La ignorancia no exime de educar bien a los hijos.

La ignorancia de las leyes, no exime su cumplimiento. Tampoco la ignorancia de saber educar a los hijos, exime la obligación de hacerlo, pues hay muchos medios para aprender a educar. La ignorancia no es una excusa, suele ser una disculpa. La ignorancia de las normas morales, que regulan la convivencia entre las personas, no debe ser una justificación para hacer lo que se quiere hacer.

No cabe la ignorancia y alegar que “yo no sabía”, “no me lo habían dicho”, etc. No se puede saber de todo y todo. Hay generalistas, que saben un poco de muchas cosas, y especialistas que saben muchas cosas, de un sólo tema. Pero en el conocimiento de cómo y cuándo educar a los hijos, hay que saber mucho y de todo. En esto no caben las disculpas, pues la ignorancia, conlleva resultados amargos e irreversibles.

No se puede ignorar la realidad de vivir la situación de cada momento. Los padres deben enseñar a sus hijos a vivir con realismo, dentro del mundo que les ha tocado vivir, pero tienen que prepararles, para que esas situaciones no contaminen su modelo de vida. Deben educarles para que puedan vivir rodeados de cosas que, ni a los padres, ni a los hijos, les gustaría que existiera, pero existen, lo que no quiere decir que haya que aceptarlas y mucho menos seguirlas.

Las 10 principales situaciones de vida, con las que los hijos tienen que coexistir:

1.     El consumismo y el despilfarro.

2.     El consumo de drogas.

3.     La ausencia del cumplimiento de las virtudes y valores humanos.

4.     La falta de ética en la vida, en el trabajo y en los negocios.

5.     Las adopciones injustas de niños.

6.     Las costumbres inmorales o las leyes injustas.

7.     Los divorcios.

8.     Los matrimonios contrarios a la ley natural.

9.     Los sobornos, corrupciones y enriquecimientos ilícitos.

10. Todo lo que está impidiendo el derecho a la vida, desde la concepción, hasta la muerte natural.

Hay muchos medios para no ser ignorantes, frente a la educación de los hijos: Las Escuelas para Padres, los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que se profese, los expertos en educación, los libros, la búsqueda en Internet ante temas concretos, las redes sociales, etc. No tengan  miedo a preguntar sobre cómo educar, todo menos quedarse ignorante, pues se sufre y se hace sufrir a los hijos. El cómo educar a los hijos, hay que aprenderlo desde antes de que nazcan y debe empezar, desde las generaciones anteriores. Nadie ha nacido sabiendo y menos en un tema que, cambia tanto en cada nación, comunidad y situación.

La ignorancia voluntaria puede convertirse, en una irresponsabilidad, ya que eso impedirá a los padres, conocer la forma de educar a los hijos e incluso, de contestar a las preguntas e inquietudes que estos les hagan. Los hijos siempre esperan recibir el consejo o las instrucciones adecuadas de sus padres, aunque no siempre les hagan caso.

La ignorancia en la forma de educar a los hijos, suele ser muy cruel, con ellos y con los padres, ya que sus consecuencias dejan muy pocos supervivientes, una vez que ha echado cimientos en la familia.

El marketing de la ignorancia, es utilizado para adormecer las conciencias de los padres, ante las obligaciones que tienen de conocer perfectamente, la forma de educar a los hijos. Hay tanta energía puesta en favor de ese marketing, que a millones de padres, les hace consumir la educación errónea que vende.

Los 10 principales ejemplos del marketing de la ignorancia, que influyen en la mala educación dada a los hijos:

1.     El cambio de la televisión, por la lectura.

2.     El no querer enfrentarse a los daños que produce, el consumo del alcohol y de las drogas.

3.     El riesgo de las adicciones corporales como: Vigorexia, anorexia, bulimia, ninfomanía, cleptomanía, piromanía, ludopatía, etc.

4.     La comodidad ante el esfuerzo necesario, para mejorarse profesionalmente.

5.     La negligencia ante los excesos de la mal alimentación, que lleva a la pérdida de la salud.

6.     La pereza frente a la obligación de cambiar de vida, cuando se está en el camino equivocado.

7.     La vergüenza para no preguntar a los expertos, en cómo educar a los hijos.

8.     La pérdida de tiempo pasado inútilmente, en las redes sociales.

9.     Creerse que la genética o las costumbres familiares influyen, en que no podemos cambiar a mejor.

10. Todo va a seguir igual, por mucho que te empeñes en cambiarlo o cambiarte. El mundo es así desde el principio de la humanidad.

La ignorancia voluntaria no produce felicidad, produce amargura al darse cuenta de que hay tantas cosas, que no se conocen y que se deberían conocer.

La ignorancia hace que excluyamos de nuestro, entorno a las personas, cosas y conocimientos, que deberían ser parte de la educación dada y de la convivencia familiar y social.

La vacuna contra la ignorancia, funciona cuando se pregunta a los expertos para prevenir, estudiar y corregir los problemas, los fracasos y las decepciones. Nadie nace sabiendo todo, aunque haya muchos que se crean superiores, incluso con sus limitados conocimientos.

Las 18 principales consecuencias, producidas por la ignorancia:

1.     La ignorancia ayuda a tropezarse en los peldaños, que hay que subir en la vida.

2.     La ignorancia crea, fomenta y se asienta, en la cadena familiar durante generaciones.

3.     La ignorancia crece, cuando es fomentada por el instinto de grupo.

4.     La ignorancia es la desesperación de la inteligencia.

5.     La ignorancia fomenta hacer lo que no se quiere hacer.

6.     La ignorancia hace que se pase rápidamente, de recibir aplausos, a tener que soportar los silbidos.

7.     La ignorancia impide alcanzar la causa que se quiere conseguir o que se está obligado a hacer.

8.     La ignorancia logra convertir en mentiras, a las verdades.

9.     La ignorancia multiplicada, no suma conocimientos. Mil ignorantes, no suman un sabio.

10. La ignorancia no producen beneficios a corto, medio o largo plazo, produce problemas, en la educación de los hijos.

11. La ignorancia no siempre se nota, pero se advierten sus efectos y consecuencias.

12. La ignorancia por sistema o por omisión, no es siempre un notorio déficit de índice intelectual, es vagancia, indolencia, pereza, dejadez, etc.

13. La ignorancia puede estar hecha y mantenida por rituales sociales, deportivos, y sobreentendidos innecesarios.

14. La ignorancia que duerme, no ve, ni siente, despertar los problemas.

15. La ignorancia que impide distinguir el bien del mal, está soportada por la falta de la práctica y conocimiento de las virtudes y valores humanos.

16. La ignorancia que se descubre a destiempo, suele manifestarse cuando ya es tarde.

17. La ignorancia voluntaria en la educación de los hijos, está muy cerca de la mala fe.

18. La ignorancia y el conocimiento, hablan lenguajes antagónicos.

Los 10 principales problemas que no se arreglan, con la ignorancia voluntaria o consentida:

1.     La ignorancia afectiva: Impide amar al prójimo, como a nosotros mismos.

2.     La ignorancia alimenticia: Impide informarse bien de los alimentos, que son mejores para mantener la salud, pudiendo originar problemas o enfermedades irreversibles.

3.     La ignorancia de la salud: Impide conocer lo que es necesario, para prevenir y curar las enfermedades y llevar una vida saludable.

4.     La ignorancia de las leyes: Impide llevar un comportamiento ciudadano, sin contravenir la convivencia, lo que origina tener que someterse a veces, a castigos impensados.

5.     La ignorancia económica y financiera: Impide administrar bien lo ganado, lo ahorrado o lo invertido, creando presas fáciles, para las personas sin escrúpulos.

6.     La ignorancia escolar: Impide abrirse paso en la sociedad, ya que deja a las personas, al margen de los acontecimientos y de las buenas oportunidades, laborales y sociales.

7.     La ignorancia familiar: Impide prevenir o conocer los problemas, que se desarrollan en nuestro entorno y buscar las soluciones adecuadas.

8.     La ignorancia política: Impide distinguir los mensajes amañados o engañosos, que empujan en dirección contraria, hacia nuestros intereses, principalmente a la hora de votar o de crear opinión.

9.     La ignorancia religiosa: Impide distinguir el bien del mal, sobre todo si se ha adormecido la conciencia.

10. La ignorancia social: Impide ver por dónde está marchando la sociedad, cuando hay que tomar decisiones, en la dirección adecuada.

Los padres voluntariamente ignorantes, insensatos e irresponsables, serán cuestionados y criticados por sus propios hijos, por no haberles educado bien, si no habían utilizaron todos los medios que tenían a su alcance. Algunos padres creen que su ignorancia educativa familiar, debe ser pagada por la sociedad o por el Estado, sin llegar a entender, que los únicos causantes han sido ellos mismos, los padres ignorantes y que nadie tiene por qué pagar por esa ignorancia. De tales padres, tales hijos.

Los padres no pueden argüir ignorancia, sobre la forma en que tienen que educar a sus hijos, para que ellos sepan a ciencia cierta, lo que tienen que hacer y lo que no tienen que hacer. Justificar la ignorancia, no es ninguna solución que respalde la falta de educación a los hijos. Suelen ser escusas inválidas, para intentar justificar su ignorancia en la forma y hechos de educar a los hijos.

Los padres no deben invocar ignorancia, para la educación de sus hijos, justificándose debido a que han vivido o siguen viviendo, en una burbuja profesional o social, obligada o voluntaria, pero alejada del mundo real, donde no entra ninguna formación educativa, ni sale la dedicación a sus obligaciones familiares. Aislar a los hijos, en una burbuja similar, es una irresponsabilidad que se paga con creces, en el presente o en el futuro, después no valen las lamentaciones familiares.

Hay padres que por cabezonada o ignorancia, no se forman para poder educar a sus hijos. Pretenden auto convencerse, que la sociedad es la ignorante y que son ellos, los que van a modificar a la sociedad, donde se criarán sus hijos. Les están permitiendo vivir en la ignorancia irracional, soportada con el riesgo del error irreversible, al negarles las oportunidades de prosperar, ya que cuanto más sepan y mejor educados estén, más y mejor prosperarán.

La ignorancia no es valentía. Los hospitales, las cárceles y los cementerios, están llenos de personas ignorantes que se creían valientes y jugaban a héroes, ignorando las consecuencias. La valentía debe estar unida al conocimiento, ya que de lo contrario, se puede convertir en un escape de la cobardía.

Los padres no pueden ignorar los daños morales, físicos, mentales, económicos y legales, que pueden producir en sus hijos, si no les educan bien, ya que son ellos los que tienen la responsabilidad de su presente y futuro.

Las 10 escusas más esgrimidas, ante la ignorancia de la mala educación de los hijos:

1.     No me avisó nadie que eso podría llegar.

2.     No me corrigieron a tiempo, ni a destiempo.

3.     No me di cuenta de lo que hacía, y de lo que no hacía.

4.     No me dijeron cómo había que hacerlo o no hacerlo, todos lo hacían igual.

5.     No quería que se burlaran de mí, ni de ellos.

6.     No sabía cómo hacerlo.

7.     No sabía que tenía que saberlo.

8.     No supe que era demasiado esfuerzo.

9.     No tenía hijos fáciles de educar, todos eran muy difíciles.

10. No tenía ni tiempo y ni dinero para educar, pues lo empleaba en otras cosas.

La ignorancia no es valentía, cuando se esgrime como disculpa, en la toma de las grandes decisiones. Suele ser un escape, una comodidad, una cobardía, ante la posible lucha, una presunción de poderío, alegando falta de miedo a las consecuencias. Una tolerancia desproporcionada, para cerrar los ojos ante las posibles consecuencias, presentes o futuras.

Los padres no pueden justificar su ignorancia funcional, por su falta de preparación, de tiempo o de conocimientos, sobre la situación, características, fondo y forma de los problemas, que tienen o puedan tener sus hijos. Deben anticiparse, para evitar incurrir en los daños físicos, legales o morales, que por su falta de responsabilidad, podrían incurrir ellos mismos o sus hijos. Los padres al ser los primeros y obligados educadores, no pueden expresar disculpas, ni por su ignorancia voluntaria, ni por su voluntad ignorante.

Los padres no pueden ignorar, ni minimizar la dignidad inviolable, del ser humano dentro y fuera de la familia, célula base de la sociedad, desde el punto de vista religioso, ético, social y demográfico. No pueden vivir con ignorancia o ingenuidad, frente a la enorme cantidad de peligros morales y físicos, que acechan a los hijos.

La ignorancia negligente de los padres, les deja al descubierto su falta de educación, lo que les impide distinguir, entre lo que deben pensar e incluso a pensar, lo que fomenta la infidelidad familiar y social, al ignorar voluntariamente, las necesidades de los hijos, que están bajo el deber sagrado de educarlos, con el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos.

La soberbia es la cuna de la ignorancia, culpable o voluntaria, que hace a algunos creerse mejores y mejor preparados que los demás, en todas las tareas y capacidades. Les impide darse cuenta, de la sordera y ceguera interior que tienen, al ignorar las consecuencias, que pudieran acontecerles por su ignorancia.

A los padres no les es lícito ignorar, que la vida de sus hijos puede ser pisoteada, por ellos mismos o por otros, aunque las leyes injustas lo permitan. No deben mantener y consentir una ignorancia engañosa, que acalle y atrofie su conciencia, con actitudes o actividades deshonestas, aunque estén aceptadas colectivamente, por una sociedad complaciente, que se aprovecha de la ignorancia de otros. Es el ejemplo del mal uso o indiscriminado, de las redes sociales y de algunos medios de comunicación.

Las 50 mejores sentencias sobre la ignorancia, en la educación de los hijos:

1.     El ignorante aconsejado, se puede convertir en enemigo.

2.     El ignorante afirma o niega sin conocimiento, el sabio reflexiona y duda.

3.     El ignorante habla y el que calla otorga.

4.     El ignorante, ignorar su propia ignorancia.

5.     El ignorante si se calla, pasará por entendido.

6.     El ignorante tiene valor, el sabio miedo.

7.     El primer paso del ignorante, es presumir de saber.

8.     En la amistad y en el amor, se es más feliz con la ignorancia, que con el saber.

9.     En la mayoría de los casos, la ignorancia es algo superable, si se quiere saber.

10. Es ignorancia no saber distinguir, entre lo que necesita y lo que se puede.

11. Es mejor ser examinado, que ignorado.

12. Es propio de hombres de cabezas mediocres, embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.

13. Hay la misma diferencia, entre un sabio y un ignorante, que entre un hombre vivo y un cadáver.

14. Hay tres clases de ignorancia: No saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.

15. Ignorar los hechos, no impide que existan.

16. La enfermedad del ignorante, es ignorar su propia ignorancia o la ajena.

17. La ignorancia consciente, es un gran paso hacia el saber.

18. La ignorancia es la carga más pesada. Pero quien lo lleva, no lo siente.

19. La ignorancia es la madre de la admiración, de la maldad y de todos los demás vicios.

20. La ignorancia es la madre del miedo.

21. La ignorancia es la noche de la mente, pero sin luna, ni estrellas.

22. La ignorancia es no saber lo que hay que saber, es la antítesis del saber.

23. La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.

24. La ignorancia es un mal y el conocimiento un bien.

25. La ignorancia está llena de infinidad de cosas inútiles.

26. La ignorancia está menos lejos de la verdad, que el prejuicio.

27. La ignorancia humana, no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta.

28. La ignorancia no crea felicidad, crea tontos ignorantes.

29. La ignorancia no hay que ocultarla, sino descubrirla, ponerle remedio y ser consciente de ella.

30. La ignorancia produce prejuicios religiosos, raciales, sociales y políticos.

31. La ignorancia puede estar soportada, por conocer demasiadas cosas, que no son verdad.

32. La ignorancia puede producirnos errores, pero con ellos aprender.

33. La ignorancia sale a relucir, cuando se discute mucho, para probar la sabiduría.

34. La ignorancia se descubre, mediante el estudio y la educación.

35. La ignorancia se hace patente, al porfiar en una necia discusión.

36. La ignorancia sincera, la estupidez concienzuda y la charlatanería continua, son peligros para la sociedad.

37. La ignorancia y el error gritan. El saber y la razón hablan.

38. La ignorancia y el error, son manantiales de mal humor.

39. La ignorancia y la debilidad, producen la mayoría de las discordias.

40. Lo peor de la ignorancia es que, a medida que se prolonga, adquiere confianza.

41. Los cántaros como los cerebros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.

42. Muchos desprecian lo que ignoran.

43. Nada hay en el mundo tan común, como la ignorancia y los charlatanes.

44. Nada hay más terrible, que una ignorancia activa.

45. Nada perturba tanto la vida humana, como la ignorancia del bien y el mal.

46. Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre, como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos, qué es el hombre.

47. Por nuestra ignorancia, no sabemos las cosas necesarias, por el error las sabemos mal.

48. Ser consciente de la propia ignorancia, es un gran paso hacia el saber.

49. Si te parece que sabes mucho y entiendes mucho, ten por cierto que, es mucho más lo que ignoras.

50. Todos somos muy ignorantes, lo que ocurre es, que no todos ignoramos las mismas cosas.

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Cómo mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar

Los padres para mantener la armonía y paz familiar, deben conservar la autoridad sobre los hijos, pues tienen muchas obligaciones que cumplir, para lograr su buena educación. Esta autoridad también conlleva la gran responsabilidad de realizar sus obligaciones inherentes, entre ellas, mantener los derechos indiscutibles que tienen los hijos. Sin olvidar que la autoridad, las obligaciones y la responsabilidad, van cambiando a medida que los hijos se van haciendo mayores en edad física y mental.

Tiene que haber un equilibrio en las reglas de juego familiar, entre lo que se quiere, lo que se exige, lo que se tiene derecho y lo que se da a cambio. Cada vez los hijos quieren exigir mayores derechos y obtener mayores libertades, aunque muchas veces esas apetencias, sean a cambio de nada, y eso no puede ser.

Todos los hijos pueden dar algo a cambio de lo que piden, cada uno en la medida de sus posibilidades, pero “manitas que no dais, que esperáis”. Cuando los hijos empiezan a entender, que todo derecho conlleva una obligación, es cuando empieza a haber una buena armonía. Cuando solamente exigen “Que me den, que me den” entonces desaparece la concordia y por lo tanto la paz familiar.

La paz familiar no es la ausencia de la guerra. La paz familiar se consigue con negociaciones y consensos, incluso en las cosas más difíciles. Los fundamentos básicos que conforman la familia, no deben ser suprimidos ni olvidados, bajo ningún concepto, pues esos principios básicos, son los que la mantienen fuerte, unida y protectora, para todos los miembros presentes y futuros.

A medida que los hijos van siendo mayores, se va imponiendo la negociación, para llegar a consensos donde ambas partes se sientan cómodos. En una familia no debe permanecer el concepto de divisiones, clanes o equipos diferentes, pues todos tienen que remar en la misma dirección, aunque algunos tengan que alcanzar objetivos distintos y sostengan diferentes formas de hacerlo.

En la familia las negociaciones, acuerdos y consensos, tienen que estar basados en una buena educación, que abarque todos los campos. Es muy difícil, por no decir imposible, negociar algo, si no hay unas previas bases educativas bien asentadas, donde el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos, estén introducidos desde pequeños.

Hay obligaciones de los padres, que no son negociables, pero pueden irse adaptando a las circunstancias de la familia, la sociedad y a la madurez de los hijos. Esas adaptaciones también están relacionadas, con la cota de libertad que los hijos quieran o necesiten ir obteniendo.

Es difícil, pero no imposible, armonizar o equilibrar la autoridad de los padres con el bienestar, la paz y la alegría familiar. Para ello hay que tener unas reglas claras y concretas, sobre lo que es negociable y lo que no negociable, en las relaciones familiares.

Los 8 principales derechos y obligaciones no negociables, de los padres:

1.     Los padres tienen el derecho a elegir libremente, el sistema de educación que quieran para sus hijos.

2.     Los padres tienen el derecho a la libre expresión de su religión, a practicarla y a enseñarla, privada y públicamente.

3.     Los padres tienen el derecho a reconocer y a que les reconozcan, que la familia se funda en el compromiso entre un hombre y una mujer, que hacen donación de sí mismos y se comprometen a la procreación y cuidado de los hijos.

4.     Los padres tienen la indiscutible, innegable e intransferible obligación, de educar y mantener bien a sus hijos.

5.     Los padres tienen la obligación de dar ejemplo, para educar a sus hijos en la práctica de las virtudes y valores humanos.

6.     Los padres tienen la obligación de poner reglas de comportamiento y de vida a sus hijos, para formarles el carácter y que estén preparados para afrontar su futuro con equilibrio, entre libertad y disciplina.

7.     Los padres tienen la obligación de promover el bien común, en todas sus formas.

8.     Los padres tienen la obligación de reconocer y el derecho a que les reconozcan, que la vida humana es sagrada e inviolable desde su concepción, hasta su muerte natural.

Los 10 consejos más importantes para mantener el equilibrio, entre la autoridad y la paz familiar

1.     Aceptar la autoridad de los padres, que por su experiencia y amor, sabrán educar a sus hijos, aunque algunas veces les duela a ambos.

2.     Callar, si lo que se va a decir no sirve para mantener la paz y solamente sirve para aumentar la discordia, teniendo mucho cuidado al hacerlo, pues algunas veces, el que calla otorga o consiente.

3.     Comprometerse toda la familia a hablar sin gritar y educadamente, cuando se presente una discusión o un problema.

4.     Escribir muy claramente, cuáles son las principales virtudes y valores humanos, que deben conformar esa familia y cumplirlos y hacerlos cumplir por todos.

5.     Fomentar con el ejemplo la firmeza y la amabilidad, proponiendo reglas íntegras, claras, concretas y respetuosas con cada edad, características y situaciones, para que triunfe la justicia, la libertad y la caridad.

6.     Impulsar a que todos los familiares y amigos, sean queridos y respetados, para que ello repercuta como ejemplo en la sociedad.

7.     Mantener siempre una comunicación abierta, de forma que pueda fluir el dialogo entre todos y sobre todos los temas, pues cada uno de los miembros de la familia, es igual de importante ante los demás.

8.     Permitir que todos puedan expresar su opinión, para que sea escuchada con atención, antes de ser juzgada.

9.     Promover el que todos hablen bien de todos, evitando las murmuraciones, los falsos testimonios, las mentiras y las medias verdades.

10. Respetar a cada uno de la familia y hacerse respetar por ellos, fomentando las demostraciones de cariño y tolerancia, evitando las situaciones de violencia, venganza, odio y rencor.

La familia es el principal lugar donde los hijos, a través del ejemplo de sus padres, aprenden a vivir y a desarrollar las virtudes y valores humanos, dentro de una correlación y equilibrio de autoridad y paz, de disciplina y obediencia, de derechos y deberes, incluso a costa de los sacrificios, que sean necesarios hacer entre todos sus componentes.

Los hijos con sus propios actos, tienen que ser garantes de gestionar su propia libertad, entre el aparente dilema, de cumplir con las normas y obligaciones educativas establecidas por la autoridad de los padres, para el bienestar familiar y sus propios y justificados deseos, de crecimiento personal, físico, mental y social.

Para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar, no debe haber imposiciones educativas arbitrarias, sino las que estén soportadas con la verdad, el bien y la necesidad. La autoridad no debe confundirse con la imposición y la obediencia, a cualquier precio, ya que tiene que estar soportada además, por el conocimiento y la disposición a ayudar.

La autoridad de los padres, siempre que sea coherente con la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos, debe ser mantenida y ejercitada constantemente, sin altas ni bajas, dentro de las características físicas y mentales de cada hijo en particular. Así aprenderán responsablemente, a distinguir lo que está bien y lo que está mal, incluyendo los motivos que les inducen a obrar de una forma u otra y a descubrir la alegría, que es mejor dar, que recibir.

El equilibrio entre autoridad y paz familiar, aunque suponga un esfuerzo por parte de todos, genera credibilidad en los hijos, dentro del tan necesario contexto de amor, alegría, confianza y seguridad doméstica, originando un clima sano de mutua preocupación y de búsqueda de soluciones a los problemas.

Los padres al ejercer la autoridad, están dando a sus hijos los instrumentos que necesitan, para crecer como personas. La principal herramienta es mostrarles el ejemplo de su propia vida, pues los hijos se fijan en todo lo que hacen los padres y tienden a imitarles.

Los padres deben saber que cuando hay una crisis o un problema importante en la familia, en vez de intentar solucionarlo con gritos, deben darse cuenta, que estas situaciones son oportunidades para sacar a relucir lo mejor que cada uno tiene, dentro de su carácter, tanto para modelarlo a las circunstancias, como para solucionar la crisis. Escucharse mutuamente con respeto y atención, es la mejor arma para resolver el presente y el futuro, de la convivencia familia.

Para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar, la mayoría de las veces, hay que negociar y tener en cuenta los diferentes puntos de vista de alguno o de todos, los componentes de la familia, intentando combinar todas las características, situaciones internas, externas, circunstancias, etc. para que a poder ser, tengan cabida las opiniones de todos.

Mantener ese equilibrio es todo un arte. que comienza con comentar y dialogar, sigue polemizar, alegar y rebatir siempre educadamente. Pero el principal soporte debe ser la tolerancia, el orden, la paciencia y la convivencia entre todos los miembros de la familia. para así poder conseguir una buena negociación, donde no haya vencedores ni vencidos, donde todos ganen y pierdan algo, para que haya paz y no haya imposición. ni desequilibrio familiar.

12 Conceptos para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar

1.     El equilibrio familiar se facilita, cuando para llegar a acuerdos, se elige el momento, el sitio, las circunstancias y la presencia de uno a uno de la familia o todos en grupo.

2.     El equilibrio familiar llega cuando todos quieren la paz y no la guerra, e intentan ponerse cada uno, en la situación del otro.

3.     El equilibrio familiar no puede ser a cualquier precio. Por el bien de todos, hay cosas no negociables.

4.     El equilibrio familiar se alcanza cuando en las negociaciones, escuchando a todos, se intenta llegar a acuerdos razonables, sin imposiciones y centrándose en el tema principal.

5.     El equilibrio familiar se consigue, cuando todos escuchan a todos, hablando cada uno a su debido tiempo, sin interrupciones, ni gritos.

6.     El equilibrio familiar se debe conseguir sin perder, ni la autoridad, ni el prestigio de los padres, ni la libertad, ni los derechos y obligaciones de los hijos.

7.     El equilibrio familiar se gana con respeto, hacia los demás y a sus circunstancias, controlando los modales, las palabras y el tono de voz, pero siempre con firmeza, en las decisiones beneficiosas para todos, no para algunos solamente.

8.     El equilibrio familiar se logra sin riñas, sermones ni reprimendas, utilizando la convicción de lo que se dice y cómo se dice, para que la familia pueda escuchar, sin tener que estar a la defensiva continuamente.

9.     El equilibrio familiar se mantiene, tomando la iniciativa ante los problemas que se intuyen, avecinan o acaban de llegar, sin esperar a que hagan crisis y la solución sea más difícil o ya imposible.

10. El equilibrio familiar se obtiene, cuando no se pierde el control de la situación, frente a los otros familiares.

11. El equilibrio familiar se produce, cuando lo negociado y acordado, se cumple por todos.

12. El equilibrio familiar se puede conseguir, cuando ante la falta de acuerdos en cosas importantes y difíciles de decidir, se considera conveniente pedir la intervención de algún experto: Pariente juicioso, profesional de la materia, médico, maestro, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen.

La confianza y la autoridad, son las bases del buen equilibrio, que favorece la paz familiar. Para que exista, los padres tienen que hacer ver a los hijos, los errores que han cometido o los que pueden cometer, si siguen con la actitud que tienen. Así se evitarán las consecuencias, problemas, castigos y enfados  inherentes a los errores.

No es fácil mantener este equilibrio, entre autoridad y paz, ni son fáciles las preguntas, ni las respuestas que se plantearán. Tampoco es fácil recibir y aceptar contestaciones negativas, ni insistir en explicar cómo deberían ser las cosas en la familia. Pero los padres no pueden ignorar estas realidades. Tienen que luchar contra todas las presiones, internas y externas. Hacer como la mayoría de los peces, nadar y nadar, luchar y luchar. Cuando los padres dejan de luchar, por la educación de la familia y pierden el equilibrio, entre autoridad y paz, se pierde la unión familiar.

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¿Por qué algunos matrimonios tienen una tasa de divorcio del 2% y otros del 60%? Fidelidad, oración unida y planificación familiar natural.

Los matrimonios religiosos y uniones civiles, tienen un porcentaje de divorcios del 55% aproximadamente. 

Pero hay grupos de matrimonios, que su media de divorcios es del 2% solamente. Estos grupos reúnen unas características de conocimientos y prácticas religiosas, muy concretas. Dios bendice a los matrimonios que rezan juntos, para obtener un objetivo común. Esos son los matrimonios, demostrado por las estadísticas, que tienen muchas menos probabilidades de llegar a divorciarse. Los que rezan unidos, permanecen unidos.

Este artículo se refiere especialmente, a la práctica religiosa de los cónyuges y a su gran influencia para disminuir y casi eliminar, el porcentaje de divorcios, pues lo que se hace con el alma, el cuerpo lo siente. Si tiene dudas, debe consultarlo con los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que cada uno practique.

Los matrimonios, cuyos cónyuges practican juntos sus obligaciones y devociones religiosas, como la Sagrada Comunión, la Confesión frecuente, la asistencia semanal a la Santa Misa, la oración en pareja, la fidelidad y entrega total,la planificación familiar natural, etc. solamente tienen una tasa de divorcios del 2% según estadísticas, muy fiables, y es la tasa de divorcios más baja que existe.

Los matrimonios se realizan para formar una familia y no para convivir como parejas, solamente. De ahí se deducen todas las cuestiones sobre tener hijos y su número. Conocer, entender y practicar la planificación familiar natural, reduce casi a cero, el número de matrimonios que se divorcian. Las continuas demostraciones de amor, realizadas en los días de abstinencia voluntaria y la fortaleza para mantener la promesa de aplazar las relaciones sexuales, durante las fechas fértiles de la esposa, significa un dominio de los cónyuges, que también se manifiesta, cuando tienen diferencias en sus formas de ver y sentir la convivencia.

Al practicar la planificación familiar natural, se elimina el consumo de anti conceptivos y de esta forma, se suprimen las posibilidades de embarazos no deseados y los consiguientes abortos. Los abortos son otro de los grandes motivos, que inducen a los divorcios. Los anticonceptivos que están diseñados, para que las mujeres crean que no van a quedar embarazas, hacen que las relaciones sexuales sean más frecuentes y por lo tanto, lo que por una parte impiden los embarazos, por otra parte, debido a la mayor frecuencia, los aumentan. Sugiero que lean: El peligro de los preservativos, explicado a los hijos | Mi Cumbre. Este articulo es aplicable también ente los cónyuges, que quieran reducir las probabilidades del divorcio.

Si los cónyuges siguen el Mandamiento de la Ley de Dios: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, se da por hecho que amar al cónyuge, es amar al prójimo más próximo. Y este amor a Dios y al cónyuge, es el que juntándolos en la oración, hacen que el matrimonio persevere en su fidelidad y se aleje, de la plaga de los divorcios. Por eso los matrimonios que practican juntos la oración, son los que tienen la tasa de divorcio más baja.

El factor religioso, es la clave para alejarse de las posibilidades del divorcio. Si cada cónyuge no descubre, juntos o separados, la importancia de la religión, para mantener el vínculo adquirido, será muy difícil que puedan mantener la capacidad, para enfrentarse a los problemas de la vida conyugal, disfrutar de ella y formar una familia duradera y feliz.

Poner a Dios en el centro del matrimonio, es la gran diferencia entre los que se divorcian y los que no lo hacen. Si ponen énfasis en lo físico, temporal y económico, no podrán tener la determinación necesaria, para afianzar la estabilidad de su unión, darle el rumbo adecuado y no darse por vencidos, al intentar solucionar sus posibles conflictos, familiares y sociales.

Conocer la religión y practicarla conjuntamente entre los cónyuges, es todo un proceso que hay que ir recorriendo: Creer y profundizar en el conocimiento del cónyuge, porque el conocimiento lleva al entendimiento, y el entendimiento al diálogo, y el diálogo a la convivencia, y la convivencia al amor, y el amor a la oración conjunta. La ignorancia religiosa nunca es buena, aunque al principio parezca hacer la vida más fácil, sencilla o apetecible.

El divorcio es una de las principales fuente de sufrimiento, para las familias. Todos tienen que hacer un frente común, para poner las defensas necesarias y así poder alejarse de él y evitarlo. La abstinencia por amor, en los casos de seguimiento de la planificación familiar natural, la fidelidad y la vida saludable sexualmente, son la auténtica vía segura, para alejarse del grave problema de los divorcios.

Las 10 reglas de oro para fortalecer el matrimonio y evitar el divorcio:

1.     Apoyarse, animarse y tratar mutuamente, para estar unidos y así descubrir, comprender y satisfacer, hasta los pequeños detalles o las necesidades más profundas del cónyuge.

2.     Auscultar, discernir e interpretar los sentimientos y calidad de vida del cónyuge, para corregir lo que se necesario, en su beneficio y en el de la familia.

3.     Celebrar la felicidad emocional, física y espiritual de la convivencia, para sentirse cada vez más apreciado por el cónyuge.

4.     Considerar que las omisiones, de las obligaciones comprometidas, son tan nefastas, como las malas acciones conyugales.

5.     Entregarse incondicionalmente, como cónyuge, prometiéndose fidelidad en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad y todos los días de la vida.

6.     Huir de los espejismos que engañan, haciendo creer que la felicidad terrenal, está fuera del propio matrimonio y de la familia.

7.     Perdonarse mutuamente, declarando y admitiendo los errores u ofensas cometidas, para volver a ser aceptado por el cónyuge.

8.     Perseverar en el mutuo amor, en las situaciones fáciles o difíciles, sin dejarse llevar por fantasías, que siempre conducen al divorcio.

9.     Protegerse mutuamente de las amenazas visibles e invisibles de la sociedad, contra el matrimonio, construyendo un sentimiento de seguridad y estabilidad dentro de la familia.

10. Renovar periódicamente el amor, para fortalecer el mutuo compromiso de crecimiento y entrega, ilimitada y absoluta.

La comodidad en los matrimonios, es un monstruo que arrastra con todo. El matrimonio es entrega total e incondicional al cónyuge, por lo que, el que hace las cosas a su única manera y se asienta en su comodidad, sabe que el monstruo del divorcio, devorará su matrimonio.

No todo lo que es posible hacer, es moralmente aceptable. Algunos creen que en esta dictadura del relativismo, todo está permitido. Por eso los desvaríos en los matrimonios, que arrastran al divorcio, están representados en el aborto legal, la infidelidad, las enfermedades sexuales y en todo cuanto implique renuncia y contrariedad, a las virtudes y valores humanos.

Se debe pedir a Dios con sinceridad y con hechos reales, no con promesas, (A Dios rogando, pero con el mazo dando) para que ayude a los cónyuges a quererse mucho, a entregarse mutua e incondicionalmente y sin esperar recibir compensación alguna. Si se pide insistentemente por los hijos, es seguro que Dios no los abandonará. Mucho menos si esa petición y esos hechos, los realizan conjuntamente los cónyuges, pidiendo y deseando llegar, a los mismos objetivos de amarse mutuamente, y de soportar todas los problemas que puedan surgir.

Los peligros de llegar a los divorcios, son muchos, y están enumerados en los artículos adjuntos. Pero los principales frentes que hay que luchar, para tener matrimonios felices y duraderos,  son los siguientes: El dinero, cómo ganarlo y administrarlo bien. La planificación o no, de la concepción de los hijos y su relación con la sexualidad de los cónyuges. La crianza de los hijos, de forma que unan y no separen al matrimonio. Las relaciones entre los cónyuges, en sus aspectos de afectividad, educación, respeto, etc. Los aspectos sociales, los culturales, los legales, los políticos, las costumbres familiares y grupales, las situaciones externas, etc.  Estos conceptos bien llevados, se pueden solucionar en gran parte, pidiéndole a Dios su ayuda, juntos.

Hay muchas y muy diversas estadísticas, sobre el porcentaje de divorcios de los matrimonios y uniones civiles.No puedo ni debo entrar a juzgar la calidad, ni las técnicas empleadas, ni sus objetivos buenos o manipuladores.

Algunas estadísticas están hechas técnicamente, pero otras tienen muy poco valor estadístico. Hay tantas variables en esos grupos demográficos y sus circunstancias, que son muy difíciles determinar, los porcentajes de divorcios en cada una de ellos, ya que dependen enormemente de muchos factores, aunque el principal sea el religioso.

Los 10 principales grupos de matrimonios o uniones analizadas: Dependiendo también de ciudades, naciones, personas, circunstancias, etc.

1.     Cónyuges de diferente o igual sexo.

2.     Duración de la unión previa al divorcio.

3.     Duración del procedimiento de divorcio (exprés o tradicional).

4.     Edades de los cónyuges.

5.     Estado civil, al contraer la unión.

6.     Nacionalidad de los cónyuges.

7.     Segundas uniones.

8.     Uniones interreligiosas.

9.     Uniones intersociales (razas, orígenes, culturas, educaciones, estudios, economías, edades, etc.).

10. Uniones sin hijos o con hijos y sus diferentes edades.

Todos tenemos que ayudar y estar junto a los cónyuges y sus familiares, que pasan por los malos momentos,donde se oigan “tambores de guerra”, o cuando aparezcan banderas rojas, avisando de las posibilidades del divorcio.

Los 10 principales aspectos para evitar los divorcios:

1.     Administrar conjuntamente los ingresos, gastos y ahorros familiares.

2.     Asistir juntos a los actos religiosos y rezar unidos en el hogar, mucho mejor, si es delante de los hijos.

3.     Haber preparado muy bien, desde el noviazgo, el futuro matrimonio, o complementado posteriormente, lo que no se había previsto.

4.     La comunicación continua, sincera, generosa, educada e íntima, incluso cuando llegan los problemas, graves o leves.

5.     Mantener en todo momento, una total fidelidad conyugal.

6.     Mantener una planificación familiar natural. Eso requiere mucho amor, para cuando sea necesaria ofrecer la abstinencia sexual, como un acto de amor incondicional, hacia la persona amada. Esta continencia, es fruto de la virtud de la templanza y de la castidad matrimonial.

7.     No tener relaciones sexuales, prematrimoniales.

8.     Practicar las virtudes y valores humanos, evitando la manipulación, el egoísmo y la violencia familiar.

9.     Saber perdonar los errores ajenos y aprender a reconciliarse.

10. Tener la capacidad para saber resolver los problemas que se presenten, antes de que crezcan o se compliquen, marchando los dos cónyuges, en la misma dirección.

El divorcio es una verdadera epidemia, pero hay muchas herramientas, para enfrentarlo y ganarle la guerra. Conocer y practicar las virtudes y valores humanos entre los cónyuges, es otro de los índices que hace disminuir, la posibilidad de divorcio. El buen ejemplo dado y recibido, de religiosidad convivida entre los cónyuges, es otra de las armas que sirve, para luchar contra el divorcio.

Hay que alegrarse de los progresos logrados frente al divorcio, entre los cónyuges que practican conjuntamente sus relaciones religiosas, desde el contexto humano de la educación en el amor. Además de entre otras cosas, tener siempre un férreo control, sobre las conductas ligadas a la infidelidad.

Uno de los conceptos que agravan, el porcentaje de divorcios, son las enfermedades de transmisión sexual, producidas por las infidelidades. Los cónyuges que mutuamente son fieles, tienen ganado mucho terreno, ante el flagelo del divorcio.

Las infidelidades traen las consecuencias de las infecciones, las graves explicaciones obligatorias, el rechazo a continuar en unión, el mantener los secretos, que muchas veces son a voces, las obligaciones que se contraen con las infidelidades, etc. Todas estas situaciones son, las que hacen acercarse cada vez con más intensidad, hacia la decisión voluntaria u obligatoria del divorcio. Si se evitan esos peligros, se aumenta la distancia hacia el divorcio.

Cuando se quieren y se entregan total e incondicionalmente los cónyuges, ninguno de ellos debe permitir que el otro, tome riesgos relacionados con las prácticas sexuales legitimas matrimoniales. El uso de los anticonceptivos, son riesgos para los que los usan, que algunas veces por un amor mal entendido, por comodidad o por imposición, lo hacen sin percatarse de las graves consecuencias. Ese egoísmo, puede alertar a la otra persona, que no hay un verdadero amor incondicional y que por lo tanto, esos cónyuges, entran en el camino de la autodefensa, que puede terminar muy fácilmente en el divorcio.

Cada uno de estos conceptos es un sumatorio, en el índice de los porcentajes de los matrimonios que se divorcian. A mayor exposición ante los anticonceptivos, las infidelidades, los abusos, etc. mayores serán las posibilidades de divorcio, mientras que los que rezan juntos y llevan una buena planificación familiar natural, el índice de divorcios disminuirá, hasta llegar casi al cero por ciento.

La fidelidad al cónyuge es lo que le hace ser más grande y la fidelidad a la práctica de las virtudes y valores humanos, es lo que le hace ser único, para uno mismo y para el otro cónyuge. La fidelidad se consigue, formando la conciencia día a día, con el amor, la reflexión, la educación y el estudio. De ahí la importancia que tiene cada día, el dedicar unos minutos para cultivar buenos y rectos pensamientos, para que ayuden a conservar la fidelidad.

Los 6 elementos esenciales, que ayudan a alejarse de las posibilidades del divorcio:

1.     Amar incondicionalmente a quien se debe amar, por voluntad propia y por el compromiso irrenunciable adquirido, por el bien del cónyuge. Amor racional y amor espiritual, no amor instintivo, ni sensible, ni egoísta, ni acomodado. Amor alejado de los sucedáneos, como la permisividad y los caprichos.

2.     Estar alerta de los signos internos y externos, que pudieran perjudicar al matrimonio, preguntando, observando, dialogando, utilizando la inteligencia y la voluntad, para mutuamente encauzarse, orientarse, motivarse y limitarse.

3.     Fomentar los hábitos de conducta, constructivos y virtuosos, de la constancia, la decisión, la voluntad y el esfuerzo, para que el matrimonio se oriente con la brújula de la religión.

4.     Saber distinguir el bien del mal, lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto, lo que suma al matrimonio y a la familia y lo que le resta, lo que lo hace sólido y lo que lo hace líquido.

5.     Tolerancia total entre los cónyuges, unida a la generosidad, al mutuo sacrificio, a la renuncia del yo y dedicación al tú, a la fortaleza disciplinada y a la bondad, que es la capacidad de hacer el bien.

6.     Unidad absoluta y para siempre, en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad. En la educación de los hijos, en la administración de los bienes, en la solidez y criterio de las decisiones familiares, en la mutua guía y apoyo, como referencia al bien común, para tratar de conseguir una familia sana, fuerte y fructífera.

Para eliminar las posibilidades, de caer en el complejo e irreversible problema del divorcio, se necesitan mentes que sepan realizar síntesis lúcidas, inteligentes y condensadas en lo esencial, ante las claras señales de advertencia, que emiten los actos, que llevan indefectiblemente al divorcio.

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Padres sobreprotectores, crían hijos irresponsables e intocables

Sobreproteger es un término, que empleado para determinar cuando alguien no es capaz, de vincular su mal comportamiento con las consecuencias que ello acarrea, debido a que sus padres o superiores, le han enseñado que la riqueza o el poder, originan el privilegio de no tener que cumplir las leyes y que tienen el derecho a la impunidad e inmunidad. Los abogados lo suelen confirmar, liberándoles de sus continuos errores ante la sociedad.

Están ocurriendo casos donde los tribunales, rebajan o anulan las penas de las fechorías de determinados jóvenes, debido a que los abogados se han sacado un concepto nuevo de enfermedad social. En inglés se llama “affluenza”. No encuentro en español, una palabra que signifique lo mismo o similar. La he traducido por sobreproteger, que puede significar lo mismo. Es una condición social, no psiquiátrica, dolorosa, contagiosa, transmitida socialmente y consistente en la obsesión por buscar desmedidamente, la certeza de hacer las cosas sin adquirir ninguna responsabilidad. En cada cultura se les llama de diferentes formas: Fresitas, NiNi, bitongos, “señoritos”, etc.

Frente a un tribunal, esta situación de superprotección, podría llegar a ser catalogada psicológica o educacionalmente como “enfermedad agobiante”. Pues el hijo sobreprotegido, ya no es responsable por si solo, de la situación en la que se ha metido, al no tener la capacidad de medir las consecuencias de sus actos. Aunque parezca una contradicción, esos hijos son maltratados psicológicamente por sus padres, al aniquilarles mentalmente el concepto del bien y del mal, pues les anulan la forma de comprender las diferencias.

Algunos abogados alegan como defensa, para sus clientes adolescentes que han cometido crímenes, que la superprotección es unatenuante o dirimente del crimen cometido, pues el adolescente estaba influenciado por la superprotección de sus padres, los cuales sistemáticamente, le habían eliminado de su mente, todo lo que estuviera relacionado con la responsabilidad que podría adquirir con sus malas acciones. En algunos casos han conseguido que los jueces atenúen las sentencias, hacia esos hijos superprotegidos.

Pero nunca se da el caso contrario, de cuando un adolescente que se ha criado  rodeado de malos ejemplos familiares o sin familia y en grupos marginados económica y socialmente, donde los crímenes, los robos, la violencia, las drogas y la falta de educación, son el eje de sus vidas. A esos adolescentes, cuando se presentan ante la justicia, no les valen ninguno de los atenuantes, ni dirimente, que tienen los superprotegidos de las clases dominantes.

Este artículo es una llamada de atención, relacionada con la sobreprotección a los hijos, que muchas veces empieza desde muy pequeños, y no termina ni cuando abandonan el hogar paterno. No es ningún panfleto, contra determinadas familias de la sociedad actual. Siempre han existido y existirán situaciones, donde el excesivo poder económico y social de la familia, influye negativamente en la educación de los hijos, cuando ese manto de la sobreprotección les cubre, frente a la sociedad de todas sus malas acciones.

Proteger, cuidar, educar y dar buen ejemplo, son las principales obligaciones de los padres para con los hijos, pero sobreprotegerlos es educarles mal. Ya que la mayoría de las veces, los hijos entienden que esa sobreprotección, es por razones económicas o sociales y que por lo tanto, nunca van a ser responsables de sus malas acciones, lo que les permitirá actuar sin orden ni contención.

Los padres siempre tienen que proteger a sus hijos, sean de la edad que sean, principalmente a los más débiles o a los que tengan alguna deficiencia. Deben evitar el desamparo, la soledad, el abandono y la inseguridad de ellos, pero de ahí a sobreprotegerlo, hay una gran diferencia real, que todos los padres deben conocer, para evitar que los hijos se sientan felices, pero que en el fondo sean unos desgraciados, durante un periodo de su vida, debido a que los padres les dan esos caprichos. La gran diferencia entre educarles bien o mal, sucede cuando los sobreprotegen, para solucionarles problemas en los que voluntariamente se han metido, evitando que asuman la responsabilidad adquirida, por sus malas acciones.

Algunos padres creen que no sobreprotegen a su hijos, que únicamente son estrictos al defenderles incondicionalmente desde pequeños, frente a cualquier situación. Pero en la protección, pasa como en las escaleras, hay varios peldaños que poco a poco, algunos padres van subiendo sin darse cuenta que llegan a límites perjudiciales para los hijos, cuando estos van siendo mayores, y lo que necesitan es corrección, en lugar de sobreprotección.

Hay algunos segmentos de la sociedad, donde los padres solamente aparecen, para solucionar las consecuencias de los hijos, cuando estos se han metido en graves problemas con la ley. Entonces surgen sistemáticamente, para que no se manche el nombre de la familia y para que no quede ninguna huella de sus problemas, en el historial delictivo de los hijos y así puedan seguir la carrera política, social o empresarial de los padres. La sobreprotección es una lacra inevitable y debilitante, en determinadas familias poderosas.

Esta sobreprotección de los padres, produce en los hijos un sentimiento y realidad de impunidad e inmunidad, a todos sus actos. Saben que sus padres pagarán sus multas o llamarán a sus amistades, para que todo quede borrado. Esto hace que se sientan pertenecientes a una élite social, donde las malas acciones, no tienen ninguna consecuencia y por lo tanto, pueden hacer lo que quieran en su comportamiento social, legal y de estudios. Si no aprueban este año, ya aprobarán el siguiente, y en el peor de los casos sus padres moverán unos hilos misteriosos, para que les faciliten los títulos académicos necesarios y así, puedan entrar en la gran sociedad a la que dicen que pertenecen.

El que hayan sido educados en ese ambiente blandengue y de superprotección familiar y social, no debería ser óbice, obstáculo, impedimento, valladar o atenuante jurídico, para disminuir o eximir sus responsabilidades con la sociedad, ni de las penas que les correspondan. Todos tenemos que ser iguales ante la justicia, haciéndoles saber, que no se pueden creer que sean de otra casta social de personas, a las que el brazo de la justicia no les alcanza.

Desconocen el concepto de responsabilidad, porque nunca han tenido ni que pensarlo. Sus responsabilidades han sido absorbidas por sus padres. No entienden que toda acción u omisión, tiene la responsabilidad de pensarla y aceptar las consecuencias. Eso no va con ellos. Están tan acostumbrados a que les solucionen sus cosas, ni llegan a pensar que tienen que solucionarlas ellos mismos.

El problema de la sobreprotección a los hijos, empieza cuando éstos desde muy niños, ven como sus padres les están inculcando con hechos la sobreprotección. Entonces ya no tendrán remedio y quedarán marcados para toda la vida, al pensar que alguien les tiene que solucionar sus problemas. Ya será muy difícil controlar a los hijos y llevarles por el buen camino, de la responsabilidad personal.

Algunas situaciones donde se ve muy claramente, como los padres sobreprotegen a sus hijos:

1.     Cuando los padres creen o han oído que otro niño ha ofendido a su hijo y arremeten contra el niño, con los padres de éste o al mismo colegio, por haberlo consentido o ignorado.

2.     Cuando los padres exigen que a sus hijos, les pongan en los equipos deportivos, ya que aportan muchos donativos al colegio.

3.     Cuando los padres pagan las multas, impuestas a sus hijos por sus malas conductas.

4.     Cuando los padres presionan para que acepten a sus hijos en las universidades privadas, no por sus calificaciones, sino porque son familias económicamente fuertes o poderosas.

5.     Cuando los padres se enfrentan a los profesores, desautorizándolos, tengan o no tengan razón, para exigir que a sus hijos sean tratados como los padres quieren.

6.     Cuando los padres se oponen desaforadamente, a los árbitros deportivos, porque creen que han perjudicado a sus hijos.

Sobreproteger a los hijos es blindarles ante la sociedad con una muralla fortificada, con dinero, poder y cumplimientos especiales ante las leyes, que les de la seguridad de que pueden hacer lo que quieran, cuando quieran y como quieran. Para eso tienen la red de seguridad de sus padres, que les respaldan en todas sus acciones.

En todos los países hay familias de apellidos muy conocidos, que tienen mucho poder económico y social: Monarquías, castas de poder político y social, empresarios, etc., que denominaré como familias XYZ. Crían a sus hijos dentro de un sistema, que generación tras generación, casi siempre dentro de la misma burbuja social, donde todo está preparado para que sean intocables por la sociedad. Los hijos tienen que estar por encima de todos, ya que genealógicamente pertenecen a esa familia y en la historia, no ha habido nadie que les obligara a cumplir con las leyes sociales ni jurídicas, ya que sus abogados, se las han arreglado para solucionar cualquier mala situación.

Cuando esos hijos se tienen que enfrentar a la verdadera vida social, se encuentran indefensos ante ella, si no tienen la superprotección de la familia XYZ. Están acostumbrados a hacer lo que quieren y no entienden, ni pueden entender, que ellos tengan que hacer las cosas de otra forma, que la que les apetece.

Los padres sobreprotectores, eliminan de sus hijos la “cultura del miedo” a su mal comportamiento. Ya no les importa nada, saben que sus progenitores les sacarán de cualquier responsabilidad, en la que pudieran haber caído. Sus padres para reafirmarles en su actitud, les comentan los éxitos de otros cachorros de la familia XYZ que tuvieron problemas, pero que el clan familiar se las arregló, para conseguir que no les pasara nada, dejando el paso libre a otras nuevas acciones, que ellos saben que no tendrán repercusiones, ni consecuencias en sus vidas.

Los hijos de las familias XYZ aunque sean mayores de edad, tienen la certeza, si así les han educado, que pueden hacer los negocios sucios que quieran, pues sus familias tienen las suficientes conexiones políticas, económicas o sociales, para impedir que la justicia o la policía les pida cuentas. Han visto lo que históricamente ha sucedido en su familia y saben que los malos actos de sus predecesores, han sido borrados incluso de los archivos de la sociedad.

Padres sobreprotector ha habido siempre, pero eso es cada vez más un signo externo de nivel social y económico. Con su mal ejemplo, se convierten en padres sordos, ciegos y mudos, en los temas relacionados con la educación de las virtudes y valores humanos de sus hijos. Son expertos en solucionar los problemas en los que se meten sus “cachorros”. No vaya a ser que alguien toque o quiera tocar a uno de la dinastía.

La sobreprotección, no es solamente patrimonio de las familias denominas XYZ, también se da en muchos padres, ajenos a la posesión de riquezas o influencias que, para no ser menos ante la sociedad, se hipotecan para siempre en lo social y en lo económico, para emular lo que hacen otros.

Luchar en todas y cada una de las difíciles trincheras que tiene la educación de los hijos, puede provocar una pérdida de perspectiva y en consecuencia, la visión de conjunto de lo que es la educación integral. La educación, se ofrece íntegra o se deja. No hay medias tintas, como para ponerle parches, ni componendas. La educación no es un supermercado o buffet de comida, donde cada uno compra o consume la parte que quiere. Es menú único, pero muy completo.

Cuando los hijos llevan tiempo, viviendo dentro de su “zona de confort” y se ven sorprendido por una contrariedad o decisión ajena a su voluntad, se frustran y les entra el estrés, la depresión o las dos cosas a la vez. No estaban preparados para que alguien les pidiera cuentas de lo que habían hecho y les exigiera que se sometieran a las consecuencias.

La superprotección de los padres, también supone la pérdida del concepto de la responsabilidad, frente a las obligaciones contraídas en las relaciones sexuales con terceros. No les importa tenerlas, ni sus consecuencias negativas, pues saben a ciencia cierta, que sus padres se las solucionarán. La familia no va a permitir a sus hijos, aunque sean las ovejas negras del clan familiar, que tengan un problema de embarazo extramatrimonial y que por ese motivo se introduzca un extraño en el clan familiar. Ya encontrarán un procedimiento para liberarle del problema.

Con la sobreprotección familiar, el concepto de responsabilidad de los hijos queda totalmente anulado para:

1.     Conducir automóviles bajo los efectos del alcohol.

2.     Consumir drogas.

3.     Entrar en negocios sucios o ilegales.

4.     Participar en los juegos o apuestas peligrosas o prohibidas.

En estos casos siempre habrá unos buenos abogados o conexiones sociales, que solucionen los problemas que surjan, y en el peor de los casos, un centro de desintoxicación o rehabilitación, lo más parecido a un balneario, donde pasar una temporada. Pero tienen la seguridad, que a la cárcel no van a ir.

En los adolescentes, la soberbia y la ignorancia, inducidas o aprendidas por comodidad, son muy malas consejeras e insultantemente atrevidas, sobre todo, cuando por sus consecuencias se tienen que enfrentar ante la sociedad. Muy pocos son los que salen indemnes totalmente de sus actos, aunque sus padres les sobreprotejan.

Los padres tienen que recalcular el tipo de educación y sobreprotección que dan a su hijos, darles la vuelta como a los calcetines,sacarles de su “zona de confort” o no permitir que entren ella y se mantengan allí, hasta esperar las consecuencias por sus malas acciones. No deben confundir el amor verdadero a los hijos, con utilizar el poder material para permitirles que hagan lo que quieran, cuando quieran y donde quieran, porque sus padres les van a solucionar las consecuencias que tengan.

Esa sobreprotección se suele basar en actitudes paternas procedentes de orgullos personales, en amores construidos con materiales de desecho, como son:

    • A mis hijos no les toca nadie.
    • Mis hijos están por encima de todas las cosas, incluso de la sociedad.
    • Quiero que mis hijos sean más que yo.
    • Voy a dar a mis hijos lo que nunca he tenido yo.

El buen ejemplo de los padres es fundamental, pero la sobreprotección a los hijos, les deja a estos mutilados para vivir en la sociedad. La justicia no debería perdonar o atenuar su peso, a los hijos que han obrado mal, por mucho que sus padres les hayan acostumbrado a sacarles de todos los problemas sociales, en los que se han metido. La sobreprotección aderezada con la condescendencia, no sólo produce unos hijos injustos y privilegiados, sino que incluso sin hacerles conscientes de ello, les inculcan a creerse y alardear de que son de una raza superior.

Los padres deben inculcar a los hijos, a través del ejemplo y según sus edades físicas y mentales, la práctica de las virtudes y valores humanos, donde está perfectamente definido lo que es protección, lo que es sobreprotección y cuándo, dónde y cómo debe hacerse. Aunque no puedan o no quieran sobreprotegerlos, en todas las cosas que no deberían, puede haber causas excepcionales donde el amor de los padres se refleje en alguna ocasión y bajo condiciones muy estrictas, pues algunos hijos, bastante tienen con sobrevivir ellos mismos, en los segmentos sociales donde viven.

Hay una sobreprotección razonable y necesaria de padres e instituciones, para aplicar obligatoriamente ante verdaderas necesidades, por ejemplo a:   

    • Los hijos que están rodeados de malas compañías, para evitar que por su proximidad e influencia les contagien, incluyendo la de los parientes o amigos tóxicos.
    • Las personas con capacidades diferentes, físicas, intelectuales o económicas, para que no les ocurran daños, que a otras personas es muy difícil que les ocurran.

Las 14 cosas que los padres deben hacer, para evitar la sobreprotección:

1.     No aceptar de antemano posibles limitaciones de los hijos, sin que demuestren por si solos, su capacidad de superarlas.

2.     No admitir la permisividad, como norma de educación de los hijos, para que se vean realizadas las aspiraciones, deseos e intereses de los padres.

3.     No controlar sus decisiones, para que tengan la idea de que pueden hacer lo que quieran, pues los padres les sacaran de sus problemas.

4.     No darles todo lo que quieran en asuntos económicos, permisos, relaciones, comportamientos, actitudes, etc. Exigiéndoles un esfuerzo, pequeño o grande para lo que quieran conseguir.

5.     No evitar que sean los propios hijos, los que busquen soluciones a los problemas en los que se han metido. Que no estén esperando siempre, a que sus padres se los solucionen.

6.     No hacerles ver que, socialmente son superiores a otras personas y que por lo tanto, tienen derecho a tratos diferentes por la sociedad.

7.     No impedir que se relacionen con otras personas, que no sean iguales a ellos, en cuestiones económicas o sociales.

8.     No inculcarles que solamente a través del éxito económico, encontrarán la satisfacción en la vida, con las cosas que compran.

9.     No infundirles que solamente las cosas materiales, deben llegar a dominar su tiempo y los pensamientos, en detrimento de las relaciones personales y de los sentimientos de felicidad, con el amor hacia el prójimo.

10. No neutralizar su autonomía personal, aun a sabiendas que se equivocarán y así, tendrán que aprender de sus propios errores, justificados o no.

11. No obstaculizar que sus hijos se enfrenten a las dificultades o problemas, en las que consciente o inconscientemente se han metido, contra la sociedad.

12. No poner límites en el comportamiento familiar y social.

13. No tener miedo a las críticas de la sociedad, por no haber permitido a los hijos que sigan las corrientes sociales, que van en contra de las normas familiares y morales.

14. No tratarles de acuerdo con la edad física y mental que tienen. Los padres no pueden criar hijos con normas para menores de edad, para unas cosas y mayores de edad, para otras.

La sobreprotección, que en principio parece una ayuda, termina siendo todo lo contrario, al impedir que los hijos se responsabilicen de sus actos y sigan viviendo con sentimientos de inutilidad, al pensar que los padres les solucionarán todos sus problemas. Puede convertirse en la enfermedad de la opulencia, trasladada al estilo de vida.

Hay una gran cantidad de hijos educados, en un mundo de sobreprotección, que tendrán que aprender a sobrevivir, a medida que los padres pierdan su poder social o económico. Nadie tiene ese privilegio en propiedad, para toda su vida y para todas las ocasiones. Por mucho que les cueste, en algunas ocasiones, tendrán que irse acostumbrando a ser como los demás ciudadanos, tanto en su comportamiento, como en la ausencia de privilegios.

A los padres sobreprotegedores, no les importa que prevalezcan su orgullo, su mentira o su propio interés, para que la justicia no se aplique a sus hijos, ni que éstos se conviertan en “hijos ping-pong”, yendo del problema, a la inmunidad e impunidad, y vuelta a seguir en lo mismo. Piensan que lo que le pasó a su hijo, no le debió de haber pasado y que solamente fue por su mala suerte, ya que no tuvo nada que ver con su estilo de vida, pues no había nada malo en hacer lo que hacía, aunque la sociedad opinara lo contrario. La buena crianza de los hijos, hay que trabajarla día a día, no solamente cuando haya que solucionar sus problemas.

Los padres responsables y no sobreprotectores, deben controlar muy bien en sus hijos los momentos luminosos y los de tinieblas, sus luces y sus sombras, los de obediencia y rebelión. Distinguir cuando exigen sus derechos y se olvidan de sus obligaciones. La infancia y la adolescencia son claves, para la posterior evolución de los hijos, ya que es cuando aprenden lo bueno que les enseñan sus padres, pero también se dan cuenta, cuando sus acciones no les suponen ninguna responsabilidad. Esto puede crearles su futuro carácter, modificado por la sobreprotección parental. Los padres tienen que saber valorar los brotes de impunidad e inmunidad que tienen sus hijos, provengan de cualquiera de los cónyuges, para instruirles, advertirles, señalarles y trazarles pautas.

El aumento de la sobreprotección de los padres a los hijos, está relacionada con la acentuación de la desigualdad material, consecuencia de la instalación de la fiebre del lujo y del poder, de la excesiva riqueza y la estimulación de las necesidades artificiales, por la adición a la sobreabundancia, la supervaloración del concepto de posesión o percepción de fama, dinero, bienes y apariencia física y social. Principalmente en segmentos sociales donde demasiado, nunca es suficiente.

La sobreprotección de los padres hace necesaria una reeducación y rehabilitación total, para los hijos y para los padres, pues tienen que inculcar a ambos, la capacidad de poder enlazar los malos comportamientos, con las consecuencias que produzcan y que la riqueza material o el poder, no debe otorgar privilegios ante la sociedad.

Los hijos sobretegidos se convierten en tiranos, a la larga y a la corta, pues los han acostumbrado a vivir en una burbuja familiar y social. Los padres no podrán después lamentarse, de los errores realizados durante su etapa de maduración educativa, ni en la de la adolescencia, cuando tengan que enfrentarse al mundo real. Para su educación integral, el exceso de protección es tan perjudicial, como el defecto de protección. Para que den valor a las cosas, no hay que ponérselo todo en bandeja, siempre hay que darles justo, lo que necesitan.

Los hijos sobreprotegidos suelen tener muchos miedos y dificultades, para adaptarse a nuevas o difíciles situaciones, donde tengan ellos que tomar las decisiones. No se acostumbran fácilmente a la solidaridad, ni a la autonomía, ni a ejercer su libertad, ni a tener iniciativas, pues han tenido muy poca cultura del esfuerzo y del sacrificio. Nadie, ni la sociedad le ha puesto límites, y cuando se los han puesto, siempre le han consentido que los pasen. Los hijos necesitan aprender a superar sus adversidades y sus fracasos, para ello los padres tienen que prepararles para la sociedad, educándoles en el esfuerzo.

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El cuento chino de la circular de cordón

Hace unos meses escribí  La milonga de la placenta vieja y La batallita del líquido escaso. Con la entrada que hoy dedico a la circular de cordón cierro una trilogía. La placenta, el líquido amniótico y el cordón umbilical acompañan al feto y son causas frecuentes de miedo atávico en la embarazada, así como exóticos motivos para finalizar una gestación sin indicación.

I.- ¿Cómo es un cordón umbilical ?

Cordon 1El cordón umbilical une el feto con la placenta. Al final del embarazo suele medir unos 50 cm, tiene un grosor entre 1.5-2.5 cm. Su color es blanco opalino y mayoritariamente lo forma tejido de sostén llamado gelatina de Wharton. Por el interior del cordón discurren normalmente tres vasos, dos arterias umbilicales -que llevan sangre venosa, ya utilizada por el bebé hacia el útero materno-, y una vena umbilical, que transporta sangre arterial, más oxigenada, desde territorio materno al feto. Las funciones del cordón son principalmente respiratoria y nutricional.

Cordon 2II.- El cordón umbilical da miedo.  El cordón es una término que genera, de la misma manera que la placenta vieja  o el líquido escaso  sentimientos de temor en la población de gestantes y en sus familias, en particular el término circular al cuello. El cordón, como verdadero oleoducto del feto, es un elemento que hace vulnerable al bebé, es cierto. Pero sin embargo, los accidentes debidos al cordón, también llamados funiculares, son tremendamente aislados, muchísimo menos presentes de lo que la intuición nos puede dictar.

Esos 50-60 cm de cordón de cada feto están expuestos al movimiento del tronco del propio feto, a la compresión de las extremidades fetales contra la pared uterina durante cada minuto de sus nueve meses de vida intrauterina. El feto se mueve con entera libertad dentro del líquido amniótico y estira muchísimas veces el cordón o lo aprieta con frecuencia sin ninguna consecuencia.  Es muy frecuente encontrarnos en el parto circulares de cordón, bien alrededor del cuello, o en bandolera, como ahora comentaremos.

La percepción social del cordón como realidad vulnerable del feto es altamente desproporcionada con la realidad diaria en la obstetricia.

No debemos confundir la circular al cuello, con el nudo verdadero de cordón. Este último es muchísimo mas raro, de difícil diagnóstico ecográfico, y salvo los rarísimos casos de nudos verdaderamente prietos tampoco son causa de fatalidad. La longitud del cordón, la estructura de su gelatina y el líquido amniótico circundante protegen a los vasos umbilicales. El recorrido imprevisible del cordón durante el embarazo no debe generar especial ansiedad a la gestante, pues el feto no vive amenazado por el cordón, sino alimentado y oxigenado gracias a él.

EmbriónIII.- ¿ Quién aprieta a quién?

Nuestra vida es aérea, y por eso  nos cuesta pensar que un feto tiene un entorno acuático. Respirar para nosotros es un fenómeno de hinchar nuestros pulmones  y sentir aire dentro, pero en puridad es un fenómeno celular de acepción de electrones por el oxígeno. El feto vive sumergido, acuáticamente. Lo sabemos teóricamente, pero no lo pensamos en el fondo. Por eso con la circular de cordón la población comete este error  que ahora explico: Ningún feto se ahogaría porque el cordón al cuello no le deje respirar. La laringe no es relevante dentro del útero para la respiración del feto. Cuando un feto tiene una o varias circulares de cordón al cuello está más expuesto a que al descender en el canal del parto, su cuerpo apriete al cordón. Es decir no es que el cordón ahogue al feto; más bien el riesgo teórico consistiría en que el feto colapsara al cordón al descender y la gelatina de Wharton no pudiera impedir el colapso de los vasos umbilicales. Sin embargo, ese riesgo teórico tampoco es una realidad en la práctica. Vamos a ver por qué.

Cordon 4IV.- ¿Es muy frecuente la circular de cordón ? ¿ Hay que tener alguna conducta preventiva? ¿ Qué dicen los artículos científicos ?

En un estudio realizado con 13.895 partos  se afirmaba que  en el 29 % en gestaciones a término existe circular de cordón al cuello, sin aumentarse el riesgo de muerte fetal anteparto.

No existe asociación con CIR, parto prematuro o peor desarrollo neurológico. Un gran estudio retrospectivo de 166.000 partos que incluía 24.000 fetos con circulares al cuello comparando distintos parámetros mostraba que no empeoraban los resultados perinatales. Otro estudio realizado con más de 11.000 gestaciones a término y post-término no encuentra diferencias en resultados perinatales, aunque existan algunas diferencias en la gasometría; en ese artículo se desaconseja la evaluación anteparto de la existencia o no de circular de cordón. Existe bastante bibliografía al respecto, y toda ella apunta en la misma dirección; os añado otro artículo relacionado.

Es muy fácil soltar un cuento chino sobre el riesgo de una circular de cordón al cuello y hacer una cesárea por el artículo treinta y tres. ¡ Qué buen médico es Don Fulanito que me  diagnosticó una circular al cuello del feto, y salvó a mi hijo (?!) Eso existe a veces en algún tipo de -llamémosla- práctica medica.

Es difícil para el obstetra informar de la existencia de una circular de cordón al hacer una ecografía, pues la alarma sociofamiliar es a veces considerable. De hecho, el  American Institute of Ultrasound in Medicine considera que la evaluación de la circular de cordón no debe formar parte de la exploración ecográfica estándar y tampoco debe formar parte habitual de los informes ecograficos puesto que se considera un hallazgo normal que sólo aumentaría el intervencionismo médico. Si la gestante pregunta al respecto debemos darle información tranquilizadora y comentarle las sólidas evidencias científicas.

V.- Conclusiones a Recordar

Cordon 5El feto se mueve con libertad en el útero y es muy frecuente que el cordón se enrolle a alguna parte de su cuerpo: cuello, brazo, pie, o como una banda.

El cordón umbilical está fisiológicamente preparado para el contacto del feto y la manipulación que puede recibir por él; no es un tejido frágil amenazado durante nueve meses.

Existe circular de cordón en el 15-35 % de los partos.

Puede diagnosticarse con ecografía prenatalmente al menos en un 70% de los casos.

Las circulares de cordón al cuello no tienen repercusión pues la longitud del cordón es suficiente y la estructura de gelatina del propio cordón evita que se constriñan los vasos del mismo; en muchísimos partos normales descubrimos la existencia de la propia circular al ver al bebé nacer pues ningún dato del monitor cardiotocográfico nos lo hacía sospechar previamente.

El momento más vulnerable para el cordón tiene lugar en el parto durante el descenso de la cabeza por el canal del parto, pero este fenómeno es conocido, y observable en el registro cardiotocográfico; no es una amenaza imprevisible. De hecho la compresión del cordón es detectada con gran exactitud por el registro de la frecuencia cardiaca fetal, que responde como un reflejo variándose la FCF sin requerir ninguna actuación.

En muy pocos partos, si las compresiones de cordón son reiteradas y severas pueden obligar al obstetra a comprobar la normalidad del equilibrio ácido-base, y actuar según el resultado del pH.

Las guías clínicas internacionales desaconsejan hacer un screening ecográfico de la circular de cordón pues solo aumentaría la ansiedad materna y yatrogenia (intervencionismo médico) sin estar demostrados mejores resultados perinatales.

La información que debemos dar los profesionales a la gestante que nos pregunta y tiene una circular de cordón ha de ser tranquilizadora sobre la base de ser un hallazgo de elevada frecuencia y no demostrados efectos deletéreos.

Por último, un consejo señora gestante: No permita que le realicen una inducción de parto ni una cesárea programada porque el feto tenga una circular de cordón al cuello.

Fuente: Juan Martínez Uriarte

http://materfetal.blogspot.mx/2013/11/el-cuento-chino-de-la-circular-de-cordon.html

Padres eduquen a sus hijos en la virtud del PUDOR

  • 10 Consejos para practicar la virtud del pudor
  • 10 Pasos a tener en cuenta, si se quiere practicar la virtud del pudor
  • 10 Consejos para mantener el pudor, en todas las circunstancias

Este artículo está dirigido a los padres, que tengan interés en educar a sus hijos en la virtud del pudor. Si esta virtud no interesa a los padres, es muy difícil que la quieran, puedan o sepan explicar a sus hijos.

Pudor es el sentimiento de vergüenza, hacia lo relativo al sexo o la desnudez física o de ideas. Sentirlo y practicarlo para dar ejemplo, sirve para proteger la intimidad de cada individuo. El concepto del pudor, solamente existe en los humanos y está relacionado con la honestidad, la modestia y el recato.

La virtud del pudor, es una envoltura o mecanismo de protección moral, puesta por la naturaleza, ante los sentimientos de recato, reserva y vergüenza en la intimidad de las personas, lo que permite ser dueños de nosotros mismos.

La virtud del pudor es la tendencia natural, a defender lo más íntimo de la persona, nuestro cuerpo, nuestra forma de hablar y actuar y todas las cosas que consideramos privadas.

La virtud del pudor, hay que practicarla con humildad y modestia, pues no puede ser llevada de forma soberbia ni altanera. Hay que apagar rápidamente los primeros chispazos de la pasión deshonesta, para poder ser personas integras y no dejarse llevar por la lujuria.

La virtud del pudor, deben empezar por demostrarla los padres, con el decoro y recato a la hora de sentarse, de hablar, de moverse, de vestirse demostrándolo en sus escotes, faldas, ropas prietas, etc. De ahí toman ejemplo los hijos.

Los padres tienen que explicar continuamente, la olvidada palabra del pudor, virtud que no está ahora de moda hablar y menos practicar, ya que existe una sobredosis de sexo, que no tiene límites y que provoca más dolor que placer. El respeto que tiene que tener cada persona por si misma, se aprende, principalmente, en la familia.

El pudor preserva la intimidad de las personas, al tratar de no mostrar lo que debe permanecer oculto, incluso para evitar las miradas y los gestos de otros, preservando la dignidad de las personas, su privacidad y la discreción. Es una forma de defensa, de la dignidad espiritual de las personas y está relacionado, con la delicadeza de la castidad y la fortaleza de la templanza.

La virtud del pudor propio conlleva a la virtud de la pureza, invitando a la paciencia, a la moderación en las relaciones amorosas. El pudor aumenta la modestia e inspira las elecciones sobra la vestimenta y el comportamiento, fomentando el mantenerse en silencio o la reserva, donde pueda haber el riesgo de una curiosidad malsana.

El pudor está relacionado con el cuerpo propio y el ajeno, con los sentimientos y con las palabras, al rechazar los exhibicionismos, los chismes de las confidencias intimas, los falsos testimonios, las modas deshonestas, las mentiras y algunas ideologías dominantes.

Los padres deben educar a sus hijos, en la virtud del pudor, desde su más tierna infancia,pues ello les llevará a respetar el pudor de las demás personas. Hoy somos lo que somos, porque antes fuimos lo que fuimos, como consecuencia de la falta de pudor en la niñez.

Cuanto más se aleja el pudor, más se extiende la pornografía, y más violenta y degradada se vuelve, explotando a hombres, mujeres y niños, que son parte de la industria y de sus problemas derivados, como adicciones, infidelidades y divorcios.

La virtud del pudor hay que demostrarla, frente a los medios de comunicación, las redes sociales y las pantallas electrónicas, manifestando la fortaleza moral de la educación recibida, frente a la cada vez mayor disponibilidad y consumo de pornografía.

Virtudes y valores humanos relacionados con la virtud del pudor: Abstinencia, amor, autodisciplina, candor, castidad, continencia, decoro, decencia, dignidad, disciplina, discreción, educación, escrúpulo, familia, Fe, fortaleza, generosidad, honestidad, honradez, inocencia, justicia, moderación, modestia, obediencia, oración, orden, paciencia, perdón, prudencia, pureza, recato, religiosidad, respeto, respetabilidad, responsabilidad, rubor, sencillez, templanza, tolerancia, virginidad masculina y femenina, voluntad, etc.

Si los hijos no tienen inculcada la virtud del pudor, soportada con el ejemplo de sus padres, difícilmente podrán practicar otras virtudes, relacionadas con la sexualidad. Tendrán la conciencia tan endurecida, que todas las cosas les parecerán normales y realizables, en beneficio propio, aunque practiquen vicios como: La osadía, el exhibicionismo, la desvergüenza, la insolencia, el descaro, la inmodestia, la inmoralidad, la indecencia, la perversión, la corrupción, el libertinaje, etc.

El ser firmes con la virtud del pudor, no suele ser social, ni políticamente correcto, ya que la comodidad de dejarse llevar por la corriente de la desnudez y del sexo, es una tentación en la que se cae fácilmente, y difícilmente se sale de ella.

La virtud del pudor se enseña en el hogar, respetando la dignidad del cuerpo, y el derecho a la intimidad y privacidad de los hijos. Haciendo hincapié en la importancia ética del pudor, en la propia persona y en los otros, educándoles en que el cuerpo, no es nada malo ni vergonzoso, sino algo muy importante, que hay que cuidar y conservar.

10 Consejos para practicar la virtud del pudor:

1.     Buscar consejo y ayuda en los propios padres, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practique, para acrecentar los conocimientos y la práctica de esa virtud.

2.     Cuidar las ropas, miradas, gestos y posturas, para que no induzcan o inciten, a que otros tomen decisiones equivocadas.

3.     Descartar las conversaciones subidas de tono, que suelen ser unidades de medida, puestas, para ver hasta dónde se puede llegar.

4.     Elegir bien las compañías, sobre todo cuando se prevean situaciones, donde se pudiera producir un descontrol por alguna de las partes.

5.     Estar muy alerta, ante cualquier sospechoso, de malas intenciones.

6.     Guardar bien las distancias, para que nadie se intente pasar, no permitiendo las excesivas familiaridades, incluyendo a amigos y parientes.

7.     No usar ropa provocativa, ni los hombres, ni las mujeres, pero principalmente mujeres, por muy de moda que estén, pues provocan malos pensamientos, que suelen conducir a situaciones indeseadas.

8.     Seleccionar muy bien y evitar los amigos, espectáculos, lecturas, medios de comunicación, redes sociales, donde no se respete o se ataque, la práctica de la virtud del pudor.

9.     Cuidar las ropas que se compran a los hijos, para que no sirvan de escándalo ni provocación, aunque estén de moda.

10. Educar bien a los hijos, para que ellos mismos no se compren ni lleven ropas,  que induzcan a la inmoralidad.

Demostrar la práctica de la virtud del pudor, no es solamente cuando se utiliza la fortaleza de rechazar situaciones, que por su contenido pudieran ponerla en peligro. Hay que dar ejemplo ante los demás, y demostrar que es muy importante para cada persona, no participando en situaciones, conversaciones o actitudes, que pudieran conducir a perder el pudor.

10 Pasos a tener en cuenta, si se quiere practicar la virtud del pudor:

1.     No asistir a espectáculos o reuniones, donde se prevé que pueden ir contra la virtud del pudor.

2.     No creer que la virtud de la pureza, es solamente un perjuicio religioso. Es una fortaleza del carácter, que distingue perfectamente el camino hacia el bien o el mal.

3.     No enseñar ni insinuar las partes del cuerpo, que deben ser mantenidas ocultas con modestia, para no crear apetencias en otros.

4.     No hacer ni participar, directa o indirectamente, en negocios que vayan en contra de la moral.

5.     No leer libros, revistas o ver medios de comunicación, que estén rodeados de pornografía.

6.     No ponerse a discutir lo que es o no es, la virtud del pudor. Una conciencia bien formada, sabe distinguirlo desde lejos. Otra cosa diferente es, dar los consejos pertinentes.

7.     No ponerse en postura provocativas, que animen a otros a dar pasos hacia adelante, para conseguir fines deshonestos.

8.     No pretender ser valiente y quedarse frente a los primeros signos, que vayan contra la virtud del pudor. Es preferible huir, pues no se puede practicar la virtud, exponiéndose voluntariamente a la pornografía.

9.     No querer conversar, sin ninguna necesidad sobre temas íntimos, que deben ser guardados para cada una de las personas.

10. No seguir determinadas conversaciones, que van subiendo de tono hasta la ofensa moral.

Es necesario que los padres dialoguen con sus hijos, en cada una de las fases de su crecimiento y con el lenguaje adecuado, sobre la virtud del pudor. No es, ni tiene que ser, un tema tabú. Para explicarlo, tienen que estar muy bien preparados y buscar el momento adecuado y las palabras justas. Les sobrarán los malos y buenos ejemplos, así como las consecuencias que produce la falta de pudor.

Los padres tienen que abrir su mente, ante los ojos y los oídos de los hijos, para que estos no se sientan abandonados. Este papel de los padres, de repetir las cosas, tantas veces como sean necesarias, no debe cansarles, pues es una parte muy importante de la educación que tienen que dar, y así podrán recibir, los maravillosos frutos de unos hijos bien formados. Deben explicar a sus hijos: Es más fuerte, levantarse una vez, que caer cien veces.

Los padres tienen que fomentar en sus hijos, la visión y belleza del verdadero pudor, sin distorsionar su imagen y sin ocultar el sentido de la dignidad del cuerpo humano. La virtud del pudor merece ser vivida en su plenitud, con derecho a toda la verdad y sin falsedades, para que cuando corresponda en su día, comience la aventura del verdadero amor.

La virtud del pudor se va despertando en las personas, a medida que van descubriendo su propia intimidad. Es un inestimable sentimiento positivo de privacidad, que lleva a no querer manifestar a otros, algo privado, hasta elegir cuándo y cómo, revelar el propio ser, a las personas que pueden acogerlo y comprenderlo como se merece.

Todos y a todas las edades, deben cuidar con mucho pudor la intimidad de su cuerpo, reflejándolo en su ropa, imagen, acciones y lenguaje. Guardando las mejores cosas de su vida, para ellos mismos y así poder entregarlas a quien, con pleno conocimiento de causa, en la edad adecuada y en las debidas circunstancias, decida amar incondicionalmente.

En las actividades religiosas y sociales, el pudor y la decencia, deben impedir asistir con provocativos escotes, minifaldas, ropas insinuantes o exageradas, para no distraer, ni provocar, a los asistentes.

El pudor, la decencia y la honestidad, forman la ética en la imagen personal, la cual debe estar siempre fortalecida, de acuerdo con la estética, la moral y las buenas costumbres, soportadas en las virtudes de la pureza, de la castidad, de la abstinencia y la modestia, para ver las cosas en su justa dimensión y no echarlas a perder, por no haber sabido practicar la disciplina del minuto heroico. Les recomiendo que lean este artículo: 10 Ocasiones para inculcar, fomentar y practicar el “minuto heroico”. Sus valores y virtudes

Los padres deben enseñar con el ejemplo, que las personas en todas las ocasiones, deben ir vestidas con pudor, para evitar provocaciones y tentaciones. También deben enseñar a los hijos el pudor, desde la cuna, e irlo haciendo cada vez más intensamente, hasta cuando los hijos llegan a la pubertad y a la adolescencia, para que se respeten a sí mismo, teniendo pudor con su cuerpo, tanto en la intimidad como en la familia y en la sociedad.

Desde que los hijos, empiecen a desarrollar sus inclinaciones sexuales y tengan la madurez necesaria, los padres deben ir aumentando sus enseñanzas, en la práctica de la virtud del pudor, pues es una de las columnas que sostienen las virtudes de la castidad, la continencia y la abstinencia. Tienen que hablarles del pudor, con mucho amor, con mucha delicadeza y con mucha naturalidad. Pero los padres no deben exasperar a los hijos, hasta que se desmoralicen. Deben educarlos y criarlos con disciplina y mucho cariño, enseñándoles a practicar todas las virtudes y valores humanos.

Hay que conocer los límites y los peligros, de no practicar la virtud del pudor, pues la mala curiosidad y la ignorancia, alejan de las virtudes de la sabiduría y de la honradez. La virtud del pudor, no es sólo abstenerse de la impureza, practicando la templanza, es también abrir un camino para el descubrimiento, cada vez más perfecto de la dignidad del cuerpo. No reflejado en un miedo irracional a exponer el cuerpo, sino a tener un gran respeto, a lo más personal del hombre, que es su intimidad.

El adorno más bello en unas mejillas, es el pudor que las enrojece. Es la primera “bandera roja” que indica, que algo no está bien dicho o hecho. Es la imagen de un muro protector, para el que las ve y para quien le sucede. Es una reacción instintiva, que dependerá la mayoría de las veces, de lo que la persona se haya acostumbrado a hacer, ver, oír, hablar o tocar. Esta reacción de las mejillas, empujada por una conciencia bien formada, ayuda a evitar excesos y peligros morales de todo tipo.

La virtud del pudor en los negocios, indica el grado de frialdad o el nivel de conciencia y moral, con el que se está acostumbrado a realizarlos. Hay quien no tiene pudor, ni vergüenza, en hacer negocios sucios, deshonestos o criminales, debido a que la pérdida de moral, le obscurece la forma de distinguir entre el bien y el mal. En otro artículo trataré sobre “La ética, la moral y la responsabilidad en los negocios”

10 Consejos para mantener el pudor, en todas las circunstancias:

1.     Amar, respetar y exigir que se respete la intimidad, que no deba ser compartida con otros. Tratar de conseguir el no ser dominado por la impudicia y proteger también al prójimo, para no incitarle a hacer, lo que no debe hacer.

2.     Despertar la conciencia personal del pudor, dentro de la dignidad espiritual de las personas, sin tener un miedo irracional a exponer el cuerpo, siempre con el mayor respeto a la intimidad y dignidad personal.

3.     Educar en la práctica de la virtud del pudor, a los niños y adolescentes, para despertar en ellos, el respeto de la persona humana, poniendo hincapié en que comprendan el propósito sagrado del cuerpo y de la sexualidad.

4.     Empezar en la propia casa, teniendo mucho cuidado los padres, al practicar la virtud del pudor ante los hijos y estos con sus hermanos, familiares y amigos. Respetando los tiempos, espacios y circunstancias, sin aprovecharse o ignorar la intimidad sagrada del hogar.

5.     Evitar los actos vulgares, chabacanos y desordenados, al expresar públicamente los afectos, debilidades y tentaciones.

6.     Poner límites a las relaciones con los amigos y familiares, reflejando el sentido propio del pudor, de la privacidad, de la vergüenza y de la honestidad.

7.     Proteger del alcance de los demás, a la propia intimidad, pues practicar la virtud del pudor, es propio de la persona humana, ya que los animales no tienen pudor, por eso hacen en público, sus funciones más íntimas.

8.     Protegerse de las miradas lascivas, evitando el exhibicionismo. No consintiendo a los denominados “amigos fuertes, con derecho a roces deshonestos” propios de los novios en la adolescencia.

9.     Soportar algunas pequeñas molestias, que a veces se pretenden eliminar, al dejarse llevar por el instinto o por la comodidad. Por ejemplo: Frotarse o palparse inadecuada y groseramente, mantener posturas indecentes, pero placenteras, arreglarse la ropa interior o exterior en presencia de otros, etc.

10. Controlar el pudor antes del matrimonio, pues quien no lo controla previamente, tampoco lo hará después y seguramente será un cónyuge infiel.

La quiebra moral y humana, que padece nuestra sociedad, es en una gran parte, debida a que muchas personas no saben lo que es moralmente bueno o malo. Creen que todo es indiferente, todo es relativo, (de ahí, la corriente inmoral del relativismo) todo está permitido, todo vale, es lo mismo, etc. Lo que vale, es lo que cada uno decide en cuestiones de pudor y honestidad. Sin practicar las virtudes y valores humanos, creen que las cosas van a suceder, porque ellos quieren que sucedan. “Confunden sus deseos con la realidad”

Los padres tienen la obligación de educar a los hijos, en una formación integral de la persona, para que se desarrollen en todas sus dimensiones. Los hijos, sobre todo los adolescentes, buscan fundamentalmente referencias sanas y que la vida tenga sentido, además de un sentido para la vida, no una vida instrumental, calculadora y funcional, como la que la sociedad les ofrece con su gran vacío moral.

La virtud del pudor no es causa ni consecuencia, de ninguna enfermedad, pero su abandono, negligencia, renuncia o relajación, es ocasión de muchas de ellas. Algunos medios de comunicación y redes sociales, continuamente pregonan clichés y estereotipos contra el pudor, niegan su existencia y lo ridiculizan, ejercitando su tiranía contra esta virtud. Pero practicarla y mantenerla, da muy buenos resultados a plazo corto y largo.

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a que sean felices conociendo y viviendo plenamente, la práctica de la virtud del pudor, pues es muy gratificante y vale la pena de vivirla con integridad, con fuerza, con conciencia y con responsabilidad, disfrutando de lo que es la verdadera dignidad del amor humano.

La virtud del pudor aporta un soplo de aire fresco, en la forma de entender las relaciones entre las personas, y la manera de ver el mundo en general. Va más lejos, que la frivolidad que impone la cultura actual, en esta sociedad de usar y tirar.

La virtud del pudor es un ideal, sorprendentemente olvidado para algunos, pero tenido muy presente para muchos. Es un arma en la que numerosas personas, siguen pensando y utilizando, aunque otros no la conozcan. El pudor tiene la capacidad, de liberar de toda la vulgaridad e intrascendencia, con la que nos hemos acostumbrado a convivir. El cuerpo es una obra maravillosa y cada uno es responsable y paga las consecuencias o recibe los premios, según lo que haga con el suyo.

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Lo que los padres deben saber, sobre la consulta de 38 preguntas que el Papa ha hecho a los Obispos.

2,371 Palabras. Tiempo de lectura 9:00

Padres, pregunten a sus sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que Vds. profesen, su opinión sobre esta consulta.

  • Los 10  conceptos verdaderos de esta consulta.
  • Los 15 principales problemas que en los últimos años atacan a las familias.
  • Las 10 mentiras que han dicho algunos medios de comunicación anticatólicos.

La consulta hecha a los Obispos, es para entender mejor los principales desafíos pastorales, que deberá afrontar en el próximo Sínodo extraordinario de Obispos y así, ayudar a enfrentarse a los retos de la familia, en el contexto de la evangelización.

El Papa pide a todos los Obispos del mundo, una urgente atención a estos problemas y una definición, sobre cuáles son los puntos más atacados y rechazados, fuera de los ambientes eclesiales. Pide también como buscar líneas operativas, para los desafíos pastorales sobre la familia, que la Iglesia debe afrontar en la formación de la persona humana, dentro y fuera de la familia, para encontrar la manera de eliminar las dificultades, para la difusión y recepción de las enseñanzas de la Iglesia, en la puesta en práctica de los programas pastorales.

Los resultados de la consulta mencionada, son la forma más adecuada, para hacer más eficaz e incluyente el mismo Sínodo de Obispos, al recopilar los testimonios y las propuestas de los obispos. La segunda etapa, será el Sínodo ordinario de 2015, que servirá para buscar líneas operativas, para la pastoral de la persona humana en la familia.

Se pondrá mucho énfasis, en la vasta acogida que está teniendo en nuestros días, la enseñanza sobre la misericordia divina y su ternura, para con las personas heridas. Sin cerrar ninguna puerta, ni reducir todo al simple repertorio de las ya conocidas posiciones doctrinales, haciendo si fuera necesario, nuevos programas pastorales en todos los niveles.

Los Obispos consultados, indicarán de forma amplia e incluyente, cuáles son a su juicio, los desafíos y propuestas sobre todos estos temas, y su urgencia según sean los destinatarios, incluyendo los conceptos que no aparezcan entre las preguntas.

Los 10  conceptos verdaderos de esta consulta:

1.     Cualquier católico que crea tener algo que aportar sobre estos temas, puede hacerlo llegar a su obispo, por las vías habituales.

2.     El eje central del Sínodo de Obispos de octubre del 2014, será la transmisión de la fe, la vida y el amor en la familia.

3.     Es otra prueba del deseo del Papa, para vincularse más con los católicos, sobre los temas contemporáneos, repasando los puntos que exigen mayor atención pastoral de la Iglesia, y servirá para abordar y debatir, todas las cuestiones consultadas.

4.     Es un documento de carácter consultivo, solamente.

5.     Es una consulta para conocer mejor, las cosas que le suceden a la institución familiar, en cada uno de los países y diócesis. ¿Con qué gravedad ocurren, qué ideas y métodos se están probando o se pueden probar, para mitigar o reducir los daños?

6.     Forma parte de la práctica habitual de los Sínodos de los Obispos, por lo que no es nada insólito, ni novedoso.

7.     Las conclusiones finales de las preguntas, se pasarán al Sínodo de Obispos del 2015, que tiene como objetivo “buscar líneas operativas, para la pastoral de la persona humana en la familia”.

8.     Las respuestas deben recibirse antes de Octubre del 2014, para estudiarlas y redactar un documento preparatorio, para el Sínodo de Obispos, que tendrá lugar en esa fecha y tratará sobre la familia.

9.     Los Obispos de todo el mundo, podrán utilizar todos los elementos de análisis que tengan a su alcance, como: Laicos cualificados, Centros de Orientación Familiar, Movimientos familiares laicos, expertos, institutos de familia, miembros del Pontificio Consejo para la Familia, etc.

10. Se consulta exclusivamente a los Obispos, a través de las Conferencias Episcopales, para evaluar las problemáticas planteadas y así, hacer una evaluación de lo que pasa en el mundo. Se envía solamente, a los aproximadamente 5,000 obispos, para conocer su opinión sobre determinados temas, no a los 1,200 millones de católicos.

Los 15 principales problemas, que en los últimos años atacan a las familias:

1.     El abandono de la Fe, en el seno de la familia.

2.     El cisma silencioso de los muchos bautizados, excluidos de los sacramentos por diferentes razones.

3.     El debilitamiento o abandono de la fe, en el sacramento del matrimonio.

4.     La adopción de hijos, por las parejas del mismo sexo.

5.     La difusión del fenómeno del “alquiler de vientres”.

6.     La falta de buen ejemplo, dado a los hijos por los matrimonios irregulares.

7.     La familia monoparental.

8.     La negación del “poder terapéutico” del Sacramento de  la confesión.

9.     La proliferación de las parejas “de hecho”.

10. Las formas de feminismo, hostil a la Iglesia.

11. Las uniones entre personas del mismo sexo.

12. Los católicos divorciados y vueltos a casar y su situación, ante la imposibilidad de recibir algunos sacramentos.

13. Los grandes cambios en la familia y en la sociedad.

14. Los hijos nacidos, en matrimonios irregulares.

15. Los matrimonios mixtos o interreligiosos.

Las 10 mentiras que han dicho algunos medios de comunicación, anticatólicos:

1.     Que es una consulta de la Iglesia a los católicos de todo el mundo, realizada a través de las parroquias.

2.     Que es una consulta exclusiva para las Conferencias Episcopales.

3.     Que es una consulta inédita, motivada por la nueva “democracia eclesiástica”.

4.     Que es una consulta sobre la posición doctrinal de la Iglesia.

5.     Que es una consulta que provoca a los ultras de la Iglesia.

6.     Que es una consulta de sondeo mundial, pidiendo consejo a las bases católicas sobre el divorcio, el aborto, el control de la natalidad, los homosexuales y sus uniones y adopciones de niños, etc.

7.     Que es una consulta para conocer de primera mano, sobre los temas más espinosos que tiene la Iglesia o le afectan.

8.     Que es una consulta equivalente a la organización de una asamblea mundial, para conocer la situación real de la Iglesia.

9.     Que es una consulta que también va dirigida a los sacerdotes y religiosos.

10. Que es una consulta del tipo ¿está usted a favor o en contra?, como si en la Iglesia Católica, estas cosas se decidieran según los cambios de opinión de cada obispado.

Cuestionario de 38 preguntas, dirigidas a los obispos del mundo, preparatorio para el Sínodo sobre la Familia (octubre de 2014).  

1 Sobre la difusión de la Sagrada Escritura y del Magisterio de la Iglesia sobre la familia,

a) ¿Cuál es el conocimiento real de las enseñanzas de la Biblia, de la (encíclica) ´Gaudium et Spes´, de la ´Familiaris consortio´ y de otros documentos del magisterio postconciliar (Vaticano II) sobre el valor de la familia según la Iglesia Católica? ¿Cuál es la formación de nuestros fieles para la vida familiar según las enseñanzas de la Iglesia?

b) Allí donde la enseñanza de la Iglesia es conocida, ¿es aceptada integralmente? ¿Hay dificultades en ponerla en práctica? ¿Cuáles?

c) ¿Cómo es difundida la enseñanza de la Iglesia en el contexto de los programas pastorales en el ámbito nacional? ¿Diocesano, parroquial? ¿Qué catequesis se hace sobre la familia?

d) ¿En qué medida -concretamente sobre qué aspectos-tal enseñanza es realmente conocida, aceptada, rechazada y/o criticada en ambientes extra eclesiales? ¿Cuáles son los factores culturales que obstaculizan la plena recepción de la enseñanza de la Iglesia sobre la familia?

2.- Sobre el matrimonio de acuerdo con la ley natural…

a) ¿Qué lugar ocupa el concepto de ley natural en la cultura civil, tanto en ámbito institucional, educativo y académico, como en ámbito popular? ¿Qué ópticas antropológicas se sobreentienden en este debate sobre el fundamento natural de la familia?

b) El concepto de ley natural con relación a la unión entre el hombre y la mujer ¿es comúnmente aceptado como tal de parte de los bautizados en general?

c) ¿Cómo es contestada en la práctica y en la teoría la ley natural sobre la unión entre hombre y mujer en vistas de la formación de una familia? ¿Cómo es propuesta y profundizada en los organismos civiles y eclesiales?

d) En el caso de que pidan el matrimonio los bautizados no practicantes o quienes se declaran no creyentes, ¿cómo afrontar los desafíos pastorales que derivan de ello?

3.- La pastoral de la familia en el contexto de la evangelización.

a) ¿Cuáles son las experiencias surgidas en los últimos decenios en orden a la preparación al matrimonio? ¿De qué manera se ha intentado estimular el deber de evangelización de los esposos y de la familia? ¿De qué manera promocionar la conciencia de la familia como “Iglesia doméstica”?

b) ¿Se ha conseguido proponer estilos de plegaria en familia que consigan resistir a la complejidad de la vida y cultura actuales?

c) En la crisis actual entre generaciones, ¿cómo las familias cristianas han sabido realizar la propia vocación de transmisión de la fe?

d) ¿En qué manera las Iglesias locales y los movimientos de espiritualidad familiar han sabido crear caminos ejemplares?

e) ¿Cuál es la aportación específica que parejas y familias han conseguido dar respecto a la difusión de una visión integral de la pareja y de la familia cristiana que sea actualmente creíble?

f) ¿Qué atención pastoral ha manifestado la Iglesia para apoyar el camino de las parejas en la formación y de las parejas en crisis?

4.- Sobre la pastoral para afrontar algunas situaciones matrimoniales difíciles,

a) La convivencia “ad experimentum” (experimental), ¿es una realidad pastoral de relieve en la Iglesia particular (local)? ¿En qué porcentaje se podría estimar numéricamente?

b) ¿Existen uniones libres de hecho, sin reconocimiento ni religioso ni civil? ¿Hay datos estadísticos fiables?

c) Los separados y divorciados que se vuelven a casar ¿son una realidad pastoral relevante en la Iglesia particular? ¿En qué porcentaje se podría estimar numéricamente? ¿Cómo se afronta esta realidad a través de programas pastoral adecuados?

d) En todos estos casos, ¿cómo viven los bautizados sus irregularidades? ¿Son conscientes de ellas? ¿Manifiestan simplemente indiferencia? ¿Se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos?

e) ¿Cuáles son las peticiones que las personas divorciadas y vueltas a casar dirigen a la Iglesia, respecto a los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación? Entre las personas que se encuentran en esta situación, ¿Cuántas piden estos sacramentos?

f) ¿La simplificación de la praxis canónica, respecto al reconocimiento de la declaración de nulidad del vínculo matrimonial podría ofrecer una real contribución positiva para la solución de los problemas de las personas implicadas? En caso afirmativo, ¿de qué manera?

g) ¿Existe una pastoral para acercarse a estos casos? ¿Cómo se desarrolla tal actividad pastoral? ¿Existen programas sobre ello en ámbito nacional y diocesano? ¿Cómo se anuncia a separados y divorciados vueltos a casar la misericordia de Dios y cómo se concreta el sostén de la Iglesia en su camino de fe?

5.- Sobre las uniones de personas del mismo sexo…

a) ¿Existe en vuestro país una ley civil que reconozca las uniones de personas del mismo sexo equiparadas de alguna manera al matrimonio?

b) ¿Cuál es la actitud de las Iglesias particulares y locales tanto frente al Estado Civil promotor de uniones civiles entre personas del mismo sexo, como frente a las personas implicadas en este tipo de unión?

c) ¿Qué atención pastoral es posible tener hacia las personas que han elegido de vivir según este tipo de uniones?

d) En el caso de uniones de personas del mismo sexo que hayan adoptado niños, ¿cómo comportarse en vistas de la transmisión de la fe?

6.- Sobre la educación de los hijos en el sino de situaciones matrimoniales irregulares…

a) ¿Cuál es en estos casos la proporción estimada de niños y adolescentes con relación a los niños nacidos y crecidos en familias regularmente constituidas?

b) ¿Con qué actitud los padres se dirigen a la Iglesia? ¿Qué solicitan? ¿Solo los sacramentos o también la catequesis y la enseñanza en general de la religión?

c) ¿De qué manera las Iglesias particulares se acercan a la necesidad de los padres de estos niños para ofrecer una educación cristiana a los propios hijos?

d) ¿Cómo se desarrolla la práctica sacramental en estos casos: la preparación, administración del sacramento y el acompañamiento?

7.- Sobre la apertura de los esposos a la vida…

a) ¿Cuál es el conocimiento real que los cristianos tienen de la doctrina de la (encíclica) “Humanae Vitae” sobre la paternidad responsable? ¿Qué conciencia hay de la evaluación moral de los distintos métodos de regulación de los nacimientos? ¿Qué profundizaciones se podrían sugerir sobre ello desde el punto de vista pastoral?

b) ¿La doctrina moral es aceptada? ¿Cuáles son los aspectos más problemáticos que hacen difícil su aceptación en la mayoría de las parejas?

c) ¿Qué métodos naturales se promueven de parte de la Iglesias particulares para ayudar a los cónyuges a poner en práctica la doctrina de la “Humanae vitae”?

d) ¿Qué experiencia hay sobre esta cuestión en la praxis del sacramento de la penitencia y en la participación en la eucaristía?

e) ¿Qué contrastes se evidencian entre la doctrina de la Iglesia y la educación civil a este respecto?

f) ¿Cómo promover una mentalidad mayormente abierta a la natalidad? ¿Cómo favorecer el aumento de los nacimientos?

8.- Sobre la relación entre la familia y la persona,

Jesucristo revela el misterio y la vocación del hombre: ¿la familia es un lugar privilegiado para que esto suceda?

¿Cuáles situaciones críticas de la familia en el mundo actual pueden constituir un obstáculo para el encuentro de la persona con Cristo?

¿En qué medida la crisis de fe que pueden sufrir las personas inciden en su vida familiar?

9.- Otros desafíos y propuestas.

¿Existen otros desafíos y propuestas respecto a los temas tratados en este cuestionario, que sean consideradas como urgentes o útiles de parte de los destinatarios?

Si tiene algún comentario general, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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El vicio de la pereza explicado a padres e hijos

Si la pereza tiene algo que ver con dolencias físicas o psicológicas, deben buscar ayuda médica.

La pereza es el pecado capital, vicio, negligencia, tedio o descuido que impide hacer las cosas que se deben hacer. Es la flojedad, el descuido, la ociosidad o la tardanza en realizar acciones o movimientos.

La pereza es considerada como la madre, engendradora y soporte de todos los vicios, e impide realizar las virtudes y valores humanos. Crea adicción, pues nunca va a menos, siempre va en aumento si no se corrige.

Las 18 principales virtudes y valores humanos contrarios a la pereza y cercanos a la virtud de la diligencia: Constancia. Control. Coraje. Decisión. Diligencia. Esfuerzo. Fortaleza. Hábito. Justicia. Madurez. Mortificación. Obediencia. Orden. Penitencia. Perseverancia. Responsabilidad. Sacrificio. Voluntad.

Los clásicos siete pecados capitales y las siete virtudes opuestas:

  • Contra la pereza, diligencia.
  • Contra soberbia, humildad.
  • Contra envidia, generosidad.
  • Contra la gula, templanza.
  • Contra la lujuria, castidad.
  • Contra la ira, paciencia.
  • Contra la avaricia, caridad.

La pereza daña también a quien la ve en los otros, pues le conmina a imitarla, con actos de vagancia, ociosidad, holgazanería, haraganería, zanganería, desidia, negligencia, etc. Es preciso hacer lo posible para que externamente no se vea la pereza. Es muy positivo el ejemplo que producen las personas que obran continuamente con diligencia, laboriosidad, presteza, etc.

Las 10 mayores consecuencias del vicio de la pereza:

1.     La pereza ataca a la buena intención de poner a disposición de los demás las 3T’s (Tiempo, Talento y Tesoro).

2.     La pereza es la enemiga de la perfección, de la perseverancia, de la piedad, del Plan de Vida, del amor al prójimo, de cumplir las promesas, de la razón, de la inteligencia, etc.

3.     La pereza es la nefasta autoridad o predominio de la propia persona y la ratificación del “yo primero” y del “yo quiero”.

4.     La pereza es una plaga en la sociedad actual, debido a la apetencia de que todos quieren que las cosas se las den hechas y ahora, lo mismo en los niños, jóvenes o personas mayores.

5.     La pereza fomenta la inconsistencia, la holgazanería, la intolerancia, la excesiva relajación, la comodidad y el ocio desmedido.

6.     La pereza impide buscar soluciones a los problemas, a los desafíos y a desarrollar nuestras aptitudes.

7.     La pereza imposibilita enfrentarse a situaciones propias que hay que resolver, aunque sean muy desagradables.

8.     La pereza origina: Abandono, apatía, negligencia, despreocupación, desidia, desprecio, desinterés, dejadez, desorden, despreocupación, holgazanería titubeo, egoísmo, impuntualidad, informalidad, indolencia, ociosidad, falta de rigor, etc.

9.     La pereza produce, aburrimiento y el aburrimiento produce pereza. Es un círculo vicioso del que algunos no pueden, ni saben salir.

10. La pereza promueve el no querer aprender a saber lidiar con las dificultades y esfuerzos que presenta la vida.

          La pereza crea una muralla ante todo lo que hay que hacer, primero suele ser a pereza para levantarse de la cama. Una vez levantado de la cama empieza a actuar la pereza para impedir el comienzo de las actividades obligatorias o recomendadas. Después, pereza para estudiar, pereza para enfrentarse a los problemas cotidianos, pereza para ir al médico de forma preventiva, pereza para hacer las cosas de la organización de la casa, pereza para llevar las cuentas de la familia, pereza para hacer un Plan de Vida, etc.

          La pereza suele estar perfectamente alimentada con la facilidad de los medios de comunicación y las pantallas digitales, las cuales son antagónicas a cualquier esfuerzo que haya que hacer. Por eso los perezosos se pasan mucho tiempo en esos medios que les permiten hacer discurrir el día sin hacer ningún esfuerzo, ni físico ni mental. La capacidad de trabajar, disfrutar o prosperar, queda absorbida por el vicio de la pereza. La pereza les convierte en esclavos de la televisión, la cual deja de ser un entretenimiento para convertirse en una obsesión o en un vicio.

La pereza mental es interna y se produce el no querer ni pararse a pensar, ni a reflexionar, ni a buscar, ni a leer, ni a escribir, ni a investigar, etc. es decir, cuando no se quiere hacer nada, como si se tuviera bloqueada la mente. En estos casos se habla a la ligera, sin querer tomarse la molestia de informarse ni de formarse. Se prefiere dejar las cosas “para luego”, incluso pensando que ese luego supondrá el casi seguro olvido de lo que tenía que hacer o decir.

La pereza externa se produce cuando no se quiere mandar al cuerpo que se ponga en movimiento para levantarse o para empezar y continuar las actividades obligatorias o voluntarias que se habían previsto realizar.

Tanto la pereza mental como la pereza externa pueden ser producto de situaciones anímicas, de las cuales no siempre las personas son responsables. Cuando la pereza se convierte en una costumbre o en un hábito, es necesario consultar con los profesionales de la salud o de la educación, para encontrar los medios para corregirla o eliminarla, antes de que se convierta en un vicio empedernido.

La pereza suele ser una disculpa para defender un modelo de vida donde a sabiendas, no se hace nada. Con esa disculpa se pretende tapar muchas actitudes que perjudican la vida de las personas, como: El sedentarismo que origina muchas enfermedades, tales como la obesidad, la pérdida de memoria, etc. El achacar a la pereza el modelo de vida, normalmente desordenado, que se lleva. Es la forma de tapar otras actitudes.

La pereza, además es un vicio que mata poco a poco, como las drogas. Cada vez el cuerpo y la mente exigen más dosis de pereza, y en muchos otros campos, aunque el perezoso no quiera enterarse de que es muy peligrosa para salud del cuerpo y de la mente.

Los perezosos dejan de hacer lo que tienen que hacer, aunque tengan obligaciones físicas, de salud, profesional o familiar y se van encontrando que poco a poco se les están entumeciendo todos los sentidos. Se encierran en la pereza para justificar todas las acciones que tienen que hacer, pero que no hacen. Pasa el tiempo y la pereza se ha adueñado tanto de ellos, que es muy difícil que vuelvan a ser diligentes con sus obligaciones.

Algunos necesitan una desintoxicación de su pereza para vencer desde la mañana su indolencia. Poco se va a hacer durante el día, si no se ha ganado la primera batalla. Les sugiero que para fortalecer la voluntad a alejar la pereza y no debilitar el carácter, lean el artículo: 10 Ocasiones para inculcar, fomentar y practicar el “minuto heroico”. Sus valores y virtudes

La pereza hace a las personas crearse su propio mundo, donde el “mañana, mañana” o “luego, luego” son las justificaciones para no hacer lo que tienen que hacer y cuando lo tienen que hacer. Esa posición origina un anquilosamiento degenerativo de las capacidades de actuar. Las personas se convierten en muebles que están ahí, pensando en que no tienen ni tiempo ni ganas de hacer las cosas.

La pereza profesional muchas veces es la que arruina los negocios. Algunos empresarios saben que tienen que tomar determinadas medidas para salvar el negocio o para mejorarlo, pero por pereza no se deciden a hacerlo. Y cuando ya han vencido la pereza y lo quieren hacer, ya es demasiado tarde. Perdieron el último tren de la oportunidad.

La pereza de la conciencia moral o tibieza espiritual, también llamada acedia, es la que se refiere a rechazar a Dios, o el no querer acercarse a Él, ni a los bienes espirituales, al prever que eso puede exigir algunos esfuerzos incomodos sobre la inercia que llevamos en la vida diaria. Esto equivale con mucha frecuencia a un ateísmo práctico, pues supone no querer sacudir o vencer la pereza para emprender o continuar con buen ánimo la tarea de acercarse a la religión. Este aspecto lo pueden consultar con un sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen.

La pereza quita el precioso e irrepetible tiempo que disponemos. Cuanto más lejos estén los pensamientos, sobre la posibilidad de no hacer las cosas, cuando se deben hacer, de menos tiempo dispondremos para disfrutar de esta maravillosa vida. Hay que acordarse de la fábula de la cigarra y la hormiga. Hay muchas personas que se comportan como la cigarra y luego se lamentan.

Con la pereza empieza una cuesta abajo que no tiene fin y donde es muy difícil frenar. Es el principio de adocenarse, convertirse en uno del montón o en un vago. La pereza modifica el carácter y produce el síntoma de la falta de fijeza en todo lo que debiera de concernir a una persona diligente. Un viejo refrán dice: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Los perezosos no pueden ser buenos padres de familia, ni esposo ejemplares ya que la práctica continua del vicio de la pereza, produce vagancia incluso para educar a los hijos y amar al cónyuge. Origina el abandono de la imagen personal, daños en el cuidado de la salud, alejamiento de la sociedad, problemas en los estudios o trabajo y desidia para empezar un cambio de actitud ante los problemas que presenta la vida. Hay que luchar inteligentemente para apartarse de ese vicio.

Descansar no es practicar el vicio de la pereza. Descansar no es no hacer nada, puede ser una distracción en actividades que exigen menos esfuerzo.  La ociosidad que continúa, esa sí que es una buena muestra de los perezosos.

Es muy bueno y recomendable reflexionar antes de actuar, sin confundirlo con la pereza para actuar. No es censurable tomarse el tiempo necesario para cerciorarse de que la toma de decisiones difíciles requiere madurarlas y ponderarlas.

Los padres nunca deben dejar de insistir, a tiempo y a destiempo, proclamando los peligros y las consecuencias del vicio de la pereza. Deben reprender y reprochar con firmeza a sus hijos por sus actos perezosos, pero con mucha paciencia, amor y deseo de educar.

La pereza esclaviza para estar siempre buscando la forma de no hacer las cosas, para rehuir el esfuerzo y para encontrar la forma de hacer menos o que lo haga otro.

La pereza produce tristeza, desgana y el anquilosamiento de la voluntad, lo que supone un grave impedimento para disfrutar de la vida y mejorar el espíritu. Con pereza y sin voluntad no se puede hacer nada en la vida. Es el camino para ingresar muy fácilmente en el pelotón de los perdedores.

La pereza, que también genera cobardía, hace que una gran mayoría de jóvenes y adultos, permanezcan gustosamente en la minoría de edad toda su vida, dejándose utilizar y aprovechar por los que se erigen en sus dominantes. Hay quienes hacen tanta ostentación de su vicio de la pereza que por presumir de ella terminan en situaciones lamentables. La pereza les ha podido incluso socialmente.

A la pereza no se llega de modo repentino, a no ser que sea motivo de una enfermedad. Se llega poco a poco por dejadez, al ir cediendo a la tentación de erradicarla de raíz. Enfrentarse a la pereza es un esfuerzo que vale la pena iniciarlo y mantenerlo, para que ella no nos domine, pues es la madre de todos los vicios.

Rendirse ante la pereza es siempre una renuncia malhumorada y triste, que genera indiferencia, después tristeza y posteriormente evasión de la realidad. No se vence a la pereza mirando para el otro lado, sino estando muy vigilante ante sus primeros síntomas y atacándolos con la virtud de la diligencia.

La pereza en las relaciones amistosas da lugar a que se abandone a amigos que necesitan de una visita, una llamada telefónica o un correo electrónico. Las respuestas con las que muchos se autojustifican: No sé qué decirle para empezar la conversación. Me da mucha pena verle u oírle como está. Me trae recuerdos que no quiero tener. Se va a sentir mal cuando me vea. Le voy a causar dolor en vez de alegría. Mejor lo dejo para mañana. Pereza diez puntos, compromiso cero puntos. Son excusas de los perezosos, aunque conlleven una gran capacidad de frustración.

La pereza desprecia el tiempo, ese tiempo que ya no volverá. El tiempo está medido y avanza a su velocidad, pero la pereza lo ignora, malgasta, desaprovecha y destruye. Nos da pereza y miedo intentar conocernos a nosotros mismos para no tener que corregir nuestros propios defectos, pero no nos da pereza ponernos a curiosear y averiguar los defectos en las vidas ajenas.

24 Formas para evitar la pereza y ser diligentes en cumplir lo comprometido:

1.     Anotar los progresos en el Plan de Vida, al lado de los objetivos. Eso aumenta la motivación.

2.     Buscar con sinceridad el origen del vicio de la pereza. Conociéndolo, se puede combatir con esfuerzo personal o con los consejos de los que expertos. El origen de la pereza suele estar vinculado a algún factor que nos desanima o asusta. Puede ser por inseguridad, falta de decisión, miedo a la responsabilidad o al riesgo, vagancia, etc.

3.     Controlar los avances y las desviaciones de los objetivos propuestos para corregirlos en caso de que sea necesario, conociendo al detalle los esfuerzos realizados, para evitar la apatía o pereza para seguir luchando.

4.     Cumplir con las horas de sueño y descanso recomendables, para no achacar la pereza al cansancio proveniente de no dormir o reposar lo necesario.

5.     Darse un homenaje personal, aunque no se inmediatamente, para levantar el ánimo cada vez que se consigue vencer la pereza.  El estímulo de una recompensa proporcional, puede motivar y animar a erradicar los malos hábitos perezosos.

6.     Distinguir entre lo urgente y lo necesario para dar prioridades, sin utilizar la pereza para empezar por lo más fácil.

7.     Dividir los grandes objetivos, desafíos u obligaciones en tareas más pequeñas que sean fáciles empezar y resolver, para así vencer la pereza y el miedo, pues a medida que se van cumpliendo, se va ganado confianza. La única manera de comer un elefante es partiéndolo en trozos pequeños.

8.     Estar organizado: Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa, con las prioridades bien determinadas.

9.     Estudiar con detalle el plan para hacer las cosas o cumplir las obligaciones, para que la causa de no saber cómo empezar, no sea la pereza.

10. Fijarse más en los beneficios que produce la diligencia que en las dificultades y problemas que acarrea la pereza.

11. Fomentar las motivaciones que ayuden a erradicar la pereza, orientándolas hacia actividades divertidas y estimulantes que eviten la repetición y el aburrimiento.

12. Hacer un programa de tiempos de empezar y terminar, para cada una de las cosas que haya que hacer.Trabajar, estudiar, dormir, comer, descansar, divertirse, relajarse, etc.

13. Inspirarse en los objetivos que otros han logrado, al salirse del vicio de la pereza.

14. Intentar estar saludable, haciendo ejercicio físico y alimentándose correctamente, pues la pereza puede provenir de alguna enfermedad o de la mala nutrición.

15. Intentar tener siempre actividades pendientes de hacer. Las personas muy ocupadas son las que más y mejor hacen las cosas, pues no tienen tiempo para pensar en la pereza.

16. No abarcar demasiado, ya que la pereza puede influir en destruir, aplazar o distraer las energías para decidir porqué empezar. El que mucho abarca poco aprieta.

17. Pensar en los problemas que acarrea la pereza, si por ella no se hicieran las cosas que hay que hacer.

18. Ponerse desafíos personales para enfrentarse y luchar contra lo que nos produce más pereza.

19. Practicar la virtud de la diligencia: Que es la opuesta al vicio de la pereza, fomentando las 18 virtudes y valores humanos relacionados anteriormente.

20. Suprimir las distracciones que empujan a la pereza, poniendo limitaciones a los tiempos y actividades que desvíen o aplacen innecesariamente los objetivos propuestos: Redes sociales, televisión, charlas intrascendentes, cotilleos, etc.

21. Tener la humildad suficiente para pedir ayuda externa. Cuando debido a la falta de conocimiento, el miedo a hacer una tarea obligatoria o planificada,  produzca el vicio de la pereza, es muy conveniente pedir ayuda hasta que desaparezca el miedo o se aprenda a realizarla bien.

22. Tener un horario determinado para: El trabajo, la familia, el descanso, la formación, la vida social, las prácticas religiosas, las obligaciones contraídas, etc.

23. Tener un Plan de Vida: Escrito, permanente, practicado, controlado en sus desviaciones y modificado cuando sea necesario para mejorarlo.

24. Tratar de hacer en equipo, para ayudarse unos con otros a ser más diligentes en las cosas que producen o pudieran producir pereza. La pereza se puede contagiar pero también se contagia la diligencia.

La pereza acostumbra a admitir, e incluso a fomentar otros vicios y miserias, justificándose con la excusa de que “soy así”. Fundamentar con eso el vicio de la pereza no lleva a nada bueno, principalmente cuando ello impide intentar cada día ser más honestos, generosos y fieles con las obligaciones contraídas con la familia, amigos y sociedad. Siempre se puede hacer un cambio profundo en la vida si se desea hacerlo, actuando con preparación, conocimiento, voluntad, disciplina y honradez.

Hace falta valor para llamar a las cosas por su nombre y sin tapujos semánticos. La pereza es un vicio muy grave y por lo tanto hay que actuar contra ella con inteligencia, energía y diligencia en beneficio propio, de la familia y de la sociedad. Se debe tener en cuenta la gravedad de las omisiones que pueden resultar de la pereza, del peligro de su hábito y de los costos económicos y morales de ella, al rehuir el esfuerzo que supone el trabajo. Algunos requieren un periodo largo de tiempo para quitarse la pereza de encima porque no practican: 10 Ocasiones para inculcar, fomentar y practicar el “minuto heroico”. Sus valores y virtudes

La pereza al estar relacionada con la educación de la voluntad, constituye una de las más dolorosas formas de pobreza, pues se paga muy cara, ya que no se hacen las cosas cuando se debe. Mientras unos se están despertando otros ya han ido y han vuelto de buscar y encontrar las oportunidades.

La pereza impide reflexionar cual es el camino más seguro para cumplir los objetivos o enfrentarse a solucionar los problemas. El decir o pensar, “mañana, mañana”, es la vieja táctica del avestruz, que esconde la cabeza bajo el ala, pensando que así se aleja el peligro, para no enfrentarse con los problemas que le vienen encima.

En el fondo nos hemos vuelto muy cómodos o perezosos y por eso no queremos complicarnos la vida buscando nada, que todo nos lo den hecho. Y mucho mejor a golpe de un click. Nadie quiere complicarse la vida haciendo trabajos adicionales de búsqueda. Cuando algo pueda suponer trabajo, empieza el vicio de la pereza a funcionar y a dejarlo para más adelante.

Los padres pueden ver como la pereza les derrumba a ellos o a sus hijos, debido a que tienen muy poca resistencia enfrentarse a las situaciones, ya que cualquier cosa que los contraría, les parece un drama y sienten que no pueden afrontar el cambiar a ser más diligentes.

          La pereza impide cuidar la salud física y mental de nuestro cuerpo, estudiar y trabajar con eficiencia y productividad, y desarrollar al máximo nuestras capacidades intelectuales. Cuando la pereza se incrusta en nuestra mente, se nos hace muy difícil realizar ciertas actividades que requieren aprendizaje, esfuerzo y valentía.

          La pereza hace que la atención que se necesita para hacer las cosas se distraiga con cualquier cosa que pase por delante de los ojos o de la mente. Bloquea, elimina o disuelve de la mente el objetivo principal de lo que hay que hacer. Origina que ante ciertas actividades el cuerpo se sienta mal, desmotivado y sin energía, por lo que alarga el momento de empezar, las aparca para otra ocasión o se busca barreras ficticias para no hacerlas.

Para vencer al vicio de la pereza, lo mejor es empezar a soñar, a anhelar, a idealizar los frutos de los objetivos propuestos en el Plan de Vida. Algo por lo que valga la pena luchar con inteligencia, disciplina, pasión, motivación, energía y confianza en uno mismo. Pero sin olvidar que: Los grandes sueños ocurren cuando se está bien despierto y en actividad. No suceden cuando solamente se es espectador de los acontecimientos de la vida.

Las 17 mejores sentencias sobre el vicio de la pereza:

1.     El perezoso considera suerte al éxito del trabajador.

2.     El perezoso no puede hacer de cada problema una oportunidad, al contrario, hace de cada oportunidad un problema.

3.     En la mayoría de los hombres, las dificultades son hijas de la pereza.

4.     La pereza no es descanso, y por eso le falta la satisfacción.

5.     La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado.

6.     La pereza puede parecer atractiva, pero el trabajo da satisfacción.

7.     La pereza viaja tan despacio, que la pobreza no tarda en alcanzarla.

8.     La pereza, es decir, la pasión de la inacción, tiene para triunfar una ventaja sobre las demás pasiones, y es que no exige nada.

9.     La pobreza es la hermana mayor de la pereza.

10. Los grandes sueños ocurren cuando se está bien despierto y en actividad.

11. Los perezosos desperdician la vida, sin darse cuenta que bastante descansarán en la sepultura.

12. Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo, no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.

13. Mi ambición está limitada por mi pereza.

14. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

15. No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza.

16. No hay camino que no se acabe, si no se le opone la pereza.

17. Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda o sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado.

Lo sé por propia experiencia: Da mucha pereza enfrentarse al pánico escénico que produce el ponerse frente al público. O cuando se está delante de una hoja en blanco y no se sabe por dónde empezar a escribir, o al atascarse en el ejercicio de la profesión sin saber cómo continuar, etc. Pero hay que sacar fuerzas de flaqueza y no dejarse ganar por la pereza ni por el miedo.

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Padres, enseñen Religión a sus hijos (20 preguntas)

Los padres, si lo consideran conveniente, deben consultar este artículo con el sacerdote, pastor, rabino o imán, según la Religión que practiquen.

¿Qué es la Religión?

La Religión es el sentido de la vida y una fuente de disciplina que ofrece anclas sólidas, estabilidad social y desarrollo moral, tanto al individuo, como al grupo. La Religión proporciona: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, generosidad, fidelidad, afabilidad y disciplina. Es una exigencia de la razón, de la justicia y de la paz.

¿Para qué sirve la Religión?

La Religión sirve para creer y confiar en Dios y en el prójimo. La Religión no es algo decorativo u ornamental, significa elegir a Dios. como el criterio básico de la vida. Es el conocimiento teológico, que añade una dimensión trascendente a la vida moral de la humanidad.

¿La Religión es para estar pidiendo continuamente cosas a Dios?

La religión es, para amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. No es correcto el estar siempre pidiendo y nunca dando. A Dios se le pueden dar muchas cosas: A través de un buen comportamiento personal y acciones a favor del prójimo. “Manos que no dais, que esperáis”.

¿Por qué los padres tienen que enseñar Religión a sus hijos, de acuerdo a sus edades, características y circunstancias?

Los padres no pueden dejar a los hijos, que empiecen a aprender los conceptos religiosos, cuando ellos quieran o cuando lleguen a la mayoría de edad. Estamos en una época donde casi todas las sociedades son laicas y muchas de ellas son laicistas, es decir, que legislan y actúan en contra de la religión. Los padres están obligados a darles formación religiosa, escolar, familiar y social, desde que son muy pequeños, desde que están en la cuna.

¿Ayuda la Religión a que los hijos sean más felices?

Los hijos son mucho más felices, cuando han desarrollado un fuerte sentido del valor religioso y personal. Se dan cuenta que sus vidas tienen un mejor y mayor significado, lo que les permite desarrollar más en profundidad su espiritualidad, y mantener mejores relaciones con sus familiares, amigos y sociedad. Los hijos con mayor formación religiosa, son más sociables y menos tímidos.

La religiosidad, la espiritualidad, la felicidad, el temperamento y las relaciones interpersonales, mantienen una conexión muy estrecha, entre en los hijos que tienen una buena formación religiosa y se mantienen practicantes en rezar, meditar, asistir a los actos religiosos, etc. El valor personal, la alegría de vivir, la importancia de la amistad, la bondad, el altruismo, el voluntariado y la caridad, son virtudes y valores humanos, que se incrementan con las prácticas religiosas.

¿La enseñanza religiosa tiene que ser igual, para todas las edades y circunstancias?

Los padres tienen que ir adaptando las enseñanzas, según sus edades físicas, mentales y circunstancias reforzándolas o añadiendo nuevas, a medida que los hijos vayan creciendo en edad, conocimientos y responsabilidades, siempre de acuerdo a sus características y conveniencia en cada caso.

¿Dónde debe enseñarse la Religión?

1.     La Religión da a la vida una nueva perspectiva y un horizonte más amplio, haciéndola más humana y capaz, de generar una sociedad más solidaria y llena de esperanza.

2.     La Religión debe enseñarse, principalmente, dentro del hogar familiar, y complementarse en la escuela, Iglesia y organizaciones religiosas.

3.     La Religión es un elemento esencial de la experiencia y educación humana, sobre el significado de lo sagrado.

4.     La Religión es una ciencia, que como tal, tiene derecho a estar en el currículo escolar y formar parte de la dimensión educativa de la escuela, debido su fuerte nexo de unión entre educación, formación y religión.

5.     La Religión es una materia estudiada, por un gran número de ciencias: La Historia de las religiones, la Psicología de las religiones, la Sociología de las religiones, la Fenomenología de las religiones, la Filosofía de las religiones y la Teología, entre otras.

6.     La Religión no aísla a las personas que la practican. Al contrario, les da un sentido de pertenencia y comunidad, que nada ni nadie puede igualar.

7.     La religión no se impone, se persuade, aunque se deba amar a todas las religiones, pero enamorándose de la propia.

8.     La Religión por su pluralismo confesional actual, tiene que estar presente y ser enseñada de manera concertada y armonizada, con los diversos grupos de alumnos y en todos los foros de la sociedad.

9.     La Religión verdadera exige entre otras cosas, la práctica de las virtudes y valores humanos.

10. La Religión, sin ninguna excusa, debe ser enseñada por los padres, debido al derecho irrenunciable que tienen, de educar a los hijos, según las propias convicciones morales y para que no corran el riesgo, de perderse el tesoro más preciado de la humanidad.

¿Se puede medir la formación que reciben los hijos en Religión?

          Esta formación no se puede medir, pero se podrán observar posteriormente, los resultados de su educación religiosa, su nivel de felicidad, espiritualidad, religiosidad, caracteres y temperamentos, según el modo de vida y las acciones que realicen los hijos. Algunos padres creen que la Religión enseñada a los hijos, se puede medir como los exámenes de matemáticas, que les hacen en la escuela o en el colegio.

          Tampoco se puede medir la calidad y cantidad de enseñanza, que los padres han realizado en materia de buenos modales, comportarse en la mesa, saber obedecer a la primera, ser puntuales, ordenados, educados, etc. Es decir, saber vivir de acuerdo a las virtudes y valores humanos. Eso se ve en los resultados a plazo corto, medio y largo. No hay un examen normalizado, para determinar cuánto saben los hijos sobre religión, moralidad, amor al prójimo, etc. La vida es la que se encargará de aprobar o suspender a los hijos, en función de sus conocimientos de Religión y su práctica.

¿Está decayendo la Religión en la población mundial?

Los que no practican ninguna religión y los laicistas, que son los que atacan a toda clase de religiones, son los que más pregonan, que la Religión está muerta y que va camino de desaparecer. Lo hacen para justificarse a sí mismos, aun a sabiendas, que eso no sólo es incierto, sino que la Religión a nivel mundial, tiene cada vez más practicantes y partidarios, según las diversas estadísticas publicadas.

Pasa lo mismo con los fumadores, alcohólicos, divorciados, hipócritas, abortistas, etc. que se pasan el día diciendo que todo el mundo lo hace, para intentar defender, disculpar y excusar su deformado sistema de vida.

¿Qué son las virtudes y valores humanos?

Las virtudes humanas son disposiciones estables, del entendimiento y de la voluntad, que regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta, según la razón y la Fe. Pueden agruparse en torno acuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

Valores humanos son la calidad moral, que mueve a hacer las buenas acciones con convencimiento y firmeza en el arte de vivir.

¿Qué es lo que tienen que saber los hijos sobre Religión, para cuando llegan a cada una de sus edades?

Los padres saben para cada edad, lo que sus hijos deben haber aprendido sobre Religión. Ponen todo su empeño en educarles o enseñarles a que lo consigan y si al final no lo consigue, lo llevan a consultar con los especialistas. Además hay un proceso lógico de aprendizaje de destrezas, que empiezan por saber: Mamar, chupar, llevarse la comida a la boca, gatear, andar, hablar, correr, hacer sus necesidades fisiológicas, leer, escribir, etc.  Es como una escalera, por la que van subiendo peldaño a peldaño. Pero para subir cada peldaño, deben haber afianzado su paso por el anterior. Después irán aprendiendo las siguientes, hasta que lleguen a ser adultos.

¿Qué deben aprender los hijos sobre religión, en cada una de sus diferentes edades físicas y mentales?

Los padres deben enseñar a sus hijos, poco a poco y desde que son muy niños, los conceptos y prácticas religiosas, para que a medida que vayan creciendo, puedan ir consolidando cada uno de los peldaños, imprescindibles en cada edad, para que puedan ir soportando los siguientes pasos, con los conocimientos y prácticas de los pasos anteriores, estudiando bien las Reglas o Mandamientos, los Libros sagrados etc. Primero aprendiendo a amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo, como a uno mismo. La religión empieza como costumbre, continua como hábito y termina como virtud.

¿Algunos padres practican con sus hijos, la eutanasia religiosa?

Desgraciadamente, hay padres que aplican a sus hijos la eutanasia a la enseñanza de la religión. Lo hacen por dejadez, incongruencia, desconocimiento, por “el qué dirán” o por la moda, de decir, que los hijos estudien y practiquen la Religión cuando sean mayores o cuando ellos quieran. No se dan cuenta, que los hijos constituyen el presente y futuro de las familias y de las naciones y sin Religión fracasarán.

¿Tienen que esperar los padres, a que los hijos sean mayores para enseñarles Religión?

Ningún padre dejaría de dar de comer a su hijo, llevarle al médico o a la escuela, hasta que el hijo quisiera hacerlo. Pero cuando se trata de enseñar Religión, algunos padres esperan a que los hijos sean mayores, para que ellos decidan si quieren aprenderla o no, pero entonces ya suele ser tarde. No la han asimilado desde la más tierna infancia.

¿La eutanasia religiosa tiene otras implicaciones?

Sin la religión bien implantada en los hogares, no hay ni familia, ni naciones que funcionen. Los niños y ancianos, constituyen el futuro de los pueblos. No atenderles bien a ambos, es una eutanasia encubierta y una eutanasia cultural. A los niños, porque son el futuro de la familia y de la nación y llevarán adelante la historia. A los ancianos, porque trasmiten la experiencia y la sabiduría de la vida, hacia las generaciones anteriores. Laeutanasia religiosa se produce a los ancianos, cuando no se les habla de religión, ni se les deja hablar ni actuar.

¿Cómo y cuándo deben aprender Religión los hijos?

Los hijos aprenden a entender y practicar la Religión, con el ejemplo, que ven en sus padres y con lo que estos les enseñan, desde que están en la cuna, rezando con ellos por sus hermanos, abuelos, papás, familiares y amigos. Tanto al levantarse, como al acostarse, al empezar a comer, al salir de la casa y al entrar en el automóvil.

¿Deja huella el conocimiento de la Religión?

Los principios religiosos adquiridos desde pequeños, se convierten en inamovibles, durante el paso de los años y continuamente salen a relucir, incluso en los difíciles momentos de incertidumbre, próximos a la desesperación. Desde muy pequeños, deben acostumbrarse a rezar junto a sus padres y a verles rezar a ellos, incluso públicamente. Posteriormente llegarán los momentos, en los que les enseñan las oraciones y los signos religiosos, y les lleven a asistir a los actos religiosos y a ir conociendo las bases del Catecismo.

¿Dónde y cuándo deben enseñar los padres la Religión a sus hijos?

A partir de la edad física y mental, que los niños adquieren el discernimiento, los padres deben complementar la educación escolar, con la educación religiosa, en la casa y en la catequesis, donde les prepararán para recibir los conocimientos, prácticas y rituales religiosos que correspondan a sus edades. La edad adecuada física e intelectual, para empezar su formación religiosa, dependerán de la opinión de los padres, del sacerdote, pastor o rabino, según la religión que practiquen sus padres.

¿Se debe enseñar Religión a los hijos, aunque estos no la comprendan?

Los hijos cuando son pequeños, es posible que no comprendan todo lo que les dicen los padres sobre la Religión, pero hay que ir haciéndolo, poco a poco, porque de mayores, si no tienen una sólida formación religiosa, no podrán distinguir lo bueno y lo malo, para elegir libremente lo mejor para sus vidas. Para evitar que caigan en manos, de los que sistemáticamente, se dedican a engañar a los jóvenes, menos formados religiosamente e insuficientemente enseñados, de educación familiar.

¿La Religión debe estar soportada con obras buenas?

La Religión debe estar bien soportada con obras buenas, para que posteriormente conduzca a la práctica de las virtudes y valores humanos, tan necesarios para la formación de las personas, y para poderla tener como ancla cuando crean que todo falla. La Religión siempre se mantiene arraigada firmemente, en el amor y en la vida.

¿Qué sucederá a los hijos que no son educados en la Religión?

Se comportarán como asilvestrados, intolerantes, maleducados, consentidos, enteros, etc. Serán hijos y futuros padres conflictivos, déspotas, violentos, exigentes y tiranos. No distinguirán el bien del mal, en lo que hagan ellos o en lo que hagan otros, entre la virtud y el vicio, entre la moralidad y la inmoralidad. Tomarán demasiados, altos e innecesarios riesgos, y casi siempre de resultados irreversibles.

¿Qué sucederá en las familias, naciones o sociedades donde los padres no enseñen religión a sus hijos?

Hay muchas naciones, donde no existe ni ha existido, desde hace muchos años, la libertad religiosa para que cada familia y cada individuo, puedan practicar la Religión que libremente escoja. Esos países además suelen crear leyes que van, en contra de los más elementales derechos humanos, aceptados mundialmente, así luchar frontalmente contra todas las cuestiones religiosas.

¿Es la familia la verdadera escuela de formación religiosa para los hijos?

1.     Qué confusión para los padres, cuando vean a sus hijos yendo por el mal camino de los perdedores, por no haberles enseñado a practicar las virtudes y valores humanos.

2.     Qué desconocimiento el de los padres, que no trasmiten la Religión a sus hijos, enseñándoles lo mejor para su presente, de dónde les llega su dignidad, ni lo que les deparará su futuro, que esté soportado por la condición del conocimiento y de la práctica religiosa.

3.     Qué error para los padres, que no quieren enseñar la Religión, que demuestra que el hombre, no es el fin mismo del propio hombre, sino que hay una trascendencia hacia un Ser superior.

4.     Qué ignorancia demuestran cuando los hijos, se consideran bien calificados para auto aconsejarse, presumiendo de que no necesitan a nadie que les enseñen, corrijan, orienten en los temas de la Religión.

5.     Qué ineptitud la de los padres que aconsejan a sus hijos “Vive la vida loca”, que vida no hay más que una y hay que vivirla deprisa, o que les enseñan a justificar sus desordenes con el dicho: “Comamos y bebamos que mañana moriremos”.

6.     Qué padecimiento para los padres, cuando ven que los hijos huyen de la realidad, de lo que ocurre a su alrededor y no les preocupa aislarse del conocimiento y práctica de la Religión, aunque eso les suponga soledad, retraimiento, incomunicación, desamparo, etc.

7.     Qué pena da cuando algunos hijos, se acomodan frente a la realidad religiosa, en su indiferencia crónica, en su pereza mental.

8.     Qué triste es cuando los hijos quieran actuar exclusivamente, según su propio criterio, sin querer escuchar la formación religiosa y moral, que enseñan los padres. Algunos se centran en sí mismos, se consideran autosuficientes y solamente hacen caso, a lo que han oído en la calle a cualquier persona.

9.     Qué desgracia es perder la Religión, es perderlo todo. Mucho más que perder la salud, el dinero, los amigos, la posición social, etc.

10. Qué egoísta es fijarse en los defectos, de los que hablan de Religión, y no querer atender a lo que dicen.

¿Cuáles son las 10 mejores formas de enseñar la religión a los hijos?

1.     Enseñarles a llevar una vida espiritual bien dirigida, por personas expertas, que sepan ayudar en los buenos momentos, para mejorarlos y en los malos, para saber pedir fuerzas para superarlos.

2.     Enseñarles a ponerse objetivos realizables, para ir mejorando en conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos, de forma que la religión sirva de ejemplo a los demás.

3.     Enseñarles a profundizar en la formación religiosa y en su práctica, para poder aclarar las propias dudas y en su caso, las que tengan otros. Estar bien preparados intelectualmente y dar buen ejemplo de religiosidad, es fundamental, para que se distinga las personas que aman y practican la religión, de los ateos y agnósticos.

4.     Enseñarles a que las obligaciones religiosas, son en beneficio de los fieles y no están para castigar, sino para disfrutar de ellas, al conocerlas en profundidad y los motivos por lo que existen.

5.     Enseñarles a que se sepan levantar, cada vez que se caen, consciente o inconscientemente. Las personas religiosas, saben que es muy importante no caer, pero también saber levantarse y pedir perdón, con arrepentimiento y firme propósito de la enmienda.

6.     Enseñarles a realizar abiertamente las prácticas religiosas, para que se den cuenta, que la religión está dinámica, activa y vigorosa y que es un honor practicarla. Aunque las cosas íntimas, siempre deben permanecer en la privado.

7.     Enseñarles a rechazar los escrúpulos, que quieren imponer los que no practican la religión y hablan, sobre la hipocresía de las personas con convicciones religiosas, en el caso de que no sean perfectos en todos sus actos.

8.     Enseñarles a ser valientes antes los ataques y desafíos que hagan con la Fe, sin esconderse, huir, ni sentir vergüenza, al contrario: Estar siempre muy orgulloso, de practicar la religión.

9.     Enseñarles a tener una vida intensa religiosa, con los medios espirituales ofrecidos, para poderse sentirse espiritualmente convencidos, fuertes y sanos.

10. Enseñarles y demostrarles, como la religión está cada vez más pujante, aunque tenga muchos enemigos, que la intentan destruir sin conseguirlo. Esto da mucha más fuerza a los que la practican, para seguir profundizando en su conocimiento y en su práctica.

¿Hace ruido el silencio religioso?

La Religión llevada en silencio y con buen ejemplo, también hace un ruido ensordecedor, a quienes ven comportarse a las personas llenas de sentido religioso. La oración, los sacrificios, el ejemplo callado, el buen comportamiento privado, familiar y social, el trabajo honrado, la vida social, etc. hacen mucho, ante las conciencias públicas, incluyendo las de los agnósticos y ateos. Es el silencio que hace ruido.

¿Es la libertad de Religión, un factor de progreso personal y social?

Poder practicar sin restricciones la Religión, es un cambio radical de mentalidad, introducido desde siempre en la cultura, en la libertad y en las costumbres, con independencia del régimen político o el grado de democracia. Es el derecho inalienable de las personas, para su progreso físico y moral.

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La Marihuana: ¿Una droga inofensiva?

Algunos legisladores de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, que pertenecen al PRD, así como otras conocidas personalidades, han solicitado que de nuevo se someta a debate el consumo de marihuana y que se apruebe legalmente.

El Senador Alejandro Encinas afirmó que la capital de México “está preparada para la legalización y cuenta con la madurez suficiente para ello”. En cambio, la diputada Federal Lizbeth Rosas comentó, con acierto, que aprobar esta droga “significaría quitar los  controles para desatar un caos de violencia nacional” (“El Universal”, Sección “Metrópoli”, 25-VII-2013, pág. 2).

Ante este hecho, no cabe duda que un testimonio vale más que mil palabras o demasiadas disquisiciones. A continuación narro una experiencia personal: tuve un amigo cercano –pongámosle el seudónimo de Luis (para cuidar su derecho a la privacidad y anonimato)- durante la secundaria y preparatoria. En un principio, fue un buen estudiante, obediente y cariñoso con sus padres y hermanos, con gran capacidad para hacer amigos; no era muy deportista, pero le gustaba mucho el ajedrez y leer Literatura y artículos sobre cuestiones científicas. Tenía una novia y frecuentaba las fiestas y, había un detalle de su personalidad en que destacaba: su cortesía,  urbanidad y corrección para tratar a todos, particularmente a las chicas y personas mayores.

Al inicio del bachillerato, comenzó a fumar marihuana. El numeroso grupo de amigas y amigos que habíamos espontáneamente formado, le hacíamos ver que esa conducta no estaba bien, que le estaba afectando. Y Luis, invariablemente nos daba esta respuesta:

-Yo dejaré la marihuana cuando quiera porque no me considero un adicto y su consumo es completamente inofensivo, no causa mayores trastornos y me paso  ratos realmente placenteros.

Como él y yo nos teníamos bastante confianza, recuerdo que en diversas  ocasiones, le señalé aspectos concretos donde observaba notables cambios en su modo de actuar. En primer lugar, su rendimiento como estudiante había bajado drásticamente: de estar con un promedio superior a 8.5, pasó a tener promedios mensuales de calificaciones alrededor de  5 ó 6.5. Ello lo condujo a  que reprobara un año escolar.

Le hice ver que su capacidad de concentración y de  memorizar se había afectado bastante. Que ya no le interesaba ni estudiar ni la lectura. También que hablaba sumamente lento y que no hilaba bien las  ideas. Que muchas veces no sabía en qué día de la semana estábamos o perdía la noción del tiempo. Tenía una gran dificultad para pensar y resolver los pequeños problemas de un estudiante. De igual forma, que se había vuelto mucho más susceptible, y ante comentarios sin importancia, los tomaba como agravios personales.

Se volvió bastante rebelde con sus padres. Continuamente se quejaba de que no lo comprendían porque él quería sentirse completamente libre. Cada vez más, le fue exigiendo más dinero a su padre para sus gastos personales porque –yo lo sabía muy bien- era para comprar más marihuana y alcohol.

Recuerdo que en las fiestas, en las que habitualmente se presentaba elegantemente vestido y con la loción de moda. Ahora asistía de manera desaliñada: con una vieja y rota playera roja, unos jeans sin lavar, zapatos con meses de no darles grasa, y sobre todo, sin asearse, ni peinarse y menos el rasurarse. En vez de sentarse en sillas para platicar con las chicas o con sus amigos, se acostaba en el pasto y desde esa incómoda posición conversaba. A todos nos resultaba una actitud extraña, pero decía que todo eso lo hacía sentirse más libre y auténtico y que no aceptaba los convencionalismos sociales.

Al terminar la Preparatoria, ingresó a la Facultad de Medicina y reprobó prácticamente todas las materias. Se convenció que le faltaba capacidad de concentración, de memoria y, sobre todo, de constancia. Así que buscó otra carrera más sencilla, como Psicología, en la “típica universidad patito” y, a duras penas, pasó el examen de admisión. Un par de veces repitió de año.

Al terminar su carrera, se dedicó a dar clases en  bachilleratos e instaló  su consultorio. Gracias a que su padre tenía bastante dinero, se lo financió durante un año, pero lo tuvo que cerrar por falta de pacientes y por la sencilla razón de que daba consejos desorientadores y fuera de la realidad a quienes iban a consultarlo.

Se casó muy pronto y me acuerdo que organizó una boda fastuosa. Pero después de su “Luna de Miel”, los recién casados comenzaron a tener, cada vez más,  conflictos conyugales, al punto, que en menos de dos años terminaron divorciándose. La causa principal fue que él continuaba fumando marihuana y era frecuente que se pusiera agresivo o se inclinara más por la holganza, en vez de trabajar para sacar adelante los gastos familiares.

Este suceso del divorcio, le produjo una gran amargura, sensación de culpabilidad y de soledad. Se agudizó su tendencia hacia el alcohol y las drogas. Luego comenzó a experimentar con drogas más fuertes como la cocaína, la heroína, el peyote…siempre mezclándolas con licores.

¿Cuál fue el resultado? Orgánicamente se vino abajo; se encontraba muy afectada su salud; se volvió introvertido y se fue segregando de las reuniones sociales. Bajó mucho de peso y no mostraba interés por su entorno ni por su profesión. Cuando se reunía con “amigos” (en realidad era vagos, sin oficio alguno), era exclusivamente para consumir  drogas y alcohol. Naturalmente pagando siempre él, o mejor dicho, con el dinero de su padre.  Nunca quiso escuchar consejos ni de sus progenitores ni de sus hermanos o amigos.

Un día se le inflamó el páncreas y el médico le dijo que había  que operarlo de emergencia, pero que esa intervención quirúrgica no representaba mayor riesgo. El hecho es que tuvo un paro respiratorio durante la operación a la edad de treinta años. A muchos conocidos les tomó por sorpresa su fallecimiento, pero los que éramos sus amigos más cercanos, sabíamos que, desde hacía mucho tiempo, su salud  física y psíquica iban paulatinamente empeorando.

Luis tenía un brillante futuro por delante porque su padre era un rico empresario y, desde hacía tiempo, quería que su hijo tomara las riendas del negocio pero a él nunca le interesó trabajar en esa rama de la industria automotriz.

Siempre he pensado que Luis lo tenía todo para ser feliz: una buena esposa y una lujosa residencia; heredaría un negocio bastante productivo; tenía el cariño y aprecio de sus familiares y amigos; la capacidad de formar una familia, y en general, el ser un hombre de bien y de provecho.

Pero aquella insistente frase suya de que “el día que yo quiera dejaré la marihuana”, nunca llegó. Y perdió lamentablemente la batalla contra sus adicciones cuando apenas comenzaba su vida y su desarrollo profesional.

En otro orden de ideas, añado que científicamente están comprobados todos los daños orgánicos y psíquicos que causa esta droga. Recomiendo el portal del “National Institute on Drug Abuse” o basta con poner en www.google.com: “Efectos dañinos de la marihuana” y se sorprenderán de la larga lista de trastornos emocionales y físicos que causa.

Así que animaría a esos legisladores que están promoviendo la legalización del consumo de la marihuana en el Distrito Federal, que primero estudien las aportaciones que nos brindan numerosas investigaciones científicas y médicas que se pueden localizar mediante libros y ensayos bien documentados; conversar con psiquiatras honestos y serios, con muchos años de experiencia en psicoterapia sobre las adicciones y, también, enterarse sobre las importantes conclusiones a las que han llegado en centros de investigación de prestigiadas universidades de Estados Unidos y Europa.

Otro enfoque a tomar en cuenta, son las trágicas consecuencias sociales, principalmente entre los jóvenes, de países que han legalizado la marihuana, como ha ocurrido en Holanda, Inglaterra, Bélgica, Suecia, Alemania, Suiza y varios estados de la Unión Americana…. El gobierno de Holanda, en concreto, no ha tenido más remedio que acotar en número de antros  donde se puede consumir marihuana, y con estrecha vigilancia policiaca, debido al notable incremento de  actos delictivos.

Y es que al legalizar cualquier droga se forma de inmediato una espiral de perversión y de violencia porque comúnmente los adictos sin dinero –con tal de conseguir su droga- son capaces de robar, asaltar, prostituirse, secuestrar, matar… para satisfacer su ansiosa necesidad por consumir esos estupefacientes, de los cuales se encuentran esclavizados y muchas veces terminan, a temprana edad, truncando trágicamente sus vidas, como el caso de mi amigo Luis. (Fuente: www.yoinfluyo.com)

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