Elena Poniatowska, ídolo de la izquierda y cultura contemporánea

“La literatura contemporánea, en cualquier época, es el peor enemigo de la cultura. El tiempo limitado del lector se gasta en leer mil libros mediocres que embotan su sentido crítico y lesionan su sensibilidad literaria”. Nicolás Gómez Dávila

Hace unos días, durante el día, estaciones de radio anunciaban a Elena Poniatowska con bombo y platillo la celebración por su cumpleaños número 90. El festejo fue llevado a cabo en el Palacio de Bellas Artes, máximo recinto cultural de nuestro país. Entre los asistentes se hallaba Alejandra Frausto Guerrero, secretaria de Cultura federal; Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México; Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Relaciones Exteriores, Marta Lamas, antropóloga, feminista y pro aborto, María Teresa Priego, feminista y pro aborto; entre otros más.

Hija de Paula Amor y el príncipe Jean E. Poniatowski, Elena junto a su madre y hermana, llegarían a México a causa de la Segunda Guerra Mundial librada en Europa, mientras su padre iba al frente de batalla. Dedicada al periodismo y a la escritura, fue apodada como la «princesa roja” por su adhesión a la izquierda y su origen real. Se le conoce como una escritora cercana a las “causas justas” y feministas. Autora del libro “La noche de Tlatelolco” que vio la luz en 1971 y fue la recopilación de relatos acerca de la matanza ocurrida en 1968, en la que se alteró testimonios y presento una historia intrincada, situación que le costaría una demanda por parte del escritor Luis González de Alba quien había vivido y escrito al respecto, ganando el pleito legal contra Elena.

Las “causas justas” la llevarían a escribir y opinar en varias ocasiones a favor de la organización abortista “Católicas por el Derecho a Decidir”, apoyando así el aborto, como ella misma lo expresaría: “Obviamente soy católica, tengo antecedentes religiosos y de niña scout, pero creo que la única que debe decidir sobre su cuerpo es la mujer”. Elena crítica reacia de la “jerarquía católica” como hacen tantos de izquierda y derecha para posicionar opiniones deleznables, en este caso el asesinato en el vientre materno. Otra de sus “causas justas” es el apoyo a la prostitución que hizo al firmar un manifiesto en contra de la ilegalización del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS en España; toda vez que la prostitución no es ningún trabajo sino la explotación de la mujer, favoreciendo así a los proxenetas.

Entre los galardones recibidos por Elena, está el Premio Miguel de Cervantes que otorga el Ministerio de Cultura y Deporte de España, considerado el galardón literario más importante en lengua castellana y es entregado por el Rey de España. Como es bien sabido, el gran literato participó en la Batalla de Lepanto, recibiendo heridas graves en el brazo izquierdo que le provocarían inmovilidad, dando paso a su sobrenombre “El manco de Lepanto”, autor de la máxima obra de la literatura castellana “Don Quijote de la Mancha”. Miguel de Cervantes, sobrado ejemplo de que una discapacidad motora no limita el escribir una obra magistral, pero una inteligencia deformada por la nefasta ideología de izquierda e ideología de género puede dar paso a las opiniones más abyectas, apoyando causas deleznables como hace Elena.

Pero nuestros contemporáneos otorgan los galardones más importantes a la literatura intrascendente; se exhibe en los máximos recintos culturales a los ídolos de izquierda, derecha y liberales cuyas obras impregnadas de su ideología inundan las bibliotecas, las ferias de libros y acaparan la “cultura” del día. Ya lo decía Nicolás Gómez Dávila: “La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican”.

Desarrolle gusto por la lectura y aspire siempre a leer aquello que valga la pena y ayude a su intelecto…

Six Flags y la ventana de Overton

«La única educación posible es esta: estar lo bastante seguro de una cosa para atreverse a decírsela a un niño» G. K. Chesterton.

Joshep Overton, vicepresidente del Centro Mackinac de Políticas Públicas, instituto de investigaciones en política en EEUU, desarrolló una teoría sobre cómo es posible conseguir que una idea irracional, al ser promovida en la sociedad, sea aceptada e incluso se vuelva obligatoria. La ventana hace alusión a un espacio delimitado en el cual podemos ver algunas situaciones y otras no; quienes la construyen tienen, desde luego, control político a nivel mundial; mueven esa ventana de acuerdo a sus intereses. Toda idea colocada dentro de ella va en detrimento de la sociedad: ideas que de exponerse tal cual son, la sociedad combatiría de manera frontal.

Una de las ideas que ha sido llevada a la ventana de Overton es la aceptación de las relaciones homosexuales y el “derecho” a expresarse donde sea que vayan. Para darnos cuenta de lo que ha sucedido, basta con mencionar que hace unos días el parque de diversiones Six Flags ubicado en la CDMX fue denunciado por “discriminación” hacia una pareja homosexual. El motivo indicaron, un beso dentro de dicho parque, por lo cual se les invito a salir de las instalaciones. Six Flags tenía en sus políticas una que disuadía a los asistentes de “ser demasiado afectuosos” en el parque y que se aplicaba a todos por igual.

En protesta, parejas de homosexuales organizaron un “besotón” el 30 de diciembre en la entrada de dicho parque, cuya administración se reunió con una comisión de la comunidad homosexual y autoridades de CDMX. La empresa se disculpo mediante un comunicado en el que indica eliminar la política que hace referencia al comportamiento afectuoso de los visitantes La medida derogada podría parecer absurda, pero todo aquel que haya viajado poco o mucho en el transporte público, se da cuenta de que las parejas homosexuales suelen ser exhibicionistas, particularmente cuando ven niños, pues se han propuesto educar a las nuevas generaciones a como dé lugar con el argumento de libertad de expresión y del «love is love».

Pero el sentido común nos indica que todo exhibicionismo está mal, sea en la calle, en un restaurante, en casa o en un parque de diversiones, esta mal. Para que un acto sea gesto de amor, debe ser ordenado, complementario (hombre-mujer) y pudoroso. No se le puede llamar a cualquier cosa amor, como no se le puede llamar día a la anoche. No se puede enseñar a los niños que los actos homosexuales sean moralmente lícitos porque es un ataque directo a su niñez. La familia, la sociedad y las autoridades, que debieran salvaguardar su infancia, llevan hasta su espacio de esparcimiento actos intrínsecamente desordenados y desde ahora estarán obligados a verlos.

La ventana de Overton hizo que en el siglo pasado se hablara del tema de la homosexualidad con enfoque científico, después un tema de discusión, dejando de ser tabú; más tarde, que los actos homosexuales siempre y son parte inherente de la naturaleza humana. Luego que la homosexualidad no es una enfermedad (desaparece del listado de enfermedades mentales), está ahora en los genes, “se nace homosexual”, aparece el término “homofobia”. Después, los medios de comunicación promocionaron cantantes, actores, deportistas y políticos declarándose homosexuales; el cine hace lo suyo incluyendo personajes homosexuales divertidos, luego inteligentes y después agresivos. En este punto el tema es ya popular en la sociedad. El aspecto legal entra en escena: uniones homosexuales, obligación de enseñar ideología de género en las escuelas, adopción de niños por parte de homosexuales, obligarles a ver los actos homosexuales a cualquier lado al que vayan y por último, criminalización de todo aquel que se oponga a ello.

Y cada etapa de la ventana de Overton fue exitosa debido a la negligencia y contubernio de los poderes políticos, de la psiquiatría, medios de comunicación, sociedad y la propia familia. Y la consecuencia de todo ello ha sido una ruptura social irreparable. La agenda homosexual ha declarado abiertamente que va por sus hijos, que los educará y los volverá sus aliados. ¿Hay alguna forma de combatir la situación actual? Limpie su razonamiento, no puede ser un débil mental, fórmese e infórmese, usted mismo y a los suyos. No todo es libertad de expresión; dé testimonio del amor ágape entre un hombre y una mujer; en la crianza de los hijos se debate la guerra. Ya lo afirmaba Gilbert Keith Chesterton:

«Un padre y una madre unidos en matrimonio, tomados de la mano y paseando con sus hijos en brazos, será el gesto más revolucionario e intrépido en este decadente siglo XXI»…

#Chile Otro paso más hacia el totalitarismo

Hace pocos días y pese a la enorme polémica que ha generado, terminó aprobándose en la Cámara de Diputados, el proyecto de ley de Garantías de la Niñez, gracias al cual el Estado podrá imponer, de llegar a convertirse en ley, una visión única no solo respecto de la sexualidad, sino más profundamente, de la concepción del ser humano, haciendo tabula rasa con las convicciones de los padres –religiosas o no–, su derecho preferente para educar a sus hijos, la libertad de enseñanza y la libertad de conciencia, entre otros derechos fundamentales que han sido borrados de un plumazo con esta nueva legislación.

            Debe advertirse que el carácter totalitario de este y de otros intentos del Estado de imponer una visión “oficial” en materias amplia y legítimamente discutibles, incluso en áreas o ambientes privados y hasta íntimos de las personas, conlleva otorgarle un enorme poder, al permitirle por esta vía moldear la mente de sus ciudadanos. Es por eso que pocas cosas hay más nefastas para una sociedad, que el afán del Estado por meterse y regularlo todo.

            De nada vale que exista o no un régimen democrático que en teoría, avale esta ilegítima intromisión. A fin de cuentas, este sistema político es sólo un mecanismo para elegir a sus gobernantes y para la toma de sus decisiones, pero no garantiza de suyo que dichas decisiones sean justas. Ello, porque el mero procedimiento o ritualidad no convierte en correctos sus resultados, pues tanto el bien como el mal pueden haber sido fruto de un arduo y meticuloso trabajo. Es a esto a lo que se ha llamado también “falacia procedimentalista”.

            Otro argumento usualmente utilizado para imponer esta y otras conductas totalitarias del Estado, consiste en justificar dicho proceder señalando que se están protegiendo diversos “derechos humanos”, sea lo que fuere que se entienda por los mismos. En realidad, es tanto el prestigio que aún posee este concepto, pese a lo manoseado que se encuentra, que su sola evocación genera una casi automática legitimación de lo que se pretenda lograr a su sombra, lo que podría llamarse un “efecto talismán” de los derechos humanos.

            El problema es que en la actualidad, estos derechos no son una realidad a descubrir sino a inventar, a crear mediante decisiones supuestamente consensuadas por los Estados mediante tratados internacionales. Pero al final, terminan dependiendo en los hechos de la interpretación más que antojadiza que hacen de estos tratados los comités y tribunales encargados de tutelarlos, gracias a lo cual han acabado en no pocos casos completamente deformados y alejados de su sentido original. Ello explica además que los mismos problemas (y por tanto, análogas aspiraciones totalitarias) se estén dando en la actualidad en muchísimos países al mismo tiempo, lo cual evidentemente no puede ser casualidad.

            En consecuencia, lo importante entre otras cosas, es el fundamento y el resultado de las políticas y decisiones que se adoptan, sea a nivel nacional (exista o no una democracia) como internacional, y no tanto la manera en que se decidan, o si se prefiere, el camino que se siga para implantarlas.

            Avanzamos así hacia un Estado cada vez más totalitario, que no contento con la dictadura sanitaria que ha impuesto desde casi un año y medio y del colapso económico global que esto está produciendo, pretende también ir cercenando cada vez más y más libertades. ¿Hasta dónde llegará?

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Madre siempre, madre solo hay una

«¿Por qué no deberíamos pelear por una palabra? ¿De qué sirven las palabras si no son lo suficientemente importantes como para pelear? La Iglesia y las herejías siempre solían pelear por las palabras, porque son las únicas cosas por las que vale la pena pelear» Gilbert Keith Chesterton

 

Es un hecho que toda persona es concebida a través de la unión de un espermatozoide y un óvulo, aportados por el padre y la madre respectivamente. Es un hecho que dos óvulos o dos espermatozoides no pueden unirse ni dar vida a absolutamente nada; un óvulo no puede convertirse en espermatozoide y viceversa. Es un hecho que un hombre no puede llevar una vida en su vientre, solo el cuerpo de la mujer esta estructurado para ello. Es un hecho que si usted nace mujer, morirá siendo mujer; si usted nace hombre así morirá y no hay nada que pueda cambiar ni transformar esa realidad objetiva.

Dicho lo anterior, es importante mencionar un artículo que el diario de circulación nacional “El Sol de México” publicó el 9 de mayo en relación al día de las madres. Como ya es habitual en este periódico al promover la ideología de género, el artículo fue titulado “Madre no, persona gestante sí”. Su contenido es la negación total de que solo la mujer puede concebir, es la afirmación falaz de que una mujer que se identifica como hombre y haga su “transición” para verse como hombre, es ya un hombre y puede gestar (pero obviamente nunca dejo de ser mujer), una sarta de mentiras que son un insulto a la inteligencia.

El caso presentado de Danna Sultana, un hombre que se percibe como “mujer con pene” y su pareja Esteban Landrau, una mujer colombiana que se percibe como hombre; ambos recibieron tratamiento hormonal sin llegar a la mutilación genital. Decidieron tener un bebé de forma natural, algo que es señalado como “él hombre que dio a luz”; se habla de que el embarazo y la maternidad se han “considerado” por mucho tiempo “cosa de mujeres”. Es en este punto que usted debe detenerse y ser consciente hechos objetivos:

Esteban es una mujer y su cuerpo esta estructurado para llevar una vida, por tanto fue posible su embarazo. Danna es un hombre, mismo que aporto los espermatozoides para hacer posible la vida. No existen las maternidades trans sino solo la maternidad, exclusividad de mujer. Independientemente de que alguien crea ser algo que no es, los cromosomas no mienten, la estructura ósea no miente. Este caso se promociono para demostrar que un hombre puede embarazarse, aunque demuestra justamente lo contrario: que solo la mujer puede llevar una vida en su vientre, que solo la mujer es madre y solo existe una maternidad.

Lo anterior no es una consideración, ni una imposición de la sociedad sino la realidad objetiva. No se niega la “maternidad trans” puesto que ésta no existe; los hombres no se embarazan. Usted ha de ser cauto cuando lea un simple artículo, cuando encienda el televisor para ver el noticiero o su serie de acción/drama favorito, cuando escuche un programa de radio. La ideología de género ha permeado en todos los medios de comunicación, en todos los niveles y en todas las estructuras. De suerte tal que la gente difícilmente cuestiona lo que le llega a través de los medios masivos de comunicación.

Quien dude del poder de las palabras debería saber lo nauseabundo de los textos cargados de ideología de género que promueven los mayores desórdenes morales que jamás hayan estado presentes en una sociedad. Lo mismo sucede con aquello que es bello, bueno y verdadero: lo maravilloso de un poema, la delicadeza de una carta que alimenta el alma, lo nutritivo de una lectura inteligente que nos abre los ojos o la importancia de un texto contenido en una ley que protege la vida en el vientre materno, el matrimonio y la familia.

Con nuestro actuar, cada día usted y yo trabajamos para instaurar el orden o el caos; abonamos al bienestar común o apoyamos la demolición de su familia y la mía, de la sociedad en su conjunto. Y solo hablamos de gramática…

El amor, la guerra gramatical y la homosexualidad

“Ser homosexual significa extender los parámetros del sexo, la sexualidad y la familia, y transformar el tejido mismo de la sociedad” Paula Ettelbrick

El 14 de febrero, el diario de circulación nacional “El Sol de México” publicó varios artículos referentes al día de San Valentín en el que uno de esos artículos hablaba sobre el «amor» entre hombres heterosexuales y «mujeres trans», es decir una relación de hombres con hombres. El hombre que vive como si fuera mujer narraba que «ellas» sufrían porque los hombres con los que se involucraban se avergonzaban de su relación y por tanto, era necesario que la sociedad normalizara las relaciones entre hombres heterosexuales y «mujeres trans» para que «ellas» se sintieran libres de prejuicios y seguras.

¿Qué es lo que está mal? Todo.

El amor no es un sentimiento sino un acto de la voluntad, acorde al amor unitivo entre hombre y mujer. El amor verdadero se da en la complementariedad de los sexos, en la apertura a la vida y las relaciones homosexuales son el repudio físico, emocional y sexual a esa complementariedad. El rechazo de la realidad, la falta de solidez y la consiguiente promiscuidad en que viven limitan también sus relaciones; no tienen la estabilidad propia de un matrimonio.

Un hombre ciego es un ciego, una prostituta es una prostituta y no una sexoservidora. Ahora bien, un hombre vestido de mujer sigue siendo hombre, un hombre con los genitales mutilados sigue siendo un hombre dado que el cambio de sexo no existe, usted nace hombre o mujer y así morirá. Por tanto, no puede hablarse de relación entre hombres heterosexuales y “mujeres trans” cuando es evidente que ambos son del sexo masculino. Dejar de llamar a las cosas por su nombre no solo significa mentir de manera flagrante, el objetivo es transformar todo lo que conocemos mediante las palabras. Estamos en una guerra gramatical en la que se están cambiando los conceptos de la naturaleza humana; todo ello desde el seno mismo de las leyes, hasta un simple artículo dominical.

No falta quien opine que no hay nada de malo en los actos homosexuales. Cabe señalar que ser comprensivos con los demás no implica mentirles sobre las consecuencias que conlleva una conducta desordenada. El argumento recurrente de “solo buscan el amor”, no es verdad. Con el pretexto del “amor” los que impulsan la ideología de género exigen que la sociedad “normalice” las relaciones homosexuales intrínsecamente desordenadas; más tarde demandan el derecho al matrimonio buscando su redefinición y posterior destrucción mediante legislaciones absurdas; después reclaman su “derecho” a formar una familia y como es obvio que no pueden hacerlo de manera natural, exigen tenerla mediante la adopción de niños, la fertilización in vitro y los vientres de alquiler; hablamos de la destrucción total de la familia y la manipulación de la vida humana.

Y todo ello para que se sientan “aceptados”; aluden a un sentimiento destruyéndolo todo. Pero no hace falta más que sentido común: Si un hombre dice que tiene que estar con más mujeres además de su esposa para sentirse pleno ¿Usted va a exigir que se normalice el adulterio? Si un pedófilo dice que para sentirse amado deben dejarle abusar de los niños ¿Usted va a ayudarle a que lo logre? Bien, lo mismo sucede con los que practican la homosexualidad, su bienestar no radica en que se vistan como mujeres, se mutilen los genitales, se les acepte en las competencias deportivas y del espectáculo de mujeres, se le llame matrimonio a sus uniones, etc. Su bienestar radica en aceptar el sexo con el que han nacido, ordenar sus afectos y vivir a plenitud.

La sociedad no debe normalizar algo que es de suyo desordenado, menos aún presentarlo como lícito so pretexto de tratar en igualdad algo que no lo es. Estimado lector, jamás se atreva a enseñar tales mentiras a un niño porque gran parte de la estupidez mental en que vemos sumidos a no pocos adolescentes y jóvenes que defienden conductas desordenadas proviene de lo que han aprendido en su hogar, en sus aulas, con los amigos, en internet. Tenemos el deber insoslayable de no enseñarles que los actos homosexuales, la pedofilia, la violación, la prostitución, la pornografía, el adulterio y el aborto sean moralmente lícitos y buenos. El amor no está presente en ninguno de esos actos, antes bien, matan, denigran y hieren profundamente al ser humano.

Llamar a las cosas por su nombre es visto como una fobia a algo o a alguien, no lo crea en absoluto. Hable con base a la realidad y a la verdad. Gilbert Keith Chesterton lo advertía el siglo pasado: “Llegará el día en que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde”

Henos aquí, deseo que libre usted la mejor de sus batallas…

Joseph Biden y su estrella que comienza a “brillar”

Los primeros cien días en el mandato de todo presidente son una referente sobre lo que hará durante su administración. Lo anterior tuvo su origen durante el gobierno de Franklin D. Roosevelt quien aprobó 15 proyectos de gran relevancia en poco tiempo. Sin embargo a veces solo necesita unos cuántos días para demostrarlo. Tal es el caso del actual presidente de los EEUU, Joshep Biden que en su toma de protesta, pronunció un discurso inaugural llamando a la “unidad” y firmó 17 órdenes ejecutivas en su primer día de mandato.

Entre lo más relevantes, ha ordenado detener todas las deportaciones de inmigrantes durante 100 días; detener la construcción del muro en su frontera sur; fortalecer la protección a los llamados soñadores (jóvenes que entraron ilegalmente en EEUU siendo niños en compañía de sus padres); modificar la gestión de la pandemia; evitar la salida de la OMS; reincorporar a EEUU en el Acuerdo de París, así como evitar la discriminación en el puesto de trabajo en función de la “orientación sexual” o “identidad de género”.

El Acuerdo de París, más allá de un supuesto combate al cambio climático, establece que los países promoverán la “igualdad de género” y el “empoderamiento de la mujer”, promueve el aborto y la anticoncepción a través de los términos “salud sexual y reproductiva” y los “derechos reproductivos”. Donald Trump adujo en su momento que dicho acuerdo traía problemas al desarrollo económico de su nación, dada la enormidad de recursos que se destinarían para el “combate al cambio climático”.

Cabe recordar que en sus primeros días, Donald Trump cortó fondos a la multinacional del aborto Planned Parenthood, con la restauración de la llamada Política de Ciudad de México y la Enmienda Hyde. Ante las preguntas de la prensa respecto a la posición de Joshep Biden sobre estas medidas contra el aborto, Jen Psaki respondió: “Creo que tendremos más que decir de la Política de Ciudad de México en los próximos días. Pero aprovecharé la oportunidad para recordarles que (Biden) es un católico devoto. Comenzó el día asistiendo a la iglesia con su familia”.

Los medios de comunicación e incontables analistas afirman que Donald Trump polarizo a la sociedad de EEUU, mientras que Joshep Biden llama a la unidad, pero ¿en qué sentido esto es cierto? Mientras el primero sin ser católico tomo medidas que protegían la vida del no nato en el mundo; el segundo es abiertamente abortista contraviniendo la enseñanza de la Iglesia Católica. Pero ¿Qué más da si es abortista mientras “proteja” nuevamente a los migrantes? Joshep Biden se enfocó prácticamente en aquellos temas que al grueso de católicos progresistas o estultos gusta sin molestarse en ver más allá: migración, muro fronterizo, cambio climático, cortesía, “unidad” etcétera.

No era casualidad cuando afirmo lo siguiente sobre la administración de Donald Trump: “Tendremos la enorme tarea de reparar el daño que él ha hecho”. Solo espero que a estas alturas muchos se den cuenta del “daño” al que se refiere el actual presidente de los EEUU: el aborto es un negociado a nivel mundial. Cuando escuche decir que su administración ha sido la “peor” deténgase un momento al menos para discernir. Desde luego, esto también nos lleva a conocer a muchos:

¿Cuántos católicos aplauden ahora a Joshep Biden por medidas “a favor» de los migrantes, desconociendo o sabiendo (e importándoles muy poco) todo lo que hará respecto al asesinato en el vientre materno e ideología de género? Incluso lo llaman el segundo presidente católico de EEUU y aplauden su llamado a la “unidad”.

¿Cuántos católicos odiaron a Donald Trump por el tema de los migrantes y el muro fronterizo importándoles un bledo las acciones a favor de la vida del no nato a nivel mundial?

Poco importo que Donald Trump no iniciará ninguna guerra; no le perdonan que hiciera la guerra la gigante del aborto y de pronto nos recordara cuáles debieran ser las prioridades de un católico. Todos ansiamos la unidad en nuestras naciones, la pregunta es ¿A qué costo? ¿Valen más las remesas y un “insultante” muro fronterizo que la vida del no nato? Tenga claro que en todo hay jerarquías (más no exclusiones) y la protección de la vida en el vientre materno ocupa el primer lugar de todos.

No han faltado comunicadores diciendo que la estrella de Joshep Biden comienza a brillar mientras que la de Donald Trump se apaga, ¿De verdad? ¿Así de absurdos somos? ¿Cómo es posible que un político católico y abiertamente abortista haya llegado a la presidencia? No se trata de idolatrar a nadie, de antipatías o simpatías; sino simplemente de ver en su justa dimensión a quién tenemos por presidente, porque es un fiel reflejo de los ciudadanos que hay en una nación…

Nuevamente sobre la educación sexual integral

Mientras todo el mundo está preocupado por los avances de la actual pandemia, el confinamiento forzado al que se nos ha obligado por su causa, o a la grave crisis económica ya presente y sobre todo futura como resultado de todo lo anterior, diversos proyectos de ley, de alto y polémico contenido valórico, siguen avanzando sigilosamente en el Congreso. En este sentido, el actual inmovilismo que afecta a nuestras sociedades, ha venido como anillo al dedo para los partidarios de estos proyectos, puesto que la ciudadanía no puede expresar su malestar como en tiempos normales, o al menos, generar la legítima y pacífica presión que es de la esencia de cualquier verdadera democracia.

            Según se comentaba en nuestra columna anterior, el proyecto de Educación Sexual Integral (ESI) busca que se imponga de manera global y al margen del querer de los padres, una determinada forma de entender la sexualidad a nuestros niños, desde la más tierna infancia. De esta manera, además de sexualizarlos de forma casi patológica, de aprobarse este proyecto, surgirán muchísimos problemas, tanto entre los padres y el Estado por medio de las entidades educacionales, como entre estos padres y sus propios hijos, pues como se ha dicho, se pretende adoctrinarlos de acuerdo a la perspectiva de género, de acuerdo a la cual, la sexualidad es una realidad completamente plástica y cambiable. Y sobre esta base impuesta, se buscará otorgarles una completa libertad y autonomía para llevarla a la práctica.

            Así, solo por poner algunos problemas sobre la mesa, ¿se imagina alguien las consecuencias que podría tener para las próximas generaciones el haber sido empujado a dar rienda suelta con su sexualidad desde párvulo y experimentar con ella a más no poder, probando todas las formas posibles a su respecto? ¿Existe algún estudio que advierta sobre las posibles secuelas que lo anterior podría tener para nuestros niños, secuelas que sin duda los afectarán durante toda su vida? O para mencionar problemas más concretos y medibles, ¿se imagina alguien la proliferación de enfermedades de transmisión sexual que podría producirse, fruto de forzar a ejercer una sexualidad sin límites? ¿O los abusos de que podrían ser objeto los niños, al postular su tempranísima “autonomía progresiva” en este ámbito?

            Lo anterior, sin perjuicio de la delicada pregunta de si el Estado tiene realmente el derecho de imponer su visión en esta materia, haciendo tabula rasa con las concepciones y la libertad de los padres. Ello, pues lo anterior equivale a un auténtico secuestro de nuestros niños, cuya formación pasa a depender casi exclusivamente del Estado. Más, ¿por qué habría que preferir a un funcionario público en vez de la familia natural para la formación de nuestros niños y jóvenes? ¿Es que los padres van a perder la tuición de sus propios hijos si no están de acuerdo con estas políticas? Incluso, ¿tienen los padres alguna función respecto de sus hijos o solo deben comportarse como obedientes borregos en lo que a su formación atañe, según los dictados del Estado?

            En fin, las preguntas e inquietudes pueden seguir acumulándose hasta el infinito. Sin embargo, un aspecto que pocas veces se señala, es que parece absolutamente contradictoria una legislación totalitaria como esta, dentro de un sistema democrático. De ahí que surjan razonables dudas de si realmente seguimos viviendo en un régimen semejante.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Los medios de comunicación, la libertad y el discernimiento

“Ningún hombre sano y constructivo puede aceptar que la verdad y el error sean indiferentes y tengan iguales derechos” Alfonso Junco

El cine, la televisión y la radio son poderosos medios de comunicación. A través de ellos se hace llegar a las masas un mensaje y la propaganda que deseemos.

Si bien hoy tenemos una amplia gama de opciones tales como los portales en internet de películas y música, conectarnos a una inmensa cantidad de emisoras en todo el mundo; la televisión, el cine y la radio convencionales, siguen teniendo su impacto en la vida hogareña. Si el mensaje que se transmite es todo menos limpio, los medios deberán manipular la forma en que lo presentan para que permeé en nosotros.

Llegamos a un punto importante: en la difusión de series, películas, programas y música, se alega la libertad de expresión para justificar el que una producción lleve consigo un mensaje dañino. Programas tipo “Como dice el dicho” no solo promociona el estilo de vida homosexual, también promociona las relaciones sexuales fuera del matrimonio o el adulterio. Programas que no hubiéramos pensado que verían la luz del día, hoy son transmitidos en horario familiar. ¿Qué deberíamos hacer? ¿Bastaría con cambiarle de canal?

Aún los bien intencionados podrán afirmar con vehemencia, una y otra vez que cada quien es “libre de ver lo que quiera”, que no somos nadie para imponer a otros nuestras creencias y gustos, etc. Esa forma de pensar es lo que más desean los medios que promueven el homosexualismo, la ideología de género y el aborto en el mundo: que cerremos la boca y volteemos hacia otro lado para que el producto llegué a las masas. Solo así seremos considerados como “amables y respetuosos”.

Pero usted simplemente no se quedaría tranquilo si alguien le ofreciera a un niño un plato con estiércol a la derecha y un plato con ensalada de frutas a la izquierda. Entonces ¿por qué mirar hacia otro lado cuando les presentan a su hijo y a los hijos de otros, conductas desordenadas como si fueran buenas? Afirmar que el estilo de vida homosexual es dañino al individuo como a la sociedad en su conjunto no es intolerancia u homofobia, es un hecho.

Los productores de tales programas no solamente pretenden que aceptemos los actos homosexuales, sino que los respaldemos, so pena de acusarnos de intolerantes u homofóbicos; irónicamente ellos no toleran ningún disenso. Entonces ¿dónde está la supuesta libertad de la que hablan? Es inexistente; hablamos de una dictadura del relativismo. Y caemos en un relativismo moral al pensar que aquello que está bien y mal es algo que cada persona determina por sí misma.

Tenga presente que lo que hace que un programa sea bueno o malo no es la opinión de la gente; lo hace bueno o malo si promueve los valores, o si por el contrario, los vulnera. Nuestro deber es sin duda alguna, denunciar tales programas a la execración común, no por odio –como algunos fautores argumentaran- sino por el bien común. Sencillamente no se le puede enseñar a nadie –especialmente a niños y adolescentes- que los actos homosexuales sean moralmente lícitos.

Desde luego ha de respetarse a aquellos que practican la homosexualidad, haciéndoles ver las consecuencias de tales actos que niegan la diferencia y complementariedad existente entre un hombre y una mujer. En ese orden, la difusión de programas mostrando la practica homosexual como algo bueno y plausible es el mayor timo a la sociedad. Conformarse con cambiar de canal solo es aplicable entre programas limpios, sean de su agrado o no, pero jamás entre programas que promueven los valores y otros que promueven conductas desordenadas. 

Pretender buscar el bien común opinando al mismo tiempo que cada quien haga lo que quiera en aras de una libertad mal entendida, no es en absoluto querer el bien de otros, sino asumir una actitud cómoda cuando vemos cómo se intenta derrumbar a la familia. La razón por la que la ideología de género ha avasallado es precisamente porque hemos guardado silencio y lo hemos hecho tan bien que aseguramos que lo bueno y lo malo tiene el mismo derecho y deber de exhibirse ante la sociedad.

Pero uno simplemente no aseguraría jamás que da lo mismo comer una ensalada de frutas que estiércol… ¿no le parece?

ESI: Educación sexual integral

Casi como impulsado por un frenesí obsesivo, ha seguido avanzando en el congreso el polémico proyecto de Ley de Educación Sexual Integral (ESI), que busca, como su nombre indica, incluir este tema en la formación de nuestros niños desde la más tierna infancia.

            Además de darse a momentos la impresión que para sus promotores, esta fuera la primera y más urgente necesidad de los menores –a una edad en que están claramente interesados en otras cosas–, lo que produce verdadera indignación, es el sentido u orientación que pretende darse a esta mal llamada “educación”, al punto que en no pocos casos, podría hablarse directamente de corrupción de menores.

            En efecto, incentivar a la fuerza la sexualidad en nuestros niños y niñas casi desde que abren los ojos a este mundo, no sólo busca adelantar artificialmente un proceso que despertará años después, sino además, implica, literalmente, robarles su niñez e inocencia.

            Por otro lado, se habla insistentemente que gracias a esta nefasta legislación, los menores estarían en condiciones de reclamar “sus” derechos “sexuales y reproductivos”, lo cual no puede menos que llamar la atención, ya que hasta donde todo el mundo sabe, antes de la pubertad, los niños y niñas no pueden reproducirse.

            Pero además, el proyecto ESI va de la mano de otras ideas, como el controvertido concepto de “autonomía progresiva”, que en el fondo, pretende privar a los padres de su legítimo e irrenunciable derecho a criar y educar a sus hijos de acuerdo a sus propias convicciones. Por tanto, todo este proceso equivale a una especie de “expropiación” de nuestros niños. Sin embargo, de manera más profunda, muestra que algunos legisladores confían más en el Estado que en los padres, y estiman que a través de sus funcionarios, organismos y reglas, este Estado cuidará mejor a los menores que sus propios progenitores.

            De esta manera, se pretende que los menores tengan una autonomía absoluta en relación a su sexualidad (autonomía que curiosamente, no les permite impedir ser adoctrinados de forma dictatorial por el Estado en esta materia), lo que incide, entre otras polémicas y peligrosas cosas, en la edad necesaria para el consentimiento sexual. Así, se busca por vía legal, homologar en este asunto a menores y adultos, con lo cual no hay que ser demasiado suspicaz para darse cuenta del enorme campo que surge para el abuso a su respecto. Ello, pues por mucho que la ley pretenda imponer una ficción (es decir, algo que no es cierto), en este caso, la madurez del menor en esta materia, los adultos tendrán una enorme ventaja en este escenario. Incluso abre las puertas a la pedofilia, justificada aquí por la decisión supuestamente libre y madura del menor.

            Evidentemente, siempre pueden sacarse a colación ejemplos dramáticos de progenitores desalmados y de menores en situaciones inaceptables. Mas, si se van a buscar casos límite para justificar esta inadmisible ley, convendría indagar en cómo le ha ido a las instituciones del Estado en su labor subsidiaria de formar a nuestros niños, las que como se sabe, se encuentran en un proceso de profunda revisión, dado el verdadero infierno que se vivía en su interior. Por tanto, llegado el momento de comparar, el Estado sale perdiendo sin apelación posible. ¿Le entregaremos así algo tan preciado como nuestros niños?

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Una madre y “muchas madres”…

 “Llegara el día en que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde” Gilbert Keith Chesterton

Recientemente en el día de las madres, en conferencia de prensa, el Dr. Hugo López Gattell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud presento un vídeo titulado “Muchas madres” compartido por Nadine Gasman, producido por Inmujeres.

A este respecto, conviene hacer algunas observaciones:

El video tendencioso trata de ganarse la simpatía de mujeres incautas al hacerles creer que la felicitación del 10 de mayo solo es para aquellas madres perfectas que son el estereotipo inalcanzable de la sociedad: falaz mentira. Cuando felicitamos a alguien no es porque sea perfecto; una felicitación no depende de ese modelo; los felicitamos por el afecto, la estima o admiración que les tenemos, con sus yerros y aciertos. Al tratarse de nuestra madre es natural hacerlo por amor a aquella mujer que nos ha dado la vida.

Cuando dicen “Muchas madres” no hablan de las madres de Suecia, de Madrid o de San Petersburgo o la suma de todas ellas; “diversas formas” no se refiere a las habilidades que cada una desarrolla en su maternidad o a su forma de ser; no. “Muchas madres” y “diversos tipos de madre” se refiere a los modelos que están imponiendo a la sociedad mediante la ideología de género: situaciones múltiples en las que sea lo mismo una mujer-madre a un hombre vestido de mujer, queriendo ocupar el lugar de una madre.

Aquello de “Muchas madres” va de la mano con “tipos de familia”, términos que buscan hacer del concepto de madre y de familia algo tan elástico que termine por destruirse. No les importa que haya muchas madres, sino que no haya ninguna. ¿Le parece absurdo? Vea lo que ha sucedido con el matrimonio que ha sido despedazado y reducido a la nada: a la unión entre personas del mismo sexo, le siguió el “matrimonio igualitario”, luego la poligamia, después exigir la unión entre personas y animales y la legalización de la pedofilia; al matrimonio se le disuelve mediante el divorcio exprés.

Diré que jamás he estado de acuerdo con aquella frase que es la bandera de las mamás solteras: “mujeres que son padre y madre al mismo tiempo”. Naturalmente es de alabar el sacar adelante a los hijos a pesar de hallarse solas. Sin embargo suponer o asegurar que se puede sustituir al padre o a la madre, es por decir lo menos, irresponsable. Padre y madre son insustituibles, pues cada uno de ellos aporta cualidades distintas al hijo. En ese orden, dos mujeres no hacen un padre y dos hombres no hacen una madre. Un hombre vestido de mujer, incluso con genitales mutilados, no es una madre.

Ahora bien, es menester hacer una diferencia entre una madre con defectos y virtudes, que está tratando de formar a sus hijos lo mejor posible a pesar de las adversidades, a una madre desobligada con su familia y que lo ha tomado como un hábito (no se sorprenda, lo mismo aplica para el padre). Pero es muy conveniente para la campaña de la ideología de género el que usted piense que es válido homologar tales situaciones. Pero ¡Todos cometemos errores! Desde luego, nadie es perfecto, sin embargo hay una diferencia abismal entre tener yerros y convertir éstos en una forma de vida.

Por otro lado, pareciera que cometieron un error al haber dicho en el vídeo “tú que decidiste abortar”, admitiendo con ello que la mujer embarazada ya es madre. Lejos de ser un error, es a mí parecer, el siguiente paso en la batalla del aborto: de negar la vida en el vientre materno, de no llamarle como era debido usando el término “derecho a decidir”, han pasado a no sentir vergüenza por promover un asesinato y normalizar su uso en la sociedad llamándole con todas sus letras. Buscan hacer del aborto una opción más, como el tener o no un sobrino o un perro. Cuanto más rápido la mujer deje de tener consciencia sobre la vida que lleva en sus entrañas, valiéndose del lenguaje, más pronto avanzará el aborto.

¿Y sabe que argumentan todos los que promueven la destrucción del matrimonio, de la familia, de los padres y la vida en el vientre materno?: que lo hacen por “amor”. Sin embargo, estimado lector, usted y yo sabemos que el amor del que hablan está muy lejos de ser el amor ágape muy propio de las hermosas madres. Por ello es tan peligroso llamar a cualquier cosa amor.

No se deje llevar por el mensaje contenido en dicho vídeo, pretenden que usted empatice con las situaciones expuestas, sin importar si son válidas o en detrimento de la mujer y madre. Solo no olvide una verdad fundamental: lo único que puede destruir a la ideología de género es la existencia de la familia, padre, madre e hijos. Gilbert Keith Chesterton decía que  la cosa más extraordinaria del mundo es un hombre común, su mujer común y sus hijos comunes. Así es y no solo su existencia misma sino que la gente entendamos que la familia y cada uno de sus integrantes es insustituible.

Tenga por seguro esto: no hay “muchas madres” sino una madre…

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