La cultura de los premios y los castigos

“Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.” Aristóteles

Desde pequeños es frecuente que se nos eduque a través de premios y castigos, si hacemos algo bien somos merecedores de alguna recompensa, de lo contrario podríamos ser penalizados. Vidal Schmill le llamó a esto la “disciplina idiota” ya que esta forma de “motivación” desvincula la causa de la consecuencia.

Es decir, si voy a obrar bien es porque tendré un beneficio totalmente diferente a la acción que voy a realizar. Y si no voy a obrar mal será para evitar una sanción que nada tiene que ver con lo que estoy haciendo. Esto elimina la construcción de una conciencia para pasar a un pragmatismo, es decir, actuar de acuerdo a lo que más me conviene en ese momento.

El gran problema de este tipo de enseñanza es que cuando las generaciones crecen, continúan bajo este esquema de pensamiento. Si hacemos algo o no es porque me conviene o no. Es así como no es de extrañarse una baja participación ciudadana, altos índices delictivos y de corrupción, entre tantos problemas sociales…

El pragmatismo (conveniencia) no debería determinar nuestras acciones, debería ser nuestra conciencia, impulsada por nuestra voluntad. Pero ambos conceptos (conciencia y voluntad) lamentable te han pasado a ser simples cualidades que en ocasiones se presumen pero pocas ocasiones se llevan a cabo.

Regresando a la pedagogía de Disney, la conciencia es esa pequeña voz que nos dice lo que es correcto e incorrecto. Algunas personas posiblemente podrán decir que no la tienen. Lo cierto es que en la naturaleza humana esta impregnada la conciencia, la diferencia está en que algunos la escuchamos más que otros o la ignoramos unos más que otros.

Por otro lado, la voluntad podríamos compararla con algún músculo de nuestro cuerpo: mientras más lo ejercitemos más se verá fortalecida. La voluntad es aquella cualidad que nos motiva a hacer lo que queremos a pesar de lo que deseamos. Pongo un ejemplo para clarificar: la voluntad nos ayudará a levantarnos temprano porque queremos hacer ejercicio a pesar del deseo de seguir durmiendo.

En resumen, la conciencia nos ayuda a definir lo que realmente queremos (no lo que nos ayudará a recibir un premio o evitar un castigo) y la voluntad nos ayuda a llevarlo a cabo a pesar de nuestros deseos.

La suma de este proceso es a lo que nosotros comúnmente llamamos felicidad, la cuál no es un fin, sino un proceso que podemos realizar cada día y a cada momento. La decisión es nuestra.

Juan Antonio López Baljarg

@Juanlbaljarg

Tengo un gran disgusto ¿Qué hago?

1,144 Palabras. Tiempo de lectura 4:00 aproximadamente

¿Le dan disgustos los hijos, el cónyuge, la familia, la sociedad?
¿Consciente o inconscientemente, disgusta Vd. a otros?
¿Se disgusta Vd. por sus propios pensamientos, palabras u obras?
¿Le duran mucho tiempo los disgustos?
¿Qué es disgustarse?

Disgustarse es enfadarse con alguien o con algo, propio o ajeno.

¿Qué causan los disgustos?

Suelen causar incomodidades, diferencias, fastidios, contrariedades, disputas, penas, pesadumbres, desazones, angustias, etc.

¿De dónde vienen los disgustos?

Algunos provienen de nosotros mismos, porque no hemos hecho las cosas debidamente o como hubiéramos querido hacerlas. Otros son originados por terceras personas y también existen los que suceden debido a situaciones ajenas o acontecimientos incontrolables, como pueden ser los del clima, las enfermedades y las guerras, que se escapan de las manos de todos o de la mayoría. Lo normal en la vida, es que todos tengamos disgustos por alguna cosa.

¿Cómo clasificar los disgustos?

Se pueden clasificar según sea su tamaño e intensidad, en grandes, medianos, pequeños, graves, leves, continuos o esporádicos, depende muchas veces de cómo los calibremos, en función de nuestras propias interpretaciones personales.

¿Cómo catalogar los disgustos?

Duran y pesan tanto como nosotros tengamos la capacidad de analizarlos, catalogarlos y darles la importancia que verdaderamente se merecen, pues tienen diferentes dimensiones y grados, produciendo consecuencias muy desiguales, entre los que lo producen y los que lo perciben, con independencia de la intención con la que se han producido.

¿Qué originan los disgustos?

Se originan por cosas, que nadie las hizo con propósito de disgustarnos. Otras, intentan disgustarnos o contrariarnos adrede y si lo consiguen o no, es nuestra decisión. A las personas bien entrenadas mentalmente, es muy difícil que los disgustos les hagan mella.

¿Qué producen los disgustos?

Hay que saber impedir que las emociones producidas por los disgustos, cambien nuestras actitudes y nos impidan llevar el modelo de vida que tenemos que llevar. Mucho menos alegar que el disgusto nos impida mentalmente asumir las responsabilidades inherentes a nuestra condición. La responsabilidad que asumimos frente a los disgustos, es nuestra propia determinación.

¿Se pueden controlar los disgustos?

Si los disgustos recibidos no los controlamos, podrán lograr influirnos negativa y seriamente y los haremos trascender a nuestro entorno familiar, amistoso, laboral y social, los cuales no tienen la culpa, de no haber podido o sabido controlar, los disgustos que hemos recibido.

¿Se nota cuáles son las personas disgustadas?

A las personas disgustadas, normalmente se les ve desde lejos y dejan una estela de mal humor y actos antisociales. Es muy importante dominar nuestros disgustos, para que no sean reflejados en las relaciones con otros y mucho menos, si son ajenas a ellos. Padres disgustados, hacen hijos amargados.

¿Qué producen los disgustos?

Los disgustos pueden enfadar, irritar, incomodar, contrariar, apenar, entristecer, alterar, decepcionar, etc. Por eso al examinar la conciencia cada noche, debemos analizar si la situación anímica en la que nos encontramos, proviene de algún disgusto recibido. Es entonces cuando tenemos nuevamente la oportunidad de repasar los motivos de los disgustos recibidos, su importancia, dimensión, las consecuencias que influyen en nuestra persona y las soluciones que podemos y debemos aplicar.

¿Son las mentiras como los disgustos?

Las mentiras también pueden tener distintas transcendencias, entre el concepto de lo que siente el que las dice, y la interpretación del que las oye o siente. Una pequeña mentira dicha sin mala fe, otra persona puede hacer un mundo de ella y enfadarse muchísimo.

¿Se pueden aliviar los disgustos?

Todos podemos aliviar las penas y sufrimientos que producen los disgustos: Escuchando, pensando por otros, amando, acogiendo el disgusto como propio, levantando el ánimo, influyendo entusiasmo, haciendo sonreír, ofreciendo soluciones y alentando las buenas ideas, de los que lleguen a nosotros, hundidos por el peso de los disgustos que les agobian. Quizás no podamos hacerlo con los grandes disgustos, pero si con los pequeños. Tenemos que intentar que, donde haya un problema, encontrar una solución, además de saber enjugar las lágrimas y aliviar los sufrimientos.

¿Se deben analizar los disgustos?

Tenemos que con escepticismo y frialdad, analizar muy bien el concepto de lo que nos ha disgustado y todas sus circunstancias, para evitar que nos produzcan pesimismo. También tenemos que madurar, pensar y analizar todo su entorno, porque puede haber una oportunidad detrás de cada disgusto, la cual podría llevar a un beneficio, euforia o alegría.

¿Influyen los disgustos en la salud mental?

Aunque los disgustos sean pequeños o sin importancia, pueden influir muy negativamente en la salud mental o física de las personas que los reciben. Todo es cuestión si se los “toman a pecho” o dejan que “les resbalen”. Dándoles vueltas y vueltas, sólo se consigue crear un círculo vicioso, del que muchas veces es casi imposible salir.

¿Se puede desarrollar la educación del disgusto?

Aunque nadie enseñe a lidiar con los disgustos, es imprescindible aprender a desarrollar una verdadera educación del disgusto, para evitar que desperdiciemos nuestro tiempo, intentando asimilar las consecuencias negativas de los disgustos innecesarios y autodestructivos.

Tenemos que educar y formar a nuestras mentes, para saber enfrentarse a los disgustos y dominarlos, de forma que no se conviertan en un veneno, para el desarrollo normal de nuestra vida. Al contrario, sabiéndolos valorar y dominar en su justa medida, podremos aprender a aprovecharnos de su conocimiento, a conocer lo que verdaderamente somos y a no sucumbir a los problemas, que nos puede originar por nuestra falta de formación.

¿Se puede convivir con los disgustos?

Hay que aprender a convivir con los disgustos y a sobrellevarlos con dignidad, educación y amor al prójimo. La mejor respuesta es, perdonando a los que nos han dado los disgustos, aunque la razón y el sentimiento, nos diga lo contrario. A pesar de las insolencias, faltas de consideración o injusticias provenientes de otros y aun sabiendo las consecuencias, es difícil aceptar que un disgusto no nos afecte negativamente, ni ejerza un poder sobre nosotros, que nos quite nuestras energías y socave nuestros principios, si no es perdonado.

¿Cómo lidiar con los disgustos?

Aunque es inevitable que los disgustos nos lleguen, no debemos malgastar el tiempo, esforzándonos en trasladar a otros nuestros disgustos. ¿Cómo recibir los disgustos sin que nos amarguen el carácter? ¿Cómo acogerlos sin malgastar el tiempo maquinando venganzas inútiles? ¿Cómo educar a los hijos, sobre los disgustos innecesarios y autodestructivos que dan, y sobre los que reciben?

¿Cómo perdonar los disgustos recibidos?

Sin embargo el disgusto puede ser tan profundo, que el dolor producido dificulte la capacidad personal de perdonar, y produce una acumulación de resentimiento. Es entonces el momento de recordar que el perdón, en su esencia más profunda, es divino, por lo que se hace necesario acudir a la religión, para poderlo conceder. La educación del disgusto, consiste en aprender a perdonar. Hay que perdonar a los que nos han disgustado, como quisiéramos que nos perdonaran, a los que hemos disgustado.

Si tu hijo es rebelde y violento, esto te va servir

Respuesta a la carta anónima de unos padres angustiados por el comportamiento rebelde, violento y desobediente de un hijo adolescente. 40 preguntas imprescindibles. 

1,762 palabras. Tiempo de lectura 7:00 aproximadamente.  


Les felicito por preocuparse del comportamiento de su hijo y tratar de buscar ayuda.
 Es muy posible que a esta edad no entienda o no quiera entender, los motivos por los que es rebelde, ni lo que tienen que hacer para que no vuelva a ocurrir. La rebeldía de los hijos, suele ser el reflejo del fracaso de los padres. La negociación con ellos y llegar a convencerles, significa el éxito de los padres.

Si no ponen fin a la rebeldía de su hijo, ésta irá creciendo cada vez más, atraerá otras malas actitudes y transcenderá a su vida fuera de la familia. La sociedad no perdona a las personas rebeldes, con causa o sin ella, ni a los violentos, ni a los incumplidores de las leyes civiles o morales.

Estos hijos a medida que se van haciendo mayores, tienen más probabilidades de enfrentarse con problemas de cárcel, hospitales o incluso la muerte. En los padres está el educarse bien, para poder prever los futuros problemas, corregirles a tiempo y enseñarles a comportarse bien, en la familia y en la sociedad.

7 Análisis a tener en cuenta en la resolución del conflicto:

  1. Analizar los motivos más importantes de la rebeldía del hijo.
  2. Analizar las consecuencias que sus acciones pueden acarrearle a él y a su familia, en el presente y en futuro.
  3. Analizar unos objetivos razonables, distribuirlos en plazos y poner los controles de vigilancia del cumplimiento.
  4. Analizar cuáles pueden ser las soluciones que se puedan implementar, para llegar a los objetivos acordados.
  5. Analizar los beneficios que obtendrán el hijo y toda la familia, si cambia su actitud de rebeldía.
  6. Analizar cuales pueden ser los medios a emplear, para obtener los objetivos deseados.
  7. Analizar la posibilidad de encontrar un intermediario, para que sirva de puente en situaciones difíciles.

Para poderles enviar mi consejo, les agradeceré que contesten a las siguientes 40 preguntas y lean los artículos indicados al final de la carta. Pongan sus respuestas a continuación de cada pregunta, de la forma más amplia posible y traten de aportar algún otro dato que Vds. crean que es importante.

Incluso le conviene tener estas respuestas preparadas de forma muy clara, para repasarlas periódicamente y ver los adelantos o atrasos, en el comportamiento de Vds. y del hijo. También para poderlos explicar a los profesionales, en las sucesivas entrevistas.

Cuanta más información facilite, mayor será el conocimiento de la situación y por lo tanto, mejores serán los consejos que le ofreceré de forma gratuita y totalmente confidencial. Ya tiene tarea por delante para estudiar, si quiere hacer algo por su hijo.

El esfuerzo le valdrá la pena. El objetivo será muy difícil de alcanzar, pero el amor por un hijo puede con todo. Si no lo solucionan ahora, el futuro predecible de su hijo, será muy duro. Aunque siempre habrá alguien desaprensivo, que le diga que los adolescentes cambian con el tiempo. No obstante, nunca le explican si cambiarán a mejor o a peor.

  1. ¿Ha llevado a su hijo al médico pediatra, para que le diagnostique si su hijo tiene alguna enfermedad, desorden mental, algo alrededor que le perturbe, etc. o para saber si su hijo está mal educado, muy consentido o es manipulador?
  2. ¿Tiene ya algún diagnóstico médico, que conlleve un tratamiento a seguir para encontrar alternativas a su comportamiento?
  3. ¿Creen que es rebelde porque no puede, no sabe o no le dejan expresar sus frustraciones, sentimientos o resentimientos?
  4. ¿Qué define como hijo rebelde?
  5. ¿Cuál es el comportamiento en la familia y en su entorno?
  6. ¿Busca defectos o cuestiona todo lo que le dicen sus padres, sobre lo que hay que hacer o no hacer en la familia?
  7. ¿Desde cuándo han empezado esos periodos de rebeldía? Normalmente la rebeldía no nace de la noche a la mañana, es un proceso que se va gestando poco a poco, en el tira y afloja de la educación familiar, y los padres deberían verlo venir.
  8. ¿Lo hace en la casa, en la escuela, en la calle, en todos los sitios o solamente con determinadas personas o amigos?
  9. ¿Ha observado las circunstancias o personas que tiene a su alrededor, que pudieran alterarle para producir sus crisis de rebeldía?
  10. ¿Cuáles son los principales temas que producen la rebeldía en su hijo?
  11. ¿Cómo se comporta socialmente con otros familiares y con desconocidos?
  12. ¿Cuándo se producen sus crisis de rebeldía, llegan al máximo y desaparecen o solamente se terminan, cuando consigue lo que perseguía?
  13. ¿Son rabietas esporádicas o se producen por algún motivo que Vds. ya conoce?
  14. ¿Cómo va con el aprovechamiento en sus estudios?
  15. ¿Tienen Vds. algún informe de su hijo, hecho por otros profesionales: Maestros, psicólogos, etc.?
  16. ¿Hay tareas y normas de disciplina familiar, que tiene que cumplir y se rebela contra ellas?
  17. ¿Hay horarios de funcionamiento, para todas las actividades familiares?
  18. ¿Sus padres tienen los dos, el mismo concepto de lo que es la rebeldía de su hijo?
  19. ¿Cómo padres, hasta dónde están dispuestos a enfrentarse con sus hijo, para que suprima su actitud de rebeldía?
  1. ¿Cómo son Vds. como padres?
  2. ¿Qué premios o castigos tiene su hijo, por su comportamiento bueno o malo?
  3. ¿Ha encontrado alguna forma de convencimiento, pero no la ha puesto en práctica?
  4. ¿Cree que la rebeldía surge de un día para otro, o que es el fruto de forma de educación y de consentir al hijo?
  1. ¿Con qué virtudes y valores humanos han educado a su hijo?
  2. ¿Tiene broncas o violencia con sus hermanos, si es que los tiene, o con otros familiares o amigos?
  3. ¿Qué juegos electrónicos tiene y qué canales de TV ve? (Hay muchos juegos y programas violentos, que excitan a la rebeldía)
  4. ¿A qué hora se acuesta y se levanta su hijo, para ir al colegio?
  5. ¿Bebe refrescos que tengan mucha cafeína y azúcar, o toma comidas industrializadas, como la pastelería, galletas, etc. (Suelen ser los principales enemigos del comportamiento)
  6. ¿Practican alguna religión con su hijo?
  7. ¿Han consultado Vds. con algún grupo de ayuda, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen en la familia?
  8. ¿Han intentado negociar y establecer normas de convivencia familiar? Establecerlas es muy fácil, sobre todo cuando son unilaterales, y a su hijo no le queda más remedio que acatarlas.
  9. ¿Han dialogado con él, qué es lo que quiere y a cambio de qué?
  10. ¿Creen que solamente con castigos, le quietarán la rebeldía a su hijo?
  1. ¿Quién paga sus gastos comunes? Ropa, teléfono, salidas, cine, etc.
  2. ¿Qué consecuencias tiene por sus actos de rebeldía?
  3. ¿Ha encontrado cosas en su habitación, cosas de procedencia desconocida?
  4. ¿Qué horarios tiene de salida por las tardes y regreso?
  5. ¿Dónde y con quienes creen Vds. que está su hijo, cuando sale de la casa?
  6. ¿Creen que Vds., los maestros, los familiares o sus amigos, pueden originar el problema que su hijo rechaza y de ahí su rebeldía o mal comportamiento?
  7. ¿Saben lo que le espera a su hijo, si sigue siendo rebelde?

Como padres, Vds. tiene que estar en perfecto control de todos sus actos. Está muy bien que le quieran a su hijo y traten de ayudarle a que baje su rebeldía, pero también deben cuidar la salud mental de Vds. y tratar de conseguir que su hijo, no tenga ningún signo externo de violencia con Vds. ni gritos, ni malas caras, etc.

La adolescencia en una fase difícil de canalizar, pero no imposible. Es una tarea que requiere mucha inteligencia, por parte de sus padres y de todo su entorno familiar y social. No se olviden de educarle ahora o corregir sus rebeldías y agresividades. Cada día que pase, les va a ser mucho más difícil, sobre todo si él consigue, que sus acciones no tengan consecuencias desagradables en su vida.

El riesgo que corren los hijos, si siguen siendo rebelde en la casa o en el colegio, es que quede catalogado para siempre como rebelde, agresivo, desobediente o similar. Esa calificación va creciendo en los jóvenes, entre los siguientes profesores y sus compañeros.

Los padres tienen que estar seguros de que sus hijos, no tienen ningún problema de comportamiento distinto al habitual de su edad. Lo normal es que hagan lo que hacen, si tiene cerca a un amigo también rebelde o les consienten que sean rebeldes.

A los hijos hay que convencerles, que tienen que hacer las cosas bien, demostrando mucha alegría y de vez en cuando, un regalo de premio, pero como excepción. De lo contrario se acostumbran a que siempre deban ser premiados, cuando el buen comportamiento es el mejor premio, por la felicidad que tiene toda la familia. Es algo que se debe inculcar desde la cuna, como una de las virtudes y de los valores humanos.

Si Vds. que son sus padres no lo puede manejar y educar, no piensen que otros lo puedan hacer, a no ser con intimidaciones, castigos o exclusión social. Pero si Vds. consigue cambiar su comportamiento, habrán hecho a su hijo el mayor favor de su vida.

La solución podría estar en un golpe de timón, de lo que están haciendo. Analicen en profundidad si Vds. tienen la capacidad de reconducir el comportamiento de su hijo, o si van a seguir aceptando su rebeldía durante el resto de su vida, o hasta su mayoría de edad.

Resumen: O su hijo se deja ayudar o Vds. lo dejan que se termine de perder. Díganselo muy duramente, aunque siempre quede como último recurso escondido, la mano suave, pero exigente de unos padres.

En espera de sus respuestas, le saludo muy atentamente.

francisco@micumbre.com

La credibilidad se gana día a día y se pierde en un minuto

credibilidadLa credibilidad es lo que puede o merece ser creído y es uno de los pilares que sustentan, la educación que dan los padres. Si los padres pierden la credibilidad ante los hijos, incluso cuando todavía son pequeños, posteriormente no les creerán nada de lo que dicen o hacen y como consecuencia, no podrán educarles correctamente.

La credibilidad se proyecta a la familia, a las amistades, a los negocios, a los políticos y en general a la sociedad.

La credibilidad es un valor que se va adquiriendo, poco a poco y día a día, pero se puede perder totalmente en un minuto, en cuanto aparece la primera mentira, falsedad u ocultación. Recuperar la credibilidad es muy difícil, es como cuando se echan al viento las plumas de una almohada, después es casi imposible recogerlas todas.

Cuando se pierde la credibilidad, sea de niño o de adulto, muy pocas veces se tiene una segunda oportunidad, para volverla a ganar. Después nadie toma en serio, lo que dicen o hacen, debido a la cantidad de cosas erróneas que han dicho o hecho. Sobre todo si son mezclas de mentiras, medias verdades, exageraciones, chabacanerías, manipulaciones, burlas, mofas y befas, de los sentimientos de los demás, o ser expresiones de desprecio groseras e insultantes.

La Credibilidad está íntimamente relacionada, con las virtudes y valores humanos de la Fe, la verdad, la sinceridad, la confianza, la fidelidad, la honradez, la certeza, la evidencia, la formación, el conocimiento, el sentimiento, etc. La credibilidad no se gana callando por falsa prudencia, sino invitando siempre a la razón.

El engaño, en una sóla ocasión o continuado, sea voluntaria o involuntariamente, si es descubierto, induce a los demás a suprimir la credibilidad de la persona o institución que ha engañado. Después del primer engaño, ya no puede pasar ningún filtro o duda en las siguientes ocasiones, habrá perdido su credibilidad.

El hablar con seguridad y certeza, algunas veces se convierte en la irrisión de los ignorantes. Estos suelen estar acostumbrados a oír lo que quieren oír. Por eso les sorprende. cuando no se lo dicen como ellos quieren, pero el que les habla, no tiene que tener miedo a perder la credibilidad ante ellos, pues tampoco es dueño de la ignorancia de los que se ríen.

La persona es creíble. cuando puede o merece ser creído. La credibilidad hay que ganarla. día a día. Hay quienes nunca cumplen lo que prometen, sea importante o no, lo incumplen por sistema, por costumbre e incluso por atavismo generacional. Son los que cuando prometen algo. lo hacen sin ninguna idea de cumplirlo, olvidándose de la responsabilidad o palabra comprometida. Luego se extrañan de no tener credibilidad ante nadie.

Algunas personas no tienen la credibilidad de nadie, debido a que nunca han tenido que ganársela, ya que por su trabajo, profesión o cargo público, se han acostumbrado a que la autoridad con la que le invistieron, les ha permitido decir o hacer las cosas, sin esperar a que les demás les crean o no. Se han acostumbrado a creer, que todos les hablan con desacato a esa autoridad investida.

La atavismo profesional, algunas veces deja unas huellas imborrables que se trasmiten en las conversaciones con los familiares y amigos, por eso se limitan a no contestar y a hacer como que no han oído, lo que hace que estos, se aburran de tener que soportar esas costumbres adquiridas durante los años profesionales, pero que ya no son trasladables a la vida familiar, amistosa o social.

Después en la vida familiar y social esa misma actitud, les deja descalificados para que nadie se preocupe de cuestionar su credibilidad. No les creen nada y así siguen andando por la vida, como si continuaran estando donde tenían investido el derecho, a hacer lo que quisieran, fuera bueno o malo, cierto o incierto. Pierden el interés en fomentar el conocimiento y ejemplo de la virtud y valor humano de la credibilidad. No lo han necesitado nunca, ya que lo que hacían o decían era “ordeno y mando”, por eso cuando están en la familia o en la sociedad, solamente tienen como objetivo, la manipulación para conseguir que les crean.

Al perder la credibilidad, llega un momento en que ya nadie les, cree ni las verdades más elocuente. El mejor ejemplo queda reflejado en la fábula de Esopo ¡Que viene el lobo!  Era mentira, pero todos los pastores la creyeron. Después cuando de verdad llegó el lobo, nadie lo creyó, por la incredibilidad que había originado el pastor, y el lobo se comió a las ovejas.

La credibilidad en las personas, en los negocios y en los productos o servicios, produce confianza y es uno de los principales pilares de su continuidad y éxito. Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos, todo el tiempo.

Cuando las personas han perdido la credibilidad de otros, estos suelen comenzar a tratarles mofándose y befándose, incluso sobre cosas inverosímiles, pudiendo llegar a suponer una forma de desprecio intelectual.

Las personas pierden su credibilidad, cuando sistemáticamente desprecian, humillan o critican a todas las personas de su alrededor, incluso sin conocerles bien y casi siempre sin ninguna razón. Demostrando desdén, arrogancia o soberbia hacia los demás, para creerse y sentirse superiores a todos. Suele ser un problema de complejo de inferioridad y frustración, que se refleja en la arrogancia. Después ni los testigos, ni los afectados directa o indirectamente, les conceden credibilidad a lo que dicen o hacen.

La falta de credibilidad hace que las personas se desvinculen de la vida real, pues al dejar de creerles, los familiares, amigos y en general la sociedad, los aísla del grupo, evitando preguntarles o informarles de las cosas, lo que llega a convertirles en ignorantes. Su falta de credibilidad, les encierra en su propia burbuja social y les aísla del conocimiento. Pasar a no ser creíble en los hechos, dichos y expresiones, produce apatía en las personas que tienen que convivir con ellos. Deben pasar un largo proceso de adaptación, hasta que llegan a ser creíbles.

Algunos pierden la credibilidad ante su cónyuge, familiares o amigos, debido a sus propias palabras o acciones. Y se auto descalifican con sus silencios, cuando deben hablar, o con sus preguntas inadecuadas y fuera de tiempo o motivo. Otros la pierden debido a su soberbia, al considerar que todos los demás son inferiores o menos inteligentes o más incultos, cuando sistemáticamente se expresan con prepotencia a quienes les escuchan.

No responder como se debe y cuando se debe, también es el camino directo hacia la pérdida de credibilidad.Frases comunes para los que han perdido la credibilidad: “Solo contesta cuando le conviene hacerlo” “No contesta cuando no tienen salida y no quiere reconocer su error o falta de conocimiento”.

Para que los familiares y amigos de su entorno, empiecen a darle credibilidad, tienen que hacer un profundo examen de su comportamiento, para ver los defectos que tienen y en su caso, fomentar la virtud y valor humano de la humildad. Analizar los motivos, por los que esas mismas personas, que incluso les quieren y respetan, no sienten ninguna credibilidad por lo que dicen o hacen. Tienen que dejar de mentir. Hay quienes mienten sin necesidad, lo hacen por costumbre e incluso se llegan a creer sus propias mentiras. Engañar se convierte en su pan de cada día y no saben hablar sin  mentir, pero quieren que los demás les crean. La franqueza evita problemas y crea credibilidad.

Incluso hay amigos verdaderos, que pueden perder la credibilidad hacia otros, cuando ya no contestan a las preguntas, ni nunca prueban lo que dicen, porque se creen superiores a los demás. Incluso a estos amigos les tienen tan aburridos con sus comentarios, que hacen que ya no les interesa nada de lo que dicen. Pierden la credibilidad, no por las mentiras, sino por la continua falta de congruencia. Por las preguntas que hacen fuera de tono y lugar, se conoce perfectamente a las personas, sin entrar en análisis psicografológicos.

Discutir los motivos por los que le han adjudicado su incredibilidad, no corresponde a los que no creen en él, ya que si se ponen a explicarlo, seguramente empezarán una nueva discusión, donde la prepotencia volverá a aparecer y la credibilidad todavía será menor.

Cuando las personas se esconden y no contestan el teléfono, no devuelven las llamadas e incluso no contestan a los correos, se van alejando poco a poco de ser creíbles, ya que indican que solamente hacen lo que les conviene hacer y cuando les conviene. Por lo tanto pierden su credibilidad, a la hora de contar con ellos para algunas coas. Suele decirse: “A ese no le creas lo que te dice, pues solamente te habla cuando tienen interés, en algo que le benéfica personalmente, en los otros casos o se esconde, o sus respuestas son como tirar balones fuera, para no comprometerse”

La credibilidad se gana por los hechos y los resultados, y se pierde con la  mentira, una vez que esta ha quedado al descubierto, pues es muy difícil que el mentiroso recobre la credibilidad. La mentira está a la orden del día, sobre todo si no se valora la palabra dicha, máxime si es una promesa que hay que cumplir. Las personas que ya han perdido su credibilidad, son las que más ruido meten, para soportar sus mentiras o tratar de hacerse creer gritando o gesticulando. Suelen estar llenos del “Yo mismo y para mí mismo”.

Hay personas que por su cargo en la familia, empresa o sociedad, dan consejos o deberían darlos, pero no tienen credibilidad de lo que dicen o hacen porque:

  • Aconsejan siempre para obtener su propio beneficio.
  • Han mentido tantas veces, que ya es imposible seguir dándoles oportunidades para creerles.
  • Llevan una doble vida.
  • No dan testimonio ni coincide lo que dicen. con lo que hacen.
  • Poseen demasiado egoísmo.
  • Tienen un modo de ver las cosas que va en contra de la moral.
  • Etc.

Los padres pierden totalmente el concepto de credibilidad, que a priori la tienen que tener por derecho propio, cuando hablan sin conocimiento, sin verdad, sin respeto, sin elocuencia y sin pasión. Después ya no tiene remedio, para recuperar la credibilidad, si es que la tenían. La credibilidad es el escudo protector, para la educación de sus hijos y el éxito familiar presente y futuro. Tiene que estar soportada en la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos.

Los padres tienen que intentar conseguir y mantener la credibilidad, día a día y por encima de todo, inclusive hasta la extenuación, pues es un valor imprescindible. No importa si otros ignorantes no les creen, el secreto está en mantenerla con respeto, confianza y tolerancia, de lo contrario su misión familiar se pierde, sobre todo en los momentos difíciles de la educación de los hijos.

¿Se imaginan cómo será el futuro de la actual generación de padres e hijos?

¿Se imaginan cómo será el futuro de la actual generación de padres e hijos?

623 Palabras

En muchos países, nunca ha habido una generación que haya tenido más medios disponibles, para adquirir una mejor calidad de vida y triunfar individual y colectivamente.

No voy a describir una visión pesimista del futuro, solamente una realidad que poco a poco va tomando cuerpo, debido a las circunstancias actuales de la dejadez en la educación familiar, y de la falta de práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos.

Según las proyecciones estadísticas, los padres de esta generación, seremos en relación con nuestros hijos:

  • Las primeras generaciones decididas a no repetir con los hijos, los mismos errores que pudieron haber cometido nuestros progenitores.
  • Los más débiles e inseguros que ha dado la historia, aunque seamos los más dedicados y comprensivos, al esforzarnos en abolir los abusos del pasado.
  • Los últimos hijos, regañados por los padres, y los primeros padres, regañados por los hijos.
  • Los que intentamos ser, los padres que no tuvimos y quisiéramos haber tenido.
  • Los últimos que tuvimos miedo a nuestros padres y los primeros que tememos a nuestros hijos.
  • Los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos.
  • Los últimos que respetamos a nuestros padres y los primeros que aceptamos, que nuestros hijos no nos respeten.

Los hijos de esta generación serán, en comparación con sus padres:

  • Los más beligerantes y poderosos, que nunca existieron contra sus padres.
  • Los que debido al excesivo consumismo, no habrán ahorrado lo suficiente para mantenerse durante su jubilación.
  • Los que económicamente han vivido de sus padres y después tendrán que vivir de sus hijos.
  • Los que más tiempo se quedaran a vivir en casa y a costa de sus padres, incluso aunque se hayan casado.
  • Los que no tendrán ningún respeto por sus padres, pero también perderán el respeto debido por sus hijos.
  • Los que nunca creerán que viven peor, que han vivido sus padres y seguirán sin hacer nada para educarse, a pesar de que tengan todos los medios a su alcance.
  • Los que perderán el control de sus familias, que irán a la deriva, al no tener objetivos, ni destino.
  • Los que serán más pobres que los padres.
  • Los que serán testigos y participes del aumento de la brecha, entre los educados y los no educados.
  • Los que, si estudian obteniendo préstamos financieros, más tiempo estarán endeudados y más porcentaje de sus salarios, tendrán que destinar para amortizarlos.
  • Los que si no estudian muy fuerte, serán la categoría social de perdedores, sujetos siempre al salario mínimo.
  • Los que tardarán más años en poder independizarse económicamente, sin depender de las ayudas familiares o sociales.
  • Los que tendrán menos posibilidades de disfrutar, los avances técnicos de la sociedad, los cuales se quedarán solamente para unos cuantos.
  • Los que tendrán menos posibilidades de poder elegir y obtener el trabajo razonable que les guste o para el que se hayan preparado.
  • Los que tendrán menos salud y estarán más obesos y peor nutridos.
  • Los que tendrán una esperanza de vida más corta.

Son los hijos quienes ahora esperan el respeto de sus padres, entendiendo por tal, que les respeten sus ideas, sus gustos, sus apetencias, sus formas de actuar y de vivir. Y que además les patrocinen lo que necesitan para tal fin.

La solución es bien sencilla, para las familias que quieran revertir esta tendencia. Educarse y educar más y mejor. Siempre habrá familias que no lo quieran hacer y esas serán, las que engrosen las mencionadas estadísticas de fracasados.

 

Lo que los padres deben saber, sobre la consulta de 38 preguntas que el Papa ha hecho a los Obispos.

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Padres, pregunten a sus sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que Vds. profesen, su opinión sobre esta consulta.

  • Los 10  conceptos verdaderos de esta consulta.
  • Los 15 principales problemas que en los últimos años atacan a las familias.
  • Las 10 mentiras que han dicho algunos medios de comunicación anticatólicos.

La consulta hecha a los Obispos, es para entender mejor los principales desafíos pastorales, que deberá afrontar en el próximo Sínodo extraordinario de Obispos y así, ayudar a enfrentarse a los retos de la familia, en el contexto de la evangelización.

El Papa pide a todos los Obispos del mundo, una urgente atención a estos problemas y una definición, sobre cuáles son los puntos más atacados y rechazados, fuera de los ambientes eclesiales. Pide también como buscar líneas operativas, para los desafíos pastorales sobre la familia, que la Iglesia debe afrontar en la formación de la persona humana, dentro y fuera de la familia, para encontrar la manera de eliminar las dificultades, para la difusión y recepción de las enseñanzas de la Iglesia, en la puesta en práctica de los programas pastorales.

Los resultados de la consulta mencionada, son la forma más adecuada, para hacer más eficaz e incluyente el mismo Sínodo de Obispos, al recopilar los testimonios y las propuestas de los obispos. La segunda etapa, será el Sínodo ordinario de 2015, que servirá para buscar líneas operativas, para la pastoral de la persona humana en la familia.

Se pondrá mucho énfasis, en la vasta acogida que está teniendo en nuestros días, la enseñanza sobre la misericordia divina y su ternura, para con las personas heridas. Sin cerrar ninguna puerta, ni reducir todo al simple repertorio de las ya conocidas posiciones doctrinales, haciendo si fuera necesario, nuevos programas pastorales en todos los niveles.

Los Obispos consultados, indicarán de forma amplia e incluyente, cuáles son a su juicio, los desafíos y propuestas sobre todos estos temas, y su urgencia según sean los destinatarios, incluyendo los conceptos que no aparezcan entre las preguntas.

Los 10  conceptos verdaderos de esta consulta:

1.     Cualquier católico que crea tener algo que aportar sobre estos temas, puede hacerlo llegar a su obispo, por las vías habituales.

2.     El eje central del Sínodo de Obispos de octubre del 2014, será la transmisión de la fe, la vida y el amor en la familia.

3.     Es otra prueba del deseo del Papa, para vincularse más con los católicos, sobre los temas contemporáneos, repasando los puntos que exigen mayor atención pastoral de la Iglesia, y servirá para abordar y debatir, todas las cuestiones consultadas.

4.     Es un documento de carácter consultivo, solamente.

5.     Es una consulta para conocer mejor, las cosas que le suceden a la institución familiar, en cada uno de los países y diócesis. ¿Con qué gravedad ocurren, qué ideas y métodos se están probando o se pueden probar, para mitigar o reducir los daños?

6.     Forma parte de la práctica habitual de los Sínodos de los Obispos, por lo que no es nada insólito, ni novedoso.

7.     Las conclusiones finales de las preguntas, se pasarán al Sínodo de Obispos del 2015, que tiene como objetivo “buscar líneas operativas, para la pastoral de la persona humana en la familia”.

8.     Las respuestas deben recibirse antes de Octubre del 2014, para estudiarlas y redactar un documento preparatorio, para el Sínodo de Obispos, que tendrá lugar en esa fecha y tratará sobre la familia.

9.     Los Obispos de todo el mundo, podrán utilizar todos los elementos de análisis que tengan a su alcance, como: Laicos cualificados, Centros de Orientación Familiar, Movimientos familiares laicos, expertos, institutos de familia, miembros del Pontificio Consejo para la Familia, etc.

10. Se consulta exclusivamente a los Obispos, a través de las Conferencias Episcopales, para evaluar las problemáticas planteadas y así, hacer una evaluación de lo que pasa en el mundo. Se envía solamente, a los aproximadamente 5,000 obispos, para conocer su opinión sobre determinados temas, no a los 1,200 millones de católicos.

Los 15 principales problemas, que en los últimos años atacan a las familias:

1.     El abandono de la Fe, en el seno de la familia.

2.     El cisma silencioso de los muchos bautizados, excluidos de los sacramentos por diferentes razones.

3.     El debilitamiento o abandono de la fe, en el sacramento del matrimonio.

4.     La adopción de hijos, por las parejas del mismo sexo.

5.     La difusión del fenómeno del “alquiler de vientres”.

6.     La falta de buen ejemplo, dado a los hijos por los matrimonios irregulares.

7.     La familia monoparental.

8.     La negación del “poder terapéutico” del Sacramento de  la confesión.

9.     La proliferación de las parejas “de hecho”.

10. Las formas de feminismo, hostil a la Iglesia.

11. Las uniones entre personas del mismo sexo.

12. Los católicos divorciados y vueltos a casar y su situación, ante la imposibilidad de recibir algunos sacramentos.

13. Los grandes cambios en la familia y en la sociedad.

14. Los hijos nacidos, en matrimonios irregulares.

15. Los matrimonios mixtos o interreligiosos.

Las 10 mentiras que han dicho algunos medios de comunicación, anticatólicos:

1.     Que es una consulta de la Iglesia a los católicos de todo el mundo, realizada a través de las parroquias.

2.     Que es una consulta exclusiva para las Conferencias Episcopales.

3.     Que es una consulta inédita, motivada por la nueva “democracia eclesiástica”.

4.     Que es una consulta sobre la posición doctrinal de la Iglesia.

5.     Que es una consulta que provoca a los ultras de la Iglesia.

6.     Que es una consulta de sondeo mundial, pidiendo consejo a las bases católicas sobre el divorcio, el aborto, el control de la natalidad, los homosexuales y sus uniones y adopciones de niños, etc.

7.     Que es una consulta para conocer de primera mano, sobre los temas más espinosos que tiene la Iglesia o le afectan.

8.     Que es una consulta equivalente a la organización de una asamblea mundial, para conocer la situación real de la Iglesia.

9.     Que es una consulta que también va dirigida a los sacerdotes y religiosos.

10. Que es una consulta del tipo ¿está usted a favor o en contra?, como si en la Iglesia Católica, estas cosas se decidieran según los cambios de opinión de cada obispado.

Cuestionario de 38 preguntas, dirigidas a los obispos del mundo, preparatorio para el Sínodo sobre la Familia (octubre de 2014).  

1 Sobre la difusión de la Sagrada Escritura y del Magisterio de la Iglesia sobre la familia,

a) ¿Cuál es el conocimiento real de las enseñanzas de la Biblia, de la (encíclica) ´Gaudium et Spes´, de la ´Familiaris consortio´ y de otros documentos del magisterio postconciliar (Vaticano II) sobre el valor de la familia según la Iglesia Católica? ¿Cuál es la formación de nuestros fieles para la vida familiar según las enseñanzas de la Iglesia?

b) Allí donde la enseñanza de la Iglesia es conocida, ¿es aceptada integralmente? ¿Hay dificultades en ponerla en práctica? ¿Cuáles?

c) ¿Cómo es difundida la enseñanza de la Iglesia en el contexto de los programas pastorales en el ámbito nacional? ¿Diocesano, parroquial? ¿Qué catequesis se hace sobre la familia?

d) ¿En qué medida -concretamente sobre qué aspectos-tal enseñanza es realmente conocida, aceptada, rechazada y/o criticada en ambientes extra eclesiales? ¿Cuáles son los factores culturales que obstaculizan la plena recepción de la enseñanza de la Iglesia sobre la familia?

2.- Sobre el matrimonio de acuerdo con la ley natural…

a) ¿Qué lugar ocupa el concepto de ley natural en la cultura civil, tanto en ámbito institucional, educativo y académico, como en ámbito popular? ¿Qué ópticas antropológicas se sobreentienden en este debate sobre el fundamento natural de la familia?

b) El concepto de ley natural con relación a la unión entre el hombre y la mujer ¿es comúnmente aceptado como tal de parte de los bautizados en general?

c) ¿Cómo es contestada en la práctica y en la teoría la ley natural sobre la unión entre hombre y mujer en vistas de la formación de una familia? ¿Cómo es propuesta y profundizada en los organismos civiles y eclesiales?

d) En el caso de que pidan el matrimonio los bautizados no practicantes o quienes se declaran no creyentes, ¿cómo afrontar los desafíos pastorales que derivan de ello?

3.- La pastoral de la familia en el contexto de la evangelización.

a) ¿Cuáles son las experiencias surgidas en los últimos decenios en orden a la preparación al matrimonio? ¿De qué manera se ha intentado estimular el deber de evangelización de los esposos y de la familia? ¿De qué manera promocionar la conciencia de la familia como “Iglesia doméstica”?

b) ¿Se ha conseguido proponer estilos de plegaria en familia que consigan resistir a la complejidad de la vida y cultura actuales?

c) En la crisis actual entre generaciones, ¿cómo las familias cristianas han sabido realizar la propia vocación de transmisión de la fe?

d) ¿En qué manera las Iglesias locales y los movimientos de espiritualidad familiar han sabido crear caminos ejemplares?

e) ¿Cuál es la aportación específica que parejas y familias han conseguido dar respecto a la difusión de una visión integral de la pareja y de la familia cristiana que sea actualmente creíble?

f) ¿Qué atención pastoral ha manifestado la Iglesia para apoyar el camino de las parejas en la formación y de las parejas en crisis?

4.- Sobre la pastoral para afrontar algunas situaciones matrimoniales difíciles,

a) La convivencia “ad experimentum” (experimental), ¿es una realidad pastoral de relieve en la Iglesia particular (local)? ¿En qué porcentaje se podría estimar numéricamente?

b) ¿Existen uniones libres de hecho, sin reconocimiento ni religioso ni civil? ¿Hay datos estadísticos fiables?

c) Los separados y divorciados que se vuelven a casar ¿son una realidad pastoral relevante en la Iglesia particular? ¿En qué porcentaje se podría estimar numéricamente? ¿Cómo se afronta esta realidad a través de programas pastoral adecuados?

d) En todos estos casos, ¿cómo viven los bautizados sus irregularidades? ¿Son conscientes de ellas? ¿Manifiestan simplemente indiferencia? ¿Se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos?

e) ¿Cuáles son las peticiones que las personas divorciadas y vueltas a casar dirigen a la Iglesia, respecto a los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación? Entre las personas que se encuentran en esta situación, ¿Cuántas piden estos sacramentos?

f) ¿La simplificación de la praxis canónica, respecto al reconocimiento de la declaración de nulidad del vínculo matrimonial podría ofrecer una real contribución positiva para la solución de los problemas de las personas implicadas? En caso afirmativo, ¿de qué manera?

g) ¿Existe una pastoral para acercarse a estos casos? ¿Cómo se desarrolla tal actividad pastoral? ¿Existen programas sobre ello en ámbito nacional y diocesano? ¿Cómo se anuncia a separados y divorciados vueltos a casar la misericordia de Dios y cómo se concreta el sostén de la Iglesia en su camino de fe?

5.- Sobre las uniones de personas del mismo sexo…

a) ¿Existe en vuestro país una ley civil que reconozca las uniones de personas del mismo sexo equiparadas de alguna manera al matrimonio?

b) ¿Cuál es la actitud de las Iglesias particulares y locales tanto frente al Estado Civil promotor de uniones civiles entre personas del mismo sexo, como frente a las personas implicadas en este tipo de unión?

c) ¿Qué atención pastoral es posible tener hacia las personas que han elegido de vivir según este tipo de uniones?

d) En el caso de uniones de personas del mismo sexo que hayan adoptado niños, ¿cómo comportarse en vistas de la transmisión de la fe?

6.- Sobre la educación de los hijos en el sino de situaciones matrimoniales irregulares…

a) ¿Cuál es en estos casos la proporción estimada de niños y adolescentes con relación a los niños nacidos y crecidos en familias regularmente constituidas?

b) ¿Con qué actitud los padres se dirigen a la Iglesia? ¿Qué solicitan? ¿Solo los sacramentos o también la catequesis y la enseñanza en general de la religión?

c) ¿De qué manera las Iglesias particulares se acercan a la necesidad de los padres de estos niños para ofrecer una educación cristiana a los propios hijos?

d) ¿Cómo se desarrolla la práctica sacramental en estos casos: la preparación, administración del sacramento y el acompañamiento?

7.- Sobre la apertura de los esposos a la vida…

a) ¿Cuál es el conocimiento real que los cristianos tienen de la doctrina de la (encíclica) “Humanae Vitae” sobre la paternidad responsable? ¿Qué conciencia hay de la evaluación moral de los distintos métodos de regulación de los nacimientos? ¿Qué profundizaciones se podrían sugerir sobre ello desde el punto de vista pastoral?

b) ¿La doctrina moral es aceptada? ¿Cuáles son los aspectos más problemáticos que hacen difícil su aceptación en la mayoría de las parejas?

c) ¿Qué métodos naturales se promueven de parte de la Iglesias particulares para ayudar a los cónyuges a poner en práctica la doctrina de la “Humanae vitae”?

d) ¿Qué experiencia hay sobre esta cuestión en la praxis del sacramento de la penitencia y en la participación en la eucaristía?

e) ¿Qué contrastes se evidencian entre la doctrina de la Iglesia y la educación civil a este respecto?

f) ¿Cómo promover una mentalidad mayormente abierta a la natalidad? ¿Cómo favorecer el aumento de los nacimientos?

8.- Sobre la relación entre la familia y la persona,

Jesucristo revela el misterio y la vocación del hombre: ¿la familia es un lugar privilegiado para que esto suceda?

¿Cuáles situaciones críticas de la familia en el mundo actual pueden constituir un obstáculo para el encuentro de la persona con Cristo?

¿En qué medida la crisis de fe que pueden sufrir las personas inciden en su vida familiar?

9.- Otros desafíos y propuestas.

¿Existen otros desafíos y propuestas respecto a los temas tratados en este cuestionario, que sean consideradas como urgentes o útiles de parte de los destinatarios?

Si tiene algún comentario general, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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El vicio de la pereza explicado a padres e hijos

Si la pereza tiene algo que ver con dolencias físicas o psicológicas, deben buscar ayuda médica.

La pereza es el pecado capital, vicio, negligencia, tedio o descuido que impide hacer las cosas que se deben hacer. Es la flojedad, el descuido, la ociosidad o la tardanza en realizar acciones o movimientos.

La pereza es considerada como la madre, engendradora y soporte de todos los vicios, e impide realizar las virtudes y valores humanos. Crea adicción, pues nunca va a menos, siempre va en aumento si no se corrige.

Las 18 principales virtudes y valores humanos contrarios a la pereza y cercanos a la virtud de la diligencia: Constancia. Control. Coraje. Decisión. Diligencia. Esfuerzo. Fortaleza. Hábito. Justicia. Madurez. Mortificación. Obediencia. Orden. Penitencia. Perseverancia. Responsabilidad. Sacrificio. Voluntad.

Los clásicos siete pecados capitales y las siete virtudes opuestas:

  • Contra la pereza, diligencia.
  • Contra soberbia, humildad.
  • Contra envidia, generosidad.
  • Contra la gula, templanza.
  • Contra la lujuria, castidad.
  • Contra la ira, paciencia.
  • Contra la avaricia, caridad.

La pereza daña también a quien la ve en los otros, pues le conmina a imitarla, con actos de vagancia, ociosidad, holgazanería, haraganería, zanganería, desidia, negligencia, etc. Es preciso hacer lo posible para que externamente no se vea la pereza. Es muy positivo el ejemplo que producen las personas que obran continuamente con diligencia, laboriosidad, presteza, etc.

Las 10 mayores consecuencias del vicio de la pereza:

1.     La pereza ataca a la buena intención de poner a disposición de los demás las 3T’s (Tiempo, Talento y Tesoro).

2.     La pereza es la enemiga de la perfección, de la perseverancia, de la piedad, del Plan de Vida, del amor al prójimo, de cumplir las promesas, de la razón, de la inteligencia, etc.

3.     La pereza es la nefasta autoridad o predominio de la propia persona y la ratificación del “yo primero” y del “yo quiero”.

4.     La pereza es una plaga en la sociedad actual, debido a la apetencia de que todos quieren que las cosas se las den hechas y ahora, lo mismo en los niños, jóvenes o personas mayores.

5.     La pereza fomenta la inconsistencia, la holgazanería, la intolerancia, la excesiva relajación, la comodidad y el ocio desmedido.

6.     La pereza impide buscar soluciones a los problemas, a los desafíos y a desarrollar nuestras aptitudes.

7.     La pereza imposibilita enfrentarse a situaciones propias que hay que resolver, aunque sean muy desagradables.

8.     La pereza origina: Abandono, apatía, negligencia, despreocupación, desidia, desprecio, desinterés, dejadez, desorden, despreocupación, holgazanería titubeo, egoísmo, impuntualidad, informalidad, indolencia, ociosidad, falta de rigor, etc.

9.     La pereza produce, aburrimiento y el aburrimiento produce pereza. Es un círculo vicioso del que algunos no pueden, ni saben salir.

10. La pereza promueve el no querer aprender a saber lidiar con las dificultades y esfuerzos que presenta la vida.

          La pereza crea una muralla ante todo lo que hay que hacer, primero suele ser a pereza para levantarse de la cama. Una vez levantado de la cama empieza a actuar la pereza para impedir el comienzo de las actividades obligatorias o recomendadas. Después, pereza para estudiar, pereza para enfrentarse a los problemas cotidianos, pereza para ir al médico de forma preventiva, pereza para hacer las cosas de la organización de la casa, pereza para llevar las cuentas de la familia, pereza para hacer un Plan de Vida, etc.

          La pereza suele estar perfectamente alimentada con la facilidad de los medios de comunicación y las pantallas digitales, las cuales son antagónicas a cualquier esfuerzo que haya que hacer. Por eso los perezosos se pasan mucho tiempo en esos medios que les permiten hacer discurrir el día sin hacer ningún esfuerzo, ni físico ni mental. La capacidad de trabajar, disfrutar o prosperar, queda absorbida por el vicio de la pereza. La pereza les convierte en esclavos de la televisión, la cual deja de ser un entretenimiento para convertirse en una obsesión o en un vicio.

La pereza mental es interna y se produce el no querer ni pararse a pensar, ni a reflexionar, ni a buscar, ni a leer, ni a escribir, ni a investigar, etc. es decir, cuando no se quiere hacer nada, como si se tuviera bloqueada la mente. En estos casos se habla a la ligera, sin querer tomarse la molestia de informarse ni de formarse. Se prefiere dejar las cosas “para luego”, incluso pensando que ese luego supondrá el casi seguro olvido de lo que tenía que hacer o decir.

La pereza externa se produce cuando no se quiere mandar al cuerpo que se ponga en movimiento para levantarse o para empezar y continuar las actividades obligatorias o voluntarias que se habían previsto realizar.

Tanto la pereza mental como la pereza externa pueden ser producto de situaciones anímicas, de las cuales no siempre las personas son responsables. Cuando la pereza se convierte en una costumbre o en un hábito, es necesario consultar con los profesionales de la salud o de la educación, para encontrar los medios para corregirla o eliminarla, antes de que se convierta en un vicio empedernido.

La pereza suele ser una disculpa para defender un modelo de vida donde a sabiendas, no se hace nada. Con esa disculpa se pretende tapar muchas actitudes que perjudican la vida de las personas, como: El sedentarismo que origina muchas enfermedades, tales como la obesidad, la pérdida de memoria, etc. El achacar a la pereza el modelo de vida, normalmente desordenado, que se lleva. Es la forma de tapar otras actitudes.

La pereza, además es un vicio que mata poco a poco, como las drogas. Cada vez el cuerpo y la mente exigen más dosis de pereza, y en muchos otros campos, aunque el perezoso no quiera enterarse de que es muy peligrosa para salud del cuerpo y de la mente.

Los perezosos dejan de hacer lo que tienen que hacer, aunque tengan obligaciones físicas, de salud, profesional o familiar y se van encontrando que poco a poco se les están entumeciendo todos los sentidos. Se encierran en la pereza para justificar todas las acciones que tienen que hacer, pero que no hacen. Pasa el tiempo y la pereza se ha adueñado tanto de ellos, que es muy difícil que vuelvan a ser diligentes con sus obligaciones.

Algunos necesitan una desintoxicación de su pereza para vencer desde la mañana su indolencia. Poco se va a hacer durante el día, si no se ha ganado la primera batalla. Les sugiero que para fortalecer la voluntad a alejar la pereza y no debilitar el carácter, lean el artículo: 10 Ocasiones para inculcar, fomentar y practicar el “minuto heroico”. Sus valores y virtudes

La pereza hace a las personas crearse su propio mundo, donde el “mañana, mañana” o “luego, luego” son las justificaciones para no hacer lo que tienen que hacer y cuando lo tienen que hacer. Esa posición origina un anquilosamiento degenerativo de las capacidades de actuar. Las personas se convierten en muebles que están ahí, pensando en que no tienen ni tiempo ni ganas de hacer las cosas.

La pereza profesional muchas veces es la que arruina los negocios. Algunos empresarios saben que tienen que tomar determinadas medidas para salvar el negocio o para mejorarlo, pero por pereza no se deciden a hacerlo. Y cuando ya han vencido la pereza y lo quieren hacer, ya es demasiado tarde. Perdieron el último tren de la oportunidad.

La pereza de la conciencia moral o tibieza espiritual, también llamada acedia, es la que se refiere a rechazar a Dios, o el no querer acercarse a Él, ni a los bienes espirituales, al prever que eso puede exigir algunos esfuerzos incomodos sobre la inercia que llevamos en la vida diaria. Esto equivale con mucha frecuencia a un ateísmo práctico, pues supone no querer sacudir o vencer la pereza para emprender o continuar con buen ánimo la tarea de acercarse a la religión. Este aspecto lo pueden consultar con un sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen.

La pereza quita el precioso e irrepetible tiempo que disponemos. Cuanto más lejos estén los pensamientos, sobre la posibilidad de no hacer las cosas, cuando se deben hacer, de menos tiempo dispondremos para disfrutar de esta maravillosa vida. Hay que acordarse de la fábula de la cigarra y la hormiga. Hay muchas personas que se comportan como la cigarra y luego se lamentan.

Con la pereza empieza una cuesta abajo que no tiene fin y donde es muy difícil frenar. Es el principio de adocenarse, convertirse en uno del montón o en un vago. La pereza modifica el carácter y produce el síntoma de la falta de fijeza en todo lo que debiera de concernir a una persona diligente. Un viejo refrán dice: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Los perezosos no pueden ser buenos padres de familia, ni esposo ejemplares ya que la práctica continua del vicio de la pereza, produce vagancia incluso para educar a los hijos y amar al cónyuge. Origina el abandono de la imagen personal, daños en el cuidado de la salud, alejamiento de la sociedad, problemas en los estudios o trabajo y desidia para empezar un cambio de actitud ante los problemas que presenta la vida. Hay que luchar inteligentemente para apartarse de ese vicio.

Descansar no es practicar el vicio de la pereza. Descansar no es no hacer nada, puede ser una distracción en actividades que exigen menos esfuerzo.  La ociosidad que continúa, esa sí que es una buena muestra de los perezosos.

Es muy bueno y recomendable reflexionar antes de actuar, sin confundirlo con la pereza para actuar. No es censurable tomarse el tiempo necesario para cerciorarse de que la toma de decisiones difíciles requiere madurarlas y ponderarlas.

Los padres nunca deben dejar de insistir, a tiempo y a destiempo, proclamando los peligros y las consecuencias del vicio de la pereza. Deben reprender y reprochar con firmeza a sus hijos por sus actos perezosos, pero con mucha paciencia, amor y deseo de educar.

La pereza esclaviza para estar siempre buscando la forma de no hacer las cosas, para rehuir el esfuerzo y para encontrar la forma de hacer menos o que lo haga otro.

La pereza produce tristeza, desgana y el anquilosamiento de la voluntad, lo que supone un grave impedimento para disfrutar de la vida y mejorar el espíritu. Con pereza y sin voluntad no se puede hacer nada en la vida. Es el camino para ingresar muy fácilmente en el pelotón de los perdedores.

La pereza, que también genera cobardía, hace que una gran mayoría de jóvenes y adultos, permanezcan gustosamente en la minoría de edad toda su vida, dejándose utilizar y aprovechar por los que se erigen en sus dominantes. Hay quienes hacen tanta ostentación de su vicio de la pereza que por presumir de ella terminan en situaciones lamentables. La pereza les ha podido incluso socialmente.

A la pereza no se llega de modo repentino, a no ser que sea motivo de una enfermedad. Se llega poco a poco por dejadez, al ir cediendo a la tentación de erradicarla de raíz. Enfrentarse a la pereza es un esfuerzo que vale la pena iniciarlo y mantenerlo, para que ella no nos domine, pues es la madre de todos los vicios.

Rendirse ante la pereza es siempre una renuncia malhumorada y triste, que genera indiferencia, después tristeza y posteriormente evasión de la realidad. No se vence a la pereza mirando para el otro lado, sino estando muy vigilante ante sus primeros síntomas y atacándolos con la virtud de la diligencia.

La pereza en las relaciones amistosas da lugar a que se abandone a amigos que necesitan de una visita, una llamada telefónica o un correo electrónico. Las respuestas con las que muchos se autojustifican: No sé qué decirle para empezar la conversación. Me da mucha pena verle u oírle como está. Me trae recuerdos que no quiero tener. Se va a sentir mal cuando me vea. Le voy a causar dolor en vez de alegría. Mejor lo dejo para mañana. Pereza diez puntos, compromiso cero puntos. Son excusas de los perezosos, aunque conlleven una gran capacidad de frustración.

La pereza desprecia el tiempo, ese tiempo que ya no volverá. El tiempo está medido y avanza a su velocidad, pero la pereza lo ignora, malgasta, desaprovecha y destruye. Nos da pereza y miedo intentar conocernos a nosotros mismos para no tener que corregir nuestros propios defectos, pero no nos da pereza ponernos a curiosear y averiguar los defectos en las vidas ajenas.

24 Formas para evitar la pereza y ser diligentes en cumplir lo comprometido:

1.     Anotar los progresos en el Plan de Vida, al lado de los objetivos. Eso aumenta la motivación.

2.     Buscar con sinceridad el origen del vicio de la pereza. Conociéndolo, se puede combatir con esfuerzo personal o con los consejos de los que expertos. El origen de la pereza suele estar vinculado a algún factor que nos desanima o asusta. Puede ser por inseguridad, falta de decisión, miedo a la responsabilidad o al riesgo, vagancia, etc.

3.     Controlar los avances y las desviaciones de los objetivos propuestos para corregirlos en caso de que sea necesario, conociendo al detalle los esfuerzos realizados, para evitar la apatía o pereza para seguir luchando.

4.     Cumplir con las horas de sueño y descanso recomendables, para no achacar la pereza al cansancio proveniente de no dormir o reposar lo necesario.

5.     Darse un homenaje personal, aunque no se inmediatamente, para levantar el ánimo cada vez que se consigue vencer la pereza.  El estímulo de una recompensa proporcional, puede motivar y animar a erradicar los malos hábitos perezosos.

6.     Distinguir entre lo urgente y lo necesario para dar prioridades, sin utilizar la pereza para empezar por lo más fácil.

7.     Dividir los grandes objetivos, desafíos u obligaciones en tareas más pequeñas que sean fáciles empezar y resolver, para así vencer la pereza y el miedo, pues a medida que se van cumpliendo, se va ganado confianza. La única manera de comer un elefante es partiéndolo en trozos pequeños.

8.     Estar organizado: Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa, con las prioridades bien determinadas.

9.     Estudiar con detalle el plan para hacer las cosas o cumplir las obligaciones, para que la causa de no saber cómo empezar, no sea la pereza.

10. Fijarse más en los beneficios que produce la diligencia que en las dificultades y problemas que acarrea la pereza.

11. Fomentar las motivaciones que ayuden a erradicar la pereza, orientándolas hacia actividades divertidas y estimulantes que eviten la repetición y el aburrimiento.

12. Hacer un programa de tiempos de empezar y terminar, para cada una de las cosas que haya que hacer.Trabajar, estudiar, dormir, comer, descansar, divertirse, relajarse, etc.

13. Inspirarse en los objetivos que otros han logrado, al salirse del vicio de la pereza.

14. Intentar estar saludable, haciendo ejercicio físico y alimentándose correctamente, pues la pereza puede provenir de alguna enfermedad o de la mala nutrición.

15. Intentar tener siempre actividades pendientes de hacer. Las personas muy ocupadas son las que más y mejor hacen las cosas, pues no tienen tiempo para pensar en la pereza.

16. No abarcar demasiado, ya que la pereza puede influir en destruir, aplazar o distraer las energías para decidir porqué empezar. El que mucho abarca poco aprieta.

17. Pensar en los problemas que acarrea la pereza, si por ella no se hicieran las cosas que hay que hacer.

18. Ponerse desafíos personales para enfrentarse y luchar contra lo que nos produce más pereza.

19. Practicar la virtud de la diligencia: Que es la opuesta al vicio de la pereza, fomentando las 18 virtudes y valores humanos relacionados anteriormente.

20. Suprimir las distracciones que empujan a la pereza, poniendo limitaciones a los tiempos y actividades que desvíen o aplacen innecesariamente los objetivos propuestos: Redes sociales, televisión, charlas intrascendentes, cotilleos, etc.

21. Tener la humildad suficiente para pedir ayuda externa. Cuando debido a la falta de conocimiento, el miedo a hacer una tarea obligatoria o planificada,  produzca el vicio de la pereza, es muy conveniente pedir ayuda hasta que desaparezca el miedo o se aprenda a realizarla bien.

22. Tener un horario determinado para: El trabajo, la familia, el descanso, la formación, la vida social, las prácticas religiosas, las obligaciones contraídas, etc.

23. Tener un Plan de Vida: Escrito, permanente, practicado, controlado en sus desviaciones y modificado cuando sea necesario para mejorarlo.

24. Tratar de hacer en equipo, para ayudarse unos con otros a ser más diligentes en las cosas que producen o pudieran producir pereza. La pereza se puede contagiar pero también se contagia la diligencia.

La pereza acostumbra a admitir, e incluso a fomentar otros vicios y miserias, justificándose con la excusa de que “soy así”. Fundamentar con eso el vicio de la pereza no lleva a nada bueno, principalmente cuando ello impide intentar cada día ser más honestos, generosos y fieles con las obligaciones contraídas con la familia, amigos y sociedad. Siempre se puede hacer un cambio profundo en la vida si se desea hacerlo, actuando con preparación, conocimiento, voluntad, disciplina y honradez.

Hace falta valor para llamar a las cosas por su nombre y sin tapujos semánticos. La pereza es un vicio muy grave y por lo tanto hay que actuar contra ella con inteligencia, energía y diligencia en beneficio propio, de la familia y de la sociedad. Se debe tener en cuenta la gravedad de las omisiones que pueden resultar de la pereza, del peligro de su hábito y de los costos económicos y morales de ella, al rehuir el esfuerzo que supone el trabajo. Algunos requieren un periodo largo de tiempo para quitarse la pereza de encima porque no practican: 10 Ocasiones para inculcar, fomentar y practicar el “minuto heroico”. Sus valores y virtudes

La pereza al estar relacionada con la educación de la voluntad, constituye una de las más dolorosas formas de pobreza, pues se paga muy cara, ya que no se hacen las cosas cuando se debe. Mientras unos se están despertando otros ya han ido y han vuelto de buscar y encontrar las oportunidades.

La pereza impide reflexionar cual es el camino más seguro para cumplir los objetivos o enfrentarse a solucionar los problemas. El decir o pensar, “mañana, mañana”, es la vieja táctica del avestruz, que esconde la cabeza bajo el ala, pensando que así se aleja el peligro, para no enfrentarse con los problemas que le vienen encima.

En el fondo nos hemos vuelto muy cómodos o perezosos y por eso no queremos complicarnos la vida buscando nada, que todo nos lo den hecho. Y mucho mejor a golpe de un click. Nadie quiere complicarse la vida haciendo trabajos adicionales de búsqueda. Cuando algo pueda suponer trabajo, empieza el vicio de la pereza a funcionar y a dejarlo para más adelante.

Los padres pueden ver como la pereza les derrumba a ellos o a sus hijos, debido a que tienen muy poca resistencia enfrentarse a las situaciones, ya que cualquier cosa que los contraría, les parece un drama y sienten que no pueden afrontar el cambiar a ser más diligentes.

          La pereza impide cuidar la salud física y mental de nuestro cuerpo, estudiar y trabajar con eficiencia y productividad, y desarrollar al máximo nuestras capacidades intelectuales. Cuando la pereza se incrusta en nuestra mente, se nos hace muy difícil realizar ciertas actividades que requieren aprendizaje, esfuerzo y valentía.

          La pereza hace que la atención que se necesita para hacer las cosas se distraiga con cualquier cosa que pase por delante de los ojos o de la mente. Bloquea, elimina o disuelve de la mente el objetivo principal de lo que hay que hacer. Origina que ante ciertas actividades el cuerpo se sienta mal, desmotivado y sin energía, por lo que alarga el momento de empezar, las aparca para otra ocasión o se busca barreras ficticias para no hacerlas.

Para vencer al vicio de la pereza, lo mejor es empezar a soñar, a anhelar, a idealizar los frutos de los objetivos propuestos en el Plan de Vida. Algo por lo que valga la pena luchar con inteligencia, disciplina, pasión, motivación, energía y confianza en uno mismo. Pero sin olvidar que: Los grandes sueños ocurren cuando se está bien despierto y en actividad. No suceden cuando solamente se es espectador de los acontecimientos de la vida.

Las 17 mejores sentencias sobre el vicio de la pereza:

1.     El perezoso considera suerte al éxito del trabajador.

2.     El perezoso no puede hacer de cada problema una oportunidad, al contrario, hace de cada oportunidad un problema.

3.     En la mayoría de los hombres, las dificultades son hijas de la pereza.

4.     La pereza no es descanso, y por eso le falta la satisfacción.

5.     La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado.

6.     La pereza puede parecer atractiva, pero el trabajo da satisfacción.

7.     La pereza viaja tan despacio, que la pobreza no tarda en alcanzarla.

8.     La pereza, es decir, la pasión de la inacción, tiene para triunfar una ventaja sobre las demás pasiones, y es que no exige nada.

9.     La pobreza es la hermana mayor de la pereza.

10. Los grandes sueños ocurren cuando se está bien despierto y en actividad.

11. Los perezosos desperdician la vida, sin darse cuenta que bastante descansarán en la sepultura.

12. Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo, no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.

13. Mi ambición está limitada por mi pereza.

14. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

15. No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza.

16. No hay camino que no se acabe, si no se le opone la pereza.

17. Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda o sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado.

Lo sé por propia experiencia: Da mucha pereza enfrentarse al pánico escénico que produce el ponerse frente al público. O cuando se está delante de una hoja en blanco y no se sabe por dónde empezar a escribir, o al atascarse en el ejercicio de la profesión sin saber cómo continuar, etc. Pero hay que sacar fuerzas de flaqueza y no dejarse ganar por la pereza ni por el miedo.

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Padres, enseñen Religión a sus hijos (20 preguntas)

Los padres, si lo consideran conveniente, deben consultar este artículo con el sacerdote, pastor, rabino o imán, según la Religión que practiquen.

¿Qué es la Religión?

La Religión es el sentido de la vida y una fuente de disciplina que ofrece anclas sólidas, estabilidad social y desarrollo moral, tanto al individuo, como al grupo. La Religión proporciona: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, generosidad, fidelidad, afabilidad y disciplina. Es una exigencia de la razón, de la justicia y de la paz.

¿Para qué sirve la Religión?

La Religión sirve para creer y confiar en Dios y en el prójimo. La Religión no es algo decorativo u ornamental, significa elegir a Dios. como el criterio básico de la vida. Es el conocimiento teológico, que añade una dimensión trascendente a la vida moral de la humanidad.

¿La Religión es para estar pidiendo continuamente cosas a Dios?

La religión es, para amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. No es correcto el estar siempre pidiendo y nunca dando. A Dios se le pueden dar muchas cosas: A través de un buen comportamiento personal y acciones a favor del prójimo. “Manos que no dais, que esperáis”.

¿Por qué los padres tienen que enseñar Religión a sus hijos, de acuerdo a sus edades, características y circunstancias?

Los padres no pueden dejar a los hijos, que empiecen a aprender los conceptos religiosos, cuando ellos quieran o cuando lleguen a la mayoría de edad. Estamos en una época donde casi todas las sociedades son laicas y muchas de ellas son laicistas, es decir, que legislan y actúan en contra de la religión. Los padres están obligados a darles formación religiosa, escolar, familiar y social, desde que son muy pequeños, desde que están en la cuna.

¿Ayuda la Religión a que los hijos sean más felices?

Los hijos son mucho más felices, cuando han desarrollado un fuerte sentido del valor religioso y personal. Se dan cuenta que sus vidas tienen un mejor y mayor significado, lo que les permite desarrollar más en profundidad su espiritualidad, y mantener mejores relaciones con sus familiares, amigos y sociedad. Los hijos con mayor formación religiosa, son más sociables y menos tímidos.

La religiosidad, la espiritualidad, la felicidad, el temperamento y las relaciones interpersonales, mantienen una conexión muy estrecha, entre en los hijos que tienen una buena formación religiosa y se mantienen practicantes en rezar, meditar, asistir a los actos religiosos, etc. El valor personal, la alegría de vivir, la importancia de la amistad, la bondad, el altruismo, el voluntariado y la caridad, son virtudes y valores humanos, que se incrementan con las prácticas religiosas.

¿La enseñanza religiosa tiene que ser igual, para todas las edades y circunstancias?

Los padres tienen que ir adaptando las enseñanzas, según sus edades físicas, mentales y circunstancias reforzándolas o añadiendo nuevas, a medida que los hijos vayan creciendo en edad, conocimientos y responsabilidades, siempre de acuerdo a sus características y conveniencia en cada caso.

¿Dónde debe enseñarse la Religión?

1.     La Religión da a la vida una nueva perspectiva y un horizonte más amplio, haciéndola más humana y capaz, de generar una sociedad más solidaria y llena de esperanza.

2.     La Religión debe enseñarse, principalmente, dentro del hogar familiar, y complementarse en la escuela, Iglesia y organizaciones religiosas.

3.     La Religión es un elemento esencial de la experiencia y educación humana, sobre el significado de lo sagrado.

4.     La Religión es una ciencia, que como tal, tiene derecho a estar en el currículo escolar y formar parte de la dimensión educativa de la escuela, debido su fuerte nexo de unión entre educación, formación y religión.

5.     La Religión es una materia estudiada, por un gran número de ciencias: La Historia de las religiones, la Psicología de las religiones, la Sociología de las religiones, la Fenomenología de las religiones, la Filosofía de las religiones y la Teología, entre otras.

6.     La Religión no aísla a las personas que la practican. Al contrario, les da un sentido de pertenencia y comunidad, que nada ni nadie puede igualar.

7.     La religión no se impone, se persuade, aunque se deba amar a todas las religiones, pero enamorándose de la propia.

8.     La Religión por su pluralismo confesional actual, tiene que estar presente y ser enseñada de manera concertada y armonizada, con los diversos grupos de alumnos y en todos los foros de la sociedad.

9.     La Religión verdadera exige entre otras cosas, la práctica de las virtudes y valores humanos.

10. La Religión, sin ninguna excusa, debe ser enseñada por los padres, debido al derecho irrenunciable que tienen, de educar a los hijos, según las propias convicciones morales y para que no corran el riesgo, de perderse el tesoro más preciado de la humanidad.

¿Se puede medir la formación que reciben los hijos en Religión?

          Esta formación no se puede medir, pero se podrán observar posteriormente, los resultados de su educación religiosa, su nivel de felicidad, espiritualidad, religiosidad, caracteres y temperamentos, según el modo de vida y las acciones que realicen los hijos. Algunos padres creen que la Religión enseñada a los hijos, se puede medir como los exámenes de matemáticas, que les hacen en la escuela o en el colegio.

          Tampoco se puede medir la calidad y cantidad de enseñanza, que los padres han realizado en materia de buenos modales, comportarse en la mesa, saber obedecer a la primera, ser puntuales, ordenados, educados, etc. Es decir, saber vivir de acuerdo a las virtudes y valores humanos. Eso se ve en los resultados a plazo corto, medio y largo. No hay un examen normalizado, para determinar cuánto saben los hijos sobre religión, moralidad, amor al prójimo, etc. La vida es la que se encargará de aprobar o suspender a los hijos, en función de sus conocimientos de Religión y su práctica.

¿Está decayendo la Religión en la población mundial?

Los que no practican ninguna religión y los laicistas, que son los que atacan a toda clase de religiones, son los que más pregonan, que la Religión está muerta y que va camino de desaparecer. Lo hacen para justificarse a sí mismos, aun a sabiendas, que eso no sólo es incierto, sino que la Religión a nivel mundial, tiene cada vez más practicantes y partidarios, según las diversas estadísticas publicadas.

Pasa lo mismo con los fumadores, alcohólicos, divorciados, hipócritas, abortistas, etc. que se pasan el día diciendo que todo el mundo lo hace, para intentar defender, disculpar y excusar su deformado sistema de vida.

¿Qué son las virtudes y valores humanos?

Las virtudes humanas son disposiciones estables, del entendimiento y de la voluntad, que regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta, según la razón y la Fe. Pueden agruparse en torno acuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

Valores humanos son la calidad moral, que mueve a hacer las buenas acciones con convencimiento y firmeza en el arte de vivir.

¿Qué es lo que tienen que saber los hijos sobre Religión, para cuando llegan a cada una de sus edades?

Los padres saben para cada edad, lo que sus hijos deben haber aprendido sobre Religión. Ponen todo su empeño en educarles o enseñarles a que lo consigan y si al final no lo consigue, lo llevan a consultar con los especialistas. Además hay un proceso lógico de aprendizaje de destrezas, que empiezan por saber: Mamar, chupar, llevarse la comida a la boca, gatear, andar, hablar, correr, hacer sus necesidades fisiológicas, leer, escribir, etc.  Es como una escalera, por la que van subiendo peldaño a peldaño. Pero para subir cada peldaño, deben haber afianzado su paso por el anterior. Después irán aprendiendo las siguientes, hasta que lleguen a ser adultos.

¿Qué deben aprender los hijos sobre religión, en cada una de sus diferentes edades físicas y mentales?

Los padres deben enseñar a sus hijos, poco a poco y desde que son muy niños, los conceptos y prácticas religiosas, para que a medida que vayan creciendo, puedan ir consolidando cada uno de los peldaños, imprescindibles en cada edad, para que puedan ir soportando los siguientes pasos, con los conocimientos y prácticas de los pasos anteriores, estudiando bien las Reglas o Mandamientos, los Libros sagrados etc. Primero aprendiendo a amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo, como a uno mismo. La religión empieza como costumbre, continua como hábito y termina como virtud.

¿Algunos padres practican con sus hijos, la eutanasia religiosa?

Desgraciadamente, hay padres que aplican a sus hijos la eutanasia a la enseñanza de la religión. Lo hacen por dejadez, incongruencia, desconocimiento, por “el qué dirán” o por la moda, de decir, que los hijos estudien y practiquen la Religión cuando sean mayores o cuando ellos quieran. No se dan cuenta, que los hijos constituyen el presente y futuro de las familias y de las naciones y sin Religión fracasarán.

¿Tienen que esperar los padres, a que los hijos sean mayores para enseñarles Religión?

Ningún padre dejaría de dar de comer a su hijo, llevarle al médico o a la escuela, hasta que el hijo quisiera hacerlo. Pero cuando se trata de enseñar Religión, algunos padres esperan a que los hijos sean mayores, para que ellos decidan si quieren aprenderla o no, pero entonces ya suele ser tarde. No la han asimilado desde la más tierna infancia.

¿La eutanasia religiosa tiene otras implicaciones?

Sin la religión bien implantada en los hogares, no hay ni familia, ni naciones que funcionen. Los niños y ancianos, constituyen el futuro de los pueblos. No atenderles bien a ambos, es una eutanasia encubierta y una eutanasia cultural. A los niños, porque son el futuro de la familia y de la nación y llevarán adelante la historia. A los ancianos, porque trasmiten la experiencia y la sabiduría de la vida, hacia las generaciones anteriores. Laeutanasia religiosa se produce a los ancianos, cuando no se les habla de religión, ni se les deja hablar ni actuar.

¿Cómo y cuándo deben aprender Religión los hijos?

Los hijos aprenden a entender y practicar la Religión, con el ejemplo, que ven en sus padres y con lo que estos les enseñan, desde que están en la cuna, rezando con ellos por sus hermanos, abuelos, papás, familiares y amigos. Tanto al levantarse, como al acostarse, al empezar a comer, al salir de la casa y al entrar en el automóvil.

¿Deja huella el conocimiento de la Religión?

Los principios religiosos adquiridos desde pequeños, se convierten en inamovibles, durante el paso de los años y continuamente salen a relucir, incluso en los difíciles momentos de incertidumbre, próximos a la desesperación. Desde muy pequeños, deben acostumbrarse a rezar junto a sus padres y a verles rezar a ellos, incluso públicamente. Posteriormente llegarán los momentos, en los que les enseñan las oraciones y los signos religiosos, y les lleven a asistir a los actos religiosos y a ir conociendo las bases del Catecismo.

¿Dónde y cuándo deben enseñar los padres la Religión a sus hijos?

A partir de la edad física y mental, que los niños adquieren el discernimiento, los padres deben complementar la educación escolar, con la educación religiosa, en la casa y en la catequesis, donde les prepararán para recibir los conocimientos, prácticas y rituales religiosos que correspondan a sus edades. La edad adecuada física e intelectual, para empezar su formación religiosa, dependerán de la opinión de los padres, del sacerdote, pastor o rabino, según la religión que practiquen sus padres.

¿Se debe enseñar Religión a los hijos, aunque estos no la comprendan?

Los hijos cuando son pequeños, es posible que no comprendan todo lo que les dicen los padres sobre la Religión, pero hay que ir haciéndolo, poco a poco, porque de mayores, si no tienen una sólida formación religiosa, no podrán distinguir lo bueno y lo malo, para elegir libremente lo mejor para sus vidas. Para evitar que caigan en manos, de los que sistemáticamente, se dedican a engañar a los jóvenes, menos formados religiosamente e insuficientemente enseñados, de educación familiar.

¿La Religión debe estar soportada con obras buenas?

La Religión debe estar bien soportada con obras buenas, para que posteriormente conduzca a la práctica de las virtudes y valores humanos, tan necesarios para la formación de las personas, y para poderla tener como ancla cuando crean que todo falla. La Religión siempre se mantiene arraigada firmemente, en el amor y en la vida.

¿Qué sucederá a los hijos que no son educados en la Religión?

Se comportarán como asilvestrados, intolerantes, maleducados, consentidos, enteros, etc. Serán hijos y futuros padres conflictivos, déspotas, violentos, exigentes y tiranos. No distinguirán el bien del mal, en lo que hagan ellos o en lo que hagan otros, entre la virtud y el vicio, entre la moralidad y la inmoralidad. Tomarán demasiados, altos e innecesarios riesgos, y casi siempre de resultados irreversibles.

¿Qué sucederá en las familias, naciones o sociedades donde los padres no enseñen religión a sus hijos?

Hay muchas naciones, donde no existe ni ha existido, desde hace muchos años, la libertad religiosa para que cada familia y cada individuo, puedan practicar la Religión que libremente escoja. Esos países además suelen crear leyes que van, en contra de los más elementales derechos humanos, aceptados mundialmente, así luchar frontalmente contra todas las cuestiones religiosas.

¿Es la familia la verdadera escuela de formación religiosa para los hijos?

1.     Qué confusión para los padres, cuando vean a sus hijos yendo por el mal camino de los perdedores, por no haberles enseñado a practicar las virtudes y valores humanos.

2.     Qué desconocimiento el de los padres, que no trasmiten la Religión a sus hijos, enseñándoles lo mejor para su presente, de dónde les llega su dignidad, ni lo que les deparará su futuro, que esté soportado por la condición del conocimiento y de la práctica religiosa.

3.     Qué error para los padres, que no quieren enseñar la Religión, que demuestra que el hombre, no es el fin mismo del propio hombre, sino que hay una trascendencia hacia un Ser superior.

4.     Qué ignorancia demuestran cuando los hijos, se consideran bien calificados para auto aconsejarse, presumiendo de que no necesitan a nadie que les enseñen, corrijan, orienten en los temas de la Religión.

5.     Qué ineptitud la de los padres que aconsejan a sus hijos “Vive la vida loca”, que vida no hay más que una y hay que vivirla deprisa, o que les enseñan a justificar sus desordenes con el dicho: “Comamos y bebamos que mañana moriremos”.

6.     Qué padecimiento para los padres, cuando ven que los hijos huyen de la realidad, de lo que ocurre a su alrededor y no les preocupa aislarse del conocimiento y práctica de la Religión, aunque eso les suponga soledad, retraimiento, incomunicación, desamparo, etc.

7.     Qué pena da cuando algunos hijos, se acomodan frente a la realidad religiosa, en su indiferencia crónica, en su pereza mental.

8.     Qué triste es cuando los hijos quieran actuar exclusivamente, según su propio criterio, sin querer escuchar la formación religiosa y moral, que enseñan los padres. Algunos se centran en sí mismos, se consideran autosuficientes y solamente hacen caso, a lo que han oído en la calle a cualquier persona.

9.     Qué desgracia es perder la Religión, es perderlo todo. Mucho más que perder la salud, el dinero, los amigos, la posición social, etc.

10. Qué egoísta es fijarse en los defectos, de los que hablan de Religión, y no querer atender a lo que dicen.

¿Cuáles son las 10 mejores formas de enseñar la religión a los hijos?

1.     Enseñarles a llevar una vida espiritual bien dirigida, por personas expertas, que sepan ayudar en los buenos momentos, para mejorarlos y en los malos, para saber pedir fuerzas para superarlos.

2.     Enseñarles a ponerse objetivos realizables, para ir mejorando en conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos, de forma que la religión sirva de ejemplo a los demás.

3.     Enseñarles a profundizar en la formación religiosa y en su práctica, para poder aclarar las propias dudas y en su caso, las que tengan otros. Estar bien preparados intelectualmente y dar buen ejemplo de religiosidad, es fundamental, para que se distinga las personas que aman y practican la religión, de los ateos y agnósticos.

4.     Enseñarles a que las obligaciones religiosas, son en beneficio de los fieles y no están para castigar, sino para disfrutar de ellas, al conocerlas en profundidad y los motivos por lo que existen.

5.     Enseñarles a que se sepan levantar, cada vez que se caen, consciente o inconscientemente. Las personas religiosas, saben que es muy importante no caer, pero también saber levantarse y pedir perdón, con arrepentimiento y firme propósito de la enmienda.

6.     Enseñarles a realizar abiertamente las prácticas religiosas, para que se den cuenta, que la religión está dinámica, activa y vigorosa y que es un honor practicarla. Aunque las cosas íntimas, siempre deben permanecer en la privado.

7.     Enseñarles a rechazar los escrúpulos, que quieren imponer los que no practican la religión y hablan, sobre la hipocresía de las personas con convicciones religiosas, en el caso de que no sean perfectos en todos sus actos.

8.     Enseñarles a ser valientes antes los ataques y desafíos que hagan con la Fe, sin esconderse, huir, ni sentir vergüenza, al contrario: Estar siempre muy orgulloso, de practicar la religión.

9.     Enseñarles a tener una vida intensa religiosa, con los medios espirituales ofrecidos, para poderse sentirse espiritualmente convencidos, fuertes y sanos.

10. Enseñarles y demostrarles, como la religión está cada vez más pujante, aunque tenga muchos enemigos, que la intentan destruir sin conseguirlo. Esto da mucha más fuerza a los que la practican, para seguir profundizando en su conocimiento y en su práctica.

¿Hace ruido el silencio religioso?

La Religión llevada en silencio y con buen ejemplo, también hace un ruido ensordecedor, a quienes ven comportarse a las personas llenas de sentido religioso. La oración, los sacrificios, el ejemplo callado, el buen comportamiento privado, familiar y social, el trabajo honrado, la vida social, etc. hacen mucho, ante las conciencias públicas, incluyendo las de los agnósticos y ateos. Es el silencio que hace ruido.

¿Es la libertad de Religión, un factor de progreso personal y social?

Poder practicar sin restricciones la Religión, es un cambio radical de mentalidad, introducido desde siempre en la cultura, en la libertad y en las costumbres, con independencia del régimen político o el grado de democracia. Es el derecho inalienable de las personas, para su progreso físico y moral.

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La necesidad de tener un Plan de Vida Familiar


Un Plan de Vida Familiar es la intención reflejada en un modelo o proyecto
, elaborado anticipadamente y plasmado por escrito. Tiene que estar bien pensado y estudiado, para poder llevar a cabo una vida ordenada, dirigida y encauzada hacia un fin determinado. También debe ser realista, coherente, conciso, claro y centrado. Debe tener bien definidos los tiempos, objetivos, medios a emplear, forma de analizar los resultados parciales y totales, los rumbos que va tomando y la forma de hacer las correcciones necesarias. Es visualizar el futuro y poner los medios necesarios, para alcanzar los objetivos propuestos.

El Plan de Vida Familiar debe abarcar los aspectos familiares, sociales, profesionales, intelectuales, religiosos, físicos, económicos, etc., y los elementos fundamentales de las virtudes y valores humanos, que deben presidir la vida familiar, tales como: Ahorro, austeridad, ayuda, bien común, coherencia, colaboración, comunicación, cooperación, compromiso, confianza, control, dialogo, disciplina, educación, ejemplo, esfuerzo, fidelidad, generosidad, honradez, justicia, lealtad, orden, organización, puntualidad, responsabilidad, sinceridad, verdad, etc.

El Plan de Vida Familiar debe ser realizable, dinámico, revisable, medible y adaptable, según las circunstancias de cada momento, pero sin perder nunca su esencia, ni el norte. Tienen que estar claramente definidos los objetivos, la forma de controlarlos, de medirlos y de analizarlos, para poder cumplirlos. Tiene que tener metas reales, no metas idealizadas, aunque haya que irlas ajustando, en función de las circunstancias, pero sin perder los objetivos propuestos. En algunos casos, hay que practicar la fórmula de, “acierto y error” y volver a empezar.

El Plan de Vida Familiar produce muy buenos resultados, si se practica con el sistema denominado “Plan 125”. Es decir hacer un Plan de Vida Familiar, con lo que se espera hacer y obtener a 1, 2 y 5 años vista, ya que permite encontrar los caminos a seguir, para asegurarse dónde se quiere estar, en los próximos 1, 2 y 5 años, e ir comprobando parcialmente, los resultados que se habían proyectado. Adecuándolo anualmente cada 1, 2 y 5 años con las modificaciones necesarias y en su  caso, modificando las metas u objetivos previstos, las acciones realizadas y los medios de control empleados.

Este mismo Plan de Vida Familiar 125, debe hacerse también anualmente en sentido inverso, es decir, analizando dónde se estaba y qué es lo que se hacía u omitía hace 1, 2 y 5 años, y como se está ahora. Para darse cuenta, de la evolución o retraso experimentado y de los errores o aciertos realizados. Examinándolo con detalle, se pueden tomar las precauciones necesarias para el futuro.

El Plan de Vida Familiar debe ser diseñado por los cónyuges, y si es necesario con la ayuda de profesionales de cada materia, para intentar obtener, un futuro deseable, que se pueda considerar óptimo y viable, para toda la familia. A ser posible, debe prepararse cuanto antes, mucho mejor empezar a esbozarlo y concretarlo de recién casados o durante el noviazgo, pues es cuando se comienza de cero y así, se podrán formar las bases para el futuro. Cuanto más tarde se haga, más difícil será de cumplir, además que se producirán más errores y mucho más grandes. Algunos errores podrían haberse evitados y los que no se pudieran evitar, costarán mucho más, sufrirlos o corregirlos.

El Plan de Vida Familiar debe hacerse siempre, incluso cuando ya se lleven muchos años de matrimonio, con la llegada de los hijos o cuando estos entran en la pubertad o adolescencia. Cualquier hito que ocurra en la familia, es un buen motivo para reconsiderar algunas de las cosas, que no estén funcionando bien, y que podrían o deberían mejorarse. Es muy conveniente que los hijos, también participen en todo o en algunas partes de la preparación, seguimiento y adaptación del Plan de Vida Familiar.

Todos los Planes de Vida Familiar son diferentes, aunque haya unas normas generales, que ayuden a crearlos y a cumplirlos. Son como mapas y brújulas, para guiarnos en el desarrollo de la vida, en función de la personalidad y circunstancias familiares, tanto en los buenos momentos, como en los malos, en el presente y para el futuro.

Nadie discute, que todas las empresas tienen o deben tener, un  Plan deNegocios, donde abarquen los principales conceptos de su desarrollo. Si se hace en las empresas, cuanto más no debería hacerse en la familia, que es lo más importante que tenemos. En la empresa pudiera ser discutible, si se hace bajo el modelo de 125 o si se emplean otros modelos adecuados a determinados proyectos, negocios, productos, países, etc. Pero un Plan siempre tiene que haber, para que la empresa sepa a dónde va y pueda tener éxito.

¿Cómo es mi vejez y cómo me gustaría que fuera? Para que sea una vejez, como la que mentalmente se ha deseado, hay que empezar, cuanto antes mejor, a hacer unPlan de Vida Familiar. Visualizándose en el futuro a medio y largo plazo, dentro de los objetivos fijados, sobre lo que me gustaría que ocurriera, cuando llegue a la vejez y que haya detallado, lo que se debe hacer para alcanzarlos.

Los 10 objetivos personales que me gustaría ver cumplidos en la vejez: Si no se hace desde muy pronto, un buen Plan de Vida Familiar, es muy posible que no se puedan alcanzar estos objetivos.

1.      Una familia que me quieran y que les quiera, con la que pueda compartir las experiencias dulces y amargas de cada día. Y que siempre me traten con cariño, respeto y satisfacción.

2.      Unas amistades que me respeten y que las respete, con las que pueda compartir y disfrutar los ratos de ocio.

3.      Una situación económica, relacionada con la planificación realizada de ahorros y pensión, donde prime el dicho: Quiero poco, y lo poco que quiero, lo quiero poco.

4.      Una buena salud, compatible con la edad, sin pretender evitar los achaques y las limitaciones, propias de los años. Atendida con una asistencia médica, asequible e integral.

5.      Una posibilidad de disfrutar de la vida, con cosas sencillas, como: La lectura, la música, los paseos, los conciertos, la belleza, el arte, etc.

6.      Una buena relación religiosa, que me llene espiritualmente y que trascienda.

7.      Una capacidad intelectual con sabiduría, sensatez, experiencia, gusto, etc. al nivel de las personas que me rodean.

8.      Un carácter alegre y contagioso, para hacer felices a los demás.

9.      Una vivienda cómoda, que sirva también como centro de reunión, para familiares y amigos, en una ciudad segura, limpia y con buen sistema médico.

10.   Un legado para dejar que trascienda a las siguientes generaciones,soportado con un buen comportamiento personal, familiar y social. Unas memorias escritas, con  las experiencias personales, dejada a las siguientes generaciones, etc.

Para conseguir que cuando se llega a la vejez, se cumplan estos 10 objetivos personales, hay que tenerlos en mente, al hacer desde muy pronto, el Plan de Vida Familiar y en todas las modificaciones, que a lo largo de los años se vayan realizando. Si este Plan no se pone al frente, de todas las decisiones, podremos equivocarnos y carecer en la vejez, de esas cosas tan importantes.

El Plan de Vida Familiar, con sus aciertos y errores medidos, objetivos cumplidos y pendientes, produce una gran seguridad, respeto y conocimiento personal, sobre la realidad de las cosas y situaciones, lo que permitirá saber, qué hacer y no hacer, y cómo, dónde y cuándo hacerlo o no hacerlo.

Los 10 desgloses de un Plan de Vida Familiar:

1.      El trabajo, la familia, la formación y el descanso. Cuánto tiempo se dedica al  trabajo, cuánto a la familia, cuánto a la formación, cuánto al descanso y cuánto se debería dedicar a cada concepto.

2.      La economía familiar. Planificar bien los ingresos, gastos, ahorros, inversiones, testamento de últimas voluntades, etc.

3.      La educación y desarrollo de los hijos. Teniendo en cuenta sus diferentes edades, conocimientos y aptitudes de cada uno de ellos, siempre en función de sus posibilidades, presentes y futuras.

4.      La formación continua. Cuánto tiempo, costos y energía hay que estar dispuestos a gastar, para estar al día y así, disminuir los riesgos de fracaso profesional y aumentar las posibilidades de éxito.

5.      La formación y práctica religiosa. Haciendo un programa completo, con un buen método, para reformar y mantener la vida y lograr ser una nueva persona. No es fácil, pues requiere de una buena técnica y de unas bien pensadas herramientas, que solamente las pueden facilitar los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que se practique.

6.      La profesión. Dónde estoy en el trabajo y hasta dónde quiero y puedo llegar, teniendo en cuenta, mis conocimientos, las posibilidades de mejorarlos y el entorno.

7.      La salud. Presente y futura realizando los ejercicios, dietas, dominio de la voluntad, exámenes médicos periódicos, etc. que hayan recomendado. El testamento vital.

8.      La vida social. Cuánto tiempo dedico o debo dedicar, a las relaciones sociales y cuánto a la familia.

9.      Los estudios. Hasta dónde he llegado y hasta dónde debería llegar, si quiero mejorar en beneficio de la familia, del trabajo y de la sociedad.

10.   Los otros conceptos familiares. Están desarrollados en el cuerpo del artículo.

El Plan de Vida Familiar completo, debe estar ensamblado con los planes parciales y personales, que se suelen hacer. Es muy bueno planificar los estudios, las finanzas, las inversiones, etc. pero planificar lo que debe ser la familia completa, debería ser el objetivo principal de los padres, alrededor del cual, tiene que girar todo el quehacer familiar. Aquí deben estar presentes siempre los conceptos: Qué, cuándo, cómo, dónde, para qué, por qué, etc. Para hacerlo, hay que valerse de, por, con y desde todos los  medios, para que quede lo mejor posible.

El mejor método para cumplir los objetivos, previstos en el Plan de Vida familiar, es la unión incondicional entre todos sus miembros, pues la sinergia que producen, les permitirá más fácilmente cumplir el rumbo, la misión, la visión y las funciones, metas y valores establecidos.

            El plan de vida familiar es como viajar por la vida con mapa y brújula, o actualmente con un GPS. Ayuda a corregir los errores y en su caso, a desandar el camino realizado, pues conlleva unas claras y concretas reglas de juego, por lo que los padres e hijos, saben de antemano cómo comportarse.

El Plan de Vida Familiar, intelectualmente, es un ejercicio muy estimulante, pues al hacerlo, como proyecto en común, cada uno de los cónyuges pone lo mejor de sí, a disposición del otro, llegando a negociaciones, acuerdos y compromisos donde los dos estén ha gusto y unidos, en los buenos y en los malos momentos que seguramente les tocará vivir.

Aunque ya existan las ideas del Plan de Vida Familiar, rondando en las cabezas de los cónyuges, incluso se vaya llevando a cabo, poco a poco en la práctica diaria, conviene hacerlo por escrito, sin premuras, con calma, consensuado y con buena disposición, para anualmente examinarlo, corregirlo y renovarlo, si hubiera diferencias importantes.

Los 10 conocimientos imprescindibles para elaborar el Plan de Vida Familiar:

1.      Conocimiento de la relación matrimonial y su análisis general, teniendo en cuenta las debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas.

2.      Conocimiento de lo que cada uno tiene que hacer, particular y conjuntamente, para conseguir elaborar y cumplir el Plan de Vida Familiar.

3.      Conocimiento de lo que hay que negociar, si no se está de acuerdo totalmente. Por ejemplo: Las prioridades, particularidades, proyectos, objetivos, etc. de cada uno, para finalmente construir un Plan de Vida Familiar, basado en el mutuo acuerdo.

4.      Conocimiento de lo que hay que proteger, evitar y eliminar en la familia,para su crecimiento moral, social e intelectual.

5.      Conocimiento de los medios y tiempos necesarios, para conseguir llegar, controlar y modificar los objetivos propuestos.

6.      Conocimiento de que en una familia, uno más uno, suman mucho más que dos, al aprovechar la sinergia de ambos.

7.      Conocimiento de que se debe intentar hacer un Plan de Vida Familiar, que sea un  ganar/ganar para todos, sin dejar a nadie en desventaja, sin expectativas o marginado.

8.      Conocimiento del entorno social donde se vive, para aceptarlo o rechazarlo parcial o totalmente, asumiendo las consecuencias negativas y positivas.

9.      Conocimiento propio y del cónyuge, los gustos, deseos, miedos, habilidades, debilidades, capacidades, limitaciones, posibilidades, virtudes, defectos, etc.

10.   Conocimientos profundo de los hijos, si los hubiera, teniendo en cuenta sus capacidades físicas y mentales, para determinar las virtudes y valores que hay que transmitirles. El estilo de autoridad que se va a ejercer, la forma de llegar a acuerdos familiares, cómo trasmitirles las normas de convivencia y la forma de cumplirlas, etc.

Hacer un Plan de Vida familiar, es el camino para poder sacar tiempo, para todo, aunque hay muchos que dicen, que no tienen tiempo para nada, a pesar de que tengan como todos, 24 horas diarias. Unos las aprovechan y otros las desperdician. Nadie, por mucho que se agobie, puede añadir una hora a su vida. Cuando se tiene un por qué para vivir, se acaba encontrando el cómo. Nunca ha habido tantas personas, sin tiempo para nada, incluyendo a los jubilados, los desempleados y hasta los que están de vacaciones, que no tienen tiempo ni para descansar, debido a su falta de planificación. Para lo único que no hay tiempo, es para volver al tiempo pasado, ni para recuperar el tiempo perdido.

Dentro del Plan de Vida Familiar, tiene que haber un plan específico de horarios para todos, negociado con una disciplina voluntaria, principalmente en las personas mayores, pues en los jóvenes suele haber, una disciplina impuesta inmisericordemente por los padres, los estudios, los trabajos, etc. Es imposible llevar a cabo un Plan de Vida Familiar e intentar conseguir los objetivos previstos, si no se tiene disciplina en los horarios, ya que éstos suelen ser los ejes, sobre los que se sostienen la vida familiar.

El problema surge y es de muy mala solución, cuando las personas mayores, ya no tienen o creen que no tienen, la fuerza de voluntad, para cumplir los horarios, ni nadie que les obligue a hacerlo. Pero siempre se están quejando, de que el tiempo no les llega para nada, cuando en realidad no hacen nada. Casi siempre es por alguna o varias de estas causas: Su propio desorden, su inseguridad mental, su pereza, su apatía, su desprecio a realizar lo que han proyectado o porque están enfermos y no lo quieren admitir.

El Plan de Vida Familia, si se lleva con orden, ayuda a multiplicar el tiempo. Nunca es monótono, si se valoran los objetivos y se pone interés en ellos. Es como una batalla llevada diariamente, pero analizando los resultados periódicamente. Hacerlo y mantenerlo, es una grave obligación y responsabilidad ante la familia. No hace falta ser un héroe para llevarlo, es suficiente hacer lo que se debe hacer, y estar en lo que se debe estar, procurando no dispersarse de los objetivos propuestos, ni con las cosas que lo interfieran o distraigan.

Los objetivos del Plan de Vida Familiar no tienen por qué hacerse, para obtener inmediatamente, altas y perfectas metas, ni resultados exactos. Para no frustrarnos, es muy conveniente irlos planteando poco a poco, con calma, pero con firmeza, sin prisa, pero sin pausa, siempre con pasos intermedios asequibles y coherentes, y con un espíritu de visión, adaptación y perseverancia, para no gastar las energías innecesariamente.

Siempre hay que planear bien las metas y los caminos, que nos llevarán a ellas,así como prever los problemas y circunstancias, que pudieran salir a impedir que podamos cumplir con nuestros objetivos, para no tener que vivir a la deriva, no desmotivarse, ni sentirse fracasado. “Ningún viento es bueno para los navegantes, si no saben a dónde van”. Hay que visualizar lo que se desea, cómo se quiere o puede conseguir, y hacia donde se quiere ir.

Las 10 recomendaciones para hacer un Plan de Vida Familiar que tenga éxito:

1.      Analizar bien los recursos y características personales y familiares, para sacarles el máximo provecho posible, trabajando con lo que se tiene y no pasarse el día suspirando, por lo que no se tiene y gustaría tener.

2.      Conocerse, aceptarse y superarse, que junto a la práctica de las virtudes y valores humanos, son las claves para que el Plan de Vida Familiar tenga éxito.

3.      Enfocarse en lo que se va haciendo y lo queda por hacer, evitando que los objetivos no conseguidos, sirvan de escusa o desaliento.

4.      Hacer un compromiso formal con uno mismo, la familia y con todos los que estén involucrados. Como el compromiso tiene que estar escrito, es un buen recordatorio para todos en cualquier momento. Aunque sea fácil plasmarlo, requiere una técnica, unas herramientas y mucha constancia.

5.      Hacer un inventario real, de los diferentes recursos que se necesitan, para hacer el Plan de Vida Familiar, analizando los que se van gastando y los que se van añadiendo.

6.      Revisar periódicamente los resultados del Plan de Vida Familiar, para hacer los cambios que sean necesarios y cuando sean necesarios.

7.      Ser realista poniendo objetivos concretos y tangibles, para no sentirse frustrado si no se consiguen.

8.      Tener una flexibilidad calculada, con los objetivos y sus fechas parciales y totales, de forma que no sean estresantes.

9.      Tener una visión general pero sin dispersiones, para poder abarcar todos los objetivos propuestos, aplicando en cada uno, las energías que se deban o puedan.

10.   Tomar las decisiones personales y familiares, de acuerdo con el Plan de Vida Familiar establecido, sin agobios ni angustias. Lo que no se pueda hacer hoy, se hará mañana, si hay firme voluntad de conseguir los objetivos.

Si queremos ser diferentes y tener una familia diferente, no podemos ser indiferentes, a las ventajas que tiene el hacer y seguir un Plan de Vida Familiar.

Las Normas ISO 9000 de la familia y el consiguiente control y mejora de su calidad.

Estoy recopilando información para escribir un artículo o varios, sobre este tema. Me gustaría escribir una especie de “manual” que sea el compendio, de lo que tiene que hacer una familia, en el día a día, para sus relaciones matrimoniales, hijos, familiares, etc. Muchas familias quieren comportarse lo mejor posible, y piden un manual que esté ordenado por conceptos, objetivos y soluciones concretas y medibles, sobre asuntos reales de la vida diaria, para que les sirva de guía, en la búsqueda de su perfeccionamiento. Debería ser una aplicación práctica e integral de la ESCUELA PARA PADRES.

Comprendo que alguien pensará que es una deformación profesional, la de querer convertir a la familia, en una medición con las Normas ISO 9000, pero hay muchos padres, que quieren siempre lo mejor para sus familias. Si la idea les parece descabellada, no se preocupen. La mayoría de las cosas buenas que hoy disfrutamos, empezaron siendo ideas descabelladas, que poco a poco fueron tomando forma.

Todas las empresas, productos y servicios importantes, están normalizados y estandarizados. Se puede comprobar a través de los diferentes sellos o logotipos, que lo acreditan y les acreditan. ¿Por qué no puede tenerlo también la familia?

a)     ¿Cómo se puede crear un control de calidad de la familia?

b)     ¿Por qué no hacerlo, aunque sea privadamente, sobre las actuaciones de la familia?

c)     ¿Cómo saben las familias, que están haciendo bien algunas cosas, pero que hay otras, que deberían también hacerlas?

d)     ¿Tienen que estar inventando y corrigiendo sus actuaciones las familias,cuando ya está todo inventado y ensayado, en los diferentes tipos de familias?

e)     ¿Tiene que esperar a los resultados finales, para saber si acertaron o se equivocaron, con las decisiones que tomaron hace tiempo?

Si me pueden ayudar con sus ideas, escríbame, se lo agradeceré.

Si tiene algún comentario general, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com 

 

El egoísmo explicado a los hijos

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El egoísmo es la condición personal de los que tienen un desmedido, inmoderado y excesivo amor a sí mismo y a sus propios intereses, descuidándose de los demás. No han descubierto que disfruta más el que da, que el que recibe.

Los egoístas siempre van a lo suyo, son incapaces de sentir las necesidades del prójimo. Prefieren encerrarse en su propia torre de marfil, sin querer darse cuenta, ni comprender nada, para no tener que aceptar su propio egoísmo. En el prójimo solamente ven peldaños para ir subiendo, u objetos para utilizarlos en su propio beneficio, sin darse cuenta que ser desprendido y ayudar a los demás, produce más satisfacciones, que todos los actos de egoísmo juntos.

El egoísta no es generoso, es soberbio, inseguro, auto consentido y mal educado. Le falta carácter y es incapaz de rectificar su camino, porque siempre soslaya el deber. No quiere aceptar que su pobre y relativa felicidad artificial, no será duradera, si no lucha contra su egoísmo personal.

El egoísmo está soportado en el vicio de la avaricia, incluso en la distribución de las herencias, en la participación en los gastos comunes familiares, en la ayuda a los padres ancianos u otros familiares necesitados,

etc. Desgraciadamente, estos casos de egoísmo extremos, suelen terminar en graves discusiones, enfados y riñas entre los familiares.

No es difícil reconocer a las personas egoístas y sus actitudes. Es cuestión de fijarse en su comportamiento ante los demás, o hablar un rato con ellos. No vale la disculpa, de que quieren cerrarse y concentrase en sus propios problemas. Pero para calificarlos como egoístas, debemos seguir el refrán: Ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. A cualquiera, no se le puede calificar de poco generoso, avaricioso, ambicioso, tacaño, etc. Hace falta darse cuenta y cerciorarse de su egoísmo.

A todos nos gustaría, que todo el mundo dejara a un lado su egoísmo y se comportara con altruismo, generosidad, caridad, filantropía, desinterés, abnegación, sacrificio, humildad, sencillez, solidaridad, etc. Pero cada uno debemos comenzar a practicar esas virtudes y valores humanos, para que así cunda el buen ejemplo y desaparezca el egoísmo.

Todos somos un poco egoístas con nosotros mismos, pero algunos incluso, nos esforzamos en demostrarlo continuamente ante los demás. Nos gustaría no ser egoístas, pero no nos esforzamos lo suficiente en ello, es muy duro pensar primero en el prójimo, antes que en uno mismo. Las alternativas entre dar y tener, muchas veces hoy las consideramos irreconciliables. De ahí viene la práctica del egoísmo.

Hay una raya muy sutil, entre lo que es egoísmo, lo que es supervivencia y lo que es mejor para todos. Algunos padres no pueden hacer todo lo que desearían hacer para todos, por lo que deciden hacer las cosas lo mejor posible, intentando que sean en beneficio de todos. Incluso pueden tener que beneficiarse ellos mismos a corto plazo, para que haya en el futuro, un mejor futuro para todos. Puede no ser egoísmo, dedicar mucho esfuerzo y horario al trabajo, si con ello se supone que está sembrando, para que todos disfruten de la cosecha.

Ser padres para enseñar las virtudes y valores humanos y practicarlos, dando así ejemplo, es mucho más complicado, que aplicar cuatro teorías psicopedagógicas y esperar el milagroso resultado. Ser padres supone formarse profesional y familiarmente, querer, proteger, mimar, poner límites, educar, acompañar, servir de sparring, aconsejar, ordenar, crear un ámbito cálido de convivencia, sugerir, castigar, orientar, animar, empujar, consolar, servir de modelo, cuestionar, asentir, disentir, comprender, perdonar, resistir, etc.

El egoísta siempre está aislado en su soledad, solamente se cuida de él mismo. Su egoísmo va creciendo continuamente, hasta quedarse solo y volverse un traidor para la familia, los amigos y la sociedad. El que se aísla en su egoísmo, acaba perdiéndose en su auto exclusión, directamente con su comportamiento, despide a los de su alrededor, incluso a los que le quieren.

El egoísmo de conciencia, impide tener un sentido comunitario, que debería llevar a la práctica de las relaciones con el prójimo, empezando por los más cercanos. El egoísta nunca da, siempre dice: “A cuanto toca, sin poner nada”. Siempre termina mal, los demás se dan cuenta y le aíslan.

20 Situaciones donde más se practica el egoísmo:

1. Cuando en las familias, aunque sobren o falten las cosas, se ignora y desprecia las necesidades de los más próximos: Padres, hermanos y familiares.

2. Cuando hay injusticias en los repartos de herencias, beneficios familiares, trabajos, ayudas o gastos a realizar.

3. Cuando todos en la familia quieren tener la razón y se producen graves discusiones, enfados y riñas.

4. Cuando en los negocios se practica la política del “todo vale”, para obtener el máximo beneficio posible, caiga el que caiga.

5. Cuando se va contra el Décimo Mandamiento de Ley de Dios, encadenado a otros, como: La codicia, la usura, la ambición desmedida, la lujuria, la gula, la deslealtad, el soborno, la traición, la estafa, el robo, la violencia, el engaño, la simonía, la corrupción, la tacañería, el egoísmo, la mezquindad, la avidez, etc.

6. Cuando predomina el egoísmo y falta el amor humano y religioso entre la familia, los amigos y la sociedad.

7. Cuando los cónyuges desprovistos de amor, basan su vida en el egoísmo personal, sin adaptarse al cónyuge y esperando siempre obtener ganancias.

8. Cuando cada uno, creyéndose el centro del universo, quiere las cosas para sí mismo, anteponiendo sus caprichos, a las necesidades de su propia familia.

9. Cuando alguno de los cónyuges, goza de una buena posición económica y social, disfrutándola egoístamente, sin compartir los beneficios con la familia.

10. Cuando pudiendo ayudar con tiempo, dinero o conocimiento, a quienes menos tienen, no hacen absolutamente nada por su prójimo, Estando en una situación, en que debería hacerse.

11. Cuando solamente se piensa en acumular, para sentirse seguro o poderoso, quedándose con todo, sin darse cuenta de que ayudar o compartir, brinda un beneficio espiritual, social y económico mucho más profundo que lo imaginado.

12. Cuando en el matrimonio, no hay entrega ni adaptación completa del uno al otro, pensando solamente en el beneficio propio, sin dar nada a cambio.

13. Cuando en la familia, no hay solidaridad con todos los componentes y solamente, hay indiferencias hacia los demás.

14. Cuando las acciones están llenas de arrogancia, desentendiéndose de los problemas e inquietudes de los demás, mirando para otro lado, para no verlos.

15. Cuanto no se dan cuenta que dando más, a cambio, se recibe más.

16. Cuando los hijos se olvidan de todo lo que los padres les dieron y estos necesitan ayuda material, emocional o económica.

17. Cuando los hijos una vez conseguidos los bienes de los padres, que podrían dejarles en herencia, se deshacen de ellos y los mandan a un asilo o los abandonan solos en sus casas.

18. Cuando se es impuntual, por el hecho de ser egoísta con los propios gustos, tiempos, caprichos o conveniencias.

19. Cuando el egoísmo se utiliza, como músculo destructivo o limitante del matrimonio, hasta conseguir anular la vida del otro cónyuge.

20. Cuando los padres, para ganarse la incondicional sumisión de los hijos, les ofrecen injustificados o excesivos premios.

Los padres tiene que enseñar a sus hijos, primero con el ejemplo y después con instrucciones claras y concretas, sobre la relación que tiene el egoísmo, con el resto de los pecados capitales. El egoísta es posesivo, egocéntrico, narcisista, presumido, ególatra, inhibicioncita, tacaño, etc.

El egoísmo híbrido, lo manifiestan en el consumo y en otros aspectos de la vida, los que no escatiman nada y derrochan, cuando se trata de satisfacer sus caprichos o necesidades, pero contrarrestan ese egoísmo personal, cuando tienen que decidir sobre cosas sin importancia o baratas. Entonces quieren demostrar que son esplendidos. Suelen ser muy elocuentes cuando gastan para ellos y muy parcos, cuando lo hacen para otros. Compra las cosas buenas y caras para él, pero compra lo más barato y peor para su familia, siempre con interés emocional, personal o social.

Este ejemplo se refleja en los cónyuges, que retienen para sí la parte más importante de los ingresos familiares, y el resto lo entregan a la familia, para que se arreglen como puedan, sin importarles las necesidades

familiares.

Los egoístas no se sacrifican por los demás, Primero yo, después yo y siempre yo. Piensan que cuando les toque la hora de los sufrimientos, alguien les ayudará, pues para eso están los familiares, amigos o la sociedad. Se suelen olvidar de los sacrificios que otros hicieron por ellos, y que lógicamente, si no fueran tan egoístas, ahora tendrían ellos que corresponder. ¡Que me den y que me den! ¡A cuanto tocamos sin poner nada!

Cuántas personas están pidiendo a gritos, aunque muchas veces silenciosamente, que alguien les quiera, que alguien les diga una palabra amable, que alguien se sienta satisfecho por ellos. Pero el egoísmo impide ver lo que sucede alrededor, pues solamente quieren escapar emocionalmente, para satisfacer su egoísmo. Buscan ser felices, sin saber muy bien ni dónde, ni cómo, ni con quién. En esa desesperada huida, para satisfacer su egoísmo, se van a lo aparentemente más fácil, buscando compensaciones, huidas y placeres.

Se lucha contra el egoísmo impulsando, arrastrando o volcándose con el prójimo que nos necesita. Ya que tirando de los demás, consciente o inconscientemente, se mejora uno mismo y se produce y consolida la amistad y el amor a los demás, aunque la compensación no sea inmediata, pero sí real y eficaz. Cuando se busca el bien del prójimo, con cariño y naturalidad y servirle sin contraprestaciones, los hijos lo ven y aprenden a tener, menos problemas personales o a solucionárselos. Dándose a los demás, no necesitan de falsas evasiones y escapismos, para sentirse satisfechos.

Yo, y primero yo, es el principal fruto del egoísmo, que suele producir la búsqueda peligrosa y desordenada de placer y la necesidad imperiosa, de evasión física y mental. Algunos tratan de conseguirla, dañándose cada vez más, ignorando inconscientemente su debilidad o anemia emocional y, las formas de salir de ella.

La familia tiene un papel fundamental, en la lucha contra el egoísmo. El amor al prójimo, enseñado en la familia, es la mejor medicina preventiva, el ámbito natural, en el que los hijos deben aprender a amar. El mayor regalo que pueden hacer los padres, es dando su propio testimonio de amar bien al prójimo, empezando por los hermanos, familiares y amigos. Los padres tienen que ser un modelo auténtico de amor, y enseñar a los hijos desde pequeños, que el horizonte o punto de mira, no son ellos mismos, sino los otros.

El egoísta es la antítesis del filantrópico, pues este da todo lo que puede, basado siempre en las 3 T’s (Tiempo. Talento y Tesoro). Con generosidad, pone su experiencia, conocimiento y pasión, al servicio de los demás. El egoísmo también se refleja en las personas, empresas o asociaciones. Los padres tienen que enseñar a sus hijos, a dar generosamente, no solamente cuando es fruto de un impulso, emoción o simpatía.

Tienen que aprender a adquirir el conocimiento, para hacerlo dentro de una estrategia de su plan de vida. La idea de dar, debe ir más allá de un regalo o donativo, pues debe hacerse, intentando que las personas y el mundo sean mejores.

Los que quieran eliminar o disminuir su egoísmo, deben saber que, uniéndose a otras personas o grupos altruistas, encontrarán muchas razones, para poder mejorar su forma de convivencia con la sociedad. La

unión hace la fuerza, incluso para cambian los defectos propios. Consúltelo como hacerlo con un experto sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practique y él le ayudará. Pasar de egoísta a dadivoso no es tan difícil.

El egoísmo en algunas personas no tiene límites, lo quieren todo para sí y nada para los demás, la avaricia les puede. No se quieren da cuenta, de las necesidades que hay delante de sus ojos y siguen queriendo más cosas para ellos, aunque ya lo tengan casi todo, incluyendo lo que no necesitan y lo que les estorba. No se enteran, de que son unos privilegiados y siguen queriendo más y más, incluso aunque no hayan hecho ningún mérito, ni esfuerzo, para conseguir las cosas que tienen.

Hay una emergencia educativa, contra el egoísmo en las sociedades plagadas de consumismo, sin límites, y del culto al Yo y la práctica del Ego. Se necesita que los padres, primeros y principales educadores, con sus derechos y obligaciones, se den cuenta del problema de su difícil y hermosa responsabilidad, de educar a los hijos. También deben aunar sus esfuerzos, compartir experiencias y coordinar los objetivos y acciones, entre los diversos ámbitos: familia, escuela y sociedad. En orden a la transmisión de las virtudes y valores humanos, que son los únicos conceptos, que pueden contrarrestar la plaga del egoísmo actual.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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