El católico progresista: entre el capitalismo y comunismo

“Al rechazar los progresistas la civilización cristiana, rechazan los derechos de la Realeza de Cristo sobre el orden temporal de la vida pública; es decir, sobre las familias, los grupos sociales, los sindicatos, las empresas, las naciones y el mundo internacional. Derecho de la Realeza de Cristo, a que el orden temporal se conforme a las enseñanzas y a la legislación de la enseñanza cristiana. Al rechazar la necesidad de trabajar para la implantación de un orden social cristiano, los progresistas verse obligados a aceptar la ciudad laicista, liberal, socialista o comunista, de la civilización moderna. Aquí radica el verdadero error y desviación del progresismo cristiano, en buscar la alianza de la Iglesia con el mundo moderno”. (Pbro. Julio Meinvielle)

 

No pocos basan la superioridad de una nación en la cuestión material, en el avance tecnológico, el poder armamentista, el nivel educativo promedio, la baja tasa de natalidad; la riqueza musical, gastronómica y cultural, etcétera. Suele pensarse que el país en que nacemos es el mejor de todos, ya sea porque lo vemos con una mirada sentimental o porque en verdad lo creemos, aunque sepamos que se halle en desventaja cuando se manejan los estándares anteriores. Sin embargo al observar la realidad, lo que se esperaría es que seamos capaces de reconocer las limitaciones o ventajas de la nación en que nacemos y crecemos; ello incluye el pasado.

Lo anterior viene a colación después de ver la opinión cada vez más común, -especialmente entre católicos- respecto a las “ventajas” del Capitalismo sobre el Comunismo; de lo bien que estamos en el Capitalismo, contrario a los que viven en el Comunismo; otros más refiriendo lo prospero de las naciones protestantes a diferencia de las naciones católicas. Hacen bien en señalarlo, pero sin olvidar una sencilla causa: la usura. Ésta si bien no es reciente y ha sido ejercida especialmente por judíos; fue algo que en las naciones protestantes se practicó asiduamente, produjo el capitalismo industrial que aunado a la banca usurera fueron los pilares de la civilización protestante. Mientras tanto, en las naciones católicas la usura estaba restringida por ser en sí misma un mal.

Ahora bien, la aplicación de principios económicos liberales resulto en la degradación de la condición de vida de la clase obrera. He aquí que a mediados del siglo XIX aparecería el manifiesto comunista cuyas tácticas intentaron implantarse en naciones como Francia, Alemania, Austria, Italia y desde luego, Rusia; todo ello sin éxito. Llegado el siglo XX ésta ideología totalitaria vería su gran momento en el que martillaría naciones enteras bajo el nombre de Comunismo. Fue presentado como la solución al Capitalismo; proclamando que acabaría con la pobreza, pero destruyendo a la familia y la propiedad privada; fue el autor de millones de asesinatos; se expandió en varias naciones aplastándolas. Todo ello sucedió frente a los ojos del Capitalismo y peor aún, con el consentimiento de éste.

El católico debe entender que el Capitalismo es la opresión sin violencia y el Comunismo es la opresión conseguida violentamente. Ambos fracturan las estructuras en el ámbito social, político, económico, alcanzando el terreno moral y religioso. Para aquellos que aseguran la superioridad de Estados Unidos, no deben olvidar que su Declaración de Independencia tiene la marca del Enciclopedismo (que proclamo la superioridad de la razón frente a la tradición y la fe), así como la huella de la Ilustración (la descristianización a través de la “autonomía del pensamiento”, separándola de la fe católica). Desde su fundación hasta nuestros días, Estados Unidos ha sido el lugar donde anida y es lanzado al mundo todo aquello que combate a Dios y a la civilización cristiana: protestantismo, masonería, liberalismo, capitalismo y comunismo.

La Iglesia Católica consciente del peligro ha denunciado a cada momento la calamidad que significó el aplicar principios liberales en la economía. El mundo vería la luz de nuestra madre Iglesia con la aparición de encíclicas como Rerum Novaraum, Libertas praestantissimum (SS León XIII), Quadragesimo anno (SS Pío IX), Centesimus annus (San Juan Pablo II), Caritas in Veritate (SS Benedicto XVI). Por tanto es incongruente la posición de muchos católicos liberales, progresistas o con un pasado protestante (del cual no logran desprenderse), al combatir el comunismo y sentirse orgullosos del capitalismo en que viven; alabar naciones en términos de “libertad, justicia y materialismo”, desconociendo aquello sobre lo que fueron fundadas.

Y resulta absurdo cuando es evidente la incompatibilidad de ambas ideologías totalitarias con la visión cristiana respecto a la economía que la Iglesia Católica ha manifestado siempre; ambos sistemas esclavizan al hombre despojándolo de toda dignidad. La globalización por medio de ellos pasa por encima de cada nación y su soberanía, por cuanto olvidan la búsqueda del bien individual y común en los términos de Dios. Capitalismo y Comunismo son las cabezas de un mismo monstruo diseñado desde el principio para dominar el mundo.

El ataque al reinado social de Cristo que hoy padecemos, es el más letal que se haya visto jamás, de tal magnitud que ha obnubilado la fe y la razón de muchos católicos. La cura se halla en el retorno a la doctrina católica tan vilipendiada hoy en día; pero aún no es tarde…

El desamor fruto de un capricho

Por: Alejandra Diener

Una paternidad responsable implica que los padres de los hijos sean personas que respondan ante las adversidades que puedan presentarse en el cuidado y crianza, de manera enaltecida. Sin evadirse, sino enfrentando sus compromisos al haberse convertido en padres de los vástagos.

La autoridad que se emplee en la educación de los niños, tiene que venir acompañada de su etimología, es decir, augere ayudar a ser mejor persona a quien tiene menos edad y experiencia, a quien carece de competencias en los distintos campos de la vida. En este caso, la vida misma es una ventaja para los padres y por ello los hijos deben de someterse a su guía, por el bien de su desarrollo emocional y evolutivo.

El amor, que es lo que surge de manera natural en una relación paterno filial, es lo que dará vida a la paternidad responsable y a la autoridad. El amor que implica el sentido ágape, el no esperar nada a cambio. Dejar de comer para que ellos coman, dejar de dormir para que ellos descansen. El amor que busca manifestarse en enseñar a amar para saberse amados, para saciar la necesidad innata humana de amar y ser amados. El amor, que es motivado por ver a los más pequeños, vulnerables y delicados hijos, crecer con autoestima, con libertad y con sentido de pertenencia. El amor que motiva a los padres a entregarse a ellos incondicionalmente.

En la actualidad, la familia se ha visto atacada por ideologías de distinta índole que han trastocado violentamente la verdadera situación de los padres en su desarrollo para encaminar y ayudar a ser mejores personas a sus hijos. El progresismo equivocado que ha confundido que todo tiene que ser redefinido para lograr el progreso, sin considerar que muchos conceptos y sobre todo, muchas instituciones no requieren redefinirse ya que funcionan por su naturaleza.

El matrimonio, por ejemplo, una institución que tiene una función específica y que en resumen es proteger a la prole legalmente y darles estabilidad a los integrantes de  ésta, principalmente a los esposos, funciona por su objeto. Pero falla por ser manoseada y relativizada. Bombardeada en primera instancia por el machismo inherente en el ser humano, que sobaja a la mujer y la devalúa simplemente porque es la progenitora que gesta a los hijos en su vientre, quien amamanta, quien se desvela y se entrega a todos sin esperar nada.

Por el contrario, el varón ensombrecido del machismo antes mencionado, se aprovecha de su condición de fuerza y de proveedor. ¡Sin él no comemos! ¡Sin él no tenemos techo! Y sin él no hay bienestar. Este pensamiento primitivo, pero tan aceptado, aún en este siglo de progresismo equivocado, ha provocado la destrucción de la familia, de los matrimonios, de los hijos, ha roto el tejido social.

La familia, atacada primeramente por medio del matrimonio, ahora está siendo atacada por medio de sus menores de edad. Está emancipando y volviendo a relativizar a los hijos, haciéndolos libres para algunas cosas y prisioneros para otras. Han logrado confundir la diferenciación biológica, permitiendo y promoviendo que los jóvenes y niños que transitan por una etapa de falta de identidad propia de su edad, crean que pueden cambiarse de sexo, como se le ha acuñado “cambiarse de género”. Pero a su vez son prisioneros pues no se les permite comer frituras, ni consumir tabaco, alcohol, ni conducir. Se les permite abortar a sus hijos pero no casarse, se les permite decidir si no quieren vivir ya con alguno de sus progenitores, pero no pueden trabajar por ser menores de edad.

Esta confusión, así como la que se generó con el matrimonio, con el machismo, luego con el justificado feminismo, hoy es el divorcio de los hijos de los padres por tener derechos que sobrepasan los inalienables y se les crean nuevos que los empoderan y provocando así que menosprecien a sus progenitores. Peor aún, con el feminismo radical se ningunean a papás que seguramente son loables, pero que sus madres han decidido por despecho desprestigiarlos. El machismo, a su vez ningunea a las progenitoras, apoyando a los hijos diciendo que son unas “locas” “autoritarias”, “intransigentes”. Machismo que el mismo feminismo fortaleció al querer imponer una igualdad entre los sexos, hasta el grado de desaparecerlos y denominarlos géneros.

El amor, que inicialmente llevó a la humanidad a propagarse, a reproducirse y a querer formar familias, hoy es un desamor que lejos de enseñar a los hijos a amar para ser amados, los ha educado a ser despechados, a violentar a sus padres con apoyo de alguno de ellos. Mostrando que si se desea odiar a alguno, es permitido sin justificación lógica y real. El desamor que viene principalmente por ese deterioro del tejido social, es lo que se vive en este siglo caótico y desastroso.

Que como resultado, dejaremos personas que odian y son vengativas, que son alentadas a destruir a sus propios padres y que se les incita a tomar decisiones tan graves como querer mutilarse el cuerpo, destrozar otro cuerpo o inclusive quitarse el apellido de alguno de sus progenitores por un simple capricho hoy avalado por la comunidad.

Capricho que sutilmente disfraza una violencia agresiva y constante, terrible y desafiante que las políticas públicas inspiradas por ideologías destructivas, pero que a simple vista soban el ego y engrandecen el orgullo humano, han propiciado que la familia, desde el matrimonio y ahora desde las decisiones de los hijos, se desintegre y desvanezca por el desamor en donde esposos utilizan armas letales que contienen como balas a sus propios hijos.

El amor paterno filial debe de fortalecerse, no redefinirse. Las leyes se escriben para darnos estabilidad, fundadas en los derechos y obligaciones inalienables. Como sociedad, debemos de estar conscientes, que el daño moral y social que se está generando a costa del progresismo, se nos demandará en el futuro a partir de la deformación de personas criadas en el desamor. A causa de padres y madres que dejaron un vacío, delegando su paternidad, su autoridad y el amor a un sistema corrompido de poder.

LA POLÍTICA EN EEUU Y REPORTES

Esta semana estará marcada por el desempeño que tengan las campañas de Joe Biden y Donald Trump, en donde el primero ha seguido ampliando su ventaja, pero son solo encuestas y no hay que confiarse hasta el día de la elección. Las encuestas la vez pasada se equivocaron con Hillary y también se equivocaron con el Brexit, por lo tanto, esto no se acaba hasta el martes 3 de noviembre, en tres semanas.
Están pasando muchas cosas en los mercados y algo explicaba la vez pasada en donde si hay una preferencia republicana en Wall Street, pero a la hora de medir los resultados, resulta que han sido históricamente superiores los periodos demócratas. Wall Street prefiere la visión pro Mercado y laxa de los republicanos en donde la regulación y supervisión se relaja. Pero al final el desempeño del Mercado está mucho más ligado al desempeño o al ciclo económico.
Lo que es un hecho es que hoy está influyendo y de manera importante, la posibilidad de triunfo de Biden en el mercado y en el dólar.
Otro factor que está influyendo en el mercado de EEUU y en el dólar es la falta de acuerdos en ese congreso y por ende la no aprobación del plan de estímulos. Recientemente leía un análisis serio de un grupo financiero global que sugería la venta de dólares y la compra de pesos mexicanos y otras monedas emergentes. Difiero, México y muchos países emergentes la tenemos mucho más complicada para salir de los efectos negativos de la pandemia y además estamos lidiando con regímenes locales que no están contribuyendo a la mejoría de la economía.
Veo en términos generales una recuperación, pero los sectores están mostrando una mayor mejoría, son aquellos que tienen un vínculo con EEUU, concretamente los sectores que exportan. Además, no tenemos la misma riqueza que los países desarrollados y capacidad de generarla, menos con las políticas populistas.
Estoy seguro que este debilitamiento del mercado, esta fragilidad del dólar, es transitoria. Obedece a hechos concretos que aportan a esta inestabilidad y creo que es temporal y coyuntural. Hoy con el tipo de cambio en donde está y habiendo las empresas que están allá, no dudaría proteger mi patrimonio y dormir tranquilo. Lo veo como una oportunidad y si de pronto el peso se aprecia más como el resto de las monedas, no será por un periodo prolongado.
Un ingrediente que aporta más incertidumbre es la manifiesta no aceptación de la derrota de Trump. No dudo que eso vaya a ser su discurso al perder, no lo acepto y hubo fraude, pero creo que por encima de ese berrinche y esa ala radical que lo sigue, están las instituciones y son muy sólidas. Después de lo que vimos que ha ocurrido con el tema racial, no descarten ver de nuevo brotes de violencia por esta polarización que provoca el liderazgo populista.
Por otro lado, inicia la temporada de reportes de empresas que cotizan en bolsa y creo que de ser en general “mejores a lo esperado” podrían contribuir a aminorar este mal momento norteamericano. La recuperación es un hecho que se está descontando, el tema es ver que tan rápido lo están haciendo los diferentes sectores de la economía.
Sigo viendo un mercado sólido y con oportunidades y que en lo fundamental se ve bastante bien. Eso, no lo exenta de la volatilidad por las adversidades económicas y políticas que se vayan presentando.
En México la inflación cede un poco y eso podría suponer que, de continuar la tendencia, Banco de México bajará las tasas este año una vez más para ponerla en 4%.
@juansmusi​​​​​​​

La incertidumbre del poder

El mundo está al pendiente del estado de salud del presidente más poderoso del mundo, y lo que hay que ver con frialdad es justo eso, que es un cargo con responsabilidad y poder que trasciende al mundo.
La preocupación es por la investidura y no por la persona de Donald Trump, y aunque todo parece indicar que él sale pronto o ya salió del hospital, la reacción inicial de los mercados fue de baja y de preocupación por la incertidumbre.
El presidente es un hombre de 74 años de edad y con problemas de sobrepeso, eso lo hace muy vulnerable ante el COVID, pero teniendo una atención de primera e incluso tratamientos experimentales parece ser que saldrá bien librado.
Por otro lado, creo que lo alcanzó el karma, fue irresponsable y arrogante frente a la pandemia y cayó. Todavía en el vergonzoso debate se volvió a burlar de Biden y del tamaño del tapabocas, quien iba a decir que horas más tarde daría positivo. Otra duda o teoría de muchos era sobre la veracidad de la noticia y de si realmente estaba contagiado, conociendo al presidente muchos no dudaron que fuera “inventado”.
No lo creo, en este momento el contraer Covid ante su manejo y lo criticado que ha sido, es una mala noticia. Además, en la recta final de su campaña, quisiera estar sano y fuerte y viajando en vez de estar en un hospital. En fin, todo parece indicar que la historia de Trump y su Coronavirus pronto termina y que el presidente a mediados de semana podría reincorporarse a una vida casi normal y ya fuera de peligro y del hospital.
Lo que es un hecho es que los mercados no afrontaban una crisis de incertidumbre ocasionada por un evento de salud de esta magnitud desde el ataque a Ronald Reagan en 1981.
Este miércoles tendremos oportunidad de ver en principio un debate de mayor nivel entre los vicepresidentes, Kamala Harris por el lado Demócrata Y Mike Pence por el lado Republicano. Ojalá y los temas, las propuestas y las preocupaciones de los electores puedan ser expuestas de mejor manera.
Ante la duda de quién ganó el primer debate creo que ganó Biden ya que las tendencias o diferencias en las encuestas lo siguen favoreciendo con el mismo margen, no se movieron. Y para mi gusto perdió el pueblo norteamericano y se confirma la ausencia de liderazgo global en una grave crisis política, también global. Sugerencia para el siguiente debate: Apaguen el micrófono cuando no les toque hablar.
El dólar sigue perdiendo terreno frente a la canasta de divisas del mundo por todo lo que ya mencioné y por la falta de acuerdos y aprobación de un nuevo paquete de estímulos para contrarrestar los efectos negativos de la pandemia en la economía. A los niveles actuales y con la perspectiva negativa de nuestro país lo veo sumamente atractivo y más para invertir en activos norteamericanos, es una oportunidad de compra.
No puedo mencionar mucho de México porque desafortunadamente no veo puntos trascendentales ni de fondo que merezcan la pena ser comentados y mucho menos los temas triviales y distractores de la agenda mañanera. Se anuncia un nuevo plan de inversión que, si se lleva a cabo, porque es el cuarto o quinto que se menciona en esta administración, pero a la hora de la hora, no arrancan.
Todo proyecto de inversión es bueno y bienvenido, pero este es demasiado pequeño para hacer los grandes cambios de los que está urgido el país. El jueves tenemos dato de inflación en septiembre y veremos si esta empieza a ceder y ayuda a que el Banco Central pueda disminuir otra vez la tasa 0.25% para ubicarla en 4%.
@juansmusi​​​​​

El tiempo de la vida es breve

El tiempo es un tesoro que se posee, pero es sumamente fugaz. Se nos escapa como agua entre las manos; transcurre de una manera casi imperceptible. Escribía el poeta Gustavo Adolfo Bécquer: “Al brillar un relámpago, nacemos y aún dura su fulgor, cuando morimos: ¡Tan corto es el vivir!”

Esta reflexión me venía con ocasión que hemos entrado en el último trimestre del año. Sin duda, un año especial por la pandemia.

Cuando miramos las fotografías de nuestra infancia y adolescencia con compañeros de la escuela y la universidad, notamos el paso irreversible del tiempo. Y tenemos que aceptar la edad con todas sus consecuencias.

Esto no lo digo para poner una nota dramática o negativa sobre esta realidad, sino para asumir plenamente este hecho y llegar a una conclusión: aprender a aprovechar bien el tiempo y sacaremos frutos jugosos.

Decía sabiamente el filósofo Séneca: “Apresúrate a vivir bien y piensa que cada día es, por sí solo, una vida”.  En este mismo sentido el pensador Gregorio Marañón escribía: “La vida es nueva cada día”.

Dicho en otras palabras, es importante aprender a vivir con optimismo y ojos llenos de ilusión cada día que vivimos. Siempre existen asuntos interesantes qué aprender, metas valiosas para ponernos y luchar cada día por mejorar, aunque sea en puntos concretos y pequeños.

El inolvidable Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, quien lanzó el “New Deal” (“El Nuevo Trato”) una serie de medidas muy específicas para buscar soluciones viables frente a la tremenda crisis económica, después de la caída de la bolsa de 1929, Además, tenía una aprovechable convicción personal: “En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada”. Y fue un Mandatario que se enfrentó a muchas incomprensiones y críticas, pero él siguió adelante. Le tocó la difícil decisión de que su país entrara en la Segunda Guerra Mundial a pesar de la frontal oposición ciudadana y de muchos otros políticos.

Recuerdo que tenía a un maestro en la Universidad de Navarra que habitualmente estaba de buen humor, además de ser un erudito en su especialidad, era amiguero, extrovertido y practicaba el excursionismo y otros deportes. Con frecuencia me decía: “Vivir es algo maravilloso; no te la crees de tantas posibilidades que tenemos para ser muy felices”. Y ésta fue siempre su norma de vida.

Me viene a la memoria aquella célebre frase del pensador norteamericano Ralph W. Emerson: “Graben esto en su corazón: cada día es el mejor del año”. Considero que no le faltaba razón.

Tenía un tío de mediana edad -que ya falleció-, mientras que yo era un adolescente, me decía muy convencido:

-¡Ya verás cómo se te pasa la vida! Primero te parecen largas las semanas y los meses. Años después, te parecerá que las semanas se deslizan como un cuchillo sobre la mantequilla; los meses y los años como un puñado de días. Luego te das cuenta que la vida se te fue.

Y yo le decía:

-Con todo respeto, tío, ¿no estarás exagerando o dramatizando?

Me respondía:

–Ya lo comprobarás por ti mismo. Sólo deja que pasen algunas décadas. ¿Cuánto tiempo hace que me casé con tu tía? Y ahora todas tus primas se han casado o están por casarse y pronto seré abuelo. ¡Me parece increíble!

Cuando estudié Literatura y, dentro del Siglo de Oro Español, estudiamos los textos de Calderón de la Barca, en su conocida obra de teatro: “La Vida es Sueño”, me parecía desmesurado su planteamiento de considerar la existencia humana como una ilusión, una fantasía, un efímero sueño. Pero con el paso de los años le ido concediendo la razón.

El libro del Eclesiastés afirma con claridad, en Lengua Latina: “Tempus breve est” (“El tiempo es breve”). Y esta realidad nos ayuda a espolearnos y escudriñar bien el tiempo para sacarle el mejor provecho. Y concluyo con esta frase de un conocido pensador de nuestros días: “Nadie lo hará tan bien como tú, si tú no lo haces”.

La necesidad de parámetros externos

Hace ya bastante tiempo que se ha ido imponiendo un dogma en materia política que se repite sin cesar –y que no se puede discutir–, aun cuando pareciera que por regla general, no se hayan calibrado adecuadamente sus reales y peligrosas implicancias: que el sistema democrático es el único posible, razón por la cual, nunca y bajo ninguna circunstancia podría optarse por otra forma de gobierno.

            Resulta evidente que la democracia ha sido una gran conquista de la humanidad, conquista que ha permitido convivir y progresar de manera pacífica a muchos pueblos y evitado conflictos graves, que de surgir, habrían cambiado notablemente nuestra historia. Sin embargo, ¿se entiende verdaderamente lo que significa el dogma recién mencionado?

            Si lo lleváramos a sus extremos, como muchos pretenden, significaría, en último término, que quienes dirigen un país –y de manera más general, la entera clase política–, tendrían una completa libertad para hacer, literalmente, lo que quisieran, siempre que se respetaran los cauces democráticos establecidos.

            Algunos podrán señalar, en parte con razón, que para eso existe la oposición y la alternancia en el poder, con lo cual la ciudadanía podría sancionar a quienes no logren hacer un gobierno mínimamente aceptable. Sin embargo, y siendo cierto en muchos casos, nuestro planteamiento va más allá: si de verdad la democracia resultara completamente inamovible ¿qué pasaría si la entera clase política se corrompiera y se pusiera de acuerdo para adueñarse de un país cambiando su institucionalidad, de tal modo de hacerse inexpugnables en el poder, sin dejar que surjan nuevas y reales alternativas? ¿Le daríamos este cheque en blanco?

            Con semejante situación, la alternancia en el poder no existiría realmente y el rol del gobierno y de la oposición se convertiría en una asquerosa parodia para aparentar la autodeterminación de un pueblo que en el fondo, sería esclavo de dicha clase política.

            Mas, de llegarse a una situación semejante, ¿qué diferenciaría en realidad a un régimen “democrático” de estas características de uno totalitario? A fin de cuentas, el pueblo sería un simple pelele de las decisiones de esta clase política, que sabiéndose invulnerable –al no poder sustituirse el sistema democrático por ningún otro–, tendría en el fondo, carta blanca para hacer lo que quisiera. Y si además cuenta con los suficientes aliados a nivel internacional que avalen su actuar, la tiranía puede hacerse peligrosamente posible.

            Todo lo anterior significa que la sola democracia, como forma de gobierno, es únicamente eso: una “forma”, o sea, un procedimiento, un mecanismo, un modo de obrar en política; pero por eso mismo, por ser un camino, es solo un medio, no un fin en sí misma.

            De ahí entonces, que el verdadero parámetro de legitimidad no pueda limitarse –ni empobrecerse– solo a un mero procedimiento, pues estaría abriendo las puertas a una posible tiranía, precisamente lo que la democracia busca evitar. Por eso, la democracia no puede legitimarse sólo a partir de sí misma, sin parámetros externos. Este parámetro debe ser material, de contenido: el real grado de libertad y de bienestar material y espiritual de su población.

            En caso contrario, se insiste, la democracia puede transformarse en una tiranía camuflada y en el fondo, en un dócil y soterrado instrumento de dominación.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

La importancia de la capacidad de reflexión

Vivimos en una cultura contemporánea en que lo que premia y valora es la inmediatez: “hoy, ahora y cuanto antes”. Y esto en todos los ámbitos, en el trabajo, en el estudio, en la toma de decisiones, etc. Pero esto no es una problemática sólo actual, sino que existe desde que el hombre habita en la faz de la tierra.

Todos sabemos que la prudencia una virtud capital en la que se analizan con calma los pros y los contras de una determinación; los convenientes e inconvenientes; recabar antecedentes de un asunto; pedir opinión a los expertos y especialistas. De esta manera hay menos probabilidades de equivocarse.

Hace poco vi una película titulada: “Lejos del mundanal ruido” basada en la novela clásica de Thomas Hardy, con actores destacados como Carey Mulligan, Matthias Schoenaerts, Michael Sheen y Tom Sturridge.

El argumento se centra dentro de la segunda mitad del siglo XIX en la era victoriana de la región campirana de Inglaterra. Una chica casadera es la protagonista principal. Como era atractiva, lista y acababa de recibir una jugosa herencia, no le faltaban pretendientes para contraer matrimonio.

Uno de ellos era un rico hacendado, buen hombre, con virtudes. Le declara su amor en varias ocasiones, pero ella invariablemente rechazaba su ofrecimiento.

Había otro granjero con algunas propiedades, de condición más bien modesta pero de buen corazón, que también le propone matrimonio, ella lo rechaza en forma tajante.

En un momento dado de la película, la protagonista afirma que no le interesa casarse, que prefiere quedarse soltera de por vida.

Pero el día menos esperado, aparece en el pueblo un soldado británico, apuesto y experto en el arte de amar y pronto la seduce con ciertos actos de audacia y le insiste que la ama apasionadamente.

Pocos se explican cómo aquella joven tan recatada y prudente, se pone de novia con aquel advenedizo soldado. De inmediato el granjero le advierte que tenga cuidado con el militar porque tenía antecedentes poco recomendables y que no le garantizaba un feliz matrimonio.

Ella no hace caso alguno porque está como embelesada por aquel apuesto galán. Pronto se ponen de novios y se casan en breve tiempo. Todos fueron actos precipitados.

Una vez como esposos, ella descubre desilusionada: 1) tenía una amante y un hijo natural; 2) el soldado no trabajaba y le sacaba el máximo dinero posible a la chica. 3) Apostaba en los juegos irresponsablemente y las deudas las tenía que pagar la   esposa; 4) era alcohólico, presumido y perezoso.

Lo que plantea el novelista es cómo esta mujer fue capaz de cometer un mayúsculo acto de imprudencia, perdiendo toda objetividad en sus actos, dejándose llevar por sus impulsos y pasiones, que, a fin de cuentas, la llenó de dolor y amargura.

Es importante considerar que cuando se pierde la capacidad de reflexión sobre los propios actos se llegan a cometer graves errores y equivocaciones. Pensaba en tantas mujeres que cometen el mismo error y pronto se separan del marido. O bien, en aquellos hombres de empresas que se lanzan a una aventura para invertir una fuerte suma de dinero en un negocio que no garantiza y luego viene la quiebra.

No es posible olvidar aquella crisis financiera de 2008 que se originó en Estados Unidos, tan grave como la de 1929. Los vendedores inmobiliarios comenzaron a ofrecer residencias, casas de campo, coches, etc. otorgando un cómodo sistema hipotecario. Sobre todo, a inmigrantes y personas de escasos recursos.

Esta problemática tuvo dos caras de una misma moneda. Por una parte, los que adquirieron esos bienes inmuebles no consideraron el monto global de su endeudamiento a largo plazo, que era por muchísimos años, ni los intereses mensuales que deberían de pagar, así que en muy poco tiempo adquirieron una deuda insostenible para su modesta economía. Desde luego fue un acto de imprudencia e incapacidad de reflexión acerca del compromiso que estaban adquiriendo.

Recuerdo una fotografía dramática, de unos inmigrantes que vivían en una lujosa residencia y, con ocasión de sus fuertes deudas, tuvieron que abandonarla e instalarse temporalmente en tiendas de campaña dentro de lo que era su jardín. Así que la pobreza prolifero rápidamente en miles de personas que se quedaron sin hogar.

Por el otro lado, fue lamentable que los que vendían esas casas, se conformaron con recibir sus comisiones por las ventas y no se interesaron del desastre económico que provocarían a nivel nacional e internacional. Cuando los expertos dieron la voz de alarma de esa burbuja financiera que se estaba viviendo, ni Wall Street ni los demás grandes bancos les dieron importancia alguna. ¿Cómo se explica esto? Por codicia, ambición de ganar más dinero a toda costa y una grave irresponsabilidad. Luego vinieron las medidas punitivas y se tipificaron como delitos penales dichos abusos.

A lo largo de toda la existencia es sumamente importante aprender a reflexionar sobre los actos que se piensan realizar o que se han efectuado y sacar consecuencias prácticas. Por ejemplo: “Me he equivocado en esto y lo otro; en cambio, tuve estos buenos aciertos”. Y nunca olvidar esas experiencias de vida que son fundamentales en la madurez de la personalidad.

El hombre vulgar, la mirada y las palabras

“Siempre que uno desea algo fuera de orden, inmediatamente pierde la tranquilidad del alma.
De manera que la paz verdadera del alma no se consigue cediendo a las pasiones, sino resistiéndoles. Por eso, no está en paz el alma del hombre carnal, ni tampoco la del hombre entregado a las cosas exteriores; pero sí está la del hombre fervoroso y espiritual».  Beato Tomás de Kempis

Hace algunos años leía el testimonio de una mujer al hablar sobre el impacto que había tenido en su vida el darse cuenta a corta edad, de que su padre veía pornografía; lo sensible que se ella se había vuelto para percibir incluso las miradas que él dirigía a otras mujeres en la calle; cuánto esfuerzo le había llevado confiar en un hombre y lograr que su matrimonio funcionara. Un testimonio doloroso sin duda, pero ella había logrado superarlo.

He escuchado a más de un hombre decir que la mirada es natural, refiriéndose al hecho de ver a una mujer cuando va por la calle. Pero ¿Es esto cierto? ¿Cuándo deja de ser natural la mirada para convertirse en lasciva o intimidatoria? ¿Cuántos hombres han dirigido miradas insanas a una mujer? La excusa será el hecho de que ella es atractiva. Sin embargo, esto no se sostiene cuando hay hombres que miran insistentemente desde pre-adolescentes hasta mujeres maduras; y esto es algo doloroso e indignante: hombres de 30-40-50 años mirando sin tapujos a niñas de 13-16 años. O aquellos que al ir en compañía de su novia o esposa, voltean a hurtadillas para ver a otra mujer como si en ello les fuera la vida. Esto sin duda es característico del hombre vulgar.

Cabe aclarar que no me refiero a los hombres en general, solo a los hombres vulgares que cada día se encuentran por doquier, con novia, esposa y/o familia; hombres que no sabiendo controlar sus sentidos y sus pasiones, tienen como algo natural ver maliciosamente a una mujer so pretexto de que a nadie hacen daño. No basta que una relación esté ordenada al sexo complementario de ambos, hombre-mujer; el orden abarca también la edad y desde luego las intenciones limpias. Si ahondamos un poco, no es difícil darse cuenta de las costumbres adquiridas a lo largo de su vida: lecturas sensuales, revistas pornográficas, visitar lugares insanos, portar imágenes de desnudos en el teléfono celular, vocabulario vulgar, poca o nula vida interior, etcétera.

Algo similar sucede con las palabras. Varios parecen no darse cuenta del modo en que se relacionan,  por ejemplo: no saben (o no quieren) dirigirse con propiedad a una mujer de mayor rango en el trabajo, buscando con ello nulificar la distancia propia de puestos de diferente jerarquía en el ámbito laboral; ser incapaces de mostrar respeto cuando ven a una mujer en la calle, murmurando o a viva voz diciendo bajezas; enviar mensajes privados fuera de lugar vía red social o mediante aplicaciones de mensajería, etcétera. Y tales hombres no hacen distinciones: lo han dirigido por igual a pre adolescentes, a la mujer joven o madura, guapa o no, arreglada o no.

El vulgar es capaz de enlodar desde un simple saludo hasta las palabras más dulces. Pocos reparan en lo nauseabundo que resulta el que un varón así pronuncie siquiera el nombre, porque la mala intención se percibe tan sólo con el tono usado. No importa si el hombre en cuestión tiene un nivel educativo alto; si habla varios idiomas; si posee una fortuna; si es un simple trabajador, último en la jerarquía de una empresa; si es guapo o no: la vulgaridad y la actitud nauseabunda siempre es propia del aquel que no ha sabido y no ha querido dominarse a sí mismo. Y contrario a lo que afirman algunos justificándose en que la mujer dice que “si el hombre es guapo es halago y si es feo es acoso sexual”, noticia: a infinidad de mujeres nos produce la misma repulsión venga de quien venga.

Estimado varón, es probable que nadie te  haya enseñado modales, que tus padres jamás te hayan hablado del respeto propio y a la mujer, que alguna fémina te haya tratado mal o te haya rechazado con poco tacto, que solo tengas amistades vulgares y podridas, que nadie te haya dicho jamás todo lo bueno que puedes ser. Tratando de entender dicha situación y ante tales circunstancias, podemos decir que lo vivido afecta nuestro modo de ser, pero en nuestras manos está cambiar aquello que nos lacera. Has de decidirte y dar los pasos para cambiar; tan solo puedo esbozarte algunas acciones:

Respeta las jerarquías y dirígete con propiedad y la debida distancia a tus iguales y superiores, sean hombres o mujeres, sea en el trabajo o en la vida social. Nada hay tan repulsivo como aquel varón que se toma libertades que no se le han permitido e intenta traspasar límites al entrar en contacto particularmente con mujeres.

Limpia tu pensamiento, al hacerlo se limpiara tu mirada y tu rostro será otro. Ten por seguro que los actos pueden engañar; puedes fingir ser un hombre de bien, pero la mirada y los gestos reflejan nuestras intenciones. Las emociones, pensamientos y acciones moldean nuestras facciones, así que vigila que todo lo que veas, oigas y hagas sea bello, bueno y verdadero. Los ojos son el espejo del alma.

Sostén conversaciones limpias ya sea con tus familiares, compañeros de trabajo o amigos. Nada hay tan dañino como la conversación nauseabunda y materialista; del mismo modo, nada hay tan reparador y que ayude a la superación como la conversación limpia, profunda y ordenada hacia Dios. Busca personas que te ayuden a mejorar; rompe o al menos limita el trato con los que no aportan nada bueno a tu vida.

Frecuenta lecturas que nutran tu inteligencia, adquiere libros con contenido sólido (desde luego evita autores liberales y obscenos), mira películas con un mensaje no solo positivo sino ante todo moral y esperanzador. Procura ver los testimonios de varones que lograron cambiar una vida de aparente éxito pero miserable a una vida llena de Dios mediante la vida interior y la vida sacramental.

Los malos hábitos adquiridos desde temprana edad y jamás combatidos, son los más difíciles de erradicar en la edad adulta. Será más denigrante y doloroso para ti y para aquellos que te rodean cuanto más te obstines en una conducta propia de un animal y no de un hombre verdadero. ¿Te parece difícil? En efecto lo es, porque todo aquello que vale la pena requiere sacrificios.

Y puedes estar seguro de que vale la pena ser el hombre que todo padre desea para su hija…

Algunas características del carácter del mexicano

El mexicano suele tener simpatía en muchos países del orbe debido a algunos elementos comunes en su personalidad:

  1. Suelen ser abiertos, nobles, comunicativos, extrovertidos y fácilmente tienden puentes de amistad.
  1. Las personas del extranjero comentan que cuando asisten, por ejemplo. a una reunión social y son presentados con varios matrimonios o novios de México, se abre un cauce amistoso que perdura con el tiempo.
  1. Habitualmente, cuando son presentados, se interesan por la lengua, las costumbres y la vida cotidiana del país de donde proceden y así “se rompe el hielo” para dar paso a un trato de mayor confianza. En otros países más cosmopolitas se observa más indiferencia o distanciamiento.
  1. Una chica universitaria comentaba que llegó a realizar sus estudios hacia el segundo semestre del año; no conocía prácticamente a nadie y temía una Navidad en solitario, cosa le resultaba aburrida y desagradable. Al enterarse varios matrimonios de este hecho, como la cosa más natural, la invitaron a pasar la noche de Navidad y el Año Nuevo en sus casas y dice que la pasó feliz por conocer más de fondo a una familia mexicana y que fue una bella experiencia.
  1. También comentan que el mexicano es emprendedor de nuevos negocios y dedicado a su trabajo, aunque no existe ese afán de competencia y tremenda rivalidad como sucede en algunos países de Europa. Es decir, además de tener claro sus objetivos profesionales, saben gozar de la vida.
  1. Observan que el mexicano es festivo por naturaleza y que cualquier cosa es ocasión de armar una buena fiesta, independiente que sea un cumpleaños, santo o cualquier otro suceso. Basta con que un grupo de amigos se reúnan el fin de semana y se organiza un animado baile. Comentaba un joven profesionista de Bélgica que en su país los festejos son muy diferentes: los amigos simplemente se reúnen para conversar y poco más. Y que, en cambio, en México aprendió a bailar cumbia, salsa y demás ritmos tropicales.
  1. En el pasado terremoto de hace algunos años, en que se derrumbaron o resultaron gravemente dañados algunos edificios, a muchos les llamó la atención la solidaridad de los matrimonios mexicanos de recibir a personas que se quedaron sin hogar ni vivienda.
  1. México ejerce una particular atracción en la gente joven por la cantidad de oportunidades laborales si trabajan bien, luchan por superarse y son cada vez más eficaces. En un principio, yo pensaba que abundaban los profesionistas de Latinoamérica, pero a los rusos, los de Centro Europa, de Corea y Japón reconocen que también sienten atracción por nuestro país.
  1. A los extranjeros les encanta el folklore, las costumbres, los platillos, los mariachis, la arquitectura colonial o típica, las playas de nuestro país. Les asombra tanta riqueza cultural que desconocían. A los europeos incluso les encanta el clima tan agradable de México. Guadalajara, Querétaro, San Miguel de Allende, Mérida, Morelia, Oaxaca y tantos pueblos mágicos son lugares muy visitados y valorados.
  1. Muchos universitarios y profesionistas que conocen México por motivo de trabajo o de estudios, les capta de tal manera tantas bellezas naturales que tienden a regresar para radicar definitivamente en nuestro país. Me llamó la atención una profesionista coreana, experta en alta cocina, que le gustó tanto Oaxaca que decidió poner un pequeño restaurante con comida coreana y mexicana y ha tenido buena aceptación.

Me parece que tenemos que valorar más lo que tenemos y que sigue siendo verdadero el dicho “Como México, no hay dos”.

¿Quién manda a quién?

En los últimos años, se ha ido dando una tendencia en el funcionamiento de nuestras democracias, que debiera generar una profunda reflexión a su respecto, pues equivale a una completa extrapolación de su genuino sentido y razón de ser: que en vez de ser las autoridades políticas las que acaten los designios de la voluntad popular, sea la ciudadanía la que tenga que seguirle el juego a dichas autoridades y en general, a toda la clase política.

            En efecto, ya se ha visto en algunos países, a saber, Colombia o el Reino Unido, como luego de hacerse una consulta popular directa sobre materias cruciales para esos Estados, pese a lo manifestado por la ciudadanía, el mundo político haya hecho todo lo posible para torcerle la nariz a dicha decisión (en Colombia con éxito, en Gran Bretaña no), según ocurrió con el proceso de paz con las Farc y el Brexit, respectivamente. O incluso, que otras decisiones de tanta o más importancia (como en nuestro caso, llamando a votar por un proceso constituyente), se haya tomado esta decisión entre gallos y medianoche, en un contexto por decir lo menos enrarecido y de extrema violencia, forzando a la población a votar por una materia que hasta antes de ese momento, se encontraba muy al final de las encuestas y de lo decidido en la elección política anterior: si se quería o no generar una nueva Carta Fundamental.

            Por tanto, lo que en el fondo pareciera estar ocurriendo, es que la que lleva la voz cantante es la clase política, y a la ciudadanía sólo le correspondería plegarse obedientemente a sus dictados, a fin de darles legitimidad y hacer como si se tratara de una demanda popular. De ahí entonces, que sea lícito preguntarse quién manda a quién en nuestra actual situación.

            Tómese en cuenta, además, el creciente desprestigio en que ha caído la clase política no solo en Chile, sino en el mundo en general, fruto de una serie de prácticas e intereses que no coinciden, y a veces están en contra de los anhelos y necesidades de la población. De ahí que no extrañe que se la acuse reiteradamente de estar en una “burbuja”, o de vivir una “realidad paralela”, velando generalmente por sus prioridades –el poder– y no las nuestras.

            Así entonces, si se unen ambos factores, a saber, por un lado, la calidad de auténticos borregos en que se pretende convertir a la voluntad popular y por otro, el desprestigio de la clase política, la gran pregunta que surge sin mucha dificultad, es hasta cuándo se les va a seguir el juego.

            Es por eso qeu a partir de las premisas anteriores, convendría mirar con más atención las propuestas que formula el mundo político a la ciudadanía, máxime si buena parte o incluso la mayoría de este mismo espectro político está de acuerdo en lo que plantea para la “decisión” popular. Habría que ser demasiado iluso para pensar que aquí sólo existen las mejores intenciones para mejorar la vida de las personas, en particular cuando se exige para ello, tener más facultades o incluso un cheque en blanco. Y en los casos en que esta mejoría efectivamente pueda llegar a formar parte de la ecuación, los costos son generalmente una notable ganancia de poder de quienes la promueven.

            Por tanto, se vuelve a insistir: ¿hasta cuándo seguiremos obediente y sumisamente los dictados de quienes supuestamente nos obedecen? ¿Seremos capaces de romper este círculo vicioso y no seguir, como un burro, una zanahoria?

 

 

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

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