¿Qué tiene de malo?

Hoy en día se ha visto que las parejas de novios y de esposos, cada vez más tienen libertades en cuanto a pasar sus ratos de ocio.

Cada vez más, salen a cenar, a bailar, a un café, a comer con alguien más que no sea su cónyuge o novio/a. Es decir, salen a pasar un rato agradable precisamente con quien no es la pareja con la que decidieron compartir con exclusividad su vida. Sobre todo, lo anterior me remite a pensar en los matrimonios jóvenes que han perdido la esencia de lo que un matrimonio debe de ser.

La mujer, es más independiente económicamente, posterga su fertilidad y alcanza cada vez peldaños más altos en el éxito laboral. El hombre, por el contrario, se ha vuelto más indiferente ante sus responsabilidades en la sociedad como marido, puesto que todo lo que se ha hecho por el bien de la mujer, al defenderla, protegerla y revindicarla en la sociedad ha hecho a un lado a los hombres, tanto que éstos ya no saben en dónde se encuentran parados en este danzar de la vida en pareja. Situación que ha permitido que las parejas de recién casados sean poco tolerantes con ellos mismos, egoístas, y no están dispuestos a ceder en ningún momento.

Al respecto, cabe mencionar que dentro de ese narcisismo han olvidado la importancia de la maternidad/paternidad haciendo a un lado a los hijos hasta que su situación económica no sea la óptima (según el mundo pleonéxico en el que viven) y hasta que no se pongan de acuerdo en cómo es que se distribuirá el ingreso de ambos dentro del hogar. Hecho que me hace pensar en los DINKS (double income no kids, por sus siglas en inglés) puesto que con la idea de tener cada vez más cosas materiales; viajes, ropa, accesorios para el hogar totalmente innecesarios como son las cafeteras carísimas, sábanas y toallas de infinidad de hilos, etcétera, deciden estas parejas, cada vez más comunes, que mientras no alcancen dichas metas, no optarán por tener hijos.

A mí me han llegado a platicar en orientación familiar, sobre todo las mujeres, que tienen maridos que no saben saciar sus necesidades superfluas, que son compradores compulsivos y no dejan de adquirir ropa constantemente. ¡Imagínense, las mujeres se quejan de sus maridos! ¿Cómo estará la cosa? Y también me han externado que los maridos les exigen compartir el gasto para poder comprar la comida, así como poder pagarse viajes y constantemente es un conflicto de temas materiales que enseguida oscurecen la verdadera razón por la que contrajeron matrimonio.

Hecho que a las mujeres asusta, puesto que saben que al ser madres, dejarán de trabajar para poder ejercer su maternaje de manera enaltecida, y prescindirán del ingreso que les daba libertad y ecuanimidad en la manutención del hogar, por ende las hará vulnerables ante su rol de amas de casa.

No obstante, también me ha tocado estar con madres que tienen hijos que ya no son bebés, sino niños y hasta adolescentes y es entonces donde los matrimonios encuentran su segundo aire, es cuando vuelven a tener tiempo para ellos como pareja y para ellos mismos. Ellas pueden volver a trabajar y desempeñarse en el mercado laboral aportando un beneficio a la sociedad civil, lo que a su vez las hace sentirse nuevamente productivas (aunque olvidan que han estado desempeñando su papel más importante, que es formar personas). Ellos sienten un ambiente menos tenso puesto que su mujer ya no está en constante presión por el cuidado exhaustivo de los hijos.

Ahora bien, analizando el tema que nos ocupa esta vez, tanto las parejas de DINKS como los matrimonios con hijos, a menudo se sienten presionados por lo anterior. Lo que los lleva a salir a divertirse sin su pareja y constantemente se justifican preguntando “¿Qué tiene de malo?” es decir, salen con sus amigos de la adolescencia y dejan al cónyuge a que haga lo que igualmente le plazca. Y me dirán que es muy sano. Sí estoy de acuerdo, pero no toda la semana.

En México vivimos un fenómeno en que evidentemente le hemos perdido el respeto a los días de la semana; da igual si es lunes como si es jueves o sábado. Salimos a cenar, a un café, a bailar o a un bar sin que nos afecten nuestras responsabilidades del día siguiente “Ya mañana veré cómo me levanto”. El miércoles es el día “más divertido” para salir, dicho por los expertos.

Día en que salen en su mayoría personas divorciadas que buscan un rato de diversión. Pero ¿qué tiene de malo? Pues sí es verdad, lo malo está en hacerse precisamente esa pregunta. Al hacerla estamos queriendo defender lo indefendible. Hombres que salen con sus cuates y se encuentran “amigas” a quienes les invitan un trago. Mujeres que se reencuentran con su ex novio y quieren platicar sobre sus vidas yendo a comer/cenar. ¿Qué tiene de malo si mi esposo/esposa me tiene confianza? ¿Qué tiene de malo si solo voy a platicar? ¿Qué tiene de malo? Claro está que lo malo está en querer buscar en alguien más la diversión, el rato agradable, y peor aún, querer sentir una libertad dentro de un matrimonio que originalmente está hecho para sentirse en plenitud, con la persona con quien se quiere compartir la aventura, la desventura, las tristezas y las alegrías.

Pero si buscamos constantemente salir con alguien más, o buscar encontrarnos a alguien más, ahí está la respuesta; algo hay de malo en tu matrimonio.

Yo recomiendo que busquen en su interior cuál es la razón por la que decidieron contraer matrimonio en un inicio, y ver si en realidad han trabajado porque esa intención perdure y se mantenga firme, porque no es cosa de una vez pensarlo y después ya nunca trabajarlo.

Estar con alguien más conlleva a la constante tentación y claro está, falta de respeto a nuestro cónyuge, aunque no hagamos nada de “malo”, simplemente con el hecho de exhibirse con otra persona no habla bien de un matrimonio que está fundado en el amor y en el respeto mutuo.

Entonces antes de querer sentirte libre, piensa primero si en realidad es por eso, o estás siendo prisionero de tus impulsos y estás haciendo a un lado tus sentimientos y tu voluntad. Con inteligencia sabrás que cuando te cuestionas “¿Qué tiene de malo?” precisamente es porque algo de malo tiene aquello que ciertamente la conciencia te está haciendo sentir incomodidad.

Vuelve al camino que te llevó a dedicar tu vida a aquél hombre o mujer que te enamoró locamente para convivir y vivir hasta que la muerte los separe, porque eso seguro no tiene nada de malo.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

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