¿Por qué el aborto se sigue aprobando en nuestro tiempo?

La república de Argentina en fecha reciente aprobó el aborto. El Presidente de Estados Unidos, Joe Biden quiere elevar a rango constitucional el aborto. En otros países, como México, se encuentra en estudio la posibilidad de aprobarlo.

La pregunta es: ¿Se han vuelto locos los gobernantes y legisladores? ¿Alguna   vez  han visitado una clínica en la que se destruyen vidas humanas y se arrojan a los basureros? Son pequeños cadáveres mutilados, destrozados, deformados; bebés a los que se les arrancaron sus brazos, sus piernas y machacaron sus cabecitas. Es un espectáculo tremendo de observar. No se puede llegar a comprender que tanta crueldad ocurra en este siglo XXI, que se jacta de ser la época de los derechos humanos y del respeto por el medio ambiente, los animales y la flora y la fauna submarina.

Las frases que se suelen emplear para justificarlo son: “Aceptar el aborto es propio de ‘sociedades de avanzada’; ‘políticamente correctas’; de ‘’apertura a los nuevos tiempos’ ”.

Los que no se dice es que detrás del aborto se mueve mucho dinero: hospitales, médicos, enfermeras, material quirúrgico, medicamentos. Lo que podemos afirmar, con absoluta certeza, es que se trata un lucrativo negocio porque, como sostenía el Doctor Bernard Nathanson hace años: “Es cuestión de aritmética: a 300 dólares cada aborto, y si lo multiplicamos por 1,550,000 abortos, nos encontramos con una industria que produce más de 500 millones de dólares anualmente, de los cuales, la mayor parte van a parar a los bolsillos de los médicos que lo practican”.

Existen numerosos millonarios del Primer Mundo que se oponen abiertamente al desarrollo demográfico de países en vías de desarrollo. Y, en vez de apoyarlos económicamente para que sean autosuficientes, prefieren irse por la vía del exterminio y aniquilación.

Ese fue el mismo camino que determinó Adolfo Hitler, líder del nacionalsocialismo alemán, en sus tristemente célebres campos de concentración. Lo que nunca he llegado a comprender cómo es que enfervorizó a millones de arios para detener, maltratar, humillar, torturar y asesinar a miles y miles de judíos. Sabemos que en su mente perversa también los latinoamericanos y afroamericanos nos encontrábamos en su lista macabra porque de la misma manera éramos considerados seres inferiores que no teníamos derecho a existir.

He leído varias historias dramáticas, me viene a la memoria, por ejemplo: una enfermera que colaboró en varios abortos y, al finalizar la jornada, al salir del quirófano y pasar por los botes de basura, escuchaba el lamento de un bebé que había quedado con vida. Ella se movió a compasión, lo recogió, lo llevó a escondidas a su casa, lo limpió, lo curó, le brindó sus cuidados médicos, lo alimentó. Luego le proporcionó educación y cariño como si fuera su hija. Pudo desarrollarse con normalidad e incluso llegó a asistir a la universidad. Con el tiempo, se casó y tuvo hijos. Ella quiso brindar su testimonio en diversos medios de comunicación y me llamó mucho la atención el hecho de que afirmó que no guardaba rencor ni resentimiento contra sus padres naturales ni contra el médico que la abortó. Y, en cambio, un gran agradecimiento a Dios y a la enfermera que le permitieron vivir y desarrollarse como ser humano. Su conclusión fue hacer un urgente llamado para frenar este demencial genocidio silencioso.

Da mucha pena ver en los medios de comunicación a cientos de jovencitas que se colocan su pañoleta verde y levantan sus puños manifestando su apoyo al aborto. Sabemos que han sido “mentalizadas” o manipuladas con unas cuantas frases superficiales y no tienen la menor idea de lo horroroso que resulta el destrozar a una criatura indefensa e inocente en el seno de su madre y privarla de su primer derecho humano: el derecho a vivir.

Estas jóvenes dicen que con ello manifiestan su “liberación femenina”. Pienso que a ellas serían a las primeras a las que habría que llevarlas a esas clínicas en las que se practica el aborto y que observen detenidamente cómo son arrojados a los basureros y el deplorable estado en que quedan esos pequeños cadáveres destrozados de los bebés.

Una última reflexión para animar a los ciudadanos mexicanos a que tengamos una participación ciudadana más activa, dejando de lado la pasividad y la indiferencia, y que hagamos todo lo posible por detener y terminar con este silencioso holocausto, una importante conclusión a la que llegaba el Doctor Bernard Nathanson: “Aprendimos que lo único que se necesita para que el mal triunfe, es que los hombres de buena voluntad simplemente no hagan nada”.

Corea del Sur y su guerra más sanguinaria: el aborto

“Los hombres no pueden mejorar la sociedad prendiéndole fuego: deben buscar sus viejas virtudes y traerlas de nuevo a la luz” Russell Kirk

En 1945 al término de la Segunda Guerra Mundial, Corea fue ocupada por fuerzas estadounidenses y soviéticas, cuyas zonas estaban separadas por el paralelo 38. Tres años después los comunistas habrían de proclamar una república popular en la zona norte que ellos ocupaban. Más tarde, en 1950 la zona norte atacaría sorpresivamente a la zona sur, dado que los comunistas querían dominar la totalidad de la península. Corea se vería hundida en una guerra sangrienta y dolorosa por tres largos años.

Al terminar ésta, Corea del Sur promulgaría un Código Penal que prohibía el aborto bajo cualquier circunstancia; quedaba claro que la perdida de incontables vidas había afectado profundamente a la nación; no podían permitirse más perdidas humanas. Sin embargo, en 1973, a través de la Ley de Salud Materna e Infantil se permitió realizar abortos en situaciones tales como enfermedad genética, violación, incesto o poner en riesgo la vida de la madre. El país asiático abría así, la rendija a la cultura de la muerte. Esa fractura en la defensa de la vida sería algo que tarde o temprano reflejaría sus consecuencias.

El 30 de diciembre del año pasado, mientras todos volteábamos hacia Argentina por la legalización del aborto hasta la semana 14 de gestación e incluso hasta los 9 meses en casos específicos; en Corea del Sur sucedía lo mismo a partir del 1o de enero de este año. Una noticia sumamente dolorosa, tanto más si nos enteramos de que en Corea del Sur existe la particularidad de contar la edad de una persona sumando los 9 meses de gestación (cerrándolo a 1 año). Daba cuenta de la importancia de la vida del bebé en el vientre materno.

Este país es hoy uno de los gigantes de la tecnología, convirtiéndose en una de las economías más grandes del mundo; han exportado al mundo la llamada “ola coreana” que incluye sus producciones televisivas; sus grupos juveniles de música pop conocida como el K-pop, su gastronomía, cultura tradicional, literatura, afecto por su idioma; sus producciones cinematográficas que a últimos años ha concentrado los reflectores logrando ganar el premio Oscar en 2019 con la nefasta película “Parásitos” etcétera. La industria ha sabido vender al mundo un rostro atractivo de la cultura coreana.

La otra cara de la moneda es que esta entre los países con menor tasa de natalidad. A ello se suma que para reducir los abortos selectivos, el gobierno promulgo en 1988 una ley que prohibía a los doctores dar a conocer el sexo del bebé en gestación, dada la enorme diferencia de nacimientos de niñas con respecto a niños (en aquel entonces 116.5 niños por cada 100 niñas); su eslogan fue “Una hija vale por diez hijos”. Que en la industria del entretenimiento, los casos de abusos sexuales son cada vez más comunes; que los suicidios han aumentado entre las estrellas de la música y de la televisión.

De haber padecido la humillante ocupación y represión japonesa el siglo pasado; de conocer los horrores de una guerra entre hermanos; de haber renacido de entre las cenizas y convertirse en un país fuerte, Corea del Sur se dirige hoy con paso firme hacia la destrucción de su sociedad mediante el asesinato en el vientre materno. El país asiático es el mejor ejemplo del estado denigrante al que puede llegar una nación otrora sojuzgada y ahora tan orgullosa y pagada de sí misma. A estas alturas apenas nada podría diferenciarla de su hermana comunista Corea del Norte que tanta aversión causa al mundo occidental. He aquí al Capitalismo y Comunismo aniquilando por igual naciones enteras.

Cuando se deslumbre por el estilo de vida de una sociedad, por su tecnología, por su cultura, gastronomía, cinematografía o música, procure tomar en cuenta antes el aspecto más importante: el humano. Porque en el trato dado a los más inocentes es que se decide el futuro de una nación. Vale la pena preguntarse ¿Qué vamos a hacer? Seremos conocidos como la generación más genocida de la historia; la que teniendo antepasados que sobrevivieron guerras y pestes, hoy en plena paz contamina sociedades enteras; la que llevo la guerra a sus propios hogares mediante el asesinato en el vientre materno.

¿Hay alguna solución que nos salve de un nefasto destino? Sí, dejar de matar a nuestros propios hijos; solo así recuperaremos nuestra alma y lo demás vendrá por añadidura…

¿Hacia el infanticidio?

La Asamblea Nacional francesa, acaba de aprobar hace algunos días, un proyecto de ley que permitiría a las mujeres abortar, incluso hasta antes del nacimiento del niño, bajo la excusa del ambiguo y generoso concepto de “angustia psicosocial”, siempre que sea avalada por un médico. La desgraciada moción deberá ahora ser revisada por el Senado (el otro órgano que conforma el equivalente a nuestro Congreso en ese país), lo que posiblemente ocurrirá a fines de este año, para que eventualmente –esperamos que no– se convierta en ley.

            Tal vez la única virtud de un proyecto como este, sea que muestra el verdadero rostro de muchos de los que defienden y luchan por el aborto, al punto de llegar a considerarlo un “derecho humano”. Es decir, que en varios casos, las tres causales típicas que inicialmente se invocan para legitimar esta práctica, son solo un primer paso para llegar a su liberalización total, idealmente financiada por el Estado. En este sentido, debiera hacer despertar y despabilarse a quienes creen que el este debate termina al aprobarse dichas causales, como ha ocurrido en Chile.

            Ahora bien, más allá de lo terrible de esta mentalidad, que en atención al proyecto mencionado es capaz incluso de matar a un niño perfectamente viable, que podría haber sido sacado del vientre materno antes de su eliminación y vivir perfectamente, esta nueva frontera abre variadas e inquietantes interrogantes, dos de las cuales mencionamos aquí.

            La primera, es qué procedimiento habrá que llevar a cabo para abortar a estos niños cuando ellos sean capaces de vivir por sus propios medios fuera del vientre maternos. Mal que mal, si se los elimina luego de nacidos, estaríamos no frente a un aborto, sino a un infanticidio, situación que al menos por ahora, está penalizada. Ello hace suponer que para evitarlo, primero habría que matar al niño dentro de su madre (poniéndola en riesgo también a ella, dado su tamaño) y luego extraer el cadáver. O también, para recordar una dantesca práctica (creada precisamente para no cometer infanticidio), de proceder al llamado “aborto por nacimiento parcial”. En este caso, se hace salir al niño del claustro materno comenzando por los pies, deteniendo el procedimiento cuando se llega al cuello, para luego perforar el cráneo y succionar el cerebro, y finalmente terminar de expulsarlo ya muerto, evidentemente. De ahí su nombre –“aborto por nacimiento parcial”–, pues técnicamente, no ha nacido por completo, sino solo en parte, con lo cual estaríamos técnicamente ante un aborto.

            La segunda y tal vez más inquietante reflexión, es qué diferencia sustancial existe entre un niño de 8 meses de gestación y uno ya nacido; tan sustancial, que haga lícito matarlo impunemente en el primer caso y no en el segundo. Sin embargo, más allá de este absurdo –y precisamente por eso, por tratarse de un absurdo–, nada impide que con esta lógica, se termine legitimando el mismo infanticidio, con lo cual ni siquiera habiendo superado la “prueba” del nacimiento, nuestros niños estarían a salvo, pues se podría disponer de ellos libremente, quién sabe hasta qué etapa de su crecimiento.

            Una prueba más de lo que ocurre cuando sin ningún derecho, nos arrogamos la decisión de determinar quién vive y quién no, motivada por nuestros caprichos o intereses. El problema es que esta frontera, una vez traspasada, puede correrse –como de hecho se ha ido haciendo–, notable y peligrosamente.

 

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

¡La hora de defender a los niños y a la familia!

Me ha llamado positivamente la atención, que por muchos puntos de la amplia geografía del país, este fin de semana -y en muchas otras ocasiones- han proliferado numerosas manifestaciones en favor de la vida del no concebido y de la familia, organizado por el “Frente Nacional por la Vida” ante las amenazas del aborto y de la ideología de género en México.

El conocido actor y productor Eduardo Verástegui, envió “un fuerte abrazo y mucho ánimo a las familias e instituciones que de manera pacífica se (han manifestado) este fin de semana a favor de la vida, la familia y las libertades fundamentales” (“Aciprensa”, 21-09-19).

El Presidente nacional de este movimiento, Rodrigo Iván Cortés afirmó con determinación: “Queremos darles voz a los que no tienen voz. Queremos abrazar a México y decir de manera fuerte y clara: Ni un mexicano menos”.

Estuve observando varios vídeos de diversas marchas y pude constatar que los participantes -familias enteras de las más diversas condiciones económicas y sociales- lo hicieron de manera espontánea y por propia iniciativa. “No hubo acarreados” como se acostumbra decir en los mítines políticos populacheros.

De acuerdo a las cifras que reporta la periodista Siboney Flores en www.animalpolitico.com del 24 de abril de 2019, en su nota titulada: “Aborto legal en la CDMX: Más de 209 mil mujeres recurrieron a ese procedimiento en 12 años”, es decir, desde abril de 2007 al mes de abril del año en curso. (ver: https://www.animalpolitico.com/2019/04/aborto-legal-cdmx-datos-mujeres/).

Es desconcertante cómo cada institución o medio de comunicación que investiga sobre el tema del aborto, aporta cifras y datos de sus estudios con una exagerada gama de variantes en sus resultados que no coinciden, o bien, se contradicen. ¿Falta de seriedad científica? ¿Cuestiones políticas? ¿Buscan cuidar su imagen pública? ¿Temor a presentar la realidad tal y cómo es y recibir represalias de las altas autoridades?

Porque el pasado 5 de octubre de 2016, la ciudadana Alejandra Flores Arroyo recibió una respuesta oficial del gobierno de la CDMX a su expresa consulta, mediante un serial de preguntas, sobre el tema de la interrupción legal del embarazo y la respuesta, en carta membretada, que llegó a sus manos, fue la siguiente: el número de abortos legales provocados en la CDMX ha sido de 164,954 desde abril de 2007 al 31 de agosto de 2016. Se adjunta carta oficial de la CDMX (1). Una visión de más amplio espectro nos proporciona la información del INEGI sobre las defunciones fetales, a nivel nacional, por tipo de parto o aborto, de 1989 a 2017 (2). Según el ile.salud.cdmx.gob.mx de abril de 2007 al 19 de diciembre de 2018, en la CDMX se han cometido 143, 598 Interrupciones Legales del Embarazo, y en total, en la república mexicana, se han cometido la escalofriante cifra de 205, 353 abortos (3).

Ya nací a mediados del siglo pasado, en una mediana población de Sonora, con bastante menos de 60,000 habitantes. De acuerdo a las cifras que aporta la publicación “Animal Político” estamos hablando que con este plan sistemático de eliminación de personas mediante “la interrupción legal del embarazo” –además los muchísimos miles de abortos que no se reportan de los hospitales privados- dan casi cuatro veces la población de mi natal Ciudad Obregón (240,000 muertes). ¡Es como si hubiese estallado una guerra civil de mexicanos contra los mismos mexicanos! Sólo que en este caso, se está agrediendo injustamente a los seres más vulnerables e indefensos. ¿Acaso el gobierno quiere una sociedad con mayoría de ancianos sin relevos en los trabajos que ocupan los jóvenes de la índole que sea? Esto ya está ocurriendo en Europa y los sociólogos afirman ya no hay modo de echar marcha atrás.

Pienso que ha llegado el momento de las posturas valientes y contundentes para defender lo más valioso que tenemos los mexicanos: el derecho y respeto por la vida humana de los no nacidos; la educación de nuestros hijos de acuerdo a nuestros principios y convicciones; propugnar por la familia constituida por padre, madre e hijos y todos aquellos valores que han hecho grande a nuestra patria.

  • Ver: file:///C:/Users/Raul/Pictures/ILE´s%20DF-2007-2015.pdf e ILE’s DF-2007-2015.pdf Consultado el 23 de septiembre de 2019.
  • https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgxwDrRShHGXPwKkXxNMQtFnxDtlZ?projector=1&messagePartId=0.1 Datos INEGI: Consulta: 23 de septiembre de 2019.
  • salud.cdmx.gob.mx de abril de 2007 al 19 de diciembre de 2018, según estadísticas de GIRE, en la CDMX se han realizado 143, 598 Interrupciones Legales del Embarazo, y en total, en la república mexicana, se han cometido la escalofriante cifra de 205, 353 abortos.

#Chile Aborto y “postverdad”

El reciente fallo del Tribunal Constitucional que aprobó en todas sus partes el proyecto de ley para despenalizar el aborto –salvo en algunos aspectos aún no conocidos relacionados con la objeción de conciencia–, muestra muy a las claras cómo nos encontramos de lleno en la época de la así llamada “postverdad”, que no es más que una de las muchas manifestaciones del subjetivismo total que nos invade y que cierra los ojos ante la realidad más palmaria.

En efecto, al margen de la mayor o menor protección que nuestro texto constitucional otorgue al no nacido y más allá de las razones que se esgriman para permitir el aborto, la postverdad se manifiesta a sus anchas al no querer reconocer la realidad primordial de todo este asunto: la naturaleza humana del no nacido, que lo hace exactamente igual a nosotros, salvo por elementos accidentales (tamaño, desarrollo, dependencia, etc.) que en nada justifican considerarlo un ser de segunda categoría o incluso, un no-ser.

Dicho de otra manera: la postverdad ha invisibilizado al no nacido a sabiendas, pues con los actuales avances científicos, es imposible no darse cuenta de su calidad de ser humano, pues como nunca, hemos podido adentrarnos en su maravilloso desarrollo intrauterino. Pero la postverdad manda cerrar los ojos y considerar importante no la realidad en sí, sino lo que se quiere hacer a su respecto, sin importar si se la respeta o no. En suma, es el triunfo de la voluntad, del querer, sobre la razón que aprecia las cosas tal como son, fruto de lo cual se la deforma para que coincida con lo que algunos quieren que ella sea.

De esta manera, vastos sectores buscan emanciparse de la propia realidad, de su misma realidad personal e incluso corpórea, pensando que tener que reconocer una realidad que no depende de nuestros deseos nos quita libertad. No se dan cuenta –o en muchos casos, no quieren hacerlo– que desconocer la propia realidad nunca acrecentará la libertad, sino todo lo contrario, al vernos expuestos a las consecuencias lógicas por no respetarla –igual que como ocurre con la ecología–, aunque por algún tiempo se las pueda ocultar o mejor, ignorar, tal como se echa tierra debajo de una alfombra.

Sin embargo, este movimiento emancipador, no digamos sólo de un Dios creador, sino que –para los no creyentes– de un orden de la naturaleza, de una lógica del mundo que habitamos y que no hemos hecho nosotros, no acaba aquí. Ello, pues como hemos dicho en otras oportunidades, existe todo un movimiento emancipador de la realidad en marcha, con muchos frentes, que no descansa con tal de conseguir su “emancipación” a como dé lugar, por las buenas o por las malas, pues aquí el fin justifica los medios.

Y obviamente, la moneda de cambio, la divisa que permite avanzar es la imposición de los fuertes sobre los débiles, como en el presente caso, en que a menos que alguien oficiosamente defienda a los no nacidos, están inermes para protegerse. Pero como el poder es expansivo, no pasará mucho tiempo para que busque volver a avanzar, pues la única lógica que comprende es la del propio poder, en este caso, de un poder más fuerte que él mismo.

Un gran réquiem, pues, por estas nuevas víctimas –auténticos mártires de nuestro tiempo– de la postverdad.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

#Zika Joven periodista con microcefalia, contra el aborto.

Fuente: *Religionenlibertad

Lobbies quieren usar el virus zika como excusa para potenciar el aborto

Joven periodista con microcefalia, contra el aborto de estos bebés: «Me siento ofendida y atacada»

La sola posibilidad de que el virus zika produzca microcefalia en bebés en gestación ha llevado a que algunas autoridades, alentadas por ONGs abortistas, consideren la posibilidad de permitir el aborto en estos casos en países sudamericanos donde el aborto está prohibido o solo es legal en casos muy concretos y escasos.

En Brasil, Ana Carolina Cáceres, una joven periodista nacida con microcefalia, ha salido al frente a expresar su rechazo a este tipo de propuestas y ha asegurado que a pesar de las dificultades ella es “una mujer plena y feliz».

El virus zika se contagia por la picadura del mosquito Aedes aegypti, que porta otras enfermedades como el dengue y la chikungunya. Fue descubierto en la década de 1940 yno hay estudios concluyentes sobre su relación directa con los casos de microcefaliareportados en Brasil.

La Organización Mundial de la Salud declaró el 1 de febrero la emergencia sanitaria global. Se han reportado infecciones tanto en Brasil como en diversos países de América Latina. Entre estos figuran México, El Salvador, Honduras, Colombia, Venezuela y Paraguay.

En declaraciones a la cadena británica BBC, Ana Carolina Cáceres señaló que “cuando leí un reportaje sobre un proyecto del Tribunal Federal Supremo para permitir el aborto en casos de microcefalia, me lo tomé como algo personal. Me sentí ofendida y atacada”.

Ana Carolina tiene 24 años y vive en Campo Grande (Brasil). Al momento de su nacimientolos médicos le pronosticaron una muerte pronta y muy dolorosa, pero se equivocaron.

“No va a caminar, no va a hablar y, con el tiempo, entrará en un estado vegetativo, hasta morir” advirtieron los médicos a sus padres.

De acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la microcefalia es “un defecto de nacimiento en el que la cabeza del bebé es más pequeña de lo esperada cuando es comparada con bebés del mismo sexo y edad. Los bebés con microcefalia a menudo tienen cerebros más pequeños que podrían no haberse desarrollado apropiadamente”.

Ana Carolina desafió todos los pronósticos. “Mi padre dice que comencé a caminar de repente. Con 1 año, vi a un cachorro pasando y me levanté para ir detrás de él”, recuerda.

“Crecí, fui a la escuela, me gradué y entré a la universidad. Ahora soy periodista y escribo en un blog”, añade.

La joven brasileña aseguró que desea “ser una portavoz de la microcefalia”, y que como un proyecto de fin de curso en la universidad escribió “un libro sobre mi vida y la de otras cinco personas con este síndrome”.

Para Ana Carolina “quienes optan por abortar a un bebé con microcefalia no dan la posibilidad de que el niño sobreviva, como sucedió conmigo y con tanta gente que trabaja, estudia y hace cosas normales, y que tienen microcefalia. Las madres de esas personas no optaron por el aborto y por eso existimos”.
Ana Carolina Cáceres cuando obtuvo su título universitario de periodismo

La familia de la joven brasileña es de condición humilde y fue “toda una batalla” enfrentar los desafíos de la microcefalia. Ana Carolina se ha sometido a cinco cirugías –la primera apenas a los 9 años– y sufrió de convulsiones en su infancia. Pero toda su familia colaboró con lo que pudo económicamente para salir adelante.

Para la joven periodista “el aborto tan sólo resolvería el problema de manera paliativa. Lo más importante es el tratamiento: asesoramiento psicológico, fisioterapia y neurología.Todo ello desde el nacimiento”.

“Lo que yo recomiendo a las madres que están viviendo esta situación es que se tranquilicen y que no se desesperen”,dijo, y aconsejó que “busquen a un neurólogo, preferentemente antes de que nazca el bebé”.

“También deben contactar a madres de otros niños con microcefalia. En Facebook, por ejemplo, existen grupos de madres que tienen incluso varios niños con este síndrome y trabajan todos los días, sin dificultad”, indicó.

  • http://www.religionenlibertad.com/joven-periodista-con-microcefalia-contra-el-aborto-de-estos-bebes-me-47575.htm

El aborto es una forma de violencia contra la mujer, aseguran expertos.

Fuente: *MELISA INSTITUTE

El manejo de embarazos de alto riesgo no debe ser un conflicto entre las necesidades de la madre y las del bebé, sino que debe de tratarse del entendimiento de circunstancias en particular de ese embarazo y cómo llevarlo desde el punto de vista científico y racional.

Una forma de violencia creciente contra las mujeres y niñas no sólo en países desarrollados sino sobre todo en naciones menos avanzadas, es la práctica indiscriminada del aborto, que se ha traducido en daños a la salud que pueden ser leves o incluso provocar la muerte de quienes han sido sometidas a la cancelación de su embarazo.

Así lo definieron aquí médicos, ginecólogos, obstetras, investigadores todos, de Dublín, Estados Unidos y Chile, quienes demostraron con estudios científicos, que las estadísticas no mienten: los niveles de salud de las mujeres son más altos y las tasas de morbilidad y mortalidad materna son inferiores en países donde la práctica del aborto está prohibida (penada legalmente) y/o donde es practicado de manera limitada o con restricciones legales.

La educación de las niñas y mujeres jóvenes y adultas, la disposición de más y mejores servicios de salud, y el incremento en la disponibilidad de servicios públicos como agua y alcantarillado, son las alternativas para impulsar un mayor nivel de salud materna, constituyen la opción. El aborto no.

En la conferencia «Políticas públicas para reducir la mortalidad materna, un enfoque holístico sobre salud materna», desarrollada en el marco de la 57 Sesión de la Comisión sobre el estatus jurídico y social de la mujer en la Organización de las Naciones Unidas, los doctores Elatd Koch (Santiago de Chile), Monique Chireau (Carolina del Norte, Estados Unidos), Donna Harrison (Illinois, Estados Unidos) y Eoghan de Faoite (Dublin, Irlanda) advirtieron que si el argumento de elevar los niveles de salud materna y reducir al máximo las tasas de mortalidad materna, son reales, el aborto no debe ser considerado como una política de salud pública, ni su legalización como una medida en beneficio de la mujer embarazada.

Irlanda ha sido considerada constantemente por las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los lugares más seguros del mundo para las mujeres embarazadas, sin la necesidad de recurrir al aborto, dijo el el doctor Eoghan de Faoite, miembro del Comité sobre Excelencia en Salud Materna de Dublín.

Irlanda prohibió todo tipo de aborto desde 1983 y su tasa de mortalidad materna ha reducido casi a cero, a diferencia de su vecino, el Reino Unido, donde está legalizada la práctica del aborto y, contrariamente, se observa un aumento contínuo de los índices de mortalidad materna.

Actualmente dijo De Faoite, el gobierno de Irlanda impulsa un proyecto de ayuda a Sudán donde en vez de proveer abortos a su población femenina, provean servicios de ambulancia, profesionalización de sus neonatólogos y dotación de equipo médico a las clínicas de maternidad.

Subrayó que mientras en Irlanda la mortalidad materna es de 8 por cada 100 mil nacidos vivos, los Estados Unidos tienen una tasa tres veces superior de más 24 por cada 100 mil y en Sudán llega hasta 75 por cada 100 mil nacidos vivos.

Por separado, la doctora Monique Chireau profesora asistente de la división de Investigación Clínica y Epidemiológica del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Centro Médico de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte, derribó aseveraciones de que el aborto debe ser legalizado en casos de enfermedad o riesgo de salud para la madre o incluso en casos de enfermedad del no nacido.

Explicó que el manejo de embarazos de alto riesgo no debe ser un conflicto entre las necesidades de la madre y las del bebé, sino que debe de tratarse del entendimiento de circunstancias en particular de ese embarazo y cómo llevarlo desde el punto de vista científico y racional.

“La salud de la madre y la del bebé no deben ser vistas como un conflicto” dijo, al citar que hay suficiente evidencia científica que indican que en tratamientos contra el cáncer en la madre embarazada, ambos puedes sobrevivir, sin efectos dañinos para ninguno.

Otro caso, como el Síndrome de Down, comúnmente utilizado como argumetno para provocar un aborto, fue ejemplo de la Doctora Chireau para señalar que la comunidad médica está obligada a buscar alternativas de salud y no usar una salida fácil como el aborto en lugar de atender esta deficiencia cromosómica.

Informó que están en marcha investigaciones en las que se ha demostrado que con detección oportuna, el Síndrome de Down puede ser atendido con un suplemento alimenticio que reduce sensiblemente las características de este mal. Están, dijo, en marcha las pruebas clínicas para demostrarlo.

En su oportunidad, la doctora Donna J. Harrison obstetra y ginecóloga, directora de investigación de Políticas Públicas y profesora en Trinity International University de Illinois, señaló que el aborto médico con químicos como la mifiprostona o el misoprostol ha demostrado tener una tasa significativa (20% más) de complicaciones serias para las mujeres, aún en naciones con recursos médicos y tecnológicos para la atención de estos casos.

En tanto, en países donde no existe infraestructura médica, estas complicaciones muchas veces resultan en la muerte de las madres sometidas a estos métodos de aborto.

Las complicaciones, aseguró, incrementan cuando se utiliza únicamente para inducir el aborto, ya que se han presentado abortos inconclusos, hemorragias, aumento descontrolado de la presión arterial, y hasta complicaciones que ameritan una intervención quirúrgica mayor.

A su vez, el doctor Elard Koch, director del Instituto de Instituto de Epidemiología Molecular de la Universidad de Chile, señaló que una investigación científica sobre mortalidad materna de los últimos 50 años en Chile ha descubierto que el factor más importante para reducir la mortalidad materna es el nivel de educación de las mujeres y el acceso a atención médica integral durante el embarazo.

“Chile es una de las naciones que prohíbe todo tipo de aborto y ha reducido la mortalidad materna hasta un 90 por ciento. Las alternativas han sido incrementar los niveles de educación de las mujeres, dotar de servicios públicos (como agua y alcantarillado) a la mayor parte de la población y profesionalizar la atención médica neonatal”, expuso el epidemiólogo.

El hecho de que el aborto no se haya legalizado en Chile ha traído como resultado el incremento de la salud materna, y la consecuente disminución de la mortalidad materna, subrayó

Koch citó que la legalización del aborto siempre resulta en un incremento de esta práctica, por lo menos en los primeros 20 años.

Como ejemplo mencionó el caso de la Ciudad de México donde desde 2007, cuando se despenalizó el aborto si éste se practica durante las primeras 12 semanas de gestación, el número de abortos se ha incrementado año tras año desde 4799 procedimientos el primer año hasta 20 mil 314 en el 2011.

Este año la 57 Sesión de la Comisión sobre el estatus Jurídico y Social de la mujer en la Organización de las Naciones Unidas, tiene como tema eje la eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. En este contexto, los delegados de los 45 países miembros discutirán una resolución para garantizar la prestación de servicios de asistencia a este sector de la población.

*Publicado en: http://www.sexenio.com.mx/

¿ABORTO POR VIOLACIÓN?

Por Germán Ambrosio M.

El aborto justificado en casos de violación es de las falacias más frecuentemente usadas como herramienta de adoctrinamiento para defender y perpetuar como “lícito” el negocio multimillonario de la matanza de bebés no nacidos, que es lo que se realiza en el aborto. Dentro de una campaña bien orquestada, se escucha en distintos medios de comunicación entrevistas o cápsulas donde se dan a conocer cifras manipuladas que buscan crear en la audiencia la aprobación del aborto; de entrada siempre usan el eufemismo “ILE” (Interrupción Legal del Embarazo) que es simplemente asesinar al niño por nacer, y mencionan cifras donde por ejemplo se dice que de cada 10 mujeres que abortan 4 de ellas, lo hacen porque han sufrido una violación.

Ciertamente una violación es un hecho trágico que nadie le desea vivir a ninguna mujer, más ello no implica ni es justificación para que se persiga al inocente en el vientre materno dictándole sentencia de muerte automática. Recordemos que nuestra dignidad como seres humanos, que lo somos ya desde el momento de nuestra concepción, seres humanos en desarrollo, así como el derecho a la vida en ningún momento se ven disminuidos debido a las circunstancias y el contexto en que fuimos concebidos, es decir, no tenemos menos derecho a vivir o ninguno, porque hayamos sido concebidos producto de una relación de adulterio, de un caso de acoso sexual, o de trata de blancas y prostitución, o simplemente porque hayamos sido no deseados.

Al querer argumentar que porque la mujer ha sido embarazada en un caso de violación, y apelar a la compasión que se debe tener a toda mujer que es agredida en estas circunstancias, es suficiente para decir que darle muerte a su hijo por nacer es algo lícito, es un error y en todo caso esta compasión natural por quien sufre un hecho violento, al manipularla para justificar lo injustificable, se vuelve en una falsa compasión y esta es la razón por la que se convierte en una falacia, sabiendo que una falacia es una mentira que parece verdad. ¿Se dan cuenta del engaño?

Al lanzar spots publicitarios que contengan argumentos manipulados como el que estamos comentando buscan masificar a la población en una mentalidad abortista y antinatalista. De hecho, nunca escucharemos a los pro aborto mencionar qué es lo que se debe hacer con el violador, para que no vuelvan a ocurrir casos violentos y no exista la posibilidad de que mujeres sigan siendo violentadas dos veces: la primera por su agresor sexual y la segunda en el proceso del aborto, y los daños que implica el síndrome post aborto. Ciertamente se debe pensar también en el inocente no nacido, que por cierto nadie se pregunta qué sexo tiene el bebé por nacer, porque si es femenino, ¿por qué las mujeres pro aborto que dicen defender a la mujer, no defienden a la mujer más indefensa que es la que está en el vientre materno? ¿Curioso no?

Aborto y anticoncepción siempre van unidos, son dos ejes fundamentales de la industria abortista, y de la agenda anti natalista internacional, por eso existen tales campañas en nuestros países, buscando que desde temprana edad se instruya a nuestros hijos al uso del condón y de anticonceptivos, que brindan una falsa seguridad, y los mete en una espiral de fallos, y errores que llegan muchas veces a lamentar el resto de sus vida. Por eso si falla el condón o los anticonceptivos (y saben de antemano que fallarán) te ponen enseguida a tu alcance el aborto legal: ¡Negocio redondo!

Negocio que recién hemos llegado a saber, ve incrementadas sus ganancias por la venta de órganos de bebés abortados tal como lo hace la trasnacional, abortista y multimillonaria Planned Parenthood

Considerando los intereses mezquinos que mueven a los gobiernos con sus “políticas poblacionales” e instituciones de salud, así como industrias farmacéuticas y abortistas que implementan estas campañas que mal informan a la sociedad, y que por lo visto continuarán. Lo que podemos hacer y debemos hacer para contrarrestar esto, es desde el hogar informar y educar de forma adecuada a nuestros hijos en una sexualidad sana, que es la que tiene como base el respeto a uno mismo, a su cuerpo y dignidad y que a su vez lleva a respetar al prójimo, no viéndolo como objeto; debemos educar en la castidad y en la abstinencia. Hacer ver a nuestros jóvenes que adelantarse a vivir algo que es exclusivo y adecuado solamente dentro del contexto del matrimonio, sólo trae dolores de cabeza, sino lo hacemos así seguiremos viendo como el gobierno y los promotores del libertinaje sexual y el aborto ensucian la mente de nuestros hijos.

Debemos estar bien alertas a lo que escuchamos y vemos en medios de comunicación que difunden sin el menor escrúpulo ideas manipuladas, saber qué conceptos como “salud reproductiva” “ILE” “Derecho a decidir” “Libertad de género” “derechos reproductivos”, solo son lobos con piel de oveja, que buscan destruir la vida, la dignidad del ser humano y la familia .

Información y formación es lo que nos ayudará a hacer la diferencia y hacernos inmunes a tales ataques ideológicos malintencionados.

Aborto y salud pública

Uno de los principales argumentos que se esgrimen para despenalizar el aborto es que éste constituye un problema de salud pública que afecta a un sector significativo de la población, en razón del elevado número de abortos clandestinos que se producen, los que en Chile fluctuarían entre cien y trescientos mil al año.

Con todo, esta cifra resulta absolutamente imposible, puesto que como se trataría de abortos clandestinos, sus condiciones sanitarias debieran ser, por regla muy general, deficientes, lo que ocasionaría un elevadísimo número de ingresos al sistema hospitalario debido a complicaciones posteriores. Ahora, como esto no ocurre, ello demuestra claramente que la cifra es falsa. De hecho, estimaciones bastante realistas arrojan un resultado de alrededor de 15.000 casos por año, con lo cual está lejos de ser un problema de “salud pública”.

Sin embargo, y de manera paradójica para sus defensores, lo que sí constituye un auténtico problema de salud pública, son algunas de las consecuencias que produce la legalización el aborto.

Así por ejemplo, existe abundante documentación que señala que las probabilidades de cáncer de mama aumentan notablemente luego de realizado un aborto, pues éste trunca el desarrollo de sus células para la futura lactancia, células que devienen muchas veces en tumores. Igualmente, está comprobado que luego de una intervención de este tipo, suben las probabilidades de un parto prematuro y de niños con bajo peso, con todas las secuelas que ello trae para la salud de estos pequeños; de embarazos delicados, sobre todo por problemas en la placenta; de conflictos de pareja; y aunque no se quiera reconocer por algunos sectores, de diversas secuelas para la salud mental de muchas mujeres, lo que puede dar origen a cuadros depresivos, al abuso de sustancias e incluso a intenciones suicidas. Todo lo anterior, sin perjuicio de los problemas ocasionados por las propias intervenciones quirúrgicas conducentes a eliminar al no nacido, puesto que a mayor tamaño del niño, ellas resultan más riesgosas para la madre.

En suma, lejos de solucionar un inexistente problema de “salud pública”, dado el real número de abortos que se realizan en Chile y los notables niveles de sobrevivencia materna que tenemos, una ley de aborto crea uno real y en mucho mayor escala para buena parte de la población, no solo para las mujeres.

En consecuencia, y dejando al margen aspectos morales, si desde un punto de vista solamente técnico no constituye una real necesidad y por el contrario, genera reales problemas de salud pública, ¿para qué seguir empeñados en legalizar el aborto?

*Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Madres subrogadas para alquilar sus vientres

1,5 21 Palabras. Tiempo de lectura 6:00 aproximadamente.

Subrogar es reemplazar. Se llaman madres subrogadas o madres de alquiler de su vientre, a las que lo prestan, mediante contrato mercantil y precio, para que les implanten los embriones de otras personas, producidos in vitro y que una vez fecundados los gesten para otros, durante los nueve meses de embarazo. Cuando nazca el niño, lo tienen que entregar a los que pagaron el contrato.

Después de traer al mundo al o a los hijos, los entreguen al o a los padres, que indique en el contrato. Es una compra-venta de niños, con el agravante de que para hacerlo, exigen unos grandes estándares de calidad, sin importar los riesgos que le supongan a la madre y al futuro hijo. Incluso algunos esposos, demandan a sus mujeres que se vendan como subrogantes, para conseguir dinero. Esto es una añadida aberración y monstruosidad.

Los tres grandes flagelos de la explotación y violación de los derechos humanos, principalmente de las mujeres más pobres, más desprotegidas, más ignorantes y más marginadas. Es una injusticia social insostenible, pues sustituyen la verdadera función de la auténtica madre.

La subrogación para alquilar su vientre mediante precio, para gestar niños en beneficio de otras personas, que suelen pagar más de $100.000 por niño nacido, aunque en algunos países sea legal.
La prostitución obligada.
El ceder la leche de sus pechos mediante precio, para alimentar a niños ajenos, quitándosela a los suyos. Conocido como oficio de “aña de cría”.
Las madres subrogadas, rompen intencionalmente, el primordial vínculo biológico materno, íntimo, entre madre e hijo, que se produce en el embarazo natural, al tener que entregar el hijo cuando nace.

La práctica de las madres subrogadas, debería estar prohibida, por muy alto que sea el estímulo económico, o aunque sea de forma altruista, ya que somete a la madre y al hijo, a muchos y muy graves riesgos.

Asumir el participar en un mercado ilegal, que trasforma a los niños en “commodities”, los cuales pueden ser gestados, para homosexuales o heterosexuales, que pagan con dinero o favores.
Asumir el tener que ser parte de una injusticia social insostenible, de la explotación de la mujer subrogada, que traspasa la dignidad de las personas, todos los derechos humanos y la ley natural.
Asumir la gran dificultad, para rastrear los orígenes de los progenitores de los embriones en gestación, produciendo hijos con falta de identidad. SAN (Síndrome de agujero negro).
Asumir la gran posibilidad de embarazos múltiples, originando un alto número de abortos, voluntarios o involuntarios.
Asumir la incompatibilidad de la dignidad humana, de la madre subrogada, con sus derechos como persona y madre.
Asumir la función biológica normal, del cuerpo de la mujer, en la letra de un contrato comercial, para aceptar ser un escalón más, en el crecimiento de la cadena del tráfico reproductivo humano, especializado en mujeres y niños no nacidos.
Asumir las enfermedades que lleven los embriones, y que pudieran ser trasmitidas a la madre subrogada.
Asumir que las madres subrogadas, son convertidas en cosas por el mercado, clasificadas para comprar, vender o alquilar, según las condiciones y características determinadas en los contratos propuestos, para los que tienen el dinero y el capricho de comprar ese servicio, normalmente, a mujeres necesitadas.
Asumir que se alquila el útero, para implantar por inseminación artificial o fecundación en vitro, embriones obtenidos de otras personas.
Asumir que se rompe la sagrada relación de madre con hijo, aunque este sea ajeno, pero ha estado nueve meses en el interior de ella.
La verdadera maternidad bien entendida, empieza por el amor al cónyuge y al hijo que va a nacer, por lo que no puede ni debe haber una maternidad, sin ese amor dedicado al cónyuge y padre biológico del futuro niño.

Un niño cuando nace tiene que tener un padre y una madre biológicos, para no ser uno de esos llamados “niños probeta”, hijos de la ciencia, hijos de catálogo comercial, hijos de alquiler de vientre, etc. Después va a ser muy difícil, explicar a esos niños los motivos de su procedencia y quien son sus verdaderos padres, si es que llegan a conocerse.

Las madres subrogadas suelen argumentar “mi cuerpo es únicamente mío y en él mando yo, por lo que puedo hacer con él, lo que me dé la gana”, como al alquilarlo para tener hijos de otros y obtener el dinero que pueda. Es el peligro de ver ellas como normal, lo que no deja de ser más que una grave inmoralidad y un abuso de la técnica sin ética.

Desde que en algunos países, se han legalizado los matrimonios entre homosexuales, que lógicamente no pueden tener hijos por los medios naturales, se han disparado los negocios con las madres subrogadas, localizadas principalmente, en países de bajos recursos.

“Con mi dinero, puedo hacer lo que quiera” dicen algunos, incluso para alquilar el vientre de otra persona, que me produzca mis propios hijos. Estas expresiones y hechos, no les importa que vayan en contra de su salud, contra la ley natural, con la ética más elemental y contra todo principio religioso, sean de la religión que sean.

Las madres subrogadas se enfrentan frecuentemente, a situaciones muy graves y muy difíciles de solucionar, como por ejemplo: Cuando él o los contratantes, no quieren recoger al niño, debido a que han cambiado de parecer, a que viene el niño con problemas físicos, a que se han enfadado y roto sus relaciones como pareja, a que no cumplen los pagos parciales, etc.

Incluso si se produce un múltiple embarazo, el contratador, puede exigir el aborto de uno de los embriones o quedarse solamente con uno de los gemelos que nazcan. Entonces dejan a las madres subrogadas, ante el grave problema de un aborto, o con un hijo en el vientre o recién nacido, que ellas no quieren y deben llevarlo a un orfanato.

Existe el grave trauma psíquico, que se ocasiona a la madre subrogada. Pues aunque en un principio, la mujer que alquila su vientre, está dispuesta a donar el niño tras el parto, durante el trascurso del embarazo, se establece una estrecha relación entre ella y el niño gestado, por lo que es frecuente que la madre subrogada, se arrepienta de haber firmado el contrato y desista de su primera intención, de entregar el recién nacido a los que firmaron el contrato de compra.

Algunos viven el drama de las madres subrogadas, con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta, del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Uno de los graves problemas actuales, es la falta de sensibilidad y modificación de la relación de los padres, con la acogida de una nueva vida. La transmisión de la vida es un don gratuito de Dios, violentar su concepción natural, es ir gravemente en contra del fundamental principio de respeto a la dignidad humana, tanto de la madre, como del hijo.

El deseo de paternidad, aun cuando susciten comprensión desde un punto de vista humano, tiene como límite infranqueable, la dignidad de las personas y la protección de sus derechos fundamentales. Ni la verdadera comprensión, puede dar la espalda a la verdad.

Hay muchos intermediarios en el gran negocio de la reproducción asistida, los cuales también son responsables, directa o indirectamente, de esta reprobable forma de explotación. El derecho a la integridad del cuerpo, no puede quedar sujeto a ningún tipo de contrato de alquiler.

La industria biotecnológica, aplicable a las madres subrogadas, quiere convertir al ser humano, en un simple recurso disponible y ha descuidado el hecho de que determinas técnicas, por muy legales que sean, influyen directamente al ser humano, en su vida y salud.

Esta industria oferta hijos, dependiendo el precio de sus características y condiciones físicas e intelectuales. Se diseñan a la medida de los precios, del que puede y quiere obtenerlos. Es como ir a un supermercado de hijos, comprar el que se quiere y después quitarle la etiqueta de origen.

No existe el derecho a tener un hijo, lo que existe desde siempre, es el derecho de los niños a tener padres y madres y a conocer sus orígenes. Pero hay leyes injustas, que no consideran los derechos de los hijos. Algunos padres no dicen nada a sus hijos gestados en madres subrogadas, por la vergüenza que les supone a ellos y a los hijos, sin tener en cuenta, las repercusiones que podrían tener, en temas relacionados con las enfermedades de sus desconocidos ancestros.

Detrás de estas prácticas, no sólo está el egoísmo disimulado de algunas personas, que conciben a un hijo, como un objeto de consumo, más que un sujeto de amor; como un capricho y no como un don. Pero no es eso lo único que se debe considerar, al momento de referirnos a este tema.

francisco@micumbre.com

1 2 3 5