EN ESTADOS UNIDOS TRIUNFÓ “LA CULTURA DE LA VIDA”

Fue el 22 de enero de 1973 cuando la Suprema Corte de Justicia dictaminó la sentencia “Roe vs. Wade” favorable a la interrupción del embarazo en toda la Unión Americana.  Parece increíble, pero tuvieron que pasar 49 largos años para que se abriera de nuevo este caso. 

¿Cuántos bebés fueron abortados en este prolongado período? Nada menos que la escalofriante cifra de 63 millones de vidas humanas que fueron destruidas y arrancadas del seno materno.

Para tener una visión más amplia de esta tragedia, esta cifra supera a los 51 millones de habitantes en Colombia; a los 46 millones de Argentina; a los 19,500 millones de Chile; a los 32,670 millones de Perú; a los 38,000 millones de Canadá. Y en Europa: a los 47 millones de España; a los 59 millones de Italia. Incluso superó al número de personas que perecieron -entre militares y civiles- durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

¿Cómo se generó esta historia? En1969, una mujer soltera de 25 años, Norma McCorvey (bajo el seudónimo de Jane Roe), del estado de Texas, estaba embarazada de su tercer hijo y sostuvo que había sido violada y presentó su caso ante los Tribunales. Después, se comprobó que esta afirmación era completamente falsa. Lo que ocurrió es que Norma McCorvey (Jane Roe) trató de impresionar a los jueces para conseguir que se aprobara el aborto y ganar su batalla legal contra Henry Wade, Fiscal del Distrito del Condado de Texas que se oponía al aborto. Después de varios intentos, su apelación llegó a la Corte Suprema donde su caso se escuchó junto con el de una mujer de Georgia de 20 años, llamada Sandra Bensing. Finalmente lograron su objetivo y los Magistrados decidieron que el derecho de una mujer a interrumpir su embarazo estaba protegido por la Constitución. 

Los abogados de “Americans United for Life” sostienen que este fallo de “Roe vs. Wade” fue decidido erróneamente, además que resultó mal razonado y gravemente equivocado. 

Durante todos estos años, las personas que defienden la vida humana cada 22 de enero, en casi todas las ciudades importantes de la Unión Americana, organizaron multitudinarias marchas por la vida. Los creyentes hacían mucha oración y penitencia pidiendo que se derogara esta sentencia tan absurda e injusta. 

Lo cierto es que existían muchas presiones por parte de grupos a favor del aborto que querían que se aprobara a nivel nacional, por un supuesto “derecho al aborto”. Pero, sobre todo, porque desde el punto de vista económico es un lucrativo negocio para las clínicas, hospitales, doctores, enfermas y porque implica comprar todo el instrumental médico necesario, más la renta del quirófano, etc. Es decir, entre más abortos se obtiene mayor ganancia que va directamente a parar a los bolsillos de los médicos y hospitales.

Pero en 1995, Norma McCorvey se convirtió al Cristianismo y se unió a los movimientos en favor de la vida humana. Alrededor de esa fecha, Norma comentó: “He cambiado. Lo siento por haber sido terriblemente tonta e ingenua. En 1973 pensé que estaba haciendo lo correcto”. Con el paso de los años, Norma se convenció que el aborto era un abominable crimen y se comprometió a ayudar a las mujeres para salvar a sus bebés.

Hasta que el 24 de junio del 2022, la Corte Suprema de E. U., anuló el fallo “Roe vs. Wade” sosteniendo que ya no existe un supuesto “derecho constitucional federal” al aborto en el país. Como era de esperarse, estalló el júbilo y la alegría de todos los movimientos por la vida, nos sólo de la Unión Americana, sino de todo el mundo. Esta fecha, sin duda, es histórica y marca una nueva tendencia en favor de la vida.

Desde las más antiguas civilizaciones consideraron la vida desde la gestación como un valor superior, que exige la protección del derecho por medio del establecimiento de sanciones ante eventuales ataques. Esto se puede constatar en “El Código de Hamurabí”, en la literatura india del “Veda” o en las leyes de “Manú”. La cultura griega y el Derecho Romano introdujeron nuevos factores y matices.

Para el filósofo Aristóteles le resultaba muy claro que el aborto siempre era un acto criminal. También apoyaba el concepto que en la práctica no se puede olvidar el “Juramento de Hipócrates” que prohibía a los médicos practicar el aborto voluntario.

Este Juramento textualmente dice: “Jamás daré a nadie un veneno mortal, por mucho que me lo soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo. Tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Mantendré mi vida y mi arte alejado de esas culpas”.

Por su parte, el Derecho Romano, en su etapa clásica, vino a sentar el principio fundamental de la protección jurídica del concedido y el aborto era considerado como un delito. 

En otras palabras, el “Derecho a la Vida” históricamente se comprueba que es de derecho natural, independientemente de la religión que se tenga, o si se es agnóstico o ateo.

Viene a propósito, citar al brillante genetista francés, Doctor Jérome Lejeune (1926-1994) quien escribió este acertado pensamiento: “Abortar es matar, aunque el cadáver sea muy pequeño”. Este médico e investigador fue Pionero de la Genética Moderna. Prefirió perder el Premio Nóbel de Medicina antes que renunciar a sus convicciones éticas en defensa de la vida humana.

Volviendo a esta histórica decisión de Estados Unidos, indudablemente ha producido una señal muy fuerte para que las cosas cambien, comenzando por reconocer al concebido como un ser humano. Se está abriendo un nuevo camino de esperanza y de retorno a la sensatez y objetividad científica. México tiene que reconsiderar su absurda posición de haber aprobado la interrupción del embarazo que está afectando a la vida de miles de bebés mexicanos. Sin duda, es una gravísima e injusta determinación en la que se está atentando contra los ciudadanos más vulnerables e indefensos de nuestra Patria. A la vez constituye un serio aviso para el principal responsable de esta decisión, Lic. Arturo Saldívar, Presidente de la Suprema Corte de Justicia en nuestra nación.

Elena Poniatowska, ídolo de la izquierda y cultura contemporánea

“La literatura contemporánea, en cualquier época, es el peor enemigo de la cultura. El tiempo limitado del lector se gasta en leer mil libros mediocres que embotan su sentido crítico y lesionan su sensibilidad literaria”. Nicolás Gómez Dávila

Hace unos días, durante el día, estaciones de radio anunciaban a Elena Poniatowska con bombo y platillo la celebración por su cumpleaños número 90. El festejo fue llevado a cabo en el Palacio de Bellas Artes, máximo recinto cultural de nuestro país. Entre los asistentes se hallaba Alejandra Frausto Guerrero, secretaria de Cultura federal; Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México; Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Relaciones Exteriores, Marta Lamas, antropóloga, feminista y pro aborto, María Teresa Priego, feminista y pro aborto; entre otros más.

Hija de Paula Amor y el príncipe Jean E. Poniatowski, Elena junto a su madre y hermana, llegarían a México a causa de la Segunda Guerra Mundial librada en Europa, mientras su padre iba al frente de batalla. Dedicada al periodismo y a la escritura, fue apodada como la «princesa roja” por su adhesión a la izquierda y su origen real. Se le conoce como una escritora cercana a las “causas justas” y feministas. Autora del libro “La noche de Tlatelolco” que vio la luz en 1971 y fue la recopilación de relatos acerca de la matanza ocurrida en 1968, en la que se alteró testimonios y presento una historia intrincada, situación que le costaría una demanda por parte del escritor Luis González de Alba quien había vivido y escrito al respecto, ganando el pleito legal contra Elena.

Las “causas justas” la llevarían a escribir y opinar en varias ocasiones a favor de la organización abortista “Católicas por el Derecho a Decidir”, apoyando así el aborto, como ella misma lo expresaría: “Obviamente soy católica, tengo antecedentes religiosos y de niña scout, pero creo que la única que debe decidir sobre su cuerpo es la mujer”. Elena crítica reacia de la “jerarquía católica” como hacen tantos de izquierda y derecha para posicionar opiniones deleznables, en este caso el asesinato en el vientre materno. Otra de sus “causas justas” es el apoyo a la prostitución que hizo al firmar un manifiesto en contra de la ilegalización del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS en España; toda vez que la prostitución no es ningún trabajo sino la explotación de la mujer, favoreciendo así a los proxenetas.

Entre los galardones recibidos por Elena, está el Premio Miguel de Cervantes que otorga el Ministerio de Cultura y Deporte de España, considerado el galardón literario más importante en lengua castellana y es entregado por el Rey de España. Como es bien sabido, el gran literato participó en la Batalla de Lepanto, recibiendo heridas graves en el brazo izquierdo que le provocarían inmovilidad, dando paso a su sobrenombre “El manco de Lepanto”, autor de la máxima obra de la literatura castellana “Don Quijote de la Mancha”. Miguel de Cervantes, sobrado ejemplo de que una discapacidad motora no limita el escribir una obra magistral, pero una inteligencia deformada por la nefasta ideología de izquierda e ideología de género puede dar paso a las opiniones más abyectas, apoyando causas deleznables como hace Elena.

Pero nuestros contemporáneos otorgan los galardones más importantes a la literatura intrascendente; se exhibe en los máximos recintos culturales a los ídolos de izquierda, derecha y liberales cuyas obras impregnadas de su ideología inundan las bibliotecas, las ferias de libros y acaparan la “cultura” del día. Ya lo decía Nicolás Gómez Dávila: “La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican”.

Desarrolle gusto por la lectura y aspire siempre a leer aquello que valga la pena y ayude a su intelecto…

Una filtración más que sospechosa

Una gran polémica –era que no– se está produciendo en Estados Unidos, con motivo de la filtración de parte de un fallo de la Corte Suprema, cuya versión definitiva debiera salir a la luz en algunas semanas más. Se trata de una sentencia altamente esperada por los defensores de la vida del no nacido, que se supone, anularía el famoso fallo “Roe vs Wade”, de 1973, que despenalizó el aborto en el país del norte.

            La situación es francamente única, pues nunca en la historia de ese país se había producido una filtración como ésta, tema que de suyo debiera dar origen a una investigación independiente sobre el particular. Esta filtración corresponde a las reflexiones del juez Alito.

De este modo, sus argumentos han salido a la luz pública, generando un gran debate. De ahí que algunos señalen que presumiblemente, esta filtración obedece a la intención de generar un clima de efervescencia previo a la publicación del fallo definitivo, a fin de que alguno de los jueces que lo apoyan, se retracte.

            Se trata de un fallo muy esperado, se insiste, pues en atención a la actual composición de la Corte Suprema, existe una mayoría de 5 contra 4, de jueces conservadores. Dentro de los primeros se encuentran los jueces Thomas, Alito, Gorsuch, Kavanaugh y Coney Barret, y el lado liberal cuenta con los jueces Breyer, Kagan, Sotomayor y el en teoría conservador y presidente de este tribunal, Roberts.

            La situación no deja de ser sorprendente, pues en muchos otros lugares del mundo (y nuestro país no es la excepción), la posibilidad de abortar se ha ido ampliando cada vez más. Sin embargo, las repercusiones de esta decisión seguramente se harán sentir en el orbe, tal como en su momento, el fallo “Roe vs Wade” tuvo un altísimo impacto en todo el planeta, marcando un antes y un después en la creciente despenalización del aborto y en la paulatina consideración del mismo como un derecho. Por iguales razones, también se espera un alto clima de efervescencia en el país del norte, de oficializarse la sentencia.

            Con todo, cabe destacar, como se supo varios años más tarde, que el caso “Roe” fue falso. En él, la demandante (cuyo nombre real era Norma McCorvey y murió en 2017) alegaba su inocencia por el aborto que se había realizado, señalando que ese niño era fruto de una violación. Sin embargo, ella misma reconoció mucho tiempo después, que había dado en adopción a la criatura y que la misma era producto de una relación consentida. De hecho, al sentirse tan utilizada, estuvo varios años presa de la depresión y del alcoholismo. Sin embargo, dedicó sus últimos años a la defensa del no nacido.

            En realidad, y de acuerdo con la filtración de parte del fallo del juez Alito, lo que en teoría dice la sentencia, es que el derecho al aborto no aparece en ninguna parte de la Constitución de Estados Unidos –ni implícita ni explícitamente–, que la argumentación de “Roe” es extraordinariamente débil, y que la decisión de permitir o no el aborto y sus condiciones debiera ser adoptada libremente por los estados miembros de Estados Unidos y no ser impuesta desde arriba por la Corte Suprema. De hecho –continúa–, antes de “Roe”, el aborto estaba prohibido en 30 estados, y la tradición jurídica previa era claramente contraria a esta práctica.

Por tanto, no es que se esté prohibiendo el aborto. Pero al menos, algo es algo.

 

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Como si ya estuviera todo cocinado de antemano

La verdad es que ni siquiera combinando los refranes “la realidad siempre supera la ficción” y “las cosas siempre pueden ser peor”, es posible aquilatar las increíbles propuestas que semana a semana surgen de la labor de la Convención Constitucional, al punto que no se acaba de salir del estupor de una, para caer en el que produce la siguiente idea que emana de dicha entidad.

Si bien la lista se va haciendo excesivamente larga (multinacionalismo, fragmentación del país, sistemas judiciales y estatutos jurídicos paralelos, destrucción de la inversión y de la propiedad privada, graves atentados contra la libertad de expresión, la consolidación de un Estado asfixiante, etc.), quisiéramos llamar la atención respecto de la propuesta de consagrar el aborto libre y sin plazos, pues creemos, es un buen botón de muestra de lo que está pasando y de lo que se puede esperar de este proceso político-jurídico.

En efecto, al hacer una propuesta semejante (es decir, poder abortar libremente hasta los nueve meses de embarazo y sin esgrimir justificaciones, salvo la mera voluntad), ello muestra muy a las claras la verdadera dimensión en que está operando la Convención, dada la absoluta falta de contrapeso de su sector más radical, lo que hace, literalmente, que dicho sector se considere dueño y señor absoluto del país y de su futuro. Una peligrosa muestra de lo que ocurre casi sin excepción cuando no existe un adecuado equilibrio en cualquier institución ni fiscalización a su respecto.

En este caso, la Convención estima que puede hacer literalmente lo que quiera, sin importar e incluso contra el sentir y tradición de buena parte o incluso de la gran mayoría de la sociedad chilena. En el fondo, actúa como una especie de Demiurgo que puede moldear a su antojo el material con el que trabaja, cual arcilla, y creyéndose además con derecho a hacerlo.

Sin embargo, de ahí a pasar a propuestas delirantes no hay más que un paso. Piénsese, para volver al caso de la lamentable propuesta respecto del aborto libre, que esto colocaría a Chile al borde de la legalización del infanticidio. En efecto, ¿qué diferencia tiene abortar a un niño de 8 meses de gestación que matar a otro de dos meses de nacido? Y obviamente, la objeción de conciencia desaparece ante esta aberración.

Pero además (y esto llama profundamente la atención), la Convención está actuando como si tuviera el triunfo asegurado, como si no abrigara dudas que su propuesta será acatada, incluso por una gran mayoría; en buen chileno, como si ya estuviera todo cocinado de antemano. Sólo eso explica que no tenga empacho alguno en hacer las propuestas más disparatadas sin siquiera arrugarse, sin el mayor disimulo, incluso con prepotencia. Desde su perspectiva, estiman que se les ha dado un cheque en blanco que les permite con total seguridad, hacer realidad todo lo que desee el grupo dominante que yace en su interior.

La verdadera pregunta que queda por hacer es si realmente el pueblo tiene algo que decir en todo esto; o si se prefiere, si nuestra democracia funciona, e incluso si existe. Lamentablemente, a momentos da la impresión que se ha convertido en un simple trámite validador de las decisiones de quienes detentan el poder, de manera sumisa y obediente, para darle legitimidad. ¿Habremos llegado tan lejos?

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Cardenal Blase Cupich: Dos amores fundaron dos ciudades

“Agradezco a Dios vivir en una época en la que el enemigo está fuera de la Iglesia y saber en dónde se encuentra y qué propone. Pero preveo un día cuando el enemigo esté al mismo tiempo fuera y dentro de la Iglesia. Y rezo desde ahora por los pobres fieles que serán víctimas de un fuego cruzado”. San John Henry Newman

A principios de enero se llevó a cabo la marcha por la vida en Chicago, en ella hablo el Cardenal Blase Cupich, Arzobispo de la ciudad quien fue abucheado cuando dirigía unas palabras a los asistentes. ¿Qué pudo haber causado aquella reacción? Imposible saberlo. Pero su discurso se caracterizó por tocar temas diversos que poco o nada tenían que ver con la marcha provida: uso de la mascarilla, terminar con la pandemia, derechos de los migrantes, la pobreza, alguna filosofa judía, el nacer para comenzar y no para morir. ¿Qué podría estar mal? Mencionar los tópicos del día pero no el tema que atañía a todos: el derecho a la vida del no nato. Era el lugar idóneo para hablar del tema y no lo hizo.

El error de no pocos católicos, -sean feligreses, teólogos o sacerdotes- ha sido precisamente el de igualar situaciones de injusticia cuando la gravedad es claramente diferente; para ellos siempre hay algo más importante que la vida del no nato; apenas escuchan asesinato en el vientre materno y reaccionan la defensiva: “¡los migrantes!”, “los enfermos de covid”, “¡cuántos pobres hay en el mundo!”. Habrá que recordarles que la Doctrina Social de la Iglesia marca con toda claridad que el derecho a la vida del no nato debe defenderse más que ningún otro. No es exclusión sino prioridad. Y la razón de ello obedece a una jerarquía de valores, jamás podría haber igualdad de condiciones, por mucho que esto moleste a un católico.

Volviendo al Cardenal Cupich, aquel discurso tan solo era la punta de un iceberg, su actuar en diferentes situaciones dista del comportamiento de un sacerdote católico: no aprueba la oración a San Miguel Arcángel, ni el Ave María al final de la Misa, así que prohibió su rezo; restringió la Misa Tradicional en su diócesis pero ha presidido ceremonias paganas chinas; apoya a sacerdotes como James Martin que promueven la practica homosexual; ha luchado por el “derecho” a recibir la Sagrada Comunión de políticos “católicos” pro aborto como el presidente de los EEUU Joe Biden. Los yerros del Cardenal no son al azar, van directo a dos puntos: la vida en el vientre materno y la Sagrada Eucaristía. Los abucheos aquel día en Chicago eran de esperarse.

Lejos están los días en que su predecesor el Cardenal Francis George exhortaba a los políticos católicos a considerar su fe en sus opciones públicas; manifestaba su reprobación hacia el actuar de políticos católicos pro aborto: “Un político católico que excusa su decisión de asesinar al no nacido y a otros que no pueden protegerse, porque cree que ‘no puede imponer la doctrina católica a otros’ me parece que es alguien intelectualmente deshonesto». Habló sobre la protección del matrimonio ante el ataque por parte del Estado y de los movimientos de liberación homosexual que buscan su redefinición; llamó también a fortalecer la vida familiar. Todo ello teniendo presente a la Sagrada Familia de Jesús, la Virgen María y San José.

Hemos llegado a un punto en que la negligencia de varios sacerdotes es abiertamente insultante; una evangelización contraria a la fe católica y al bien común, disfrazándolo de amor al prójimo. Depende del fiel católico diferenciar al pastor del lobo, pedir por la conversión de los sacerdotes que se hayan alejado del recto camino y, desde luego combatir la predica contraria a los valores cristianos. San Agustín de Hipona decía: “Dos amores fundaron dos ciudades, es a saber: la terrena el amor propio hasta llegar a menospreciar a Dios, la celestial el amor a Dios hasta llegar al desprecio de sí mismo”.

¿Para cual ciudad estamos trabajando?

¿Cuál es el legado de Desmond Tutu?: El estiércol

«El estiércol es útil, lo importante es no usarlo de alimento». Nicolás Gómez Dávila

 

El obispo anglicano Desmond Tutu falleció el 26 de diciembre de 2021. La nota de un periódico lo llamó «referente moral» de Sudáfrica. Aunque tal aseveración resulta hilarante, es real; tan solo ver la ruina moral en que ha dejado en al país africano, ahora “libre”. Puede usted hallar innumerables frases suyas en las redes sociales, artículos ensalzándolo, políticos alabándolo y católicos colocándolo como ejemplo de paz. Así que ¿por qué no hablar de la famosa paz por la que trabajo Desmond?

*Muchos lo conocen por su batalla contra el apartheid que sucumbió 1994; fue el sistema de segregación racial en aquel país, pero ignoran que al terminar éste, se desató el racismo más agresivo y fue en contra de los blancos. Las torturas y asesinatos de granjeros de esta raza son particularmente brutales y ello va de la mano con las expropiaciones forzadas de sus granjas y el robo de ganado: hablamos del genocidio bóer. Aquellos que apoyan la expropiación de tierras a granjeros blancos, para que pase a propiedad de negros, parte de que los primero las obtuvieron de manera ilegítima, algo totalmente absurdo.

Desmond Tutu encabezo la Comisión de la Verdad y Reconciliación que desvelo los abusos del sistema apartheid. ¿Cuándo fue que este obispo se manifestó en contra del genocidio bóer? Jamás. No hay un Comisión que investigue tales crímenes en contra de los ciudadanos de raza blanca. Sudáfrica vive hoy una segregación a la inversa, un genocidio que no tiene cobertura mediática, porque el racismo vende solo si la gente blanca es la agresora, nunca si es la víctima.

*Sudáfrica tiene una de las leyes más agresivas del aborto, que fue liberalizado durante el gobierno de Nelson Mandela en 1997, primer país africano en hacerlo, todo con la anuencia de Desmond que lo promovía activamente. Alguien que promueve la paz no apoyaría jamás el asesinato en el vientre materno, bajo ninguna circunstancia. Y la punta de lanza para su introducción fue Nelson Mandela y Desmond Tutu.

*Apoyo a la agenda LGBT: Impulso el «matrimonio» homosexual, el cual fue legalizado en el país africano, único en hacerlo en ese continente. Desmond presento en 2013 una campaña en “defensa” de los derechos LGBT. Manifestó que para él, el apartheid y los “derechos” de los homosexuales estaban al “mismo nivel”, una falacia, dado que los derechos de una persona nada tienen que ver con conductas intrínsecamente desordenadas como la práctica homosexual que daña a la persona y a la sociedad en su conjunto.

*Apoyo la eutanasia: Desmond decía que las personas deben tener derecho a solicitar legalmente una dosis letal de medicamentos. No se podía esperar menos de quien, apoyando el aborto, fuera ahora sobre “el derecho a morir” de un paciente, cuando es por demás sabido que lo que se necesita es cuidados paliativos que lo ayuden a sobrellevar su enfermedad.

*Perteneció al grupo The Elders, fundado por Nelson Mandela en 2007; formado por líderes mundiales que “trabajan por la paz, la justicia y los derechos humanos”. La agrupación promueve los “derechos reproductivos” y la “salud sexual y reproductiva”, términos usados para promover anticoncepción, aborto, homosexualismo y educación sexual; sus fines están alejados totalmente de la verdadera salud del ser humano. Aunado a ello, se dedican a forzar un cambio en las “religiones tradicionales” invitándolos a unirse a la lucha para promover y proteger la “igualdad de género”. No pretenden dejar nada en pie.

Así que si va a citar al obispo anglicano Desmond Tutu, que sea para marcar el daño que hizo a su nación y al mundo. Un premio Nobel de la Paz (1984) que combatía férreamente la vida en el vientre materno, racista recalcitrante y promotor de desórdenes morales. ¿Cómo podría nadie llamarlo un símbolo de paz? Desmond Tutu cometió más crímenes contra su propia nación que todo el apartheid junto. La “libertad” de Sudáfrica tuvo un precio muy alto: matar a sus propios hijos, enfermar y enfrentar a su población, sumirla en el desorden moral hasta verla convertida en lo que hoy es: esclava.

Dicho sea de paso, no se impresione con tan poco lodo, no habla bien de usted…

El liderazgo provida y el católico

“Si la Revolución es el desorden, la Contra-Revolución es la restauración del Orden.Y por Orden entendemos la paz de Cristo en el Reino de Cristo. O sea, la civilización cristiana, austera y jerárquica, fundamentalmente sacral, antiigualitaria y antiliberal”. Plinio Corrêa de Oliveira

Hace algunas semanas se desato en redes sociales una batalla campal de una organización juvenil de derecha. De los tantos mensajes que derivaron de aquello, me llamo la atención uno en particular que afirmaba que la lucha provida debía ser liderada por católicos. Dicha aseveración causo reacciones de desaprobación justo donde no debían suceder: entre católicos. Su lógica respondía a la cada vez más difundida idea de inclusión y formación de un frente común ante la aplanadora abortista cuyos avances en el aspecto familiar, social y legislativo han sido demoledores en los últimos años. Cabe mencionar que llamarse de derecha tanto como llamarse de izquierda es indicativo de que tal o cual organización esta destinada al fracaso, pues ambos extremos son, por sí mismos, destructores del orden social.

Unirse para ganar en una causa tan delicada no es malo en sí, pero definitivamente no cualquiera puede liderar una empresa exigente como la lucha provida, sea en las redes sociales, en la legislación, e incluso en campañas de oración. El liderazgo provida ha de estar en manos de católicos y aún entre éstos debe elegirse a aquel que pueda reunir ciertas características: formación sólida en el tema, de manejo de información, ciertas capacidades de comunicación, carácter y particularmente formación en la fe católica. Esto último siendo lo más importante es la columna que sostendrá al católico en la lucha provida. Suele hallarse católicos bien intencionados pero terriblemente ignorantes que, al hacer su fe a un lado so pretexto de buscar unión, desechan aquello que les sostendría en el combate.

Muchos dirán justo ahora que esta lucha es de todo ciudadano de buena voluntad, de todo aquel que defiende la libertad no importando su credo o sus ideas político-religiosas personales, porque “lo importante es la defensa de la vida” y por ende, excluirlos de liderar, esta mal. Bien, un protestante, un judío, un ateo, un musulmán y un católico liberal, por ejemplo, pueden defender la vida a rajatabla pero es común verlos ceder en temas como anticoncepción, adopción de niños por parte de homosexuales, aceptación de unión homosexual siempre que no toquen los impuestos, eugenesia; estar en contra de la violación pero a favor de las relaciones sexuales consensuadas fuera del matrimonio; combate de pornografía pero defensa de la mujer en el “sexo servicio”, etcétera. Y algunos de esos errores vienen desde su credo o ausencia de éste, es decir, la raíz de su discernimiento esta mal.

Frances Kissling ex-monja fundadora de «católicas por el derecho a decidir” nos da la respuesta: «Si nosotros como movimiento, tuviéramos que tratar de la moralidad en el aborto, nosotros perderemos, porque el discurso moral está controlado por los hombres y por la religión y está construido contra las mujeres (¿?). Pero esta perspectiva católica es el lugar exacto donde comenzar el trabajo, porque la posición católica es la más desarrollada. Así si uno consigue refutar la posición católica, refuta todas las demás. Ninguno de los otros grupos religiosos realmente tiene declaraciones tan bien definidas sobre personalidad, cuándo la vida comienza, fetos, etc. Así si se derrumba la posición católica, se gana.»

Así que considerar la unión más importante que la verdad es un craso error. No todos conocen la verdad y si lo hacen, no todos la aceptan; no todos son líderes, es preciso entenderlo para no caer en aquel argumento viciado de la “inclusión” y “exclusión”; por ejemplo, no todos son capaces de sostener un debate, no todos conocen de leyes, no todos tienen habilidades comunicativas; pero todos pueden trabajar en dar una educación católica sólida a las generaciones presentes, sea a nivel familiar, parroquial o en institución educativa. Todo católico ha de prepararse desde su trinchera para propagar la cultura de la vida, para combatir las ideas de católicos liberales que fisuran el movimiento provida y combatir los intereses que lo alejan de su recta intención. Así que la cuestión es simple: todos pueden ser milicia, sí, pero no todos pueden ser generales.

El caso de los liberales (católicos o no) es de mencionarse ¿Cuántos liberales ve usted al interior del movimiento provida? Entran y dividen organizaciones, enlodan la causa y la limitan; lo que no logra la aplanadora abortista desde fuera, lo hacen los liberales desde dentro. ¿Se ha preguntado cómo es que tanto liberal “provida” tiene voz en los medios de comunicación? Una característica común es verlos blasfemar o burlarse de los católicos en uno u otro aspecto y a éstos, defenderlos so pretexto de la libertad de expresión, penoso. Es lo que hay, pero es bien sabido que los ciegos no pueden guiar a nadie, no importa cuán áspero le parezca esto.

Al margen de la lucha de egos y desacuerdos que llegan a presentarse en muchas organizaciones provida, el católico debe tener presente esto: los frentes que hay que defender son muchos y es preciso que la aplanadora abortista no encuentre fisura alguna en ellos. En todo ámbito hay jerarquía y, el católico per ser está destinado a ir en vanguardia. Ya lo han dicho antes: “La contrarrevolución será católica o no será”…

El aborto y el derecho en las antiguas civilizaciones

En un interesante ensayo escrito por Federico Trino-Figueroa M.-Conde, titulado “La legalización del aborto en el derecho comparado” comenta que desde que existía la civilización, el aborto voluntario ha sido siempre castigado por las leyes. Sostiene que la condena al aborto no se ha limitado al cristianismo ni es una condena exclusivamente religiosa o moral.

La “arqueología jurídica” demuestra que las más antiguas civilizaciones consideraron la vida desde la gestación como un valor superior, que exige la protección del derecho por medio del establecimiento de sanciones ante eventuales ataques.

Diecisiete siglos antes de Cristo, el “Código de HammurabÍ”, dedica seis de sus preceptos –los párrafos 209 a 214- a sancionar con pena de talión y/o compensación económica, a los distintos tipos de abortos causados deliberadamente.

Y lo mismo se comprueba en los restantes “monumentos jurídicos” de la antigüedad precristiana, desde el “Éxodo” bíblico, a la literatura india del “Veda” o de las leyes de “Manú”.

Comenta este especialista que en la cultura griega y el Derecho Romano introdujeron nuevos factores y matices en esta evolución. Para el filósofo Aristóteles le resultaba muy claro que el aborto siempre es un acto criminal.

También apoyaba el concepto que en la práctica no se puede olvidar el “Juramento de Hipócrates” que prohibía a los médicos practicar el aborto voluntario.

Por su parte, el Derecho Romano, en su etapa clásica, vino a sentar el principio fundamental de la protección jurídica del concedido y el aborto era considerado como un delito.

Entonces, podríamos preguntarnos, ¿cómo se explica que la despenalización del aborto en México haya sido aprobada de manera tan sorpresiva? Pienso que se debe a que el Presidente de Estados Unidos, Joseph Biden Jr., aunque dice ser católico, es un partidario a ultranza del aborto.

Considero que si se hubiera reelegido como Presidente, Donald Trump, el aborto no hubiera sido despenalizado en México. Porque Trump siempre ha sido un claro defensor de la vida humana desde el momento de su concepción.

¿Por qué lo afirmo? Porque ya sabemos la gran influencia que ejerce el gobierno norteamericano en el Hemisferio Occidental, particularmente en Latinoamérica, y el hecho de que al aborto le hayan dado “vía rápida de aprobación” considero que se debió a la presión que ejerció la Casa Blanca sobre el Presidente Andrés Manuel López Obrador y habitualmente son decisiones cupulares a cambio de generosos préstamos económicos. México siempre ha funcionado así y ahora no pudo haber sido la excepción. Pero respeto las opiniones contrarias.

Recuerdo que durante la campaña electoral del candidato a la Presidencia, Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), adoptó el significativo lema que “Gobernar era Poblar”. Se trataba de fomentar el crecimiento poblacional para fomentar el progreso de México en todos sus aspectos. Al poco tiempo, habiendo ya tomado el cargo de Primer Magistrado de la Nación, cambió radicalmente su postura. Entonces lanzó su lema con aquella funesta cancioncilla de que “La Familia Pequeña Vive Mejor”, que tanto daño hizo en la familia media mexicana porque introdujo una visión egoísta y centrada en darle prioridad al placer entre los cónyuges rompiendo de esta manera la visión unitiva y procreadora de la relación sexual y contribuyendo a trivializar el matrimonio

Se distribuyeron miles y miles de píldoras anticonceptivas en todo el país y lo más grave: en comunidades rurales –sin el consentimiento de las personas- a las mujeres se les ligaban las trompas de Falopio y a los hombres se les hacía la vasectomía. Claro está, cuando vinieron las reclamaciones por parte de los afectados que deseaban tener más hijos, ya no se podía hacer absolutamente nada para solucionar esta cruel e injusta imposición. Dicho en otras palabras, se atropellaron brutalmente la dignidad de las personas y los derechos humanos.

Actualmente, basta con una mera fotografía o un ultrasonido que muestre la existencia del bebé en el seno de su madre en el que se pueden observar su cabeza, el tronco y las extremidades. Incluso, cómo se mueve. Hasta pequeños detalles, por ejemplo, si se chupa el dedo y hasta cuando tira pequeñas patadas. Son pruebas evidentes e incuestionables de que existe la vida humana en el seno de la madre.

Ahora bien, si se considera “políticamente correcto” negar esta evidencia es que nos encontramos ante un eclipse de la razón. Ya no se discurre intelectualmente ni se ofrecen pruebas sino simplemente se hace violencia para imponer un punto de vista equivocado, más propio de un tirano.porque resulta incomprensible la decisión que tomó el actual Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Lic. Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

En conclusión, la afirmación del Derecho Romano y de otros Códigos de civilizaciones antiguas acerca de que el concebido debe tener una protección legal, ya forma parte de la Ética Universal en la construcción de la teoría sobre el ser humano no nacido y en los derechos intrínsecos a su personalidad.

La despenalización del aborto significa licencia para matar a un inocente

El pasado 7 de septiembre la Suprema Corte de Justicia declaró que es inconstitucional penalizar el aborto Y que cada mujer puede decidir abortar cuando le plazca. El Ministro Luis M. Aguilar afirmó que “Nunca más una mujer deberá de ser juzgada penalmente (por abortar).

Me vinieron a la mente las letras de un par de canciones del Premio Nobel de Literatura 2016, Bob Dylan. Una es su melodía “Licencia para matar” en que dice:

El hombre piensa que porque gobierna la tierra /
puede de hacer lo que le plazca/.

                   Y si las cosas no cambian pronto, lo hará. /                       

¡Oh, el hombre ha inventado su perdición! /

 

Y en la canción “Señores de la Guerra” también afirma:

 

Ustedes han sembrado el peor de los miedos /

que jamás se hayan lanzado; /

el miedo a traer hijos al mundo. /

Han amenazado a mi bebé /

cuando todavía no ha nacido /

y ni siquiera tiene un nombre. /

Y es porque ustedes no valoran /

la sangre que corre por sus venas. /

Sin duda, el 7 de septiembre quedará en la historia de nuestro país como un día de luto nacional porque se ha dado carta abierta para que las mujeres destruyan al hijo que llevan en sus entrañas. Es como una declaración de guerra de los mexicanos fuertes en contra de ciudadanos indefensos e inocentes

Considero que los Ministros de Suprema Corte no se han percatado a fondo de las dimensiones trágicas de esta decisión que han tomado. Porque el hecho de que un matrimonio conceda la aprobación para que un médico destroce la vida de su propio hijo, con plena predeterminación, alevosía y ventaja, es una decisión monstruosa.

Esto tiene tremendas consecuencias: el acostumbrarse a matar y pensar que por ser legal, es lo correcto; o sea, que está bien hecho. Las generaciones venideras no valorarán la vida humana ni de los no nacidos. Curiosamente nos horrorizamos de los sacrificios humanos que se practicaban en algunas culturas prehispánicas de nuestro continente. Pero estos abortos que se practican diariamente en muchos países del mundo –como no son “noticia”- permanecen en el anonimato. Sin duda, se trata de la peor de las barbaries de la civilización actual y en la que existe una “conspiración del silencio”.

¿A este suceso del 7 de septiembre se le llamaría una “decisión políticamente correcta” en la impera “la apertura de mente” y la “postura vanguardista” como lo han hecho en otros países?

Siempre me ha parecido una manipulación terminológica la frase “interrupción legal del embarazo”. Porque bajo el pretexto que es “legal”, es válida cualquier aberración. Siguiendo con esa macabra lógica, podríamos continuar con la “interrupción legal de la vida del anciano”; “interrupción legal de la vida del enfermo terminal”; “interrupción legal de la vida del demente”; “interrupción legal de la vida del ladrón”; “interrupción legal de la vida del corrupto y delincuente” y así sucesivamente.

 Es bien sabido, que existen instituciones, a nivel nacional, que se ocupan de brindar ayuda gratuita a la mujer embarazada tanto en el aspecto ginecológico como en el psicológico; y les proporcionan techo, comida y les enseñan modos de ganarse la vida como cursos de computación; se preparan para trabajar en un salón de belleza; también aprenden corte y confección o a cocinar bien, etc. Y permanecen en los albergues hasta nace el bebé. ¿Por qué entonces escoger la vía más cruel y sanguinaria?

Si no se respeta el prioritario derecho que tiene todo ser humano, como es el derecho a la vida, entonces se pondrían en peligro sus demás derechos y perdería todo valor la vida humana. Con cualquier excusa se podría asesinar a una persona, como ocurrió durante la Revolución Francesa con la guillotina de Maximilien Robespierre en la llamada “época del terror”; o en los tiempos de Joseph Stalin con sus temidas “purgas” en las que murieron millones de personas.

Y es que algunos grupos radicales quieren imponer “la cultura de la muerte”, pero hemos de sembrar de nuevo, y sin desalentarnos, “la cultura de la vida” porque somos millones de ciudadanos en todo el mundo los que amamos profundamente la vida humana. Concluyo con una frase que repitió en innumerables ocasiones el Dr. Jeróme Lejeune afamado médico pediatra francés e investigador genetista: “Abortar es matar, aunque el cadáver sea muy pequeño”.

Lucía Alarcón y la deformada libertad de expresión

“¿Se puede curar de la homosexualidad? Si se admite con humildad que el deseo homosexual es el signo de una herida identitaria y amorosa, si se cree que Dios lo puede todo y que tiene los medios para curar incluso nuestras heridas más profundas, yo pienso que SÍ”. Philippe Ariño

Hace unos días Lucía Alarcón, editora en jefe de la revista de moda Harpers Bazaar México, publicó un tweet que tituló: ¡Jesús cambia vidas!, contenía un video de testimonios de personas que practicaron la homosexualidad y lograron ordenar su vida: “Former LGBTQers Testify: If You No Longer Want to Be Gay or Transgender, You Don’t Have to Be”. La publicación se hizo viral provocando la ira y las reacciones de odio hacia su persona, llegando al linchamiento mediático.

La aplanadora homosexual se le ha ido con todo, así como periodistas y comunicadores. Entre la gente que le increpa se hallan cuentas verdaderamente nauseabundas que le exigen su renuncia y que se “eduque”. Ellos publican -lea bien- videos y fotos de actos homosexuales y orgías, promoción de sitios de servicios sexuales. Twitter no restringe el acceso a estas cuentas, cualquiera puede acceder enseguida a ese contenido y nadie pide su censura, nadie reacciona y todos se escudan en la mal llamada “libertad de expresión”, la cual para ser verdadera debe estar circunscrita dentro de la moral.

Lucía solía publicar sobre el derecho a la vida del no nato, sobre el conflicto en Palestina, algo sobre religión y política, entre otros temas, nada contrario al bien común. Los que publican y promueven el estiércol son los que piden su cabeza a tal grado que ella ha presentado una disculpa diciendo que tomará cursos sobre diversidad y agradece a quienes la han «orientado». Sería sencillo hablar de su falta de firmeza, pero ¿acaso sabemos con qué la han presionado? ¿El cierre de la editorial? ¿Pérdida de empleos además del suyo? Y ¿Cómo podríamos hablar de cobardía cuando muchos no somos capaces de publicar nada sobre los verdaderos valores en nuestras redes sociales?

Comunicadores como Mónica Garza le pidieron reconsiderar su postura, porque “se trata de la vida y la estabilidad emocional de ya demasiadas víctimas”. Sin embargo no la veo exigiendo la suspensión de las cuentas abiertamente pornográficas e inmorales donde se cosifica precisamente a los homosexuales que dice defender. ¿Percibe el insulto a la inteligencia y la hipocresía de nuestros flamantes medios de comunicación? Censuramos a quien promueve el bienestar común, mientras que aquel que promueve el estercolero tiene abierta licencia. Todos hablan de la “plenitud” de la practica homosexual, de que no hay nada que curar, pues bien, veamos que tiene que decir Philippe Ariño:

“Lo que me gustaría es que las personas homosexuales se den cuenta de que la gente que les aplaude no las ama, porque en realidad no las conoce y cierra los ojos ante sus sufrimientos, ante su deseo erótico”.

Por otro lado, estamos a veces tan inmersos en nuestra cotidianeidad y nuestros asuntos -yo la primera- que no vemos lo que sucede a nuestro alrededor; somos muchos a favor de los valores cristianos, pero sucede que los vivimos tan privadamente que apenas se nota que somos católicos; y de las redes sociales, diríase que vivimos eternamente en la burbuja de fantasía mientras la ideología de género avanza a pasos agigantados. Vivimos tan separados unos de otros que al estar dispersos (física, intelectual y espiritualmente) difícilmente lograremos algo que contrarreste a la aplanadora de la ideología de género.

Ellos trabajan día y noche, en las redes sociales, en la vida pública sin la menor vergüenza de lo que promueven; manejan los medios de comunicación, modifican las leyes a su arbitrio logrando atrincherar al primero que se le ocurra decir que alguien que practica la homosexualidad puede cambiar y vivir plenamente. No les importa la disculpa, no les importa la dignidad o la vida de los homosexuales; lo que ellos buscan es imponer una mordaza a todo aquel que disienta del discurso políticamente correcto. La pregunta es ¿Dónde estamos cuando eso ocurre? ¿O acaso usted se traga aquel argumento de “discurso de odio” por parte de Lucía? No le creo tan estulto.

Su caso pone de manifiesto hasta qué punto hemos deformado el concepto de libertad de expresión; muchos reirán de cómo lograron doblarla, de cómo es que no ha “quedado bien” con nadie. Donde otros ven una derrota yo veo el valor y el mérito de una mujer que promovía los valores siendo una figura pública. Más nos valdría caminar y tropezar que permanecer cómodamente sentados en la tranquilidad de nuestra casa… cobardemente. No le faltaba razón a Juan Donoso Cortés cuando decía que había que unirnos, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos. Y entre más tardamos la aplanadora homosexualista y abortera se adueña de todo…

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