Diferentes visiones, misma preocupación

Biden encontró apoyo en el G-20 y prospera la idea de gravar a las empresas grandes que tienen su domicilio fiscal fuera de Estados Unidos. Esta es una medida que busca recaudar billones de dólares que hoy no se pagan y que deberán pagar por lo menos el 15% a partir del 2023.
Esta, es solo una de las medidas de la presente administración que busca también regresar la tasa corporativa al 30% después de que Trump la bajara al 21%. Por último, también buscarían subir la tasa a las personas y familias con grandes ingresos. Desde luego que para financiar su plan de infraestructura y no seguir aumentando el gigantesco déficit, son medidas que urgen.
Hubo un contraste muy interesante la semana pasada con las minutas del Banco Central norteamericano y mexicano. La FED, siguió con un tono optimista. Reafirmando que la inflación es transitoria y uso un lenguaje más suave que en minutas anteriores.
Siguen hablando de subir las tasas hasta el año 2023, cosa que me cuesta trabajo creer. Lo que me asombra es que no le bajen al programa de recompra de bonos, que al final es impresión de dinero que contribuye a los procesos inflacionarios.
Los seguros por desempleo, los cheques de ayuda por COVID, en muchos casos se están utilizando para comprar artículos de moda o lujo y no para comprar necesidades o bajar las deudas. En el caso de Banco de México, las minutas fueron más pesimistas, se utilizó un lenguaje más duro y que deja ver preocupación.
Derivado de lo anterior hay muchos analistas que pensamos que la tasa de referencia este año podría rebasar el 5% desde el 4.25% que actualmente se encuentra. Hay quienes ven que podría llegar a 5.50% a finales de año.
Esta semana será de nuevo muy interesante porque se publicará hoy la inflación en Estados Unidos y veremos que tan creíble es esta baja preocupación de Jerome Powell y la FED, y también es la semana en la que empiezan a reportar las empresas que cotizan en bolsa. Esta semana destacan las del sector financiero.
De nuevo, se espera una temporada de reportes favorable, que seguirá promoviendo máximos en los índices y que superaría las expectativas en su gran mayoría.
También, el día 15 veremos la llegada del nuevo Secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, que sustituye a Arturo Herrera, quien ocupará a partir del 2022 la Gerencia General del Banco de México. Lo he comentado anteriormente y lo ratifico, los cambios no me preocupan siempre y cuando:
1.- Las finanzas públicas sigan siendo sanas y ordenadas, cosa que en su momento hizo bien Carlos Urzúa, luego Herrera y deberá continuar de la O.
2.- Que nuestro Banco Central mantenga su carácter de autónomo y que no se vulnere su institucionalidad y su ley. En ambos casos me mantengo optimista porque al que más le conviene que estas cosas no cambien es al Presidente de la República. Cualquier alteración en estas variables podría descomponer lo macro y que incluso con la agenda altamente social, desordena y desestabiliza.
De nuevo el tipo de cambio rebasa los $20 y con tranquilidad vuelve a los $19.80, una volatilidad ocasionada por el diferencial tan grande de tasa entre Estados Unidos y México y que sigue manteniendo un equilibrio gracias a este orden que refiero, a las remesas, a las exportaciones y también al alto precio del petróleo, que, por cierto, sigue la OPEP sin alcanzar acuerdos y por ende sigue subiendo hacia los $80 dólares por barril.
@juansmusi ​​​​​​​

¿Para qué tenemos democracia entonces?

En las últimas semanas, hemos dedicado varias columnas a analizar las recientes elecciones de Estados Unidos, no por un especial interés en ese país, sino debido a haber quedado literalmente atónitos frente al impresionante nivel de corrupción de todo tipo que se ha dado a su respecto, gracias a lo cual, hoy existe un presidente que no debiera ostentar el cargo de tal. Ello, porque si todo esto ocurre en un país desarrollado y con instituciones que aparentemente funcionan, surge una justificada e inquietante sombra de duda respecto al funcionamiento de nuestras propias democracias.

            La verdad es que al menos de manera pública, todos los esfuerzos que se han realizado desde las elecciones de noviembre para mostrar el gigantesco fraude electoral no han impedido que este haya conseguido su objetivo, torciendo completamente la voluntad popular. Ni los tribunales estatales, ni la Corte Suprema, ni el Congreso, fueron capaces de parar esta farsa. Todo lo cual demuestra que no basta con tener buenas leyes –que obviamente son necesarias–, sino que la clave es contar con personas honestas en los cargos de poder, lo que hace que la corrupción sea el cáncer de cualquier democracia.

            Sin embargo, tal vez lo más increíble de todo esto, es que la prestigiosa y conocida revista Time, haya reconocido abiertamente que Trump tenía razón, y que en el fondo, le robaron la elección. Para ello –continúa la revista–, se produjo una gigantesca coordinación entre diversos sectores políticos y empresariales, a fin de cambiar las reglas electorales y el modo de llevar a cabo los comicios en varios estados, con el confesado propósito de impedir la reelección del ex presidente. Todo, obviamente, en beneficio de la propia democracia, para lo cual, paradojalmente, hubo que destruir sus propias reglas de funcionamiento. El reportaje se titula “The Secret History of the Shadow Campaign That Saved the 2020 Election” y se puede encontrar en el link: https://time.com/5936036/secret-2020-election-campaign/.

            Lo notable, se insiste, es que se reconozca, de un modo descarado, que se hizo trampa, justificándola en nombre de la misma democracia. Es que parece que la democracia solo vale si beneficia a determinados sectores, y en caso contrario, resulta lícito cargarse sus reglas y amañarlas a gusto, a fin de lograr el resultado querido por ellos, aunque implique dar una tremenda bofetada a la voluntad popular. Con lo cual, resulta no solo válido, sino incluso obligado, preguntarse para qué tenemos democracia, si se la puede manipular de esta manera.

            Lo anterior resulta crucial, pues como se ha dicho más arriba, proyecta una sombra de duda más que justificada para poner en tela de juicio la legitimidad total de nuestros sistemas políticos y jurídicos, en los cuales las decisiones democráticas podrían terminar siendo solo una pantalla que buscaría legitimar situaciones ya consolidadas u obtenidas de manera ilegal y clandestina. Incluso da pie para preguntarse hasta qué punto nuestras democracias son auténticas y si no estaremos frente a un espejismo.

            Con todo, aún quedan algunas batallas por librar, sobre todo luego del fracaso del segundo impeachment interpuesto contra Trump. Este viernes 19, la Corte Suprema debe ver varios casos de fraude electoral de diferentes estados disputados. Veremos si por fin, la ley y la constitución de ese país podrán imponerse y dejar de ser pisoteadas impunemente.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía dl Derecho

Universidad San Sebastián

Arranca con el pie derecho

Al mundo le vino como bálsamo la llegada de Joe BIden. Las formas de Trump y su peculiar estilo arrogante tenían cansados a muchos. Trump representaba a una corriente de lideres populistas y disruptivos que han llegado en muchos países del mundo a confrontar a los políticos de siempre y que han aprovechado el hartazgo generalizado para posicionarse. El cansancio, la ignorancia y la polarización son los comunes denominadores.
El discurso populista, tendencioso y divisor basado en repetir las mismas tres o cuatro mentiras parecía funcionar. Hoy el país más importante del mundo cambia de rumbo y solo le llevó 4 años a la potencia número uno, dar una vuelta de timón.
Arranca bien la transición, sin alborotos, desequilibrios y hasta con mercados alegres a pesar de la llegada de la “ola azul” completa. Cámara baja, alta y presidente demócrata; algo que no gusta al ser mayoría absoluta. A los mercados también les gustan los contrapesos.
Llega Biden y empieza a trabajar y a firmar órdenes ejecutivas: De regreso al Pacto de París, esta administración si cree en el calentamiento global y buscará de todas formas y en todos los rubros posibles reducir la emisión de contaminantes.
Energías verdes y renovables y formas eficientes de generación de energía y bajar abruptamente las emisiones que aceleran el cambio climático. Obligatorio el uso del tapabocas. Si el anterior líder no ponía el ejemplo y no creía en él, pues ahora se hace obligatorio. Un detalle tan simple que puede cambiar dramáticamente la ola de contagios.
Ni un dólar más al muro que divide nuestro país con ellos y revivir la posibilidad de los inmigrantes para permanecer y legalizar su estancia a través del programa DACA. Reinsertar a Estados Unidos en liderazgos históricos a los que Trump renunció: su importancia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a muchas cosas más en donde pienso nos conviene lleve la batuta nuestro vecino y socio comercial más importante.
Los mercados están contentos con la vuelta a esta normalidad, pero también les gusta mucho más el agresivo plan contra el COVID que trae Biden. Reglas más estrictas para visitantes, pruebas, cuarentena y desde luego mucho dinero para distribuir más rápido y eficientemente la vacuna. Es más, están provocando un turismo de vacuna que es muy sensato. Más gente que vaya, que gaste, que se quede por periodos prolongados y que evite que siga la cadena de contagios.
Los mandatarios de países subdesarrollados cuya prioridad debería de ser la aplicación de la vacuna, primero por la salud y segundo por la economía han probado ser ineficientes y con ello están posponiendo la mejora.
Los mercados también festejan el plan de $1.9 trillones, que aún no es aprobado y que requiere del visto bueno de la mayoría demócrata más 10 senadores republicanos, no será fácil, pero se ve muy probable.
Están reportando las empresas norteamericanas que cotizan en bolsa un buen cierre de 2020, esta semana en particular puede seguir animando con los reportes de las gigantes tecnológicas y comerciales, las FAANG. (Facebook, Amazon, Apple, Netflix que ya reportó muy bien y Google)
Buenas noticias también de China, la segunda potencia económica, que tuvo un crecimiento del PIB al cierre del año mayor al esperado.
Lo único que ha cambiado en México en cuanto a lo macro es una pérdida de valor peso contra el dólar que pasó de los $19.70 a los $20.10. Yo sigo pensando que con las tasas en cero en EEUU y con más impresión de dinero, la estabilidad cambiaria continuará, pero también es digna de aprovecharse, es decir, debajo de $19.90, es muy buen nivel de compra.
@juansmusi​​​​​​​

Joseph Biden y su estrella que comienza a “brillar”

Los primeros cien días en el mandato de todo presidente son una referente sobre lo que hará durante su administración. Lo anterior tuvo su origen durante el gobierno de Franklin D. Roosevelt quien aprobó 15 proyectos de gran relevancia en poco tiempo. Sin embargo a veces solo necesita unos cuántos días para demostrarlo. Tal es el caso del actual presidente de los EEUU, Joshep Biden que en su toma de protesta, pronunció un discurso inaugural llamando a la “unidad” y firmó 17 órdenes ejecutivas en su primer día de mandato.

Entre lo más relevantes, ha ordenado detener todas las deportaciones de inmigrantes durante 100 días; detener la construcción del muro en su frontera sur; fortalecer la protección a los llamados soñadores (jóvenes que entraron ilegalmente en EEUU siendo niños en compañía de sus padres); modificar la gestión de la pandemia; evitar la salida de la OMS; reincorporar a EEUU en el Acuerdo de París, así como evitar la discriminación en el puesto de trabajo en función de la “orientación sexual” o “identidad de género”.

El Acuerdo de París, más allá de un supuesto combate al cambio climático, establece que los países promoverán la “igualdad de género” y el “empoderamiento de la mujer”, promueve el aborto y la anticoncepción a través de los términos “salud sexual y reproductiva” y los “derechos reproductivos”. Donald Trump adujo en su momento que dicho acuerdo traía problemas al desarrollo económico de su nación, dada la enormidad de recursos que se destinarían para el “combate al cambio climático”.

Cabe recordar que en sus primeros días, Donald Trump cortó fondos a la multinacional del aborto Planned Parenthood, con la restauración de la llamada Política de Ciudad de México y la Enmienda Hyde. Ante las preguntas de la prensa respecto a la posición de Joshep Biden sobre estas medidas contra el aborto, Jen Psaki respondió: “Creo que tendremos más que decir de la Política de Ciudad de México en los próximos días. Pero aprovecharé la oportunidad para recordarles que (Biden) es un católico devoto. Comenzó el día asistiendo a la iglesia con su familia”.

Los medios de comunicación e incontables analistas afirman que Donald Trump polarizo a la sociedad de EEUU, mientras que Joshep Biden llama a la unidad, pero ¿en qué sentido esto es cierto? Mientras el primero sin ser católico tomo medidas que protegían la vida del no nato en el mundo; el segundo es abiertamente abortista contraviniendo la enseñanza de la Iglesia Católica. Pero ¿Qué más da si es abortista mientras “proteja” nuevamente a los migrantes? Joshep Biden se enfocó prácticamente en aquellos temas que al grueso de católicos progresistas o estultos gusta sin molestarse en ver más allá: migración, muro fronterizo, cambio climático, cortesía, “unidad” etcétera.

No era casualidad cuando afirmo lo siguiente sobre la administración de Donald Trump: “Tendremos la enorme tarea de reparar el daño que él ha hecho”. Solo espero que a estas alturas muchos se den cuenta del “daño” al que se refiere el actual presidente de los EEUU: el aborto es un negociado a nivel mundial. Cuando escuche decir que su administración ha sido la “peor” deténgase un momento al menos para discernir. Desde luego, esto también nos lleva a conocer a muchos:

¿Cuántos católicos aplauden ahora a Joshep Biden por medidas “a favor» de los migrantes, desconociendo o sabiendo (e importándoles muy poco) todo lo que hará respecto al asesinato en el vientre materno e ideología de género? Incluso lo llaman el segundo presidente católico de EEUU y aplauden su llamado a la “unidad”.

¿Cuántos católicos odiaron a Donald Trump por el tema de los migrantes y el muro fronterizo importándoles un bledo las acciones a favor de la vida del no nato a nivel mundial?

Poco importo que Donald Trump no iniciará ninguna guerra; no le perdonan que hiciera la guerra la gigante del aborto y de pronto nos recordara cuáles debieran ser las prioridades de un católico. Todos ansiamos la unidad en nuestras naciones, la pregunta es ¿A qué costo? ¿Valen más las remesas y un “insultante” muro fronterizo que la vida del no nato? Tenga claro que en todo hay jerarquías (más no exclusiones) y la protección de la vida en el vientre materno ocupa el primer lugar de todos.

No han faltado comunicadores diciendo que la estrella de Joshep Biden comienza a brillar mientras que la de Donald Trump se apaga, ¿De verdad? ¿Así de absurdos somos? ¿Cómo es posible que un político católico y abiertamente abortista haya llegado a la presidencia? No se trata de idolatrar a nadie, de antipatías o simpatías; sino simplemente de ver en su justa dimensión a quién tenemos por presidente, porque es un fiel reflejo de los ciudadanos que hay en una nación…

Una situación más que inquietante

Tan rápidos han sido los sucesos de Estados Unidos en las últimas semanas, que es posible que parte de la información expuesta aquí resulte hoy añeja o incluso irrelevante, tal como ha sido la tónica de este auténtico thriller de la vida real. Todo lo cual hace surgir la incógnita de qué podría pasar en este país en el futuro inmediato. Veamos algunos hechos.

            Como se sabe, el 06 de enero, día de la certificación de los colegios electorales en Washington DC, Trump dio un discurso ante cerca de un millón de seguidores. Más tarde, mientras se comenzaban a impugnar los resultados de algunos estados, se produjo el conocido e impactante asalto al Capitolio, produciéndose la evacuación del mismo. Sin embargo, superada la emergencia, se continuó con este proceso, las restantes impugnaciones no se realizaron y finalmente, se proclamó a Biden como presidente electo.

            Inmediatamente, se produjo una reacción en masa del partido demócrata, quien exigió la salida de Trump, acusándolo de haber incitado el asalto al Capitolio. Sin embargo, además de que nada en su discurso puede interpretarse en tal sentido, posteriores investigaciones han dado muestra de la escasa seguridad del edificio, de la colaboración de guardias para permitir el ingreso de los manifestantes, y el FBI ha confirmado que varios de ellos –algunos ya detenidos–, no son partidarios de Trump.

            De todas formas, se intentó primero inhabilitarlo a través de la Enmienda 25 de la Constitución, acudiendo al vicepresidente –quien se negó a hacerlo– y luego, en tiempo récord, la Cámara de Representantes votó un Impeachment, que debe ser visto por el Senado. De prosperar, impediría que Trump pueda postularse en 2024.

            Por otro lado, el aún presidente en ejercicio, fue censurado de las principales redes sociales, suerte que también corrieron muchos de sus colaboradores y millones de simpatizantes. Ello ha producido una gigantesca migración a otras redes, así como una drástica caída en la bolsa de los censuradores. Además, ha hecho surgir la pregunta sobre el real poder de estos medios de comunicación dentro de una sociedad democrática.

Al mismo tiempo, se está produciendo una auténtica caza de brujas hacia todos aquellos que han colaborado con el gobierno saliente. Y por su parte, Trump ha desclasificado muchísimos documentos –que llevará semanas o meses analizar–, que comprometen gravemente al partido demócrata, incluido Biden. Dado lo anterior, algunos republicanos han amenazado con presentar un impeachment contra este último el jueves.

            Con motivo del asalto al Capitolio, se ha resguardado la seguridad de Washington DC, que entre la guardia nacional y otros agentes, alcanza casi 30.000 efectivos. El centro de la ciudad ha sido vallado, al punto que parece una prisión. Y se planea una ceremonia de toma de posesión sin público, salvo los invitados de honor, a la cual Trump no asistirá.

            Al mismo tiempo, se esperan protestas en las principales ciudades del país, y los demócratas a su vez, temen un ataque interno de los propios militares que los custodian. Finalmente, y como si fuera poco, el lunes, en una entrevista realizada en NBC al jefe de la guardia nacional de DC, este declaró que se espera una “transición pacífica al poder militar” (“a peaceful transition to militar power”), lo que ha generado todo tipo de especulaciones.

            En consecuencia, dado todo lo relatado, hay motivos más que inquietantes para preguntarse qué podría pasar, lo cual tendrá, evidentemente, repercusiones mundiales.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

#Economía Suerte Joe Biden

Hoy arranca el mandato del presidente 46 en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica. Primero que nada, se espera una transición complicada, ya que a diferencia de las anteriores los equipos del saliente y del entrante trabajan en una entrega ordenada, cosa que en esta ocasión no sucedió.
Con esto, habrá muchos detalles en muchas áreas de gobierno que de haberse juntado y trabajado desde el año pasado se ahorrarían mucho tiempo y con ello la transición será menos eficiente. Esto traerá costos sin duda. Lo bueno, es que el presidente Biden y su agenda tienen ya muy definida la agenda de prioridades y con ello su plan de estímulos a la economía por $1.9 trillones de dólares norteamericanos.
Vale la pena comentar en que consiste este plan que es muy ambicioso y en sus consecuencias en la economía del país y del mundo. Lo primero es que llegarán a los hogares de la gente que trabaja cheques por $1,400 dólares, adicionales a los $600 que recibieron en diciembre. Esto totaliza una ayuda de $2,000 dólares en poco más de 2 meses.
Pero este plan además tiene muchos más aristas y áreas de apoyo. Contempla mejorar los apoyos a los desempleados y que reciban más beneficios, apoyos a préstamos en todos los niveles para educación, desde kínder hasta la educación superior, apoyos a pequeñas empresas y empresarios, un plan de vacunación muy ambicioso y también se destinarán fondos a pruebas de Covid.
Es una maravilla de plan en primera instancia y da envidia ver lo que se hace en el primer mundo, en países ricos, por contrarrestar los efectos negativos de la pandemia. Ahora, como todo en la vida, este paquete tiene efectos negativos. Esto genera deuda y todo este dinero se tiene que imprimir y eventualmente puede generar inflación, que es el impuesto más caro para toda la población y también podría generar una burbuja todo este exceso de liquidez.
La consecuencia más natural de estos estímulos será una mejora en el consumo, con ello los mercados deben seguir un buen paso y también las tasas de interés se mantendrían bajas o pegados al 0% por mucho tiempo. Otra consecuencia será un dólar débil, lo cual supone que el peso se mantendría razonablemente estable por esta condición global. Ojo, la estabilidad del peso es atribuible a la condición global y no a ningún mérito local.
Es decir, el peso es fuerte, como todas las demás monedas. Todo esto me hace pensar que podríamos tener un 2021 con mucha estabilidad, pero vulnerable y frágil. Es posible cerrar el año en niveles de $20.50, pero si aquí progresan las iniciativas nocivas en contra de la autonomía del Banco Central o si bien tocan las reservas del mismo para otro fin, así como la desaparición de instituciones como el INAI, podrían acelerar la baja en la calificación crediticia y con ello perder el grado de inversión. Sigo pensando que con pesos y las tasas en el nivel en el que están, duermo más tranquilo invertido en empresas norteamericanas y en dólares.
Suerte a Joe Biden, que seguramente hará muchos cambios y que en algunos acertará y en otros se equivocará. Lo importante es que sean más los certeros y que a su país le vaya bien, porque al mundo le va bien, pero sobretodo a México, por ser el destino del 90% o más de nuestras exportaciones.
Esta semana empiezan los reportes de las empresas del sector financiero, las siguientes dos vienen los reportes de las más significativas. En general se esperan reportes positivos porque el 4º trimestre es el periodo decembrino y el gasto y consumo son mayores que en el resto del año.
@juansmusi

Un día histórico

Aunque para algunos pueda parecer exagerado, el 06 de enero de 2021, es un día histórico para la democracia moderna, día en que el Congreso de Estados Unidos debe aceptar o no las listas de los votos electorales surgidos luego de la elección del 3 de noviembre. Y lo es, porque se ha originado la peor tormenta política de ese país, al estar en entredicho la idoneidad de su sistema democrático. La auténtica avalancha de pruebas de fraude es demasiado grande para hablar simplemente de “irregularidades”, y es indispensable aclarar la situación. De ahí que convenga tener en cuenta los datos que a continuación se indican.

            Cerca de 150 miembros de la Cámara de Representantes y al menos 12 del Senado, todos republicanos, impugnarán los votos electorales en la sesión de hoy, en que ambas cámaras sesionan conjuntamente, presididas por el Vicepresidente Mike Pence, quien actúa aquí como Presidente del Senado. Situaciones de impugnación ha habido en otras ocasiones, pero no a este nivel. Además, en esta ocasión, siete estados han mandado listas electorales dobles, esto es, tanto a favor de Biden como a favor de Trump.

            Quienes apoyan este proceso, han especulado mucho sobre lo que podría ocurrir: que Pence decidirá soberanamente cuáles votos de los estados en disputa serán válidos y cuáles no; que se formará una comisión de miembros de ambas cámaras y de la Corte Suprema, para ordenar una exhaustiva auditoría del proceso electoral global de los estados en disputa, que podría durar unos diez días; e incluso que Biden desistirá de la elección.

            Por su parte, quienes están en contra de la impugnación, estiman que esta sesión es solo una formalidad para declarar oficialmente elegidos a la dupla Biden-Harris, pues hasta la fecha, no ha existido ninguna declaración oficial a este respecto, solo por parte de la prensa.

            Al mismo tiempo, para hoy está contemplada una marcha en Washington DC, en que se calcula que habrá al menos dos millones de personas, que se reunirán al frente de la Casa Blanca, al mismo tiempo que esté reunido el Congreso. Caravanas de todo el país han partido ya hace días para estar allí. El mismo presidente ha prometido acudir a este magno evento.

            También se ha señalado que Trump revelará mucha información, en principio del fraude electoral, aunque hay quienes aseguran que saldrán a la luz muchas otras cosas.

            Por tanto, se trata de un evento en que tanto los representantes del pueblo, como parte del pueblo mismo, estarán presentes, todo lo cual prueba la importancia del actual momento.

            Por último, no deja de resultar curioso que se haya suspendido la ceremonia de asunción de Biden, supuestamente debido a la pandemia, señalándose que se transmitirá online. También resulta extraño que su compañera de fórmula, Kamala Harris, aún no haya renunciado –al menos hasta el día de ayer– a su escaño en el Senado.

Se insiste en que al margen de las preferencias electorales de cada cual, lo importante aquí, gane quien gane, es preservar la credibilidad del sistema democrático, altamente cuestionado, según se ha dicho. Todo lo cual tiene suma importancia para el resto de los países gobernados de esta manera, pues implica saber, ni más ni menos, si es el pueblo quien realmente manda, o si esta forma de gobierno no es más que una farsa.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Un auténtico “zapato chino”

Al más puro estilo de la mejor serie de suspenso e intriga, las abundantes noticias que han ido apareciendo con motivo del presunto fraude en las elecciones de Estados Unidos, han seguido un curso inquietante y cada vez más asombroso.

            En efecto, en ya varios estados en disputa (como Pensilvania, Georgia, Arizona, Wisconsin y Michigan), se han hecho (o están programadas) audiencias públicas en que se han presentado pruebas de todo tipo de lo que parece ser el mayor fraude electoral de la historia de ese país. Desde declaraciones juradas (cuya falsedad es un delito federal castigado con cárcel), hasta relatos de varios testigos, pasando por impactantes videos –algunos de cámaras de seguridad de locales de votación que duran horas–, e incluso peritajes al software encargado del conteo de votos, esta verdadera avalancha de antecedentes, está afectando a la opinión pública estadounidense, generándose una preocupante tensión dentro de ese país.

            Al mismo tiempo, se han presentado una multitud de demandas en estos y otros estados, alegando todo tipo de irregularidades. Entre otras cosas, votaciones presenciales en que no se corroboró la identidad de los sufragantes, votos de personas inhabilitadas para hacerlo, de menores de edad, de sujetos de otros estados, e incluso de personas ya fallecidas; o también, diversas situaciones anómalas respecto del voto por correo (boletas llegadas tardíamente, incluso en camiones llenos, en la madrugada del 04 de noviembre, luego que se parara el conteo que se estaba llevando a cabo, la imposibilidad de corroborar a los votantes que usaron este mecanismo, y hasta se ha hablado de boletas falsas); la falta de fiscalización adecuada en los conteos; o momentos en que todos o casi todos los votos contabilizados favorecieron a Biden, y un largo etcétera.

            Muchas de las demandas presentadas, tanto por el equipo de Trump como por otras organizaciones independientes, han sido rechazadas y todo hace presagiar que tendrá que ser la Corte Suprema de ese país la que termine de dirimir la cuestión. Igualmente, en algunos estados se ha ordenado más que un reconteo, una auditoría del último proceso electoral, a fin de verificar su idoneidad.

            Finalmente, se ha estado indagando en los sistemas informáticos utilizados en el proceso de conteo (siendo el más conocido el denominado “Dominium Voting System”), surgiendo varias denuncias de inexactitudes importantes en dicho proceso, siempre a favor de Biden. Y como si todo lo anterior fuera poco, hay sectores, dentro de los cuales se incluyen altos mandos militares, que acusan directamente una intervención extranjera de más de diez países, vinculados a este proceso informático, con el fin de interferir en estas elecciones. En suma, que se trataría ni más ni menos que de un asunto de seguridad nacional.

            Inquietante, sin lugar a dudas todo lo que está ocurriendo en el país del norte, al punto que como dice un refrán, estamos frente a un auténtico “zapato chino”. Y en realidad, la avalancha de noticias es tan colosal, que casi no alcanza a asimilarse la última, cuando llega otra tanto o más impactante que la deja como una más del montón. Es de esperar que todo este embrollo se aclare luego y a fondo, pues está en entredicho, ni más ni menos, que el prestigio y el futuro de una de las democracias más antiguas y respetadas del mundo.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Donald Trump, Joseph Biden y la delicada sensibilidad del católico

“Los desafíos que se nos presentan exigen una instrucción amplia y sana en la verdad de la fe. Pero requieren cultivar también un modo de pensar, una “cultura” intelectual que sea auténticamente católica, que confía en la armonía profunda entre fe y razón, y dispuesta a llevar la riqueza de la visión de la fe en contacto con las cuestiones urgentes que conciernen el futuro de la sociedad americana” SS Benedicto XVI – Homilía 17 de abril de 2008

Los medios de comunicación locales e internacionales se han apresurado a declarar a Joseph Biden como el nuevo presidente de los Estados Unidos. Las felicitaciones no se han hecho esperar, políticos de diferentes partes del mundo han externado su beneplácito por la “victoria”. En la contienda electoral Donald Trump reaccionó al conteo de votos declarando que hubo un fraude y que él había conseguido la victoria. Dicha declaración despertó la evidente molestia en muchos, uno de ellos el P. José Antonio Fortea.

Cabe mencionar que si bien, está visto que el todavía presidente de Estados Unidos es sumamente polémico; comparado con Joseph Biden desde luego que el primero representa un mal en un grado menor. Pero cuando ignoramos la historia, tendemos a alabar aquello que ha esclavizado al hombre e ido en contra del reinado social de Cristo. Baste con saber que las «grandes democracias» de las que habla el P. José Antonio Fortea son las que nos tienen en éste punto donde no hay retorno. Es la democracia el medio por el que se introduce el mal en una nación.

El sacerdote en cuestión habla sobre lo importante que es Donald Trump para el «bando provida». Debo decir que la causa provida no es un lío entre bandos, bloques o partidos políticos; la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural es algo que está perfectamente señalado en la doctrina social de la Iglesia y el católico tiene el deber de conocer y practicar en la vida pública. Por tanto hablar como si se tratara de un tema que nada tiene que ver con nosotros es un yerro y en el caso particular de los sacerdotes implica un yerro mayor al ser los primeros obligados a tratar el tema con suma delicadeza y darle la importancia debida

El sacerdote está en el deber de evangelizar desde el púlpito, supervisar e instruir diligentemente a aquellos que imparten la catequesis en su parroquia, a los acólitos, coro, asociaciones y cofradías. La doctrina católica ilumina el intelecto en algo tan importante como una votación que afectara al mundo entero. Si los católicos lo tuviéramos presente, no veríamos semejante situación en la que un político católico apoya el aborto y tampoco habría millones más votando por él en aras de que las libertades individuales están por encima de todo.

¿Qué tiene que ver y por qué es tan importante la sana doctrina católica? Porque una sólida formación católica le da fuerza a la lucha por la vida, el más fundamental de los derechos; una verdadera comprensión de la fe católica le permitiría al católico discernir y diferenciar la gravedad de una declaración polémica de Donald Trump al calor de una contienda electoral, de la suma gravedad que implica las acciones y la plataforma política que el candidato “católico” Joseph Biden pretende llevar a cabo de salir ganador.

En lugar de que nuestra delicada sensibilidad se vea ofendida por una declaración de Donald Trump, deberíamos sentir pena de que alguien que ni siquiera es católico haya hecho más en cuatro años por la protección de la vida en el vientre materno que miles de católicos juntos, llámese sacerdotes católicos, políticos católicos, empresarios católicos y feligreses en general, durante toda su vida. Las acciones a favor de la vida que el presidente Donald Trump ha realizado durante su mandato son un reproche constante a la propia consciencia; así que resulta más sencillo criticarlo como lo hacen los medios masivos de comunicación que ponernos a trabajar en lo que deberíamos.

Algo está muy claro: No podemos pretender que un católico que apoya el aborto y la ideología de género llegue a la presidencia de cualquier nación, máxime cuando sabemos que esta nación arrastrara al mundo entero en su destino…

Por imagen

A pesar que la gran mayoría de los medios de comunicación y de los gobiernos del mundo han dado por ganador al Joe Biden –si bien basándose en proyecciones, pues hasta ahora no ha sido proclamado oficialmente–, diversas y abundantes acusaciones de supuestas irregularidades, han empañado este proceso eleccionario y merecen atención.

            En efecto, existen varios indicios que al menos hacen atendible dicha posibilidad: desde aparentes discordancias anunciadas por diversas entidades, como Judicial Watch, entre el número total de votantes inscritos y los sufragios emitidos, hasta supuestos problemas con el conteo informático de votos, pasando por incidentes de todo tipo en muchos locales de votación (expulsión de observadores, llegada de boletas fuera de plazo, incluso de madrugada, acciones inapropiadas de vocales, etc.), entre otras. De hecho, en al menos siete estados (Nevada, Arizona, Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Carolina del Norte y Georgia) el conteo de votos no ha terminado, o se está haciendo uno nuevo y en algunos de ellos, ya han intervenido sobre el particular, cortes federales o incluso la Corte Suprema.

            Con todo, debe recordarse que esta no es la primera vez que ocurre algo similar. Si bien a muchísima menor escala (pue solo aludía a Florida), pasó algo parecido en el año 2000, entre George W. Bush y Al Gore. En esa ocasión, luego de más de un mes de incertidumbre, y –aunque él mismo no lo hiciera– pese a que los medios también proclamaron a Gore como ganador, la Corte Suprema determinó que Bush era el real vencedor.

Por tanto, no es inédito que la Corte Suprema dirima quién es el vencedor en una elección presidencial en Estados Unidos, con la particularidad que el actual escenario parece bastante más grave que la de hace veinte años.

            Lo anterior amerita que esta situación deba ser investigada profundamente, sabiendo que el peso de la prueba sobre una supuesta irregularidad, recae totalmente sobre Trump, pues de acuerdo a las tendencias que hasta el momento se tienen, el ganador es Biden.

            Debe aclararse que lo anterior no se fundamenta solo en esta elección, sino en la integridad del sistema democrático en sí mismo, al darse en uno de los países en que dicho sistema se presenta de forma más sólida y que por su importancia, sirve de referencia para el resto del mundo. Es imperioso así, despejar toda duda razonable a este respecto.

            Además, también lo merecen los que votaron por Trump, que al final, resultaron ser una masa bastante mayor que la proyectada por las encuestas, que aseguraban una victoria fácil para Biden, lo que claramente no ocurrió.

            Finalmente, esta situación también debe investigarse de cara a los electores de Biden, para que no se cuestione su eventual futuro gobierno. Además, si todo está en regla, no hay nada que temer (ni probar en principio), razón por la cual, no se ve una razón irrefutable para negarse a esta revisión. Quien nada oculta, nada teme, dice el refrán.

            En consecuencia, todo lo dicho hace que, por simple imagen ante el resto del mundo y ante sí mismos, dado que los indicios van mucho más allá de un simple chisme (y a fin de no parecer un país bananero), resulte imperioso investigar esta delicada y lamentable situación. Dada su importancia, esta elección no puede quedar manchada, siendo por ello necesario salir de toda duda a su respecto.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

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