WASSILY KANDINSKY

Últimamente he escrito sobre escritores muy conocidos y por supuesto escribí sobre este pintor que revolucionó la pintura, también mencione uno de sus  libros, el cual he vuelto a leer y ahora quiero hablar del escritor no del pintor.

Habla sobre algo que a mi particularmente me ha emocionado a través de los años, el arte abstracto y este libro se llama; De lo espiritual en el arte, mencionado en el artículo.

 Qué maravilla que un pintor tenga esos dones y pueda escribir con maestría como y de que forma el arte abstracto le permitió descubrir algo maravilloso y profundo que algunos escritores, músicos, pintores, etc. , llevan en el alma. Pero poderlo transmitir con pintura, música o escritura es una maravilla.

Este gran pintor nos anuncia que la pintura abstracta sale de dentro, no tiene que referirse o parecerse a algo que podamos identificar, tiene que llegar de otra forma, cómo la música, los momentos y pensamientos que tenemos en nuestra vida plasmarlo en colores y formas, que no se reconocen, se sienten.

La humanidad sólo busca lo exterior haciendo caso omiso de las fuerzas espirituales. “W.Kandisky

Esa belleza interior a la que se refiere Kandinsky, es cómo ha pasado a través de los años, personajes que se atreven a romper con lo que se conocía y mezclan sonidos, colores  de una manera personal, única y atrevida, pues la mayoría no entendería ni entiende eso de la abstracción. Estos cambios radicales no se refieren sólo a la pintura abstracta, acuérdense como pintores como Picasso y músicos como Debussy inician movimientos y rompen todo un protocolo.

Kandisky dice que con su pintura no quiere imitar o copiar la naturaleza, sólo quiere expresar su mundo interior.

Para terminar con el tema de la abstracción, me viene a la memoria una frase que obviamente no fue escrita así, pero es algo que recuerdo en el  momento que estoy escribiendo.

“Al ser humano en general no le atraen las grandes profundidades y prefiere mantenerse en la superficie  porque le supone un menor esfuerzo. Cierto es que nada hay más profundo que la superficialidad, pero esta profundidad es la de la ciénaga.” W. Kandinsky,

               Pintor pero que también se atreve a escribir y lo hace con sinceridad y maestría, yo me he quedado muy impresionada al ver como  puede decir y expresar su forma de pintar, por medio de palabras, pensamientos y toda una filosofía conectada a su pintura.

Un pintor puede crear impresiones, improvisaciones y expresión de un sentimiento interior, esto es lo que ahora llamamos expresionismo abstracto. V. Kandinsky.

Si les llama la atención, lean ese libro y vean cómo algunos seres, pueden ser pintores, escritores y dejar un legado maravilloso, que enriquecerá a todo el que lo lea.

La belleza sólo se puede medir por el rasero de  la grandeza y de la necesidad interior, que tan buenos servicios nos ha prestado  hasta aquí.

Es bello lo que brota de la necesidad anímica interior. Bello será lo que sea interiormente bello.

W.Kandinsky

Miguel de Cervantes: un gigante de la literatura universal

Sin duda, Miguel de Cervantes Saavedra es una de las figuras más sobresalientes de la Literatura Universal y la cumbre más alta de la Literatura Española. Considero que no hay literato que haya superado su enorme talento para escribir, con un estilo pulido y elegante.

Uno de los aspectos que más me llama la atención es que, a pesar de haber llevado una vida con situaciones humanamente muy duras, nunca perdió su alegría, su optimismo, su entusiasmo y buen humor.

Lo podemos comprobar en su incomparable obra “Don Quijote de la Mancha”, en la que rebosa la fe, la esperanza de vivir y un sentido trascendente de la existencia humana. Tuve catedráticos en la Facultad de Filosofía y Letras, que comentaban que cada año leían con gusto esta monumental obra maestra y continuaban aprendiendo mucho de esta célebre novela.

Lo digo en contraste con William Shakespeare que transmite pesimismo, melancolía y tristeza. Por ejemplo, en su obra “Como Gustéis”, aunque es una comedia, comenta que un bufón expresó: “Así, pues, de hora en hora maduramos y maduramos. Y luego de hora en hora, nos podrimos y podrimos, y aquí se acaba el cuento”. Y en su obra “Hamlet”, este personaje le dice a Horacio que la calavera del bufón Yorick huele mal y le dice: “Miserables son los destinos que nos esperan, Horacio”. También, en la obra “Macbeth” dice este personaje: “¡La vida no es más que una sombra que pasa, un pobre cómico que se pavonea y se agita una hora sobre la escena y después no se le oye más”

Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares en 1547. Al parecer, estudió en la Universidad de Salamanca. Posteriormente vivió en Italia donde aprendió la lengua del Dante y leyó a los grandes autores renacentistas.

En 1570 se alistó como soldado en las tropas pontificias. El 7 de octubre de ese mismo año intervino en la histórica Batalla de Lepanto en la que los aliados derrotaron al Imperio Otomano que amenazaba con invadir Europa. Los aliados estaban integrados por el Imperio Español, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya. Con esa importante victoria se reforzó la hegemonía cristiana en el Mar Mediterráneo y se recuperó la paz en el continente europeo.

En esta Batalla, Miguel de Cervantes resultó gravemente herido con dos arcabuzazos, uno en el pecho y otro en su mano izquierda que desde entonces le quedó inútil. Pero Cervantes se sentía orgulloso de esas heridas y por ello recibió el sobrenombre de “El Manco de Lepanto”.

En 1572, ya recuperado de salud, se incorporó de nuevo en la milicia con Don Lupe de Figueroa. Su nave zarpó a España, pero a los pocos días, la embarcación fue atacada y aprendida por tres naves corsarias argelinas. Por cinco años estuvo en la cárcel de Argel. Hasta que en 1580 fue liberado y cuatro años después abandonó la milicia.

Sobre su obra literaria, en 1585 publicó “La Galatea”. Además, escribió las obras de teatro: “La Numancia”, “Los Tratos de Argel” y “La Batalla Naval”, haciendo referencia a sus experiencias en la Batalla de Lepanto” y a su prisión en Argel.

En 1602 cambia de ciudad, primero reside en Castilla, luego en Valladolid. En esta población comienza a redactar “El Quijote de la Mancha”. En 1605 publicó la primera parte de esta obra universal y el autor contaba con 57 años.

En 1608 se trasladó a Madrid y comenzaron los años de mayor actividad literaria y escribió: “Las Novelas Ejemplares”, La segunda parte de “El Quijote de la Mancha”, “El Viaje al Parnaso”.

En 1616 terminó “Los Trabajos de Persiles y Segismunda”, obra muy cuidada en donde alcanza la cima de la perfección narrativa con pasajes de armoniosa belleza.

Aunque es reconocido por ser un gran novelista también fue un excelente poeta lírico y muchas de sus obras de teatro las escribió en verso.

En sus “Novelas Ejemplares” presenta personajes con agudas observaciones psicológicas, así como detalles realistas, como se puede leer en “La Gitanilla”, “La Española Inglesa”, “La Fuerza de la Sangre”, “El Celoso Extremeño” y “La Ilustre Fregona”.

Cervantes era un profundo conocedor de las clases sociales de su tiempo y presenta una interesante radiografía de los diversos estratos socioeconómicos al modo de Honoré de Balzac, representante de la novela francesa realista del siglo XIX. Estas percepciones cervantinas se pueden leer en “Rinconete y Cortadillo”, “El Licenciado Vidriera”, “El Casamiento Engañoso” y “El Coloquio de los Perros”.

¿Dónde aprendió el pensamiento humorístico? De los Clásicos grecolatinos, como Aristóteles, Platón, Horacio, etc. Su humor es sano, divertido y nunca amargo. Le gustan los juegos de palabras, los contrastes graciosos, los chispazos inesperados de buen humor y el ingenio propio de su época. Además, posee sentimientos de generosa compasión por los defectos y miserias de los demás.

En 1616 falleció de diabetes a la edad de 68 años. Sus restos reposan en Madrid, en el Convento de las Trinitarias Descalzas.

Sin duda, Miguel de Cervantes Saavedra ha pasado a la Historia de la Literatura como la gran figura Universal de todos los tiempos. Sus obras se han traducido a numerosos idiomas y se han realizado bastantes películas y obras de teatro sobre sus inmortales obras.

León Tolstoi, una vida inspiradora

En los difíciles momentos por los que está pasando el mundo entero, recomendar lecturas parece un poco superficial, pero algunos autores, entre ellos León Tolstoi, encuentran salidas y respuestas para el momento histórico en el que vivieron, esto nos puede dar una idea, de cómo algunos seres no se rinden trabajan y encuentran respuestas insospechadas  a la conducta o a la época que les tocó vivir. León Tolstoi es uno de esos escritores que como Dostoyewsky no se rinde, encuentra un camino que le inspiran ideas de como son los tiempos, de cómo cambian la situaciones y donde se puede encontrar él y encontrar respuestas a las vicisitudes de su época.

Este personaje conocido  con otra de sus novelas Ana Karenina,  se convirtió en uno de los escritores más leídos y ampliamente reconocido. Hombre profundamente religioso quiere donar todo lo que tiene a los pobres, a lo que su mujer se opone y por ese motivo se separa y se retira hacer vida sencilla sin absolutamente  nada más que su cabeza,  gran inteligencia y sensibilidad.

Ahora  parece absurdo recomendar autores famosos con obras maravillosas, pues estoy segura con las facilidades que hoy tenemos, nos metemos a internet leemos quien era el personaje y a no ser que verdaderamente interese la literatura, los jóvenes no se van a poner a leer La Guerra y la Paz o Ana Karenina.

La literatura como cualquier otro arte, requiere de pasión de entrega, de analizar y tratar de entender, las épocas en que sucede, podría decirse lo mismo de la música y la pintura, tenemos una escala, tenemos los colores básicos, tenemos las palabras, ideas y algo que en algunas épocas no había, sin embargo estos grandes personajes, juntaron sonidos de forma única, colores y personajes de igual manera, así que ahora que muchos  pueden leer por internet, es un privilegio, piensen, unan ideas, junten e inventen formas que nos amplíen en todos aspectos, aprendamos a ver otras vidas y las nuestras y tratemos cada vez de ser mejores en todos aspectos, sobre todo, tratemos de ser más humanos, entendamos y ayudemos a los  que sufren y si tenemos ese don plasmarlo en palabras que nos enriquezcan y nos ayuden a superarnos.

León Tolstoi uno de esos grandes personajes que siempre nos enriquecerán y nos mostraran caminos, nos harán pensar y a los que les guste escribir les abre un mundo diferente, sobre todo teniendo en cuenta el momento en que fue escrito.

“No hay grandeza donde falta la sencillez, la bondad y la verdad.”

“Todos pensamos que tiene que cambiar el mundo, pero no pensamos en cambiar nosotros mismos.    León Tolstoi, La  Guerra y la Paz.”

 

 

 

 

Crimen y castigo 2

Cómo comenté en el capítulo anterior la vida es  muy difícil para algunos seres y desde luego la desesperación e ignorancia nos puede llevar a cometer actos tremendos,  que luego pasan factura.

Para los que no se han animado a leer el libro, les hago un pequeño resumen.

Raskolnikov, así se llama este personaje, es  un hombre inteligente y educado pero vive en unas condiciones  tremendas, de absoluta carencia, sobre todo de comida y para poder subsistir,  empeña lo poco que tiene, recurre a una vieja usurera y le lleva lo  que le queda para poder comer.

Después reflexiona sobre lo que ha hecho y decide que seres así no deben vivir y piensa en hacer algo terrible, matarla y robarla ya que no podían seguir existiendo seres tan despiadados. Así que se va a la casa de esta anciana y la mata, su hermana lo ve y también acaba con ella, pues se decía así mismo había contribuido al bienestar de la humanidad haciendo desaparecer a seres tan mezquinos.

Aparentemente todo iba bien para el joven, pero a base de darle vueltas y vueltas a su conducta, de no dormir, de sentir algo que no sabía que era, llega a la conclusión de que no tenía derecho a hacer lo que hizo y lleno de culpa y remordimientos se entrega a las autoridades, se declara culpable del tremendo crimen y es castigado y enviado a Siberia.

Esas páginas donde Raskolnikov toma decisiones, se justifica y luego se arrepiente, son verdaderamente impresionantes, como un escritor se puede meter dentro de su personaje y analizar y entender lo que hizo y finalmente no encontrar justificación para tan terrible acto.

Que complicados somos los seres humanos, creemos y queremos tener respuestas para todo, pero las más importantes, las que están relacionadas con nuestra educación, sentimientos y cosas de nosotros mismos que desconocemos nos pueden llevar a terribles actos, que no sólo afectaran nuestras vidas, sino también la vida de los demás.

Es un libro que nos lleva a reflexiones profundas y difíciles sobre nuestra humanidad, quienes somos  ¿cuál es el sentido de nuestra vida?

El sentido es el de amar y respetar al prójimo como a ti mismo, una frase tan profunda y cierta que siempre deberíamos de tenerla presente en todos los actos de nuestra vida.

“La tierra estéril” de T. S. Eliot: el poema clave de los tiempos modernos

En mi primera lectura de este poema, reconozco que no comprendí mucho su hondo significado porque me pareció un texto oscuro y difícil de interpretar. Este poema fue publicado en 1922. Hacía poco que había terminado la Primera Guerra Mundíal (1914-1918).

¿Qué ocurrió en esta conflagración? El Imperio Austrohúngaro y Prusia se unieron, formando un solo bloque político. El 28 de junio de 1914, el legítimo sucesor al trono Francisco José, Archiduque de Austria y Príncipe de Hungría, en una visita con su esposa a Sarajevo, fue asesinado por un anarquista serbio. De inmediato, el Imperio Austrohúngaro le declaró la guerra a Serbia con la unión de Prusia-Alemania y, en pocos días, Inglaterra, Francia, Rusia y otros países -como Estados Unidos, después- se opusieron y le declararon la guerra a este bloque Austro-Prusiano. De esta forma se precipitó “La Gran Guerra”, como se le suele llamar.

El padre de Francisco José era el Emperador Francisco José I de Austria (1830-1916). El Emperador alemán y Rey de Prusia era el Káiser Guillermo II (1859-1941). Éste poseía una extraña personalidad: impulsivo, se dejaba llevar por los arranques de carácter, brusco, sumamente irritable, no sabía medir sus palabras y en varias ocasiones metió en problemas a Prusia con sus declaraciones insensatas y provocadoras ante la prensa internacional.

Era, lo que en Psiquiatría Moderna se podría definir, como “una persona que sufría acentuados trastornos emocionales”, un desmedido afán de poder y notoriedad. Desde hacía tiempo, él comentaba que quería extender su Imperio por el resto de Europa y este delicado incidente le pareció la ocasión ideal para iniciar sus afanes expansionistas.

Fue una absurda guerra mundial que se pudo haber evitado por la vía diplomática, pero era la época de los nacionalismos exacerbados. Ningún país quiso ceder ni dialogar. Se calcula que murieron alrededor de 20 millones de ciudadanos entre soldados y civiles.

Los que participaron en “La Gran Guerra” la recuerdan con verdadero horror debido a que los ataques eran sobre todo por infantería y con el sistema de trincheras. Esos lugares eran insalubres, fríos, oscuros, llenos de agua putrefacta y ratas. En ocasiones, se podían pasar semanas o meses hasta poder abandonar unas trincheras y avanzar hacia otras. En esos prolongados lapsos de tiempo muchos soldados de ambos frentes morían de diversas enfermedades por carecer de suficiente atención médica. Eran los tiempos en que no había antibióticos. Una tuberculosis, por ejemplo, significaba la muerte casi segura.

Después de 4 largos años en que ningún bloque opositor se atrevía a ceder hubo infinidad de heridos, más los muertos mencionados. Particularmente el Káiser Guillermo II se opuso rotundamente a firmar un acuerdo de paz, puesto que sería una tremenda humillación para su Imperio. Es decir, estamos frente a la personalidad de un psicópata que, por encima de todo, estaba su egolatría, su soberbia y vanidad, sin importarle las bajas que se tuvieran en el frente.

El resultado fue estremecedor por la enorme cantidad de heridos, lesionados, mutilados a consecuencia de los combates. Y algo de lo que se suele hablar muy poco: muchos soldados quedaron con serias enfermedades mentales y con los traumas típicos de una cruenta conflagración.

Ahí se encuentra el núcleo central del poema “La Tierra Estéril” del poeta inglés Thomas Stearns Eliot. En la que plasma -de modo magistral- la pérdida de valores de toda una generación y las consecuencias posteriores en la sociedad de su tiempo. Los jóvenes ya no querían escuchar de más guerras, sino que se disiparon, se embriagaron y drogaron, se desbocaron sexualmente. Sólo querían divertirse y olvidar lo que las personas mayores les relataban sobre “La Gran Guerra”. Fue una evasión que tuvieron mediante efímeros placeres. Esa generación “se quedó sin alma o sin sentido trascendente de la existencia humana”, fue la audaz y valiente denuncia de T. S. Eliot en este célebre poema.

“La generación perdida”

A menudo hemos escuchado la expresión: “Ésta es una generación perdida” refiriéndose a los “Rebeldes sin Causa” de los años cincuenta; a los “hippies” en la década de los sesenta; a la generación “punk” a finales de los años setenta.

En realidad esta frase fue acuñada por la crítica literaria y escritora Gertrude Stein cuando, en París durante los “locos años veinte” conoció al novelista Ernest Hemingway y a otros literatos, como: Scott Fitzgerald, James Joyce, John Dos Passos, John Steinbeck, a William Faulkner…

Algunos de ellos habían combatido durante la Primera Guerra Mundial y ese hecho les había afectado en su estado de ánimo, así como a toda una generación por los millones de muertos, heridos, y muchos otros habían quedado con graves discapacidades físicas o mentales.

Los jóvenes tenían aversión que en los discursos se hablara tanto de los caídos durante esa cruenta guerra y, más bien, lo que la gran mayoría quería era gozar el presente, obtener el mayor placer de la existencia humana, divertirse a toda costa, dejándose llevar por un desenfrenado afán hedonista, como sucedió en París, Berlín y algunas otras ciudades de Europa.

Estos jóvenes escritores reconocían que se sentían desconcertados y llenos de pesimismo; escribían sobre la inutilidad y la crueldad de la guerra; se introdujo un liberalismo a ultranza en el que no había ningún principio, o mejor dicho, se trataba de romper absolutamente con todos los antiguos estereotipos de modo agresivo y violento; se imbuyeron en el goce efímero del sexo, del alcohol y de las drogas.

Este período tuvo su inicio desde 1918 (el fin de la Gran Guerra) hasta 1929 con el crack económico de 1929 de la Bolsa de Wall Street de Nueva York. Este suceso afectó a todas las Bolsas del mundo. Y a continuación sobrevino un acentuado desempleo, una inflación galopante y una gran hambruna, John Steinbeck en su magistral obra “Las Uvas de la Ira” narra cómo era deplorable la situación de los obreros y trabajadores agrícolas en California, con unos salarios sumamente bajos y horas extenuantes de trabajo. Por esta obra fue calificado de “socialista” pero, en realidad, no hizo sino exponer un hecho que él mismo había experimentado ya que Steinbeck había trabajado como albañil, obrero, jornalero y otros muchos oficios para ganarse la vida. Fue una novela de denuncia social.

La mayoría de estos escritores innovaron la narrativa en la novela. Quisiera hacer especial mención de William Faulkner, autor de “El Ruido y la Furia”, “Mientras Agonizo”, etc. ya que Introdujo: a) el monólogo interior; b) lo que cada personaje  sentía o imaginaba (múltiples narradores); saltos en el tiempo durante la narración. Esto tuvo gran influencia en la literatura de América Latina, como: en Juan Rulfo “Pedro Páramo” y el cuento “Macario” de “El Llano en Llamas”; en Carlos Fuentes, “La Región más Transparente”, así como en los Premios Nobeles Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez.

Scott Fitzgerald escribió una obra monumental “El Gran Gatsby”. Que en un par de ocasiones ha sido llevada al cine, protagonizadas por Robert Redford y Leonardo DiCaprio. Fitzgerald presenta una radiografía de los años veinte con todos sus excesos: fiestas todas las noches, música de jazz, alcoholismo, desórdenes sexuales… Tanto Scott como su esposa murieron de manera trágica por estas mismas razones.

En casa de Gertrude Stein se daban cita no sólo literatos sino también escultores, músicos y pintores, de la talla de: Pablo Picasso, Georges Braque, Juan Gris, Amedeo Modigliani, Joan Miró, Salvador Dalí y muchos más.

Ella, además de ser mecenas e impulsar a noveles artistas, fue una visionaria que con todos ellos se podría iniciar un nuevo capítulo en el arte del naciente siglo XX. Por ello le llamarían “La Pionera del Arte Vanguardista”.

Siempre me ha llamado la atención que Ernest Hemingway, con su carácter fuerte e impetuoso, obedecía a sus críticas para mejorar sus textos. Por ejemplo, le decía: “Ernesto, ¿por qué te empeñas en ser tan negativo, trágico y pesimista? Porque tus obras están cargadas de odio, rencor, resentimiento; destilas abundante sangre en tu pluma. Eso no atrae a ningún lector. Por otra parte, hay palabras que repites demasiado y empleas demasiados circunloquios. Escribes bien, pero ¡ve directo al grano! Entonces ganarás en claridad y amenidad en tu exposición. En conclusión, tienes que rehacer de principio a fin tu novela”. Al principio Ernest se disgustaba, pero reflexionaba un poco y se percataba que Gertrude tenía razón y volvía a rehacer su escrito. Debido a ello, publicó sus novelas ya clásicas “Adiós a las Armas” (de carácter antibelicista), “París era una Fiesta” (el ambiente en París de los años veinte), “Por quién Doblan las Campanas”(sobre la Guerra Civil Española).

Cabe mencionar que algunos de estos escritores recibieron el Premio Nobel de Literatura, como William Faulkner (1949), Ernest Heminway (1954) y John Steinbeck, (1962)

Una película que ilustra bastante bien ese ambiente parisino de los intelectuales alrededor de Gertrude Stein en esos años veinte es “Medianoche en París” (2011), dirigida por el cineasta Woody Allen, quien recibió el Premio Oscar al Mejor Guión Original.

Sin duda, este período de la historia de arte –con todo y sus excesos, errores y desviaciones- influyó en forma definitiva en las décadas posteriores y aún en los inicios del siglo XXI.

La influencia del escritor Franz Kafka en el pensamiento contemporáneo

La primera novela que leí de Franz Kafka fue “La Metamorfosis”. Me causó una fuerte impresión por su originalidad y su denuncia familiar. Trata de la vida de un vendedor de telas que experimenta un tremendo vacío existencial, monotonía y aburrimiento. Vive como en un laberinto amargo, oscuro y sin sentido.

El personaje central se llama Gregorio Samsa. Tiene escasamente 23 años y es el único sustento económico para su familia (sus padres y una hermana). El día menos esperado despierta convertido en un gigantesco escarbajo. Gregorio se asusta y, además, no puede incorporarse de la cama. Después de muchos esfuerzos lo logra. Cuando abre la puerta de su habitación su padre Gregor se alarma y le ordena estar en su habitación para que nadie lo vea. Sólo su hermana Grete se muestra comprensiva y logra vencer el miedo para asear su habitación y darle agua y alimentación.

Ante esta situación, los restantes miembros de la familia deciden comenzar a trabajar. El drama de Gregorio es que psicológicamente reaccionaba como insecto: inseguro, con fobia a la luz y se escondía debajo de los muebles.

Un día se hiere el costado, deja de comer y muere. Gregorio siempre tuvo conflictos con su padre: duro, inflexible, dominante e incomprensivo. Su madre, Anna, no logra vencer el terror de ver a su hijo convertido en un gigantesco insecto. Ambos lo desprecian e ignoran. Sólo su hermana Grete lo quiere y lo comprende. Es el único consuelo del personaje central.

¿Qué mensaje deja Kafka en esta célebre novela? La brutalidad y malos tratos de su padre, que lo marca para toda la vida. Lo que ahora se denomina como “violencia intrafamiliar”. Porque el joven Kafka tenía temperamento artístico y una gran sensibilidad. Características que nunca supo comprender su padre. Esto se puede comprender más a fondo en su “Carta al padre”.

Franz Kafka nació en 1883 en Praga, entonces perteneciente al Imperio Austrohúngaro y muere en Kierling, Austria en 1924. Cursó el Doctorado en Derecho. Pertenecía a una familia acomodada judía. Franz dominaba el alemán y el checo. Tuvo muchos amigos intelectuales y escritores. Entre ellos destaca, Max Brod ya que, gracias a él, sus manuscritos fueron publicados.

Otras obras de Kafka son: “El Proceso”, para muchos críticos literarios considerada como su mejor novela; inspirada en su experiencia como abogado; “El Castillo”, “El Desaparecido” y numerosas cartas y relatos breves.

Franz Kafka simpatizaba con el socialismo y el anarquismo. Debido a ello, los comunistas difundieron ampliamente sus obras literarias. A este autor se le considera como el precursor del Existencialismo y la novela psicológica. Despreciaba profundamente el “burocratismo” en la actividad laboral.

Ahora bien, este autor tuvo una personalidad perturbada, que sufría mucho internamente, se infravaloraba constantemente. Nunca se casó ni tuvo hijos, sólo ciertos pasajeros amoríos.

En su juventud leía a Flaubert, Dickens, Cervantes y Goethe. Pasados los años se convirtió en un admirador de Nietzsche, Darwin y Haeckel. Tal vez por eso se declaró ateo.

A los lectores les suele presentar un mundo sombrío, sórdido, sin esperanza, pesimista, amargo, absurdo y angustioso. De ahí viene el adjetivo “kafkiano”.

La obra de Kafka tuvo un gran impacto en escritores y filósofos existencialistas como Albert Camus y Jean-Paul Sartre.

Su desbordante imaginación tan fantasiosa y, a la vez, realista, influyeron claramente en el “realismo mágico” de Gabriel García Márquez y en Jorge Luis Borges.

Este literato siempre se quejó de experimentar una tremenda soledad y desamparo. Sufría de frecuentes insomnios y de temer pesadillas horrendas. Algunos psiquiatras afirman que pudo haber tenido un “trastorno esquizoide de la personalidad”.

En 1923 contrajo una pulmonía que posteriormente evolucionó en una tuberculosis (en esa época era una enfermedad incurable y mortal), El 3 de junio de 1924 falleció a los 40 años.

Resulta sorprendente la gran influencia que ha tenido Franz Kafka en el pensamiento contemporáneo y en destacados pensadores y escritores. Se podría afirmar que fue el iniciador de la “Literatura del Absurdo”.

El oficio de escribir, ¿un arte para privilegiados?

Es común escuchar, en la mayoría de la gente una expresión con respecto a los que escriben artículos, columnas, ensayos o libros. Esta afirmación en que se suele decir: “Debe ser muy difícil escribir y poner por escrito lo que piensas de un asunto en concreto”.

Recuerdo a un profesor de la Preparatoria que nos daba la materia de Gramática y Oratoria, que nos lanzó un reto a todos los alumnos, la propuesta de salir a la palestra a exponer un tema determinado. Nos quedamos todos como “idolítos aztecas”. Nadie se daba por enterado y nadie reaccionaba. Como aquel “jueguito” infantil de “estatuas mudas, sordas e inmóviles”.

Entonces el profesor de Gramática, tomó la iniciativa y le dijo al líder de una banda de música pop: “A ver compañero, lo reto a que hable 5 minutos de la revolución musical que han provocado los Beatles en los años sesenta”.

Al principio, mi compañero titubeó, pero luego comenzó a hablar y hablar con soltura hasta que el profesor Navarro le dijo: “Hasta aquí porque ya lleva casi 15 minutos de exposición. Y concluyó el maestro: “Ven cómo es importante exponer algún tema que se domine y así se pierde “el pánico escénico”.

A partir de ahí, el profesor Navarro nos fue encargando a cada uno de los alumnos a exponer diversos temas que nosotros eligiéramos. De este entrenamiento salieron los candidatos al certamen final de Oratoria.

Llevo muchos años en el mundo del periodismo y he animado a muchos jóvenes a escribir. Cuando observo que se acobardan o titubean, les comento lo mismo que nos decía el profesor Navarro: ¿qué tema dominas? ¿qué afición o “hobbie” tienes? ¿cuál es tu deporte favorito? ¿qué libros te gustan? ¿qué películas te apasionan y por qué?

Cuando a manera de excusa algunos alumnos me comentan: “Mi papá es agricultor o ganadero? ¿De qué voy a escribir?” Les respondo: Tienes unos temas riquísimos para redactar porque México lleva siglos siendo un gran país agricultor y ganadero.

Otros me dicen: “A mí sólo me gusta la guitarra, no sé de qué escribir”. Les contesto: “Estamos viviendo los años más prolíficos de la música con guitarra eléctrica, tienes mucho sobre qué escribir”.

Por supuesto hay que tener a la mano un buen manual de gramática, de redacción, de sinónimos y antónimos, un libro de sintaxis y un diccionario actualizado.

Con esos estímulos prácticos y específicos, me da mucho gusto que a la vuelta de los años muchos amigos, compañeros y alumnos ya son articulistas, columnistas consagrados, Incluso algunos han dado un paso más para convertirse en autores de textos. Me piden páginas web para tener mayor bibliografía o también me solicitan qué libros les pueden servir para ampliar su cultura intelectual.

La generación de 1898

En el siglo XVI, cuando el imperio español estaba en su esplendor tenía territorios en los cinco continentes. En tiempos del Emperador Carlos V (rey de 1519 a 1556), se puso de moda la frase “El Imperio en el que nunca se pone el sol”.

Con el paso de los siglos, España fue perdiendo territorios y hubo un año dramático, 1898, en el que acabó de perder sus últimos dominios de ultramar: Filipinas, Puerto Rico y Cuba. Con estas derrotas, España mostró que no tenía un ejército moderno y bien equipado.

Intelectuales, periodistas, pensadores, científicos, políticos, catedráticos de la península ibérica mostraron su gran pesar y se creó “La Generación de 1898” con un ansia renovadora.

Surgieron literatos, pedagogos y filósofos como Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, José Martínez Ruiz (“Azorín”), Pío Baroja, Antonio Machado entre otros muchos.

¿Qué planteaban? Que España tenía que modernizarse y entrar en el progreso económico, industrial, tecnológico, agrícola, ganadero, minero; fomentar las exportaciones comerciales con el resto de Europa y otras naciones.

Antonio Machado sostenía que había que “contraponer la frívola España de la charanga y la pandereta que muere, con la laboriosa España del cincel y del martillo”.

Miguel de Unamuno (1864-1936) repetía la frase: “Me duele España” como una preocupación patriótica al considerar el atraso de su país frente al empuje y desarrollo del resto de Europa. Y animaba a sus conciudadanos a ponerse en marcha para mejorar esa deplorable situación de pobreza, atraso e ignorancia. Sus obras más conocidas son: “El Cristo de Velázquez”, “Rosario de Sonetos Líricos”, “Teresa” y su magnífico ensayo “Vida de Don Quijote y Sancho”.

Algunos como Ramiro de Maeztu (1875-1936) propusieron “la defensa de la Hispanidad” con la finalidad de exaltar los valores tradicionales, crear un orgullo por la Patria y depositar más fe en su futuro. Son conocidos sus ensayos sobre “La Celestina, “Don Juan”, “Don Quijote”.

“Azorín” (1873-1967) recomendó cuidar más el lenguaje y volver a los clásicos de la Literatura Española. Creó un lenguaje sencillo y llano. Su estilo consiste en frases cortas, separadas por el punto y como o el punto. Sus obras en las que describe, por ejemplo, a los pueblos son una delicia para el lector y un modo de aprender a redactar mejor el castellano.

A modo de ejemplo, se encuentran sus obras “Castilla”, “Los pueblos”, “Don Juan”, “Doña Inés”, “Félix Vargas”. En teatro son conocidas sus obras: “La Muerte en lo Invisible”, “El Tiempo en Angelita” y “Ensueño en Cervantes o la Casa Encantada”.

Algunas novelas de Pío Baroja (nacido en 1872) son de carácter psicológico en las que estudia cuidadosamente el pensamiento de algunos personajes que reflejan las ideas del novelista. Por ejemplo, “Camino de Perfección” y “El Árbol de la Ciencia”.

En sus novelas históricas, que tienen una clara influencia de su antecesor, Benito Pérez Galdós (1843-1920), tratan de episodios de la historia de España, desde la Guerra de Independencia hasta la fecha en que fallece en 1956. Es famosa su novela “Memorias de un hombre de Acción”.

Antonio Machado (1875-1939) es el llamado “Poeta de Castilla”. Fue catedrático de los institutos en Soria, Baeza y Madrid.

Escribe con sobrios y bellos versos. Su paisaje es descrito con los más adecuados matices.

Su estilo poético es grave y reflexivo. No busca la perfección externa, sino la sinceridad y la emoción. En su poesía gusta de filosofar, utilizando muchas veces proverbios y dichos populares. Sus pensamientos, que pone en boca de “Juan de Mairena” se expresan a veces en prosa y alcanzan una notable profundidad ideológica.

A Machado no le interesa el “preciosismo” de la forma que tanto buscan sus contemporáneos, los poetas modernistas. Por el contrario, es un poeta meditabundo y grave que canta el paso del tiempo en la vida humana y busca la transparencia en su expresión y no los primores de estilo.

Un botón de muestra:

“Converso con el hombre que siempre va conmigo / -quien habla solo, espera hablar a Dios un día; / un soliloquio es platica con este buen amigo / que me enseñó el secreto de la filantropía /. (…)

“Y cuando llegue el día del último viaje / y esté al partir de la nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, / casi desnudo, como los hijos de la mar”. /

Los literatos de la “Generación de 1898” ejercieron una importante influencia en el pensamiento y en los escritores de los años posteriores y sembraron la conciencia de modernizar a España.

Gilbert Keith Chesterton: Maestro del sentido común y el buen humor

El escritor inglés, Gilbert Keith Chesterton nació en Londres en 1874 y falleció en Beaconsfield (Reino Unido) en 1936. Fue periodista, poeta, novelista y ensayista. De joven fue agnóstico y simpatizaba con el espiritismo. Después se incorporó a la iglesia anglicana. Posteriormente, mantuvo constante correspondencia con el intelectual Maurice Baring y el Padre Ronald Knox. Después de un largo itinerario, terminó por convertirse a la Iglesia Católica en 1922, al igual que su esposa.

Su conversión causó un enorme revuelo en Inglaterra. Sufrió malos tratos y persecución por este hecho. Debido a ello escribió: “¿Por qué soy católico?” en la que demuestra, entre otros muchos temas, porqué la católica es la verdadera y que en la religión no hay una incompatibilidad entre fe y razón y menos fanatismo. Por ello escribía, con cierta ironía: “La iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, pero no la cabeza”.

Sus obras más conocidas son: “La Esfera y la Cruz”, “Ortodoxia”, “El Hombre Eterno”, “El Hombre que fue Jueves”, “El Hombre Vivo” (aborda la importancia de la fidelidad conyugal), el serial de novelas sobre el sacerdote y detective, “Padre Brown” (una especie de Sherlock Holmes), “El Napoleón de Notting Hill”, etc.

Chesterton poseía un imponente sentido común, “que es el menos común de los sentidos”, como afirmaba el intelectual francés, Reginald Garrigou-Lagrange. Y, además, a este autor inglés se le admira en todas sus obras por su chispeante alegría, gracia y sentido de humor. Afirmaba con seguridad que “la alegría es el gran secreto del cristianismo”. Chesterton era optimista por naturaleza y escribía con firme persuasión: “El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo”.

Era un sabio y un apologista nato, pero era consciente de que se podía equivocar y conservó siempre su sencillez y humildad. Dos anécdotas dan prueba de este hecho. Era un hombre bastante obeso y sabía reírse de sí mismo por esta realidad. Comentaba divertido que era el hombre más caballeroso de Gran Bretaña porque cuando se levantaba del autobús de pasajeros, dejaba dos lugares libres (y no sólo uno) para un par de señoras. Otra anécdota es que cada vez que daba una conferencia y con su masa corpulenta se sentaba en una mesa frente al micrófono, cuando se dirigía a su nutrido auditorio, solía afirmar -en tono jocoso- que, su obesidad no era sino el efecto de una distorsión del micrófono que tenía frente a él y que no le dieran mayor importancia.

Fue un gran promotor de la vida humana, de la adecuada educación de los hijos y de la familia. Afirmaba: “El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es en una oficina ni en un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia”.

Admiraba profundamente la naturaleza y todo lo creado por Dios. Se identificaba con los niños por asombrarse ante lo más elemental y sencillo: un amanecer, el fluir del agua en un río, el mar impetuoso, un cielo estrellado, la belleza de un bosque o de un jardín, el cantar de las aves… Por ello escribía: “La mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta”.

Pero también era una persona extrovertida y amiguera. Todos los días frecuentaba a sus amigos e intelectuales en el típico “pub” (bar) inglés y ahí discutía y polemizaba sobre innumerables temas e intercambiaban sus respectivos escritos. Sabía divertirse sanamente y le gustaba la buena cerveza. Tal vez por eso afirmaba: “Beban porque son felices, pero nunca porque se consideren desgraciados”.

Fue un hombre que se adelantó a su tiempo y tuvo una visión profética sobre la familia y la situación política de Europa. Sostenía que si se destruyera la familia, se afectaría gravemente a la sociedad. Sobre el ateísmo, consideraba que “cuando se deja de creer en Dios, pronto se cree en cualquier cosa”. Por ello consideraba que era necesario mantenerse congruentes y firmes en la verdad.

Frente a las ideologías imperantes del Positivismo y el Liberalismo, sostuvo con soltura y agudeza que la inteligencia humana es un poderoso instrumento que las personas tenemos para debatir mediante argumentos convincentes y que la capacidad de razonar supera con creces todas esas visiones reduccionistas y distorsionadas de la realidad.

También fue un gran promotor de la democracia y de la libertad. Escribía: “No puedes hacer una revolución para tener la democracia. Debes tener la democracia para hacer una revolución”. Aunque murió en 1936, profetizó la Segunda Guerra Mundial que estalló el primero de septiembre de 1939. Y veía en Adolfo Hitler -si las naciones no lo frenaban- a un dictador que llevaría al mundo a una conflagración internacional.

Lo sorprendente de este autor inglés es que sus obras se siguen reeditando y los jóvenes las buscan con particular interés. Considero que su gran secreto para argumentar ha consistido en respetar con amabilidad al contrincante y nunca perder la alegría y el sentido de humor. Esa afortunada mezcla de elementos ha hecho que Gilbert Keith Chesterton sea considerado un escritor inmortal.

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