¿Qué hacer ante un berrinche?

¿Qué padre de familia no ha vivido un berrinche de uno de sus hijos? ¿Qué padre o madre no ha sentido que pierde la batalla ante una pataleta de uno de sus hijos? Si eres papá o mamá seguramente sabes de lo que estoy hablando, cuando de pronto se ponen a bailar el “jarabe tapatío” en medio de un centro comercial, o que se tiran en el piso como si estuvieran haciendo brake dance. Si has ejercido tu paternidad también estoy segura te has enfrentado a la frustración al no saber qué hacer cuando pierdes el control ante un berrinche de uno de tus hijos.

Y como quedamos esta semana, voy a dar algunos consejos para que estos episodios puedan ser más llevaderos pero sobre todo controlados y lograr evitarlos en tu vida. Primero que nada te pido que NO hagas tú también un berrinche, es imprescindible que alguien guarde la cordura y es deseable que el adulto sea quien la resguarde. La coherencia es sumamente importante ante un hecho como es el berrinche.

No le grites, no se vale pedir que deje de gritar cuando tú estás haciendo exactamente lo mismo que pides que cese. No trates de razonar, porque no te va a poner atención, está enloquecido y ni caso te hará. En cuarto lugar no le vayas a pegar, (aunque a veces funciona un pellizco de pulga) mejor no lo hagas porque lo más seguro es que el berrinche se empeorará. En quinto lugar no lo vayas a imitar o a remedar, eso seguramente lo enfurecerá y perderás el control total.

El mejor consejo ante este espectáculos, sobre todo si es en público (y es cuando más se da porque quieren intimidarte ante la gente) es que dejes que se calme, solamente contrólalo si quiere pegarle a alguien, pegarte a ti o romper algo. Pero deja que se apague solito. Los niños son tiranos y si les damos poder haciendo caso inmediato ante sus berrinches, créeme que la tiranía se evidenciará de manera constante. Si es necesario sacarlo del lugar para que no moleste a los demás, hazlo pero cárgalo sin arrastrarlo como maleta porque aunque el público presente no entiende y más bien despotrique contra tuya, pensará lo peor de ti si parece que lo estás “violentando”.

Tienes que ser objetivo y darte cuenta la hora que es, puesto que muy posiblemente ha pasado su hora de la siesta, no ha comido, no durmió bien, etcétera, lo que en pocas palabras, rompió con su estructura y es lo que lo hace estar de mal humor y como no sabe controlarse pues se desencadena en berrinches. No se vale sufrir por algo que puedes evitar perfectamente. Respetarle sus horarios podría ser uno de los mejores consejos, un niño que sabe qué esperar y que eso que espera siempre llega, es lo que le dará mayor tranquilidad, y por ende nos dará un hijo mejor portado sin arranques enloquecedores y vergonzosos.

Nunca le des lo que quiere cuando te lo pide de un modo incorrecto, si lo haces habrás caído en su juego y provocarás que su tiranía aflore y se aproveche de tu baja tolerancia a la frustración. Tienes que aprender a esperar, a ser paciente y a cumplir con las reglas para predicar con el ejemplo. Porque como sabes los niños son esponjas y como ya lo hemos mencionado en artículos anteriores, los chiquitos aprenden por imitación. Para lograr la coherencia, es importante que primero te conozcas y que sometas tus debilidades porque si ni eso sabes menos podrás controlar a tu pequeño ante un ataque de ira.

Entonces ya sabes; no hagas berrinches tú, no pegues, no grites, no cedas, no te dé miedo, siéntete seguro, predica con el ejemplo, sé coherente, conócete a ti mismo, respeta los horarios de tus hijos y estoy segura que casi no verás berrinches en tu familia.

Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

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