¿Qué podemos esperar de la cumbre anti-pederastia en el Vaticano?

Durante cuatro días, el Papa Francisco se reunió con obispos de todo el mundo, en el encuentro titulado “La protección de menores en la Iglesia”, para responder con firmeza al problema de abusos sexuales. Les ofrezco hoy unas guías para ver el impacto de esta reunión sinodal que tendrá en la Iglesia.

1. ¿Por qué reúne se el Papa con los obispos? La respuesta no es tan obvia. Ante un problema tan grave y de escala mundial, alguno quizá piense que el Pontífice reúne a los obispos para regañarlos o, tal vez, para darles órdenes imperiosas.

La clave para entender esta cumbre la explica muy bien el historiador inglés y biógrafo del Papa Francisco, Austin Iveriegh, quien explica que “para enfrentarse a una crisis de credibilidad que atañe a la vida y la misión de la Iglesia misma, el Papa no ha dictado normas y leyes, sino que ha convocado una asamblea sinodal”. (RC, 21 feb. 2019)

Se trata del “camino de la sinodalidad”, o sea, de la Iglesia que se reúne para escuchar y para discernir los temas que afectan a todos, pues esta la vía indicada por Francisco en 2015, cuando manifestó su convicción de que esta sinodalidad “es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”. (Ibidem).

2. Las víctimas son lo más importante. El encubrimiento de los culpables fue lo que dio pie a esta crisis global de la Iglesia. Durante décadas se mantuvieron en secreto estos crímenes, para no manchar a la Iglesia, dado que estos abusos los perpetraron unos pocos clérigos. Y en no pocos casos no se les creyó a las víctimas que denunciaron estos hechos.

Ahora la Iglesia ha rectificado y ha empezado por reconocer el dolor de las víctimas y pedirles perdón. Al inicio de la reunión, Francisco pidió a los obispos escuchar “el grito de los pequeños que piden justicia”, para “sanar las graves heridas del escándalo de la pederastia”.

Durante la primera reunión de esta cumbre, fueron proyectados en el aula sinodal los testimonios de cinco víctimas que sufrieron abusos de sacerdotes. Una de ellas contó que cuando hizo la denuncia, “me trataron como a un mentiroso”.

En esa misma jornada, el Papa Francisco saludó al polaco Marek Lisinski, víctima de abusos y creador de la organización “Ending Clerical Abuse” (ECA ,‘Para poner fin a los abusos del clero’). El Pontífice besó su mano como signo de perdón. (video)

3. Soluciones concretas. Desde Benedicto XVI se empezaron a dictar pautas de actuación ante estos casos, pero aún son un poco generales y no han tenido un alcance global. Por eso, Francisco ha pedido que en esta reunión se establezcan líneas muy claras.

En su breve discurso inaugural, el Pontífice dijo a los obispos y peritos: “El Pueblo santo de Dios nos mira y espera de nosotros, no solo simples y obvias condenas, sino disponer medidas concretas y efectivas. Es necesario concreción”.

Buscando esa concreción, el Papa entregó a los participantes una líneas de acción. Se trata de 21 puntos de reflexión, que Francisco elaboró tomando en cuenta las propuestas de las Conferencias episcopales de todo el mundo.

Los primeros siete puntos dan los pasos a seguir cuando se conoce un caso (escuchar a las víctimas, informar a las autoridades civiles, establecer protocolos, etc.). Los puntos 8, 9 y 10, se refieren a la atender y sanar las heridas de las víctimas.

El punto 11 trata sobre colaborar con los medios de comunicación para poder discernir los casos verdaderos de los falsos, evitando difamaciones. El n. 14 habla sobre el derecho a la defensa (la presunción de inocencia). Y el 15 pone a consideración que los obispos y sacerdotes culpables sean expulsados del ministerio.

Epílogo. Francisco, siguiendo la tarea de purificación iniciada por Benedicto XVI, está realizando una verdadera reforma en la Iglesia, y ha sido valiente para abordar un tema complicado y desafiar los encubrimientos.

Lo que podemos esperar de esta cumbre anti-pederastia es una auténtica purificación de la Iglesia, es decir, el reconocimiento de esta plaga con la finalidad de atender a las víctimas, castigar a los culpables y dar medidas concretas para evitar nuevos casos.

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¿Para qué viaja el Papa a un país musulmán?

Hace unos siglos, cristianos y musulmanes protagonizaron las Cruzadas, aquellas horribles guerras de religión. Este fin de semana, el Pontífice de la Iglesia católica viaja a un país confesionalmente musulmán. ¿Qué significado tiene esta Visita apostólica?

1. Un encuentro interreligioso. Del 3 al 5 de febrero, tendrá lugar el primer viaje de un Papa a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ya que, invitado por el emir, Francisco acudirá ahí para participar en el encuentro interreligioso internacional “Fraternidad humana”, en contexto del año de la tolerancia que se celebra en todos los Emiratos, en recuerdo del fundador del país, Sheikh Zayed Bin Sultan Al Nahyan.
El Pontífice se reunirá con el Príncipe heredero, luego mantendrá un encuentro privado con los miembros del Consejo de Ancianos Musulmanes en la Gran Mezquita de Sceicco Zayed y también participará en el Encuentro Interreligioso, que se desarrollará en el Memorial del Fundador.

2. Un país islámico. Los EAU forman un país donde la mayoría pertenece a la rama suní del Islam. Actualmente esta nación es uno de los centros financieros del mundo y registra una de las rentas per cápita más altas del mundo, fruto de una economía basada en la producción de petróleo. Son muy famosas su dos principales ciudades, Abu Dhabi y Dubai.
Los EAU cuentan con 9 millones de habitantes. Según el Informe de Libertad Religiosa 2018 elaborado por el instituto vaticano llamado Ayuda a la Iglesia Necesitada, el 76.7 de su población son musulmanes.
Además, hay minorías hinduistas, budistas y cristianas, compuestas en su totalidad por los migrantes, y que tienen reconocida cierta libertad religiosa. Los cristianos forman el 12.4 por ciento de la población, de los cuales unos 800 mil personas son fieles católicos.

3. La situación de la libertad religiosa. Es notable que el Gobierno de los EAU sostenga públicamente que respeta la libertad religiosa individual, pues otros estados islámicos no lo hacen. Sin embargo, esta libertad ahí está aún en sus comienzo.
Una de las limitaciones respecto a libertad religiosa consiste en que la legislación de ese país admite la Sharía o Ley Islámica como legislación vinculante, también para los que no profesan el Islam. Además, se prohíbe que los musulmanes puedan cambiar de religión y sólo se permite a los fieles islámicos el derecho a hacer proselitismo.

4. Una nueva página de la historia. En la víspera del viaje, el Papa Francisco envío un video mensaje a los EAU. El Pontífice dice que se alegra por “esta oportunidad que me ofrece el Señor para escribir, en vuestra querida tierra, una nueva página de la historia de las relaciones entre las religiones, confirmando que somos hermanos aunque seamos diferentes.”
También el Papa le agradece a su amigo, el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed Al-Tayeb, y a los organizadores de esta visita “por la valentía y la voluntad de afirmar que la fe en Dios une y no divide, acerca manteniendo las diferencias, aleja de la hostilidad y del rechazo”.

Epílogo. Estamos viendo sin duda un profundo cambio histórico, porque somos testigos del encuentro fraterno entre líderes de dos grandes religiones que en su momento pelearon violentamente.
Han pasado siglos desde aquellas guerras, y con el transcurrir de los años la reflexión se ha impuesto a las armas. Ambas confesiones ha comprendido que la común dignidad humana, inherente a cada persona, es la base en la que ambas religiones se apoyan. Y eso hace posible la convivencia, aunque haya profundas diferencias en las creencias.
Esperemos que esta visión de mutua aceptación pronto llegué a todas las naciones del mundo, en las que aún hay persecución o discriminación por motivos religiosos. De esta manera, las religiones serán en verdad una garantía para la paz entre las naciones.

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Las lecciones sociales de la JMJ de Panamá

El Papa Francisco reunió a los jóvenes de los cinco continentes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en la Ciudad de Panamá. Rezó con ellos y también dio unas excelentes lecciones sobre la dimensión social del cristianismo. Veamos.

  1. Sociedad y religión. Todas las religiones tienen una dimensión social, porque sus fieles son las mismas personas que componen las familias, los barrios, las escuelas, las fábricas y los gobiernos.

Por eso, las religiones –y en este caso el cristianismo– tienen mucho que aportar a sus fieles para que aprendan a compartir su vida y sus talentos con el resto de los ciudadanos, que son sus iguales.

Y así, hombro con hombro, los creyentes participan de las mismas inquietudes y problemas de su país y, con las luces que el cristianismo les aporta, pueden contribuir con soluciones a los conflictos sociales, laborales, etc., poniendo siempre por delante el respeto a la dignidad humana.

  1. La preocupación social y la política. En las sociedades modernas, la laicidad del Estado es importante para garantizar que cualquier ciudadano pueda confesar la fe religiosa que desee, sin ser coaccionado ni reprimido.

Pero la historia de América Latina ha tenido episodios complicados, en los que esa laicidad estatal se confundió con un prohibir las manifestaciones sociales de las religiones, y más en concreto del Catolicismo.

Todo eso ha producido un prejuicio, el de confundir las cuestiones sociales con la política. No pocas personas consideran una intromisión en política, cuando la Iglesia católica habla de temas de migración, justicia, etc. Pero no es así, porque las cuestiones sociales no se resuelven únicamente desde la política.

  1. San Óscar Romero y las cuestiones sociales. También durante la JMJ, el Papa Francisco se reunió con los obispos de Centro América y les habló de la Iglesia como Pueblo de Dios, basando su discurso en la figura del obispo mártir salvadoreño.

La primera lección del Papa fue que las preocupaciones sociales de Mons. Romero no fueron fruto de una mentalidad política, sino brotaron de su amor a la Iglesia y del estudio del Magisterio del Concilio Vaticano II.

Francisco explicó que San Óscar “no fue ideólogo ni ideológico; su actuar nació de una compenetración con los documentos conciliares”, que le ayudaron a contemplar la Iglesia como Pueblo de Dios, y por eso supo “escuchar los latidos de su pueblo, percibir ‘el olor’ de los hombres y mujeres de hoy hasta quedar impregnado de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias”. (Discurso, 24 ene 2019)

  1. La cultura del encuentro. En su primer reunión con los jóvenes, Francisco les explicó que las diferencias culturales, de lenguas y de vestimenta no impidieron que se pudieran encontrar y confesar juntos a Jesucristo, y que por eso se convirtieron en “maestros y artesanos de la cultura del encuentro”.

Y explicó el Papa que la “cultura del encuentro” es la que nos hace “caminar juntos desde nuestras diferencias” pero con un amor. Esta cultura se opone a todos los que se empeñan en excluir o expulsar a los que “no son como nosotros”.

El encuentro se funda en que “el amor verdadero no anula las legítimas diferencias, sino que las armoniza en una unidad superior” (Benedicto XVI, Homilía, 25 enero 2006). Por eso, Francisco invitó a los jóvenes a ser “constructores de puentes” y no ser “constructores de muros”. (Discurso, 24 ene 2019)

Epílogo.  A pesar de la crisis producida por los escándalos de pedofilia en la Iglesia, la doctrina social católica tiene mucho que aportar a las naciones, porque la semilla del Evangelio contiene tanto un poderoso mensaje de unidad entre los pueblos, como el principio unificador de todas las diferencias sociales e históricas: Jesucristo.

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Ecumenismo en tiempos laicos

El Papa visitó Suiza para reunirse con el Consejo Mundial de las Iglesias. ¿De qué sirve que las religiones cristianas dialoguen cuando una gran parte del mundo ya no es creyente?

1. Un encuentro muy singular. El pasado 21 de junio, Francisco viajó a Ginebra para participar en el 70 aniversario de la Fundación del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI), al que fue invitado para dar un mensaje para la unidad de los cristianos.

Lo interesante de este evento es que la Iglesia católica no es miembro del CMI, que engloba a 349 Iglesias protestantes, luteranas, anglicanas y ortodoxas de más de 110 países, aunque sí que participa en numerosas comisiones de trabajo desde hace 50 años.

2. “Peregrinaje ecuménico”. Francisco sigue el camino ecuménico, es decir el diálogo entre religiones cristianas, que grandemente impulso Pablo VI y que continuaron Juan Pablo II y Benedicto XVI, para buscar la unidad entre las confesiones que aceptan a Jesús como Dios y Salvador.

El Papa actual ha recorrido un largo camino para fomentar esta unidad, que incluye la visitas a la ciudad sueca de Lund, para conmemorar el 500 aniversario de la reforma luterana, y la histórica entrevista en Cuba con el Patriarca de Moscú, Kirill, y líder de los cristianos ortodoxos.

Este otro viaje a Suiza fue otro importante hito, que estuvo marcado por un gran signo, pues la reunión se efectuó en Ginebra, donde nació Calvino, uno de los padres de la Reforma protestante del siglo XVI.

3. “Ecumenismo de la sangre”. En el discurso que Francisco dirigió al CMI, el Papa recordó una realidad capital para hablar de unidad entre cristianos de diferentes confesiones: el “ecumenismo de la sangre”, tan mencionado por Juan Pablo II.

En efecto, en muchas ocasiones a lo largo de la historia, los perseguidores del cristianismo han martirizado simultáneamente a creyentes en Cristo de diversas confesiones, y todos ellos murieron por la misma causa: amar a Jesucristo. Esa profesión de fe en Cristo que los llevó a entregar su vida es idéntica en todos ellos, sin importar su confesión.

4. “Caminar juntos”. Desde el comienzo de su pontificado, el Papa Francisco ha buscado la manera de no tener que esperar a que los teólogos encuentren la manera de integrar las diferencias doctrinales entre católicos, reformados, ortodoxos y evangélicos, para poder realizar actividades conjuntas entre las diversas confesiones cristianas.

El Pontífice argentino ha manifestado en diversos momentos que hoy mismo ya podemos empezar a “caminar juntos”. En efecto, ahora mismo los cristianos de las diversas confesiones podemos rezar juntos, hacer tareas caritativas juntos, estudiar juntos, etcétera.

En este discurso, el Pontífice propuso que vayamos juntos “hacia las múltiples periferias existenciales de hoy, para llevar juntos la gracia sanadora del Evangelio a la humanidad que sufre”. E invito a que nos preguntemos “si estamos caminando de verdad o solo con palabras, si los hermanos nos importan de verdad y los encomendamos al Señor o están lejos de nuestros intereses reales”.

Epílogo. En un mundo secularizado, hablar de ecumenismo no es algo inútil, sino necesario. Pues el ver que hoy día los creyentes no pelean sino dialogan, rezan unidos y trabajan juntos, es una señal para los demás que las religiones unen y llevan a la paz.

Los deseos de fraternidad y paz que la Revolución francesa y el marxismo inútilmente quisieron instaurar al margen de la fe hoy pueden ser buscados por la vía religiosa ecuménica ya sin el fantasma de la violencia o el fanatismo.

 

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Tiempo de purificación

La profunda crisis por la cual atraviesa la Iglesia chilena está lejos de terminar, tanto por las denuncias que van apareciendo de tiempo en tiempo, como debido a que muchos adversarios suyos, que quisieran borrarla de la faz de la tierra, ven en esta situación una oportunidad ideal para hacer leña del árbol caído.

Por iguales motivos, quienes hasta ahora han visto en la Iglesia un instrumento para escalar socialmente o como una pantalla de idoneidad moral, pronto comenzarán a abandonarla, pues ninguna ventaja terrena podrán obtener de su adhesión interesada en estos momentos y podremos ver así realmente quién es quién dentro de ella. No faltarán incluso quienes se sumarán a las críticas y se convertirán así en los peores inquisidores.

Finalmente, esta crisis será el momento de muchos laicos “comprometidos”, que exigirán a la Iglesia todo tipo de reformas, desde la moralidad hasta los sacramentos. En fin, todo indica que el presente calvario continuará.

Sin embargo, y pese a la vergüenza y el dolor –tanto por la Iglesia como por las víctimas– que no puede dejar de producirle a todo auténtico católico la situación descrita, la anterior es una circunstancia propicia para que todos nosotros, los verdaderamente interesados en el bien de la Iglesia, hagamos una profunda reflexión como creyentes. Y la clave la dio el mismo Francisco, en la dura carta que dirigió a los obispos chilenos en Roma.

En efecto, la esencia del problema es una profunda crisis de fe, que hizo que muchos, incluidos varios prelados, pusieran como centro de su actividad a la Iglesia misma, indebidamente “terrenizada”, considerada lo más importante. Se olvidaron así de lo verdaderamente fundamental: Cristo, su fundador, cabeza y razón de ser.

Dicho de otra manera: esta “terrenización” de nuestra Iglesia se debe a que en buena medida, muchos olvidaron cuál es su misión fundamental, impostergable, al lado de la cual todo lo demás es añadidura: la salvación de las almas. Es esa y no otra su tarea principal: lograr que los hombres y mujeres de este mundo logren la bienaventuranza eterna.

Si lo anterior suena extraño, obsoleto o pasado de moda, ello es la mejor prueba de lo que estamos diciendo: que dentro de buena parte de la Iglesia, se perdió la brújula, se puso lo accesorio en el lugar de lo principal y se terminó cayendo en una auténtica idolatría, al adorar a ídolos (el poder, la imagen, los problemas sociales, etc.), no a Dios mismo.

Por tanto, y reiterando el profundo dolor que la actual situación produce y no puede dejar de producir a un auténtico católico, ella es una muy buena oportunidad para “ordenar la casa”, como se dice y asistidos por el Espíritu Santo y por María, poner realmente a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas.

Es, en suma, un doloroso pero necesario proceso de purificación, para soltar lastre y expulsar todas aquellas impurezas que han nublado nuestra visión y oscurecido nuestro juicio. Un tiempo para crecer en la tan necesaria humildad y volver a ser realmente instrumentos de Dios.

Pero para ello, es necesario que salga toda esta suciedad, toda esta miseria humana que tanto daño ha hecho, tal como es necesario que salga todo el pus de una herida para que ella, con la ayuda de Dios, realmente sane. Amén.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Las “Fake news” sólo producen odio y división social

Resulta sorprendente una anécdota recogida por la agencia “Aceprensa” (4 abril 2018, servicio No. 28/18) que relata cómo un vendedor ambulante, Mame Mbaye, de origen senegalés, sufrió un ataque de epilepsia en el barrio madrileño de “Lavapiés”. De inmediato, tras el aviso de su acompañante, acudió la policía para atenderlo y llamaron a los servicios médicos de urgencia. Lamentablemente, pese a las labores de reanimación de varios médicos y enfermeros, este hombre falleció de un paro cardiaco.

En forma simultánea, comenzó a circular en las redes sociales la versión de que esta persona del Senegal había fallecido por causa de la agresiva persecución de los policías.

Esa misma noche, algunos grupos organizaron disturbios: se enfrentaron violentamente contra las fuerzas del orden; los manifestantes les lanzaron piedras, ladrillos y botellas; quemaron varios contenedores de basura; saquearon algunas sucursales bancarias. En resumen, hubo más de veinte heridos. La sorpresa fue que, al día siguiente, la verdadera versión de los hechos fue difundida por los medios de comunicación y se impuso la verdad. Y se llegó a la conclusión de que esos disturbios se habían originado por noticias falsas esparcidas irresponsablemente a través de las redes sociales.

El Papa Francisco en su “Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones” de este año (el texto completo se puede conseguir en el portal www.vaticannews.va), aborda el tema de las “Fake News” (“Noticias falsas”) y comenta sobre su peligro social ya que remueven los sentimientos de los ciudadanos y producen reacciones de rabia, división, rencor, frustración, desprecio, animadversión y odio.

Afirma el Romano Pontífice lo siguiente: “Ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas. Incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos”.

Subraya la codicia de algunos directores de medios de comunicación que para lograr vender más su periódico, revista o página web acuden al sensacionalismo, a descontextualizar y manipular frases emitidas por una personalidad civil o el vocero de una agrupación social con el objetivo de generar confusión, debate y polémica. Al final del día, se trata de una actitud meramente mercantilista o de lucha por intereses políticos, sin importar si describen o no la verdad sobre los hechos de forma honesta.

Algunos pensadores han llamado a este fenómeno social: “La Era de la Posverdad”, debido a que en esos medios en particular -con tendencia a provocar escándalos- no les interesa colocar a la ética y los valores con un sentido prioritario para investigar y enjuiciar serena y objetivamente la realidad de los sucesos y sus causas profundas.

Algunos incluso, de atreven a “editorializar” las noticias, es decir, no presentan la información tal cual es, sino que caen en la tentación de opinar sobre ellas de manera improvisada, como si fueran especialistas en casi en todas las áreas del saber.

Porque lo que fundamentalmente les interesa es el impacto que causen en el público con la finalidad de vender más y mejor sus “Fake News”; de subir los niveles de audiencia o “rating”. Se ha comprobado que en promedio las informaciones falsas reciben un 70% más de retwitteados que las veraces. A la información verdadera le toma 6 veces más tiempo llegar al mismo número de personas que a las noticias falsas y los bulos se esparcen a una velocidad casi tres veces mayor que el resto de la información falsa (Cfr. revista “Science”, en su ensayo “La difusión de las verdaderas y falsas noticias on line” del 9-03-2018).

El Papa Francisco añade que, aunque la persona o la institución calumniada publique un desmentido oficial, difícilmente consiguen contrarrestar los daños que producen. Como dice el dicho perverso: “Calumnia, que algo queda”, o como afirmaba el Ministro de propaganda de Adolfo Hitler, Joseph Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Finalmente, el Santo Padre hace un llamado a los medios de comunicación y a los usuarios de redes sociales que no hagan eco de las “Fake News”; que sean congruentes con la verdad buscando siempre la objetividad, el sentido ético y la responsabilidad ya que es el único camino para conseguir la paz; de buscar anteponer la caridad y evitar la violencia o la agresión verbal; procurar el trato respetuoso con cada ciudadano de acuerdo a su enorme dignidad como persona humana; promover la amable fraternidad entre los ciudadanos de una sociedad o de un país, así como crear un clima que haga posible la pacífica convivencia entre las naciones.

A cinco años del cónclave

El Papa Francisco, con su estilo alegre y austero, junto con su cercanía hacia quienes sufren o son marginados, se ha ganado el respeto y el cariño de la gran mayoría. Pero ¿en qué se funda realmente su popularidad? Les comparto algunos análisis de su Pontificado elaborados por sus colaboradores cercanos, con motivo de este quinto aniversario.

1. Un Pontificado de la alegría. El Secretario de Estado del Vaticano, el card. Pietro Parolin, entrevistado recientemente por Luca Collodi de Vatican News, señaló que en estos cinco años de Magisterio del Francisco resalta que casi todos sus documentos principales “siempre aluden a la alegría”: Evangelii Gaudim, Amoris laetitia, Laudato Si (‘Alabado seas’, que es la alabanza que nace de la alegría de un espíritu lleno de alegría).

El colaborador más cercano del Papa explicó que “la característica fundamental de este pontificado es precisamente la alegría, una alegría que no nace de la despreocupación, sino del hecho de saberse amados por el Señor”.

2. La autenticidad de Francisco. El periodista argentino del Clarín (Buenos Aires), Sergio Rubin, entrevistó al rector de la Universidad Católica de Argentina (UCA), Mons. Víctor Manuel Fernández, que es el más estrecho colaborador intelectual del Papa.

Mons. Fernández explica que un punto en el que se puede observar la autenticidad de Francisco es su “austeridad extrema”, que ya vivía desde Buenos Aires: “no se tomaba vacaciones, no ahorraba, no gastaba en ropa ni en gustos personales, no salía a comer afuera, no se daba ningún gusto. Los demás necesitamos algunos respiros, pero él admirablemente no. Por eso me indigna mucho cuando algunos pretenden acusarlo de haber hecho cosas por dinero”.

El Rector saca una importante consecuencia de este estilo del Pontífice: “¿Quién puede pensar que después de Francisco pueda prosperar un papado condenatorio, que ostente poder y riqueza, que no esté dispuesto al diálogo con todos, que ignore a los débiles de este mundo?”

3. Francisco comprende el drama de cada persona. Otra característica del Papa argentino es su actitud comprensiva y respetuosa ante las diversas realidades humanas, que se hizo patente desde aquella frase: “Quién soy yo para juzgar a un gay que busca sinceramente a Dios”.

Sobre esto, Mons. Fernández mencionó que otra nota fuerte del Papa es su “cercanía paterna”. Como obispo, Jorge Bergoglio siempre se mostró como un padre “que sufre con el dolor de sus hijos, que no se desentiende del drama de los más débiles, que sabe escuchar sin juzgar, que acaricia y también soporta con paciencia”.

El obispo Fernández explicó que el Francisco “comprende el misterio de cada persona, reconoce su drama, se pone en el lugar del otro, y sabe valorar los pequeños pasos que el otro pueda dar, aunque aparentemente sea menos valorado”. Se trata de una actitud como la de cualquier padre, “que quiere educar a un hijo pero no puede dejar de abrazarlo con paciente ternura”.

Por eso, según el Rector de la UCA, esta actitud del Papa ha marcado la vida de la Iglesia, pues “se ha vuelto inadmisible cualquier actitud condenatoria, agresiva o autoritaria con los que piensan diferente o tienen dificultades para sobrellevar el peso de sus límites”.

Epílogo. Alegría y compresión son dos rasgos, entre muchos más, que han hecho que el Pontificado de Francisco sea popular y atractivo. El Papa no ofrece un cristianismo rebajado e indulgente, sino lo contrario: con alegría y comprensión, frutos de la misericordia, el Papa nos ofrece esperanza para retomar las exigencias del cristianismo, sin sentirnos condenados a pesar de nuestras continuas debilidades.

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Un optimista mensaje del Papa para la próxima Jornada Mundial de la Juventud

El próximo 2019, la Jornada Mundial de la Juventud se llevará a cabo en Panamá. Con este motivo el Santo Padre les ha escrito a los jóvenes una valiosa carta llena de entusiasmo, alegría, optimismo y con un aspecto particularmente destacado: todo este mensaje gira alrededor del ejemplo de la vida de la Santísima Virgen María.

Comenta el Romano Pontífice que en cuanto Santa María se enteró por Arcángel San Gabriel que su prima Santa Isabel estaba embarazada y en espera del nacimiento de San Juan Bautista, ella tomó la iniciativa y recorrió a pie una larga distancia (150 kilómetros) para cuidar y atenderla durante tres meses. María “no es una joven-sofá”, que hubiese permanecido cómoda y tranquilamente en su casa, sino que los Evangelios nos revelan su gran amor a Dios traducido en el deseo de servir a los demás.

Luego el Papa pasa a considerar la vocación que el Señor puede suscitar en jóvenes: “Cuando Dios toca el corazón de un joven o una joven, se vuelven capaces de grandes obras. (…) En el momento en que (Jesús) nos llama, Él está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de ofrecer”. Y añade que como la Virgen María muchos jóvenes podrían ser instrumentos del Señor para mejorar el mundo y para ello se requiere generosidad en la correspondencia al Llamado Divino y así dejar una huella en la historia.

Luego les habla a los jóvenes en el lenguaje al que están acostumbrados, en términos cibernéticos: “Nuestros recuerdos no deben quedar amontonados como la memoria en el disco duro. Y no se puede almacenar todo en una ‘nube’ virtual”. Señala que se requiere reflexionar sobre el pasado para vivir el presente y proyectar el futuro en sus vidas y en la entera sociedad para llevar la Luz de Cristo.

“En las ‘redes sociales’ –continúa- aparecen muchos rostros de jóvenes en multitud de fotografías que hablan de hechos más o menos reales, pero no sabemos cuánto de todo es ‘historia’, una experiencia que pueda ser narrada, que tenga una finalidad y sentido. Los programas de televisión están llenos de los así llamados ‘reality show’, pero no son historias reales, son sólo minutos que corren delante de una cámara, en los que los jóvenes viven al día, sin un proyecto”. Y añade que no se deben dejar engañar por esa falsa imagen de la realidad sino que cada uno debe de ser protagonista de su propia historia, darle un sentido trascendente a su existencia y decidir libremente sobre su futuro.

Concluye el Papa Francisco animando a los jóvenes a ser fieles a su vocación de cristianos, a tener creatividad e ingenio para construir tiempos nuevos y llevar a Cristo a todas las encrucijadas del mundo, acudiendo a la intercesión de la Virgen María y encomendando a ella todas las alegrías, inquietudes y preocupaciones, a la vez que teniendo una familiaridad y amistad con Nuestra Señora.