Directivo de la ONU renuncia a transparencia sobre fondos para salud reproductiva.

Fuente: C-Fam

NUEVA YORK, 15 de abril (C-Fam) El Secretario General de la ONU no presentó un informe anual que mantiene un registro de los fondos para la salud reproductiva, el cual sirvió como una importante herramienta de supervisión y rendición de cuentas por casi veinte años.

Ban Ki-moon se negó a presentarlo, pese a que es obligatorio, mencionando dificultades en el cálculo de los gastos para diferentes áreas de la salud reproductiva y su carácter cada vez más «integrado» (algo que el Secretario General ha estado impulsando en el transcurso de la última década).

Esta semana, Ban invitó a la Comisión de Población y Desarrollo a considerar un cambio en la metodología y en el enfoque del informe. Propuso la utilizada por el Fondo de Población y el Instituto Guttmacher en el documento «Sumando» que fue publicado dos años atrás, el cual recomienda desembolsar más dinero en planificación familiar a fin de evitar el gasto en la atención de la salud materna.

Este abordaje cedería una función crucial de supervisión a los mismos grupos que tienen que ser controlados. Se vale del desacreditado indicador de «necesidad insatisfecha» de planificación familiar como justificación para reducir las erogaciones en salud materna y sostiene que la anticoncepción salvará la vida de los niños (la cual, irónicamente, evitará su misma existencia).

En este planteamiento, compartido por la iniciativa de Ban llamada «Cada mujer, cada niño», la salud materna se desatiende o se diluye cada vez más en favor de programas que financian la planificación familiar y la defensa del aborto, y, hace poco, incluso la defensa LGBT.

Desde 1997, el Secretario General prepara un informe que rastrea los fondos mundiales de ayuda exterior y recursos internos de financiamiento para planificación familiar, servicios básicos de salud reproductiva, que incluyen la salud materna, las enfermedades de transmisión sexual, las actividades de prevención del VIH/Sida, investigación básica y análisis de políticas sobre asuntos demográficos y de desarrollo. Aunque imperfecta, la información es muy útil y el informe ofrece una base para el control y la rendición de cuentas.

Los empleados del Secretario General calculaban los recursos necesarios para alcanzar las metas de la ONU en cada una de las cuatro áreas de interés del informe. Esto ayudaba a los países pobres a evaluar las prioridades de los países donantes y ajustar de acuerdo con esto sus posturas sobre la política de la ONU y sus pedidos de ayuda.

La presión por la «integración» en la salud reproductiva ha sido una estrategia para ocultar el aborto dentro de un programa sanitario más amplio y no polémico que cuenta con apoyo popular y político. Hace más difícil a los gobiernos detener el financiamiento del aborto sin entorpecer otras iniciativas que, aparte de eso, son positivas.

La estrategia va de la mano del actual ataque de las agrupaciones abortistas a las leyes estadounidenses que bloquean el financiamiento del aborto y de su defensa. Mientras que se encuentren vigentes prohibiciones a la subvención gubernamental del aborto como la Enmienda de Helms, las dichos grupos no pueden ocultar sus actividades bajo el título de «salud reproductiva» ni incluso de «salud materna».

Sin el informe, todo el dinero que fluye hacia la salud reproductiva será considerado dentro de un fondo común de «servicios integrados de salud sexual y reproductiva», pese a que las diversas áreas de la salud genésica requieren intervenciones y gastos distintos. Por ejemplo, la asistencia a la salud materna precisa personal calificado para el parto y atención obstétrica de emergencia, que son considerablemente más caros que la provisión de métodos de planificación familiar mediante trabajadores sociales con escasa capacitación y formación.

El hecho de negarse a presentar estos datos generará más confusión en cuanto a dónde están yendo los recursos. El gasto en ciertas áreas de la salud reproductiva ya es difícil de rastrear incluso en la contabilidad vigente.

La financiación de la asistencia sanitaria materna, que históricamente recibe fondos insuficientes a comparación de las políticas de reducción de la fecundidad, no se distingue de la salud reproductiva de forma más amplia en el actual sistema de contabilidad.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

El deseo como parámetro

Si se analiza con detenimiento el avance que ha tenido la aceptación del aborto en los últimos cincuenta años, se puede percibir que la razón fundamental (más allá de los casos dramáticos con que se le ha abierto la puerta) es el deseo, en el sentido que ninguna mujer podría ser obligada a llevar adelante un embarazo con el cual por algún motivo –no importa cuál– no esté de acuerdo.

No otra cosa –el deseo– es lo que explica, en este mismo orden de ideas, el auge y ahora lugar central dentro de los derechos humanos políticamente correctos, de los llamados “derechos sexuales y reproductivos”, que entre otras aristas, abogan por el “derecho al hijo”, con lo cual existiría una total libertad para engendrarlos, diseñarlos y destruirlos.

Ahora bien, al margen del conveniente oscurecimiento que se ha impuesto en los últimos años acerca del estatuto antropológico del no nacido –la pieza fundamental de este asunto–, llama la atención que en este campo prime a sus anchas el deseo como criterio inapelable para determinar lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto (en suma, a lo que se tiene derecho y a lo que no), y en otras muchas materias no se siga este mismo principio.

Me explico: si de verdad fuera el deseo el criterio legitimador para todo, como parece ocurrir aquí (y también en el Derecho de Familia), ¿por qué no aplicarlo, para ser coherentes, a otras áreas de la vida?

En efecto, podría esgrimirse el mismo fundamento, por ejemplo, para no pagar impuestos, para saltarse normas laborales o de seguridad social, para no cumplir con los compromisos asumidos, para legitimar diversos delitos, para no aceptar mandatos de la autoridad, para no cuidar a los hijos o a los discapacitados y un largo etcétera. En todos estos casos, la persona obligada a comportarse de cierta manera podría argumentar que tal imposición es ilegítima en atención a ir contra sus deseos, o que su situación es más valiosa que la de su contraparte. Sin embargo, en varios de estos casos sería no solo absurdo, sino incluso peligroso guiarse por este criterio.

Por lo tanto, parece más que contradictorio que en algunos campos el deseo más subjetivo impere incluso contra la más elemental lógica y justicia (como en el aborto, donde los deseos hacen desconocerle al no nacido su carácter de un “tú”) y en otros, se lo considere casi o abiertamente irrelevante e incluso se lo castigue en caso de manifestarse. Y esto no depende de la mayor o menor importancia de las consecuencias que se sigan en uno y otro evento, pues parece claro que es bastante más grave matar a un no nacido inocente que dejar de pagar impuestos, por ejemplo.

Así pues, ¿hasta cuándo seguiremos con esta flagrante contradicción?

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

El Congreso de Guerrero debate la despenalización del aborto

México DF, Mayo, 2014. IFO Colaboradores.- Las recientes declaraciones del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, respecto a los motivos para despenalizar el aborto en el Estado, se han mediatizado bajo el desgastado argumento de “reducir la mortalidad materna”, evidenciando su desconocimiento sobre estudios serios que hace tiempo desecharon tal argumento.

Por si fuera poco, Rosario Herrera Ascencio, titular de la Secretaría de la Mujer de la entidad, no se queda atrás cuando declara que en Guerrero  “hay más mujeres que mueren por abortos clandestinos que por muerte materna”. La funcionaria desconoce, en principio, que las muertes por aborto son también parte de la estadística de la mortalidad materna.

Su ignorancia se vuelve temeraria cuando se arriesga a dar algunos números sobre el tema: sin referir ninguna fuente, declara que durante  2013 murieron 145 mujeres por abortos clandestinos, cifra sumamente dudosa si se contrasta con la arrojada por la Secretaría de Salud (federal), que ha informado que en Guerrero, desde hace más de 20 años, no se han presentado los fallecimientos que Ascencio Herrera refiere. De acuerdo con la dependencia federal, en 2012 ocurrieron 56 muertes maternas en dicho Estado (incluyendo las ocasionadas por hemorragias, preeclamsia, abortos espontáneos e inducidos, entre otros).

Por otro lado, el gobernador parece olvidar las verdaderas problemáticas que aquejan a su Estado y que no ha solucionado:

Hace unas semanas, por ejemplo, trabajadores de centros de salud de la capital informaron a diputados locales de la Comisión de Salud que carecen de medicamentos básicos, que muchos de los que hay están caducados y que no cuentan con el equipo  médico y sanitario necesario para atender a quienes lo requieren. La situación es aún más preocupante en la población indígena de distintas zonas de Guerrero, donde casi el 96% de esta población no tiene acceso a servicios de salud por falta de hospitales con personal calificado y equipamientos básicos, ¿sabe el gobernador que un ginecólogo tiene que atender a 2 mil 414 mujeres en edad fértil en Guerrero y a 4 mil 132 mujeres en localidades como La Montaña?

Resulta contradictorio que mientras el congreso local discute la despenalización del aborto con el afán de “evitar muertes maternas”, las mujeres embarazadas que sí quieren ser madres se sigan muriendo en la sala de espera de sus hospitales, ¿ya no recuerda a  la indígena mixteca de 20 años (y su hijo) que murió en Ayutla por negligencia y discriminación?

No olvidemos -aunque algunos funcionarios ya lo hicieron- que la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha externado su preocupación porque en Estados como Guerrero ocurran “casos lamentables que pudieron evitarse de contar con las condiciones médicas y tecnológicas necesarias derivadas de garantizar  el acceso universal a servicios de atención calificada del embarazo, parto y puerperio y a cuidados y protocolos de emergencia obstétrica”.

No hay que confundirnos: la reducción de la mortalidad materna no puede seguir siendo el argumento con el que legisladores levantan la mano en el Congreso. Si el Estado desea resolver de fondo las problemáticas que subyacen a la mortalidad materna deberían comenzar por ofrecer a la población servicios de salud de calidad y elevar su nivel educativo, factores que sí tienen una incidencia directa en el tema.

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La mejor vacuna en contra del VPH; Un cambio de conducta

La libertad que gozamos los seres humanos es tan maravillosa que simplemente con tomar ciertas decisiones podemos cambiar el rumbo de la vida. Esa libertad que se nos otorgó como dádiva en el momento que fuimos creados y que con el paso de los años fuimos conociendo y manejando. Libertad que nos lleva a elegir entre varias opciones.

Opciones como podría ser; qué comer, qué vestir, qué estudiar, con quién casarme, cómo vivir la desventura, cómo festejar la alegría. La libertad nos da la oportunidad de forjar nuestro propio destino ante lo inevitable y lo humanamente manejable. Tan poderosa es la libertad que según las conductas que elijamos podríamos cambiar nuestro porvenir.

Siendo así, me centraré en la salud humana, en específico en las infecciones de transmisión sexual, puesto que al respecto, podemos también abusar de nuestra libertad y fraguar un futuro terrible o próspero. Es decir, que si decidimos llevar una vida “ligera”, una vida que recaiga en bienes desordenados, en lugar de nuestro bienestar ordenado, podemos ser víctimas de nuestro propio destino, irónicamente construido por nosotros mismos.

Actualmente existe una campaña de vacunación en México para prevenir el Virus del Papiloma Humano (VPH), virus que solamente se puede adquirir por contacto sexual. Se están vacunando a las niñas desde los 8 o nueve años de edad en las escuelas y los padres de familia no saben si permitirlo o no. Ciertamente, a nadie nos gustaría que nuestros hijos se enfermaran, como sucede con el caso de la influenza, que también se puede prevenir con una vacuna. No obstante la diferencia entre un virus y el otro es que, el VPH se puede prevenir con conductas ordenadas, eligiendo con libertad actitudes acordes al perfeccionamiento humano, viviendo un autogobierno y autocontrol que dominen los impulsos instintivos que tenemos como personas. Y el de la influenza es más difícil de controlar puesto que aunque tengamos conductas higiénicas, que bien se recomiendan como lavarse las manos, el virus flota en el aire y cualquiera lo puede contraer.

Cabe destacar, que como ya he mencionado en otros escritos, el VPH tiene 31 formas de presentarse, de las cuales la vacuna sólo previene en contra cuatro, dos de alto riesgo (cancerígenas) y dos de bajo riesgo, dejando libres 27. Lo que ciertamente nos da a entender que la vacuna no es la solución para evitar contraer el virus, sino que un cambio de conducta. Dato que sería muy deseable que tanto el gobierno como los médicos lo informaran, para así cumplir con el “consentimiento informado” que éticamente tendría que ofrecerse a los ciudadanos.

No podemos pedir que se cambien las conductas alimenticias de las personas para reducir la obesidad, que evidentemente es deseable se revierta la vergonzosa estadística de ser el país más obeso del mundo y no pedir que se cambien las conductas sexuales de la población.

Si tuviéramos ese “consentimiento informado” también sabríamos que ya se han dado efectos laterales a causa de la vacuna en contra del VPH, como ha sido una falla ovárica prematura en una niña de 16 años, es decir, una menopausia temprana (British Medical Journal. “Premature ovarian failure 3 years after menarche in a 16-year-old girl following human papillomavirus vaccination”.

Escuchar programa #INformandoRadio http://tuenlinea.mx/~wwwinformandoyfo/Semen.VIP.Baumgartner.menopausia.temprana.VPH) hecho que de saberlo seguramente muchos optarían por no vacunar a sus hijas y mejor educarlas en la voluntad, así como a los hijos varones también, puesto que las conductas no recaen exclusivamente en las féminas sino que los hombres son los portadores silenciosos que de ser personas con conductas ordenadas no contagiarían a su pareja.

Finalmente me quedaría dejar a reflexión que muchas veces sin informarnos y formarnos tomamos decisiones supuestamente libres, pero que no lo son ya que faltan muchos detalles que de saberlos, tomaríamos medidas mucho más acertadas y no sólo inertes, que básicamente a quien benefician es a los laboratorios como sería en este caso particular, a Gardasil.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 

El condón es la ¿Solución?

Asumir que porque algo es común, no quiere decir que es normal, ni natural, ni que esté bien. En muchos aspectos en la actualidad pareciera que cuando algo es recurrente, quiere decir que así debe de ser. Y no es así, es como si se dijera que como la gran mayoría de las personas se enferman de influenza durante el invierno, es normal. Es una enfermedad y no se puede aceptar como algo que esté bien.

Lo mismo sucede con el tema de la sexualidad, ya que se le dice constantemente a los jóvenes que una enfermedad venérea es inevitable y que la única forma que se puede prevenir es utilizando el condón, hacerse exámenes y ser honestos con todas tus parejas sexuales.[1] Es decir, que es común padecer una enfermedad de transmisión sexual (ETS) pero que aunque normal en esta era, es posible defenderse de ello. Asimismo, se supone que como todo el mundo inicia actividades sexuales desde muy temprana edad, entonces está bien, “mientras te cuides”.

Lo que es una realidad, es que las ETS solamente ocurrirán cuando una persona infectada tenga contacto sexual con otra persona. Dos personas sanas que son sexualmente activas solamente entre ellas nunca contraerán una ETS, y esto también es una realidad. Es una realidad que se llama fidelidad, responsabilidad y compromiso.

No obstante, quienes promueven que la única solución a algo tan común y “normal” como es tener relaciones sexuales casuales con el riesgo de contraer una enfermedad, nunca mencionan algo tan evidente. Por el contrario, se mofan de la abstinencia, satanizando y suponiendo que es la sola forma de estar libre de ETS, cuando no es verdad y también se burlan de la fidelidad como una opción real de permanecer sanos.

Los hacedores de políticas públicas venden la idea de que la única forma de evitar ETS es en realidad con el poderosísimo latex, el condón tan vendido y tan acogido por la sociedad pragmática del siglo veintiuno. Olvidando que la protección que brinda dicho producto varía entre un 80 y 85 por ciento para el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y cero porciento para el VPH (Virus del Papiloma Humano).[2] Depende del virus o la bacteria, de cómo se utilice, la frecuencia y la constancia. El VPH, herpes y sífilis, puede sobrevivir en la piel  rodeando el área genital- Áreas que el condón no cubre.

El mensaje en sí, cuando escuchamos comerciales como el que recientemente la Secretaría de Salud de México encabezada por Salomón Chertorivski quiere enviar, es que todas las ETS y la angustia que las acompaña son 99 por ciento evitables. Una vida libre de herpes, de clamidia y otras más que no son nada deseables. Lo que aquí envían irresponsablemente es una falsa seguridad y a su vez un ataque en contra de la maternidad puesto que deshonran la tan loable ocupación. Simplemente es imprescindible tener la valentía de decir que es preciso retrasar la actividad sexual, encontrar a alguien que también haya esperado iniciarse en su sexualidad y después ser fieles .

¿Por qué sí se atreven a decir que no se conduzca en estado de ebriedad? ¿Por qué obligan a que se maneje con el cinturón de seguridad? Porque cualquier accidente puede ser fatal, puede causar la muerte. Así como prohibir el tabaquismo o el consumo de drogas,  porque no es sano. Iniciarse sexualmente a una edad inmadura y a parte promoverlo como algo casual es una irresponsabilidad, es igual o peor de peligroso, sobre todo porque se divulga para “disfrutar de tu juventud”, es decir, sin comprometerse, en pocas palabras incita a la promiscuidad. Uno de cada dos jóvenes en Estados Unidos contraerá una ETS antes de haber cumplido los 25 años de edad, y eso no implica que se van a curar. Puede ser mortal como un accidente automovilístico en estado de ebriedad o una sobredosis de drogas.

No es honesto promover al condón como 99 porciento seguro por parte de autoridades gubernamentales, porque en primera instancia científicamente no lo es, y en segundo y tercer lugar promoverlo como que prevendrá todo tipo de ETS y embarazos es como decir que te dará cáncer por vivir en la Ciudad de México y te tienes que salir pues es la más contaminada del mundo. Es relativo, ya que depende de si fumas, de si vives cerca de una fábrica, de si tienes antecedentes familiares, de si haces deporte. Lo mismo es con el condón que no podemos generalizar, como si de todo nos va a salvar. Depende cómo lo uses, con qué frecuencia, con que pareja y si contrajiste una ETS y de qué tipo. Es ignorante y peligroso que constantemente se bombardee a la sociedad mexicana con este comercial y demás anuncios que hablan del condón como la solución.

Lo que personalmente veo con estos sopts gubernamentales, es que en lugar de evitar contagios masivos de clamidia, gonorrea y demás ETS, es que se busca inmiscuir una ideología de libertinaje que consuma anticonceptivos, condones, abortos y pornografía. Todo va junto con pegado, es un círculo vicioso que genera mucho dinero y que lamentablemente olvida a la persona humana.

Y para no quedarnos atrás y ver hacia delante

Es sorprendente escuchar a los niños hablar de las elecciones. Darse cuenta que están muy enterados, pero sobre todo ver que están molestos por toda la propaganda que hay en las calles. Mis hijas dicen: “Mamá ya me cansé de ver al mismo señor en todos los postes”.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

 



[1] Teenwire education “Teaching about
  Sexually Transmitted Infections”

[2] “You’re Teaching my Child What?” Dr. Miriam Grossman

EN SALUD REPRODUCTIVA, CONOCE LAS OPCIONES

 

  • Se habla de 1.5 de millones de parejas que padecen de infertilidad.
  • El remedio puede ser sencillo y no desgastante.

 

México, D.F, Febrero de 2012.- Cifras actuales destacan que el problema de la infertilidad va en aumento en hombres y mujeres de México. Incluso, de acuerdo al INEGI se habla de 1.5 de millones de parejas, en nuestro país, con problemas para concebir. Leer más