El coronavirus, la “lucha contra el racismo” y la hipocresía

“Los medios actuales de comunicación le permiten al ciudadano moderno enterarse de todo sin entender nada”. Nicolás Gómez Dávila

Es por todos sabido la declaración de emergencia sanitaria alrededor del mundo ante la epidemia del Covid-19. Entre las principales medidas está el quedarse en casa y la suspensión de actividades no esenciales.

Usted no podía salir más; fueron cerrados cines, plazas comerciales parques, restaurantes, escuelas y universidades, iglesias católicas; visitar a sus familiares no era opción; cientos de pequeños negocios cerraron temporalmente y otros más quebraron; fueron puestos hasta nueve policías en una estación en el metro de la Ciudad de México para vigilar que todos entraran con cubrebocas. Y le dijeron que todo era por su bien, era preciso salvar vidas estando encerrado.

Los medios de comunicación prácticamente bombardearon los noticiarios y programas sobre las medidas que debían tomarse. Desde marzo no se escuchaba otro tema. El anuncio publicitario más frecuente fue: “Quédate en casa, salva vidas”; “Salva tantas vidas como un doctor, quédate en casa”; “Mantén la sana distancia”, “Quédate en casa, quédate vivo”; “Este 10 de mayo demuestra cuánta madre tienes y cuánta más quieres tener”.

El mensaje directo y absolutamente agresivo fue no salir salvo extrema necesidad, so pena de contagiar a los demás y matarlos; ¿Y qué monstruo haría eso? El miedo y la preocupación se apodero de la gente; se encerraron, abandonaron su rutina diaria; otros más se convirtieron en verdaderos denunciantes de sus vecinos por tener una fiesta, por abrir sus pequeños negocios ¡y querer sobrevivir!, por no llevar cubrebocas, por hacer procesiones religiosas, etc. No había ningún otro tema relevante que hiciera que los medios de comunicación desviaran su vista de la pandemia. Todo cambiaría el 25 de mayo cuando George Floyd murió por la presunta excedida violencia de policías durante su arresto.

Lo que siguió a ese día es digno de describir:

En diversas partes del mundo salieron a manifestarse indignados por dicha muerte: en Nueva Zelanda, Irlanda, Inglaterra y Paris marcharon; hubo carteles en Irán y pinturas en Siria; muros pintarrajeados en Francia, etc. En las redes sociales circulan mensajes tipo: “Que el aislamiento social no te inmovilice ante la injusticia social” convocándoles a hacer plantones en las embajadas de EEUU en diferentes países; todo ello acompañado de la etiqueta #BlackLivesMatter” (cuyo mensaje hipócrita y falaz merece una especial atención en posterior nota).

En lo que se refiere a EEUU, cientos de personas se han visto involucradas en disturbios. ¿Qué tal? Los medios de comunicación que tanto se habían rasgado las vestiduras sobre los cuidados extremos por el Covid-19, dan la noticia del vandalismo; pero nadie se sorprende de que la mayoría de los vándalos y gente manifestándose no lleven cubrebocas, guantes o caretas; nadie se extraña de que estén tan cerca delinquiendo, golpeando gente, quemando negocios, respirando el humo, gritando a todo pulmón, etc. Vamos, ¿dónde está la sana distancia? ¿Y el gel antibacterial? De pronto eso paso a segundo término, porque “el racismo es indignante cuando un blanco ocasiona la muerte de un negro”, pero no cuando un negro asesina a gente blanca.

La campaña “antirracista” va con todo: canales como el Paramount o Nickelodeon suspendieron por 8 minutos y 46 segundos su programación para transmitir un anuncio que narra la muerte de George Floyd, con el sonido de una respiración, en apoyo a la “justicia, igualdad y derechos humanos”. Equipos de fútbol alrededor del mundo se han manifestado contra el racismo; cantantes han donado dinero para pagar las multas de los vándalos, ¡Qué nobleza y empatía la de todos!

Viendo la total libertad con que el vandalismo se ha apoderado de varias ciudades, se concluye que la gente es -y lo ha sido siempre- perfectamente capaz de hacer cualquier actividad al aire libre en esta pandemia, sin todos los cuidados que los medios de comunicación decían que debía usted tener; ¡porque lo de hoy es combatir el racismo de los blancos hacia los negros! (pero nunca combatirlo si éste es a la inversa) ¿Puede ver el absurdo y el insulto a la inteligencia?

Todo aquello que le fue prohibido para “salvar vidas”, ahora es justificado debido a una injusticia social. Débilmente algunos comunicadores dicen no estar de acuerdo con la violencia desatada en diferentes ciudades, mientras que a usted le infundieron miedo y manipularon ese amor por su madre y su familia, ¡Diciéndole que usara las redes sociales para comunicarse con ellos! ¡Vaya desfachatez!

En fin, lo tienen a usted donde lo quieren tener: encerrado en su casa, temeroso de contagiarse, limitando el contacto con los demás, sin salir al parque, alejado de su familia, de sus amigos, sin abrazarlos, sin poder asistir a la Santa Misa, al cine o a un evento deportivo; lavando cada centímetro de su casa; pero eso sí, muy indignado por la injusticia cometida por policías blancos hacia un negro, justificando que la gente salga a manifestarse y vandalizar; usando su etiqueta del #BlackLivesMatter.

Los medios de comunicación le dicen hacia dónde voltear y hacia qué situaciones indignarse; mientras la economía de varios países –incluido el nuestro- va en picada; mientras miles de personas son asesinadas diariamente desde el vientre materno hasta la senectud; mientras miles son víctimas de trata de personas, prostituidos; mientras muchos mueren de hambre, etc. Y ni siquiera hay que salir de EEUU para ver ese triste panorama.

Por cierto, no olvide que las elecciones en el vecino país del norte, serán en noviembre próximo ¿Casualidad?…

El dilema

Las consecuencias ya medibles, de la pandemia son desastrosas. La tragedia humana, las muertes, los infectados conocidos y los que seguirán, serán sin duda la consecuencia más dolorosa. Mientras no se encuentre un tratamiento, todo es incierto y todas las proyecciones seguirán siendo difíciles de medir. La incertidumbre continúa.

Hoy la desesperación económica parece estar a la par o por encima de la sanitaria. La pérdida de empleos, el cierre de los negocios y el cierre económico es una realidad que tarde o temprano te alcanza. Los países más ricos pueden soportar más el cierre y aguantar el encierro. Los países pobres, que viven al día, si no los ayudan, no pueden soportar.

¿Cuál sería la receta ideal para terminar con la pandemia sin tener un tratamiento disponible? El encierro total. ¿Por qué no lo hacemos? Porque tenemos que comer y sobrevivir. ¿Quiénes pueden cumplir mejor con el encierro? Los más ricos. Si ya sabemos esto lo ideal sería encerrarnos todos y a los que no tienen y viven al día necesariamente los tendría que apoyar el gobierno y en nuestro caso, la sociedad, los que más tienen.

El dilema al que nos enfrentamos hoy es a ver un comportamiento global, y seguro local, en forma de “W” en donde presentándose fuertes altibajos hay una caída, luego una fuerte recuperación y muy probablemente una nueva caída abrupta. La desesperación y necesidad económica nos esta llevando a relajar las medidas restrictivas y sanitarias y poco a poco países y gobiernos empiecen a abrir parcialmente las actividades.

Cuando esto empiece a relajarse en mayo, en Estados Unidos, Italia, España, Francia, etc. el riesgo de que los contagios puedan volver a incrementar es muy alto. Este posible error que va a cometer gran parte del mundo parece una salida forzada en muchos países por razones políticas, específicamente el caso de Trump, que quiere reelegirse este año y al seguir el deterioro económico sus posibilidades se verán reducidas. Hay que ver como en España o Italia lo que propone el gobierno, lo critica la oposición.

Al final hasta esta decisión se ha politizado. Yo no soy partidario de la teoría de reactivar a la economía y atenernos a las consecuencias, como por ahí proponen algunos empresarios incluso muy beneficiados por el actual sistema. También entiendo que si aquí no hay apoyos, voluntad, creatividad y la misma cantidad de recursos que tienen los países que mencioné, los riesgos además de sanitarios pueden empezar a ser sociales y de inseguridad.

Necesitamos tener un programa formal de apoyo que defienda a los empleos y a la gente que menos tiene, también a la gente que vive al día. Si cancelamos los tres proyectos no prioritarios y utilizamos esos recursos, más partidas extraordinarias, que ya quedan muy pocas, así como contratar algo de deuda para no bajar en productividad y competitividad, podríamos sobrellevar mejor el encierro y no ver este comportamiento en forma de “W”. La deuda no se contrata para regalar dinero, esa es una receta socialista que fracasa siempre. La deuda es para apoyar a que quienes producen y generan plantas de empleo no fallezcan. Es endeudarse para producir más, tal y como lo hace una empresa. La deuda cuando se contrata para producir no solo no es mala, es el mejor aliado para crecer.

El dilema en el que se encuentra México y el mundo por diferentes razones es si abrir prematuramente no traerá luego consecuencias muy dolorosas y que alarguen la crisis. El riesgo de haber actuado tarde y luego abrir prematuramente, es alto.

29 de abril de 2020 ​​​​​@juansmusi

Lo inédito

Estamos viviendo hechos inéditos. EEUU se tardó después de la crisis hipotecaria en 2008 y lo que siguió devastando en 2009, casi 8 años en crear 10 millones de empleos que se perdieron. En marzo, 22 millones de norteamericanos llenaron solicitudes para recibir beneficios por desempleo, es decir en 1 mes, más del doble de lo que se creó en 8 años.

En China, desde que se tiene información estadística confiable, nunca se había contraído el Producto Interno Bruto, o sea no se tenía registro de datos negativos, el primer trimestre del 2020, fue de -6.2%. Después de un gran esfuerzo por parte de la OPEP, para que países miembros y también los que no lo son recortaran la producción en un acuerdo multianual a 10 millones de barriles, los precios del energético tienen su peor caída en la historia.

Y aquí vale la pena explicar que está pasando con el “0ro negro”. El mundo, requiere de petróleo para crecer, para movrese, para activar a las industrias, para mover al mundo. Cuando el mundo está cerrado, en casa, y desacelerando a un ritmo nunca visto, ese petróleo, esa gasolina, no se necesita, hay una sobre oferta y con ello los precios empiezan a derrumbarse.

El siguiente paso en esta abrupta desaceleración y oferta de petróleo es que se empiezan a saturar los tanques en donde se almacena y entonces ya no hay en donde guardarlo, no hay compradores y las plataformas y pozos siguen extrayendo y los tanques se empiezan a saturar. Tirarlo no es una opción, la opción es o desplazarlo o parar la producción. Llegado a este punto las cotizaciones futuras de contratos de petróleo se tornan negativas. Aclaro, no es que la mezcla mexicana valga negativo o menos de cero, o como mal informaron en casi todos los medios que te pagan para que te lleves el petróleo, no fue así.

El West Texas Intermediate que es el de referencia llegó a cotizar por debajo de los $5.00 dólares, lo cual supone que la mezcla mexican estuvo por debajo de ese precio. Lo que estuvo y probablemente siga negativo es la cotización futura partiendo de un precio positivo. Explico con la siguiente analogía: Es como si hoy comprar dólares cuesta $24 pesos y en mayo $23, en junio $22 y así subsecuentemente. Algo inédito, una cotización futura negativa, más barato en un plazo futuro que hoy.

A eso se refieren las cotizaciones negativas. A México esta situación le duele y mucho, además del ridículo que protagonizamos en la junta de la OPEP, porque los ingresos presupuestados son mucho menores. Y es en este marco de noticias terribles globales que nosotros tenemos una pesadilla local como muchos otros países emergentes que han visto degradada su calificcaión crediticia. En nuestro caso este año las 3 principales calificadoras han degradado la deuda de Pemex y también la deuda soberana. En el caso de Pemex ya dos de ellas nos han puesto en la categoría de bono basura y en la deuda soberana en una de ellas estamos arriba del grado de inversión mientras que en las otras dos, nos mantenemos uno y dos escalones arriba.

En este sombrío entorno podría y debería ser más empático nuestro gobierno federal. Primero, reconociendo la gravedad de la situación local y global y segundo destinando recursos a salvar empresas, empresarios y puestos de trabajo. La respuesta es: no hay recursos. Si hay, empezando por establecer las prioridades ante el actual entorno y destinar el dinero de Santa Lucía, Dos Bocas y Tren Maya. Hoy, es prioritario salvar a la economía, empresas y empleos y no proyectos en la agenda presidencial que si pueden esperar.

@juansmusi ​​​​​​

¡Está en nosotros!

Mantuve viva la esperanza de escuchar un cambio de rumbo, un golpe de timón, un anuncio que en el contexto problemático actual pudiera aliviar la tremenda adversidad que estamos viviendo. Así, millones de mexicanos a las 5 pm del domingo perdimos una hora. No merece análisis, ni comentarios, porque no pasó nada. No quiero tampoco hacerlos perder el tiempo leyendo.

¿Qué hacer? Sé que no hay respuesta universal pero si veo las siguientes acciones como urgentes y necesarias para las empresas, empresarios y los hogares mexicanos:

1.- No esperemos nada del gobierno, no habrá apoyos ni subsidios, ni quitas, ni aplazamientos. La situación financiera del país es muy apretada y viniendo de un mal 2019 y ahora un pésimo 2020, las finazas públicas se van a apretar más. Pemex cada día peor y el petróleo por los suelos. Ojalá en la reunión de mañana, árabes y rusos logren acuerdos para impulsar el precio del crudo.

2.- Busquemos preservar a toda costa el empleo.- de nosotros y de nuestros empleados, entiendo que sin apoyos, para muchos será imposible, pero que este sea nuestro objetivo primordial. También protegerlos con todas las medidas de sanidad posibles, mándalos a casa y si son vulnerables, con más razón. Comunicarles lo serio que es el tema, si ven las mañaneras y la conferencia de las 19 horas no nos vamos a curar nunca. Esa gente que salvemos, nos lo va a agradecer y eventualmente pagará con creces.

3.- Planea como si este encierro fuera a durar más de 2 meses, ojalá me equivoque, pero me baso en la historia de otros países que lo manejaron mal, como nosotros. Si tienes recursos compra lo esencial, inventario e insumos que aún no traen el impacto del tipo de cambio, y que te permitan sacar tu producción de los siguientes meses una vez que la cosa mejore. En los hogares no aplica este consejo, no hagan y gasten en compras de pánico.

4.- No tomes decisiones con pánico o estomacales, ni el mundo, ni México se van a acabar, pero si van a cambiar y mucho.

5.- Habla con tus proveedores, tus clientes y tu casero.- busca la manera de hacer una cadena de apoyos para que nadie pierda y saliendo de este bache todos ganen. Busca y da apoyos, sin abusar o mentir. Habrá que dar para recibir.

6.- Concentra el gasto en lo esencial.- la tesorería y los ahorros debemos cuidarlos al máximo y prever que si esta situación se prolonga no se comprometa el capital de trabajo o el gasto corriente. No gastes en nada que no sea indispensable. Si hay excedentes puede ser un gran momento para compradores, hay muchas cosas baratas.

7.- Ayuda a tu entorno que vive al día.- Todos tenemos hoy a muchas personas en mente que sabemos que “viven al día”, esa es para mí la mayor preocupación. Gente que no tiene ingresos fijos, que vive de propinas o de trabajos y/o servicios que realiza en su día a día. Hoy están a expensas de que tú y yo los ayudemos. Si puedes, aunque no estén realizando esas labores o servicios para ti, ayúdales. Si no es así, no podrán comer.

Mucho me preguntan si con todo lo malo que está pasando en México no vale la pena comprar dólares al precio que sea. Me puedo equivocar pero pienso que no es momento. Hoy pesan muchas cosas en el precio del dólar, identifico sobretodo a tres:

1.- Entorno global adverso e incierto por Coronavirus.

2.- Precios bajísimos del petróleo.- que en el caso de México dañan de manera importante los ingresos federales y la situación de Pemex.

3.- Temas negativos de manufactura nacional, hechos en México. Malas decisiones, prioridades al revés, degradación de calificación y una total desatención a la situación de emergencia actual.

Si el punto 1 y 2 mejoran eventualmente y el punto 3 no, de todas formas algo deberá bajar el tipo de cambio.

¡Ánimo que está en nosotros!

@juansmusi 8 de abril de 2020

México: Sigue siendo un país de oportunidades

En medio de la actual ola de visiones pesimistas y trágicas sobre la economía y política de nuestro país, México continúa siendo un país de oportunidades.

La pandemia del coronavirus no ha sido obstáculo para que empresarios, microempresarios, comerciantes, profesores de universidades, estudiantes, etc. continúen laborando o estudiando a través de las redes sociales y diversas plataformas cibernéticas.

Aunque las calles, parques y plazas de la Ciudad de México y de provincia aparentemente están sin vida, como paralizadas, hay millones de personas –de todas las edades- trabajando con intensidad desde sus casas, justo cuando se recomendó no salir de los domicilios como medida preventiva para no propagar más esta epidemia mundial.

Por otra parte, se siguen abriendo nuevos negocios; continúan llegando inversiones del extranjero. Me decía un amigo empresario del Paraguay: “Mira, me he fijado que en ocasiones ustedes –los mexicanos- no se valoran con objetividad; mejor dicho, se infravaloran o se quejan demasiado de casi todos sus asuntos nacionales. Nosotros, los miramos a ustedes como un país modelo al cual imitar, o en el cual invertir. Por eso es que mis compatriotas y yo, del mundo de la empresa, venimos con frecuencia a México y entablamos buenas relaciones comerciales”.

Similares comentarios he recibido de empresarios y comerciantes de Centroamérica o algunos del Caribe.

También a los profesionistas jóvenes, cuando se les pregunta:

  • “¿Y por qué decidiste venir con tu esposa a trabajar a nuestro país?”

Invariablemente responden:

  • “¡Porque México es un país de oportunidades! Aquí hemos conseguido buenos empleos mi esposa y yo, y además pronto y bien remunerados. Ya tenemos un departamento amueblado y otras comodidades. ¡Esto no lo hubiéramos ni siquiera soñado en nuestro país!

Otros profesionistas añaden:

  • Por otra parte, ustedes son sumamente cordiales, amables, afables. Si vas a una fiesta o a una reunión social y te presentan a los que asisten, enseguida se convierten también en tus amigos. Eso no pasa habitualmente en nuestros países de origen. Por eso es que sentimos que México es “nuestro otro hogar”.

De la misma manera, muchos otros afirman que les admira profundamente la rica cultura mexicana, su arte, su Literatura, su historia, su folklore; sus bellísimos paisajes naturales, sus hermosas playas; sus pueblos mágicos.

Hay quienes confiesan que les ha impactado sobremanera conocer Oaxaca, Morelia, Querétaro, Puebla, Guanajuato, etc., y que cada vez que pueden, se dan una vuelta por esas antiguas poblaciones.

Me llamó la atención una profesionista, nacida en Siberia, que se vino a trabajar a México, aquí encontró novio y se casó. Al poco tiempo, invitó a su familia desde aquellas remotas y gélidas latitudes para que conocieran tantas maravillas que existen en nuestro país. El padre de la chica comentó que Querétaro y San Miguel de Allende le resultaban muy bellas poblaciones y que lo que más le gustaba era ¡qué no hacía nada de frío!

Por otra parte, a todos nos impresiona el portentoso desarrollo que están tendiendo las ciudades de la provincia mexicana. Desde los años sesenta, en que eran modestas poblaciones, medio siglo después tienen un importante desarrollo industrial, agrícola, agropecuario y comercial. Eso también lo captan los inversionistas extranjeros y eso explica el por qué se han venido a radicar a nuestro territorio numerosas maquiladoras y múltiples empresas.

Nuestros jóvenes cada vez se capacitan mejor y cursan maestrías y doctorados tanto en nuestro país como en Canadá, Estados Unidos y Europa. Se encuentran mejor preparados para trabajar en grandes empresas y corporativos.

Concluyo señalando que ya conocemos de sobra nuestros problemas políticos y económicos, pero pienso que –todos unidos- podemos superar esas dificultades, pandemias y escollos que tengamos. Es asombrosa la actitud solidaria de nuestros paisanos, sacerdotes, médicos, enfermeras, de muchos empresarios, comunicadores quienes están tendiendo su mano para ayudar a los más necesitados. ¡No nos puede ganar la desesperanza ya que lo que nos está sucediendo es meramente temporal! ¡Somos un país extraordinario en tantos aspectos y que muchos extranjeros reconocen y admiran!

Meditación del Papa Francisco en la bendición extraordinaria Urbi et Orbi

 27 de marzo, 2020

«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.

Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.

En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.

Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—.

Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38).

No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.

La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.

La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.

 Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.

No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.

Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12).

Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.

Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.

Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los

antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.

Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.

El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.

El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.

Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.

En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios.

Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).

Pandemia

Esta palabra viene de:  Pan-Todo Demos-Pueblo

 El Peleponeso 430 a.c., es sacudido por un virus desconocido, la famosa peste antonina que según dicen mató a cinco millones de personas.

Después viene Justiniano y la peste bubónica, que viene de Egipto y dice la historia, aunque no sé porque se dan estos datos, que se extendió por Italia y mata a siete millones.

En el siglo xix mueren más de un millón de personas en Rusia y después viene la famosa y triste gripe española, que se dice mató a más de 25 millones de personas en el mundo.

No sé si estos datos son correctos y creíbles, pero lo que importa, es que en el mundo siempre ha habido momentos tremendos, asolados por guerras, hambre y enfermedades y hoy con todos los adelantos que tenemos, no hemos aprendido nada.

 Tenemos aviones, sistemas electrónicos, que nos comunican en segundos de un lado a otro del planeta, pero seguimos siendo irresponsables e indiferentes, lo único que importa es el momento, lo demás no lo vemos, o no lo queremos ver.

Por qué no hacemos algo, por mejorar la vida de los demás, porqué mientras unos nadan en la riqueza, pueblos enteros se mueren de hambre, por qué no nos convertimos en verdaderos hermanos, dando, apoyando, enseñando y creyendo que todo se puede, cuando hay ganas de hacerlo, que podríamos haber evitado esto si fuésemos más humanos y sintiéramos amor por los demás, esa es la gran palabra amor.

Que tristeza, que el consumismo nos haya llevado a este extremo. Qué pena, pues cada vez sentimos menos y creemos más en los que nos llega por medios electrónicos.

 Pero nunca es tarde, cambiemos, pensemos en las personas, cooperemos en la medida que podamos, no me refiero sólo al dinero, cooperar es mostrar atención, querer y amar al prójimo y así venceremos.

¿Qué hacer durante este tiempo del coronavirus? acudir a las buenas lecturas

Con motivo de la “cuarentena” recomendada, entre otros grupos sociales, a las familias por las autoridades sanitarias para evitar mayores contagios con ocasión la pandemia del coronavirus que asola los cinco continentes, pensaba en aquella célebre pregunta:

-¿Y qué libros te llevarías para leer si estuvieras en una isla desierta?

Ayer estuve con un amigo que tiene gran afición por la Literatura y cuenta con numerosos volúmenes de los autores clásicos que han recibido Premios Nobel.

Es verdad que los pedagogos en estos días de forzoso encierro, también han recomendado videojuegos y películas formativas y con valores.

Pero considero que lo que deja un buen libro no tiene comparación con los materiales audiovisuales o de las redes sociales.

Subrayo la importancia de buscar “buenas lecturas” porque hay libros que resultan perniciosos y desorientadores en la formación de los chicos y jóvenes.

¿Qué es lo que activa en el cerebro al despertar la afición por las lecturas?

1)En primer lugar, hay que tomar en cuenta que la inteligencia tiene una capacidad

asombrosa de aprender fechas, lugares, historias de personajes, anécdotas, etc. Si los hijos    no la

ejercitan es similar a cuando se tiene un coche de carreras Fórmula 1, con un motor imponente, y

 se prefiere guardarlo en la cochera, quedando la mente entelarañada y perezosa.

2)En cambio, cuando se practica la lectura se tiene una participación muy activa dentro de la

trama, ya que el lector va hilvanando ideas y conceptos y sacando sus propias conclusiones. Es decir,

se aprende a razonar y a ejercitar la lógica.

3)Las lecturas también contribuyen a las personas a expresarse mejor; a manejar con mayor acierto y seguridad la sintaxis y la ortografía.

4) También, avivan la creatividad, el ingenio y la imaginación, que son herramientas claves para el

posterior desarrollo académico.

5) Es notorio que cuando un chico no lee, se manifiesta en que le falta lógica en su discurso, no discurre con facilidad y muchas veces se contradice en su exposición.

6) Y, finalmente, carece de un bagaje cultural tan necesario en el desempeño profesional.

¿Qué lecturas básicas recomiendo? Me he dado a la tarea de elaborar un elenco

de lecturas formativas y recomendables. Comencemos por Los Cuentos clásicos infantiles: Los de los hermanos Grimm y Charles Perrault, como “Hansel y Gretel”, “La Cenicienta”, “Caperucita Roja”, “Blancanieves”, “La Bella Durmiente”, “El sastrecillo valiente”, “Pulgarcito”, de Charles Dickens “Cuento de Navidad.

Los autores clásicos de Grecia e Italia: “La Ilíada” y “La Odisea” de Homero; “La Eneida” de Virgilio; “Historia de Roma” de Tito Livio; “Los Diálogos” de Platón.

Sobre la Literatura de la Edad Media: “La Divina Comedia” de Dante Alighieri, “Los

Milagros de Nuestra Señora” de Gonzalo de Berceo; “Las Cantigas” de Alfonso X,

el Sabio.

Escritores españoles del siglo XVI-XVII: “Naufragios” de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, sin duda, uno de los autores más interesantes y amenos de su época y basada en hechos reales, al igual que “Las Cartas de Relación” de Hernán Cortés.

Un lugar especial lo ocupa, “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, obra insuperable de la Literatura Universal y que muchos escritores reconocen que cada año la releen.

“La Vida es Sueño” de Calderón de la Barca, obra llena de sabiduría del Siglo de Oro Español.

Lecturas recomendables del siglo XIX: “Oliver Twist” y “David Copperfield” de Charles Dickens; “Moby Dick” de Herman Melville, “La Isla del Tesoro” de Robert Louis Stevenson, “La Dama de Blanco” de Wilkie Collins; “Los Hermanos Karámazov”, “El Jugador”, “Crimen y Castigo” de Fiódor Dostoyevski; “La Guerra y la Paz” y “Cuentos Escogidos” de León Tolstói, “Narraciones Extraordinarias” de Edgar Allan Poe; “Las Aventuras de Sherlock Holmes” de Arthur Conan Doyle; las obras completas de Julio Verne y Emilio Salgari.

Libros interesantes del siglo XX: “El Principito” de Antonio de Saint-Exupéry, una extraordinaria obra atractiva tanto para niños como para adultos;

“1984” y “Rebelión en la Granja” de George Orwell; Las divertidas historias “Don Camilo” del italiano Giovanni Guareschi;

En otro orden de temas, por ejemplo de la literatura rusa del siglo XX: “Un día en la vida de Iván Denísovich”, “Pabellón de Cáncer” y “Cuentos en Miniatura” de Alexandr Solzhenitsyn; “Los novios” de Alessandro Manzoni; “El Caballo Rojo” de Eugenio Corti.

Para los aficionados a la ciencia ficción: “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury.

Sobre el racismo en Estados Unidos, “Matar a un Ruiseñor” de Harper Lee.

También son recomendables las obras completas de Agatha Christie. Otros clásicos que han perdurado con el tiempo son, “El Viejo y el Mar” de Ernest Hemingway, “La Tierra Baldía” de Thomas S. Eliot; “El Señor de los Anillos” de J. R. R. Tolkien; las obras completas de los ingleses Gilbert K. Chesterton y C. S. Lewis; “El Diario de Ana Frank” de Ana Frank;

De la Literatura contemporánea: Julia Navarro “Dime quién soy”; “La Sombra del Ciprés es Alargada”, “La Señora de Rojo sobre Fondo Gris” y “El Príncipe Destronado” de Miguel Delibes; las

obras completas de la escritora italiana Susanna Tamaro; “La Tetralogía” del brillante escritor español Carlos Ruiz Zafón.

Para adultos, sobre la historia reciente de China, “Los Cisnes Salvajes” de Jung Chang

La lista se podría extender mucho más, pero me parece que con estas obras célebres de la Literatura Universal que he mencionado, podrían contribuir a despertar en la familia el hábito por las buenas lecturas.

#Economía La inacción

Que difícil es escribir, aconsejar y plantear soluciones en estos momentos. La incertidumbre, el pánico y el daño económico se apoderan de todos los mercados. Muchos países están tomando acciones dramáticas y contundentes para evitar una mayor propagación del virus. La volatilidad es extrema, días que sube 10% la bolsa y días que baja 13%.

Un peso que ha visto una caída desde un nivel de $18.6 a $23.3, esto es el 25%. Equivale a 3 años y medio de cetes asumiendo una tasa neta del 7%. Por eso la importancia de haberme hecho caso y diversificado, expresamente comprar dólares por lo menos en un 50%. Hoy no sugiero comprar dólares en esa proporción desde luego, pero tampoco sé cuanto y cuando va a regresar.

Todo lo que han hecho Bancos Centrales del mundo se ha quedado corto frente a un cierre parcial de los negocios. Países cerrados por completo (España e Italia), países que parece ya vieron pasar lo peor (China, Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Suiza). Europa y Estados Unidos están tomando acciones dramáticas que amenazan industrias y sectores completos (aeronáutica, hotelera, turismo en general, restaurantes y energía).

La magnitud del daño económico es tan grande y en este momento incalculable, que por ello hemos visto el desastre financiero. Los gobiernos que tienen recursos están también lanzando ambiciosos programas de estímulos fiscales, que ayer, aliviaron a los mercados y vieron un movimiento de alza importante. En pocas palabras, estamos viendo acciones muy costosas y determinadas a acabar con la pandemia, pero que puedan empezar a ver resultados al cabo de 7 semanas (es lo que tardaron los países asiáticos que así lo hicieron) para darle la vuelta a la tendencia.

La inacción, ya nos dejó ver muy claro con Italia y España que puede pasar. No podemos ser tan tibios ante un problema tan serio, serlo nos llevará a consecuencias severas y a un plazo mayor para resolverlo. ¿Qué puede cambiar las cosas dramáticamente? Que se encuentre un tratamiento eficiente para que la tasa de mortandad en la población vulnerable baje.

Pero eso, es muy incierto y no se sabe cuándo se pueda lograr, y para entonces ¿estaríamos ya en recesión? (La recesión en México si podría llegar antes). Tengo esperanzas de que no sea así en nuestro país vecino, ¿porqué? Porque en EEUU la tasa del primer trimestre asumiendo un 0% para marzo será positiva gracias a enero y febrero que crecieron al 3.1%.

Asumiendo que el segundo trimestre sea negativo, tendría que sumarse a un tercer trimestre, también negativo para que oficialmente haya recesión. Siendo año electoral, Trump dejará todo y pondrá todos los recursos disponibles para evitarla. De hecho, ya anunciaron una iniciativa de un paquete de $1 trillón de dólares norteamericanos en estímulos fiscales para disminuir el daño del cierre.

Vamonos a lo importante, ¿Qué hacer? Lo vuelvo a recalcar, muchas veces lo más sensato una vez ya dentro de esta situación es no hacer nada. La otra opción es empezar a comprar con dólares, quienes tienen ya esa moneda, y no a $23 pesos que está el tipo de cambio, acciones en EEUU que han tenido pérdidas estratosféricas.

No tengo la seguridad de que ya tocaron piso, pero si creo que de largo plazo hay muchas cosas atractivas que pueden redituar a los precios actuales. ¿Cuándo? Tampoco se plazos exactos, pero en un horizonte de 3 a 5 años seguramente serán una gran inversión. En cuanto al tipo de cambio, tampoco sé cuánto tardará para regresar y cuanto regresará. México no está haciendo mucho por apreciarlo, de hecho podría devaluarse más. ¿Compararía a este precio? La verdad no, pero tampoco ya me siento cómodo recomendando vender.

Localmente no habrá razones que lo aprecien y sólo una mejora en la situación del Coronavirus podría ayudarlo. No se precipiten y no tomen decisiones de pánico o alimentadas por miedo, con prudencia, hay que esperar y si algo quieren hacer, que sea de largo plazo como piensan los grandes capitales e inversionistas.

@juansmusi

Epidemia, Trump y Banxico

Seguimos sin saber si lo peor del Coronavirus ya pasó, lo que si sabemos es que el número de muertes supera las 1,000, ya son más que aquellas que provocó el SARS en 1998, y los infectados superan los 44,000. En la provincia de Hubei, ya fueron cesadas autoridades sanitarias por supuestos malos manejos y decisiones en la crisis de la epidemia.

Además, muchos países del mundo desconfían del manejo que se le ha dado, así como de la veracidad de la información. La parte más importante y sensible es la humana, es la verdadera prioridad. En cuanto a la parte económica, hasta ahora ya se habla que este problema ya le pueda impactar a China hasta en un 1% de su PIB, es decir, si China iba a crecer 6% en el 2020, podría bajarse a 5%, esto, si la crisis no empeora.

El impacto es enorme en billones de dólares, y no solo a China, al mundo entero le puede afectar. Hoy China significa cerca de un tercio del crecimiento global. Vamos a suponer que es cierto el 1% de baja en China, ¿cómo impactaría en el PIB de algunos países? Los más afectados son: Corea del Sur con un impacto de 0.35% de su PIB, le siguen con un 0.30% Hong Kong, Tailandia y Malasia y con un 0.20% Japón, Vietnam, Singapur, Filipinas, Australia y Sudáfrica.

En Europa los más perjudicados son Alemania y la parte que corresponde a Rusia, en América le pega un poco más a Canadá 0.11% que a México 0.10% y en tercer lugar a EE.UU. con un 0.06%. De hecho, a este último lo ha lastimado más la guerra comercial. A todo esto, el mercado se ha comportado muy raro. Han sido pocos los días en los que se preocupa demasiado y han sido más en los que la economía de EE.UU. y del mundo, que marchan bien, que se han sobrepuesto a la incertidumbre del virus.

Los reportes de las empresas públicas continúan y la tendencia a reportar mejor a lo esperado, también en su mayoría han sido mejores. De hecho, recientemente volvimos a ver máximos históricos. El ciclo económico de crecimiento y expansión continúa. Como es lógico, las utilidades han disminuido, pero la parte dura y fundamental, sigue siendo el principal sustento y motor del alza.

La semana pasada ha sido la mejor semana para Donald Trump desde que es presidente. No lo cesaron del cargo, el ridículo lo hizo Nancy Pelosi al romper su discurso y los demócratas en su proceso interno tuvieron caída de sistema y sorpresas en los resultados de sus elecciones en los que Buttigieg se pone a la cabeza.

Eso no es bueno porque los divide más y aún no se sabe quien será el “Gallo o Gallina” que pueda vencer a un hombre que salió fortalecido del “Impeachment” y que culminó la semana con un dato espectacular en la creación de nuevos empleos. La economía está bien y eso es lo que más va a pesar para reelegirlo.

Mañana toma su decisión de política monetaria en su primera reunión del año Banco de México. Al parecer, todos los elementos están puestos para ver una nueva disminución en la tasa de referencia y lo más probable es que se baje de 7.25% a 7%, o sea una reducción de 0.25%. Cuando digo todos los elementos son: inflación en una zona cómoda, tipo de cambio estable y la necesidad de contribuir con algo a que la baja de tasa apoye a la economía local.

Además, un cuarto de punto menos que pagamos al servicio de la deuda. Pienso que eso es lo prudente y que, de darse así, veríamos una muy ligera depreciación de entre 10 y 15 centavos en el tipo de cambio y que no necesariamente sería definitiva. Será muy interesante ver que tan dividida esta la opinión y el comunicado del Banco Central acerca de su perspectiva y opinión de la economía y riesgos del país.

@juansmusi

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