El arte de cultivar los buenos hábitos

Muchas veces hemos conocido a personas y amigos que desde jóvenes viven una serie de buenos hábitos –también llamados valores o virtudes- y los realizan con la mayor naturalidad.

Cuándo les preguntas a esos conocidos cómo fue que los adquirió, su respuesta parece muy sencilla:

-Mi papá me invitaba todos los días a levantarme temprano y nos íbamos a caminar, o a correr o andar un rato en la bicicleta.

-También mi mamá nos animaba a aprovechar el tiempo. Nos decía, por ejemplo. “No quiero que nadie en la casa se pase horas y horas viendo películas o con los videojuegos. ¡Hay muchas más cosas útiles que hacer!”

Algo similar ocurrió con mi educación en la escuela en Ciudad Obregón, Sonora. Tenía reuniones periódicas con mi preceptor o asesor académico y revisaba mis calificaciones mensuales, trimestrales o semestrales y me decía: “Está claro que tienes que mejorar en Biología, Química y Física. Si quieres, al finalizar las clases de cada día, te puedo ayudar a resolver dudas que tengas de estas materias o a resolver algunos problemas. Pero considero conveniente que subas de promedio. Al principio te costará esfuerzo, pero luego te dará mucho gusto por los resultados obtenidos. La clave es la disciplina y la constancia, ¡no lo olvides!

Gracias a ese buen maestro, al final de la Preparatoria obtuve un magnífico promedio, que me ayudó a entrar sin problemas en la carrera universitaria.

Otro profesor de Literatura, me animaba mucho a leer a los clásicos de la Literatura Mexicana y Universal e interesantes biografías. Me parece que a él le debo mi afición por las buenas lecturas.

En casa, la costumbre era, en primer lugar, sacar bien las tareas escolares. Si algo se me dificultaba, me ayudaban mi madre o mi padre.

Un formativo detalle de ayuda fraterna, era al concluir mis tareas y el estudio, me pedía mi padre:

-Ahora ayuda a tu hermano Enrique que se le dificultan mucho las matemáticas.

La verdad es que lo hacía con gusto por el ejemplo de generosidad que observaba en mis padres, invirtiendo tiempo en asesorar mis tareas.

Finalmente llegaba el momento esperado, practicar un poco de basketball con unos vecinos porque teníamos en la escuela un torneo deportivo.

Recuerdo en mi natal Sonora, aquellos calores del verano en que subía mucho la temperatura y casi todo el mundo tenía la costumbre de dormir un rato de siesta después de la comida.

Pero llegaba un buen amigo al que apodábamos “el Zurdo”. Como era de total confianza, entraba sin tocar hasta mi habitación, me despertaba de la siesta y me mostraba un balón de basket y a continuación me decía:

– ¡Imagínate, nos esperan libres todas las canchas de basket de la escuela! Al principio, yo protestaba y le comentaba: – “¡Hace “un calorón, Zurdo. Ahorita ni los chanates vuelan!”.

-Pero, él volvía a insistirme: mira ya “picados en el juego ni cuenta te das del calor. Además, después de sudar “te sientes a todo dar”. Y era verdad.

He de reconocer que debido a su entusiasmo me aficioné a este deporte, lo mismo que al baseball.

A otro amigo, le gustaban mucho las carreras de 100 y 200 metros planos y pasaba a mi casa a invitarme. Para animarme me decía:

-Allá en la escuela nos espera el profesor de Educación Física que está empeñado en que mejoremos nuestras marcas personales para poder ir a competir a la gran final estatal en Hermosillo.

Y de esta manera, a través de mis padres y de las buenas amistades, fui adquiriendo una serie de buenos hábitos.

Un testimonio: Las dos vacunas contra el COVID

En fecha reciente, me inyectaron las dos vacunas contra el COVID. Pertenezco a la Tercera Edad.

He de reconocer que el sistema de vacunación para miles de personas que fuimos citados en el Auditorio Nacional fue bastante fluido. Pensé que me esperaban tumultos y aglomeraciones o demasiados trámites burocráticos, pero no fue así.

Había un gran despliegue de elementos de Tránsito que agilizaban el tráfico vehicular. Después se prepararon anchas hileras en las que se nos animaba a circular a buen paso y, por supuesto, cuidando la sana distancia.

Un detalle agradable fue la cantidad de voluntarios que amenizaban ese arribo cantando, aplaudiendo, echando porras, diciendo a voz en cuello a todos los que ingresábamos, con una amplia sonrisa: “¡Bienvenidos!”; otros más mostraban sus habilidades con balones de futbol Todo ello para hacer más grata la estancia en este lugar.

Imaginé que nos asolearíamos bastante, pero no fue así porque había largos pasillos cubiertos con lonas blancas.

En la hilera del lado derecho, iban las personas en sillas de ruedas a los que, como es lógico, se les dio preferencia y se les iba abriendo paso en la medida que avanzaban.

Luego unas amables señoritas nos hicieron favor de llenar unas hojas para que sirviera como comprobante –en ambos casos- de haber recibido las dos vacunas, presentamos la credencial de elector y el comprobante de domicilio.

Arribamos finalmente a unas sillas donde unas enfermeras aplicaban las inyecciones con las vacunas. En la segunda ocasión, nos mostró a todo el grupo el frasco que contenía la vacuna Pfizer. Mismo procedimiento se siguió con cada uno en lo individual para que quedara muy en claro que la inyección estaba llena y, luego, cuando ya se había vaciado el contenido también se nos hizo notar, después de aplicarla en el brazo.

A continuación, pasamos a una amplia y ventilada “sala de observación”. Ahí estuvimos alrededor de veinte minutos, para que médicos y enfermeros se cercioraran que no había reacciones adversas. Junto a nosotros se encontraban cerca de quince ambulancias.

En ese lugar recibimos numerosas indicaciones: guardar reposo en las primeras horas, tomar Paracetamol en caso de temperatura, evitar el ingerir bebidas alcohólicas por dos semanas.

Para que nadie se alarmara, nos explicaron los pequeños efectos secundarios: somnolencia, cuerpo cortado como cuando da una gripe, excesivo vigor corporal, dolores musculares alrededor del brazo, hinchazón, etc.

Me venían a la mente la gran cantidad de personas enfermas de COVID y los que ya han fallecido. Tengo un primo, José, quién no obstante que tomaba todas las medidas de prevención, cierto día le dio esta pandemia.  En un principio,   pensábamos que se trataba de un fuerte resfriado o gripe, pero luego le sobrevinieron fuertes temperaturas.

Así que fue internado en el hospital y al tercer día nos dijeron que sus pulmones se encontraban sumamente dañados y que esa misma noche moriría. Que eligiéramos si sus familiares queríamos que falleciera en el hospital o en su casa. Naturalmente nos lo llevamos a su casa y cuatro horas después falleció. Reconozco que para todos fue un duro golpe moral porque nadie pensaba que era COVID y que moriría tan pronto.

También un tío, Arturo, quién al cumplir 90 años le dio esta enfermedad, todos intuimos que pronto fallecería, a decir por su edad, pero sobrevivió, gracias a Dios.

Así que, en cuanto le tocó su turno de vacunación, lo llevamos en silla de ruedas y todo el personal sanitario que lo atendió en el Auditorio Nacional se comportó con especial amabilidad, tanto en la primera como en la segunda vacuna.

Muchos otros amigos que tuvieron COVID se curaron pronto, pero tengo otro amigo que lleva seis meses con oxígeno porque sus pulmones resultaron muy afectados. Muchos otros familiares, parientes y conocidos fallecieron. Ha sido una temporada dolorosa para nuestras familias, para la población mexicana y el resto del mundo.

Platicando con un colega que le gusta la Literatura de Ciencia Ficción, le comentaba:

  • “Ni en la novela más dramática de ficción, hubiéramos esperado que ocurriría esta pandemia y más con estas dimensiones mundiales. ¿No lo crees así?”

Y me comentaba:

          “-Así es. Se trata de una pandemia que supera a todo lo imaginado. Pero muchísimas personas, por vez primera, han mirado hacia el firmamento, planteándose el sentido trascendente de esta vida. Muchos compadres y amistades me han dicho que con el COVID sus vidas cambiaron radicalmente y ahora se preguntan por los valores permanentes y han tenido un mayor interés por lo espiritual, lo mismo que un acercamiento afectivo y efectivo hacia su familia.

Otra vuelta más del torniquete

Reacciones encontradas ha producido la reciente decisión del gobierno de prohibir las misas y la participación en las celebraciones de otros cultos en Fase 2 –y no solo en Fase 1, como era hasta hace poco–, pese a las medidas de aforo y otras previsiones que se habían tomado para cumplir con la normativa sanitaria.

            La verdad es que por muchas vueltas que se le den, la medida resulta absurda, si se considera que existe más contacto entre personas que van a un supermercado, por mucha “distancia social” que se quiera imponer. Por tanto, con las actuales medidas, una iglesia no debiera suponer un mayor peligro de contagio que otros lugares en que coinciden personas.

            Ahora bien, la verdad es que si se contempla todo lo que ha ocurrido en el año que ya llevamos con esta “nueva normalidad”, como consecuencia de la pandemia, no puede menos que llamar la atención todo lo que ha ocurrido. Esto resulta claro si se analizan objetivamente las cifras: de una población planetaria superior a los 7.000 millones, se han contagiado hasta el momento, 120 millones (esto es, menos del 1.8%) y muerto 2,7 millones (o sea, menos del 2,5 % de los contagiados y a su vez, menos del 0,04 % de la población mundial).

            Si se analizan fríamente estos datos, todo lo que se ha hecho hasta el momento al menos deja pensando. Por primera vez ante una “pandemia”, se ha aislado a los sanos y no solo a los enfermos. Ante un nivel de contagio bastante bajo en términos globales y una letalidad igualmente baja, se pretende –en algunos países de manera más sincera, en otros más encubierta– vacunar al planeta entero. A lo anterior añádase que la vacuna surgió a una pasmosa velocidad (y no solo una, dicho sea de paso), siendo que se tarda casi una década en pasar todos los protocolos para llegar al mercado. Finalmente, hay varios cuestionamientos y dudas a su respecto, sea por ciertos efectos adversos que han producido (incluso fatales), sea por el material que utilizan algunas de ellas (restos de fetos abortados o ARN) y, sobre todo, porque no sabemos a ciencia cierta los efectos futuros que tendrá. De hecho, algunas, como AstraZéneca, ha sido prohibida en unos 15 países hasta el momento.

            A lo anterior se añade la pasmosa pérdida de derechos y libertades que hemos sufrido como población, al punto que ni los peores Estados totalitarios lograron un control semejante de sus ciudadanos sin disparar un tiro. Con la agravante de tener estas medidas, cada vez más restrictivas, una notable aceptación de buena parte de la población.

            En suma, y por muchas buenas intenciones que existan detrás de todo esto, las medidas que se han tomado y las que se pretenden adoptar son casi de locos, dadas las cifras de más arriba, incluso si ellas fueran el doble o el triple más altas. Con este criterio, ante la gripe española de hace cien años (que mató entre 20 y 50 millones, con una población que no llegaba a los 2.000 millones a nivel mundial), o ante la peste negra del siglo XIV (que mató al menos a un cuarto de la población europea de la época: 25 millones), mejor le hubiera valido a la humanidad haber hecho un suicidio colectivo.

            En realidad, los gobiernos han encontrado la excusa perfecta para mantenernos como borregos, apretando cada vez más el torniquete, soltándolo un poco cuando les conviene, como en las elecciones, por ejemplo. ¿Hasta cuándo seguiremos aguantando?

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Adquirir el espíritu deportivo

A lo largo de la existencia humana se pueden pasar por situaciones difíciles, tener períodos cuesta arriba, enfrentarse a problemas complejos, sufrir contratiempos en el trabajo, descalabros económicos, sucesos inesperados y dolorosos dentro de la familia.

Hay personan que ante estos hechos se hunden en una profunda tristeza o depresión; no tienen capacidad de respuesta, se rinden ante las dificultades y prefieren buscar evasiones como aplazar indefinidamente la resolución de los problemas, darse definitivamente por vencido, acudir al alcohol.

Existe una importante virtud o valor que se admira en los atletas y es su espíritu deportivo. No me refiero a que todas las personas deben ser especialistas practicando gimnasia, ejercicio físico o algún deporte. Mi enfoque se orienta hacia la actitud que hay que tomar en la vida para no doblegarse ante las habituales contrariedades que aparecen pequeñas o grandes.

En mis años de infancia admiraba al popular actor llamado Johnny Weissmuller, quien protagonizaba a “Tarzán y filmó numerosas películas en el contexto de la selva africana acompañado de su inseparable Jane y un simpático chimpancé, “Chita”. Sabía que en Juegos Olímpicos de París (1924) y Amsterdam (1928) había ganado cinco preseas de oro.

Cuando leí su biografía, me enteré que había nacido sietemesino y el médico les dijo a sus padres que Johnny debería de hacer mucho ejercicio, de preferencia practicar la natación para mejorar su capacidad pulmonar. Así lo hizo durante su niñez y adolescencia. Le tomó tal afición a este deporte, que desarrolló una buena musculatura y velocidad para superar los tiempos en los 100 y 200 metros en nado libre.

Otro caso interesante es el de Mohamad Alí (Cassius Clay), quien tenía mucha ilusión en clasificar para los Juegos Olímpicos de Roma (1960), pero por discriminación racial se le pusieron innumerables trabas. Finalmente, a base de insistir, logró participar y ganó la medalla de oro en el peso semipesado. A su regreso, se dedicó por completo al boxeo profesional y en 4 ocasiones conquistó el título mundial de pesos pesados. Es recordado por su particular estilo “mariposa”, de girar dando saltos, en torno a su oponente que innovó el arte tradicional de boxear.

El corredor de Jamaica, Usain Bolt,,con 1.94 de estatura, comenzó su carrera en el box a los 15 años pero en muchas competición se le excluyó por su falta de experiencia y ser demasiado joven. En el desarrollo de su desempeño deportivo ganó 19 medallas de oro en varias competiciones olímpicas, además de las que había obtenido en otras competiciones.

Otro caso que merece especial mención es el de la saltadora de pértiga rusa, Yelena Isinbáyeva, ganadora de medallas de oro en Atenas (2004) y Beijing (2008) pero ella quería mejorar y superó los 5 metros de altura. Con perseverancia insistió, una y otra vez, hasta conseguir los 5.06 metros, en ese entonces el récord mundial.

Otra deportista rusa, que ha sido un ejemplo de constancia y espíritu deportivo, es la clavadista de los 10 metros de altura, Yulia Koltunova. En una entrevista, relata con sencillez y naturalidad que la clave de su éxito ha sido asistir al gimnasio diariamente y obedecer dócilmente a las indicaciones de su experimentada entrenadora. Ha conseguido varias medallas de oro olímpicas y se dio a conocer cuando ganó en los juegos internacionales universitarios.

En México, en 1970, había un boxeador Jesús “Chucho” Castillo que le dieron la oportunidad de enfrentarse a Rubén “El Púas” Olivares, campeón mundial de los pesos gallo y pluma. Era indiscutible la superioridad y experiencia de Olivares. Pero Chucho Castillo se lo puso como un serio reto. Así que se dedicó a entrenar a fondo: corriendo más kilómetros, cortando árboles, levantando pesas, no faltando al gimnasio y, sobre todo, observando –junto con su entrenador- en cámara lenta las anteriores peleas de Olivares. Descubrieron sus zonas débiles que descuidaba “El Púas” en las peleas. El resultado fue que –contra todos los pronósticos- “Chucho” Castillo derrotó a Rubén Olivares.

También en nuestro país tenemos casos admirables de atletas que se superaron como Brenda Flores, quien obtuvo dos medallas de oro, destacando la de 10,000 metros planos en los Juegos Panamericanos. Patricia Sánchez también consiguió la presea de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En fecha más reciente, en 2019, Paola Morán obtuvo la medalla de plata tanto en la Universiada en Nápoles (Italia) como en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú. Paola tiene escasos 23 años y por su espíritu deportivo y perseverancia, representa la gran promesa para México dentro del atletismo.

¿Un triunfo pírrico?

El aislamiento y encierro forzoso y cada vez más estricto que la autoridad nos va imponiendo a todos con motivo del Covid 19, está mostrando recién algunos de sus múltiples efectos (de salud, psicológicos, laborales, económicos, etc.), asemejándose a la punta de un inmenso iceberg, que cada día nos impresiona más.

            En realidad, se trata de una prueba inédita y tremendamente dura, que nos obliga a poner lo mejor de nosotros para resistirla y ayudar a nuestro prójimo. Máxime en un mundo crecientemente individualista, que creía tenerlo todo bajo control y que aspiraba a una vida cada vez más cómoda y gratificante.

            Al mismo tiempo, las restricciones a nuestras actividades cotidianas nos revelan dolorosamente lo sociables que somos y hasta qué punto necesitamos interactuar de manera normal con los demás. De hecho, ya se ha vuelto frecuente contemplar en diversos lugares, cómo las personas circulan temerosas unas de otras, mostrando a través de sus ojos –que apenas sobresalen sobre las mascarillas, usadas como escudos–, diversas y clarísimas emociones: desde el miedo hasta la desconfianza, desde la tristeza hasta la sospecha.

            Sin embargo –y hablo a título personal, esperando estar completamente equivocado–, a pesar de lo compleja de esta situación, hay que pensar muy bien si resulta conveniente decretar una cuarentena total, como varios personeros solicitan, a veces incluso enfurecidos, puesto que como también se ha dicho reiteradamente, el remedio podría ser peor que la enfermedad.

            En efecto, al margen de las muy buenas intenciones que se esgrimen al sugerir esta medida –salvar vidas–, si el país llegara a paralizarse por completo (salvo los servicios imprescindibles), se corre el riesgo de generar una situación mucho peor que la actual. Así, piénsese por un momento en esas personas y familias que ya no tienen trabajo; o cuya fuente de ingresos se encuentra paralizada; agréguese además, a todos aquellos que ya estaban en serios problemas con motivo del llamado “estallido social” de octubre pasado.

            Por tanto, ¿qué podría ocurrir si al ya notable estrés que genera el actual estado de incomunicación se añadiera la desesperación ocasionada por la escasez de víveres, por la falta de recursos para adquirirlos o por la eventual incapacidad de la producción en general para cubrir las necesidades básicas, dada la cuarentena que varios solicitan?

            Sin querer ser alarmistas sino realistas, por extremar de buena fe las medidas contra el Covid 19, podría estar incubándose una auténtica revolución, no tanto por maldad, sino por llegar a un límite tal, que no significaría perder mucho a quienes participen en ella.

            Se insiste que lo anterior es una mera conjetura –ojalá errada– de lo que podría ocurrir si no se ponderan bien y muy bien las medidas que hay que tomar ante la actual pandemia. Pues las emergencias y las necesidades de primer orden seguirán existiendo después de superado el Covid 19, y debemos estar mínimamente preparados para poder afrontarlas de forma adecuada. Mas, si la economía queda virtualmente destruida en nuestro esfuerzo por superar la pandemia –como si fuera el único problema que existiera–, se corre el riesgo de lograr un triunfo pírrico que puede generar mucha más muerte y destrucción que la que se quiere evitar.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

20 Tipos de salud que debemos cuidar de forma integral

1,131 Palabras. Tiempo de lectura 5 minutos aproximadamente.

Si alguien pregunta ¿Qué tal está de salud? Parecería una descortesía repreguntar a cuál de ellas se refiere, pues los 20 tipos de salud, están muy interrelacionadas y cualquier anomalía, en una o varias de ellas, repercute negativamente en todas las demás.

La salud integral, es la más alta expresión del equilibrio y funcionabilidad del nivel de bienestar físico, psíquico, social y religioso de las personas, las familias, las sociedades. Es una situación donde se pueden ejercer normalmente, todas las funciones del bienestar.

La salud no es solamente la ausencia de la enfermedad, es la felicidad expresada a su más alto nivel. De ella depende la calidad de nuestras vidas, pues cuando hay alguien enfermo, sufren todos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud como “el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de molestias o enfermedades”. Esto significa que estar sano, no es simplemente estar libre de afecciones, sino también mantener sana nuestra mente, sentirnos plenos, realizados, conformes con nuestros logros, por pequeños o grandes que sean.

Los padres deben de vigilar, fomentar, cuidar y transmitir los conceptos salud a todos los miembros de la familia, para que tengan el mejor comportamiento posibles y los ayuden a tener una buena salud integral, personal y familiar.

20 Tipos diferente de salud: (Puestos alfabéticamente y cada lector le dará la prioridad que considere oportuna)

1. La salud alimentaria: De acuerdo con el médico, intentar toda la familia comer ordenadamente, dentro de los mejores horarios, con las cantidades y calidades adecuadas y los productos más sanos. Periódicamente hacer un programa de desintoxicación. En la alimentación de toda la familia.
2. La salud ambiental: Implica las relaciones del hombre con los hombres, los animales, los vegetales, los minerales, la tierra y el universo en su conjunto. Se deben evitar los sitios contaminados por ruidos excesivos, olores, gases.
3. La salud colectiva o pública: Está relacionada con el desarrollo, protección e influencia del área política, ideológica y científica de los gobiernos, referida a los ciudadanos al tener en cuenta o desestimar la mejora de su calidad de vida, los perfiles de sus enfermedades, las principales causas de muerte, las epidemias y los accidentes.
4. La salud de la palabra: Medir y controlar qué es lo que queremos decir, cuándo lo queremos decir, por qué lo queremos decir y el daño o beneficio que podemos hacer.
5. La salud del carácter: Analizando si nuestras respuestas son incontrolables, irascibles, irritantes, coléricas, etc.
6. La salud del conocimiento: Sin conocimiento no puede haber un buen discernimiento, para entender lo que hay que aceptar o rechazar. El conocimiento se tiene que adquirir desde temprana edad, al ser una carrera donde el que se queda atrás, es muy difícil que pueda recuperarse.
7. La salud del riesgo físico: Estar vigilante continuamente ante los posibles riesgos físicos, tratando de evitar sitios, situaciones, deportes y actividades peligrosas.
8. La salud ecológica: No contaminar con nuestros desperdicios o actuaciones, la ciudad, el campo, los mares o ríos. Ser muy exigente con las compras, el consumo de productos y energías, el reciclado y el reusado.
9. La salud económica: Tener escrito un proyecto financiero que contenga los ingresos, gastos, ahorros e inversiones a corto, medio y largo plazo. Gastar menos de lo que se gana.
10. La salud emocional: Es la habilidad de poder controlar las emociones, sentirse cómodos al momento de expresarlas y poder realizarlas apropiadamente.
11. La salud en las virtudes y valores humanos: Analizando continuamente cuánta paciencia, disciplina, responsabilidad, etc. tenemos. Todos los tipos de salud se forjan a partir de acciones y actitudes cotidianas. La formación de costumbres sanas, que después se conviertan en hábitos y posteriormente en virtudes, influirán a practicar los distintos tipos de salud.

12. La salud familiar. Los padres son los responsables de mantener la salud en la familia. Para ello deben estar prevenidos, ante la llegada de los primeros síntomas y obrar en consecuencia. Deberán poner unas normas de actuación, junto a todos los medios a su alcance.
13. La salud física: Es el buen funcionamiento y desarrollo de las distintas partes del cuerpo, de su sistema fisiológico y de sus cinco sentidos, para obtener felicidad, buen ánimo y bienestar. Se soporta la salud física, con la prevención y la asistencia periódica al médico, la toma de las medicinas adecuadas y el seguimiento de regímenes y condiciones de vida.
14. La salud horaria: Los padres deben llevar un sistema de horario conciliador familiar, en la medida que sus obligaciones se lo permitan, para poder participar con el resto de la familia en las diversas actividades planeadas. Es fundamental y primer paso para obtener una buena salud, el intentar mantener el orden, la cantidad y la calidad en el horario para dormir, comer, estudiar, trabajar y descansar.
15. La salud laboral: Es muy importante que las personas que trabajan, estén protegidas por las leyes y sistemas que prevean y eviten los accidentes laborales y sus consecuencias.
16. La salud mental: Está relacionada al buen funcionamiento de los procesos y equilibrios mentales de las personas, para evitar el estrés, las tensiones, la depresión y los conflictos, buscando soluciones a los problemas, teniendo buena actitud y manteniendo la harmonía de la mente. Abarca la memoria, la inteligencia y la voluntad. Para mantener la salud mental y estimular el cerebro, es muy necesario escribir, leer, ver pantallas electrónicas, debatir, conversar, etc.
17. La salud preventiva: Alimentándose correctamente, evitando los excesos en la comida y en la bebida. Huyendo de los vicios y de las drogas. Haciendo el ejercicio físico recomendado por los profesionales. Evitando los hábitos sedentarios. Respetando los horarios de descanso.

18. La salud religiosa: Es el cultivo del espíritu y de la mente, propia y colectiva. Es sentirse bien en la creencia y devoción a Dios como Ser Supremo y a su Iglesia.
19. La salud sexual. Es una situación de bienestar físico, emocional, mental y social, relacionado con la propia persona, la familia y la sociedad. Requiere un enfoque educativo, religioso y social.
20. La salud social: Indica la capacidad para interaccionar efectivamente con los prójimos que le rodean. Depende principalmente de tres factores: El estilo de vida (hábitos personales de descanso, alimentación, trabajo, actividad física, etc.). El medio ambiente y entorno geográfico (Clima, pureza del aire, agua, recursos naturales, etc.). La herencia genética.

La salud es uno de los Derechos Humanos reconocido por la ONU. Los Estados debe garantizarla a todos los ciudadanos, pero también es una obligación de todos, fomentarla y mantenerla.

francisco@micumbre.com

Condición física, condición espiritual.

Cuando estudiaba en España al inicio de un verano un compañero nuestro de clases nos invitó a correr-caminar a un lugar donde solía ir los fines de semana. Eran 50 kilómetros. Hizo tanta promoción que nos animamos casi todo el salón, incluso algunos de otros grados. El problema fue que él iba en coche y nosotros no estábamos en condición física. El paseo fue un desastre, regresamos con ampollas, rozaduras, de mal humor, etc. No lo disfrutamos, no fue una buena experiencia. Si nos hubiéramos preparado físicamente hubiera sido maravilloso porque el lugar : “El Castillo del Buen Amor”, era hermosísimo.

Para ese tipo de paseos- carreras es necesario prepararse, hacer ejercicio, tener buena condición física. Sólo así se puede disfrutar. Hacerlo sin tener buena condición física es contraproducente.

En la vida espiritual sucede lo mismo: para poder disfrutar de una experiencia espiritual fuerte, como pueden ser unos ejercicios espirituales, un retiro de silencio, etc. Es necesario tener “buena condición espiritual”, ejercitarse espiritualmente de forma constante, sino el resultado será negativo. Al igual que en el deporte sólo disfruta estas experiencias fuertes quien se ejercita cotidianamente.

Las experiencias espirituales más profundas, más exigentes, son maravillosas, cambian la vida, nos llenan de paz y alegría espiritual, pero hay que irse preparando para vivirlas. Y, como en el deporte, hay que hacer “ejercicios espiritual” todos los días: un rato de meditación, Rosario, Santa Misa, etc. Todos los días con el deseo de crecer, de mejorar.
Te invito que así como te preparas para un maratón, un triatlón o alguna otra competencia de fondo, también te prepares para alguna experiencia espiritual más profunda.

Rodolfo Mayagoitia L.C.

#SoyCorintio

Un estilo nuevo de hacer deporte

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Avance en México en contra de la Explotación de Mujeres con Fines Reproductivos.

Fuente: Early Institute

26/04/2016 19:10 NOTIMEX
(Foto: Cuartoscuro)

El pleno del Senado de la República avaló reformas a la Ley General de Salud; estará permitida únicamente bajo estricta indicación médica, entre nacionales y sin fines de lucro

CIUDAD DE MÉXICO

El pleno del Senado de la República avaló reformas a la Ley General de Salud, las cuales contemplan cárcel de seis a 17 años de prisión para quienes participen o fomenten la maternidad subrogada con fines de lucro.

En la reforma aprobada por 71 votos a favor y uno en contra se define que la gestación subrogada es la práctica médica consistente en la transferencia de óvulos humanos fecundados en una mujer, producto de un espermatozoide y un óvulo de terceras personas.

Se indica que la gestación subrogada se realizará sin fines de lucro, habiendo un acuerdo entre las personas solicitantes y la mujer gestante, permitiendo la compensación de gastos médicos y otros derivados del embarazo, parto, post-parto y puerperio.

Asimismo se determina que estará permitida únicamente bajo estricta indicación médica, entre nacionales y sin fines de lucro, en los términos de esta ley, y sancionar los casos puntualmente establecidos en la legislación.

Con ello se establecen de seis a 17 años de cárcel a aquellas personas que entreguen a los menores derivados de la gestación subrogada a un individuo de nacionalidad distinta a la mexicana o se haga con fines de lucro.

La Secretaría de Salud regulará la maternidad subrogada, en las disposiciones jurídicas correspondientes.

Las reformas a la Ley General de Salud, fueron enviadas a la Cámara de Diputados para su análisis.

Las Drogas: Una Espiral de destrucción sin retorno

En su libro “Luz del Mundo” en el que el periodista alemán, Peter Seewald, realiza una serie de entrevistas al entonces Papa Benedicto XVI, en uno de sus capítulos, al abordar uno de los cánceres sociales más graves de nuestro tiempo, como son: el tráfico y consumo de drogas, el Santo Padre afirmaba: “Creo que esa serpiente del tráfico y consumo de drogas abarca toda la tierra, es un poder que no nos imaginamos como se debe. Destruye a la juventud, destruye a las familias, conduce a la violencia y amenaza el futuro de países enteros”.

Y continuaba: “Tambén eso forma parte de las terribles responsabilidades de Occidente: el hecho de que (un país política y económicamente poderoso) necesita drogas y de que, de ese modo, crea países que tienen que suministrárselas, lo que, al final, los desgastra y destruye. Ha surgido una avidez de felicidad que no puede conformarse con lo existente. Y que entonces huye, por así decirlo, al paraíso del demonio, y destruye a su alrededor a los hombres” (Editorial Herder, México, 2010, página 74).

Estas aseveraciones del entonces Romano Pontífice recogían sus propias reflexiones y el pensamiento de muchos Obispos, procedentes de los cinco continentes, que acudían al Vaticano, dentro de sus acostumbradas visitas, a exponerle sus preocupaciones pastorales y dificultades en las labores apostólicas, entre otros muchos temas.

En décadas anteriores, el gobierno de los Estados Unidos, a través de la D.E.A., tenía redes internacionales para combatir frontalmente al narcotráfico. En esos combates han muerto muchos miles agentes y soldados para erradicar este mal social.

Ahora resulta que, bajo el mandato del Presidente Barak Obama y la Organización de las Naciones Unidas, el concepto intrísecamente perverso de los efectos de la drogadicción y su funesto tráfico, han cambiado radical y súbitamente de sentido y la nueva directriz que han “recomendado” al resto de los países del orbe es ésta: que se permita la legalización del cultivo de la mariguana “por motivos científicos y medicinales” , y se pueden portar personalmente todo tipo de drogas, legalmente autorizadas, siempre y cuando sean dósis bajas de cocaína, heroína, morfina, etc. y, hoy en día, se pretende argumentar un supuesto “derecho humano al goce placentero mediante el consumo de estupefacientes”.

¿Ante qué fenómeno social, político e ideológico nos estamos enfrentando? Ante la llamada “dictadura del relativismo”. Es decir, lo que ayer se consideraba “malo y perverso” ahora -porque así lo deciden algunos gobernantes y legisladores- “es bueno y recomendable”, esgrimiendo que “cada quien tiene la capacidad de decidir su propio camino para ser feliz” y, en este sentido, existe un cambio sustancial en el significado de las palabras (es decir, una nueva semántica), y de esta manera, producto de la mentalidad materialista y hedonista, se considera “como un legítimo y acertado ejercicio de la libertad el consumir drogas, puesto que el bien prioritario de cada individuo es la felicidad”.

Me parece que todos hemos sido testigos de amargas experiencias de compañeros de escuela o universidad que se aficionaron al consumo de drogas y que fallecieron por sobredosis o quedaron con daños cerebrales irreversibles. Además, es indudable que un drogadicto en un hogar tiene una imprevisible fuerza destructiva, ya que el día menos esperado: se puede suicidar, o bien, tener un ataque de irritabilidad y golpear a sus padres y hermanos e incluso matarlos; suele robarse objetos de su casa y malbaratarlos para conseguir un poco de dinero y así poder consumir su ansiada droga.

También, en las instituciones educativas, sucede a menudo que grupos de drogadictos fácilmente forman pandillas violentas y se dedican al robo, al consumo y tráfico de drogas, y por supuesto, su rendimiento escolar baja estrepitosamente hasta que el Director del plantel decide expulsarlos. ¿Y luego qué ocurre? Se convierten en delincuentes callejeros o en vagabundos y se tornan en una lacra social. Ese círculo vicioso culmina en la cárcel, pero en “esa otra escuela” es donde realmente aprenden a ser delincuentes profesionales, asesinos a sueldo, ladrones, secuestradores, etc.

Y si se destruye la célula familiar, se arrasa con todo el tejido social y, sobreviene un estado de mayor corrupción, caos, anarquía e inseguridad para vivir en paz y concordia en las ciudades y entre sus habitantes.

Me llama poderosamente la atención que no se escuche la experimentada voz de los Psiquiatras y Neurólogos, especialistas en esta materia; de los psicoterapeutas -que día con día- luchan por sacar de “las garras de las drogas” a sus pacientes; los comentarios, sugerencias y propuestas -fruto de duras experiencias- de los padres de familia y de los orientadores familiares; y, por supuesto, atender el testimonio de quienes pasaron por “el infierno de la drogadicción” y han logrado, con muchos esfuerzos, superar -dentro de lo que cabe, porque siempre tienen la posibilidad de “una dolorosa recaída”- su problemática y se han reintegrado a su familia y al mundo laboral. Sin duda, lo concerniente al mundo de las drogas y al narcotráfico “se ha politizado” porque no se acude ni la Ciencia ni a la voz de las personas expertas y autorizadas para emitir sus argumentos científicamente fundamentados.

Si como dice el Papa Emérito Benedicto XVI que las drogas y el narcotráfico conducen a la violencia y amenaza el futuro de países enteros, ¿cómo es que algunos gobernantes y legisladores de nuestro tiempo aprueban tan a la ligera leyes que, en muy poco tiempo, se revertirán en contra de la estabilidad social y política de sus mismas naciones? Y aunque en principio se diga que sólamente se aprueban “con fines científicos y medicinales”, ¿no entrañan estas legalizaciones graves contradicciones que ponen en riesgo las estructuras sociopolíticas, el orden, la armonía, la paz de las familias, de las sociedades y de la entera civilización?

PERMANECEN PELIGROSAS VACUNAS CONTRA EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO (VPH)

Salomón Chertorivski, secretario de Salud, anunció que en septiembre próximo la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) estará integrada en la Cartilla Nacional de Vacunación, la cual será aplicada a niñas a partir de los nueve años de edad.

Durante la Tercera Semana Nacional de Vacunación –que inició el 1 de octubre pasado— se aplicó la primera dosis de la vacuna contra VPH a todas las niñas de quinto de primaria o menores de 11 años que contaran con la autorización de sus padres. A partir de ese momento, la vacuna contra VPH pasó a formar parte de la Cartilla Nacional de Vacunación con el objetivo de prevenir el cáncer cérvicouterino en todo el país. Una segunda dosis se aplicará seis meses después y, de ser necesario, una tercera dosis será aplicada cinco años después de la segunda dosis.

El 6 de Junio de 2.006, la FDA (Food & Drug Administration) aprobó la vacuna Gardasil, la que supuestamente combatiría ciertos tipos de Virus del Papiloma Humano (VPH), los que se han asumido por las farmacéuticas en su publicidad engañosa como la causa principal de cáncer en mujeres, lo que ha sido desmentido por diversos médicos e investigadores a la fecha. Esta ya es una discusión de relevancia puesto que el lobby farmacéutico ha arremetido en todo el mundo, a pesar de muchas noticias de parálisis, muertes fulminantes y miles de reacciones adversas en jóvenes mujeres que creyeron en la publicidad que apela al miedo de las personas. (Ver: www.JudicialWatch.org)

Las vacunas que prometen el imposible son: GARDASIL (Merck Sharp & Dome) y CERVARIX(GlaxoSmithKline). La primera dice prevenir cáncer de 4 tipos de virus papiloma (tipos 6, 11, 16, 18) y la segunda, de dos (tipos 16 y 18). Curioso al menos que Gardasil esté aprobada para niñas desde 9 años de edad, a pesar del hecho que en las pruebas de la vacuna participaron niñas de hasta 11 años.
Cada dosis de 0.5 ml de la vacuna Gardasil contiene aproximadamente 225 mcg de aluminio(como adyuvante) y 50 mcg de polisorbato 80, entre otros. El aluminio está relacionado con el Alzheimer y el polisorbato 80 es un conocido agente esterilizador (anti-reproducción).

El problema aquí es que no se trata sólo de las mentiras de ABC Color, sino que se combinan las mentiras deliberadas, propagadas por los intereses corporativos de Merck (fabricante de la vacuna Gardasil, contra el VPH) junto con los individuos y grupos asociados a y sobornados por la misma, y la propia ignorancia y/o omisión de la comunidad médico-científica, resultado de una educación pésima que solamente enseña a los médicos (y pseudo-científicos) a ser expertos en farmacología y no ya «promotores de la salud», como suelen llamarlos, sino Promotores de la Big Pharma, o gran industria farmacéutica que nos trae cada vez más dependencia, enfermedad y muerte.

Fuente: https://detenganlavacuna.wordpress.com/2013/06/23/vacunavph/

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