La estupidez de Ashton Kutcher y Black Lives Matter

“Si eres una mujer negra en Estados Unidos, es estadísticamente más seguro abortar que llevar el embarazo a término o dar a luz” (Planned Parenthood Black Community)

Ante la reciente muerte de George Floyd se han desatado manifestaciones y actos vandálicos en diferentes ciudades de EEUU. A este respecto, el movimiento “Black Lives Matter” (BLM) apareció nuevamente exigiendo justicia. A ello se han sumado artistas como Shawn Mendes, Ariana Grande, Paris Jackson, entre otros, han apoyado protestas “antirracistas”.

Las redes sociales no podían ser menos; un mensaje de Ashton Kutcher apoyando al movimiento Black Lives Matter fue respondido con un mensaje de que todas las vidas importan (All lives matter). El actor contesto que la gente que respondía así no debía ser silenciada, sino solo educada. Debido a una anécdota de familia; mientras su esposa y él acostaban a sus pequeños hijos, decidió decir lo siguiente casi entre lágrimas:

“Lo que tienen que entender toda esa gente que responde All Lives Matter al Black Lives Matter es que ahí fuera hay muchas personas que creen que la vida de la población negra no importa. Quizás cuando dicen que todas las vidas son importantes lo hacen con toda la buena intención, pero recuerden siempre esto: para mucha gente la vida de los afroamericanos no importa nada

Es posible que Ashton haya tenido la mejor intención, sin embargo ésta no se sostiene por ningún lado; antes bien sus palabras se vuelven contra él. Veamos lo que el actor ha ignorado:

-Black Lives Matter apoya y promueve el aborto y la ideología de género entre la gente de raza negra. En su comunicado titulado “Lo que creemos”, manifiestan que las vidas de los negros son importantes, independientemente de la identidad sexual real o percibida, la identidad de género, la expresión de género, el estado económico, la capacidad, la discapacidad, las creencias o incredulidades religiosas.

-En 1994 se acuño el término “justicia reproductiva” por un grupo de mujeres de raza negra, para expresar la conexión que hay entre la justicia social y la lucha por los  “derechos reproductivos” (aborto, métodos anticonceptivos, fecundación in vitro, etc.). Vinculan los sistemas de opresión al mundo de la reproducción. Dicho término es usado por BLM y por GIRE (en México). Aunque “justicia reproductiva” tiene conexión con la salud sexual y derechos sexuales; implica un contexto más amplio al vincularlo a la “justicia social” y la opresión; es decir, no queda en el ámbito privado, sino en el laboral, político y socioeconómico.

-Alicia Garza, cofundadora de BLM declaró que la “justicia reproductiva” está al interior de este movimiento, que no solo se trata del derecho de las mujeres a determinar, cuándo, cómo y dónde quieren formar una familia sino también el derecho a ser capaz de criar niños para convertirse en adultos; algo que se ve obstaculizado por la violencia por parte de las fuerzas del orden u otras fuerzas estatales (¿?), por crisis a través de la pobreza, la falta de acceso a los recursos y la falta de acceso a comunidades de salud que sean seguras y sostenibles. Aseguró que BLM y la “justicia reproductiva” van de la mano. Ahí lo tiene.

-Los centros de aborto de Planned Parenthood están ubicados a una corta distancia de barrios negros; como es de esperarse, las mujeres negras abortan hasta cinco veces más que las mujeres de otras razas. Ello responde al deseo de su fundadora, Margaret Sanger, de exterminar a la población negra, algo que no debía saberse jamás. Desde luego BLM apoya a Planned Parenthood.

¿Cómo es que Ashton pasa por alto tales ataques a la vida y dignidad de los negros por parte de quienes dicen luchar por ellos como BLM?

¿Dónde está la indignación y las lágrimas de Ashton por todos aquellos bebés de raza negra asesinados en el vientre de sus madres en sus propios barrios?

¿Dónde estaba Ashton y sus vídeos cuando su esposa Mila Kunis donó recursos al gigante del aborto, Planned Parenthood fingiendo ser el vicepresidente de los EEUU?

El problema de que un adulto jamás haya madurado y desarrollado su inteligencia es que termina siendo torpe de entendimiento, alguien a quien es muy fácil manipular. El sentimentalismo y la estupidez desbordados no permiten que la razón actué, no hay discernimiento sobre aquello que nos rodea. Cualquiera puede tomar su teléfono celular y grabar un vídeo mostrando su indignación ante una situación, incluso derramando lágrimas; pero no todos querrán ver un panorama más completo y real de lo que sucede; menos aún actuar en consecuencia.

Si usted es padre de familia, no olvide que uno de sus deberes es ayudar a que sus hijos desarrollen sus capacidades motrices e intelectuales, desarrollar las virtudes; inculcarles valores morales, ayudarlos a discernir el acontecer diario, en lugar de heredarles la estulticia y la estupidez. Quizá un buen día muchos por fin entendamos que todas las vidas importan. Solo así actuaremos como es debido, defendiendo la vida desde el vientre materno hasta la muerte natural, defendiendo el matrimonio y la familia, sin distinción de razas; simplemente porque toda vida humana es valiosa. Por último diré que solo puedo estar de acuerdo en una cosa con Ashton Kutcher: Para mucha gente la vida de los afroamericanos no importa nada. Y eso, irónicamente lo incluye a él…

Una madre y “muchas madres”…

 “Llegara el día en que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde” Gilbert Keith Chesterton

Recientemente en el día de las madres, en conferencia de prensa, el Dr. Hugo López Gattell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud presento un vídeo titulado “Muchas madres” compartido por Nadine Gasman, producido por Inmujeres.

A este respecto, conviene hacer algunas observaciones:

El video tendencioso trata de ganarse la simpatía de mujeres incautas al hacerles creer que la felicitación del 10 de mayo solo es para aquellas madres perfectas que son el estereotipo inalcanzable de la sociedad: falaz mentira. Cuando felicitamos a alguien no es porque sea perfecto; una felicitación no depende de ese modelo; los felicitamos por el afecto, la estima o admiración que les tenemos, con sus yerros y aciertos. Al tratarse de nuestra madre es natural hacerlo por amor a aquella mujer que nos ha dado la vida.

Cuando dicen “Muchas madres” no hablan de las madres de Suecia, de Madrid o de San Petersburgo o la suma de todas ellas; “diversas formas” no se refiere a las habilidades que cada una desarrolla en su maternidad o a su forma de ser; no. “Muchas madres” y “diversos tipos de madre” se refiere a los modelos que están imponiendo a la sociedad mediante la ideología de género: situaciones múltiples en las que sea lo mismo una mujer-madre a un hombre vestido de mujer, queriendo ocupar el lugar de una madre.

Aquello de “Muchas madres” va de la mano con “tipos de familia”, términos que buscan hacer del concepto de madre y de familia algo tan elástico que termine por destruirse. No les importa que haya muchas madres, sino que no haya ninguna. ¿Le parece absurdo? Vea lo que ha sucedido con el matrimonio que ha sido despedazado y reducido a la nada: a la unión entre personas del mismo sexo, le siguió el “matrimonio igualitario”, luego la poligamia, después exigir la unión entre personas y animales y la legalización de la pedofilia; al matrimonio se le disuelve mediante el divorcio exprés.

Diré que jamás he estado de acuerdo con aquella frase que es la bandera de las mamás solteras: “mujeres que son padre y madre al mismo tiempo”. Naturalmente es de alabar el sacar adelante a los hijos a pesar de hallarse solas. Sin embargo suponer o asegurar que se puede sustituir al padre o a la madre, es por decir lo menos, irresponsable. Padre y madre son insustituibles, pues cada uno de ellos aporta cualidades distintas al hijo. En ese orden, dos mujeres no hacen un padre y dos hombres no hacen una madre. Un hombre vestido de mujer, incluso con genitales mutilados, no es una madre.

Ahora bien, es menester hacer una diferencia entre una madre con defectos y virtudes, que está tratando de formar a sus hijos lo mejor posible a pesar de las adversidades, a una madre desobligada con su familia y que lo ha tomado como un hábito (no se sorprenda, lo mismo aplica para el padre). Pero es muy conveniente para la campaña de la ideología de género el que usted piense que es válido homologar tales situaciones. Pero ¡Todos cometemos errores! Desde luego, nadie es perfecto, sin embargo hay una diferencia abismal entre tener yerros y convertir éstos en una forma de vida.

Por otro lado, pareciera que cometieron un error al haber dicho en el vídeo “tú que decidiste abortar”, admitiendo con ello que la mujer embarazada ya es madre. Lejos de ser un error, es a mí parecer, el siguiente paso en la batalla del aborto: de negar la vida en el vientre materno, de no llamarle como era debido usando el término “derecho a decidir”, han pasado a no sentir vergüenza por promover un asesinato y normalizar su uso en la sociedad llamándole con todas sus letras. Buscan hacer del aborto una opción más, como el tener o no un sobrino o un perro. Cuanto más rápido la mujer deje de tener consciencia sobre la vida que lleva en sus entrañas, valiéndose del lenguaje, más pronto avanzará el aborto.

¿Y sabe que argumentan todos los que promueven la destrucción del matrimonio, de la familia, de los padres y la vida en el vientre materno?: que lo hacen por “amor”. Sin embargo, estimado lector, usted y yo sabemos que el amor del que hablan está muy lejos de ser el amor ágape muy propio de las hermosas madres. Por ello es tan peligroso llamar a cualquier cosa amor.

No se deje llevar por el mensaje contenido en dicho vídeo, pretenden que usted empatice con las situaciones expuestas, sin importar si son válidas o en detrimento de la mujer y madre. Solo no olvide una verdad fundamental: lo único que puede destruir a la ideología de género es la existencia de la familia, padre, madre e hijos. Gilbert Keith Chesterton decía que  la cosa más extraordinaria del mundo es un hombre común, su mujer común y sus hijos comunes. Así es y no solo su existencia misma sino que la gente entendamos que la familia y cada uno de sus integrantes es insustituible.

Tenga por seguro esto: no hay “muchas madres” sino una madre…

Jueces, leyes y democracia

En un reciente fallo, la Corte Suprema de Kansas, Estados Unidos, declaró que existe el “derecho natural” de la mujer a abortar, en razón de su libertad, establecida de manera bastante genérica en el preámbulo de su constitución federal. De esta forma, pretende que ningún interés ajeno a dicha libertad pueda poner en jaque esta decisión de la madre.

            Ahora bien, al margen del consabido problema de estar acabando con otro ser humano inocente, a quien se le está quitando arbitrariamente su calidad de persona, pero que posee igual dignidad que la madre (o incluso más, al tratarse de un ser indefenso que merece mayor protección), la sentencia de este máximo tribunal federal es un botón de muestra más, del creciente y en buena medida incontrolado poder que están adquiriendo los jueces en muchos países, quienes mediante la “interpretación” de los textos que supuestamente los limitan, terminan imponiendo su propia voluntad.

            En efecto, tanto a nivel nacional como internacional, el activismo judicial está haciendo que uno se pregunte, sinceramente, de qué sirve tener leyes, constituciones o tratados, si llegado el momento de aclarar su sentido y aplicarlos, el intérprete se convierte en un auténtico demiurgo de los mismos, que los puede trastocar completamente.

            De nada sirve la a veces meridiana claridad del texto a analizar; a tanto llega el poder de este verdadero creador de derechos. Es cosa de recordar la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que establece en su art. 4.1 que el derecho a la vida se protege desde la concepción y que persona es todo ser humano (art. 1.2). Pese a ello, la Corte Interamericana determinó que el no nacido no es una persona (casos Artavia Murillo vs. Costa Rica, de 2012, y Gómez Murillo vs. Costa Rica, de 2016).

            En por eso que la situación anterior podría compararse con aquel estudioso que, al analizar una partitura, la modifica, introduciendo nuevas notas musicales. De esta manera, no existe ninguna claridad ni previsibilidad sobre cuál podría ser el producto final que saldrá de su inspiración.

            Pero más allá de metáforas, lo peligroso de una situación semejante es que si los jueces tienen casi total libertad para modificar como les plazca el texto que interpretan, la pregunta hecha más arriba vuelve a inquietarnos: ¿para qué tenemos entonces leyes, constituciones y tratados? Ello, porque se supone que la escrituración de las normas jurídicas, hace ya milenios, significó un gran avance, precisamente, para evitar las arbitrariedades que se cometían en su aplicación, cuando ellas eran solo transmitidas por la costumbre. El paso desde la tradición oral a la escrituración, tenía precisamente el objetivo de dejar claro lo establecido por estas normas, darles fijeza, publicidad y terminar con estos abusos.

            Mas, si de manera creciente todo o casi todo depende del intérprete, de nada vale tener estas normas escritas, pues los juegos con la semántica han llegado ya a límites intolerables.

            Sin embargo, de manera más profunda, si todo o casi todo queda en las manos del juez, ¿de qué vale la labor de los órganos que emiten estas normas, los más importantes de los cuales han surgido del voto popular? La democracia misma queda en entredicho, al punto que tal vez sería mejor hablar del gobierno de los jueces, o incluso de “jurisdocracia”.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del DerechoUniversidad San Sebastián

Un día sin nosotras es darnos un balazo en el pie

Pareciera que se avecina un huracán de ideología. Las mentes de la humanidad llevan años siendo atacadas por las ideas, principalmente las que destruyen la moralidad, la estabilidad familiar y peor aún, la vida. La vida humana. Es aberrante la agresividad con que la ola feminista radical está embistiendo las instituciones que funcionan, bajo la bandera de los derechos de la mujer cobijados por los tergiversados derechos humanos.

Lo curioso queridos amigos, es que en la Constitución Mexicana, la vida humana se constituye en el derecho por excelencia, sin el cual no tienen cabida los demás derechos fundamentales, es un presupuesto lógico. Sin vida humana, ¿para qué necesitamos derechos los humanos?

No sé si recordarán, pero no fue sino hasta el año 2005 que se quitó la pena de muerte en México. Sí, así como lo leen, todavía se permitía por ciertas causas la pena mortal a quien infringiera la ley. Bueno, ahora se reformó el artículo 22 de la Carta Magna diciendo que “ningún ser humano puede tener el derecho de disponer de la vida de un semejante…” y una condición necesaria para que haya derechos humanos es el derecho a la vida o garantía individual.

Sólo un ser humano con vida puede ser titular de los demás derechos, esto es lo que es el principio denominado pro-homine. Entonces ¿Todo mexicano tiene derecho a ser protegido por la ley? ¿Inclusive el concebido no nacido?

La respuesta está en el Código Civil Federal en el TITULO PRIMERO – De las Personas Físicas Artículo 22. Nos dice que “La capacidad jurídica de las personas físicas se adquiere por el nacimiento y se pierde por la muerte; pero desde el momento en que un individuo es concebido, entra bajo la protección de la ley y se le tiene por nacido para los efectos declarados en el presente Código.” Es decir que el individuo humano concebido mexicano tiene derecho a la protección del Estado. A heredar, por ejemplo, si su padre muriera antes de que el concebido naciera, los bienes de su papá automáticamente son para este último, porque el Estado Mexicano lo reconoce con derechos.

La ola feminista radical nos ataca ahora con el pretexto del día internacional de la mujer, que se celebra desde hace más de un siglo en casi todo el mundo los días ocho de marzo. Irónicamente, lejos de lo que inició este movimiento, que era la lucha legítima por la participación de la mujer en la política, en el sufragio y el mercado laboral, se convirtió en un movimiento que busca el sometimiento del hombre. Un activismo, que busca que la mujer sea como el hombre, y para lograrlo, entre otras cosas se ha posicionado el aborto como bandera para el igualitarismo. Portadas de  revistas para “mujeres”, como Marie Claire Latinoamérica, presentan este mes a modelos como la muy comentada mexicana Yalitza Aparicio, de la película ROMA, queriendo imponer a como dé lugar el aborto en México. Así como mujeres que conducen programas televisivos que visten el pañuelo verde, que en la actualidad simboliza el apoyo al aborto, u hombres famosos, como Ricky Martín quien es abiertamente una persona con Atracción Hacia el Mismo Sexo y que ha usado a mujeres para alquilarles su vientre y poder tener hijos, están incitando a la violencia.

Literal como lo lees, pero ante tanta suciedad e inconsistencias en las leyes, ¿por qué nadie sanciona a las revistas, a los conductores, celebridades…? ¿Sabían que está penado en México incitar la violencia?

Código Penal Federal Artículo 208 “Al que provoque públicamente a cometer un delito, o haga la apología de éste o de algún vicio, se le aplicarán de diez a ciento ochenta jornadas de trabajo en favor de la comunidad, si el delito no se ejecutare; en caso contrario se aplicará al provocador la sanción que le corresponda por su participación en el delito cometido. Dichas penas se impondrán a las personas relacionadas o adscritas a cualquier institución, asociación, organización o agrupación de carácter religioso, cultural, deportivo, educativo, recreativo o de cualquier índole y tengan conocimiento de la comisión de los delitos a que se refiere el primer párrafo del presente artículo,…”

Se está incitando a asesinar al concebido no nacido en el vientre materno, violando sus derechos protegidos por la ley en el artículo 22 del Código Civil.

La marcha del ocho y el Paro del nueve, están inspirados en esta incitación. Se busca principalmente exigir “el derecho a decidir sobre tu cuerpo”, (frase falaz, puesto que hay un concebido no nacido que no es parte de ese cuerpo) y quien porte una insignia que incite a dicho delito, debe de ser sancionado. Esto si la ley se cumpliese.

Mujeres que aparte quieren demostrar que sin ellas el PIB caería, lo cual no es necesario simular desestabilizando, pues basta con una simple regresión econométrica y proyectar una variable de mujeres Económicamente Activas ausente durante una jornada, y así no necesitaríamos darnos un balazo en el pie. Por otro lado, hay quienes argumentan que UN DÍA SIN NOSOTRAS les demostrará la falta que hacemos, pues quién suplirá a la secretaria, a la cajera, etcétera. Pero se olvidan que en casa cuando de hijos y marido se trata, ahí a pesar de que no se remunere monetariamente, se puede medir nuestra ausencia muy fácil, basta con ver la descomposición del tejido social. Hicimos el ejercicio en el momento que quisimos salir a competir con el varón y dejamos a nuestros hijos a merced de la comida chatarra, la televisión, las mafias y los gobiernos.

¿Necesitamos más pruebas? Pruebas de la verdad hay muchas, que puedo respaldar legalmente, filosóficamente, económicamente, antropológicamente, pero hoy por hoy está por encima la ideología que es efímera y carece de sustento. La premisa es sencilla, pero para hacer un sofisma, nos hemos vuelto expertos. Por eso #YoNoParo.

Nos leemos pronto, para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

“El 9 ninguna se mueve”, los ignorantes y zánganos

“Los hombres no pueden mejorar una sociedad prendiéndole fuego. Deben buscar sus viejas virtudes y traerlas de vuelta”. Russell Kirk

Recientemente el colectivo “Las brujas del mar” convoco a marcha y paro nacional “El 9 ninguna se mueve” que se realizará los días 8 y 9 de marzo respectivamente. Lo hacen bajo la bandera de protestar sobre la violencia contra la mujer y los homicidios cometidos las últimas semanas que acapararon los medios de comunicación. Para ello piden que no haya mujeres en las calles, en las escuelas, en el trabajo, en las universidades o haciendo compras.

Así que, varios “provida”, “conservadores”, la “derecha política” y autoridades eclesiásticas (los últimos merecen una especial y posterior mención) se han sumado a la convocatoria argumentando que es perfectamente válida pues se exige seguridad para las mujeres, usando la conocida frase “nos están matando”. Lo que no quieren ver –o aun viéndolo les importa poco- es que se busca apuntalar el aborto en todo el país; luego ¿acaso no es absurdo apoyar una marcha y un paro por la “seguridad” de las mujeres y al mismo tiempo exigir el derecho a matar al bebé (independientemente de su sexo) en el vientre materno?

Es increíble que el grueso de la gente pase por alto que el paro esta promocionado por abortistas que, como es obvio no les importa nadie, ni la mujer. ¿Cómo es esto posible? El feminismo radical ha sabido capitalizar la indignación de la gente respecto a la violencia que se vive en el país, así como la falta de seguridad y justicia.

Han logrado embaucar a mujeres ignorantes. Ahora bien, cuando digo ignorantes no me refiero a analfabetas; la ignorancia anida en personas sumamente preparadas, prueba de ello son las mujeres con cargos políticos, empresarias y  profesionistas de diversas áreas que están sumándose al paro nacional; incluso cuando parecía que varias apoyaban la vida en el vientre materno.

Como suele decirse, ignorantes ha habido siempre, pero ahora salen de las universidades, tienen maestrías y doctorados. Cabe mencionar que todos somos ignorantes en cierto sentido, pero hay que superarlo viendo más allá de una convocatoria; no solo se trata de estar plagados de información, sino de formarse; saber discernir el acontecer diario. Tenga por seguro que unirse a un paro que aprovecha la situación actual de violencia para promover el aborto y el libertinaje sexual no será jamás una opción para mejorar las cosas. Nadie necesita el odio de aquellos que dicen defender a la mujer pero promueven su degradación, arrastrando con ello a toda la sociedad.

Es verdad, no todos los que participen en la marcha o el paro nacional están a favor del aborto, pero es un hecho que todos los que tomarán parte en ese evento le hacen el flaco favor –les guste o no- a los abortistas, apuntalando la ideología de género en este país.

Varios hemos sido víctimas de la delincuencia, el punto es ¿qué hacer con lo que nos sucede? Por ejemplo:

Las cosas materiales, su auto, su celular, su dinero ¿valen la pena como para exigir la imposición del asesinato masivo de ancianos?

Si asesinan a sus hijos adolescentes o a su cónyuge ¿exigiría que mataran a los niños de cinco años o menos, so pretexto de que es el mal menor para garantizar justicia para usted y otros?

¿Le parece absurdo el planteamiento? Lo es; tal y como ahora lo es el hecho de que infinidad de mujeres y hombres de bien (pero terriblemente estultos) se unirán al paro nacional exigiendo justicia para las mujeres negándose a  ver que lo que ahí se exigirá será el asesinato en el vientre materno. Se encuentran apoyando lo que nunca hubieran apoyado de haber estado realmente formados, porque sabrían que la seguridad de unos no está en función de la matanza de inocentes, ni de la destrucción de la familia.

La reacción ante la situación actual de violencia es tan simple y llana que, o nos unimos a los que promueven un crimen nefando, a los que fomentan el odio para mitigar nuestra indignación aprovechándose de ello; o luchamos por el bien común desde el lugar en el que estamos, empezando por nuestra familia. Parece fácil pero es el trabajo más exigente de todos.

No se necesitan zánganos exigiendo no laborar, se necesitan hombres y mujeres dispuestos a trabajar cada día de su vida por un mundo más justo y más humano…

No paro ante el Caballo de Troya

Un paro detiene algo. Detener el desarrollo de algo para demostrar algo, es lo que se busca en el del próximo nueve de marzo. Parar la economía que producimos las mujeres. Con el propósito de que se sienta nuestra ausencia asemejándola a que si todas fuéramos asesinadas, el motor económico se desaceleraría.

Si bien es cierto, no es necesario esta simulación para entenderlo, basta con ver las cifras económicas y comprender que efectivamente las mujeres somos parte importante del PIB nacional. Y también es preciso notar que muchas tienen salarios inferiores por trabajos iguales a los de sus homólogos hombres. Este tema es puramente económico y se debe de tratar justamente desde esa disciplina. No es un asunto de discriminación, sino de costo beneficio que desde hace décadas debió de haber solventado la industria y el gobierno a través de políticas públicas que faciliten una verdadera conciliación entre el trabajo y la familia.

Pero por otro lado, continuando con el paro, el nueve se está realizando para detener la ola de asesinatos a mujeres que ha ido en aumento. Este incremento se relaciona directamente con la escasez de políticas públicas que atiendan, castiguen y prevengan, por ejemplo, la violencia en la pareja o para erradicar la discriminación por sexo que persiste en distintos espacios.

Hay una desigualdad natural entre varones y mujeres en el mercado laboral no sólo salarial sino también de costumbres, pues siguen existiendo ejemplos machistas que resultan adversos para la mujer como cuando se reúnen para cerrar negocios en tugurios de  bailarinas eróticas.

Asimismo, existe una crisis de seguridad más amplia, se requieren políticas que garanticen un control efectivo de armas; que impulsen la desmilitarización de la seguridad pública; y que fortalezcan a las instituciones civiles para que realmente sean capaces de responder a la violencia de manera inteligente, focalizada, transparente y justa, desde lo local y de la mano de la comunidad.

El paro no está proponiendo nada para revertir lo antes mencionado, por el contrario está queriendo detener los llamados “feminicidios” que dada su ambigüedad en la definición, la mayoría de la población considera que el asesinato de una mujer implica automáticamente un “feminicidio”. No obstante se ha querido definir que se relaciona con que el asesino sea varón y que mate a una mujer por el hecho de ser mujer (lo cual es muy complicado demostrar) sin embargo las estadísticas han arrojado datos interesantes: en 17 años por cada 100 mil habitantes se registraron en el año 2000, 19.8 asesinatos de hombres contra 2.6 de mujeres y en el 2017, 45.8 asesinatos de hombres contra 5.2 de mujeres por cada 100 mil habitantes. Y a su vez no podemos descartar el número de abortos que se realizan anualmente en nuestro país.

Es necesario incluir a la tasa de homicidios esta escalofriante cifra, en México hay más de 1 millón de abortos al año y si la tasa de abortos en México es tan elevada es porque más de la mitad del total de los embarazos son no planeados (es decir un millón 900 mil) de los cuales 54 por ciento terminan en un aborto inducido, 34 por ciento resultan en un nacimiento no planeado y 12 por ciento corresponde al aborto espontáneo.

Mujeres que se sienten abandonadas por su pareja y por la sociedad llegan a tomar la decisión de abortar, lo cual es un tipo de violencia sigilosa que no se quiere ver a simple vista.

El “feminicidio” es evidente, en promedio nacemos más mujeres que hombres lo que nos lleva a deducir que ha habido entonces más muertes de mujeres que hombres aunque haya sido antes de nacer. Muertes perpetradas por mujeres hacia un gran número de mujercitas. ¿Cómo tendría entonces que llamarse a este asesinato? ¿Infanticidio femenizado?

Vemos que el problema no es en sí el caso de Fátima, Ingrid, o quien haya sido vilmente asesinada, el problema radica en la raíz. La promiscuidad, la falta de compromiso real en las parejas,  las condiciones de pobreza y la vivienda que no es apta para un sano desarrollo psicológico aunado a la impunidad que hace pensar que es fácil matar y nadie te castiga, son los principales disparadores de la violencia en contra de la mujer.  El alcoholismo y la drogadicción que muchas personas padecen para evadir esa realidad, conlleva a la descomposición social actual. Aunado al consumo desmedido de pornografía que vuelve a la mujer en objeto sexual de dominio.  Asimismo, a la militarización y falta de control de armas que hay en México.

El paro del nueve es el resultado del hartazgo que legitima, cierto, la lucha por la justicia, pero no tiene un objetivo claro y específico que busque componer el tejido social. Más bien lo han replicado de movimientos similares llevados a cabo en Estados Unidos “Day without woman” auspiciado por ONG’s que buscan a partir del lamentable hecho comentado en este escrito, continuar gradualmente imponiendo el aborto como un derecho más de la mujer.

Se dice que la agrupación “Las Brujas del Mar” comenzó a darle vida al paro en México para llegar a movilizar las redes sociales y polarizar a la sociedad. En especial a las mujeres que apoyan la vida desde el vientre materno, pero que condenan la violencia femenina.

Muchos se están aprovechando de la situación de podredumbre, para sus fines perversos construyendo un Caballo de Troya que sin duda le costará a la sociedad. Pues a pesar de que el común denominador sea la defensa de la mujer, cohabitar con grupos de choque que ya han demostrado su violencia y furia contra las instituciones que funcionan, como el matrimonio y la familia o la figura de la maternidad, así como en contra de las iglesias, es delicado.

Potenciará el movimiento que busca demostrar que la mujer es víctima del hombre y que la igualdad implica ser como el hombre, entonces el aborto pertenece a la misma premisa, para que se dé en la lógica del feminismo revolucionario.

Si piensas participar, sugiero que te sirvas del movimiento para alzar la voz por las mujeres que no tienen voz. Que son las niñas que están por nacer y vistas de azul, pero que asumas las consecuencias cuando en su pliego petitorio, las organizadoras exijan aborto libre y seguro en México.

Hay que luchar por México, porque no haya más asesinatos, y que nadie quede impune. Luchar por una policía competente con salarios justos. Control de armas y ataque frontal al narcotráfico con estrategias de calidad.

Programas integrales para que las familias se solidifiquen, se acote la brecha de pobreza, campañas que prevengan y asistan las adicciones y reformas para regular la pornografía y su consumo.

Que no haya más Fátimas, Norbertos, Ximenas, universitarios muertos por la violencia. Que no haya más mexicanos inocentes asesinados en México. Que no haya más muertes violentas de hombres y mujeres.

Triste, ciertamente, México sangra pero sin objetivos claros, la marcha y el paro pueden resultar contraproducentes al  empoderar con tu presencia a las arquitectas del Caballo que está por envestir a las instituciones. Por eso no paro para seguir trabajando por México.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

El feminicidio

“Quien adopta el lenguaje soez del enemigo se rinde sin saberlo». Nicolás Gómez Dávila

El pasado 10 de febrero amanecíamos con la noticia de que se había perpetrado el asesinato de la joven Ingrid Escamilla de 25 años. El caso ha conmocionado a la sociedad mexicana; no era para menos, fue llevado a cabo con especial saña y violencia por su esposo. Medios de comunicación difundieron imágenes de la joven fallecida que causaron inmediata indignación, exigiendo su retiro, difundiendo en su lugar fotos de ella en vida.

Al mirar las noticias, las redes sociales y el uso del término feminicidio, uno se da cuenta de cómo es que el lenguaje juega un papel fundamental ya que éste término no es más que un artilugio que ha usado el feminismo para hacer creer a la sociedad que se mata a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres; “¡Nos están matando!” afirman. Pero a hombres y mujeres no se les mata por ser de uno u otro sexo en particular; se les mata por hechos específicos: por ajuste de cuentas, una discusión acalorada, narcotráfico, asalto, venganza o revancha, infidelidad conyugal, estafa, asalto, extorsión, dinero, tráfico de órganos, pleito de herencia, divorcio, custodia parcial o absoluta de los hijos, étc.

Ahora bien, a esa realidad corresponde un término específico: Homicidio. Del latín homicidium Homo, hóminis, hombre y cf. *cáedere (matar): Muerte causada a una persona por otra. Es importante entender que se refiere al hombre como género humano, sin distinción de sexo. Pero ¿Qué más da el término que usemos? Importa y mucho; nos encontramos ante todo en una guerra de palabras; la ideología de género distorsiona el lenguaje para lograr sus objetivos, para impulsar agendas políticas, impulsar leyes en detrimento de la familia, para crear el espejismo de protección cómo el feminicidio, logrando una ruptura en el tejido social.

El uso de la palabra feminicidio es absurdo; debe entenderse que ya existe un delito básico que es el homicidio, el cual considera agravantes en ciertos casos, razón por la cual no hay necesidad de hacer una distinción. Con su uso se asientan en la ley ficciones jurídicas y con ello efectos jurídicos sobre algo que no existe. En otras palabras, se legisla sobre percepciones subjetivas en lugar de hacerlo sobre hechos.

Puede estar seguro de que las palabras no se quedan ahí simplemente. Cambian el sentido de las cosas, las redefinen y consiguen que la gente apruebe lo que jamás hubiera imaginado. Por ejemplo, uno los logros de la ideología de género y el feminismo es llamar al aborto “interrupción legal del embarazo”; llamar “salud sexual y reproductiva” a la promoción de anticonceptivos y aborto; “cambio de sexo” a la mutilación de genitales; “trabajadoras sexuales” a las prostitutas; “diversas formas de familia” en lugar de familia; “progenitor 1 y 2” en lugar de padre y madre; “género” en lugar de sexo, “feminicidio” al homicidio de mujeres “por ser mujeres”.

El término aparece en todos lados, desgraciadamente se ha vuelto de uso común incluso entre algunos provida y portales católicos; ello nos da una idea de hasta dónde se ha infiltrado la ideología de género. No solo la violencia causa daño, el lenguaje es otro modo de destrucción porque se polariza a la sociedad, se le divide y más tarde se le destruye. Limpiemos el lenguaje, expresémonos debidamente.

Porque, cuando llamamos a las cosas por su nombre, de forma correcta, le restamos fuerza a la destructiva ideología de género y al feminismo lacerante. El futuro de la familia y de la sociedad depende de la lucha que usted libre hoy…

El miedo de traer hijos al mundo

Estamos viviendo una época en que la familia -como institución- se encuentra sufriendo duros embates. Se tiende a ridiculizar, en ciertos ambientes, que el matrimonio es la unión de un hombre con una mujer en orden a procrear hijos y formar una familia estable.

Otras veces se pone en tela de juicio la indisolubilidad del vínculo y que esa unión de los cónyuges es para toda la vida.

En repetidas ocasiones y a lo largo de la historia, los gobiernos socialistas o comunistas sostienen la absurda idea de que los hijos de una familia les pertenecen al Estado y no a sus padres, como está ocurriendo actualmente en España.

A principios de 1970, el candidato a la Presidencia de la República por el P.R.I., Luis Echeverría Álvarez afirmaba que “Gobernar es poblar”. Tiempo después lanzó la campaña con el eslogan de que “La familia pequeña vive mejor” y autorizó que en las comunidades indígenas se esterilizaran tanto a mujeres (mediante la ligadura de trompas) o a los hombres (mediante la vasectomía) sin pedirles su consentimiento.

Fue un brutal abuso a la dignidad y a los derechos humanos de estas comunidades. También se lanzaron campañas de reducción de la natalidad al precio que fuera, como la difusión masiva de preservativos, el colocar  dispositivos intrauterinos sin previo aviso a los esposos, a la menor dificultad –según lo decidían arbitrariamente algunos médicos- extirpar la matriz, provocar abortos, etc.

Los siguientes Presidentes de este partido continuaron con estas funestas medidas al punto que el índice de la natalidad se ha visto reducida en forma considerable de 50 años a la fecha. Los sociólogos sostienen que a mediados de este siglo en México habrá mayoría de personas de la tercera edad, como ya ha está ocurriendo en Suecia, Dinamarca, Holanda, Inglaterra, Francia, Canadá…sin que haya relevos generacionales para los diversos trabajos.

Decía la ilustre filósofa y escritora mexicana, Dra. Emma Godoy: “Dios perdona siempre, los hombres algunas veces, pero la naturaleza no perdona nunca”. Es decir, cuando se trastorna seriamente el crecimiento poblacional y a los ciudadanos se les siembra un “terror a tener hijos”, entonces sobrevienen estos serios desórdenes que hoy observamos.

El célebre músico y poeta, Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura en 2016, escribió en su melodía “Señores de la Guerra”: “Ustedes han sembrado el peor de los miedos / que jamás se haya lanzado; / el miedo a traer niños al mundo. / Han amenazado a mi bebé, / cuando todavía no ha nacido / y ni siquiera tiene un nombre. / Y es porque ustedes no valoran / la sangre que corre por sus venas”.

El intelectual Antonio Socci, en su libro titulado El Genocidio Censurado, afirma que esta oleada de legalizaciones del aborto en muchos países del planeta, se ha convertido en el mayor genocidio de los siglos XX y XXI.

Ninguna guerra mundial -por sangrienta que haya sido- ha arrojado la escalofriante cifra de más de mil millones de víctimas inocentes abortadas como saldo de este genocidio.

Sin duda, se trata de la peor de las barbaries de nuestra civilización. Precisamente ahora en que se tiene tanta sensibilidad por el adecuado equilibrio en el ecosistema, por preservar animales en extinción; salvar ballenas, delfines, tortugas; cuidar los manglares y corales, etc. es justo ahora cuando se mira con enorme desprecio e indiferencia el valor de la vida humana.

Es innegable que diversos organismos internacionales aportan bastante dinero y presionan constantemente para que en los países denominados del “Tercer Mundo” o “subdesarrolados” se imponga esta “Cultura de la muerte”.

Me impacto mucho una entrevista que les hicieron a un par de jovencitas mexicanas al salir de una preparatoria pública, sobre si estaban de acuerdo o no con el aborto, una contestó que ya había abortado una vez, y la otra, respondió con displicencia que en dos ocasiones lo había hecho y que no sentía remordimiento alguno por haberlo realizado. Y todavía añadió que estaría dispuesta a tener un tercer aborto.

Pienso que esto es precisamente el trasfondo de lo que pretenden estos organismos internacionales: destruir la moral ciudadana al extremo que una chica pierda la conciencia del bien y del mal y le dé exactamente lo mismo asesinar a una criatura inocente en su vientre o practicar el infanticidio (es decir, dejarla morir al nacer).

Por ello, resulta urgente que los ciudadanos tengan un papel más protagónico en la sociedad y pongan los medios necesarios a su alcance para evitar que se continúe con este nuevo holocausto.

Los sacrificios y el penoso discurso de Michelle Williams

“Los hábiles aceptan envilecerse para triunfar y terminan fracasando porque se envilecieron” Nicolás Gómez Dávila

Solemos decir que hemos hecho sacrificios cuando nos esforzamos por conseguir algo que deseábamos: una licenciatura, un doctorado, aprender otro idioma, recuperarnos de una enfermedad, estar en forma, viajar a algún lugar, obtener una medalla, étc. Y los sacrificios pueden ser de diversa índole: privarnos de ciertas comodidades, levantarnos muy temprano y dormir hasta tarde, ahorrar, estudiar en días de descanso, dejar de asistir a fiestas, étc.

En la reciente entrega de los Globos de Oro, la actriz Michelle Williams dirigió un “poderoso” discurso al recibir su premio, algo digno de observar:

“Como mujeres sabemos que le pueden ocurrir cosas a nuestros cuerpos que no son nuestra elección”. Cada mujer sabe que teniendo relaciones sexuales puede quedar embarazada, por tanto la elección de tener un hijo o no es antes de mantener dichas relaciones sexuales. Hay que enfatizar que el uso de anticonceptivos no es la solución al aborto como muchos incautos piensan, muy por el contrario, ambos son parte del círculo vicioso que conviene a la industria del aborto

“Y no hubiese podido hacerlo sin usar mi derecho como mujer a decidir. De poder decidir cuándo y con quién tener mis hijos cuando me sintiera preparada, apoyada y capaz de balancear mi vida, que como madres sabemos la balanza siempre se debe apuntar a favor de nuestros propios hijos”. El embarazo no convierte a la mujer y al hombre en inútiles, (favor de leer más de una vez), antes bien, impele a redoblar los esfuerzos para salir adelante. ¿Cómo es que la balanza se inclina a favor de los hijos si se les mata?

“Sé que mis opciones pueden parecer diferentes a las de otras personas, pero gracias a Dios o a quien quiera que le recéis, vivimos en un país fundado en el principio de vivir acorde a lo que pensamos”. Matar al bebé en el vientre materno no es una opción como lo es el ser fanático de cierto equipo de fútbol soccer, de pertenecer a un club, de viajar, de comprar tal o cual modelo de auto, de vivir en la montaña o en la ciudad. Michelle Williams al igual que infinidad de personas, viven en un país donde es legal matar al bebé en el vientre materno en una o más circunstancias, desde las primeras semanas o hasta el noveno mes de gestación. Y agradecer a Dios por abortar es la burla en pleno; a Él se le agradece las bendiciones recibidas, la salud de nuestra familia, la conversión de otros, las difíciles pruebas que a la larga nos fortalecen; pero uno simplemente no agradece poder matar a los propios hijos. ¿Se da cuenta ahora de la degradación a la que hemos llegado?

Es evidente que la industria del aborto y la industria cinematográfica van con todo en el negociado del aborto y contra su restricción: el mensaje de Michelle Williams esta dirigido a todos aquellos que no habían sido totalmente absorbidos por la ideología de género, que todavía presentaban oposición, que mostraban aversión a las feministas desnudas o semidesnudas profiriendo blasfemias, actuando violentamente y defecando en la calle o frente a iglesias católicas. Ahora les han presentado a una actriz embarazada y sonriente; recibiendo un premio, defendiendo el asesinato en el vientre materno con palabras emotivas (o engaña bobos); agradeciendo a Dios por ello, agradeciendo vivir en un país donde sus leyes permiten matar al no nato, nauseabundo.

Es cierto que los padres hacen sacrificios por los hijos, trabajan a tiempo completo para proveer mejor a su familia; lograr un aumento de sueldo que les permita enviarlos a la universidad; abstenerse incluso de probar alimento para dárselo a sus pequeños. Se sacrificaba el tiempo, se sacrificaban cosas, se sacrificaban a sí mismos. ¿Quién diría que llegaría el día en que los padres sacrificarían a sus propios hijos en el vientre materno para lograr sus sueños? Y no solo eso, que también lo dirían a los cuatro vientos y les aplaudirían efusivamente por ello.

Esto, desde luego no tiene fin, pregúntese ¿A quién sacrificaría por un título universitario? ¿Mataría a su hermano por obtenerlo? ¿Mataría a sus padres por un empleo en Wall Street? ¿Mataría a su cónyuge por vivir eternamente en Los Alpes Suizos o en Nueva York? Las personas no son moneda de cambio para materializar nuestros sueños. Ni centenares de diplomas o trofeos obtenidos pueden compararse jamás con la vida de una persona.

El estiércol y el vómito contenido en un mensaje le fascina a mucha gente con solo verlo; otros necesitan que vaya envuelto en papel brillante y moño para digerirlo, a éstos últimos va dirigido el “poderoso” discurso de Michelle Williams. De usted depende tragárselo o no.

Solo hay una cosa en que la actriz tiene razón: acuda a las urnas y vote a favor de la vida, vote por políticos que defiendan la vida, el matrimonio y la familia; alce la voz en el lugar en el que está justo ahora; tome el micrófono, su pluma, su trabajo y actúe. Si la vida humana no fuera tan importante no habría infinidad de gente, empresas y organismos internacionales atacándola.

Haga que el mundo sea más humano y no una tragedia humana…

El circo romano en nuestros días…

«Donde hay adoración hacia los animales, hay sacrificios humanos». Gilbert Keith Chesterton

El circo romano fue un espectáculo de ocio para entretenimiento de la plebe, en el que además, se les daba pan gratis. Había sangrientas luchas entre gladiadores y esclavos, entre animales y más tarde durante la persecución de cristianos, comenzaron a arrojar a la arena a familias con todo e hijos, para ser devorados por las bestias.

En días pasados un periódico dedicaba varias páginas a los animales por motivo de su día internacional. Las publicaciones abarcaron desde los cuidados básicos, consumo de helados y cerveza para perros, seguros de gastos médicos, comida fresca, comida húmeda, zonas “pet friendly”, la experiencia aterradora del abandono, la adopción, su paso por el cine, étc. Cabe mencionar que según censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de 2016, México es el país con mayor número de perros en América Latina; 7 de cada 10 habitantes cuentan con mascota. El número de canes domésticos creció 20%  en 2010 a la fecha, en contraste con la reducción de nacimientos humanos en un 17%.

Un par de páginas más, mostraban la noticia de la manifestación de mujeres con el trapo verde y su pasamontañas, gritando consignas exigiendo la despenalización del aborto a nivel nacional. Vandalizaron fachadas de edificios y rejas de la Catedral en Ciudad de México, amedrentando a periodistas y feligreses que estaban al exterior resguardando templos.

Probablemente no hay mejor descripción gráfica de lo que es realmente el feminismo, que aquella escena en que madres sostienen pancartas con leyendas de “Lo que no tuve para mí, que sea para ustedes”. ¿Qué tal?. O mujeres con el rostro tapado que rocían de gasolina a policías (mujeres) que intentaban apagar las llamas de la puerta de la Cámara Nacional de Comercio. No falto quien subió fotos de sus mascotas con el trapo verde… la cereza del pastel, sin duda.

Lo que publican los periódicos no es más que una pequeña muestra de lo que pasa en la vida cotidiana. Muchos hablan de adopción de animales en lugar de comprarlos; de espacios «pet friendly» en lugar de «excluir» espantosamente a las mascotas de nuestra vida diaria, seguramente van a sufrir mucho si no van con nosotros al cine o al bar; otros más les escriben su carta de día de Reyes (¿?) y les organizan su fiesta de cumpleaños, ya saben, el déficit de atención está al rojo vivo entre las mascotas.

De manera simultánea, les parece insultante y fundamentalista que se promueva la adopción del bebé por nacer, como opción para proteger su vida. ¡Vamos!, ¡Una mujer debería poder matar al hijo en sus entrañas si así lo quiere!; pero no se debe dejar morir a un animal sea cual sea su estado. ¿Nota el absurdo y lo insultante de la situación?

Un creciente interés por los animales coincide con un desprecio cada vez mayor hacia la vida humana, no es de extrañarse que hallemos jóvenes hablando con total displicencia sobre la vida en el vientre materno o un anciano enfermo.

Al ver la forma tan cómoda y materialista en que vivimos, no podíamos más que superar con creces la vida en tiempos del circo romano: ver, disfrutar, promover y exigir el asesinato en el vientre materno. Pero en este caso, no somos simples espectadores, hemos tomado el lugar de las bestias, matando a nuestros hijos y a nuestros padres, al tiempo que adoramos a los animales y nos comportamos como tales.

No se sorprenda, hemos trabajado por ello cada vez que evitamos hablar sobre el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural; cada vez que desviamos recursos que podrían ayudar a alguien de nuestra familia para dárselo a nuestra mascota; cada vez que le atribuimos a los animales, cualidades que no tienen; cada vez que les damos el afecto y la atención que solo le debida a un ser humano…

Caminamos hacia la destrucción física, moral e intelectual de nuestra sociedad, no cabe duda de que nos merecemos unos a otros…

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