¿Es posible rehacer mi vida? Historias Impactantes

Libro RaúlPor: Alberto Rojas

La existencia humana presenta, en ocasiones, situaciones críticas que exigen cambiar radicalmente de rumbo. En esta publicación se ofrecen impactantes relatos que contribuyen a reflexionar y a tomar mejores decisiones vitales.

De acuerdo a los comentarios de su autor, Raúl Espinoza Aguilera -comunicador y escritor-, esta obra es fruto de varios años de investigación documental, conversaciones con profesores, padres de familia, jóvenes, orientadores familiares, psiquiatras, filósofos, expertos en Bioética…

Pero no concluye el comunicador con la publicación de un documento erudito. Centra, más bien, su interés y deseo en que esta lectura resulte sencilla y asequible a todo público, puesto que el contenido trata de verdades fundamentales de la existencia humana y es necesario que todas las personas tengan ideas claras y cristalinas. Por ello, los textos están redactados en forma de guión de telenovela. Cada capítulo contiene la historia de un personaje distinto. Se trata de personas muy cercanas a nuestra realidad cotidiana. Ésta es sin duda, la fuerza que tiene este escrito, que convence y atrapa al lector.

El escritor, inspirándose en diversos hechos reales que suelen difundirse en los medios de comunicación, así como en los sucesos que se dan a conocer en los entornos del mundo de los adolescentes, en las diversas clases sociales y variados ambientes profesionales y sociales, recrea en forma de ficción literaria, a los protagonistas de estas diez dramáticas historias. Va exponiendo, poco a poco, el núcleo central del conflicto, hasta llegar a un clímax con sus variados desenlaces, seguido de una reflexión final de los hechos, siguiendo el ya clásico método de análisis de casos.

Los sucesos aquí retratados contribuyen a reflexionar sobre la familia, sus vínculos y valores; la enorme trascendencia de la existencia humana, particularmente de los seres humanos que aún no nacen; la responsabilidad de los actos personales y la dignidad de la sexualidad; la dicha de la adopción plena y el profundo sentido del amor humano y de la familia. Al final de cada capítulo, se incluye la sección “Conceptos para pensar”, como una herramienta práctica de ayuda al lector y al educador para aprovechar la experiencia expuesta.

Como afirma la Mtra. Alejandra Diener en el prólogo: “…en el retorno a ‘la cultura de la vida’, en el amor y educación de los hijos y la vuelta al calor del hogar, se encuentran las claves donde se forjan sólidamente los valores de las mujeres y los hombres del presente y del mañana de esta gran familia humana”.

(1) ¿ES POSIBLE REHACER MI VIDA? HISTORIAS IMPACTANTES, Espinoza Aguilera, Raúl, Editorial Minos III Milenio, México, 2014. 344 páginas. Esta publicación se puede adquirir en ventas@minostercermilenio.com o en el 01-800-633-46-81 (Lada sin costo). En el Distrito Federal: 56-15-58-90; 56-15-66-62; 56-15-93-59 y en Guadalajara: (33) 3615-5766; 3615-4275; 3616-7451.

Dos papas que revolucionaron a la Iglesia y al mundo #2PopeSaints

El próximo domingo 27 de abril, Festividad de la Divina Misericordia, el Santo Padre canonizará a los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II. Sin duda, es un día de fiesta universal no sólo para la Iglesia sino para el mundo entero.

Recuerdo en mis años de infancia, en 1958, cuando fue elegido el popular “Papa Bueno”, como cariñosamente le llamaban los fieles. Se pensaba que “era el típico Papa de transición”, por su avanzada edad, pero en el desempeño como Sucesor de San Pedro, sorprendió al mundo entero al convocar al Concilio Ecuménico Vaticano II. En el que reunió a Cardenales y Obispos de los cinco continentes y además invitó a participar a dirigentes de otras religiones, como: Anglicanos, Ortodoxos, Rabinos Judíos, Luteranos…

Sus años como Nuncio en países de Europa del Este y en los que convivía con personas de muy variadas religiones, comprendió que había que iniciar un diálogo constructivo con ellos. A este Concilio, también fueron convocados destacados intelectuales, fieles laicos de la Iglesia, como “observadores especiales”.

Deseaba ardientemente renovar a la Iglesia y abrirse más a las apremiantes necesidades de los más necesitados y de la paz universal como lo expone en su Encíclica, “Paz en la Tierra”, en medios de las fuertes tensiones por la llamada “Guerra Fría”. Se entrevistó con Presidentes de muchos países y Embajadores y tuvo fructíferos encuentros con personalidades de gran talla cultural.

Un tema que a Juan XXIII le interesaba particularmente era promover y animar a una mayor participación de los laicos mediante su presencia activa en la Iglesia, pero de modo especial, en su trabajo profesional para cristianizar las diversas estructuras temporales; de hacerlos conscientes de que podían tener un papel más protagónico en la sociedad y llevar a todos los ambientes la doctrina de Jesucristo. Falleció en 1963 y el actual Siervo de Dios, el Papa Paulo VI continuó con el Concilio hasta 1965. Cuando leí “Las Memorias Autobiográficas” del Papa Juan XXIII no me quedó la menor duda que era un hombre santo y enamorado de Dios y que algún día llegaría a los Altares.

Después del fallecimiento de Paulo VI, en el verano de 1978, fue electo Juan Pablo I, “el Papa de la Sonrisa” cuyo breve pontificado duró poco más de un mes, pero se ganó la simpatía del mundo entero. En 1978 fue electo un Papa que venía desde Polonia, Juan Pablo II, hasta entonces Cardenal de Cracovia.

Tenía un liderazgo y simpatía naturales y sabía moverse entre intelectuales, pensadores, catedráticos puesto que él era un experto Filosofía, Teología y Letras Eslavas. Como sacerdote y Obispo, buscaba siempre a los jóvenes para brindarles formación cristiana. Sufrió las penalidades de la Segunda Guerra Mundial y, después, durante el régimen Comunista lo vigilaba constantemente, como a todos los Pastores de la Iglesia Católica. Incluso la KGB –espías soviéticos y polacos- le colocaron un micrófono oculto en su confesionario porque sospechaban que era un disidente del sistema marxista-leninista, pero no descubrieron más que a un sacerdote con un gran celo por la salvación de todas las almas.

Después fue a Roma para estudiar su Doctorado en Teología y se le invitó al Concilio Vaticano II, allí conoció al célebre catedrático alemán y Arzobispo de Baviera, Monseñor Joseph Ratzinger e iniciaron una amistad que duró hasta la muerte de Juan Pablo II, y lo quiso tener entre sus principales colaboradores en el Vaticano, como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Esa mancuerna –un brillante filósofo y un profundo teólogo- fue decisiva para la elaboración de documentos claves, como por ejemplo, sobre la Teología de la Liberación, sobre el Valor de la Vida Humana, acerca de la Bioética, del papel de la mujer en la Iglesia y otros temas de palpitante actualidad en los que la sociedad pedía orientación. Quizá lo más sobresaliente fue ese encargo que le hizo el Papa Juan Pablo II al Cardenal Raztinger para que elaborara –junto con un equipo de expertos- “Catecismo Universal de la Iglesia Católica”, con la finalidad de aclarar muchas dudas y desconciertos que surgieron después del Concilio Vaticano II, en la que algunos aprovecharon para sembrar confusión, con el pretexto de una “iglesia adulta y renovada”, cayendo en graves desviaciones.

Sin duda, este Papa fue el que más viajes pastorales realizó alrededor del orbe para escuchar personalmente las necesidades de sus Nuncios, Obispos, sacerdotes y fieles laicos. Se entrevistó con centenares de Presidentes, de Diplomáticos, de representantes del mundo de la cultura y del arte. Y un lugar destacado merece su acercamiento con los jóvenes, cuando impulsó las Jornadas Mundiales de la Juventud. Que hasta la fecha han tenido una entusiasta respuesta por mostrar su afecto al Romano Pontífice y el Papa no desaprovechaba ningún discurso para abrirles generosos y magnánimos horizontes; a ellos les pedía un cambio más decidido y radical en su acercamiento a Jesucristo. Por supuesto, animó a muchas y a muchos jóvenes a decir que “sí” a la llamada divina que sentían interiormente para entregarle al Señor toda su vida. De 1978 al año en que falleció en 2005, aumentó en forma notable el número de sacerdotes, religiosos, misioneras, monjas, seminaristas, novicias y laicos comprometidos.

Su acercamiento con las demás Iglesias fue notable, como el “Encuentro de Asís”, en el que todos oraron por la paz y fraternidad entre las personas de los cinco continentes. Sus encuentros con las familias también tuvieron importantes repercusiones para cuidar ese tesoro valiosísimo y velar por su unidad, así como, como el amor y respeto por los no nacidos, el cariño entre los cónyuges y su papel determinante en la formación de sus hijos. En cada viaje se le esperaba con mucha ilusión y alcanzó una gran popularidad por su figura carismática, Varias revistas y publicaciones le concedieron el título de “El Hombre del Año”.

Especial impacto causó su visita a Jerusalén, cuando visitó “El Muro de las Lamentaciones” y pidió perdón por todos los errores humanos y abusos que personas de la Iglesia católica habían causado a lo largo de la historia de la humanidad. Hasta personas ateas y agnósticas elogiaron este significativo gesto del Sumo Pontífice.

El día que falleció, cientos de jóvenes y fieles oraban por el Papa y le comentó a su vocero de prensa, Joaquín Navarro-Valls: -Al principio, yo salí en busca de los jóvenes, ahora ellos vienen a rezar por mí, ¿no es un detalle hermoso? Y continuó: “Ansío que me dejen ir a la Casa de mi Padre Dios. Pocos minutos después falleció.

Durante sus multitudinarios funerales, en que vinieron representantes de muchos países y una innumerable cantidad de jóvenes mostraban sus pancartas y gritaban en italiano: “Santo Súbito”, es decir, “que se le declare santo cuanto antes”. Pues ese día ha llegado.

Juan XXIII y Juan Pablo II, han sido dos gigantes del espíritu que, con una mentalidad visionaria y a mediano y largo plazo, impulsaron un renovado cambio dentro de la Iglesia, con un mayor diálogo y apertura hacia todo el género humano, y como lo han continuado haciendo, también, durante su pontificado el Papa Benedicto XVI y, ahora, el actual Papa Francisco.

El descubrimiento de América y la labor del mestizaje

De antemano sé que me estoy introduciendo a un tema polémico por las corrientes indigenistas que consideran la conquista de México y del resto de Latinoamérica como un atropello a la dignidad de sus nativos.

Basta echar una mirada a Canadá y los Estados Unidos para comparar dos actitudes completamente opuestas: estos países no hicieron labor de mestizaje ni de predicación de su religión, sino que sistemáticamente fueron aniquilando a la enorme cantidad de aborígenes de esas tierras del Norte.

Siempre se han excusado dando una explicación casi infantil, de que los indígenas eran los primeros que atacaban y mataban a los conquistadores ingleses y franceses, sin misericordia alguna. Por ello, no les quedó más remedio que arrasarlos sobre la faz de la tierra.

He estado, varias veces, en Arizona, en campos de reservación de los indios navajos y de otras tribus. Da mucha pena observar que las autoridades los tienen como en una especie de cárcel,  en una versión folklórica norteamericana: les dan de comer, de vestir, medicinas y los ponen a que -durante el día- elaboren figuritas, ollitas, cintas de cuero, cinturones con dibujitos de colores llamativos, etc., para vendérselos a los turistas. Tristemente me recuerdan a los animalitos que se tienen en los zoológicos, lo cual es una grave injusticia porque atenta contra su dignidad como seres humanos.

Basta con mirar hacia el norte de la república mexicana donde radicaban tribus mucho más beligerantes, como los indios yaquis, los pápagos, los apaches y tantos más, que no lo pensaban dos veces y asesinaban con flechas y lanzas a los primeros religiosos evangelizadores.  Así han fallecido cientos y cientos de mártires que murieron defendiendo su fe cristiana.

Cuando Cristóbal Colón, en 1942, descubrió el continente y se introdujo en algunas islas, los nativos los recibieron amigablemente y por primera vez, según los relatos que le contaban, se percató que América, en su tierra firme, tenía extensiones gigantescas.

Al poco tiempo, se regresó a España –acompañado de algunos aborígenes- para comunicarles la feliz noticia a los Reyes Católicos, Fernando e Isabel y les hizo ver que era urgente planear viarios viajes más e ir preparando a otros marinos y militares para conquistar a muchos puntos distantes del sur, del Caribe, del Centro y de la futura Nueva España.

De inmediato, los Reyes Católicos, acompañados de sus asesores, se plantearon un doble objetivo: 1) dividir territorios para que en cada región hubiera un gobernante acompañado de suficientes soldados para administrar y conseguir un buen gobierno.

2. Algunos llegaron a pensar que los nativos no tenían alma, que eran una especie de animales. Pero el Rey Fernando e Isabel La Católica, con la ayuda de varios educadores y teólogos, llegaron a la conclusión de que realmente eran seres humanos. Por lo tanto, se imponía el ir planeando la Evangelización de toda América Latina.

Así que pronto se seleccionaron a Obispos, religiosos, misioneros, sacerdotes, de probada vida recta y con una profunda vida interior para llevar todos los pobladores el mensaje de Jesucristo. A ellos se les advertía que podrían morir mártires de la fe, pero eso no fue ningún obstáculo para que cada vez se apuntaran  más hombres y mujeres  de vida consagrada a Dios.

Ellos representaron como un “dique de contención” contra los malos tratos y abusos que cometían algunos soldados españoles para que fueran juzgados por las  autoridades civiles.

Un fenómeno que a la vuelta de tantos siglos no me deja de sorprender, fue que de inmediato se pusieron a funcionar las escuelas de artes y oficios, lo mismo que pronto se abrió la primera universidad de América. ¿Y quiénes fueron los alumnos, además de algunos criollos? En su gran mayoría indígenas que demostraron que tenían un enorme talento y sensibilidad para ser dibujantes, decoradores, escultores, pintores que mucho ayudaron en la terminación estética de monasterios, catedrales, iglesias, noviciados, seminarios…

Basta con ir a Cholula o a cualquier pueblo del centro de la república y visitar el  templo o algún convento para observar las maravillas que elaboraron con una creatividad fuera de serie y haciendo una particular simbiosis entre lo que iban aprendiendo de la fe con elementos prehispánicos. Es decir, fueron de inmediato asimilados a la cultura occidental y se hizo una espléndida labor de mestizaje.

Pero, además, muchos nativos pronto comenzaron a graduarse en la Universidad, como: abogados, periodistas, literatos, médicos,  catedráticos, intelectuales, arquitectos…

Realmente ocurrió una fusión de la cultura occidental y la prehispánica y el resultado fue magnífico porque recibió la admiración y el reconocimiento de los europeos que visitaban a la naciente Nueva España.

Para finales del siglo XVI ya había parroquias, clases de catecismo, de formación doctrinal-religiosa más elevada, algunos nativos llegaron a ordenarse como sacerdotes, otros fueron enviados a Roma para hacer doctorados.

En los siglos posteriores vemos muchos frutos de este mestizaje en cuanto a los monumentales edificios civiles, catedrales, iglesias muy bellas, residencias habitacionales, urbanización de las ciudades como se tenían en España…

Finalmente, siempre he pensado que el hecho tan significativo que se haya aparecido la Virgen de Guadalupe en 1531, a pocos años de la conquista de la gran Tenochtitlán, fue como la luz salvadora o el faro que siempre ha guiado a México y a todo el continente para que sus habitantes comprendieran y aceptaran rápidamente la Buena Nueva y miles de nativos se bautizaran y, además, fueran fieles practicantes de la fe cristiana. Humanamente era muy difícil cambiarles a los nativos toda su cosmovisión de la vida, con multitud de dioses pero, con la poderosa intercesión de la Virgen María, se logró un hecho milagroso: que Nueva España se convirtiera a la doctrina de salvación de Jesucristo y ha permanecido a través de los siglos y esa fe tan viva y cariñosa hacia “La Morenita del Tepeyac” la seguimos observando cada vez que vamos al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe: sigue siendo una especie de milagro viviente que se ha transmitido de generación en generación y cada vez hay más mexicanos y latinoamericanos que acuden a visitarla y rezar ante la Guadalupana.

Les recomiendo que vayan un domingo cualquiera y se sorprenderán del hecho que siempre está lleno el Santuario por dentro, en sus alrededores, en el Templo Expiatorio, en la Virgen del Cerrito, del Pocito, en la fuente espectacular que tiene en la parte de atrás, en la Capilla de Indios, etc. A muchos amigos europeos que he invitado a conocer la Villa de Guadalupe, me comentan admirados: ¡Esta fe tan viva no se ve en ningún otro Santuario del mundo! (Fuente: www.yoinfluyo.com)

El Renacimiento. GIOTTO DI BONDONE

El Renacimiento como su nombre indica, quiere decir, renacer, volver a una época donde el arte había hecho grandes conquistas y  descubrimientos.

Grecia con  el escorzo, revolucionó el mundo de la pintura y escultura. Por supuesto esto fue imitado por Roma que gozó de un extraordinario  período de apogeo. Después cuando viene lo que en historia del arte llamamos la «Edad de las Tinieblas»  se olvida parte  del legado que se había recibido; pero no se podía  borrar del todo el glorioso pasado, las formas  arquitectónicas, esculturas y el arte que había derrochado el gran imperio romano.

El trecento italiano comienza en  la opulenta Florencia. Esta hermosa ciudad  es el puente donde se inicia este impresionante  renacimiento. En este volver a nacer aparece, el pintor que marca un antes y un después.  Giotto de Bondone. Con él empieza un nuevo capítulo en la historia del arte occidental.

Él personifica el interés por los sentimientos humanos. Era amigo de Dante, el autor de La Divina Comedia y lo trató cuando estaba desterrado en Padua. Dante elogia en sus extraordinarios versos la habilidad del pintor  y éste le pintó un retrato en los frescos del Palacio del Gobernador de Florencia.

Las grandes pinturas de Giotto son sus frescos, llamados así porque se pintaban sobre la pared cuando el estuco estaba todavía húmedo. Con esta nueva técnica Giotto pinta una pequeña iglesia en Padua, al norte de Italia,  con temas de la vida de la Virgen y Cristo.

Una de las famosas pinturas de esta iglesia, es “La Fe” que da la impresión de ser una escultura. Se pueden apreciar detalles que no se habían dado en más de mil años; también pinta los frescos de la Basílica de San Francisco de Asís.

El descubrir nuevamente lo que se había olvidado, lo que los griegos habían descubierto hacía cientos de años, fue un momento decisivo en el rumbo que tomaría el arte, y  Giotto inteligente e innovador, cambia todo el concepto que hasta entonces se tenía de cómo pintar.  Podía hacer que los temas pareciesen tan reales, que los fieles que acudían a la iglesia tenían la impresión, de que eso estaba acaeciendo ahí, en ese momento. O sea  Giotto redescubre el arte de crear la ilusión de profundidad sobre una superficie plana, la vuelta al escorzo.

En el famoso entierro de Cristo en la iglesia de Padua, por poner un ejemplo, las figuras están en perfecta armonía, hay espacio, libertad, movimiento, todo perfectamente acomodado. Ahora nos puede parecer normal, pero esto fue una verdadera  revolución, no había ocurrido nada parecido, en muchos siglos.

Su fama se extendió por toda Italia y Florencia, estaba realmente orgullosa de que uno de los grandes genios del  trecento fuera  su hijo.

Acérquense a Giotto, aprendan de este  excelente maestro de los comienzos del renacimiento, estoy segura  lo disfrutaran. Sin duda éste y otros de los grandes exponentes de este movimiento, que iremos poco a poco conociendo, nos darán otra perspectiva del arte y del ser humano, esto  nos enriquecerá intelectual y espiritualmente.

Allí nació un niño de genio maravilloso, que sabía dibujar una oveja del natural.

Un día pasaba por el camino el pintor CIMABUE, que iba a Bolonia y al ver al niño dibujar una oveja sobre una piedra, lleno de estupor,  le preguntó cómo se llamaba: Me llamo Giotto y mi padre que vive en esta casa se llama Bondone. CIMABUE pidió al padre le confiara a su  hijo, que había de ser con el tiempo su discípulo predilecto.

“Historia del Arte”  Salvat

 

IMPORTANTE: Inculcar amor a la patria a niños y jóvenes

Tengo un recuerdo muy vivo grabado en la memoria: los días en que estuvo en Ciudad Obregón, Sonora, el entonces Presidente de la República, Lic. Adolfo López Mateos, quien gobernó al país de 1958 a 1964.

Fue a principios de 1961. Tenía escasamente 9 años, cuando el Primer Mandatario visitó el Valle del Yaqui. Primero lo recibimos compañeros de numerosas escuelas con banderitas de México, haciendo una valla, en la carretera de entrada a la ciudad.

Después conseguí un boleto para estar presente en la inauguración de un edificio público. López Mateos tenía un liderazgo natural, con buena prestancia y era un excelente orador.  En aquella ocasión que lo vi de cerca, vestía con un traje negro, una corbata roja, con una amable y cordial sonrisa y solía acercarse a los ciudadanos para estrecharles la mano. Era alto, fornido y se conducía siempre con gran elegancia y categoría humana, de tal manera que no quedaba duda que se trataba del Presidente.

En uno de sus discursos que pronunció, me acuerdo que habló que el futuro de la nación se encontraba en los niños y jóvenes. De allí la importancia –destacó- de mejorar la calidad en su educación tanto de los profesores como de sus padres y de la necesidad que los estudiantes pusiéramos nuestro mejor esfuerzo en la escuela porque la Patria esperaba mucho de nosotros como ciudadanos responsables y proactivos.

Por otra parte, los desfiles del 16 de septiembre y el 20 de noviembre se preparaban detalladamente en todos los centros escolares. Particularmente lo hacían, los miembros de la escolta que llevaban el lábaro patrio y los de la banda de guerra. Mi hermano Arturo tocaba el tambor y varios días a la semana se reunía con  sus integrantes, después de las clases, para practicar. Y luego, en la víspera del desfile,  les ponían líquidos abrillantadores tanto para las trompetas como para el cilindro de cobre del tambor.

Una vez iniciado el desfile, al pasar por el edificio central del municipio, ubicado frente a la plaza y en cuyo balcón se encontraba el Presidente Municipal y otras autoridades, cada escolta de los diversos colegios, mostraba su marcialidad realizando algunos giros y vueltas para mostrar su disciplina y  orden, muchas veces acompañado con un solo de clarín bien ensayado, recibiendo los aplausos de la multitud allí reunida.

Recuerdo que el director de la escuela donde estudié nos hablaba de la importancia de tener amor a la Patria y que se debería de concretar en cuidar con esmero los honores a la bandera y el canto del Himno Nacional, que se hacía todos los lunes a primera hora  de la mañana.

Pero lo que más me impactó, fue que en cierta ocasión mi abuelo me invitó a un hotel frente a Palacio Nacional de la Ciudad de México, acompañado  de otros familiares y primos. Resultó emocionante cuando el Presidente salió al balcón para gritar a voz en cuello, los vivas a México y los héroes de la Independencia, y a continuación tocó la campana de Dolores, Hidalgo, cuna de este suceso histórico de 1810, cuando se comenzó a gestar el movimiento insurgente que se consumó hasta 1821.

Al concluir “El Grito”, en el Zócalo se organizó una fiesta popular donde se ofrecían tamales, atole, y otros antojitos típicos… Era  un ambiente netamente familiar, donde se gastaban bromas con serpentinas, “espanta suegras” y huevos que se rellenaban de harina y confeti y se estrellaban en las cabezas de los despistados.

Al día siguiente observar el desfile militar de las fuerzas de tierra, mar y aire fue también un espectáculo inolvidable, viendo surcar por los cielos, escuadras de aviones de combate y unos paracaidistas que se lanzaban, cayendo justo dentro del Zócalo. El Presidente se encontraba en el balcón, junto con otros Secretarios y funcionarios públicos, observando el despliegue de las fuerzas militares.

Todo ello, sin duda, contribuyó -en mis familiares y amigos- a gestar un amor por México, pero sin  “patrioterismos” frívolos o superficiales.

Nuestro abuelo siempre aprovechaba esas ocasiones para abrirnos horizontes sobre el progreso que estaba teniendo México, y que si continuaba por ese camino, a mediano plazo podría ser un país desarrollado y de vanguardia porque tenía muchas riquezas naturales.

Pero que su riqueza más valiosa era su propia gente, la unidad de las familias; el que  los jóvenes tuvieran el firme propósito, en primer lugar, de cumplir con su objetivo de ser excelentes estudiantes para, después, tener la ilusión de ser profesionales con espíritu emprendedor, creativo e innovador que el México moderno estaba necesitando.

Han pasado ya varias décadas de estos recuerdos relatados y, sorprendentemente, a pesar de haber tenido a varios malos gobernantes, las crisis económicas, las devaluaciones del peso, el país continúa progresando.

Claro está que todavía hay muchos asuntos urgentes que se requiere resolver con sentido de urgencia, como son: la pobreza extrema de millones de mexicanos, las tremendas desigualdades sociales, la inseguridad y violencia, los miles de inmigrantes, el mejorar el sector educativo, lo mismo que el de salud, de vivienda…

Aún así, los pueblos del resto de Latinoamérica miran a México como el modelo a seguir en materia de progreso industrial, en su infraestructura, de oportunidades de buenos empleos…

Un amigo, empresario paraguayo, me decía:

-Tengo la impresión de que ustedes no se acaban de convencer, de que México ejerce un liderazgo natural en el contexto del continente latinoamericano. Nosotros estamos siguiendo de cerca, paso a paso, sus avances y progresos en muchos aspectos. Ahora mismo he venido al Distrito Federal a realizar varios convenios con empresas mexicanas y, más adelante, me gustaría invertir en la Bolsa de Valores…

De manera que los retos y desafíos que tiene nuestro país son grandes, pero contamos con un activo fijo que son las nuevas generaciones que van saliendo de las universidades y vienen empujando fuerte, dispuestos a trabajar intensamente y generar más empleos. De allí la importancia de continuar inculcando en los niños y jóvenes el amor a la Patria para que este alud arrollador continúe, a pesar de los altibajos económicos (Fuente: www.yoinfluyo.com).

El Monstruo de la Comodidad

Por: Raúl Espinoza Aguilera Blog: www.raulespinozamx.blogspot.com
La reconocida comunicadora, Catedrática universitaria y Maestra en Ciencias de la Educación ha publicado recientemente un interesante libro titulado: El Monstruo de la Comodidad (1).
Desde tiempos ancestrales, todos los seres humanos aspiran a la felicidad y a tener una plena realización personal, familiar y social. Pero, también es cierto que muchos la han buscado por caminos equivocados: el placer sin límites (“aquí, ahora y a costa de lo que sea”), el engañoso bienestar que producen el alcohol y las drogas, las depravaciones sexuales, la búsqueda obsesiva del egocentrismo, la compulsiva adquisición de bienes materiales…
Alejandra Diener utiliza la original imagen de lo que ocurre en una fastuosa fiesta y el resultado es bastante didáctico. Con una pluma certera nos presenta una vista panorámica de la realidad del materialismo hedonista que impera en ciertos sectores de la sociedad actual. Con un análisis agudo y penetrante, la autora analiza la crisis de valores que conduce a la vacuidad, a la pérdida del sentido de la vida y, en algunos casos, a la neurosis y otras enfermedades psíquicas.
Expone con crudeza que –en muchos casos- se niega al primigenio derecho a vivir de los no nacidos, se pretende destruir de modo frontal a la institución familiar y vetar a Dios y a la moral de la vida ciudadana. Su narración nos conduce a pensar en estas cuestiones torales: ¿Por qué es necesario que tanto las mujeres como los hombres distingan perfectamente el bien del mal? ¿Por qué deben amar la verdad, la bondad, la belleza y los auténticos valores? ¿Dónde se encuentra la clave para que los seres humanos alcancen su verdadera superación personal y trascendente? ¿O es que acaso el género humano está irremediablemente condenado a comportarse como una bestia?
La escritora nos ofrece en El Monstruo de la Comodidad respuestas juiciosas que, sin duda, harán reflexionar a los lectores, el cual es producto de muchos años de investigación y de su activa participación en foros internacionales.
Diener, Alejandra, El Monstruo de la Comodidad, con prólogo de la brillante psiquiatra y conferencista española, Marian Rojas Estapé, Panorama Editorial, México, 2013, 107 páginas. Se puede adquirir en librerías de prestigio.

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La Marihuana: ¿Una droga inofensiva?

Algunos legisladores de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, que pertenecen al PRD, así como otras conocidas personalidades, han solicitado que de nuevo se someta a debate el consumo de marihuana y que se apruebe legalmente.

El Senador Alejandro Encinas afirmó que la capital de México “está preparada para la legalización y cuenta con la madurez suficiente para ello”. En cambio, la diputada Federal Lizbeth Rosas comentó, con acierto, que aprobar esta droga “significaría quitar los  controles para desatar un caos de violencia nacional” (“El Universal”, Sección “Metrópoli”, 25-VII-2013, pág. 2).

Ante este hecho, no cabe duda que un testimonio vale más que mil palabras o demasiadas disquisiciones. A continuación narro una experiencia personal: tuve un amigo cercano –pongámosle el seudónimo de Luis (para cuidar su derecho a la privacidad y anonimato)- durante la secundaria y preparatoria. En un principio, fue un buen estudiante, obediente y cariñoso con sus padres y hermanos, con gran capacidad para hacer amigos; no era muy deportista, pero le gustaba mucho el ajedrez y leer Literatura y artículos sobre cuestiones científicas. Tenía una novia y frecuentaba las fiestas y, había un detalle de su personalidad en que destacaba: su cortesía,  urbanidad y corrección para tratar a todos, particularmente a las chicas y personas mayores.

Al inicio del bachillerato, comenzó a fumar marihuana. El numeroso grupo de amigas y amigos que habíamos espontáneamente formado, le hacíamos ver que esa conducta no estaba bien, que le estaba afectando. Y Luis, invariablemente nos daba esta respuesta:

-Yo dejaré la marihuana cuando quiera porque no me considero un adicto y su consumo es completamente inofensivo, no causa mayores trastornos y me paso  ratos realmente placenteros.

Como él y yo nos teníamos bastante confianza, recuerdo que en diversas  ocasiones, le señalé aspectos concretos donde observaba notables cambios en su modo de actuar. En primer lugar, su rendimiento como estudiante había bajado drásticamente: de estar con un promedio superior a 8.5, pasó a tener promedios mensuales de calificaciones alrededor de  5 ó 6.5. Ello lo condujo a  que reprobara un año escolar.

Le hice ver que su capacidad de concentración y de  memorizar se había afectado bastante. Que ya no le interesaba ni estudiar ni la lectura. También que hablaba sumamente lento y que no hilaba bien las  ideas. Que muchas veces no sabía en qué día de la semana estábamos o perdía la noción del tiempo. Tenía una gran dificultad para pensar y resolver los pequeños problemas de un estudiante. De igual forma, que se había vuelto mucho más susceptible, y ante comentarios sin importancia, los tomaba como agravios personales.

Se volvió bastante rebelde con sus padres. Continuamente se quejaba de que no lo comprendían porque él quería sentirse completamente libre. Cada vez más, le fue exigiendo más dinero a su padre para sus gastos personales porque –yo lo sabía muy bien- era para comprar más marihuana y alcohol.

Recuerdo que en las fiestas, en las que habitualmente se presentaba elegantemente vestido y con la loción de moda. Ahora asistía de manera desaliñada: con una vieja y rota playera roja, unos jeans sin lavar, zapatos con meses de no darles grasa, y sobre todo, sin asearse, ni peinarse y menos el rasurarse. En vez de sentarse en sillas para platicar con las chicas o con sus amigos, se acostaba en el pasto y desde esa incómoda posición conversaba. A todos nos resultaba una actitud extraña, pero decía que todo eso lo hacía sentirse más libre y auténtico y que no aceptaba los convencionalismos sociales.

Al terminar la Preparatoria, ingresó a la Facultad de Medicina y reprobó prácticamente todas las materias. Se convenció que le faltaba capacidad de concentración, de memoria y, sobre todo, de constancia. Así que buscó otra carrera más sencilla, como Psicología, en la “típica universidad patito” y, a duras penas, pasó el examen de admisión. Un par de veces repitió de año.

Al terminar su carrera, se dedicó a dar clases en  bachilleratos e instaló  su consultorio. Gracias a que su padre tenía bastante dinero, se lo financió durante un año, pero lo tuvo que cerrar por falta de pacientes y por la sencilla razón de que daba consejos desorientadores y fuera de la realidad a quienes iban a consultarlo.

Se casó muy pronto y me acuerdo que organizó una boda fastuosa. Pero después de su “Luna de Miel”, los recién casados comenzaron a tener, cada vez más,  conflictos conyugales, al punto, que en menos de dos años terminaron divorciándose. La causa principal fue que él continuaba fumando marihuana y era frecuente que se pusiera agresivo o se inclinara más por la holganza, en vez de trabajar para sacar adelante los gastos familiares.

Este suceso del divorcio, le produjo una gran amargura, sensación de culpabilidad y de soledad. Se agudizó su tendencia hacia el alcohol y las drogas. Luego comenzó a experimentar con drogas más fuertes como la cocaína, la heroína, el peyote…siempre mezclándolas con licores.

¿Cuál fue el resultado? Orgánicamente se vino abajo; se encontraba muy afectada su salud; se volvió introvertido y se fue segregando de las reuniones sociales. Bajó mucho de peso y no mostraba interés por su entorno ni por su profesión. Cuando se reunía con “amigos” (en realidad era vagos, sin oficio alguno), era exclusivamente para consumir  drogas y alcohol. Naturalmente pagando siempre él, o mejor dicho, con el dinero de su padre.  Nunca quiso escuchar consejos ni de sus progenitores ni de sus hermanos o amigos.

Un día se le inflamó el páncreas y el médico le dijo que había  que operarlo de emergencia, pero que esa intervención quirúrgica no representaba mayor riesgo. El hecho es que tuvo un paro respiratorio durante la operación a la edad de treinta años. A muchos conocidos les tomó por sorpresa su fallecimiento, pero los que éramos sus amigos más cercanos, sabíamos que, desde hacía mucho tiempo, su salud  física y psíquica iban paulatinamente empeorando.

Luis tenía un brillante futuro por delante porque su padre era un rico empresario y, desde hacía tiempo, quería que su hijo tomara las riendas del negocio pero a él nunca le interesó trabajar en esa rama de la industria automotriz.

Siempre he pensado que Luis lo tenía todo para ser feliz: una buena esposa y una lujosa residencia; heredaría un negocio bastante productivo; tenía el cariño y aprecio de sus familiares y amigos; la capacidad de formar una familia, y en general, el ser un hombre de bien y de provecho.

Pero aquella insistente frase suya de que “el día que yo quiera dejaré la marihuana”, nunca llegó. Y perdió lamentablemente la batalla contra sus adicciones cuando apenas comenzaba su vida y su desarrollo profesional.

En otro orden de ideas, añado que científicamente están comprobados todos los daños orgánicos y psíquicos que causa esta droga. Recomiendo el portal del “National Institute on Drug Abuse” o basta con poner en www.google.com: “Efectos dañinos de la marihuana” y se sorprenderán de la larga lista de trastornos emocionales y físicos que causa.

Así que animaría a esos legisladores que están promoviendo la legalización del consumo de la marihuana en el Distrito Federal, que primero estudien las aportaciones que nos brindan numerosas investigaciones científicas y médicas que se pueden localizar mediante libros y ensayos bien documentados; conversar con psiquiatras honestos y serios, con muchos años de experiencia en psicoterapia sobre las adicciones y, también, enterarse sobre las importantes conclusiones a las que han llegado en centros de investigación de prestigiadas universidades de Estados Unidos y Europa.

Otro enfoque a tomar en cuenta, son las trágicas consecuencias sociales, principalmente entre los jóvenes, de países que han legalizado la marihuana, como ha ocurrido en Holanda, Inglaterra, Bélgica, Suecia, Alemania, Suiza y varios estados de la Unión Americana…. El gobierno de Holanda, en concreto, no ha tenido más remedio que acotar en número de antros  donde se puede consumir marihuana, y con estrecha vigilancia policiaca, debido al notable incremento de  actos delictivos.

Y es que al legalizar cualquier droga se forma de inmediato una espiral de perversión y de violencia porque comúnmente los adictos sin dinero –con tal de conseguir su droga- son capaces de robar, asaltar, prostituirse, secuestrar, matar… para satisfacer su ansiosa necesidad por consumir esos estupefacientes, de los cuales se encuentran esclavizados y muchas veces terminan, a temprana edad, truncando trágicamente sus vidas, como el caso de mi amigo Luis. (Fuente: www.yoinfluyo.com)

El Reto de la Convivencia Familiar y la Cibernética

LOS AVANCES CIBERNÉTICOS HAN GENERADO UNA MAYOR UNIDAD FAMILIAR

Tengo  una tía que ha enviudado y en poco tiempo cumplirá  80 años. Ha formado una bonita familia,  muy unida,  con cinco hijos y muchos nietos. Originalmente vivían todos en el Distrito Federal. Pero, paulatinamente, por motivos de estudios o con la finalidad de conseguir  mejores empleos, se han ido a radicar a otros países y ciudades de la república. Por ejemplo, una sobrina estudia su carrera universitaria en Australia; otra hija vive en Santiago de Chile; otros nietos trabajan o estudian en Estados Unidos; un hijo vive en Montreal; otra nieta consiguió un buen empleo en Madrid…

A medida que sus hijos y nietos iban abandonando la capital, notamos que ella se comenzó a entristecer y se sentía sola.  Dos hijas que radican en la Ciudad de México, le he han ido ayudando, con paciencia, para que aprenda a familiarizarse con los novedosos instrumentos de comunicación. Al principio, mi tía se resistía y decía: -¡No  insistan, yo  pertenezco al siglo pasado. Es por demás, nunca entenderé  “todas esas cosas revolucionarias”!

Pero a base de persuadirla que todo eso tan “revolucionario” era relativamente fácil de usar, poco a poco, fue dando pasos. Primero, se animó a usar el celular. Luego a enviar  mensajes. Posteriormente recibió clases de cómo enviar y recibir correos electrónicos y el culmen ha sido que ya sabe usar el “Skype”. Los hijos le colocaron una pantalla grande en su casa con excelente sonido. De manera que ahora prácticamente  todos los días está en comunicación con sus hijos y nietos. Y está pendiente hasta el último detalle de cada uno,  por ejemplo: si alguien tiene un refriado le dice que se abrigue bien, que no se exponga demasiado al aire frío; que tome un té caliente y que se acueste temprano. O, en otros casos, les da sus consejos maternales o de orientación para sus nietos. Con la chispa y gracia que tienen algunos de ellos, le dicen: -¡Eres la abuelita más cibernética del mundo!  Y ella sonríe complacida.

Menciono está anécdota porque, sin duda, los avances cibernéticos han ayudado mucho a que las familias se integren más y permanezcan unidas, no obstante las distancias físicas. Y pueden, además, recibir fotografías y videos de sus seres queridos en los diversos festejos, acontecimientos familiares y escribir sus comentarios e intercambiar material fílmico. Otras veces sucede, por ejemplo, que aquel primo que se había ido a trabajar a Alemania y poco se sabía de él, a través del “Facebook”, se contacta y  reanuda de nuevo el trato cercano y cordial con la familia.

Para los que nacimos a mediados del siglo pasado, todos estos maravillosos avances tecnológicos que observamos ahora, son como un sueño que nos narraban  las novelas de ciencia ficción, aquellas inolvidables películas en “blanco y negro”, los “comics”… sobre lo que sería el “mundo del futuro” y lo veíamos en una perspectiva de “siglos de distancia” y que probablemente no nos tocaría vivir para contarlo. Ahora felizmente se ha convertido en realidad y una de las grandes beneficiadas precisamente ha sido la familia.

¿QUÉ RETO REPRESENTA PARA LOS PADRES?

He ido recientemente a comer a casas de jóvenes matrimonios amigos míos. Me llama poderosamente la atención que, tanto en la mesa como en la sala, a los chicos y chicas les es muy difícil dejar de estar  pendientes cada uno de su celular: observando los mensajes que reciben y de inmediato los responden; les mandan una foto de su equipo de futbol del salón o de la última fiesta y la reenvían sobre la marcha y en cuestión de segundos están recibiendo comentarios de sus amigos; otras chicas se ponen a chatear; no falta quien se pone a jugar con sus videojuegos…

De inmediato, los papás apenados, les piden a sus hijos que dejen sus celulares, que atiendan bien a las  visitas, que conversen y convivan… Y, en la mayoría de los casos, obedecen porque son buenos chicos. Pero media hora después, ya no se resisten más y por debajo de la mesa -con discreción y sin que nadie lo note- miran su celular, y a menudo ha ocurrido que algunos sueltan la carcajada porque al chico o a la chica les mandaron  una foto graciosa. Así que nuevamente les llaman la atención sus padres.

Sin duda, es todo un desafío el educar a los hijos a ser mesurados en el uso de estas modernas tecnologías.

¿QUÉ ORIENTACIONES DARLES A LOS HIJOS?

Quizá algunas de estas ideas prácticas les podrían servir de orientación tanto a los padres, como a los esposos e hijos:

1. Todos estos modernos aparatos, son meros instrumentos de comunicación y no fines en sí mismos. Por lo tanto, hay que moderarse en su uso. Había un joven que se quejaba de padecer insomnios. Sus padres lo llevaron al médico y finalmente dijo la verdad: como tiene muchos amigos en España, dejaba encendido su celular y, a media noche, en cuanto le llegaba un mensaje,  procedía a contestarlo. Ya se le orientó, aconsejándole que lo apagara, y que al día siguiente podría responder a dichos mensajes con calma y en el momento más oportuno.

2. La convivencia “personal” entre padres e hijos, abuelitos, tíos y primos son más importantes que el mero trato “cibernético”. Hace poco tiempo, una madre de familia le preguntaba a un hijo suyo:       -¿Ya felicitaste a tu hermano por su cumpleaños? Y le respondió, no obstante que vivían los dos en la misma habitación:    -Sí, ya le envié un “mensajito”. Y la mamá le contestó con cariño, pero con energía: -Por favor, ¡dale un abrazo, es tu hermano, y lo tienes a tu lado! Detalles como éste, pasan con frecuencia porque existe el peligro de  “deshumanizarse”;

3. Es prioritario para un estudiante o universitario poner toda su concentración para atender bien a sus clases, tomar apuntes, cumplir acabadamente con sus tareas escolares y tener un aceptable rendimiento académico, de acuerdo a sus posibilidades personales. Es decir, el alumno debe evitar estar jugando con su celular o distraerse viendo videos en las clases, cuando resulta que escuchar al profesor es fundamental para poder aclarar sus dudas y participar activamente;

4. De la misma forma, reviste de una gran importancia el que los hijos lleven una vida social normal, que salgan de la casa a reuniones sociales, a fiestas; que practiquen deportes y hagan ejercicio; que tengan muchos y selectos amigos y amigas. Los padres de familia deben de adelantarse y ayudarles a planear sus fines de semana, lo mismo que sus temporadas de vacaciones. Es fundamental que los hijos no se conviertan en unos seres huraños, sin amigos, sin novia, sin convivir con nadie, sin hacer ejercicio… porque se pasan todo el día y varias horas de la noche, encerrados en su habitación con la computadora y el celular. De tal manera que, con el  tiempo,  llegan a convertir su cuarto como en una especie de “cueva impenetrable” y se indignan si alguien se atreve a  interrumpirlos. No es saludable ni física ni psíquicamente este tipo de conductas. Pero hay que planteárselos siempre en tono positivo, como una amable sugerencia,  una iniciativa atractiva y mucha dosis de paciencia ante la fuerte presión social del ambiente.

5. Otro consejo que se da frecuentemente a los padres de familia es que aprendan a usar el “Twitter”, el “Facebook” y otras redes sociales para convivir más con sus hijos y familiares y estar pendientes de quiénes son sus “amistades cibernéticas”, qué clase de fotos o videos les mandan, qué conversaciones tienen al chatear… No se trata de que los papás se conviertan en una especie de “policías o detectives” antipáticos, prontos al regaño o a la llamada de atención porque eso no es pedagógico y, muchas veces, resulta contraproducente. Hay que dejarles muy en claro, desde el principio, que es otro modo de ayudarles ante las constantes amenazas de los seductores profesionales, estafadores, secuestradores, etc. De esta manera, se les puede orientar y avisarles con tiempo, por ejemplo: -Ten cuidado con esta persona que te está invitando a un antro a solas, el sábado por la noche, porque puede abusar de ti; -Ese supuesto amigo que te está pidiendo que le deposites dinero a su cuenta bancaria porque dice que lo necesita urgentemente para unas medicinas que requiere su mamá, es probable que te pretenda estafar; -Ese otro que te está invitando a un bar del Centro Histórico, me parece riesgoso que aceptes su propuesta; -Ese galán que inesperadamente dice que está perdidamente enamorado de ti, simplemente con ver tus fotografías y elogia desmedidamente tu belleza, se podría tratar de un seductor profesional, etc. Desde luego, esto no lo digo  por  meras ocurrencias mías, sino porque he escuchado amargos relatos y tristes experiencias de numerosos padres de familia a este respecto. Por ello, es importante –como se dice coloquialmente- “experimentar en cabeza ajena”.

6. El mismo caso lo podríamos aplicar con los matrimonios jóvenes, especialmente cuando los dos trabajan. ¿En qué sentido? En que los dos deben de tener  un trato cercano, cordial y cuidar los detalles de cariño como cuando eran novios. En cierta ocasión, un profesionista se quejaba de que su esposa se llevaba abundante trabajo para realizarlo en su casa. De manera, que cuando él llegaba con ganas de platicar y manifestarle su afecto, ella se  encontraba absorbida por la intensa labor y lacónicamente lo saludaba con el típico: -¡Hola!, sin dejar de ver la pantalla de su computadora. Entonces, él se preparaba solo su cena  y así se iba a la cama un día y otro. Por las mañanas, se levantaba temprano con la ilusión de saludarla y conversar con ella, aunque fuera un rato. Pero su esposa se había levantado más temprano y ya estaba de nuevo trabajando intensamente y  muchas veces ni siquiera le daba los “buenos días”. Así que un día, este joven esposo entró en crisis y pensó para sus adentros: -Este matrimonio no funciona; no puede seguir así. Lo mejor será separarnos. Y así se lo comunicó a ella, por supuesto, a través de un mensaje a su celular. Por fortuna, ella reaccionó de inmediato, le pidió disculpas. Luchó por cambiar radicalmente de actitud y, con gran humildad, le animó a que no dejara de decirle cualquier detalle anormal que observara en su comportamiento. Reconoció que tenía “adicción por el trabajo” y  pidió a su marido que le ayudara a vencer esa tendencia desordenada. Finalmente, ese matrimonio pudo salir adelante, porque al poco tiempo se plantearon tener familia y tuvieron tres hijos saludables y hermosos. Ella estaba feliz y realizada en su papel de madre. No dejó su trabajo profesional sino que continuó laborando desde su casa con su computadora y el teléfono, con un horario más flexible que le habían concedido en su empresa.

En resumen, ante los maravillosos avances de la cibernética, todos hemos de estar atentos para evitar la “deshumanización” en el trato y la convivencia. De este modo, se evitará caer en la esclavitud o adicción hacia las modernas tecnologías y estará, más bien, al servicio de la unidad y acercamiento entre todos los miembros  de la familia (Fuente: www.yoinfluyo.com).

BIBLIOGRAFÍA:

-Yarce, Jorge, “Televisión y familia”, Editorial Minos, México, 1995. 249 págs.

-Manglano, José Pedro, “Construir el amor”, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 2001, 172 págs.

-Castillo, Gerardo, “Los Adolescentes y sus problemas”, Editorial Minos, México, 1987, 230 págs.

-Alcázar, José Antonio y Corominas, Fernando, “Los hábitos de la gente virtuosa”, Editorial Minos, México, 2001. 242 págs.

-Martí García, Miguel-Ángel, “La Madurez”, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2006. 122 págs.

Ver, además, la voz: “Educación en las Redes Sociales” en los portales:

-www.aceprensa.com;

-www.conoze.com.

 

¿Vacaciones caras?

Hace tres semanas, me publicaron un artículo en este portal, titulado: “¿Las vacaciones son el mejor remedio contra el estrés?”.
Un amigo lector de inmediato me comentó: -¡Se necesita tener mucho dinero para tener unas vacaciones como las que tú propones!.
Hago la aclaración de que me refería exclusivamente a una situación extraordinaria cuando, por ejemplo, un padre o una madre de familia que trabajan intensamente durante todo el año y caen en un agotamiento físico y mental, el doctor les recomienda unas vacaciones.
Pero advertía que ése era un recurso extraordinario porque cuando se lleva una vida ordenada en la que se combinan tiempos de trabajo y de descanso, el ejercicio físico o la práctica de algún deporte, el comer alimentos nutritivos y a su debido tiempo, y cuidar las horas de sueño, no necesariamente se tiene que acudir a las “vacaciones forzosas por expresa indicación del médico”.
¿Cómo lograr tener unas vacaciones económicas para una familia numerosa? Es cuestión de ingenio y creatividad. En la Ciudad de México es sorprendente la cantidad de sitios a dónde llevar a la familia y que pasen un día divertido. Por ejemplo, el Centro Histórico de la capital está lleno de lugares interesantes para conocer como la Catedral Metropolitana, el Museo Histórico de Palacio Nacional, la Academia de San Carlos, el MUNAL (Museo Nacional de Arte) que está en frente al Palacio de Minería (donde está la célebre estatua de “El Caballito”), el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo Rufino Tamayo, el Museo de Antropología, las exposiciones de Bellas Artes, los Museos de Historia de México de “El Caracol” y del Castillo de Chapultepec, el Museo Franz Mayer, que se ubica frente a la Alameda Central y tiene valiosas obras de arte… En todos estos museos, habitualmente los domingos la entrada es gratuita.
Con un buen mapa de la ciudad capital, se pueden apreciar otros Museos, por ejemplo, el de “Los Betlemitas” enfocado hacia la economía; el Museo de Fomento Cultural Banamex (por la calle Madero) y en el rumbo de Coyoacán se encuentran los Museos de Frida Kahlo, el de León Trotsky, el Museo de la Acuarela…
Hay centros culturales por toda la ciudad donde se ofrecen clases gratuitas o con precios simbólicos para aprender a tocar algún instrumento musical, clases de idiomas, de pintura, de danza, de escultura, de teatro para niños, jóvenes y adultos, cine clubs…
Muchas iglesias son unas verdaderas joyas de arquitectura y conservan pinturas desde la época de la Colonia. Recuerdo la impresionante pinacoteca de la iglesia de “La Profesa” que se encuentra en el segundo nivel de este lugar sagrado. Por otra parte, si es sábado por la noche o domingo, hay numerosas iglesias en muchos de estos sitios para cumplir con el precepto dominical.
Si se viaja en Metro y se visitan estos interesantes lugares son mínimos los gastos que una familia puede realizar. Mejor aún, si se llevan tortas, sandwiches y refrescos, y de esta manera, no hay que invertir dinero para comer en restaurantes.
¿Y qué decir de los lagos de Chapultepec? Ofrecen múltiples posibilidades de entretenimiento familiar: remar en los Lagos ( de la primera y segunda Sección), visitar el Zoológico, subir hasta el Castillo de Chapultepec y, desde esa altura, contemplar a la gran capital, los divertidos “tianguis” con regalos de broma, la casa de los espejos, la casa de la cultura…
Y en la Segunda Sección, se puede utilizar el ferrocarril para niños y, a poca distancia, se puede caminar o correr en la pista denominada “El Sope” que últimamente la han remodelado, le han puesto vigilancia y lámparas con luz, por si se desea correr o caminar al anochecer…Y todo ello es gratuito o con gastos mínimos.
Además se puede subir, en plan de excursión y en contacto con la naturaleza, los cerros del Ajusco, Cruz Blanca, el cerro de San Miguel, el Chinaco…
Un plan que se ha vuelto clásico en esta ciudad, es el pasear en bicicleta por todo Paseo de la Reforma hasta el Zócalo, lo mismo que el participar, con toda la familia, en los diversos maratones que se organizan a lo largo del año.
Me comentaba recientemente un amigo: -No tienes idea de lo mucho que gozan mis hijos pequeños de lograr la proeza de ir en bicicleta desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo. O participar en maratones a paso tranquilo por las principales avenidas del Distrito Federal. Sienten que la ciudad “es también suya” y les hace muchísima ilusión el participar en estos planes deportivos.
Y en vez de que los hijos se encierren en sus habitaciones para estar todo el día con la computadora, los videojuegos, el internet, hablando por su celular o chateando y se les anima a salir de “sus cuevas”, paulatinamente van adquiriendo el gusto por estos planes sencillos y muy agradables.
Si los padres de familia hacen cuentas, resulta que son mínimos los gastos que se realizan y descubren a un México desconocido y fascinante para toda la familia. Pero para ello, es necesario que los padres tomen la delantera y organicen planes interesantes y divertidos para sus hijos a lo largo de las semanas de vacaciones. Estas sugerencias no sólo son aplicables para la Ciudad de México sino para cualquier población de México o de otros países. ¡Y todo depende de la creatividad e ingenio para que sus niños tengan unas vacaciones inolvidables, entretenidas y muy económicas! (Fuente: www.yoinfluyo.com)

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¿Crisis de la adolescencia?

Me parece que lo primero que habría que dejar en claro es que no todo adolescente pasa por una “crisis”. La mayoría de los jóvenes transcurren por esa etapa de su existencia, sin alteraciones de mayor trascendencia. Como ocurre con la llamada “crisis de los cuarenta”. En efecto, hay personas que sufren una especie de “terremoto” en su personalidad en esos años que marcan el meridiano de sus vidas, pero la mayoría de los hombres y mujeres no necesariamente sufren de esa “crisis”. En resumen, me parece que no se puede generalizar de manera superficial.

Un fenómeno que se observa actualmente en la educación de los hijos es que muchos padres siembran valores en sus hijos cuando son pequeños. Pero cuando llegan de los 14 ó 15 años en adelante, algunos concluyen cómodamente: “Mis hijos ya están ‘grandecitos’. Ya saben lo que tienen qué hacer y cuáles son sus responsabilidades. Por lo tanto, yo no tengo que decirles nada más. Allá ellos…”.

Sin duda, se trata de uno de los más graves errores en los que se ha caído porque precisamente en la adolescencia es la etapa clave en que los jóvenes se están cuestionando preguntas fundamentales, como: ¿quién soy yo? (descubrimiento de su personalidad e intimidad); ¿cuál es el sentido de mi vida? (la existencia de Dios, la necesidad de practicar la religión, de vivir la fe con todas sus consecuencias); ¿por qué tengo que vivir los valores que mis padres me han inculcado? (reconsiderar la moralidad de los actos); ¿se trata de imposiciones retrógradas o realmente debo de vivirlas?(búsqueda de reafirmación de los propios valores).

La primera advertencia que se debe dar a los padres es que en estos años se está forjando la personalidad. Y la ayuda cercana de los padres es inmensamente necesaria. ¿Qué en ocasiones los jóvenes se ponen rebeldes o como un “puerco espín” ante las orientaciones paternas? Es perfectamente lógico que ocurra eso, ya que algunos sufren de inseguridad y se manifiesta en desconfianza hacia sus progenitores y la tendencia a confiar más en cómo actúan o les aconsejan los amigos de su “pandilla” (tendencia a lo autoafirmación mediante el grupo y búsqueda de modelos o patrones de vida).
También es razonable el afán de autonomía e independencia y hay que fomentárselas para que sepan resolver por sí mismos sus pequeños problemas, pero sin dejar de tener un “acompañamiento” paterno-filial.

Tengo un amigo profesionista que algunos de sus hijos sí han sufrido, en efecto, una severa “crisis de la adolescencia”. Pero admiro la actitud –tanto de él como de su esposa- porque los fines de semana, ellos se ponen de acuerdo, y organizan planes individuales con cada uno para: ir a tomar un helado, un café, hacer ejercicio físico juntos, correr o pasear en bicicleta, ir de compras…

De manera que, en esas ocasiones, por ejemplo, en que la madre está sola con su hija y, después de visitar algunas tiendas, la invita a tomar un pastelillo con chocolate, ella aprovecha para preguntarle sobre sus amistades, las fiestas y el ambiente que se ha encontrado, sobre su novio o sus pretendientes… Y, en ese tono confidencial, la hija espontáneamente le pregunta temas donde confiesa que le hacen falta criterios más precisos o donde presenta dudas, sobre: la afectividad, las relaciones prematrimoniales, la abstinencia sexual hasta el matrimonio, el uso de píldoras abortivas, las enfermedades venéreas, ingesta de alcohol, la conducta que observa en algunas de sus compañeras de escuela que comentan que son partidarias del “noviazgo free” (es decir, tener relaciones sexuales con muchos chicos, pero sin ningún compromiso de ambas partes)…

El padre hace lo mismo con cada uno de sus hijos y, por ejemplo, en los descansos de los juegos de basquetbol, se toman un refresco, y él le pregunta asuntos relativos a su rendimiento escolar, o le sugiere algunas virtudes para vivir en casa, como: aprovechamiento del tiempo, espíritu de servicio, obediencia a su mamá, tener mayor fraternidad con sus hermanos…

Me dice este amigo que, en ocasiones, alguno de sus hijos le responde:
-Muy bien, papá, le “voy a echar ganas” a los estudios y a obedecer más a mi mamá. Pero tú nunca me cuentas de ti porque veo que también tienes defectos. Cuando era niño te miraba como a mi “superhéroe” pero ahora he ido descubriendo tus fallas y errores…

Este padre de familia aprovecha para decirle con humildad:
-Tienes toda la razón, no soy perfecto. Mi defecto dominante es el desorden. Lo puedes comprobar abriendo las puertas de mi closet o viendo los cajones de mi escritorio. Pero te prometo que también “le voy a echar ganas” por mejorar en este punto concreto y, cuando veas que no lo vivo, te agradeceré que me lo digas abiertamente porque eso me ayuda mucho.

Con esta actitud sencilla y transparente del papá, el hijo se ha ido sintiendo mucho más en confianza y este amigo mío se alegró mucho cuando un día le reveló su chico más rebelde:
-Papá, al salir de la escuela, un señor desconocido nos regaló a varios compañeros y a mí unas bolsitas con pastillitas de colores.

-¿Estaba promoviendo una nueva marca de dulces?-preguntó el papá distraídamente, mientras conducía el coche cuando fue a recogerlo a la escuela y camino de regreso a casa.
-No, un amigo me dijo que se llaman “tachas” y si las tomas te pones bien “happy”. Te quería preguntar, ¿qué tiene de malo el drogarse?-le cuestionó el hijo.

Y fue una estupenda ocasión para que el padre le dijera que le agradecía mucho esa prueba de confianza. Y a continuación, aprovechó para explicarle los daños orgánicos y psíquicos que causan las drogas, los frecuentes casos de codependencia y que precisamente por eso, en un principio, se suelen regalar para “engancharlos” en el consumo de estupefacientes.

Dentro de ese clima de amable confidencia a los hijos se les pueden hacer ver las reglas dentro del hogar. La comprensión y exigencia van de la mano porque todos los hijos pueden fallar, pero no por eso se les debe retirar la confianza. ¡Todo lo contrario, es cuando más hay que ayudarles y que noten que se les corrige por cariño, afecto y no por “estar fastidiándolos”!

A menudo se escucha esta frase por parte de los papás:
-Mi hijo está en “la edad de la punzada“. No hay manera de hacerle ver ningún error porque de inmediato se enfurece y se encierra en su cuarto.
La paciencia es la gran virtud que deben de desarrollar los padres en la educación, particularmente de sus hijos adolescentes. Y para ello se requiere intentarlo una y otra vez, sin mostrarse indignados ni molestos con ellos. Más bien se requiere mantener el tono cordial y positivo, sin rendirse ante las dificultades.

En definitiva, es fundamental que los hijos comprendan que en esa etapa de la adolescencia se les está formando porque se quiere su propio bien, porque se les corrige por cariño e interés para que tengan una personalidad firme y definida y se desea lo mejor para sus vidas. Es recomendable decirles también que algunas cosas las entenderán ahora, y otras, las comprenderán hasta más adelante.

Durante muchos años he dado clases en centros educativos y brindado asesoría individualizada a los alumnos. Recuerdo el caso de un joven que nos hicimos buenos amigos, pero que se resistía a mejorar en sus virtudes como persona y reafirmar sus valores.

Veinte años después me lo encontré en una reunión social. Cuando me vio, sonrió ampliamente y me gritó a voz en cuello, a varios metros de distancia, abriendo los brazos para saludarme con afecto:

-¡Qué paciencia me tuviste, te lo agradezco mucho! “Hasta ahora me cayó el veinte” de todo lo que me decías para animarme a que me superara en muchos aspectos de mi vida, porque resulta que ahora tengo a varios hijos adolescentes bastante rebeldes y veo que les tengo que exigir y corregir con cariño. Y les estoy fomentando las mismas virtudes que tú me enseñaste. Me he acordado mucho de ti, ¡Muchas gracias!

La verdad es que me sorprendieron sus palabras. Me había quedado con la impresión que había “arado en el desierto”, particularmente con este joven (ahora padre de familia numerosa), pero no fue así. Comimos juntos en la misma mesa en una agradable y animada conversación y me impactó que se recordara perfectamente todos los consejos y orientaciones que le había dado. Es decir, detrás de su acostumbrada “máscara de indiferencia y fastidio”, había asimilando paulatinamente los consejos recibidos para su formación. Me venía a la mente aquel dicho popular, a modo de conclusión, que dice: “Más se puede lograr con una gota de miel que con un barril de hiel” (Fuente: www.yoinfluyo.com).

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