Jueces, leyes y democracia

En un reciente fallo, la Corte Suprema de Kansas, Estados Unidos, declaró que existe el “derecho natural” de la mujer a abortar, en razón de su libertad, establecida de manera bastante genérica en el preámbulo de su constitución federal. De esta forma, pretende que ningún interés ajeno a dicha libertad pueda poner en jaque esta decisión de la madre.

            Ahora bien, al margen del consabido problema de estar acabando con otro ser humano inocente, a quien se le está quitando arbitrariamente su calidad de persona, pero que posee igual dignidad que la madre (o incluso más, al tratarse de un ser indefenso que merece mayor protección), la sentencia de este máximo tribunal federal es un botón de muestra más, del creciente y en buena medida incontrolado poder que están adquiriendo los jueces en muchos países, quienes mediante la “interpretación” de los textos que supuestamente los limitan, terminan imponiendo su propia voluntad.

            En efecto, tanto a nivel nacional como internacional, el activismo judicial está haciendo que uno se pregunte, sinceramente, de qué sirve tener leyes, constituciones o tratados, si llegado el momento de aclarar su sentido y aplicarlos, el intérprete se convierte en un auténtico demiurgo de los mismos, que los puede trastocar completamente.

            De nada sirve la a veces meridiana claridad del texto a analizar; a tanto llega el poder de este verdadero creador de derechos. Es cosa de recordar la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que establece en su art. 4.1 que el derecho a la vida se protege desde la concepción y que persona es todo ser humano (art. 1.2). Pese a ello, la Corte Interamericana determinó que el no nacido no es una persona (casos Artavia Murillo vs. Costa Rica, de 2012, y Gómez Murillo vs. Costa Rica, de 2016).

            En por eso que la situación anterior podría compararse con aquel estudioso que, al analizar una partitura, la modifica, introduciendo nuevas notas musicales. De esta manera, no existe ninguna claridad ni previsibilidad sobre cuál podría ser el producto final que saldrá de su inspiración.

            Pero más allá de metáforas, lo peligroso de una situación semejante es que si los jueces tienen casi total libertad para modificar como les plazca el texto que interpretan, la pregunta hecha más arriba vuelve a inquietarnos: ¿para qué tenemos entonces leyes, constituciones y tratados? Ello, porque se supone que la escrituración de las normas jurídicas, hace ya milenios, significó un gran avance, precisamente, para evitar las arbitrariedades que se cometían en su aplicación, cuando ellas eran solo transmitidas por la costumbre. El paso desde la tradición oral a la escrituración, tenía precisamente el objetivo de dejar claro lo establecido por estas normas, darles fijeza, publicidad y terminar con estos abusos.

            Mas, si de manera creciente todo o casi todo depende del intérprete, de nada vale tener estas normas escritas, pues los juegos con la semántica han llegado ya a límites intolerables.

            Sin embargo, de manera más profunda, si todo o casi todo queda en las manos del juez, ¿de qué vale la labor de los órganos que emiten estas normas, los más importantes de los cuales han surgido del voto popular? La democracia misma queda en entredicho, al punto que tal vez sería mejor hablar del gobierno de los jueces, o incluso de “jurisdocracia”.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del DerechoUniversidad San Sebastián

Los sacrificios y el penoso discurso de Michelle Williams

“Los hábiles aceptan envilecerse para triunfar y terminan fracasando porque se envilecieron” Nicolás Gómez Dávila

Solemos decir que hemos hecho sacrificios cuando nos esforzamos por conseguir algo que deseábamos: una licenciatura, un doctorado, aprender otro idioma, recuperarnos de una enfermedad, estar en forma, viajar a algún lugar, obtener una medalla, étc. Y los sacrificios pueden ser de diversa índole: privarnos de ciertas comodidades, levantarnos muy temprano y dormir hasta tarde, ahorrar, estudiar en días de descanso, dejar de asistir a fiestas, étc.

En la reciente entrega de los Globos de Oro, la actriz Michelle Williams dirigió un “poderoso” discurso al recibir su premio, algo digno de observar:

“Como mujeres sabemos que le pueden ocurrir cosas a nuestros cuerpos que no son nuestra elección”. Cada mujer sabe que teniendo relaciones sexuales puede quedar embarazada, por tanto la elección de tener un hijo o no es antes de mantener dichas relaciones sexuales. Hay que enfatizar que el uso de anticonceptivos no es la solución al aborto como muchos incautos piensan, muy por el contrario, ambos son parte del círculo vicioso que conviene a la industria del aborto

“Y no hubiese podido hacerlo sin usar mi derecho como mujer a decidir. De poder decidir cuándo y con quién tener mis hijos cuando me sintiera preparada, apoyada y capaz de balancear mi vida, que como madres sabemos la balanza siempre se debe apuntar a favor de nuestros propios hijos”. El embarazo no convierte a la mujer y al hombre en inútiles, (favor de leer más de una vez), antes bien, impele a redoblar los esfuerzos para salir adelante. ¿Cómo es que la balanza se inclina a favor de los hijos si se les mata?

“Sé que mis opciones pueden parecer diferentes a las de otras personas, pero gracias a Dios o a quien quiera que le recéis, vivimos en un país fundado en el principio de vivir acorde a lo que pensamos”. Matar al bebé en el vientre materno no es una opción como lo es el ser fanático de cierto equipo de fútbol soccer, de pertenecer a un club, de viajar, de comprar tal o cual modelo de auto, de vivir en la montaña o en la ciudad. Michelle Williams al igual que infinidad de personas, viven en un país donde es legal matar al bebé en el vientre materno en una o más circunstancias, desde las primeras semanas o hasta el noveno mes de gestación. Y agradecer a Dios por abortar es la burla en pleno; a Él se le agradece las bendiciones recibidas, la salud de nuestra familia, la conversión de otros, las difíciles pruebas que a la larga nos fortalecen; pero uno simplemente no agradece poder matar a los propios hijos. ¿Se da cuenta ahora de la degradación a la que hemos llegado?

Es evidente que la industria del aborto y la industria cinematográfica van con todo en el negociado del aborto y contra su restricción: el mensaje de Michelle Williams esta dirigido a todos aquellos que no habían sido totalmente absorbidos por la ideología de género, que todavía presentaban oposición, que mostraban aversión a las feministas desnudas o semidesnudas profiriendo blasfemias, actuando violentamente y defecando en la calle o frente a iglesias católicas. Ahora les han presentado a una actriz embarazada y sonriente; recibiendo un premio, defendiendo el asesinato en el vientre materno con palabras emotivas (o engaña bobos); agradeciendo a Dios por ello, agradeciendo vivir en un país donde sus leyes permiten matar al no nato, nauseabundo.

Es cierto que los padres hacen sacrificios por los hijos, trabajan a tiempo completo para proveer mejor a su familia; lograr un aumento de sueldo que les permita enviarlos a la universidad; abstenerse incluso de probar alimento para dárselo a sus pequeños. Se sacrificaba el tiempo, se sacrificaban cosas, se sacrificaban a sí mismos. ¿Quién diría que llegaría el día en que los padres sacrificarían a sus propios hijos en el vientre materno para lograr sus sueños? Y no solo eso, que también lo dirían a los cuatro vientos y les aplaudirían efusivamente por ello.

Esto, desde luego no tiene fin, pregúntese ¿A quién sacrificaría por un título universitario? ¿Mataría a su hermano por obtenerlo? ¿Mataría a sus padres por un empleo en Wall Street? ¿Mataría a su cónyuge por vivir eternamente en Los Alpes Suizos o en Nueva York? Las personas no son moneda de cambio para materializar nuestros sueños. Ni centenares de diplomas o trofeos obtenidos pueden compararse jamás con la vida de una persona.

El estiércol y el vómito contenido en un mensaje le fascina a mucha gente con solo verlo; otros necesitan que vaya envuelto en papel brillante y moño para digerirlo, a éstos últimos va dirigido el “poderoso” discurso de Michelle Williams. De usted depende tragárselo o no.

Solo hay una cosa en que la actriz tiene razón: acuda a las urnas y vote a favor de la vida, vote por políticos que defiendan la vida, el matrimonio y la familia; alce la voz en el lugar en el que está justo ahora; tome el micrófono, su pluma, su trabajo y actúe. Si la vida humana no fuera tan importante no habría infinidad de gente, empresas y organismos internacionales atacándola.

Haga que el mundo sea más humano y no una tragedia humana…

El circo romano en nuestros días…

«Donde hay adoración hacia los animales, hay sacrificios humanos». Gilbert Keith Chesterton

El circo romano fue un espectáculo de ocio para entretenimiento de la plebe, en el que además, se les daba pan gratis. Había sangrientas luchas entre gladiadores y esclavos, entre animales y más tarde durante la persecución de cristianos, comenzaron a arrojar a la arena a familias con todo e hijos, para ser devorados por las bestias.

En días pasados un periódico dedicaba varias páginas a los animales por motivo de su día internacional. Las publicaciones abarcaron desde los cuidados básicos, consumo de helados y cerveza para perros, seguros de gastos médicos, comida fresca, comida húmeda, zonas “pet friendly”, la experiencia aterradora del abandono, la adopción, su paso por el cine, étc. Cabe mencionar que según censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de 2016, México es el país con mayor número de perros en América Latina; 7 de cada 10 habitantes cuentan con mascota. El número de canes domésticos creció 20%  en 2010 a la fecha, en contraste con la reducción de nacimientos humanos en un 17%.

Un par de páginas más, mostraban la noticia de la manifestación de mujeres con el trapo verde y su pasamontañas, gritando consignas exigiendo la despenalización del aborto a nivel nacional. Vandalizaron fachadas de edificios y rejas de la Catedral en Ciudad de México, amedrentando a periodistas y feligreses que estaban al exterior resguardando templos.

Probablemente no hay mejor descripción gráfica de lo que es realmente el feminismo, que aquella escena en que madres sostienen pancartas con leyendas de “Lo que no tuve para mí, que sea para ustedes”. ¿Qué tal?. O mujeres con el rostro tapado que rocían de gasolina a policías (mujeres) que intentaban apagar las llamas de la puerta de la Cámara Nacional de Comercio. No falto quien subió fotos de sus mascotas con el trapo verde… la cereza del pastel, sin duda.

Lo que publican los periódicos no es más que una pequeña muestra de lo que pasa en la vida cotidiana. Muchos hablan de adopción de animales en lugar de comprarlos; de espacios «pet friendly» en lugar de «excluir» espantosamente a las mascotas de nuestra vida diaria, seguramente van a sufrir mucho si no van con nosotros al cine o al bar; otros más les escriben su carta de día de Reyes (¿?) y les organizan su fiesta de cumpleaños, ya saben, el déficit de atención está al rojo vivo entre las mascotas.

De manera simultánea, les parece insultante y fundamentalista que se promueva la adopción del bebé por nacer, como opción para proteger su vida. ¡Vamos!, ¡Una mujer debería poder matar al hijo en sus entrañas si así lo quiere!; pero no se debe dejar morir a un animal sea cual sea su estado. ¿Nota el absurdo y lo insultante de la situación?

Un creciente interés por los animales coincide con un desprecio cada vez mayor hacia la vida humana, no es de extrañarse que hallemos jóvenes hablando con total displicencia sobre la vida en el vientre materno o un anciano enfermo.

Al ver la forma tan cómoda y materialista en que vivimos, no podíamos más que superar con creces la vida en tiempos del circo romano: ver, disfrutar, promover y exigir el asesinato en el vientre materno. Pero en este caso, no somos simples espectadores, hemos tomado el lugar de las bestias, matando a nuestros hijos y a nuestros padres, al tiempo que adoramos a los animales y nos comportamos como tales.

No se sorprenda, hemos trabajado por ello cada vez que evitamos hablar sobre el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural; cada vez que desviamos recursos que podrían ayudar a alguien de nuestra familia para dárselo a nuestra mascota; cada vez que le atribuimos a los animales, cualidades que no tienen; cada vez que les damos el afecto y la atención que solo le debida a un ser humano…

Caminamos hacia la destrucción física, moral e intelectual de nuestra sociedad, no cabe duda de que nos merecemos unos a otros…

Rubén Albarrán y… ¡Que viva la patria!

“Poco importará si escribimos bien o mal, si luchamos con cañas o mayales; pero si importará y mucho de qué lado luchamos” Gilbert Keith Chesteron

 

Patria. fr. Patrie; it., Patria; i., Home, fatherland, native country; a., Vaterland, Heimat (del l. patria). f (substantivo femenino). La nación en cuanto ha adquirido consciencia de sí misma y logrado de sus miembros un especial sentimiento de adhesión. La tierra en que uno ha nacido. P. ext. Lugar en que florece determinada actividad: Italia es patria de la ópera. Patria celestial. Rel. Cielo o gloria. Patria chica. Localidad en que uno ha nacido. Madre patria. País de origen. Díc. en Hispanoamérica respecto de España.

La anterior descripción puede hallarse en un diccionario enciclopédico.

En días previos se llevó a cabo en el Congreso de la Unión el foro: “Los costos de la masculinidad tóxica: retos y alternativas para la igualdad y el bienestar”. Rubén Albarrán, vocalista del grupo Café Tacuba, dio un discurso de apertura haciendo alusión al “Laberinto de la soledad” de Octavio Paz, empezando con un: “Respetuosos y empáticos saludos hijos de la chingada”, lo que desató risas entre los asistentes. Cabe recordar que en su ensayo, Octavio Paz asoció la chingada a la Conquista, hablando sobre la Malinche, Cortés, la Independencia y la Reforma, haciéndolo en términos que a los liberales, ateos, masones e indigenistas gusta y que a Rubén Albarrán sirvió de entrada para su discurso:

– Lleva la consabida tónica de aquellos que tienen aversión a la Conquista y por ende la evangelización del Nuevo Mundo, tratando a los conquistadores como violadores, saqueadores, asesinos y machistas, culpables de los males que nos aquejan. Una deformación de la historia que se halla en nuestros libros de texto gratuitos e infinidad de novelas.

– Indigenismo y ecofeminismo, ambos hijos bastardos del marxismo y cuya punta de lanza fue la Teología de la Liberación tan promovida al interior de la Iglesia Católica a través de teólogos y sacerdotes marxistas, donde se enaltece a las religiones autóctonas, las prácticas paganas, se impulsa el culto a la “madre tierra”. Todo ello al mezclarse con la fe católica, conduce a un sincretismo galopante, en detrimento de la Verdad y la inteligencia.

– La “masculinidad tóxica” un término usado por la ideología de género y sus promotores, no para denunciar actos violentos y dañinos de los varones, sino que es el ataque y desprecio al hombre en todos los aspectos, un ataque a sus cualidades naturales, buscando socavarlas.

– 8M. Movimiento que conmemora el día internacional de la mujer trabajadora, tomado como bandera de las feministas y el lobby homosexual, impulsando el aborto, el homosexualismo y la ideología de género. Como es obvio no busca el respeto y la igualdad de la mujer, antes bien promueve la lucha de sexos, sustituyendo la lucha de clases.

– Greta Thunberg. El movimiento liderado por la adolescente sueca que falta un día a la semana a la escuela para protestar contra el gobierno por su actuar ante el cambio climático. Greta ha dicho que continuará haciéndolo hasta que Suecia esté en línea con el Acuerdo de París sobre el cambio climático (el cual México ha ratificado, por desgracia).Más allá de un supuesto combate al cambio climático, el acuerdo establece que los países promoverán la “igualdad de género” y el “empoderamiento de la mujer”, promueve el aborto y la anticoncepción a través de los términos “salud sexual y reproductiva” y los “derechos reproductivos”.

Portar el trapo verde abortista y hablar de dignidad de la mujer es por demás, absurdo. Nadie que realmente se precie de velar por el bienestar de la mujer le dirá que esta bien matar al hijo en las entrañas, o en entregarse a la promiscuidad sexual, si así le place. El hombre que habla frente a un micrófono externando su preocupación por el medio ambiente; los recursos naturales; las medidas de un gobierno izquierdista (que curiosamente tanto aman los indigenistas); el cambio climático; ofendido por la “masculinidad tóxica”; deteriorando el lenguaje y promoviendo el aborto y la salud sexual reproductiva que tanto daño hace al ser humano; cae en la mayor contradicción y en una deleznable hipocresía.

No solo debe poner atención a la envoltura de las cosas o en si alguien se presenta con sombrero o no, pulcro o no; si habla de forma varonil o no; desde luego es importante e implica respeto al auditorio. Pero en lo que usted debe poner especial atención es en el mensaje que se está dando, lo que se dice entre líneas. Por cierto “matria” tiene todo que ver con una estulticia cada vez mayor entre la gente, evite contaminarse. Y que escritores, intelectuales, masones, liberales, ateos, marxistas, comunistas, cantantes y políticos presuman su origen.

Usted por fortuna, es hijo de Dios… no olvide comportarse como tal y pelear la batalla a la que está llamado, defendiendo la Verdad, los verdaderos valores morales y la dignidad del ser humano, recuerde que sus hijos están de por medio…

¡LA PATRIA VIVE! ¡VIVA LA PATRIA! ¡VIVA LA MADRE PATRIA! Y… ¡VIVA LA PATRIA CELESTIAL!

¡DIOS, PATRIA Y LIBERTAD!

François Lambert y… ¿cuál amor?

Es fácil amar en los buenos tiempos y cuando todo está en relativa calma; resulta más difícil amar en los días problemáticos; pero es todavía más raro que el amor se mantenga en las tempestades. Dada nuestra imperfección nos equivocamos con frecuencia al tratar de amar.

Lo que nunca hubieran imaginado las generaciones precedentes es que llegarían los días en que matar fuese sinónimo de amar y no conforme con ello, nuestra generación se sentiría orgullosa de tal “amor”, matando en su nombre a los hijos, a los hermanos y a los padres.

En el ya conocido caso de Vincent Lambert, encontramos un ejemplo de a qué grado nuestro “amor” llega. Francois Lambert, sobrino de Vincent, se convirtió en el principal vocero de los que lucharon para que Vincent dejara de recibir alimentos e hidratación, lo que provocaría su muerte.

“Mi tío me confesó que le angustiaba acabar como un vegetal”

El argumento de Francois pareció suficiente para desatar la batalla legal entre matarle o mantenerle con vida. ¿Cuántos nos vemos o no reflejados en ello? Nos basamos en presuntos deseos de los enfermos a los que queremos “dejar ir”, en nuestro egoísmo y materialismo, nos regimos a nuestra conveniencia por sentimientos que nada tienen que ver con el amor. No soportamos que alguien ya no tenga la vida que nosotros queremos, verle tendido en una cama sin poder moverse es el mayor insulto y, querer mantenerle con vida es para esta generación, “una obstinación irrazonable, un ensañamiento terapéutico”. Realmente nos merecemos

Haga una prueba, pregunte usted a un niño si mataría a su madre o a su padre. La respuesta es un contundente e indignante: “¡No!”. Y ante el ¿por qué no lo harías?, la respuesta es igual de firme: “¡Porque no!, ¡Porque es mi madre! ¡Porque la amo!”. Entonces algo sucede entre la etapa de la niñez y la edad adulta; la sociedad, la escuela, los amigos, los futuros cónyuges, el Estado, deforman esa nobleza y ese verdadero amor que un niño tiene a sus padres y por ende un respeto a la vida de los demás; esa indignación ante un acto evidentemente malo… desaparece.

Al igual que Francois, cada doctor, cada abogado, cada ministro de justicia que intervino a favor de que se detuviera la alimentación e hidratación a Vincent, provocando su muerte, fue educado y formado en una familia. Llegada la edad adulta y contraer nupcias, no pocos cambian para mal en cuanto al aspecto moral y la educación de los futuros hijos. La mujer y el hombre tienen tal peso que pueden ser capaces de formar buenos cristianos o activistas que defiendan los peores desordenes de nuestros días.

Usted nunca hubiera imaginado que uno de sus sobrinos, uno de esos niños de su familia, educado por alguno de sus hermanos, se convertiría el principal portavoz de aquellos que lucharon porque se le matara “dignamente”. No imaginaría que ese niño se uniría a varios de sus propios hermanos y a su esposa para entrar en franca batalla legal contra sus padres para lograr matarle… y les ganaría.

Nunca hubiera imaginado que ese niño criticaría el lento proceso en el que usted es asesinado de hambre y sed, sugiriendo además, que el Estado debería aprobar una ley para acelerar su muerte, porque, vamos ¿quién quiere ver cómo muere usted “dignamente”?.

Usted no sabe que esto no queda aquí, el caso abrirá el paso a una ley de eutanasia en su país. Y por supuesto, a la eutanasia solicitada por el enfermo o por los familiares, le seguirá la eutanasia a enfermos que no lo piden y a quien nadie quiera defender; después le será aplicada a aquellos que no tienen enfermedad alguna, pero han cumplido con la edad límite a los ojos del Estado, étc.

Así que llegados a este punto, debería avergonzarnos el tan recurrido “¿A ti en qué te afecta?” palabras que nada tienen que ver con el amor al prójimo, antes bien, son la declaración de aquel a quien nada le importa, porque su “amor” es tan deforme y egoísta que es muy capaz de defender todo aquello que va contra la dignidad y el bienestar del ser humano: el adulterio, la agenda y practica homosexual, la mutilación de genitales, la sexualización de los niños, los métodos anticonceptivos, las relaciones sexuales antes del matrimonio, la fecundación in vitro, los vientres de alquiler, recomendar el aborto de su nieto, la eutanasia de sus padres, étc.

Tenga claro que esto no se trata solo de usted o de mí, de su familia o la mía. Esto se trata del bienestar de la sociedad en su conjunto, porque, lo que se aprueba en detrimento de uno solo, se aprueba en detrimento de todos.

Nada sucede de pronto. Todo alejamiento de la propia familia y desinterés por el prójimo disfrazado de “amor” fue precedido por un alejamiento de Dios, Uno y Trino; una vez que éste se da, tan sólo es cuestión de tiempo para que lo demás caiga en un lamentable efecto domino…

“Los sociólogos, al estudiar el futuro del mundo y los males que lo amenazan, se preguntan si los hombres saben amar a sus hermanos. En efecto, parece que el problema esencial se plantea en estos términos: en el mundo, ¿el peso del amor que da la vida, será más fuerte que el peso del egoísmo que engendra la muerte? Para salvar a la humanidad se necesitan hombres que amen sin cesar durante toda su vida” Páter Michel Quoist

Un auténtico campo minado

Como hemos dicho tantas veces y no nos cansaremos de repetir –mal que mal, la divulgación de la verdad debiera ser el “leit motiv” de cualquier medio de comunicación decente–, nuestra cínica época se vuelve cada vez más totalitaria, pese a que  de manera casi enfermiza, se vanagloria de lo contrario. Ello no solo para no ver la profunda contradicción que existe entre la teoría y la realidad, sino sobre todo, como parte fundamental de su estrategia para conseguir dicho totalitarismo, pues para tener éxito, es imperioso pasar inadvertido a fin de no generar resistencia.

            De esta manera, de forma creciente, acelerada y peligrosa, los campos de lo debatible y de lo que se puede pensar libremente, se están haciendo cada vez más estrechos, aunque como se ha dicho, se insista majaderamente en que el fenómeno es exactamente el inverso.

            Ello ocurre porque cada vez se imponen más “dogmas”, que muchas veces se reducen a burdos eslóganes de lo políticamente correcto, que cual vallas, van indicando el camino obligado para las masas; algo así como un canal por donde deben circular las aguas del pensamiento correcto y de lo que se pude manifestar decentemente ante otros.

            Y por el contrario, quienes aún no se suben a este tren de lo políticamente correcto, son cada vez más amedrentados para que desistan de lo que se considera una rebelde, cuando no anticuada o malévola actitud. Bastan como ejemplos de lo anterior la creciente arremetida del colectivo LGBTIQ+, de los movimientos pro inmigración o de las leyes negacionistas, por poner sólo ejemplos recientes, para darse cuenta de ello. Y por supuesto, todo esto y mucho más es sacralizado al convertirse en los nuevos “derechos humanos”, que curiosamente, siempre protegen y a la vez permiten atacar siempre a los mismos sectores de nuestras sociedades, en una visión absolutamente maniquea de las mismas.

            En consecuencia, el ámbito de lo que se puede pensar y expresar se ha ido convirtiendo a algo parecido a un campo minado, en el cual hay que tener cada vez más cuidado para desplazarse, pues de manera casi inevitable, se pisará una “mina” de lo incorrecto y explosionarán las recriminaciones y amenazas, acompañadas de la metralla de los francotiradores que vigilan el perímetro de este territorio, para que así nadie se desvíe del único camino legítimo prestablecido por los sabios de nuestro tiempo.

            He aquí el totalitarismo de nuestra época, mucho más refinado y peligroso que el tradicional. Este último es magistralmente representado en el “1984” de George Orwell, en aquella escena en que el malvado O’Brien, mientras tortura al protagonista, Winston, le pregunta: “¿Cómo le demuestra un hombre a otro su poder?”; a lo que el segundo responde sin titubear: “haciéndolo sufrir”. Y si bien el siglo XX y parte del XXI han sido pródigos en ejemplos, a veces dantescos de sus horrores, al menos esta forma de dominación resulta visible, al ser evidente y por lo mismo, genera resistencia.

            Hoy por regla general no nos hacen sufrir, al menos físicamente, pero este totalitarismo pretende imponerse de una forma mucho más peligrosa, tanto por pasar inadvertido como en razón de ser, por regla general, indoloro: ahogando nuestra libertad interior mediante la construcción de este campo minado en que se está convirtiendo la simple posibilidad de pensar y expresarse libremente.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Director de Carrera

Universidad San Sebastián

Estos son los días en que… (2)

“Donde jamás se había tenido conocimiento de Dios; allá, en Irlanda, donde se adoraba a los ídolos y se cometían toda suerte de abominaciones, ¿cómo ha sido posible formar un pueblo del Señor, donde las gentes puedan llamarse hijos de Dios? Ahí se ha visto que hijos e hijas de los reyezuelos escoceses, se transformen en monjes y en vírgenes de Cristo» palabras de San Patricio.

En el curso de una generación, la otrora católica Irlanda se ha sumido en la más abyecta inmundicia. Lo sucedido este 25 de mayo en aquel país fue la abrumadora votación a favor de derogar la Octava Enmienda de su constitución que protegía la vida del no nato.

Estos son los días en que hombres y mujeres pueden tomar un avión, un autobús y dos trenes para votar a favor del aborto y ser publicado en los titulares del mundo mientras nosotros decimos que “no nos incumbe”.

Estos son los días en que permitimos que las escuelas adoctrinen a nuestros hijos desde niños con la ideología de género pero nos pesa hablarles de castidad, es más nos parece absurdo.

Estos son los días en que tenemos catequistas que están de acuerdo con el aborto en ciertas circunstancias, que están de acuerdo con el mal llamado matrimonio homosexual, con las relaciones sexuales fuera del matrimonio y en coherencia a ello imparten su propia catequesis.

Estos son los días en que existen sacerdotes que promueven el comunismo, la teología de la liberación, el homosexualismo y el sincretismo galopante sin ser amonestados pero se relega a los que hablan sobre la necesidad del arrepentimiento y la conversión a Dios, Uno y Trino.

Estos son los días en que vemos vilipendiada nuestra fe católica pero nos obstinamos en seguir a aquellos que promueven los antivalores.

Estos son los días en que uno puede llamarse “católico” y votar por un partido abiertamente abortista y contrario a toda moral.

Estos son los días en que se arroja a los bebes no natos, a los niños y a la familia entera a las fieras como en el circo romano. Ayer como hoy el asesinato de los más inocentes se lleva a cabo frente a nuestros ojos.

A San Patricio le llevo alrededor de 30 años convertir a casi toda Irlanda al cristianismo, poco menos de lo que le llevo a este país de 1983 a 2018 el someterse a la ideología de género y al aborto (Irlanda aprobó en 1983 la Octava Enmienda que se derogó en 2018. Aunado a ello en 2015 aprobó el mal llamado matrimonio homosexual mediante referéndum).

Valdría la pena preguntar ¿qué estamos haciendo usted y yo diariamente para detener el asesinato en el vientre materno?

Cuando una sociedad aprende que puede matar a sus hijos en el vientre materno y ampararse en la ley para ello, lo que sigue es ver como los hijos matan a sus padres en el ocaso de su vida, llamándole eutanasia, ¿Qué esperaban?

Estos son los días en que…

Hace semanas se hizo famoso Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como “El Bronco”, candidato en la elección presidencial 2018 en México por plantear que hay que “mocharle” la mano a los corruptos y después por decir que hay que dar azotes como pena a los secuestradores. En el programa Tercer Grado fue bombardeado por los comunicadores con calificativos de “populista, fascistoide, candidato del gobierno”. Joaquín López-Dóriga le dijo: “como ser humano no lo veo capaz de cortarle la mano a alguien”

Por otro lado, este 25 de mayo se llevara a cabo en Irlanda un referéndum sobre si se mantiene o se revoca la Octava Enmienda a la Constitución, la cual establece que la vida del no nacido y de la madre han de ser protegidas. De ser eliminada, el gobierno presentaría un proyecto de ley que plantea el aborto libre durante las primeras doce semanas y luego tres supuestos: anormalidad fetal, violación e incesto.

Un tema que ni siquiera debería estar en la mesa de debate, será votado por la sociedad irlandesa. Sí ya es grave que en la Ciudad de México la Asamblea Legislativa haya votado a favor de la legalización del aborto hasta la 12ª semana de gestación, ¿Qué tan grave será que los ciudadanos voten directamente para revocar o no una enmienda que protege la vida del no nato?

Los abortistas no están solos, famosos actores como Liam Nesson, Saoirse Ronan, Liam Cunningham han dado su apoyo total para que se vote a favor de derogar dicha enmienda, participando en vídeos promocionales. Hace unos días, incluso, el cantante británico Ed Sheeran denunció el uso de su canción Small Bump en la campaña próvida en aquel país.

Debería ponernos a pensar cómo es que el asesinato en el vientre materno tiene a mucha gente dispuesta a promoverlo, cómo un cantante se apresura, despavorido a desmarcarse del uso de una canción suya, en una campaña a favor de la vida, cómo es que tantos actores que dicen amar a la mujer y casi lloran ante el falaz discurso de Oprah Winfrey no tienen empacho en apoyar el aborto.

Estos son los días en que nos horroriza escuchar que un candidato hable de cortarle la mano a los políticos corruptos y nos enternece que todos hablen del “derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo”.

Estos son los días en que nos avergüenza que se nos relacione con la defensa de la vida que nos apresuramos a desmarcarnos cual cobardes, cuando diariamente mueren millones de bebes en el vientre materno.

Estos son los días en que dejamos que despedacen a un actor por tener una conversión a Dios y alabamos a otros que manteniéndose en onda, vapulean cuanto pueden los valores morales.

Estos son los días en que gustosos nos decimos “próvidas” pero también respetuosos de la ley que permite abortar y mejor aún, el ser “próvidas” a favor del aborto bajo ciertas circunstancias, ¡vamos!, no hay que ser “retrógradas radicales”.

Se ha preguntado usted mismo ¿dónde estaba cuando el aborto era legalizado en la Ciudad de México? Dejamos que sucediera, dejamos solos a los próvida de aquel entonces, dejamos de elegir con criterio a políticos que deberían haber apoyado la vida, pues bien, ahora dejemos de estar apoltronados. La dura batalla que libran los próvida en Irlanda es una de las más encarnizadas, forme e informe a los suyos y a usted mismo, hable sobre la defensa de la vida, asista a las campañas próvida en su ciudad. Nunca es demasiado tarde…

Luchemos de tal modo que jamás seamos descritos así:

“No veo al héroe que sea capaz de dar el golpe de timón, no veo los grupos unidos capaces de secundar al héroe; no veo ni siquiera la masa consciente por lo menos del mal… veo una comunidad satisfecha de su degeneración cuyo ideal sería una esclavitud confortable.”(P. Leonardo Castellani)

 

Alexa Tovar alexatovar2017@yahoo.com

Al que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho…

La sociedad actual padece de diferentes males, por mencionar algunos: abusos litúrgicos, la teología de la liberación, la ideología de género.

Los abusos litúrgicos se refieren a todo aquello que contraviene lo dispuesto en normas litúrgicas y sacramentos, la Iglesia Católica ha puesto especial cuidado en ello, dado que la santísima Eucaristia es el centro de nuestra fe. Los abusos realizados con o sin dolo, son a la postre, graves: “Los abusos, sin embargo, contribuyen a oscurecer la recta fe y la doctrina católica sobre este admirable sacramento. (…) El Misterio de la Eucaristía es demasiado grande para que alguien pueda permitirse tratarlo a su arbitrio personal, lo que no respetaría ni su carácter sagrado ni su dimensión universal” (Instrucción Redemptionis Sacramentum)

En la teología de la liberación se propone una interpretación innovadora del contenido de la fe y de la existencia cristiana, su origen es marxista, se aparta gravemente de la fe de la Iglesia, aún más, constituye la negación práctica de la misma. “La fe cristiana era usada como motor por este movimiento revolucionario, transformándola así en una fuerza de tipo político. Las tradiciones religiosas de la fe eran puestas al servicio de la acción política. De tal manera la fe era profundamente distanciada de sí misma y se debilitaba así también el verdadero amor por los pobres. (…) A una similar falsificación de la fe cristiana se requería oponerse también justamente por amor a los pobres y en pro del servicio que debe ser brindado a ellos” SS Benedicto XVI

En el tercer punto, la ideología de género, que defiende que el género es diferente del sexo y que además puede elegirse. Aquí se halla la promoción del feminismo radical, el aborto, la práctica homosexual. Dicha ideología es totalitaria y no acepta discrepancia, su fundamento esta en una antropología totalmente contraria a la cristiana. “La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura! (SS Benedicto XVI)

Tales males que algunos verían como triviales si se les considera aislados, en conjunto muestran el grave desorden en que se halla el ser humano respecto a Dios, a la fe católica y a sí mismo. Todo ello busca imponerse, en los medios de comunicación, en la sociedad y no podía faltar claro, en el sistema educativo.

Uno consideraría que todo lo anterior está muy lejos de suceder en el seno de la Iglesia Católica, sin embargo, es sumamente penoso que esto anida hoy en la Universidad Iberoamericana, escuela a cargo de la Compañía de Jesús. Esta universidad lleva a cabo eventos tales como la “V Semana Ibero de la Diversidad Humana” el cual fomenta la agenda LGBTTIQ, “Encuentro de teólogos de la liberación” y la “Misa Coldplay”, fomenta la teología feminista, por mencionar algunos. Sin embargo una vez que se ataca el misterio de la Eucaristía, lo demás viene en cadena: el ataque al ser humano, a la familia y a la sociedad entera, es el ataque devastador a la civilización y al modelo de vida cristianos.

Para tratar de entender cómo es que esto sucede ante nuestros ojos, habría que empezar desde la cabeza. El rector, el sacerdote jesuita David Fernández Dávalos apoya y promueve la ideología de género, defiende la práctica homosexual y la teología de la liberación. Los maestros, con diplomados, maestrías, doctorados y/o especialidades en teología ecofeminista, estudios de género, entre otros. La selección del personal educativo ha sido meticulosa.

Nada tan importante y grave sucede de pronto, sin duda alguna ha llevado tiempo implantarlo en una de las universidades más importantes de nuestro país, que por si fuera poco esta a cargo de una orden religiosa. El plan supera –por desgracia- el de cualquier escuela pública, dado que se lleva a cabo desde dentro de la Iglesia con éxito. Pidamos por la Compañía de Jesús, para que vuelva a la grandeza que un día la caracterizo, al punto de que sean capaces de volver a decir dignamente como hace algunos siglos: “A la mayor gloria de Dios”

Cabe recordar un extracto del discurso que SS Benedicto XVI dijo al recibir a los Obispos de las regiones Sur 3 y Sur 4 de la Conferencia Episcopal de Brasil, presentes en el Vaticano con motivo de la visita «Ad Limina Apostolorum”:

”Me agrada expresar mi viva gratitud eclesial a las diferentes congregaciones religiosas que, entre vosotros, han fundado y sostenido universidades de renombre, recordándoles, sin embargo, que éstas no son propiedad de quien las ha fundado o de quien estudia en ellas, sino expresión de la Iglesia y de su patrimonio de fe.”

Tarde o temprano debemos recordar la grave responsabilidad que Dios puso en nuestros hombros: “Al que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y cuanto más se le haya confiado, tanto más se le pedirá”. (San Lucas 12, 30:48)

Alexa Tovar alexatovar2017@yahoo.com

Entre la filantropía y la caridad

Algunas veces es inevitable sentir simpatía instantánea ante los actos buenos que otros realizan, la filantropía tiene cada vez más cabida en la sociedad actual. Sin embargo, el católico no puede olvidar lo sobrenatural, para dedicarse a la práctica humanista, es decir reducir nuestra religión católica a filantropía. Cuando ello sucede, no es raro que eventualmente veamos situaciones de graves errores frente a nuestros ojos y no seamos capaces de identificarlos.

Uno de los casos penosos es el del sacerdote Alejandro Solalinde, quien mantiene un activismo a favor de los migrantes pero al mismo tiempo usa su imagen pública para promover el error en cuestiones de fe católica. Entre los cuales están:

Apoyar el aborto y a Católicas por el Derecho a Decidir. En 2014 oficio “Misa de acción de gracias” para celebrar el 20 Aniversario de esta organización abortista, sin ningún temor a Dios, a quien tanto menciona en sus entrevistas. La Iglesia Católica enseña claramente que debemos defender el derecho a la vida más que ningún otro (entiéndase en un orden de prioridades, sin exclusión de lo demás). Que incongruencia abogar por los migrantes y al mismo tiempo apoyar el asesinato en el vientre materno y a organizaciones abortistas.

Apoyar la practica homosexual, manifestando que la Iglesia Católica debería abrirse a la diversidad sexual. A este respecto, la Iglesia marca la práctica homosexual como uno de los pecados graves contra la castidad. Ellos al igual que los demás, están llamados a la conversión a Dios, mediante la práctica sacramental, la oración y las obras. El adulterio como la práctica homosexual, debe corregirse. El evangelio debe ser llevado a todos, el error estriba en creer que hay que anunciarlo a unos y dejar en paz a otros “porque así son felices”.

Es posible llegar a pensar que en medio de tanta violencia, al menos el padre Solalinde ayuda a los más desprotegidos. Pero no es en absoluto loable, ni católico el ayudar al prójimo materialmente y al mismo tiempo envenenar todo aquello que hubiera ayudado a su salvación eterna.

El padre Solalinde no está confundido, sabe lo que hace y porqué lo hace. La deconstrucción de la fe católica desde dentro es una de las metas del modernismo. No pocos sacerdotes y monjas sirven a los enemigos de la Iglesia, reduciendo la religión a filantropía, a mirar cómo se despedaza a la familia, a un activismo sin Dios, sin necesidad del arrepentimiento y claro, sin sacramentos. Cuando un sacerdote difunde adiestra y siniestra errores, es un deber salir al paso, basados en la doctrina católica (que tanto escozor causa al católico progresista), en la que todos estamos llamados a la conversión, en donde la misericordia es para los que se arrepienten, no para los que han hecho del pecado y el error un modo de vida, incluso arrastrando a otros.

La filantropía es ampliamente practicada por el mundo, pero el católico está llamado a practicar la caridad cristiana que es la forma más perfecta de amor al prójimo, ayudándole en esta vida a santificarse y salvar su alma para la vida eterna.

El Papa San Pio X dijo en su encíclica Notre Charge Apostolique: “Ahora bien, la doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las opiniones erróneas, por muy sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o práctica ante el error o el vicio en que vemos caídos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejoramiento intelectual y moral no menos que en el celo por su bienestar material. Esta misma doctrina católica nos enseña también que la fuente del amor al prójimo se halla en el amor de Dios, Padre común y fin común de toda la familia humana, y en el amor de Jesucristo, cuyos miembros somos, hasta el punto de que aliviar a un desgraciado es hacer un bien al mismo Jesucristo. Todo otro amor es ilusión o sentimiento estéril y pasajero.”

Menuda tarea tenemos todos, sepamos diferenciar entre la claridad de un manantial y lo podrido de un pantano…

 

Alexa Tovar alexatovar2017@yahoo.com

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