¿Qué hizo Benedicto XVI para detener los abusos sexuales?

Se cumplieron seis años de la renuncia de Benedicto XVI, que entró en vigor aquel 28 de febrero de 2013. A pesar de su humilde y frágil figura, el Papa emérito ha sido clave en la lucha para erradicar la pederastia en la Iglesia católica.

  1. Francisco reconoce la valentía de Benedicto. En la conferencia de prensa, en el vuelo de regreso de su viaje apostólico a los Emiratos Árabes, el pasado 5 de febrero, el Papa hizo referencia a su predecesor como un “hombre fuerte” que “de débil no tiene nada”, porque tuvo el valor de enfrentar la corrupción sexual, haciendo una velada alusión al caso Maciel de 2006.

En otro momento, al cumplirse un año de su Pontificado, en una entrevista al diario italiano Il Corriere della Sera, (5 mar. 2014), Francisco dijo que, en cuanto al tema de abusos sexuales de menores, “Benedicto XVI ha sido muy valiente y ha abierto un camino”, sobre el cual “la Iglesia ha hecho mucho”.

  1. En el inicio de la crisis. Desde su época de Prefecto, durante el Pontificado de Juan Pablo II, el entonces Cardenal Ratzinger comenzó a dar pautas de actuación para atender a las víctimas y procesar a los abusadores, pues hasta ese momento la política de la Santa Sede era que “la ropa sucia se lava en casa”.

En abril de 2002, con motivo de los reportajes del diario “Boston Globe”, que destaparon el encubrimiento de abusos por parte de clérigos, Juan Pablo II convocó a una cumbre a los obispos de Estados Unidos.

Ahí el Papa polaco expresó que “no hay lugar en el sacerdocio y la vida religiosa para quienes quieren perjudicar a los jóvenes”, dando a entender que se debían expulsar del sacerdocio a los abusadores, y no únicamente cambiarlos de parroquia.

  1. El caso de Irlanda. En octubre de 2005, durante el primer año de Pontificado de Benedicto, una investigación del Gobierno de Irlanda descubrió más de cien casos en un diócesis del condado de Wexford, en el que los acusados sólo fueron trasladados a otras diócesis.

En un acto sin precedentes, Benedicto XVI se reunió con las víctimas irlandesas y envió en marzo de 2010 una Carta pastoral dirigida a los fieles de Irlanda, en la que pidió que se reconocieran tanto “los graves delitos cometidos contra niños indefensos”, como el daño causado a las víctimas y sus familias, y dio la pauta novedosa hasta ese momento: “garantizar que en el futuro los niños estén protegidos de semejantes delitos”.

  1. El programa anti-abusos diseñado por Benedicto XVI. En septiembre de 2010, durante la crisis mediática, por los nuevos casos de abusos puestos a la luz pública, el Papa alemán viajó a Reino Unido y, en la conferencia de prensa durante el vuelo, esbozó el programa a seguir.

La fórmula es clara: 1) atender a las víctimas: “solicitud, compromiso por las víctimas, es la prioridad, con ayuda material, psicológica, espiritual”; 2) apartar a los culpables de todo acceso a los jóvenes, y 3) prevención: elegir bien a los candidatos al sacerdocio, para evitar casos futuros.

Aunque con el paso de los años los pasos enumerados por Benedicto XVI nos suenan como algo normal y habitual, en su momento representaron un cambio de paradigma, pues al inicio de esta crisis, las víctimas casi no eran escuchadas ni atendidas, y los culpables no eran juzgados penalmente.

Epílogo. Benedicto XVI será conocido en la historia no sólo como el “Papa teólogo”, sino también como el “Papa valiente”, que tuvo la fortaleza y el tesón de enfrentar los casos de abusos sexuales y darles un cauce legal.

Así, el Papa emérito llevó a cabo una silenciosa reforma, que puso en primer lugar a las víctimas, permitió el castigo de los perpetradores y sentó las bases para una mejor formación psicológica de los futuros sacerdotes.

@FeyRazon   lfvaldes@gmail.com

http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

¿Qué podemos esperar de la cumbre anti-pederastia en el Vaticano?

Durante cuatro días, el Papa Francisco se reunió con obispos de todo el mundo, en el encuentro titulado “La protección de menores en la Iglesia”, para responder con firmeza al problema de abusos sexuales. Les ofrezco hoy unas guías para ver el impacto de esta reunión sinodal que tendrá en la Iglesia.

1. ¿Por qué reúne se el Papa con los obispos? La respuesta no es tan obvia. Ante un problema tan grave y de escala mundial, alguno quizá piense que el Pontífice reúne a los obispos para regañarlos o, tal vez, para darles órdenes imperiosas.

La clave para entender esta cumbre la explica muy bien el historiador inglés y biógrafo del Papa Francisco, Austin Iveriegh, quien explica que “para enfrentarse a una crisis de credibilidad que atañe a la vida y la misión de la Iglesia misma, el Papa no ha dictado normas y leyes, sino que ha convocado una asamblea sinodal”. (RC, 21 feb. 2019)

Se trata del “camino de la sinodalidad”, o sea, de la Iglesia que se reúne para escuchar y para discernir los temas que afectan a todos, pues esta la vía indicada por Francisco en 2015, cuando manifestó su convicción de que esta sinodalidad “es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”. (Ibidem).

2. Las víctimas son lo más importante. El encubrimiento de los culpables fue lo que dio pie a esta crisis global de la Iglesia. Durante décadas se mantuvieron en secreto estos crímenes, para no manchar a la Iglesia, dado que estos abusos los perpetraron unos pocos clérigos. Y en no pocos casos no se les creyó a las víctimas que denunciaron estos hechos.

Ahora la Iglesia ha rectificado y ha empezado por reconocer el dolor de las víctimas y pedirles perdón. Al inicio de la reunión, Francisco pidió a los obispos escuchar “el grito de los pequeños que piden justicia”, para “sanar las graves heridas del escándalo de la pederastia”.

Durante la primera reunión de esta cumbre, fueron proyectados en el aula sinodal los testimonios de cinco víctimas que sufrieron abusos de sacerdotes. Una de ellas contó que cuando hizo la denuncia, “me trataron como a un mentiroso”.

En esa misma jornada, el Papa Francisco saludó al polaco Marek Lisinski, víctima de abusos y creador de la organización “Ending Clerical Abuse” (ECA ,‘Para poner fin a los abusos del clero’). El Pontífice besó su mano como signo de perdón. (video)

3. Soluciones concretas. Desde Benedicto XVI se empezaron a dictar pautas de actuación ante estos casos, pero aún son un poco generales y no han tenido un alcance global. Por eso, Francisco ha pedido que en esta reunión se establezcan líneas muy claras.

En su breve discurso inaugural, el Pontífice dijo a los obispos y peritos: “El Pueblo santo de Dios nos mira y espera de nosotros, no solo simples y obvias condenas, sino disponer medidas concretas y efectivas. Es necesario concreción”.

Buscando esa concreción, el Papa entregó a los participantes una líneas de acción. Se trata de 21 puntos de reflexión, que Francisco elaboró tomando en cuenta las propuestas de las Conferencias episcopales de todo el mundo.

Los primeros siete puntos dan los pasos a seguir cuando se conoce un caso (escuchar a las víctimas, informar a las autoridades civiles, establecer protocolos, etc.). Los puntos 8, 9 y 10, se refieren a la atender y sanar las heridas de las víctimas.

El punto 11 trata sobre colaborar con los medios de comunicación para poder discernir los casos verdaderos de los falsos, evitando difamaciones. El n. 14 habla sobre el derecho a la defensa (la presunción de inocencia). Y el 15 pone a consideración que los obispos y sacerdotes culpables sean expulsados del ministerio.

Epílogo. Francisco, siguiendo la tarea de purificación iniciada por Benedicto XVI, está realizando una verdadera reforma en la Iglesia, y ha sido valiente para abordar un tema complicado y desafiar los encubrimientos.

Lo que podemos esperar de esta cumbre anti-pederastia es una auténtica purificación de la Iglesia, es decir, el reconocimiento de esta plaga con la finalidad de atender a las víctimas, castigar a los culpables y dar medidas concretas para evitar nuevos casos.

@FeyRazon lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

¿Para qué propone el Papa un “mestizaje cultural”?

Hubo un gesto del Papa Francisco, en su reciente reunión con los representantes de los pueblos indígenas del mundo, que pasó muy desapercibido en las noticias. El Pontífice esbozó un programa para reconciliar las tradiciones indígenas con el mundo civilizado y así superar la crisis ecológica.

1. Un reunión peculiar. El pasado jueves 14 de febrero, el Papa visitó la sede de la FAO en Roma, para inaugurar la 42° sesión del Consejo de los Gobernadores del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), un organismo de la ONU.
En este marco, el Pontífice se reunió con un grupo de 38 delegados de 31 pueblos indígenas de América, África, Asia y el área Pacífico. La reunión duró unos veinte minutos. El Papa Francisco saludó a los presentes uno por uno y algunos de ellos le donaron estolas artesanales. (aica.org, 14 feb. 2019)

2. Un reconocimiento a los pueblos originarios. En su discurso a estos representantes de los pueblos indígenas, Francisco puso de manifiesto las aportaciones que pueden proporcionar las comunidades originarias para el cuidado del planeta, nuestra casa común.
El Papa afirmó que los pueblos originarios, “con su copiosa variedad de lenguas, culturas, tradiciones, conocimientos y métodos ancestrales”, se convierten para todos en “una llamada de atención” que advierte que el ser humano “no es el propietario de la naturaleza, sino solamente el gerente”.
El significado de estas palabras es desafiante. Francisco da a entender que las soluciones al problema ecológico deben contar con las tradiciones y la cultura de los pueblos que viven desde hace siglos en el campo, pues su sabiduría es un factor clave para aprender a respetar la naturaleza.

3. Aprender a dialogar con la tierra. En este mismo discurso, el Obispo de Roma destacó un aspecto de relación del hombre con la tierra, que quizá conocemos muy poco quienes vivimos en ambientes urbanos.
Se trata del “diálogo” con la tierra. Esto significa que la relación con el entorno es mucho más profunda que la explotación agrícola y las ganancias económicas. Y en esto, los habitantes de las zonas rurales, que saben contemplar los ciclos de la naturaleza, nos dan una gran lección.
Francisco explicó que “la tierra sufre y los pueblos originarios saben del diálogo con la tierra, saben lo que es escuchar la tierra, ver la tierra, tocar la tierra”. El Pontífice también señaló que los pueblos indígenas “saben el arte del bien vivir en armonía con la tierra”, y nos invitó a los que “quizás estemos tentados en una suerte de ilusión progresista a costillas de la tierra” a aprender de ellos.

4. Un nuevo tipo de mestizaje. El Papa advirtió que “en el imaginario colectivo” existe el peligro de considerar a los pueblos civilizados “de primera” y a los pueblos así llamados originarios o indígenas “de segunda”.
De esta manera, Francisco salió al paso del prejuicio de que los pueblos indígenas no tendrían nada que aportar en el cuidado de la naturaleza, dado que sus conocimientos no son sistemáticos o académicos.
Y advirtió que ese es “el gran error de un progreso desarraigado, desmadrado de la tierra”. Y entonces hizo una propuesta de que los pueblos civilizados dialoguen y reciban la sabiduría de aquellos otros pueblos: “Hoy urge un ‘mestizaje cultural’ donde la sabiduría de los pueblos originarios pueda dialogar al mismo nivel con la sabiduría de los pueblos más desarrollados”.

Epílogo. Quizá durante mucho tiempo hemos vivido con el paradigma de que las zonas rurales son básicamente una bodega de recursos naturales, como una primera etapa de la actividad económica, que pueden ser explotadas cada vez con mayor eficiencia mediante el uso de la tecnología.

Pero la crisis ecológica nos obliga a pensar de otra manera. Y aquí Francisco nos da una gran pista: dejar de ver la naturaleza como fuente de materias primas, para verla con la sabiduría de los pueblos indígenas, que han aprendido –durante siglos– el arte de tratar a la tierra con respeto y armonía, pues han entendido que los bosques, campos y ríos son “nuestra casa común”.

@FeyRazon lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

Una silenciosa herida en la sociedad

La trata de personas es un gran crimen contra la humanidad pero, aunque es un delito que todos reprueban, hoy mismo es una plaga difícil de erradicar. ¿Qué propone el Papa Francisco para salvar a las víctimas del tráfico de humanos?

1. Iniciativas para denunciar la trata. La Santa Sede tiene también la misión de promover la dignidad humana de todas las personas, creyentes o no. Y por eso ha desarrollado algunos proyectos para combatir este terrible mal social.
Entre otros programas, el Vaticano instituyó en 2015 las “Jornadas de oración y reflexión contra la trata de personas”, que se celebra en una fecha muy significativa, el 8 de febrero, fiesta de Santa Josefina Bakhita, una religiosa africana del s. XIX, que en su niñez fue víctima de traficantes de esclavos negros.
De esta manera, la Iglesia católica suma esfuerzos con otras instituciones internacionales, como la ONU, la cual cada 23 de septiembre conmemora el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas.

2. El fenómeno de la trata. Según un informe de la Comisión Europea (2016), la trata de seres humanos “consiste en la compraventa y explotación de niños y adultos”. El documento explica que los traficantes “explotan la vulnerabilidad de la gente”, producida por “la pobreza, la discriminación, la desigualdad de género, la violencia contra las mujeres, la falta de acceso a la educación, los conflictos étnicos y los desastres naturales”.
El informe describe que la trata de personas se realiza con fines explotación sexual y laboral, junto con otros fines que me impacta enunciar: “mendicidad forzosa, actividad delictiva, matrimonio forzoso o de conveniencia, o extracción de órganos, la trata de lactantes y niños de corta edad para su adopción, la trata de mujeres embarazadas para vender sus bebés recién nacidos, la trata para la producción de cannabis y la trata con fines de contrabando o venta de estupefacientes”.

3. La esclavitud moderna. Cada mes, Francisco graba un video en el que pide a los fieles que recen por una intención particular. Con motivo de la Jornada contra la trata, el Papa emplea el video de febrero para denunciar el tráfico de personas.
En el video, el Pontífice explica que “aunque tratemos de ignorarlo, la esclavitud no es algo de otro tiempo”. Y más adelante añade que “no podemos ignorar que hoy hay esclavitud en el mundo, tanto o más quizás que antes”.
Y luego, el Papa invita a no permanecer indiferentes: “Ante esta trágica realidad, no podemos lavarnos las manos si no queremos ser, de alguna manera, cómplices de estos crímenes contra la humanidad”.

4. Un silencio cómplice. Hace un año, en la Jornada de 2018, le preguntaron a Francisco sobre el sorprendente silencio ante el fenómeno de la trata. A lo que contestó que, por una parte, hay mucha ignorancia sobre el tema.
Pero, por otra, “a veces parece que haya también poca voluntad de comprender la dimensión del problema”, y que esto se debe a que “toca de cerca nuestras conciencias, porque es escabroso, porque nos avergüenza”.
El Papa denunció con claridad que hay personas que conocen este problema, pero no quieren hablar de él “porque se encuentran al final de la ‘cadena de consumo’», como usuarios de los ‘servicios’ que son ofrecidos en la calle o en internet”.
Y añadió que también hay personas que directamente no quieren que se hable de este teman, por que están implicados “directamente en las organizaciones criminales que de la trata obtienen buenos beneficios”.

Epílogo. El dolor de hombres, mujeres y niños que son tratados como esclavos y que sufren dolor físico y maltrato psicológico es una gran herida social, que nos afecta a todos, aunque no lo queramos ver. Por eso, es tarea obligatoria de todos no quedarnos callados, no aceptar que la trata de personas sea algo normal de nuestra cultura y denunciarla.

@FeyRazon lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

¿Para qué viaja el Papa a un país musulmán?

Hace unos siglos, cristianos y musulmanes protagonizaron las Cruzadas, aquellas horribles guerras de religión. Este fin de semana, el Pontífice de la Iglesia católica viaja a un país confesionalmente musulmán. ¿Qué significado tiene esta Visita apostólica?

1. Un encuentro interreligioso. Del 3 al 5 de febrero, tendrá lugar el primer viaje de un Papa a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ya que, invitado por el emir, Francisco acudirá ahí para participar en el encuentro interreligioso internacional “Fraternidad humana”, en contexto del año de la tolerancia que se celebra en todos los Emiratos, en recuerdo del fundador del país, Sheikh Zayed Bin Sultan Al Nahyan.
El Pontífice se reunirá con el Príncipe heredero, luego mantendrá un encuentro privado con los miembros del Consejo de Ancianos Musulmanes en la Gran Mezquita de Sceicco Zayed y también participará en el Encuentro Interreligioso, que se desarrollará en el Memorial del Fundador.

2. Un país islámico. Los EAU forman un país donde la mayoría pertenece a la rama suní del Islam. Actualmente esta nación es uno de los centros financieros del mundo y registra una de las rentas per cápita más altas del mundo, fruto de una economía basada en la producción de petróleo. Son muy famosas su dos principales ciudades, Abu Dhabi y Dubai.
Los EAU cuentan con 9 millones de habitantes. Según el Informe de Libertad Religiosa 2018 elaborado por el instituto vaticano llamado Ayuda a la Iglesia Necesitada, el 76.7 de su población son musulmanes.
Además, hay minorías hinduistas, budistas y cristianas, compuestas en su totalidad por los migrantes, y que tienen reconocida cierta libertad religiosa. Los cristianos forman el 12.4 por ciento de la población, de los cuales unos 800 mil personas son fieles católicos.

3. La situación de la libertad religiosa. Es notable que el Gobierno de los EAU sostenga públicamente que respeta la libertad religiosa individual, pues otros estados islámicos no lo hacen. Sin embargo, esta libertad ahí está aún en sus comienzo.
Una de las limitaciones respecto a libertad religiosa consiste en que la legislación de ese país admite la Sharía o Ley Islámica como legislación vinculante, también para los que no profesan el Islam. Además, se prohíbe que los musulmanes puedan cambiar de religión y sólo se permite a los fieles islámicos el derecho a hacer proselitismo.

4. Una nueva página de la historia. En la víspera del viaje, el Papa Francisco envío un video mensaje a los EAU. El Pontífice dice que se alegra por “esta oportunidad que me ofrece el Señor para escribir, en vuestra querida tierra, una nueva página de la historia de las relaciones entre las religiones, confirmando que somos hermanos aunque seamos diferentes.”
También el Papa le agradece a su amigo, el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed Al-Tayeb, y a los organizadores de esta visita “por la valentía y la voluntad de afirmar que la fe en Dios une y no divide, acerca manteniendo las diferencias, aleja de la hostilidad y del rechazo”.

Epílogo. Estamos viendo sin duda un profundo cambio histórico, porque somos testigos del encuentro fraterno entre líderes de dos grandes religiones que en su momento pelearon violentamente.
Han pasado siglos desde aquellas guerras, y con el transcurrir de los años la reflexión se ha impuesto a las armas. Ambas confesiones ha comprendido que la común dignidad humana, inherente a cada persona, es la base en la que ambas religiones se apoyan. Y eso hace posible la convivencia, aunque haya profundas diferencias en las creencias.
Esperemos que esta visión de mutua aceptación pronto llegué a todas las naciones del mundo, en las que aún hay persecución o discriminación por motivos religiosos. De esta manera, las religiones serán en verdad una garantía para la paz entre las naciones.

@FeyRazon lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

Las lecciones sociales de la JMJ de Panamá

El Papa Francisco reunió a los jóvenes de los cinco continentes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en la Ciudad de Panamá. Rezó con ellos y también dio unas excelentes lecciones sobre la dimensión social del cristianismo. Veamos.

  1. Sociedad y religión. Todas las religiones tienen una dimensión social, porque sus fieles son las mismas personas que componen las familias, los barrios, las escuelas, las fábricas y los gobiernos.

Por eso, las religiones –y en este caso el cristianismo– tienen mucho que aportar a sus fieles para que aprendan a compartir su vida y sus talentos con el resto de los ciudadanos, que son sus iguales.

Y así, hombro con hombro, los creyentes participan de las mismas inquietudes y problemas de su país y, con las luces que el cristianismo les aporta, pueden contribuir con soluciones a los conflictos sociales, laborales, etc., poniendo siempre por delante el respeto a la dignidad humana.

  1. La preocupación social y la política. En las sociedades modernas, la laicidad del Estado es importante para garantizar que cualquier ciudadano pueda confesar la fe religiosa que desee, sin ser coaccionado ni reprimido.

Pero la historia de América Latina ha tenido episodios complicados, en los que esa laicidad estatal se confundió con un prohibir las manifestaciones sociales de las religiones, y más en concreto del Catolicismo.

Todo eso ha producido un prejuicio, el de confundir las cuestiones sociales con la política. No pocas personas consideran una intromisión en política, cuando la Iglesia católica habla de temas de migración, justicia, etc. Pero no es así, porque las cuestiones sociales no se resuelven únicamente desde la política.

  1. San Óscar Romero y las cuestiones sociales. También durante la JMJ, el Papa Francisco se reunió con los obispos de Centro América y les habló de la Iglesia como Pueblo de Dios, basando su discurso en la figura del obispo mártir salvadoreño.

La primera lección del Papa fue que las preocupaciones sociales de Mons. Romero no fueron fruto de una mentalidad política, sino brotaron de su amor a la Iglesia y del estudio del Magisterio del Concilio Vaticano II.

Francisco explicó que San Óscar “no fue ideólogo ni ideológico; su actuar nació de una compenetración con los documentos conciliares”, que le ayudaron a contemplar la Iglesia como Pueblo de Dios, y por eso supo “escuchar los latidos de su pueblo, percibir ‘el olor’ de los hombres y mujeres de hoy hasta quedar impregnado de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias”. (Discurso, 24 ene 2019)

  1. La cultura del encuentro. En su primer reunión con los jóvenes, Francisco les explicó que las diferencias culturales, de lenguas y de vestimenta no impidieron que se pudieran encontrar y confesar juntos a Jesucristo, y que por eso se convirtieron en “maestros y artesanos de la cultura del encuentro”.

Y explicó el Papa que la “cultura del encuentro” es la que nos hace “caminar juntos desde nuestras diferencias” pero con un amor. Esta cultura se opone a todos los que se empeñan en excluir o expulsar a los que “no son como nosotros”.

El encuentro se funda en que “el amor verdadero no anula las legítimas diferencias, sino que las armoniza en una unidad superior” (Benedicto XVI, Homilía, 25 enero 2006). Por eso, Francisco invitó a los jóvenes a ser “constructores de puentes” y no ser “constructores de muros”. (Discurso, 24 ene 2019)

Epílogo.  A pesar de la crisis producida por los escándalos de pedofilia en la Iglesia, la doctrina social católica tiene mucho que aportar a las naciones, porque la semilla del Evangelio contiene tanto un poderoso mensaje de unidad entre los pueblos, como el principio unificador de todas las diferencias sociales e históricas: Jesucristo.

@FeyRazon   lfvaldes@gmail.com

http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

Unidad entre Iglesias cristianas, ¿utopía?

La historia pesa sobre las Iglesias cristianas, divididas por cismas desde hace muchos siglos. Aunque perduran algunas diferencias doctrinales y organizativas, desde hace varias décadas las diversas confesiones se reúnen, cada mes de enero, para buscar la unión. ¿Qué se puede hacer hoy para que las Iglesias recuperen la unidad perdida?

1. Un poco de historia. En 1908, el Padre Paul Wattson, ministro episcopaliano y cofundador de la Society of Atonement (Sociedad de la Expiación), instituyó un octavario de oración por la unidad de los cristianos, que se celebró por primera vez del 18 al 25 de enero de 1908, en el que participaron más de dos mil personas, católicos y episcopalianos.

En la década de 1930, el octavario de oración experimentó importantes adaptaciones sobre todo por parte del abad Paul Couturier (1881–1953) de Lyon, quien para darle un nuevo impulso al ecumenismo, denominó a este octavario como “Semana de oración por la unidad de los cristianos”.

En 1968, la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Secretariado para la Promoción de la unidad de los cristianos de la Iglesia católica elaboraron unos textos de oración común que se distribuyeron en todo el mundo en las Iglesias y las parroquias de las diversas confesiones. (Orígenes cristianos.es)

2. El problema de la división. El Evangelio de San Juan recoge el momento en que Jesucristo piden al Padre celestial, que todos los que creen en Él “sean uno”, y mediante esta unidad las demás personas “pueden creer” también en Él (cfr. Juan 17,21).

Estas palabras se ha verificado también a la inversa: la división entre los cristianos de diversas confesiones, que en siglos pasados dio pie a guerras de religión en Europa, ha sido un factor para que muchas personas se alejen de la fe o no se acerquen a las Iglesias.

El camino para que la luz del mensaje de Jesús pueda ser aceptado por más personas es la unidad. Las palabras de paz y de unidad de Jesús sólo serán creíbles, si los creyentes en Él somos capaces de superar las diferencias.

3. Cristo y la unidad. En una audiencia general de enero de 2014, el Papa Francisco explicó que el nombre de Cristo crea comunión y unidad, no división. El Pontífice retomó la pregunta que San Pablo dirigía a los cristianos de Corinto: “¿Acaso está dividido Cristo?”

Luego el Papa comentó: “Ciertamente Cristo no ha sido dividido. Pero debemos reconocer sinceramente, con dolor, que nuestras comunidades siguen viviendo divisiones que son de escándalo”.

Y añadió: “¡La división entre nosotros los cristianos es un escándalo! No hay otra palabra: ¡un escándalo! Cada uno de ustedes – escribía el Apóstol – dice: ‘Yo soy de Pablo’, ‘yo en cambio soy de Apolo’, ‘yo de Cefas’, y ‘yo de Cristo’.” (News.va, 17 ene. 2019)

4. Una meta: reconocer los dones del otro. En la homilía del inicio de la Semana de oración por la Unidad de los Cristianos de este año 2019, Francisco propuso ante los líderes de las diversas confesiones un consejo muy práctico: reconocer los dones que Dios ha dado a las diversas Iglesias.

Es una invitación muy profunda, pues implica reconocer que Dios actúa en las diversas confesiones, mientras que muchas veces los fieles de cada Iglesia afirman que los miembros de las otras no son bendecidos por Dios.

Por eso, explicó el Papa que “es posible que los dones recibidos de Dios nos vuelvan ciegos para ver los dones dados a otros cristianos”. Y añadió que es “un grave pecado empequeñecer o despreciar los dones que el Señor ha dado a otros hermanos, creyendo que no son de alguna manera privilegiados de Dios”.

Y el Pontífice invitó a “reconocer el valor de la gracia concedida a otras comunidades cristianas”, ya que esto nos llevará a desear “participar en los dones de los demás”, e implicará que el pueblo cristiano “renovado y enriquecido por este intercambio de dones” sea un pueblo capaz de “caminar con paso firme y confiado por el camino que conduce a la unidad”.

Epílogo. La unidad entre las Iglesias cristianas beneficiará a toda la sociedad, porque establecerá un gran vínculo de fraternidad y no de división entre los ciudadanos de un mismo país que afirman creer en Jesucristo.

Y esta unidad –que ya desde ahora se puede notar, si los fieles de cada confesión reconocen los dones de los otros–, animará a que más personas adopten los valores cristianos, que son un recurso moral para vivir con ética y solidaridad, valores que hoy necesita la sociedad.

@FeyRazon lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

El viaje que marcó el futuro de la Iglesia

Hace 55 años, el Papa Pablo VI realizó un viaje a Tierra Santa, que cambió el paradigma del Pontificado romano. Aunque han pasado los años, ¿por qué sigue presente este gesto que marcó el rumbo de la Iglesia contemporánea?

  1. El contexto. Estaba muy reciente el Concilio Vaticano II, que tuvo la misión de establecer las pautas de la nueva relación de la Iglesia Católica con el mundo contemporáneo. Quedaba entonces la enorme tarea de llevar a la práctica esos principios, y no había antecedentes de cómo hacerlo.

El Pontífice de ese momento era Pablo VI quien tuvo la intuición de que con un viaje a Tierra Santa podía dar varios mensajes fundamentales sobre la paz, el ecumenismo y la relación de la Iglesia con los judíos, en un contexto que por sí mismo fuera un gran signo para reforzar sus discursos.

  1. El primer viaje apostólico. El Papa anunció con un mes de anticipación que visitaría la tierra de Jesús del 4 al 6 de enero de 1965. Hasta ese momento, los Pontífices no solían viajar y por eso resultó novedosa y revolucionaria esta iniciativa de Pablo VI.

Sería Juan Pablo II quien nos acostumbraría a que viajar por todo el mundo es lo “normal” para un Papa. Por eso, podemos decir que este viaje de Pablo VI fue decisivo para la Iglesia, porque estableció un nuevo modo de cercanía entre un Pontífice y los fieles católicos del mundo entero.

  1. Un gran encuentro ecuménico. El diálogo y la reconciliación entre las diversas confesiones que creen en Jesucristo, como Dios y Señor, es lo que se llama “ecumenismo”. Tras casi un milenio de desencuentros entre católicos y ortodoxos, el Concilio Vaticano II impulsó el desarrollo del diálogo ecuménico entre ambas confesiones.

Fue el 5 de enero cuando, en el Monte de los Olivos, Pablo VI se reunió con Atenágoras, el Patriarca de Constantinopla, líder de las Iglesias ortodoxas, proveniente de Grecia. Un gran abrazo y la oración del Padrenuestro en la lengua oficial de cada Iglesia, latín y griego, fueron el inicio de muchos encuentros futuros.

Juan Pablo II se reuniría después con casi todos los Patriarcas de las Iglesias ortodoxas, y 51 años más adelante, en febrero de 2016, el Papa Francisco tendría un histórico encuentro con un Patriarca ruso, Cirilo, en Cuba, pues era la primera vez que se encontraban un Obispo de Roma y un Patriarca de Moscú.

  1. Un Papa con sentido del futuro. Pablo VI, canonizado en 2018 por Francisco, fue un hombre con grandes cualidades humanas y espirituales. Tuvo la poco común cualidad de saber visualizar los problemas que sobrevendrían al mundo y, por eso, supo proponer respuestas “proféticas”, es decir, que se adelantaban a su propia época.

Él mismo comprendió que este viaje a Tierra Santa marcaba una nueva época y así lo manifestó a su regreso a Roma, aquel 6 de enero. En su mensaje afirmó que esa visita apostólica no fue “solamente un hecho singular y espiritual”, sino que “se ha transformado en un acontecimiento que puede tener gran importancia histórica”.

Y luego explicó cuál era esa importancia histórica. Se trataba quizá de “un comienzo de nuevos eventos que pueden ser grandes y benéficos para la Iglesia y para la humanidad”. Y así fue. Primero Juan Pablo II, luego Benedicto XVI y ahora Francisco han sido protagonistas de la paz, del ecumenismo y de la justicia social, precisamente a través de sus viajes apostólicos.

Epílogo. San Pablo VI es un personaje que las nuevas generaciones debemos redescubrir. Su profunda visión del mundo desde la fe hizo posible el gran diálogo actual entre la Iglesia y la sociedad contemporánea.

Sus viajes y sus escritos fueron una gran base para la evangelización, el ecumenismo, la paz y la justicia de las que han seguido predicando sus sucesores. Y todo esto se puso en marcha hace 55 años, en aquel viaje del Papa Pablo a Jerusalén.

@FeyRazon   lfvaldes@gmail.com

http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

Existencias de apariencia

El 2018 finaliza con noticias complicadas para la Iglesia católica por los escándalos de abusos, pero el Papa Francisco tiene la mira puesta en dar esperanza a los que pudieran estar más confundidos o decepcionados: los jóvenes. ¿Cuáles son los temores de la juventud que hoy requieren una repuesta urgente?

  1. Los jóvenes y sus temores. Estamos en vísperas de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JM J), que Francisco ha convocado para enero de 2019 en la ciudad de Panamá. En su Mensaje de preparación el Pontífice ha abordado un tema clave para la juventud: sus temores ante la vida.

Esta óptica es contracultural, pues parecería que el mensaje debería generar atracción por vía de hablar de temas no dolorosos o sólo de ilusiones futuras. Pero ante un mundo en crisis y una Iglesia con ciertos problemas de credibilidad, con realismo el Papa aborda las incertidumbres que paralizan la fuerza de un corazón joven.

  1. Las inquietudes profundas. Los desafíos, que pueden amedrentar la mente y los proyectos de la gente joven, suelen ser los que se refieren a las decisiones fundamentales de las que depende lo que ellos serán y lo que harán en este mundo.

El Pontífice tiene el valor de interrogar a los jóvenes sobre los temas que más les pueden afectar hoy: la interacción en las redes sociales. Como preparación para la JMJ 20019  les pregunta: “ustedes jóvenes, ¿qué miedos tienen? ¿Qué es lo que más os preocupa en el fondo?”

  1. Una vida aparente. Francisco explica que el miedo de “fondo” de muchos jóvenes es el de “no ser amados, queridos, de no ser aceptados por lo que ustedes son”. Y luego el Papa señala en qué consiste en ese no ser tomados en cuenta por lo que ellos realmente son.

En efecto, les escribe el Papa, “hoy en día, muchos jóvenes se sienten obligados a mostrarse distintos de lo que son en realidad, para intentar adecuarse a estándares a menudo artificiales e inalcanzables”.

Y explica que ese deseo de conseguir esas vidas inalcanzables empuja a muchos de ellos, a que en las redes sociales hagan continuos “retoques fotográficos” de su imagen, escondiéndose detrás de máscaras y falsas identidades, hasta casi convertirse ellos mismos en un “fake”, en algo falso. Incluso, muchos están obsesionados con recibir el mayor número posible de “me gusta”. Y en consecuencia, “este sentido de inadecuación produce muchos temores e incertidumbres”.

  1. Para superar el temor. Francisco invita entonces a los jóvenes a superar el miedo. Y explica que la vía para conseguirlo es enfrentarlo: “Lo primero que hay que hacer para superar los miedos es identificarlos con claridad, para no perder tiempo y energías con fantasmas que no tienen rostro ni consistencia”.

Y el Papa a continuación propone un “método” para conseguir esta meta:  “los invito a mirar dentro de ustedes mismos y ‘dar un nombre´’ a sus miedos”. Y más en concreto, les señala unas preguntas: “hoy, en mi situación concreta, ¿qué es lo que me angustia, qué es lo que más temo? ¿Qué es lo que me bloquea y me impide avanzar? ¿Por qué no tengo el valor para tomar las decisiones importantes que debo tomar?”

Y concluye así con una poderosa exhortación, basada en la gran tradición de las Sagradas Escrituras:  “No tengan miedo de mirar con sinceridad sus propios miedos, reconocerlos con realismo y afrontarlos”.

Epílogo. Termina el año, pero hay buenas perspectivas para el 2019, porque ayudar a los jóvenes a superar el miedo por el que se dejan arrastrar a hacia una vida de apariencia en las redes sociales, será el inicio de una vida auténtica para muchos de ellos. Y esa es la semilla de una sociedad mejor.

La Guadalupana en tiempos difíciles

Por la fiesta de la Virgen de Guadalupe, millones de peregrinos abarrotan cada año su Basílica, mientras que en muchos países también la celebran con fervor. Esta enorme devoción guadalupana, ¿es una fuga colectiva para evadir la dura realidad social y económica? ¿O hay en ella una esperanza verdadera?

  1. Crisis social global. Si nos limitamos sólo a contemplar la situación de los países latinoamericanos, donde la devoción a la Guadalupana es muy grande, observamos severos problemas políticos en Venezuela y Nicaragua, una gran crisis humanitaria por la llegada de migrantes a las fronteras sur y norte de México, una inseguridad generalizada causada por la violencia (especialmente en Brasil, Venezuela, El Salvador y México). Además, de la recesión económica de casi toda esta enorme región.
  1. Necesidad de una esperanza. La historia reciente, con el caso del marxismo, nos muestra que, ante las crisis sociales y económicas, los seres humanos tenemos necesidad de una promesa de que será posible salir superar esos malos momentos.

Sin importar si un sujeto es creyente o no, es un hecho que éste necesita un motivo grande para esforzarse en el presente, con el fin de mejorar su situación en un futuro no tan cercano. El comunismo marxista prometía aquí en la tierra un paraíso que nunca llegó; en cambio, el cristianismo lleva dos milenios ofreciendo una esperanza sobrenatural, que ha ayudado a sobrellevar el dolor físico y moral, y ha transformado poco a poco las condiciones sociales.

  1. Una esperanza muy especial. Ante una crisis social y económica, parece que todos los esfuerzos deberían enfocarse sólo al trabajo y a la justicia social. Sin negar esto, la devoción religiosa a la Virgen de Guadalupe lleva a buscar primero la transformación personal como base para la reforma social.

Así nos lo recordaba el Papa Francisco en su viaje a México, en febrero de 2016. Nos explicaba que “la ‘Virgen Morenita’ nos enseña que la única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios”.

Aunque eso suena poco práctico, en realidad, “aquello que encanta y atrae, aquello que doblega y vence, aquello que abre y desencadena no es la fuerza de los instrumentos o la dureza de la ley, sino la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de la misericordia de Dios”.  (Discurso en la Catedral, 13 feb. 2016)

  1. Necesitamos consuelo. Desafortunadamente, las injusticias sociales y la pobreza conllevan mucho dolor: migración forzada, gente desplazada, trata de personas, homicidios, secuestros, pérdida de bienes, etc.

Y ese dolor necesita ser consolado, pues las meras promesas de justicia o de venganza no confortan un corazón herido. Y precisamente la devoción a la Virgen de Guadalupe es un gran consuelo, justo el que buscan esos millones de personas que no lo han encontrado en este mundo.

Eso mismo lo señaló también el Papa Francisco en aquella visita apostólica: “En aquel amanecer de diciembre de 1531 … Dios despertó la esperanza de su hijo Juan, la esperanza de un pueblo … de los pequeños, de los sufrientes, de los desplazados y descartados, de todos aquellos que sienten que no tienen un lugar digno en estas tierras”.

Y explicó el porqué: “En ese amanecer, Dios se acercó y se acerca al corazón sufriente pero resistente de tantas madres, padres, abuelos que han visto partir, perder o incluso arrebatarles criminalmente a sus hijos”. (Homilía en la Basílica, 13 feb. 2016)

Epílogo. Las palabras de Santa María a Juan Dieguito, “no estoy yo aquí que soy tu Madre”, no son una evasión para nuestro compromiso social. Son más bien, palabras de consuelo y misericordia, que nos permiten sanar nuestro interior lastimado por el dolor y la injusticia, para recuperar la ilusión en trabajar por una sociedad justa y solidaria.

@FeyRazon   lfvaldes@gmail.com

http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

1 2 3 7