10 Consejos a los hijos para que no hagan juicios temerarios, ni críticas malévolas

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1. Cuídate y júzgate a ti mismo, será mucho más útil en tu presente y tu futuro. Tienes cantidad de cosas que hacer, antes de que termines de corregir todas tus faltas. En cuanto a las faltas de los demás, lo que mejor puedes hacer, es dar buen ejemplo, ofrecer un pequeño consejo cuando te lo pidan y pide a Dios sinceramente, por las personas que lo necesitan, ya que El muchas veces excusa a los que nosotros juzgamos.

2. Debes estar más dispuesto a pensar bien de los otros, que a juzgarles y a condenarles. Antes de juzgar piensa en la Misericordia y en la Caridad que alguien ha tenido contigo, en aquellas ocasiones muy dolorosas o difíciles para ti.

3. El “minuto de gloria” que te suponga, por haber hecho ante otros, un juicio temario o una crítica malévola, puede haber producido un daño irreparable en el prójimo y un cargo de conciencia en ti.

4. No exageres las faltas de los demás, y no te creas todo lo que te digan sobre otros. Nunca juzgues por lo que te hayan dicho o hayas oído. Es un deporte nacional, sentirse superiores juzgando a los demás. Juzgar a otros es el principio del odio, del racismo, de la intolerancia y de la xenofobia.

5. No juzgues a nadie cuando esté ausente y no puede defenderse, máxime si tienes prejuicios con él o contra lo que ha hecho, o te estás dejando llevar por tu temperamento, criterios, sentimientos y amor propio. Tampoco permitas que otros juzguen a los ausentes, porque si muestras interés por oírlo, se animarán a continuar. Demuestra con tu silencio, que desapruebas esos juicios.

6. No juzgues mal a nadie, ni más duramente a unos que a otros, porque no te caigan bien, a lo mejor es que no os sabéis comunicar o que tiene muchas razones buenas para hacerlo. Incluso no debes juzgarlo aunque consciente o inconscientemente, hayan ofendido tu orgullo o tu dignidad. Todos no ven las cosas con tu mismo criterio, conocimientos y experiencias.

7. No seas tan escrupuloso, ni te sientas tan herido, por las faltas de los demás. Si profundizas bien, ese enfado puede provenir de un error tuyo, además de que tu orgullo puede hacer que “veas la paja en ojo ajeno y no la viga en el tuyo”.

8. Preocúpate de tus propios asuntos y no te erijas en juez de quienes están a tu alrededor. Hay cantidad de cosas de tu prójimo, que las ignoras por completo. No es fácil juzgar a los demás con acierto. Se prudente y deja a Dios que sea el que les juzgue, así tendrás más paz de conciencia. Juzgar a los demás es una actitud que empieza en costumbre, después en hábito y termina en vicio. “Como juzgues, así serás juzgado”.

9. Sólo se puede juzgar a otros, si es para proteger a un inocente, ayudar al bien público o para ayudar a alguien, que está necesitando un consejo. Previamente tienes que conocer perfectamente los hechos, las características y los motivos e intenciones del que vas a juzgar. Piensa profundamente cómo te gustaría que te juzguen a ti, por tus acciones u omisiones, cuando estés ausente.

10. Ten paciencia y comprensión con las faltas de los demás, conociendo y ejercitando las virtudes y valores humanos. Preocúpate principalmente por tus propios asuntos, muchas veces se molestas a los demás, en lugar de ayudarles a resolver sus problemas. Haz tu trabajo y corrige tus faltas, así estarás demasiado ocupado, para preocuparte por las faltas de los demás.

francisco@micumbre.com

Los abuelos jóvenes

3,785 palabras. Tiempo de lectura 14:00 aproximadamente.

El papel de los abuelos jóvenes en la familia. Al decir “jóvenes”, no me refiero solo a la edad. Se puede ser abuelo “joven” con 80 años. No hablo de los que verdaderamente no lo son, pues necesitan de ayuda casi total, es decir, de los verdaderamente viejos, decrépitos, podríamos decir un poco cruelmente.

Se sigue siendo joven mientras uno piensa que no va cumpliendo años sino “acumulando primaveras o experiencia”; mientras se es capaz de dar más de sí, de prestar ayuda a los demás miembros de su familia. Cuando se es capaz de dar y de recibir.

Se es joven cuando a uno le sabe mal que por imperativo de la ley le hayan jubilado de su profesión, cuando él se considera aún con facultades sobradas para ejercerla, quizás con mayor experiencia y eficacia que en años anteriores.

Se sigue siendo joven cuando, una vez jubilado de su trabajo, no se queda uno de brazos cruzado, sentado ante el televisor casi todo el día y se le considera por la mujer como un “armario en el pasillo”, con el que tropieza continuamente, sino que se dedica a ayudarla, si tiene la dicha de que aún viva, así como a sus hijos y nietos, e incluso a amigos. Cuando se enrola en algún trabajo de tipo social, o caritativo, o cultural. Cuando tiene aficiones y las atiende (deportivas, culturales, religiosas, etc.). Hay muchísimas de ellas.

Es de sobra conocido el “gancho” que tienen los abuelos para sus nietos. Estos intuyen en ellos un eslabón hacia la historia, atisban que tienen experiencia y son objeto de sus preguntas: ¿qué, por qué, cuándo, dónde? Trataremos ahora de ver cuál es el papel que un abuelo joven puede representar en su familia y en la sociedad.

Los A.J. son el enlace de los miembros de la familia, el aglutinante entre ellos y la relación con el pasado. Esas comidas en familia son de una importancia enorme. Tenemos que aprender a ser A.J. continuamente, hasta que una grave enfermedad nos lo impida. El secreto de su éxito es la disponibilidad constante, nacida del cariño, hacia los demás. El abuelo no se jubila nunca como tal abuelo (hasta que lo jubilan, claro). Además, vivir con los niños y jóvenes, rejuvenece a la persona mayor.

Se plantean a veces algunas preguntas o dudas: ¿deben los A.J. EDUCAR a sus nietos? O más bien ¿deben DISFRUTAR de ellos, sin maleducarlos? A esta pregunta lo correcto es contestar que a los abuelos no nos corresponde la acción educativa, sino la acción cultural. La primera corresponde por naturaleza a los padres, pero los abuelos, con su labor cultural, pueden contribuir a la mejor educación de los nietos. En efecto, los abuelos tienen una larga experiencia, si no en técnicas o ciencias modernas, sí en el vivir humano: en distinguir el bien del mal en cada caso, en conocer las causas de muchas malas consecuencias o desastres.

LABOR CULTURAL

No consistirá solamente en dar conocimientos de todo tipo: historia, geografía, arte, deporte, etc. sino en transmitir la herencia cultural de la familia: las tradiciones, las sanas costumbres de los antepasados y entre ellas, nuestra tradición familiar. Si una familia no tiene tradición familiar (cosa rara pero posible), corresponderá a los A.J. iniciar esas herencias y transmitirlas a sus nietos, porque esa transmisión se hace de dos en dos generaciones: Cuando alguien, tratando temas profundos, cita a un familiar, dice: “Como decía mi abuelo…”

Para tratar de culturizar a los nietos es lo primero el amor, el cariño y la voluntad. En cuanto a la CULTURA, hay que decir que no es preciso sean los abuelos gente intelectual, de muchas lecturas y conocimientos de ciencia o Humanidades. Hay gente que apenas ha leído o incluso analfabeta, que tiene un sentido común enorme; que se admiran ante la naturaleza y la aprecian y sacan sus conclusiones, e inculcan el amor a ella en sus descendientes. Conocen lo importante y lo saben distinguir de lo superfluo. Saben encontrar el verdadero sabor de la vida humana. Saben atender y servir a los demás. Son corteses y amables. Resuelven los problemas de la vida diaria. (Ver (1) al final)

Los A.J. deben admirar lo que hacen bien sus nietos y alabarlos, estimularlos. (No dejo de recordar los estímulos de mis abuelos y sobre todo de mi madre, a mis incipientes garabatos en el suelo, gracias a los cuales yo he adquirido cierto sentido del arte que ha servido para varias ocasiones). Gracias a mis antepasados conozco historias y anécdotas muy antiguas, quizás alguna se remonten a la Edad Media. Y gracias a la transmisión cultural de mis padres, sus nietos (o sea, mis hijos, y antes que ello, yo) han adquirido muchas aficiones sobre la naturaleza.

La FE.

Rezamos como nos enseñaron de pequeños, al acostarnos, al levantarnos, al bendecir la mesa, etc. etc. Seguimos esas devociones tradicionales a los Santos representados por sus imágenes, debiendo distinguir siempre entre el Santo, la Virgen, y sus imágenes materiales. La tradición de la Religión es fundamental. Estamos convencidos todos de lo importante que es el hecho de que se crea en un Dios Creador, en unos Mandamientos dados por El, que se basan en el Amor y que gracias a su observación la gente puede vivir en paz y armonía, en respeto, solidaridad y todos esos valores que es muy difícil se den en ambientes donde no se crea en lo sobrenatural. El tratar de crear una moral o ética, desprendida de Dios y dependiente de las ideas cambiantes de los hombres, mudables, es llevar a la sociedad a un tobogán descendiente en lo moral. Lo vemos a diario.

Como ejemplo de ACCION CULTURAL de los A.J. con sus nietos se pueden citar, pues:

=contarles historias verdaderas familiares o no familiares, así como cuentos antiguos o biografías de gente importante.

=ver álbumes de fotografías familiares o películas, si se tienen.

=contar viajes hechos con sus padres (es decir, nuestros hijos).

= llevarles a ver algunos museos interesantes (aparte de los de la Pintura, los de Prehistoria, historia de la Moneda, Colecciones de Conchas, Insectos, Soldaditos de plomo, Museo del Ejército). (A todos ellos los he llevado yo).

=Ponerles alguna película antigua de esas que ya no se hacen ahora, con muchos valores (Ben Hur, Los 10 Mandamientos, El Sargento York, hay muchísimas)

=Dar catequesis de manera ex profesa o circunstancialmente, es decir, aprovechar cualquier ocasión para darles ejemplo con nuestra acción, conducta, y nuestra palabra.

COLABORAR CON SUS PADRES.

La Condición esencial es el mutuo respeto entre los A.J. y los padres de los nietos (es decir, nuestros hijos y sus cónyuges: yernos o nueras). Los hijos respetarán nuestra casa, nuestras costumbres y hasta lo que ellos llaman nuestras manías…Nosotros, los A.J. respetaremos la nueva familia, sus costumbres y procuraremos no inmiscuirnos en sus rutinas, aunque a veces nos choquen. Cada actuación nuestra debe tender a reforzar la autoridad de los padres, jamás contradecirles (al menos, delante de los niños. Otra cosa sería si viéramos en ellos algo inadmisible, contraproducente, en cuyo caso usaríamos toda nuestra habilidad, diplomacia, cariño, para tratar de convencerles de cambiar algo en lo que no estamos razonablemente de acuerdo).

Para todo lo dicho, y aunque sea con esfuerzo:

-No interferir si los padres están sancionando una falta cometida por el pequeño.

-Preguntar al nieto, cuando pide que se le compre algo, si sus padres estarán de acuerdo con esa compra.

-Dar la razón a los padres si el nieto nos viene con alguna queja contra ellos. Es muy importante que los niños se den cuenta de que hay una coherencia en la conducta de los mayores.

-Evitar las competiciones a ver quién quiere más a los niños.

-Distinguir entre un cariño necesario y un mimo innecesario., nocivo.

Claro que los padres tienen también unas obligaciones con respecto a los abuelos, pero aquí no vamos a tratar de ello mucho, pues nosotros somos los abuelos…Pero podríamos hablar un momento también, no sólo de las obligaciones nuestras, sino de nuestros derechos. Y entre ellos, el de que los padres inculquen en sus hijos el cariño y respeto hacia los abuelos. No debe escucharse en los padres la frase despectiva: ¡Déjanos, abuelo, que esto no es cosa tuya! De esta forma algún día, si corrigiéramos justamente a un nieto, éste podría salir con que: ¡Déjate de historias, que esto no es cosa tuya! Esto es romper esa coherencia de que hablaba antes.

Tenemos el derecho de que los padres inculquen en sus hijos, no ya la obligación de visitar a los abuelos, sino de hacerlo con alegría, como un premio. Claro que de ello dependerá mucho el cómo los tratamos. Pues también hay algunos abuelos a quienes no les gustan los críos, y éstos lo notan enseguida.

El asunto de la RELIGION.

No es raro, sino muy frecuente, el caso de abuelos que tienen mucha fe y son cristianos practicantes, y sus hijos no lo son tanto. ¿Qué hacer entonces? Cabe distinguir dos casos:

A). La actitud de los padres es sólo de cierto abandono respecto a las prácticas religiosas. No se oponen a ellas pero por rutinas adquiridas, se han enfriado mucho y no rezan, al menos visiblemente; no van a Misa los domingos; no les importa que los niños tampoco vayan, etc. Son gran mayoría (80%) los padres que piden para sus hijos educación religiosa en las escuelas, porque saben que es una garantía de que a los niños se les enseñen cosas buenas, pero no piensan que los padres deben dar ejemplo en casa y si no les ve practicar, ellos tampoco lo harán.

La escuela no lo hace todo. En este supuesto A), los A.J. creyentes y conscientes deben ir ganando terreno siempre con gran tacto, diplomacia y cariño. Dando ejemplo de conducta, lo primero, y dando algún consejo que otro, lo segundo. Sin jamás echar en cara de forma brusca, exigente, “fundamentalista” podríamos decir, a los padres su descuido, ni delante ni detrás de los niños. Sólo ganar terreno con “mano izquierda”. (Esto creo que es una expresión de origen taurino: el “pase natural” se hace con dicha mano, llevando en la diestra el estoque, escondido)

B). Otra situación: la de padres que no están de acuerdo con la enseñanza religiosa, que son ateos prácticamente o agnósticos, que se oponen al adoctrinamiento de sus hijos. Incluso los hay que se niegan a bautizarlos. Algunos opinan que cuando tengan mayoría de edad, ya elegirán ellos lo que más les convenga. Se oponen a la catequesis, al anuncio del Evangelio, pero no a los múltiples anuncios de la publicidad en la Tele, que enseñan cómo hay que vestir, qué es lo que hay que comer y beber, qué colonia usar, donde ir a veranear, cómo hay que “ligar” (que de todo se ve en los films).

En este supuesto B), las cosas son más difíciles que en el A). ¿Qué pueden hacer los A.J.? No es fácil decirlo; pero lo es el indicar lo que no se debe hacer:

-No se puede hacer nada que deteriore la imagen y la autoridad de los padres en la familia.

– No se puede decir a los nietos que sus padres lo están haciendo mal, y criticarlos. Esto causa grave daño a los hijos.

Por lo tanto, hay que usar otras armas, porque no se deben quedar los A.J. totalmente callados y pasivos. Lo primero es, como siempre, REZAR mucho. Después, DAR BUEN EJEMPLO, de forma que tanto padres como nietos perciban que los abuelos son consecuentes con sus ideas religiosas; que no se “comen a nadie” (como no sea a besos). Alguna indirecta suave, siempre con buen humor y alegría. Y siempre con gran paciencia y esperanza. Lo que no hay que usar jamás para convencer a alguien es la violencia, los malos modos, incluso los sobornos económicos. Cuando uno se convierte lo hace en uso de su libertad y por propia convicción. Claro que antes ha debido ocurrir algo especial, que bien pudiera ser el buen ejemplo de unos A.J. católicos y de ejemplar conducta.

(Hay un precioso librito titulado “10 ateos cambian de autobús”, en la que diez personajes famosos relatan sus conversiones, siempre motivadas por algo.)

EDUCACION PERMANENTE.

Supone que los padres no deben cesar nunca en su labor educadora, usando en cada edad de los hijos los métodos apropiados a dicha edad. Ello nos lleva a la conclusión de que los A.J. deberían también educar, en la forma apropiada, a sus hijos CASADOS para que a su vez eduquen éstos a los suyos. No es fácil que un hijo ya casado admita consejos de sus padres.

Generalmente se hace más caso al abuelo de uno que al padre, por aquello de la libertad, de la independencia, de la autonomía que llevamos todos dentro, y sobre todo en la juventud. Pero es lógico que si un abuelo detectó algún fallo propio cuando era “padre principiante”, intente decírselo a su hijo. Pero la verdad es que la EXPERIENCIA es algo que no se puede enseñar; la adquiere uno por sí mismo. (Ej. Me pasó a mí cuando tendría unos dos años, según luego me contó mi madre. Había una “cocina económica” en mi casa que se ponía muy caliente= ¡Eso quema. No lo toques!.- ¿Quema?.- ¡Sí, quema, no lo toques!.-¡¡¡Ayyy, quemaaaa!!!).

En esta labor de educar (llamémoslo así) a los hijos casados, hay que ir con mucho tacto.

Puede servir, por ejemplo:

Sacar a relucir y conversar en tertulias sobre temas educativos.
Sugerir o facilitar algún libro o revista o artículo interesante sobre ese tema.
Alabar alguna actitud educativa, detectar un progreso en el nieto.
Informar sobre algún cursillo de orientación familiar.Los CAMPOS DE ACTUACION en los que se puede mejorar a los nietos son varios.

En el DOMINIO DEL TIEMPO. Enseñar a no perderlo. Dedicarlo a cosas que valen la pena. No solo estudiar y hacer los deberes, sino cuando es el tiempo de ello, a jugar en cosas que valen la pena. Claro que en este terreno el abuelo, por muy joven que se sienta, tiene las de perder en cuanto se trate de sacar a los nietos de las maquinitas, del ordenador a toda hora, del manejo del móvil y de los SMS, del Internet, etc. Algunos abuelos quizás logren que sus nietos, según la edad que tengan, lo pasen bien con ellos jugando a las cartas, al dominó, al ajedrez o a las damas, a la Oca o al parchís. Algunos niños pequeños, a pesar de que están ya muy puestos en el manejo de los nuevos artilugios electrónicos, descubren a veces el encanto de jugar unas partidas con los abuelos a aquellos juegos de sobremesa que son casi eternos.

En la GENEROSIDAD, muy necesaria en la vida, por tanto, en el amar o querer a los familiares y a los amigos. Ser desprendidos.
En el SUFRIR. Saber ceder ante un hermanito, ante un mandato de los padres, sacrificarse en el estudio.
En la HUMILDAD, LA SERENIDAD Y LA ALEGRÍA. Todas ellas, virtudes humanas muy importantes en la vida social y en la mejora del carácter de cada uno.Y ya hemos hablado antes de su LABOR CULTURAL y en el campo de FORMACION RELIGIOSA. La HERENCIA de los abuelos, en bienes materiales, si los tienen, no es tan importante como la herencia espiritual que dejan en vida con sus buenos consejos y su paciente y amorosa labor.

Una cosa muy importante es LA CASA DE LOS ABUELOS. Ha de ser, como lo es generalmente, un lugar acogedor donde los hijos y los nietos van muy contentos a recibir, no solo la comida, sino esa labor cultural a que hemos aludido antes.

Nos podemos preguntar si los hijos casados aceptan bien o mal o regular esas tareas del A.J. Lo que sí es cierto es que los A.J. son muy utilizados hoy día por los padres que trabajan ambos, como “canguros”. Los abuelos son los que llevan y traen a los niños del colegio. Se quedan con ellos si los padres no están en casa. Les dan comidas, meriendas o cenas. Esto lo pueden hacer los A.J. mientras lo sean. Es decir, unos 20 o 25 años; desde que empiezan a ser abuelos, que puede ser hacia los 50 años y pico, hasta que los achaques físicos se lo impiden, lo que variará según el grado de salud de cada uno. Naturalmente los A.J. que sirven para canguro y conducen a los niños de casa al colegio o al revés, creo tienen ganado el derecho también de conducirles algo en esos temas tan importantes que hemos visto.

Es donde se puede hablar de temas varios de la vida: los momentos históricos vividos en familia, más importantes o divertidos.
Donde se miran las fotos antiguas y se ven las películas que no se ven en otras partes.
Donde los A.J. pueden transmitir a sus nietos conocimientos especiales cuando los tiene: por ejemplo, tocar algún instrumento musical, o pintar y dibujar, o coleccionar minerales o bichos. (ahora no se puede coleccionar bichos) o leer poesías o cuentos antiguos.La casa de los abuelos es un lugar de encuentro de generaciones, un cocktail de civilizaciones. Donde se celebran las fiestas familiares y es el lugar donde se conocen y se tratan los primos entre sí; los cuñados, nueras y yernos, entre sí, porque en otros lugares no se suelen encontrar. La casa de los A.J. ha de ser un OASIS de amor, cultura y alegría. (Al menos, mientras se pueda).

El abuelo jubilado no debe dedicarse solo a su sillón, a su Tele, a su librito de lectura, a sus paseítos al sol en invierno, etc. Hay que estar activos siempre, lo que no quiere decir corriendo de un lado a otro, sino ocupados en varias cosas, de forma que se pueda alternar unas con otras para no aburrirse o cansarse. Es cosa de tener imaginación, aficiones, ocupaciones varias. Y una de ellas será tratar a sus nietos en la forma que antes hemos visto. El caso es no pensar solo en sí mismo, sino estar siempre disponible para los demás: ayudar, colaborar, salir de sí mismo. Es una gran receta para estar contentos.

SITUACIONES DOLOROSAS. Se pueden presentar de varios tipos: enfermedades, disgustos por separaciones, por sucesos económicos, etc. etc. En todos estos casos, el dolor y la tristeza pueden ser superados gracias a la unión de la familia, y ahí tienen un papel muy importante los A.J. Muchas veces no podrán hacer nada en concreto, pero su labor será callada. Saber estar sin estar: como un buen árbitro de futbol. No hacerse notar pero “arbitrar”, o sea, controlar, mediar, vigilar porque para eso tienen a su favor:
Naturalmente, para que los A.J. puedan hacer todo lo dicho, se requiere unas condiciones y un entrenamiento. Lo importante es que quieran a sus nietos, y a ser posible, que les gusten los niños. Hay algunos que dicen. “Nosotros los queremos mucho, pero cada uno en su casa. Las visitas, cortitas, son muy pesados, nos cansan enseguida”. Con unos abuelos así, por muy jóvenes que sean, no se puede conseguir mucho.

Haber vivido más.
Haber atravesado horas amargas muchas veces.
Una visión distinta de las cosas.

Una fuerza serena que permite apuntalar con firmeza, orientar al que está sufriendo, caminar con él con sosiego y paciencia.Los A.J., ante los numerosos casos de desgracia que se pueden dar en la familia, quizás no serán una cura milagrosa, pero sí pueden transmitir vivencias, experiencias, una visión distinta que ayude a sus hijos y a sus nietos. Para ir terminando, y aunque no me hace ninguna gracia tratar este punto, no hay más remedio que hablar un poco de algo que suele ocurrir: la VIUDEZ. No me refiero al caso de que alguno de nuestros hijos casados se quede viudo, pues este caso lo englobo en el capítulo anterior de las situaciones dolorosas de la familia. Sino a que uno de los dos abuelos se quede viudo. Según la edad que se tenga, puede darse el caso de que el abuelo o la abuela sientan la necesidad (¿conveniencia?) de contraer segundas nupcias, en cuyo caso, todo cuanto hemos tratado hasta aquí debería seguir en vigor, y si el nuevo abuelo (¿abuelastro?) es persona consciente, deberá aunar sus esfuerzas con el cónyuge y “tirar del carro” con él, de ese carro tan meritorio como gratificante que es querer a los descendientes.No rehusará continuar actuaciones que antes compartía con su cónyuge para mejorar a la familia y a la sociedad en general. Sin caer nunca en la melancolía o en la tristeza que, como nos enseñaron continuamente, es “aliada del enemigo”. Mantendrá en lo posible el trato con los amigos. No se deberá aislar nunca. En la familia y en los amigos es donde encontrará el consuelo y la energía.

Se aconseja en estos casos
Pero si no quiere contraer nuevas nupcias, por las razones que sean, que seguro son buenas: amor hasta más allá de la muerte (recuerdo el famoso soneto de Quevedo) o por cualquier motivo, entonces el superviviente ha de CONTINUAR con sus obligaciones de A.J. Recorrer el mismo camino, antes con compañía, ahora él o ella en solitario; pero teniendo en cuenta que nunca estará solo (y quizás ahora menos aún) pues con él se volcarán los hijos y los nietos, agradecidos.
El DOLOR es una vivencia personal de quien lo padece, pero el dolor compartido es medio dolor.
Rezar por el ausente, eso siempre.

Pensar en él con agradecimiento por los años vividos en maravillosa compañía.
No quemar las naves, mantener su independencia con buen criterio.
Mantener siempre su casa abierta para los hijos, nietos y amigos, (como si no pasara nada), porque pasar, sí ha pasado algo, pero… me remito a lo dicho antes).

CITA BIBLICA: Del libro del Antiguo Testamento, titulado el “Eclesiástico”, traducido del hebreo al griego por un escritor desconocido, hacia el año 136 antes de Cristo, quien dice lo escribió su ABUELO, que se llamaba Josúa (Jesús), hijo de Sirac, y es un libro parecido al de los “Proverbios”, con muchas máximas muy interesantes. En el capítulo 44, dice, entre otras cosas:
“Hagamos el elogio de los hombres de bien, de nuestros antepasados…sus bienes perduran en su descendencia; su heredad pasa de hijos a nietos. Sus hijos siguen fieles a la alianza y también sus nietos. Su recuerdo dura por siempre. Su fama vive por generaciones, el pueblo canta su sabiduría, la asamblea pregona su alabanza”.

francisco@micumbre.com

La pornografía: El vicio que puede afectar a padres e hijos

1,261 Palabras. Tiempo de lectura 5:00 minutos

El vicio de la pornografía es una epidemia, que se está convirtiendo en pandemia, la cual enferma gravemente a la sociedad, por lo que hay que luchar contra ella y sanar a las víctimas. Está lleno de obscenidad, impudicia, indecencia, deshonestidad, impureza, inmundicia, inmoralidad, lujuria, lascivia, etc. En la pornografía están incluidos, tanto los que se presta a exhibirse, como los que la producen, los que la venden, los que la compran y los que la visualizan.

15 Efectos de la pornografía en los hombres:

1. Aceptar la violación con más eximentes y atenuantes, alegando la imposibilidad de frenar los instintos sexuales exacerbados.
2. Acometer actitudes de promoción y aceptación de la promiscuidad.
3. Adormecer la conciencia para auto creerse, un estado de bienestar falso.
4. Anular o debilitar la propia voluntad.
5. Aumentar las posibilidades y probabilidades del divorcio.
6. Convertirse en adictos, teniendo que recurrir a profesionales, para salir de la adicción.
7. Desarrollar la infidelidad dentro del noviazgo o del matrimonio, practicándola y aceptándola.
8. Desconectar de la realidad de la vida y sustituirla, por una falsa realidad virtual.
9. Desinteresarse por querer llegar al matrimonio y formar una familia.
10. Deteriorar la capacidad de relación entre familiares y amigos.
11. Dificultar las relaciones personales, al fracturar el amor y la capacidad de entrega.
12. Eludir la realidad para huir hacia una ficción peligrosa.
13. Empezar una escalada sin fin, de actividades sexuales pervertidas.
14. Perder la sensibilidad y responsabilidad ante las mujeres, más débiles emocionalmente, más desprotegidas o más indefensas.
15. Producir la retroalimentación de la ansiedad y de la depresión.

La creciente demanda del consumo de pornografía, está rompiendo matrimonios y las sanas relaciones entre los novios y amigos. Los usuarios la encuentran muy fácilmente a través de los avances tecnológicos, los medios de comunicación y las redes sociales, que aunque ellas sean en sí mismas, una magnifica herramienta para el desarrollo de la sociedad, también lo es, por su extensión, velocidad y capacidad de almacenamiento, una herramienta para fomentar la pornografía.

Hay varios niveles de adicción, en cada una de las segmentaciones de la pornografía. Las principales son: La lujuria solitaria, la masturbación, la fantasía erótica en pensamientos y deseos, el romance sexual imaginario, el voyerismo, el ser objeto fotográfico, la fornicación, las conversaciones eróticas, (personales, telefónicas o de chateo), el sexo gratis o pagando, la adicción a la prostitución, la iniciación a los comportamientos homosexuales, el exhibicionismo, el fetichismo, el froteurismo, la pedofilia, el masoquismo sexual, el sadismo sexual, el travestismo, etc.

El consumo de la pornografía está asociado, con muchos resultados negativos a la salud, tanto emocionales, como psicológicos y físicos, como depresión, ansiedad, comportamiento erróneo y violento, debut sexual a menor edad, promiscuidad sexual, riesgo creciente de embarazos adolescentes y una manera distorsionada de concebir las relaciones entre hombres y mujeres.

Los padres tienen que tener en cuenta, los retos que la pornografía plantea para su propia familia, tanto en los padres, como en los hijos. Contra sus efectos negativos, no pueden luchar solos, sin utilizar los caminos y las herramientas ya probadas, que cuenta la Iglesia y la sociedad sana.

La lucha con ella no debe terminar solamente, condenándola, este es el principio. Los padres tienen que avivar su concienciación y tener un compromiso formal y coherente, para hacerle frente, principalmente con su propio ejemplo de rechazo, fomentando la educación religiosa, explicando los problemas y daños irreversibles que produce, en el matrimonio y en la familia en su conjunto, pero especialmente en los hijos.

Algunos padres cargan con una gran culpa, al no haber sabido convencer a sus hijos de los graves peligros que supone, la producción y el consumo de la pornografía. Dado el fácil acceso a los medios de comunicación, la pornografía se va introduciendo, sibilinamente, en la sociedad. Empieza con un desprecio total, hacia las virtudes de la honestidad, la moralidad, la pureza, la castidad, la decencia, etc. y termina aceptando las condiciones que impone la pornografía, en la sociedad. Los padres tienen que estar muy vigilantes, sobre las redes sociales que sus hijos utilizan.

Los hombres consumen mucha más pornografía que las mujeres, pero ellas producen mucha más, para atraer a los hombres. A nadie le deberían sorprender, las nefastas consecuencias que algunas originan, con su indecencia sexual, ya que algunas provocan situaciones pornográficas agresivas, que podrían haberlas evitado, si hubieran sido más decentes en sus vestidos, posturas, gestos y conversaciones, evitando así, el fomento del consumo de pornografía en los hombres.

Por eso los padres, tienen que hablar muy claro con los hijos e hijas, para que sepan que, queriendo o sin querer, están produciendo pornografía, al enviarse fotografías muy personales, que nadie sabe dónde terminan.

La pandemia de la pornografía y sus devastadores efectos en los niños, en los jóvenes, en las familias y en la sociedad, cada vez es examinada con más inquietud por los médicos y los religiosos. Se basan en las pruebas científicas de destrucción, que originan las evidencias de este gran daño, que continúa acumulándose. Primero se toma como costumbre, después como habito y posteriormente como vicio, y entonces es muy difícil la salida.

Los padres deben poner presión a los maestros, visitando las escuelas de sus hijos, para comprobar los libros y programas de estudios, con los que están enseñando a sus hijos. Si no lo hacen, no valen lamentaciones, ni escusas, por no haberse involucrado con los profesores, en la educación moral y académica de sus hijos.

Los niños son las primeras víctimas de la pornografía, pues la van viendo inconscientemente, como una cosa normal y luego cuando crecen, ya es tarde para darse cuenta, que se han quedado enganchados a ese vicio, que en su día vieron como normal. Una vez que las imágenes y los comentarios entran en sus cerebros, es muy difícil, si no es, casi imposible, borrarlos de su cerebro.

Los padres tienen que estar muy vigilantes con sus hijos, pues la pornografía la tienen a su disposición inmediata, gratuita e interminable en las redes sociales. Hay muchas opciones y medios, tanto para proteger a la niñez de ver pornografía, como para el tratamiento de individuos y familias, que sufren de sus efectos negativos.

El adicto a la pornografía busca cada vez mayor placer, al punto de ir aumentando sus actividades sexuales, la frecuencia e intensidad de éstas, y el ir agregando otro tipo de actividades y niveles con mayores riesgos. Piensa que un placer tiene que ser mayor que el anterior, lo que es insostenible, ya que todo tiene un límite. La conducta sexual aditiva y compulsiva, es muy peligrosa también, por el riesgo de aceptar las graves posibilidades de contraer y difundir enfermedades de transmisión sexual.

Hay muchas formas de encontrar la curación de ese vicio y de sus efectos derivados. Así podrá obtener la libertad de la conciencia, que ha sido atrapada por su consumo. Consúltelo con un sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que cada uno practique. Ellos le recomendarán algunos de los muchos recursos prácticos, que la Iglesia tiene disponibles, para las personas que quieren luchar contra la adicción a la pornografía: Planes concretos de acciones, las terapias de consejo, los grupos de apoyo, para los individuos o las familias, las oraciones, las lecturas especializadas, etc.

francisco@micumbre.com

La familia, lugar para aprender a proteger a los más indefensos. Refugiados, inmigrantes, etc. 1 de las 14 Obras de Misericordia.

Misericordia, protección y comprensión: Ni xenofobia, ni racismo, ni aporofobia, ni discriminación, ni intransigencia.

2,795 Palabras. Tiempo de lectura 10:00 minutos aproximadamente.

Una de las 14 Obras de Misericordia es “Dar posada al peregrino”. Sustituyo las palabras posada y peregrino por proteger a los indefensos. Refugiados va a ser la palabra que en adelante, defina a todos estos grupos de personas indefensas, que necesitan protección:

Refugiados, inmigrantes desplazados, exiliados, evacuados, expatriados, deportados, desterrados, perseguidos, etc. Son todos los que sufren prácticamente los mismos motivos de indefensión, desprotección, desamparo, olvido, desprecio, violencia, etc., están desgraciadamente unidos por sus graves situaciones, características y dificultades.

Los refugiados son los desprotegidos e indefensos, a los que les han robado el derecho a poder vivir libremente en su tierra, y buscan acomodo fuera de su país. Por acción u omisión, todos tenemos algo de culpa, en mayor o menor intensidad. Somos parte del problema y podemos ser parte de la solución.

Cuando los refugiados cuentan con buenos recursos económicos, grandes conocimientos, especializaciones profesionales, fama u otros beneficios, nadie se acuerda de la xenofobia, del racismo o de la aporofobia. Incluso los gobiernos y las empresas compiten para atraerlos.

Los padres tienen que trazar una fuerte “línea roja” que indique “cero tolerancia”, sobre el hablar mal en familia, de los refugiados. Deben dejar establecido muy claramente, que si alguien de la familia, no tiene nada bueno que decir de los refugiados, que guarde silencio. Pues la familia no es el lugar adecuado para propalar generalidades injustas, malas noticias, insultos, medias verdades, infamias, etc. Ese trabajo ya lo hacen algunos medios de comunicación e innumerables redes sociales.

Los padres tiene que enseñar a los hijos, a preparar una “hoja de ruta” de ayuda a los refugiados, específica para sus compañeros de clase o amigos de la vecindad. Paso a paso, como irlos introduciendo entre sus propios amigos o compañeros de estudios, explicarles las costumbres, las cosas de su edad, invitarles a actos especiales como cumpleaños, eventos deportivos, salida de compras, etc. Es decir, demostrarles que desde el primer día, pueden sentirse parte del nuevo grupo que les ha tocado vivir. Hacérselo lo más fácil posible, no lo más difícil. Enseñarles también a abrazarles, aunque abrazar no sea suficiente, ya que el abrazo debe ir complementado con extenderle la mano en sus dificultades.

Los padres tienen que educar a los hijos de forma que eviten la xenofobia, el racismo, la aporofobia, la discriminación, la intransigencia y tantas otras maldades similares, que algunas personas, incluso grupos sociales o familias enteras, se vanaglorian de expresar.

Los padres tienen que enseñar a defender a los refugiados, de los tres delitos más comunes ejercidos contra ellos.

· La xenofobia:

Es la fobia a los extranjeros. Produce miedo, hostilidad, rechazo, desprecio, amenazas, odio, agresiones y asesinatos al refugiado. En la mayoría de los países es un delito, aunque desgraciadamente, tolerado y fomentado desde algunas posiciones extremistas, de los medios de comunicación y de las redes sociales.

Los xenófobos sobrevaloran su grupo étnico, su cultura, su educación y sus tradiciones sobre todas las demás. Desprecian todo lo que sea diferente en estos conceptos y desarrollan unas defensas grupales de rechazo, contra lo desconocido y distinto. Los xenófobos no han cambiado, ha cambiado su capacidad de expansión, comunicación, demostraciones y movilizaciones. Para intentar justificarse, sacan a relucir insignias, banderas y sucesos de otras épocas, que tienen claros signos de racismo.

La xenofobia contra los refugiados, es la malsana discriminación, exclusión, restricción o preferencia, basada en motivos económicos, raza, color u origen nacional o étnico, que tenga por objeto anular o menoscabar el reconocimiento, convivencia, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales, en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

· El racismo:

Es una de las formas más comunes de xenofobia, principalmente ejercida en función de la raza. Es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, que suele motivar la discriminación o persecución política, económica o social de otros, con los que convive.

· La aporofobia:

Es el miedo a la pobreza. El exacerbado sentimiento de miedo, odio, repugnancia, aversión, agresión, hostilidad y rechazo ante el pobre y la pobreza, como suele ser en el caso de los refugiados o desamparados. La aporofobia también es considerada como delito de odio, ya que hace ver a todos los refugiados, como un problema de seguridad, asociándolos siempre con actos criminales y otros estigmas.

Hay muchos intereses creados, en ocultar los beneficios que a plazo corto, medio y largo producen los refugiados, sobre todo en naciones, donde debido a su baja natalidad, no tienen la forma de garantizar el futuro de los puestos de trabajo, ni del cobro de las pensiones, si no llegan los refugiados para reponer las jubilaciones y defunciones.

La llegada, aceptación e integración de los refugiados, suele producir muchas protestas de algunos ciudadanos, alegando que crean o aumentan, una serie problemas económicos, sociales, políticos, religiosos, etc. Pero cuando se integra socialmente, se convierten en aliados del progreso, pues son una fuente de beneficios, muy superiores a los costos que pudieron suponer a la llegada.

Hoy en día es imprescindible educar a los hijos de forma que eviten la xenofobia, el racismo, la discriminación, la intransigencia, la intolerancia, la burla por su físico o imagen, el abuso de fuerza física y ciudadana y tantas otras maldades similares, que algunas personas se vanaglorian de expresar, a pesar de que son formas de acoso y maltrato a determinadas personas, que tendrían que tener los mismos derechos que los xenófobos.

Algunas personas discriminan negativamente, amparando sus acciones en leyes injustas, que están soportadas por la xenofobia, el racismo y la aporofobia. Existen redadas policiales para identificar a extranjeros indocumentados, utilizando controles de identificación basados en perfiles étnicos y raciales, lo que en la práctica se traducen, en detenciones indiscriminadas y restricción de derechos humanos.

Los 14 principales motivos que obligan al éxodo de los ciudadanos:

1. Ablación obligatoria de las hijas.

2. Amenazas de muerte, secuestros, extorsiones, asesinatos o chantajes, indiscriminados o selectivos, realizados por terroristas, bandas criminales o políticos.

3. Devaluaciones económicas exageradas que producen miseria ciudadana.

4. Epidemias de enfermedades graves, como el ébola, la peste, etc.

5. Falta de agua.

6. Graves inundaciones, terremotos, tsunamis, etc.

7. Guerras civiles internas o externas.

8. Hambrunas persistentes.

9. Inseguridad ciudadana, promovida por los carteles de las drogas, las bandas, maras o gangas.

10. La tormenta perfecta de la guerra, el hambre, las epidemias, los crímenes, la persecución religiosa, étnica o política.

11. Ocupación por ejércitos extranjeros, de una ciudad o territorio nacional, siendo obligados a refugiarse en otro sitio.

12. Persecución política por ser opositores a los regímenes autoritarios.

13. Persecución religiosa.

14. Prolongada falta de trabajo.

Algunos países están en la espiral de la muerte, debido al creciente envejecimiento de la población, la despoblación y a la separación cada vez mayor, entre los altos niveles de riqueza y los grandes niveles de pobreza. Pero por otra parte no se les permite a los refugiados, ni que coman de las sobras que tiramos. Es la tempestad perfecta para que desaparezcan como naciones, empujados por la posibilidad de emigrar sus habitantes, para que después puedan enviar parte del dinero ganado y que los familiares que han dejado atrás, puedan subsistir.

Claman al Cielo las injusticias contra los indefensos refugiados, por esa falta de caridad, solidaridad y visión de futuro. Muchas naciones reparten a los refugiados que llegan, como si fueran reses que hay que clasificar. Se les ha olvidado, entre otras cosas, la obligación moral que tienen, de reparar las injusticias que han cometido en los países de origen de los refugiados. Aunque sean esas mismas naciones, las que hayan motivado sus irrefutables necesidades de huir de su patria.

Hay personas que enarbolan la bandera de la Patria, las fronteras, el nacionalismo a ultranza, el desempleo, la inseguridad y con eso cierran los ojos, ante las desgracias que traen esos refugiados. No sé cómo se va a arreglar el problema de los muchos millones de refugiados, que hay y que seguirá habiendo, pero es a cada uno de nosotros, a los que nos toca arreglarlo, no es solamente a los gobiernos.

Si no podemos arreglarlo particularmente, por lo menos debemos divulgarlo, utilizando el poder de la palabra, escrita y hablada, que tiene una fuerza enorme, en beneficio de ayudar a paliar los horrores de los refugiados.

Las 10 principales dificultades que sufren los refugiados:

1. Angustia por la incertidumbre de su presente y su futuro familiar, laboral y económico.

2. Ausencia de noticias e inseguridad de la situación, de los que se han quedado en los lugares de origen.

3. Desescolarización de los hijos, porque en los campos de refugiados no hay ni escuelas ni maestros, mucho menos estudios superiores.

4. Desprecio de las personas, en el país de tránsito y destino.

5. Explotación laboral o sexual, para intentar conseguir a cualquier precio, lo mínimo que necesitan, pues quedan en manos de sus guardianes, mafias o estafadores.

6. Exposición a las enfermedades, sin casi ninguna posibilidad de recibir la asistencia médica imprescindible.

7. Hambre y desnutrición familiar permanente. Los niños no se alimentan lo suficiente, ni en cantidad, ni en calidad, lo que origina graves daños físicos y mentales, irreparables en el futuro.

8. Obligación a permanecer encerrados, largas temporadas o indefinidamente, en campos de concentración (refugiados), sin ninguna posibilidad de libertad de movimientos.

9. Perdida de la esperanza en el futuro, al estar a merced de lo que decidan otros, la mayoría de las veces, ajenos a los sufrimientos de los refugiados.

10. Saber que el dinero que lleven, no servirá en los países de tránsito ni de destino. Algunas veces son los ahorros de toda una vida, de la familia completa.

Tiene muy poco sentido humano, hacer esas grandes diferencias administrativas, que algunos organismos políticos o funcionarios públicos, que están a miles de kilómetros, hacen sobre los seres humanos, que huyen de sus países y los califican en grupos de refugiados, inmigrantes, exiliados, etc. lo que para estos puede suponer la vida o la muerte.

Esa ley injusta dice: Este entra en este país y éste otro no entra. Unos entran con alfombra roja y otros entran ilegalmente, incluso pagando a los contrabandistas de seres humanos y arriesgando la vida en el mar, cruzando ríos, montañas, etc.

Se nos olvidan los sacrificios que hacen algunas familias completas, al trasladarse de una nación a otra, después a otra y a otra. De campo de refugiados, en campo de refugiados, atrapados en el barro o sufriendo las calamidades climatológicas, los peligros de las bandas de traficantes humanos, el hambre, etc.

Además de dejar en su país todas su pertenencias, tienen que gastar todo su propio dinero, más el que tienen que pedir prestado, para sufragar los gastos del viaje. Con el riesgo de que cuando llegan a su deseado destino, incluso donde están familiares o amigos, que quieren recibirlos y atenderlos, se puedan ver rechazados por autoridades, que carecen del más mínimo sentido de la Misericordia y se acogen a unas leyes injustas, que ellos mismos han promulgado.

Para que los refugiados puedan sobrevivir en sus lugares de origen, deberían recibir una programada y sostenida ayuda económica o de servicios, por parte de las naciones pudientes, evitando así que los ciudadanos tengan que huir de sus países. Aunque la mayor parte de las veces, esa ayuda nunca llega a manos de los necesitados y se queda en poder de los gobiernos u organizaciones corruptas y los ciudadanos se suelen quedar, desgraciadamente, rehenes de una suerte muy discutible.

Para sentirse parte de la solución, hay que poner nuestra fotografía o la de nuestra familia, sustituyendo las que se ven en las fotografías cotidianas de los medios de comunicación. Esa niña descalza y con los ojos llenos de lágrimas, puede ser nuestra hija. Esa madre, nuestra esposa, y así sucesivamente. Si no nos ponemos en sus zapatos, nunca entenderemos por qué tenemos la grave obligación de ayudarles y de crear opinión, para que otros también les ayuden.

El mundo se enfrenta hoy, ante una de las mayores crisis de refugiados de la historia. Las guerras, el terrorismo, la pobreza, la miseria, la desigualdad y los factores climáticos y los desastres ecológicos, se han multiplicado. Esta crisis está anulando la dignidad humana, ante la indiferencia de quienes viven en la comodidad. Salir de esta indiferencia para encontrar al necesitado, es también una decisión propia, 1 de las 14 Obras de Misericordia.

12 cosas que hay que hacer para proteger a los más indefensos, los refugiados:

1. Aceptar que los refugiados pueden ser una fuente de riqueza, sobre todo en los países donde tiene un crecimiento poblacional, por debajo del cero.

2. Ayudar económicamente a las organizaciones que les socorren y hacen el trabajo que nosotros no queremos, o no sabemos, o no podemos hacer. Teniendo en cuenta que esas organizaciones, normalmente, hacen que se multiplique por diez, cualquiera de nuestras ayudas económicas.

3. Crear opinión pública favorable a ellos, mediante los medios que cada uno tenga a su alcance: El voto directo e indirecto, las cartas a los periódicos, los artículos de presión, las campañas en las redes sociales, las llamadas a los representantes políticos, religiosos, sociales, etc.

4. Hablar continuamente bien de ellos. De sus sufrimientos por haber tenido que dejar su país, sus familiares, sus amigos, sus casas, sus negocios, sus empleos, sus costumbres, sus iglesias, sus paisajes, sus sabores, sus olores, etc.

5. Hacer voluntariado en los centros de acogida de refugiados. Cada uno tenemos unos conocimientos generales o especiales, que podemos poner a disposición de los organizadores.

6. No juzgar a todos, por lo que hayan hecho unos pocos.

7. No ponerles motes, ni adjetivos peyorativos.

8. Nunca hablar mal de ellos, pues desconocemos sus historias, lo que han sufrido y lo que les ha obligado a abandonar su país.

9. Regalarles algunas cosas que sepamos que van a necesitarlas, para paliar los primeros problemas, además de hacerles algunos obsequios, que transmita nuestra buena acogida: Comida, ropa, muebles, útiles escolares, etc.

10. Salir a dar la bienvenida a los nuevos vecinos, que hayan llegado cerca de nuestra vivienda, para ponernos a su disposición y ayudarles a situarse en la sociedad civil y religiosa, en las gestiones que tengan que hacer, relacionadas con su regulación ciudadana, ofreciéndoles nuestra amistad y compañía.

11. Saludar, aunque solo sea con una sonrisa y con mucha educación, a las personas que supongamos son refugiados. Ellos inmediatamente se dan cuenta, si se pueden sentir bien recibidos o si nuestra mirada es osca o despreciativa.

12. Tratar a los nuevos compañeros de escuela refugiados, como nos hubiera gustado que nos trataran a nosotros, desde el primer día de la llegada.

Todos los refugiados son seres humanos, que necesitan ayuda de los que podemos darla, aunque sea un sacrificio compartir lo poco o mucho que se tenga, aunque haya leyes injustas que hagan muy difícil, ayudar a los necesitados. Como ciudadanos, tenemos que cumplir las leyes de inmigración, pero también tenemos la libertad de “ser mansos como las palomas y astutos como las serpientes”. Si buscamos, siempre encontraremos alguna forma sutil de no romper la ley, aunque sea injusta, para ayudar a nuestros hermanos.

Las Obras de Misericordia está por encima de la Justicia, pero eso no quiere decir que haya “barra libre” para hacer lo que se quiera. Las personas y organizaciones responsables, tienen que actuar, pues el silencio de los buenos, es la condición suficiente, para la victoria de los malos.

Eliminar las diferencias entre las personas y las razas, hace fuertes a las naciones y facilita la integración de sus habitantes, principalmente a los refugiados más necesitados. Al de poco tiempo de llegar cada refugiado, consigue producir lo suficiente, para pagar lo que consume. Además que por los impuestos que pagan y por sus demandas de consumo, hacen aumentar el fondo para las pensiones, consiguen bajar el desempleo y subir el índice de calidad de vida de todos.

Una mentira repetida muchas veces, intenta convertirse en verdad. Las mentiras se convierten en nuestras verdades, si uno se las cree y las repite. Con los refugiados suele pasar que, primero se les cataloga como enemigos imaginarios y luego, se les intenta destruir. Pero la vida es un círculo, todo vuelve y te golpea donde más duele.

El concepto de refugiado es ancestral y mundial, muy difícil de englobar en una sóla definición y más difícil aún, encontrar una posible solución. Por eso no debemos conformarnos solamente, con señalar las barbaridades que se comenten, tenemos que unirnos como grupos de presión.

francisco@micumbre.com

Padres, inculquen en sus hijos el Visitar a los Enfermos. 1 de las 14 Obras de Misericordia.

1,924 Palabras. Tiempo de lectura 7:00 minutos aproximadamente.

El artículo es sobre las enfermedades físicas, no es sobre las enfermedades del alma, ni sobre las de la mente.

Algunos dicen que no conocen o no quieren conocer a nadie, que esté tan enfermo como que no pueda salir de la casa. Están equivocados, porque no se los encuentren ni en la calle, ni en las tiendas, ni en los espectáculos, ni en los cafés. Es posible que no haya mirado o preguntado en su alrededor y no haya visto o se haya enterado, de la cantidad de enfermos retenidos en sus propias casas, en los hospitales, en las residencias de ancianos, etc. Igual tampoco han mirado entre sus propios familiares, amigos, e incluso ni han mirado a los que son desconocidos.

Hay que visitar también, a los que están muy graves y casi no entienden quien les visita. Incluyendo a los que agradecen o no, un rato de compañía y de consuelo, aunque sólo sea para escucharlos o que nos escuchen. Para que sepan que todavía hay alguien, que se preocupa desinteresadamente de ellos.

Algunos se disculpan para no visitar a los enfermos, alegando que están muy ocupados, que tienen obligaciones más importantes y que además, no les sienta bien emocionalmente. Seguramente es que en sus prioridades, no entra la de realizar Obras de Misericordia, porque no se las han enseñado, porque se les han olvidado o simplemente, porque hacerlo suele ser incómodo.

20 Enseñanzas de los padres a los hijos, basadas en el ejemplo:

Animarles, levantándoles el ánimo y dándoles esperanzas fundadas de recuperación, sin engaños ni mentiras.
Ayudar económicamente a los voluntarios particulares o a las asociaciones, encargadas de cuidar a los enfermos más vulnerables.
Ayudarles a cuidar sus prácticas religiosas, para que las comiencen, las intensifiquen o no las abandonen.
Ayudarles a entender su enfermedad, soledad o situación. Oyendo y comentando lo que han interpretado de sus visitas al médico, o para lo que sirven las medicinas recetadas, o los tratamientos sugeridos.
Ayudarles a que hagan una lista para llamar a sus conocidos, o dándoles las listas de otros enfermos, que tienen necesidad de comunicación, sean de la Parroquia, hospitales u organizaciones.
Ayudarles a que rompan el muro de aislamiento, con el mundo exterior, cuya enfermedad les separa, descubriéndoles muchas de las oportunidades que pueden tener a su disposición.
Coordinar unos tiempos con los familiares, cuidadores de los enfermos, para sustituirlos y que ellos puedan salir a hacer sus encargos o simplemente a cambiar de actividad, lo que les permitirá recuperar las fuerzas, para poder volver a su tarea con más ánimo.
Correr la voz e intentar hacer un eficiente calendario de horarios de visitas, compatibles con las posibilidades del enfermo, de los que le cuidan y de los visitantes, cuando haya un enfermo en la familia o entre los amigos.
Enseñar a los hijos a no estar muy ocupados consigo mismo, como para justificarse el no poder solucionar los problemas de otros. Esto es egoísmo, tacañería, comodidad, etc.
Estar pendiente, además de las personas mayores enfermas, de los enfermos jóvenes, los cuales necesitan tanto o más, la ayuda de las personas sanas.
Hacer por los enfermos, lo que nos gustaría que hicieran por nosotros, si estuviéramos enfermos.
Llevarles comida hecha o ayudarles a hacerla, en función de sus necesidades. O regalarles algunas golosinas, siempre que no estén prohibidas por su médico.
Motivar y acostumbrar a los hijos a visitar a los enfermos para mitigar su soledad, sean conocidos o desconocidos, graves, simplemente hospitalizados, retirados en su casa o necesitados de ayuda.
Organizarles un club de lectura, para que puedan “adoptar” un grupo de niños, que no tengan quien les lea o que no tengan abuelos, que les puedan hablar y escuchar.
Participar en el voluntariado de la Parroquia u otras organizaciones de ayuda a los enfermos, formando parte de sus equipos y de sus especializaciones. Adultos, jóvenes, niños, etc.
Persuadirles a que llamen por teléfono o Skype, utilizando las redes sociales de Facebook, etc. para conectarse con otros, que estén en sus mismas o parecidas situaciones. Si no saben manejarlas, intentar enseñarles y facilitarles los medios necesarios.
Prestarles o leerles algún libro, disco, audio libro, revistas, etc. propio o de las Bibliotecas Públicas.
Proponerles y organizarles, para que estén ocupados y que desde su casa hagan algún tipo de voluntariado. (Llamadas telefónicas en cadena para objetivos escolares, parroquiales o sociales, coordinar los horarios de toma de medicinas de otros, etc.)
Recordarles el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, que les ayudaran a sobrellevar con dignidad, los inconvenientes de su enfermedad y su aislamiento: Esfuerzo, disciplina, generosidad, humildad, paciencia, perseverancia, responsabilidad, tolerancia, etc.
Sacar de sus domicilios o de las residencias de ancianos, a los que se les pueda llevar a pasear, a algún restaurante favorito, a visitar a sus familiares o a sus amigos, a hacer sus recados importantes o imprescindibles, etc. (Médicos, farmacia, peluquería, manicura o pedicura).
Son verdaderos héroes los que se interesan por los enfermos abandonados, o que a otros no les importan. Los voluntarios suelen ser personas normales, que se entregan a los demás, sacando lo mejor de sí mismos, sin esperar ninguna retribución, simplemente la satisfacción del deber cumplido y tratar de que su ejemplo sea un estímulo para todos los demás. Qué triste es estar enfermo y además sufrir por no tener familiares, ni amigos, ni voluntarios desconocidos que nos visiten. Es el dolor de la soledad y de la indiferencia, mucho más profundo y desgarrador que el físico. Al final, el más beneficiado es el voluntario, que, pese a la tristeza de ver el sufrimiento, recibe la alegría de ayudar.

Conceder unos pocos minutos de nuestro tiempo y conversación a un enfermo, que pasa largas horas en su sufrimiento y soledad, representa un grandísimo valor y disfrute, igualmente al visitado, como al que visita. Algunas veces no es ni necesario hablar, el silencio también comunica la presencia de alguien, a quien le importa, máxime si tiene algún grado de parentesco o amistad. Puede que la visita no cure, pero conforta y anima, lo que es muy importante para el enfermo.

Tiene un gran mérito el tiempo empleado en leer algo a un enfermo, en escribirle una carta, en llamarle o en aligerar el trabajo de alguien que tiene que cuidarlo. Es ofrecer con la presencia, un poco de aliento a quienes tanto lo necesitan. Visitar a los enfermos, nos hace mucho más humanos y más sensibles. Nos enseña a valorar el precioso don de la salud y de la vida, que Dios cada día nos regala.

Cómo podemos asimilar, comprender y aconsejar sabiamente, cuando nos dice un familiar, amigo o desconocido, que ha sufrido un accidente grave o que el médico le ha encontrado un cáncer maligno, con metástasis irreversible. Que está en estado bastante avanzado y que no confía mucho en los resultados curativos, de algunos medios invasivos, como es la quimioterapia, la diálisis o similares. Que le queda muy poco tiempo de vida normal, y que después irá decayendo, hasta que lenta o rápidamente, le llegue el final.

Ante esa situación es imprescindible saber escuchar bien al enfermo, y buscar si fuera necesario, los consejos externos de los mejores expertos, en cuestiones del cuerpo, de la mente y del alma, relacionados con la situación de su enfermedad. Para posteriormente meditar muy bien, lo que se le va a decir, con mucha claridad y caridad. Si los consejos no están coordinados en estos tres aspectos, es posible que incluso le hagan daño al enfermo.

La historia real de Esteban:

Una persona a la que conocía mucho, estaba en el hospital muy enfermo y casi no hablaba con nadie. Solamente sonreía cuando todas las mañanas le llegaba un e-mail de un amigo, que tenía a 10,000 Kilómetros de distancia. Entonces se le abrían los ojos, cambiaba su cara, reía y con gestos pedía que se lo leyeran una y otra vez. Esperaba entristecido hasta que puntualmente le llevaran el próximo y deseado e-mail, que le llegaba de tan lejos, de su amigo que estaba próximo a él.

Su amigo no dejaba de escribirle diariamente, pues sabía del efecto beneficioso emocional que le suponía, dentro de su gravedad. Lo que le decía su amigo era simplemente, revivir la historia de sus tiempos jóvenes y contarle cosas actuales, que nadie le contaba. Eso le abría una ventana hacia el mundo. No es muy difícil escribir o llamar diariamente a un enfermo, para que sienta que alguien más se acuerda de él.

La historia real de Adela:

Una anciana enferma no podía salir a la calle, debido a sus limitaciones. Pidió ayuda a los voluntarios de su Parroquia, que inmediatamente acudieron para hacerle lo que necesitaba y así aliviarle el sufrimiento de estar confinada en casa. Periódicamente le hacían los recados que necesitaba, le hacían comida o se la llevaban hecha, le hacían compañía y pequeñas reparaciones en su hogar, como cambio de bombillas, arreglo de grifos estropeados, etc.

Los voluntarios le pidieron, que a cambio de los servicios que recibía, y para demostrar su agradecimiento, hiciera lo siguiente: Que todos los días llamara por teléfono a 10 personas mayores o enfermas, elegidos entre sus familiares y amigos. Si no tenía a quien llamar, ellos le proporcionarían números telefónicos de otros, que estaban en su misma o parecida situación. Las llamadas eran para recordarles los horarios de las tomas de medicinas, darles ánimos y un rato de conversación, contándoles las ultimas noticias, las novelas o preguntándoles por sus familias. Que tratara de hacer amistad por teléfono, pues estaban tan solos como ella.

También le pidieron que dos días a la semana, leyera cuentos y transmitiera sus experiencias a un grupo de niños de la parroquia que no tenían abuelos y que ella intentara ser su abuela adoptiva.

Esos voluntarios convirtieron a Adela, en una mujer contenta, ocupada, alegre, interesada y servicial con sus vecinos, a los que devolvía aumentadas cien por cien, las satisfacciones que recibía. Ella se convirtió en el primer eslabón de una cadena multiplicadora, de atención a los enfermos, desde otros enfermos.

Las 14 Obras de Misericordia.

Las corporales: Visitar a los enfermos. Dar de comer al hambriento. Dar de beber al sediento. Dar posada al peregrino. Vestir al desnudo. Visitar a los presos. Enterrar a los difuntos.

Las espirituales: Enseñar al que no sabe. Dar buen consejo al que lo necesita. Corregir al que se equivoca. Perdonar al que nos ofende. Consolar al triste. Soportar con paciencia los defectos del prójimo. Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

Nunca debemos quedarnos callados, alejados o ignorantes del problema, pues siempre el enfermo quiere agarrarse, como a un clavo ardiendo, a cualquier palabra de esperanza que podamos darle.

Hay mucho pendiente de hacer, para conseguir que el visitar a los enfermos, se vuelva parte permanente de nuestras vidas. ¿Qué esperamos para comenzar?

francisco@micumbre.com

Padres, expliquen a sus hijos la gravedad de la violencia machista contra las novias adolescentes.

Padres, expliquen a sus hijos la gravedad de la violencia machista contra las novias adolescentes.

2,248 Palabras. Tiempo de lectura 8:00 minutos aproximadamente.

Este artículo se refiere sólo a la violencia machista producida a las novias adolescentes. No a la de los adolescentes entre ellos, ni a la violencia femenina, ni a la existente en los matrimonios.

Edad temprana e inmadurez educacional, física y mental:

En algunas culturas o grupos sociales, se suelen empezar los noviazgos a edades demasiado adelantadas, en la adolescencia y preadolescencia. Cuando ni el cuerpo, ni la mente, están preparados para vivir las situaciones que producen la ignorancia de ambos novios. Cada edad tiene que tener sus propias actividades y para que haya esos noviazgos prematuros, tendrían que haber tenido una gran madurez, física y mental en ambas partes, que casi nunca hay.

La importancia de la religión frente a la violencia machista.

La falta de formación religiosa, donde les deberían haber explicado lo que supone la sacralidad del cuerpo de las personas, los objetivos del noviazgo con fines de preparación matrimonial, lo que pudieran ser relaciones afectivas saludables, si fueran basadas en el amor, el respeto hacia la otra persona, la confianza, la comunicación. No deben dejarse llevar por la moda, la soledad, la curiosidad o por la posibilidad de satisfacer sus deseos físicos y mentales.

La confianza y comunicación con los padres:

Sin la total confianza y comunicación con los padres, los adolescentes llegan a situaciones donde parece que llaman a gritos a la violencia. Llevar en secreto la violencia recibida, es un grave error, pues al final todo se sabe. La falta de comunicación con los padres, es el arma más letal que tiene un novio machista. En esa indispensable comunicación con los padres, tiene que haber una mutua confianza, suficiente como para obtener su consentimiento y experimentado consejo, soportado en una información más seria y desapasionada de las características y antecedentes del novio. Si los padres no hacen caso a las hijas adolescentes, también es una forma de violencia machista.

Consejos de los padres a las hijas adolescentes:

Padres, recomienden a sus hijas que le den prioridad a la vigilancia. Ellas no pueden abandonarse o descuidarse y dejar en manos del novio adolescente, la mente y el corazón, pues estos son claves a la hora de decidir las actitudes en la vida. Si se desatienden, adormecen, no funcionan, o se dejan atrapar por los malos hábitos, está todo perdido. La gran meta es conseguir su verdadera felicidad, la de seguir el camino que hayan elegido, la de realizar su proyecto, la de cumplir su misión.

No dejen de hacer diariamente un sincero y profundo examen de conciencia sobre las relaciones sentimentales, las intenciones y los deseos, para así poder mantener una atención especial a los pasos dados y evitar el caminar por el borde del precipicio. Más vale prevenir que lamentar. En la vida no hay caminos maravillosos, sino caminantes maravillados.

Algunas adolescentes dicen que lo saben todo, por lo que no admiten recomendaciones ni orientaciones. No se quieren dar cuenta que siempre se necesita el acompañamiento de los padres, de personas expertas y amigas, de alguien que les tome en consideración y les ayude a salir de la oscuridad o parálisis en la que se hayan metido. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni el interior, ni el exterior, ni lo importante, ni lo accesorio de lo que le pasa con esa relación machista y violenta.

La escalada de la violencia machista:

Una persona insinúa y luego no concede, la otra se quiere tomar libertades, que no son adecuadas, las situaciones van escalando, con pequeños brotes de violencia casi imperceptibles, sin que haya nadie que les avise con una bandera roja, que aquello que empieza como un juego peligroso, va a terminar como una guerra, donde siempre hay dos perdedores, pero en la violencia machista entre adolescente, suele haber casi siempre, un solo perdedor, ella.

El derecho a la violencia machista:

Algunos adolescentes se creen arrogantes y prepotentes ante su novia, o chica como les llaman los más descarados, debido a que todavía no se han enfrentado a la realidad de verse, frente a una persona más arrogante y prepotente que ellos. Para practicar con ellas la violencia física o emocional, se valen de que físicamente son más fuertes que sus novias.

La experiencia machista de los padres:

Algunos padres, en sus casas vieron y sufrieron desde pequeños, esta violencia machista del padre contra la madre y sus hermanas. Después la practicaron ellos con sus esposas. Más tarde ven que sus hijos, también la practican o que sus hijas la sufren. Pero ya no le dan importancia y la consideran normal, hasta que se convierte en irreparable. Suelen decir: “Eso a mí no me atañe, ya son adultos para saber lo que tienen que hacer”. ¡Qué se las arreglen ellos solitos, pues ya son mayors!

12 Frases frecuentes en la violencia machista entre adolescentes:

A ver si consigues más dinero, para que lo gastemos juntos.
El día que te deje, diré a mis amigos que eres una fresca y que pueden proponerte salir con ellos, que se lo pasarán muy bien.
Llevas unos vestidos que pareces una mojigata. Ya te puedes cambiar y poner algo más sexi.
No quiero que vayas a ningún sitio sin mi permiso.
No quiero volver a verte con tus amigas. Si lo haces, te arrepentirás.
Quiero que me entregues todas tus contraseñas en las redes sociales, para ver con quienes te comunicas.
Si les dices a tus padres, hermanos o amigos algo de nuestras relaciones, te dejo ese mismo día.

Si me abandonas, me suicidio. Frase de él o de ella para manipular.
Si no haces lo que te digo, voy a publicar en las redes sociales tus fotografías íntimas que me enviaste.
Sin mí, no sirves para nada, eres muy poca cosa. Te tengo que proteger.
Soy tu hombre y tú mi chica, me tienes que obedecer en lo que te pida.
Yo puedo hacer lo que quiera, (infidelidad) porque para eso soy el novio.

25 Banderas rojas que anuncian la violencia machista:

Si alguna vez se pone tan nervioso, que sientes miedo.
Si constantemente y en público, critica tus opiniones o tu forma de pensar.
Si continuamente dice que sabe lo que te conviene y es bueno para ti.
Si dice que le provocas para que sea violento.
Si es desconfiado o celoso cuando no estás con él y trata de investigar.
Si es infiel y además se justifica echándote la culpa.
Si esta situación amorosa produce un retraso en los estudios o unas malas calificaciones escolares.
Si ha conseguido de ti una total sumisión emocional.
Si hace muchas promesas de amor, hasta conseguir lo que quieren, y una vez conseguido, nada de lo prometido.
Si hace que te sientas culpable, cuando le niegas o impides hacer algo, para conseguir lo que quiere.
Si impide que vayas a los sitios sin él, alegando excusas que suponen dominio personal.
Si no permite que le lleves la contraria.
Si no soporta a tus amigos o amigas y prefiere estar siempre los dos a solas.
Si nunca se disculpa de lo que hace mal.
Si quiere controlar la manera de cómo te vistes, te maquillas, hablas o te comportas.
Si recibes amenazas para que le entregues fotografías muy íntimas, alegando amor.
Si se burla de ti y te avergüenza en público.
Si siempre es él quien decide las actividades a realizar. (Lugares, horas, etc.)
Si te agrede, insulta o intenta realizar alguna otra violencia.
Si te das cuenta que estas marcada socialmente y aislada del grupo de tus amistades.
Si te das cuenta que tienes inmadurez mental, para reaccionar y tratar de salir de esa situación tóxica.
Si te ha metido el miedo en el cuerpo, sobre la posibilidad de una venganza a través de las redes sociales (sexting) y del (bullying).
Si te humilla o trata con inferioridad manifiesta, en privado o en público, produciéndote miedo y vergüenza.
Si te pide relaciones sexuales en base a vuestro amor.
Si utiliza el chantaje físico o emocional, para conseguir relaciones prohibidas.

Tolerancia cero en la violencia machista entre adolescentes.

La primera vez que la novia oiga cualquiera de estas venenosas frases, la culpa es del novio, la segunda frase, es culpa de ella, por no haber puesto las cosas en su sitio. La tercera frase, se la tiene bien merecida, por no haber abandonado a su novio a la primera, y por no haber pedido ayuda para separarse de ese novio toxico.

Aprendizaje de defensa personal para prevenir y evitar la violencia machista:

Las novias suelen estar indefensas físicamente, ante la violencia machista de sus novios. Tiene mucha menos fuerza física y no saben cómo prevenir, evitar, defenderse o atacar en situaciones límites de violencia machista. Es totalmente imprescindible que aprendan las técnicas de defensa personal, desde pequeñas, para sustituir su menor fuerza física. Además este aprendizaje le servirá durante toda su vida. No es para devolver las agresiones, es para evitarlas y lanzar el mensaje a otros posibles jóvenes violentos, que si lo hacen o lo intentan, pueden salir mal parados.

La globalización de la indiferencia, ante la violencia machista entre adolescentes:

Ha dejado de ser noticia ese tipo de violencia. Ya nadie se asusta o sorprende por lo que ocurre, ni las novias, ni los novios, ni los padres, ni los maestros ni la policía. Lo empiezan a considerar como un acto cotidiano, promovido y aceptado con más intensidad en determinadas edades y segmentos de la población. Si alguna novia hace la denuncia en la policía, lo normal es que al cabo de unos días la retire, basada en las promesas de arrepentimiento, amor y cambio de actitud que le hace el novio manipulándole.

La manipulación es un arma contundente:

Muchas novias maltratadas se sienten incluso felices o satisfechas, no importándoles nada, pues se llegan a convertir en el juguete de su novio machista, hasta que queda totalmente anulada mentalmente. Este le ha hecho creer que esa violencia, eso es lo normal en la sociedad. Que es una forma de toda la vida para demostrar el amor, la jerarquía, la posesión, la exclusividad y el control dentro de las relaciones amorosas.

Amistad privada con derecho a roce:

Algunas relaciones entre adolescentes empiezan así, y suelen terminar en noviazgos violentos. Ambos no están preparados para cumplir con las obligaciones que tienen los noviazgos, ni se dan cuenta que todavía, no están en condiciones de saber lo que quieren y cuando lo quieren.

El círculo vicioso de la violencia machista:

Suele haber un grave y peligroso círculo vicioso de violencia, arrepentimiento, promesas de amor eterno, aceptación de la realidad, subyugación y vuelta a empezar a rodar desde el principio. Así hasta que ella pueda salir de ese pozo negro, que supone la relación toxica con su novio y arrastrando las cicatrices de los traumatismos mentales y de las secuelas psicológicas.

El machismo mata:

Aunque las novias no lo hayan identificado y por lo tanto no comentado con sus padres, o lo estén intentando ocultar, estos tienen la inexcusable obligación de estar al tanto de lo que pasa con ellas y con su novio. Escudriñando sus palabras, gestos, signos externos, etc. para identificarlo y tomar drásticas medidas inmediatamente, antes de que sea tarde, por parte de ella o de él.

Educación en el conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos:

Esa es la base del mejor sistema de formación de las hijas, para que tengan éxito en la prevención y en la propia gestión de su intimidad, autonomía e independencia, evitando algunos conceptos erróneos de las relaciones. También así, podrán hacer frente y evitar los modelos de violencia machista, trasmitidos e inculcados por los medios de comunicación o adquiridos por los propios adolescentes, los cuales les animan a ejercer el machismo para obtener el total control, dominación y poder sobre su novia con agresiones verbales, físicas, sexuales. Las hijas con mentes bien formadas y despiertas, no se dejan narcotizar por la violencia de los novios machistas.

No subestimar los signos externos:

Los padres no deben minimizarlos cuando ven o intuyen situaciones anómalas, en el comportamiento de sus hijas o de los novios de ellas. No suelen ser cosas pasajeras y algunas veces representan signos externos de adicciones, que van tomando cuerpo ante la toxicidad de los novios violentos. La violencia machista es un problema sumamente grave, capaz de incrustarse en una serie de conductas normalizadas, toleradas y cotidianas por parte de las jóvenes.

francisco@micumbre.com

Hoy, que difícil es ser católico, pero es muy gratificante.

2,427 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 aproximadamente.

Hoy, es muy difícil ser católico practicante por innumerables motivos, pero máxime cuando se está rodeados de leyes civiles anticatólicas, totalmente injustas, que chocan frontalmente contra la libertad religiosa y la Objeción de Conciencia de los católicos. Los que no obedecen esas leyes injustas, pueden ser condenados con multas exorbitantes o hasta con la cárcel, para disuadirles de la desobediencia o insumisión a esas leyes. Este artículo se relaciona principalmente, con la obligación del cumplimento o no de esas leyes.

Algunos se denominan católicos, porque fueron bautizados cuando eran niños, su primer y casi único Sacramento, pero luego no han practicado ninguna o casi ninguna de las enseñanzas que predican la Iglesia Católica. Ser católico practicante, supone practicar continuamente y en todos los sentidos, las normas de la Iglesia Católica.

Hoy, es muy difícil ser católico, pero es muy gratificante. También es exigente y difícil mantenerse, aunque esto supere con creces los enormes privilegios que se tienen. Siéndolo se tienen a la mano, todas las herramientas necesarias para llevar una vida muy feliz, interna y externamente, aunque esté llena de dificultades. Muy feliz con la familia, los amigos y la sociedad.

Ser un buen católico practicante, tiene la ventaja de que ya se tienen resueltas todas las posibles dudas, sobre el hacer o no hacer bien las cosas. Estas situaciones están resueltas, por la enseñanza milenaria de la Iglesia Católica. No hay que romperse la cabeza, en ponerse a adivinar y luego equivocarse o acertar. Solamente hace falta tener, una excelente formación católica, y las dudas consultarlas a los sacerdotes expertos. Es cierto que todos tenemos el libre albedrío, para escoger hacer, lo que queramos. Es nuestra libertad ir por un camino u otro.

El hombre tiene el libre albedrío, para elegir lo que quiere y debe hacer. Ningún gobierno le puede imponer, que haga cosas contrarias a su conciencia. Tiene que respetar las leyes civiles, pero siempre que sean justas, no sean inmorales y no vayan contra la Ley Natural. Estas y otras razones hacen que por muy respaldada que se encuentre esta idea, sigue siendo una mala idea, pues las mayorías en la promulgación de las leyes, no deciden lo que es falso o verdadero, bueno o malo, justo o injusto.

En algunos países, aunque sean muy modernos y democráticos, los católicos viven cercados y bajo asedio de las leyes civiles, y de algunos grupos protegidos por dichas leyes, que se convierten en activistas extremistas, que obligan selectivamente a otros, a que cumplan expresamente con ellos, lo que dice esa ley injusta, aunque él no cumplirla, no produzca ninguna daño a su grupo social. No quieren solamente ellos cumplir la ley, sino obligar y forzar a los demás, mediante denuncias y extorsiones, a que otros la cumplan, a pesar de que saben que van en contra de los derechos y libertades religiosas, protegidos constitucionalmente.

Es el caso de los profesionales o comerciantes, que se niegan a hacer determinadas actividades supuestamente legales, debido a que chocan contra su rectitud de conciencia, aunque no hagan daño a nadie por no hacerlas. Esos posibles clientes, denuncian a los tribunales a los que no quieren plegarse a sus demandas.

Algunos grupos sociales, amparándose en determinadas leyes injustas, hacen peticiones de servicio a profesionales o negocios católicos, a sabiendas que les están torciendo el brazo, para que renuncien a sus creencias religiosas católicas o que cedan, y les realicen el servicio pedido. Si se niegan a suministrar determinados servicios a esos colectivos, les amenazan con presentar una demanda judicial en su contra, por discriminación.

Estas peticiones insistentes de servicios, asustan a algunos católicos que temen por los costosos gastos de defensa ante los tribunales, las multas, los cierres de negocios o las inhabilitaciones de funcionarios públicos. Suelen hacerlo rotativamente por sectores, para dejar constancia del poderío que les dan esas leyes injustas.

Hay algunos profesionales o negocios, que no quieren entrar en esa guerra religiosa y pactan con los grupos de presión, creyendo que por eso, les van a dejar vivir en paz con sus creencias. Se lo creen, porque prefieren practicar el buenismo e ignorar a esos grupos, aunque ellos no les ignoren. No quieren darse cuenta, que ellos cada día, dan un paso más al frente, para luchar contra los católicos, ya que se sienten molestos, porque no aceptan las leyes injustas, diciendo que primero son las leyes civiles injustas y después las religiosas.

El Conformismo con lo que está sucediendo con las leyes injustas y los grupos de presión que las urden, practican y quieren acorralar a los católicos, es la etapa inicial de la cuesta abajo, en la formación de una sociedad donde desaparece la libre práctica religiosa. Los católicos tienen que acostumbrarse a decir que no, cuando hay que decirlo, y a decir que sí, cuando es necesario. Las medias tintas en la definición de las actitudes, demuestran una gran falta de entrenamiento, en el ejercicio de la virtud de la fortaleza y de la voluntad.

Las naciones deberían ser comunidades, donde todas las personas pudieran vivir su Fe, sin el temor de ser llevadas a prisión, por incumplir lo que su conciencia les impide realizar.

El ser católico practicante alarga la vida, pues evita muchas situaciones de alto riesgo, como son las enfermedades relacionadas con las prácticas sexuales fuera del matrimonio, el consumo de drogas, la dependencia de productos embriagantes, las posibilidades de suicidio, la ludopatía, etc.

Todos tenemos que tomar conciencia a la hora de hacer decisiones, cuando nos enfrentamos a situaciones, donde hay que poner sobre la balanza de la conciencia, los sentimientos de la Fe católica o mirar para otro lado, cuando hay que tomar una decisión, que por acción u omisión, sabemos que va en contra de la Ley de Dios. No vale decir, soy católico, pero me mantengo en esta grave situación irregular.

Dejar un empleo o un negocio, porque se está colaborando con cosas contrarias a la Fe católica, es una decisión que cuesta tomar, pero que no tiene doble rasero para medir. El rasero del que lo hace y el rasero del que colabora o mira para otro lado, no es católico.

11 Ejemplos donde se pone a prueba, lo difícil que es hoy ser católico para los particulares, profesionales, empresarios o empleados, que se enfrentan a situaciones, que requieren una gran claridad religiosa, cabeza muy fría y la toma de riesgos relacionados con las graves consecuencias religiosas y civiles, en las que puedan incurrir, al cumplir o no las leyes civiles.

  1. Los abogados: Cuando tienen que dar consejos o redactar documentos, que por su inmoralidad, van en contra de la Fe católica, aunque estén autorizados por las leyes civiles o se aproveche un hueco que haya en ellas, como adopciones de niños entre matrimonios de homosexuales, contratos para vientres de alquiler, asesorar financieramente para evasiones de impuestos, lavado de dinero, etc.
  2. Los banqueros o asesores financieros, que se acogen a determinadas leyes, las tuercen o las ignoran, para obtener beneficios en relación con los blanqueos de capitales provenientes del narcotráfico, venta de armas, ocultación de sobornos, tráfico humano, evasión de impuestos, etc.
  3. Los católicos en algunas sociedades: Cuando estando en una reunión familiar o social, dicen que se tienen que ausentar, pues quieren asistir a Misa. Se complica también cuando es difícil acoplar el horario de la Misa, por distancias u otros compromisos y tratar de no molestar los planes de otros, que no habían contado con que cada persona, deba hacer lo que su conciencia le dicte y no lo que esté de moda. O cuando tienen que defender públicamente, las ignominias o calumnias habladas o escritas sobre la Iglesia Católica. Es cuando esos católicos practicantes, tiene que soportar las burlas o comentarios jocosos de otros.
  4. Los empleados, que cuando en la empresa donde trabajan, decide entrar en un negocio o mercado, que aunque sea legal, va en contra de la ley moral y de los principio de la religión católica. Los empleados infieles, que dejan de realizar sus obligaciones para con la empresa, o que con fines propios o ajenos, desvían o impiden la marcha normal de la empresa.
  5. Los empresarios que anteponen sus justificados deseos de ganar dinero, a los principios morales de su conciencia, basados en su compromiso católico.
  6. Los farmacéuticos: Cuando producen y venden medicamentos, que a sabiendas son perjudiciales para salud de los que los consumen, pero les dejan muchos beneficios.
  7. Los jueces: Cuando tienen que dictar sentencias, basadas en leyes inmorales o injustas, alegando para su interior, que se comprometieron ante la sociedad y por un sueldo, a cumplir y hacer cumplir esas leyes.
  8. Los médicos y personal sanitario: Cuando un paciente les pide que hagan determinados procedimientos quirúrgicos, incluyendo los que directa o indirectamente se llevan a cabo, para la anticoncepción, el aborto, la eutanasia, el suicidio asistido, etc. El suministro de determinados anticonceptivos, drogas prohibidas, etc.
  9. Los políticos que algunas veces de amparan, en que han sido elegidos democráticamente, y creyendo el sentir de sus votantes, con su voto o su silencio, algunas leyes que van en contra de la moral o se someten a las coacciones, influencias o recomendaciones de los grupos de presión, que fomentan la corrupción.
  10. Los soldados, policías y servidores públicos, que por haber convenido un salario, se obligan a cumplir órdenes inmorales o que rozan el cumplimiento de la ley.
  11. Los educadores que tienen que enseñar, bajo la presión de las leyes que les impiden educar en las virtudes y valores humanos.
  12. Para un buen católico, es muy difícil entender, que tenemos que rezar y amar también a los que nos ofenden, incluyendo a los terroristas criminales. Hay que tratar de analizar sus causas y encontrar la forma y los medios, para que no vuelvan a ocurrir sus actos terroristas. Amar y perdonar a los terroristas, no es buenismo, es seguir la doctrina de la Iglesia Católica, que ruega a Dios por las víctimas, sus familiares y sus pueblos, y también por los terroristas, para que les llegue el perdón de Dios, porque no saben lo que hacen, y puedan abrirse al don de Dios, que es misericordia.

Un católico practicante, sin ninguna excusa, tiene que actuar de acuerdo con su creencias religiosas y emplear, si es necesario, los mecanismo de la objeción de conciencia, incluso si es necesario sufrir las consecuencias legales de la insumisión, a determinadas leyes inmorales. Aunque la ley civil le asegure que tiene, sobre el papel, pero no en la práctica, la garantía del pleno derecho a su libertad religiosa, para expresarla y seguirla.

Algunas leyes injustas e inmorales de obligado cumplimiento:

Las que obligan a los médicos y al personal sanitario, a practicar abortos quirúrgicos o químicos. (Obama Care. Ley FOCA Freedom of Choice Act)
Las que impiden la necesidad de un permiso paternal, para abortar a las menores de edad.
Las que obligan a vender o entregar píldoras abortivas y medios anticonceptivos. (Escuelas, empresas, farmacias, etc.)
Las que obligan a abortar, a pesar de la oposición de los padres.
Las que permiten el consumo de mariguana.
Las que permiten los matrimonios homosexuales y que estos adopten niños.
Las que permiten la realización de la eutanasia y el suicidio asistido.

El Católico practicante, nunca debe callar ante las injusticias, ni tiene porque estar agradando al poder. Su actitud debe invitar a los demás, a afrontar las situaciones difíciles, sin tener miedo a las consecuencias. Tiene que hablar sin miedo y con el ejemplo de sus hechos, que demuestren su entrega generosa a los demás. Tiene que conocer y amar profundamente a religión y seguirla en su concreta vida cotidiana, en los momentos fáciles y difíciles, del día a día.

El católico practicante, tiene que enfrentarse a las desoladoras injusticias, para intentar cambiarlas, recuperarlas al bien común y devolverlas a sus verdaderos contenidos. Cuando se trata de la esencia de las cosas católicas, tiene que actuar con rapidez y eficacia. Si algo material o inmaterial, se ha deteriorado o destruido, hay que levantarlo de nuevo, no puede cruzarse de brazos, ante las profanaciones realizadas a la Iglesia Católica, tiene que reaccionar con urgencia.

El católico practicante no tiene que sentir que el serlo, suponga un esfuerzo ímprobo, ni una tarea penosa, si tiene capacidad para ver y descubrir agua en las proximidades de un manantial. Tiene un mensaje breve, claro, sencillo y emocionante. No se tiene que dejarse invadir por la angustia o el miedo. El catolicismo es más fuerte que todo lo demás. La crítica y las penalizaciones sociales, harán que la vida y los actos realizados, se ensalcen internamente por la satisfacción del deber cumplido y el desafío del ejemplo, en función de la perseverancia. Es posible que la persecución política no los acoja bien, sobre todo, si choca con los intereses de los poderosos, que han hecho las leyes.

El ejemplo de los católicos practicantes no tienen como fin el tranquilizar conciencias, sino simbolizar la entrega de sus creencias. No cuenta la cantidad ni la calidad de los actos realizados, lo que cuenta es el corazón que se vuelca y vacía por completo ante una certeza consolidada por la Fe. Todo acto del católico practicante se convierte en una ofrenda generosa del corazón a los demás, que puede ser en tiempo, tesoro o talento. (Las 3 famosas T’s)

Hoy, que difícil es ser católico practicante, en un mundo tan anticatólico, ya que supone luchar interna y externamente contra infinidad de tentaciones y hacerlo también contra una mayoría de personas e instituciones que, por maldad o por ignorancia, atacan a la Iglesia Católica, a sus enseñanzas y a los que las practican. Hace falta tener mucho coraje para vivir como católicos practicantes, pero vale la pena. Muchos gobiernos y sociedades se declaran laicos, cuando son laicistas contundentes, al ir en contra de la libertad religiosa de las personas, incluso no permitiendo utilizar la objeción de conciencia.

Solución a la dificultad de ser católico hoy: Una formación profunda y contínua en la religión Católica, el examen de conciencia diario, la confianza de tener un buen director espiritual, como consejero para la toma de decisiones personales y externas, etc. Hay veces que se piensa que el esfuerzo no vale la pena, pero siembra, siembra, que algo queda.

francisco@micumbre.com

La cuarta edad. Un Proyecto de Vida en 26 consejos.

En la cuarta edad, el propósito de vida más importante es conseguir llegar a la quinta edad, llenos de entusiasmo, salud física y mental y plenitud de vida interior. Para ello es muy importante conocer y practicar las virtudes y valores humanos, mantener unas costumbres y hábitos saludables, tener actitudes positivas, etc.

Cuando lleguen los achaques propios de cada edad, aceptarlos, enfrentarlos y no pretender ganarlos, salvo que sea posible con medios normales. La lucha contra algo predecible y normal, suele frustrar a muchas personas de las terceras, cuartas o quintas edades.

La tercera edad, supuestamente comienza a los 65 años. Estadísticamente quedan por delante unos 20 años de esperanza de vida.

La cuarta edad, supuestamente comienza a los 80 años. Estadísticamente quedan muy pocos años de esperanza de vida. Por eso hay que prepararse y realizar un buen Proyecto de Vida, para esos años que quedan, intentando romper al alza las estadísticas que nos desanimen.

La quinta edad, supuestamente comienza a los 100 años. El que llegue a esa edad, que ya no se preocupe de nada, pues “muy pocos se mueren después”. Esto mismo se puede aplicar también, a los de la cuarta edad.

La edad biológica es lo que mide el pasado de las personas, el futuro se mide por las perspectivas de cumplir los Proyectos de Vida que se tienen. Es muy duro pero reconfortante, estar luchando día a día contra la edad, ya que hay muchos que ya no pueden seguir luchando. El privilegio de unos pocos, es poder luchar para cumplir los Proyectos de Vida. Dicen los sabios que hay más pieles de cordero, que de carnero.

La cuarta edad es la nueva vejez o la vejez nueva. Es la revolución de la longevidad, que nos ha dejado como obsequio el siglo XX, para las afortunadas nuevas generaciones. La esperanza de vida va creciendo poco, debido al esfuerzo de unos cuantos profesionales y del nuestro.

Cuando se llega a la cuarta edad, es cuando más hay que esforzarse, en plantear cuántas y cuáles son las asignaturas pendientes de estudiar, realizar y aprobar, y cuáles de estas se pueden cumplir con los medios físicos, económicos, familiares, sociales y de entorno que se tienen.

En la cuarta edad tienen que hacerse desaparecer los conceptos de “el día de mañana”, pues ese día puede ser hoy. Debemos saber que lo que no hayamos hecho, cuando teníamos otras energías, ya no queda tiempo para hacerlo. Hay que repasar y poner en orden las cosas que estaban desordenadas, por ejemplo: Las religiosas, las familiares con los que no sobrevivirán, las económicas, las sociales, los testamentos civiles y vitales, etc.

Este es el momento de examinar el Proyecto de Vida que se tenía, para complementarlo con las cosas que no se han llevado a efecto o se han llevado defectuosamente, fuera de lo previsto. Hay que atar todos los cabos pendientes y prepararse para los momentos finales, que pueden ser tan plenos o más que los anteriores.

Es cuando ya se tiene una buena experiencia acumulada hasta la tercera edad, y se debe revisar el plan de vida que se estaba llevando, después de la jubilación. Para las decisiones, hay que mirar con más detalle, por el amplio parabrisas del coche de la vida, pero sin olvidar el pequeño retrovisor, para ver el pasado.

Siempre hay que buscar un nuevo hito, para replantear lo que se está haciendo y lo que no se está haciendo. Es hora de aparcar el ayer de la jubilación y prepara un Proyecto de Vida para el mañana, que siempre empieza hoy mismo. Compaginando la vida actual, con los Proyectos de Vida futuros, expresados en plazo corto, medio y largo.

La vida siempre tiene un propósito, o hay que dárselo, máxime en la cuarta edad. Cuanto más lo hayamos preparado, estudiado y analizado, mucho mejor podremos cumplirlo.

A determinadas edades hay más cosas que hacer, que tiempo para hacerlas. Elegir una, implica dejar de hacer otras, para eso se tienen que elegir con mucho cuidado las prioridades, presentes y futuras, analizando qué es lo que les suma y qué es lo que les resta. Intentando equivocarse lo justo, ya que no suele haber muchas horas de repuesto, para enmendar, ni rehacer las cosas.

La cuarta edad también puede llegar a cualquier edad. Lo normal es que llegue por vejez natural, pero también puede llegar a cualquier edad, debido a un accidente que tenga graves consecuencias físicas o mentales, por una enfermedad incurable, por un deterioro prematuro, etc. En ese momento nos pueden predecir, dadas las estadísticas, que aproximadamente nos queda un día, un mes, un año de vida, etc. Durante ese plazo dado, podremos estar con o sin deterioramiento progresivo o lineal. Nadie está a salvo de lo que puede ocurrir. Esas situaciones también son momentos especiales o hitos, para preparar un buen Proyecto de Vida para esa cuarta edad, ya avisada, aunque no sea aceptada.

Las cuatro cosas más importantes de la cuarta edad:

· Tener salud: Equivalente a saber llevar bien los achaques propios de la edad, tratando que sean los menos posibles.

· Trabajo: Equivalente a tener ocupaciones lúdicas que den satisfacción y a poder ser, que sirvan para transmitir a otros la experiencia acumulada.

· Estar en Gracia de Dios: Equivalente a tener la maleta preparada, llena de obras buenas y vacía de faltas, de las que ya me debería haber arrepentido seriamente, previamente a que sea muy tarde el hacerlo.

· Estar todos juntos: Equivalente a estar rodeado de las personas queridas, familiares y amigos, para que me ayuden a disfrutar de la transición de la cuarta, a la quinta edad.

En la cuarta edad hay diversos achaques, propios de nuestro paulatino deterioro, hay que saber llevarlos y aceptarlos con dignidad y deportividad, sabiendo controlarlos y haciendo caso a los consejos médicos, pero principalmente, escuchando a nuestro cuerpo, que es nuestro mejor médico.

De la cuarta y quinta edad, cada vez hay más personas. Deberíamos participar en los clubs de los de tercera, cuarta y quinta edad, pues tenemos el mérito, no propio, de haber conseguido llegar a disfrutarla. La experiencia de la vida da seguridad. Ese club puede ser de forma física, en el lugar donde vivimos o de forma virtual, con amigos en cualquier parte del mundo. El Internet es un extraordinario medio de conocer y comunicarse con los nuevos amigos, o con los de siempre.

El sofá o butaca de la casa, normalmente situado en el mejor sitio, es un objeto criminal, que mantenemos y cuidamos, como si fuera nuestro cuidador más virtuoso. Él es el culpable de muchos de nuestros achaques, falta de movilidad o enfermedades. Hay que cansarse antes de ponerse a descansar, pero muchas veces, nos ponemos a descansar sin habernos cansado, y eso, no es bueno para la salud en la cuarta edad.

El verdadero descanso no es sentarse y no hacer nada, sino cambiar de actividad, como por ejemplo hacer Proyectos de Vida, leer, escribir, pintar, comunicarse con los amigos, etc. Si tenemos tiempo libre para estar sentados, también podemos tener actividades religiosas, intelectuales, culturales o sociales, mucho más beneficiosas para nuestra salud. Cualquier cosa menos estar inactivos mental y físicamente.

Se tiene que evitar la fatídica combinación del sedentarismo, más la inactividad mental. Hay que tratar de conseguir con mucha creatividad, una ocupación que sea acorde con las posibilidades, capacidades gustos y preferencias de cada persona. Los muy listillos emplean la creatividad, para encontrar disculpas para no hacer nada.

26 Consejos a las personas de la cuarta edad.

1- Hay que administrar muy bien el tiempo diario, sin perder ni un minuto, pues cada uno que se pierde, supone un porcentaje muy grande del tiempo que nos queda. Para ello es imprescindible tener una agenda, que marque las prioridades, el orden, los tiempos y los horarios para cumplir el Proyecto de Vida. Pero la agenda no debe ser rígida, se debe poder cambiar según las conveniencias, para hacer la vida más agradable.

2- Hay que buscar y encontrar las motivaciones, para hacer y seguir los Proyectos de Vida que nos hayamos planteado. La pereza es el peor enemigo de los propósitos y de los Proyectos de Vida.

3- Hay que buscarse formas sanas y creativas de divertirse, a poder ser con la familia y los amigos. Intentado evitar las diversiones, que los medios de comunicación nos dan enlatadas, abstrayéndonos del mundo real que vivimos.

4- Hay que cumplir con los consejos de los médicos y visitarlos con la frecuencia necesaria, sin esperar a estar enfermos para visitarlos. Los cuidados médicos preventivos, son la mejor arma para estar en buena salud. Dicen que al médico hay que ir cuando se está bien, pues cuando se está mal, ya se encarga alguien de llevarnos.

5- Hay que decidir si en la vida restante, vamos a ser pastor que conduce el rebaño que se deja pastorear. Llevando la delantera o dejando que los acontecimientos y las circunstancias nos arrastren.

6- Hay que definir con claridad lo que me gustaría hacer, lo que no me gustaría hacer, lo que se hacer y lo que no puedo hacer.

7- Hay que definir las prioridades del tiempo, que supuestamente queda de nuestra vida.

8- Hay que enfocarse muy bien en las obligaciones pendientes de resolver, en la dedicación a la familia, tratando también de recuperar los afectos y las relaciones sociales perdidas, con los amigos y conocidos.

9- Hay que estar muy atentos para no sentarse a esperar, a que pasen los días y llegue la incapacidad o la muerte.

10- Hay que examinar el carácter personal y sus consecuencias, en nuestra vida cotidiana y en la de los demás que nos rodean, tratando de cambiarlo o mejorarlo, para evitar las explosiones incontroladas de mal humor o agresividad, algunas veces consentidas por el buenismo de otras personas.

11- Hay que examinar las prácticas religiosas, internas y externas, pues estas son las que dan la fuerza suficiente para discernir, mediante la oración y la meditación, las situaciones reales internas y externas, propias de la cuarta edad. Mucho mejor si están acompañadas, por los sabios consejos de un director espiritual.

12- Hay que hacer lo que se debe hacer, y estar en lo que se hace, para estar alegres y felices, realizando nuestro Proyecto de Vida, viviendo nuestros objetivos, plasmándolos en cada una de nuestras acciones.

13- Hay que hacer un análisis de los activos, pasivos, ingresos, gastos programados e imprevistos, pero siempre con la ayuda de alguna persona especializada, Conocer con detalle la situación real financiera, permite tomar las decisiones convenientes, para cada situación presente y futura. Evita muchos disgustos y algunas veces da una tranquilidad, que de otro modo no existiría.

14- Hay que hacer un examen sobre lo que haríamos si: Si nos dieran solamente un día más de vida. Si nos dieran 10 años más de vida. Si nos dieran un millón de dólares. En estas circunstancias cómo, en qué y para qué, cambiaría nuestra vida y la de nuestro entorno.

15- Hay que hacer un mapa de carreteras por donde circular, para conseguir los objetivos propuestos.

16- Hay que ignorar las expectativas adversas sobre la vejez, casi siempre están basadas en la ignorancia o en premisas falsas.

17- Hay que intentar no ir detrás de las circunstancias, que anteriormente nos han ido marcando lo que tenemos que hacer y no hacer, si ir dos pasos por delante de ellas, para hacer nosotros lo que queremos, podemos y sabemos hacer: Cuándo, cómo, dónde y por qué lo queremos hacer.

18- Hay que intentar que el Proyecto de Vida, consista en marcarse unas metas alcanzables, para reforzar con tenacidad, alguno de los puntos débiles o mejorar, alguna de las cualidades.

19- Hay que mejorar el conocimiento, a través de la lectura, la escritura y escuchando a los que tengan algo bueno que decir. No cayendo en la tentación de estar mucho tiempo frente a la televisión, que nos da ya todo masticado, evitando que tengamos que ponernos a pensar, pues ante la televisión, las neuronas se paran y envejecen.

20- Hay que potenciar los deseos positivos de hacer cosas buenas, aunque sean difíciles y rechazar los deseos negativos, de estar sin hacer nada o solo de provecho para uno mismo y no para los demás.

21- Hay que preparar con la ayuda de familiares, amigos o profesionales, un programa de actividades agradables y sanas, para ir llenado la vida con cosas agradables y del propio gusto.

22- Hay que rechazar las rutinas que nos priven de la creatividad, para intentar hacer cosas nuevas, dentro de nuestras posibilidades.

23- Hay que seleccionar unos fines alcanzables, para disminuir o eliminar nuestros defectos, y mejorar el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, eliminando los puntos débiles y mejorando los puntos fuertes.

24- Hay que tener muy claras las prioridades presentes y futuras, marcando si es posible una hoja de ruta, como guía de lo que debo y no debo hacer. Teniendo muy presente que lo que no sume al Proyecto de Vida, le resta.

25- Hay que tratar de encontrase y unirse con la religión, escuchar su voz, abrirle las puertas de su corazón, seguir sus instrucciones y ponerla como referente principal, para todas las acciones.

26- Hay que valorar positivamente nuestra situación, sin equivocaciones ni comparaciones engañosas. Saber valorar bien, es saber amar al prójimo y a lo que se tiene.

 28 Sentencias sobre la cuarta edad:

1. Si dicen que eres demasiado viejo para hacer una cosa, procura hacerla enseguida.

2. El arte de envejecer, es el arte de conservar alguna esperanza.

3. El elixir de la eterna juventud, está escondido en el único lugar, en donde a nadie se le ocurre buscar, en nuestro interior.

4. El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.

5. El viejo no puede hacer lo que hace un joven, pero lo que hace, es mejor.

6. En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.

7. Envejecer es como escalar una gran montaña, mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.

8. Envejecer no es nada; lo terrible es seguir sintiéndose joven.

9. Jamás un hombre es demasiado viejo, para recomenzar su vida y no hemos de buscar que lo que fue, le impida ser lo que es o lo que será.

10. La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad, con la que jugaba cuando era niño.

11. La vejez comienza cuando el recuerdo, es más fuerte que la esperanza.

12. Las arrugas del espíritu, nos hacen más viejos que las de la cara.

13. Los árboles más viejos, dan los frutos más dulces.

14. Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.

15. Los que en realidad aman la vida, son aquellos que están envejeciendo.

16. Los viejos desconfían de la juventud, porque han sido jóvenes.

17. Madurar tiene más que ver con lo aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

18. Muchas personas no cumplen los ochenta, porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.

19. Nada nos hace envejecer con más rapidez, que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.

20. Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan joven, que hoy no pudiese morir.

21. No puede haber cosa más alegre y feliz, que la vejez pertrechada con los estudios y experiencias de la juventud.

22. Saber envejecer es la obra maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles, en el arte dificilísimo de la vida.

23. Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado, que por el futuro.

24. Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.

25. Todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hayamos llegado.

26. Una bella ancianidad, es la recompensa de una bella vida.

27. Envejecer es bueno para la salud.

28. Envejecer es un 25% de procesos genéticos y 75% de nuestra forma de actuar, pensar o sentir.

francisco@micumbre.com

El buenismo es lo contrario a bueno.

2,285 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 aproximadamente.

Buenismo es un término que supone lo opuesto a la caridad y al altruismo, reflejando la tendencia a lo despectivo y a lo satírico. Supone el descargo de la conciencia, pero sin involucrarse en el problema, ni en el prójimo. Aunque todavía no lo haya recogido la RAE, ha alcanzado una rápida extensión en el habla popular.

Buenismo se forma con el adjetivo bueno y el sufijo ismo, para crear un nombre sustantivo y darle el significado, entre otras cosas, de actitudes, cualidades, sistemas, etc. En muchos temas convierte el nombre o el adjetivo en un tono despectivo. Ejemplo: Amigo y amiguismo.

El buenismo es una expresión satírica, habitualmente en un tono fuertemente crítico, para definir a aquellas personas que procuran hacer buenas obras, a fin de ganarse el reconocimiento de los demás, aunque no siempre resulte ser el más adecuado, para resolver los problemas de las personas o de las sociedades.

El buenismo no es el camino fácil, para una sociedad educada en valores y virtudes humanas, pues no lleva a conseguir la máxima felicidad del que lo ejerce, ni a hacer felices a los demás.

El buenismo dicen algunos que es la modernidad, pues preconiza el dar como bueno, todo lo que hay alrededor y aceptar todo lo que nos digan a hagan, en función de “si no haces nada, no pasa nada”. No meterse en problemas, aunque sean injusticias propias o ajenas.

El buenismo casi siempre está basado en la ignorancia individual, que intenta sentirse bien a toda costa, sin importarle ejercer su objeción de conciencia. Pretender desmontar su falacia es tarea de titanes. El buenismo está muy arraigado en determinadas personas, que prefieren practicarlo antes que hacer las cosas con bondad.

El buenismo evita la exigencia de la sabiduría y el rigor de analizar las cosas. Prefiere pasar por alto las circunstancias y considerar a todo como “éticamente correcto”, sin importarle diferenciar lo correcto de lo incorrecto y el bien del mal.

El buenismo es dejarse arrastrar para no luchar contra la corriente, seguir a lo que dice, hace y piensa la masa, aunque eso lleve a vivir dentro de una burbuja que piensa “que todo el mundo es bueno”, optando por el camino más difícil, que siempre está lleno de escollos religiosos, sociales y políticos.

El buenismo impide distinguir entre “tengo sueños o tengo sueño”. Hay que ser muy valiente para enfrentarse ante la sociedad con personalidad y justicia, para construir caminos que lleven a la realización y a la felicidad del prójimo.

El buenismo de los padres es cómplice y encubridor, de la situación actual de la enseñanza pública gratuita. Quieren que todo siga igual que cuando empezó hace 200 años, aunque detrás haya un montón de falacias, como la de que debe ser gratuita, obligatoria y laica. Solamente se salva lo de ser obligatoria.

El buenismo lo emplean algunos padres, para apaciguar y no enfrentarse ante situaciones graves, donde tendrían que ejercer su autoridad, pero prefieren ceder de sus obligaciones como padres, antes que corregir los conflictos originados por los hijos y que estos, se enfaden y les creen problemas. Suelen complementarlo con concesiones generosas, cediendo incluso en su autoridad, aunque los hijos lo interpreten como síntomas de debilidad y sea, lo que origine el camino de nuevas exigencias innegociables.

El buenismo de los padres se refleja cuando no tienen la insistencia necesaria, en hacer bien las cosas para educar a los hijos, y no les importa la indiferencia o la resignación que demuestran, ante los malos resultados educativos que obtienen.

El buenismo se emplea, para evitar enfrentarse o dialogar con otros y así no herir susceptibilidades. Dan por bueno todo lo que hacen otros, aunque sea perjudicial para determinadas personas o para la sociedad. No se involucran en nada que pudiera ser una controversia, incluso si va en contra de los principios básicos de los derechos humanos o de las virtudes y valores humanos. No se quieren mojar en nada y para nada.

El buenismo también se aplica con las políticas de ayudas sociales, donde las clases dominantes, entregan migajas a las clases oprimidas, intentando justificar la represión y el que sus acciones, impiden prosperar y salir de la pobreza. Son sentimentalismos carentes de contenido social.

El buenismo en muchos casos es dar pescados, pero nunca enseñar a pescar. Así siempre tendrán a alguien con quien ejercer el buenismo. Se refleja en las actuaciones realizadas por algunas personas y grupos sociales de ayuda humanitaria a los más necesitados, basada en sentimentalismos y autocomplacencias, siempre bajos sus únicos criterios, por medio de subsidios, subvenciones, políticas de discriminación positiva, etc., pero al margen de cualquier crítica o medición de los resultados obtenidos.

El buenismo también se emplea en la educación escolar, para referirse a métodos y programas de la organización del sistema educativo, basados en la tolerancia generalizada, hacia comportamientos problemáticos en las aulas, o en el relajamiento en la disciplina.

El buenismo ilegítimo de los responsables de la educación escolar, que tratan a los alumnos como si fueran números estadísticos, permitiéndoles que para que no se frustren ni traumaticen, pasen los cursos, unos tras otros, sin haber aprobado las asignaturas imprescindibles, para poder entender y asimilar, lo que les traten de enseñar en el curso siguiente.

El buenismo de algunos maestros, que por una bondad mal entendida, intentar no molestar a determinados grupos de alumnos o segmentos de la sociedad, decidiendo bajar los niveles de exigencia en el esfuerzo de su formación. Aunque esta decisión conlleve, crear grupos sociales marginales, al acostumbrarles a vivir con el menor esfuerzo. Con ese buenismo consiguen no enfrentarse, ni con los alumnos, ni con sus padres. Les dejan hacer lo que quieran, sin medir las consecuencias del futuro.

El buenismos escolar, junto a la permisividad e injerencia política, convierte la enseñanza en un túnel de lavado cerebral en masa, sobre asuntos que no son de su incumbencia, como el matrimonio, la familia, la religión o la sexualidad.

El buenismo ejercido en la enseñanza, trata de conseguir una sociedad igualada por la homogenización de la mediocridad, al premiar con aprobaciones de cursos a los malos estudiantes y fomentar la falta de esfuerzo. Parece haber un decidido propósito, de conseguir una igualdad por abajo, en la mediocridad, a través precisamente de la educación, que tendría que ser la gran palanca para lograr la excelencia, del mayor número de personas posible.

El buenismo busca la aceptación de la sociedad. Los que lo practican suelen ayudar mucho a la sociedad, pero al final suele ser en beneficio propio, aunque no sea económico, pero sí de fama y de reconocimiento a sus actuaciones.

El buenismo es hacer lo que todos hacen, aunque vaya en contra de sus ideales, creencias o valores humanos. Prefieren no diferenciarse de los demás, aunque esto cree excluidos de algunas prácticas religiosas o sociales. Prefieren no hacer lo que tienen que hacer, antes que los demás se den por ofendidos.

El buenismo también se produce por falta de carácter, para enfrentarse a otros que no están haciendo bien las cosas, o que no son tan buenos como quieren aparentar. Lo hacen para que no les diga nadie que son protestones, que siempre llevan la contraria o que no transigen con lo que está mal.

El buenismo y las ambigüedades, no pueden estar en las respuestas a las preguntas tramposas y malintencionadas, sobre religión y otros temas importantes. Hay que dejar las cosas bien claras: “Al pan, pan y al vino, vino”. Aunque se sepa que a otros no les van a gustar las verdaderas respuestas, porque no son políticamente correctas. Las respuestas hay que hacerlas, con caridad, inteligencia y oportunidad, pero sin buenismo.

El buenismo no puede estar, cuando hay que luchar contra la industria del entretenimiento, que significa “entretengo y miento”. Si es mala y engañosa la programación, hay que decirlo claramente, no cabe el buenismo.

El buenismo de algunos políticos o legisladores, que crean leyes que van en contra del derecho natural y de la moral, pero que así se ganan el favor de determinados grupos de ciudadanos, que con presiones y torcimiento de la realidad, les sugieren que lo hagan por el bien a la sociedad, sabiendo de sobra, que no es bueno para el bien común. Saben que el buenismo de no querer enfrentarse a la moral, les suele suponer más votos para sus elecciones o reelecciones.

El buenismo en la política de la sociedad actual, encierra un engaño manifiesto, disfrazado, obligatorio y vinculante con la ideología de los políticos, que quieren convencer a los votantes. Casi todos los políticos, utilizan el buenismo para seducir a las masas a que crean en lo que les dicen, aunque esté disfrazado de buenismo y no de bondad política o social.

El buenismo político es algo más, que una oportunista estrategia legal para ocupar o mantenerse en el poder, sin atreverse a abordar los graves problemas existentes, incluso inventándose irresponsablemente algunos inexistentes, aunque estos no tengan consecuencias inmediatas evaluables.

El buenismo político no tendría éxito, sin la inconsciente colaboración de sus víctimas, los ciudadanos que se dejan engañar. Estos prefieren mantener la postura del pensamiento débil, que lleva a practicar continuamente lo que les inculcan, a través de los medios de comunicación como “políticamente correcto”. Prefieren demostrar su mal entendido buenismo e ignorar lo malo que existe en la sociedad, ya que tendrían que analizar y fundamentar el bien verdadero.

El buenismo de algunos religiosos, que cuando tienen que proclamar la verdad con energía y precisión, lo hacen de manera muy blanda, rayando en la permisividad fuera de la moral, para evitar que por sus enseñanzas o ejemplos de vida, otros se sientan mal. Su enseñanza suele ser “todo vale, el Señor es muy bueno y perdona todo”.

El buenismo practicado por una caridad mal entendida, hacia los que por su mala conducta privada o pública, no se la han ganado y no se merecen determinados privilegios. Evitando que al no recibirlos, la sociedad les clasifique como no merecedores de ellos y queden señalados. Esto se suele dar, en los casos de personas que llevan una vida disoluta, que contradice todas las enseñanzas de la Iglesia, pero nadie les impide figurar como principales practicantes externos de la religión. O los que no se han ganado una beca y se la dan.

El buenismo hace que a algunos legisladores, la tolerancia les sepa a poco, si no va acompañada de ilimitados reconocimiento de derechos, principalmente de las minorías, aunque estos violen los códigos morales y terminen despenalizando determinadas conductas, que al revertirse, finalizan siendo normas de obligado cumplimiento para otros.

El buenismo no es tener derecho a desear algo y lograr un consenso social, para conseguirlo. El hecho de reivindicar algo, indiscutiblemente no tiene por qué ser bueno intrínsecamente, por mucho buenismo que se emplee para decirlo.

El buenismo es la hipocresía de dar limosna, para descargarse una responsabilidad de encima, mientras se desprecia a los pobres, se es racista, o se es xenófobo.

El buenismo es intentar convencer a un anciano, que se quede en su casa mal atendido, en lugar de que vaya a una residencia, que mejore su calidad de vida, aunque la estancia en su casa y el modo de vida, puedan ser peligrosos para su integridad personal, o pueda producir consecuencias de resultados irreversibles. Siempre hay un familiar, que se aprovecha con ese buenismo.

El buenismo de los que quieren que todas sus acciones, sean en su propio provecho, sin tener en cuenta las cualidades de los demás, poniendo sonoridad en las palabras, aunque no tengan eficacia en las obras.

El buenismo con los amigos no es racional, es lo contrario a la misericordia y no garantiza ni la verdad, ni la bondad. Se basa en la sonoridad de las palabras, y no en la eficacia de las obras. No hay mayor misericordia con los amigos, que hablarles con verdad, por muy dura que sea y ayudarle a curar sus heridas o a sobrellevarlas, con caridad y amor. La verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad, está por encima de todas las cosas, afectivas, sentimientos y emociones.

El buenismo necio practicado obligatoriamente con los amigos díscolos y soberbios, para que no se enfaden al llevarles la contraria, produce tristeza y deja un gran vacío interior cuando no se quieren enfrentar a la realidad, aunque salgan perjudicados. Sabiendo que todo lo que se les aconseja desinteresadamente sobre sus actitudes o decisiones les sienta mal y lo consideran como un agravio. El buenismo que reciben es lo único que no les enfada.

El buenismo sensiblero, es mucho más fácil de realizar, que sacrificarse ante el dolor, los hechos, los intereses y las preocupaciones de los amigos lastimados y necesitados, que algunas veces, solo necesitan ser escuchados con atención, para poder expresar las voces de su corazón y las de su conciencia.

El buenismo jurídico produce el “prohibido prohibir” e impone el anarquismo y las convicciones de unos pocos, al resto de la sociedad, para que la ciudadanía crea que tiene derecho a todo lo no prohibido. No tiene en cuenta las consecuencias colaterales, contrarias a las relaciones con el prójimo, a la ecología, (los costes sociales de la contaminación), a la permisividad del consumismo, al uso de las drogas, al respeto a la salud pública, a la seguridad ciudadana, a la despenalización de la eutanasia, al aborto, etc.

¿Lo que hacemos es bueno o es un buenismo cómodo, irresponsable y dañino a los demás?

francisco@micumbre.com

¿La enseñanza pública debe ser gratuita o pagando?

2,507 palabras. Tiempo de lectura 9:00 aproximadamente.

PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA ENSEÑANZA PÚBLICA NO GRATUITA:

La enseñanza pública tiene que ser obligatoria, pues es un derecho humano no negociable.
No tiene que ser gratuita y mucho menos engañosamente.
La enseñanza pública no tiene que ser un monopolio del Estado.

Porque haya sido gratuita durante 200 años no tiene que continuar así, hay que renovarse a mejor.
No tiene que estar en manos del Estado, pues son los padres, no el Estado, los que tiene que poder ofrecer a sus hijos, el tipo de educación escolar que quieren para ellos.
No tiene que ser pagada por los que no la utilizan.
Tiene que ser continuamente auditada por organizaciones externas, los padres de los alumnos, etc. Nunca por los mismos que son parte del Estado.
La enseñanza pública pagada directamente por los padres, no tiene ningún adjetivo político, Es una propuesta de solución humana y no política.
Hay muchos niños y jóvenes, que desgraciadamente, están condenados al fracaso para toda su vida, al tener que asistir obligatoriamente a determinadas escuelas públicas que están podridas.
Los padres son los primeros y únicos responsables directos de la educación de sus hijos, porque son los que mejor les conocen, no el Estado, ni los políticos, ni los maestros.
Los padres son los que tienen la obligación innegociable, de ser capaces de comprometerse con visión de futuro, como los mejores aliados, consejeros, expertos, maestros, amigos y guías de sus hijos, no el Estado.
Eliminación de los impuestos, que soportan el gasto de la escuela o aplicación a otros conceptos, y que cada familia pague lo que le corresponda, de lo que consume. El que no tenga que usarla, que no la tenga que pagar.
Competencia de calidad entre todas las escuelas.
Apreciación de lo que cuestan los estudios, según el modelo que los padres elijan.
Selección de los mejores y peores maestros y escuelas.
Despido de los alumnos, que entorpezcan la calidad de la enseñanza.
Abaratamiento de los costos, debido a la competencia y a no ser monopolio del gobierno, sin ningún control de calidad y coste.
Contratos de calidad entre las escuelas y los padres, donde queden reflejadas las obligaciones y derechos de ambas partes.
No olvidarse de la solidaridad, a la hora del pago futuro.
Lo que no cuesta no vale, es decir, lo que no se paga, no se valora.
La enseñanza pública de las escuelas y las universidades, están abarrotadas de estudiantes vagos, más amantes de las fiestas y de pasar el tiempo, que de estudiar.

La enseñanza pública gratuita, va muy mal en la mayoría de los países. Lo demuestra la mala calidad de los resultados académicos, las repeticiones de los alumnos, las deserciones, las huelgas de los profesores, la violencia, las diferencias entre lo que se enseña y lo que necesita la sociedad, para trabajar posteriormente, las grandes desigualdades entre países, estados y ciudades, etc. Ninguna de las medidas que continuamente se toman lo soluciona.

Muchos niños y jóvenes, están prisioneros en el laberinto de la enseñanza pública y gratuita, que con seguridad manifiesta, les lleva a la ignorancia, al fracaso, a la violencia, a la desorientación y a la desesperación. Solamente tendrán trabajos dignos pero mediocres y serán empujados a no poder, ni formar una familia, porque están privados de las oportunidades mínimas de futuro. Sus problemas son nuestros problemas y la sociedad no puede eludirlos. Hay que afrontarlos juntos, hablar y buscar soluciones, más allá del simple tratamiento nominal de las cuestiones. Hay que devolver la dignidad a los sistemáticamente excluidos.

Una de las muchas soluciones para mejorar la educación escolar, es que la enseñanza pública, pase de ser gratuita, a que sea pagando, para que así se puedan pedir cuentas de la gestión, cosa que ahora no se hace. Delante de esos niños y jóvenes que asisten a la enseñanza pública, hay otros, los de la enseñanza privada y pagada, que tienen un futuro lleno de innumerables posibilidades.

La enseñanza pública gratuita, es mucho más que enseñar a sumar y a restar, a leer y escribir. Los alumnos no tienen que estar en la fábrica de la ignorancia, ni ser los prisioneros de la trampa de la pobreza. Una de las principales causas que provocan estas graves situaciones, es la mal llamada gratuidad.

Cada vez es mayor, la enorme brecha que existe entre los malos resultados obtenidos, por la enseñanza pública gratuita y los buenos resultados obtenidos, en la enseñanza privada pagada.

El problema no es tanto las diferencias de costo entre ellas, sino en todo lo que hay detrás de cada uno de estos conceptos. La enseñanza pública gratuita, cuesta mucho más a los contribuyentes (todos los padres y no padres) que la mayoría de los colegios privados no elitistas.

¿Por qué el Estado tiene que tener el monopolio de la enseñanza y con los impuestos de todos, ofrecerlo gratis a algunos padres, no a todos? ¿Se imaginan que todas las tiendas de comida, ropa y calzado fueran un monopolio obligatorio y gratuito del Estado, pero con cartilla de racionamiento? En vez de estar en un país democrático y sin monopolios, estaríamos en un país con dictadura o similar.

Hay muchos padres que eligen la enseñanza privada o la enseñanza desde la casa (Homeschooling) y no utilizan el sistema escolar gratuito, pero lo tienen que pagar a la fuerza, a través de los impuestos.

Es entendible que la infraestructura de las escuelas, podría ser realizada por el Estado, pero en igualdad de condiciones, para la educación pública gratuita y la educación privada pagada. En algunos estados, se gasta más en los estadios de futbol de las escuelas públicas, que en los edificios escolares. Cuando debería invertirse más en laboratorios, que en estadios de futbol.

Las condiciones que supone esta gratuidad, es la trampa que atenaza a las generaciones de denominados segmentos sociales. Lo que el estado ha convertido en una fábrica de ignorancia.

Los Estados suelen ser muy generosos, con la entrega de dinero para que la enseñanza pública sea gratuita. Sin embargo, cuanto más dinero han dedicado, más fracaso escolar han conseguido. Por tanto, no es una cuestión de poner más dinero, sino de control de ese dinero que solamente se puede conseguir, si el control no sigue estando en las mismas manos de los que funcionarios públicos que lo asignan. Mientras los padres no tengan que pagar directamente ese dinero y exigir cuentas, los costos, estarán haciendo cada vez mayor el problema de la enseñanza pública gratuita.

Algunas personas, que por su situación económica no puedan pagar una enseñanza pública, que no fuera gratuita, habría que darles un crédito, para que la pagaran el día de mañana, con los primeros ingresos o cuando pudieran, en función de lo que hayan consumido de esa enseñanza.

Nada más se debe pagar la enseñanza pública que se ha consumido, y los que no han consumido nada, que no paguen nada de ella.

Si la enseñanza pública hubiera que pagarla directamente por los padres, estos exigirían calidad, respeto, dedicación, responsabilidades, conocimiento, etc. Como no hay que pagarla directamente, pues nos aseguran que es gratuita, los padres no exigen nada. “que me den, que me den”.

Los padres no lo van a arreglar, mientras sigan creyendo que la enseñanza pública, se la están dando gratis a sus hijos. Los maestros tampoco lo van a arreglar, mientras estén cómodos con sus trabajos y nadie les pida cuentas, ni responsabilidades. Los administradores tampoco, pues manejar esas enormes cantidades de dinero, les producen un gran rendimiento político con los lobbys. Los organismos de control del sistema escolar gratuito, trabajan para el que les paga (Gobierno, estado, municipio, etc.), nunca a favor de los padres ni de los alumnos.

Los padres en general cuando más empiezan a entender las cosas, es cuando tiene que pagar por lo que consumen, no cuando le hablan de planes de estudios, sindicatos, organizaciones, etc.

El concepto de escuela pública pagada por los padres, exclusivamente por los que la usan, es un revulsivo para muchas mentes tradicionales, pues está en las antípodas de lo que han estado creyendo hasta ahora. Este tema se refiere a las personas en general, sin distinción de país, grupo social o étnico, % del PIB para educación, etc., pero hay personas que este controversial tema, lo traducen a su situación personal, familiar o nacional. De ahí salen inmediatamente comparaciones personales y el fanatismo patriotero, lo que impide una conversación desapasionada, cuyos resultados sean únicamente para mejorar la calidad de la enseñanza pública.

Incluso se puede entender que haya padres que quieran alumbrarse con velas, en vez de con electricidad y defiendan las velas con ahínco. Cuando lo que está en juego, es la mejor y más libre educación escolar de los hijos, hay que ser innovadores, con grandes dosis de creatividad.

Hay padres que quieren un modelo de “Papá Estado” que se encargue de que todo esté controlado por él. Muchos monopolios y empresas estatales y que al ciudadano, le den todo hecho, que no se tenga que preocupar de nada, aunque se cercenen desde su origen, el derecho a sus libertades. Eso se llama colectivismo, representado también en la educación gratuita, dentro del monopolio estatal. Lo opuesto a que cada uno pague, solamente por lo que consume.

En todas partes hay educación pública y privada. La pública cuesta mucho dinero, que se pagan de los impuestos de los ciudadanos, la usen o no, sea buena regular o mala. (Las universidades públicas y privadas, injustamente también tienen algunas subvenciones de los Gobiernos locales, estatales y federales). El monopolio de la enseñanza, ejercido por el Gobierno, coarta la libertad de empresa y va en contra de la libre competencia entre las empresas.

La educación pública cuando es gratuita para los ciudadanos, estos la aceptan sin protestar por el costo/eficacia. Si en vez de ser gratuita la tuvieran que pagar, solamente los que la utilizan y lo que la utilizan, exigirían las cuentas claras. La pregunta que se harían los padres, debería ser ¿Qué me dan por lo que pago? Ahora no sé qué, es lo que me dan gratuito, pero pagado con mis impuestos.

Muchos padres se conforman con el tipo de educación gratuita que les dan a sus hijos, por considerarla como guarderías infantiles, durante el periodo escolar, sin considerar el daño de la mala educación que reciben sus hijos.

Si cada escuela pública, tuviera que dar cuentas de los gastos que tiene y lo que tendría que cobrar a los padres para subsistir, se terminarían las corruptelas, pues ya se encargarían los padres de auditar las escuelas donde estudian sus hijos y las clasificarían, de acuerdo con la relación de costo eficacia. En la enseñanza pública gratuita, ni hay oferta ni hay demanda. Los padres tienes que aceptar, lo que el monopolio de la enseñanza gubernamental les quiera dar.

Los colegios privados tienen que competir entre todos ellos, y tener las cuentas bien claras y transparentes para atraer a los padres. Además tienen que competir contra la calidad de enseñanza pública, que al ser gratuita tienen ya mucho camino andado.

El que va a un banco de comida gratuita, pagado con el dinero de los donantes o de los impuestos de todos, no pregunta sobre la administración de ese banco, ni por la calidad de lo que reciben. Solamente “aceptan lo que les dan y siguen pidiendo” Pero nunca pueden ejercer control económico ni de calidad, sobre ese banco de alimentación gratuita. Pero si van a un supermercado privado, con su dinero, están seleccionando la calidad del producto y de la tienda, de acuerdo con la oferta y la demanda.

Moralmente no es ni discutible, que un ciudadano tenga que pagar obligatoriamente los impuestos, para mantener la enseñanza pública gratuita, y además tenga pagar los costos de la enseñanza privada para sus hijos, si es que no quiere enviarlos a la enseñanza pública. Es una imposición injusta de impuestos.

Los padres que quieren ejercer el derecho inalienable de elegir la mejor educación para sus hijos, tienen que intentar llevarlos a la enseñanza privada, debido a que la enseñanza pública es un desastre, destinado a producir un tipo especial de ciudadanos, que salvo excepciones, les es muy difícil prosperar, con la enseñanza pública gratuita, que se ha convertido en una “trampa de ratas”.

Como tampoco está funcionando el cheque escolar (Voucher), debido a la presión de los políticos y de los sindicatos de maestros. Son muchísimas las pegas que tienen que resolver los padres, que se deciden por el homeschooling y no queda más remedio, que dar un golpe de timón y enderezar el rumbo escolar. Aunque algunos padres consideran que la Enseñanza pública gratuita, es para tener a los hijos en una guardería hasta los 18 años, con independencia de cómo se eduquen y de lo que aprendan y que después, también deben pasar a la Universidad gratuita, que es como un crucero, casi gratuito, que dura dos o cuatro años.

Hay padres “buenistas” que son conniventes y cómplices, de la situación actual, porque quieren que la enseñanza pública gratuita siga igual, que cuando empezó hace 200 años, aunque detrás, haya un montón de falacias, como la de que debe ser gratuita, obligatoria y laica. Solamente se salva lo de ser obligatoria.

Estos mismos padres, no quieren ni dialogar para exponer sus ideas, de que la gratuidad es el veneno de la educación. Porque hablar de esto, es políticamente incorrecto, molesta mucho a casi todos y va en contra de la mayoría silenciosa. Prefieren quedarse con el “pensamiento único dominante”. La sociedad actual puede perdonarnos la pasividad, para arreglar la educación escolar, pero la historia, no nos perdonará el no haberlo hecho.

Por las razones que sean, la enseñanza pública va muy mal y ninguna de las medidas que toman, lo soluciona. Es enorme la brecha, cada vez mayor, entre los resultados obtenidos por la educación pública y la privada. El problema no es tanto por el diferente costo entre ellas, sino en todo lo que hay detrás de cada uno de estos conceptos.

Las condiciones que supone esta gratuidad, es la trampa que atenaza a las generaciones. Es entendible que hay muchas personas, que hoy no pueden pagar la enseñanza pública, pero habría que darles un crédito, para que la pagaran el día de mañana o cuando puedan o quieran, en función de lo que hayan consumido de esa enseñanza. Como pasa con la universidad, si no se puede pagar, se pide un crédito, si es que la quieres utilizar y posteriormente, se va pagando de los primeros ingresos obtenidos por el trabajo.

francisco@micumbre.com

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