Padres enseñen a sus hijos a coexistir con las virtudes y defectos de la sociedad actual


Las 10 mejores cosas que hoy podemos disfrutar en casi todos los países

Las 20 plagas, pandemias o calamidades más dañinas para la sociedad actual

18 Sentencias relacionadas con las actitudes ante la vida actual

3,297 Palabras. Tiempo de lectura 12:00

No se puede vivir dentro de una burbuja de la clase que sea, aislado del mundo. Bastante hemos tenido, al tener que vivir dentro de otras burbujas, como la económica, la hipotecaria, la crediticia, etc. hasta que estallaron. Lo importante es enterarse que existen esas burbujas y aprender a vivir al lado de ellas, pero sin entrar en ellas.

El no dejarse arrastrar por “todos lo hacen”, “está permitido o no castigado por la ley” y “es muy difícil remar contra corriente” requiere mucho conocimiento, disciplina y constancia, para sortear y evadir los problemas, algunas veces irresolubles de determinados segmentos de la sociedad.

Pero no todo es malo, hay un porcentaje muy alto de honrados ciudadanos, que viven dentro del cumplimiento de las leyes, aman al prójimo, tiene familias muy unidas y bien educadas, conocen y practican continuamente las virtudes y valores humanos y son muy felices. Pero estos ciudadanos y sus familias no meten ruido. El ruido lo meten ese 1% de la sociedad, que sale siempre en los medios de comunicación.

Los padres tienen que saber enseñar a los hijos, lo que está bien y lo que está mal, pero primero tienen que tener una buena formación y pensar de forma continua, reflexiva, silenciosa y profunda, lo que es fácil o difícil, estéril o fecundo, justo o injusto. El bien vencerá en el mundo, aunque el mal haga más ruido.Siempre tendrán éxito los gestos de amor y de servicio, la lucha diaria soportada con fidelidad y paciencia, aunque permanezcan en la sombra.

“Cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”, “En mis tiempos las cosas no eran así”, “Las cosas eran mejores”, etc. Estas son expresiones que se repiten generación, tras generación. Ciertamente ninguna época es igual a la otra, todo cambia, la vida está llena de constantes cambios. Pero a muchas personas de otros países, les gustaría poder sufrir lo que en otros sitios llaman “Crisis económicas” o “Abismos fiscales”. A todas las generaciones les hubiera gustado tener, los adelantos y calidad de vida que disfrutamos ahora.

Jamás la humanidad ha tenido su disposición, tantos adelantos para el bienestar social, tantas riquezas, tantas posibilidades, tanto poder económico, tanta libertad, tanta solidaridad, tanta independencia, tantas y tan buenas ideas, tan buen orden mundial, con sus excepciones. Pero sin embargo nos seguimos quejando de lo mal que vivimos, fijándonos solamente en las fuertes tensiones políticas, sociales, económicas, raciales, ideológicas, religiosas, que no son nada comparándolas con épocas anteriores. El mundo mejora a pasos agigantados y no lo queremos reconocer, ni agradecer. Algunos prefieren estar todo el día quejándose del presente.

Las 10 mejores cosas que hoy podemos disfrutar en casi todos los países: No es una frivolidad enumerarlas, con lo que está pasando la sociedad. Es una obligación saber que “no todo es malo”, que hay mucho más bueno, que malo, pero que se habla menos de lo bueno, debido a que no es noticia. Pero alguien debe decir todo lo bueno que tenemos, pues ya se encargarán la mayoría de los medios de comunicación, de hablar de las maldades, y si es posible agrandarlas.

1. Alimentos: Mayores cantidades presentes y futuras, más posibilidades de alternativas de consumo, mejora continua de la calidad, mayor seguridad técnica, auge de los alimentos orgánicos. Precios competitivos. Alimentos asegurados para más, de los actuales siete mil millones de habitantes.

2. Duración de la vida: Cada año aumentan las expectativas de vida, en todos los segmentos de la población.

3. Calidad de vida: Más y mayores comodidades, para disfrutar de la vida.

4. Comunicaciones de voz, imagen y documentos: A precios muy asequibles, a través de Internet.

5. Estudios: Muchas facilidades, a todos lo niveles de edades y situaciones económicas, para realizarlos incluso, desde la propia casa o en tiempos compartidos, con otras actividades.

6. Información disponible: Mucha, bien ordenada, la mayoría gratuita y al alcance de casi todas las personas.

7. Medio ambiente: Promulgación de leyes adecuadas, más y mayor conciencia social para la conservación de energía, grandes inversiones para cuidar el medio ambiente, utilización de recursos energéticos renovables y más limpios, etc.

8. Salud: Mejor prevención y mayor cura de las enfermedades, incluso habiéndose erradicado muchas de las graves y mortales.

9. Transportes: De personas y mercancías, mucho más rápidos, cómodos y asequibles para todos.

10. Voluntariados: Hay infinidad de filantropías, altruismos, personas individuales y organizaciones no lucrativas 
(ONG)
, que dedican una gran parte de sus tiempos, talentos y tesoros (TTT) a prestar ayuda a los que la necesitan.

Los jóvenes actuales no son una generación perdida, aunque sea el clamor de una parte de la sociedad. Esta juventud es la mejor preparada, de la historia contemporánea, a pesar de que a algunos les definan como “hijos de la bonanza”, producto de una sociedad altamente mercantilizada. Pero esta juventud, siente una llamada a la fraternidad y al trabajo en común, con una visión muy humanizadora del mundo y con la necesidad de encontrar formas, de implicarse en favor del prójimo, en la recuperación de la práctica de las virtudes y valores humanos.

Bajo esta forma de disfrutar de la vida, existe una aspiración más profunda y más universal. Las personas y los grupos sociales, están sedientos de una vida plena y de una vida libre, digna del hombre, poniendo a su servicio las inmensas posibilidades que les ofrece el mundo actual. Las naciones también se esfuerzan cada vez más, por formar una comunidad universal, donde todos puedan disfrutar de los mismos beneficios. Aunque la sociedad actual, tenga signos de poder y de debilidad, capaz de hacer lo mejor y lo peor, siempre tiene el camino abierto para optar entre la libertad o la esclavitud, entre el progreso y el retroceso, entre la fraternidad y el odio.Ahora nos toca elegir a cada uno, lo que quiere ser.

Los jóvenes son muy solidarios y se entregan, incondicionalmente, cuando algo les atrae. Además que tienen muchos conocimientos acumulados, para hacer el bien y saben perfectamente, como luchar contra el mal. Sus opiniones son muy importantes, porque también ellos enseñan. La formula perfecta para no mezclarse, con las plagas de la sociedad, es la combinación de la juventud y la experiencia.

Los padres tienen que ser optimistas, sobre el mundo que les ha tocado vivir y el que dejan a sus hijos, para que se desarrollen. Hay muchas más cosas positivas, que negativas. El optimismo es un estado de ánimo, que pretende ver y juzgar las cosas o situaciones, en su aspecto más favorable y está asociado con la alegría, la felicidad, el entusiasmo, etc. El pesimismo es todo lo contrario, es lo que hace ver las cosas de forma desfavorable, con tristeza, insatisfacción, disgusto, etc. La mayoría de las veces depende, de que cada uno, trate de buscar esos estados de ánimo y encontrarlos.

Las 20 plagas, pandemias o calamidades más dañinas para la sociedad actual:

1. El aumento de las enfermedades, como el SIDA y el cáncer.

2. El bajo índice global de natalidad voluntaria.

3. El descontrol de las armas de fuego y de las municiones, que originan tantos asesinatos en todas las ciudades y en todas las edades. (Las pistolas en manos del pueblo, son crímenes buscando a las personas).

4. El divorcio que rompe las familias y deja desamparados a los hijos.

5. El enorme y rampante abandono escolar, principalmente de las minorías.

6. El excesivo consumismo y la ausencia del ahorro.

7. El uso indiscriminado de anticonceptivos, incluso entre la juventud.

8. La agresividad, hostilidad y violencia, convertidas en realidades en el cine, la televisión, los videojuegos, el teatro, la novela, la moda y en los medios de comunicación, que impregnan a los individuos y a la sociedad.

9. La ausencia de formación y práctica religiosa, expresada también en la poca práctica de las virtudes y valores humanos.

10. La contaminación socio ambiental.

11. La despenalización y el gran consumo de drogas, que se realiza en todas las edades, niveles sociales y segmentos de población, unido a la permisividad de algunos padres y autoridades.

12. La frustración de una parte de la juventud, por la falta de trabajo y las consiguientes expectativas profesionales y familiares.

13. La impunidad, la inmunidad y el soborno.

14. La política y los políticos, manejados por la presión de los intereses económicos.

15. La práctica del sexo fuera del matrimonio.

16. La rutina del bullying, sexting y acoso en las escuelas y trabajos.

17. La violencia familiar, principalmente contra los más débiles, mujeres, niños y ancianos.

18. Las múltiples guerras y enfrentamientos violentos entre las naciones, comunidades, segmentos de población e individuos.

19. Los abortos y las leyes que los despenalizan y fomentan.

20. Los matrimonios legales entre homosexuales y grupos LGTB adoptando niños.

Los padres tienen que dejar muy claro a
sus hijos, que los jóvenes que tienen una fuerte conducta antifamiliar o antisocial
, también tienen una gran capacidad para la empatía entre ellos, “La sociedad los cría y ellos se amontonan” Mayor uso de estrategias agresivas, para resolver situaciones conflictivas, así como mayores problemas de rendimiento escolar y un menor grado de adaptación social. Por eso los padres, con independencia de su nivel educativo y económico, deben implicarse fuertemente en la educación de los hijos, para poder tener una gran influencia positiva, en su conducta familiar y social.

A los hijos, no es posible decirlo todo de una vez, pero es preferible hablarles un mes, antes que un día después. Sobre todo en un mundo, en el que algunos dicen que todo vale y donde las autenticas virtudes y valores humanos, están tan desacreditas para algunos segmentos de la sociedad. Ni porque digan: “En la vida, cuando te toca, ni aunque te quites, y, cuando no te toca, ni aunque te pongas”

Es cierto que un árbol cayendo, hace más ruido que mil creciendo, que los ladridos de un solo perro, hacen ladrar a todos los de la zona y que el mal es mucho más noticia que el bien. Por eso los padres tienen que estar mucho mejor preparados, para que cuanto antes, puedan y sepan, informar y educar a sus hijos, sobre estas plagas, que azotan a la sociedad.

No es muy difícil vivir en la sociedad y luchar contra la corriente, de determinadas costumbres. Es cuestión de aprender a luchar, contra lo que cada uno cree que son las injusticias, con las que tienen que vivir. No estamos obligados moralmente a cumplir las leyes injustas, por muy leyes que sean. En algunas sociedades tenemos, la oportunidad de luchar legalmente contra ellas. La gran herramienta de los ciudadanos, es el voto meditado, además de crear opinión, utilizando los medios de comunicación de masas, como son las redes sociales.

Los padres que no se preocupen o interesen por los temas actuales, que atacan a la familia y a la sociedad, sufrirán las consecuencias en su propia carne. Después no vale lamentaciones, por no haberse enterado y actuado. Máxime cuando esos ataques, perjudican directa o indirectamente a sus hijos.

Los padres no pueden decir, que no quieren saber nada de la política, de las leyes injustas, ni de las costumbres depravadas de otros, pues los que hacen la política, pueden promulgar leyes injustas y practicar costumbres depravadas para introducirlas hasta el tuétano en la sociedad. No es una opción aceptarlas pasiva o incondicionalmente sin protestar. Los padres tienen que intentar que se anulen o modifiquen, pues si no lo hacen y las consienten, originará que irán aumentando progresivamente, al comprobar que no les pasa nada, a los que van en contra de la sociedad.

Los padres deben enseñar a los hijos, que los que imponen esas leyes injustas o malas costumbres, no se plantean problemas morales o sociales sobre la legalidad, bondad o maldad de lo que hacen, simplemente lo hacen por intereses propios y las obligan a cumplir, a los que les han votado y a los que se han abstenido. Así realizan sus proyectos de reingeniería social, en beneficio propio, de su ideología o de sus intereses políticos o personales. En el peor de los casos, obligan por la fuerza a hacer cumplir las leyes, a través de la coacción de su aparato de justicia o de la fuerza pública.

Si los padres y los hijos quieren tener una vida digna, en el presente y en el futuro, y no sufrir las consecuencias de vivir en una sociedad manejada por determinados intereses económicos o políticos, la solución no es desentenderse de la política, sino buscar alternativas, que defiendan los principios mínimos y las virtudes y valores humanos, no negociables.

Educar a los hijos es como forjar el acero, hace falta abundante calor e innumerables martillazos, siempre hechos con un amor muy profundo. Para hacer una buena espada, hay que calentar el hierro hasta que esté al rojo vivo, después martillearlo hasta que se forje y posteriormente afilarlo. Ese fuego que pone al rojo al metal, esos martillazos que lo forjan, los golpes que lo moldean y los esmeriles que lo afilan, son las malas situaciones, por las que pasa la sociedad. Pero algunos ciudadanos salen bien forjados y así, pueden sobrevivir a los graves problemas presentes y futuros. Otros se queman, se golpean y al final se rompen, sin haber conseguido los objetivos de ser buenos espadas humanos.

La familia al completo, tienen que ser la guardiana de la seguridad de los hijos, frente a las cosas malas que tienen a su alrededor. Es preferible que los hijos digan a sus padres, que son unos pesados hablándoles de las virtudes y valores humanos, a que el día de mañana les digan ¿por qué no me educaste y avisaste insistentemente?

Estas plagas sociales, son las que producen más daños entre las familias tradicionales, por las relaciones de convivencia, produciendo fuertes discrepancias y choques, debido a las diferencias generacionales, económicas, sociales, políticas, ideológicas, religiosas, de segmentos de población, raciales y de género. Incompatibilidades y conflictos, en las instituciones internacionales y entre países ricos y países pobres.

Los padres tienen que educar a sus hijos, en la práctica de las virtudes y valores humanos, para que nadie les lave el cerebro de una forma tan atractiva, como lo están intentando hacer ahora, sin pensar en el enorme daño que les hacen cara al futuro. Están atentando contra el derecho de libertad de conciencia, de algunos jóvenes, privándoles de la educación que hay que darles, donde incluya el discernimiento, la capacidad de juicio desde la ética y la fe, para que no sean presa de la tiranía de la mercantilización y la superficialidad.

Cuando los hijos se desvían desde el principio en su camino hacia el bien, aunque solamente sea un grado, incluso muchas veces con el consentimiento de los padres, la separación empieza a crecer y es muy fácil extraviarse para llegar a la meta prevista. Después se necesita un gran esfuerzo para enderezar el camino mal llevado. Eso pasa cuando se cede “un poquito” ante los cantos de sirena de la sociedad permisiva y los padres no lo corrigen. Ese poquito va creciendo casi sin darse cuenta y ya es muy difícil dar marcha atrás.

Muchos padres, poco a poco van mejorando la conciencia de tener la obl
igación de influir y responsabilizarse en la sociedad.
 Se dan cuenta del desmantelamiento del Estado del Bienestar que les había acostumbrado a solucionárselo todo y que como sociedad se van empobreciendo en muchos conceptos. Los padres van reflexionando y considerando que es necesario recuperar la presencia de la ética en la familia y en la sociedad. También reivindican la figura del pensador, del humanista y reclamar profundidad y rigor intelectual, a todos los niveles de la sociedad, para que los hijos no se dejen arrastrar por los malos ejemplos ni por los medios de comunicación.

Los padres deben encontrar formas de implicarse, en la recuperación de la práctica de las virtudes y valores humanos, con iniciativas personales, locales y virtuales, de carácter colectivo y transformador, que sean anticipadoras de un nuevo estilo de familia y sociedad, cimentado en la forma y fondo de las cosas, con una fuerte llamada a la esperanza. Comprometiéndose personalmente e invitando a otros, a recuperar la fraternidad, a cuidar a la persona en su integridad y a trabajar para el bien común, combatiendo el individualismo y la indiferencia.

Algunos dicen que los tiempos actuales, no son equiparables en nada a los tiempos pasados. Pero la mejor medicina para solucionar los problemas presentes y futuros, es tener una actitud positiva, pero muy realista. No hay que preocuparse, sino ocuparse, buscando un optimismo que sea razonable.

18 Sentencias relacionadas con las actitudes ante la vida actual:

1. Cada época tiene su sentido y hay que encontrarle la parte positiva. De los errores se aprende, y ese aprendizaje ayuda a valorar mejor, lo que supone ser feliz.

2. Del error humano, se aprende más que del éxito.

3. El mayor castigo para quienes no se interesan, por lo que pasa a su lado, es que serán arrollados, por lo que pasa.

4. El que sólo ve las maldades de su alrededor, nunca podrá ver las bondades que tiene a su lado.

5. Estamos ante la rebelión de los torpes, la dictadura de las minorías y la autoridad de los más mediocres.

6. Hay dos maneras de difundir las cosas buenas, haciéndolas o comunicándolas.

7. Hay que soñar y saber que se está soñando, para proponerse y alcanzar las mejores metas.

8. Hoy todas las soluciones pasan por, que te resuelva el otro los problemas, cuando lo importante es que sea cada uno, quien debe tomar la iniciativa para resolverlos.

9. La crisis de valores no consiste en una ausencia de éstos, sino en una falta de orientación, frente a qué rumbo seguir en nuestra vida y qué valores usar para lograrlo.

10. Las crisis de pánico o ansiedad, se curan en un 95% de los casos. Un cierto grado de ansiedad sana, es bueno para ser exigente con uno mismo.

11. Mares tranquilos, nunca hicieron buenos navegantes.

12. No hay crisis ni olvido de la práctica de las virtudes y valores humanos, hay crisis de aprenderlos, enseñarlos y cultivarlos en la familia.

13. No quisiera ser un optimista ingenuo, ni un sombrío pesimista.

14. No somos lo que nuestras circunstancias hacen de nosotros, somos lo que hacemos, con nuestras realidades.

15. Nuestra vida depende, en gran medida, de lo que cada uno sea capaz de desarrollar en lo afectivo, lo profesional, lo familiar y en poner nuestra ilusión en nuevos proyectos, que redunden en beneficio de la comunidad.

16. Si estás dispuesto a disfrutar sanamente, lo que la sociedad te da, tienes que estar dispuesto, a darlo también a los demás.

17. Si no logramos suprimir, toda la maldad que hay en el mundo, al menos no permitamos que esa maldad acabe con la bondad de nuestro corazón.

18. Tenemos el reto de replantear nuestras prioridades, nuestros valores, incluso nuestro modo de vivir.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

 

Los amigos tóxicos y las consecuencias en la familia

Qué es lo que se debe hacer, al enterarse que un amigo está realizando actividades delictivas, o que van en contra de la moral, de las buenas costumbres o de sus relaciones en su familia, trabajo o sociedad. En primer lugar, tratar de obtener una buena e imparcial información y analizarla en profundidad, desde todos los ángulos de vista posibles. En segundo lugar,elegir entre confrontarle para conocer su verdad y en su caso, comprobar su propósito de enmienda. En tercer lugar, suprimir cualquier relación amistosa que haya entre los dos, alejándose lo más posible de él y de su entorno.

Si se intenta confrontarle para pedirle explicaciones, es casi seguro que se entrará en una discusión violenta o en una serie de negaciones, que en ambos casos, la amistad existente hasta ese momento, quedará totalmente rota e irreparable. Además es muy probable, que en le curso de la discusión, el amigo pretenda llevarla al terreno, donde pueda ganarla por tener mas experiencia en ese campo. (Nunca discutas con un idiota o malvado, pues intentará llevarte a su terreno para ganarte, pues ahí es donde tiene más experiencia).

Algunas personas no quieren entender, que su mal comportamiento familiar, social o profesional, contamina a las personas que están a su alrededor. Incluso puede hacer, que dada su buena fama anterior, sus amigos acepten como normal su comportamiento. No quieren darse cuenta, que sus acciones perjudican a todos los que están a su alrededor, pues la sociedad va a creer que todos están en el mismo rebaño y no va a separar “las churras de las merinas”.

Los amigos tóxicos, pretenden estar muy cerca de otros amigos no tóxicos, que no estén involucrados en sus fechorías y que tengan buena reputación, para que con su presencia, se difumine cualquier duda sobre sus actividades delictivas, y así, aparentar un estatus de honorabilidad, ganado con la presencia de otras personas honradas.

Es muy difícil poder aislar a estas personas, para evitar que persuadan a otros amigos comunes, de lo que andan maquinando con sus malos comportamientos. Si se alerta a los amigos comunes, los hechos probados, que se han descubierto de los amigos tóxicos, para que frente a ellos estén en guardia, se corre el riesgo de pasar esa fina raya que existe, entre mantener el secreto, la indiscreción, la lealtad y la ayuda al prójimo.

Hay que estar muy pendientes de los signos externos, de algunos amigos cercanos, sobre todo, cuando empiezan a mostrar las banderas rojas de su mal comportamiento. Si vemos incongruencias entre el trabajo, negocio o actividades que tienen y su forma de vida, debemos sacar las señales de alerta e intentar analizar lo que les está pasando, no vaya a ser, que por no hacerlo, luego sea tarde.

A partir del momento en que se conoce, la vida irregular de uno de los amigos tóxicos y él se da cuenta, cada vez es mas difícil la comunicación entre ambos, pues al verse descubierto, las visitas y conversaciones, empiezan a producir a ambos molestias e inclusive estrés. Seguramente, si ve que no puede conseguir sus objetivos económicos o que ya no le queda nada por ocultar, preferirá cambiar de amigos, otros que no conozcan su doble vida.

A la menor sospecha de que un familiar o amigo nuestro, tiene una doble vida, es muy conveniente conocer su historial, buscando en Internet, principalmente a través de  www.geogle.com o en las páginas especializadas como:

http://www.whitepages.com

http://www.getpayback.com

Allí se pueden comprobar legalmente, muchísimos datos de cada persona. No es entrar en la privacidad de las personas, es hacerlo en defensa propia, de nuestra familia y de otros posibles amigos. Siempre hay que estar muy bien informado, de los que nos rodean, después no vale decir: “Si lo hubiera sabido, no me hubiera engañado”. Es muy conveniente hacer esto mismo, cuando se reciben propuestas de negocios, en los noviazgos, nuevas amistades, posibles participantes en la vivienda, etc.

Algunas personas se meten en malos negocios, por ignorancia, avaricia, necesidad o porque les utilizan, como señuelos de caza de inversionistas.Incluso en negocios que huelen a estafa desde lejos, que no se sostienen o carecen de sentido, para cualquier persona sensata. Es cierto que suelen sercadenas o quimeras que son utilizadas, para que los que son adictos a las quimeras, puedan creérselo fácilmente y transmitirlo a terceras personas, cuantas más, mejor. Siempre suelen tener las mismas características mentales, los que ofrecen esos negocios y los que los aceptan.

Es muy triste que los “quimerofílicos” utilicen en primer lugar a sus familiares y amigos. Después van ampliando esos contactos, siempre concatenándolos en función de que son familiares o amigos de los más alegados, para así crear confianza en las posibles victimas, de sus sucios negocios.

La verdadera amistad es sagrada y hay que ganarla y mantenerla día a día.Se pueden tener muchos conocidos, cuya relación no pueda contaminarnos, pero los verdaderos amigos, los que con su comportamiento puedan influir en nosotros, tienen que ser muy bien seleccionados, ya que algunas amistades, se apoyan mutuamente, manteniéndose en el tiempo y nutriendo, creciendo y dando apoyo constantemente a ambas partes. Por mucha amistad que hayamos tenido, no valen excusas, ante el comportamiento tóxico de un amigo, al sentirnos defraudados, que pueda herir nuestros sentimientos, nuestra reputación y la de nuestra familia.

La toxicidad de las acciones o comportamientos de los amigos, pueden contaminar tanto a los adultos, como a los jóvenes y a los niños. Todos están expuestos a sus consecuencias. Por ello es muy recomendable, estar alerta ante los menores síntomas, e inmediatamente tomar las correspondientes medidas, para evitar la contaminación o en su caso, para corregir los efectos que hayan podido causar.

Contaminación de los malos comportamientos de los amigos:

  • Dime con quién andas y te diré quién eres. Cuando te ven junto a los amigos tóxicos, creen que compartes o estás de acuerdo con sus malas actuaciones, por lo que seguramente te desclasificaran. La reputación propia ya es bastante difícil de mantener. Si se está cercano a personas, que tienen un mal comportamiento familiar, profesional o social, la propia reputación se verá rota o disminuida.
  • Evitar que sus malas actuaciones salpiquen gravemente, de forma activa o pasiva, a personas ajenas, hasta llegar a ensuciar su merecida fama.
  • Intentar superar los efectos nocivos de estas amistades tóxicas, que producen al realizar acciones comprometidas, investigándolos, manteniendo el equilibrio emocional frente a ellos y si es necesario alejándose, intentando no dar explicaciones, ni hacer daño a nadie.
  • Evitar que ellos, al intentar justificar sus malas actuaciones, lleguen a convencerte y puedan terminar, formando parte de tus actuaciones.
  • Evitar que aprovechando la amistad con uno, contaminen a otros que les creerán, debido al cerrado círculo de amistades o familia.

Los amigos pueden convertiré en tóxicos por: Su mal comportamiento económico, interno o externo, comportarse mal en su vida privada, comportarse mal con su propia familia y comportarse mal religiosa, profesional y socialmente. Esa toxicidad siempre repercute en las familias de los amigos.

Amigos tóxicos emocionales son los que, sin que nadie les pregunte, nos atosigan insistentemente con sus explicaciones, para justificar sus malas  actuaciones, ante personas que ellos creen, que les están inquiriendo sobre su comportamiento. Dentro de su manipulación, para conseguir auto justificarse, intenta demostrar que tu eres el equivocado y que él tiene la razón. Si consigue hacértelo creer, obtiene un aliado o por lo menos se quieta un crítico. Explicación no pedida, acusación manifiesta. Después de todas las explicaciones recibidas, nos damos cuenta que nos han dejado sin energía, con el ánimo apagado y drenado emocionalmente, para que aceptemos su forma de vida.

Los amigos tóxicos utilizan muy bien, en su propio beneficio, un  lenguaje corporal muy bien estudiado. Lo suelen utilizar como una estrategia de adhesión, soportada con una gran sonrisa cínica, fuertes y sonoros abrazos, más una efusiva sarta de palabras, que en principio, suenan como votos de amistad, pero detrás de ellos, solamente está, el deseo en enredarte en su tela de araña económica. Suelen decir una cosa, pero actúan de otra forma, simplemente es su inequívoca forma de ser. Esta discordancia crea una confusión interior momentánea, pero a la larga “se les ve el plumero”.

Los amigos tóxicos son un peligro real para la familia y para la sociedad en general. Si creemos que no han venido a por nosotros, es debido a que todavía no estamos maduros para sus intenciones. Están siempre al acecho de cualquier debilidad nuestra, para atacar en ese momento. En cuanto bajemos la guardia, se abalanzaran con todas sus armas.

Las buenas relaciones son un alimento para el alma y para el cuerpo. Las malas, como un veneno que no suele tener antídotos. La mayoría de las acciones antitóxicas pasan por huir de los amigos tóxicos, poner tierra por medio, y si es necesario perder algo, antes de que ese algo se convierta en mucho.

No se trata de enfrentar, herir, ni atacar a los amigos tóxicos. Hay que descubrirlos, analizarlos, reforzar nuestras propias defensas interiores, desatar los lazos de unión que haya, guardar distancias, no caer en sus distracciones, alejarse o huir y seguir el camino emprendido. Hay muchos amigos tóxicos que son belicosos, muy difíciles de tratar. Cualquier incidente, por mínimo que sea, provoca en ellos una reacción agresiva. Hay que vigilar muy bien lo que se les dice o lo que se hace, para no encender la pólvora de su bomba, porque cuando estallan, no tienen control, pues quieren defender a ultranza sus equivocadas posturas.

Los padres deben ser muy claros, con la información que dan a sus hijos. Lo mismo que ocurre con los amigos tóxicos de los padres, sucede con los amigos tóxicos de los hijos. Por ejemplo, si los padres se enteran los amigos de sus hijos, trafican o consumen con drogas, deben advertírselo inmediatamente y si es posible impedírselo. De no hacerlo, es posible que los hijos, se contaminen con el tráfico o consumo de drogas. Además si ll
ega la policía detendrán a todos, empezando por los traficantes o consumidores e incluso a los padres, por haber tapado la fechoría.

 

Nacemos y aprendemos Imitando

Al inicio de la vida de un ser humano, en la etapa de la infancia, lo que se aprende en la mayoría de las veces es por imitación, lo que nos deja a los padres de familia una responsabilidad muy grande.

Una gran responsabilidad puesto que cualquier acción que realicemos y nuestros pequeños observen, eso seguramente será imitado. Sea bueno o sea malo, pero lo repetirán casi inevitablemente.

Siendo así, es imprescindible hacer conscientes todos nuestros actos para que sean pensados antes de efectuarse, es decir, si somos impulsivos, intempestivos o ecuánimes y tranquilos, nuestros niños serán nuestro espejo.

Siendo maestra, en muchas ocasiones me puedo percatar cómo son los padres de mis alumnos por las conductas que adoptan en clase, me doy cuenta de rebeldía sin razón, apatía, tristeza y claro que también de integridad y entrega al estudio. Finalmente el reflejo de sus padres. De aquellos padres que son ausentes, indiferentes, que prefieren dar bienes materiales para mimar y no ser molestados o bien de los padres que sacrifican su tiempo a modo de entrega y no de sufrimiento, para estar lo más posible conviviendo con sus pupilos.

Lo anterior me motiva a dar soluciones prácticas para llevar a cabo conductas conscientes que sean dignas de imitar, por ello recomendaré en esa ocasión unos ejercicios muy buenos para que tanto nuestras niñas como nuestros niños sean personitas de bien.

Este ejercicio, consiste en que una vez por semana, ya sea el padre o la madre, salgan a cenar con su hija o con su hijo respectivamente. Lo anterior, sirve para varias cuestiones; primero sería que siendo que son de sexos opuestos, ayudará a que haya una afinidad interesante y podrán comunicarse e incentivar a que el/la pequeño (a) aprenda a expresarse, a  tenerle confianza a su progenitor y algo muy importante, las niñas a saberse respetadas por un hombre, lo que en el futuro les orientará para saber si el varón que las corteja está siendo un caballero o no.

Por otro lado, la mamá que salga con el hijo logrará que el niño sepa tratar a una mujer con respeto, con cortesía, a parte de las otras bondades ya mencionadas, que lo harán un hombre honorable que sepa tratar a las mujeres.

Los niños al salir individualmente con el padre del sexo opuesto los ayudará a imitar lo que les enseñen a hacer durante esta dinámica que estoy segura será benéfica para el noviazgo llegado el momento y por ende en el matrimonio, lo que como resultado dará una sociedad más estable.

Seamos coherentes, pensemos antes de actuar y dejemos que nuestros descendientes imiten lo que los hará felices en la posteridad.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

 

Educar a los hijos en la familia para que la escuela funcione

Educar a los hijos en la familia para que la escuela funcione.  

  • Las 4 principales formas para que mejore la enseñanza y los resultados escolares.
  • Los 24 principales conceptos que los padres tienen que enseñar y facilitar a sus hijos en la casa.
  • Principales virtudes y valores humanos, que los padres deben enseñar a sus hijos, según sus edades físicas y mentales.
  • 27 Características positivas que los hijos tienen y demuestran, cuando reciben una buena educación.
  • Las 7 principales disculpas que dicen algunos padres, sobre la mayor o menor involucración en la escuela de sus hijos.
  • 10 Conceptos que los padres tienen que considerar, en relación con la escuela pública o privada.
  • 20 Sentencias sobre educar los padres.

4,074 Palabras. Tiempo de lectura 15:00 minutos

Padres, maestros y alumnos, los tres pilares de la educación escolar y los tres lados de ese triangulo equilátero. Si se elimina, rompe, daña o no se tiene en cuanta uno de ellos, ya no funciona ese triangulo y se perjudica la educación final de los hijos.

Sin que los padres eduquen a sus hijos dentro de la casa, es muy difícil que los maestros en la escuela puedan enseñarles nada. Los maestros intentarán enseñarles matemáticas, física, historia, geografía, etc., pero la información sin la formación, no produce una buena educación integral.

Los padres tienen que tener en cuenta, todos los factores educativos que estén a su alcance, pero especialmente la familia, pues es el camino para el desarrollo humano, personal y social de sus hijos.

Las 4 principales formas, para que mejore la enseñanza y los resultados escolares.

1. La mejor educación de los hijos, dentro de las familias.

2. La mayor comunicación, involucración y colaboración de los padres, con los maestros y los administradores escolares.

3. La unión de todos los padres de alumnos, por escuelas, ciudades y naciones.

4. La participación activa de los padres, en la política nacional y local, para exigir mayores y mejores sistemas escolares. La educación es demasiado importante, como dejarla en manos de los políticos.

Los hijos son el mejor, el más preciado y el más maravilloso préstamo, que los padres reciben en toda su vida. Ese préstamo, obliga a los padres a hacer un curso intensivo y rápido, sobre cómo amarles más que a ellos mismos, cómo cambiar los propios defectos para darles los mejores ejemplos y cómo aprender a tener coraje, voluntad y conocimientos para educarles.

Los padres tienen que entender, que al haber recibido este maravilloso regalo, asumen la obligación de educarles, de la mejor forma posible, sin escatimar esfuerzos. Es cierto que los hijos, también producen el dolor e incertidumbre, de no saber si se les está educando correctamente, en el camino hacia su futuro, hacia su propia vida y hacia la formación de su propia familia. Ojalá los padres, no tengan que decir nunca:

Así mismo los hijos educados en una familia unida, reciben un tesoro que no pueden ni deben desaprovechar. Ese tesoro de la educación, si lo ignoran, desperdician o derrochan, les impedirá tener las herramientas, para poder subsistir en esta vida tan competitiva. No todo el mundo tiene la gran fortuna, de recibir una buena educación familiar. Hay quienes tienen muy buena información escolar, pero muy mala formación, familiar, religiosa y social, por lo que se les hace muy difícil, ser personas denominadas “de bien”.

En la familia es donde se empieza a educar, a los futuros escolares. Los maestros y las organizaciones educativas, al fin y al cabo, son los que tienen la principal obligación, de ofrecer una buena información, pero la formación integral, debe empezar desde el hogar. Los maestros no pueden luchar, contra los alumnos mal educados o no educados, por sus padres. Máxime en algunas comunidades, donde los padres, aunque no tengan razón, sistemáticamente se ponen de parte de sus hijos y en contra de los maestros. Para los maestros, es mucho más reconfortante, enseñar a un alumno bien educado en su casa, que hacer el gran esfuerzo, la mayoría de las veces no comprendido, de enseñar a los que están faltos de educación familiar.

Los 24 principales conceptos, que los padres tienen que enseñar y facilitar a sus hijos en la casa, indispensables, para que la escuela funcione mejor y ellos tengan éxito en sus estudios.

1. Hacer resaltar el valor del conocimiento. Cuanto valen económica y socialmente cada persona, en función de lo que han aprendido y las posibilidades, que s
e les abren o se les cierran, según su formación.

2. Explicarles los costos directos e indirectos que supone, su educación escolar y lo que puede suponer para ellos, esa inversión a plazo corto y largo, pagada por los padres y la sociedad.

8. Enseñar la importancia y el valor, del trabajo de los maestros y el esfuerzo, que también hace la sociedad, para que los hijos puedan tener la oportunidad de aprender, a ser personas de provecho, en el resto de sus vidas.

9.     Enseñarles la importancia del valor del tiempo, que no pueden desperdiciar, pues este no es recuperable, haciéndoles comprender, que hay un tiempo para cada cosa y que el tiempo de la juventud, es para dedicarlo al estudio y a la formación, para que estén preparados, cuando les llegue el tiempo del trabajo y el de rendir cuentas, de lo que han aprendido.

Insistir en las ventajas de estudiar y los inconvenientes de no estudiar, frente a su familia presente y futura y a la sociedad. Haciéndoles ver, la importancia de las cosas, incluso de las más pequeñas e insignificantes, relacionadas con la escuela y su educación.

Inculcarles la práctica de las virtudes y valores humanos, que le ayudaran a tener éxito con los estudios, como: La puntualidad, la disciplina, el orden, la firmeza, la fortaleza, el aprendizaje, la paciencia, el respeto, la responsabilidad, el sacrificio, el trabajo, la constancia, el saber escuchar, la honradez, la fraternidad, la generosidad, el honor, etc.

Ayudarles a tener, un buen sitio y las mejores condiciones posibles, para estudiar en la casa.

Dar ejemplo manteniéndose estudiando, intentando mejorar profesional, social y moralmente.

Procurándoles los medios, para que tengan buenas amistades e impidiéndoles que frecuenten, a los amigos o compañeros tóxicos, escolar, moral y socialmente.

10. Enseñarles que van a la escuela, porque todo el mundo tiene el derecho y la obligación, de aprender y mejorar continuamente, para poder sobrevivir en el futuro.

11. La escuela es un centro de enseñanza, donde el conocimiento se perpetúa, de generación en generación y se convierte, en el gran sistema seleccionador de ganadores y perdedores, en la sociedad. No es un centro de educación de la vida, para eso está la familia, aunque ambas organizaciones sean imprescindibles, complementarias, compatibles y estén interrelacionadas.

12. Enseñar la práctica de la disciplina y el orden necesario, ante la avalancha del uso desmedido, de las nuevas adicciones de algunos hijos, como son las pantallas electrónicas, en todas sus variantes, relacionadas con las actividades de entretenimiento, que quitan tantas horas al estudio, la formación, el sueño y por lo tanto, el rendimiento escolar. ¿Cómo puede un alumno, entender al maestro, si ha dormido muy poco, por haber dedicado su tiempo de descanso, a las pantallas electrónicas?

13. ¿Cómo ayudar a los maestros a que enseñen mejor? Llevando a la escuela, hijos bien educados en la familia y que hayan adquirido una actitud positiva, inculcada por sus padres. Los hijos, tienen que adaptarse al funcionamiento de la escuela, además de que su comportamiento, debe estar bien motivado, estimulado y reforzado, con las enseñanzas que les den sus padres en la familia.

14. Ser exigentes en el cumplimiento de los horarios, y de los compromisos adquiridos o impuestos, como las tareas escolares, los voluntariados, etc.

15. Evitar totalmente, las críticas hacia los maestros y al personal de la escuela en general. Las diferencias que pudiera haber, deben dilucidarse privadamente con los maestros, pero nunca delante de los hijos. Es totalmente necesario, oír la versión completa de los hijos y si fuera necesario, someterles a un hábil interrogatorio, para tener certeza plena y a poder ser evidencia, de lo que haya sucedido, para de esta forma, estar bien preparado, para cuando los padres vayan a hablar con el maestro, a conocer su autorizada opinión.

16. Estar en continua comunicación con los maestros, pero no solamente cuando hay problemas, también cuando tenga que haber felicitaciones, de forma que los hijos, se acostumbren a ver una buena comunicación, entre los padres y el maestro, sin que sea siempre sobre temas escolares. Si creciera una buena y sincera amistad, entre padre y maestro, el alumno tendría mucha más confianza y mejoraría su rendimiento.

17. Hacer un plan de trabajo diario, con los horarios disponibles después de la escuela, de acuerdo con las asignaturas, previsiones de trabajo, actividades familiares, deportivas o sociales, etc. Este plan debe ser consensuado entre padres, alumnos y maestros, y complementado con el programa escolar.

18. Hacer ver a los hijos, que los padres son piezas claves en su desarrollo escolar, pues son los que proporcionan seguridad, confianza, amor, protección, unión, etc. además de los medios económicos, físicos y emocionales, para que el hijo pueda estudiar y tenga éxito moral y material en la vida.

19. El alumno que llega a la escuela, sabiendo que detrás tiene el soporte incondicional de sus padres, y que ellos están en estrecha comunicación con los maestros, tiene muchas posibilidades de triunfar en la escuela y en la vida. El amor y la atención que los hijos, perciben de sus padres, es fundamental en el proceso de aprendizaje. Además si conoce su responsabilidad irrenunciable de estudiar, de respetar a los maestros, está bien acostumbrado a practicar las virtudes y valores humanos, y está formado con una mentalidad positiva, tiene todas las posibilidades de que, su paso por la escuela, sea muy fructífero.  Así los maestros se verán mucho más motivados, para ejercer mejor su profesión.

20. La formación del triangulo equilátero de padres, maestros y alumnos, toma su total definic
ión de insustituible, en ninguno de sus tres lados. Si los tres no trabajan como un equipo bien conjuntado, no lograrán los objetivos que se hayan propuesto y todos, podrán fracasar por no haber sabido ponerse de acuerdo.

21. Hacer ver a los hijos, que las tareas escolares encomendadas para hacer en la casa, son el complemento indispensable para aclarar, prepara o afianzar, los estudios que se han hecho o se van a hacer, durante el tiempo de la escuela. No es un castigo, es un proceso más en la educación. Los padres siempre en plena comunicación con los maestros, podrán ayudar a los hijos, pero no hacerles sus trabajos.

22. Insistir ante los hijos, que la comunicación con sus maestros, ayuda a ser mejores padres y por lo tanto, es un beneficio presente y futuro, para la educación de los hijos. Los maestros son las mejores vías de comunicación, para conocer lo que sucede en la escuela con los hijos y prever, lo que posiblemente pueda suceder, con los estudios y fuera de la escuela.

23. Dedicarles todo el tiempo posible, cuanto más mejor, para enseñarles las normas adecuadas y apoyarles en todo lo que necesiten. Para eso tendrán que organizarse e intentar estar en el hogar, cuando los hijos lleguen de la escuela.

24. Establecer a los hijos temas de comportamiento y convivencia, con límites no negociables pero razonables, para evitar que se produzca el fracaso escolar y el personal.

Los padres tienen que tener estos conceptos muy claros, y que sean fáciles de entender también por los hijos, principalmente en las edades entre los 10 y los 17 años. Deben preparar programas familiares, en algunos casos, negociados con los hijos y con los maestros, siempre con instrucciones concretas, y que se reflejen en hechos a poder ser sólidos, comprensibles y medibles, y que sean examinados frecuentemente, para ver si cumplen los objetivos o tienen que modificar las desviaciones surgidas.

La escuela o universidad, no es una guardería donde se llevan a los hijos, para que les tengan más o menos cuidados y entretenidos, mientras los padres trabajan. Aunque también cumpla esa función, la escuela es el lugar donde los alumnos van a aprender, cuanto más y más rápido mucho mejor. Algunos padres equivocados, creen que es un derecho adquirido, porque lo han pagado con sus impuestos y por lo tanto, es obligación de los maestros solucionar el aprendizaje de los alumnos.

Algunos padres no quieren entender, que si ellos como padres no han puesto la tierra bien labrada y abonada, en la formación de sus hijos, es imposible que los maestros siembren nada, que posteriormente de los frutos del conocimiento. Al final los que salen perdiendo, son los alumnos mal preparados desde la familia, lo que se vuelve contra ella misma, como si fuera un boomerang. Así determinados segmentos sociales, entran en un círculo vicioso, donde por falta de educación en la familia, no reciben una buena información escolar. ¿Cómo van a convivir e interactuar los hijos en las escuelas, si previamente no están bien educados en la familia? Las virtudes y valores humanos bien asimilados y practicados por los hijos, según sus edades, serán las que les permitan aprovechar, los conocimientos que les impartan los maestros y les permitan, empezar a vivir en colectividad dentro de su sociedad, que en esa edad, es la escuela.

 

Los padres con sus hijos, tienen que tener una política de formación religiosa, humana y social, basada en la práctica propia y en la enseñanza de las virtudes y valores humanos. Sin esa completa formación, es imposible que los hijos, saquen provecho de las enseñanza escolares, que los maestros les puedan ofrecer.

Principales virtudes y valores humanos, que los padres deben enseñar a sus hijos, según sus edades físicas y mentales. Pero siempre deben poner más énfasis o añadir, las que consideren convenientes, según las características de cada hijo y circunstancias. En cada caso, las reforzarán, a medida que vayan creciendo en edad, conocimientos y responsabilidades:

Hasta los 7 años: Fe. Obediencia. Orden. Sinceridad. Etc.

Desde los 8 hasta los 12 años: Carácter. Caridad. Colaboración. Conciencia. Disciplina. Esperanza. Estudio. Fortaleza, Generosidad, Justicia, Laboriosidad, Paciencia. Perseverancia, Piedad. Puntualidad. Responsabilidad, Etc.

Desde los 13 hasta los 15 años: Amistad, Compromiso. Esfuerzo. Firmeza. Justicia. Pudor, Respeto, Sacrificio. Sencillez, Sinceridad. Sobriedad, Sociabilidad, Templanza.

Desde los 16 hasta los 18 años: Audacia, Castidad. Compresión, Cortesía. Discreción. Ética. Flexibilidad, Honradez. Humildad. Lealtad, Optimismo. Perseverancia. Prudencia, Sencillez. Solidaridad. Tolerancia. Virginidad. Etc.

27 Características positivas que los hijos tienen y demuestran, cuando reciben una buena educación, reflejadas en su comportamiento continuo y diario, dentro de la familia. Los hijos suelen ser: Afectuosos. Benévolos. Cálidos. Cariñosos. Colaboradores. Confiables. Creativos. Decididos. Enérgicos. Espontáneos. Expresivos. Generosos. Humorísticos. Imaginativos. Ingeniosos. Innovadores. Intuitivos. Inventivos. Leales. Nobles. Observadores. Optimistas. Retentivos. Seguros. Sinceros. Tenaces. Tolerantes, etc.

La educación integral es una virtud, es el hábito de tener y practicar, buenas virtudes y valores humanos, para el presente y el futuro, haciendo que los hijos tengan una vida lograda y cultivada. Tienen que considerar, que todas las áreas educativas, son necesarias e imprescindibles para tener éxito en la escuela, en la familia y en la sociedad.

Las 7 principales disculpas que dicen algunos padres, sobre la mayor o menor involucración en la escuela de sus hijos.

 

1. Pagan la cuota y asisten a las reuniones del PTA, (Padres, Profesores
y Alumnos) aunque vayan pocas personas y siempre las mismas, para tratar sobre temas similares, casi siempre administrativos.

2. Asisten como voluntarios a los comedores, viajes, deportes, fiestas colectivas, recaudaciones de dinero, etc.

3. Ayudan a los hijos a hacer las tareas escolares.

4. Visitan la escuela, cuando los maestros les llaman.

5. Leen y contestan las llamadas y los correos electrónicos, que los maestros les envían.

6. En la casa no hablan mal de los maestros, ni del sistema.

7. Les fomentan algo, pero muy poco, las virtudes y valores relacionados con su edad y sus actividades escolares.

Los padres agradecidos, producen maestros motivados por su trabajo. Los padres no deben olvidarse nunca, de elogiar y agradecer a los maestros, la tarea que hacen enseñando a los alumnos. Nunca deben pensar que, no tienen que agradecer nada, pues es su trabajo y para ello les pagan. No todo es cuestión de dinero, ni de intereses. Son humanos y a todos gusta, que reconozcan el trabajo bien hecho. Produce muy buenos beneficios en los maestros y alumnos, el reconocer su enorme trabajo y ese esfuerzo de más, que han realizado en favor de sus alumnos. Además esa sinceridad de los padres les dará autoridad, cuando sea necesario para hablarles con educación, de las cosas que no han gustado o parecido bien.

Los padres deben decir a sus hijos, que su obligación durante la edad escolar, es estudiar y que ya les llegará el tiempo, de tener que demostrar lo estudiado. Que ahora ya valoran el esfuerzo enorme, de su dedicación constante, ordenada y continua al estudio, y que ellos, como hijos tienen que valorar el esfuerzo de los padres, para que los hijos puedan estudiar.

La experiencia enseña lo difícil y complicado que es, educar a los hijos, respetando su personalidad, poniéndoles límites y normas, sacar lo mejor de sus virtudes y minimizar sus defectos, enseñarles las virtudes y valores humanos y sobre todo, darles un buen ejemplo.

Es justo y necesario agradecer, durante todo el año a los maestros, el trabajo lleno de esfuerzo e ilusión que han hecho día a día, con los alumnos, aún que esa sea su obligación y los padres les paguen para que lo hagan.

10 Conceptos que los padres tienen que considerar, en relación con la escuela pública o privada.

1. El entorno social de la escuela.

2. El voluntariado que realicen en calidad, cantidad y frecuencia.

3. La comunicación con los profesores y con los otros padres.

4. La enseñanza en si, los programas, sistemas y la forma de desarrollarlos y los resultados que puedan obtener.

5. La familia propia donde se dan las bases, para que los niños puedan desarrollarse en la escuela y asimilen, de la mejor manera posible, el esfuerzo de los maestros.

6. La formación religiosa, familiar y social, complementaria, a la información que reciban en la escuela.

7. La preparación de objetivos y su seguimiento, coordinado con los maestros.

8. Los compañeros y su comportamiento dentro y fuera de la escuela.

9. Los maestros, y el personal administrativo y su influencia, negativa o positiva, en la obtención de resultados.

10. Sus relaciones con la asociación de PTA.

En este triangulo equilátero de la educación de los hijos, no valen las discusiones, sobre quien tiene la culpa o responsabilidad, de los fracasos escolares y humanos de los alumnos. Cada parte tiene que hacer su tarea, aunque las otras partes no la hagan. Nadie va a solucionar los graves problemas, que origina el fracaso escolar, en función de las culpas que le echen, o que eche. Lo que cuenta, es el resultado que obtienen los hijos, en el presente y para el futuro.

La familia es la piedra angular, para construir la educación de los hijos y evitar su fracaso escolar. Cuando un hijo tiene dificultades en la escuela, lo primero que hay que estudiar, son sus relaciones familiares y su interacción con la escuela. Normalmente las dificultades escolares, comienzan en la familia, debido a muchas razones, algunas de las cuales son: Posiciones extremas sobre la disciplina, la indisciplina, la sobreprotección, el intento de perfección, el abandono de los hijos a su suerte, los castigos desproporcionados, irracionales o fuera de tiempo, la falta de normas de convivencia y educación, la ausencia de los padres, los divorcios, las adicciones prohibidas o tóxicas, etc.

Los padres deben ser conscientes, que son los responsables totales de la educación y formación de sus hijos. Son los guías y supervisores de sus hijos, aunque deleguen algunas actividades en los maestros. Tienen que enseñar a sus hijos, que toda acción u omisión que hagan, tiene su consecuencia, favorable o desfavorable, dependiendo de cada caso. Los padres tienen la obligación, entre otras cosas, de no solucionar a los hijos todos sus problemas, aunque siempre es bueno echarles una mano que les ayude, pero su verdadera obligación, es dejarles que asuman sus efectos y que carguen con sus responsabilidades, incluyendo la repetición del curso escolar, si fuera necesario o conveniente para el hijo.

La
rebelión de los torpes, es la que originan, voluntaria o involuntariamente, algunos padres que no quieren, no saben o no pueden, educar a sus hijos, para que saque provecho de los conocimientos, que las escuelas les ofrecen. Desgraciadamente, algunos son empujados a que posteriormente, se integran a los grupos llamados de los “Indignados”, de los “Niní”, de los “Perdedores” de los “Fracasados”, etc. Al no sentir pertenencia a la sociedad de “la era del conocimiento”, se sienten  autodesplazados y comienzan a rebelarse contra la propia comunidad, echando la culpa a todo, menos a que no estudiaron, cuando debían de haberlo hecho.

Las frustraciones de los hijos suelen, ser su mejor escuela de la vida, si es que las saben manejar. Los padres no deben atribuir solamente a los maestros, las frustraciones y fracasos de los hijos. Tienen que revisar con mucho detalle, los tres lados del triangulo, para analizar, cuales son las verdaderas causas que lo han  motivado, para hacer un plan de acción, que resuelva los problemas y así evitar, que vuelvan a ocurrir.

20 Sentencias sobre educar los padres.

1. Donde no hay padres competentes, hay padres incompetentes.

2. Educar es mostrar la vida, a quien aun no la ha vivido.

3. El maestro transmite conocimientos, deja una huella imperecedera, abre los ojos y ayuda a crecer humanamente, gracias a su dedicación e interés.

4. El mayor regalo que un padre puede hacer a un hijo, es educarlo.

5. El padre debe enseñar, que el éxito es aprender a ir, de fracaso en fracaso, levantándose y sin desesperarse.

6. Hay muchos más padres criticólogos, que solucionólogos.

7. La educación no es solo memorizar palabras, es comprender las realidades que ellas representan.

8. La figura paterna si no está suficientemente presente, en la vida de los hijos, tampoco será suficientemente positiva.

9. La importancia de la educación, se nutre con la psicología de la educación, la sociología de la educación y la filosofía de la educación.

10. La primera tarea de la educación es, enseñar a ver.

11. Las palabras solo tienen sentido, si nos ayudan a ver mejor el mundo.

12. Lo que conservemos y dejemos a nuestros hijos, es lo que dejarán a los suyos, que también son los nuestros.

13. Los conocimientos nos dan, medios para vivir, y la sabiduría nos da, razones para vivir.

14. Los hijos para perderse en la calle, previamente se han tenido que perder en el hogar.

15. Los hijos son el pasado y el futuro, fundidos en un presente continuo.

16. Los padres bien educados, son buenos padres, los mal educados, dejan mucho que desear y los hijos, pagan las consecuencias.

17. Los padres sobreprotectores, forman hijos consentidos, muy proclives al fracaso.

18. Para que haya un buen aprovechamiento en la escuela, debe haberlo primero en la casa.

19. Sintiéndose mas educado, puede sentirse mas alegre y compartir esa alegría.

20. Tan pronto, se nos ha hecho tan tarde, para tantas cosas.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

www.micumbre.com 

 

1 2 3