No paro ante el Caballo de Troya

Un paro detiene algo. Detener el desarrollo de algo para demostrar algo, es lo que se busca en el del próximo nueve de marzo. Parar la economía que producimos las mujeres. Con el propósito de que se sienta nuestra ausencia asemejándola a que si todas fuéramos asesinadas, el motor económico se desaceleraría.

Si bien es cierto, no es necesario esta simulación para entenderlo, basta con ver las cifras económicas y comprender que efectivamente las mujeres somos parte importante del PIB nacional. Y también es preciso notar que muchas tienen salarios inferiores por trabajos iguales a los de sus homólogos hombres. Este tema es puramente económico y se debe de tratar justamente desde esa disciplina. No es un asunto de discriminación, sino de costo beneficio que desde hace décadas debió de haber solventado la industria y el gobierno a través de políticas públicas que faciliten una verdadera conciliación entre el trabajo y la familia.

Pero por otro lado, continuando con el paro, el nueve se está realizando para detener la ola de asesinatos a mujeres que ha ido en aumento. Este incremento se relaciona directamente con la escasez de políticas públicas que atiendan, castiguen y prevengan, por ejemplo, la violencia en la pareja o para erradicar la discriminación por sexo que persiste en distintos espacios.

Hay una desigualdad natural entre varones y mujeres en el mercado laboral no sólo salarial sino también de costumbres, pues siguen existiendo ejemplos machistas que resultan adversos para la mujer como cuando se reúnen para cerrar negocios en tugurios de  bailarinas eróticas.

Asimismo, existe una crisis de seguridad más amplia, se requieren políticas que garanticen un control efectivo de armas; que impulsen la desmilitarización de la seguridad pública; y que fortalezcan a las instituciones civiles para que realmente sean capaces de responder a la violencia de manera inteligente, focalizada, transparente y justa, desde lo local y de la mano de la comunidad.

El paro no está proponiendo nada para revertir lo antes mencionado, por el contrario está queriendo detener los llamados “feminicidios” que dada su ambigüedad en la definición, la mayoría de la población considera que el asesinato de una mujer implica automáticamente un “feminicidio”. No obstante se ha querido definir que se relaciona con que el asesino sea varón y que mate a una mujer por el hecho de ser mujer (lo cual es muy complicado demostrar) sin embargo las estadísticas han arrojado datos interesantes: en 17 años por cada 100 mil habitantes se registraron en el año 2000, 19.8 asesinatos de hombres contra 2.6 de mujeres y en el 2017, 45.8 asesinatos de hombres contra 5.2 de mujeres por cada 100 mil habitantes. Y a su vez no podemos descartar el número de abortos que se realizan anualmente en nuestro país.

Es necesario incluir a la tasa de homicidios esta escalofriante cifra, en México hay más de 1 millón de abortos al año y si la tasa de abortos en México es tan elevada es porque más de la mitad del total de los embarazos son no planeados (es decir un millón 900 mil) de los cuales 54 por ciento terminan en un aborto inducido, 34 por ciento resultan en un nacimiento no planeado y 12 por ciento corresponde al aborto espontáneo.

Mujeres que se sienten abandonadas por su pareja y por la sociedad llegan a tomar la decisión de abortar, lo cual es un tipo de violencia sigilosa que no se quiere ver a simple vista.

El “feminicidio” es evidente, en promedio nacemos más mujeres que hombres lo que nos lleva a deducir que ha habido entonces más muertes de mujeres que hombres aunque haya sido antes de nacer. Muertes perpetradas por mujeres hacia un gran número de mujercitas. ¿Cómo tendría entonces que llamarse a este asesinato? ¿Infanticidio femenizado?

Vemos que el problema no es en sí el caso de Fátima, Ingrid, o quien haya sido vilmente asesinada, el problema radica en la raíz. La promiscuidad, la falta de compromiso real en las parejas,  las condiciones de pobreza y la vivienda que no es apta para un sano desarrollo psicológico aunado a la impunidad que hace pensar que es fácil matar y nadie te castiga, son los principales disparadores de la violencia en contra de la mujer.  El alcoholismo y la drogadicción que muchas personas padecen para evadir esa realidad, conlleva a la descomposición social actual. Aunado al consumo desmedido de pornografía que vuelve a la mujer en objeto sexual de dominio.  Asimismo, a la militarización y falta de control de armas que hay en México.

El paro del nueve es el resultado del hartazgo que legitima, cierto, la lucha por la justicia, pero no tiene un objetivo claro y específico que busque componer el tejido social. Más bien lo han replicado de movimientos similares llevados a cabo en Estados Unidos “Day without woman” auspiciado por ONG’s que buscan a partir del lamentable hecho comentado en este escrito, continuar gradualmente imponiendo el aborto como un derecho más de la mujer.

Se dice que la agrupación “Las Brujas del Mar” comenzó a darle vida al paro en México para llegar a movilizar las redes sociales y polarizar a la sociedad. En especial a las mujeres que apoyan la vida desde el vientre materno, pero que condenan la violencia femenina.

Muchos se están aprovechando de la situación de podredumbre, para sus fines perversos construyendo un Caballo de Troya que sin duda le costará a la sociedad. Pues a pesar de que el común denominador sea la defensa de la mujer, cohabitar con grupos de choque que ya han demostrado su violencia y furia contra las instituciones que funcionan, como el matrimonio y la familia o la figura de la maternidad, así como en contra de las iglesias, es delicado.

Potenciará el movimiento que busca demostrar que la mujer es víctima del hombre y que la igualdad implica ser como el hombre, entonces el aborto pertenece a la misma premisa, para que se dé en la lógica del feminismo revolucionario.

Si piensas participar, sugiero que te sirvas del movimiento para alzar la voz por las mujeres que no tienen voz. Que son las niñas que están por nacer y vistas de azul, pero que asumas las consecuencias cuando en su pliego petitorio, las organizadoras exijan aborto libre y seguro en México.

Hay que luchar por México, porque no haya más asesinatos, y que nadie quede impune. Luchar por una policía competente con salarios justos. Control de armas y ataque frontal al narcotráfico con estrategias de calidad.

Programas integrales para que las familias se solidifiquen, se acote la brecha de pobreza, campañas que prevengan y asistan las adicciones y reformas para regular la pornografía y su consumo.

Que no haya más Fátimas, Norbertos, Ximenas, universitarios muertos por la violencia. Que no haya más mexicanos inocentes asesinados en México. Que no haya más muertes violentas de hombres y mujeres.

Triste, ciertamente, México sangra pero sin objetivos claros, la marcha y el paro pueden resultar contraproducentes al  empoderar con tu presencia a las arquitectas del Caballo que está por envestir a las instituciones. Por eso no paro para seguir trabajando por México.

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

#MeToo y la manipulación

El fallecimiento en días recientes del músico mexicano, escritor y poeta Armando Vega Gil  bajista del grupo de rock Botellita de Jerez avivó la polémica sobre la legitimidad y eficacia del movimiento autollamado #MeToo (“Yo también” en inglés) el cual nació como una herramienta de denuncia ante acoso o abusos sexuales hacia las mujeres. Ya en otros países mediante este movimiento se han hechos públicas denuncias de acoso contra músicos, cineastas, productores de televisión, escritores etcétera.

Ni tardos ni perezosos en México buscaron replicar este movimiento que en su esencia suena congruente, el punto crítico entre otras cosas es el anonimato con que se hacen públicos los posibles casos de abuso lo cual sitúa al acusado en desventaja, al no saber ni siquiera la identidad de la acusadora, tal como ocurrió en el caso del músico Armando Vega Gil, quien ante la presión, y el desprestigio generado en redes sociales específicamente en Twitter motivado por una denuncia anónima de una joven, tomó la lamentable decisión de optar por el suicidio, anunciándolo horas previas con una extensa carta en Twitter; consternación general se dio en redes sociales y medios de comunicación.

Todo esto necesariamente mueve a la reflexión: ¿Es válido un instrumento como #MeToo para defender a las mujeres violentadas usando una red social como tribuna principal? ¿Qué tan conveniente o peligroso es que las denuncias se hagan desde el anonimato? ¿Será ya necesario legislar acerca del uso como en este caso, que se le da a las redes sociales, donde cualquiera puede exponer lo que le plazca sea verdad o no?

Los orígenes de #MeToo y las alianzas de su fundadora

El Movimiento #MeToo alcanzo mayor popularidad cuando la actriz Alyssa Milano en octubre de  2017  convoco a que todas las mujeres denunciaran casos de acoso o abuso sexual,  luego de que el  productor de cine Harvey Weinstein había sido acusado en redes sociales, provocando que miles usaran el hashtag #MeToo. (1)

El inicio de este Movimiento #MeToo fue en el año de 1996 por la activista feminista Tarana Burke directora de Girl for Gender Equity (Chicas por la igualdad de género) quien en el pasado 2018 fue galardonada por la multinacional abortista Planned Parenthood, la cual  en el año 2017 practicó  más de 300.000 abortos en E.E.U.U. (2)

No es raro ni extraña que resulte chocante ver opinar sobre el caso del suicidio del músico mexicano y el Movimiento #MeToo dando su apoyo a este último en televisión, a la Directora de Inmujeres México, organización que detrás de la apariencia de buscar el bienestar y defensa de los derechos de la mujer, promueve un empoderamiento de la mujer mal entendido, donde el aborto, la esterilización, y el uso de anticonceptivos son presentados como la mejor solución, lo cual no es así. Además de la mencionada Directora de Inmujeres, otras más feministas con tendencia a la radicalidad han expresado su beneplácito con el surgimiento del movimiento #MeToo.

Las muestras de simpatía de dos organismos pro aborto como Planned Parenthood e Inmujeres nos da una luz acerca del Movimiento #MeToo que surge como defensa de una causa justa, algo que al parecer al día de hoy es un objetivo que se  ha desvirtuado.

Recordemos que el tema de abuso contra la mujer, especialmente el de casos de violación son usados para promover el aborto, esto lo vemos en otro Movimiento surgido en Argentina denominado #MiraComoNosPonemos en donde  una integrante declara: “Esto tiene más que ver con decir ‘stop’. Basta. Respétennos. Somos mujeres, esa idea radical de que somos humanas. Déjennos de violar, de obligarnos a ser madres (ABORTO), de sentirnos como objetos. Somos mujeres deseantes«(3)

Como en el caso de otros organismos de defensa de los derechos (verdaderos o inventados) de la mujer (que incluyen la promoción de aborto, contracepción, feminismo radical) #MeToo suena más bien a un instrumento de manipulación para fomentar el odio y el enfrentamiento entre mujeres y hombres. Pareciera quererse  fomentar una “cacería de brujas” contra el hombre, a quien se ve como el opresor y enemigo a destruir, donde la mujer después de aniquilarlo, busca tomar su lugar y rol, olvidando que hombres y mujeres son diferentes y complementarios. La mujer para buscar defenderse de agresiones no necesita ser como el hombre que critica, volviéndose una mujer agresiva, que desprecia su feminidad y atributos únicos, como el don de dar vida.

Solo en el hogar y con educación se logrará alcanzar el respeto y cuidado de la mujer, si desde pequeños los niños aprenden principalmente con el ejemplo a tratar de la mejor forma a la mujer.

Se debe fomentar una verdadera defensa de la dignidad de la mujer, sin motivaciones oscuras detrás (4) y mediante los medios oficiales que regulan el orden en la sociedad; es contundente el alcance e inmediatez que se puede lograr con una denuncia pública en redes sociales, pero si se hace desde el anonimato y sin presentar pruebas se pierde toda legitimidad.

 

(1)         https://www.efe.com/efe/america/sociedad/me-too-el-movimiento-de-una-decada-que-crecio-con-escandalo-weinstein/20000013-3416044

(2)          https://www.breitbart.com/faith/2018/01/25/planned-parenthood-awards-metoo-founder-highest-media-excellence-award/

(3)          https://www.eldiario.es/internacional/Feminismo-argentina_0_846216234.html

(4) https://www.actuall.com/vida/planned-parenthood-premia-la-fundadora-del-movimiento-metoo/

Mujer, ¡no te olvides!

Por: Isabel Cristina Mayorga Benavides

Es estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Familia por el Instituto Superior de Estudios para la Familia, Juan Pablo II de la Universidad Anáhuac México Norte.

“Quien educa a un hombre educa a un individuo, pero quien educa a una mujer educa a un pueblo”. – Mahatma Gandhi

Con frecuencia me pregunto, ¿Qué es ser mujer para la sociedad hoy en día? Algunas personas, podrían describir a la mujer algo así como una de las protagonistas de “Sex and the City”: soltera; con fama, poder y dinero, independiente; a la moda, etc. En algunos países de Sudamérica seguramente la describirían de acuerdo a su atributos corporales y dirían que son coquetas o incluso usarían el término “exóticas”. Al contario de esto, en las zonas rurales de China se podría escuchar el dicho popular de que “es mejor criar cisnes que tener hijas” ya que la mujer es objeto de maltrato, abuso, discriminación y hasta de esclavitud por parte del hombre. Estas son solamente tres pobres respuestas a la pregunta inicial, sin embargo considero que la mujer es mucho más que estas breves descripciones.

Para mí, el problema más grande hoy en día, es que al mundo se le ha olvidado la responsabilidad tan grande que tiene la mujer dentro de la sociedad. Y no me refiero a los altos cargos que puede ocupar o a la cantidad de cosas que puede hacer bien, me refiero a su naturaleza de mujer, a su llamado de acompañante incondicional, de luchadora incansable, de formadora y a su vocación de humanizar al hombre.

En la actualidad, la teoría de género está impregnada en las organizaciones mundiales más importantes e influyentes y considero que constituye un gran peligro para la mujer, la familia y para todas las sociedades en sí. Esta actitud ideológica se apoya en el principio de igualdad y es una hipótesis que dice que la identidad sexual del ser humano depende del entorno socio-cultural y no del sexo . Por lo tanto, la teoría de género elimina las diferencias esenciales del hombre y la mujer y subestima la realidad biológica del ser humano. Personalmente, creo que como dijo Juan Pablo II en la IV conferencia mundial sobre la Mujer (1995): “Femineidad y masculinidad son entre sí complementarias no sólo desde el punto de vista físico y psíquico, sino ontológico. Y sólo gracias a la dualidad de lo «masculino» y de lo «femenino» lo «humano» se realiza plenamente.”

Es real que hasta hace algunos años, muchos hombres veían a las mujeres por debajo de ellos; muchos subestimaban a la mujer y la creían incapaz de muchas cosas. Esta idea ha ido cambiando y hoy en día muchos reconocen el valor de la mujer. Sin embargo, muchas mujeres que han trabajado incansablemente para que esto cambiara, lo han hecho incorrectamente. Pienso que la mujer no debe de aclamar sus derechos por medio de la masculinización para así “protegerse” ya que al hacer esto, pierde su sensibilidad característica y se vuelve mucho más “dura”. La sociedad necesita de la humanización de la mujer y si la mujer pierde su sensibilidad, lo único que terminará consiguiendo es una sociedad más dura e insensible. Entonces, la masculinización de la mujer conlleva un problema para la mujer y la sociedad y por lo tanto, se ve afectada también aquella que es considerada la base de la sociedad, es decir: la familia.

El que la mujer juegue un papel tan importante en el crecimiento, la orientación y la unión de la familia, no debería de ser visto como algo negativo o denigrante. Ser madre es un trabajo de tiempo completo y por lo tanto es un trabajo admirable. La familia es justamente la sustancia viva que conecta al adolescente con el mundo y transforma al niño en adulto . La sociedad necesita de hombres y mujeres íntegros, con valores bien cimentados y pienso que el camino para lograr esto es a través de familias sólidas.

Entonces, pienso que el ser mujer no debería de verse alterado por las condiciones y el contexto en el que ella vive. Al contrario, el ser mujer y madre debería de ser exaltado, con un orgullo genuino, en todas las sociedades ya que su papel es esencial para la construcción de una sociedad más educada y más sólida. Las mujeres no se deben de olvidar que, por fortuna, son las que dan vida y las que forman los cimientos de las futuras generaciones. La complementariedad del hombre y la mujer debe darse en todas las actividades humanas, tanto en la familia como en la vida profesional y social, ya que de esta forma se logrará un mundo con más riqueza y con más oportunidades para todos.

En conclusión, pienso que la mujer no debe de olvidarse de su papel fundamental en el mundo. Si la mujer quiere sobresalir, no podrá hacerlo mejor que por medio de la exaltación de sus dones naturales y las cualidades propias de su feminidad. La teoría de género, lleva a hacer de la mujer un ser que se olvida de sus cualidades innatas y esto representa un riesgo para todos. Tony Anatrella (2008) dice que “reconocer la diferencia implica aceptar la diferencia de sexos, de generaciones y de roles en el seno de la familia. Reconocer al otro no es aceptar todo lo suyo ni animarlo en sus conflictos psíquicos, es permitirle efectuar una paciente elaboración personal al final de la cual pueda experimentar una cierta libertad”.

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[1] Rosa, (2009). La Discriminación de las mujeres en China.

[2] Fernández, X. (2014) Apuntes de una clase de teología Moral. Instituto Juan Pablo II, México.

[3] Lauro Estrada, El Ciclo Vital de la Familia, p. 11.

[4] Diener, A.  (2012). “El cuidado y la crianza de los hijos…”. Extraído el 20 de octubre de 2014 desde: http://tuenlinea.mx/~wwwinformandoyfo/cuidado-y-crianza-de-los-hijos/

[5] Anatrella, T. (2008). La diferencia prohibida. Prefacio.