Las granjas humanas: vientres de alquiler

Por: Rafael Gil Fernández

La Tragedia de la Maternidad subrogada y negocio

             Sin lugar a dudarlo, en esta noticia hay temas fundamentales que atañen a la ética: La manipulación del lenguaje, la injusticia de aprovecharse de la necesidad ajena, la usurpación de la dignidad humana, la negación de la verdad, la corrupción de la conciencia… Que no tiene desperdicio, vaya. Pero sin lugar a duda, me parece increíble al grado de deshumanización al que hemos llegado. ¿Cómo es posible que el ser humano, a base de eufemismos corrompa de tal forma el verdadero significado de las cosas? ¿Se puede llamar maternidad al hecho de prestar el propio cuerpo para que en él “pase” algo que aparentemente no genera ningún vínculo? ¿Se puede delegar el ser madre? Y donde digo madre, necesariamente se deduce que tiene que haber un padre. Lo trágico de la noticia es precisamente ese: la maternidad y la paternidad han perdido su significado profundo, su verdadero significado y ha sido sustituido por el de meros cooperadores biológicos para satisfacer las necesidades de quienes creen que los hijos son un derecho, un mero producto.

             Estamos acostumbrándonos a la deshumanización, a renunciar a la racionalidad, a la búsqueda de la verdad y de esa forma obrar el bien, sin que nada ni nadie parezca impedirlo. La ley natural es puesta en duda por la grandísima mayoría de las legislaciones, o por lo menos no es tenida en cuenta a la hora de legislar. Lo que existe es un derecho positivo que no parte de la dignidad del ser humano, sino de las exigencias que se dan en cada momento de acuerdo con intereses que nada tienen que ver con la verdad o el bien objetivos. Se me antoja sumamente grave el problema que se avecina a la vuelta de unos años, cuando esos niños tomen conciencia de cómo fueron concebidos y de qué forma tan flagrante, se usurpó su derecho a ser fruto del amor de unos padres que se dan totalmente el uno fruto en un compromiso mutuo irrevocable y sin fecha de caducidad, y que por el contrario han recibido la existencia por una transacción, por un contrato firmado, por un pago entre partes en la que ambos cumplen lo que les corresponde de acuerdo a una ley. Cada vez se escucha más hablar del derecho de los padres a tener hijos y del dolor y la frustración de unos padres al no poder concebir hijos, pero ¿acaso alguien habla de los derechos de esos hijos y del dolor que puede implicar saberse concebido por esos motivos y de esa forma?

             A mi juicio, lo más grave de todo esto es a qué grado se tiene que corromper la conciencia para aceptar que algo así se puede quedar amparado por una ley civil. Alguno podría argumentar que los niños no tienen por qué saber la verdad cuando crezcan… Pero esto es vulnerar un derecho fundamental.

             En primer lugar, se quiere convencer al mundo en general de que este procedimiento es compasivo, porque quiere aliviar el sufrimiento de quien no puede tener hijos. Ya he dicho suficiente respecto de cómo se vulneran los derechos de los hijos. Pero tiene que quedar muy claro que el tener un hijo no es un derecho, sino un don. De lo contrario, se tienen expectativas de un producto que tiene que satisfacer las exigencias de quien contrata el servicio, porque pareciera que el dinero otorga derecho a que el hijo sea de una determinada forma. ¿Qué pasa si el hijo no cumple con dichas expectativas? El supuesto amor se acaba súbitamente: Sin lugar a duda se vulnera la justicia, la dignidad humana, la búsqueda del bien, el cual tiene que ser posible para todas las partes, no solo para una de ellas.

             En segundo lugar, se pretende justificar que es lícito alquilar los cuerpos de mujeres que se encuentran en una situación económica precaria, aduciendo a que de esta forma pueden tener un ingreso económico mucho más elevado del que la sociedad en la que viven podría darles, en caso de encontrar trabajo. Nuevamente la dignidad humana queda por los suelos. Algunos se visten como adalides de la injusticia social, y lo remedian por arte de magia, saltándose toda ética, o peor aún, intentando darle a la ética un nuevo significado: el bien al que se tiende ya no está necesariamente ligado con la verdad, con la belleza, con la justicia. Tan sólo responde ante emociones y sentimientos. Es a mi juicio, preocupante ver hasta qué punto el emotivismo se ha convertido en el criterio para decidir sobre la bondad o maldad de las cosas. Se ha renunciado a las facultades superiores de la inteligencia y de la voluntad como guías principales del obrar humano, y se hace referencia a los apetitos irascibles y concupiscibles para justificar cualquier actuación. Hemos pasado del cogito ergo sum de descartes, a sencillamente ser y hacer lo que siento.

             En tercer lugar, se pretende justificar que, gracias a los avances médicos, uno puede escoger hasta cierto punto, como quieren que sea el hijo, y para ello se dispone de un banco de donantes en donde los inteligentes, los guapos y los famosos, cuestan más. De aquí a cadenas de supermercados de niños, o páginas de internet que tengan como slogan “configure a su hijo como le apetezca” hay un pequeño paso. Baste recordar lo que pasó con el aborto: la ley se abrió paso en todo el mundo con unos supuestos muy restringidos, pero en realidad lo que buscada era la rendija que ensanchara cada vez más dicha ley. Cualquiera que lea esto, puede escandalizase. Tiempo al tiempo. Si dejamos cada vez más que políticos sin ética decidan las leyes de las naciones, la imaginación de hasta donde podemos llegar no tiene límites.

             Por último, quiero mencionar un problema que aparentemente ya quedó resuelto, por lo menos en lo que a la legislación de muchos países se refiere: Se abre la posibilidad para que personas solteras o con atracción al mismo sexo puedan tener hijos. o dicho con palabras del mismo artículo, adquieran un producto. Hoy en día pareciera que esto ya está superado. Las listas de quienes quieren adoptar hijos están plagadas de parejas de gays y lesbianas, y cuentan con las mismas posibilidades de conseguirlo (si no es que más) que cualquier matrimonio heterosexual. De esta forma se ha sepultado el sentido tradicional de familia y de lo que es la paternidad y la maternidad, amén de lo que es la masculinidad y la feminidad. El mundo hodierno ha logrado socavar de tal forma lo que significa masculino y femenino, que de ello se deriva necesariamente que cualquier tipo de familia sea válido. Si a eso sumamos a los hijos como meros productos, nadie puede negar que las evidencias de deshumanización están a la vista de cualquiera. Pero nos han acostumbrado a no ser capaces de ver, a no ser capaces de oír más que lo que algunos que controlan los medios mayoritarios dicen. Y si llegáramos a disentir, ya se tiene preparada la etiqueta que nos deja fuera de juego en la sociedad moderna: intolerante.

             El simple hecho de escribir todo esto causa escalofrío. Los conflictos a los que nos podemos enfrentar requieren necesariamente una maquinaria de manipulación ideológica que comience desde el jardín de infancia: se les explicará a los niños que hay diversas formas de venir al mundo, siendo una de ellas el amor de los padres, pero no la única, y se llegará a decir que todas, inclusive la de comprar un niño en Nepal o en la India, sean igualmente válidas, y que en todas lo que hay es un gran amor. Esta es la única solución a un futuro previsible de tendencias suicidas generacionales.

¿Dónde queda la ética? Dónde el derecho positivo quiera. Nos acostumbramos a la tragedia y pareciera que lo más recomendable es no darle demasiada importancia. Nos estamos volviendo cada vez más “cosa” y menos persona. Y si poco a poco se va introduciendo esta forma de pensar en la sociedad, entonces se justificará de forma generalizada el usar del otro y utilizarlo como un medio para conseguir un fin. Lo peor está aún por llegar.

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Madre siempre, madre solo hay una

«¿Por qué no deberíamos pelear por una palabra? ¿De qué sirven las palabras si no son lo suficientemente importantes como para pelear? La Iglesia y las herejías siempre solían pelear por las palabras, porque son las únicas cosas por las que vale la pena pelear» Gilbert Keith Chesterton

 

Es un hecho que toda persona es concebida a través de la unión de un espermatozoide y un óvulo, aportados por el padre y la madre respectivamente. Es un hecho que dos óvulos o dos espermatozoides no pueden unirse ni dar vida a absolutamente nada; un óvulo no puede convertirse en espermatozoide y viceversa. Es un hecho que un hombre no puede llevar una vida en su vientre, solo el cuerpo de la mujer esta estructurado para ello. Es un hecho que si usted nace mujer, morirá siendo mujer; si usted nace hombre así morirá y no hay nada que pueda cambiar ni transformar esa realidad objetiva.

Dicho lo anterior, es importante mencionar un artículo que el diario de circulación nacional “El Sol de México” publicó el 9 de mayo en relación al día de las madres. Como ya es habitual en este periódico al promover la ideología de género, el artículo fue titulado “Madre no, persona gestante sí”. Su contenido es la negación total de que solo la mujer puede concebir, es la afirmación falaz de que una mujer que se identifica como hombre y haga su “transición” para verse como hombre, es ya un hombre y puede gestar (pero obviamente nunca dejo de ser mujer), una sarta de mentiras que son un insulto a la inteligencia.

El caso presentado de Danna Sultana, un hombre que se percibe como “mujer con pene” y su pareja Esteban Landrau, una mujer colombiana que se percibe como hombre; ambos recibieron tratamiento hormonal sin llegar a la mutilación genital. Decidieron tener un bebé de forma natural, algo que es señalado como “él hombre que dio a luz”; se habla de que el embarazo y la maternidad se han “considerado” por mucho tiempo “cosa de mujeres”. Es en este punto que usted debe detenerse y ser consciente hechos objetivos:

Esteban es una mujer y su cuerpo esta estructurado para llevar una vida, por tanto fue posible su embarazo. Danna es un hombre, mismo que aporto los espermatozoides para hacer posible la vida. No existen las maternidades trans sino solo la maternidad, exclusividad de mujer. Independientemente de que alguien crea ser algo que no es, los cromosomas no mienten, la estructura ósea no miente. Este caso se promociono para demostrar que un hombre puede embarazarse, aunque demuestra justamente lo contrario: que solo la mujer puede llevar una vida en su vientre, que solo la mujer es madre y solo existe una maternidad.

Lo anterior no es una consideración, ni una imposición de la sociedad sino la realidad objetiva. No se niega la “maternidad trans” puesto que ésta no existe; los hombres no se embarazan. Usted ha de ser cauto cuando lea un simple artículo, cuando encienda el televisor para ver el noticiero o su serie de acción/drama favorito, cuando escuche un programa de radio. La ideología de género ha permeado en todos los medios de comunicación, en todos los niveles y en todas las estructuras. De suerte tal que la gente difícilmente cuestiona lo que le llega a través de los medios masivos de comunicación.

Quien dude del poder de las palabras debería saber lo nauseabundo de los textos cargados de ideología de género que promueven los mayores desórdenes morales que jamás hayan estado presentes en una sociedad. Lo mismo sucede con aquello que es bello, bueno y verdadero: lo maravilloso de un poema, la delicadeza de una carta que alimenta el alma, lo nutritivo de una lectura inteligente que nos abre los ojos o la importancia de un texto contenido en una ley que protege la vida en el vientre materno, el matrimonio y la familia.

Con nuestro actuar, cada día usted y yo trabajamos para instaurar el orden o el caos; abonamos al bienestar común o apoyamos la demolición de su familia y la mía, de la sociedad en su conjunto. Y solo hablamos de gramática…

CDMX: El asesinato en el vientre materno se extiende a las 20 de semanas de gestación

En 1984 el Dr. Bernard Nathanson grabó por medio de ultrasonido el aborto de un bebé de 12 semanas de gestación, demostrando que éste siente dolor y hace movimientos violentos para evadir la punta de succión. Al percibir la agresión, su corazón se acelera a 200 latidos/min; el cuerpo es desmembrado y el bebé abre su boca en un grito de dolor que el doctor describió como “El grito silencioso”. Ahora bien, la madre puede sentir a las 20 semanas el movimiento del bebé en su vientre; 20 semanas significa poco más de la mitad del embarazo, el bebé mide entre 16 y 20 cm de largo y pesa entre 250-300 gramos aproximadamente.

Lo anterior viene a colación por lo sucedido en nuestra ciudad en recientes días: con 45 votos a favor, 12 votos en contra y cero abstenciones, el 29 de abril del presente año los congresistas de la Ciudad de México abrogaron la Ley de Salud del Distrito Federal y en su lugar expidieron la Ley de Salud de la Ciudad de México. La diputada Lourdes Paz Reyes indicó: “Esta nueva ley sienta las bases para una transformación de los servicios de salud. Su finalidad será que toda persona cuente con un sistema que garantice el acceso al servicio de manera gratuita, universal, equitativa y con perspectiva de género”.

La legisladora no miente, una de las transformaciones está en haber aprobado el aborto hasta las 20 semanas de gestación, siempre y cuando el embarazo sea consecuencia de una violación sexual. La gran particularidad es que al acudir al «centro de salud» no importará si la mujer denunció o no la violación; el personal médico tampoco está obligado a verificar si la mujer fue violada o no. ¿De qué hablamos? De una flagrante mentira, de acceso al aborto hasta las 20 semanas a cualquier mujer que afirme haber sido violada, puesto que ella puede inventarlo y solicitar el aborto. Sí, en efecto hay mujeres que mienten sobre el origen de su embarazo.

Esta además el hecho insultante de la impunidad otorgada implícitamente al violador al indicar que no importa si su crimen fue denunciado o no, lo mismo aplica a los tratantes de blancas. Curiosamente el personal médico que debe reportar de inmediato a las autoridades si hay un herido de bala, no esta obligado –léase bien- a corroborar en modo alguno la violación de la mujer, es decir a ponerla en entredicho, cuando lo que realmente sucede es que esta ayudando al violador a quedar impune. Todo ello significa una serie de fallas deliberadas de la ley en cuestión. Así que, llegados a este punto deberíamos preguntarnos ¿A quién conviene esta nueva ley? Algo es seguro: no a la mujer.

Por lo que se refiere al aborto provocado, es asesinato en el vientre materno, no importa si la concepción fue a causa de una infidelidad, de una violación, durante el noviazgo o en pleno matrimonio. El aborto es asesinato en el vientre materno, no importa si se lleva a cabo a la semana 1, 12, 20 o 9 meses, es el mismo ser humano en una etapa diferente. Y desechar vidas humanas por motivo de su concepción, por algo de lo que no son culpables es una aberración porque implícitamente decimos que unas vidas valen más que otras.

En la era de los derechos humanos, se comete frente a nuestros ojos el crimen más execrable de todos, se legisla sobre ello sin que apenas opongamos resistencia y después nos sorprendemos de la violencia que vivimos en las calles, esa que nos hace sentir temerosos cuando ya hemos colaborado en llevar a cabo el aborto con nuestro cobarde silencio. Pero tengamos por seguro que si nosotros calláramos, las piedras gritarían. Los que han decidido callar ya han tomado partido por las injusticias que se viven actualmente. Y huelga decir que hay una diferencia abismal entre el grito silencioso de los inocentes y el silencio de los cobardes, motivo de censura.

Todo aquel que apoya el aborto debería avergonzarse. Pero todo aquel que no hace algo por la defensa de la vida sabiendo el crimen que se comete, merece una reprobación mayor. Los hay quienes piensan que no hacen daño al opinar de manera favorable al aborto; nunca piensen que una opinión no hace daño a nadie, se hace y mucho; no es respetable en modo alguno. Debe combatirse, más aún si se trata de su propia familia y amigos. La sola pregunta de Dios  ¿DÓNDE ESTÁ TU HERMANO? debería llevarnos a actuar en pro de los más indefensos, so pena de convertirnos en un verdadero Caín…

¿Por qué el aborto se sigue aprobando en nuestro tiempo?

La república de Argentina en fecha reciente aprobó el aborto. El Presidente de Estados Unidos, Joe Biden quiere elevar a rango constitucional el aborto. En otros países, como México, se encuentra en estudio la posibilidad de aprobarlo.

La pregunta es: ¿Se han vuelto locos los gobernantes y legisladores? ¿Alguna   vez  han visitado una clínica en la que se destruyen vidas humanas y se arrojan a los basureros? Son pequeños cadáveres mutilados, destrozados, deformados; bebés a los que se les arrancaron sus brazos, sus piernas y machacaron sus cabecitas. Es un espectáculo tremendo de observar. No se puede llegar a comprender que tanta crueldad ocurra en este siglo XXI, que se jacta de ser la época de los derechos humanos y del respeto por el medio ambiente, los animales y la flora y la fauna submarina.

Las frases que se suelen emplear para justificarlo son: “Aceptar el aborto es propio de ‘sociedades de avanzada’; ‘políticamente correctas’; de ‘’apertura a los nuevos tiempos’ ”.

Los que no se dice es que detrás del aborto se mueve mucho dinero: hospitales, médicos, enfermeras, material quirúrgico, medicamentos. Lo que podemos afirmar, con absoluta certeza, es que se trata un lucrativo negocio porque, como sostenía el Doctor Bernard Nathanson hace años: “Es cuestión de aritmética: a 300 dólares cada aborto, y si lo multiplicamos por 1,550,000 abortos, nos encontramos con una industria que produce más de 500 millones de dólares anualmente, de los cuales, la mayor parte van a parar a los bolsillos de los médicos que lo practican”.

Existen numerosos millonarios del Primer Mundo que se oponen abiertamente al desarrollo demográfico de países en vías de desarrollo. Y, en vez de apoyarlos económicamente para que sean autosuficientes, prefieren irse por la vía del exterminio y aniquilación.

Ese fue el mismo camino que determinó Adolfo Hitler, líder del nacionalsocialismo alemán, en sus tristemente célebres campos de concentración. Lo que nunca he llegado a comprender cómo es que enfervorizó a millones de arios para detener, maltratar, humillar, torturar y asesinar a miles y miles de judíos. Sabemos que en su mente perversa también los latinoamericanos y afroamericanos nos encontrábamos en su lista macabra porque de la misma manera éramos considerados seres inferiores que no teníamos derecho a existir.

He leído varias historias dramáticas, me viene a la memoria, por ejemplo: una enfermera que colaboró en varios abortos y, al finalizar la jornada, al salir del quirófano y pasar por los botes de basura, escuchaba el lamento de un bebé que había quedado con vida. Ella se movió a compasión, lo recogió, lo llevó a escondidas a su casa, lo limpió, lo curó, le brindó sus cuidados médicos, lo alimentó. Luego le proporcionó educación y cariño como si fuera su hija. Pudo desarrollarse con normalidad e incluso llegó a asistir a la universidad. Con el tiempo, se casó y tuvo hijos. Ella quiso brindar su testimonio en diversos medios de comunicación y me llamó mucho la atención el hecho de que afirmó que no guardaba rencor ni resentimiento contra sus padres naturales ni contra el médico que la abortó. Y, en cambio, un gran agradecimiento a Dios y a la enfermera que le permitieron vivir y desarrollarse como ser humano. Su conclusión fue hacer un urgente llamado para frenar este demencial genocidio silencioso.

Da mucha pena ver en los medios de comunicación a cientos de jovencitas que se colocan su pañoleta verde y levantan sus puños manifestando su apoyo al aborto. Sabemos que han sido “mentalizadas” o manipuladas con unas cuantas frases superficiales y no tienen la menor idea de lo horroroso que resulta el destrozar a una criatura indefensa e inocente en el seno de su madre y privarla de su primer derecho humano: el derecho a vivir.

Estas jóvenes dicen que con ello manifiestan su “liberación femenina”. Pienso que a ellas serían a las primeras a las que habría que llevarlas a esas clínicas en las que se practica el aborto y que observen detenidamente cómo son arrojados a los basureros y el deplorable estado en que quedan esos pequeños cadáveres destrozados de los bebés.

Una última reflexión para animar a los ciudadanos mexicanos a que tengamos una participación ciudadana más activa, dejando de lado la pasividad y la indiferencia, y que hagamos todo lo posible por detener y terminar con este silencioso holocausto, una importante conclusión a la que llegaba el Doctor Bernard Nathanson: “Aprendimos que lo único que se necesita para que el mal triunfe, es que los hombres de buena voluntad simplemente no hagan nada”.

Corea del Sur y su guerra más sanguinaria: el aborto

“Los hombres no pueden mejorar la sociedad prendiéndole fuego: deben buscar sus viejas virtudes y traerlas de nuevo a la luz” Russell Kirk

En 1945 al término de la Segunda Guerra Mundial, Corea fue ocupada por fuerzas estadounidenses y soviéticas, cuyas zonas estaban separadas por el paralelo 38. Tres años después los comunistas habrían de proclamar una república popular en la zona norte que ellos ocupaban. Más tarde, en 1950 la zona norte atacaría sorpresivamente a la zona sur, dado que los comunistas querían dominar la totalidad de la península. Corea se vería hundida en una guerra sangrienta y dolorosa por tres largos años.

Al terminar ésta, Corea del Sur promulgaría un Código Penal que prohibía el aborto bajo cualquier circunstancia; quedaba claro que la perdida de incontables vidas había afectado profundamente a la nación; no podían permitirse más perdidas humanas. Sin embargo, en 1973, a través de la Ley de Salud Materna e Infantil se permitió realizar abortos en situaciones tales como enfermedad genética, violación, incesto o poner en riesgo la vida de la madre. El país asiático abría así, la rendija a la cultura de la muerte. Esa fractura en la defensa de la vida sería algo que tarde o temprano reflejaría sus consecuencias.

El 30 de diciembre del año pasado, mientras todos volteábamos hacia Argentina por la legalización del aborto hasta la semana 14 de gestación e incluso hasta los 9 meses en casos específicos; en Corea del Sur sucedía lo mismo a partir del 1o de enero de este año. Una noticia sumamente dolorosa, tanto más si nos enteramos de que en Corea del Sur existe la particularidad de contar la edad de una persona sumando los 9 meses de gestación (cerrándolo a 1 año). Daba cuenta de la importancia de la vida del bebé en el vientre materno.

Este país es hoy uno de los gigantes de la tecnología, convirtiéndose en una de las economías más grandes del mundo; han exportado al mundo la llamada “ola coreana” que incluye sus producciones televisivas; sus grupos juveniles de música pop conocida como el K-pop, su gastronomía, cultura tradicional, literatura, afecto por su idioma; sus producciones cinematográficas que a últimos años ha concentrado los reflectores logrando ganar el premio Oscar en 2019 con la nefasta película “Parásitos” etcétera. La industria ha sabido vender al mundo un rostro atractivo de la cultura coreana.

La otra cara de la moneda es que esta entre los países con menor tasa de natalidad. A ello se suma que para reducir los abortos selectivos, el gobierno promulgo en 1988 una ley que prohibía a los doctores dar a conocer el sexo del bebé en gestación, dada la enorme diferencia de nacimientos de niñas con respecto a niños (en aquel entonces 116.5 niños por cada 100 niñas); su eslogan fue “Una hija vale por diez hijos”. Que en la industria del entretenimiento, los casos de abusos sexuales son cada vez más comunes; que los suicidios han aumentado entre las estrellas de la música y de la televisión.

De haber padecido la humillante ocupación y represión japonesa el siglo pasado; de conocer los horrores de una guerra entre hermanos; de haber renacido de entre las cenizas y convertirse en un país fuerte, Corea del Sur se dirige hoy con paso firme hacia la destrucción de su sociedad mediante el asesinato en el vientre materno. El país asiático es el mejor ejemplo del estado denigrante al que puede llegar una nación otrora sojuzgada y ahora tan orgullosa y pagada de sí misma. A estas alturas apenas nada podría diferenciarla de su hermana comunista Corea del Norte que tanta aversión causa al mundo occidental. He aquí al Capitalismo y Comunismo aniquilando por igual naciones enteras.

Cuando se deslumbre por el estilo de vida de una sociedad, por su tecnología, por su cultura, gastronomía, cinematografía o música, procure tomar en cuenta antes el aspecto más importante: el humano. Porque en el trato dado a los más inocentes es que se decide el futuro de una nación. Vale la pena preguntarse ¿Qué vamos a hacer? Seremos conocidos como la generación más genocida de la historia; la que teniendo antepasados que sobrevivieron guerras y pestes, hoy en plena paz contamina sociedades enteras; la que llevo la guerra a sus propios hogares mediante el asesinato en el vientre materno.

¿Hay alguna solución que nos salve de un nefasto destino? Sí, dejar de matar a nuestros propios hijos; solo así recuperaremos nuestra alma y lo demás vendrá por añadidura…

¿Hacia el infanticidio?

La Asamblea Nacional francesa, acaba de aprobar hace algunos días, un proyecto de ley que permitiría a las mujeres abortar, incluso hasta antes del nacimiento del niño, bajo la excusa del ambiguo y generoso concepto de “angustia psicosocial”, siempre que sea avalada por un médico. La desgraciada moción deberá ahora ser revisada por el Senado (el otro órgano que conforma el equivalente a nuestro Congreso en ese país), lo que posiblemente ocurrirá a fines de este año, para que eventualmente –esperamos que no– se convierta en ley.

            Tal vez la única virtud de un proyecto como este, sea que muestra el verdadero rostro de muchos de los que defienden y luchan por el aborto, al punto de llegar a considerarlo un “derecho humano”. Es decir, que en varios casos, las tres causales típicas que inicialmente se invocan para legitimar esta práctica, son solo un primer paso para llegar a su liberalización total, idealmente financiada por el Estado. En este sentido, debiera hacer despertar y despabilarse a quienes creen que el este debate termina al aprobarse dichas causales, como ha ocurrido en Chile.

            Ahora bien, más allá de lo terrible de esta mentalidad, que en atención al proyecto mencionado es capaz incluso de matar a un niño perfectamente viable, que podría haber sido sacado del vientre materno antes de su eliminación y vivir perfectamente, esta nueva frontera abre variadas e inquietantes interrogantes, dos de las cuales mencionamos aquí.

            La primera, es qué procedimiento habrá que llevar a cabo para abortar a estos niños cuando ellos sean capaces de vivir por sus propios medios fuera del vientre maternos. Mal que mal, si se los elimina luego de nacidos, estaríamos no frente a un aborto, sino a un infanticidio, situación que al menos por ahora, está penalizada. Ello hace suponer que para evitarlo, primero habría que matar al niño dentro de su madre (poniéndola en riesgo también a ella, dado su tamaño) y luego extraer el cadáver. O también, para recordar una dantesca práctica (creada precisamente para no cometer infanticidio), de proceder al llamado “aborto por nacimiento parcial”. En este caso, se hace salir al niño del claustro materno comenzando por los pies, deteniendo el procedimiento cuando se llega al cuello, para luego perforar el cráneo y succionar el cerebro, y finalmente terminar de expulsarlo ya muerto, evidentemente. De ahí su nombre –“aborto por nacimiento parcial”–, pues técnicamente, no ha nacido por completo, sino solo en parte, con lo cual estaríamos técnicamente ante un aborto.

            La segunda y tal vez más inquietante reflexión, es qué diferencia sustancial existe entre un niño de 8 meses de gestación y uno ya nacido; tan sustancial, que haga lícito matarlo impunemente en el primer caso y no en el segundo. Sin embargo, más allá de este absurdo –y precisamente por eso, por tratarse de un absurdo–, nada impide que con esta lógica, se termine legitimando el mismo infanticidio, con lo cual ni siquiera habiendo superado la “prueba” del nacimiento, nuestros niños estarían a salvo, pues se podría disponer de ellos libremente, quién sabe hasta qué etapa de su crecimiento.

            Una prueba más de lo que ocurre cuando sin ningún derecho, nos arrogamos la decisión de determinar quién vive y quién no, motivada por nuestros caprichos o intereses. El problema es que esta frontera, una vez traspasada, puede correrse –como de hecho se ha ido haciendo–, notable y peligrosamente.

 

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

¡La hora de defender a los niños y a la familia!

Me ha llamado positivamente la atención, que por muchos puntos de la amplia geografía del país, este fin de semana -y en muchas otras ocasiones- han proliferado numerosas manifestaciones en favor de la vida del no concebido y de la familia, organizado por el “Frente Nacional por la Vida” ante las amenazas del aborto y de la ideología de género en México.

El conocido actor y productor Eduardo Verástegui, envió “un fuerte abrazo y mucho ánimo a las familias e instituciones que de manera pacífica se (han manifestado) este fin de semana a favor de la vida, la familia y las libertades fundamentales” (“Aciprensa”, 21-09-19).

El Presidente nacional de este movimiento, Rodrigo Iván Cortés afirmó con determinación: “Queremos darles voz a los que no tienen voz. Queremos abrazar a México y decir de manera fuerte y clara: Ni un mexicano menos”.

Estuve observando varios vídeos de diversas marchas y pude constatar que los participantes -familias enteras de las más diversas condiciones económicas y sociales- lo hicieron de manera espontánea y por propia iniciativa. “No hubo acarreados” como se acostumbra decir en los mítines políticos populacheros.

De acuerdo a las cifras que reporta la periodista Siboney Flores en www.animalpolitico.com del 24 de abril de 2019, en su nota titulada: “Aborto legal en la CDMX: Más de 209 mil mujeres recurrieron a ese procedimiento en 12 años”, es decir, desde abril de 2007 al mes de abril del año en curso. (ver: https://www.animalpolitico.com/2019/04/aborto-legal-cdmx-datos-mujeres/).

Es desconcertante cómo cada institución o medio de comunicación que investiga sobre el tema del aborto, aporta cifras y datos de sus estudios con una exagerada gama de variantes en sus resultados que no coinciden, o bien, se contradicen. ¿Falta de seriedad científica? ¿Cuestiones políticas? ¿Buscan cuidar su imagen pública? ¿Temor a presentar la realidad tal y cómo es y recibir represalias de las altas autoridades?

Porque el pasado 5 de octubre de 2016, la ciudadana Alejandra Flores Arroyo recibió una respuesta oficial del gobierno de la CDMX a su expresa consulta, mediante un serial de preguntas, sobre el tema de la interrupción legal del embarazo y la respuesta, en carta membretada, que llegó a sus manos, fue la siguiente: el número de abortos legales provocados en la CDMX ha sido de 164,954 desde abril de 2007 al 31 de agosto de 2016. Se adjunta carta oficial de la CDMX (1). Una visión de más amplio espectro nos proporciona la información del INEGI sobre las defunciones fetales, a nivel nacional, por tipo de parto o aborto, de 1989 a 2017 (2). Según el ile.salud.cdmx.gob.mx de abril de 2007 al 19 de diciembre de 2018, en la CDMX se han cometido 143, 598 Interrupciones Legales del Embarazo, y en total, en la república mexicana, se han cometido la escalofriante cifra de 205, 353 abortos (3).

Ya nací a mediados del siglo pasado, en una mediana población de Sonora, con bastante menos de 60,000 habitantes. De acuerdo a las cifras que aporta la publicación “Animal Político” estamos hablando que con este plan sistemático de eliminación de personas mediante “la interrupción legal del embarazo” –además los muchísimos miles de abortos que no se reportan de los hospitales privados- dan casi cuatro veces la población de mi natal Ciudad Obregón (240,000 muertes). ¡Es como si hubiese estallado una guerra civil de mexicanos contra los mismos mexicanos! Sólo que en este caso, se está agrediendo injustamente a los seres más vulnerables e indefensos. ¿Acaso el gobierno quiere una sociedad con mayoría de ancianos sin relevos en los trabajos que ocupan los jóvenes de la índole que sea? Esto ya está ocurriendo en Europa y los sociólogos afirman ya no hay modo de echar marcha atrás.

Pienso que ha llegado el momento de las posturas valientes y contundentes para defender lo más valioso que tenemos los mexicanos: el derecho y respeto por la vida humana de los no nacidos; la educación de nuestros hijos de acuerdo a nuestros principios y convicciones; propugnar por la familia constituida por padre, madre e hijos y todos aquellos valores que han hecho grande a nuestra patria.

  • Ver: file:///C:/Users/Raul/Pictures/ILE´s%20DF-2007-2015.pdf e ILE’s DF-2007-2015.pdf Consultado el 23 de septiembre de 2019.
  • https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgxwDrRShHGXPwKkXxNMQtFnxDtlZ?projector=1&messagePartId=0.1 Datos INEGI: Consulta: 23 de septiembre de 2019.
  • salud.cdmx.gob.mx de abril de 2007 al 19 de diciembre de 2018, según estadísticas de GIRE, en la CDMX se han realizado 143, 598 Interrupciones Legales del Embarazo, y en total, en la república mexicana, se han cometido la escalofriante cifra de 205, 353 abortos.

#Chile Aborto y “postverdad”

El reciente fallo del Tribunal Constitucional que aprobó en todas sus partes el proyecto de ley para despenalizar el aborto –salvo en algunos aspectos aún no conocidos relacionados con la objeción de conciencia–, muestra muy a las claras cómo nos encontramos de lleno en la época de la así llamada “postverdad”, que no es más que una de las muchas manifestaciones del subjetivismo total que nos invade y que cierra los ojos ante la realidad más palmaria.

En efecto, al margen de la mayor o menor protección que nuestro texto constitucional otorgue al no nacido y más allá de las razones que se esgriman para permitir el aborto, la postverdad se manifiesta a sus anchas al no querer reconocer la realidad primordial de todo este asunto: la naturaleza humana del no nacido, que lo hace exactamente igual a nosotros, salvo por elementos accidentales (tamaño, desarrollo, dependencia, etc.) que en nada justifican considerarlo un ser de segunda categoría o incluso, un no-ser.

Dicho de otra manera: la postverdad ha invisibilizado al no nacido a sabiendas, pues con los actuales avances científicos, es imposible no darse cuenta de su calidad de ser humano, pues como nunca, hemos podido adentrarnos en su maravilloso desarrollo intrauterino. Pero la postverdad manda cerrar los ojos y considerar importante no la realidad en sí, sino lo que se quiere hacer a su respecto, sin importar si se la respeta o no. En suma, es el triunfo de la voluntad, del querer, sobre la razón que aprecia las cosas tal como son, fruto de lo cual se la deforma para que coincida con lo que algunos quieren que ella sea.

De esta manera, vastos sectores buscan emanciparse de la propia realidad, de su misma realidad personal e incluso corpórea, pensando que tener que reconocer una realidad que no depende de nuestros deseos nos quita libertad. No se dan cuenta –o en muchos casos, no quieren hacerlo– que desconocer la propia realidad nunca acrecentará la libertad, sino todo lo contrario, al vernos expuestos a las consecuencias lógicas por no respetarla –igual que como ocurre con la ecología–, aunque por algún tiempo se las pueda ocultar o mejor, ignorar, tal como se echa tierra debajo de una alfombra.

Sin embargo, este movimiento emancipador, no digamos sólo de un Dios creador, sino que –para los no creyentes– de un orden de la naturaleza, de una lógica del mundo que habitamos y que no hemos hecho nosotros, no acaba aquí. Ello, pues como hemos dicho en otras oportunidades, existe todo un movimiento emancipador de la realidad en marcha, con muchos frentes, que no descansa con tal de conseguir su “emancipación” a como dé lugar, por las buenas o por las malas, pues aquí el fin justifica los medios.

Y obviamente, la moneda de cambio, la divisa que permite avanzar es la imposición de los fuertes sobre los débiles, como en el presente caso, en que a menos que alguien oficiosamente defienda a los no nacidos, están inermes para protegerse. Pero como el poder es expansivo, no pasará mucho tiempo para que busque volver a avanzar, pues la única lógica que comprende es la del propio poder, en este caso, de un poder más fuerte que él mismo.

Un gran réquiem, pues, por estas nuevas víctimas –auténticos mártires de nuestro tiempo– de la postverdad.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

#Zika Joven periodista con microcefalia, contra el aborto.

Fuente: *Religionenlibertad

Lobbies quieren usar el virus zika como excusa para potenciar el aborto

Joven periodista con microcefalia, contra el aborto de estos bebés: «Me siento ofendida y atacada»

La sola posibilidad de que el virus zika produzca microcefalia en bebés en gestación ha llevado a que algunas autoridades, alentadas por ONGs abortistas, consideren la posibilidad de permitir el aborto en estos casos en países sudamericanos donde el aborto está prohibido o solo es legal en casos muy concretos y escasos.

En Brasil, Ana Carolina Cáceres, una joven periodista nacida con microcefalia, ha salido al frente a expresar su rechazo a este tipo de propuestas y ha asegurado que a pesar de las dificultades ella es “una mujer plena y feliz».

El virus zika se contagia por la picadura del mosquito Aedes aegypti, que porta otras enfermedades como el dengue y la chikungunya. Fue descubierto en la década de 1940 yno hay estudios concluyentes sobre su relación directa con los casos de microcefaliareportados en Brasil.

La Organización Mundial de la Salud declaró el 1 de febrero la emergencia sanitaria global. Se han reportado infecciones tanto en Brasil como en diversos países de América Latina. Entre estos figuran México, El Salvador, Honduras, Colombia, Venezuela y Paraguay.

En declaraciones a la cadena británica BBC, Ana Carolina Cáceres señaló que “cuando leí un reportaje sobre un proyecto del Tribunal Federal Supremo para permitir el aborto en casos de microcefalia, me lo tomé como algo personal. Me sentí ofendida y atacada”.

Ana Carolina tiene 24 años y vive en Campo Grande (Brasil). Al momento de su nacimientolos médicos le pronosticaron una muerte pronta y muy dolorosa, pero se equivocaron.

“No va a caminar, no va a hablar y, con el tiempo, entrará en un estado vegetativo, hasta morir” advirtieron los médicos a sus padres.

De acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la microcefalia es “un defecto de nacimiento en el que la cabeza del bebé es más pequeña de lo esperada cuando es comparada con bebés del mismo sexo y edad. Los bebés con microcefalia a menudo tienen cerebros más pequeños que podrían no haberse desarrollado apropiadamente”.

Ana Carolina desafió todos los pronósticos. “Mi padre dice que comencé a caminar de repente. Con 1 año, vi a un cachorro pasando y me levanté para ir detrás de él”, recuerda.

“Crecí, fui a la escuela, me gradué y entré a la universidad. Ahora soy periodista y escribo en un blog”, añade.

La joven brasileña aseguró que desea “ser una portavoz de la microcefalia”, y que como un proyecto de fin de curso en la universidad escribió “un libro sobre mi vida y la de otras cinco personas con este síndrome”.

Para Ana Carolina “quienes optan por abortar a un bebé con microcefalia no dan la posibilidad de que el niño sobreviva, como sucedió conmigo y con tanta gente que trabaja, estudia y hace cosas normales, y que tienen microcefalia. Las madres de esas personas no optaron por el aborto y por eso existimos”.
Ana Carolina Cáceres cuando obtuvo su título universitario de periodismo

La familia de la joven brasileña es de condición humilde y fue “toda una batalla” enfrentar los desafíos de la microcefalia. Ana Carolina se ha sometido a cinco cirugías –la primera apenas a los 9 años– y sufrió de convulsiones en su infancia. Pero toda su familia colaboró con lo que pudo económicamente para salir adelante.

Para la joven periodista “el aborto tan sólo resolvería el problema de manera paliativa. Lo más importante es el tratamiento: asesoramiento psicológico, fisioterapia y neurología.Todo ello desde el nacimiento”.

“Lo que yo recomiendo a las madres que están viviendo esta situación es que se tranquilicen y que no se desesperen”,dijo, y aconsejó que “busquen a un neurólogo, preferentemente antes de que nazca el bebé”.

“También deben contactar a madres de otros niños con microcefalia. En Facebook, por ejemplo, existen grupos de madres que tienen incluso varios niños con este síndrome y trabajan todos los días, sin dificultad”, indicó.

  • http://www.religionenlibertad.com/joven-periodista-con-microcefalia-contra-el-aborto-de-estos-bebes-me-47575.htm

El aborto es una forma de violencia contra la mujer, aseguran expertos.

Fuente: *MELISA INSTITUTE

El manejo de embarazos de alto riesgo no debe ser un conflicto entre las necesidades de la madre y las del bebé, sino que debe de tratarse del entendimiento de circunstancias en particular de ese embarazo y cómo llevarlo desde el punto de vista científico y racional.

Una forma de violencia creciente contra las mujeres y niñas no sólo en países desarrollados sino sobre todo en naciones menos avanzadas, es la práctica indiscriminada del aborto, que se ha traducido en daños a la salud que pueden ser leves o incluso provocar la muerte de quienes han sido sometidas a la cancelación de su embarazo.

Así lo definieron aquí médicos, ginecólogos, obstetras, investigadores todos, de Dublín, Estados Unidos y Chile, quienes demostraron con estudios científicos, que las estadísticas no mienten: los niveles de salud de las mujeres son más altos y las tasas de morbilidad y mortalidad materna son inferiores en países donde la práctica del aborto está prohibida (penada legalmente) y/o donde es practicado de manera limitada o con restricciones legales.

La educación de las niñas y mujeres jóvenes y adultas, la disposición de más y mejores servicios de salud, y el incremento en la disponibilidad de servicios públicos como agua y alcantarillado, son las alternativas para impulsar un mayor nivel de salud materna, constituyen la opción. El aborto no.

En la conferencia «Políticas públicas para reducir la mortalidad materna, un enfoque holístico sobre salud materna», desarrollada en el marco de la 57 Sesión de la Comisión sobre el estatus jurídico y social de la mujer en la Organización de las Naciones Unidas, los doctores Elatd Koch (Santiago de Chile), Monique Chireau (Carolina del Norte, Estados Unidos), Donna Harrison (Illinois, Estados Unidos) y Eoghan de Faoite (Dublin, Irlanda) advirtieron que si el argumento de elevar los niveles de salud materna y reducir al máximo las tasas de mortalidad materna, son reales, el aborto no debe ser considerado como una política de salud pública, ni su legalización como una medida en beneficio de la mujer embarazada.

Irlanda ha sido considerada constantemente por las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los lugares más seguros del mundo para las mujeres embarazadas, sin la necesidad de recurrir al aborto, dijo el el doctor Eoghan de Faoite, miembro del Comité sobre Excelencia en Salud Materna de Dublín.

Irlanda prohibió todo tipo de aborto desde 1983 y su tasa de mortalidad materna ha reducido casi a cero, a diferencia de su vecino, el Reino Unido, donde está legalizada la práctica del aborto y, contrariamente, se observa un aumento contínuo de los índices de mortalidad materna.

Actualmente dijo De Faoite, el gobierno de Irlanda impulsa un proyecto de ayuda a Sudán donde en vez de proveer abortos a su población femenina, provean servicios de ambulancia, profesionalización de sus neonatólogos y dotación de equipo médico a las clínicas de maternidad.

Subrayó que mientras en Irlanda la mortalidad materna es de 8 por cada 100 mil nacidos vivos, los Estados Unidos tienen una tasa tres veces superior de más 24 por cada 100 mil y en Sudán llega hasta 75 por cada 100 mil nacidos vivos.

Por separado, la doctora Monique Chireau profesora asistente de la división de Investigación Clínica y Epidemiológica del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Centro Médico de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte, derribó aseveraciones de que el aborto debe ser legalizado en casos de enfermedad o riesgo de salud para la madre o incluso en casos de enfermedad del no nacido.

Explicó que el manejo de embarazos de alto riesgo no debe ser un conflicto entre las necesidades de la madre y las del bebé, sino que debe de tratarse del entendimiento de circunstancias en particular de ese embarazo y cómo llevarlo desde el punto de vista científico y racional.

“La salud de la madre y la del bebé no deben ser vistas como un conflicto” dijo, al citar que hay suficiente evidencia científica que indican que en tratamientos contra el cáncer en la madre embarazada, ambos puedes sobrevivir, sin efectos dañinos para ninguno.

Otro caso, como el Síndrome de Down, comúnmente utilizado como argumetno para provocar un aborto, fue ejemplo de la Doctora Chireau para señalar que la comunidad médica está obligada a buscar alternativas de salud y no usar una salida fácil como el aborto en lugar de atender esta deficiencia cromosómica.

Informó que están en marcha investigaciones en las que se ha demostrado que con detección oportuna, el Síndrome de Down puede ser atendido con un suplemento alimenticio que reduce sensiblemente las características de este mal. Están, dijo, en marcha las pruebas clínicas para demostrarlo.

En su oportunidad, la doctora Donna J. Harrison obstetra y ginecóloga, directora de investigación de Políticas Públicas y profesora en Trinity International University de Illinois, señaló que el aborto médico con químicos como la mifiprostona o el misoprostol ha demostrado tener una tasa significativa (20% más) de complicaciones serias para las mujeres, aún en naciones con recursos médicos y tecnológicos para la atención de estos casos.

En tanto, en países donde no existe infraestructura médica, estas complicaciones muchas veces resultan en la muerte de las madres sometidas a estos métodos de aborto.

Las complicaciones, aseguró, incrementan cuando se utiliza únicamente para inducir el aborto, ya que se han presentado abortos inconclusos, hemorragias, aumento descontrolado de la presión arterial, y hasta complicaciones que ameritan una intervención quirúrgica mayor.

A su vez, el doctor Elard Koch, director del Instituto de Instituto de Epidemiología Molecular de la Universidad de Chile, señaló que una investigación científica sobre mortalidad materna de los últimos 50 años en Chile ha descubierto que el factor más importante para reducir la mortalidad materna es el nivel de educación de las mujeres y el acceso a atención médica integral durante el embarazo.

“Chile es una de las naciones que prohíbe todo tipo de aborto y ha reducido la mortalidad materna hasta un 90 por ciento. Las alternativas han sido incrementar los niveles de educación de las mujeres, dotar de servicios públicos (como agua y alcantarillado) a la mayor parte de la población y profesionalizar la atención médica neonatal”, expuso el epidemiólogo.

El hecho de que el aborto no se haya legalizado en Chile ha traído como resultado el incremento de la salud materna, y la consecuente disminución de la mortalidad materna, subrayó

Koch citó que la legalización del aborto siempre resulta en un incremento de esta práctica, por lo menos en los primeros 20 años.

Como ejemplo mencionó el caso de la Ciudad de México donde desde 2007, cuando se despenalizó el aborto si éste se practica durante las primeras 12 semanas de gestación, el número de abortos se ha incrementado año tras año desde 4799 procedimientos el primer año hasta 20 mil 314 en el 2011.

Este año la 57 Sesión de la Comisión sobre el estatus Jurídico y Social de la mujer en la Organización de las Naciones Unidas, tiene como tema eje la eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. En este contexto, los delegados de los 45 países miembros discutirán una resolución para garantizar la prestación de servicios de asistencia a este sector de la población.

*Publicado en: http://www.sexenio.com.mx/

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