Un Poder Monstruoso

Se ha dicho, y al parecer con razón, que el poder es expansivo, esto es, que tiende a crecer mientras no se tope con otro poder más fuerte que él. De ahí que hablar de una “autolimitación” suya parezca, cuando menos, improbable.

Esto explica que desde hace algunos siglos, se haya luchado vigorosamente por limitar este poder, en particular del emanado del Estado, mediante su regulación por el derecho y su atomización en diferentes órganos de acuerdo a las funciones que deben cumplir, a fin que se vigilen mutuamente para que el poder frene al poder.

De ahí que haya que andarse con mucho cuidado cuando se busca dar más atribuciones al Estado, pues para imponer su voluntad, éste cuenta entre otros mecanismos, con la facultad de dictar leyes (que puede imponer por la fuerza) y de asignar o quitar recursos (también mediante leyes). Así, como el poder es expansivo, parece casi imposible que el Estado no ocupe cualquier espacio que se le conceda –y con intenciones definitivas–, a menos que otro poder lo expulse del mismo, si puede, en un futuro incierto.

Todo lo antes dicho debe tenerse muy en cuenta a propósito de la reforma –o incluso revolución– educacional que busca imponer el actual gobierno, que poco a poco va mostrando su amenazante cariz, a pesar de los muchos voladores de luces que intentan ocultarlo. Por eso hay que decirlo claro: si lo que se pretende es que sea el Estado quien financie la educación superior, o que entre otras cosas, pueda nombrar “interventores” para meter mano en aquellos establecimientos que estime no cumplen con estándares mínimos, es evidente que por esa vía buscará controlarlo todo (carreras, programas, profesores, aranceles, sueldos, investigación, extensión…), pues como dice el refrán, “quien pone la plata, pone la música”.

Dicho desde otro ángulo: muchos parecen creer que el Estado es una especie de paladín que protege a los débiles del abuso de los fuertes, sin considerar que por querer liberarse de estos (supuestos) aprovechadores, se está creando un verdadero monstruo, que usando todo el aparataje estatal, eventual (y generalmente) abusará como nadie, sin que exista un “súper-estado” al que acudir (lo cual no haría sino empeorar las cosas, al surgir un poder aún más incontrolable).

Es por eso que estamos en un momento crucial para la historia de Chile, que sin duda alguna tendrá enormes consecuencias para el futuro. Tan es así, que el acalorado debate que existió hace algunos años en España a propósito de la asignatura “Educación para la ciudadanía” –verdadero adoctrinamiento político disfrazado de educación– parece casi un juego de niños comparado con nuestra actual situación.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

¿Se imaginan cómo será el futuro de la actual generación de padres e hijos?

¿Se imaginan cómo será el futuro de la actual generación de padres e hijos?

623 Palabras

En muchos países, nunca ha habido una generación que haya tenido más medios disponibles, para adquirir una mejor calidad de vida y triunfar individual y colectivamente.

No voy a describir una visión pesimista del futuro, solamente una realidad que poco a poco va tomando cuerpo, debido a las circunstancias actuales de la dejadez en la educación familiar, y de la falta de práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos.

Según las proyecciones estadísticas, los padres de esta generación, seremos en relación con nuestros hijos:

  • Las primeras generaciones decididas a no repetir con los hijos, los mismos errores que pudieron haber cometido nuestros progenitores.
  • Los más débiles e inseguros que ha dado la historia, aunque seamos los más dedicados y comprensivos, al esforzarnos en abolir los abusos del pasado.
  • Los últimos hijos, regañados por los padres, y los primeros padres, regañados por los hijos.
  • Los que intentamos ser, los padres que no tuvimos y quisiéramos haber tenido.
  • Los últimos que tuvimos miedo a nuestros padres y los primeros que tememos a nuestros hijos.
  • Los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos.
  • Los últimos que respetamos a nuestros padres y los primeros que aceptamos, que nuestros hijos no nos respeten.

Los hijos de esta generación serán, en comparación con sus padres:

  • Los más beligerantes y poderosos, que nunca existieron contra sus padres.
  • Los que debido al excesivo consumismo, no habrán ahorrado lo suficiente para mantenerse durante su jubilación.
  • Los que económicamente han vivido de sus padres y después tendrán que vivir de sus hijos.
  • Los que más tiempo se quedaran a vivir en casa y a costa de sus padres, incluso aunque se hayan casado.
  • Los que no tendrán ningún respeto por sus padres, pero también perderán el respeto debido por sus hijos.
  • Los que nunca creerán que viven peor, que han vivido sus padres y seguirán sin hacer nada para educarse, a pesar de que tengan todos los medios a su alcance.
  • Los que perderán el control de sus familias, que irán a la deriva, al no tener objetivos, ni destino.
  • Los que serán más pobres que los padres.
  • Los que serán testigos y participes del aumento de la brecha, entre los educados y los no educados.
  • Los que, si estudian obteniendo préstamos financieros, más tiempo estarán endeudados y más porcentaje de sus salarios, tendrán que destinar para amortizarlos.
  • Los que si no estudian muy fuerte, serán la categoría social de perdedores, sujetos siempre al salario mínimo.
  • Los que tardarán más años en poder independizarse económicamente, sin depender de las ayudas familiares o sociales.
  • Los que tendrán menos posibilidades de disfrutar, los avances técnicos de la sociedad, los cuales se quedarán solamente para unos cuantos.
  • Los que tendrán menos posibilidades de poder elegir y obtener el trabajo razonable que les guste o para el que se hayan preparado.
  • Los que tendrán menos salud y estarán más obesos y peor nutridos.
  • Los que tendrán una esperanza de vida más corta.

Son los hijos quienes ahora esperan el respeto de sus padres, entendiendo por tal, que les respeten sus ideas, sus gustos, sus apetencias, sus formas de actuar y de vivir. Y que además les patrocinen lo que necesitan para tal fin.

La solución es bien sencilla, para las familias que quieran revertir esta tendencia. Educarse y educar más y mejor. Siempre habrá familias que no lo quieran hacer y esas serán, las que engrosen las mencionadas estadísticas de fracasados.

 

En el DF, más de 6 mil abortos se han practicado a niñas y adolescentes

México D.F., Abril, 2014. Colaboradores IFO.- Lo que vive una mujer después de abortar (en la circunstancia que sea) suele tener repercusiones distintas en cada persona. Sin embargo, existen coincidencias significativas en el sentir de las mujeres que han experimentado esta situación ¿qué hay más allá del aborto? ¿Por qué se habla poco al respecto?

De acuerdo con investigaciones médicas internacionales, después de un aborto la mujer puede presentar dificultad para sobrellevar los sentimientos generados a partir del evento: “existe una tendencia a la continua negación, hasta el punto en que las emociones no resueltas y no enfrentadas en forma sana pueden manifestarse en depresión, angustia, aislamiento, trastornos de la alimentación, del sueño, disfunciones sexuales, autoestima baja, entre otros”, señala la Mtra. Maricarmen Alva, presidenta de IRMA AC, institución que brinda apoyo y acompañamiento psicológico a personas que han experimentado pérdidas gestacionales de manera espontánea o provocada.

De acuerdo con la especialista, después de la despenalización, se disparó el número de mujeres que llegaron a su institución pidiendo ayuda: “empezamos a recibir personas que, incluso, habían abortado un día antes de llegar con nosotros (@IRMAac). Nos sorprendimos más cuando llegaban jovencitas de 15 años acompañadas por la mamá que las llevó a abortar, pero que ahora quería que se le atendiera emocionalmente”.

Datos referidos por la Secretaría de Salud señalan que en los últimos siete años, en el DF se han practicado más de 6000 abortos a niñas y adolescentes de entre 11 y 17 años. A decir de la Mtra. Alva, también comenzaron a atender casos de mujeres adultas de entre 38 y 46 años.

Datos proporcionados por la institución (en relación con la población que atienden) indican que:

  • 17% de las mujeres se habían practicado 2 o más abortos
  • 46% de las mujeres que abortaron refirieron que su familia no lo sabía
  • 80.3% abortó por alguno (s) de los siguientes motivos: presión de la pareja o de la familia; estudios o trabajo; miedo

Las secuelas emocionales derivadas de un aborto son poco conocidas, comenta la Mtra. Alva “a la gente le cuesta trabajo entender cómo alguien puede sentirse mal de no tener a un bebé que ni siquiera conoció (aunque haya sido por elección). Generalmente dudan que su sentir sea genuino o suponen que se les pasará en cuanto tengan otro embarazo. Es muy importante que la mujer reflexione sobre lo que le sucede y se atienda de manera oportuna, que sane sus heridas en la medida de lo posible, que pueda recuperar y continuar con su vida sanamente, esa es la misión de IRMA: ayudar a que no se pierda más… de lo que ya se ha perdido”.

Dos papas que revolucionaron a la Iglesia y al mundo #2PopeSaints

El próximo domingo 27 de abril, Festividad de la Divina Misericordia, el Santo Padre canonizará a los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II. Sin duda, es un día de fiesta universal no sólo para la Iglesia sino para el mundo entero.

Recuerdo en mis años de infancia, en 1958, cuando fue elegido el popular “Papa Bueno”, como cariñosamente le llamaban los fieles. Se pensaba que “era el típico Papa de transición”, por su avanzada edad, pero en el desempeño como Sucesor de San Pedro, sorprendió al mundo entero al convocar al Concilio Ecuménico Vaticano II. En el que reunió a Cardenales y Obispos de los cinco continentes y además invitó a participar a dirigentes de otras religiones, como: Anglicanos, Ortodoxos, Rabinos Judíos, Luteranos…

Sus años como Nuncio en países de Europa del Este y en los que convivía con personas de muy variadas religiones, comprendió que había que iniciar un diálogo constructivo con ellos. A este Concilio, también fueron convocados destacados intelectuales, fieles laicos de la Iglesia, como “observadores especiales”.

Deseaba ardientemente renovar a la Iglesia y abrirse más a las apremiantes necesidades de los más necesitados y de la paz universal como lo expone en su Encíclica, “Paz en la Tierra”, en medios de las fuertes tensiones por la llamada “Guerra Fría”. Se entrevistó con Presidentes de muchos países y Embajadores y tuvo fructíferos encuentros con personalidades de gran talla cultural.

Un tema que a Juan XXIII le interesaba particularmente era promover y animar a una mayor participación de los laicos mediante su presencia activa en la Iglesia, pero de modo especial, en su trabajo profesional para cristianizar las diversas estructuras temporales; de hacerlos conscientes de que podían tener un papel más protagónico en la sociedad y llevar a todos los ambientes la doctrina de Jesucristo. Falleció en 1963 y el actual Siervo de Dios, el Papa Paulo VI continuó con el Concilio hasta 1965. Cuando leí “Las Memorias Autobiográficas” del Papa Juan XXIII no me quedó la menor duda que era un hombre santo y enamorado de Dios y que algún día llegaría a los Altares.

Después del fallecimiento de Paulo VI, en el verano de 1978, fue electo Juan Pablo I, “el Papa de la Sonrisa” cuyo breve pontificado duró poco más de un mes, pero se ganó la simpatía del mundo entero. En 1978 fue electo un Papa que venía desde Polonia, Juan Pablo II, hasta entonces Cardenal de Cracovia.

Tenía un liderazgo y simpatía naturales y sabía moverse entre intelectuales, pensadores, catedráticos puesto que él era un experto Filosofía, Teología y Letras Eslavas. Como sacerdote y Obispo, buscaba siempre a los jóvenes para brindarles formación cristiana. Sufrió las penalidades de la Segunda Guerra Mundial y, después, durante el régimen Comunista lo vigilaba constantemente, como a todos los Pastores de la Iglesia Católica. Incluso la KGB –espías soviéticos y polacos- le colocaron un micrófono oculto en su confesionario porque sospechaban que era un disidente del sistema marxista-leninista, pero no descubrieron más que a un sacerdote con un gran celo por la salvación de todas las almas.

Después fue a Roma para estudiar su Doctorado en Teología y se le invitó al Concilio Vaticano II, allí conoció al célebre catedrático alemán y Arzobispo de Baviera, Monseñor Joseph Ratzinger e iniciaron una amistad que duró hasta la muerte de Juan Pablo II, y lo quiso tener entre sus principales colaboradores en el Vaticano, como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Esa mancuerna –un brillante filósofo y un profundo teólogo- fue decisiva para la elaboración de documentos claves, como por ejemplo, sobre la Teología de la Liberación, sobre el Valor de la Vida Humana, acerca de la Bioética, del papel de la mujer en la Iglesia y otros temas de palpitante actualidad en los que la sociedad pedía orientación. Quizá lo más sobresaliente fue ese encargo que le hizo el Papa Juan Pablo II al Cardenal Raztinger para que elaborara –junto con un equipo de expertos- “Catecismo Universal de la Iglesia Católica”, con la finalidad de aclarar muchas dudas y desconciertos que surgieron después del Concilio Vaticano II, en la que algunos aprovecharon para sembrar confusión, con el pretexto de una “iglesia adulta y renovada”, cayendo en graves desviaciones.

Sin duda, este Papa fue el que más viajes pastorales realizó alrededor del orbe para escuchar personalmente las necesidades de sus Nuncios, Obispos, sacerdotes y fieles laicos. Se entrevistó con centenares de Presidentes, de Diplomáticos, de representantes del mundo de la cultura y del arte. Y un lugar destacado merece su acercamiento con los jóvenes, cuando impulsó las Jornadas Mundiales de la Juventud. Que hasta la fecha han tenido una entusiasta respuesta por mostrar su afecto al Romano Pontífice y el Papa no desaprovechaba ningún discurso para abrirles generosos y magnánimos horizontes; a ellos les pedía un cambio más decidido y radical en su acercamiento a Jesucristo. Por supuesto, animó a muchas y a muchos jóvenes a decir que “sí” a la llamada divina que sentían interiormente para entregarle al Señor toda su vida. De 1978 al año en que falleció en 2005, aumentó en forma notable el número de sacerdotes, religiosos, misioneras, monjas, seminaristas, novicias y laicos comprometidos.

Su acercamiento con las demás Iglesias fue notable, como el “Encuentro de Asís”, en el que todos oraron por la paz y fraternidad entre las personas de los cinco continentes. Sus encuentros con las familias también tuvieron importantes repercusiones para cuidar ese tesoro valiosísimo y velar por su unidad, así como, como el amor y respeto por los no nacidos, el cariño entre los cónyuges y su papel determinante en la formación de sus hijos. En cada viaje se le esperaba con mucha ilusión y alcanzó una gran popularidad por su figura carismática, Varias revistas y publicaciones le concedieron el título de “El Hombre del Año”.

Especial impacto causó su visita a Jerusalén, cuando visitó “El Muro de las Lamentaciones” y pidió perdón por todos los errores humanos y abusos que personas de la Iglesia católica habían causado a lo largo de la historia de la humanidad. Hasta personas ateas y agnósticas elogiaron este significativo gesto del Sumo Pontífice.

El día que falleció, cientos de jóvenes y fieles oraban por el Papa y le comentó a su vocero de prensa, Joaquín Navarro-Valls: -Al principio, yo salí en busca de los jóvenes, ahora ellos vienen a rezar por mí, ¿no es un detalle hermoso? Y continuó: “Ansío que me dejen ir a la Casa de mi Padre Dios. Pocos minutos después falleció.

Durante sus multitudinarios funerales, en que vinieron representantes de muchos países y una innumerable cantidad de jóvenes mostraban sus pancartas y gritaban en italiano: “Santo Súbito”, es decir, “que se le declare santo cuanto antes”. Pues ese día ha llegado.

Juan XXIII y Juan Pablo II, han sido dos gigantes del espíritu que, con una mentalidad visionaria y a mediano y largo plazo, impulsaron un renovado cambio dentro de la Iglesia, con un mayor diálogo y apertura hacia todo el género humano, y como lo han continuado haciendo, también, durante su pontificado el Papa Benedicto XVI y, ahora, el actual Papa Francisco.

Domenikos Theotokopoulus “EL GRECO”

A este pintor oriundo de la isla griega de Creta, en ese momento bajo el protectorado de Venecia sus contemporáneos  italianos le dan el nombre de El  Greco.  Proviene de una familia católica y seguramente de niño acudió a colegio de frailes, quizás franciscanos, pues vemos una singular predilección por San Francisco de Asís, ya que reproduce  su imagen infinidad de veces.

Es en España donde se encuentra, se realiza y su obra adquiere una dimensión y categoría no igualada por ninguno de sus contemporáneos. En este viaje el pasa primero por Roma y Venecia y descubre las extraordinarias pinturas de Rafael, Tintoretto, Veronés, y Tiziano, del cual fue ayudante,   o sea los grandes maestros  del  renacimiento manierista  del siglo XVI. Este conocimiento, hace que pueda concebir otra forma de plasmar sus ideas.

Tendríamos que adentrarnos en la España de esa época, para tratar de entender el influjo que ejerció en este pintor. Traía una gran recomendación, pues el cardenal Alejandro Farnesio habla de la llegada a Roma de “un giovane candiotto, discepolo de Tiziano”, que  se cree fue el Greco.   Llevaba dentro, desde que vio  la luz en Creta, como una semilla misteriosa, su mundo de hombres, de santos y de interpretaciones. Pero era necesario que fructificara. Y no lo había encontrado ni en Grecia ni en Italia.  G.Marañón  EL GRECO Y TOLEDO.

Un pintor de un fervor y misticismo extraordinario, que logra plasmar en sus telas esa espiritualidad  que lo convirtió sin duda en uno de los más grandes y originales pintores de todos los tiempos.

El Greco aprende del movimiento italiano como distorsionar las figuras; para lograr su propósito,  las alarga, retuerce los miembros, y logra unas miradas que miran hacia no sabemos dónde, pero llenas de una  emoción que no encontramos en ningún otro pintor.

Es en la hermosa ciudad de Toledo, donde se establece y pinta  el famoso Entierro del Conde de Orgaz, (Iglesia de Santo Tomé ) obra que todos conocemos y que sin duda ha impresionado a quienes han tenido la suerte de contemplarla.  Pintura que destella imaginación y maestría y que por sí sola justificaría la fama del maestro.

Este pintor singular nos sorprende por su modernidad, sus retratos son tan impecables que los podemos comparar con  los de su gran maestro Tiziano. Sin embargo la generación siguiente no pudo o no supo apreciarle, pues tanto sus formas como sus colores les parecían poco reales. Fue después de la segunda guerra mundial y el descubrimiento de una nueva forma de mirar y pintar que EL Greco ha sido redescubierto y comprendido y ahora nos maravillamos de la hidalguía, fervor y misticismo que se mezclan en esa humanidad.

La atmósfera  era,  pues, propicia a la floración de un temperamento místico como el del Greco. En ese mismo siglo Santa Teresa había escrito allí, en Toledo, parte de las Moradas y el final de las Fundaciones, y,  en efecto no se comprende ambiente más adecuado para la tensión creadora de la insigne mujer, en cierto modo paralela a la de  Theotókopuli.  G. Marañon

He citado de intento a Santa Teresa, como otros autores recientes, porque en efecto, hay una sorprendente coincidencia, ya he dicho que sin conocerse mutuamente, lo cual da un sentido transcendente a la coincidencia, entre el destino por amor a Dios de la Santa y el desatino de algunas de las pinturas del Greco, que son también embriaguez de divinidad.  G. Marañón.  El Greco y Toledo.

Un secretismo peligroso

Recientemente, la Contraloría General de la República ha revocado parte del “Reglamento para el ejercicio del derecho a recibir educación, información y orientación en materia de regulación de la fertilidad”, del Ministerio de Salud, que permitía suministrar a menores de 14 años la píldora del día después, sin informar –ni siquiera a posteriori– a sus padres.

Es decir, ya no basta con que desde antes de los 18 años (fecha en que según nuestras leyes se adquiere la mayoría de edad) se tenga esta posibilidad de actuar en la clandestinidad, sino que al parecer, quiere retrotraerse esta situación hasta la más tierna infancia. ¿Una niña de 12 años también debiera ser dejada sola en una situación como ésta?

Además de la ilegítima intromisión del Estado en un asunto que es propio de la familia y del derecho preferente de los padres de educar a sus hijos, lo que parece no entenderse es la realidad de las cosas. Y esta realidad indica, claramente, que una menor de 18 y con mucha mayor razón una menor de 14 años, no han alcanzado su plena madurez. En caso contrario, no sólo se los consideraría adultos desde antes, sino que además, dejarían de tener sentido una serie de prohibiciones respecto de las cuales, los mismos que rasgan vestiduras con motivo del dictamen de la Contraloría, muestran su total acuerdo, como la prohibición de comprar cigarrillos o alcohol, por ejemplo.

Es por eso que no parece lógico insistir al mismo tiempo en ambas posturas: o se trata a nuestros adolescentes como adultos o como “incapaces relativos” (que eso son, según la terminología legal) para todo, no eligiendo antojadizamente en qué sí y en qué no. Incluso, las mujeres llegan a esta condición a los 12 años (y los varones, a los 14), con lo cual, de acuerdo a la normativa impugnada, podría estarse tratando con una incapaz absoluta, que según la ley, carece totalmente de discernimiento y que no se obliga, ni de broma, a nada, diga lo que diga.

Además, parece evidente que la menor (y más aún la que no haya llegado a los 14), ante un embarazo inesperado, acabará pidiendo consejo y ayuda a alguien, precisamente por ser menor de edad. ¿Quién mejor que sus padres para ayudarla en una situación como ésta? ¿Tendrá más en consideración sus circunstancias un facultativo de la salud, que no la conoce, que su propia familia?

Por último, mantener en secreto este tipo de situaciones no hace sino desproteger a las menores, que pueden ser fácilmente abordadas por adultos, quienes a fin de cuentas, terminan siendo protegidos con el anonimato que la normativa impugnada genera. En el fondo, este secretismo las deja en total indefensión ante los adultos que quieran tener sexo con ellas, ayudando a perpetuar y expandir este problema, pues resulta evidente que ese adulto posee varios medios para tener acceso carnal a esa menor.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

¿Qué puede hacer la sociedad para que la educación en México mejore su calidad?

¿Qué es lo que hace diferente a un país de los primeros lugares en la prueba de PISA de los que ocupan los últimos lugares como México? Son muchos los aspectos o factores que intervienen, pero uno muy importante es la cultura que existe en una sociedad acerca de la educación.

Una buena educación hunde sus raíces en la familia. En ella se aprende lo importante que es el aprendizaje, el estudio, los buenos hábitos,  la capacidad de admirarse y asombrarse ante lo que nos rodea, la amplitud o estrechez de intereses, la responsabilidad, el amor por hacer las cosas bien hechas, los valores y principios éticos, etc.

Se equivocan los padres que creen que cumplen su deber solamente con llevar a sus hijos a una “buena” escuela y pagar la colegiatura si es el caso. Tales padres pareciera que le dicen a la escuela  “ahí  está mi hijo, espero que me lo devuelvan cuando ya esté educadito”, abandonando su deber derecho de educar.

La educación se valora positivamente sólo  en hogares donde los padres están al pendiente de lo que aprenden en la escuela sus hijos, de los problemas que encuentran en el día a día para realizar las tareas escolares, de los materiales que necesitan, de los logros y frustraciones que sufren, de las actividades que realizan, de los retos que superan.

Una tarea de la sociedad para mejorar los resultados de la educación  es que desde la familia exista no solamente la intención sino también las acciones que le den su justo valor a la tarea educativa, en el hogar, en la escuela y en la sociedad. Esto implica para los padres desde la dimensión personal preocuparse por el cultivo de su propio conocimiento  sobre una amplia variedad de temas, pero especialmente sobre el que se refiere a la propia profesión, contando con un bagaje en otras materias indispensable para desenvolverse sin dificultad en la vida social actual.

Luego, el padre y la madre tendrán que elegir bien la escuela a dónde asistirán sus hijos y procurar participar en las reuniones a las que sean convocados y a las citas personales con los maestros. Y en caso de que se crea necesario, solicitarlas  Conocer los objetivos y contenidos de los programas, la forma de trabajo de la escuela y del maestro. Estar al pendiente de los resultados de las evaluaciones y de cómo se le puede ayudar a los hijos a mejorar. Si es posible participar de una manera activa en la asociación de padres de familia o en su consejo de participación social. Preocuparse también de la educación que reciben los demás niños y jóvenes, y no solamente de los que son nuestros hijos. Para lo cual habría que estar enterado también de los problemas existentes en el sistema educativo, particularmente de las instituciones que nos son más cercanas, y de los distintos planteamientos que se hacen para su solución.

Como miembros de una sociedad, profesionistas, exalumnos, vecinos, ciudadanos, empresarios, ciudadanos votantes, contribuyentes que sostienen con sus impuestos un sistema educativo público, debería existir un genuino y sano interés por conocer el funcionamiento de nuestra educación a sus diferentes niveles, sus dificultades, fallas y posibles alternativas de mejoramiento. Lo que ofrecen unos y otros políticos o partidos, lo que proponen unos y otros expertos. Todo para tener una opinión fundamentada y contribuir con nuestro punto de vista y aportación de acciones  al mejoramiento de la educación. Mientras no exista una sociedad bien enterada de lo que sucede en un asunto tan importante como lo es la educación, no seremos una sociedad exigente que demande la calidad que espera en los servicios educativos a las autoridades y funcionarios que la tienen a su cargo.

Lo primero que debemos exigir es que la educación se trate como una política de estado de la más alta prioridad. Esto significa que no dependa, de ideologías de partidos, o de que ocupe la cabeza del gobierno un partido u otro. Que las decisiones sean tomadas de una manera fundamentada, científica y técnicamente, y dentro de un marco político definido por la sociedad para el largo plazo.

Lo segundo que necesitamos es que exista información sobre lo que sucede con la educación, de ahí la importancia de la realización de pruebas como ENLACE. Que haya transparencia en el funcionamiento de las instituciones educativas, que haya una verdadera rendición de cuentas. Poder conocer desde cuál es el curriculum de los funcionarios que despachan en la SEP, hasta los resultados de las evaluaciones en el grupo donde están mis hijos.

Lo tercero que necesitamos son cauces de una verdadera y auténtica participación social en la educación, mediante asociaciones de padres de familia independientes del gobierno, mediante consejos de participación social,  a nivel escolar, municipal, estatal y nacional que sean efectivos y no de ornamento para la estadística.

Cuando se haga en nuestro México lo hasta aquí mencionado como una tarea social; cuando nos interese más lo que sucede con nuestro país en pruebas internacionales como la de PISA, que los resultados de la selección de futbol; cuando valoremos más el papel y la preparación de nuestros maestros dentro de la sociedad; cuando apreciemos más la generación de conocimiento mediante el estudio y la investigación, entonces habremos generado el ambiente cultural para transformar nuestro sistema educativo.

Para quien no esté enterado

De acuerdo a lo “políticamente correcto”, hoy estaríamos viviendo en sociedades libres, pluralistas y tolerantes, al punto que nada resulta peor que una desmedida homogeneidad, razón por la cual, las diferentes concepciones de la vida que coexisten serían un semillero para nuevos cambios (a los cuales casi siempre se rodea tácita e infundadamente de un cariz positivo), siendo por ello algo beneficioso para nuestras actuales democracias.

Sin embargo, esta optimista visión parece no tener en cuenta que muchas de las concepciones del hombre y del mundo resultan más o menos incompatibles entre sí. Por eso, pretender que puedan coexistir pacíficamente unas y otras es, o bien un cínico engaño, o bien producto de una candidez pasmosa. Ello, porque resulta inevitable que en algún momento surja una concepción que pretenda hacerse hegemónica a costa de las demás.

Para quienes no estén enterados de esta situación y siguen encandilados –e incluso neutralizados– por esta bonita fachada de la tolerancia de nuestros días, que esgrime hipócritamente el actual laicismo en su pretensión de hacerse hegemónico, aquí va un buen botón de muestra.

En España, y pese a los múltiples problemas por los que atraviesa ese país, el ayuntamiento de Andalucía no ha encontrado nada mejor que iniciar una furiosa campaña para expropiar la Catedral de Córdoba. Ni más ni menos. De este modo, siguiendo los pasos de conocidos países totalitarios de tipo “clásico” –varios de los cuales cayeron por su propia ineptitud y corrupción–, pretende apoderarse de lo que no es suyo, en este caso, de un templo de la Iglesia Católica (y antes musulmán) que desde hace mil quinientos años ha sido consagrado para el culto, aduciendo, sorprendentemente, que dicho inmueble “no pertenece a la Iglesia”.

El argumento no tiene ni pies ni cabeza, pues los orígenes de la Catedral datan del siglo VI, antes de la conquista musulmana, luego de la cual, en el siglo VIII, fue derruida y convertida en mezquita, para retornar nuevamente al culto católico en el siglo XIII gracias a la reconquista española; con la diferencia que en este caso, se conservó buena parte de la arquitectura anterior.

De este modo, desconociendo quince siglos de historia, se pretende expropiar un lugar dedicado al culto. ¿Cuál es la razón?

Respuesta: para quien no lo sepa, lo anterior es una muestra más, dentro de muchas otras actividades del laicismo (programas políticos, leyes, tratados, sentencias, prensa, arte, etc.) que lisa y llanamente, buscan borrar toda manifestación religiosa de nuestras sociedades. Con el pretexto de la laicidad, se pretende crear precisamente lo que desde la boca para fuera condenan: una completa homogeneización de nuestras sociedades, en donde la “verdad oficial”, establecida por el estado y elevada a la categoría de dogma, no tenga oposición alguna. ¿Seguiremos sin enterarnos?

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Alemania, otro Renacimiento

La historia nos demuestra una y otra vez, que los logros de una cultura, no pasan desapercibidos para el resto del mundo, a pesar de las circunstancias. Las dificultades geográficas, la falta de una comunicación como la que hoy tenemos, no han sido impedimento, para que cada vez que hay algo digno de conocer y compartir, las noticias vuelen y el movimiento se de en todo el continente. Los momentos de gloria del renacimiento italiano, traspasaron los Alpes y todo el que se interesó por la cultura en sus diferentes manifestaciones dirigía sus miradas a Italia.

Alemania es uno de estos ejemplos, aquí, esta corriente entra más por el pensamiento y el razonamiento. Este humanismo tiene un efecto tremendo, ya que sobreviene un choque entre la tradición y las nuevas ideas, lo cual lógicamente trajo una importante ruptura en la vida social y religiosa. En estos difíciles momentos aparece un gran invento: La Imprenta. Este dará al grabado una categoría diferente. Esto aunado a la fuerza del pensamiento, dan una nueva dimensión al arte. Entre los muchos representantes que tenemos de este período, hay uno que sobresale por la calidad e imaginación de sus interpretaciones.

Albrecht Dürer, Su nombre alemán. Fue dibujante, pintor y grabador, la figura más importante de esa época.

Alberto Durero, nombre que se le da en español, nace en Nuremberg en 1471 y fallece en la misma ciudad en 1528. Su padre húngaro, era orfebre, así que seguramente el joven Alberto heredó predisposición y atracción, hacia este oficio.
Se acerca una nueva estética revolucionaria, frente a un mundo medieval que estaba ya en franca decadencia. Se desata un impulso, una vuelta a esa humanidad olvidada durante tantos siglos. Este pintor y grabador en un viaje a Italia, descubre otra forma de mirar, de interpretar, de acercarse al ser humano, pero la rigidez de su educación le impedían adaptarse a ellas, sin una renuncia a su tradición. Pero encuentra la forma de injertar esta corriente renacentista en este crítico período. Su férrea voluntad, sus extraordinarias cualidades, y la sensibilidad de su alma llegan a un clímax, no alcanzado por ninguno de sus contemporáneos. Sus cualidades para el dibujo siempre fueron asombro para los que le rodearon. Luego con la “xilografía”, grabado en madera y posteriormente en cobre, logra piezas de una perfección y belleza que nos dejan atónitos. También fue excelente pintor, pero durante toda su vida no deja de ser un obrero del metal. No es inoportuno completar este juicio, con otro de “ Elie Faure, que le presenta burilando el cobre “con mano de obrero, corazón de poeta y cerebro de filósofo” .Jose Selva El Renacimiento en Alemania”.

Durero viaja a Venecia con un inmenso deseo de ensanchar sus horizontes, cosa que por supuesto logra y se da cuenta enseguida de la rígida posición en que se encontraba. Al compararse con sus colegas italianos . Escribió: “Aquí soy un señor, en casa un parásito”.

Este gran pintor y grabador es la figura más importante del arte alemán de esa época. Sus dibujos son de una habilidad y belleza difícilmente comparables, con ninguno de sus contemporáneos. Su vida profesional fue ardua y ambiciosa, ya que en la Alemania de la reforma, el artista no gozaba de los mismos privilegios, que sus colegas en Italia. El mismo tradujo la amargura de esta situación, pues al volver de una viaje por la hermosa península escribió: “En Venecia soy un gentilhombre, en Nuremberg, sólo un pobre hombre.”
Durero logra respeto y admiración algo inexistente en aquellas latitutdes, para los hombres que trabajaban con sus manos.

Hombre de estudio ante todo, pues estudio constante y anhelo de profundizar sus propios conocimientos, es toda su labor de artista. Registró sagazmente en su álbum de viaje efigies, paisajes, arquitecturas, todo cuanto cautivaba su infatigable don de observación. El dibujo suplantó casi enteramente a la pintura. “ El Renacimiento en Alemania.” José Selva
La influencia de Durero se extiende más allá del círculo nuremburgués formado por sus discípulos y colaboradores; en la escuelas de Westfalia y de las regiones renanas y danubianas, es perceptible el acento de su estilo, de su lección, en los artistas que trabajaban en la primera mitad del siglo XVI. “El Renacimiento en Alemania.” José Selva

Una de sus primeras grandes obras, fue la famosa serie que hizo para ilustrar el Apocalipsis de San Juan. “Las terroríficas visiones de los horrores del juicio final y de las señales y portentos que han de precederle, no habían sido plasmados nunca con tanta fuerza e intensidad”. E.Gombrich

Una vez más los invito a que investiguen esta singular figura del renacimiento en Alemania y los Países Bajos, maestro y artista de excepción que inicia y glorifica este movimiento.

MIGUEL ANGEL BUONARROTI

Con Miguel Ángel, nos pasa  lo mismo que  con Leonardo. Hablar de un gigante de la escultura, pintura y arquitectura de su talla, es tarea titánica. Como abarcar en unas cuantas líneas, la trayectoria, la magia, el esfuerzo y todo lo que logra este artista grandioso.  Este singular florentino era 23 años más joven que Leonardo y le sobrevive  45 años.  El cambio dramático y radical que tuvo el arte, se lo debemos a él.

En su juventud Miguel Ángel  entra al taller de Ghirlandaio, renombrado pintor. Ahí recibe una buena y completa educación,  en las diferentes técnicas de  pintura al fresco  y dibujo; pero esto no era suficiente, él quería al igual que el gran Leonardo, descubrir los misterios que guardaba la naturaleza humana; así que estudio cadáveres, los cortó, direccionó, exploró y descubrió los más intrigados secretos del cuerpo humano.  Este saber y destreza excepcional despertaron tremenda admiración.  Su fama trascendió fronteras y su genio y maestría fueron  comparadas  con las del genial Leonardo.

En 1506 Miguel Ángel recibió un  extraordinario encargo. El Papa Julio II le llamó a Roma, pues quería que erigiera su mausoleo. Deseaba algo extraordinario que recordase al jefe de la cristiandad de esa época. Con su autorización fue a las canteras de mármol de Carrara, para escoger las piedras de  tan ambicioso trabajo. Dicen los biógrafos que el impacto que tuvo al ver aquellas imponentes moles, fue extraordinario, pues veía un sinnúmero de personajes  atrapados en ellas,  que sólo esperaban la mano del escultor para salir. Todo esto le llevó mucho tiempo y contratiempos, ya que se volvió a Florencia dejando a un lado el encargo del Papa. Después recibió otra misiva pidiéndole que volviera. En Roma el Papa le hizo otro encargo.  Ahí estaba la famosa capilla mandada construir por  Sixto IV.  La  Capilla Sixtina, la cual había sido ya pintada en sus paredes por los más célebres  pintores de la época, pero faltaba la bóveda y el Papa le pidió la pintara él. Miguel Ángel se encierra  en la capilla y se puso a trabajar a solas en una obra que ha sorprendido, maravillado y asombrado al mundo entero desde el momento en que se mostró.

Faltan palabras para entender como ese hombre extraordinario , en cuatro años de labor ardua y solitaria, logra esbozar, pintar imaginar escenas y pasajes de la biblia, con una inteligencia, belleza y soltura que  aún hoy  cuando hemos tenido la oportunidad de contemplarla, nos deja pasmados  de lo que un genio puede llegar hacer. Sin embargo existe una modestia que nos deja asombrados. Escribe a su  amigo  Juan de Pistoya a quien  también le hace un soneto: “Defiende ahora tú mi pintura y el honor de mi nombre, no siendo el sitio a propósito y no siendo yo pintor.” Salvat.

La barba arriba y el cogote siento

Sobre el tablado, el pecho es ya de arpía

Y el pincel en la cara todavía,

Va goteando un rico pavimento

Después de tan extraordinario logro podríamos pensar, ya no necesita hacer nada más, ya probó con creces su destreza y genialidad, pero todavía le quedaba un largo camino. Se volvió hacia los bloques de mármol  para el mausoleo de Julio II, pero  el Papa le encarga una vez más la famosísima “Pieta” que actualmente podemos ver en el Vaticano y la Opera del Duomo le encarga el  David, obra que originalmente estaba en la Plaza de la Signoria y que ahora podemos  admirar en el museo de la Academia.

Hablar de un artista de la talla de Miguel Ángel, es ardua tarea, ya que serían necesarios estudios profundos para nada más tratar de entender las posibilidades increíble que poseía. Además de su capacidad de observación  de finura y maestría, conmueve su sencillez y profunda religiosidad, ya que en todo momento, él se siente y está, al servicio de Dios. Sus palabras cuando termina la Capilla Sixtina, son de una modestia que conmueven.  Nunca he sido pintor ni escultor, aunque he servido a los Papas, fue por verme obligado a ello.

A la muerte de Julio II, el Papa le pide la coronación de la famosa cúpula de San Pedro. Obra  que el anciano maestro ejecuta, como un servicio a la gloria de Dios. Por su orgullo y fidelidad al cristianismo, no acepta ninguna retribución económica, ya que era la primera iglesia de la cristiandad.

Como podemos conformarnos con estas breves líneas acerca de un genio. Estudien su vida, vean sus obras y asómbrense de   lo que algunos seres han logrado, para deleite de generaciones posteriores. Lo que se puede hacer cuando la vocación, inteligencia y trabajo se juntan para lograr un propósito, que se convierte en arte, ejemplo y admiración a través de los siglos.

Esta cúpula, elevándose sobre la ciudad de Roma, sostenida por un cerco  de delgadas columnas, de clara y majestuosa silueta, constituye un digno monumento a este artista singular, al que sus contemporáneos dieron el apodo de Divino”. E.H. Gombrich

 

 

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