La amistad, los consejos y dignidad del ser humano

«La amistad es tan verdadera y tan vital que en el mundo no se puede desear nada más santo y ventajoso». San Agustín de Hipona

Solemos profundizar el trato con aquellos con los que somos afines en pensamiento, gustos o comportamiento. Aunque no es una regla, la adolescencia y juventud es la etapa en la que se cultivan amistades duraderas. Dependiendo las circunstancias podemos experimentar cambios en los que también las relaciones personales se ven afectadas. Las conversaciones en las que se intercambian ideas, pensamientos y confidencias pueden enriquecernos o no; éstas pueden llegar a tener un peso que incline la balanza para bien o para mal en una situación determinada.

Hace poco un joven universitario y católico externaba su opinión en las redes sociales de que el aborto debe ser un “derecho de las mujeres”, aunado al “derecho a una vida sexual plena”. Se sorprenderían de ver cuántos hombres están embarrados por la ideología de género como la más radical de las feministas. Como es obvio, la castidad, la dignidad de la mujer y la defensa de la vida humana en el vientre materno, no son parte de sus principios y valores morales. El daño es todavía más grave y profundo porque, siendo católico esparce todo lo contrario a los valores cristianos.

Ahora bien, todo hombre que diga que la mujer tiene derecho a abortar y a vivir la sexualidad como le plazca, es porque tiene un problema intelectual serio o le conviene por su estilo de vida. En el primer caso no hay mucho qué hacer, debemos entender la deficiencia mental. En el segundo caso debemos ahondar un poco más:

Un hombre irresponsable, un hombre que defiende las relaciones sexuales como un derecho, siempre preferirá encontrar una mujer dispuesta a ser usada, antes que encontrar a una mujer que conoce su valía y su dignidad. Es lógico que defienda el asesinato en el vientre materno: al no amar a la mujer con la que se involucra y que además usa, tampoco querrá al bebé que engendre con ella.

Es fácil mantener la guardia cuando un mal consejo viene de un extraño. Se hace más difícil estar alerta cuando el mal consejo viene de un «buen amigo». Solo una mediana formación o sentido común podría presentar resistencia. Sin embargo en adolescentes y jóvenes cuyos padres no les han formado, esto es casi imposible. Muchos van por la vida creyendo que el maltrato hacia los demás radica en los golpes o en las agresiones verbales; no pueden ver que sus propios “amigos” y sus consejos laxos les han hecho daño en su vida. (Los malos consejos, desde luego, pueden venir tanto de hombres como mujeres).

Se han preguntado ¿Cuántos malos consejos a lo largo de su vida recibió de sus amigos respecto a cuestiones tan delicadas como su dignidad y el respeto a la vida humana? ¿Cuántas veces al estar pésimamente formados se puede ser piedra de tropiezo para otros? El tema del aborto y de la relación sexual es solo un ejemplo, hurgue un poco más y si reconoce otras fallas entonces corrija y exhorte a sus amigos a promover y defender lo que es bello, bueno y verdadero.

En las relaciones humanas cotidianas es difícil tener y ser amigos; nuestra imperfección nos lleva a cometer frecuentemente errores, pero siempre podemos corregir el camino, nunca es tarde. La amistad verdadera implica real interés en el bienestar del otro en todos los sentidos: material, físico, moral y espiritual. Con el paso del tiempo aprendemos -no sin cierto dolor- que pocos merecen el título de amigos y que no todo puede ser llamado amistad…

“La Iglesia pide a sus hijos que piensen duro y piensen limpio. Luego, les pide que hagan dos cosas con sus pensamientos. Primero, les pide que exterioricen esos pensamientos en el mundo concreto de la economía, el gobierno, el comercio y la educación, y que por la exteriorización de la belleza, limpien los pensamientos para producir una civilización bella y limpia. La Iglesia no sólo pide a sus hijos exteriorizar sus pensamientos y así producir cultura, sino también interiorizar sus pensamientos y así producir espiritualidad”. Mons. Fulton Sheen

Privacidad y vigilancia

Los días 6, 7 y 8 de noviembre en Santiago y 9 y 10 de noviembre en Concepción, se llevaron a cabo las “XIII Jornadas Internacionales de Derecho Natural”, coorganizadas por la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad San Sebastián, con la presencia de destacadas personalidades chilenas y extranjeras, cuyo tema central fue “Conflictos entre privacidad y vigilancia”, en que además se abordaron problemas tan modernos y desafiantes como la seguridad ciudadana, la privacidad de los datos personales, la identidad digital, el blockchain y las bitcoins y criptomonedas.

            A primera vista, temas tan actuales como los mencionados pueden parecer extraños para un congreso de Derecho Natural, tradicionalmente abocado a temas más “clásicos”, por ejemplo, vinculados a la vida, la familia o la libertad religiosa, por mencionar sólo algunos de los más conocidos. Sin embargo, ello no es así. Y no lo es, puesto que la misión de la Ley y del Derecho natural es ir descubriendo –no inventando ni creando arbitrariamente– aquellos parámetros morales y jurídicos objetivos emanados de la realidad profunda del hombre, que realcen y resguarden la dignidad humana, parámetros necesarios para guiar nuestra conducta libre en las originales y cambiantes circunstancias históricas de cada época y lugar. En suma, recordarnos que la persona humana es un ser digno y que no puede ser reducido a la calidad de objeto, por muchos frutos que eventualmente puedan extraerse por medio de las nuevas tecnologías, como en el presente caso.

            Reflexionar sobre las amenazas a la privacidad en el mundo actual se hace cada vez más urgente, en atención al portentoso avance de la tecnología, que hace literalmente, que no acabemos de asimilar alguno de sus increíbles logros, cuando ya nos vemos remecidos por otro aún más espectacular, y así sucesivamente. Tan sucesivamente, que corremos el riesgo de insensibilizarnos ante tan inimaginables resultados…, o que algunos pretendan erigirse en dioses respecto de otros a través de los mismos.

            Y dentro de este mutifacético fenómeno, tal vez uno de los más inquietantes sea el de la creciente pérdida de privacidad, sea por propia voluntad de los afectados –que al exponer aspectos íntimos de sus vidas en las redes sociales estarían de alguna manera renunciando a la misma–, como por los cada vez más y mejores “ojos” que nos miran y vigilan por todas partes, al punto que ya no sabemos a ciencia cierta cuándo estamos realmente solos con nosotros mismos. No por nada, se señalaba en uno de los workshops de las jornadas, que hoy estamos siendo vigilados por incontables “pequeños hermanos”, haciendo referencia a la famosa novela “1984”, de George Orwell.

            Todo eso y mucho más amerita, como resulta evidente, una constante y crítica reflexión, a fin que la privacidad y otros derechos esenciales no sean avasallados por estas nuevas tecnologías, que tientan fácilmente al poder, sea público o privado, para dominar a las masas. En el fondo, acudir a la Ley y al Derecho natural es una obligación, si queremos no sucumbir ante este dominio de unos sobre otros por medio de la tecnología y seguir defendiendo la inclaudicable e indeleble dignidad humana.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Director de Carrera de Derecho

Universidad San Sebastián

Mitos equivocados sobre la eutanasia.

1,509 Palabras. Tiempo de lectura 6:00 aproximadamente.

Los padres deben conocer, para explicar a sus hijos, que la eutanasia no siempre resulta una forma rápida, indolora y segura para morir, pues suelen surgir muchas e irreversibles complicaciones muy negativas para el enfermo.

Según la ética y la deontología médica, no es lo mismo la eutanasia activa, que el suicidio asistido y la sedación en la agonía. En la eutanasia se busca deliberadamente la muerte inmediata. En la sedación, dentro de los cuidados paliativos, se busca conseguir, con la dosis mínima necesaria de fármacos, un nivel de conciencia en el que el paciente no sufra, ni física, ni emocionalmente, al tener que enfrentarse con el dolor y la angustia, de las últimas fases del proceso de la muerte biológica, aunque de forma indirecta, pudiera acortar la vida.

No es importante discutir los diferentes conceptos de “eutanasia activa” “eutanasia pasiva”, “eutanasia directa” o “eutanasia indirecta” pues la terminología es secundaria, frente a lo que es matar, a pesar de que haya una supuesta aceptación manifiesta de la víctima.

En los países donde está autorizada la eutanasia y el suicidio asistido (Bélgica, Holanda y en USA, Oregón, Washington, Montana y Vermont), cada uno con sus leyes especiales, se dan unas circunstancias muy preocupantes, debido a la desinformación malintencionada que existe. Desgraciadamente hay una tendencia que tiene muy difícil marcha atrás, a no ser que la información que reciban los posibles usuarios, sea más veraz.

Con la legalización de la eutanasia, en esos países y Estados:

Han aumentado las solicitudes para ejecutar la eutanasia.
Han aumentado los casos aprobados.
Han aumentado los criterios que siguen los médicos para autorizar las eutanasias.

Las personas con mayor probabilidad de solicitar la eutanasia, en los países donde está legalizada, son los que su vida ya no se considera valiosa, como: Los enfermos graves, los pobres, los ancianos, los incapacitados, los que tiene poca educación, los fácilmente manipulables, los pacientes prolongadamente aislados y los moribundos que representen beneficios o una fuerte carga económica, para sus familiares o el estado.

La soledad, la tristeza, la depresión, el sufrimiento, la vejez, el cansancio de vivir sin tener ningún aliciente y la falta de Fe, fueron los principales argumentos que alegaron, los que solicitaron la eutanasia o la muerte asistida, incluso sabiendo que no tendría ningún impacto positivo, en la mejora del final de su vida.

20 Argumentos y mitos equivocados, sobre la eutanasia y el suicidio asistido.

No tengo a ningún familiar o amigo a mi alrededor, que se interesen por mí, me han olvidado.

Estoy deprimido, angustiado, desesperado y con mucho miedo a perder mi autonomía y control.

Conocí a otros que solicitaron y les concedieron la eutanasia, a más del 80% de los que la solicitan, se la conceden.

Me han dicho que la eutanasia es una “muerte digna” para los que como yo, no tenemos “calidad de vida” y que debido a nuestras minusvalías, vivimos con sufrimiento.

Estoy cansado de la vida y sé que si pido que me practiquen la eutanasia, me la van a conceder, pues los encargados de autorizarlas, son los principales entusiastas de realizarlas.

Pertenezco a lo que se llama grupos vulnerables, discriminados, de alto riesgo, bajo nivel educativo, pobreza, ancianidad, determinadas minorías, vivir en asilos, fragilidad mental, costosos tratamientos médicos, etc. Por lo que es muy probable que me la concedan.

Exijo a la sociedad, que elimine mis sufrimientos o que me aplique la eutanasia.

Todos los días me están presionando en el hospital para que la solicite, insistiendo en las ventajas de la eutanasia para mí y para mí familia.

Para mí es muy fácil argumentar, el concepto de “insoportable sufrimiento” y de que es imposible mejorarlo, aunque haya medicinas y tratamientos paliativos, que amortigüen casi totalmente el dolor.

Tengo miedo a poder llegar a tener dolores físicos insoportables.

Me creo que tengo el derecho a disponer de mi propia vida, como yo quiera.

No quiero llevar unas condiciones de vida humillante e indigna, delante de mis familiares y amigos.

No quiero aceptar que mis familiares y amigos sufran, participando o viendo mi mala calidad de vida.

No quiero que me prolonguen la vida, para ser un caso clínicamente interesante, y los médicos me puedan ir estudiando, mientras me voy muriendo.

No quiero que me asesinen mis familiares, para cobrar la posible herencia.

No quiero suicidarme, pues es muy difícil tener “éxito” al suicidarse. En USA hay anualmente unos 30,000 casos de suicidio, que terminan con “éxito”. Pero hay más de 100,000 intentos de suicidio, que no terminan con “éxito”, dejando en los que lo intentan, unas gravísimas secuelas de incapacidades y enfermedades, la mayoría de las veces irreversibles.

No tengo dinero para pagar los costos de seguir enfermo, y no quiero pedirlo ni a mi familia, ni a la sociedad.

Si me curan y me pongo bien, no tengo fuerzas para empezar una nueva vida.

He perdido mi independencia y dependo de otros para todas mis funciones, incluso las más elementales.

Soy libre y soberano, para decidir sobre lo que quiera hacer con mi vida. El médico no me ha dicho que estoy en una situación de desequilibrio, incapacidad mental o depresión, como para que no pueda tomar la decisión, supuestamente bien informada, que yo crea que a mí más me conviene.

La cultura del descarte, no contempla resolver los problemas que lo originan, ni crear programas para devolver la alegría de vivir, ni eliminar el concepto de soledad, a los que solicitan la eutanasia, la cual no es una forma digna de morirse, sino una perversión.

¿Serán las Iglesias, los gobiernos, los médicos, los hospitales, la familia o la sociedad civil, la responsable de solucionar este grave problema?

¿Será la sociedad en general la que quiere que se practique la eutanasia, para liberarse de los costos que suponen los ancianos, los enfermos en situación difícil o terminal, los niños con síndrome de Down o similar, etc.?

16 Argumentos para rechazar la eutanasia:

Cuando se está consciente, de que la eutanasia favorece una “pendiente peligrosa”, en contra del derecho a la vida.

Cuando consta que la eutanasia, se aplica también a los niños nacidos o no nacidos, que presenten minusvalías importantes.

Cuando se sabe que la eutanasia origina, que se niegue sistemáticamente tratamientos médicos costosos a determinados grupos sociales, practicando la eliminación de los “inútiles”.

Cuando la eutanasia presiona a los médicos, a poner fin a la vida de los pacientes graves, para no incurrir en más gastos y a los familiares de los enfermos, para cobrar las herencias.

Cuando todavía se tiene la confianza, en que la clase médica pueden y tienen la obligación de mejorar o aliviar la enfermedad.

Cuando haya pruebas que la eutanasia pervierte la ética y desincentiva la inversión, en cuidados paliativos y tratamientos para el dolor, prefiriendo matar al enfermo, antes que invertir en cuidados paliativos.

Cuando los medios de comunicación se han encargado de convencer a los enfermos, que los médicos están para curar o mitigar el dolor, y que cuando no lo pueden hacer o es muy caro hacerlo, la eutanasia es la única solución.

Cuando se sienten que ya no son libres, al aparecer los primeros síntomas de ansiedad, depresión mental o trastornos emocionales.

Cuando se es consciente de que la eutanasia, no es un derecho humano, ni está recogido en el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Cuando se dé cuenta que la eutanasia, puede ser una moda contagiosa, fomentada por los medios de comunicación, los familiares o las amistades, que la presentan con mucha insistencia, como una salida fácil para el enfermo.

Cuando se dé cuenta que está en un estado de ansiedad, depresión y terror hacia la muerte y que nadie le da ánimos, para seguir viviendo.

Cuando se da cuenta, de la fuerte dependencia e indefensión que tiene de sus médicos, cuidadores y medicinas.

Cuando se da cuenta de la pérdida de su dignidad como persona, y de los desagradables efectos secundarios, de los tratamientos médicos o medicinas.

Si empieza a pensar que los médicos y no la enfermedad, son los responsables de su muerte. Porque ellos deciden cuándo y cómo van a aplicarle la eutanasia.

Cuando empiezan a comprobar que los médicos, nunca le hablan de la eutanasia, pero la aplican a otros enfermos, sin dar ninguna información, pública o privada.

Cuando ya no es consciente de que no tiene la capacidad de decidir, si está consintiendo su propio asesinato.

Los que tanto aplaudieron, propagaron y presionaron, para que el crimen del aborto voluntario, fuera legal, ahora van a sufrir las consecuencias, en su propia vida, de la aplicación obligatoria de la eutanasia y el suicidio asistido legalizado. Aquellos polvos, trajeron estos lodos.

francisco@micumbre.com

“COSAS HUMANAS” Y “ANIMALES PERSONA”

La reflexión sobre el hombre y su dignidad ha avanzado como todo conocimiento humano a lo largo de la historia, aunque actualmente se estén dando retrocesos y situaciones paradójicas a su respecto.

Dicho de manera muy simple, el reconocimiento de la calidad de ser humano de quienes no pertenecían al grupo fue un proceso lento que duró varios siglos; y además, lo anterior no significó de inmediato su consideración como personas, puesto que esto último se demoró más tiempo aún.

De este modo, la noción de ser humano solía ser más amplia que la de persona, pues esta última incluía a algunos de ellos solamente; algo así como dos círculos, uno de los cuales –el que representa a las personas– está completamente metido dentro del otro.

Ahora bien, en algún momento pareció que ambos círculos, el de ser humano y el de persona, por fin coincidían: cuando se aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948.

Por desgracia, muy poco tiempo después el círculo de los considerados persona nuevamente comenzó a menguar, proceso que ha seguido creciendo hasta el día de hoy. De este modo, los excluidos serían algo así como “cosas humanas” –con todo lo contradictorio que resulta el término–, lo que afecta especialmente a aquellos que se encuentran en una situación más débil: no nacidos, moribundos, ancianos y niños.

Sin embargo, a diferencia de otras épocas, hoy existen corrientes que pretenden no solo excluir a ciertos seres humanos de la calidad de persona, sino además, incluir a seres no humanos dentro de dicho carácter.

De esta forma, si volvemos al ejemplo de los círculos, ahora el que representa a los que son considerados persona no está encerrado dentro del que representa a los seres humanos ni coincide totalmente con él, sino que saliéndose del mismo, abarca a otros entes. Dicho de otro modo: ambos círculos poseen una intersección, que representa a los “seres humanos-persona” y dos sectores en que cada uno se encuentra solo, sin solaparse, representando uno a los “seres humanos-no persona” (o si se prefiere, a las “cosas humanas”) y el otro a los “persona-no seres humanos”, o si se quiere, a los “animales-persona”.

Es por eso que en vastos sectores se trata mucho mejor a diferentes animales e incluso vegetales que a determinados miembros de nuestra especie, lo que explica que a la par que crece la mentalidad ecologista (convertida incluso en una auténtica religión), se atente cada vez de forma más atroz contra la vida de algunos seres humanos.

Ahora bien, uno de los problemas de esta tendencia es que todos podemos perder nuestra calidad de persona. ¿Correremos el riesgo?

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

¿Qué es la eutanasia? ¿Cuál es la posición de la Iglesia frente a este tema?

Dr. Carlos Leite Poletti

La palabra Eutanasia viene del griego y significa: ‘muerte dulce’.

En el mundo occidental, muchos han alzado la voz, pidiendo que se conceda a los enfermos terminales el derecho de terminar su vida, antes que la enfermedad les provoque graves sufrimientos y dolores que no desean sufrir. También se habla de aquellos que provocan la muerte de un ser querido por piedad. La Eutanasia se practica interviniendo para provocar la muerte en forma directa, o simplemente omitiendo el tratamiento necesario para prolongarle la vida. En ambos casos existe la deliberada intención de causar la muerte del enfermo. El médico norteamericano Jack Kevorkian, apodado el ‘doctor muerte’, se hizo famoso y millonario al inventar y utilizar una máquina que mata sin dolor a los pacientes que así se lo soliciten; de esta forma según él, se logra una ‘muerte digna’.

Para los cristianos la vida humana es un don sagrado y maravilloso, recibido de Dios. Por eso, la Eutanasia es considerada como un asesinato. ‘El hombre está llamado a la vida y a una plenitud de vida, que va más allá de las dimensiones de su existencia terrena… Lo sublime de esa vocación sobrenatural, manifiesta la grandeza y el valor de la vida humana, incluso en su fase terminal.’ (Juan Pablo II, ‘Evangelium Vitae’ n.2)

Todo cristiano tiene el deber de respetar, valorar y defender la vida humana. No existen ‘vidas inútiles’ que sean cargas para los otros. El sufrimiento y el dolor no justifican ni dan derecho a disponer de la vida de un ser humano. La muerte no es el término final y último de la vida del hombre, ni un fin absurdo de la misma. La mentalidad que ve a la Eutanasia como un derecho absoluto, nace de una visión que prescinde de Dios y que cree erróneamente que el hombre es dueño absoluto de su vida, siendo responsable sólo ante sí mismo de sus acciones. Por más que se quiera ver a la Eutanasia como un bien, no deja de ser un acto absurdo e inhumano que ningún fin puede legitimar. Esto no significa que tenga que prolongarse artificialmente la vida de una persona. Todos tenemos derecho a vivir y a morir dignamente. Pero esto no significa que se nos prolongue artificialmente la vida por medio de técnicas, medicamentos o aparatos que produzcan lo que se ha dado en llamar el encarnizamiento terapéutico.

Es lícito en un enfermo terminal, recurrir a calmantes (aun con el riesgo de acortarle la vida) que permitan que el enfermo viva los últimos momentos de su vida sin sufrimiento innecesario. Es legítimo y digno desear una muerte sin desfiguración, dolor y aislamiento y no se opone al Evangelio. Un paciente terminal nos da muchas veces una lección enfrentando la muerte con gran dignidad, somos nosotros los que deberíamos acompañar al enfermo los que a menudo nos comportamos indignamente.

*Dr. En Derecho Uruguayo y católico

Asesor en Bioética de la Universidad de Montevideo

Irán: Una madre perdona al asesino de su hijo

Fuente: CNN y Aleteia

Este hombre estaba a la espera de ser ahorcado, ya con la cuerda alrededor del cuello, cuando la madre del joven al que él había asesinado en una pelea callejera detuvo la ejecución. Sucedió en Irán: esta madre salvó la vida a Balal, condenado a muerte por haber acuchillado a su hijo.

La bofetada de misericordia de la madre

La madre de la víctima, Samereh Alinejad, acompañada por su marido, un ex entrenador de fútbol, subió al patíbulo y se acercó al homicida, de pie sobre la silla y con una venda negra en los ojos. Frente a este hombre, que llorando pedía piedad, la mujer se detuvo, le miró a la cara y le propinó una bofetada, quitándole después la soga del cuello.

Un gesto emotivo, explicó ella misma, que “me ha ayudado a calmarme”, «ahora que le he perdonado me siento aliviada «.

«Soy creyente, tuve un sueño en el que mi hijo me decía que estaba en paz y en un lugar hermoso… después de esto, todos mis familiares, incluso mi madre, me presionaban para que perdonara al asesino», añadió la mujer, que en cuatro años ha perdido también otro hijo en un accidente de tráfico. «¿Sabéis lo que significa vivir en una casa vacía?», había gritado poco antes a la muchedumbre que esperaba la ejecución.

Entre venganza y perdón

Para Balal, esa bofetada fue el espacio entre la venganza y el perdón. “Había querido que alguien me lo diera cuando quería coger un cuchillo», declaró en una entrevista de televisión. Su condena había suscitado una fuerte campaña de opinión en el país: muchos habían pedido a la familia que le perdonara. Entre estos, también el popular comentarista de fútbol Adel Ferdosipour, y el ex jugador internacional Ali Daei. Según datos de la ONU, desde principio de año más de 170 personas han sido llevadas al patíbulo en Irán.

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Papa Francisco y el perdón

“Dios nunca se cansa de perdonarnos, el problema es que nosotros nos cansamos de pedir perdón – son las palabras del Papa Francisco en el domingo del primer Ángelus – no debemos cansarnos nunca, Él es el padre amoroso que siempre perdona, que tiene misericordia por todos nosotros”.

Reconocerse pecadores

También en la homilía de Santa Marta del 11 de noviembre, el Santo Padre subrayó la invitación a perdonar, Esto es lo que Jesús hace con los pecadores: “Él no se cansa de perdonar, sólo con la condición de no querer hacer esta doble vida, que vayamos a Él arrepentidos: Perdóname, Señor, que soy un pecador. Pero sigue, sigue, ya lo sé. Así es el Señor. Pidamos hoy la gracia al Espíritu Santo que huye de todo engaño, pidamos la gracia de reconocernos pecadores: somos pecadores”.

México, lugar 36 en el ranking de los 40 países que brindan cuidados paliativos

México D.F., octubre 2013.- La celebración del Día Mundial de los Cuidados Paliativos, es una oportunidad para reflexionar sobre la protección de los derechos de los pacientes al final de la vida y el uso de los cuidados paliativos en nuestro país, con el propósito de evitar la práctica de métodos que atenten contra su vida. Así lo señala la Dra. Silvia Allende, Jefa del Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología y especialista de TAD (THINK · ACTION · DEVELOPMENT).

Los cuidados paliativos son aquellos recursos que le permiten al enfermo sobrellevar su padecimiento evitando el dolor en la medida de lo posible, lo que origina que su calidad de vida se incremente al disminuir el sufrimiento causado por su enfermedad. En palabras de la Dra. Allende, “para que estos recursos respondan plenamente a las necesidades de los enfermos, es también indispensable que las instituciones de salud cuenten con los recursos y la capacitación médica necesaria, no sólo para los enfermos, también para sus familias”.

La especialista comenta que los recursos con los que actualmente se cuenta para atender esta área provienen, generalmente, del área Oncológica de los hospitales de salud Pública. “Este es el caso del Instituto Nacional de Cancerología”, comenta la Algóloga, “en donde a partir de este año, por primera vez, se ha otorgado un remanente de $ 250,000.00 por parte de los recursos federales, destinado específicamente para la atención de pacientes con enfermedades en situación terminal”.

De acuerdo con una investigación realizada por la revista The Economist Intelligence Unit, sobre la calidad de muerte a nivel mundial, México ocupa el lugar 36 de los 40 países evaluados. “Todavía hay mucho por hacer en este campo, pero es fundamental que las personas conozcan este tipo de atención y tengan claro que lo que se intenta es acabar con el dolor y no con el doliente”, puntualiza la paliativista.

Ser irreprochables es hablar por los más débiles

Durante más de dos años me dediqué a leer, a estudiar, a repasar para los exámenes que me darían el grado del que ahora gozo; Maestra en Ciencias de la Familia. Biología celular, antropología, bioética, teología, pedagogía, psicología, filosofía y derecho familiar son las ramas que tuve que comprender a la perfección para obtener el título que hoy poseo.

Entendí la diferencia entre el medio y el fin, la importancia de la persona humana, la relevancia de advertir la necesidad de ver por el bien superior de la mayoría. Me di cuenta que es imprescindible encontrar una coherencia intrínseca y sobre todo pensar primero en los demás. No obstante, constaté que si uno no se conoce a sí mismo y se autodetermina, todo lo demás no funciona puesto que se relativiza.

Entre tanta información y literatura, ante tan prestigiado cuerpo docente entendí la diferencia entre la paternidad responsable y el control de población. Vislumbré que la dignidad humana es única y que no da saltos cualitativos, que la persona humana en cualquiera de sus estadios es merecedora de respeto, y que el meollo de todo es el desarrollo natural de todas las cosas.

Constaté y me convencí que no todo lo técnicamente posible es moralmente aceptable y confirmé que la ley del más fuerte es la perdición de la humanidad, que en el momento que el hombre abusa de su libertad, se destruye a sí mismo.

Por ello, ahora que han pasado un par de años que me gradué de maestra, lejos de haber dejado el título colgado en una pared, he llevado a la práctica todo aquello que aprendí, que descubrí y que ahora defiendo y principalmente comparto. Siendo inquieta por naturaleza, ahora curso la Especialidad en Educación Perinatal para ayudar a los matrimonios a vivir un embarazo sano, a tener partos humanizados y un puerperio inolvidable. Parte de ésta incluye la práctica en el campo hospitalario y en eso me encuentro hoy, voy a un hospital materno infantil del gobierno del Distrito Federal para acompañar a las mamás que van a dar a luz.

Llegan nerviosas, solas, con miedo y mucho dolor. Yo las recibo, me presento y les pido me digan su nombre, su historia y les doy mi mano. Las acaricio y las consiento, las hago sentirse amadas, asistidas y sobre todo busco que recobren la seguridad en sí mismas.

Hasta el momento pienso que lo he logrado, me lo han dicho al terminar el alumbramiento: “Gracias por estar conmigo”- El pago más cuantioso que una Doula puede recibir, palabras de agradecimiento y una gran sonrisa. Ver a sus bebés nacer, animarlas y ayudarlas a dar vida es algo que nunca imaginé llegaría a hacer, pero es una forma de trascender en los demás, de vivir la caridad en el prójimo de forma desinteresada.

Asimismo he vivido momentos difíciles, he tenido que hablar, he tenido que llevar a la realidad todo aquello que aprendí en esos años de intenso estudiar, he sido coherente no callando y hablando por la persona humana. Me ha tocado escuchar cómo se le dice a la madre angustiada que su bebé tiene taquicardia y que tendrá que ser sometida a una cesárea. Se le habla de forma brusca y seca, ella llora y siento mi mano apretujada por el miedo y la incertidumbre de esta mujer. A su vez la ginecóloga le propone en la misma frase, que aproveche la intervención para operarse, para mutilarse sus órganos reproductores y ya no tener más hijos –Ya con este es tu tercer hijo, para qué quieres más-.

Los libros, las teorías, las hipótesis tomaron vida. Todo lo estudiado se hizo realidad en ese instante. En ese momento en que sentada en la cama del hospital, tomada de la mano de una madre, a quien yo consolaba secándole las lágrimas, a quien no conocía pero que en ese minuto la sentía muy mía, la sangre me comenzó a hervir. -¡Es cierto! ¡El control de población está a la orden del día!- Qué desatino, qué falta de ética, qué tristeza saber que la medicina hecha para curar, en la actualidad busque mutilar una parte sana del cuerpo porque se considera que “ellas no piensan” o “ya somos muchos”.

No se les habla con la verdad, nunca se les dan alternativas ni los riesgos, se aprovechan de su vulnerabilidad y esto pisotea su dignidad. Se olvidan de que tratan con personas, y casi mecánicamente de forma totalmente deshumanizada las esterilizan con argumentos falaces y truculentos. Por ello, me pronuncié y dije, una vez que controlé el hervor de mi sangre, que no consideraba prudente proponerle lo anterior a esta mujer, ya que se encontraba en estado de shock ante tan angustiante noticia.

Estar ayudando a personas a dar vida, ha sido una de las mejores experiencias de la aventura que desde hace 38 años comenzó. Me ha sensibilizado, me ha humanizado, me ha hecho querer hacer más por la humanidad, pero sobre todo me ha hecho darme cuenta que para ser “irreprochables” como nos propone S.S. Francisco, debemos de ser coherentes e intolerantes ante un mundo tibio.

No nos callemos, hablemos y defendamos al más débil. Nos leemos la semana que entre para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

Nació el hijo de Nick Vujicic

«…pero me he dado cuenta que no tendré manos para sostener la mano de mi mujer, pero cuando llegue el momento seré capaz de sostener su corazón»

Para Vujicic compartir su vida en las redes sociales ha sido un medio eficaz de dar a conocer su testimonio de sobrevivencia y convertirse en un «orador motivacional», que ha recorrido el mundo dando a conocer su historia de vida.


Así mismo compartió también su matrimonio el 11 de febrero de 2012 con Kanae Miyahara, una bella joven de origen mexicano y padres japoneses, que estudia en la Universidad de California, a donde Nick llegó para dar una de sus conferencias.

Así también compartió los preparativos y experiencias durante el embarazo y finalmente informó el pasado 13 de Febrero la alegría del nacimiento de su primer hijo:

«Gracias a todos por todo su amor y sus oraciones! Kiyoshi James Vujicic – 8 libras 10 oz, 21 3/4 pulgadas de largo. Kanae está también bien» dijo Nick Vujicic en su página de facebook.

Vujicic es Director de Life Without Limbs, una organización para personas con discapacidades físicas, protagonista del cortometraje «El circo de las mariposas» y autor de un libro y DVD mundialmente famoso “No Arms, No Legs, No Worries!” (¡Sin brazos, Sin Piernas, Sin Preocupaciones!).

Todos quienes hemos visto el DVD de Nick no podemos dejar de recordar en estos momentos un trozo profético: «…pero me he dado cuenta que no tendré manos para sostener la mano de mi mujer, pero cuando llegue el momento seré capaz de sostener su corazón»

Nicholas James Vujicic, es de padres serbios, su madre Dushka es enfermera y el padre Borris pastor evangélico. Vujicic nació en Brisbane, Australia el 4 de diciembre de 1982. La malformación que lo dejó sin brazos y piernas se originó en los efectos adversos de la Talidomida, un fármaco prescrito a su madre cuando estaba embarazada, mismo medicamento que afectó al cantante de origen nicaraguense Tony Melendez que tocara la guitarra con sus pies para el papa Juan Pablo II en su visita a EEUU.

Durante su edad escolar, Nick y su familia (incluyendo su hermano y hermana menores) se mudaron a Melbourne buscando mejores oportunidades. No obstante, el estado de Victoria les prohibió que él asistiera a una escuela regular debido a sus discapacidades físicas, (a pesar de que sus capacidades mentales siempre fueron totalmente normales). Más tarde, las leyes del estado australiano cambiaron, y Vujicic se convirtió en uno de los primeros estudiantes discapacitados en integrarse a escuelas regulares.

Del Intento de suicidio a motivador Cristiano

Al ser molestado por sus compañeros en la escuela, debido a su discapacidad, Vujicic tuvo episodios de depresión durante su infancia, y cuando tenía alrededor de ocho años, pensó en suicidarse. A los diez años trató de ahogarse en la bañera, pero no se dejó morir por recordar el amor que le tenían sus padres. Después de orar numerosas veces para que le crecieran brazos y piernas, se sintió agradecido por su vida, y eventualmente se dio cuenta de que él era único en la clase de retos que tenía que enfrentar, y que su vida podría inspirar a otras personas.

En 2005 grabó la mayor parte del DVD, “El gran propósito de la vida”, que está disponible en susitio web, Life Without limbs, incluyendo un breve documental sobre su vida hogareña y cómo hace cosas normales sin extremidades. La segunda parte del DVD fue grabado en Brisbane, y fue una de sus primeras convenciones motivacionales.

También no ha dejado de sostener su posición contra el aborto y lamentar las muertes que ha acarreado en EEUU, tal como lo ha publicado en tu twitter con ocasión de los 40 años de la legalización del aborto en dicho país.

El testimonio de Nick es un llamado amoroso a darnos una oportunidad de ser felices, a tenernos un poco más de amor y paciencia, a creer que somos una obra maravillosa y amada por Dios con un propósito en la vida.

Fuente: @QuieroNacer

 

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