De ingenuidad, democracia y oclocracia…

En recientes días se llevó a cabo el arresto de Ovidio Guzmán (hijo de “El Chapo” Guzmán), quien fue posteriormente liberado en una jornada en la que se desató la violencia en Culiacán, Sinaloa, donde las autoridades se vieron claramente rebasadas en un operativo planeado deficientemente. La cereza del pastel es lo que hicieron ciertos comunicadores al darle al presidente el calificativo de “estadista” por ceder de manera humillante ante el narcotráfico. Un verdadero insulto a la inteligencia ¿No le parece?

Por lo anterior Manuel Clouthier Carrillo (al igual que Susana Zabaleta en su momento) pidió perdón por haber votado por AMLO; por su «ingenuidad» y por «haber creído en él». Nótese que hasta el último minuto son benignos consigo mismos.

Tatiana Clouthier, Manuel Clouthier y Susana Zabaleta, al igual que muchísima gente, voto no por «ingenuidad» sino por intereses personales, luego entonces, la ingenuidad no tiene cabida aquí. Otros votaron por odio a administraciones pasadas; otros tantos por el negociado del aborto y la imposición de la ideología de género; otros porque responden a intereses internacionales en temas como la migración y la apertura de fronteras sin control alguno.

Pero nos queda un sector en el que muchísimos entran, las grandes masas que votaron por resentimiento a aquellos que tienen mayores posibilidades económicas, que viven en una mejor zona, que van a universidades privadas. Las masas que se han creído la solución de quitarle a los ricos para dárselo a los pobres; la consabida lucha de clases. Las masas que eligieron políticos que hoy legislan a favor del asesinato en el vientre materno, precisamente en estados como Oaxaca, inmerso en la pobreza. Finalmente las masas decidieron las elecciones de 2018. AMLO recurrió continuamente al “pueblo bueno y sabio” y tuvo bastante éxito en ello.

No estamos ante la democracia de la que tanto se enorgullece la izquierda, sino que estamos ante la oclocracia, “el gobierno de la muchedumbre” considerada por Polibio como la degeneración de la democracia. En una oclocracia jamás se busca el bien común; muy por el contrario, a través de la manipulación, la demagogia, el nacionalismo, el resentimiento, se actúa en detrimento de todos los gobernados.

Resulta pues, insultante que varios hagan alusión a una ingenuidad inexistente. Ni siquiera ante la penosa situación que vive el país, gran parte de la gente que voto por AMLO admite sus errores como debiera, -que no fue la ingenuidad- sino el total conocimiento de causa; el responder a intereses propios o ajenos, otros sabiendo que votaban movidos por resentimiento, revancha o la ayuda económica que recibirían. Para todos ellos, el partido Morena fue el conducto perfecto para materializar sus intenciones. Pocos lo habrán hecho por verdadero interés en la mejora del país.

Estamos en un vacío de poder y ante uno de los peores o quizá el peor sexenio de nuestra historia ¿Qué otra cosa podía suceder cuando un tercio del electorado voto por la destrucción del país? Lo más hilarante es que si las elecciones se llevaran a cabo el día de hoy, tenga la seguridad de que AMLO volvería a ganar, ¿Sabe por qué? Porque pocos están dispuestos a abrir los ojos y aceptar sus errores, pocos están dispuestos a tomar acciones concretas para revertir la situación: cultivarse, formarse en los verdaderos valores, curar su resentimiento y odio, buscar la superación personal en todos los sentidos. Pocos están dispuestos a trabajar por el bien común. Menos están dispuestos a combatir el relativismo imperante…

Ya lo decía Charles Péguy: “Estamos hoy bajo el gobierno de la demagogia mucho más que bajo el gobierno de la democracia.”

Sin reconocer la realidad

Las cosas importantes en la economía global siguen sin grandes cambios, el conflicto comercial entre EEUU y China no mejora debido a las declaraciones de Trump que valen lo mismo que un bolívar venezolano, entendemos qué hay voluntad de las partes por arreglar el conflicto; la realidad es distinta, ya que el domingo EEUU estableció impuestos a otros $300 billones de dólares de productos chinos, “mientras negocian”. Se imaginan lo difícil que es negociar o mediar con alguien que en el inter te está sancionando, castigando, humillando…, no es el ambiente más propicio para una negociación; mientras este conflicto no se resuelva difícilmente mejorará el tipo de cambio y el ambiente en general de los mercados financieros, ésta es sin duda la nota de mayor trascendencia.

Ayer regresaron a actividades en el Parlamento Británico, y en ese desastre todo es posible; la preocupación de lo que pueda ocurrir ya pone a la libra en su peor nivel de dos años, rompiendo el $1.20 contra el dólar. Boris Johnson parece liderar un choque frontal de consecuencias graves, también es probable que vuelvan a patear el problema hacia adelante.

En Italia lograron formar gobierno y el ambiente mejora poco. En Argentina la cosa sigue mal, y empeorando.

En México tuvimos el informe de gobierno, una mañanera más, en donde se sigue sin reconocer una verdadera y bien fundada preocupación por actuar, cambiar el rumbo y emprender acciones con planeación y estrategia tanto en la inseguridad como en lo económico. Un informe que no anuncia algo nuevo ni algo bueno, únicamente resalta y presume datos difíciles de comprobar, el “huachicol” entre otros; una mañanera en la que se presumen remesas históricas (dinero que envían los mexicanos que trabajan en EEUU), como si fuera mérito nacional que esa gente haya tenido que emigrar ante la falta de oportunidades en nuestro país.

Lo que sí debemos reconocer y se puede presumir, es el superávit primario –después de pagar nómina y gasto de gobierno, hay un pequeño excedente– así como la disciplina fiscal (no nos estamos endeudando más y gastamos lo poco que recaudamos).

Pero ¿qué sigue? ¿Qué futuro nos espera si seguimos creciendo a tasas de 0.7%, en el mejor de los casos?

De la misma manera, sería importante que el Gobierno Federal tome coberturas petroleras, no lo ha hecho y quizá no lo hagan; en un entorno de desaceleración global el riesgo de que el petróleo baje es alto, qué riesgosa apuesta en una partida importante de ingreso federal (aproximadamente el 10%).

También me preocupa que no haya una estrategia que pueda devolver la confianza y certidumbre para detonar inversión privada.

Deseo –que más pronto que tarde– se diera una situación complicada en el corto plazo, con el fin de que nos ayude para rectificar, despertar y cambiar el rumbo, ya que seis años como estamos, puede costar mucho.

Desde el punto de vista de la inversión financiera, sigue haciendo sentido invertir en pesos a tasas altas; y quienes tienen dólares, vender una parte. Con pesos, yo no compraría dólares arriba de $20.

@juansmusi

Septiembre 4, 2019

España y la exigencia de disculpas ridículas

“Un político tal vez no sea capaz de pensar cualquier estupidez, pero siempre es capaz de decirla” (Nicolás Gómez Dávila)

En recientes días el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador pidió disculpas al Rey de España por los “atropellos” cometidos durante la conquista, ocurrida hace  500 años. Su homologo, el presidente Nicolás Maduro ya había hecho lo mismo en el año 2017, solicitando, incluso, una indemnización histórica a los pueblos indígenas. A imitación, una mezquita en Sevilla pidió al rey de España que se disculpe por la reconquista de Granada realizada en 1492.

Las críticas hacia nuestro presidente fueron muchas y muy variadas. La situación generó polémica. Varios políticos, escritores, comunicadores y programas de televisión de aquel país externaron su evidente inconformidad ante una falacia. Huelga decir que las falacias, por lo regular vendrán de aquellos que odian no solo el mestizaje, sino particularmente, cuando la grandeza histórica de un país está ligada a su identidad católica.

Así que, mi pregunta es:

¿De qué se admira España por la exigencia falaz del presidente mexicano? Hay miles de españoles avergonzados de su pasado, avergonzados de sus raíces cristianas, avergonzados de la grandeza de su patria. Hay miles que buscan con afán la división. Hay miles que se enorgullecen de la II República donde se persiguió a la Iglesia Católica y buscan instaurar una III República. Resulta obvio, ante ello, que el extranjero, el musulmán, el judío, el masón, el indigenista, el sectario cristiano, el comunista, la izquierda, la derecha, el feminismo radical y el ignorante en general, se envalentonen exigiendo disculpas e indemnizaciones, si todos ellos encuentran una España que sangra y se divide cada día, avergonzada de sus raíces cristianas, de su identidad católica y de su grandeza militar y cultural.

Cosas de la vida, tengo como fondo de pantalla con “La rendición de Granada” cuadro del pintor español Francisco Pradilla y Ortiz, que representa el momento en que Boabdil, rindió la ciudad de Granada en el año de 1492 y entregó las llaves de ésta a los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Me fue inculcado un respeto y amor profundo por España, que ni los peores años de rebeldía y estupidez lograrían arrancar. En casa, siempre escuchamos sobre la grandeza de España, de sus reyes católicos, de su cultura, su arte, su larga historia de heroísmo y evangelización, la madre patria ni más ni menos. Imposible no amar España, cuando me dio lo mejor que tengo en la vida: mi fe católica.

Siempre habrá ignorantes y sembradores de odio, que, disfrazados de presidentes y de dirigentes de “religiones de paz” ataquen a una nación que durante siglos fue el referente máximo de luz, civilización y fe católica en el orbe. Le corresponde a España volver a su grandeza, porque España es una o no es España.

Habrá que recordarle al ateo y masón español, pero muy particularmente al católico español ignorante de su pasado, lo que Marcelino Menéndez Pelayo afirmaba:

«España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vetones o de los reyes de taifas.»

#HablemosAlGrano La ‘tierna’ oposición y su obsesión por los #Hashtags

Al menos antes y después de sus 100 primeros días de gobierno, el actual Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, le seguirá restregando en la cara a los autollamados opositores que poco pueden hacer frente a sus más de 30 millones de votantes que lo llevaron al gobierno, el tsunami electoral con el que ganó de manera insultante y la creciente aceptación de su popularidad, ¡vaya, una luna de miel! que parece le durará todavía un buen rato y no se ve que las cosas vayan a cambiar en el corto plazo.

El tema no es si hace lo que quiere, como las 100 puntos de su plan de gobierno, que hasta la fecha señala un día y otro también, si no que no hay una voz seria a la que se le pueda considerar «contrapeso» u oposición necesariamente real y realista, muy a pesar de la necesidad de contar con voces lo suficientemente sólidas para, efectivamente, considerarlas o contrastarlas frente a lo que AMLO y su gobierno puedan señalar.

La realidad de estos suspirantes a la lista de verdaderos contrapesos, es que su actuación se desdibuja por su falta de argumentos contundentes o sus argumentos lo suficientemente irreales que al presentarlos y ponerlos en el crisol del «México Real», de alguna forma se pierden y terminan en el mejor de los casos como frases para titular una noticia o los tan recurrentes «hashtags».

No se diga si particularmente se ponen frente a no más de dos minutos de las abarrotadas conferencias de prensa «mañaneras» de AMLO para que éste los despedace, al grado de llamarlos «ternuritas» y los manda a «no hacer el ridículo». Algo así como esto que dijo el pasado 26 de febrero, cito textual:

ANDRES MANUEL LÓPEZ OBRADOR: «¿Qué sucede? Que están atravesando una crisis y se están precipitando, pensando que de la noche a la mañana pueden crear un grupo.

No. Tienen que formar cuadros, no sacar la nota, no. Ya se reunieron y van a hacer contrapeso, pero eso es muy ficticio, pues es como para decirles ‘ternuritas’».

Con esa franqueza, que esta vez deberían aprender a escuchar las recomendaciones de un viejo lobo de mar, como AMLO, habrá que ampliarles algunas otras, a ver:

Particularmente para aquellos líderes, estos que tiran la piedra (y esconden la mano y se desdicen, deslindan, aclaran y dicen que ellos siempre o nunca han sido así) un día y al otro le aplauden, deberían saber que efectivamente es con argumentos, o con un poquito de más conocimiento de administración pública, por ejemplo, y no con sus publicaciones programadas en su «feis» y twitter, como dejarán de jugarle al «opositor que México espera».

Porque eso sí, han aprendido en lo público a envolverse en la bandera (claro, por unas horas) y autoproclamándose opositores (de cafecito o comidas -dependiendo su agenda-) y en privado correr al primer chasquido gubernamental a «reunirse para mantener un diálogo» con los «altas autoridades» a las que según ellos le explican sus fallidos argumentos genuinamente opositores, que terminan desvaneciéndose en el siguiente «tweet» o publicación rimbombante, en el que incluso agradecen la oportunidad de reunirse y elogian su disposición al diálogo y hasta tomarse la #fotopalfeis enalteciendo su compromiso y visiones gubernamentales.

Una oposición seria, informada, argumentada no se desvive y obsesiona por lograr seguidores en las redes sociales «metiéndole» pautas y bloqueando opositores o ponerse #palafoto, «convocando» a grupos afines (que a la primera de cambios o los silencian o desconocen) cuando así les conviene.

Estas «ternuritas opositoras» hoy viven de piratearse, en el discurso, mensajes históricos de personajes como Maquío o que se creen su cuento de asumir una inexistente tradición de «congruencia», que presumen a sus bases y a aquellos que se creen los pies de foto, mensajes de redes, el uso, recreación y las más de las veces abuso de «frases matonas», como dice el Doctor César Lozano.

El riesgo de jugarle a ser opositor de día y aliado de noche es que en esos síndromes de gatitos con complejo de león realmente se la crean dando «la gran lucha ideológica», «histórica» en «redes sociales» o pagando desplegados y en su simulación «mediática» haya quien les compre (y pague) su juego.

Hacen falta contrapesos, pero no de hoy ni de hace un año, o dos o tres, que brillen por su congruencia, no por su apertura (y simulado diálogo) con todo tipo de grupos que realmente trabajan en sus diversos espacios no para ser la nueva oposición, sino por un país que requiere de buenas ideas, buenos argumentos y buenos ciudadanos que no venden intenciones para tomarse «la foto de unidad» mientras están los medios.

Hace falta una oposición que no pague desplegados en los medios para que los reconozcan como tales, sino parafraseando los textos bíblicos, los conozcan y reconozcan por sus obras, no por sus «hashtags”.

#DATOALGRANO
Hablando de oposición, desde este espacio le deseamos éxito al nuevo espacio digital #LaNacionTV, evolución de la revista La Nación, que dirige a comunicadora Maricarmen Rizo. Es momento de abrirnos a nuevas plataformas con ideas y contenido que fortalezcan el debate en los medios de comunicación y los actores públicos.

¿Cómo durmió?

Por: Alejandra Diener

www.alediener.com

Recuerdo al finado Germán Dehesa, a quien personalmente leía diariamente en su columna de El Reforma. Él se propuso un objetivo claro, se planteó día con día apelar a la consciencia de un político indeseable, a veces innombrable. Arturo Montiel, quien hoy sigue disfrutando de sus fechorías. Dehesa con su columna Gaceta del Ángel, nos hacía reflexionar de distintos temas políticos, sociales y económicos, pero nunca quitó el dedo del renglón y nos recordaba que el otrora gobernador del Estado de México tenía cuentas pendientes con el país. “¿Cómo durmió señor Montiel?” sacudía a diario a lectores, políticos y periodistas.

De alguna forma, apelaba también a la consciencia de todos nosotros. Nos tocaba de nuevo la herida, nos recordaba que había algo por aclarar. A veces pienso que faltan más personas que nos incomoden y que nos hagan revisar la lesión para que no se infecte, pues un descuido, puede hacer morir a una nación.

Estamos viviendo otro tiempo, y lo que mi intuición no me deja negar, es que es provocado precisamente por el ahijado del mismo Montiel. Peña Nieto parece haber desaparecido del mapa. La memoria es corta y todo se centra en las sandeces del presidente electo. Me atrevo a decir, que es una estrategia justamente para que la memoria mexicana exima nuevamente a un político innombrable.

Inflaciones y devaluaciones exorbitantes, corrupción, decisiones lamentables, muertes, excesos y más, es lo que el gobierno Peñista deja, pero parece que no hay quien lo recuerde. Únicamente Andrés Manuel, quien muy probablemente haya pactado un intercambio; la silla por la libertad. Lo que digo, se debe a que si echamos un vistazo a las redes sociales, se están caracterizando por criticar al gobierno que no ha entrado y olvidan que nuestro presidente, no habla, no oye y no ve. Parece que ha dejado de ser el mandatario a pesar de que la ley exija que debe continuar en funciones. Claramente está en su     “… año de Hidalgo… ” pero potenciado.

Hay una “Caja China”, que está llena de dimes y diretes, de migrantes, de muros, aeropuertos, declaraciones, cortinas de humo y de una marcha, que espero equivocarme, pero será llamarada de petate. Los mexicanos necesitamos recordarnos diariamente que ser ciudadano no implica simplemente habitar un país, sino que involucra nuestra participación constante. Exigencia y a diario incomodar e incomodarnos haciendo la diferencia en la sociedad que nos ha tocado vivir; desde recoger la basura, exigir que haya banquetas, bacheo y cumplir con las reglas de tránsito, como reclamar actos de corrupción a cualquier nivel y dar auxilio a los más necesitados.

¿Cómo durmieron? Ahora yo les pregunto y les invito a preguntarse, y si tienen tranquilidad interior, son malas noticias, son señales de tibieza. No dejemos de exigir, de esgrimir y de auscultar que la herida es profunda y cuando cierra, lo hace pero supura, pues no ha sanado de raíz.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

“La jaula es de oro, lo malo son los pájaros que viven en ella”

Por: Alejandra Diener

www.alediener.com

“Como todos los antihéroes de la maniquea historia mexicana, don Porfirio moriría sin <<un recuerdo de Gloria ni un sepulcro de honor>>, pero en su caso con una pena mayor, tal vez la más injusta de aquél siglo de caudillos.” Relata Enrique Krauze en su Biografía del Poder y agrega, algo insólito pero lamentablemente cierto “Los restos de todos, incluso los de Hernán Cortés, descansarían en México; los de don Porfirio Díaz no. Permanecen todavía sepultados en una sencilla tumba del panteón de Montparnasse en París, proscritos de la patria cruel que contribuyó a salvar, edificar y consolidar… .”

Conforme a lo que he investigado de la historia de México y que comparado con lo que nos enseñaban a los niños cuando éramos pequeños, Porfirio Díaz ha sido el último gran presidente de México, que justamente por serlo y ver por los intereses del bien del país, era causante de envidias. Juárez lo envidiaba, Ocampo lo detestaba y Madero ni se diga. Todos ellos lo querían ver desterrado y vaya que lo lograron, a pesar de que algunos ya ni siquiera en esta vida estuvieran.

Decía Díaz que los mexicanos estábamos en etapa infantil, “¿Cómo instaurar la democracia en un país de menores de edad?” se preguntaba, o lo que alguna vez un hombre sabio me dijo: “México no está preparado para una Democracia” – Nuestro país no tiene ciudadanos demócratas. Los mexicanos, hoy en pleno siglo XXI son como lo describía Bulnes “están contentos con comer desordenadamente antojitos, levantarse tarde, ser empleados públicos con padrinos de influencia, asistir a su trabajo sin puntualidad, enfermarse con frecuencia y obtener licencias con goce de sueldo, no faltar a las corridas de toros (hoy al futbol), divertirse sin cesar, tener la decoración de las instituciones, mejor que las instituciones sin decoración, casarse muy jóvenes y tener hijos a pasto, gastar más de lo que ganan y endrogarse con los usureros para hacer <<posadas>> y fiestas onomásticas […]”. Estos son los mexicanos de hoy en día, habrá sus contadas excepciones, pero son los mexicanos que votaron en la ridícula consulta “ciudadana” convocada por el todavía no presidente de México.

Consulta con sendos errores, sesgos e inconsistencias que en la actualidad cualquier persona lo puede notar, son una burla. Lo advirtieron los venezolanos “Estos gobiernos, con sus supuestos plebiscitos, excusan sus atrocidades y justifican sus actos irrisorios.”

Pero ¿quién votó?, en colonias como Polanco, en donde dos de cada tres boletos de avión se venden, no hubieron urnas para poder opinar sobre el aeropuerto #NAICM. Ciudadanía que sí tiene intereses en tener un aeropuerto funcional, pues son usuarios del mismo. Por el contrario, votaron en zonas que nunca han necesitado de viajar en avión, por lo que no están preocupados por contar con un aeropuerto eficiente. Y me atrevo a decir, que quienes de ellos votaron lo hicieron con las vísceras, así como en las elecciones presidenciales, con la ceguera del resentimiento y envidia, como la que tenía Juárez, Ocampo y demás caudillos hacia Díaz, por querer intentar orden, paz y progreso para México.

En el año de 1885 se terminó de arreglar la deuda externa, para 1876 México contaba con 638 km de ferrocarril, y para 1910 se habían construido 19,280 km. El país comenzó por primera vez a integrar un mercado interno y a vincularlo con el mundo exterior, contrario a lo que tanto el gobierno saliente como el entrante lograron y lograrán.  El MORENÍSMO ha propuesto desde las campañas electorales hasta la fecha, ideas caducas, que no tienen nada que ver con el progreso. Nunca hablan de innovación, investigación, ni de tecnología ni de inversiones extranjeras, simplemente populismos que nos van a llevar a la ruina.

Una consulta “patito” en donde votaron 900 mil mexicanos en colonias populares de los cuales 600 mil votaron por que no se continúe la construcción del aeropuerto  en Texcoco, cuando ya lleva cuatro años de avance, no es representativa.

Somos 130 millones de mexicanos, su consulta Sr. López Obrador es un fracaso y se está burlando de todos, pues el Tren Maya, según dice, lo va a hacer si o sí y no habrá consulta. ¿Dónde está su congruencia? ¿El diálogo? Esto es autoritarismo, conducta clara de un dictador. Sugiero, por respeto a sí mismo, anule dicho circo, no obstante y con pesar, lo veo muy lejano ya que usted tiene aires mesiánicos y despóticos.

México necesita orden y progreso, pero sobre todo paz, y usted solamente se ha dedicado a dividirnos más. Las palabras de Díaz, siguen vigentes, este país es de niños, que son los que votaron por usted. Sus oídos sordos nos llevarán a políticas públicas antifamilia y a una economía más endeble de la que ha dejado el gobierno saliente. Espero mis palabras no sean proféticas, sin embargo, pienso no será así. Lo cierto es que México es un gran país, pero a pesar de ello y de que “la jaula es de oro, el problema son los pájaros que viven en ella”.

AMLO, se acabó la campaña

Hemos vivido más de 20 días «del nuevo gobierno», ese que logró capitalizar las preferencias del enojo mexicano, del coraje, de la indignación por tantos gobiernos que terminaron por sólo saber ser corruptos, ineptos o insuficientes para dar los resultados a una sociedad que se complace a ratos por ser exigente con sus gobiernos.

El dicho tan recurrente de esta época fue «si el PAN no pudo con el cambio, si el PRI nos decepcionó, por qué no darle chance a éste que siempre ha querido».

La lógica del voto, quizá simplista, quizá sin más fundamentos, logró capitalizarse en votos que le dieron el triunfo a urnas donde no había candidatos.

Luego de veintitantos días, el candidato presidencial ganador ya asume retos, manda cartas, tira línea, planea, presenta cuadros, promete, acusa y reta, gana agenda como sólo él sabe hacerlo, como parece que lo intentará durante su gobierno.

Sin embargo, se adelanta a lo que tendrá que ser su turno, su estilo, su verdadero plan, no ya ocurrencias de candidato, eso se acabó con las campañas y ahora deberá aprender que, en su momento como gobierno, lo que diga, lo que haga o deje de hacer o la riegue, tendrá consecuencias que todavía no imagina.

Sin embargo lo entiende, o pareciera entender, más le vale que así sea porque las expectativas en su gobierno son muy altas y el tiempo de paciencia es más corto que las posibilidades reales de cambiar el rumbo de lo que no funciona.

Y si bien el tiempo de efervescencia del nuevo gobierno apenas comienza (o todavía no), el desgaste al que se enfrentará a partir del 1 de diciembre será más grande precisamente porque buena parte de su triunfo se ha fundado en la desesperación, en el enojo, en las frustraciones en otros gobiernos.

Quienes votaron por él no tienen tanta paciencia, no les interesa aquello de «Roma no se hizo en un día», pedirán resultados, cambios rápidos, casi milagrosos, yo diría imposibles, al menos para la administración pública.

Por eso el margen será corto, vivirá el riesgo del “desgaste de gobierno” más rápido, incluso a ritmos más acelerados de lo que fuera aquel «gobierno de cambio» de Vicente Fox, del que quiso hacer ahora su versión 2.0.

Hoy ya no habrá «mafia detractora», o al menos que esté en el poder, ya no habrá gobiernos o «políticos de siempre» que quieran bloquearlo, hoy en la soledad de la silla presidencial tendrá que tomar decisiones con consecuencias y con un único responsable sin falla o no convence, él mismo.

En el fondo todos pedimos que le vaya bien porque tendría ese efecto, técnicamente, de que nos vaya bien a todos, pero cada decisión, cada acción, cada frase será como nunca observada, analizada y en su momento duramente criticada o como le ha pasado a al menos los últimos 3 gobierno federales «cargado de memes», de burlas o de decepción y para el México de hoy la única respuesta no serán las excusas, sino los resultados.

Felipe Galindo @galindoenlinea
galindoenlinea@gmail.com

Cuando el católico elige el estiércol…

Hace unos días se llevaron a cabo las elecciones en México. Todos estábamos a la expectativa de los resultados, antes de las 21: hrs los candidatos Ricardo Anaya y José Antonio Meade admitían el triunfo contundente de Manuel Andrés López Obrador del partido Morena (Movimiento de Regeneración Nacional).

Una elección con el 63.4497% de participación ciudadana, abstención del 36.5503%. Del porcentaje que si votó, el 52.96 % lo hizo por López Obrador, es decir, alrededor del 33.00% del electorado total. No es difícil adivinar porque ganó el partido abortista y pro ideología de género en un país de mayoría católica:

Simple y llanamente porque el católico promedio (que ni siquiera sabe que ha dejado de serlo) voto por López Obrador, hubo entre ellos, católicos «provida», «profamilia», políticos provida” que se unieron al partido abortista, católicos que piensan que «hay que gobernar para todos» sin fijarse en lo falaz de la frase, porque significa que hay que darle a todos lo que pidan sin importar si está bien o mal.

Por supuesto, esto jamás se da de pronto, el haber llegado a tal grado de estulticia, nos llevo generaciones y claro está, décadas de silencio. La idea de un cambio, llevó a elegir la peor opción, la más radical y la más anticristiana.

Para muchos católicos el tema de la vida en el vientre materno queda en un segundo o tercer plano, (si es que hay algún plano en el que lo tengan considerado), todo está antes de este tema fundamental: los migrantes, la justicia, la economía, la corrupción, la infraestructura del país, la subvención, la educación, el campo, la lluvia, el sistema solar y los horóscopos.

Los católicos debemos saber que la doctrina social de la Iglesia enseña que el derecho a la vida del no nato debe defenderse más que ningún otro, entiéndase que no se habla de exclusión sino de prioridad. Y cuando las prioridades se invierten, tenemos el resultado obvio y desastroso: la victoria -en un país católico- de un partido abiertamente abortista y pro ideología de género, la izquierda más radical.

He aquí la importancia del conocimiento de la doctrina católica en provecho propio y del prójimo, porque, ignorándola, no somos capaces de distinguir el bien del mal y tanto más la conozcamos, más nos permite formarnos una conciencia del error y el pecado. No pocos católicos toman a la ligera esta parte, es más, se le ve como algo exagerado, fundamentalismo religioso, algo que nos separa de nuestros hermanos, como si hablar de la verdad ofendiera. Hoy en día se ha apuntalado una evangelización del amor a Dios y al prójimo, -irónicamente- sin Dios y sin temor alguno a Él.

Me llama la atención el discurso de algunos sacerdotes y medios católicos que llaman prontamente a “no dividir al país, a reconciliarnos, a no caer en descalificaciones”, incluso han dicho que el desenlace en las elecciones fue “esperanzador” porque se dio sin violencia. Algunos mensajes –no todos- curiosamente vienen de quienes callaron el pecado grave que se cometería al votar por un partido abortista. Porque, sencillamente, el aborto que diariamente mata miles de vidas, mata también millones de conciencias y pone en grave riesgo la salvación de las almas. Así que, perdónenme, pero…

¿Qué significa para estos católicos no dividir al país, cuando el aborto y la ideología de género ocupa un lugar preponderante en la plataforma del partido ganador?

¿Qué significa un futuro “esperanzador” cuando la legalización del aborto en todo el país ya está en marcha antes de que la izquierda radical tome el poder?

¿Qué significa la reconciliación cuando la conciencia de millones de católicos se adormecio en las recientes elecciones presidenciales?

¿Sobre qué y a costa de qué, el católico ha de ser conciliador y no ser causa de división?

Hablar de construir un México fraterno, justo, reconciliador, hablar del católico feliz, unido a los demás, pero al margen de Dios, de la Iglesia y su doctrina, es simplemente una vana ilusión. La falta de instrucción religiosa en el católico ha causado los mayores estragos; ejemplos como Irlanda, Argentina y ahora México son los más claros.

Esto es un llamado a no ser ciegos, cómodos y estultos. Es un llamado a ser autodidactas, a procurarnos instrucción religiosa, a la práctica sacramental, a ser luz del mundo, a dar la buena batalla, a unirnos en lo bueno, a amar y construir nuestro país en base al bien común, a hablar con la Verdad por dolorosa que sea, porque amamos a Dios y al prójimo.

Es un llamado a no elegir el estiércol, sino a elegir lo que es bello, bueno y verdadero… so pena de que nos pase lo que decía el Papa León XIII:

“Retirarse ante el enemigo o callar cuando por todas partes se levanta un incesante clamoreo para oprimir la verdad, es actitud propia o de hombres cobardes o de hombres inseguros de la verdad que profesan. En ambos casos, esta conducta es en sí misma vergonzosa y, además, injuriosa a Dios. La cobardía y la duda son contrarias a la salvación del individuo y a la seguridad del bien común y provechosa únicamente para los enemigos del cristianismo, porque la cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos”.

Fidel Castro, el marxismo “tropical” y sus nexos con Venezuela y AMLO

Corrían los primeros años de la década de los años sesenta. Estudiaba en el Instituto La Salle de Ciudad Obregón, Sonora. La mayoría de los profesores eran Hermanos de las Escuelas Cristianas de nacionalidad mexicana.

De pronto, de modo sorpresivo, comenzaron a llegar a este centro educativo varios hermanos lasallistas procedentes de Cuba. Me relataron de viva voz lo siguiente: 1) Con el triunfo de la revolución cubana y la caída de Fulgencio Batista, el primero de enero de 1959, existía gran incertidumbre con respecto al comportamiento hacia la Iglesia y a los empresarios por parte del Comandante Fidel Castro. Pronto los llamó en pequeños grupos y les fue diciendo que se tranquilizaran que no les ocurriría nada malo ni se tomarían represalias contra ellos, si eran fieles seguidores del régimen. Y que tanto los empresarios podían continuar con sus industrias y negocios como antes de la revolución y los clérigos, religiosos, Hermanos y sacerdotes serían respetados absolutamente, puesto que el mismo Fidel –como expresamente lo comentó- estaba muy agradecido con la formación recibida en los colegios lasallistas.

Recuerdo varias fotografías suyas en la entonces popular revista “Life” en las que este líder cubano posaba muy sonriente ante las cámaras portando en su cuello, de manera ostentosa, numerosos rosarios, escapularios y medallas. Se confesaba abiertamente católico y, además, sostenía que su permanencia política en el poder era temporal, ya que únicamente había buscado derrocar al injusto y prepotente dictador Batista, asunto en que no le faltaba razón.

Sin embargo, poco a poco, se fueron conociendo sus verdaderas intenciones: 1) Instaurar en la isla caribeña el sistema marxista-leninista, con la ayuda de la Rusia comunista; 2) perpetuarse de por vida en el poder político; 3) nacionalizar empresas, industrias y comercios; 4) El ejército y el servicio secreto eran el permanente opresor de los ciudadanos para mantener el orden social; 5) Se establecieron medidas extremadamente duras contra los “sospechosos” de conspirar contra el régimen, de tal manera, que miles y miles fueron condenados –muchas veces sin juicios previos- a ser fusilados, exiliados o encarcelados. 6) Con respecto a la Iglesia Católica traicionó todas sus afirmaciones y acuerdos e inició una feroz persecución contra los católicos.

Así las cosas, los Hermanos lasallistas, según ellos mismos me relataron, fueron convocados un inesperado día a las oficinas de Fidel Castro y, sin más diálogo, les comunicó su inflexible decisión de que en 48 horas deberían abandonar la isla, so pena de ser detenidos y encarcelados, si desobedecían a sus órdenes. Estos Hermanos sólo tuvieron tiempo de preparar sus maletas y salir a toda prisa de Cuba, dejando varios colegios de gran solera y tradición que por muchos años habían contribuido a la formación de la niñez y juventud cubanas.

Su bandera de que “gobernaría sólo para el pueblo y con la determinación del pueblo”, pronto se descubrió que era una falacia. Ya que nunca se instaló un gobierno demócrata, no hubo verdaderas y libres elecciones y, con tanta demagogia, pronto la economía se fue a la quiebra.

Afirmaba Fidel Castro que él era un ciudadano más y que padecía las mismas carencias materiales que sus restantes compatriotas. Para comprobar que se trataban de meras falsedades, les animo a ver en www.youtube.com, los siguiente videos: 1) “Las mansiones de Fidel Castro”, reportaje de la comunicadora María Elvira; 2) “La vida de lujo de los Castro” elaborado por el reconocido periodista Jorge Ramos; 3) “Desvelada la vida de lujo de Fidel Castro” (“América Tevé”) testimonio oral de Juan Reinaldo Sánchez basado en su libro. En resumen, importantes y antiguos colaboradores de Fidel Castro informan y denuncian con valentía que Fidel, Raúl y toda la familia Castro vivían una “doble vida”, como unos “burgueses millonarios” mientras el pueblo pasaba hambre y carencias de todo tipo.

No olvidemos que el dictador comunista venezolano Hugo Chávez y, después, su sucesor Nicolás Maduro, establecieron un puente de ayuda mutua económica y política con Cuba para consolidar el régimen marxista en Venezuela.

Por otra parte, tanto Andrés Manuel López Obrador y todos sus más estrechos colaboradores han afirmado, en reiteradas ocasiones, su enorme admiración y simpatía por el marxismo-leninismo de Fidel y Raúl Castro, y el actual sucesor, en Cuba, así como por los gobiernos totalitarios de Hugo Chávez y, posteriormente, de Nicolás Maduro en Venezuela.

¿Se puede esperar una actitud diferente de López Obrador, y su equipo de trabajo, en caso de que el tabasqueño llegue a la Presidencia de México? Ya habló en fecha reciente con los empresarios y les prometió “el cielo, la luna y las estrellas”. ¿Podemos caer en la ingenuidad de confiar a ciegas en quienes tienen como modelos de su actuación política en dirigentes que han sido fieles seguidores de Carlos Marx y Vladimir Lenin?

¡Qué importante es que medites con calma tu voto, en forma razonada, en las próximas elecciones presidenciales! Porque nos estamos jugando el futuro de México y sus libertades democráticas.

Ahorros malentendidos

Ante la posible llegada de un líder populista a la presidencia de la república, me he dado a la tarea de estudiar sus propuestas e incluso de leer su libro; y así como no encuentro valor en sus propuestas, quisiera compartirle lo que a mi parecer, son ahorros o propiedades mal entendidas.

1) REFORMA ENERGÉTICA.- Él habla de la posibilidad de revisarla y cancelarla, cosa para lo cual necesitaría de la mayoría del Congreso; no la puede cancelar con un decreto, por el simple hecho de que mencionarlo ahuyenta y desinhibe la confianza de la inversión en nuestro país, además de mal vender la propiedad de petróleo que sin la colaboración y sociedad de empresas con recursos y tecnología, simplemente es nuestro, pero nunca lo podremos extraer.

2) CANCELACION DEL NUEVO AEROPUERTO.- El actual aeropuerto es ineficiente, provocando enormes costos en la productividad del país. Amenazar con cancelar la obra de infraestructura más importante del sexenio, no sólo es populista, es negarnos la posibilidad de captar más turismo y más confianza para recibir a los extranjeros con un aeropuerto de primera que sin duda, nos traerá muchos beneficios económicos. La propuesta del aeropuerto alterno es de risa, inviable por donde se vea; preocupante porque esto sí podría ser facultad del presidente —cancelarlo o suspenderlo—; y qué va a ocurrir con todo el dinero invertido, así como todos los créditos otorgados.

3) REDUCCIÓN DE SUELDOS A LA BUROCRACIA.- Habla de un ahorro sustancial por mantener una burocracia excesiva y cara; probablemente sí es excesiva, pero comparada con países similares a nosotros, nuestra burocracia no paga bien. Pretender tener ahorros contratando a gente que gane la mitad, se traduce en contratar personas menos competentes y preparadas, por lo que el apetito por robar y corromper sería aún mayor.

4) MUDAR SU RESIDENCIA DE LOS PINOS A UNA MÁS MODESTA.- El costo de manutención de una residencia oficial en el presupuesto de nuestro país, no es materia de discusión; ante un PIB de $21.8 billones de pesos, ahorrarse la residencia oficial no es más que populista, ya que a nivel económico la contribución es insignificante.

5) VENTA DEL AVIÓN PRESIDENCIAL.- Otro tema taquillero pero de muy bajo impacto, ya que México siempre ha tenido y tiene el avión presidencial que merece el mandatario de nuestro país (avión que ordenó Calderón), cancelarlo o venderlo a estas alturas, significa un costo financiero enorme.

@juansmusi
Marzo 21, 2018