Ucrania y los efectos de una guerra

“La humanidad anhela liberarse de la pobreza, del trabajo, de la guerra, de todo lo que pocos eluden sin envilecerse”. Nicolás Gómez Dávila

Sucedió al término de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sarajevo 1984, una de las guerras más crudas de la era moderna, la guerra de Bosnia. Tan solo esperaban que la justa invernal terminara para dar paso a una guerra que cobraría miles de vidas y causaría miles de desplazados. En esta ocasión se vaticinaba que después de los Juegos Olímpicos de Invierno Pekin 2022, Rusia invadiría Ucrania. La salida del país de todos los deportistas visitantes era la prioridad del gobierno chino. Los pronósticos se hicieron realidad: el 24 de febrero a las 5 am, hora de Kiev, el mandatario ruso Vladimir Putin anunciaba una operación militar especial para proteger a los separatistas de las zonas de Donetsk y Luganks situadas en la región del Donbass.

Horas después, Ucrania condenando la invasión a su territorio, declarando ley marcial, por ello el Ministerio del Interior prohibió la salida del país a hombres de 18 a 60 años, para servir de manera militar. Rápidamente comenzó la despedida de sus familias. Del mismo modo, llevaron a cabo la distribución de rifles entre los civiles. Una medida desesperada ante la guerra con Rusia. Esta claro que cuando las cosas se tornan difíciles nadie piensa en la insensatez de la ideología de género, en prohibir la salida de mujeres para que defiendan la patria so pretexto de la igualdad. Esta discriminación hacia la mujer y niños se da en razón de su capacidad reproductiva y protección a la futura generación, respectivamente.

Por otro lado, al margen de la terrible situación en la que se hallan los civiles orillados a refugiarse, la defensa de la patria no debería ser obligatoria, sino una exigencia personal. El amor a la patria obliga en conciencia a defenderla, de tal suerte que no habría que esperar a que un gobierno obligue, sino acudir en su defensa cuando la están invadiendo. Pero aquello de la «paz y fraternidad mundial», aquello de la «no violencia» a cualquier costo ha producido sus frutos: oleadas de esclavos intelectualmente débiles, indiferentes a su patria, so pretexto de su seguridad. Ahora bien, decir que toda guerra es mala y debe evitarse a como dé lugar, es muy propio de una sociedad occidental cada vez más afeminada. Hay razones válidas para tomar las armas y matar: en legítima defensa y en guerra defensiva (entre otras más).

La causa justa se da siempre en la guerra defensiva, contestando una agresión injusta y habiendo agotado los medios pacíficos, debe ser decretada por una autoridad legítima, nunca se produce por odio sino por un derecho que se ha violado. La guerra ofensiva en sentido estricto es injusta. En el presente caso sería difícil asegurar si hay causa justa en la guerra y en quién recae el derecho legítimo a defenderse. Hay muchos intereses en juego y el panorama del conflicto bélico que los medios de comunicación nos presentan es, en gran parte, sesgado. Sale a la luz por ejemplo, la guerra que Ucrania mantiene desde el 2014 en la región de Donbass con tintes de limpieza étnica; pero los separatistas en esa zona son instigados por Rusia que ambiciona lo que una vez fue parte de la Unión Soviética.

Así pues, resulta osado justificar/disculpar la invasión de este país a Ucrania so pretexto de una guerra que lleva 8 años en aquella región y que Rusia misma ha provocado. Y en medio de todo esto, la OTAN que comete crímenes impunemente y cuyos intereses geopolíticos nos lleva a cumplir rápidamente con la Agenda 2030 del Nuevo Orden Mundial: dos años de “pandemia”, después una guerra que producirá carestía y alza de precios, más tarde, el hambre. Una guerra puede ordenar nuestras prioridades y hacer a un lado la estupidez, una guerra puede sacar el valor o la cobardía de las personas, puede abrirnos los ojos sobre la miseria del mundo y mostrarnos lo equivocados que estábamos obligándonos a reaccionar; he ahí algunos de los efectos de una guerra, viviendo a distancia.

Está claro que en todo este caos, la víctima es la población civil no solo en la región de Ucrania sino a nivel mundial, porque, lo que hoy sucede en el país eslavo, nos arrastrará a todos, eso es seguro…

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