpreta y la vive de manera reductiva y empobrecida, relacionándola únicamente con el cuerpo y el placer egoísta, el servicio educativo de los padres debe basarse sobre una cultura sexual que sea verdadera y plenamente personal. En efecto, la sexualidad es una riqueza de toda la persona —cuerpo, sentimiento y espíritu— y manifiesta su significado intimo al llevar la persona hacia el don de sí misma en el amor» (Familiaris Consortio 37)

Por lo menos habría que leer lo siguiente, para formarnos y formar a nuestros hijos (no es una lista exhaustiva ni académica, sino una lista de lecturas que te sugiero y que me han ayudado a mí):
Orientaciones educativas sobre el amor humano. Pautas de educación sexual (Sagrada Congregación para la Educación Católica).

Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales (Congregación para la Doctrina de la Fe).
La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar (Conferencia Episcopal Española).
Familiaris Consortio (Juan Pablo II).
Deus Caritas Est (Benedicto XVI).
Amoris Laetitia (Francisco).
Los cinco lenguajes del amor (Gary Chapman).
Sexo como Dios manda (Ksawery Knotz).
Sexo: un motivo para amar (Mónica de Aysa)

3. Orar por nuestros hijos y por nosotros

Hay líderes cristianos que opinan que estamos en medio de una guerra cultural, tienen su parte de razón. La guerra cultural requiere formación pero también oración. Es necesario orar a Dios para pedir dirección en la formación de nuestros hijos y de nuestras familias. Es necesario también orar por ellos para que conozcan y amen a Cristo, tanto o más que nosotros. Si los formamos y oramos con y por ellos podremos equiparlos para ser libres y sobre todo para amar a todos y todas. El amor es capaz de vencer cualquier batalla.

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