No por buenas razones

Cuando la inflación no es alta, son buenas noticias, cuando las tasas de interés son bajas, al igual son buenas noticias, cuando hay superávit comercial también se puede ver como algo positivo. Detrás de un dato, siempre tienen que verse las razones, a lo que voy, presumir de bajas tasas, baja inflación y superávit en este momento sería de alguien que no sabe lo que está diciendo.

La inflación alta es malísima, pero también lo es lo contario, la deflación. Un aumento inusitado de los precios es el impuesto más caro que paga la población, y una deflación (inflación negativa) habla de ausencia de consumo, una pérdida total del poder adquisitivo. Las tasas de interés altas también son malísimas, hablan de un país con inflación alta y que tiene una política monetaria muy restrictiva para evitar que la economía y los precios sigan sobre calentándose.

Las tasas de interés muy bajas, hablan de un país que está en problemas para levantar la economía. Una de las medicinas más eficientes es bajar la tasa para abaratar el costo del dinero, de los créditos. También las tasas bajas desincentivan el mantener el dinero en cuentas de ahorro, porque el premio es bajo. Los inversionistas cuando las tasas son muy altas prefieren dejar su dinero invertido porque los rendimientos son altos, “sin hacer nada”.

De manera contraria, las tasas bajas incentivan a la inversión productiva, a arriesgar, de ahí que un ambiente de tasas bajas propicie el crecimiento de los negocios existentes, la formación de negocios nuevos, la inversión en bienes raíces. Típicamente la cuenta que hacemos al decidir rentar un bien es cuanto me deja en porcentaje de acuerdo al valor comercial del mismo y comparar cuánto me dejaría en CETES.

El superávit comercial lo que significa es que un país exporta más de lo que produce contra el total de las importaciones. Un déficit comercial por el contario significa que un país importa más de lo que exporta.

Dicho lo anterior hoy tenemos inflación baja, tan baja que probablemente termine el año por debajo del 4% y si la crisis del coronavirus más la que ya veníamos arrastrando se prolonga, probablemente podría quedar debajo de 3.5%, ¡ojalá que no! Las tasas de interés las ha venido recortando el Banco de México en apoyo a la economía y ya la tasa de referencia se ubica en 6% y venimos de tasas al 8.25% hace no tanto tiempo.

Hoy quien invierte en cetes o bonos después de quitar impuesto sobre retenciones (1.4%) más la comisión del intermediario, que por pequeña que sea, el rendimiento neto se ubicaría apenas por arriba del 4%, ya no es tan buen negocio dejar todo el dinero en instrumentos de deuda. En cuanto al superávit comercial, este tampoco es necesariamente una buena noticia, ya que México lleva mucho tiempo con déficits comerciales cuando la economía marcha bien o estable, quiere decir que importamos más de lo que exportamos y eso no es necesariamente malo. La razón más profunda de este déficit son las importaciones de EE.UU. y demás países como China y Europa.

Como conclusión podemos decir dos cosas, los datos duros así solos, son un indicador, pero hay que ver siempre el contexto en el que estamos, la segunda es que estos indicadores que comento, todos están aparentemente bien, pero no es así, es por la crisis en la que estamos inmersos que aparentan ser buenos.

Seguimos sin saber para cuando y cuanto pueda durar esta complicada situación. Y seguimos sin ver un plan decidido y creativo por parte de las autoridades. No me cansaré de decirlo, se trata de salvar a la planta productiva del país, negocios, personas y empleos.

El gobierno dirá: ¡no hay dinero! Y es cierto, es muy escaso, lo que si hay es manera de reasignarlo prioritariamente. En lo que a nosotros toca, a seguir ayudando a quienes tenemos cerca y viven al día.

6 de mayo de 2020 ​​​​​@juansmusi

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