Francisco recuerda su viaje apostólico a África y elogia a los misioneros

Ciudad del Vaticano, 2 de diciembre de 2015 (Vis).-La catequesis de la audiencia general de los miércoles estuvo esta vez dedicada al viaje apostólico que el Santo Padre efectuó a Kenia, Uganda y República Centrofricana del 25 al 30 de noviembre. »¡Qué hermosa es África!», ha dicho Francisco antes de explicar a los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro los pormenores de su viaje.

Kenia »es un país que representa muy bien el desafío global de nuestro tiempo: proteger la creación reformando el modelo de desarrollo para que sea equitativo, inclusivo y sostenible». »Todo esto -señaló Francisco- se refleja en Nairobi, la ciudad más grande de África Oriental, donde la riqueza y la miseria coexisten: ¡pero es es un escándalo! No sólo en África: también aquí, en todas partes. La coexistencia de la riqueza y la miseria es un escándalo, es una vergüenza para la humanidad’.

El Papa recordó que en todas las ocasiones alento a los keniotas a atesorar la gran riqueza de ese país »riqueza natural y espiritual, formada por los recursos de la tierra, por la nuevas generaciones y por los valores que forman la sabiduría del pueblo. En este contexto tan dramáticamente actual -continuó- tuve la alegría de llevar la palabra de la esperanza en Jesús resucitado: «Sed fuertes en la fe, no temáis.» Ese fue el lema de la visita. Un lema que experimentan cada día tantas personas sencillas y humildes, con noble dignidad; un lema testimoniado de forma trágica y heroica por los jóvenes de la Universidad de Garissa, asesinados el 2 de abril porque eran cristianos. Su sangre es semilla de paz y hermandad para Kenia, para África y para el mundo entero».

En Uganda, el segundo país, la visita del Papa estuvo bajo el signo de los Mártires, 50 años después de su histórica canonización por el Papa Pablo VI. Por esa razón, el lema era: «Seréis mis testigos». »Toda la visita a Uganda -dijo Francisco- se desarrolló con el fervor del testimonio animado por el Espíritu Santo. Testimonio en el sentido explícito es el servicio de los catequistas… Testimonio es el de la caridad.. que se esfuerzan por dar tantas comunidades y asociaciones al servicio de los pobres, los discapacitados, los enfermos. Testimonio es el de los jóvenes que, a pesar de las dificultades, conservan el don de la esperanza y tratan de vivir según el Evangelio y no según el mundo, yendo a contracorriente. Testimonio es el de los sacerdotes, los consagrados y consagradas que renuevan diariamente su «sí» a Cristo y se dedican con alegría al servicio del pueblo santo de Dios…. Todo este testimonio multiforme, animado por el mismo Espíritu Santo, es levadura para toda la sociedad, como demuestra la eficaz labor realizada en Uganda en la lucha contra el SIDA y en la acogida de refugiados».

La tercera etapa del viaje fue la República Centroafricana, el corazón geográfico del continente, el corazón de África. »Esta visita -explicó el Obispo de Roma- era en realidad la primera en mi intención, porque ese país está tratando de salir de un período muy difícil de conflictos violentos y de tanto sufrimiento entre la población. Por eso, quise abrir allí en Bangui, con una semana de antelación, la primera Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia, como signo de fe y esperanza para ese pueblo, y simbólicamente para todas las poblaciones africanas, las más necesitadas de rescate y consuelo».

La invitación de Jesús a los discípulos: «Pasemos a la otra orilla» , fue el lema de esa etapa. »Pasar a la otra orilla, en sentido cívico, significa dejar atrás la guerra, la división, la pobreza, y elegir la paz, la reconciliación y el desarrollo. Pero esto presupone un »pasaje» que se lleva a cabo en las conciencias, en las actitudes e intenciones de las personas. Y en este ámbito es decisiva la contribución de las comunidades religiosas. Por eso encontré a la Comunidad Evangélica y a la Musulmana compartiendo la oración y el compromiso con la paz…. Y finalmente en la última misa en el estadio de Bangui… renovamos nuestro compromiso de seguir a Jesús, nuestra esperanza, nuestra paz, el rostro de la Divina Misericordia. Esa última misa fue maravillosa: ¡estaba llena de gente joven, un estadio lleno de jóvenes! Más de la mitad de la población de la República Centroafricana es menor de edad, menor de 18 años: una promesa para seguir adelante!».

El Papa habló entonces de los misioneros »los hombres y mujeres que dejaron la patria, todo y fueron allí cuando eran jóvenes, llevando una vida de tanto trabajo, a veces durmiendo en el suelo». Francisco contó que en Bangui había encontrado a una monja italiana de 81 años que llevaba desde los 24 en Africa y había ido en canoa desde el Congo a verle acompañada de una niña. »Así son los misioneros, valientes». La religiosa era enfermera, comadrona, y había hecho nacer a 3.280 niños. »Toda una vida por la vida de los demás -exclamó el Santo Padre- Y como esta monja, hay muchos, muchos: muchas hermanas, tantos sacerdotes, tantos religiosos que queman su vida para anunciar a Jesucristo».

»Me gustaría decir una palabra a los jóvenes -concluyó Francisco- Pensad en lo que hacéis de vuestras vidas. Pensad en esta monja y en tantas como ella, que han dado sus vidas y muchas han muerto, allí. La misionariedad, no es hacer proselitismo: esta monja me dijo que las mujeres musulmanas iban donde ellas porque sabían que eran buenas enfermeras, que las trataban bien, y no les daban catequesis para convertirlas. Dan testimonio; después, a quien lo quiere, dan catequesis. El testimonio es la gran misionariedad heroica de la Iglesia. ¡Anunciar a Jesucristo con la propia vida! Me dirijo a los jóvenes: Pensad en lo que queréis hacer de vuestras vidas. Es hora de pensar y pedir al Señor que os haga sentir su voluntad. Pero, por favor, no excluyáis, la posibilidad de ser misioneros, para llevar el amor, la humanidad, la fe a otros países. No para hacer proselitismo: no. Eso lo hacen los que buscan otras cosas. La fe se predica primero con el testimonio y luego con la palabra. Lentamente»

Papa Francisco en la Casa de la Caridad: Atender a los pobres es dar testimonio de Jesús

Roma, 28 de noviembre de 2015 (ZENIT.org)

“No ser víctimas de la cultura actual del «usar y descartar», que lleva a despreciar sobre todo a los niños no nacidos, a los jóvenes y a los ancianos”

El santo Padre Francisco, después del encuentro que tuvo con los jóvenes este sábado, realizó una visita a la Casa de la caridad Nalukolongo Bakateyambma’s Home, fundada en 1978 por el primer cardenal ugandés, Emmanuel Kiwanuka Nsubuga.

El instituto acoge a un centenar de pobres sin distinción de credo o religión, desde niños hasta ancianos. Cuando llegó el Papa, fue recibido con gran entusiasmo. La superiora de la Casa de caridad, gestionada por las Hermanas del Buen Samaritano, le llevó a la pequeña iglesia dedicada a Nuestra Señora de África, donde el Pontífice rezó en silencio delante del santísimo sacramento.

Estaban presentes el párroco, el presidente de la Obra, y las hermanas de la Casa. El obispo responsable de la Pastoral de la Salud, Robert Muhiirwa, le presentó a las personas que vinieron de otras casas de caridad.

En el exterior del edificio, el Santo Padre pronunció las siguientes palabras.

“Queridos amigos: Les agradezco su afectuosa acogida. Tenía un gran deseo de visitar esta Casa de la Caridad, que el cardenal Nsubuga fundó aquí en Nalukolongo. Este lugar siempre ha estado ligado al compromiso de la Iglesia en favor de los pobres, los discapacitados y los enfermos. Pienso particularmente en el enorme y fructífero trabajo realizado con las personas afectadas por el SIDA.

Aquí, en los primeros tiempos, se rescató a niños de la esclavitud y las mujeres recibieron una educación religiosa. Saludo a las Hermanas del Buen Samaritano, que llevan adelante esta excelente obra y les agradezco el servicio silencioso y gozoso en el apostolado de estos años.

Saludo también a los representantes de los numerosos grupos de apostolado, que se ocupan de atender las necesidades de nuestros hermanos y hermanas en Uganda. Sobre todo, saludo a quienes viven en esta Casa y en otras semejantes, así como a todos los que se acogen a las iniciativas de caridad cristiana. Porque ésta es justamente una casa. Aquí pueden encontrar afecto y premura; aquí pueden sentir la presencia de Jesús nuestro hermano, que nos ama a cada uno con ese amor que es propio de Dios.

Hoy, desde esta Casa, quisiera hacer un llamamiento a todas las parroquias y comunidades de Uganda –y del resto de África– para que no se olviden de los pobres. Que no se olviden de los pobres. El Evangelio nos impulsa a salir hacia las periferias de la sociedad y encontrar a Cristo en el que sufre y pasa necesidad. El Señor nos dice con palabras claras que nos juzgará de esto. Da tristeza ver cómo nuestras sociedades permiten que los ancianos sean descartados u olvidados.

No es admisible que los jóvenes sean explotados por la esclavitud actual del tráfico de seres humanos. Si nos fijamos bien en lo que pasa en el mundo que nos rodea, da la impresión de que el egoísmo y la indiferencia se va extendiendo por muchas partes. Cuántos hermanos y hermanas nuestros son víctimas de la cultura actual del «usar y tirar», que lleva a despreciar sobre todo a los niños no nacidos, a los jóvenes y a los ancianos.

Como cristianos, no podemos permanecer impasibles. Quedarse mirando y no hacer nada, algo tiene que cambiar. Nuestras familias han de ser signos cada vez más evidentes del amor paciente y misericordioso de Dios, no solo hacia nuestros hijos y ancianos, sino hacia todos los que pasan necesidad.

Nuestras parroquias no han de cerrar sus puertas y sus oídos al grito de los pobres. Se trata de la vía maestra del discipulado cristiano. Es así como damos testimonio del Señor, que no vino para ser servido sino para servir. Así ponemos de manifiesto que las personas cuentan más que las cosas y que lo que somos es más importante que lo que tenemos. En efecto, Cristo, precisamente en aquellos que servimos, se revela cada día y prepara la acogida que esperamos recibir un día en su Reino eterno.

Queridos amigos, a través de gestos sencillos, a través de acciones sencillas y generosas, que honran a Cristo en sus hermanos y hermanas más pequeños, conseguimos que la fuerza de su amor entre en el mundo y lo cambie realmente. De nuevo les agradezco su generosidad y su caridad. Les recordaré en mis oraciones y les pido, por favor, que recen por mí. A todos ustedes, los confío a la tierna protección de María, nuestra Madre y les doy mi bendición». Y concluyó diciendo en el idioma local: «Omukama Abakuume» (Que Dios los proteja).

Las monjas del Buen Samaritano le regalaron un cuadro y una escultura hecha a mano, y el Papa firmó el libro de los huéspedes ilustres. Y visitó la tumba del cardenal fundador de esta Casa de Caridad de Campala, antes de partir en el vehículo abierto.

Información de la ONU respalda al Papa Francisco en aborto y anticoncepción

Fuente: C-Fam

By Stefano Gennarini, J.D.
NUEVA YORK, 16 de octubre (C-Fam) La división de población de la ONU coincide con el papa Francisco. Más anticoncepción no detendrá el cambio climático.

El aborto y la anticoncepción deben estar ampliamente disponibles para evitar un cambio climático apocalíptico, según algunos científicos. Pero esta opinión no está ganando adhesión en la sede de la ONU y fue rechazada en Laudato Si, la encíclica ampliamente difundida del papa Francisco sobre «el cuidado de la casa común», en la que ratificó la teoría de un calentamiento global antropogénico.

El control demográfico no forma parte del programa para la conferencia mundial de la ONU sobre cambio climático a realizarse en París el próximo mes de diciembre y el trabajo reciente de la división de población de la ONU debilita cualquier argumento para que eso se modifique.

Mientras que algunos científicos están agradecidos por el total aval del papa Francisco a la teoría del cambio climático, otros no quieren que él tenga la «última palabra» sobre cómo debería ser abordado.

Es así como lo expone la editorial del último número de la revista científica Nature Climate Change, antes de presentar una serie de artículos críticos sobre la encíclica que incluye uno del famoso alarmista ambiental Paul Ehrlich, que reprocha al papa Francisco el hecho de defender en Laudato Si la enseñanza de la Iglesia en contra del aborto y la anticoncepción.

Ehrlich dijo al periódico The Guardian que la exclusión del control demográfico de su abordaje del medio ambiente era una «tontería delirante» y que estaba «completamente equivocado».

«Estoy seguro de que sabe que no es así, no es bobo», sostuvo.

En la encíclica, el papa Francisco denuncia a las organizaciones internacionales que condicionan la ayuda económica a la implementación de «políticas de salud reproductiva». «Culpar al aumento de la población» en vez de al consumo y a modelos de producción es una forma de «no enfrentar los problemas» que se les presentan a los pobres, escribió.

Ehrlich replica que las soluciones a la pobreza no pueden encontrarse sin también considerar la «re-producción».

«Al papa Francisco le hace falta prestar atención a sus propios comentarios sobre la “obsesión” de la Iglesia con la anticoncepción y el aborto y asumir una posición de liderazgo en respaldo de los derechos de las mujeres y la planificación familiar», escribe, advirtiendo, en su conocido estilo, sobre inminentes hambrunas y catástrofes apocalípticas debido al crecimiento de la población.

Ehrlich admitió en una entrevista con el New York Times a comienzos de este año que no se hicieron realidad predicciones funestas similares que hizo en la década del 60. Se valió de la hipérbole para provocar «a las personas para que hagan algo».

«La idea de que cada mujer debería tener tantos bebés como quisiera para mí es exactamente lo mismo que decir que se debería permitir a todos tirar toda la basura que quisieran en el jardín de su vecino», dijo Ehrlich.

El último trabajo de la división de población de la ONU sobre demografía y medio ambiente contradice rotundamente las opiniones de Ehrlich sobre el cambio climático.

Su análisis demuestra que el aborto y la anticoncepción tendrán poco impacto sobre las emisiones de carbono en comparación con cambios en la producción y el consumo, y una política ambiental acertada.

En una sesión informativa a comienzos de este año, en la que se explicaron estos hallazgos, John Wilmoth, quien dirige la división de población de la ONU, criticó al movimiento de cambio climático por ser demasiado alarmista.

Wilmoth explicó que hay «relativamente poca incertidumbre» en las proyecciones demográficas sobre el próximo siglo, pero que existe una «total incertidumbre» sobre las emisiones de carbono, ya que tienen que ver con la población.

La falta de certeza sobre las emisiones de carbono futuras se debe a los patrones de consumo y el comportamiento humano, que varían mucho más que los patrones de fertilidad, dijo Wilmoth a los delegados. Informes recientes de la división de población de la ONU ilustran que esta misma imprevisibilidad puede verse entre países en las últimas décadas.

La Iglesia Católica es líder mundial en la denuncia de las ideologías inhumanas y degradantes que se encuentran detrás del control demográfico. Algunos dicen que la ONU finalmente se está poniendo al día.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

Papa Francisco: La convivialidad, el termómetro para medir la salud de las relaciones familiares

Fuente: VIS

La convivialidad, el termómetro para medir la salud de las relaciones familiares.

Ciudad del Vaticano, 11 noviembre 2015 (VIS).-Puntual como cada miércoles, el Santo Padre ha acudido esta mañana a la Plaza de San Pedro para pronunciar su catequesis ante las decenas de miles de peregrinos que participaban en la audiencia general. Antes de comenzar, ha invitado a los presentes a rezar un Ave María por los cardenales, obispos, consagrados y laicos que estos días se encuentran reunidos en Florencia celebrando el Cogreso Nacional de la iglesia italiana.

Prosiguiendo su reflexión sobre la familia, el Papa habló esta vez de una cualidad característica la convivialidad. La actitud de compartir los bienes de la vida y el estar contentos de hacerlo. »¡Es una virtud preciosa! -ha dicho-. Su símbolo, su icono, es la familia reunida en la mesa doméstica. Compartir una comida, y además los afectos, las historias, los acontecimientos, es una experiencia fundamental. Cuando hay una fiesta, un cumpleaños, un aniversario, nos reunimos alrededor de la mesa. En algunas culturas, se acostumbra incluso a hacerlo en los funerales, para estar cerca de los que sufren por la pérdida de un miembro de la familia».

»La convivialidad -ha continuado- es un termómetro seguro para medir la salud de las relaciones: si en la familia hay algún problema o alguna herida oculta, en la mesa se hace obvio. Una familia que no come casi nunca junta, o que no habla, sino que ve la televisión, o mira el teléfono, es una familia »poco familia». El cristianismo tiene una vocación especial para la convivialidad, todos lo saben. El Señor Jesús enseñaba de buena gana en la mesa, y representaba a su vez el reino de Dios como un convite de fiesta. Jesús eligió la mesa incluso para entregar a sus discípulos su testamento espiritual, condensado en el gesto memorial de su Sacrificio».

Francisco ha explicado cómo la familia lleva a la Eucaristía su propia experiencia de convivialidad, y la abre a la gracia de una convivialidad universal, del amor de Dios por el mundo. »Participando a la Eucaristía -ha añadido- la familia se purifica de la tentación de cerrarse en si misma, fortificándose en el amor y la fidelidad, y amplía los límites de su propia fraternidad según el corazón de Cristo. En nuestro tiempo, marcado por numerosos cierres y por demasiados muros, la convivialidad generada por la familia y expandida en la Eucaristía, se convierte en una oportunidad crucial. La Eucaristía y las familias que se nutren de ella pueden superar cierres y construir puentes de acogida y caridad».

»Hoy en día, muchos contextos sociales obstaculizan la convivialidad familiar. Tenemos que encontrar una manera de recuperarla, adaptándola a los nuevos tiempos. La convivialidad parece que se ha convertido en algo que se compra y se vende, pero así es otra cosa. Y el comer no es siempre símbolo de un justo compartir bienes capaz de llegar a quien no tiene ni pan ni afecto. En los países ricos -ha destacado- se nos incita a gastar en una nutrición excesiva y luego, a remediar el exceso. Y este comportamiento insensato desvía nuestra atención del verdadero hambre, del cuerpo y del alma».

»La alianza viva y vital de las familias cristianas, sostiene y abraza en el dinamismo de su hospitalidad las dificultades y alegrías cotidianas, coopera con la gracia de la Eucaristía, que es capaz de crear comunión siempre nueva con su fuerza que incluye y salva. La familia cristiana -ha finalizado el Pontífice- mostrará exactamente así la amplitud de su horizonte real, que es el horizonte de la Iglesia Madre de todos los hombres y de todos los abandonados y excluidos de todos los pueblos».

#Percepciones#/El México político comienza a ‘empaparse’

Por *Felipe Galindo

Hay cosas que no cambian y particularmente con los políticos y su timing que lo tienen bien ajustado para salir en la foto y si no, para eso tienen a sus respectivos séquitos de asesores y «expertos en estrategias de comunicación» que les dirán qué está «IN» o que «Hashtag» tiene que usar, aunque muchos de ellos no tengan ni pepina idea de quién es ese mentado «Hashtag».

Prueba de ello es este fenómeno que cada vez será más constante, «la nueva tendencia», lo que viene», «lo de hoy» será volverse más papistas que el Papa (ahora Francisco).

Si alguien todavía tiene alguna duda de esto, y sólo para registro previo, echémosle un vistazo a las imágenes y videos del placeo de esos que tantos reflectores buscan para subirle al índice del populómetro, esta vez con el evento recién concluido del regreso de la Fórmula 1 en la CDMX.

Secretarios, ex secretarios, incluso el ex presidente Calderón (por ejemplo), gobernantes locales, diputados, senadores, todos y de todos los colores escuchando el rugir de los motores y tomándose las recurrentes selfies y haciendo check-in en la saturada, sufrida y concesionada sede del Autódromo Hermanos Rodríguez, aunque en su vida hayan sabido o se hayan interesado por este tipo de eventos internacionales.

En esta moda de «estar a la moda» se han abierto las señales del próximo evento en el que esta costosa estirpe ya comienza a prepararse, sacando del closet o a inventarse sus más variadas afinidades religiosas y escondiendo en lo más recóndito de sus cajones su «líneas de comunicación» tradicionales, anticlericales y convicciones laicales plagadas de fobias antirreligiosas.

Hoy todos han comenzado a hablar del nuevo pensamiento del Papa Francisco, «un personaje de este tiempo y de su sapiente actitud modernista y visión de avanzada que pone al día a la Iglesia Católica».

“Talking points”, ideas vamos, que saldrán ya para sus discursos y boletines de prensa, los políticos se irán perfilando para ganarse uno de esos lugares que los acerque al representante de Dios en la Tierra, ahora que pise suelo mexicano hacia la segunda semana de febrero del próximo año.

Uno de los que quedarán como los iniciadores de esta «estrategia de comunicación» es, para bien o para mal, el Presidente Enrique Peña Nieto al que sus reconocidos críticos despedazaron cuando salió a decir que la «Fe mueve montañas y desaparece huracanes».

La cita textual, aunque estoy seguro que fue vista, vale la pena consignarla para este ejercicio.

Dijo el Presidente Peña durante la Cumbre de Negocios Business Summit, en Guadalajara, Jalisco el 26 de octubre:

“Después del impacto hemos conocido que los daños dejados por este huracán no fueron de la magnitud ni de la devastación que eventualmente se esperaba.

«Las razones, se han dado muchas, si la orografía, si la velocidad, si la altura; corresponderá a los expertos y a los científicos determinar qué fue lo que afortunadamente evitó que tuviera este efecto devastador.

«Pero de lo que yo estoy cierto es que ante el embate de este huracán (SIC) convocó a la unidad de todos los mexicanos, cerramos filas generando una gran energía positiva; hubo, para quienes son creyentes, cadenas de oración, rezos, llamados.

«Creo que en buena medida el tener un saldo blanco ante el impacto de este huracán se debe en mucho a la fe del pueblo de México, a tener fe en sí mismo y al haberse unidos todos para convocar a esta fuerza, que en mucho evitó este desastre”.

Amén de la virtual sinceridad del Presidente, o si pensáramos como «estrategas de comunicación» diríamos que le va bien al mandatario haber sido el primero en comenzar a hablar de Fe, religiosidad de los mexicanos, y unidad ante las adversidades, con antelación a la visita del Papa Francisco y a partir de ahí comenzar a darle seguimiento a las «declaraciones» que brotarán de manera «espontánea».

La segunda acción «notoria» se verá este miércoles en el Senado de la República, en donde la panista Silvia Guadalupe Garza Galván, presidenta de la Comisión Especial de Cambio Climático le abrirá las puertas de este recinto legislativo «históricamente y por primera vez” a los Obispos católicos Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey y a Monseñor Juan Armando Pérez Talamantes, Obispo Auxiliar de Monterrey.

La agenda: presentar en el Auditorio Octavio Paz, la reciente encíclica del Papa Francisco “Laudato Si’. Alabado seas”, que se refiere al cuidado del planeta.

La gestión para salir en la foto con el Papa Francisco en febrero será la línea a seguir de la clase política en las próximas semanas, sobre todo ahora que está de visita en México Alberto Gasbarri, encargado de pulir la agenda papal, las reuniones políticas y los lugares en los que Jorge Bergoglio se reunirá con los mexicanos.

Habrá que seguir de cerca «las manifestaciones de Fe» de los políticos y de su «natural» acomodo y búsqueda de los mejores lugares en la Primer Visita del Papa Francisco y de cómo surgen «muestras de voluntad política» plagadas de «religiosidad republicana» laica y gratuita en favor de la Iglesia Católica.

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Lo más relevante de Papa Francisco en Cuba

Misa en la Plaza de la Revoluciòn: La importancia de un pueblo se basa en cómo sirve la fragilidad

Ciudad del Vaticano, 20 de septiembre de 2015 (Vis).- Después de haber transcurrido la noche en la nunciatura apostólica de La Habana, el Papa comenzó su segunda jornada en Cuba saludando a los miles de personas que acompañaron su trayecto en papamóvil desde esa sede a la Plaza de la Revolución José Martí, dedicada al poeta y escritor que combatió por la independencia del país. La Plaza, donde el Santo Padre celebró la Santa Misa, que contó con la participación de 200.000 personas, es un lugar fuertemente simbólico de la isla que ha sido escenario de grandes manifestaciones.

Francisco, que antes de la celebración eucarística, encontró en la improvisada sacristía a los representantes de otras confesiones cristianas presentes en Cuba, dedicó su homilía a la importancia del servicio a los más frágiles. »No nos olvidemos de la Buena Nueva de hoy -dijo- La importancia de un pueblo, de una nación, la importancia de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos. Y en esto encontramos uno de los frutos de la verdadera humanidad. Quien no vive para servir, no sirve para vivir».

El Papa partió del relato evangélico que presenta a Jesús haciéndole una pregunta aparentemente indiscreta a sus discípulos: »¿De qué discutían por el camino?» a la que por vergüenza no responden, porque hablaban de quien era entre ellos el más importante.

»¿Quién es el más importante? -continuó el Pontífice- Una pregunta que nos acompañará toda la vida y en las distintas etapas seremos desafiados a responderla….La historia de la humanidad ha estado marcada por el modo de responder a esta pregunta. Jesús no le teme a las preguntas de los hombres; no le teme a la humanidad ni a las distintas búsquedas que ésta realiza. Al contrario, Él conoce los »recovecos» del corazón humano, y como buen pedagogo está dispuesto a acompañarnos siempre.. Asume nuestras búsquedas, nuestras aspiraciones y les da un nuevo horizonte…. logra dar una respuesta capaz de plantear un nuevo desafío, descolocando »las respuestas esperadas» o lo aparentemente establecido.– Jesús siempre plantea la lógica del amor. Una lógica capaz de ser vivida por todos, porque es para todos».

»Lejos de todo tipo de elitismo, el horizonte de Jesús no es para unos pocos privilegiados capaces de llegar al »conocimiento deseado» o a distintos niveles de espiritualidad. El horizonte de Jesús, siempre es una oferta para la vida cotidiana también aquí en »nuestra isla»; una oferta que siempre hace que el día a día tenga sabor a eternidad. ¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su respuesta: »Quien quiera ser el primero… que sea el último de todos y el servidor de todos». Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás».

»Y esta es -subrayó el Papa- la gran paradoja de Jesús. Los discípulos discutían quién sería seleccionado como el privilegiado… para destacarse en un afán de superioridad sobre los demás. Quién escalaría más pronto para ocupar los cargos que darían ciertas ventajas. Y Jesús les trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Es decir sirviendo».

Pero la invitación al servicio »posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar. Amor que se plasma en acciones y decisiones. Amor que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar. Son personas de carne y hueso, con su vida, su historia y especialmente con su fragilidad, las que Jesús nos invita a defender, a cuidar, a servir. Porque ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos. Por eso, el cristiano es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles»

»Hay un »servicio» que sirve a los otros; pero tenemos que cuidarnos del otro servicio, de la tentación del »servicio» que »se» sirve de los otros -advirtió- Hay una forma de ejercer el servicio que tiene como interés el beneficiar a los »míos», en nombre de lo »nuestro». Ese servicio siempre deja a los »tuyos» por fuera, generando una dinámica de exclusión. Todos estamos llamados por vocación cristiana al servicio que sirve y a ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del »servicio que se sirve»…. Y esto sin mirar al costado para ver lo que el vecino hace o ha dejado de hacer. Jesús nos dice: »Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos». Ese va a ser el servidor de todos. No dice, si tu vecino quiere ser el primero que sirva. Debemos cuidarnos de la mirada enjuiciadora y animarnos a creer en la mirada transformadora a la que nos invita Jesús.. Este hacernos cargo por amor no apunta a una actitud de servilismo, por el contrario, pone en el centro la cuestión del hermano: el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su proximidad y hasta en algunos casos la »padece» y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas»

»El santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba – finalizó- es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Es un pueblo que camina, que canta y alaba. Es un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza. Así la sembraron sus próceres. Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones que Dios les ha regalado, pero especialmente quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado. Nosotros conocemos, somos testigos de la »fuerza imparable» de la resurrección, que »provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo».

Encuentro con el Presidente Raul Castro y con el Comandante Fidel en el Palacio de la Revolución

Ciudad del Vaticano, 20 de septiembre de 2015 (Vis).-Después de la Santa Misa y de almorzar en la nunciatura apostólica, el Papa se desplazó en automóvil al Palacio de la Revolución para encontrarse en visita de cortesía con el Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, Raúl Castro, que fue designado para ese cargo en 2008, sustituyendo por razones de salud a su hermano Fidel Castro. Aunque no formaba parte del programa oficial de la visita, el Santo Padre encontró también al »Comandante» Fidel.

»Era un encuentro previsible aunque no formase parte del programa- ha explicado el Padre Lombardi- Todos sabían que el Comandante Fidel deseaba ver al Papa, como también lo hizo con el Papa Benedicto XVI durante su visita anterior. En esta fase de su vida, el comandante Fidel, que es una persona anciana, lleva una vida de estudio y reflexión: lee mucho y le gusta conversar con personas que tienen un gran experiencia. Así fue explícitamente con el Papa Benedicto XVI y así ha sido con el Papa Francisco».

»Fidel había pedido al Papa Benedicto que le mandase algunos libros que podrían ser útiles para sus reflexiones, y Francisco, acordándose de esto, ha tomado la iniciativa y le ha traído dos libros del sacerdote italiano Alessandro Pronzato, que muchos conocen como autor fecundo de textos espirituales y catequéticos. También le ha traído un libro y dos cds del Padre Armando Llorente, un sacerdote jesuita, fallecido hace algunos años, que estuvo muy cerca de Castro, cuando era un niño, e iba la escuela de los jesuitas en el Colegio de Belén. El recuerdo de esa relación con un educador que había tocado profundamente su vida en la juventud ha sido también un pensamiento muy significativo por parte del Papa».

»El Santo Padre le ha llevado también dos grandes textos suyos » Evangelii Gaudium «y «Laudato Si» Este último pensando en los temas que interesan a Castro también en esta etapa de su vida, las grandes cuestiones del mundo actual y su futuro. Ciertamente se trata de un documento que encontrará sumamente interesante. Por su parte, el comandante Castro ha regalado al Papa un libro, también muy conocido: «Fidel y la Religión», de Frei Betto, una conversación con Frei Betto. Ha sido un encuentro muy familiar, un intercambio sereno, en presencia de varios miembros de la familia, y ciertamente un momento positivo».

Después de la visita al Palazio de la Revolución el Papa se trasladó en papamóvil a la catedral de la Inmaculada Concepción y de San Cristóbal de La Habana para celebrar las vísperas con los sacerdotes, religiosos y religiosas y seminaristas cubanos.

Francisco encuentra a los jóvenes, esperanza de Cuba

Ciudad del Vaticano, 20 de septiembre de 2015 (Vis).-Después de rezar las vísperas el Papa fue al Centro de Estudio Padre Félix Varela, colindante con la catedral, para encontrarse con los jóvenes de Cuba. El Centro está dedicado al siervo de Dios Félix Varela (1788-1853), considerado como »el maestro de los maestros cubanos». El sacerdote, de quien está en curso la causa de beatificación, después de enseñar diez años en el Colegio Seminario de San Carlos, contribuyendo al progreso de las ciencias y las letras en la isla, fue elegido en 1821 como representante de Cuba en las Cortes Españolas, donde reclamó la libertad para los esclavos negros. En 1823, tras la restauración absolutista de Fernando VII, se traslada a Estados Unidos donde proclama el derecho de Cuba a la independencia y durante treinta años ejerce su ministerio pastoral fundando escuelas, construyendo iglesias y evangelizando a los marginados.

El Centro a él dedicado es un instituto laico, en funciones desde 2011 que coordina el Pontificio Consejo de la Cultura. Comprende un centro de estudios eclesiásticos, donde se dan también cursos de filosofía, psicología, y un master denominado Cuba-Emprende cuya finalidad es el apoyo a iniciativas empresariales privadas que apuntan al cambio de la política económica del país. También es sede de conciertos, conferencias, etc… y patrocina el Festival de Cine Latinoamericano.

El Papa manifestó su alegría por estar con los jóvenes en ese centro tan significativo para la historia de Cuba y, después de recibir el saludo de algunos de ellos, dejó el discurso que había preparado, dándolo por leído, y del que reproducimos amplios párrafos, y dialogó con los presentes. Sigue un extracto del texto preparado:

»…Cuando los miro a ustedes, la primera cosa que me viene a la mente y al corazón es la palabra esperanza. No puedo concebir a un joven que no se mueva, que esté paralizado, que no tenga sueños ni ideales, que no aspire a algo más.

Pero, ¿cuál es la esperanza de un joven cubano en esta época de la historia? Ni más ni menos que la de cualquier otro joven de cualquier parte del mundo. Porque la esperanza nos habla de una realidad que está enraizada en lo profundo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y los condicionamientos históricos en que vive. Nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor. Sin embargo, eso comporta un riesgo. Requiere estar dispuestos a no dejarse seducir por lo pasajero y caduco, por falsas promesas de felicidad vacía, de placer inmediato y egoísta, de una vida mediocre, centrada en uno mismo, y que sólo deja tras de sí tristeza y amargura en el corazón. No, la esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna. Yo le preguntaría a cada uno de ustedes: ¿Qué es lo que mueve tu vida? ¿Qué hay en tu corazón, dónde están tus aspiraciones? ¿Estás dispuesto a arriesgarte siempre por algo más grande?

Tal vez me pueden decir: »Sí, Padre, la atracción de esos ideales es grande. Yo siento su llamado, su belleza, el brillo de su luz en mi alma. Pero, al mismo tiempo, la realidad de mi debilidad y de mis pocas fuerzas es muy fuerte para decidirme a recorrer el camino de la esperanza. La meta es muy alta y mis fuerzas son pocas. Mejor conformarse con poco, con cosas tal vez menos grandes pero más realistas, más al alcance de mis posibilidades». Yo comprendo esta reacción, es normal sentir el peso de lo arduo y difícil, sin embargo, cuidado con caer en la tentación de la desilusión, que paraliza la inteligencia y la voluntad, ni dejarnos llevar por la resignación, que es un pesimismo radical frente a toda posibilidad de alcanzar lo soñado. Estas actitudes al final acaban o en una huida de la realidad hacia paraísos artificiales o en un encerrarse en el egoísmo personal, en una especie de cinismo, que no quiere escuchar el grito de justicia, de verdad y de humanidad que se alza a nuestro alrededor y en nuestro interior.

Pero, ¿qué hacer? ¿Cómo hallar caminos de esperanza en la situación en que vivimos? ¿Cómo hacer para que esos sueños de plenitud, de vida auténtica, de justicia y verdad, sean una realidad en nuestra vida personal, en nuestro país y en el mundo? Pienso que hay tres ideas que pueden ser útiles para mantener viva la esperanza.

La esperanza, un camino hecho de memoria y discernimiento. La esperanza es la virtud del que está en camino y se dirige a alguna parte. No es, por tanto, un simple caminar por el gusto de caminar, sino que tiene un fin, una meta, que es la que da sentido e ilumina el sendero. Al mismo tiempo, la esperanza se alimenta de la memoria, abarca con su mirada no sólo el futuro sino el pasado y el presente. Para caminar en la vida, además de saber a dónde queremos ir es importante saber también quiénes somos y de dónde venimos. Una persona o un pueblo que no tiene memoria y borra su pasado corre el riesgo de perder su identidad y arruinar su futuro. Se necesita por tanto la memoria de lo que somos, de lo que forma nuestro patrimonio espiritual y moral. Creo que esa es la experiencia y la enseñanza de ese gran cubano que fue el Padre Félix Varela. Y se necesita también el discernimiento, porque es esencial abrirse a la realidad y saber leerla sin miedos ni prejuicios. No sirven las lecturas parciales o ideológicas, que deforman la realidad para que entre en nuestros pequeños esquemas preconcebidos, provocando siempre desilusión y desesperanza. Discernimiento y memoria, porque el discernimiento no es ciego, sino que se realiza sobre la base de sólidos criterios éticos, morales, que ayudan a discernir lo que es bueno y justo.

La esperanza, un camino acompañado. Dice un proverbio africano: »Si quieres ir deprisa, ve solo; si quieres ir lejos, ve acompañado». El aislamiento o la clausura en uno mismo nunca generan esperanza, en cambio, la cercanía y el encuentro con el otro, sí. Solos no llegamos a ninguna parte. Tampoco con la exclusión se construye un futuro para nadie, ni siquiera para uno mismo. Un camino de esperanza requiere una cultura del encuentro, del diálogo, que supere los contrastes y el enfrentamiento estéril. Para ello, es fundamental considerar las diferencias en el modo de pensar no como un riesgo, sino como una riqueza y un factor de crecimiento. El mundo necesita esta cultura del encuentro, necesita de jóvenes que quieran conocerse, que quieran amarse, que quieran caminar juntos y construir un país como lo soñaba José Martí: »Con todos y para el bien de todos».

La esperanza, un camino solidario. La cultura del encuentro debe conducir naturalmente a una cultura de la solidaridad. Aprecio mucho lo que ha dicho Leonardo al comienzo cuando ha hablado de la solidaridad como fuerza que ayuda a superar cualquier obstáculo. Efectivamente, si no hay solidaridad no hay futuro para ningún país. Por encima de cualquier otra consideración o interés, tiene que estar la preocupación concreta y real por el ser humano, que puede ser mi amigo, mi compañero, o también alguien que piensa distinto, que tiene sus ideas, pero que es tan ser humano y tan cubano como yo mismo. No basta la simple tolerancia, hay que ir más allá y pasar de una actitud recelosa y defensiva a otra de acogida, de colaboración, de servicio concreto y ayuda eficaz. No tengan miedo a la solidaridad, al servicio, al dar la mano al otro para que nadie se quede fuera del camino.

Este camino de la vida está iluminado por una esperanza más alta: la que nos viene de la fe en Cristo. Él se ha hecho nuestro compañero de viaje, y no sólo nos alienta sino que nos acompaña, está a nuestro lado y nos tiende su mano de amigo. Él, el Hijo de Dios, ha querido hacerse uno como nosotros, para recorrer también nuestro camino. La fe en su presencia, su amor y su amistad, encienden e iluminan todas nuestras esperanzas e ilusiones. Con Él, aprendemos a discernir la realidad, a vivir el encuentro, a servir a los demás y a caminar en la solidaridad.

Queridos jóvenes cubanos, si Dios mismo ha entrado en nuestra historia y se ha hecho hombre en Jesús, si ha cargado en sus hombros con nuestra debilidad y pecado, no tengan miedo a la esperanza, no tengan miedo al futuro, porque Dios apuesta por ustedes, cree en ustedes, espera en ustedes.

Queridos amigos, gracias por este encuentro. Que la esperanza en Cristo su amigo les guíe siempre en su vida. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. Que el Señor los bendiga».

Mensaje para la XXIV Jornada Mundial del Enfermo

Ciudad del Vaticano, 15 de septiembre de 2015 (Vis).-»Confiar en Jesús misericordioso como María: Haced lo que Él os diga», es el título del Mensaje del Santo Padre para la XXIV Jornada Mundial del Enfermo (11 de febrero memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes) Este año la Jornada se celebrará solemnemente en Tierra Santa y, el Papa con ese motivo, reflexiona sobre el relato evangélico de las bodas de Caná, recordando que la enfermedad, sobre todo la grave, pone en crisis la existencia humana y trae consigo interrogantes que excavan en lo más profundo de la persona.El texto, que ofrecemos a continuación, está fechado en el Vaticano el 15 de setiembre de 2015 memoria de la Bienaventurada Virgen María Dolorosa:

»La XXIV Jornada Mundial del Enfermo me ofrece la oportunidad para estar especialmente cerca de vosotras, queridas personas enfermas, y de los que se ocupan de vosotras.

Debido a que este año, dicha jornada será celebrada de manera solemne en tierra Santa, propongo meditar la narración evangélica de las bodas de Caná, en las que Jesús hizo su primer milagro gracias a la intervención de su Madre. El tema elegido – Confiar en Jesús misericordioso como María: »Haced lo que Él os diga» se inscribe muy bien en el marco del Jubileo extraordinario de la Misericordia. La Celebración eucarística central de la Jornada tendrá lugar el 11 de febrero de 2016, memoria litúrgica de la Beata Virgen María de Lourdes, precisamente en Nazaret, donde »la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros». Jesús inicio allí su Misión salvífica, asumiendo para sí las palabras del profeta Isaías, como nos refiere el evangelista Lucas: »El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos; para dar la libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor».

La enfermedad, especialmente aquella grave, pone siempre en crisis la existencia humana y trae consigo interrogantes que excavan en lo íntimo. El primer momento a veces puede ser de rebelión: ¿Por qué me ha sucedido justo a mí? ¿Se puede entrar en desesperación, pensar que todo está perdido y que ya nada tiene sentido?

En estas situaciones, por un lado la fe en Dios es puesta a la prueba, pero al mismo tiempo revela toda su potencialidad positiva. No porque la fe haga desaparecer la enfermedad, el dolor, o los interrogantes que derivan de ello; sino porque ofrece una clave con la cual podemos descubrir el sentido más profundo de lo que estamos viviendo; una clave que nos ayuda a ver de qué modo la enfermedad puede ser el camino para llegar a una cercanía más estrecha con Jesús, que camina a nuestro lado, cargando la Cruz. Y esta clave nos la proporciona su Madre, María, experta de este camino.

En las bodas de Caná, María es la mujer atenta que se da cuenta de un problema muy importante para los esposos: se ha acabado el vino, símbolo del gozo de la fiesta. María descubre la dificultad, en cierto sentido la hace suya y, con discreción, actúa rápidamente. No se limita a mirar, y menos aún se detiene a hacer juicios, sino que se dirige a Jesús y le presenta el problema tal cual es: »No tienen vino’’. Y cuando Jesús le hace presente que aún no ha llegado el momento para que Él se revele, dice a los sirvientes: »Haced lo que Él os diga’’. Entonces Jesús realiza el milagro, transformando una gran cantidad de agua en vino, en un vino que aparece de inmediato como el mejor de toda la fiesta. ¿Qué enseñanza podemos obtener del misterio de las bodas de Caná para la Jornada Mundial del Enfermo?

El banquete de bodas de Caná es un icono de la Iglesia: en el centro está Jesús misericordioso que realiza la señal; a su alrededor están los discípulos, las primicias de la nueva comunidad; y cerca a Jesús y a sus discípulos, está María, Madre previdente y orante. María participa en el gozo de la gente común y contribuye a aumentarla; intercede ante su Hijo por el bien de los esposos y de todos los invitados. Y Jesús no rechazó la petición de su Madre. ¡Cuánta esperanza en este acontecimiento para todos nosotros! Tenemos una Madre que tiene sus ojos atentos y buenos, como su Hijo; su corazón materno está lleno de misericordia, como Él; las manos que quieren ayudar, como las manos de Jesús que partían el pan para quien estaba con hambre, que tocaban a los enfermos y les curaba. Esto nos llena de confianza y hace que nos abramos a la gracia y a la misericordia de Cristo. La intercesión de María nos hace experimentar la consolación por la cual el apóstol Pablo bendice a Dios: »¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios! Pues así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación». María es la Madre »consolada» que consuela a sus hijos.

En Caná se perfilan los rasgos característicos de Jesús y de su misión: Él es Aquel que socorre al que está en dificultad y en la necesidad. En efecto, en su ministerio mesiánico curará a muchos de sus enfermedades, malestares y malos espíritus, donará la vista a los ciegos, hará caminar a los cojos, restituirá la salud y la dignidad a los leprosos, resucitará a los muertos, a los pobres anunciará la buena nueva. La petición de María, durante el banquete nupcial, sugerida por el Espíritu Santo a su corazón materno, hizo surgir no sólo el poder mesiánico de Jesús, sino también su misericordia.

En la solicitud de María se refleja la ternura de Dios. Y esa misma ternura se hace presente en la vida de muchas personas que se encuentran al lado de los enfermos y saben captar sus necesidades, aún las más imperceptibles, porque miran con ojos llenos de amor. ¡Cuántas veces una madre a la cabecera de su hijo enfermo, o un hijo que se ocupa de su padre anciano, o un nieto que está cerca del abuelo o de la abuela, pone su invocación en las manos de la Virgen! Para nuestros seres queridos que sufren debido a la enfermedad pedimos en primer lugar la salud; Jesús mismo manifestó la presencia del Reino de Dios precisamente a través de las curaciones: »Id y contad a Juan lo que oís y lo que veis: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen y los muertos resucitan». Pero el amor animado por la fe hace que pidamos para ellos algo más grande que la salud física: pedimos una paz, una serenidad de la vida que parte del corazón y que es don de Dios, fruto del Espíritu Santo que el Padre no niega nunca a los que le piden con confianza.

En la escena de Caná, además de Jesús y de su Madre, están los que son llamados los »sirvientes», que reciben de Ella esta indicación: »Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5). Naturalmente el milagro tiene lugar por obra de Cristo; sin embargo, Él quiere servirse de la ayuda humana para realizar el prodigio. Habría podido hacer aparecer directamente el vino en las tinajas. Pero quiere contar con la colaboración humana, y pide a los sirvientes que las llenen de agua. ¡Cómo es precioso y agradable a Dios ser servidores de los demás! Esto más que otras cosas nos hace semejantes a Jesús, el cual »no ha venido para ser servido sino a servir’’. Estos personajes anónimos del Evangelio nos enseñan mucho. No sólo obedecen, sino que obedecen generosamente: llenaron las tinajas hasta el borde. Se fían de la Madre, y de inmediato hacen bien lo que se les pide, sin lamentarse, sin hacer cálculos.

En esta Jornada Mundial del Enfermo podemos pedir a Jesús misericordioso, a través de la intercesión de María, Madre suya y nuestra, que conceda a todos nosotros esta disponibilidad al servicio de los necesitados, y concretamente de nuestros hermanos y de nuestras hermanas enfermas. A veces este servicio puede resultar fatigoso, pesado, pero estamos seguros que el Señor no dejará de transformar nuestro esfuerzo humano en algo divino. También nosotros podemos ser manos, brazos, corazones que ayudan a Dios a realizar sus prodigios, con frecuencia escondidos. También nosotros, sanos o enfermos, podemos ofrecer nuestras fatigas y sufrimientos como el agua que llenó las tinajas en las bodas de Caná y fue transformada en el vino más bueno. Con la ayuda discreta a quien sufre, tal como en la enfermedad, se toma en los propios hombros la cruz de cada día y se sigue al Maestro; y aunque el encuentro con el sufrimiento será siempre un misterio, Jesús nos ayudará a revelar su sentido.

Si sabremos seguir la voz de Aquella que dice también a nosotros: »Haced lo que Él os diga», Jesús transformará siempre el agua de nuestra vida en vino apreciado. Así esta Jornada Mundial del Enfermo, celebrada solemnemente en Tierra Santa, ayudará a realizar el augurio que he manifestado en la Bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia: »Este Año Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el encuentro con el Hebraísmo, con el Islam y con las demás religiones y con las otras nobles tradiciones religiosas; nos haga más abiertos al diálogo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación» . Cada hospital o cada estructura de sanación sea signo visible y lugar para promover la cultura del encuentro y de la paz, donde la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, así como también la ayuda profesional y fraterna, contribuyan a superar todo límite y toda división.

En esto son ejemplo para nosotros las dos monjas canonizadas en el mes de mayo último: santa María Alfonsina Danil Ghattas y santa María de Jesús Crucificado Baouardy, ambas hijas de la Tierra Santa. La primera fue testigo de mansedumbre y de unidad, ofreciendo un claro testimonio de cuán importante es que seamos unos responsables de los otros, de vivir uno al servicio del otro. La segunda, mujer humilde e iletrada, fue dócil al Espíritu Santo y se volvió instrumento de encuentro con el mundo musulmán.

A todos los que están al servicio de los enfermos y de los que sufren, deseo que sean animados por el espíritu de María, Madre de la Misericordia. »La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, a fin de que todos podamos descubrir la alegría de la ternura de Dios» y llevarla impregnada en nuestros corazones y en nuestros gestos. Confiemos a la intercesión de la Virgen las ansias y las tribulaciones, junto con los gozos y las consolaciones, y dirijamos a ella nuestra oración, a fin de que vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos, especialmente en los momentos de dolor, y nos haga dignos de contemplar hoy y por siempre el Rostro de la misericordia, a su Hijo Jesús.

Acompaño a esta súplica por todos vosotros mi Bendición Apostólica».

La cuestión del clima es una cuestión de justicia

Ciudad del Vaticano,11 de septiembre de 2015 (Vis).-La Sala Clementina ha sido esta mañana el lugar del encuentro del Santo Padre con trescientos participantes en la reunión promovida por la Fundación para el Desarrollo Sostenible »Justicia ambiental y cambios climáticos», a la que han asistido representantes significativos de la religión y la política, la actividad económica y la investigación científica en diversos sectores, las organizaciones internacionales y los que participan en lucha contra la pobreza.

»No podemos olvidar las graves consecuencias sociales del cambio climático -afirmó el Papa en el discurso que les dirigió- son los más pobres los que padecen las peores consecuencias. Por eso… la cuestión del clima es una cuestión de justicia; y también de solidaridad, que no puede separarse nunca de la justicia. La ciencia y tecnología ponen en nuestras manos un poder sin precedentes: es nuestro deber hacia la humanidad y en particular para las generaciones más pobres y futuras, usarlo para el bien común.»

»¿Conseguirá nuestra generación ser recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades ? – se preguntó – Aún en medio de las muchas contradicciones de nuestro tiempo, tenemos razones suficientes para nutrir la esperanza de ser capaces de lograrlo. Y debemos guiarnos por esta esperanza. En el cumplimiento de esta tarea, desearía que cada uno de vosotros sintiera el gusto de participar en acciones que transmiten la vida. La alegría del Evangelio también habita aquí».

Todos estamos llamados en primera persona a ser responsables y solidarios, a defender nuestra dignidad como personas y ciudadanos del mundo »en virtud del papel que ocupamos en la familia, en el mundo del trabajo, de la economía y la investigación, en la sociedad civil y las instituciones»., pero sin sacar de la manga »recetas improbables» porque ninguno las tiene, sino más bien aportando al diálogo cuanto se ha aprendido. »A todos se nos pide una contribución para lograr un resultado que sólo puede ser el fruto de un esfuerzo conjunto. El gran enemigo, en este aspecto, es la hipocresía, subrayó el Pontífice.

Para ello, ese diálogo necesita inspirarse en una visión »tan transparente como amplia, y proceder según un enfoque integral, pero también participativo, incluyendo a todos los interesados, también a los que fácilmente permanecen al margen de los procesos institucionales». Francisco dirigió en este sentido una apremiante invitación a hacer todo lo posible »para que en las mesas en las que se busca resolver la única y compleja crisis socio-ambiental puedan hacer oír su voz los más pobres entre los países y entre los seres humanos: También este es un deber de justicia ambiental. Frente a la emergencia del cambio climático y con la vista puesta en los acontecimientos cruciales de los próximos meses – la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas a finales de este mes y, especialmente, la COP 21 en París al principio de diciembre -, propongo que este diálogo se convierte en una verdadera alianza para llegar a acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces»».

»En este camino -finalizó- contáis con mi apoyo personal y el de toda la Iglesia, empezando por el de la oración, indispensable. Desde ahora ofrezco al Señor nuestro esfuerzo común, pidiéndole que lo bendiga, para que la humanidad escuche por fin el grito de la tierra -hoy nuestra madre tierra está entre los tantos excluidos que claman ayuda al Cielo. Nuestra madre tierra es una excluida.- de nuestra madre y hermana, y de los más pobres entre los que lo habitan, y la cuidan. De esta manera, la creación se acercará cada vez más a la casa común que el único Padre imaginó como un don para la familia universal de sus criaturas».

Los jóvenes de hoy y la Iglesia. ¿Hay realmente un alejamiento?

*Dr. Carlos Leite Poletti.

Si observamos los encuentros que tuvo el Papa Francisco, por ejemplo, con la juventud, nos damos cuenta que la juventud no se aleja de la Iglesia, pero no podemos olvidar que gran porcentaje de jóvenes, sí se han apartado de la Iglesia. Sin embargo, esto no quiere decir que la Iglesia los haya perdido. El materialismo y la falta de compromiso para con todo y todos es el buque insignia de este dilema.

Tanto para los católicos como para los protestantes la franja de edad de la veintena es la menos comprometida cristianamente, pero es que los jóvenes dejan de participar institucionalmente en todo.

En las últimas décadas ha habido enormes cambios en, en la tecnología, en la sexualidad y en la economía. Esto ha llevado a un grado mucho mayor de complejidad, inmediatez, zapping de ideas, etc. Y la cultura de la falta de compromiso de hizo la meta de todas las metas.

El surgimiento del mundo digital ha revolucionado el modo en que los jóvenes se comunican entre ellos y obtienen informaciones. Esto ha llevado a cambios significativos en el modo en que la generación actual se relaciona, forma pareja, y razona. Esto si dudas tiene un lado positivo, en el sentido en que se han abierto grandes oportunidades para difundir el mensaje del Evangelio. Sin embargo no hay más acceso a otras visiones culturales y de valores, con una reducción de la capacidad crítica de valoración. Proporcional a todos estos avances, no es nada raro que, muchos adolescentes y adultos sufren un aislamiento en sus familias. El alto número de separaciones y de divorcios, así como de nacimientos fuera del matrimonio hacen que sean cada vez más las personas que crecen en ámbitos no tradicionales donde la estructura familiar es inexistente o híper precaria. Analizando las causas del alejamiento de la iglesia por parte de los jóvenes, hay una gran variedad de frustraciones que lleva a las personas a abandonar la misma.

Algunos consideran su iglesia como un obstáculo a la creatividad y la auto-expresión. Otros se aburren a causa de enseñanzas superficiales y lugares comunes.
Los más intelectuales perciben una incompatibilidad entre fe y ciencia, etc. Pero pese a todo lo anterior, seguimos algunos difundiendo el Evangelio, y lo expreso con toda humildad, yo no soy diferente ni más que nadie. Así, en ese afán, nos encontramos con fuertes y sólidos grupos parroquiales, misioneros y catequistas.

No se puede ir por la vida simplemente con un activismo puramente filosófico e ideológico. Hay que saber compaginar bien la acción con la oración. Esto depende de nosotros mismos. Y es así que allí donde parece que la Iglesia ha perdido a la juventud, quizás la clave para superar este problema está en intensificar la unión con Dios.

La Iglesia no ha perdido a los jóvenes. Sólo habría que recordar las casi infinitas historias de redención juvenil, la historia de tantos jóvenes que, cansados de una vida sin Dios buscan desesperadamente alguien que les habla de Él.

Creo que es inverso el dilema, es la juventud la que ha perdido a la Iglesia. Es cierto que en las ideologías materialistas y ateas han ido dando paso a una sociedad cada vez peor, y parecería que Dios ha quedado al margen. Pero podemos sentir y trabajar por una nueva primavera de la Iglesia, que viene de la mano de los jóvenes. Muchos ya se sienten cansados de un vacío existencial.

Quiero terminar con una cita, una de las mejores que tengo en mi vida:

“Prediquen el Evangelio, y si posible hasta con las palabras” (San Agustín)

*Dr. en Derecho Uruguayo y católico
Asesor en Bioética de la Universidad de Montevideo

“No hay nada nuevo bajo el sol …”

Tendencias; El Chapo, el Tri, la Reforma de Salud y la hoz

Las tendencias del momento son tan fugaces que entras en la mañana y es Harrison Ford, regresas en la tardecita y es la Selección Mexicana, vuelves en la noche y es el Chapo. Tendencias que de pronto nos hacen darnos cuenta que todo es “una vana ilusión”, sin embargo, quienes solemos tener buena memoria y nos gusta conocer de la historia no nos dejamos engañar por lo que nos digan los medios de comunicación, sino que indagamos más allá.

En estos días se celebró el centenario de la muerte de Don Porfirio Díaz cuya historia la satanizaron tanto en las escuelas durante nuestra infancia que hicieron creer que Benito Juárez era el verdadero héroe, cuando por ahí dicen que nunca fue electo en verdad ya que fue interino y se sentó en la silla hasta que la muerte se lo llevó. En cambio Porfirio Díaz fue un hombre de su tiempo que hizo mucho por el progreso de México y que duró mucho años en el poder, lo que indican es la causa de la revolución Mexicana de 1910.

Por otro lado, la Copa de Oro inició y México tenía un grupo fácil de derrotar (dicen los expertos), nos emocionaron con Cuba y de pronto, cual niño con globo de helio, se nos fue y así de sencillo se nos agüitó la ilusión. La Selección Mexicana empata contra Guatemala y al tiempo de esta desilusión, nos dan la noticia que otra vez se escapa el ya famosísimo Chapo Guzmán. Este narcotraficante, secuestrador, millonario de revista Forbes quien es un experto en cavar túneles, logró volver a hacerle al Houdini.

¿Será que la Caja China de la Copa de Oro no estaba resultando? Lo digo porque me dicen las malas lenguas que las Reformas de Salud nos van a dar al traste, porque acercarse al sistema sanitario público, si ya era difícil, será ahora impensable. Una reforma que ya está en el diario oficial de la federación publicada pero que nadie habla de ella, en donde se supone que habrá:

1. Unificación de los sistemas de salud
2. Privatizara los sistemas de salud.
3. Desaparecen plazas para los doctores en IMSS SSA SEDENA PEMEX ISSTE etc …
4. Desaparición de Tratamientos gratuitos de enfermedades crónico degenerativas. Cáncer. Diabetes. Hipertensión.
5. Desaparición de vacunas. Rabia. Todas las de los bebés.
6. Contratación de clínicas privadas para dichos tratamientos. Con cobros.
7. Jubilación de todos los médicos del IMSS y más…

Esto es el run run o tendencia que no es noticia. No obstante, también la hoz y el crucifijo dieron la vuelta al mundo, con eso de que las redes sociales le quitan la primicia a cualquier medio convencional, nos enteramos de que el Papa Francisco anduvo en países del sur de América y cuando se reunió con Evo Morales, este mandatario boliviano lo sorprende con un regalo que a muchos “ofendió” y como borregos repitieron lo que se suponía dijo su Santidad “No está bien eso”, cuando en realidad dijo “No sabía eso”. Por eso mi mamá siempre dice que hay que ser prudentes y que calladitos a veces nos vemos más bonitos. Según la prensa en sus encabezados, apelando al morbo que vende, decían “El Papa deja regalos en Bolivia”, y de hecho los dejó como donación a la Virgen de Copacabana, patrona de Bolivia. Dos condecoraciones: el Cóndor de los Andes y la distinción Luis Espinal, que le entregó el presidente boliviano. Tenía una razón de peso para dejarlos.

Morales le entregó la máxima condecoración de Bolivia, el Cóndor de los Andes, y la distinción Luis Espinal, que fue creada para reconocer a quien profese una fe religiosa y se destaque por defender a los pobres, los marginados y los enfermos. Al respecto, el portavoz del Vaticano aclaró en una rueda de prensa que el Papa no recibe, ni acepta condecoraciones. El Papa es antes que Jefe de Estado, es evangelizador, no va a regañar a nadie ni menos a aventarle un regalo a otro Jefe de Estado (leía yo algunos comentarios sobre la noticia en redes sociales, que eso debía de haber hecho Su Santidad), si se la hubiera aventado entonces el Papa habría probado de su “propio chocolate” habría invocado a la “Cultura del Descarte”. En lugar de hacer un acto visceral, fue al encuentro, tal como ha demostrado se hace. (Aplausos de pie.)

Entonces dicho lo dicho y hecho lo hecho, las cosas han quedado aclaradas, y propongo no darle tantas vueltas a las cosas porque nos quitan mucho tiempo y el mundo necesita de nosotros para hacer la diferencia. ¡Ah! Olvidaba, la hoz con el crucifijo sí se la llevó Su Santidad y al llegar a Roma en lugar de irse a descansar se fue a dar gracias a la Virgen por todo lo que se logró en su viaje a países hermanos de Latinoamérica. El Papa, queridos hermanos católicos, es el Papa y considero que debemos de ser más prudentes al emitir comentarios ante su peregrinar. Somos una Iglesia, una familia que lo que menos necesita es que entre sus miembros se ataquen porque eso solamente la debilita. Objetividad, estoy de acuerdo, pero mucha prudencia y cuidado con el poder de las redes sociales.

Así las cosas en las tendencias, así la vida que pareciera que ya la vivimos, ya lo dice en Eclesiastés “Todos los ríos van hacia el mar, y el mar no se llena; al lugar donde los ríos fluyen, allí vuelven a fluir.” (Ec 1:17) “Lo que es, ya ha sido, y lo que será, ya fue, y Dios busca lo que ha pasado…” (Ec 3:15)

Nos leemos pronto para no quedarnos atrás y ver hacia delante.

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