Un día histórico

Aunque para algunos pueda parecer exagerado, el 06 de enero de 2021, es un día histórico para la democracia moderna, día en que el Congreso de Estados Unidos debe aceptar o no las listas de los votos electorales surgidos luego de la elección del 3 de noviembre. Y lo es, porque se ha originado la peor tormenta política de ese país, al estar en entredicho la idoneidad de su sistema democrático. La auténtica avalancha de pruebas de fraude es demasiado grande para hablar simplemente de “irregularidades”, y es indispensable aclarar la situación. De ahí que convenga tener en cuenta los datos que a continuación se indican.

            Cerca de 150 miembros de la Cámara de Representantes y al menos 12 del Senado, todos republicanos, impugnarán los votos electorales en la sesión de hoy, en que ambas cámaras sesionan conjuntamente, presididas por el Vicepresidente Mike Pence, quien actúa aquí como Presidente del Senado. Situaciones de impugnación ha habido en otras ocasiones, pero no a este nivel. Además, en esta ocasión, siete estados han mandado listas electorales dobles, esto es, tanto a favor de Biden como a favor de Trump.

            Quienes apoyan este proceso, han especulado mucho sobre lo que podría ocurrir: que Pence decidirá soberanamente cuáles votos de los estados en disputa serán válidos y cuáles no; que se formará una comisión de miembros de ambas cámaras y de la Corte Suprema, para ordenar una exhaustiva auditoría del proceso electoral global de los estados en disputa, que podría durar unos diez días; e incluso que Biden desistirá de la elección.

            Por su parte, quienes están en contra de la impugnación, estiman que esta sesión es solo una formalidad para declarar oficialmente elegidos a la dupla Biden-Harris, pues hasta la fecha, no ha existido ninguna declaración oficial a este respecto, solo por parte de la prensa.

            Al mismo tiempo, para hoy está contemplada una marcha en Washington DC, en que se calcula que habrá al menos dos millones de personas, que se reunirán al frente de la Casa Blanca, al mismo tiempo que esté reunido el Congreso. Caravanas de todo el país han partido ya hace días para estar allí. El mismo presidente ha prometido acudir a este magno evento.

            También se ha señalado que Trump revelará mucha información, en principio del fraude electoral, aunque hay quienes aseguran que saldrán a la luz muchas otras cosas.

            Por tanto, se trata de un evento en que tanto los representantes del pueblo, como parte del pueblo mismo, estarán presentes, todo lo cual prueba la importancia del actual momento.

            Por último, no deja de resultar curioso que se haya suspendido la ceremonia de asunción de Biden, supuestamente debido a la pandemia, señalándose que se transmitirá online. También resulta extraño que su compañera de fórmula, Kamala Harris, aún no haya renunciado –al menos hasta el día de ayer– a su escaño en el Senado.

Se insiste en que al margen de las preferencias electorales de cada cual, lo importante aquí, gane quien gane, es preservar la credibilidad del sistema democrático, altamente cuestionado, según se ha dicho. Todo lo cual tiene suma importancia para el resto de los países gobernados de esta manera, pues implica saber, ni más ni menos, si es el pueblo quien realmente manda, o si esta forma de gobierno no es más que una farsa.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Un auténtico “zapato chino”

Al más puro estilo de la mejor serie de suspenso e intriga, las abundantes noticias que han ido apareciendo con motivo del presunto fraude en las elecciones de Estados Unidos, han seguido un curso inquietante y cada vez más asombroso.

            En efecto, en ya varios estados en disputa (como Pensilvania, Georgia, Arizona, Wisconsin y Michigan), se han hecho (o están programadas) audiencias públicas en que se han presentado pruebas de todo tipo de lo que parece ser el mayor fraude electoral de la historia de ese país. Desde declaraciones juradas (cuya falsedad es un delito federal castigado con cárcel), hasta relatos de varios testigos, pasando por impactantes videos –algunos de cámaras de seguridad de locales de votación que duran horas–, e incluso peritajes al software encargado del conteo de votos, esta verdadera avalancha de antecedentes, está afectando a la opinión pública estadounidense, generándose una preocupante tensión dentro de ese país.

            Al mismo tiempo, se han presentado una multitud de demandas en estos y otros estados, alegando todo tipo de irregularidades. Entre otras cosas, votaciones presenciales en que no se corroboró la identidad de los sufragantes, votos de personas inhabilitadas para hacerlo, de menores de edad, de sujetos de otros estados, e incluso de personas ya fallecidas; o también, diversas situaciones anómalas respecto del voto por correo (boletas llegadas tardíamente, incluso en camiones llenos, en la madrugada del 04 de noviembre, luego que se parara el conteo que se estaba llevando a cabo, la imposibilidad de corroborar a los votantes que usaron este mecanismo, y hasta se ha hablado de boletas falsas); la falta de fiscalización adecuada en los conteos; o momentos en que todos o casi todos los votos contabilizados favorecieron a Biden, y un largo etcétera.

            Muchas de las demandas presentadas, tanto por el equipo de Trump como por otras organizaciones independientes, han sido rechazadas y todo hace presagiar que tendrá que ser la Corte Suprema de ese país la que termine de dirimir la cuestión. Igualmente, en algunos estados se ha ordenado más que un reconteo, una auditoría del último proceso electoral, a fin de verificar su idoneidad.

            Finalmente, se ha estado indagando en los sistemas informáticos utilizados en el proceso de conteo (siendo el más conocido el denominado “Dominium Voting System”), surgiendo varias denuncias de inexactitudes importantes en dicho proceso, siempre a favor de Biden. Y como si todo lo anterior fuera poco, hay sectores, dentro de los cuales se incluyen altos mandos militares, que acusan directamente una intervención extranjera de más de diez países, vinculados a este proceso informático, con el fin de interferir en estas elecciones. En suma, que se trataría ni más ni menos que de un asunto de seguridad nacional.

            Inquietante, sin lugar a dudas todo lo que está ocurriendo en el país del norte, al punto que como dice un refrán, estamos frente a un auténtico “zapato chino”. Y en realidad, la avalancha de noticias es tan colosal, que casi no alcanza a asimilarse la última, cuando llega otra tanto o más impactante que la deja como una más del montón. Es de esperar que todo este embrollo se aclare luego y a fondo, pues está en entredicho, ni más ni menos, que el prestigio y el futuro de una de las democracias más antiguas y respetadas del mundo.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

Donald Trump, Joseph Biden y la delicada sensibilidad del católico

“Los desafíos que se nos presentan exigen una instrucción amplia y sana en la verdad de la fe. Pero requieren cultivar también un modo de pensar, una “cultura” intelectual que sea auténticamente católica, que confía en la armonía profunda entre fe y razón, y dispuesta a llevar la riqueza de la visión de la fe en contacto con las cuestiones urgentes que conciernen el futuro de la sociedad americana” SS Benedicto XVI – Homilía 17 de abril de 2008

Los medios de comunicación locales e internacionales se han apresurado a declarar a Joseph Biden como el nuevo presidente de los Estados Unidos. Las felicitaciones no se han hecho esperar, políticos de diferentes partes del mundo han externado su beneplácito por la “victoria”. En la contienda electoral Donald Trump reaccionó al conteo de votos declarando que hubo un fraude y que él había conseguido la victoria. Dicha declaración despertó la evidente molestia en muchos, uno de ellos el P. José Antonio Fortea.

Cabe mencionar que si bien, está visto que el todavía presidente de Estados Unidos es sumamente polémico; comparado con Joseph Biden desde luego que el primero representa un mal en un grado menor. Pero cuando ignoramos la historia, tendemos a alabar aquello que ha esclavizado al hombre e ido en contra del reinado social de Cristo. Baste con saber que las «grandes democracias» de las que habla el P. José Antonio Fortea son las que nos tienen en éste punto donde no hay retorno. Es la democracia el medio por el que se introduce el mal en una nación.

El sacerdote en cuestión habla sobre lo importante que es Donald Trump para el «bando provida». Debo decir que la causa provida no es un lío entre bandos, bloques o partidos políticos; la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural es algo que está perfectamente señalado en la doctrina social de la Iglesia y el católico tiene el deber de conocer y practicar en la vida pública. Por tanto hablar como si se tratara de un tema que nada tiene que ver con nosotros es un yerro y en el caso particular de los sacerdotes implica un yerro mayor al ser los primeros obligados a tratar el tema con suma delicadeza y darle la importancia debida

El sacerdote está en el deber de evangelizar desde el púlpito, supervisar e instruir diligentemente a aquellos que imparten la catequesis en su parroquia, a los acólitos, coro, asociaciones y cofradías. La doctrina católica ilumina el intelecto en algo tan importante como una votación que afectara al mundo entero. Si los católicos lo tuviéramos presente, no veríamos semejante situación en la que un político católico apoya el aborto y tampoco habría millones más votando por él en aras de que las libertades individuales están por encima de todo.

¿Qué tiene que ver y por qué es tan importante la sana doctrina católica? Porque una sólida formación católica le da fuerza a la lucha por la vida, el más fundamental de los derechos; una verdadera comprensión de la fe católica le permitiría al católico discernir y diferenciar la gravedad de una declaración polémica de Donald Trump al calor de una contienda electoral, de la suma gravedad que implica las acciones y la plataforma política que el candidato “católico” Joseph Biden pretende llevar a cabo de salir ganador.

En lugar de que nuestra delicada sensibilidad se vea ofendida por una declaración de Donald Trump, deberíamos sentir pena de que alguien que ni siquiera es católico haya hecho más en cuatro años por la protección de la vida en el vientre materno que miles de católicos juntos, llámese sacerdotes católicos, políticos católicos, empresarios católicos y feligreses en general, durante toda su vida. Las acciones a favor de la vida que el presidente Donald Trump ha realizado durante su mandato son un reproche constante a la propia consciencia; así que resulta más sencillo criticarlo como lo hacen los medios masivos de comunicación que ponernos a trabajar en lo que deberíamos.

Algo está muy claro: No podemos pretender que un católico que apoya el aborto y la ideología de género llegue a la presidencia de cualquier nación, máxime cuando sabemos que esta nación arrastrara al mundo entero en su destino…

Por imagen

A pesar que la gran mayoría de los medios de comunicación y de los gobiernos del mundo han dado por ganador al Joe Biden –si bien basándose en proyecciones, pues hasta ahora no ha sido proclamado oficialmente–, diversas y abundantes acusaciones de supuestas irregularidades, han empañado este proceso eleccionario y merecen atención.

            En efecto, existen varios indicios que al menos hacen atendible dicha posibilidad: desde aparentes discordancias anunciadas por diversas entidades, como Judicial Watch, entre el número total de votantes inscritos y los sufragios emitidos, hasta supuestos problemas con el conteo informático de votos, pasando por incidentes de todo tipo en muchos locales de votación (expulsión de observadores, llegada de boletas fuera de plazo, incluso de madrugada, acciones inapropiadas de vocales, etc.), entre otras. De hecho, en al menos siete estados (Nevada, Arizona, Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Carolina del Norte y Georgia) el conteo de votos no ha terminado, o se está haciendo uno nuevo y en algunos de ellos, ya han intervenido sobre el particular, cortes federales o incluso la Corte Suprema.

            Con todo, debe recordarse que esta no es la primera vez que ocurre algo similar. Si bien a muchísima menor escala (pue solo aludía a Florida), pasó algo parecido en el año 2000, entre George W. Bush y Al Gore. En esa ocasión, luego de más de un mes de incertidumbre, y –aunque él mismo no lo hiciera– pese a que los medios también proclamaron a Gore como ganador, la Corte Suprema determinó que Bush era el real vencedor.

Por tanto, no es inédito que la Corte Suprema dirima quién es el vencedor en una elección presidencial en Estados Unidos, con la particularidad que el actual escenario parece bastante más grave que la de hace veinte años.

            Lo anterior amerita que esta situación deba ser investigada profundamente, sabiendo que el peso de la prueba sobre una supuesta irregularidad, recae totalmente sobre Trump, pues de acuerdo a las tendencias que hasta el momento se tienen, el ganador es Biden.

            Debe aclararse que lo anterior no se fundamenta solo en esta elección, sino en la integridad del sistema democrático en sí mismo, al darse en uno de los países en que dicho sistema se presenta de forma más sólida y que por su importancia, sirve de referencia para el resto del mundo. Es imperioso así, despejar toda duda razonable a este respecto.

            Además, también lo merecen los que votaron por Trump, que al final, resultaron ser una masa bastante mayor que la proyectada por las encuestas, que aseguraban una victoria fácil para Biden, lo que claramente no ocurrió.

            Finalmente, esta situación también debe investigarse de cara a los electores de Biden, para que no se cuestione su eventual futuro gobierno. Además, si todo está en regla, no hay nada que temer (ni probar en principio), razón por la cual, no se ve una razón irrefutable para negarse a esta revisión. Quien nada oculta, nada teme, dice el refrán.

            En consecuencia, todo lo dicho hace que, por simple imagen ante el resto del mundo y ante sí mismos, dado que los indicios van mucho más allá de un simple chisme (y a fin de no parecer un país bananero), resulte imperioso investigar esta delicada y lamentable situación. Dada su importancia, esta elección no puede quedar manchada, siendo por ello necesario salir de toda duda a su respecto.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

La incertidumbre del poder

El mundo está al pendiente del estado de salud del presidente más poderoso del mundo, y lo que hay que ver con frialdad es justo eso, que es un cargo con responsabilidad y poder que trasciende al mundo.
La preocupación es por la investidura y no por la persona de Donald Trump, y aunque todo parece indicar que él sale pronto o ya salió del hospital, la reacción inicial de los mercados fue de baja y de preocupación por la incertidumbre.
El presidente es un hombre de 74 años de edad y con problemas de sobrepeso, eso lo hace muy vulnerable ante el COVID, pero teniendo una atención de primera e incluso tratamientos experimentales parece ser que saldrá bien librado.
Por otro lado, creo que lo alcanzó el karma, fue irresponsable y arrogante frente a la pandemia y cayó. Todavía en el vergonzoso debate se volvió a burlar de Biden y del tamaño del tapabocas, quien iba a decir que horas más tarde daría positivo. Otra duda o teoría de muchos era sobre la veracidad de la noticia y de si realmente estaba contagiado, conociendo al presidente muchos no dudaron que fuera “inventado”.
No lo creo, en este momento el contraer Covid ante su manejo y lo criticado que ha sido, es una mala noticia. Además, en la recta final de su campaña, quisiera estar sano y fuerte y viajando en vez de estar en un hospital. En fin, todo parece indicar que la historia de Trump y su Coronavirus pronto termina y que el presidente a mediados de semana podría reincorporarse a una vida casi normal y ya fuera de peligro y del hospital.
Lo que es un hecho es que los mercados no afrontaban una crisis de incertidumbre ocasionada por un evento de salud de esta magnitud desde el ataque a Ronald Reagan en 1981.
Este miércoles tendremos oportunidad de ver en principio un debate de mayor nivel entre los vicepresidentes, Kamala Harris por el lado Demócrata Y Mike Pence por el lado Republicano. Ojalá y los temas, las propuestas y las preocupaciones de los electores puedan ser expuestas de mejor manera.
Ante la duda de quién ganó el primer debate creo que ganó Biden ya que las tendencias o diferencias en las encuestas lo siguen favoreciendo con el mismo margen, no se movieron. Y para mi gusto perdió el pueblo norteamericano y se confirma la ausencia de liderazgo global en una grave crisis política, también global. Sugerencia para el siguiente debate: Apaguen el micrófono cuando no les toque hablar.
El dólar sigue perdiendo terreno frente a la canasta de divisas del mundo por todo lo que ya mencioné y por la falta de acuerdos y aprobación de un nuevo paquete de estímulos para contrarrestar los efectos negativos de la pandemia en la economía. A los niveles actuales y con la perspectiva negativa de nuestro país lo veo sumamente atractivo y más para invertir en activos norteamericanos, es una oportunidad de compra.
No puedo mencionar mucho de México porque desafortunadamente no veo puntos trascendentales ni de fondo que merezcan la pena ser comentados y mucho menos los temas triviales y distractores de la agenda mañanera. Se anuncia un nuevo plan de inversión que, si se lleva a cabo, porque es el cuarto o quinto que se menciona en esta administración, pero a la hora de la hora, no arrancan.
Todo proyecto de inversión es bueno y bienvenido, pero este es demasiado pequeño para hacer los grandes cambios de los que está urgido el país. El jueves tenemos dato de inflación en septiembre y veremos si esta empieza a ceder y ayuda a que el Banco Central pueda disminuir otra vez la tasa 0.25% para ubicarla en 4%.
@juansmusi​​​​​

Biden o Trump

Como ustedes saben soy analista financiero y económico, no político. Pero desde mi especialidad pensé que valía la pena hacer un análisis en el que podemos o no estar de acuerdo, pero que al final lo estoy viendo desde el punto de vista de la relación económica y comercial.
Partiendo de ahí, Trump ha demostrado ser una persona muy inestable e impredecible. Esto, le pesa a los EE.UU. y al mundo. Vale la pena recordar que ese país sigue siendo la potencia económica número uno y casi el 30% del PIB mundial.
Las malas decisiones, las políticamente incorrectas, las hostilidades y errores de un presidente de México, se quedan en México y por supuesto repercuten en la confianza y certidumbre del país y de los inversionistas locales y extranjeros. En el caso de EEUU, los errores, desatinos, desaciertos y hostilidades tienen repercusiones globales. Veamos el asunto con China; este ambiente hostil y de pleito comercial y diplomático ha tenido repercusión es en las economías de los dos gigantes y del resto del mundo.
Los mercados financieros llevan ya casi 4 años moviéndose en gran medida dependiendo el estatus de esta relación. Trump es un hombre impulsivo, lo haces enojar con un asunto migratorio y lo mezcla con un asunto comercial. Recordemos cuando las caravanas migrantes de centro y Sudamérica pasaban por nuestra frontera y nos amenazó con desmantelar el TMEC antes TLCAN.
¿Cuándo en la historia por un asunto migratorio se podía romper un tratado comercial? Peor aún, se enoja y twittea asuntos que tienen repercusiones en bolsas, tasas y monedas y que dan lugar a dudas sobre el beneficio propio que podría estar sacando utilizando con el poder de una simple declaración a favor o en contra de un país o un tema en particular.
Trump polariza y su discurso divide y confronta. Este es un tema social, pero que al final también tiene implicaciones económicas. Los temas raciales y la difícil relación con México se han deteriorado. Las prácticas populistas promueven que un amplio sector de los votantes estará con él pase lo que pase.
Cuando te bajan impuestos, regalan dinero y te dicen un discurso sencillo y repetitivo que te llega al corazón, aunque sea mentira, te tienen de manera incondicional.
A favor tiene que es un hombre pro mercado y además los republicanos también tienen mejor relación e historia con Wall Street. La razón más evidente de esta buena relación tiene que ver con que son más abiertos a prácticas de mercado abierto, menos estrictos en la regulación y más relajados con los bancos, su capitalización y sus prácticas.
Al momento que entrego este artículo desconozco el resultado del debate, pero estoy seguro que serán fundamentales para que Biden logre afianzarse o pierda. El Demócrata llega con ventaja. Una ventaja que se considera holgada, pero similar a la que tenía Hillary en su momento.
Creo que la clave con los populistas es no caer en la trampa de la confrontación, ya que es ahí donde mejor se desenvuelven y te pueden destrozar. Nada está escrito y hoy se antoja probable un 50/50 de posibilidades para ambos.
Desde mi personal punto de vista y de manera objetiva, sin meterme en su personalidad, su educación y discurso, le conviene más a México y al mundo un presidente más predecible y menos confrontador.
Un hombre más equilibrado y que pueda respetar tratados y acuerdos y que no se rompan de un tweetazo. Joe Biden debería de ser un mejor presidente de la nación más importante del mundo. Y si vuelve a ganar Trump, no lo veo trágico, pero tendremos lo que ya mencioné y le conocemos 4 años más.
@juansmusi​​​​​​​

Lo relevante ocurre afuera

Ante la ausencia de noticias buenas que puedan mejorar el ambiente local, el foco de los mercados y del tipo de cambio, están afuera, en lo global e internacional. De alguna forma lo que se asume es que la agenda local no cambiará, no seremos fuente de buenas nuevas y por tanto gran parte del rumbo de estas variables ya descuenta que aquí la cosa seguirá igual.

Es así como estamos pendientes primero del pleito entre China y EEUU. Hostilidades que van y vienen y que parece que detonó el presidente Trump ante intromisiones de China en bases de datos y en temas tecnológicos que el gigante asiático ha tomado por sorpresa y se ha adelantado a la economía número uno. La respuesta del presidente Trump es boicotear, obligar a vender y censurar lo que venga de allá. La guerra comercial ha tomado un nuevo giro y ya no sólo se habla de impuestos.

El paquete económico en EEUU por otro billón de dólares que puede darle más brío a la economía y mercado está atorado políticamente, y con las elecciones en puerta va a ser todavía más complicado. Los republicanos quieren sacarlo lo más pronto posible y los demócratas además de ser de oposición cuestionan el seguir llevando a tal nivel la deuda, un tema que puede traer consecuencias negativas. Las encuestas siguen favoreciendo a Biden y la diferencia, que es amplia, se mantiene.
Los reportes de las empresas que cotizan en el mercado de EE.UU. están por concluir y se mantiene la tendencia positiva.

Los reportes han sido menos peor a lo esperado y las grandes empresas tecnológicas que pesan demasiado, han reportado de manera muy positiva porque en muchos casos la pandemia no solo no las afectó, las benefició. El gran tema hacia adelante es como ante la reapertura no hay grandes señales de recuperación. En julio muchos indicadores mostraron una recuperación fuerte y en agosto no han continuado con ese mismo ímpetu.

La pandemia ha seguido cobrando vidas y contagios que aumentan en países donde la misma necesidad económica obliga a reabrir y relajar. Hay varias cosas que parecen estar claras y ya no hay vuelta para atrás. La reapertura, no va nadie a un confinamiento total como en el pasado. El protocolo de actuación ha mejorado. Detectado a tiempo y actuando, la tasa de mortandad ha bajado considerablemente, cada día se sabe un poco más. Poco a poco se irá caminando hacia una realidad en donde, aunque no haya vacuna o tratamiento, el uso del tapabocas, gel, distancia y conciencia harán que todo mejorare.

Por último, parece estar cada vez más cerca la vacuna, y el optimismo que esto genera, también puede contribuir a una mejor economía.

Estando a $22 o ligeramente debajo de esa barrera me preguntan mucho si es momento para comprar, la respuesta rotunda es si. ¿Puede bajar más? Si, pero no mucho más. ¿Qué lo puede hacer bajar más internamente? Acciones y señales que aquí no van a suceder, no van a pasar, porque no van a cambiar. Lo que lo puede hacer bajar más es justo aquello de lo que he hablado en este artículo.

Si la relación China vs EEUU, mejora, si se aprueba el paquete económico de ayuda en EEUU, si continúan los reportes siendo buenos y si se descubre tratamiento o vacuna. Hay más factores que podrían beneficiar al peso, como el alza de los precios del petróleo y una mejora en la economía local.

Hay que seguir vigilando muy de cerca las finanzas públicas y la disciplina fiscal, que esto es lo único que ha permitido que el peso no se desplome aún más.

@juansmusi​​​​​​​​

 

19 de agosto de 2020.

Epidemia, Trump y Banxico

Seguimos sin saber si lo peor del Coronavirus ya pasó, lo que si sabemos es que el número de muertes supera las 1,000, ya son más que aquellas que provocó el SARS en 1998, y los infectados superan los 44,000. En la provincia de Hubei, ya fueron cesadas autoridades sanitarias por supuestos malos manejos y decisiones en la crisis de la epidemia.

Además, muchos países del mundo desconfían del manejo que se le ha dado, así como de la veracidad de la información. La parte más importante y sensible es la humana, es la verdadera prioridad. En cuanto a la parte económica, hasta ahora ya se habla que este problema ya le pueda impactar a China hasta en un 1% de su PIB, es decir, si China iba a crecer 6% en el 2020, podría bajarse a 5%, esto, si la crisis no empeora.

El impacto es enorme en billones de dólares, y no solo a China, al mundo entero le puede afectar. Hoy China significa cerca de un tercio del crecimiento global. Vamos a suponer que es cierto el 1% de baja en China, ¿cómo impactaría en el PIB de algunos países? Los más afectados son: Corea del Sur con un impacto de 0.35% de su PIB, le siguen con un 0.30% Hong Kong, Tailandia y Malasia y con un 0.20% Japón, Vietnam, Singapur, Filipinas, Australia y Sudáfrica.

En Europa los más perjudicados son Alemania y la parte que corresponde a Rusia, en América le pega un poco más a Canadá 0.11% que a México 0.10% y en tercer lugar a EE.UU. con un 0.06%. De hecho, a este último lo ha lastimado más la guerra comercial. A todo esto, el mercado se ha comportado muy raro. Han sido pocos los días en los que se preocupa demasiado y han sido más en los que la economía de EE.UU. y del mundo, que marchan bien, que se han sobrepuesto a la incertidumbre del virus.

Los reportes de las empresas públicas continúan y la tendencia a reportar mejor a lo esperado, también en su mayoría han sido mejores. De hecho, recientemente volvimos a ver máximos históricos. El ciclo económico de crecimiento y expansión continúa. Como es lógico, las utilidades han disminuido, pero la parte dura y fundamental, sigue siendo el principal sustento y motor del alza.

La semana pasada ha sido la mejor semana para Donald Trump desde que es presidente. No lo cesaron del cargo, el ridículo lo hizo Nancy Pelosi al romper su discurso y los demócratas en su proceso interno tuvieron caída de sistema y sorpresas en los resultados de sus elecciones en los que Buttigieg se pone a la cabeza.

Eso no es bueno porque los divide más y aún no se sabe quien será el “Gallo o Gallina” que pueda vencer a un hombre que salió fortalecido del “Impeachment” y que culminó la semana con un dato espectacular en la creación de nuevos empleos. La economía está bien y eso es lo que más va a pesar para reelegirlo.

Mañana toma su decisión de política monetaria en su primera reunión del año Banco de México. Al parecer, todos los elementos están puestos para ver una nueva disminución en la tasa de referencia y lo más probable es que se baje de 7.25% a 7%, o sea una reducción de 0.25%. Cuando digo todos los elementos son: inflación en una zona cómoda, tipo de cambio estable y la necesidad de contribuir con algo a que la baja de tasa apoye a la economía local.

Además, un cuarto de punto menos que pagamos al servicio de la deuda. Pienso que eso es lo prudente y que, de darse así, veríamos una muy ligera depreciación de entre 10 y 15 centavos en el tipo de cambio y que no necesariamente sería definitiva. Será muy interesante ver que tan dividida esta la opinión y el comunicado del Banco Central acerca de su perspectiva y opinión de la economía y riesgos del país.

@juansmusi

La geopolítica en los mercados financieros

Saber, si hizo bien o no Trump en matar a Soleimani, es algo que se podrá juzgar a la distancia y al paso del tiempo. Independientemente de la respuesta y las amenazas que puedan venir, el jefe de las fuerzas armadas élite de Irán (algo así como los marines de EEUU) era un hombre que representaba una constante amenaza a la seguridad nacional de EEUU y de la zona.

Es cierto que el mundo no quiere líderes mal encauzados y mucho menos gente que atente contra inocentes, si eso era Soleimani y Trump tiene elementos sólidos y pruebas para haber actuado así, pues entonces lo habrá hecho por el bien común; pero en política y en búsqueda de una reelección, tristemente todo es posible. He visto muchos vídeos en donde Trump criticaba la estupidez de Obama por ir a buscar una guerra con Irán, diciendo que era un hombre desesperado por popularidad, pero que todo aquello era un sinsentido; más pronto cae un hablador que está en campaña y también interesado por obtener mayor popularidad. Para muchos estos son los objetivos del asesinato, temas políticos y de popularidad.

Típicamente las repercusiones en un conflicto geopolítico que empieza y puede escalar, es la de minimizar el riesgo.

La inversión sale de Bolsa para ir a bonos, las monedas se deprecian contra el dólar, los metales preciosos (oro) suben –actualmente la cotización del metal precioso está por arriba de los $1,560 dólares– y el petróleo también sube ubicándose el West Texas arriba de $63 dólares. Mucho de esto ha pasado últimamente, con excepción de la caída de las monedas frente al dólar, y esto puede ser porque hasta el momento el conflicto no preocupa demasiado. El peso ha seguido cotizando, hasta ahora, por debajo de los $19 pesos por dólar.

Irán es un país importante en la región, con un territorio y una situación geográfica estratégica, con 80 millones de habitantes y con una economía que se apoya mucho en energéticos, esta nación es la 4ª potencia mundial en crudo y derivados y el primero en gas, por supuesto es miembro de la OPEP; esto es lo suficientemente importante y atractivo para los EEUU –no es una potencia militar– ellos asignan cerca de $16 mil millones de dólares anuales a este propósito, y donde sí son una amenaza es en materia nuclear al haber abandonado inmediatamente el pacto que tenía con los Estados Unidos.

Sería también muy complicado justificar o purificar a Soleimani, un líder que armó a muchas organizaciones terroristas con ideas extremistas como el Hezbolá en Líbano e Irak; apoyo de milicia a Bashar al Asad en Siria y a Hutis en Yemen. Todo lo anterior siendo miembro del estado iraní.

Con este ataque Trump no sólo hizo enojar a Irán sino también a Irak, porque el ataque fue en su territorio e igualmente mató a Muhandis, representante de los líderes de comités populares y del Hezbolá iraquí.

¿Cómo esto puede afectar a los mercados?, pues mucho dependerá de qué tanto se agrave el problema; al final no parece que esto sea catastrófico o el principio de la tercera guerra mundial, pero es impredecible a ciencia cierta.

Mientras tanto yo recomiendo aprovechar el tipo de cambio, y a nivel de portafolios invertir en esa moneda, me sigue gustando la renta variable de ese país por los fuertes fundamentales económicos. A nivel de empresa, recomiendo hacer coberturas cambiarias a quienes tienen exposición a esa moneda, al nivel actual es atractivo “amarrar” precios futuros. La cotización actual del petróleo es una bocanada de oxígeno para Pemex y para el país que presupuestó en $49 USD el barril, para el 2020.

Enero 8, 2020

Por cuarta ocasión en la historia

Es altamente probable que ocurra un proceso de destitución y juicio al Presidente Trump, sería la cuarta vez en la historia que sucede, la primera fue en 1868 con el Presidente Andrew Johnson, la segunda con el Presidente Richard Nixon quien renunció antes de que avanzara la investigación en 1974, y la tercera al Presidente Bill Clinton en 1998.

Cabe mencionar que de los tres mencionados el único que dejó de ser Presidente fue Nixon, y eso porque no quiso afrontar el juicio y dejó su cargo; los otros dos siguieron su mandato porque en ambos casos ganaron el juicio. Lo que enfrenta el Presidente Donald Trump es un proceso en el que –a estas alturas– es muy probable que se de el juicio, y al parecer él decidirá sí afrontar con su equipo legal esa situación, buscando así su defensa.

En primer lugar no creo que renuncie, y en segundo lugar creo que tampoco perderá el juicio porque debería de contar con dos terceras partes de la cámara alta votando por su salida, esto requiere que más de 17 senadores republicanos además de la totalidad de los demócratas así lo quisieran; en resumen, habrá ruido y un proceso, pero creo que no saldrá.

Actualmente las encuestas de cara a la carrera Presidencial, favorecen a cualquier candidato demócrata por encima de Trump, ¡incluso la de Fox News! Si el candidato es Joe Biden, Bernie Sanders o Elizabeth Warren, todos le ganan, y quien más lo aventaja es la señora Warren que claramente es una líder de izquierda con una visión populista (menos que la de aquí), pero con ideas de ser fiscalmente mucho más agresiva con los multimillonarios que son personas que tienen o perciben más de 50 millones de dólares y también con una agenda de prácticas anti monopólicas importante; en la mira: Facebook, Amazon, Google, etc.

Además de quién elijan los demócratas como candidato, es crucial la unidad en el partido; el elemento más importante de cara a la reelección será el momento económico en el que se llegue a noviembre de 2020, si llegan bien y creciendo se reelegirá Trump, si no, es altamente probable que pierda.

Hoy Donald Trump tiene muchos frentes abiertos, el principal la guerra comercial que ya está dañando su economía y que le está costando políticamente; el proteccionismo no sirve, está demostrado, las sanciones arancelarias a Europa, Rusia, China, Turquía, Canadá, México, etc. no le han traído un sólo beneficio, lo que sí han hecho es profundizar la desaceleración.

La mejora temporal en el sentimiento del mercado, de cara al conflicto comercial así como un entendimiento mejor entre Boris Johnson e Irlanda y la FED bajando tasas la próxima semana, han contribuido a la apreciación del peso estando el nivel actual en torno a los $19.20/$19.30, lo que me hace pensar que es buen momento para conformar portafolios de inversión entre un 30% y 40% en esa moneda.

Con el rumbo que está tomando el país y sin crecimiento económico, ¿qué tanto más se puede apreciar nuestro peso?, si los chinos vuelven a apreciar el Yuan para tratar de ser empáticos con Trump en la guerra de divisas, es probable que el peso vaya hacia los $19.00.

México está en un momento complicado porque no se ve una reversión clara en la tendencia, y tampoco un plan conjunto Iniciativa Privada-Gobierno; mucha junta y evento pero pocos hechos concretos, no hay seguridad ni Estado de Derecho y tampoco hay confianza; dado lo anterior, es lógico que no se esté reactivando la inversión.

Es imperativo cambiar el rumbo detonando programas que abonen al crecimiento y desarrollo del país; de no ser así, esta condición de estabilidad sin crecimiento no se puede mantener por mucho tiempo. Otro as bajo la manga pero altamente impopular, es una Reforma Fiscal que grave el consumo, no hay más.

@juansmusi

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