VENTA POR PIEZAS

Mientras en nuestro país se busca despenalizar el aborto en ciertas causales, asegurándose que no se ampliará en el futuro ni se convertirá en un derecho de libre demanda (cosa que contradice la realidad mundial), en países más avanzados en esta materia se ha llegado a situaciones francamente indescriptibles.

En efecto, en Estados Unidos, y luego de una investigación realizada por The Center for Medical Progress (una asociación que vela por la ética médica), se ha destapado un escándalo de proporciones, al hacerse público un macabro negocio de tráfico de órganos de bebés abortados que Planned Parenthood –para muchos, el mayor promotor del aborto del mundo–, ha estado realizando durante años.

De hecho, a tal nivel de sofisticación ha llegado este dantesco negocio, que las técnicas abortivas varían dependiendo de cuáles sean los órganos que se pretende obtener, para lo cual se monitorea el proceso ecográficamente.

Así, corazón, hígado, pulmones o algunas extremidades, dependiendo de la demanda de los laboratorios interesados, son sacados intactos para su posterior venta, pese a estar prohibido el tráfico de órganos humanos en Estados Unidos. En consecuencia, estas lucrativas ventas se suman al ya millonario negocio del aborto propiamente dicho, con lo cual se demuestra que la ambición y el descaro no tienen límites.

¿Resulta sorprendente esta situación? En realidad, no. Y no lo es, porque la raíz de la mentalidad abortista es siempre la misma: la cosificación del no nacido, el desconocimiento de su inherente calidad de persona. Por mucho que se maquillen sus causales o se prometa que se legislará solo para casos muy acotados, esta despersonificación resulta evidente, pues si de verdad se considerara al no nacido como uno de nosotros, sería imposible tratarlo como en los hechos se hace.

Es por eso que se ha dicho mil veces que el derecho a la vida del otro depende de su misma existencia, de una cualidad intrínseca suya, no de lo que piensen, sientan o quieran los demás a su respecto. De ahí que no se pueda matar a un ser humano inocente porque nos estorbe, produzca fastidio, odio, o porque su presencia altere o trunque nuestros planes de vida. Si de verdad estamos ante “otro yo”, no nos queda más que respetarlo, por mucho que cueste.

En consecuencia, este horroroso escándalo no es más que el lógico desenlace de no querer reconocerle al no nacido –arbitraria e injustamente– su calidad de “otro yo”. Es así cuestión de tiempo para que por esta pendiente resbaladiza, el aborto se convierta en un derecho de libre demanda y se utilicen los restos de estas víctimas inocentes –considerados como simple material biológico– para cualquier tipo de fin. ¿Qué vendrá después?

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

“QUIERO UN LAMBORGHINI”

“I want a Lamborghini (Quiero un Lamborghini)” fue una de las frases que usó Mary Gatter directiva de Panned Parenthood, organización que promueve el aborto en los Estados Unidos, durante la negociación para la venta de órganos seres humanos fallecidos producto de la “interrupción del embarazo”.

Esta conversación fue dada a conocer gracias a que un grupo de personas se hicieron pasar como “clientes” de esta organización y a través de la grabación de un vídeo se evidenció que además de ser una organización que promueve el aborto, lucra con órganos de los seres humanos que mueren tras ser abortados

Este hecho ha sido un escándalo en Estados Unidos por diversas razones. Una de ellas es que esta organización recibe anualmente donativos de más de 500 millones de dólares. Ha sido indignante que Planned Parenthood se promueva como una “fundación sin fines de lucro” y que a su ves haga negocio con los cuerpos humanos.

Muchos políticos del Partido Republicano e incluso Hillary Clinton del Partido Demócrata, que además se ha declarado a favor del aborto, se han pronunciado en contra de esta organización pidiendo que se les suspendan los donativos. A su ves, muchas empresas (bienhechoras de Planned Parenthood) se han desmarcado de esta “fundación” y han empezado a retirar sus apoyos.

Durante el video Mary Gatter menciona que el cuerpo de un ser humano abortado va de los 30 a 100 mil dólares y que además se ofertan corazones, pulmones, higados, extremidades, entre otros…

Cabe mencionar que Planned Parenthood, además, financia a muchas organizaciones similares en diferentes partes del mundo. En México, Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) y Fundación Mexicana para la Planeación Familiar (Mexfam) reciben apoyos económicos de esta organización y son reconocidas en nuestro país como instituciones que promueven arduamente la legalización del aborto.

El siempre polémico tema del aborto vuelve a salir al debate público, no sólo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero. Existen muchos eufemismos para legitimar al aborto: “interrupción legal del embarazo” o “derecho a decidir”. Lo claro es que existe mucho dinero de por medio y que antes de ser una causa que promueva la libertad, es una estrategia que busca el enriquecimiento personal.

Me pregunto ¿qué tan lejos estamos de las acciones del holocausto nazi?. Recordemos que la Alemania nazi vendía productos de limpieza y del hogar, elaborados con tejido extraído de los cuerpos humanos fallecidos en los campos de concentración.

Hoy organizaciones como Planned Parenthood (en Estados Unidos), GIRE y Mexfam (en México), promueven supuestos “derechos” y “libertades” y se declaran “a favor” de la mujer. Pero me vuelvo a preguntar ¿quién está con esa mujer después de abortar? ¿quién atiende los síndromes post aborto que sufre 1 de cada 3 mujeres? ¿quién previene (eficazmente) que la mujer se embarace a temprana edad?

Es una aberración promoverse como fundaciones que promueven el bienestar de la mujer, cuando al final lo único que hacen es utilizar a mujeres vulnerables para lucrar con su necesidad. La mujer debe ser protegida, pero no a través de falacias y manipulaciones. El aborto no debería ser la primera opción, ni debería ser la única.

Juan Antonio López Baljarg
@Juanlbaljarg

¿Abortaste? ¡La vida sigue!

Por *Maria Josie Hernandez Cabrera

Tal vez fue hace muchos años cuando eras una adolescente. Tal vez fue cuando estabas estudiando o cuando te encontrabas en una mala relación. O tal vez, ya casada y con hijos, te sentiste abrumada con la idea de traer al mundo a otro bebé. Las razones pueden ser miles, pero en mi experiencia dando consejería y acompañando a madres en situaciones similares, he aprendido que las mujeres, escogen el aborto porque se sienten presionadas a hacerlo (por el papá del bebé, por los conocidos, las circunstancias o la misma familia).

A pesar de que el aborto se promueve como una libertad, o con etiqueta de “derecho” o “decisión de la mujer”, ellas acuden al aborto, no por convicción, sino porque se sienten atrapadas y porque nadie les ofrece ayuda o esperanza.

El aborto es una experiencia física, emocional y espiritualmente muy dolorosa; sanar de éste puede ser sumamente difícil por las siguientes razones:

1. Se mantiene en secreto

Por tratarse de un tema tan polémico, la mayoría de las mujeres lo mantiene en secreto, por lo tanto es muy difícil dejar salir los sentimientos que se experimentan después del aborto, y el dolor se queda en el alma.

2. Los síntomas son confusos y pueden tardar mucho en aparecer

Los síntomas del síndrome post-aborto, pueden tardar meses y hasta años en manifestarse. Hay mujeres que sufren por décadas sin saber que su pena está relacionada con su aborto. Muchos psicólogos les diagnostican depresión clínica, trastorno bipolar u otras condiciones, en vez de llegar a la raíz del problema. En España por ejemplo, se ha descubierto que las madres que han abortado antes, experimentan una depresión post-parto mucho más aguda que otras madres, cuando dan a luz a sus otros hijos. ¡Nadie antes había relacionado la depresión post-parto con un aborto anterior!

3. Es un error muy difícil de admitir

Las mujeres creen que admitir que su aborto fue un error y reconocer su sufrimiento, sería una derrota. Una mujer que tomó una decisión que la sociedad califica como buena o necesaria, no puede admitir que “interrumpir su embarazo” le ha causado tanto dolor.

4. Los grupos conservadores las señalan

Dentro de las mismas instituciones que luchan por proteger a los no nacidos del aborto, existen grupos ultra conservadores que critican y señalan a las mujeres que han abortado, sin saber que ellas también son víctimas de este mal.

5. Existe una gran presión social

Por otro lado, el mundo moderno les dice que su decisión fue “libre” y que tomar ese camino era su “derecho”. La sociedad médica dice que el aborto es parte de su “salud reproductiva” y que deben tener acceso a él sin restricciones. Las feministas dicen que ellas deben ser dueñas de cualquier decisión relacionada con “su cuerpo”.

La realidad

Cientos de miles de mujeres en todo el mundo, lloran en silencio y no pueden sanar porque los promotores de esta práctica les han dicho que no tienen derecho a sufrir por esa decisión. Si tú has pasado por esta experiencia tan dolorosa y no has podido superarla, necesitas saber lo siguiente:

¡Hay esperanza!

Existen organizaciones dedicadas a ayudar a las mujeres a superar sus abortos. Les proveen ayuda psicológica, emocional y espiritual para sanar de ese dolor y esa experiencia que les ha robado la paz. Encuentra un grupo de ayuda post-aborto cerca de ti en el siguiente enlace y decídete a sanar: http://www.elvinedoderaquel.org

Necesitas perdonarte

Dios te espera con los brazos abiertos para perdonarte. Acércate a un sacerdote o a un guía espiritual que te ayude a regresar a Él. Ten la certeza de que tu bebé ya te ha perdonado, porque los niños perdonan siempre. Perdonarte a ti misma tal vez será la prueba más difícil; es un camino largo y doloroso ¡pero vale la pena!

Eres digna de amor

Tú eres digna de amor, aunque no quieras aceptarlo porque te hace falta el amor de ese hijo. Dios te sigue amando, aunque te cueste entender que existe ese amor incondicional de Padre.

Mereces ser feliz

Tú mereces ser feliz a pesar de los errores del pasado y aunque ese bebé ya no esté contigo. Tú eres hija de Dios y Él quiere tu felicidad más que tú misma.

Confía en Dios

Dios todavía tiene planes maravillosos para ti ¡es momento de levantarte y confiar en Él!

*Comunicóloga
Bloggera, Traductora, Editora y Locutora, por ocurrencia de Dios,
Defensora de la VIDA y la Familia por vocación.

¿Puede ser éticamente lícito el aborto en algún caso?

Manuel Ocampo Ponce
Universidad Panamericana

Todo parece indicar que en la actualidad el ejercicio de la sexualidad se encuentra desvinculado de la procreación. De los años sesentas del siglo pasado a la actualidad se ha cambiado la visión de lo que es y significa la sexualidad humana. Lamentablemente ha disminuido drásticamente el número de personas que niegan la ordenación natural que hay de las parejas de estar abiertos a la procreación. El mundo se ha liberalizado, las leyes proabortistas se van generalizado en los distintos Estados ya sea por razones económicas, médicas o sociales y hasta “humanitarias” como las relacionadas a la violación y al incesto. Por otra parte, en los países en los que las leyes sobre el aborto son muy restrictivas o ilegales, la legislación no es acatada en muchos de los casos en los que, aparentemente, se pueden realizar abortos médicamente “seguros” con frecuencia. Otro punto a considerar es la relación de los abortos con el socialismo, comunismo o marxismo ya que casi todos los países marxistas han autorizado el aborto al menos en los tres primeros meses del embarazo. Sin embargo, también en los países con economías neoliberales o capitalistas el aborto se ha vuelto una actividad cotidiana.

También resulta curioso que por una parte existe un número muy elevado de abortos mientras que por el otro se perfeccionan cada vez más los medios de gestación artificial. En esto se pone de manifiesto la esquizofrenia cultural en que vive la sociedad actual. Sea una cosa o sea otra, el aborto es uno de los métodos más utilizados para la regulación de la natalidad.

No cabe duda de que el aborto es una realidad triste, lamentablemente polémica y donde las cifras son muy elevadas al punto que podemos afirmar que la sociedad actual es una sociedad abortista. La procreación ha dejado de ser un don precioso e incluso los hijos han llegado, en muchos casos, a ser una carga pesada.

Para efectos de este análisis y dejando de lado los abortos espontáneos en los que no interviene la libertad humana, el aborto provocado es la interrupción de un embarazo, es decir, la acción de quitar directa y deliberadamente la vida a quien todavía no es capaz de vivir fuera del seno materno. Esto implica interrumpir el embarazo desde la fecundación hasta que concluye la vida fetal, es decir, cuando el feto es capaz de vivir fuera del útero materno.

Dentro de los abortos provocados tenemos varios tipos en los que se encuentran:

1. El aborto terapéutico, cuando el embarazo pone en grave peligro la vida o la salud de la madre gestante.
En la actualidad las indicaciones médicas para realizar abortos terapéuticos son prácticamente nulas en países con infraestructura médica desarrollada. Algunos han querido incluir en este tipo de aborto la salud mental de la madre, lo cual ha provocado que este tipo de aborto vaya en aumento en muchos casos y en otros se impida por las mismas razones de salud mental de la madre.
2. El aborto eugénico, cuando se ve que el concebido presenta alguna anomalía congénita o malformación grave.
3. El aborto psico-social, cuando el embarazo es el resultado de una violación o de un incesto.

Estos tres tipos de abortos pueden resumirse en dos:

1. El aborto directamente provocado por motivos eugenésicos, problemas familiares o sociales y por problemas personales (no considerados en el aborto indirecto). Este tipo de aborto directamente provocado nunca es lícito bajo una perspectiva realista y objetiva.
2. El aborto indirectamente provocado como cuando hay que extirpar un útero canceroso durante el embarazo lo cual implica la eliminación del concebido que constituye un peligro mortal para la madre e incluso para el mismo concebido, para el que hay que considerar dos causas de abortos:

2.1 El que tenga como fin o efecto único e inmediato la expulsión de un feto vivo (aborto directo). Que siempre y en todos los casos es éticamente ilícito según una visión realista y objetiva de la realidad.
2.2 El que tiene dos fines o efectos en el que la expulsión del feto no es el fin o efecto único sino subordinado a conseguir el efecto bueno de salvar a la madre. En este último caso para que sea lícito éticamente, es necesario que se cumplan las reglas del voluntario indirecto o principio de doble efecto que son:

a) Que el efecto sea bueno, es decir, salvar a la madre, o sea que el efecto permitido no sea intrínsecamente malo.
b) Que el efecto malo no sea querido ni intentado ni como fin, ni como medio, sino únicamente tolerado.
c) Que existan razones proporcionadamente importantes para permitir el efecto malo, como es el caso en el que no sólo moriría la madre sino también terminaría por morir el concebido.
d) Que el efecto bueno, es decir, salvar a la madre, no se consiga por medio del efecto malo sino que primero se efectúe el salvar a la madre y por consecuencia, en segundo lugar, se produzca la muerte del concebido.

Únicamente bajo estas condiciones puede ser lícito éticamente un aborto indirectamente provocado.

Cristianismo y derecho a la reproducción asistida

 

*Dr. Carlos Leite Poletti

Este tema ha sido recurrente en distintos foros jurídicos y hasta extra jurídicos. Se ha masificado la discusión, y se han mezclado temas que van desde la posición de la Iglesia, hasta la reproducción asistida para parejas de mujeres, pasando por supuestos derechos humanos, e incluso se habló del “derecho que yo tengo a tener un hijo”.

Para empezar, y tratando de ser escueto y sobretodo pragmático en el punto, en nuestros ordenes jurídicos nadie “tiene derecho a tener un hijo”, ¿por qué? Porque cuando existe un derecho a algo, existe alguien que tiene la correlativa obligación de dármelo, sea un bien, un servicio, etc., “alguien” el Estado, un particular, una entidad, etc. Por lo que, si yo “tengo derecho a tener un hijo”, ¿Quién tiene la OBLIGACIÓN de dármelo, facilitármelo, etc.?…sencillamente esa OBLIGACIÓN no existe, desde el punto de vista de considerar la obligación como una situación jurídica, como lo es realmente.

Se dice que la Iglesia católica se opone a cualquier tipo de tratamiento de reproducción asistida y los rechaza por antinaturales. Para la Iglesia toda fecundación fuera del acto sexual comporta un modo no humano, no natural e incompatible con la dignidad del nuevo ser, este concepto hoy si bien permanece toma otros ribetes y otras consideraciones, que darían para interminables debates.

Lo teológicamente cierto es que, la Iglesia considera que la sexualidad humana tiene dos finalidades naturales: procreativa y unitiva es decir, afianzar los lazos afectivos de los cónyuges, Ya no se habla desde hace décadas en nuestro derecho del “débito conyugal”, pero hoy, ya con otras circunstancias constitutivas de tiempo y efecto de los medios de comunicación, etc., se considera como paradigma, que el acto conyugal que impida la vida a voluntad o que carezca del amor y el respeto por la dignidad humana del cónyuge, desvirtúan la verdadera naturaleza de la sexualidad humana que Dios proveyó con un fin específico. Por medio del uso de la reproducción asistida, el acto sexual no existe, y dado que la procreación de la especie es una característica exclusiva de la sexualidad y el acto sexual, y por ende, la unión matrimonial se desvirtúa.

No obstante la Iglesia hoy, sobre todo en algunos países está cambiando o moderando su posición ya que se encuentra, en los hechos con una realidad difícil, por ejemplo, por el problema de la infertilidad, muchas parejas católicas, viven una situación angustiosa.

Además, se comienza a debatir a altos niveles ¿Se inicia la vida cuando se unen un óvulo y un espermatozoide? Sin duda que sí. ¿En qué momento a esa conjunción química se le puede llamar ser humano y en qué momento Dios le asigna un alma a ese futuro ser? ¿Le asigna alma al concebido artificialmente? Es un tema muy polémico, alimentado de mucho cientificismo, criterio religioso y presión de jóvenes parejas a las que el orden natural les ha obstaculizado concebir un hijo.

Por eso se plantea por parte de la Iglesia como objetivo intervenir con leyes humanas en el campo de la fecundación artificial, para contrarrestar la permisividad actual. La Iglesia rechaza las técnicas de fecundación por considerarlas contrarias a la moral. El papa Pío XII fue uno de los primeros en condenarlas cuando el tema era “nuevo” en el mundo. Desde 1949 el Papa Pío XII condenó la inseminación artificial y en 1956 la fecundación in vitro. También la donación de esperma.

Además, la posición es reforzada por el hecho que el feto obtenido mediante este método, en la mayoría de los casos es rechazado por el cuerpo de la mujer en el que es implantado, por lo que antes de llegar a una gestación satisfactoria, pueden usarse varios fetos, los cuales mueren de no ser aceptados por el organismo de la madre. Debido a que la doctrina Católica considera al humano como tal desde el primer momento de la gestación, se considera inmoral tomar riesgos o jugar con una vida humana, la cual en este caso corre alto riesgo de muerte. Como respuesta a los matrimonios impedidos de la gestación de un nuevo ser, la Iglesia promueve la adopción, como método necesario en la sociedad, forma natural de la construcción familiar.

Por supuesto que el debate, es casi interminable, el matrimonio no confiere a los cónyuges el derecho a tener un hijo, sino solamente el derecho a realizar los actos naturales que se ordenan a la procreación. Es contraria a la doctrina católica la fecundación de una mujer casada con el esperma de un donador que no es su marido. Constituye ofensa a la vocación común de los esposos a la paternidad y a la maternidad. Pero la inseminación artificial homóloga dentro del matrimonio tampoco es admitida. Para algunos el sentir de Dios al respecto se deja ver en Levítico 18:20: “No debes dar tu emisión como semen a la esposa de tu asociado, para hacerte inmundo por ello”.

Actualmente, algunas iglesias cristianas nacidas de la Reforma aceptan la donación de gametos siempre y cuando se realicen en parejas casadas heterosexuales. A modo de ejemplo, La Iglesia Anglicana de Inglaterra considera de suma importancia la verdad sobre el origen de los niños nacidos y su identidad genética y sugieren manejarse de la misma manera que se hace en la adopción de niños. También se oponen a cualquier tipo de pago o comercialización de los gametos. Estas posiciones evangélicas consideran que no existe impedimento moral alguno para utilizar la reproducción asistida. Aunque algunas iglesias consideran a la donación de esperma un tipo de adulterio, los evangélicos consideran que el hecho de que un esposo varón reconozca sus propia limitación física, y busque brindarle a su esposa la felicidad de la maternidad es un acto lleno de cristiano amor y lo comparan con un bebé adoptado.

Como se podrá concluir, el tema trasciende y atraviesa muchos temas, no solo el religioso, también el legislativo, y el de la ética personal de cada uno. En caso de legislarse, en cada país que así lo hizo, siempre o casi siempre la Iglesia católica asesoró más allá de su doctrina en las comisiones legislativas, para que fuese la ley en cuestión lo más benévola y contemplativa de la doctrina posible.

*Dr. en Derecho Uruguayo y católico
Asesor en Bioética de la Universidad de Uruguay

Un muy mal proyecto en Chile

*Fuente: El Mercurio

Independiente de la posición que se tenga respecto del aborto, el actual proyecto que presenta el Ejecutivo para despenalizarlo en tres causales, técnicamente es muy malo, ya que se sustenta en una interpretación errada de la evidencia existente.

En relación con la mortalidad materna, el objetivo del proyecto buscaría disminuirla, permitiendo la interrupción del embarazo en aquellas mujeres con riesgo vital presente o «futuro». Es importante señalar que la mortalidad materna chilena es una de las más bajas del continente, aun con una legislación poco permisiva. Ninguna de las muertes maternas ocurridas en los últimos años se habría evitado con esta ley, pues estas no ocurrieron por falta de intervención médica, sino por complicaciones en el tercer trimestre de embarazo o asociadas al parto. Considerar que médicos generales se hagan cargo de pacientes de alta complejidad, como plantea la iniciativa legal, es un error técnico grave. Cualquier situación eventual puede ser invocada como «riesgo futuro», expandiendo la realización de abortos. Así, en esta causal el proyecto no resuelve ningún problema real y podría, incluso, aumentar las muertes maternas.

En la segunda causal, esta iniciativa legal procura resolver un drama real: el sufrimiento de una madre frente a un hijo con una malformación grave. Es una simplificación pensar que este proyecto resuelva de manera integral este drama. Aunque el diagnóstico de algunas de estas patologías puede hacerse precozmente en el embarazo, eso no corresponde a la realidad nacional, y la gran mayoría se hace después de las 20 semanas. A esta edad gestacional, toda madre ha establecido un vínculo con su hijo, y el aborto solo ofrece ponerla en la encrucijada de decidir si su hijo vive o muere, cuando realmente necesita apoyo, acompañamiento, cuidados médicos paliativos, nada de lo cual está planteado. Cabe señalar que el diagnóstico de certeza de una malformación fetal es muy complejo, aun en manos de especialistas; no obstante, el proyecto plantea que pueden hacerlo médicos generales. Nadie en su sano juicio aceptaría realizarse una cirugía cardíaca diagnosticada y manejada por un médico general. ¿Por qué el estándar debe ser menos para el diagnóstico y manejo de malformaciones fetales?

Respecto de la tercera causal, el objetivo del proyecto es que mujeres que han sido violadas no carguen con el drama de tener al hijo del violador. Nadie puede ser indiferente a esta tragedia; sin embargo, el proyecto solo propone poner fin al embarazo, omitiendo gravemente la denuncia y persecución del delito. Dado que la mayoría de los embarazos por violación son provocados por un conocido en el entorno de la víctima, el actual proyecto propone eliminar al hijo, pero no previene que la mujer siga en el entorno del abusador. Además, la interrupción del embarazo a las 12 o 18 semanas puede tener graves consecuencias físicas y psíquicas para la madre, pero el proyecto no plantea ningún tipo de prevención para ellas.

Finalmente, este proyecto no resuelve el problema del aborto clandestino. Sabemos que la actual legislación permite claramente actuar para los casos de riesgo vital aplicando el buen juicio clínico. Para las otras dos causales es evidente la necesidad de implementar más políticas de prevención y acompañamiento que las existentes. No es aceptable que se le ofrezca a la sociedad el aborto como solución, porque solo generará problemas, como ha ocurrido en los países con aborto legal.

Jorge Becker
Subespecialista Medicina Materno Fetal, Hospital Regional de Talca

Sebastián Illanes
Subespecialista Medicina Fetal, Universidad de los Andes

Elard Koch
Epidemiólogo, director MELISA Institute

Fuente: El Mercurio

De misterio a producto

Un aspecto que pocas veces se menciona a propósito de la legalización del aborto, por muy acotadas que en un principio sean sus causales (y que siempre aumentarán luego), es el profundo cambio de mentalidad que se produce respecto de lo que constituye un hijo, o si se prefiere, de la real dimensión de lo que significa la posibilidad de dar vida a otro.

En efecto, tal vez una de las experiencias más profundas que pueden tenerse sea haber engendrado a otro, pues pese a nuestros muchos defectos y limitaciones, de alguna manera misteriosa, tenemos la increíble capacidad de regalar vida, tal como a nosotros nos la regalaron en su momento; y desde una perspectiva sobrenatural, de ser cocreadores con Dios.

De esta manera, y al margen de las creencias de cada uno, al estar ante un acontecimiento de tal magnitud (el surgimiento de una nueva vida humana), parece imposible no ver ese hecho como un gran misterio –el gran misterio de la vida–, incluso si ella se ha originado en condiciones dramáticas.

Todo lo anterior tiene como una de sus consecuencias, que la vida sea vista como un don y por lo mismo, como una realidad que merece un irrestricto respeto.

Sin embargo, esta concepción de la vida y de su dignidad queda totalmente mancillada cuando irrumpe la mentalidad abortista, ya que ella deja de ser vista como un don y un misterio, y pasa a ser entendida como un producto, como un resultado tangible y concreto (y por ello, medible y cuantificable) de un mecanismo, por muy complejo y maravilloso que sea. En suma, es imposible no acabar viendo el surgimiento de la vida como un simple proceso productivo, sometido a sus mismas reglas de calidad y oportunidad y por tanto, como algo que se puede dominar a voluntad.

Pero además, resulta inevitable que esta visión no solo afecte a quien mira las cosas desde esta perspectiva, sino también, y muy especialmente, a quien es observado desde la misma: ¿cómo acabará sintiéndose aquel hijo que ya no es visto como un don, reforzado por el misterio que rodea a su génesis, sino como un simple producto planificado a voluntad y por ello, que al menos estuvo en potencia de ser desechado? Cuando la mentalidad abortista se instala, toda nueva vida está en duda de antemano, pues su respeto no es incuestionable, sino que se encuentra supeditado a sus condiciones y circunstancias.

Es por eso que además del genocidio que sufren las miles de vidas segadas antes de nacer y de las incontables mujeres que padecen las secuelas de esta práctica, la introducción del aborto hiere lo más profundo de una sociedad: la forma de vernos y de relacionarnos entre nosotros mismos.

Max Silva Abbott
Doctor en Derecho
Profesor de Filosofía del Derecho
Universidad San Sebastián

Reacciones ante la EXPOVIDA en el Senado de la República

Intercambio de opiniones entre el Senador José María Martínez y la Senadora Angélica de la Peña

 

AngélicaCOMISIÓN DE LA FAMILIA ES UN LASTRE ANACRÓNICO PARA EL SENADO DE LA REPÚBLICA (Angélica de la Peña) Publicado en FB 

 

• Una puntada sancionar divorcio antes de un año de matrimonio

• La comisión de la Familia y Desarrollo Humano debe ser revisada

• La mujer es sujeta plena de derechos, incluido el derecho a decidir sobre su cuerpo

Es un contrasentido que mientras el Senado de la República avanza decididamente para que las mujeres sean reconocidas como sujetas de derechos en todos los ámbitos, a pesar de las resistencias de un sector de la iglesia católica y del conservadurismo, una comisión legislativa organice un evento en el que se les considera un «agasajo» para los hombres y se sataniza su derecho a decidir sobre su cuerpo, alertó la senadora Angélica de la Peña. Señaló que la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos reconoce a las mujeres como sujetas de derechos plenos, y como cualquier mexicano, tienen el derecho a decidir su proyecto de vida, a decidir si se casan o no, a planificar su familia, a decidir cuántos hijos desea tener y cuándo tenerlos, «las mujeres no son cosas, tienen voluntad propia y deciden libremente, ellas tienen el derecho a decidir sobre su propio cuerpo», agregó.

Dijo que no es la primera vez que la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano invoca pensamientos religiosos en el recinto legislativo de la Cámara de Senadores, lo cual está totalmente fuera de lugar y amerita que los órganos de gobierno inicien una revisión de su apego a la Constitución, a la Ley Orgánica del Congreso de la Unión y al Reglamento del Senado.

La senadora por el PRD ratificó que las puertas del Senado están abiertas a escuchar a todos los sectores de la sociedad, sin embargo -acotó- el pensamiento religioso es incompatible con el debate legislativo, porque este último se sustenta en hechos, en estudios científicos, no en creencias, y añadió que «en pocas palabras, zapatero a tus zapatos, a las y los legisladores nos corresponde crear las normas que permiten la convivencia de las y los individuos que conformamos una sociedad en un mundo real, palpable.»

Y apuntó: «la exposición montada por ExpoVida, con el mecenazgo del senador José María Martínez, fomenta el morbo y entorpece la resolución del grave problema que representa el alto índice de embarazos no planificados entre adolescentes, porque lo invisibiliza; en nuestro país hay casi medio millón de casos anuales de embarazos adolescentes, lo que nos hace el país de la OCDE con la tasa más alta. Los embarazos no planificados son resultado de una inexistente educación sexual y ausencia de información clara, precisa y sin tapujos.» En cuanto a la satanización de la interrupción legal del embarazo, la senadora indicó que en México al año se registran hasta un millón de abortos inducidos, estiman Organizaciones civiles como el Grupo de Información en Reproducción Elegida (Gire) y Coalición por la Salud, y señalan que una de cada seis mujeres prefiere la interrupción clandestina por el temor a ser encarceladas, exponiendo su integridad y hasta su vida al someterse a procedimientos improvisados en condiciones insalubres.

De la Peña Gómez expuso que difiere de lo dicho por el senador Hermosillo y Celada en relación a la libertad sexual de las mujeres, «no es una dizque libertad sexual, lo que hemos alcanzado es el reconocimiento de nuestro derecho a decidir sobre nuestra sexualidad; hoy las mujeres determinan con quién, dónde y cuándo, no necesitan prohibiciones oscurantistas sino información». Sobre la propuesta de sancionar a quien se divorcie antes de un año de matrimonio, la senadora de la Peña indicó seguramente fue una puntada del senador Hermosillo, porque una persona seria no presentaría tal iniciativa ante el pleno del Senado.

«Es verdaderamente lamentable que una comisión como la de la Familia y Desarrollo Humano, tenga un cariz fascista, persecutor contra quienes son homosexuales y lesbianas, y contra aquellas mujeres que deciden interrumpir legalmente su embarazo o ejercen su sexualidad con absoluta libertad», concluyó la senadora Angélica de la Peña.

 

chemaCONTESTACIÓN DEL SENADOR JOSÉ MARÍA MARTÍNEZ MARTÍNEZ 

En atenta respuesta a mi estimada compañera Angélica de la Peña Gómez: Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado de la República Como siempre … Mi compañera De la Peña «mal informada» pues no creo de mala fe, afirma que -ExpoVida vs ExpoAborto- fue organizada por la Comisión Ordinaria de la Familia y Desarrollo Humano, es falso, fue organizada sólo por un servidor.

La furia con la que se expresa Angélica, la hace desatinar y desestimar a quienes pensamos distinto, vuelve con eufemismos a referirse al asesinato que implica el aborto, elude hablar con la verdad, refiere datos NO duros, NO comprobables, de supuestos abortos clandestinos – ¿quienes son tales personas, en que esquina, en que rincón oscuro practican el aborto?- No Angélica, no es con datos falsos como vas a convencer a la sociedad, esa fue la táctica que usaron en 2007 para «legalizar» el delito de homicidio en primer grado.

Tu furia fascista -eliminar a los distintos- la voy a combatir con todas mis fuerzas, pues creo firmemente en la VIDA y estoy convencido que en México somos la gran mayoría los que pensamos de esta manera. Los embarazos no deseados o no planificados tenemos que combatirlos con Educación y Responsabilidad, no asesinando inocentes. Los lamentables y reales ejemplos que usan las personas como tu, de niños en situación de calle o con maltrato, te reitero, no se solucionan con el aborto, sino con Educación y Responsabilidad.

A los que tu representas – PRD y Movimiento Ciudadano MC – han matado a más de 137 000 inocentes en 8 años, estamos hablando de más de 47 asesinatos por día, eso tiene que parar. Por cierto, todos estos asesinatos los hacen los tuyos con dinero público, con dinero de los mexicanos, pero eso si, cuando se trata de brindar atención, acompañamiento y consulta a las embarazadas, que se arreglen con sus propias uñas, pues el buen gobierno del Distrito Federal se deslinda, hasta para atender un parto. Así qué estimada compañera, te reto a que seas tolerante, moderada y abierta a los que pensamos distinto y no vuelvas a caer en la fácil trampa del fascismo.

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