Un día histórico

Aunque para algunos pueda parecer exagerado, el 06 de enero de 2021, es un día histórico para la democracia moderna, día en que el Congreso de Estados Unidos debe aceptar o no las listas de los votos electorales surgidos luego de la elección del 3 de noviembre. Y lo es, porque se ha originado la peor tormenta política de ese país, al estar en entredicho la idoneidad de su sistema democrático. La auténtica avalancha de pruebas de fraude es demasiado grande para hablar simplemente de “irregularidades”, y es indispensable aclarar la situación. De ahí que convenga tener en cuenta los datos que a continuación se indican.

            Cerca de 150 miembros de la Cámara de Representantes y al menos 12 del Senado, todos republicanos, impugnarán los votos electorales en la sesión de hoy, en que ambas cámaras sesionan conjuntamente, presididas por el Vicepresidente Mike Pence, quien actúa aquí como Presidente del Senado. Situaciones de impugnación ha habido en otras ocasiones, pero no a este nivel. Además, en esta ocasión, siete estados han mandado listas electorales dobles, esto es, tanto a favor de Biden como a favor de Trump.

            Quienes apoyan este proceso, han especulado mucho sobre lo que podría ocurrir: que Pence decidirá soberanamente cuáles votos de los estados en disputa serán válidos y cuáles no; que se formará una comisión de miembros de ambas cámaras y de la Corte Suprema, para ordenar una exhaustiva auditoría del proceso electoral global de los estados en disputa, que podría durar unos diez días; e incluso que Biden desistirá de la elección.

            Por su parte, quienes están en contra de la impugnación, estiman que esta sesión es solo una formalidad para declarar oficialmente elegidos a la dupla Biden-Harris, pues hasta la fecha, no ha existido ninguna declaración oficial a este respecto, solo por parte de la prensa.

            Al mismo tiempo, para hoy está contemplada una marcha en Washington DC, en que se calcula que habrá al menos dos millones de personas, que se reunirán al frente de la Casa Blanca, al mismo tiempo que esté reunido el Congreso. Caravanas de todo el país han partido ya hace días para estar allí. El mismo presidente ha prometido acudir a este magno evento.

            También se ha señalado que Trump revelará mucha información, en principio del fraude electoral, aunque hay quienes aseguran que saldrán a la luz muchas otras cosas.

            Por tanto, se trata de un evento en que tanto los representantes del pueblo, como parte del pueblo mismo, estarán presentes, todo lo cual prueba la importancia del actual momento.

            Por último, no deja de resultar curioso que se haya suspendido la ceremonia de asunción de Biden, supuestamente debido a la pandemia, señalándose que se transmitirá online. También resulta extraño que su compañera de fórmula, Kamala Harris, aún no haya renunciado –al menos hasta el día de ayer– a su escaño en el Senado.

Se insiste en que al margen de las preferencias electorales de cada cual, lo importante aquí, gane quien gane, es preservar la credibilidad del sistema democrático, altamente cuestionado, según se ha dicho. Todo lo cual tiene suma importancia para el resto de los países gobernados de esta manera, pues implica saber, ni más ni menos, si es el pueblo quien realmente manda, o si esta forma de gobierno no es más que una farsa.

Max Silva Abbott

Doctor en Derecho

Profesor de Filosofía del Derecho

Universidad San Sebastián

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